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  • Por qué es poco probable que la caída de El Asad lleve la paz a Siria

    La reciente toma de la mayor ciudad del país, Alepo, por parte de la oposición siria cogió por sorpresa a gran parte de la comunidad internacional. Tras la implicación de Rusia, Irán y Hezbolá en la prolongada guerra civil siria, muchos observadores asumieron que las fuerzas de Bachar El Asad habían ganado el conflicto.

    Sin embargo, en la guerra nada es estático.

    Después de Alepo, las fuerzas de la oposición continuaron su avance contra el gobierno sirio, culminando en la toma de la capital de Damasco, que ha obligado a El Asad a huir del país hacia Rusia.

    Los sirios celebran la caída de un dictador que les hizo pasar por una prolongada guerra civil y el fin del férreo control de su familia sobre el país durante medio siglo.

    Pero las fuerzas de la oposición que lo derrocaron en 2024 no son las que apoyaron Estados Unidos y sus aliados en 2013. Los grupos fundamentalistas, frente a las organizaciones moderadas preferidas por los estadounidenses, dominan ahora la oposición.

    Es más, es poco probable que la caída de El Asad devuelva la paz al país a corto plazo.

    La guerra civil siria

    La guerra civil siria ha sido uno de los conflictos en curso más prolongados del mundo. En 2011, como parte de la Primavera Árabe, las fuerzas de la oposición intentaron derrocar a El Asad. Al principio, los países occidentales apoyaron a las fuerzas de la oposición. Las tácticas brutales del régimen de El Asad, que provocaron el desplazamiento de más de la mitad de la población del país, concitaron una gran simpatía internacional.

    Sin embargo, este efecto movilizador duró poco. La escasa atención mundial y la aparición del ISIS hicieron que los gobiernos occidentales dieran prioridad a esta amenaza terrorista sobre la guerra. Esto permitió a El Asad recabar el apoyo de otras entidades para apuntalar su régimen.

    Inicialmente triunfante

    Muchos analistas sostenían que El Asad había ganado la guerra civil siria en 2018, y Estados Unidos bajo Donald Trump retiró sustancialmente su apoyo a los rebeldes sirios.

    El gobierno de El Asad, mientras tanto, conservó un apoyo considerable de Rusia, Irán y del grupo armado libanés Hezbolá.

    Pero aunque las fuerzas de El Asad mantuvieron el control de gran parte del país y de sus infraestructuras clave, se mostraron incapaces de derrotar permanentemente a las fuerzas rebeldes sirias. Además, el apoyo al régimen empezó a disminuir entre sus aliados por diversas razones.

    Rusia se vio inmersa en un prolongado conflicto en Ucrania. Israel puso de manifiesto las vulnerabilidades iraníes en una serie de represalias a lo largo del año pasado. Y lo que es aún más significativo, Israel mató a varios dirigentes de Hezbolá en los últimos meses, comprometiendo gravemente su poder militar.

    El régimen de El Asad no poseía una base de apoyo lo suficientemente amplia entre su propio pueblo como para sustituir a sus aliados externos.

    Simultáneamente, sin embargo, las fuerzas rebeldes sirias también experimentaron una transformación.

    La naturaleza cambiante de los rebeldes

    Las fuerzas de la oposición siria han experimentado una marcada evolución tras años de lucha.

    Es importante señalar que estas fuerzas dispares nunca estuvieron totalmente unidas. Al contrario, la oposición siria abarcaba desde elementos liberales y moderados hasta fuerzas fundamentalistas islámicas. Lo único que realmente las unía era la oposición a la tiranía de El Asad.

    La retirada del apoyo por parte de Estados Unidos y muchos de sus aliados socavó la posición de los elementos más moderados de la oposición. Además, las Fuerzas de Autodefensa de Siria sufrieron pérdidas significativas contra Turquía en 2018 y aún no han recuperado su fuerza anterior.

