Etiqueta: CSS

  • ¿Qué futuro tiene el sistema PAYG? Pensar fuera de la caja en la era del trabajo líquido

    Durante gran parte del siglo XX, los sistemas de pensiones PAYG (Pay-As-You-Go) —basados en la solidaridad intergeneracional— funcionaron como columna vertebral del contrato social moderno. En su esquema más simple, los trabajadores activos financian las jubilaciones de los retirados, con la promesa de que las futuras generaciones harán lo mismo por ellos. Pero esta fórmula, antaño vista como un equilibrio justo entre generaciones, hoy muestra signos crecientes de agotamiento.

    Con el envejecimiento poblacional, la baja tasa de natalidad y el creciente número de trabajadores informales o independientes, el sistema PAYG está tensionado hasta el límite. La proporción entre activos y pasivos se reduce año a año, mientras la longevidad se incrementa y los Estados, sobreendeudados, ya no pueden cubrir los baches con simples ajustes fiscales. En resumen: el modelo es insostenible tal como está.

    Pero más allá de parches o reformas paramétricas (edad de retiro, aportes, topes), el verdadero desafío es conceptual. ¿Tiene sentido seguir apostando a un sistema basado en una solidaridad forzada entre generaciones que ya no comparten ni valores ni trayectorias de vida? ¿Podemos seguir esperando que los jóvenes de hoy financien a los mayores cuando apenas logran financiarse a sí mismos?

    La era del individuo soberano

    La revolución tecnológica y la transformación del empleo están alterando las bases mismas sobre las que se sostenía el modelo tradicional. Hoy los jóvenes:

    • Trabajan de forma fragmentada, autónoma o por proyectos.

    • Piensan más en inversiones, criptomonedas o emprendimientos que en “empleo estable”.

    • Tienen mayor aversión a la dependencia estatal y menos confianza en las instituciones públicas.

    En este contexto, pensar en formas alternativas de previsión social se vuelve urgente. Aquí algunas propuestas «out of the box» que podrían redefinir la jubilación del futuro:

    Nuevas ideas para un nuevo mundo

    1. Capitalización individual descentralizada:
    El modelo chileno fue pionero, pero su implementación fue incompleta. La idea de que cada individuo capitalice su retiro a lo largo de su vida laboral sigue siendo potente, pero puede potenciarse mediante tecnología blockchain, sistemas de ahorro automatizado y vehículos de inversión más flexibles y portables, como fondos tokenizados.

    2. Seguros de retiro privados y colectivos:
    Emergen formas de mutualismo moderno, donde grupos familiares, comunidades o redes de afinidad contribuyen a fondos comunes con reglas claras y transparentes. Es una especie de «solidaridad voluntaria» basada en la cercanía, no en la coerción estatal.

    3. Incentivos fiscales para ahorro familiar:
    En lugar de confiar ciegamente en el Estado, las familias podrían ser el nuevo núcleo de previsión. Políticas que incentiven el ahorro intergeneracional, fideicomisos familiares o herencias planificadas con beneficios fiscales pueden restituir el rol de la familia como pilar del bienestar futuro.

    4. Renta vitalicia compartida (peer-to-peer):
    Modelos de seguros P2P, donde grupos de personas se agrupan para pagar una renta vitalicia entre sí, sin necesidad de un Estado mediador. Estos esquemas se valen de contratos inteligentes y algoritmos que ajustan pagos y distribuciones.

    5. Rediseñar la longevidad laboral:
    La jubilación como ruptura abrupta entre trabajo y ocio es una noción obsoleta. Se pueden promover formas de retiro gradual, trabajos part-time para seniors, mentorías pagadas o economías del conocimiento donde la experiencia sea monetizable aún a los 70 años.

    De la solidaridad forzada a la autonomía responsable

    Tal vez el problema de fondo no sea solo económico, sino cultural: seguimos atados a un modelo que presupone que otros deben cargar con nuestro bienestar futuro. En lugar de ello, la jubilación debería ser una expresión de libertad acumulada, no de dependencia prolongada.

    La solidaridad no debe desaparecer, pero sí relocalizarse: más entre familias, redes, comunidades voluntarias. Y menos en estructuras estatales burocráticas, insostenibles y cada vez más desconectadas de la realidad.

