Etiqueta: IA

  • El Impacto Potencial de la Inteligencia Artificial en la Banca Moderna

    La perpetua amenaza de errores en la banca ha sido motivo de chistes a lo largo de la historia. La banca, por su naturaleza, suele ser percibida como aburrida. Los banqueros, anhelando evadir esa monotonía, asumen riesgos excesivos que, invariablemente, desencadenan crisis financieras. La pregunta «¿Qué podría salir mal?» ha sido una constante. Sin embargo, emerge una perspectiva inédita: la inteligencia artificial (IA) podría transformar la banca al eliminar una parte significativa de su riesgo inherente.

    Aunque las empresas tecnológicas han acaparado la atención en la ola inicial de la IA, los gigantes bancarios han adoptado silenciosamente esta tecnología. JPMorgan Chase, por ejemplo, invirtió cientos de millones en IA y reportó ganancias cercanas a 1.5 mil millones de dólares. Esta tecnología ha mejorado operaciones, detectado fraudes, personalizado servicios y más.

    La llegada de modelos avanzados de lenguaje ha impulsado lo que es posible con la IA. Manuela Veloso, experta en robótica y AI en JPMorgan, señala que la IA ha ayudado a reducir miles de reglas contradictorias dentro de los sistemas bancarios, optimizando procesos.

    La avalancha de datos bancarios (RBC de Canadá maneja 16 petabytes de información de 17 millones de clientes) ha permitido identificar variaciones en el comportamiento del cliente, incluso para detectar posibles fraudes. Además, la IA está siendo empleada para mejorar la relación con los clientes, como en el caso de RBC y su asistente virtual «Nomi», diseñado para ayudar con problemas financieros.

    En términos de crédito, los modelos de IA pueden evaluar un amplio espectro de datos (desde historial de pagos hasta publicaciones en redes sociales), ofreciendo términos personalizados y monitoreando la cartera de préstamos en tiempo real. Sin embargo, surge la preocupación por posibles discriminaciones al ampliar los criterios de calificación.

    El objetivo es simple: lograr que los bancos sean más rentables sin asumir riesgos excesivos. Aunque la IA presenta oportunidades, existen riesgos y desafíos. La falta de transparencia en algunos modelos de IA y la brecha de inversión entre bancos podrían generar desigualdades.

    Reguladores estadounidenses como Elizabeth Warren y Gary Gensler muestran preocupación sobre la concentración de poder y la opacidad en los modelos de IA bancarios. A pesar de esto, la IA en la banca parece ser una realidad, aunque se necesita una mayor comprensión y regulación para gestionar los riesgos inherentes.

    En este contexto, la banca está navegando en un territorio novedoso. La integración de la IA no solo está transformando sus operaciones internas, sino que también está redefiniendo la relación entre los bancos y sus clientes. Aunque existe el temor a un mayor sesgo y a la opacidad en la toma de decisiones, la IA ofrece una oportunidad de optimización sin precedentes en el sector financiero.

    Este resumen de un extenso artículo original de Josh Tyrangiel para el The Washington Post  expone las implicaciones de la inteligencia artificial en la banca, abordando tanto sus beneficios potenciales como las preocupaciones asociadas, en un contexto que sugiere un cambio significativo en el paradigma de la banca moderna.

  • Inteligencia artificial y periodismo: ¿quién gana y quién pierde en las redacciones?

    El periodismo se transforma con la IA: 2023 vio la popularidad del robot ChatGPT de OpenAI, aunque su impacto se remonta a 2014.

    Una figura de aspecto impecable aparece en la pantalla para compartir las noticias de última hora. Todo normal. Solo que estamos ante un avatar generado por inteligencia artificial (IA), con voz propia y capaz de contar la actualidad en distintos idiomas. Entonces irrumpe el asombro y la efervescencia en redes sociales. Lisa, de Odisha TV, en India; Jia Jia, de Xinhua News, en China, Nat, en Grupo Fórmula, de México, o Clara, del Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, son algunos ejemplos.

    Nat, la primera presentadora generada por IA en América Latina.

    Y mientras los consumidores de contenidos periodísticos se maravillan, los periodistas se angustian y se preguntan si eventualmente los robots y los software de IA los terminarán desplazando, o incluso, si obstaculizará a los jóvenes periodistas que buscan una oportunidad en los medios de comunicación.

