Categoría: Tecnología

  • Acuerdos libres y voluntarios, el caso SpareFare

    Desde tiempos inmemoriales, el ingenio humano ha superado los límites del statu quo: frente a rígidas regulaciones o situaciones imprevistas, las personas inventan soluciones, pactos y mecanismos que responden a nuevas demandas, aportando valor y flexibilidad a la sociedad. Esta “acción humana”, en palabras de Mises, es el motor del progreso: es a través de miles de acuerdos libres y voluntarios que se construyen mercados, instituciones y redes de cooperación.

    La plataforma SpareFare es un claro ejemplo contemporáneo de esta dinámica. Su objetivo es simple pero potente: conectar a personas que tienen reservas de vuelos, hoteles o paquetes vacacionales —no reembolsables y que ya no pueden usar— con otras que desean comprarlas a precios significativamente inferiores a los del mercado convencional.

    Fundada en 2016 y con sede en Londres, SpareFare se presenta como el mercado secundario más grande, seguro y confiable para la compraventa de reservas de viaje. Vendedores y compradores se conectan directamente, pero con la plataforma funcionando como intermediario tecnológico y garante: los primeros listan sus reservas, los segundos hacen ofertas o pujas, y si ambas partes aceptan, hay un intercambio dentro de un plazo de 48 horas, que culmina con la transferencia del dinero o del billete según el rol.

    Aquí emergen con fuerza los elementos distintivos de los acuerdos libres y voluntarios: autonomía, cooperación espontánea y beneficio mutuo. El vendedor recupera una parte del gasto que de otro modo perdería; el comprador accede a una oferta inesperada, a menudo con descuentos de hasta 50‑60 %. Todo ello sin necesidad de regulación coercitiva ni intervención estatal.

    Además, la plataforma ofrece mecanismos de seguridad —como protección contra fraude— que permiten minimizar el riesgo, facilitando la confianza entre personas que de otro modo no se conocerían. El mercado se autorregula mediante reputación, reseñas y sistemas de valoración.

    No obstante, los mercados voluntarios no están exentos de crítica o desafíos. Algunas opiniones de usuarios señalan problemas relacionados con la experiencia de usuario, estructura de comisiones, lentitud en ventas o atención al cliente. Esto demuestra que, aunque el mercado es creativo y espontáneo, también es perfectible: requiere retroalimentación, ajustes y mejora constante impulsada por quienes participan.

    SpareFare en la economía colaborativa: comparativa con otros modelos

    La economía colaborativa ha transformado sectores enteros al facilitar el encuentro directo entre oferta y demanda. SpareFare se inscribe en esa lógica, pero con características singulares. Veamos:

    Airbnb (alojamiento)

    • Similitud: conecta personas con recursos subutilizados (una casa o habitación vacía, en Airbnb; una reserva no reembolsable en SpareFare) con quienes desean aprovecharlos.
    • Diferencia: Airbnb crea experiencias repetibles, donde el anfitrión puede “profesionalizar” su servicio; SpareFare, en cambio, suele operar en transacciones únicas (un vuelo, un hotel, un paquete puntual).
    • Reflexión: SpareFare se acerca más a rescatar “valor perdido” que a generar un flujo constante de ingresos.

    BlaBlaCar (transporte compartido por carretera)

    • Similitud: ambos aprovechan un recurso ya adquirido. En BlaBlaCar, es un asiento en un coche que ya iba a viajar; en SpareFare, un billete o reserva ya comprada.
    • Diferencia: BlaBlaCar es preventivo (se organiza antes del viaje), mientras SpareFare es correctivo (aparece cuando la persona ya no puede usar lo comprado).
    • Reflexión: ambos reducen desperdicio y permiten ahorro, mostrando cómo la cooperación voluntaria mejora la eficiencia.

    Wallapop / Vinted (compra-venta de segunda mano)

    • Similitud: ponen en valor lo que alguien ya no usa, evitando que se pierda y generando beneficio para comprador y vendedor.
    • Diferencia: los objetos físicos en Wallapop pueden revenderse infinitas veces; en SpareFare, la reserva es perecedera y única (fecha fija, vuelo único).
    • Reflexión: SpareFare es un mercado “urgente”, donde el tiempo es determinante y donde la plataforma debe garantizar agilidad.

    StubHub / TicketSwap (entradas de conciertos y eventos)

    • Similitud: permiten revender un bien perecedero (entrada con fecha y lugar definidos).
    • Diferencia: las entradas tienen más estandarización; en viajes, cada reserva implica datos personales y cambios de nombre con reglas específicas según aerolínea u hotel.
    • Reflexión: aquí se ve la verdadera innovación de SpareFare: no basta con transferir un “código”, sino con crear un entorno seguro para trámites más complejos.

    En síntesis, SpareFare se distingue en la economía colaborativa porque no parte de un recurso disponible por diseño, sino de un una contingencia personal: una reserva no reembolsable que, en el esquema tradicional, solo genera pérdida. La plataforma lo convierte en oportunidad, conectando inteligentemente oferta y demanda ejemplificando lo señalado por Kirzner sobre el emprendedurismo.

    SpareFare no es solo una plataforma comercial: es un microcosmos de mercado libre en acción. Demuestra que, cuando se permite a los individuos interactuar voluntariamente y responder creativamente a desafíos, surgen soluciones valiosas sin necesidad de regulaciones rígidas. La cooperación voluntaria —basada en la acción humana, el ingenio y la autonomía— genera estructuras eficientes, equitativas y evolutivas.

    En tiempos donde se debate tanto sobre regulación, paternalismo o subsidios, ejemplos como SpareFare reafirman que gran parte del progreso no proviene de arriba, sino de acuerdos espontáneos libres y voluntarios entre personas que buscan mejorar su bienestar y el de los demás. Y ese, en definitiva, es el mejor tributo a la libertad práctica.