    Quizás el mayor cambio que podamos promover sea este: dejar de pensar en que el sistema debe garantizarnos algo, y empezar a planificar desde la libertad, la responsabilidad y la inteligencia individual.

  • De Ponzi a Libertad: Reformando el Sistema de Pensiones con Innovación Financiera

    El sistema de pensiones tradicional enfrenta un dilema crítico: su estructura tipo Pay-As-You-Go (PAYG), en la que los aportes de los trabajadores activos financian las pensiones de los jubilados, es financieramente insostenible y éticamente cuestionable. Desde una perspectiva liberal, este modelo limita la libertad individual y redistribuye recursos sin garantizar retornos justos ni previsión adecuada.

    ¿Cómo rediseñar un sistema que combine libertad, sostenibilidad y justicia? La respuesta puede estar en un enfoque innovador que utilice herramientas financieras modernas para construir un futuro en el que cada individuo pueda ahorrar de forma eficiente y obtener flujos de ingresos diversificados y seguros durante la jubilación.

    El Problema: Un Esquema Obsoleto y Limitante

    El modelo PAYG, diseñado en un contexto demográfico y económico diferente, ahora enfrenta problemas estructurales:
    1. Desequilibrio demográfico: Una población envejecida y menos trabajadores por jubilado hacen inviable la sostenibilidad del sistema.
    2. Inequidad: Obliga a los contribuyentes actuales a financiar a generaciones anteriores sin garantías claras de recibir beneficios similares.
    3. Falta de incentivos: Desincentiva el ahorro privado y la responsabilidad individual, promoviendo una dependencia del sistema.

    La transición hacia un modelo que aproveche las innovaciones del mercado financiero podría ofrecer soluciones tanto prácticas como creativas para resolver estos problemas.

    Hacia un Nuevo Paradigma: Soluciones Creativas con Innovación Financiera

    1. Diversificación a través de Fondos Modernos
    En lugar de centralizar las contribuciones en un fondo único, los trabajadores podrían invertir en fondos diversificados administrados profesionalmente, diseñados para generar ingresos sostenibles en el futuro:
    – ETFs (Fondos Cotizados en Bolsa): Vehículos de inversión pasivos que replican índices diversificados y tienen bajos costos.
    – Fondos híbridos oro/bitcoin: Protegen contra la inflación y las fluctuaciones de divisas, combinando activos tradicionales (oro) con alternativas modernas (criptomonedas).
    – Fondos sectoriales: Inversión en sectores de crecimiento como tecnología, salud y energías renovables, maximizando retornos en el largo plazo.

    2. Inversiones en Infraestructura y Bienes Raíces
    Los ahorros podrían canalizarse hacia sociedades de inversión colectiva reguladas, que financien proyectos de infraestructura o bienes raíces:
    – REITs (Real Estate Investment Trusts): Fondos especializados en bienes raíces que generan ingresos a través de alquileres. Los jubilados podrían recibir flujos de renta regular provenientes de edificios residenciales, oficinas y otros inmuebles.
    – Proyectos habitacionales para jubilados: Construcción de viviendas comunitarias sostenibles, financiadas con aportes individuales y cuyos rendimientos en alquileres beneficien a los propios inversionistas.

    3. Competencia entre Administradoras de Fondos
    En un sistema descentralizado, múltiples administradoras de fondos de pensiones (AFPs) podrían competir ofreciendo una amplia gama de opciones personalizadas:
    – Gestión activa y pasiva: Los ahorradores podrían elegir entre estrategias de inversión activa (más riesgo, más retorno potencial) o pasiva (bajo costo, menor volatilidad).
    – Diversidad de riesgos: Desde inversiones conservadoras (bonos gubernamentales) hasta agresivas (startups tecnológicas), ajustadas al perfil de riesgo de cada persona.
    – Innovación en productos: AFPs que combinen elementos de seguros y pensiones, ofreciendo garantías mínimas de ingreso con posibilidad de rendimientos superiores.

