Etiqueta: escuelas

  • Cuando el MEDUCA Noduca

    El fenómeno del colapso de las instituciones educativas gubernamentales se está dando alrededor del mundo, desde sitios como Nueva Delhi, Islamabad, Lagos y México; y obvio que Panamá no se queda por fuera. Por supuesto que no tiene sentido seguir haciendo más de lo mismo pensando que la culpa es de Lucy. Hay que ser muy ingenuo para pensar así; y en todo caso los problemas de Lucy son de Lucy y los de la educación, como el MEDUCA, son de todos. Pero invito a todo el que tiene Internet de colocar en su buscador de Internet “Makoko Lagos”, y luego “imágenes” y entraran el inframundo de uno de los barrios más pobres del planeta. Lo curioso es que allí lado a lado nos podemos encontrar con una escuela construida con retazos de madera carcomida, huecos por ventanas, porta focos sin focos y abanicos que no abanican. Y sin embargo en ese sitio inesperadamente está surgiendo una educación muy superior a la que se imparte en una escuela gubernamental cercana en dónde los estudiantes se rascan la cabeza esperando a un profesor que no vendrá. ¿Qué hay detrás de todo esto?

    Las investigaciones muestran que estas escuelas de bajo costo de los pobres para los pobres en Lagos, Nigeria, suman arriba de 18,000 y cientos más abren cada año. El costo promedio de colegiatura es como de $35 por período lectivo (7,000 nairas); y algunas cobran hasta 3,000 nairas. En comparación las escuelas de gobierno suman apenas 1,600 y casi ninguna dentro del arrabal. Algunas escuelas son de órdenes religiosas y otras de grupos caritativos; pero la mayoría es de empresarios educadores del mismo arrabal, cuyos clientes ganan menos de $2 al día.

    El gran problema de escuelas por y para pobres es que de acuerdo al gobierno “no existen”; y aun cuando llevas a los funcionarios y se las muestras te dicen algo como, “no, eso no es una escuela, ¿Quién sabe qué será?” Pues sepan que esa es la respuesta del pueblo a la carencia o estafa educativa gubernamental.

    El fenómeno que se observa en países como Nigeria es que sus ciudadanos ya toman conciencia que si no actúan por cuenta propia no habrá futuro para sus hijos. En muchos países del sureste de Asia, más de la mitad de los graduandos de escuelas gubernamentales apenas saben leer y su vocabulario no pasa de unas 300 palabras.

    Algunos piensan que la solución está en construir más escuelas gubernamentales, pero se equivocan. Necesitamos más ciudadanos independiente y no más gobierno metiche. A fin de cuentas, para las privadas ser mejor que el MEDUCA no es difícil y, menos frente a los clientes que te exigen calidad; lo cual no existe con el MEDUCA.

    Un caso interesante es el de cuatro provincias en Pakistán en dónde el gobierno ha decidido no construir más escuelas gubernamentales y en su defecto están canalizando esos fondos al sector privado a través de la Punjab Education Foundation (Fundación Educativa de Punjab); una asociación civil sin fines de lucro que se enfoca en los más pobres. Y una de las ventajas de las escuelas privadas es que tienen mucha más flexibilidad a la hora de contratar y descontratar educadores.

    Me da mucha pena ver la guerra que le arman los del MEDUCA a las escuelas rancho; y es que no ven que el secreto del aprendizaje no está en las paredes de cemento sino en la motivación de los buenos educadores y buenos emprendedores; esos que igual que hacen los negocios asiáticos en Panamá, buscan a su clientela colocando sus establecimientos en los barrios y dando buen servicio.

  • Argentina a la Vanguardia: La Educación en Blockchain y Ethereum Llega a las Escuelas Secundarias

    Argentina ha dado un paso significativo hacia la innovación educativa al integrar la enseñanza de Ethereum y la tecnología blockchain en el currículo de las escuelas secundarias de Buenos Aires. Esta iniciativa, liderada por la Fundación ETH Kipu en colaboración con el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, busca preparar a las nuevas generaciones para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades de la economía digital.