  • El individuo por encima del Estado: la amenaza a la libertad en tiempos del veredicto Storm

    Desde una perspectiva libertaria, la máxima de Jorge Luis Borges, “Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos”, refleja una esperanza fundamentada más en la maduración moral humana que en el rechazo simplista del Estado. No es un capricho literario, sino una aspiración profunda: llegar a un futuro donde las personas sean lo suficientemente civilizadas para convivir sin estructuras coercitivas.

    Esta idea cobra fuerza en un contexto donde el Estado, por su propia naturaleza expansiva, parece más una amenaza que una garantía. Como sostiene el fallo reciente contra Storm, el Estado no siempre está al servicio del individuo. Al contrario, cuando ampara o amplía su aparato coercitivo, pone en riesgo las libertades fundamentales.

    Los valores libertarios descansan en la convicción de que el individuo posee derechos inalienables: vida, libertad, propiedad y que éstos deben estar protegidos frente a cualquier invasión del poder estatal. El Estado, en cambio, por definición, tiende a priorizar los propios intereses de una mayoría circunstancial ejerciendo el gobierno, expandir su control y reglamentar las acciones de los ciudadanos aunque sea bajo el velo del “bien común”.

    El veredicto contra Storm, que destruye, sin matices, el ejercicio genuino de esas libertades, confirma esta peligrosa dinámica. La justicia, en este caso, se convierte en herramienta de represión. El Estado actúa como acusador, juez y verdugo, sin distinción entre roles ni contrapesos efectivos. El individuo, así, queda subordinado a una máquina estatal rígida y deshumanizada.

    Por eso, afirmar que “el gobierno no es tu amigo” no es una frase retórica vacía: es reconocer que la protección real de la libertad está en los límites que los ciudadanos imponen desde su autonomía. La verdadera defensa de los derechos surge cuando el Estado reconoce su rol limitado y cede el protagonismo al individuo responsable.

    Pero esto no implica caer en el nihilismo. El objetivo no es abolir el Estado hoy, sino replantear su naturaleza. Requiere reglas mínimas, claras y concretas, donde el poder estatal sea transparente, accountable y subsidiario. Un Estado que cumpla funciones imprescindibles: seguridad, justicia, defensa, sin invadir los espacios del individuo.

    La cita borgiana, entonces, ilumina una senda esperanzadora: mereceremos un futuro sin gobiernos, no porque los despreciemos, sino porque habremos alcanzado un grado de civilización tal que ya no los necesitaremos para convivir con respeto, ética y responsabilidad individual.

    Mientras tanto, el fallo contra Storm pone en evidencia cuánto queda por recorrer. La libertad no es una concesión estatal: es un activo que es anterior al estado, son derechos self-evident por el mero hecho de ser seres humanos, derechos fundamentales que debemos defender y resguardar con firmeza. El individuo debe velar por sus derechos siempre ante cualquier forma de autoridad que los desmerezca. Y nunca pedir permiso por ejercerlos siempre que respetemos a los mismos derechos en nuestros semejantes.

    Este fallo contra Storm refuerza una enseñanza clara: el individuo no debe delegar su soberanía en un Estado con intereses propios de quienes gobiernan. Debe vigilar, cuestionar y, sobre todo, actuar libremente. Los libertarios compartimos la convicción de que el Estado no es nuestro amigo; reconocerlo no es derrotismo, sino una advertencia necesaria para defender lo que realmente importa.

  • Monero bajo ataque: lo que debes saber sobre las últimas 48 horas

    En los últimos dos días, la comunidad de Monero (XMR) ha sido testigo de un episodio que pone a prueba tanto la fortaleza técnica como la confianza en una de las criptomonedas más centradas en la privacidad. Un pool de minería llamado Qubic alcanzó y mantuvo más del 50 % del poder de minado de la red, generando el temor de un ataque del 51 %.

    Para entender la magnitud del asunto, vale la pena repasar qué significa y por qué es especialmente sensible para una criptomoneda como Monero.

     ¿Qué es un ataque del 51 %?

    En redes de blockchain basadas en proof-of-work, si una entidad controla más del 50 % de la potencia de minado (hashrate), puede reorganizar bloques, censurar transacciones o incluso realizar ataques de doble gasto. Esto no implica necesariamente que todos esos abusos ocurran, pero el simple hecho de que el control exista ya es una amenaza seria para la descentralización.

     Lo que pasó con Monero

    • Concentración de hashrate: El pool Qubic superó el 50 % del hashrate global de Monero, activando alertas en toda la comunidad.
    • Reorganizaciones de bloques: Se detectaron reorganizaciones —por ejemplo, seis bloques consecutivos—, una señal inequívoca de manipulación activa de la cadena.
    • Impacto en el precio: En apenas 24 horas, XMR cayó entre un 8 % y 17 %, tocando mínimos de tres meses alrededor de $247–$248 USD.
    • Reacción de Qubic: El pool afirmó que se trataba de una especie de “stress test” para revelar vulnerabilidades y fortalecer la red, no para destruirla.
    • Costo estimado: Analistas como Charles Guillemet (CTO de Ledger) calculan que mantener tal nivel de control costaría unos $75 millones diarios, lo que limita la viabilidad de un ataque prolongado, pero no lo hace imposible.

    Reacción del mercado y análisis técnico

    La respuesta del mercado fue inmediata: ventas masivas y sentimiento bajista. Técnicamente, los indicadores muestran:

    • RSI en zona de sobreventa: podría indicar posibilidad de rebote técnico a corto plazo.
    • Tendencia bajista consolidada según el ADX.
    • Soportes: $240 USD como nivel inmediato, $220 USD como soporte fuerte.
    • Resistencias: $260–$265 USD inmediatos, $290–$300 USD como zona clave de recuperación.

    Posibles contramedidas

    Para protegerse contra este tipo de amenazas, la comunidad de Monero podría considerar:

    1. Descentralizar el hashrate incentivando la migración a pools más pequeños.
    2. Modificar el algoritmo RandomX para dificultar ataques prolongados.
    3. Hard fork de emergencia si la amenaza persiste.
    4. Restricciones temporales en exchanges para mitigar posibles dobles gastos.

