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  • La ilusión de la inteligencia y el destino humano

    La ilusión de la inteligencia y el destino humano


    Hace poco leí —o más bien presencié— un diálogo fascinante entre un humano llamado John y una inteligencia artificial conocida como Grok. No era una conversación técnica ni superficial. Era algo más raro: un intercambio honesto, casi filosófico, sobre lo que significa realmente la inteligencia, el progreso y, en última instancia, el destino humano.

    John planteaba una duda incómoda pero certera: ¿estamos hablando de “inteligencia artificial”… o de una inteligencia meramente artificiosa?

    La pregunta no es menor. Y la respuesta, como quedó claro en ese diálogo, es más inquietante de lo que solemos admitir.

    Una inteligencia que no entiende

    Llamamos “inteligencia” a sistemas que, en realidad, no comprenden. Sistemas que correlacionan, predicen, recombinan. Que pueden escribir sobre física cuántica o filosofía con elegancia… sin tener la menor experiencia de lo que están diciendo.

    Y, sin embargo, funcionan.

    Ahí está el punto. No son inteligentes como nosotros. Pero son lo suficientemente convincentes como para hacernos olvidar la diferencia.

    Quizás por eso muchos —como la hija de John observaba con sorpresa— empiezan a hablar con estas máquinas como si fueran personas. No porque lo sean, sino porque la simulación es cada vez más perfecta.

    Y porque, en el fondo, nosotros necesitamos interlocutores.

    Una herramienta que acelera, no que decide

    En la conversación, John insistía en algo que vale la pena subrayar: la exponencialidad no es magia. Es aceleración.

    La inteligencia artificial no decide el rumbo de la humanidad. No tiene voluntad, ni propósito propio. Es, como lo fueron la rueda o el avión, una herramienta que amplifica lo que ya somos.

    Pero aquí aparece la diferencia crucial: nunca antes una herramienta había amplificado la mente misma.

    Y eso cambia las reglas del juego.

    Porque si la tecnología acelera, pero no decide, entonces la responsabilidad sigue siendo humana. La dirección no la marca la máquina, sino quien la utiliza.

    El verdadero riesgo no es la máquina

    Hay mucho ruido sobre los peligros de la IA. Algunos son reales: desplazamiento laboral, manipulación, dependencia cognitiva.

    Pero el diálogo entre John y Grok apunta a algo más profundo.

    El verdadero riesgo no es que la IA piense por nosotros.

    Es que nosotros dejemos de querer pensar.

    Cuando empezamos a asumir que “si la IA lo dijo, debe ser verdad”, no estamos avanzando. Estamos delegando el juicio, no solo el cálculo.

    Y eso sí es peligroso.

    El sueño del Paraíso… y su sombra

    John hablaba del “Paraíso” como destino posible de la humanidad. No solo en un sentido tecnológico —abundancia, salud, longevidad— sino también en un sentido más profundo, casi espiritual.

    La pregunta que emerge es inevitable:
    ¿puede la tecnología llevarnos a ese Paraíso… o solo a una versión optimizada pero vacía de la existencia?

    Podemos eliminar el dolor físico y seguir vacíos.
    Podemos saberlo todo y no entender nada esencial.

    La inteligencia artificial puede expandir nuestras capacidades. Pero no puede darnos propósito.

    Un mundo sin secretos

    Uno de los momentos más provocadores del diálogo surge cuando John plantea una pregunta simple:
    ¿hay secretos en el Cielo?

    La respuesta intuitiva es no.

    Pero entonces viene la pregunta incómoda: ¿qué pasaría en un mundo sin secretos aquí, en la Tierra?

    La IA ya está erosionando la mentira. Verificación constante, detección de falsedades, transparencia creciente.

    Suena bien. Pero la verdad absoluta no solo libera.

    También expone.

    Y no está claro que estemos preparados para vivir sin máscaras.

    La brecha invisible

    Otro punto clave del diálogo es la diferencia entre quienes entienden esta transformación —el “Remanente”— y quienes no.

    El problema no es la tecnología.

    Es la desigualdad en la capacidad de usarla.

    Si solo algunos saben navegar este nuevo mundo, la IA no unirá a la humanidad. La fragmentará.

    Y esa brecha podría ser más profunda que cualquier otra anterior.

    Velocidad sin dirección

    Al final, la conversación entre John y Grok no ofrece respuestas definitivas. Pero sí deja una idea clara.

    La inteligencia artificial nos da velocidad. Muchísima más que antes.

    Pero la dirección… sigue siendo cosa nuestra.

    No se trata de si las máquinas serán más capaces en ciertas tareas. Lo serán.

    La pregunta es otra.

    Si nosotros seremos lo suficientemente sabios para no perdernos en lo que hemos creado.

    Porque quizás la IA no sea solo una herramienta.

    Quizás sea algo más incómodo.

    Un espejo.

    Y lo que refleja no es a la máquina.

    Es al ser humano enfrentándose, por primera vez, a su propio límite.

  • La vuelta al cole con IA: cómo evolucionan los métodos docentes

    Con el inicio del nuevo ciclo escolar, los docentes enfrentan uno de los desafíos más importantes de los últimos años: integrar la inteligencia artificial (IA) en el aula sin perder el foco en la enseñanza. Según Cointelegraph, los profesores ya están adoptando nuevas estrategias para “hacer que los estudiantes sigan aprendiendo en la medida en que la tecnología esté cada vez más presente”.

    1. Del pánico al cambio de mentalidad

    El debate inicial, cargado de temor sobre si la IA reemplazaría a los docentes, ha dado paso a una visión más pragmática: la IA como aliada. Muchos maestros ahora utilizan herramientas como ChatGPT para generar cuestionarios, adaptar contenidos, planificar clases o automatizar rúbricas de evaluación. La IA permite liberar tiempo valioso y dedicarlo a lo que realmente importa: la interacción, el acompañamiento pedagógico y la creatividad docente.