    4. Sistemas Automatizados y FinTech
    Las plataformas de tecnología financiera pueden facilitar que personas sin conocimientos avanzados en inversiones participen de forma eficiente:
    – Micropagos programados: Aplicaciones que redondeen cada compra y ahorren automáticamente en fondos de inversión.
    – Portafolios automatizados: Robots financieros que asignen los ahorros de los usuarios en activos diversificados según sus objetivos.
    – Educación accesible: Interfaces simples que expliquen riesgos, rendimientos y estrategias en términos comprensibles.

    5. Generación de Flujos Perpetuos
    El objetivo principal del ahorro para la jubilación debe ser garantizar ingresos estables y perpetuos. Aquí, las soluciones incluyen:
    – Bonos perpetuos (consols): Instrumentos que pagan intereses indefinidamente, brindando estabilidad en flujos.
    – Dividendos de empresas sólidas: Inversión en acciones de compañías que paguen dividendos consistentes, generando ingresos regulares.
    – Fondos de energía renovable: Inversiones en proyectos como parques eólicos o solares, que ofrecen retornos basados en contratos de venta de energía a largo plazo.

    6. Seguro Estatal Básico
    Un ingreso universal básico financiado con impuestos generales podría servir como red de seguridad para quienes no logren acumular suficientes ahorros:
    – Estrategia escalonada: Complementar el ingreso básico con rendimientos de inversiones privadas.
    – Red de apoyo solidario: Reservar esta protección solo para los más vulnerables, evitando subsidios indiscriminados.

    Cómo Implementar este Cambio

    Fase 1: Fondo de Transición
    El Estado puede crear un fondo soberano que financie las pensiones actuales mientras se establece el nuevo modelo. Esto podría lograrse mediante:
    – Venta de activos estatales o recursos naturales.
    – Impuestos temporales destinados exclusivamente al fondo de transición.
    – Emisión de bonos a largo plazo.

    Fase 2: Introducción Gradual de Nuevas Opciones
    Permitir que los trabajadores actuales elijan entre el sistema antiguo y el nuevo modelo, mientras los jóvenes ingresan directamente al sistema reformado.

    Fase 3: Regulación y Supervisión
    Asegurar que las opciones de inversión sean transparentes, competitivas y seguras:
    – Supervisión estricta: Evitar fraudes y abusos en las AFPs.
    – Promover la máxima competencia para incentivar bajas comisiones: el objetivo es reducir costos administrativos para maximizar los ahorros.
    – Auditorías independientes: Garantizar la integridad de los fondos.

    Fase 4: Educación Financiera
    Iniciar campañas de educación financiera masiva para enseñar a los ciudadanos cómo gestionar sus ahorros y planificar su retiro.

    Hacia un nuevo modelo: Libertad, Creatividad y Sostenibilidad

    La reforma del sistema de pensiones requiere abandonar esquemas obsoletos y abrazar herramientas modernas que promuevan la libertad individual y la responsabilidad. Un modelo que combine diversificación financiera, apoyo básico universal y competencia en la gestión de fondos puede transformar un sistema insostenible en una máquina generadora de riqueza y seguridad.

    Con el uso de instrumentos como ETFs, REITs, bonos perpetuos y tecnología financiera, incluso aquellos sin experiencia en finanzas podrán beneficiarse de un sistema más justo y eficiente. La clave está en empoderar a los ciudadanos, respetar su libertad de elección y garantizar que nadie quede atrás en la vejez.

  • El IVM de la CSS es un Embauque Ponzi

    ¡Por supuesto que interesa proteger a los viejos, como también a los nuevos, a los bebés y niños que no tienen la capacidad para ello; ese no es el reto sino ¿cómo los protegemos?; y les aseguro que no debe ser a través de un sistema piramidal de trampa Ponzi que fue y sigue siendo la CSS. Ojalá en 2024 hayamos aprendido la lección; aunque, no lo parece.

    El fraude de Esquema Ponzi originalmente ideado por Charles Ponzi en 1920, cuando este reclutó a un grupo de amigos para prometer a inversionistas que si le daban $20 en corto tiempo les serian devuelta su inversión con 50% de interés; y en un inicio así fue. En unos meses el “negocio” ser torno viral y en poco tiempo Ponzi se hizo millonario. El secreto del atraco es que devolvían el dinero invertido con ganancias gracias a los nuevos inversionistas que entraban y no porque usaban esos fondos para hacer buenas inversiones.