    La pérdida de aliados occidentales y el carácter duradero de la propia guerra civil siria dieron lugar a voces cada vez más radicalizadas. La más destacada de ellas es Hayat Tahrir al-Sham. Se formó en 2017 a partir de la fusión de varios elementos fundamentalistas entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Una plétora de países ha designado a Hayat Tahrir al-Sham organización terrorista vinculada a otras organizaciones radicales de la región. Es el grupo armado más poderoso entre las fuerzas rebeldes sirias.

    Aunque Hayat Tahrir al-Sham ha afirmado que ha progresado desde sus orígenes extremistas, eso sigue sin estar claro.

    Panorama de la posguerra

    La cuestión inmediata tras la caída de El Asad es en qué derivará la Siria de la posguerra. El país ha ocupado una importante posición estratégica en los asuntos mundiales desde la Guerra Fría.

    Esa importancia, de hecho, ha aumentado desde el comienzo de la guerra civil a medida que el mundo se ha vuelto cada vez más multipolar en lugar de estar dominado por Estados Unidos y sus aliados.

    Donald Trump ya ha anunciado que Estados Unidos no intervendrá en Siria bajo su mandato. Esto concuerda con su política anterior de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria y su postura aislacionista más amplia en términos de política exterior.

    Con Estados Unidos poco dispuesto a actuar y los aliados tradicionales de El Asad incapaces de intervenir, se ha creado un vacío que tiene dos resultados probables.

    La implicación turca

    El primero, y más obvio, es que la oposición siria tome el poder. Hayat Tahrir al-Sham desempeñará un papel importante. Dicho esto, con la destitución de El Asad y la desaparición del único factor unificador entre todos los grupos de la oposición, es probable que se produzcan conflictos internos.

    La segunda posibilidad es que Turquía se implique más en Siria, posiblemente junto con Hayat Tahrir al-Sham.

    Turquía, como varios otros países, ha declarado Hayat Tahrir al-Sham una organización terrorista. Esta designación, sin embargo, no ha impedido a Turquía trabajar con el grupo en el pasado.

    Sin embargo, Turquía considera a las fuerzas kurdas sirias una amenaza mayor que los grupos islamistas. Esto se debe a la importante población kurda que vive en el norte de Siria. Turquía se opone vehementemente al nacionalismo kurdo en todas sus formas debido a la también considerable población kurda que habita su propio territorio.

    No es probable que ninguno de estos acontecimientos devuelva la estabilidad a Siria. Por el contrario, es probable que provoquen el desplazamiento y el sufrimiento continuos del pueblo sirio.The Conversation

    James Horncastle, Assistant Professor and Edward and Emily McWhinney Professor in International Relations, Simon Fraser University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Viernes de poemas: La dictadura militar.

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, Borrasca, sobre La dictadura militar, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    La dictadura militar

    Borrasca es un relato que sale de mis impresiones y experiencias vividas durante la Dictadura Militar torrijista y en particular la norieguista que fue la culminación de ese lamentable período de la vida en nuestro país. Hoy, con mirada retrospectiva, contemplo con ambigüedad ese pasado en dónde se debatía la rancia y corrupta política del confisca, parte y reparte para sustraer la mejor parte, frente a un cambio que, bien o mal, daba algún atisbo de anhelado cambio. Y sí, el cambio fue ilusorio; lo cual declaro con conocimiento propio. Hoy, confieso que apoyé a los llamados “militares”. Los primeros vuelos de lo que sería la Fuerza Aérea de Panamá (FAP) los hice yo, volando en la noche sin luces y al despegar o aterrizar en Paitilla, en busca de las estaciones “clandestinas”, aunque, hoy me pregunto quienes eran los clandestinos; creo que fueron ambos. Pero, al paso del tiempo fue obvio que cambiamos un mal por un peor. Y sí, algunas cosas se lograron; pero… ¿a qué precio? Hoy recuerdo en el patio de la comandancia militar en David que unos oficiales pateaban a un “guerrillero” herido de bala que tenían amarrado al sol sin siquiera agua. Lo hacían para demostrar lo valientes que eran.