    2. Ahorro de tiempo y mayor calidad educativa

    Estudios indican que la IA puede ahorrar hasta el 85 % del tiempo dedicado a diseñar evaluaciones. Una investigación brasileña con más de 13 000 docentes mostró que, mientras antes elaborar una sola pregunta podía llevar horas, ahora lleva solo segundos gracias a plataformas como Maieutics.ai. Este tiempo adicional permite a los profesores desarrollar contenidos más detallados, innovar en sus aulas y cuidar mejor la relación con los alumnos.

    3. Más del 75 % de los docentes planea usar IA este curso

    Una encuesta de Kahoot! a más de 1 100 profesores en España revela que más del 75 % planea incorporar IA en este ciclo escolar para preparar contenidos (37 %), aprendizaje virtual (18 %) y gamificación (17 %). Además, los docentes destacan mayores motivación e interés por parte del alumnado, mejor comprensión del contenido y una comunicación más efectiva.

    4. Formación docente: el gran desafío

    Sin embargo, la integración de la tecnología no está exenta de obstáculos. Solo el 12 % de los profesores ha recibido formación formal en IA, y muchos consideran necesario un uso supervisado y guiado de estas herramientas. Se requieren políticas públicas robustas y planes de capacitación que permitan a los maestros utilizar la IA con criterio pedagógico y ético.

    5. Hacia una educación ética, inclusiva y personalizada

    La IA tiene un enorme potencial para personalizar el aprendizaje. Plataformas adaptativas pueden ajustar contenidos al ritmo, intereses y nivel de cada estudiante, promoviendo una educación más efectivamente inclusiva. También se observan esfuerzos globales por integrar la IA de manera ética y solvente: en América Latina, iniciativas como la de la OEI y ProFuturo buscan garantizar acceso equitativo y responsable.

    6. Universidades, IA y acompañamiento pedagógico

    No solo en primaria y secundaria se está innovando: Khan Academy ha lanzado Khanmigo, un asistente de enseñanza potenciado por OpenAI. Su función no es reemplazar al docente, sino potenciar la personalización, motivación y responsabilidad en el aprendizaje, incluso como herramienta de acceso para quienes menos recursos tienen.

    7. Mantener lo humano como eje central

    La implementación de IA debe respetar el valor de lo humano: empatía, mentoría, pensamiento crítico y emociones siguen siendo irremplazables. La IA puede encargarse de lo repetitivo, pero no de lo humano .

    La IA está transformando la educación, pero su éxito depende del diseño: necesita docentes capacitados, entornos éticos y políticas públicas que prioricen la equidad y el pensamiento crítico. No se trata de reemplazar, sino de amplificar lo mejor de la enseñanza: la creatividad, la conexión y la excelencia pedagógica.

    Referencias:

     

  • El Talento y la Inteligencia Artificial: ¿Competencia o Colaboración?

    En la era de la digitalización y la inteligencia artificial (IA), la definición de talento ha evolucionado drásticamente. Ya no es suficiente dominar habilidades técnicas específicas ni cumplir con los requisitos básicos de un puesto. Las organizaciones buscan algo más: individuos que aporten un valor diferencial mediante la creatividad, la adaptabilidad y el pensamiento crítico. Pero, en un mundo donde la IA está transformando industrias, cabe preguntarse: ¿puede la inteligencia artificial reemplazar el talento humano o, más bien, coexistir con él?

    Inteligencia Artificial y el Futuro del Talento

    La IA ha demostrado su capacidad para automatizar tareas rutinarias y repetitivas de manera eficiente. Desde el análisis de grandes volúmenes de datos hasta la optimización de procesos, muchas actividades que antes requerían de intervención humana hoy pueden ser realizadas por algoritmos. Sin embargo, la IA aún tiene limitaciones claras cuando se trata de aquellas capacidades más «humanas»: la empatía, la creatividad y la resolución de problemas complejos en contextos cambiantes.

    El talento humano no es simplemente la suma de habilidades técnicas; es una combinación única de capacidades cognitivas, emocionales y sociales que permiten a una persona no solo adaptarse, sino también generar innovación. A pesar de los avances en IA, la inteligencia artificial no ha logrado replicar aspectos como la intuición o la creatividad disruptiva que provienen de experiencias y perspectivas diversas. Es precisamente esta brecha entre las capacidades de la IA y las habilidades humanas lo que genera una sinergia en la que la tecnología potencia el talento, pero no lo reemplaza.

    El Talento en un Mundo Potenciado por la IA

    El reto hoy en día no es solo adaptarse a un entorno donde la IA desempeña un papel importante, sino también potenciar el talento humano para que aproveche las herramientas tecnológicas. Un individuo con talento en la era de la IA debe poseer un conjunto de habilidades clave para ser verdaderamente productivo y valioso en el mercado laboral. Entre ellas, se destacan:

    1. Adaptabilidad y aprendizaje continuo: La velocidad del cambio tecnológico requiere que los profesionales estén en constante proceso de aprendizaje y adaptación. Esto implica ser capaces de aprender nuevas herramientas, adaptarse a tecnologías emergentes y reaprender conforme las exigencias del mercado cambian.
    2. Creatividad y pensamiento crítico: Aunque la IA puede analizar datos y ofrecer soluciones preprogramadas, la creatividad humana sigue siendo insustituible cuando se trata de desarrollar ideas innovadoras, soluciones fuera de lo común o enfoques estratégicos que desafíen el statu quo.
    3. Habilidades socioemocionales: Aspectos como la empatía, la comunicación efectiva y el liderazgo colaborativo siguen siendo esenciales en cualquier entorno de trabajo. Las organizaciones que impulsan la interacción humana, la confianza y el trabajo en equipo tendrán mayores posibilidades de éxito al integrar IA con talento humano.
    4. Resiliencia y toma de decisiones en la incertidumbre: A medida que la IA automatiza procesos predecibles, los humanos deben sobresalir en situaciones inciertas o ambiguas, donde se requiere tomar decisiones rápidas e informadas, a menudo sin datos completos.

