Etiqueta: acuerdos libres y voluntarios

  • Un cuento de Navidad: El Taller de las Luces

    «En el pequeño pueblo de Valverde, donde las montañas nevadas acariciaban el cielo y los ríos murmuraban historias antiguas, la Navidad se celebraba con un evento especial: la iluminación del Gran Árbol en la plaza central. Pero ese año, las cosas habían cambiado. Una tormenta temprana había destruido las decoraciones, y el pueblo, sumido en preocupaciones económicas, dudaba en organizar la fiesta.

    Isabel, una joven artesana conocida por su habilidad para tallar figuras de madera, caminaba por las calles silenciosas y notó la ausencia del bullicio navideño. Recordó las noches de su infancia, cuando las luces del árbol reflejaban la esperanza y el sentido de comunidad. Decidió que algo debía hacerse.

    Reunió a algunos vecinos en su taller. Había quienes dudaban: «No tenemos recursos,» dijo Don Mateo, el panadero. «Con lo que cuesta la electricidad, es imposible,» añadió Clara, la dueña de la tienda de telas. Pero Isabel, con una sonrisa suave y firme, respondió: «La Navidad no es un gasto; es una oportunidad para unirnos. Si cada uno contribuye con lo que pueda, veremos qué ocurre.»

    Inspirados por su entusiasmo, las personas comenzaron a traer lo que tenían: maderas viejas, hilos de colores, pinturas desgastadas. Los niños reunieron piñas y ramas del bosque; los ancianos compartieron historias mientras tejían guirnaldas. Isabel diseñó linternas de madera, y pronto el taller se llenó de luces que cobraban vida al ritmo del esfuerzo colectivo.

    Una noche, mientras trabajaban, se presentó José, un viajero que había llegado al pueblo buscando refugio. Con pocas palabras, explicó que era electricista y que había visto el resplandor del taller. «No tengo mucho, pero puedo ayudarles a conectar las luces,» ofreció. Su gesto sencillo resonó con la esencia de la fiesta: cada uno, desde su individualidad, podía contribuir al bien común.

    Con José a cargo de las conexiones, las luces comenzaron a brillar, primero débiles y luego con un fulgor que llenó el corazón de todos. La noche antes de Navidad, el Gran Árbol fue iluminado. No tenía la simetría de los años anteriores, ni los adornos más costosos, pero cada pieza contaba una historia: una guirnalda tejida por Clara, un adorno tallado por los niños, y las luces que José había ensamblado con paciencia y destreza.

    Esa noche, el pueblo se reunió bajo el árbol. Isabel tomó la palabra: «Esta iluminación es una prueba de que, cuando actuamos libremente desde el corazón, podemos crear algo mucho más grande que nosotros mismos. No se trata de regalos o extravagancia, sino de recordarnos que somos parte de algo mayor: una comunidad donde cada individuo tiene un lugar y un propósito.»

    La multitud respondió con un silencio reverente, seguido de un estallido de aplausos. Alguien comenzó a cantar un villancico, y pronto todas las voces se unieron, llenando el aire con una melodía que hablaba de fraternidad, esperanza y fe.

    Esa noche, mientras las estrellas brillaban sobre Valverde, el pueblo comprendió que la Navidad no era algo que se recibía, sino algo que se creaba, juntos. Isabel miró el árbol y pensó en cómo cada luz representaba el esfuerzo libre y voluntario de cada persona, una pequeña chispa que, unida a las demás, iluminaba hasta las noches más oscuras.

    Y así, el taller de las luces se convirtió en un símbolo de lo que podía lograrse cuando la libertad, la cooperación y el amor al prójimo guiaban el camino, recordando a todos el mensaje eterno de la Navidad: que cada uno, desde su unicidad, puede ser luz para el mundo.»

    Desde Goethals Consulting les deseamos una muy Feliz navidad.

  • Notre Dame renace: un tributo a la fe, la colaboración y la perseverancia

    El 7 de diciembre de 2024 quedará marcado en la historia como el día en que la Catedral de Notre Dame, devastada por un incendio en abril de 2019, volvió a abrir sus puertas, restaurada a su antiguo esplendor. Este evento, cargado de simbolismo y emoción, no solo celebra el renacimiento de un ícono cultural, sino también la fuerza de la colaboración global que lo hizo posible.

    La ceremonia inaugural: fe y esplendor

    La reapertura comenzó con una ceremonia solemne presidida por el arzobispo de París, Monseñor Laurent Ulrich. La apertura de las puertas principales marcó el inicio de un evento que reunió a más de 1,500 invitados, incluyendo líderes internacionales, artistas de renombre y los propios artesanos que trabajaron en la restauración.

    El presidente Emmanuel Macron, en un discurso emotivo, recordó que «Notre Dame es un símbolo del alma de Francia y del mundo, y su renacimiento muestra que, unidos, podemos superar cualquier adversidad». La soprano Pretty Yende y el pianista Lang Lang deleitaron a los asistentes, mientras el renovado órgano, con sus 8,000 tubos, resonaba por primera vez en años.

    La fuerza de los donantes privados: un motor del renacer

    Si bien la restauración fue coordinada por el Estado francés, el papel de los donantes privados fue crucial. Grandes fortunas, como las de las familias Arnault y Pinault, aportaron cientos de millones de euros, asegurando los recursos necesarios en los primeros momentos críticos tras el incendio. A estas contribuciones extraordinarias se sumaron las de más de 340,000 personas de todo el mundo, cuyos aportes, por modestos que fueran, simbolizan un compromiso colectivo con la preservación del patrimonio cultural.

    Este esfuerzo internacional y diverso no solo demuestra el profundo valor de Notre Dame para comunidades globales, sino que también refuerza la idea de que los monumentos históricos trascienden fronteras, siendo propiedad espiritual de todos los que los aman.

    Innovación y tradición: la restauración como obra maestra

    La reconstrucción de Notre Dame no fue solo un desafío financiero, sino también técnico y artístico. Desde la restauración de las vidrieras y el órgano hasta la recreación exacta de la aguja diseñada por Viollet-le-Duc en el siglo XIX, cada paso fue un equilibrio entre la tradición y la modernidad. Además, el entorno de la catedral ha sido revitalizado, con nuevos espacios verdes que invitan a los visitantes a disfrutar de Notre Dame en un contexto contemporáneo.