    Hoy que tantos aún celebran haber sido dictados y conducidos como borregos, no puede un alma sensible más que hacer preguntas como: ¿A ello llaman “democracia”? O ¿será que la democracia no importa o, simplemente, no la entienden? Y sí, muy poco han de entenderla en dónde rara vez o nunca ha sido practicada; igual de la libertad de mercado o el capitalismo. Pero, en todo caso y en esa época, la poesía Borrasca, pinta en letras mi reacción a esos tiempos y esos acontecimientos.

     

    Borrasca

     

    Joven de mi patria,

    Vuelan tierra adentro las gaviotas,

    Los vientos presagian la tormenta

    Sembrada por la generación que te vio nacer.

    Alza tu frente altiva

    Que no hay mañana sin el ayer

    Lleno de recuerdos

    Forjados sobre la mar bravía.

    Tus hermanos están ciegos,

    La bruma de pasiones desenfrenadas

    Lanza su goleta al garete,

    Rugiendo cual Escila espumante.

    Iza tu vela blanca,

    Como faro resplandeciente,

    Que de albor en esta noche

    Al nuevo día.

    No desesperes al embate aterrador

    De marchantes olas marinas,

    Que azuzadas a la fría ventisca

    Quiebran a babor.

    Manda el vigía a proa.

    Que repiquen mil marmitas,

    Presagiando a la resaca,

    El fin de la oscuridad.

    Y en ese nuevo día,

    Vestido multicolor,

    Bordado de algas relucientes,

    En nuevo puerto lucirás.

    Allá, tras vetusta galilea,

    En el fondo del mar,

    Se entrelazan los restos mortales

    De tu amigo… y su adversario.

  • Hojas en blanco: por qué son símbolo de la disidencia en China

    Los manifestantes en China están expresando su indignación por las estrictas políticas de confinamiento por la COVID-19 del país, exigiendo una mayor libertad y pidiendo la renuncia del presidente Xi Jinping. Con las protestas extendiéndose por todo el país, se está produciendo un raro momento de disidencia nacional en China: las hojas en blanco.

    A medida que continúan las protestas hasta hoy, ha surgido un símbolo: unas hojas en blanco de papel sostenidas por multitudes reunidas, una imagen que elude la censura extrema y la libertad de expresión atrofiada bajo el gobernante Partido Comunista Chino.

    Esta no es la primera vez que se usa papel blanco en China para simbolizar la disidencia. Este símbolo tiene sus raíces en las manifestaciones en Hong Kong en 2020, durante las cuales los lugareños sostuvieron hojas de papel en blanco para protestar contra las nuevas leyes draconianas de seguridad nacional. El concepto parece tener su origen en una broma soviética en la que arrestan a un hombre en la Plaza Roja de Moscú por repartir volantes en blanco que resultan estar en blanco.

    “Las hojas de papel en blanco representan todo lo que queremos decir pero no podemos decir”, dijo a Reuters un manifestante que participó en una acción en el río Liangma.

    Las protestas comenzaron el viernes después de que un incendio en un apartamento en la ciudad noroccidental de Urumqi mató a 10 personas el jueves por la noche. Muchos culparon de las muertes a las estrictas políticas de cero-COVID que mantuvieron a gran parte de China bajo estrictas medidas de confinamiento. Es posible que esas reglas hayan impedido que los residentes escapen, ya que el gobierno ha cerrado las puertas desde el exterior para evitar que los ciudadanos expuestos salgan de sus apartamentos. La política supuestamente también impidió que los bomberos respondieran rápidamente y movieran sus camiones lo suficientemente cerca del incendio (los residentes dijeron que las baterías de sus autos estacionados se agotaron después de que no pudieron salir de sus apartamentos para conducir).

    El desastre del viernes agrava otras tragedias recientes causadas por la política de cero COVID de China. Entre ellos, una niña de 14 años murió en un centro de cuarentena a fines de octubre, posiblemente por no recibir la atención médica adecuada; un autobús que transportaba personas a un centro de cuarentena se estrelló y mató a 27 personas en septiembre; y esta primavera, Shanghái sufrió escasez de alimentos en medio del protocolo de cierre.

    A medida que estallaron las protestas en toda China, el gobierno arrestó a los manifestantes (no está claro el número de manifestantes detenidos) y continúa borrando comentarios y publicaciones críticas de Internet.