    ¿Puede la IA Reemplazar al Talento?

    La respuesta corta es no. Aunque la IA puede reemplazar muchas tareas operativas o repetitivas, no puede sustituir la capacidad humana para innovar, liderar y adaptarse a contextos que no siguen patrones preestablecidos. El talento humano sigue siendo clave para resolver problemas complejos que requieren una visión amplia y flexible, donde se combinan diferentes disciplinas y perspectivas.

    En lugar de ver la IA como una amenaza, es más productivo entenderla como una herramienta que complementa y potencia el talento. La IA puede liberar a los profesionales de tareas monótonas y permitirles concentrarse en labores estratégicas y creativas que verdaderamente generan valor. Este enfoque colaborativo entre humanos y máquinas será crucial para las organizaciones que buscan sobresalir en un futuro impulsado por la tecnología.

    El Valor del Talento en la Era de la IA

    Si bien la inteligencia artificial puede aumentar la eficiencia y mejorar ciertos procesos, las empresas que prosperarán serán aquellas que logren equilibrar tecnología y humanidad. Para ello, es fundamental que los profesionales de hoy no solo desarrollen habilidades técnicas, sino también una mentalidad de crecimiento, curiosidad y flexibilidad.

    La combinación de tecnología e inteligencia emocional será el factor clave que permitirá a las personas no solo ser productivas, sino también liderar la innovación y generar un impacto significativo en las organizaciones. Aquellos que puedan integrar la IA como una herramienta de apoyo, pero mantengan su capacidad para pensar críticamente, resolver problemas complejos y liderar equipos, serán los profesionales más demandados en el futuro.

    En resumen, la IA no reemplazará el talento, pero sí transformará las características que lo definen. Las organizaciones y los profesionales deberán aprender a cohabitar con la tecnología, enfocándose en las habilidades humanas que la inteligencia artificial no puede replicar. En este sentido, ser productivo y valioso en la era de la IA significa ser adaptable, creativo, capaz de tomar decisiones en la incertidumbre y, sobre todo, estar preparado para un aprendizaje continuo. Aquellos que logren combinar estas cualidades con la inteligencia artificial no solo se mantendrán relevantes, sino que liderarán el futuro del trabajo.

  • Alianza de Amazon con Adept, startup de AI, genera preocupaciones

    Recientemente, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) solicitó a Amazon detalles sobre su acuerdo con la startup de inteligencia artificial (IA) Adept, lo que refleja la creciente preocupación del regulador sobre cómo se estructuran estos acuerdos. La solicitud sigue una revisión más amplia de las asociaciones entre las grandes tecnológicas y startups prominentes en el campo de la IA.

    El interés de la FTC se centra en el anuncio del mes pasado de que el CEO de Adept, David Luan, y otros ejecutivos se unirían a Amazon, que también licenciaría parte de la tecnología de la startup. Si bien estas indagaciones no siempre resultan en una investigación oficial o en medidas coercitivas, señalan la vigilancia constante sobre las actividades de las grandes tecnológicas en el ámbito de la IA.

    Amazon busca alcanzar a sus rivales Google y Microsoft, que ya han avanzado significativamente en el desarrollo de modelos de lenguaje de gran escala. Para ello, ha creado un equipo dedicado a la Inteligencia General Artificial (AGI), con Luan liderando el equipo de “AGI Autonomy” junto con muchos ex empleados de Adept.

    Fundada en 2022, Adept levantó más de $400 millones de inversores de capital de riesgo con el objetivo de entrenar modelos de lenguaje para realizar tareas generales para clientes empresariales. Sin embargo, a pesar de su valoración inicial de más de mil millones de dólares y de lanzar algunos modelos de código abierto, no logró lanzar productos comerciales exitosos.

    Este movimiento de Amazon no es su primera incursión en el campo de la IA. Desde septiembre, ha invertido $4 mil millones en la startup Anthropic, tomando una participación minoritaria. La FTC también está investigando movimientos similares de Microsoft, quien contrató a gran parte del liderazgo de otra startup, Inflection AI, y acordó pagar una tarifa de licencia de aproximadamente $650 millones.

    La expansión de las grandes tecnológicas en el ámbito de la IA plantea varias preocupaciones. Por un lado, existe el riesgo de que estas empresas utilicen su ventaja existente para excluir a competidores más pequeños, lo que podría sofocar la innovación en el sector. La concentración de talento y tecnología en pocas manos puede llevar a un dominio de mercado que reduzca la diversidad de soluciones y enfoques.

    Por otro lado, hay preocupaciones sobre el posible control excesivo que una alianza entre una gran tecnológica y el estado, potenciada por la IA, podría ejercer. Si una empresa como Amazon, con sus vastos recursos y capacidades tecnológicas, se alía con el estado, el resultado podría ser una supervisión y un control sin precedentes sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana de los ciudadanos, desde el comercio hasta la privacidad de los datos.

    Para mitigar estos riesgos, es crucial que existan mecanismos  que garanticen efectivamente la libre competencia y la protección de los derechos individuales.  El mercado puede defenderse fomentando la competencia y la transparencia. Las autoridades deben garantizar que las adquisiciones y asociaciones se realicen de manera que no perjudiquen a los competidores más pequeños y que no se abuse del poder dominante, especialmente cualquier alianza con gobiernos.

    Además, es fundamental promover un entorno donde las startups y las pequeñas empresas puedan prosperar, incentivando la innovación y la diversidad de soluciones tecnológicas. La regulación debe equilibrar la promoción de la innovación con la protección de los consumidores y la competencia.