    Escenarios a mediano plazo

    Escenario optimista
    Qubic reduce su control, la red adopta medidas y el precio se recupera hacia los $280–$300 USD. La narrativa de resiliencia refuerza la imagen de Monero como bastión de la privacidad.

    Escenario neutral
    El control alto del hashrate se mantiene pero sin más incidentes, y el precio oscila entre $240–$265 USD, con volatilidad moderada.

    Escenario pesimista
    Se repiten reorganizaciones o problemas técnicos, provocando una nueva ola de ventas que empuja a XMR hacia $210–$230 USD.

    monero ataque

    Implicaciones para la criptolibertad

    Monero no es solo un activo digital; es una herramienta crucial para quienes valoran la privacidad financiera. Episodios como este ponen de relieve que la descentralización no es un estado fijo, sino un equilibrio que debe vigilarse y protegerse constantemente.
    La criptolibertad implica no solo usar herramientas seguras, sino participar activamente en su defensa, detectando riesgos y reaccionando antes de que la centralización erosione su esencia.

    En este sentido, la respuesta de la comunidad de Monero en las próximas semanas no solo definirá el futuro de su precio, sino que enviará un mensaje claro sobre la capacidad de las criptomonedas verdaderamente descentralizadas para resistir amenazas reales.

     

  • Crypto influencers reemplazan a los inversores de riesgo(VCs)

    El mundo de la inversión en criptomonedas está experimentando una transformación fundamental. Hasta hace poco, el acceso al financiamiento de proyectos innovadores estaba dominado por inversionistas casi inaccesibles en Silicon Valley —inversores de riesgo (VCs) que operaban en círculos exclusivos y observaban con cautela a los emprendedores que podían acceder a su capital. Sin embargo, un nuevo actor disruptivo está tomando protagonismo: los crypto influencers o influyentes cripto.

    Apertura y competencia por el acceso al capital

    Tradicionalmente, invertir en etapas tempranas de startups estaba reservado a un pequeño porcentaje de personas con elevados patrimonios o ingresos —en EE. UU., solo menos del 2 % de la población cumple con los criterios de “inversor acreditado”, como tener más de un millón de dólares en patrimonio neto o ingresos anuales superiores a 200 000 dólares. Los VCs además imponen mínimos de compromisos grandes y operan en redes cerradas, dejando a la mayoría de los inversionistas fuera del juego.

    En contraste, los influencers cripto aprovechan plataformas como X, YouTube, Discord o Telegram para llevar oportunidades de inversión directamente a la comunidad. No hay barreras institucionales ni acuerdos de no divulgación. Cualquiera puede acceder, investigar e incluso replicar sus inversiones, gracias a la transparencia de las cadenas de bloques.

    Transparencia y responsabilidad

    Una de las grandes ventajas de este nuevo modelo es la transparencia: los influencers suelen compartir sus propias carteras (on-chain), lo que permite que cualquiera pueda auditar sus movimientos en tiempo real. Esto genera un sistema de responsabilidad inmediato. Al contrario de los VCs, ocultos tras acuerdos privados, los influencers que cometen errores o recomiendan proyectos de baja calidad ven su credibilidad socavada públicamente.

    Además, la comunidad participa activamente en el entendimiento de los proyectos: los análisis se vuelven colaborativos, público-crowdsourcing. Tokenomías, mecanismos técnicos y contratos inteligentes pueden ser desmenuzados por audiencias curiosas, lo que expone con mayor eficacia posibles riesgos o debilidades, incluso ante ojos más expertos que los de un VC tradicional.

    Un nuevo paradigma: capital e innovación alineados

    Este giro también redefine la relación entre capital y creación. En lugar de priorizar salidas rápidas o retornos inmediatos, como suelen hacer algunos VCs, los influencers alinean sus intereses con los de sus seguidores. Al invertir públicamente y exponer resultados compartidos, crean incentivos para promover proyectos sólidos y sostenibles.

    El resultado es un modelo más inclusivo: la innovación sigue fluyendo no solo hacia quienes tienen conexiones, sino hacia quienes muestran ideas prometedoras y pueden conectarlas con comunidades interesadas.

    Riesgos y consideraciones

    No obstante, este enfoque no es una panacea. La ausencia de estructuras reguladas puede aumentar la exposición a proyectos especulativos o poco fundamentados. Los influencers, por más transparentes que se esfuercen en ser, también corren el riesgo de promover inversiones sin el suficiente análisis o caer en dinámicas de “hype” temporales. El nuevo modelo no elimina la necesidad de diligencia: tanto influencers como seguidores deben seguir investigando y responsabilizándose de sus decisiones únicas e individuales.

    La irrupción de los crypto influencers en el terreno del financiamiento temprano no solo ofrece una alternativa a los VCs exclusivos, sino que impulsa una cultura de transparencia, participación colectiva y responsabilidad individual. Este nuevo ecosistema abre una era potencialmente más justa y eficiente, donde las oportunidades fluyen hacia quienes construyen ideas sólidas, no hacia quienes tienen las mejores conexiones. Aunque hay riesgos, el modelo aporta una bocanada de aire fresco en un sistema que necesitaba evolucionar. Al final del día, es la comunidad quien gana: más acceso, más transparencia y más innovación real.

  • Veredicto parcial a Roman Storm: un signo preocupante para la privacidad y la libertad del código

    Ayer, un jurado federal en Manhattan emitió un veredicto parcial en el caso del co‑fundador de Tornado Cash, Roman Storm, encontrándose impedido de llegar a consenso sobre los cargos más graves de lavado de dinero y evasión de sanciones. Sin embargo, fue hallado culpable únicamente de haber operado un servicio de transmisión de dinero no autorizado, lo que puede acarrear hasta cinco años de prisión.

    ¿Qué ocurrió?