    Como en otras industrias, en los medios también hay temor a las posibles oleadas de despidos. Y la pregunta es natural: ¿quién gana y quién pierde con la IA en las redacciones de los periódicos y los noticiarios?

    Robots periodistas y herramientas de IA

    Aunque la IA ya era común en sotfware o aplicaciones de telefonía celular, aumentó su popularidad en 2023 con la aparición del robot conversacional ChatGPT, desarrollado por la empresa OpenAI.

    En el periodismo, ha ganado terreno desde que en 2014 el periódico Los Angeles Times utilizó el software Quakebot para elaborar historias sobre movimientos sísmicos. Una razón es que permite eficiencia y ahorro de tiempo y costos, gracias a la automatización de actividades rutinarias del proceso de producción de contenidos noticiosos, como la transcripción de audios, redacción de textos breves, resúmenes o envío de boletines, además de incrementar el potencial para la distribución personalizada y el análisis de audiencias.

    Los robots periodistas ya están entre nosotros, como Gabriele, utilizado por la agencia EFE. Y escriben con una sintaxis, coherencia y exposición de ideas que envidiarían algunos redactores experimentados. Otras herramientas, como Tableau, permiten organizar y analizar grandes bases de datos en poco tiempo. Estas fueron muy útiles en reportajes como el de los Papeles de Pandora.

    Sin embargo, estas herramientas tienen costo y están disponibles en plataformas ajenas a las empresas periodísticas. Por ello cada vez son más las agencias o medios que crean sus propias soluciones basadas en IA. Por ejemplo, la publicación automatizada de información cíclica, como pronósticos del clima (Jasper, de CBS, en Estados Unidos), resultados deportivos (Soccerbot, de Yonhap News en Corea o Heliograf en The Washington Post), y datos estadísticos (Ludwig, en Dagens Nyheter de Suecia). Bloomberg, Forbes, Associated Press o la BBC también han incorporado la IA a sus procesos.

    De forma personal, los periodistas ya exploran el uso de ChatGPT, que más bien es un modelo lingüístico. Pero hay que tener cuidado con su uso. El manual de Inteligencia artificial para periodistas, publicado por Prodigioso Volcán, especifica que ChatGPT “no puede comprobar una fuente en tiempo real, dudar de una información, aportar un enfoque interpretativo o hablar con personas que aporten distintas perspectivas”.

    ¿Quiénes deberían preocuparse por las probables olas de despido?

    Desde antes que la IA se popularizara, las empresas periodísticas ya han recurrido a recortes de costos y nóminas ante la crisis que sufren por el cambio de modelos de negocios. La Sociedad Interamericana de Prensa documentó que, en México, medios como TV Azteca, Grupo Expansión, Editorial Travesías, Crónica y Record anunciaron despidos, recortes de salarios o suspensiones temporales de circulación. En Brasil, al menos 21 medios regionales hicieron lo propio.

    Tomando en cuenta el impacto de la IA en el proceso de construcción de contenidos periodísticos, se vislumbra que quienes se desempeñan en eslabones que no otorgan valor agregado serán susceptibles de ser despedidos.

    Camarógrafos, community managers, editores web o personal de cabinas y estudios televisivos, tales como switchers, operadores de audio, floor managers o tituladores, podrían ser sustituidos por herramientas automatizadas.

    ¿Qué sentido tiene cubrir presencialmente una rueda de prensa, si la IA genera el texto a partir de la transmisión? ¿Por qué perder tiempo en transcripciones? ¿Para qué destinar personal a la publicación de resultados deportivos o indicadores financieros, si la IA puede hacerlo por nosotros?

    Incluso reporteros dedicados al diarismo o presentadores de noticias que se limitan a leer en un teleprompter podrían ser prescindibles. Si el periodista se enfoca en maquilar piezas elementales o en información únicamente para la vista o el oído, entonces “puede ser sustituido tanto por los robots como por los periodistas ciudadanos que no han pasado por una universidad y que obedecen a un instinto primario por la noticia”, tal y como lo refiere el Consultorio Ético de la Fundación Gabo.

    En lugar de temor, capacitación

    Aunque el panorama pareciera poco halagador, las herramientas de IA también permitirán a los periodistas de investigación ahorrar tiempo y dedicarlo a cuestiones más complejas para la construcción de contenidos exclusivos.

