Quien sabe por dónde andan quienes escriben y escriben advirtiendo que la Caja de Seguro Social (CSS) “va a quebrar”. No puede quebrar a futuro lo que ya está quebrado. Que no lo quieran reconocer, es harina de otro costal. Y no hablo del gobierno actual, sino de todos los gobiernos, comenzando por el que parió semejante estafa piramidal, la cual estaba condenada desde su fatal alumbramiento. Y “condenada”, no sólo porque un esquema que depende de que entren otros para financiar a los primeros, es inviable en el tiempo si los que ingresan son menos a los que van egresando, sino porque la ley lo prohíbe y establece cárcel para quien comete ese delito financiero.
Están los casos como el de Bernie Madoff y en el plano local David Murcia, que fue acusado penalmente por lo mismo. Pretender que, si lo hace el gobierno, entonces sí está bien, es horrible y origen y razón de muchos de nuestros males. ¿Será que ya pocos recuerdan las distintas estafas piramidales que han pasado por Panamá y dejado a tantos estafados y sin defensión?
Hoy día hablar de un “rescate” o de “salvar” la CSS es… mejor ni lo califico, pues la única realidad brutal es que la CSS es INSALVABLE. No hay salidas mágicas y sólo quedan las dolorosas. Y con “dolorosa” me refiero a una amputación del miembro necrótico o, tal vez de todo el cuerpo.
Una posible alternativa sería la emisión de bonos a los cotizantes por el valor de su aporte; bono que podrían, entonces, hablando de VIM, negociar en el mercado secundario o esperar a su vencimiento para cobrarlo. En tal realidad no queda otra que cada quien se haga cargo y responsable de su realidad económica. Podrían inclusive negociar su bono con empresas que ofrezcan programas de seguro de vejez, invalidez o muerte; con la posibilidad de aportes voluntarios a un fondo de pensiones, que hoy día podría incluir a las criptomonedas. El mercado otorga muchísimas posibilidades para todos y con diferentes aversiones al riesgo.
A fin de cuentas, lo que hicimos todos y sacaron a relucir los decadentes politicastros fue abusar criminalmente del buen término “solidaridad”. ¿A quién se le ocurre buscar solidaridad en el estercolero político?
Todo ello deja por fuera el tema de la salud, el cual también hay que llevarlo al quirófano de la verdad y la realidad, que, al menos, sería regresarlo a la realidad del mercado; dado que meter la politiquería en los negocios es cosa de “#$%&. A ver si algún día superamos el absurdo “no a la privatización”, de decir que sólo deja a la población en el camino del colapso y… ojalá no sea el camino de horribles desórdenes en las calles que profundicen mucho más el desastre.

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