    Los trabajadores involucrados —más de 2,000 artesanos y especialistas— aportaron no solo su habilidad, sino también su pasión, conscientes de la magnitud histórica de su tarea.

    Notre Dame: un símbolo para el futuro

    La reapertura de la catedral marca el inicio de una nueva etapa. Además de las misas y ceremonias religiosas, Notre Dame continuará siendo un centro de atracción cultural y turística. Las campanas que volvieron a sonar este diciembre no solo celebran su restauración, sino que también homenajean a la humanidad unida en un esfuerzo común.

    En un mundo a menudo dividido, Notre Dame se erige una vez más como un recordatorio de lo que podemos lograr juntos. Su renacer es mucho más que la reconstrucción de un edificio; es un tributo a la colaboración, la fe y la capacidad humana para preservar aquello que realmente importa.

     

  • Alemania legaliza parcialmente el cannabis

    Alemania, conocida tradicionalmente como la tierra de la cerveza, ha dado un giro en su política de drogas al legalizar parcialmente el cannabis a partir del 1 de abril. Esta medida marca un cambio significativo en la postura del país hacia el uso de drogas recreativas y ha generado una serie de reacciones tanto positivas como negativas.

    La nueva legislación permite a los adultos mayores de 18 años poseer hasta 25 gramos de cannabis en público y cultivar hasta tres plantas por hogar. Este cambio en la ley refleja un reconocimiento de la realidad social en la que muchas personas en Alemania consumen cannabis de todas formas, a pesar de su ilegalidad anterior.

    Una de las razones detrás de esta decisión es el deseo de reducir el mercado negro y mejorar el control de calidad del cannabis disponible en el país. Al permitir el cultivo doméstico y establecer asociaciones de cultivadores sin fines de lucro, Alemania espera desincentivar la compra de cannabis en el mercado ilegal y garantizar que los consumidores tengan acceso a productos seguros y regulados.

    Sin embargo, la legalización parcial del cannabis no está exenta de críticas y preocupaciones. Los sindicatos de policía han expresado su preocupación por el aumento del mercado negro y la dificultad para hacer cumplir la ley, especialmente en lo que respecta a la distinción entre consumidores y traficantes. Además, hay preocupaciones sobre el impacto del cannabis en la salud mental, especialmente entre los jóvenes.

    A pesar de estas preocupaciones, muchos defensores de la legalización del cannabis ven esta medida como un paso en la dirección correcta. Argumentan que la legalización del cannabis puede conducir a una reducción del crimen relacionado con las drogas y a una mayor seguridad para los consumidores. Además, señalan que otros países que han legalizado el cannabis, como Canadá y Uruguay, han experimentado beneficios económicos y sociales significativos.

    En cuanto a la implementación de la nueva legislación, se espera que tome tiempo. A partir del 1 de julio, se permitirá la creación de asociaciones de cultivadores o «clubes sociales de cannabis» con hasta 500 miembros. Sin embargo, se aplicarán restricciones, como la prohibición de consumir la droga en el lugar y la limitación de la membresía a residentes mayores de 18 años en Alemania.

    La legalización parcial del cannabis en Alemania refleja un cambio en la actitud hacia las drogas en el país y plantea preguntas sobre cómo se implementará y cómo afectará a la sociedad en general. A medida que Alemania avanza en esta nueva era de políticas de drogas, será importante monitorear de cerca los efectos de esta medida y observar cómo ajustan las regulaciones según sea necesario según su visión.

  • Explorando la Esencia Humana a Través de la Simpatía en Adam Smith

    En la obra Teoría de los Sentimientos Morales, especialmente en los capítulos referidos a «De la Simpatía», Adam Smith nos invita a adentrarnos en el complejo mundo de las relaciones humanas y la empatía, destacando la importancia de comprender y validar los sentimientos de los demás como elementos fundamentales de nuestra naturaleza humana. A lo largo de sus páginas, Smith nos sumerge en una profunda reflexión sobre la simpatía y su papel en nuestras interacciones sociales, ofreciendo una visión integral de cómo esta capacidad moldea nuestras relaciones personales, nuestra percepción del mundo y nuestros juicios morales.

    La simpatía, esa capacidad innata de sentir y compartir las emociones de los demás, nos conecta de manera intrínseca con nuestros semejantes. A través de la imaginación, somos capaces de ponernos en el lugar del otro y experimentar su felicidad o sufrimiento como si fuera propio. Esta conexión emocional no solo nos permite compartir alegrías y penas, sino también fortalecer los lazos sociales y construir relaciones significativas basadas en la comprensión mutua y el apoyo emocional.

    La reciprocidad de los sentimientos ajenos juega un papel crucial en nuestras interacciones sociales. El placer que experimentamos al compartir nuestras emociones con los demás se ve potenciado por la validación y el entendimiento que recibimos a cambio. La simpatía mutua nos brinda una sensación de conexión emocional, alimentando nuestra necesidad innata de ser comprendidos y aceptados por los demás. Sin embargo, la falta de simpatía puede generar alienación y descontento en nuestras relaciones personales, destacando la importancia de cultivar esta habilidad para fortalecer nuestros lazos sociales y construir una comunidad basada en el apoyo y la comprensión mutua.

    La percepción de los sentimientos ajenos y su aprobación están influenciadas por la armonía o disonancia con nuestros propios sentimientos. Cuando las emociones de una persona se alinean con las nuestras, tendemos a aprobar sus acciones y sentimientos como justos y adecuados. Por el contrario, cuando percibimos una discrepancia entre sus sentimientos y los nuestros, es más probable que desaprobemos sus acciones. Esta dinámica resalta la importancia de la empatía en la formación de nuestros juicios morales y en la manera en que nos relacionamos con los demás.

    La simpatía, además, no solo implica compartir las emociones de los demás, sino también comprender sus circunstancias y perspectivas. A través del entendimiento de las experiencias y motivaciones de los demás, podemos ofrecer un apoyo más significativo y constructivo. La empatía nos permite trascender nuestras propias experiencias y puntos de vista, abriendo espacio para la comprensión y la tolerancia hacia aquellos que son diferentes a nosotros.