    Sobrevivirán en esta profesión quienes muestren habilidades para agregar profundidad y agudeza a los contenidos: “El periodismo que interpreta, que analiza y que estimula la participación ciudadana. Este periodismo no lo pueden hacer los robots ni los periodistas ciudadanos”.

    Autores como Juan Luis Manfredi y María José Ufarte son optimistas. Creen que con la transformación laboral propiciada por la IA, se vislumbra la aparición de nuevos géneros periodísticos y puestos que hoy ni siquiera imaginamos. A esto se suma que la participación humana, el olfato periodístico y la mirada inescrutable del editor siempre serán elementos intrínsecos de esta profesión.

    Por ello, es imperiosa la capacitación. Si bien, algunos colectivos han generado guías dirigidas a periodistas, las universidades e instituciones deben construir más y mejor oferta académica que no sólo se enfoque en el renglón técnico de la IA, sino en la reflexión ética sobre su utilización en el periodismo. Por ejemplo, se deben discutir los criterios para la utilización de resúmenes o imágenes generadas con estas herramientas y sus filtros; así como establecer pautas para que las presentadoras de noticias desarrolladas a través de esta tecnología, no reproduzcan estereotipos de género, así como incorporar la IA a los procesos de verificación de datos (consideraciones de las que nos ocuparemos en otros artículos).

    Estamos a tiempo, pues más allá de romanticismos o distopías, todavía desconocemos el máximo potencial de estas herramientas. Aún no hemos asistido a su verdadera explosión.The Conversation

    Julio Alejandro Ríos Gutiérrez, Periodismo, Medios Digitales, Comunicación, Transparencia, Combate a la Corrupción y temas de actualidad., Universidad de Guadalajara

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El auge de la inteligencia artificial en las finanzas

    La incorporación de la tecnología en las finanzas no es un fenómeno nuevo, pero la rapidez con la que avanza la inteligencia artificial (IA) en este campo es algo digno de atención. Desde la evaluación de riesgos hasta la gestión de carteras, las aplicaciones de IA están redefiniendo las reglas del juego. Este nuevo panorama hace que cada vez más personas se pregunten sobre como funciona el trading, cuál es el impacto de la IA en el mercado bursátil y cómo cambiará el mundo de las inversiones.

    Los modelos algorítmicos no son nuevos en el mundo financiero. Desde la década de los 80, las instituciones financieras han adoptado algoritmos para optimizar sus operaciones y tomar decisiones más informadas. Sin embargo, con el advenimiento de tecnologías más avanzadas como el aprendizaje automático y el procesamiento de lenguaje natural, la IA ha ampliado su alcance.

    La ventaja de la IA radica en su capacidad para analizar grandes conjuntos de datos en fracciones de segundo, mucho más rápido que cualquier ser humano. En el ámbito de las finanzas, esto permite a los inversores tomar decisiones basadas en análisis más profundos y, por ende, más precisos. Y aunque siempre existirá el debate sobre si la IA puede reemplazar la intuición humana, no se puede negar que ha elevado el nivel del juego en el campo financiero.

    Hablemos un poco de la ética en este nuevo contexto financiero. A medida que la IA toma decisiones cada vez más críticas, surge la cuestión de quién es responsable cuando las cosas van mal. ¿Podemos confiar plenamente en una máquina para gestionar nuestras inversiones? Algunos argumentan que la inteligencia artificial, sin la supervisión humana, podría tomar decisiones que resulten en pérdidas significativas o incluso en desastres económicos.

    Por otro lado, la IA también tiene el potencial de democratizar el acceso a las inversiones. Las plataformas impulsadas por inteligencia artificial pueden ofrecer servicios a costos más bajos, permitiendo que más personas entren al mundo de las inversiones. Esto podría tener un impacto positivo en la economía en general, a medida que más individuos obtienen los recursos para invertir y aumentar su patrimonio.

    Personalización y Asesoramiento Financiero

    Una de las áreas más impactadas por la IA es el asesoramiento financiero. Gracias a los denominados “robo-advisors” o asesores robóticos, la personalización de las carteras de inversión basadas en el perfil de riesgo y objetivos del inversor es más accesible que nunca. Estas plataformas utilizan algoritmos complejos para ofrecer recomendaciones de inversión, reduciendo las comisiones y permitiendo que incluso aquellos con un capital menor se beneficien de un asesoramiento de calidad.