    Blockchain en las Aulas: Un Salto Hacia el Futuro

    El programa educativo comenzará este mes con la incorporación de prácticas profesionales en proyectos de blockchain para estudiantes de secundaria. El primer curso arrancará el 27 de agosto, brindando a los jóvenes la posibilidad de adquirir experiencia práctica en uno de los sectores más dinámicos y en crecimiento a nivel global.

    Además, se lanzará un curso en línea sobre Solidity, el lenguaje de programación utilizado para desarrollar aplicaciones descentralizadas (dApps) en la red Ethereum. Este curso está diseñado para capacitar a 500 estudiantes mayores de 18 años, dotándolos de las habilidades necesarias para convertirse en desarrolladores dentro de la comunidad Ethereum. La enseñanza no se limitará a los aspectos técnicos, sino que también incluirá una formación integral que les permita entender el impacto y el potencial transformador de la tecnología blockchain en la economía y la sociedad.

    Formación de Docentes y Eventos Clave

    Para asegurar el éxito de esta ambiciosa iniciativa, la Fundación ETH Kipu también ha implementado un programa de formación híbrida para capacitar a 30 docentes en los principios fundamentales de Ethereum y blockchain. Estos educadores serán los encargados de impartir conocimientos especializados en las aulas, garantizando que los estudiantes reciban una educación de calidad que los prepare para los retos del futuro.

    El 7 de agosto de 2024, se celebró el evento Ethereum Argentina for Youth en el Centro Metropolitano de Diseño de Buenos Aires, donde 200 estudiantes de secundaria participaron en talleres y charlas sobre Ethereum. Este evento marcó el punto de partida oficial para la iniciativa, destacando el compromiso de Argentina en liderar la educación tecnológica en América Latina.

    Impulsando el Futuro de Argentina

    Paula D., cofundadora de la Fundación ETH Kipu, subrayó la importancia de esta iniciativa al afirmar: «Al integrar la educación sobre Ethereum en las escuelas secundarias, no solo estamos enseñando a los estudiantes sobre tecnología: les estamos dando las herramientas para dar forma al futuro». Esta visión refleja el objetivo central del programa: abrir nuevas oportunidades profesionales para los jóvenes argentinos y posicionar al país como un líder en el movimiento global de blockchain.

    El contexto económico de Argentina, marcado por una alta inflación y la devaluación de la moneda local, ha incrementado el interés en las criptomonedas y la tecnología blockchain como alternativas viables para el ahorro y la inversión. En este escenario, la adopción de la educación en blockchain en las escuelas representa una respuesta proactiva a las necesidades emergentes de la sociedad.

    En resumen, la integración de Ethereum y blockchain en el sistema educativo de Buenos Aires no solo prepara a los estudiantes para un futuro tecnológico, sino que también refuerza el rol de Argentina como un hub de innovación en América Latina. Este enfoque educativo pionero promete impulsar el crecimiento económico y consolidar la posición del país en la vanguardia de la tecnología global.

  • El oxímoron de la educación política

    La palabra “oxímoron” es una combinación epigramática de palabras de sentido incongruente tal como “cruelmente bondadoso”. Y, el “epigrama” es una frase breve e ingeniosa típicamente satírica; algo así como llamar MEDUCA al NODUCA. El título de este escrito, que habla del oxímoron de una educación eminentemente influenciada por la politiquería, responde a lo imperioso de destacar que la política, particularmente la de arrabal que nos infecta, no conjuga con educar.

    Todos menos los despistados saben que el MEDUCA lo que menos hace es educar. Ello me hace recordar la ministro de educación que se pasó en la APEDE una hora explicando lo mal que andaba la educación gubernamental, pero jamás dijo cómo pensaba resolver el problema a más de decir que planeaba construir muchos nuevos centros de embrutecimiento gubernamental. Habló de aumento en el costo de la educación MEDUCA y de la mengua en resultados. Pero, la incógnita es: ¿Por qué es poco probable que el sistema de educación centralizada siga en deterioro, destruyendo la vida de miles de jóvenes panameños?

    El problema con la mal llamada “educación pública” es que no es sino gubernamental y, por tanto, política. Tengamos presente que toda la actividad del mercado, incluyendo la educación privada es pública. Que con eso de “pública y privada” lo que buscan es crear una Babel de división clasista para domesticar al pueblo.