    El juicio giraba en torno a acusaciones de que Tornado Cash facilitó el lavado de más de mil millones de dólares, incluyendo fondos vinculados al grupo Lazarus de Corea del Norte. Los fiscales alegan que Storm sabía del uso ilícito del protocolo y se lucró de ello. En respuesta, la defensa sostuvo que él solo escribió un software descentralizado; que no controla cómo se usa y que no intentó apoyar actividades criminales.

    La “victoria parcial” sobre la privacidad

    Previo a la deliberación, la jueza Katherine Polk Failla permitió que la defensa incluyera argumentos sobre motivaciones de privacidad, aunque prohibió apelaciones al término legal “derecho a la privacidad”. Esto ha sido interpretado como un reconocimiento limitado de que el software puede desarrollarse por convicción, no por ánimo criminal, pero sin otorgar un amparo constitucional completo.

    Implicaciones para el movimiento cypherpunk y el software libre

    Desde comunidades cypherpunk y defensoras del software libre, este fallo genera gran preocupación: ¿puede un desarrollador ser penalizado por el uso que hagan otros de su código? Si la respuesta es sí, muchas herramientas legítimas podrían volverse criminalizables.

    La comisionada de la SEC, Hester Peirce, ha advertido que los desarrolladores de código abierto no deben responder legalmente por cómo lo usan los usuarios. Apelando a precedentes de la criptografía (como el caso de PGP en los años 90), subraya que si se persigue a creadores neutrales, la innovación tecnológica se vería seriamente amenazada.

    El sentir de la comunidad

    Activistas y defensores ven este juicio como un precedente peligroso. Aunque el jurado no condenó por los cargos más graves, la culpabilidad por operar un servicio sin licencia ya representa una señal inquietante para quienes desarrollan herramientas de privacidad descentralizadas. Los desarrolladores de Tornado Cash recaudaron millones en apoyo legal dentro del gremio criptográfico, lo que simboliza un fuerte respaldo comunitario.

    Además, el juicio interroga directamente si programar anonimicidad o privacidad puede ser criminalizado dependiendo del uso que le den terceros.

    ¿Una noticia alentadora?

    No lo es. Aunque Roman Storm evitó condenas por los cargos más devastadores, la sentencia parcial y la presión legal ejercida por las autoridadeds constituyen un aviso para desarrolladores y defensores de tecnologías descentralizadas.

    El mensaje se percibe claro: cualquier herramienta que dificulte el rastreo financiero puede convertirse en objeto de persecución, incluso si su creador no promovió usos ilegales. Esto genera un clima de inseguridad jurídica para software libre, DeFi y proyectos orientados a proteger la privacidad.

    La sentencia parcial de Roman Storm pone el foco sobre un tema central para la cultura cypherpunk: la responsabilidad penal por escribir código. Aunque esta vez los cargos más severos quedaron sin cerrar, el hecho de que una persona sea declarada culpable por mantener en funcionamiento un protocolo descentralizado ya marca un duro precedente. A ojos de activistas por la libertad como nosotros, la privacidad y los desarrolladores de software libre, no son noticias alentadoras.

  • Carissa Véliz, filósofa: “Muchos adolescentes ni siquiera alcanzan a imaginar cómo es vivir con privacidad”

    Asegura Carissa Véliz (Reino Unido) que aprende lo indecible en las conversaciones con sus estudiantes de la Universidad de Oxford, con los que habla del valor de lo analógico, de las relaciones personales, de qué hace que una vida sea buena. Está convencida de que solo protegiendo la privacidad podemos mantener a salvo la democracia. Y le preocupa que muchos jóvenes, acostumbrados a crecer sin ella, no se den cuenta de las implicaciones que su ausencia puede tener para su futuro.

    En alguna ocasión ha comentado que la privacidad es un instinto animal que compartimos con todas las especies y, sin embargo, últimamente vivimos como si pudiéramos prescindir de ella. ¿Son conscientes las generaciones más jóvenes de su importancia?

    Es difícil responder porque “los jóvenes” no son un grupo homogéneo: hay diferencias importantes en función de dónde nacen, dónde viven, incluso depende de si son hombres o son mujeres. Últimamente me ha sorprendido bastante que mis estudiantes son más conscientes de la importancia de la privacidad y están menos enganchados a la tecnología que muchos adultos. Aunque quizás mis estudiantes no sean lo suficientemente representativos de la población.

    En general, me preocupa el hecho de que haya muchos chavales que no han crecido con privacidad, que ni siquiera alcanzan a imaginar lo que es vivir con privacidad y, sobre todo, que no se dan cuenta de las implicaciones que su ausencia tiene para su futuro.

    La privacidad no es solo una cuestión de si permitimos o no que nos vean o sepan de nosotros. Cuando empresas y gobiernos tienen acceso a información acerca de quiénes somos, qué hacemos, si gozamos de buena o de mala salud, cuáles son nuestras tendencias políticas o religiosas o de quién nos enamoramos, eso tiene implicaciones.

    Así es. Sobre todo porque cuando has vivido siempre en una democracia es difícil imaginar que es frágil, que es vulnerable, que puede tener un fin si no la cuidamos.

    La pérdida de la privacidad puede coartar tu libertad, la libertad de poder decir lo que piensas, la libertad de juntarte con quien elijas, la libertad de poder protestar de manera pacífica. Cuando todo eso desaparece, uno empieza a tener miedo de lo que ha dicho, o de lo que puede decir, y acaba autocensurándose.

    Ocurre ya que en Inglaterra y Estados Unidos se invade la privacidad de quienes tratan de alquilar un piso: los propietarios contratan compañías de datos para obtener información sobre el posible inquilino. Y si le rechazan, si le niegan el acceso a una vivienda, no tienen que justificar por qué, no necesitan dar un motivo.