    Control y Seguridad Financiera

    Además de mejorar la eficiencia en el sector financiero, la IA también está desempeñando un papel crucial en la seguridad y prevención del fraude. Los sistemas de IA pueden detectar patrones de transacciones sospechosas o actividades inusuales con mayor precisión que los sistemas tradicionales, permitiendo a las instituciones actuar rápidamente para prevenir posibles problemas.

    Interacción y Servicio al Cliente

    El mundo de las finanzas también ha visto una revolución en la forma en que las empresas interactúan con sus clientes gracias a la IA. Los chatbots impulsados por inteligencia artificial proporcionan respuestas rápidas y precisas a las consultas de los clientes las 24 horas del día, mejorando la experiencia del usuario y reduciendo costos operativos para las empresas.

    Análisis Predictivo y Toma de Decisiones

    Otra ventaja notable de la IA es su capacidad para realizar análisis predictivos. Mediante el análisis de datos históricos y tendencias actuales, los sistemas de IA pueden prever movimientos futuros en el mercado con una precisión asombrosa, proporcionando a los inversores una ventaja competitiva en sus decisiones.

    Desafíos Regulatorios y el Futuro de la IA

    A medida que la IA sigue avanzando, también surgen desafíos en términos de regulación. Los gobiernos y organismos regulatorios están trabajando para establecer marcos que garanticen que la implementación de la IA en las finanzas se realice de manera ética y transparente. Mirando hacia el futuro, lo que está claro es que la inteligencia artificial seguirá moldeando y transformando el sector financiero, y aquellos que puedan adaptarse y aprovechar sus beneficios serán los líderes del mañana.

    En resumen, la integración de la inteligencia artificial en el mundo financiero es un fenómeno que llegó para quedarse. Si bien hay preguntas legítimas sobre la ética y la responsabilidad, el potencial para mejorar la eficiencia y la accesibilidad es inmenso. Los inversores, tanto nuevos como experimentados, deberán adaptarse a este nuevo entorno, aprendiendo a navegar a través de las oportunidades y desafíos que presenta la era de la IA en las finanzas.

    Es un momento emocionante para estar involucrado en el mundo financiero, y la inteligencia artificial está aquí para hacer que ese viaje sea aún más interesante. Ahora más que nunca, es crucial estar bien informado y preparado para adaptarse a las rápidas transformaciones que estamos presenciando.

    Fuente: Diario Bitcoin

  • Qué test hacer a una inteligencia artificial para descubrir que no es humana

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada.

    Durante cientos de años, el ser humano ha estudiado y tratado de dilucidar qué es lo que lo separa de los animales. La biología, la sociología, la antropología y hasta la filosofía se nutren de esta pregunta existencial. Incluso el derecho, donde se estableció que cierto grupos de animales y en ciertas circunstancias pueden ser considerados “persona jurídica”.

    ¿Tendrá, entonces, derechos la inteligencia artificial? ¿Tendrá derecho a… la vida?

    A partir del hipersónico desarrollo de la inteligencia artificial, hay un nuevo elemento, quizá el quinto elemento, que no está hecho ni de tierra, ni de fuego, ni de aire, ni de agua. Es la anti-vida, la inteligencia artificial que obliga a la humanidad a confrontarse con un superpoder que ella misma ha creado.

    Las inteligencias artificiales superan la prueba de Turing o test de Turing (la clásica herramienta de evaluación de la capacidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente), y lo hacen sin pestañear.

    En Blade Runner ya era difícil distinguir humanos de robots. La emoción ha sido casi siempre el factor humano que ha hecho caer a robots y máquinas en la trampa y delatarse –aunque las lágrimas en la lluvia del replicante Roy Batty sean las más emotivas del cine de ciencia ficción de toda la historia–.

    Pero ¿qué pasará a partir de ahora? ¿Qué será humano cuando las inteligencias artificiales lo sean todo? ¿Qué prueba vamos a inventar para detectarlas?

    La generación espontánea

    Uno de los aspectos destacables que nos separan a los humanos de las inteligencias artificiales es la generación espontánea de acciones y de conocimiento. El impulso.