    Si los gobiernos nada hacen bien, por qué rayos le delegamos la educación de nuestro mayor tesoro? Bueno, algunas cosas sí hacen bien, tal como complacer a los sindicatos magisteriales, dado que los gobiernos dependen de sus votos y no de la calidad del producto vomitan.
    A diferencia de la escuela gubernamental, la privada o de mercado, no depende tanto de la politiquería sino del patrocinio del consumidor; aunque, estas también han sido, en buena medida, prostituidas por el desgobierno y su politiquería. Pero el asunto es más complejo, ya que si el consumidor no está bien educado y no posee buena cultura, todo se “complica”. Visto así, la solución debía ser obvia: que una buena reforma educativa sería el traspaso del control de la educación desde el suplidor político al consumidor; y, tal como están las cosas, el único sistema que podría hacer acercarse a eso sería un sistema de vales o “váuchers”. El cambio no sería mágico, pero eventualmente iría mejorando en la medida en que sean los clientes los que decidan el producto que compran y no los políticos y sindicatos los rabos que meneen al perro.

    Lastimosamente, el sistema de váucher no es mágico o una panacea, dado que el mismo sigue infectado de Estado o gobierno, debido a que el dinero de los váuchers sale de los fondos que los gobiernos roban a los contribuyentes de manera ‘impositiva’ para entonces mal usar dichos recursos.

    No obstante, los váuchers, como todo, pueden ser prostituidos; ya que cuando los sindicatos magisteriales ven que no pueden evitar la preferencia de los váuchers por parte de los consumidores, estos hallarán la manera de proteger su privilegiada posición contra la competencia de la educación privada o de mercado. Los sindicatos aborrecen la libre competencia del mercado.

    La triste realidad es que siempre que la educación sea financiada y controlada por la mafia política, sea con o sin váuchers, dicha mafia hallará la manera de que el sistema sirva sus corruptos propósitos. Así, los padres de las más de 800 escuelas privadas en Panamá, que son para ricos, podrían quedar pagando doble; una para váuchers que sólo serían para escuelas MEDUCA y otra para la escuela privada.

  • Los arquitectos del futuro de los niños

    Como más que bien lo señala Nicole Doyle, presidente del Dekalb Christian Home Educators (hogar de los educadores cristianos – DCHE), les zumba a los padres de familia que ellos pueden contratar los servicios NODUCA y privados que quieran pero el desarrollo mental, espiritual y académico de sus hijos recae en sus padres; quienes, si no se involucran, hacen inmenso daño a los niños.

    Es tentador y fácil delegar más de lo aconsejable la educación de los niños; pero no es sano. No sólo es vital mantenerse al tanto de lo que enseñan a tus hijos sino cómo se les enseña. Y, aún más vital es descubrir las pasiones de nuestros vástagos y ayudarlos a desarrollarlas y no como es tan común de padres que le dicen a sus hijos que quieren que estos sean médicos y tal. Como bien señaló Khalil Gibran en su obra El Profeta:

    “Tus hijos no son tus hijos. Ello son los hijos e hijas del deseo de la vida por sí misma. Vienen a través de ti pero no de ti, y aunque estén contigo no te pertenecen. Les podrás dar tu amor pero no tus pensamientos; pues ellos tienen sus propios pensamientos. Podrás dar albergue a sus cuerpos pero no a sus almas, pues sus almas habitan en la casa del mañana, que tú no podrás visitar ni siquiera en tus sueños. Podrás desear ser como ellos, pero no intentes que ellos sean como tú, pues la vida avanza y no se detiene en el ayer…”

    Si es error delegar en demasía la educación de los niños a las escuelas privadas, el error se vuelve garrafal cuando la delegamos al monopolio estatal del NODUCA. No olvido y repito la anécdota de la visita de la ministra del NODUCA a la APEDE. La misma se dedicó a regañar a los empresarios de no “colaborar” con las escuelas “publicas”. Nos dijo que no las visitábamos y no ofrecíamos nuestra ayuda en charlas y tal. Sin embargo, llevo años ofreciendo a escuelas NODUCA visitas y ¡nada! Más aún, una vez que me invitaron a presentar mi libro sobre la educación en una universidad la directora me informó, con gran preocupación, que le habían llamado de la UP para amenazar que si me permitían hablar cerrarían dicha universidad.