    El problema es que para mantenerse tenían que seguir entrando más y más inversionistas; lo cual, es imposible y es, precisamente, lo que ocurre con el IVM de la CSS, que van en aumento los pensionados y en merma los congos. ¡Ah, sí!, a propósito, es rara la empresa que pague más de un 10% en ganancias a sus inversionistas.

    En 1950 en los EE.UU. habían 16 pagando por cada jubilado; en el 2024 son 2.4 por jubilado y en Panamá son menos. Y el asunto es mucho peor cuando descubrimos cómo fueron “invertidos” esos fondos. Y si a ello le sumamos los regalos que gustan hacer los politiqueros con el dinero ajeno, el asunto es bochornoso. Y todo esto sin ver y entender el pillaje inflacionario del dólar.

    El problema presente está en cómo salimos del lodazal; lo cual, por tanta trampa y engaño, será más que doloroso en cosas como reducción de beneficios, aumentos de edad y cotización y más.

    A todo esto, debajo del enredo está una realidad que pocos vemos y entendemos. ¿En la vida a quién debe atender a los bebes y niños? ¡Obvio que la familia! ¿Y quién debe atender a los viejitos que ya no pueden cuidarse ellos mismos? ¿Acaso ya no es la familia sino el estado? Y he aquí dónde se esconde el alacrán; en sistemas políticos centralistas que destruyen el pegamento social para reemplazarlo que con el “Estado”. Eeee, perdón, no el Estado sino la mafia central.

    Cuando la gente, la familia tiene y más allá, tiene una cultura de emprendimiento y ahorro, todo cambia. Otra cosa, muy fea, es cuando la gente va delegándolo todo a la mafia gubernamental. Es ingenuo de más creer que los políticos van a cuidar lo tuyo; particularmente cuando ni siquiera cumplen con lo que realmente es gobierno.

    Y, creer que la CSS es una entidad pública gubernamental es ingenuo. Podrá serlo para algunas cosas pero no para otras. En lo médico, originalmente los “asegurados” se atendían privadamente y la Caja pagaba; hasta que unos hicieron trampa y las autoridades políticas en vez de meterlos presos se dieron cuenta que de por medio había una nueva y maravillosa manera de robar si centralizaban el esquema de rapiña. ¡Y vaya si funcionó de maravillas!

    La CSS no es un sistema de ahorro sino uno de confisca, parte y reparte para quedarse con la mejor parte. El inmenso reto que hoy enfrentamos es como sacar a los zorros del gallinero y que la gente vaya logrando una cultura de autosuficiencia y aprendiendo a elegir autoridades que no sean maleantes.

  • Países Bajos reforma el sistema de pensiones. Panamá cuándo?

    La principal industria de pensiones de la Unión Europea se está moviendo hacia un sistema de contribución definida.
    El nuevo modelo permite inversiones más arriesgadas, según los gestores de fondos.

    La reforma holandesa de los fondos de pensiones está generando un replanteamiento en la forma en que se invierten los ahorros para la jubilación, lo que podría tener implicaciones importantes para el mercado financiero. Con un valor de 1.5 billones de euros, los fondos de pensiones holandeses son los más grandes de la Unión Europea, por lo que cualquier cambio en su estrategia de inversión tiene un impacto significativo.

    La reforma, que entró en vigor este sábado, implica un cambio hacia un sistema de contribución definida en lugar de prometer beneficios fijos a los pensionistas. Bajo el nuevo sistema, tanto las pensiones futuras como las ya acumuladas se dividirán en fondos individuales y los pagos dependerán de las contribuciones y las condiciones del mercado.

    A diferencia de otros sistemas de contribución definida en el mundo, la mayoría de los fondos de pensiones holandeses elegirán un marco de «solidaridad» en el que todavía invierten colectivamente y asignan los rendimientos a grupos de edad, compartiendo algunos riesgos.

    Esta reforma también permitirá a los fondos de pensiones asumir más riesgos y reducir los amortiguadores de seguridad. Esto significa que podrían alejarse de los bonos gubernamentales de la zona euro de alta calificación crediticia y optar por activos más arriesgados, como bonos corporativos o hipotecas.