    EL ser humano es un espontáneo creador del todo. Una persona puede despertar un día e imaginar una idea, una historia o un poema, un pensamiento creativo. A partir de la historia personal, el ser humano crea nuevo conocimiento, nuevas historias y nuevas experiencias.

    No hay inteligencia artificial que genere conocimiento o realice acciones espontáneamente.

    En un artículo publicado en la revista Nature), los científicos de la Universidad de Zaragoza Miguel Aguilera y Manuel Bedia concluyeron de que se puede llegar a una inteligencia que genere mecanismos para adaptarse a las circunstancias. Esto podría parecerse a la acción espontánea, pero dista de ser un acto producto de voluntad. Toda acción realizada por una inteligencia artificial es diseñada y programada por una persona.

    Improvisar en una banda de jazz seguirá siendo privilegio humano.

    La regla de la ética

    Esto nos lleva a la segunda gran diferencia: la ética. La inteligencia artificial y las máquinas no tienen ética per se, hay que inculcársela. Ellas sólo siguen parámetros preestablecidos, reglas claras y precisas de lo que deben hacer.

    El ser humano dispone de un reglamento (Constitución, leyes, religión, etc.) de lo que debe hacer, y también tiene claro lo que no debe hacer. Pero la ética es más que un reglamento, va más allá de una guía. La ética es, nada más y nada menos, que el discernimiento entre el bien y el mal. Es tan importante en nuestra especie que se ha encontrado que bebés de cinco meses ya hacen juicios morales y actúan acorde con ellos.

    Las que sí tienen ética son las personas que programan a las máquinas y a las inteligencias artificiales. Una máquina no es buena o mala. Es efectiva. Hace lo que le ordenan y para lo que fue programada. Aunque ciertamente se puede programar ética. El físico José Ignacio Latorre lo explica en su obra Ética para Máquinas. Vaticina Latorre: «La inteligencia artificial se sentará en el Consejo de Ministros»

    Hoy, ChatGPT está programado para no difundir contenido sensible y no da acceso a la web profunda (DeepWeb). Así, uno puede programar en base a unas ideas del ser y del deber ser. Sin embargo, como el tiempo pasa y los parámetros éticos se modifican, éstos deben ser corregidos para que la base normativa de la inteligencia artificial vaya en correlación a la del ser humano.

    La intención solo puede ser humana

    Otro aspecto importante es la intención, y la intención de la acción humana está intrínsecamente relacionada con la moralidad.

    En su libro Intención, la filósofa Elizabeth Anscombe argumenta que la intención no puede reducirse a meros deseos o estados psicológicos internos. Anscombe sostiene que la intención es una característica esencial de la acción y que está intrínsecamente relacionada con la responsabilidad moral. Así que no se puede separar la intención de la acción en sí misma al determinar si un acto es moralmente correcto o incorrecto. Elizabeth Anscombe critica las teorías éticas que se centran únicamente en las consecuencias de una acción y no consideran la intención que las anticipa.

    Al carecer de ética y de moral, la inteligencia artificial carece de intención. La intención sigue circunscrita al programador.

    Cada uno de estos tres aspectos comentados hasta aquí requiere ríos de tinta para poder lograr un entendimiento.

    Sin remordimientos ni problemas psicológicos

    Es casi provocador preguntar cuáles son las diferencias y no cuáles son las similitudes.

    Las diferencias son claras. Las IA no tienen experiencias. No tienen historia. No tienen psicología ni problemas psicológicos. No tienen remordimientos de sus actos (aspecto fundamental del apartado de ética y moral). No aman ni son amadas. No sufren ni sienten dolor. No tienen opinión propia, porque nada le es propio.

    Si ChatGPT pasa de moda (lo dudo) y no es consultado, su existencia es inútil. Sólo existe si al ser humano le es útil. No tiene identidad. Su identidad es una construcción humana.

    La IA también puede ser destructiva. Puede llevar no sólo al fin de millones de trabajos en todo el mundo, sino también a una posición diminuta en el mundo productivo, sin entrar en especulaciones apocalípticas de la ciencia ficción.

    Al fin y al cabo, depende del mismo ser humano. Está en nuestras manos utilizarla como una herramienta constructiva o destructiva.