    Lo bueno es que la desquiciada y malévola encerrona covidosa en EE.UU. le está reventando en la cara al monopolio estatal supuestamente educativo; a tal punto que más de 1.2 millones de estudiantes han abandonado las escuelas gubernamentales como resultado. En Panamá el asunto va por otro chorrillo como resultado de los encierros covidosos que llevaron a la quiebra a miles de pequeñas y medianas empresas, dejando a dueños, empleados y a toda la cadena de mercado varada. ¡Por supuesto!, ahora el NODUCA no tiene la capacidad de atender a todos los refugiados de la insensatez.

    Lo que poco o nada entienden los del NODUCA y el resto de los zorros del gallinero gubernamental, o simplemente no les importa, es que el futuro que explota ante nosotros requiere alternativas de educación que jamás saldrán de la miasma central. En sitios tales como en Corea del Sur, la respuesta se fue por la ruta de los tutores académicos que ayudan a las familias con el diseño y ruta de la educación de sus hijos.

    El inmenso “secreto” que no logran entender los socialistas y demás centralistas, es lo imprescindible de dar con la veta aurífera de la diversidad, esa que se encuentra diseminada a través de toda la población y no enclaustrada en las mazmorras del NODUCA.

  • ¿Puede la inteligencia artificial predecir la nota de un alumno sin necesidad de examen?

    Dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    La inteligencia artificial y el análisis de datos tienen impacto en nuestras vidas a prácticamente todos los niveles. El contexto educativo no es una excepción. Así surge lo que llamamos Learning Analytics, una disciplina de investigación que trata de aplicar el análisis de datos para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

    Entre otros muchos tipos de estudios, son varias las iniciativas de investigación que trabajan con algoritmos predictivos cada vez más sofisticados que buscan anticipar factores como el riesgo de abandono de un alumno o incluso la calificación que éste pudiera obtener.

    Programar para predecir

    Los primeros trabajos enfocados a la predicción de notas se basaban en la aplicación de una serie de reglas preestablecidas sobre un conjunto de hechos relativamente simple. Más recientemente, sin embargo, los trabajos propuestos analizan todo el registro de interacción de un alumno con su plataforma educativa y utilizan complejas redes neuronales para lograr esa predicción de nota. De hecho, se obtienen resultados realmente sorprendentes.

    Por ejemplo, en el trabajo presentado por Alonso-Misol et al. se compara el rendimiento de diferentes algoritmos, obteniendo una precisión del 96 % a la hora de predecir la nota de un examen. Eso quiere decir que, en 96 de cada 100 alumnos, el humano pone una nota muy cercana a la que el algoritmo dijo que iba a poner.

    Se trata de una disciplina relativamente reciente. Es de esperar que los resultados sean cada vez mejores por lo que en algún momento se podría plantear la siguiente pregunta: dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    Un deseo utópico

    Suena tentador, los exámenes son la actividad más odiada por los alumnos. Tampoco gozan de gran simpatía entre el profesorado ya que la calificación es una tarea realmente costosa. A buen seguro, ambos colectivos aplaudirían el fin de los exámenes. Sin embargo, la realidad es bien diferente y es muy probable que la predicción, ahora exitosa, sólo produzca números sin sentido si el examen desaparece.

    En primer término, un cuaderno de notas en el pupitre de una clase en la que los alumnos escriben (probablemente un examen).
    No se pueden predecir los resultados de los exámenes sin exámenes previos de referencia.
    Yustinus Tjiuwanda / Unsplash

     

    Esto es así por el modo en el que funcionan los sistemas predictivos que se apoyan en técnicas de aprendizaje supervisado. En esencia, el principio de funcionamiento es el siguiente: se analizan datos del curso presente y se comparan con datos de cursos pasados. Si en cursos pasados existe un patrón de actividad que se pueda relacionar con la obtención de una determinada calificación, entonces se predecirá que los alumnos que en el presente curso tienen ese patrón tendrán esa calificación. Dicho de otra forma: es muy probable que un alumno obtenga una calificación similar a la que obtuvieron los alumnos que tuvieron una interacción con la plataforma similar a la suya.