    Kerry Allen, analista de medios de la BBC en China, evaluó que los funcionarios de censura reaccionaron de forma exagerada en el área de las redes sociales. “Decenas de millones de publicaciones han sido eliminadas de los resultados de búsqueda”, dijo. Agregó que las frases ‘papel en blanco’ y ‘hojas en blanco’ ahora muestran solo algunos resultados.

    Los censores que limpian las redes sociales han desatado la ira en línea. Un internauta escribió: “Si tienes miedo de una hoja de papel en blanco, eres débil por dentro”.

    Los estudiantes de la Universidad Tsinghua de Beijing también encontraron una solución al sostener hojas de papel que representan una ecuación matemática de Alexander Friedmann. En chino, el apellido de Friedmann es un homónimo de “hombre libre”.

    Mientras tanto, el fabricante de papel Shanghai M&G Stationary se vio obligado a desmentir los rumores de que había retirado todo el papel A4 de sus estanterías por motivos de seguridad nacional. Funcionarios de la empresa dijeron que la producción y las operaciones eran normales y que habían notificado a la policía sobre un documento falsificado que circulaba en Internet que inició el rumor.

    La señal de los manifestantes también es utilizada para insultos por parte de quienes aún son leales al gobierno central y están enojados por las olas de protestas.

    A medida que continuaron las acciones, los manifestantes cambiaron su enfoque de la indignación por los bloqueos de COVID-19 a los llamados contra el gobierno autoritario y el estado de vigilancia de China, incluso exigiendo que el presidente Xi Jinping renuncie. En Beijing, los manifestantes corearon: “¡Queremos libertad! ¡Queremos libertad!”. y estudiantes universitarios gritaron: “¡Democracia y estado de derecho! ¡Libertad de expresión!’

  • Mejor USA que rusa

    Hoy leo a Judson Berger quien pregunta: “Quién le dirá a la administración Biden que la extracción petrolífera de Venezuela es tan dañina para el medio como la extraída en Texas”. Lo cual, aunque cierto en cierto grado, sí que hay una diferencia; no sólo en la calidad del crudo sino en las normas ambientales de su explotación y uso. Y ni hablar que al comprarle el petróleo de la élite rusa (a Putin) o a Maduro se está colaborando con criminales y fregando a toda la población estadounidense; junto al resto del planeta, incluyendo a Panamá.

    Precisamente en todo ello vemos la perversidad de la politiquería que en búsqueda de intereses mezquinos está dispuesta a causar inmensos daños a la población. Tal es el caso que vemos en Panamá, en dónde ayer sale en La Prensa algo que publiqué hace años en mi libro, Educación ¿particular o gubernamental?, como también en varios ensayos que abordan el tema de la educación centralizada en contraposición a la descentralizada o privada.

    El problema con el rechazo visceral a la “privada” es: ¿privada de qué? Pues, privada de la corruptela de politicastros y gremios magisteriales de funcionarios del estado que tienen secuestrada a toda la población.

    Y, aunque pareciera que me desvié del tema del petróleo, en realidad no es así, ya que si ponemos atención veremos que tanto el tema energético como el educativo, junto con tantos más, se ven afectados por bajos instintos que ni siquiera son ideológicos sino inmorales. Bueno, la verdad es que ideologías como la del socialismo no sólo son empobrecedoras sino inmorales.

    El otro aspecto del desvío que produjo el gobierno Biden con lo de los combustibles fósiles, es que desconoce y se aprovecha de la ignorancia popular en torno a las realidades de la industria en general. Cerrar la producción petrolífera, alegando la protección del ambiente, es fácil. Lo que no es nada fácil es, una vez que te das cuenta del error, lo difícil que resultará, por muchas razones, volver con la producción.

    Por un lado, los inversionistas habrán quedado espantados. Imagínense la inversión que fue afectada en la suspensión del oleoducto Keystone XL. Y ni hablar las 10,000 plazas de trabajadores especializados que tuvieron que emigrar; los cuales no vuelven así no más.