    Pero, por si en el futuro cercano alguien puede dudar de su naturaleza, incluyamos en su alma sintética una trampa, un guiño que, ante la necesidad, nos recuerde que estamos tratando con un quinto elemento, un no humano.The Conversation

    Agustín Joel Fernandes Cabal, Investigador predoctoral en Filosofía, Universidade de Santiago de Compostela

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Una visita guiada por los datos y la inteligencia artificial

    El recorrido que seguimos cada vez que visitamos un museo, un zoológico, una tienda o una página web no es fruto del azar. Normalmente ha sido planificado para ofrecernos la mejor experiencia de usuario posible (en tiempos de espera, interés o movilidad) en un intento de retenernos y fidelizarnos como clientes. ¿Cómo mejorar ese diseño, superando incluso las expectativas? Utilizando los datos (que el propio cliente genera en cada una de sus visitas) y la inteligencia artificial. Con estas herramientas, las organizaciones pueden modificar el comportamiento del cliente, optimizar su tiempo de visita, reducir la congestión de los espacios (reales o virtuales) y aumentar sus ventas.

    Las lecciones de un museo

    Esa es la conclusión a la que hemos llegado tras probar con éxito nuestro modelo predictivo del comportamiento de usuario en el Museo Van Gogh de Ámsterdam.

    Para ello, usamos los datos registrados por las guías multimedia de la pinacoteca en 2019. En concreto, hicimos una selección aleatoria de las decisiones de los visitantes durante un total de 25 000 recorridos. Alimentado con esos datos, nuestro modelo matemático predijo correctamente el 63 % de los recorridos realizados por los visitantes en los dos meses siguientes.

    Pero nuestro algoritmo no solo fue capaz de predecir la probabilidad de que un visitante fuera a un lugar concreto. Lo más interesante es que nos permitió simular su comportamiento mediante pequeños cambios en el diseño de la experiencia.

    Primero, alteramos el orden de aparición de la obra Boulevard de Clichy en el menú de preferencias de la guía. La pintura seguía en su sitio, pero la guía la destacaba como una visita imprescindible. Este experimento aumentó el visionado del cuadro del 30 % al 80 %.

    A continuación, descartamos tres cuadros situados al final de la primera planta y, en su lugar, destacamos otros tres al principio. Queríamos observar si con este cambio conseguíamos reducir la intensidad y el cansancio acumulados en la parte final de esta planta. Lo logramos y el resultado fue que un 20 % más de usuarios alargaron su visita: al no cansarse en la primera planta, ascendían a las superiores, menos visitadas.

    En suma, el análisis de los datos generados en el museo nos reveló las dinámicas de los visitantes y los puntos débiles de su experiencia. Gracias a nuestras intervenciones, mejoramos significativamente la experiencia de usuario y, con ella, el número de cuadros vistos, contribuyendo así a la misión social del museo.

    Jugar con las variables

    Al igual que hicimos nosotros, empresas e instituciones pueden gestionar activamente la experiencia de usuario con el fin de mejorar su diseño. Se trata de explorar qué intervenciones serían eficaces para sus intereses y los de sus clientes o usuarios.

    Para empezar, hay que tener en cuenta que el recorrido del cliente se ve afectado por una serie de variables específicas de cada espacio. No serán las mismas en unos grandes almacenes que en un museo, un zoo o un aeropuerto, por ejemplo.

    De nuevo, los datos permiten identificar esas variables. En nuestro caso, mostraron que el visitante del Museo Van Gogh elegía sucesivamente qué obras iba a ver valorando:

    1. Su interés.
    2. La distancia entre una y otra.
    3. La duración de la visita.
    4. Las aglomeraciones.

    El paso final es introducir cambios en el diseño de la experiencia, realizar simulaciones, y medir el impacto de esos cambios. Se trataría de usar un gemelo digital que reproduce virtualmente el comportamiento del espacio físico real. Obviamente, los cambios a priorizar varían en función del objetivo de cada organización.