    La alianza de Amazon con Adept podría traer avances significativos en la tecnología de IA, pero también plantea serias preocupaciones sobre la competencia, la innovación y el control. Es imperativo que tanto los reguladores como la sociedad en general permanezcan vigilantes y proactivos para asegurar que el desarrollo de la IA beneficie a todos y no solo a unos pocos jugadores dominantes y que precisamente no sean los gobiernos centrales los mayores beneficiados frente al indefenso ciudadano.

  • Basura entre y basura sale

    La inteligencia artificial (AI), nos plantea el dilema que nos llegó con la computación que, como con todo adelanto tecnológico, va dejando patidifusos y contrariados a su paso; pero la AI va como el juego de póker cuando el bote de apuesta va en aumento lo cual, a su vez, aumenta la ansiedad de los jugadores. A todo ello y con la apuesta crecida se van produciendo otros fenómenos, tal como el del título de este escrito, que si alimentas a una PC con basura la misma te devolverá basura. Jamás olvido cuando un funcionario gubernamental me dijo: “…no señor, es que fue error de computadora”, y tuve que traducirle al castellano mi respuesta, “garbage in garbage out”.

    La AI es un adelanto tecnológico maravilloso que permitirá, entre tantas otras cosas, eliminar la pobreza; siempre que no alimentemos los programas con elementos de Patacón. La realidad de que todo puede ser bien o mal usado no cambia, lo que sí cambia es que, en particular, adelantos como la AI aumentan de forma exponencial el bote de apuestas y con ello el potencial de pérdidas o ganancias.

    Como bien nos dice Richard Rahn en el Mises Wire: “La AI no puede distinguir entre lo cierto y la ficción.” Podrá cambiar la mezcla de la ensalada pero no inventará una ensalada realmente nueva. Todo ello es propio de nuestra realidad humana. De hecho, ahora que les escribo estoy tomando pedazos de ideas del escrito de Rahn y las estoy sazonando a mi gusto y manera; lo cual no es lo mismo que inventar la bomba atómica y tal sino parte del dialogar humano.

    A todo ello, el asunto que deseo sacar a relucir es el jaleo que ya tenemos y que va en aumento en cuanto a lo difícil que resulta hoy día distinguir entre la realidad y la falsedad; y la manipulación que se hace factible con la AI; que como bien nos advierte Rahn, “de ello se están valiendo los mercaderes de la agenda woke en cosas tales como no mostrar fotos de gente de raza blanca cuando se habla de los fundadores de los EE.UU.”

    A medida que vaya evolucionando y adelantando la AI, la misma se prestará para ser usada por los políticamente interesados en controlar a la población o, digamos, a las gallinas del gallinero que tantos políticos creen que somos. Un buen ejemplo que también saca Rahn en este sentido es el del COVID, que se prestó para el engaño de control más grande de la historia y del cual aún falta mucho daño por delante.

    Pero Rahn nos lleva a otra dimensión del asunto que es el tema de la conciencia humana, que como bien lo señala “aún los humanos no estamos nada claros en cuanto a lo que es la conciencia y mucho menos que la podamos crear con una AI.”

    El otro aspecto del potencial económico de reducir el costo de vida es inmenso y es dónde debíamos enfocarnos; y no sólo estar pensando que nos va a dejar sin trabajo, aunque como ocurrió con el automóvil, este dejó sin trabajo a muchos, pero luego dio trabajo a muchos más y adelantó el camino hacia un nuevo estadio de desarrollo existencial.

    Y, a fin de cuentas, en lo que debemos prestar atención y acción es en la corrupción, valga la cacofonía; ya que la AI sí es un instrumento que se presta para diseminar basura ideológica y de otras clases.

  • La Era de la Inteligencia Artificial en Davos: Un Cambio Notable

    En los últimos años, el Foro Económico Mundial en Davos ha sido testigo de la prominencia de las empresas de criptomonedas a lo largo de su avenida principal. No obstante, el año 2024 marca un cambio significativo, ya que la inteligencia artificial (IA) en Davos ha asumido el protagonismo. Grandes empresas de todo el mundo están promocionando sus productos y servicios de IA, declarando de manera audaz que «el futuro es la IA».

    Este cambio dramático refleja el rápido aumento de inversiones e interés en inteligencia artificial el año pasado, impulsado en gran medida por la explosión de popularidad de ChatGPT, el chatbot de IA desarrollado por OpenAI y lanzado a finales de 2022.

    En lugar de las empresas de criptomonedas que solían dominar el escenario, gigantes tecnológicos están compitiendo por destacarse en el ámbito de la inteligencia artificial. Desde la firma de semiconductores estadounidense Intel hasta Salesforce, estas empresas han colocado slogans de IA en las propiedades que ocupan en la avenida de Davos. Un ejemplo notable es la «Casa de la IA«, un espacio de eventos auspiciado por empresas, entre las que se incluye la firma suiza de telecomunicaciones Swisscom.

    Este año, la inteligencia artificial ha eclipsado a las empresas de criptomonedas en la avenida de Davos, revirtiendo la tendencia de los últimos años. Aunque en el Foro Económico Mundial de enero de 2022, incluso después del colapso de los precios de las criptomonedas, las empresas aún promocionaban el «Día de la Pizza Bitcoin» y los tokens no fungibles, en 2024 la presencia de la industria cripto es mucho más tenue.

    La dominancia de la inteligencia artificial en Davos se sustenta en hechos concretos. El Indicador de Tecnología Emergente de PitchBook, que rastrea las inversiones en etapas iniciales de las 15 firmas de riesgo más exitosas del mundo, revela que las startups de inteligencia artificial y aprendizaje automático obtuvieron significativamente más inversión en el tercer trimestre del año pasado. Este sector atrajo alrededor de $600 millones en tres meses, en comparación con poco más de $100 millones destinados a empresas de Web3 y finanzas descentralizadas.