    Lo triste es que los burrócratas no entienden y no toman en cuenta o no les importa lo difícil y arriesgado de invertir en una exploración petrolífera y luego en la operación; particularmente cuando constantemente deben luchar contra el mar de normas que supuestamente les imponen para cuidar el medio; muchas de las cuales son puro tilín-tilín y poca paleta. Y tengan presente que no sólo es Keystone XL, sino toda la industria desde México hasta Alaska y, de paso, Canadá; mientras, a todo ello, ahora pretenden ayudar a Maduro y otras dictaduras.

    En resumen, mientras que tantos gobiernos sigan secuestrados por oligarquías corruptas, y mientras que la población mal educada en los NODUCA del mundo sigan votando por los más ladinos, la cacareada “brecha” entre ricos y pobres no mejorará lo que bien puede y debe.

  • La patria del desasosiego

    La patria del desasosiego

    Nos tomamos un descanso por fiestas patrias. Y por el mismo motivo, les dejaremos por aquí un par de poemas de la gran Ana Blandiana para leer con calma, especialmete, La patria del desasosiego. Ya hemos publicado anteriormente poemas de ella, una ferviente luchadora por la libertad, por los derechos individuales.

    Respecto a la pandemia ha expresado: «Como escritora y como pensadora del mundo por el que paso, mis ideas y esperanzas relacionadas con la pandemia no se han cumplido, y fue para mi una gran humillación… También pensé que al cerrarse las fronteras quizás podía surgir una oportunidad para pensar en este proceso de globalización absoluta y renuncia a las especificidades de cada pueblo. Creo que la globalización no es necesariamente algo bueno cuando se forma una gran masa donde todo es más o menos igual. La pandemia terminó más bien por agravar los problemas ya existentes en nuestras sociedades, tanto a escala individual como social.».

    Aquí les dejamos un resumen de su bio y un par de hermosos poemas, muy adecuados a estos días, del  libro Mi patria A4 (Pre-Textos, 2014).

    Ana Blandiana (Rumania, 1942). Destacada opositora al régimen de Ceaușescu, Blandiana forma parte del grupo de escritores que concibieron su vocación literaria como la de ser testigos de su tiempo y la literatura como una forma de resistencia moral.  Autora de catorce libros de poesía, dos volúmenes de relatos fantásticos, nueve de ensayos y una novela, es la poetisa rumana actual más internacional y candidata al premio Nobel de Literatura. De su obra se han traducido cincuenta y nueve libros a veinticuatro lenguas. Después de 1989, Blandiana reorganizó el PEN Club rumano. Fundó y presidió la Alianza Cívica (1991-2001), una organización independiente que luchó por la democracia. Con elsoporte del Consejo de Europa, Ana Blandiana ha creado el Memorial de las Víctimas del Comunismo y de la Resistencia, en Sighet. Además de haber recibido numerosos galardones literarios, nacionales e internacionales, en 2009, Blandiana fue condecorada con la más alta distinción de la República Francesa, la Légion d’Honneur por su contribución a la cultura europea y su lucha contra la injusticia. Acaba de ser nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca al ser considerada un símbolo de la libertad.

    La patria del desasosiego

    Esta es la patria del desasosiego
    A punto de cambiar de opinión
    De un momento a otro
    Y, no obstante, sin renunciar a esperar algo indefinido.
    Esta es mi patria,
    Entre estas paredes
    A unos metros los unos de los otros
    Y ni siquiera en el espacio completo entre ellos,
    Sólo en la mesa con papel y lápices
    Dispuestos a moverse solos y a empezar a escribir,
    Esqueletos animados bruscamente por unas plumas más antiguas,
    Sin usar desde hace mucho tiempo, con la pasta seca,
    Que se deslizan frenéticamente sobre el papel
    Sin dejar ninguna huella…
    Esta es la patria del desasosiego:
    ¿Conseguiré alguna vez
    Descifrar las huellas que no se ven,
    Pero que sé que existen y esperan
    Que las pase a limpio
    En mi patria A4?

    Animal Planet

    Menos culpable, aunque no inocente,
    en este universo donde
    las leyes de la naturaleza deciden
    quién debe matar a quién
    y el que más mata es el rey.