    Se vulneran, entonces, varios de los derechos que recoge el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama garantizar la protección de la vida privada, la familia, el domicilio, la reputación…

    Claro. Y lo más preocupante es que los problemas no surgen en el momento en el que se recolectan los datos, sino que suelen aparecer mucho más tarde. Es más, ni siquiera cuando surgen es fácil hacer una conexión directa entre el momento en el que un dato deja de pertenecerte y el momento en que sufrimos discriminación o exclusión por ese dato perdido.

    Los derechos son derechos justamente porque son un bien a proteger, imprescindible. Y, si la sociedad vive con una perspectiva demasiado individualista, nos arriesgamos a perder derechos y libertades.

    A veces son los propios padres quienes empiezan a compartir los datos de los chavales antes de que ellos puedan decidir, sin darse cuenta de que, en el futuro, puede tener consecuencias negativas para sus hijos.

    Sin duda. Y eso me hace pensar que todos tenemos que estar mejor informados, algo nada fácil porque muchas compañías y muchos gobiernos no tienen interés en que se conozca cómo tratan los datos.

    Pero no debemos caer en el error de poner toda la responsabilidad sobre los hombros de los individuos, que estamos sobrepasados con el actual nivel de burocracia y de trabajo, y con la cantidad de exigencias que supone nuestro día a día. Lo ideal sería que pudiéramos disponer de mejores productos, poder tener todos acceso a correos electrónicos privados y móviles que respeten la privacidad.

    La necesidad de probar cosas nuevas y la atracción por el riesgo es inherente a la adolescencia. Pero ¿qué pasa con los riesgos digitales? ¿Se asumen con la misma consciencia que, por ejemplo, un salto en paracaídas?

    Indudablemente, no. Uno de los problemas con la vida digital es que es muy nueva. No tenemos experiencia suficiente para tener reacciones viscerales de miedo al riesgo al que nos exponemos. En parte por la novedad, en parte porque es muy abstracto, y en parte porque está diseñado para ser opaco.

    Cuando escribo un mensaje que parece privado en una plataforma como X, pero en realidad está a la vista de todos, hay una incongruencia entre lo que realmente estoy haciendo y la sensación que experimento.

    Por otra parte, somos seres biológicos y, si nos lanzamos desde un avión, la sensación física de riesgo es muy tangible. Pero, si alguien te empuja a la dark web o vende tus datos a un data broker particularmente irresponsable, no hay ninguna sensación física que te alerte.

    ¿Explicar a los más jóvenes esos riesgos invisibles puede ayudarles a poner límites?

    Considero que sí. He conocido a muchos estudiantes que evitan compartir ciertas cosas porque se preocupan por el día de mañana, por si en el futuro, cuando vayan a pedir trabajo, tienen problemas porque alguien ve aquella foto en la que habían bebido más de la cuenta, o lee aquel comentario desafortunado.

    Yo, sobre todo, animaría a los jóvenes a que participen en la construcción de su propio mundo. Es su mundo, el mundo que van a habitar, y tienen derecho a construirlo. Me gustaría ver jóvenes que programen, dedicados a crear aplicaciones mejores de las que hay, que no quieran trabajar para Google sino crear su propia compañía, con otra ética diferente y sin sesgos racistas o sexistas.

    ¿Digitalizar implica vigilar?

    No necesariamente. Según hemos diseñado lo digital, ahora mismo ambas cosas están indisolublemente unidas. Por eso hay que reinventar lo digital.

    Tal y como lo plantea, el debate no es tecnología sí o tecnología no, sino tecnología cómo y, sobre todo, con qué ética.

    En efecto, la clave es quién tiene el poder sobre la tecnología, quién la controla y hasta qué punto nos da autonomía. Un adolescente que tiene 18 años vive en un mundo en el que siempre ha existido Google, pero lo cierto es que, si lo vemos en perspectiva, Google ha existido un microsegundo en la historia de la humanidad. Las nuevas generaciones deben darse cuenta de que todo es temporal, y de que tienen la oportunidad de cambiar lo que no les gusta.

    Muchas redes sociales y apps nos ofrecen constantemente contenidos a medida, y eso nos encierra en una especie de pecera, una burbuja donde solo se muestran contenidos que coinciden con nuestra forma de pensar, mientras el resto de la realidad se diluye. Así, parece más fácil que triunfen los discursos de odio y la desinformación.

    Sí, así es. Pero la tecnología no tiene por qué colocarnos necesariamente en estos guetos de información, de ahí mi insistencia en que los propios jóvenes inventen algo diferente, algo menos personalizado. Porque todo lo personalizado nos aísla de los otros.

    Insisto en que estamos en un momento en que es necesario involucrarse en la sociedad que tenemos, hacernos responsables de ella, forjarla, cultivarla, cuidarla.

    Y eso, entiendo, va más allá de crear nueva tecnología.

    Sí. Y, aunque podemos caer en el error de pensar que en este momento, con el auge de la inteligencia artificial, lo más importante para construir el futuro son las ciencias experimentales, la realidad es que es el momento de las humanidades. Porque sin humanidades, sin un entendimiento de cómo gobernar la tecnología, podemos terminar peor que si no desarrollamos esa tecnología.

    Hace un rato leí en un artículo del Financial Times que las empresas se quejan de que sus empleados no son capaces de pensar por sí mismos. Y las disciplinas que nos enseñan a pensar son, precisamente, las humanidades.

    No sé si conoce el debate que ha habido en España hace poco, con la última reforma de la Ley de Educación, sobre si mantener o no como obligatoria la asignatura de Filosofía, si es lo bastante útil.

    Que podamos tan siquiera insinuar que la Filosofía no es útil deja en evidencia que estamos manejando un concepto de utilidad increíblemente superficial, cortoplacista, centrado solo en producir y obtener resultados que podamos cuantificar, traducir a números. Cuando lo cierto es que todos nosotros tenemos una idea bastante intuitiva de que las cosas que más importan en la vida no se pueden medir.

    ¿Qué mensaje le mandaría a los jóvenes?