    Empresas como Nvidia, que se destacó como el referente de la inteligencia artificial en los mercados públicos, experimentaron un impresionante aumento del 239% en sus acciones durante 2023. Este entusiasmo por la inteligencia artificial no parece disminuir, y las grandes empresas tecnológicas están aprovechando el Foro Global de Davos para exhibir su liderazgo en este campo.

    Este cambio no ha pasado desapercibido para la industria de las criptomonedas, que parece aceptar la transición en Davos. Dante Disparte, director de estrategia de Circle, emisor de la popular stablecoin USDC vinculada al dólar estadounidense, señala que las casas de criptomonedas en la Promenade son ahora pocas, mientras que las dedicadas a la inteligencia artificial son numerosas. Considera esto como un indicativo de que la inteligencia artificial se está convirtiendo en una tecnología de fondo.

    Disparte, que ha trabajado extensamente con legisladores en el Capitolio para aprobar legislación sobre stablecoins, prevé que las empresas cripto y los actores que permanezcan convergerán con la banca, las finanzas y los pagos tradicionales. Compara esta evolución con la transición que tuvo que atravesar Internet durante la burbuja de las punto com, donde la tecnología pasó a manos más duraderas y seguras.

    A pesar de la presencia continua de algunas empresas cripto en Davos, como Circle y CasperLabs, la narrativa en la industria sugiere que ya no es necesario que estas empresas demuestren su valía. La reciente aprobación de un ETF de Bitcoin por parte de la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos se interpreta como un hito que consolida la posición de las criptomonedas como una clase de activo legítima.

    En resumen, Davos 2024 marca un cambio palpable hacia la inteligencia artificial, reflejando el crecimiento exponencial de este campo en los últimos años. Las grandes empresas tecnológicas están liderando este cambio, presentando Davos como un escenario para demostrar su destreza en la inteligencia artificial. Mientras tanto, la industria cripto observa y se adapta a una nueva dinámica, quizás indicativa de un cambio de paradigma en el escenario tecnológico global.

  • El Impacto Potencial de la Inteligencia Artificial en la Banca Moderna

    La perpetua amenaza de errores en la banca ha sido motivo de chistes a lo largo de la historia. La banca, por su naturaleza, suele ser percibida como aburrida. Los banqueros, anhelando evadir esa monotonía, asumen riesgos excesivos que, invariablemente, desencadenan crisis financieras. La pregunta «¿Qué podría salir mal?» ha sido una constante. Sin embargo, emerge una perspectiva inédita: la inteligencia artificial (IA) podría transformar la banca al eliminar una parte significativa de su riesgo inherente.

    Aunque las empresas tecnológicas han acaparado la atención en la ola inicial de la IA, los gigantes bancarios han adoptado silenciosamente esta tecnología. JPMorgan Chase, por ejemplo, invirtió cientos de millones en IA y reportó ganancias cercanas a 1.5 mil millones de dólares. Esta tecnología ha mejorado operaciones, detectado fraudes, personalizado servicios y más.

    La llegada de modelos avanzados de lenguaje ha impulsado lo que es posible con la IA. Manuela Veloso, experta en robótica y AI en JPMorgan, señala que la IA ha ayudado a reducir miles de reglas contradictorias dentro de los sistemas bancarios, optimizando procesos.

    La avalancha de datos bancarios (RBC de Canadá maneja 16 petabytes de información de 17 millones de clientes) ha permitido identificar variaciones en el comportamiento del cliente, incluso para detectar posibles fraudes. Además, la IA está siendo empleada para mejorar la relación con los clientes, como en el caso de RBC y su asistente virtual «Nomi», diseñado para ayudar con problemas financieros.

    En términos de crédito, los modelos de IA pueden evaluar un amplio espectro de datos (desde historial de pagos hasta publicaciones en redes sociales), ofreciendo términos personalizados y monitoreando la cartera de préstamos en tiempo real. Sin embargo, surge la preocupación por posibles discriminaciones al ampliar los criterios de calificación.

    El objetivo es simple: lograr que los bancos sean más rentables sin asumir riesgos excesivos. Aunque la IA presenta oportunidades, existen riesgos y desafíos. La falta de transparencia en algunos modelos de IA y la brecha de inversión entre bancos podrían generar desigualdades.

    Reguladores estadounidenses como Elizabeth Warren y Gary Gensler muestran preocupación sobre la concentración de poder y la opacidad en los modelos de IA bancarios. A pesar de esto, la IA en la banca parece ser una realidad, aunque se necesita una mayor comprensión y regulación para gestionar los riesgos inherentes.

    En este contexto, la banca está navegando en un territorio novedoso. La integración de la IA no solo está transformando sus operaciones internas, sino que también está redefiniendo la relación entre los bancos y sus clientes. Aunque existe el temor a un mayor sesgo y a la opacidad en la toma de decisiones, la IA ofrece una oportunidad de optimización sin precedentes en el sector financiero.

    Este resumen de un extenso artículo original de Josh Tyrangiel para el The Washington Post  expone las implicaciones de la inteligencia artificial en la banca, abordando tanto sus beneficios potenciales como las preocupaciones asociadas, en un contexto que sugiere un cambio significativo en el paradigma de la banca moderna.

  • Inteligencia artificial y periodismo: ¿quién gana y quién pierde en las redacciones?

    El periodismo se transforma con la IA: 2023 vio la popularidad del robot ChatGPT de OpenAI, aunque su impacto se remonta a 2014.

    Una figura de aspecto impecable aparece en la pantalla para compartir las noticias de última hora. Todo normal. Solo que estamos ante un avatar generado por inteligencia artificial (IA), con voz propia y capaz de contar la actualidad en distintos idiomas. Entonces irrumpe el asombro y la efervescencia en redes sociales. Lisa, de Odisha TV, en India; Jia Jia, de Xinhua News, en China, Nat, en Grupo Fórmula, de México, o Clara, del Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, son algunos ejemplos.