    Así, los sistemas predictivos tendrán éxito en la medida en que el curso que está siendo analizado tenga un funcionamiento equivalente a ediciones previas del mismo curso.

    Para entender esto adecuadamente, imaginemos un curso de un mes en el que los alumnos tienen que entregar una actividad el viernes de cada semana. Habrá alumnos que sólo generen actividad el viernes, para realizar la entrega. Habrá otros alumnos que generarán actividad durante toda la semana, con más intensidad el viernes. Lo que parece que está claro es que será un patrón de actividad semanal.

    Imaginemos ahora que entra un nuevo profesor y decide que las actividades correspondientes a las cuatro semanas se entregan todas al final del mes. A buen seguro, el patrón de actividad de los alumnos cambiará e incluso habrá alumnos que no entren al curso hasta la última semana. Este cambio en la metodología docente hará que deje de tener sentido la comparativa entre el curso actual y los cursos previos. Como resultado, los sistemas predictivos perderán todo su potencial.

    Algo similar ocurriría al eliminar el examen. A pesar de que existen alumnos que tienen una fuerte motivación intrínseca para seguir adelante con su aprendizaje, la motivación extrínseca que impone un examen es el principal factor motivante para seguir con la actividad en el curso. Dicho de otra forma: sin examen, los alumnos trabajarían menos en el curso y con un patrón de trabajo muy diferente. Los sistemas predictivos, por tanto, perderían su valor.

    Otras posibilidades de evaluación

    Si queremos (quisiéramos) eliminar el examen, entonces debemos pensar en todo el catálogo de actividades alternativas descrito en este otro artículo. En cualquier caso, lo llamemos “examen”, “rúbrica”, “portfolio”, o de cualquier otra manera, la actividad de los alumnos está muy modulada por las fechas de entrega de las actividades que cuentan para la nota.

    El objetivo de los sistemas predictivos para la calificación de los alumnos es, principalmente, el de detectar alumnos en riesgo de abandono para ofrecerles un apoyo adecuado. También son útiles para anticipar los recursos que se vayan a necesitar. Entre los objetivos de los sistemas predictivos de calificación no está, sin embargo, la eliminación del examen final.The Conversation

    Luis de la Fuente Valentín, Profesor del Máster Universitario en Análisis y Visualización de Datos Masivos, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Hay que ayudar a los escolares a hacer los deberes en casa?

    La investigación sobre la ayuda directa de los padres con los deberes apunta a que es contraproducente y asociada a un peor rendimiento académico.

    El título del tutorial en Youtube suena perfecto: “Raíz cuadrada superfácil”. “Sí, este vídeo quizás nos sirva”, pensamos. Nuestra hija de 12 años debe entregar para mañana tres problemas sobre raíces cuadradas. Venimos agotados del trabajo, pero sentimos que debemos ayudarla. Es esto lo que hacen las madres, los padres y adultos implicados, ¿no?

    Es difícil acordarse de cómo se hace una raíz cuadrada después de tantos años sin hacerlo, pero seguro que con este tutorial lo refrescaremos lo suficiente. Así mañana su profesor le pondrá el visto bueno, nuestra hija estará más contenta y será el primer ladrillo de un futuro académico prometedor.

    Pero antes de dar al play deberíamos pensarlo mejor. Quizá sea algo contraintuitivo, pero olvidarnos de ese vídeo y de ayudar a nuestra hija puede ser lo mejor para su rendimiento y motivación.

    A mayor control, peor rendimiento

    La investigación sobre la ayuda directa de los padres con los deberes apunta a que es contraproducente. En concreto, controlar la tarea y verificar los resultados de los deberes se asocia a un peor rendimiento académico.

    Los jóvenes que realizan los deberes por sí mismos aprenden a planificarse y autorregularse. Sienten que ellos son los artífices de sus éxitos, se sienten más autónomos y responsables, y esto es clave para sentirse motivado y continuar en el futuro haciendo sus deberes.