    Adam Smith nos recuerda: «Cada facultad de un hombre es la medida por la que juzga de la misma facultad en otro. Yo juzgo de tu vista por mi vista, de tu oído por mi oído, de tu razón por mi razón, de tu resentimiento por mi resentimiento, de tu amor por mi amor. No poseo, ni puedo poseer, otra vía para juzgar acerca de ellas.» Esta reflexión resalta la idea central de la obra: nuestra capacidad de simpatizar y comprender a los demás está intrínsecamente ligada a nuestra propia experiencia y percepción del mundo.

    En resumen, «De la Simpatía» nos ofrece una profunda reflexión sobre la importancia de la empatía en nuestras vidas. Desde nuestra capacidad para compartir las emociones de los demás hasta la influencia de la simpatía en nuestras relaciones personales y juicios morales, la empatía emerge como un elemento fundamental de nuestra naturaleza humana. Al comprender y valorar la simpatía y la aprobación de los sentimientos ajenos, podemos cultivar relaciones más empáticas y significativas, contribuyendo así a un mundo más compasivo y solidario.

  • La Paradoja de la Subasta: Cuando el Gobierno se Apropia de Fondos de Transacciones Voluntarias en la Dark Net

    En un nuevo giro de la compleja relación entre criptomonedas y autoridades, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado la subasta de más de 2,800 Bitcoins (BTC) incautados durante investigaciones contra Silk Road. Aunque estos fondos provienen de transacciones realizadas en la Dark Net, la subasta plantea una paradoja única: ¿hasta qué punto el gobierno tiene derecho a apropiarse de fondos que, aunque vinculados a actividades ilícitas, surgieron de transacciones libres y voluntarias?

    La Paradoja de la Dark Net y la Propiedad de los Fondos

    El anuncio del gobierno estadounidense sobre la subasta de estos BTC, valorados en más de USD $130 millones, revela un dilema ético y legal. Estos fondos, inicialmente fruto de transacciones en la Dark Net, representan una forma única de dinero que, si bien podría haber estado vinculado a actividades ilícitas, surgieron de intercambios libres y voluntarios entre individuos.

    El cierre de Silk Road en 2013 dejó al descubierto un mercado que, aunque sumido en la controversia, también funcionaba como un espacio para transacciones voluntarias y libres. La paradoja radica en que, al confiscar y posteriormente subastar estos fondos, el gobierno se apropia de recursos que, en última instancia, pertenecían a individuos que participaron en transacciones consensuadas.

    El Conflicto entre Libertad y Control

    La subasta plantea preguntas fundamentales sobre la autonomía financiera y la intervención gubernamental. Aunque las transacciones en la Dark Net están rodeadas de controversia, algunos argumentan que el gobierno, al incautar y vender estos BTC, está extralimitándose en su papel de regulador. ¿Hasta qué punto debería intervenir el Estado en transacciones que, a pesar de su contexto ilegal, surgieron de la libertad de elección de los participantes?

    La paradoja reside en que, mientras se persigue la erradicación de actividades ilícitas, se cuestiona la legitimidad de apropiarse de fondos que, en su origen, representan una forma de intercambio descentralizado. Este conflicto entre libertad individual y control estatal destaca la complejidad de regular un espacio como la Dark Net, donde las transacciones, aunque ilícitas según la legislación positiva, se basan en el principio de voluntariedad.

    Reflexiones sobre el Futuro de las Criptomonedas y la Intervención Gubernamental

    La subasta de estos BTC no solo abre la puerta a una discusión ética, sino que también plantea la cuestión de cómo deben abordarse estos temas en el futuro. A medida que las criptomonedas continúan ganando relevancia, es crucial considerar en qué medida el gobierno puede y debe intervenir en transacciones descentralizadas, incluso si estas tienen lugar en la oscuridad de la red.

    El desafío radica en encontrar un equilibrio entre la lucha contra actividades ilegales y el respeto por la autonomía financiera de los individuos. ¿Es posible diseñar políticas que logren ambas metas sin sacrificar uno de estos principios fundamentales?

    Conclusión: Entre la Libertad y la Seguridad

    La subasta de estos BTC provenientes de la Dark Net destaca la paradoja inherente a la intervención gubernamental en transacciones descentralizadas. Mientras se busca garantizar la seguridad y prevenir actividades declaradas ilícitas, es esencial reflexionar sobre el precio de esa intervención en términos de libertad individual y propiedad privada. El dilema planteado por esta subasta invita a la sociedad a considerar cuidadosamente cómo se equilibran estos valores en el cada vez más complejo mundo de las criptomonedas.

  • Elecciones y abejas

    En la «Fábula de las Abejas», Mandeville destaca cómo la colmena de abejas prospera cuando actúan de acuerdo con su interés propio en lugar de obedecer normas altruistas aparentes. Aunque inicialmente puede parecer que estas abejas actúan de manera egoísta, “viciosa” para obtener beneficios personales, es lo que finalmente conduce a un orden espontáneo en el que el bienestar general emerge de sus acciones individuales egoístas.

    Esta paradoja se relaciona con la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social de varias maneras. Primero, muestra cómo las agendas políticas que no se alinean con las verdaderas demandas y deseos de la sociedad pueden llevar a una especie de «virtuosidad aparente» similar a la de las abejas en la fábula. Los candidatos y partidos pueden prometer acciones altruistas o políticas moralmente elevadas, pero si estas promesas no están respaldadas por una comprensión genuina de las demandas reales de la población, pueden resultar ineficaces o incluso contraproducentes.

    En segundo lugar, la «Fábula de las Abejas» sugiere que cuando se imponen agendas moralistas desde arriba, se corre el riesgo de desencadenar consecuencias no deseadas. Del mismo modo, cuando las políticas se diseñan sin tener en cuenta la información distribuida en la sociedad y las verdaderas preferencias de los ciudadanos, pueden surgir efectos adversos. Las políticas pueden carecer de la adaptabilidad y la eficiencia que emergen de la autoregulación en un orden espontáneo.

    En el análisis de las diferencias entre los conceptos de orden creado y orden espontáneo, en las ideas de F.A. Hayek, en lo que el denominó taxis y nomos, se revela mejor aún la fascinante comprensión de cómo las sociedades y las normas emergen en la interacción humana. Este enfoque destaca la distinción entre dos tipos de órdenes: aquellos creados y planificados por alguien o grupo orgánico, y aquellos que surgen de manera natural no creado ni producto de designio alguno.