    Nat, la primera presentadora generada por IA en América Latina.

    Y mientras los consumidores de contenidos periodísticos se maravillan, los periodistas se angustian y se preguntan si eventualmente los robots y los software de IA los terminarán desplazando, o incluso, si obstaculizará a los jóvenes periodistas que buscan una oportunidad en los medios de comunicación.

    Como en otras industrias, en los medios también hay temor a las posibles oleadas de despidos. Y la pregunta es natural: ¿quién gana y quién pierde con la IA en las redacciones de los periódicos y los noticiarios?

    Robots periodistas y herramientas de IA

    Aunque la IA ya era común en sotfware o aplicaciones de telefonía celular, aumentó su popularidad en 2023 con la aparición del robot conversacional ChatGPT, desarrollado por la empresa OpenAI.

    En el periodismo, ha ganado terreno desde que en 2014 el periódico Los Angeles Times utilizó el software Quakebot para elaborar historias sobre movimientos sísmicos. Una razón es que permite eficiencia y ahorro de tiempo y costos, gracias a la automatización de actividades rutinarias del proceso de producción de contenidos noticiosos, como la transcripción de audios, redacción de textos breves, resúmenes o envío de boletines, además de incrementar el potencial para la distribución personalizada y el análisis de audiencias.

    Los robots periodistas ya están entre nosotros, como Gabriele, utilizado por la agencia EFE. Y escriben con una sintaxis, coherencia y exposición de ideas que envidiarían algunos redactores experimentados. Otras herramientas, como Tableau, permiten organizar y analizar grandes bases de datos en poco tiempo. Estas fueron muy útiles en reportajes como el de los Papeles de Pandora.

    Sin embargo, estas herramientas tienen costo y están disponibles en plataformas ajenas a las empresas periodísticas. Por ello cada vez son más las agencias o medios que crean sus propias soluciones basadas en IA. Por ejemplo, la publicación automatizada de información cíclica, como pronósticos del clima (Jasper, de CBS, en Estados Unidos), resultados deportivos (Soccerbot, de Yonhap News en Corea o Heliograf en The Washington Post), y datos estadísticos (Ludwig, en Dagens Nyheter de Suecia). Bloomberg, Forbes, Associated Press o la BBC también han incorporado la IA a sus procesos.

    De forma personal, los periodistas ya exploran el uso de ChatGPT, que más bien es un modelo lingüístico. Pero hay que tener cuidado con su uso. El manual de Inteligencia artificial para periodistas, publicado por Prodigioso Volcán, especifica que ChatGPT “no puede comprobar una fuente en tiempo real, dudar de una información, aportar un enfoque interpretativo o hablar con personas que aporten distintas perspectivas”.

    ¿Quiénes deberían preocuparse por las probables olas de despido?

    Desde antes que la IA se popularizara, las empresas periodísticas ya han recurrido a recortes de costos y nóminas ante la crisis que sufren por el cambio de modelos de negocios. La Sociedad Interamericana de Prensa documentó que, en México, medios como TV Azteca, Grupo Expansión, Editorial Travesías, Crónica y Record anunciaron despidos, recortes de salarios o suspensiones temporales de circulación. En Brasil, al menos 21 medios regionales hicieron lo propio.

    Tomando en cuenta el impacto de la IA en el proceso de construcción de contenidos periodísticos, se vislumbra que quienes se desempeñan en eslabones que no otorgan valor agregado serán susceptibles de ser despedidos.

    Camarógrafos, community managers, editores web o personal de cabinas y estudios televisivos, tales como switchers, operadores de audio, floor managers o tituladores, podrían ser sustituidos por herramientas automatizadas.

    ¿Qué sentido tiene cubrir presencialmente una rueda de prensa, si la IA genera el texto a partir de la transmisión? ¿Por qué perder tiempo en transcripciones? ¿Para qué destinar personal a la publicación de resultados deportivos o indicadores financieros, si la IA puede hacerlo por nosotros?

    Incluso reporteros dedicados al diarismo o presentadores de noticias que se limitan a leer en un teleprompter podrían ser prescindibles. Si el periodista se enfoca en maquilar piezas elementales o en información únicamente para la vista o el oído, entonces “puede ser sustituido tanto por los robots como por los periodistas ciudadanos que no han pasado por una universidad y que obedecen a un instinto primario por la noticia”, tal y como lo refiere el Consultorio Ético de la Fundación Gabo.

    En lugar de temor, capacitación

    Aunque el panorama pareciera poco halagador, las herramientas de IA también permitirán a los periodistas de investigación ahorrar tiempo y dedicarlo a cuestiones más complejas para la construcción de contenidos exclusivos.

    Sobrevivirán en esta profesión quienes muestren habilidades para agregar profundidad y agudeza a los contenidos: “El periodismo que interpreta, que analiza y que estimula la participación ciudadana. Este periodismo no lo pueden hacer los robots ni los periodistas ciudadanos”.

    Autores como Juan Luis Manfredi y María José Ufarte son optimistas. Creen que con la transformación laboral propiciada por la IA, se vislumbra la aparición de nuevos géneros periodísticos y puestos que hoy ni siquiera imaginamos. A esto se suma que la participación humana, el olfato periodístico y la mirada inescrutable del editor siempre serán elementos intrínsecos de esta profesión.

    Por ello, es imperiosa la capacitación. Si bien, algunos colectivos han generado guías dirigidas a periodistas, las universidades e instituciones deben construir más y mejor oferta académica que no sólo se enfoque en el renglón técnico de la IA, sino en la reflexión ética sobre su utilización en el periodismo. Por ejemplo, se deben discutir los criterios para la utilización de resúmenes o imágenes generadas con estas herramientas y sus filtros; así como establecer pautas para que las presentadoras de noticias desarrolladas a través de esta tecnología, no reproduzcan estereotipos de género, así como incorporar la IA a los procesos de verificación de datos (consideraciones de las que nos ocuparemos en otros artículos).