    Esto no quiere decir que como madres o padres no tengamos ningún papel. Hay modos de implicarnos en la educación de nuestros hijos que mejoran de modo significativo su aprendizaje.

    Las creencias sobre nuestros hijos

    Los hijos perciben la realidad en gran medida a través de los ojos de sus padres. Aquellos niños cuyos padres creen que pueden tener éxito, tienen efectivamente más éxito.

    Así, si mi madre está segura de que acabaré aprendiendo con éxito a hacer raíces cuadradas, aunque ahora aún no sepa ni por dónde empezar, me seguiré esforzando, porque si ella lo cree significa que puedo hacerlo.

    Las altas expectativas deben estar dirigidas hacia el dominio de nuevas habilidades o de conocimientos y no a las notas. El éxito es aprender algo nuevo, no es sacar un notable o un sobresaliente.

    En el rendimiento y la motivación de los niños influyen también otras actitudes y creencias de sus progenitores o adultos que los acompañan, como el estilo comunicativo que tengan o las creencias que les transmitan a través de sus actos.

    Las creencias sobre la educación

    Un padre que lee un libro delante de su hijo está enviándole el mensaje de que la lectura forma parte de la vida y que puede ser fuente de aprendizaje y entretenimiento.

    Las madres y padres que se interesan por el aprendizaje, la cultura y la ciencia transmiten a sus hijos el valor de que el aprendizaje es relevante.

    Además, las investigaciones han encontrado que los padres que menosprecian el sistema de enseñanza tienen hijos con una menor motivación hacia el estudio y peor rendimiento académico.

    Un hombre ayudando a un niño a hacer deberes escolares.
    Shutterstock / goodluz

    El estilo comunicativo

    Hablar con nuestros hijos sobre los logros y aprendizajes que van adquiriendo fomenta su capacidad reflexiva y ayuda a poner en valor lo que hacen. Al tener una comunicación fluida con ellos sobre qué se les resiste y las dificultades que tienen con respecto a profesores y compañeros, creamos una vía de comunicación que mejora la confianza en ellos mismos.

    En cambio, si basamos la comunicación en aspectos sobre las notas, fechas de entrega o comparaciones con otros niños, ya sean más o menos exitosos, es más probable que su rendimiento y motivación empeoren.

    Crear un contexto adecuado

    Podemos ayudar a nuestras hijas a hacer las raíces cuadradas sin tener que hablar sobre las raíces cuadradas.

    Favorezcamos que tengan un entorno adecuado donde hacer los deberes.

    Asegurémonos de que tienen todos los materiales que necesitan, y que no tienen distracciones que puedan hacer que pierdan la concentración. Ayudémosles a que piensen qué precisan para la tarea y a que reflexionen sobre qué les ayuda y qué no a hacer los deberes o a estudiar.

    Enriquecer el aprendizaje

    Mostrar interés sobre los contenidos que están viendo en clase y hacer actividades relacionadas enriquece el aprendizaje y le da un sentido. No busquemos evaluar lo que saben nuestros hijos, simplemente dejémonos llevar y mostremos una mente abierta a aprender con ellos y a disfrutar.

    Antes de los 6 años, podemos leer cuentos con ellos, sin presionarlos a que lean, sino simplemente compartiendo un espacio lúdico relacionado con la lectura, que permita que la vean como una actividad motivadora.

    Si en primaria están estudiando los dinosaurios, podemos acudir al museo a ver a estos reptiles gigantes, aprender juntos y permitirles a ellos que sean los que nos enseñen a nosotros lo que han aprendido en la escuela.

    En la adolescencia, podemos tratar de fomentar el diálogo sobre lo que sucede en el mundo y sobre lo que estudian, preguntándoles su opinión sobre aspectos históricos o científicos.

    Debemos intentar no juzgarles y permitirles que argumenten o contraargumenten. Aunque no estemos de acuerdo con sus ideas, la evolución vendrá de la reflexión, no de la imposición.

    Dificultades persistentes con los deberes

    Algunos niños y niñas pueden tener dificultades persistentes con los deberes. El primer paso es ver qué sucede: ¿hay alguna limitación cognitiva o psicológica? ¿Son demasiado difíciles los deberes para su etapa evolutiva? ¿Es el entorno de estudio adecuado?