    El orden creado se manifiesta a través de estructuras que se originan a partir de mandatos específicos emitidos por entidades reconocibles, como empresas, gobiernos y familias. Estas estructuras tienen propósitos concretos y se alinean con objetivos específicos, como el logro de beneficios económicos o el mantenimiento del orden legal y social. En contraste, el orden espontáneo es una concepción que subraya su carencia de origen preciso y finalidad predefinida. Este tipo de orden, abstracto y difícil de percibir sensorialmente, se desarrolla a partir de interacciones humanas complejas. La sociedad misma, los mercados, el lenguaje y otras redes de comportamiento humano son ejemplos de órdenes espontáneos en los que la estructura y las normas no son impuestas desde arriba, sino que emergen hacia arriba de manera inorgánica.

    En resumen, la «Fábula de las Abejas» de Mandeville, las ideas de Hayek y la discrepancia entre la oferta electoral y la demanda social se conectan a través de la idea del orden espontáneo. Ambos casos resaltan la importancia de entender cómo las interacciones individuales y las preferencias personales pueden conducir a resultados beneficiosos y cómo las agendas o cambios impuestos desde arriba pueden tener consecuencias inesperadas, a pesar de sus muy buenas intenciones. Y para que las interacciones, este orden espontáneo pueda darse, sólo se necesita libertad. La respuesta está allí: más individuos y menos estado. Pensemos en todo esto en vista de las próximas elecciones.

  • El verdadero salario mínimo es cero

    Ninguna ley puede evitar que el trabajador quede con un salario ‘cero’, y cuando ello es el resultado de leyes de salario mínimo, «salmin», que es control de precio, la culpa debe recaer sobre las erradas políticas clientelistas. En resumen, ni la democracia ni los gobiernos son para dictar términos contractuales entre los ciudadanos; que, cuando inevitablemente fracasan son culpa de las partes contratantes y no de los legisladores.

    Es barbárico soslayar los efectos colaterales de los controles de precio, tanto en alimentos como en salarios y tal; los cuales, en miles de años de historia siempre han creado miseria. Además de la creación de desempleo e, inclusive, la disminución de otros beneficios no salariales, el «salmin» puede conducir a un aumento en los precios de los alimentos y del cuidado de los niños; lo cual puede más que negar cualquier beneficio de aumento salarial.

    ¿Y qué del efecto sobre las empresas que se ven obligadas a pagar más, mientras reduce márgenes y la viabilidad del negocio? A todo ello, los politicastros son los que tiran la piedra y esconden la mano. Hacen ver que están ayudando cuando muchas veces es completamente falso y no pasa de ser un ardid politiquero para ganar votos, sin importar que en vez de resolver termine empeorando economías.

    ¿Alguna vez han visto a los legisladores haciendo una evaluación de los efectos de elevar forzosamente el «salmin»? Es algo así como un médico que opera al paciente y luego no le da seguimiento al operado.

    La esencia fundamental de un mercado libre se basa sobre contrataciones consensuales y no aquellas forzadas que, cuando salen mal, los politicastros que las dictaron no dan la cara. La mayoría de los negocios en el país sólo logran mantenerse o peor, están en pérdidas o en vías de quiebra; y el salmin lo único que hace es llevar unos a pérdida y otros a quiebra.

    Hay formas mucho mejores para ayudar a los que tienen falta de ingresos, pero como los resultados de semejantes políticas no son instantáneas ni mágicas, los pervertidos politicastros se van por la ruta del mal. La auténtica función de las autoridades electas y de sus funcionarios no es la coerción sino la de protegerlos en contra de la coerción; ¿cuán difícil es entender esto?

    Por otro lado, debemos siempre regresar a señalar que el «salmin» es un instrumento que prohíbe trabajar a los menos capacitados; esos que podrían trabajar por menos para llevar algo a casa. En otras palabras, el salmin es la fórmula perfecta para crear más informalidad. Y, en particular, afecta más a los que buscan por primera vez entrar al mercado laboral.

    Otro aspecto que poco o nunca se considera, es que los buenos trabajadores solitos se ganan sus aumentos; pero cuando dichos aumentos les llegan vía la coerción politiquera, sólo se esfuerzan en ser miembros de los sindicatos.

    El verdadero propósito del salmin no es ayudar a los que menos tienen sino ayudar a los sindicalizados a no ser desplazados por otros que están dispuestos a trabajar por menos. El salmin es un instrumento que desincentiva el mejor rendimiento. Y, a todo ello, el salmin es magnífica estrategia para fomentar las políticas del parasitismo; es decir, dañan el mismo tejido de una sociedad.

    En síntesis, las leyes del salmin no son bien intencionadas sino todo lo contrario; ya que va creando adicción por el centralismo y son camino de servidumbre a la clase política. Y… en dónde hay leyes salmin no existe el capitalismo sino el socialismo o peor

  • El salvaje oeste, no tan salvaje

    «El salvaje oeste, no tan salvaje» es un artículo que fue escrito mientras Terry Anderson era un Fellow Nacional en la Institución Hoover, durante 1977-78.

    El texto analiza el crecimiento del gobierno y el creciente interés en la anarquía como una forma de limitar el crecimiento del mismo. Menciona varios trabajos y académicos en la literatura de elección pública (public choice) que exploran la teoría de la anarquía. El documento tiene como objetivo pasar de las discusiones teóricas de la anarquía a un estudio de caso de su aplicación al examinar el oeste americano durante su asentamiento temprano. Los autores proponen estudiar los derechos de propiedad y la protección bajo organizaciones voluntarias en ausencia de un estado formal. Contrariamente a la percepción del caos, la investigación sugiere que se protegieron los derechos de propiedad, prevaleció el orden civil y las agencias privadas desempeñaron un papel importante en el mantenimiento de una sociedad ordenada. El estudio argumenta en contra de caracterizar el oeste americano como caótico.

    El texto explora el concepto de anarquía y sus posibles resultados, particularmente en el contexto del desmantelamiento del gobierno en los Estados Unidos. Discute dos escuelas de pensamiento: la escuela ‘constitucionalista’ o ‘social contractualista’, que enfatiza el surgimiento de derechos a través de la acción colectiva y el establecimiento de una constitución, y la escuela ‘anarcocapitalista’ o ‘anarquista de propiedad privada’, que defiende para la sustitución de funciones gubernamentales por transacciones voluntarias de mercado.