    Con qué admiración se filma
    al león plácido y feroz que despedaza al cervatillo!
    y yo, al cerrar los ojos o al apagar el televisor,
    siento que participo menos en el crimen,
    aunque en la llama de la vida
    hay que verter siempre sangre,
    la sangre de otro.

    Con menos culpa, aunque no inocente,
    compartí mesa y mantel con los cazadores,
    sin embargo, me gustaba acariciar las orejas largas
    y sedosas de las liebres,
    arrojadas a un túmulo
    sobre el mantel bordado.

    Culpable, aunque yo no fuera quien
    apretara el gatillo,
    y me tapara los oídos,
    horrorizada por el ruido de la muerte
    y por el olor a sudor desvergonzado de los que dispararon.

    Menos culpable, aunque no inocente,
    aún así, más inocente que tú,
    autor de esta perfección sin piedad,
    que has decidido todo
    y luego me has enseñado a poner la otra mejilla.

  • Dictadura pandémica

    Hoy leí un escrito de opinión que me pareció dar en la diana de la verdad al decir que: “Las pandemias terminan cuando lo decide el público.” Es decir, no cuando quiere el gobierno. Lo anterior va quedando en evidencia al ver que la gente está dejando de obedecer a los necios. No tiene sentido prohibir a quienes tienen hambre que salgan a buscar comida. ¡Es que te vas a morir de COVID! ¿Será que está bien morir de hambre? La otra es que cada día hay más normas, leyes, reglamentos, llámense como quieran, que nadie puede cumplir; pero las “autoridades” sienten que, si no mandan, aunque sean sandeces, pierden el control del rebaño.

    A una sobrina mía que era la única que caminaba en una playa en Taboga le salió un agente del desorden a llamarle la atención por no tener máscara. Supongo que es una forma que tienen algunos agentes de sentirse grandes. O el otro caso, de prohibir la salida de barcos pesqueros, no sea que los peces del mar les infecten con COVID. Realmente hay que admirar la capacidad histriónica de las llamados “autoridades”. En fin, los del gobierno podrán decir que la pandemia arrecia, pero si la gente no les para bola, bien podemos decir que la pandemia llegó a su fin… ¿el asunto es cual pandemia, la virulenta o la politiquera?

    Otra forma de verlo es que las pandemias tienen dos finales diferentes, tal como lo señala Ryan McMaken: “El final médico, que se da cuando menguan las infecciones, y el final social, que ocurre cuando a la gente les vale.” El otro enfoque es el económico, que igual es social y tiene mucho que ver con nuestra sobrevivencia y felicidad. Ya está llegando el momento en que la gente le importa mucho más el hambre y la ruina que el COVID 19.

    Y nuevamente, McMaken nos recuerda que en 1958 y 1918 las pandemias no destruyeron la economía. ¿Qué ocurrió esta vez? Que ya la gente no va a seguir eternamente poniendo sus vidas en pausa, como si fuese una serie de Netflix. Y nos vuelve a decir McMaken que la gente es una cosa y los tecnócratas otra, que no parecen entender, o no les importa, que muchos tienen que salir a poner la paila. Y también están los niños y tal. Ya veremos lo que ocurre cuando los burrócratas no tengan con que pagarse sus salarios.

    En la vida real, cada quien debe ser el gestor de los riesgos que asumen; ya sea si es nadando en la playa o saliendo a trabajar; por más que los burrócratas quieran ser los que dirigen el tráfico de nuestras vidas. Entonces, lo que deben estar buscando los del gobierno es como está y estará reaccionando la gente, para ver cómo lidian con eso. Lo lógico es que salgan a dar consejos sanos y no los ñames que les caracteriza.

    Ojalá fuesen tan efectivos en el caso de la seguridad vial. Ayer que salí a renovar licencia, nos pasaban autos por los hombros y casi por arriba. Pero eso está bien para los campeones de la gratificación pecuniaria; que los tontos sigamos en fila, mientras pasan los juega vivos. O el tema de las placas, que hay que cambiarlas anualmente, no porque ello nos brinde más seguridad, sino porque usan eso como instrumento fiscal; lo cual es delictivo… pero ni eso entienden, o no les importa.