    Mandaría dos. El primero, que es el momento perfecto para leer. Leer todo lo que puedas leer. Leer historia, leer filosofía, leer política, leer antropología, aprender de las generaciones pasadas, de cómo superaron los momentos más difíciles de sus vidas. Y leer en papel, porque el acto de leer es un acto de desafío a todo lo que está pasando. Es decir: no, no voy a estar en tu ordenador, ni voy a estar en tus redes sociales, voy a leer a los grandes pensadores de la historia.

    El segundo: que la vida no es digital, sino analógica… La vida es la vida de las cosas, de la cafetería de la esquina, la vida de tus amigos, de las conversaciones en persona, de la naturaleza, de salir a correr. Y mientras menos dependamos de lo digital, más robusta y satisfactoria será esa vida. Lo digital es un fantasma de lo analógico, es un second best, lo que usamos cuando no tenemos la opción de hacer algo analógico. Hablamos por Zoom cuando no podemos vernos en persona.


    Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la Generación Alfabeta.The Conversation

    Elena Sanz, Directora, The Conversation

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Samourai Wallet: sus fundadores cambian su defensa y se declaran culpables ante EE. UU.

    En un giro significativo en el caso legal, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, cofundadores de Samourai Wallet, han anunciado que cambiarán su declaración de «no culpables» y se declararán culpables ante cargos presentados por el gobierno de EE. UU..

    De la acusación a la declaración de culpabilidad

    En abril de 2024, ambos fueron formalmente acusados de conspiración para cometer lavado de dinero y de operar un negocio de transmisión monetaria sin licencia. Las autoridades federales afirman que la plataforma mezcló más de 2.000 millones de dólares en transacciones ilícitas, y que se lavaron más de 100 millones procedentes del mercado negro en línea.

    Inicialmente, Rodriguez y Hill se declararon inocentes; sin embargo, según documentos judiciales presentados en tribunales de Manhattan, han decidido cambiar su estrategia legal y admitir culpabilidad, posiblemente reduciendo su exposición máxima a condenas conjuntas de hasta 25 años de prisión.

    Implicaciones legales y precedentes

    Este cambio surge en un contexto más amplio de acciones regulatorias en EE. UU. contra mezcladores de criptomonedas. Casos como el de Tornado Cash, cuyo cofundador Roman Storm se encuentra en juicio y enfrenta hasta 45 años de prisión, están generando gran atención en la industria.

    Expertos legales advierten que esta declaración de culpabilidad podría ser interpretada como un aviso sobre la posición firme del Departamento de Justicia (DOJ) frente a herramientas que se considere facilitan el lavado de dinero, incluso si son de código abierto y están destinadas a proteger la privacidad.

    El impacto sobre el software de privacidad y el criptoecosistema

    Samourai Wallet era valorado entre defensores de la privacidad por permitir transacciones anónimas mediante CoinJoin y otras técnicas de mezcla. Críticos del enjuiciamiento lo han descrito como un ataque jurídico contra tecnologías de privacidad financiera. La defensa también alegó que las autoridades no informaron al equipo fundador que el servicio probablemente no requería licencia como transmisor monetario, lo cual generó tensiones con FinCEN.

    Ahora, con la admisión de culpa, el caso Samourai podría tener un efecto paralizante sobre futuros desarrollos de software open source enfocado en privacidad, especialmente en entornos regulatorios estrictos.

    Qué sigue para los cofundadores

    Los próximos pasos incluyen la lectura de pliegos judiciales en una audiencia prevista en la mañana del miércoles ante la jueza Denise L. Cote en el Distrito Sur de Nueva York. Se espera que, a cambio de la declaración, el DOJ retire el cargo más grave de lavado de dinero (con pena máxima de 20 años), manteniendo solo el cargo de operar sin licencia (5 años).

    Aunque los desarrolladores se enfrentan ahora a un panorama legal más favorable que en caso de juicio completo, la sentencia final dependerá del tribunal, considerando factores como cooperación, arrepentimiento o argumentos de defensa.


    Este caso marca un punto de inflexión en el debate sobre privacidad versus regulación en el criptoespacio y puede redefinir los límites legales y amenazas ante el ejercicio de la libertad que enfrentan los desarrolladores de herramientas de mezcla en el futuro cercano.

  • Wrench attacks: cuándo la seguridad digital ya no basta

    En 2025 ha crecido de forma alarmante lo que se conoce como “wrench attacks”, o ataques con llave inglesa: agresiones físicas que buscan obligar a una persona a revelar sus claves privadas para robar sus activos digitales. Casos recientes incluyen el secuestro del fundador de Ledger y el intento de rapto de la hija de un ejecutivo en París.

    Estos incidentes muestran que la seguridad cripto no es solo digital: tener tus activos offline en un cold wallet no te protege si alguien te apunta con un arma o te secuestra. Como bien dijo un experto, “crypto convierte a cualquier holder en una caja fuerte ambulante. Y ser tu propio banco significa aceptar que puedes ser asaltado como tal”.

    Autonomía y responsabilidad: el dilema de “not your keys, not your coins”

    Bitcoin se basa en la soberanía individual: tú controlas tus claves, tú controlas tus monedas. Ese principio ha sido central en la cultura cripto. Sin embargo, los ataques físicos o “wrench attacks”, muestran que ejercer una autoridad total sobre tus activos implica también una responsabilidad personal sobre tu seguridad.

    Como David Carvalho señala, mantener la boca cerrada sobre tu patrimonio y evitar exhibiciones públicas es la primera línea defensiva. La discreción ya no es opcional, es parte del protocolo básico de seguridad.

    ¿Qué puede hacer un individuo responsable para protegerse?