    La escuela constitucionalista sugiere que si los derechos están bien definidos, el papel del gobierno se limitaría a proteger esos derechos. Sin embargo, si los derechos no están claramente definidos, es posible que el gobierno deba desempeñar un papel más productivo. La perspectiva anarcocapitalista argumenta que la competencia de mercado puede reemplazar funciones gubernamentales, como los servicios de protección, y garantizar la justicia a un costo menor.

    El texto destaca las diferencias entre las dos escuelas, incluida la cuestión empírica de si la competencia puede proporcionar efectivamente servicios de protección. También analiza el punto de partida para determinar los derechos, con los constitucionalistas enfatizando un proceso contractual y los anarcocapitalistas confiando en arreglos similares al mercado.

    Luego, el enfoque cambia a examinar la eficacia de los arreglos similares al mercado para el mantenimiento de la paz en el contexto histórico del oeste estadounidense entre 1830 y 1900. El texto reconoce la presencia de agencias gubernamentales en segundo plano durante ese período, pero explora la aplicación privada de derechos. El autor manifiesta que usaron The Machinery of Freedom de David Friedman como base para la formulación de hipótesis sobre el funcionamiento del anarcocapitalismo, porque es decididamente no utópico y establece, en una forma bastante específica, los mecanismos reales bajo los cuales un sistema de agencias protectoras no gubernamentales operaría.

    El texto concluye con la afirmación de que el anarcocapitalismo no es sinónimo de caos y que los derechos de propiedad pueden protegerse bajo tal sistema. Sugiere que las agencias privadas proporcionarían las funciones necesarias para mantener una sociedad ordenada y que la competencia entre estas agencias conduciría a la resolución eficiente de disputas. También reconoce la posibilidad de variar las reglas y preferencias en diferentes sociedades bajo el anarcocapitalismo y destaca el papel del juicio del consumidor en la evaluación de las agencias de protección en ausencia del gobierno.

    El texto comienza abordando la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como caótico y sin ley, a menudo retratado en el entretenimiento y la literatura. Sin embargo, exámenes recientes desafían esta percepción y sugieren que la frontera occidental era en realidad más civilizada, pacífica y segura que la sociedad estadounidense contemporánea. Los datos históricos de las principales ciudades ganaderas como Abilene, Ellsworth, Wichita, Dodge City y Caldwell revelan bajas tasas de homicidio, con un promedio de 1,5 homicidios por temporada de comercio de ganado.

    La existencia de comités de vigilancia en los pueblos mineros ilustra aún más el conflicto entre las costumbres comunitarias y la ley formal. Estos comités surgieron cuando el gobierno civil era ineficaz o estaba controlado por delincuentes, utilizando la competencia como medio para restablecer el orden. En particular, la violencia no era la norma y la presencia de comités de vigilancia a menudo resultó en una disminución de los asesinatos.

    Luego, el texto pasa a discutir cuatro estudios de caso en el oeste estadounidense que ejemplifican las instituciones anarcocapitalistas: clubes de reclamos de tierras, asociaciones de ganaderos, campamentos mineros y caravanas de carretas. Estos ejemplos respaldan las hipótesis planteadas anteriormente, demostrando que los derechos privados se hicieron cumplir y el caos no prevaleció en estos entornos.

    En general, el texto desafía la percepción del ‘salvaje y salvaje oeste’ como un lugar anárquico y caótico, proporcionando evidencia de que la aplicación privada de los derechos y las asociaciones voluntarias desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas.

    Clubes de tierras o reclamos.

    El texto se centra en los clubes de tierras o asociaciones de reclamos que surgieron entre los colonos pioneros en el oeste americano que enfrentaron desafíos para definir y hacer cumplir los derechos de propiedad sobre la tierra que reclamaban. Estos colonos estaban fuera del alcance del gobierno constitucional y carecían de protección legal para sus reclamos. Como resultado, formaron organizaciones extralegales para la protección y la justicia.

    Estos clubes de tierras adoptaron sus propias constituciones y estatutos, eligieron funcionarios y establecieron reglas para resolver disputas y registrar y proteger reclamos. La constitución de la Claim Association of Johnson County, Iowa, sirve como ejemplo y describe el papel de los jueces electos, los alguaciles y el procedimiento para adjudicar disputas. Los clubes también utilizaron cargos de usuario para cubrir los gastos de arbitraje.

    Si bien la violencia era una sanción potencial, el texto sugiere que también se emplearon medios menos violentos. Los clubes se comprometieron a no asociarse ni apoyar a personas que hicieran caso omiso de los reclamos de los colonos, enfatizando la importancia del respeto mutuo y la cooperación dentro de la comunidad.

    Los diferentes clubes de tierras tenían constituciones, estatutos y resoluciones diferentes, lo que indica que las preferencias entre los ocupantes ilegales diferían y que había formas alternativas de protección y justicia disponibles. Las justificaciones de estos clubes incluían proteger los reclamos de los colonos, oponerse a los saltadores de reclamos, garantizar la seguridad contra la agresión y contrarrestar a los especuladores de tierras. Los clubes operaban de manera voluntaria y extralegal, brindando protección y justicia sin recurrir a la violencia y adaptando sus reglas a las preferencias y objetivos de los participantes.

    Asociación de ganaderos

    El texto habla de las asociaciones de ganaderos que surgieron en la frontera ganadera a medida que la tierra escaseaba y surgían conflictos de propiedad. Estas asociaciones se formaron para proteger los derechos de los propietarios de ganado y hacer cumplir los derechos de propiedad privada. Fueron vistos como una respuesta del mercado a la demanda de cumplimiento de los derechos en ausencia de una intervención gubernamental efectiva.

    Al igual que los clubes de la tierra, las asociaciones de ganaderos establecieron reglas y reglamentos formales para sus miembros. Sin embargo, los medios para hacer cumplir los derechos privados por parte de estas asociaciones a menudo implicaban violencia, y se contrataba a expertos pistoleros y asesinos profesionales para defender los derechos de propiedad. Estos mercenarios se alinearon con el bando que ofrecía la mejor compensación, destacando la naturaleza de sus servicios impulsada por el mercado.