    La transición a este nuevo sistema requerirá un período de ajuste y las estrategias de inversión adoptadas durante este período influirán en el impacto en el mercado. Los fondos de pensiones están encuestando a sus miembros para comprender cuánto riesgo están dispuestos a asumir diferentes grupos de edad. Algunos fondos podrían optar por mantener una asignación considerable en bonos gubernamentales si las generaciones más jóvenes prefieren una mayor estabilidad en sus fondos de pensiones.

    Sin embargo, la reforma también plantea desafíos. Las caídas bruscas en los precios de los activos justo antes de la fecha de transición podrían dejar a algunos grupos con menos dinero del previsto, por lo que las empresas deberán mantener suficientes amortiguadores para abordar cualquier obstáculo. Además, existe la preocupación de que los pagos de pensiones puedan volverse inciertos bajo este nuevo sistema.

    «Es un sistema completamente nuevo que los Países Bajos quiere implementar», dijo Wim Barentsen, jefe de estrategia de inversiones en Achmea Investment Management, que supervisa 175 mil millones de euros en activos para fondos de pensiones. «En ningún lugar del mundo tienes el mismo sistema».

    Los fondos deben hacer la transición al nuevo sistema para 2028, y se espera que la mayoría lo haga en 2026.

    Este cambio en el sistema de pensiones de los Países Bajos tiene implicaciones más amplias y podría ser un ejemplo a considerar para otros países, como Panamá. La Caja de Seguro Social en Panamá también se encuentra en una situación de quiebra y tomar medidas audaces y políticamente valientes, como la reforma holandesa, podría ser la única forma de evitar estafar a los futuros jubilados en Panamá. Adoptar un sistema único de contribución definida y repensar las estrategias de inversión podría ser una solución necesaria para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones en el país.

  • La oculta verdad de la CSS

    Quien sabe por dónde andan quienes escriben y escriben advirtiendo que la Caja de Seguro Social (CSS) “va a quebrar”. No puede quebrar a futuro lo que ya está quebrado. Que no lo quieran reconocer, es harina de otro costal. Y no hablo del gobierno actual, sino de todos los gobiernos, comenzando por el que parió semejante estafa piramidal, la cual estaba condenada desde su fatal alumbramiento. Y “condenada”, no sólo porque un esquema que depende de que entren otros para financiar a los primeros, es inviable en el tiempo si los que ingresan son menos a los que van egresando, sino porque la ley lo prohíbe y establece cárcel para quien comete ese delito financiero.

    Están los casos como el de Bernie Madoff y en el plano local David Murcia, que fue acusado penalmente por lo mismo. Pretender que, si lo hace el gobierno, entonces sí está bien, es horrible y origen y razón de muchos de nuestros males. ¿Será que ya pocos recuerdan las distintas estafas piramidales que han pasado por Panamá y dejado a tantos estafados y sin defensión?

    Hoy día hablar de un “rescate” o de “salvar” la CSS es… mejor ni lo califico, pues la única realidad brutal es que la CSS es INSALVABLE. No hay salidas mágicas y sólo quedan las dolorosas. Y con “dolorosa” me refiero a una amputación del miembro necrótico o, tal vez de todo el cuerpo.

    Una posible alternativa sería la emisión de bonos a los cotizantes por el valor de su aporte; bono que podrían, entonces, hablando de VIM, negociar en el mercado secundario o esperar a su vencimiento para cobrarlo. En tal realidad no queda otra que cada quien se haga cargo y responsable de su realidad económica. Podrían inclusive negociar su bono con empresas que ofrezcan programas de seguro de vejez, invalidez o muerte; con la posibilidad de aportes voluntarios a un fondo de pensiones, que hoy día podría incluir a las criptomonedas. El mercado otorga muchísimas posibilidades para todos y con diferentes aversiones al riesgo.

    A fin de cuentas, lo que hicimos todos y sacaron a relucir los decadentes politicastros fue abusar criminalmente del buen término “solidaridad”. ¿A quién se le ocurre buscar solidaridad en el estercolero político?

    Todo ello deja por fuera el tema de la salud, el cual también hay que llevarlo al quirófano de la verdad y la realidad, que, al menos, sería regresarlo a la realidad del mercado; dado que meter la politiquería en los negocios es cosa de “#$%&. A ver si algún día superamos el absurdo “no a la privatización”, de decir que sólo deja a la población en el camino del colapso y… ojalá no sea el camino de horribles desórdenes en las calles que profundicen mucho más el desastre.