    1. Silencio como escudo
      No divulgar montos, ubicaciones o inversiones en redes sociales. Muchos ataques surgen tras rastrear información personal pública o filtraciones de datos (incluyendo del hack de Ledger o Coinbase).
    2. Distribución de riesgo vía M‑signatures o MPC
      Sistemas de custodia que reparten control: por ejemplo, necesitar 2 de 3 firmas para mover fondos. Esto convierte al ataque individual en algo mucho menos rentable, ya que no basta con intimidarte a ti solo.
    3. Planes de duress y presupuestos de emergencia
      Algunos protocolos están comenzando a integrar códigos de pánico o wallets de solo-show (con fondos mínimos), útiles si alguien amenaza con violencia física.
    4. Seguridad física y táctica personal
      En casos extremos, no es descabellado considerar profesionales de seguridad, cámaras, vigilancia o incluso entrenamiento personal, como han adoptado figuras prominentes.

    Bitcoin exige valentía, no exhibición

    La ironía es fuerte: la misma tecnología diseñada para liberarte del sistema financiero puede vulnerarte en el mundo real si no controlas la narrativa sobre tus holdings. Como advertía un investigador: “la gente se convierte en objetivo simplemente por ostentar: carros lujosos, eventos cripto o viajes caros”.

    Reflexión desde los principios iniciales de Bitcoin

    Bitcoin nació con la aspiración de devolver la autonomía al individuo sin intermediarios. Eso implica asumir riesgos y responsabilidades. No se trata solo de confianza técnica, sino también de inteligencia situacional y éstrategia preventiva.

    • La privacidad es tan importante como la seguridad criptográfica.
    • Compartir tu dirección en una charla o tweet puede tener consecuencias reales.
    • La clave privada es sagrada, sí, pero lo es también tu integridad física y mental.

    Seguridad integral, más allá del código

    No hay algoritmo que te defienda si alguien te apunta con un arma. Los “wrench attacks” son un ejemplo brutal: la soberanía individual no solo demanda autogestión técnica, sino prudencia y planificación personal.

    La responsabilidad individual es más urgente e importante que nunca. Bitcoin otorga libertad financiera, pero también exige madurez en cómo la ejerces. Ser tu propio banco implica proteger tu vida y tu privacidad con la misma seriedad que proteges tu seed phrase.

  • Morir con Bitcoin: ¿Cómo dejar tu herencia cripto?

    La revolución del dinero descentralizado trajo consigo un nuevo paradigma de soberanía financiera, pero también una pregunta inquietante: ¿qué pasa con mis Bitcoins si muero? Morir con Bitcoin sin planificación deja a los herederos sin esa herencia.

    A diferencia de las cuentas bancarias tradicionales, donde los herederos pueden acudir con documentos y certificados de defunción, en el mundo cripto sin las claves privadas, no hay acceso posible. Punto.

    ¿Por qué morir con Bitcoin puede ser un problema?

    Bitcoin empodera al individuo como nunca antes: nadie puede congelar tu cuenta, ni el banco ni el gobierno. Pero esa misma independencia se vuelve peligrosa si no se contempla una estrategia de sucesión.

    Si el titular muere sin dejar instrucciones claras y seguras, sus fondos quedan bloqueados para siempre en la cadena de bloques, inaccesibles incluso para sus seres más cercanos.

    Esto ya ha ocurrido. El caso de QuadrigaCX, cuyo fundador murió súbitamente llevándose las claves a la tumba, dejó más de 200 millones de dólares congelados. Y sucede también en hogares donde un padre o una pareja mueren sin haber compartido cómo acceder a sus activos digitales.

    ¿Cómo evitar que tus Bitcoins mueran contigo?

    Aquí una guía práctica para titulares de Bitcoin que deseen que sus fondos no desaparezcan con ellos:

    1. Haz un inventario digital

    Registra cuántos BTC posees, en qué wallets están y qué tipo de almacenamiento usas (hot wallet, cold wallet, hardware wallet). Este registro debe mantenerse actualizado.

    2. Designa un heredero cripto consciente

    No basta con nombrar un heredero en tu testamento. Debe entender cómo funcionan las criptomonedas. Instrucciones ambiguas como “hay una clave en una caja” no sirven si la persona no sabe qué hacer con ella.

    3. Protege y documenta tus claves privadas

    Las claves privadas o las frases semilla deben resguardarse de forma segura pero accesible tras el fallecimiento. Algunas estrategias:

    • Almacenarlas en una caja fuerte con acceso condicionado.
    • Dividir la semilla (Shamir’s Secret Sharing) y darlas a personas distintas.
    • Usar servicios como Casa o Nunchuk Inheritance.

    4. Deja un plan en tu testamento

    Redacta un documento legal que incluya:

    • Qué activos cripto existen.
    • Quiénes son los beneficiarios.
    • Dónde y cómo están almacenadas las claves.
    • Instrucciones claras para acceder o transferir los fondos.

    5. Revisa tu plan cada uno o dos años

    Relaciones, montos y tecnologías cambian. Un plan de herencia digital debe mantenerse actualizado.

    ¿Y si alguien muere y crees que tenía Bitcoin?

    Si eres heredero y crees que alguien fallecido tenía activos digitales:

    • Revisa sus dispositivos: móviles, laptops, wallets físicos o papeles.
    • Busca correos, notas, indicios de exchanges o wallets.
    • No uses las claves hasta tener asesoría legal/técnica.
    • Consulta con un abogado familiarizado con activos digitales.

    Bitcoin no olvida, pero tampoco perdona

    Bitcoin no distingue entre vivos y muertos. Solo responde a claves válidas. Si no las has compartido de forma inteligente, tus ahorros podrían desaparecer como si nunca hubieran existido.

    La autonomía exige previsión. Dejar Bitcoin a tus seres queridos no es tan sencillo como escribir un nombre en un testamento. Es una responsabilidad técnica, emocional y ética.

    Si creíste que con Bitcoin eras tu propio banco, recuerda: también eres tu propio albacea.

    ¿Ya pensaste cómo proteger tu legado cripto? Comparte este artículo con quien debería leerlo antes de que sea tarde.