    Ya se le acabará al gobierno la magnífica pandemia y tendrán que buscar otra nueva emergencia para imponer sus desvaríos de poder y avaricia. Lo que no ven y menos entienden es que su forma de gobernar ya caduca.

  • ¿Realmente las sanciones económicas ayudan a tumbar dictaduras?

    El mes pasado se cumplieron 30 años de la invasión que derrocó a Manuel Antonio Noriega en Panamá y dejó una herida abierta, como conmemorar los muertos de la invasión. Las cientos de víctimas inocentes cuyo único delito fue estar en el lugar equivocado en el peor momento y los que murieron peleando por una Patria definida por los que reprimieron a un Pueblo, luego de robarse dos elecciones.

    Los que vivimos esa época, recordamos cómo la invasión fue el final de una película en cámara lenta… donde desde 1987, Noriega y el PRD tomaban las peores decisiones cada vez que tenían la oportunidad, y los gringos hacían lo mismo por su lado, hasta meterse en el callejón sin salida donde la única opción era la militar. Porque antes hubo muchas opciones, pero el camino se fue cerrando en un baile letal de dos partes. Y uno de los cierres fue la toma de sanciones económicas por parte de los Estados Unidos.

    Porque el Panamá que salía periódicamente a las calles en 1987, en 1988 estuvo curiosamente silencioso, aún durante el olvidado intento de golpe del 16 de Marzo de 1988. Las calles estuvieron desiertas… Las sanciones económicas impuestas en la segunda mitad de 1987, hicieron que la economía decayera tanto que muchos jóvenes al final, emigraron; que la gente pensara menos en protestar y más en ver como conservaban su trabajo y pagaban la renta. Las sanciones desactivaron a la calle. Los negocios privados se enfriaron así que la gente pasó a depender más aún de los cheques del gobierno.  Bueno, las sanciones no provocaron en 1941 que Japón abandonara China, sino que atacara a los Estados Unidos. Las sanciones comerciales no derribaron al gobierno comunista de Cuba. Las sanciones comerciales en Venezuela han más bien desactivado la calle, no han acelerado la caída de Maduro, que ahora puede usar la comida para ganar obediencias. Las sanciones comerciales han radicalizado y escalado más a Irán.


    Un periodista gringo entrevista a una joven universitaria en Irán. Está sorprendido por el amigable tratamiento que le da la gente de Irán. La joven le dice al periodista “las peleas las arman los gobiernos, no la gente”. Esto es cierto. Y en países donde hay algún nivel de economía privada, no dependiente del Estado, nada perjudica más a una dictadura de que la economía no dependa de ellos, que florezca, porque eso le da independencia a los ciudadanos frente al poder. Nada ayuda más a una dictadura que hacer que la gente dependa del estado para vivir y pensar. Por eso las sanciones que limitan al turismo ayudan a las dictaduras, porque fortalecen el dominio de las narrativas de las dictaduras. Cuando hay contacto persona a persona, es más improbable que el monopolio del estado sobre lo que pasa afuera de sus fronteras se mantenga. Lo mismo pasa con el comercio. Hayek lo dijo en su momento, “donde no pasan las mercancías, terminan pasando las balas”. El comercio mata dos pájaros de un tiro, permite que la gente viva de sus propios medios y permite que la gente tenga contacto con otras personas.

    Por lo tanto, las sanciones hechas de manera general, ayudan a las dictaduras. Últimamente se está dando una modalidad más limitada, las sanciones focalizadas en los líderes, y empresas estatales. Lo hemos visto en el caso de Rusia, Venezuela, Cuba e Irán. El problema es que aún así, en las dictaduras la mayoría de las empresas son estatales, el peso del estado en la economía suele tener consecuencias políticas. Una de las razones por las cuales los países petroleros suelen ser dictaduras.

    Así que las sanciones estatales terminan afectado a toda la economía.

    Por lo tanto, la herramienta de sanciones económicas, suelen apuntalar a los dictadores, no a  derribarlos. Además les permiten usar el nacionalismo como arma. Y eso lo vimos muy bien en 1988 en Panamá.