    Contrariamente a las preocupaciones sobre la efectividad y el abuso potencial de las agencias privadas de ejecución, el texto argumenta que tales preocupaciones no fueron respaldadas por la experiencia del oeste americano. Los organismos encargados de hacer cumplir la ley en la frontera de los ganaderos operaban de forma independiente y no como meras extensiones de la fuerza policial del gobierno. Si bien hubo casos de personas que se desviaron hacia actividades delictivas y formaron asociaciones delictivas informales, estos no fueron alentados por los mecanismos de mantenimiento de la paz basados ​​en el mercado. Las asociaciones de protección de la propiedad privada trataron con rapidez y severidad a tales asociaciones delictivas.

    Aunque había algunas grandes organizaciones privadas de cumplimiento como la Agencia Pinkerton y Wells Fargo, trabajaron principalmente junto con el gobierno para hacer cumplir las leyes estatales y nacionales. Otras asociaciones a gran escala sirvieron como proveedores de información y servicios de coordinación en lugar de hacer cumplir directamente las reglas privadas sobre el terreno. El texto sugiere que las economías de escala en la aplicación y el crimen no fueron factores significativos en el oeste americano durante este período.

    Campamentos mineros

    El texto analiza los campamentos mineros durante la expansión hacia el oeste de los Estados Unidos, particularmente en respuesta al descubrimiento de oro en California en 1848. Con la afluencia de orientales en busca de fortuna, la ausencia de un gobierno formal condujo al surgimiento de reglas y contratos voluntarios dentro de grupos de mineros. Estas reglas, similares a los estatutos de las empresas, especificaban el financiamiento, las relaciones, la conducta y los mecanismos de resolución de disputas dentro de las empresas mineras.

    A medida que aumentaba el número de mineros, surgió el tema de la propiedad de los derechos mineros y se llevaron a cabo reuniones masivas para redactar leyes y establecer soberanías locales. Los campamentos mineros mantuvieron un nivel de autonomía de las estructuras gubernamentales establecidas y las autoridades externas no ejercían autoridad sobre ellos. Los abogados capacitados a menudo no eran bien recibidos en los campamentos, y los mineros dependían de su propio sistema de justicia, como los tribunales de mineros, para resolver las disputas. Los tribunales de mineros estaban compuestos por ciudadanos que elegían un presidente y un jurado de entre ellos, y sus fallos eran generalmente aceptados.

    El texto sugiere que los campamentos mineros desarrollaron sus propios sistemas de justicia y gobernabilidad sin la coerción de las autoridades estadounidenses. Cuando se impusieron leyes externas en los campamentos, a veces resultó en un aumento de la delincuencia. La competencia entre tribunales por negocios en Colorado brindó una garantía adicional de justicia, ya que los errores podían corregirse mediante apelaciones y sentencias aceptadas por diferentes tribunales.

    Esta evidencia se alinea con la hipótesis de Friedman de que la competencia entre los tribunales conduce a la rendición de cuentas y decisiones más justas, ya que los tribunales se esfuerzan por repetir los negocios. La experiencia de los campamentos mineros refleja una forma de anarcocapitalismo, con contratos voluntarios, reglas negociadas y gobernanza descentralizada basada en las necesidades y preferencias de las comunidades mineras.

    Caravanas de vagones.

    Durante la expansión hacia el oeste en el oeste americano, las caravanas de vagones que se movían a través de las llanuras en busca de oro de California ejemplificaban el anarquismo de la propiedad privada. A medida que se aventuraron más allá de la jurisdicción de las leyes estadounidenses, los pioneros reconocieron la necesidad de sus propias leyes y mecanismos de aplicación para mantener el orden durante el arduo viaje. A menudo establecieron constituciones parecidas a las de los Estados Unidos, delineando reglas y eligiendo funcionarios responsables de hacerlas cumplir.

    Las constituciones de los trenes de vagones variaban, pero generalmente abordaban la elegibilidad para votar, los procesos de enmienda, el destierro de personas, la disolución de la empresa y leyes específicas que rigen actividades como la violación del sábado, los juegos de azar y la intoxicación. Estas constituciones también preveían la organización de juicios con jurado y el mantenimiento de bienes públicos como carreteras y puentes.

    El respeto por los derechos de propiedad fue crucial entre los pioneros, incluso en ausencia de menciones explícitas en las constituciones. A pesar de enfrentar la escasez y el hambre potencial, los casos de violencia o robo fueron raros. Las disputas que surgieron se resolvieron a través del sistema judicial especificado en los contratos, a menudo empleando métodos de arbitraje.

    Los pioneros también enfrentaron el desafío de resolver disputas contractuales con fines comerciales. Formaron ‘mess’ (una especie de «caos organizado) y sociedades anónimas para aunar recursos para la producción y protección conjuntas. En los mess, la propiedad privada seguía siendo de propiedad individual, lo que facilitaba la división y disolución si surgían conflictos. Las sociedades anónimas involucraban propiedad concurrente, lo que requería procesos más complejos para la renegociación y división de la propiedad.

    En general, los pioneros del tren de vagones participaron en negociaciones y contratos voluntarios, estableciendo sus propios sistemas legales y de organización social sin depender de la coerción del gobierno. Los derechos de propiedad desempeñaron un papel importante en el mantenimiento del orden y la resolución de disputas, mientras que los mecanismos del mercado facilitaron los arreglos contractuales para la producción y la protección durante el viaje hacia el oeste.

    El pasaje describe ejemplos de anarcocapitalismo en el trabajo en el oeste americano, centrándose específicamente en la disolución de la Compañía del Condado de Boone y la organización de caravanas en los senderos terrestres. Enfatiza que estos casos ocurrieron sin coerción o la necesidad de una intervención formal del gobierno.

    En el caso de la Compañía del Condado de Boone, cuando los miembros se dividieron en facciones rivales, se llevaron a cabo negociaciones y la propiedad se dividió sin recurrir a la fuerza. Las disputas se resolvieron mediante arbitraje privado, e incluso un reclamo de compensación se resolvió a través de un tribunal privado compuesto por tres personas desinteresadas.

    El autor argumenta que las caravanas en los caminos terrestres funcionaron bajo el anarcocapitalismo, brindando protección y justicia sin el monopolio de la coerción. La naturaleza transitoria de estas comunidades y su falta de demanda de bienes públicos significaba que no era necesario un gobierno formal. La naturaleza a corto plazo de su organización impidió la formación de grupos coercitivos duraderos.