  • Salud y la CSS. Confundiendo las cosas.

    Uno de los más grandes problemas de la Caja del Seguro Social es que se confunden los términos y muchas veces se hacen confusiones de misiones y funciones, y no se toman en cuenta las alternativas para tener un verdadero sistema de seguridad social y al mismo tiempo un verdadero sistema de saludo público. Un gran problema de la Caja del Seguro Social es que administra dos programas muy distintos. El programa de Invalidez, Vejez y Muerte por un lado, y por el otro maneja un sistema de salud pública estatal pero que no es para todos, sino para los asegurados y sus beneficiarios.

    Los problemas del sistema de invalidez, vejez y muerte son harto conocidos. La informalidad y la falta de mecanismos idóneos para integrar a los trabajadores independientes, la morosidad empresarial, que suele terminar en gestiones de cobro fallidas, en cuentas donde funcionarios cobran debajo de la mesa por no cobrar, en tasas punitivas tan altas que hacen difícil a los deudores llegar a arreglos de pagos con la Caja del Seguro Social aunque quisieran. Y aunque todo esto se arreglara, sigue existiendo un déficit actuarial que no se puede cubrir sin aumentar la edad de jubilación y sin cortar beneficios a largo plazo.

    Hablemos del segundo problema, el sistema de salud. El principal problema, que presenta problemas hasta de constitucionalidad, es que el Estado Panameño maneja dos sistemas de salud distintos. El Ministerio de Salud, y la Caja del Seguro Social. Esto crea una duplicidad de funciones. Y la idea de que el Estado por un lado tiene que velar por la salubridad de todos los panameños y por el otro, administra una Entidad de Salud Pública especial solo para asegurados y beneficiarios.

    Varios galenos se dieron cuenta en su momento de esta incongruencia. Uno fue José Renán Esquivel en los años 1970s. Bajo el lema “salud igual para todos” creó el Sistema Integrado de Salud. El problema es que al hacerlo hizo una mezcla del Seguro Social, financiado por lo asegurados con el Ministerio de Salud, pagado por impuestos directos. Al final las cuotas de los asegurados se convirtieron en otro impuesto directo más. Y esto aumentó la sangría de la Caja del Seguro Social.

    En los 2000, durante el gobierno de Martin Torrijos se discutió la idea de crear un sistema nuevo de Salud Pública, que eliminara la duplicidad entre los sistemas estatales. La idea, traída del sistema español, cubano, británico y canadiense, era la de un sistema de salud totalmente público, con subsidio por el lado de la oferta. O sea, vas y te atiendes, y muchos servicios clave son gratuitos y los más opcionales tienen un copago simbólico. El problema de este sistema es que requiere un cuantioso financiamiento por parte del Estado. Y cuando el Estado entra en inevitables periodos de austeridad, el sistema colapsa. Además tiende a estimular el sobre uso de los recursos médicos.

    Al final, Martín Torrijos decidió no hacer nada, pero la duda de que si en Panamá se puede hacer algo mejor, quedó allí.

    Y sí, podemos hacer algo mejor… Para empezar, veamos el Seguro de Salud. El Seguro de Salud no necesariamente implica que el asegurador tenga que prestar el mismo el servicio médico, como hace la Caja del Seguro Social, las EPS colombianas o algunas clínicas privadas. Un seguro de salud es simplemente un seguro de salud, igual a uno privado pero administrado por el Estado. En otras palabras, el asegurado debería ser capaz de poderse atender con cualquier clínica afiliada, y el seguro les paga.

    Y me preguntarán, bueno y si es así, por qué no le dices a la gente que tengan un seguro privado y punto. La respuesta la encontramos en los Estados Unidos. Los seguros privados tienden a aumentar la prima con la edad; mientras más vieja y enferma es la persona, más elevada, y más difícil es pagarla. Los seguros privados tienden a no asegurar condiciones preexistentes. Así que las personas pierden coberturas si tienen que cambiar de proveedores.