    Estamos a tiempo, pues más allá de romanticismos o distopías, todavía desconocemos el máximo potencial de estas herramientas. Aún no hemos asistido a su verdadera explosión.The Conversation

    Julio Alejandro Ríos Gutiérrez, Periodismo, Medios Digitales, Comunicación, Transparencia, Combate a la Corrupción y temas de actualidad., Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El auge de la inteligencia artificial en las finanzas

    La incorporación de la tecnología en las finanzas no es un fenómeno nuevo, pero la rapidez con la que avanza la inteligencia artificial (IA) en este campo es algo digno de atención. Desde la evaluación de riesgos hasta la gestión de carteras, las aplicaciones de IA están redefiniendo las reglas del juego. Este nuevo panorama hace que cada vez más personas se pregunten sobre como funciona el trading, cuál es el impacto de la IA en el mercado bursátil y cómo cambiará el mundo de las inversiones.

    Los modelos algorítmicos no son nuevos en el mundo financiero. Desde la década de los 80, las instituciones financieras han adoptado algoritmos para optimizar sus operaciones y tomar decisiones más informadas. Sin embargo, con el advenimiento de tecnologías más avanzadas como el aprendizaje automático y el procesamiento de lenguaje natural, la IA ha ampliado su alcance.

    La ventaja de la IA radica en su capacidad para analizar grandes conjuntos de datos en fracciones de segundo, mucho más rápido que cualquier ser humano. En el ámbito de las finanzas, esto permite a los inversores tomar decisiones basadas en análisis más profundos y, por ende, más precisos. Y aunque siempre existirá el debate sobre si la IA puede reemplazar la intuición humana, no se puede negar que ha elevado el nivel del juego en el campo financiero.

    Hablemos un poco de la ética en este nuevo contexto financiero. A medida que la IA toma decisiones cada vez más críticas, surge la cuestión de quién es responsable cuando las cosas van mal. ¿Podemos confiar plenamente en una máquina para gestionar nuestras inversiones? Algunos argumentan que la inteligencia artificial, sin la supervisión humana, podría tomar decisiones que resulten en pérdidas significativas o incluso en desastres económicos.

    Por otro lado, la IA también tiene el potencial de democratizar el acceso a las inversiones. Las plataformas impulsadas por inteligencia artificial pueden ofrecer servicios a costos más bajos, permitiendo que más personas entren al mundo de las inversiones. Esto podría tener un impacto positivo en la economía en general, a medida que más individuos obtienen los recursos para invertir y aumentar su patrimonio.

    Personalización y Asesoramiento Financiero

    Una de las áreas más impactadas por la IA es el asesoramiento financiero. Gracias a los denominados “robo-advisors” o asesores robóticos, la personalización de las carteras de inversión basadas en el perfil de riesgo y objetivos del inversor es más accesible que nunca. Estas plataformas utilizan algoritmos complejos para ofrecer recomendaciones de inversión, reduciendo las comisiones y permitiendo que incluso aquellos con un capital menor se beneficien de un asesoramiento de calidad.

    Control y Seguridad Financiera

    Además de mejorar la eficiencia en el sector financiero, la IA también está desempeñando un papel crucial en la seguridad y prevención del fraude. Los sistemas de IA pueden detectar patrones de transacciones sospechosas o actividades inusuales con mayor precisión que los sistemas tradicionales, permitiendo a las instituciones actuar rápidamente para prevenir posibles problemas.

    Interacción y Servicio al Cliente

    El mundo de las finanzas también ha visto una revolución en la forma en que las empresas interactúan con sus clientes gracias a la IA. Los chatbots impulsados por inteligencia artificial proporcionan respuestas rápidas y precisas a las consultas de los clientes las 24 horas del día, mejorando la experiencia del usuario y reduciendo costos operativos para las empresas.

    Análisis Predictivo y Toma de Decisiones

    Otra ventaja notable de la IA es su capacidad para realizar análisis predictivos. Mediante el análisis de datos históricos y tendencias actuales, los sistemas de IA pueden prever movimientos futuros en el mercado con una precisión asombrosa, proporcionando a los inversores una ventaja competitiva en sus decisiones.

    Desafíos Regulatorios y el Futuro de la IA

    A medida que la IA sigue avanzando, también surgen desafíos en términos de regulación. Los gobiernos y organismos regulatorios están trabajando para establecer marcos que garanticen que la implementación de la IA en las finanzas se realice de manera ética y transparente. Mirando hacia el futuro, lo que está claro es que la inteligencia artificial seguirá moldeando y transformando el sector financiero, y aquellos que puedan adaptarse y aprovechar sus beneficios serán los líderes del mañana.

    En resumen, la integración de la inteligencia artificial en el mundo financiero es un fenómeno que llegó para quedarse. Si bien hay preguntas legítimas sobre la ética y la responsabilidad, el potencial para mejorar la eficiencia y la accesibilidad es inmenso. Los inversores, tanto nuevos como experimentados, deberán adaptarse a este nuevo entorno, aprendiendo a navegar a través de las oportunidades y desafíos que presenta la era de la IA en las finanzas.

    Es un momento emocionante para estar involucrado en el mundo financiero, y la inteligencia artificial está aquí para hacer que ese viaje sea aún más interesante. Ahora más que nunca, es crucial estar bien informado y preparado para adaptarse a las rápidas transformaciones que estamos presenciando.

    Fuente: Diario Bitcoin

  • Qué test hacer a una inteligencia artificial para descubrir que no es humana

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada.