    Para dar respuesta a estas cuestiones es importante hablar con nuestros hijos sin juzgarles y sin reñirles, mostrándonos tranquilos, abiertos, comprensivos y en actitud de ayuda. Hablar con sus profesores es el segundo paso.

    En ocasiones, también puede ser preciso contactar con un psicólogo o psicopedagogo que pueda hacer una evaluación de las necesidades e indicarnos cómo debemos actuar. Una vez detectada la causa, es más fácil ponerle solución.The Conversation

    Mónica Rodríguez Enríquez, Profesora Asociada, Doctora en Psicología, Universidade de Vigo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Robots que enseñan a los niños en las escuelas de China ¿llegaran algún día a reemplazar a los maestros?

    Parece que los robots no solo están siendo utilizados para reemplazar a los trabajadores en las fábricas. En China, ya están empezando a usarse robots de inteligencia artificial para ayudar a los profesores en las aulas  a interactuar con sus alumnos.

    Uno de estos robots, llamado KeeKo, interactúa con los niños con diversas actividades: juega con ellos, canta, baila, lee historias, lleva a cabo conversaciones e incluso resuelve problemas de lógica o matemáticos. Esta desprovisto de brazos y se desplaza rodando, sus cámaras integradas le sirven para orientarse, a la vez que los niños pueden usarlas para grabar videos. Su coste es de unos 1,500$, un precio bastante asequible para todo lo que puede llegar a ofrecer.

    KeeKo, que tiene como objetivo interactuar con niños menores de siete años, tiene el nivel de inteligencia de un niño de cinco años. Desde su lanzamiento el año pasado, la máquina se ha utilizado en unos 200 jardines de infantes en todo el país, incluidos Beijing, Zhejiang y Jiangxi. «Con su cabeza y su cuerpo redondos, el robot es verdaderamente entrañable. Cuando los niños lo ven, prácticamente lo adoptan de inmediato» declaró Candy Xiong, formadora para el uso de Keeko en las escuelas.

    Esta idea ha sido todo un éxito, y ha tenido buena aceptación entre los maestros, especialmente lo más jóvenes, que consideran este robot muy útil para la enseñanza diaria y que permite a los niños una mayor interacción en el aula y comprender mejor las lecciones y de una manera más interactiva, ya que permite usarlos para contar historias mostrando imágenes o usándolos para diseñar una pregunta.

    Xiamen ZhiTong Technology, la compañía que creó el robot, espera lanzar decenas de miles de estos robots en las escuelas de China este año. Lanzaría una segunda versión de Keeko el próximo mes, aunque el nuevo robot aún no había sido nombrado. A parte de en las escuelas infantiles chinas, el fabricante de robots Keeko espera poderlo implantar en otros países de Asia.

    Pekín está invirtiendo actualmente de forma masiva en el sector de la inteligencia artificial, en el marco de su programa «Fabricado en China 2025», que busca desarrollar la industria de alta tecnología.

    Según la Federación Internacional de Robótica, China es el país en el que se usan más robots industriales a nivel mundial: ya cuenta con 340.000 repartidos por todas sus fábricas. El mercado chino de robots de servicios representó 1.320 millones de dólares el año pasado, y aumentará hasta los 4.900 millones para 2022, según la consultora pekinesa ResearchInChina.

    Pero los robots no están destinados a reemplazar a los maestros de escuela por el momento, sólo es un complemento. En todo el mundo, no es raro ya ver que los robots se utilicen como herramientas educativas en las escuelas. Tynker, con sede en Estados Unidos, también enseña a codificar a través de drones en unas 60,000 colegios, y otros robots humanoides, como el Pepper de la casa japonesa Softbank Robotics, vendido desde 2015, se han utilizado para enseñar inglés a niños en Japón. Basado en la inteligencia artificial, el robot educativo chino iPal, que mide como un niño de cinco o seis años, también sigue los pasos de Pepper.

    Como vemos, educación en la actualidad ya no es unidireccional y debemos entender las ventajas que la inteligencia artificial nos brinda para una mejor y más completa educación, y quién sabe, si un día serán los perfectos maestros para nuestros hijos.