    El artículo concluye que la competencia en lugar de la coerción aseguraba la justicia, y se expresaban diferentes estándares de justicia a través del mercado. Las agencias de mercado proporcionaron alternativas eficientes a los monopolios gubernamentales sobre la coerción. Además, incluso cuando las agencias de mercado se volvieron dominantes y tenían un monopolio virtual sobre la coerción, su pequeño tamaño permitió controlar su comportamiento, ya que los clientes podían irse o establecer sus propias agencias de protección.

    Sin embargo, el autor reconoce que hubo casos de desorden civil en el oeste americano, como la disputa entre los reguladores y los moderadores en la República de Texas y la guerra del condado de Johnson en Wyoming. Estos casos sugieren que la dependencia de las formas de organización no gubernamentales no siempre tuvo éxito y surgieron conflictos debido a las luchas de poder.

    En resumen, concluyen los autores, » parece que en ausencia de un gobierno formal, la frontera occidental no era tan salvaje como la leyenda nos haría creer. El mercado proporcionó agencias de protección y arbitraje que funcionaron de manera muy efectiva, ya sea como un reemplazo completo del gobierno formal o como un complemento de ese gobierno. Sin embargo, el mismo deseo de poder que crea problemas en el gobierno también pareció crear dificultades a veces en Occidente. No todo fue pacífico. Especialmente cuando faltaban los puntos de Schelling, se producía el desorden y el caos, lo que respaldaba la afirmación de Buchanan de que el acuerdo sobre los derechos iniciales es importante para el anarcocapitalismo. Cuando existió este acuerdo, sin embargo, hemos presentado evidencia de que el anarcocapitalismo era viable en la frontera.».

    La lectura completa de este artículo pueden encontrarla aquí.

  • Bernard Mandeville, un personaje para el momento actual

    Nada menos que Samuel Johnson –sin duda una de las figuras más destacadas de la literatura inglesa del siglo XVIII– ha dicho que Mandeville le “abrió la mirada frente a la realidad de la vida” y, por su parte, James Boswell en Life of Samuel Johnson apunta que Mandeville ha influido decisivamente en buena parte de la concepción filosófica del tan ponderado doctor Johnson.

    Pensadores de la talla de Adam Smith, David Hume, James Mill, Emanuel Kant, Jeremy Bentham, Voltaire, Montesquieu y estudiosos como Benjamin Franklin han citado frecuentemente a Mandeville para discutir o para coincidir con sus razonamientos y conclusiones. Condillac y Herder se basaron en Mandeville para la realización de buena parte de sus trabajos sobre el origen y el proceso evolutivo por el que se forma el lenguaje, que como es sabido no procede de la ingeniería social ni el diseño, sino del orden espontáneo. En esta línea argumental, Borges sostenía que el inglés cuenta con un mayor número de palabras porque no lo pretende regir una academia de la lengua.

    Alexander Pope reconoce en los escritos de Mandeville un gran valor literario. Resulta muy curioso que con estos reconocimientos sobre la influencia mandevilliana en el pensamiento de la época contemporáneamente aquel autor pase prácticamente desapercibido. Salvo el formidable trabajo de tesis doctoral presentado por Forrest B. Kates en 1917 en la Universidad de Yale, que más tarde inspirara a Friedrich Hayek para su notable presentación ante la Academia Británica en marzo de 1966 y con anterioridad la disertación doctoral de Chiaki Nishiyama en la Universidad de Chicago en 1960, salvo estos estudios, como queda dicho, Mandeville pasa sin que se destaquen sus contribuciones, aun en los círculos intelectuales considerados de mayor prestigio.

    Bertrand Mandeville nació en Holanda en 1670 y murió en Inglaterra en 1733, lugar este último donde transcurrió prácticamente toda su existencia. Se graduó en medicina –provenía de una familia de médicos célebres–, pero su interés lo volcó por entero a la filosofía, sobre lo que publicó una docena de trabajos de envergadura, pero su tono incisivo, mordaz y por momentos peyorativo condujo a algunos malentendidos. Aunque fueron muchos los intelectuales de peso que reconocieron su originalidad y maestría, otros lo rechazaron por considerar que su lenguaje resultaba insolente y no adecuado para la época. En su afán de ridiculizar al oponente en no pocas ocasiones dificultaba la comprensión del argumento, que incluso a veces resultaba desfigurado.

    Veamos a título de ejemplo una de sus obras titulada La fábula de las abejas o cómo los vicios privados hacen a la prosperidad pública. Es que Mandeville usa la expresión “vicio” en su equivocada acepción vulgar para aludir a los seres humanos persiguiendo su interés personal. Con este razonamiento el autor de marras pretendía señalar con acierto que todos actuamos en nuestro interés personal. Es en realidad una verdad de Perogrullo, puesto que el acto se lleva a cabo precisamente porque está en interés del sujeto actuante, sea la acción ruin o abnegada. Tanto el asaltante de bancos que apunta a que le salga bien el atraco como la Madre Teresa, en cuyo interés personal está el cuidado de sus leprosos, en ambos casos proceden por el referido móvil.

    El eje central de la cooperación social en un sistema abierto se sustenta en que todos para progresar deben atender las necesidades de su prójimo. Se trata de demandas cruzadas en los intercambios, por eso es que suelen agradecerse recíprocamente en un comercio luego de la transacción. Lo que le preocupaba a Mandeville y mucho más nos preocupa a esta generación es la incomprensión manifiesta de lo dicho, e irrumpe el “ogro filantrópico” al decir de Octavio Paz, un esperpento que en nombre del aparato estatal aplasta derechos y libertades de los gobernados a través de controles absurdos, pesadas cargas fiscales, inflaciones galopantes, sindicatos que abdican de sus funciones y en su lugar perjudican a sus supuestos representados, sistemas de inseguridad antisocial, cerrazón al comercio con el mundo. Todo conducido por megalómanos disfrazados de hadas madrinas que todo lo destruyen a su paso degradando el concepto de solidaridad, ya que se inspiran en la expropiación del fruto del trabajo ajeno.