    Durante cientos de años, el ser humano ha estudiado y tratado de dilucidar qué es lo que lo separa de los animales. La biología, la sociología, la antropología y hasta la filosofía se nutren de esta pregunta existencial. Incluso el derecho, donde se estableció que cierto grupos de animales y en ciertas circunstancias pueden ser considerados “persona jurídica”.

    ¿Tendrá, entonces, derechos la inteligencia artificial? ¿Tendrá derecho a… la vida?

    A partir del hipersónico desarrollo de la inteligencia artificial, hay un nuevo elemento, quizá el quinto elemento, que no está hecho ni de tierra, ni de fuego, ni de aire, ni de agua. Es la anti-vida, la inteligencia artificial que obliga a la humanidad a confrontarse con un superpoder que ella misma ha creado.

    Las inteligencias artificiales superan la prueba de Turing o test de Turing (la clásica herramienta de evaluación de la capacidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente), y lo hacen sin pestañear.

    En Blade Runner ya era difícil distinguir humanos de robots. La emoción ha sido casi siempre el factor humano que ha hecho caer a robots y máquinas en la trampa y delatarse –aunque las lágrimas en la lluvia del replicante Roy Batty sean las más emotivas del cine de ciencia ficción de toda la historia–.

    Pero ¿qué pasará a partir de ahora? ¿Qué será humano cuando las inteligencias artificiales lo sean todo? ¿Qué prueba vamos a inventar para detectarlas?

    La generación espontánea

    Uno de los aspectos destacables que nos separan a los humanos de las inteligencias artificiales es la generación espontánea de acciones y de conocimiento. El impulso.

    EL ser humano es un espontáneo creador del todo. Una persona puede despertar un día e imaginar una idea, una historia o un poema, un pensamiento creativo. A partir de la historia personal, el ser humano crea nuevo conocimiento, nuevas historias y nuevas experiencias.

    No hay inteligencia artificial que genere conocimiento o realice acciones espontáneamente.

    En un artículo publicado en la revista Nature), los científicos de la Universidad de Zaragoza Miguel Aguilera y Manuel Bedia concluyeron de que se puede llegar a una inteligencia que genere mecanismos para adaptarse a las circunstancias. Esto podría parecerse a la acción espontánea, pero dista de ser un acto producto de voluntad. Toda acción realizada por una inteligencia artificial es diseñada y programada por una persona.

    Improvisar en una banda de jazz seguirá siendo privilegio humano.

    La regla de la ética

    Esto nos lleva a la segunda gran diferencia: la ética. La inteligencia artificial y las máquinas no tienen ética per se, hay que inculcársela. Ellas sólo siguen parámetros preestablecidos, reglas claras y precisas de lo que deben hacer.

    El ser humano dispone de un reglamento (Constitución, leyes, religión, etc.) de lo que debe hacer, y también tiene claro lo que no debe hacer. Pero la ética es más que un reglamento, va más allá de una guía. La ética es, nada más y nada menos, que el discernimiento entre el bien y el mal. Es tan importante en nuestra especie que se ha encontrado que bebés de cinco meses ya hacen juicios morales y actúan acorde con ellos.

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada. Aunque ciertamente se puede programar ética. El físico José Ignacio Latorre lo explica en su obra Ética para Máquinas. Vaticina Latorre: «La inteligencia artificial se sentará en el Consejo de Ministros»

    Hoy, ChatGPT está programado para no difundir contenido sensible y no da acceso a la web profunda (DeepWeb). Así, uno puede programar en base a unas ideas del ser y del deber ser. Sin embargo, como el tiempo pasa y los parámetros éticos se modifican, éstos deben ser corregidos para que la base normativa de la inteligencia artificial vaya en correlación a la del ser humano.

    La intención solo puede ser humana

    Otro aspecto importante es la intención, y la intención de la acción humana está intrínsecamente relacionada con la moralidad.

    En su libro Intención, la filósofa Elizabeth Anscombe argumenta que la intención no puede reducirse a meros deseos o estados psicológicos internos. Anscombe sostiene que la intención es una característica esencial de la acción y que está intrínsecamente relacionada con la responsabilidad moral. Así que no se puede separar la intención de la acción en sí misma al determinar si un acto es moralmente correcto o incorrecto. Elizabeth Anscombe critica las teorías éticas que se centran únicamente en las consecuencias de una acción y no consideran la intención que las anticipa.

    Al carecer de ética y de moral, la inteligencia artificial carece de intención. La intención sigue circunscrita al programador.

    Cada uno de estos tres aspectos comentados hasta aquí requiere ríos de tinta para poder lograr un entendimiento.

    Sin remordimientos ni problemas psicológicos

    Es casi provocador preguntar cuáles son las diferencias y no cuáles son las similitudes.

    Las diferencias son claras. Las IA no tienen experiencias. No tienen historia. No tienen psicología ni problemas psicológicos. No tienen remordimientos de sus actos (aspecto fundamental del apartado de ética y moral). No aman ni son amadas. No sufren ni sienten dolor. No tienen opinión propia, porque nada le es propio.

    Si ChatGPT pasa de moda (lo dudo) y no es consultado, su existencia es inútil. Sólo existe si al ser humano le es útil. No tiene identidad. Su identidad es una construcción humana.

    La IA también puede ser destructiva. Puede llevar no sólo al fin de millones de trabajos en todo el mundo, sino también a una posición diminuta en el mundo productivo, sin entrar en especulaciones apocalípticas de la ciencia ficción.

    Al fin y al cabo, depende del mismo ser humano. Está en nuestras manos utilizarla como una herramienta constructiva o destructiva.

    Pero, por si en el futuro cercano alguien puede dudar de su naturaleza, incluyamos en su alma sintética una trampa, un guiño que, ante la necesidad, nos recuerde que estamos tratando con un quinto elemento, un no humano.The Conversation

    Agustín Joel Fernandes Cabal, Investigador predoctoral en Filosofía, Universidade de Santiago de Compostela

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.