    De lo intuitivo a lo cuantitativo

    El diseño de experiencias no es algo nuevo, pero históricamente se ha venido haciendo de forma intuitiva. Para comprender el impacto real de nuestras decisiones es necesario diseñar y gestionar las experiencias de manera activa, precisa y cuantitativa. Y eso pasa, inevitablemente, por usar los datos.The Conversation

    Victor Martínez de Albéniz, Profesor de IESE en operaciones, información y tecnología, IESE Business School (Universidad de Navarra)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Mercedes-Benz lleva el control por voz en el automóvil a un nuevo nivel con ChatGPT

    Mercedes-Benz está llevando aún más lejos el uso de la inteligencia artificial e integrándola en el control por voz de sus vehículos. Al agregar ChatGPT, el control por voz a través del asistente de voz MBUX Voice Assistant, conocido como Hey Mercedes, se volverá aún más intuitivo. Un programa beta opcional comenzó el 16 de junio de 2023 en los Estados Unidos, dirigido a más de 900.000 vehículos equipados con el sistema de infoentretenimiento MBUX.

    Los clientes podrán participar en el programa a través de la aplicación Mercedes me o directamente desde el vehículo utilizando el comando de voz «Hey Mercedes, quiero unirme al programa beta». La implementación del programa beta se realizará a través de actualizaciones en línea. Mercedes-Benz está integrando ChatGPT a través del servicio Azure OpenAI de Microsoft, aprovechando las capacidades de grado empresarial de la nube y la plataforma de inteligencia artificial de Microsoft.

    Esta adición para el control por voz a través de Hey Mercedes complementa la ya reconocida operación intuitiva y amplio conjunto de comandos del Asistente de Voz MBUX de Mercedes-Benz. Mientras que la mayoría de los asistentes de voz están limitados a tareas y respuestas predefinidas, ChatGPT utiliza un modelo de lenguaje amplio para mejorar significativamente la comprensión del lenguaje natural y ampliar los temas a los que puede responder.

    Mercedes-Benz combina lo mejor de ambos mundos al mejorar los datos validados del Asistente de Voz MBUX con el formato de diálogo más natural de ChatGPT. Los usuarios experimentarán un asistente de voz que no solo acepta comandos de voz naturales, sino que también puede mantener conversaciones. Pronto, los participantes que le pidan al Asistente de Voz detalles sobre su destino, sugerencias para una nueva receta de cena o respuestas a preguntas complejas, recibirán respuestas más completas, mientras mantienen las manos en el volante y los ojos en la carretera.

    Mercedes-Benz se asegura de la privacidad de los datos

    La colaboración con Microsoft permite la integración de ChatGPT. A través de Azure OpenAI Service, Mercedes-Benz está aprovechando los modelos de IA generativa a gran escala de OpenAI, combinados con las capacidades de seguridad, privacidad y confiabilidad de grado empresarial de Azure. Mercedes-Benz mantiene el control completo sobre los procesos de tecnología de la información en segundo plano. Los datos de los comandos de voz recopilados se almacenan en la Nube Inteligente de Mercedes-Benz, donde se anonimizan y se analizan.

    La protección de datos es una prioridad fundamental para Mercedes-Benz. Los clientes siempre saben qué información se recopila y con qué propósito, y son libres de tomar sus propias decisiones. Mercedes-Benz protege todos los datos de los clientes contra manipulación y mal uso afirman desde la empresa.

    «La integración de ChatGPT con Microsoft en nuestro entorno de nube controlado es un hito en nuestro camino hacia hacer que nuestros autos sean el centro de la vida digital de nuestros clientes. Nuestro programa beta potencia las funciones existentes de Hey Mercedes, como consultas de navegación, solicitudes de clima y otras, con las capacidades de ChatGPT. De esta manera, buscamos apoyar las conversaciones con diálogos naturales y preguntas de seguimiento. Nuestros clientes siempre pueden confiar en nosotros para garantizar la mejor protección posible de su privacidad de datos. Todo está bajo un gran objetivo: redefinir la relación con su Mercedes», afirmó Markus Schäfer, miembro de la Junta Directiva de Mercedes-Benz Group AG y Director de Tecnología, Desarrollo y Adquisiciones.

    Mercedes-Benz brinda a los clientes la oportunidad de probar las últimas tecnologías en sus vehículos como adoptantes tempranos. Se espera que el programa beta se centre en los Estados Unidos y tenga una duración de tres meses. A cambio, los desarrolladores de Mercedes-Benz obtendrán conocimientos útiles sobre solicitudes específicas, lo que les permitirá establecer prioridades precisas en el desarrollo continuo del control por voz. Los hallazgos del programa beta se utilizarán para mejorar aún más el asistente de voz intuitivo y definir la estrategia de implementación de modelos de lenguaje amplio en más mercados e idiomas.