  • GLOK: La app de seguridad física para cripto­holders que suena a pistola

    En pleno 2025, la comunidad cripto afronta no solo amenazas digitales, sino un riesgo creciente al mundo físico. Según informes recientes, se han multiplicado los casos de secuestros y extorsiones dirigidos específicamente a poseedores de Bitcoin, incluso con montos tan modestos como 0,5 BTC (~50 000 USD), aprovechando filtraciones de datos de exchanges y sistemas KYC. En este contexto surge GLOK, una plataforma que juega conscientemente con la marca de pistolas Glock para dar sensación de protección, pero sin armamento. Fue impulsada por Alena Vranova, cofundadora de Trezor, y se autodenomina “el ángel guardián descentralizado” para crypto­holders.

    ¿Qué es GLOK y cómo funciona?

    GLOK opera sobre el protocolo descentralizado Nostr, garantizando privacidad, código abierto y cero dependencias centrales. Su función principal: un botón de pánico que envía alertas —incluyendo tu geolocalización— a familiares, vecinos o una red cripto configurada por el usuario en caso de peligro físico.

    Si bien GLOK plantea un avance fundamental en seguridad descentralizada, no debemos olvidar que el mundo digital y el mundo físico deben actuar en conjunto. Un botón de alerta puede ser útil para notificar un peligro, pero no reemplaza la capacidad individual de defensa en tiempo real. En una situación crítica, cuando la amenaza ya está frente a ti, la diferencia entre ser víctima o sobreviviente puede depender de tu preparación, tu temple… y tu autonomía física. La soberanía comienza con el control de tus llaves, pero se consolida con el control de tu cuerpo, tu espacio y tus decisiones.

    Por esa razón, GLOK también ofrece cursos presenciales, como el que se efectuará en Riga, Letonia, de aproximadamente $1 000 (≈0,01 BTC). Incluye entrenamiento anti-secuestro dividido en tres módulos: prevención, técnicas básicas defendibles y protocolos de emergencia o negociación bajo estrés.

    Private geolocation for all of us, proclama su anuncio, resumiendo el espíritu de GLOK: una herramienta pensada no solo para la élite tecnológica, sino para cualquier persona que valore su soberanía personal y quiera una forma directa y descentralizada de pedir ayuda cuando más importa.

    Una mirada libertaria: protección personal sin el Estado ni armas

    Desde una perspectiva libertaria, GLOK representa un modelo significativo:

    1. Seguridad distribuida y voluntaria
      No depende de policías ni ejércitos estatales. Cada usuario configura su red de apoyo. Es voluntario, basado en confianza mutua dentro de la comunidad cripto.
    2. Desconfianza del Estado y defensa personal
      Ante la erosión de derechos y la burocracia estatal, GLOK apuesta por la autodefensa civil. Sin armas, pero con herramientas know- how y redes de ayuda espontánea.
    3. Autonomía y descentralización real
      Apoya la soberanía individual: los usuarios retienen control sobre su información, su red de auxilio, y su propio comportamiento frente a amenazas.
    4. Privacidad
      La app utiliza diseño criptográfico y descentralizado para evitar censuras, fugas de datos o ataques coordinados centralizados.

    ¿Es este el futuro de la protección cripto?

    La creciente violencia física contra holders de Bitcoin convierte a GLOK en un pionero en seguridad real. Los datos hablan: sólo en 2025 se documentaron decenas de ataques contra inversores, muchos derivados de filtraciones de identidad y domicilios.

    En un entorno donde incluso pequeñas cantidades atraen secuestros express, tener solo seguridad digital ya no basta. GLOK ofrece un enfoque híbrido: tecnología, comunidad y formación práctica.

    Ventajas: ¿por qué suena atractivo?

    • Sistema abierto
      No hay puertas traseras, ni servidores centralizados: todo es auditable por la comunidad.
    • Red social de apoyo
      Puedes elegir quién recibe la alerta: no solo familiares, también vecinos o participantes confiables en eventos cripto.
    • Formación realista
      El entrenamiento presencial dota de habilidades tácticas para reaccionar ante situaciones extremas.
    • Low‑cost en comparación a seguridad privada tradicional
      Un curso de mil dólares puede parecer caro, pero es una fracción de lo que costaría contar con protección personal profesional.

    Consideraciones importantes para el uso efectivo de GLOK

    1. La red lo es todo
    GLOK basa su funcionamiento en una red de apoyo que tú mismo configuras. Su eficacia depende directamente de que esa red sea confiable, esté disponible y, en la medida de lo posible, geográficamente próxima. Si tus contactos no pueden actuar con rapidez, o si te encuentras en un entorno donde no tienes aliados, el potencial de respuesta se reduce. Como toda herramienta descentralizada, su poder reside en la calidad de las conexiones humanas que la respaldan.

    2. Capa de seguridad, no escudo absoluto
    GLOK es una herramienta poderosa, pero no mágica. Funciona mejor como parte de una estrategia más amplia de defensa personal. En situaciones críticas, especialmente cuando el ataque es inmediato o sorpresivo, la tecnología puede no darte margen de acción. Por eso es clave que el usuario también contemple su preparación física, su conciencia situacional y su capacidad de reacción como elementos inseparables de su seguridad.

    Por qué GLOK dará que hablar…

    GLOK representa una respuesta libertaria e innovadora a un problema real: la violencia física que ya afecta a holders de criptomonedas. No promueve la proliferación de armas, sino de redes autónomas, formación, tecnología y autoorganización comunitaria. Podría ser el indicio de cómo se protege un individuo libre en un mundo donde los Estados y las instituciones tradicionales no bastan para garantizar seguridad.

    En ese sentido, GLOK hace honor al juego de palabras con Glock: no dispara, protege.

    Este modelo plantea preguntas para legisladores, usuarios y arquitectos de seguridad: ¿deberían los gobiernos facilitar sistemas colaborativos como este? ¿Hasta qué punto es sostenible replicar esta arquitectura a escala? El futuro podría no ser un Estado vigilante, sino comunidades sólidas, apps libres y protocolos abiertos como GLOK.