    Los seguros privados no dan mucha atención a los cuidados médicos preventivos, que son los que ayudan a cortar los gastos futuros, y no pueden costearse daños catastróficos. Por todas estas razones, los seguros privados, pese a su conveniencia, no pueden garantizar una cobertura total de la salubridad pública a la población. Y la población cubierta obtiene un sistema caro y desigual. Es necesaria la existencia de un sistema estatal de salud pública por estas razones. El problema es cómo manejarlo. Para eso tenemos que dividir el problema en varias partes, a saber:

    1- El sistema primario. El sistema primario tiene un carácter preventivo. Su misión se combina con otras dos misiones del estado relacionadas: la salubridad de los espacios públicos y la seguridad pública. Esto no es una función lucrativa para los gremios médicos por ejemplo. Andar evitando que la gente se enferme y prevenir accidentes es un tema que tiene que asumir el Estado. El sistema de salud cubano, por ejemplo, está lejos de ser la maravilla que muchos piensan que es. Pero su gran logro, y un logro que a la larga sale bastante económico, ha sido evitar que la gente se enferme en primer lugar. Un sistema primario, de vacunaciones, ayudas alimentarias, campañas de prevención de enfermedades y accidentes, campañas de control de la natalidad, controles médicos anuales, puede prevenir muchas enfermedades a largo plazo. Al final sale mucho más económico que pagar para curarlas. Por eso muchos sistemas de salud modelos, el cubano, los escandinavos, en realidad tienen un pilar de prevención muy fuerte que hace que los demás pilares del sistema de salud salgan más baratos al final. Pero está claro que esta etapa corresponde principalmente al Estado, aunque sin excluir las opciones de acudir a médicos privados. Total, si estás pagando un servicio con tus impuestos, pero eliges pagarlo de nuevo, es problema del ciudadano al elegir. Pero el sistema es principalmente estatal, con epidemiólogos, médicos generales y familiares, pediatras, geriatras, nutricionistas, ginecólogos.

    2- El sistema secundario de salud: Este es donde encontramos las consultas a especialistas, los tratamientos más especializados, las cirugías obligatorias (las electivas, como muchas cirugías plásticas, deben ser objeto de la medicina privada totalmente), los medicamentos más allá de las vacunas.
    Es aquí donde el seguro médico, tanto estatal como el privado que las personas decidan contratar entran en juego. La Caja del Seguro Social, podría ceder sus servicios médicos al MinSA creándose un Sistema Nacional de Salud, y los asegurados, con su carnet del seguro podrían atenderse en ese sistema sin copagos o con copagos pequeños, o en clínicas privadas que se hayan afiliado al sistema, con el pago de sus copagos. Tal y cual lo haría un seguro privado. Las personas que no tienen ningún seguro privado, o estatal, pueden atenderse en el sistema nacional de salud, tras el pago de un copago, tal y cual lo vienen haciendo en el Hospital Santo Tomás. En otras palabras el rol del estado sería el de subsidiar la demanda, actuando como asegurador de los gastos médicos. En otras palabras un verdadero seguro médico universal, tal y cual existe en Japón o Suecia.

    3- El sistema terciario de salud, que se encarga de las enfermedades crónicas terminales, las incapacidades permanentes que impiden trabajar, los cánceres, accidentes y otras enfermedades que ponen en peligro la vida de las personas y son demasiado caras de tratar. Existe una buena razón por la cual estos gastos tienden a ser asumidos por el estado; simplemente son demasiado caros para las aseguradoras privadas. Los copagos suelen ser tan altos que inclusive personas de ingresos altos arriesgan la quiebra económica para poder sobrevivir. Esta es una de las razones por la cuales la gente tiende a terminar demandando algún tipo de asistencia estatal. Además, en caso de guerras o graves catástrofes públicas, el Estado, como último garante de la seguridad, debe disponer de medios que le permitan atender a la población en estas circunstancias, y un sistema estatal para situaciones catastróficas es ese medio. Todos los países serios lo tienen.

    Por lo tanto, la creación de un sistema nacional de salud pública, bajo la supervisión del Ministerio de Salud que integre los servicios médicos de la Caja del Seguro Social y del MinSA, la creación de un Seguro Médico Estatal, como un programa de la CSS, todo esto sin excluir la existencia de la medicina privada deben ser parte de la discusión panameña en el tema de la salud. Y este es el momento de retomar el debate dejado de lado en el 2006.