    Esta lección de Mandeville luego fue retomada también por uno de los más destacados exponentes de la Escuela Escocesa, a saber Adam Ferguson, que en 1767 subrayaba que los beneficios del interés personal cruzado en una sociedad libre son “el resultado de las acciones humanas mas no producto del diseño humano” al efecto de alejar de los burócratas “la arrogancia fatal”, tal como denominaba Hayek al ímpetu de los estatistas de siempre. En momentos en que en el llamado mundo libre la arremetida de los planificadores y alquimistas sociales hace peligrar la existencia de la misma libertad, resulta de interés repasar y releer el mensaje central de Mandeville, especialmente cuando se observa una malsana tendencia a abandonar los preceptos de la democracia para convertirla en cleptocracia, lo cual en lugar de preservar intacto el respeto a los derechos de las personas, tal como recomiendan los Giovanni Sartori de nuestro tiempo, en muchos lugares se opta por gobiernos de ladrones de sueños de vida, propiedades y libertades. Se deja de lado la columna vertebral de la democracia para sustituirla por el mero recuento de votos, con lo que se podría concluir que Hitler era demócrata porque asumió con la primera minoría en un proceso electoral, o el sistema implantado por el dictador venezolano que habla con los pajaritos.

    Tal como se ha consignado respecto de Mandeville, el estilo burlón y satírico aplicado a ciertos temas no siempre es conducente, procedimiento a que recurre este pensador en su desesperación para que se comprendan puntos centrales de la convivencia civilizada. Mandeville es el principal responsable de haber refutado lo que se conoce como “darwinismo social”. Darwin mostró que en el reino de la biología las especies más aptas eliminan a las menos competentes, mientras que Mandeville explicó con lujo de detalles que en materia social la libertad hace que los más eficientes, los más fuertes, como una consecuencia no necesariamente buscada, inexorablemente transmitan su fortaleza a los más débiles por las inversiones que son la única causa de salarios e ingresos en términos reales.

    Otro punto sobresaliente en los trabajos del autor que estamos comentando es el referido a lo que en términos modernos de la teoría de los juegos se denomina la suma cero. Esto es el pensar que en las relaciones interindividuales no hay ganancias de las dos partes en una transacción, como si se beneficiara solo la que recibe dinero, sin percatarse de que en las contrataciones libres las partes involucradas ganan. La riqueza no trata de un pastel estático que se divide en partes, sino de un proceso dinámico de crecimiento que no se refiere a cantidad material, sino a valores incrementados. Recordemos aquello de “todo se transforma, nada se consume” en el universo. Los teléfonos antiguos tenían mucha más materia que los modernos, sin embargo estos últimos prestan infinitamente mayor cantidad de servicios, por ende proporcionan mayor valor. En resumen, Mandeville es para nuestra época.

  • Sobre la «vieja excusa del libre mercado»

    Vale la pena analizar un comentario en Twitter que lee:  “La vieja excusa del libre mercado para torcer leyes y evitar regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia. Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    Al leer, releer y analizar lo escrito, logramos un atisbo a una lúgubre realidad cultural panameña y de muchos otros lares; en donde aflora la falta de entendimiento de lo que es libertad y mercado. Pero, quien dijo lo anterior tiene un cachito de razón al decir “la vieja excusa…” Sí, no cabe duda de que los malos gobernantes y sus acólitos se valen de lo bueno y lo tuercen hacia sus putrefactos propósitos. Ahondemos en lo dicho.

    Al decir “la vieja excusa del libre mercado”, leo que la autora admite una de dos cosas: a) Que el mercado no es libre; o b) Que la ideología del libre mercado se presta para torcer las cosas.

    Seguidamente habla de “…evitar las regulaciones que interfieran con el objetivo medular: la máxima ganancia.” ¡Epa! Ese no es el objetivo medular del mercado libre. Pero aún aquí lo autora no se pronuncia expresamente en contra de la liberad del mercado; lo cual queda a la luz de “la vieja excusa”.

    Pero, en el siguiente párrafo el perico se cae de la percha al decir: “Una forma de organización social centrada en la acumulación del capital, no en el bienestar humano con el equilibrio natural del que dependemos”.

    La libertad, no sólo del mercado sino de todo lo demás está inscripta en la misma Creación del Universo. Los humanos, en la Creación engendramos el albedrío, el don del bien y del mal. Sin ello la humanidad zozobra. La libertad social de intercambios voluntarios no está centrada en la “acumulación del capital”; al menos no como parece inferir la autora. Primero, debemos entender lo que es el capital, que definitivamente no sólo dinero; dado que el mayor “capital” humano no llega por intermedio del vocablo derivado de capitalis que es cabeza. Y, la buena cabeza debía entender que el mayor capital humano es la acumulación del conocimiento del universo. En economía hablamos de la productividad y no del dinero; siendo este último sólo un medio.

    Al hablar de “bienestar y equilibrio natural del cual dependemos”, habría que ver que quiere decir. Para mí, el “equilibrio natural” se logra mediante la libertad, mientras que las “regulaciones”, si son buenas, son el medio para un buen derrotero.

    Todo lo anterior lo leía en Twitter y es precisamente allí dónde podemos encontrar un atisbo de cómo la putrefacta gobernanza va infectando y trastocando el libre mercado. Menos mal que Elon Musk tuvo el coraje de invertir 40 millardos para rescatar a dicha empresa que había sido secuestrada por los bastardos apetitos del estado profundo.

    Y, en Panamá tenemos un monopolio de la podredumbre gubernamental; particularmente cuando en la cuna de la libertad de pensamiento, palabra y expresión de fe, vemos lo que ocurre hoy día, cuando las agencias de gobierno se han puesto al servicio de los más torcidos.

    Mucho peor es ver que en EE.UU. tanto como en nuestro patio, demasiados empresarios andan chuecos, ya que si no lo hacen pierden hacha calabaza y miel. Me consta, pues los gobiernos quebraron mi empresa cuando rehusamos pagar coimas. Algunos “empresarios me han dicho: “John, lo que pasa es que no sabía hacer “negocios”. Y sí, lo admito.

    Hemos sido ingenuos al pensar que con las nuevas tecnologías de la información y comunicación sería más fácil ver todo. ¡Sorpresa!, y más vale que pongamos atención… los adelantos tecnológicos han servido para aumentar la capacidad no sólo del bien sino del mal.