    ChatGPT en línea con los principios de IA de Mercedes-Benz

    GPT significa «Generative Pre-trained Transformer» (Transformador Pre-entrenado Generativo), una familia de modelos de lenguaje amplio que han sido entrenados para crear o resumir textos, responder preguntas, traducir idiomas e incluso generar código de programación. ChatGPT se basa en una red neuronal sofisticada desarrollada por la compañía OpenAI.

    Mercedes-Benz está adoptando un enfoque de integración de ChatGPT que se alinea con los principios de IA de la compañía para hacer que los beneficios de las soluciones de IA innovadoras sean accesibles para los clientes. Mercedes-Benz vigila de cerca los posibles riesgos y el sistema se mejorará continuamente en beneficio de todos los clientes. Un enfoque responsable hacia las soluciones de IA generativas es una prioridad principal en Mercedes-Benz, señalan en un comunicado.

    Con esta nueva integración de ChatGPT, Mercedes-Benz está llevando la experiencia de control por voz en el automóvil a un nivel superior. Los conductores y pasajeros podrán disfrutar de una interacción más intuitiva y natural con su vehículo, aprovechando el potencial de la inteligencia artificial para recibir respuestas más completas y mantenerse conectados mientras se mantienen seguros en la carretera. La combinación de la tecnología de vanguardia de Mercedes-Benz y la colaboración con Microsoft Azure OpenAI Service demuestra el compromiso de la compañía de ofrecer lo mejor en innovación y privacidad de datos a sus clientes. Y que la inteligencia artificial llegó para quedarse.

  • 13 Métodos sencillos para ganar dinero utilizando la IA

    En la era digital, la inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser una herramienta poderosa y versátil. Su capacidad para automatizar tareas, analizar datos y generar contenido ha abierto nuevas oportunidades para ganar dinero en línea. Recientemente, un usuario de Twitter compartió un hilo con 13 métodos sencillos y probados para aprovechar la IA y ganar 10.000€ al mes. En este artículo, exploraremos estas ideas y cómo puedes utilizar la IA, específicamente ChatGPT y Midjourney, para empezar a generar ingresos de manera efectiva.

    1. Kindle Direct Publishing (KDP):
    Una forma popular de ganar dinero en línea es a través de la publicación de libros electrónicos en plataformas como KDP. Con ChatGPT y Midjourney, puedes producir diarios, guías y libros completos y publicarlos en KDP. Es importante asegurarse de pasar el contenido por detectores de plagio para garantizar la originalidad.

    2. Servicios de Agencia Digital:
    Crear una agencia en línea que ofrezca servicios como gestión de redes sociales, diseño gráfico y SEO puede ser una excelente manera de utilizar la IA. Deja que ChatGPT y Midjourney realicen gran parte del trabajo, brindando resultados de calidad a tus clientes.

    3. Servicios de Desarrollo:
    Encontrar un nicho en el desarrollo web o de software y utilizar Upwork para encontrar proyectos puede ser lucrativo. Con la ayuda de ChatGPT, puedes completar tareas relacionadas con CMS como WordPress o Shopify, o incluso trabajar con diferentes lenguajes de programación como Python, Laravel y Nodejs.

    4. Servicios de Consultoría:
    Conviértete en un experto en un campo específico utilizando ChatGPT como tu aliado. Puedes ofrecer servicios de consultoría en mercados como Fiverr o Upwork, brindando asesoramiento basado en tu conocimiento y la capacidad de la IA para obtener información precisa.

    5. Crea una aplicación SaaS:
    Si tienes una idea para una aplicación de software como servicio (SaaS), puedes utilizar Deploy Script y ChatGPT para desarrollarla. Conéctala a Stripe y comienza un negocio real, ofreciendo soluciones innovadoras a los usuarios.

    6. Construye una Audiencia + Boletín de Noticias:
    Utiliza ChatGPT para escribir contenido atractivo y comienza a publicarlo en plataformas sociales como Twitter y TikTok. Esto te ayudará a construir una audiencia y un boletín de noticias, abriendo oportunidades para monetizar tu influencia.

    7. Crea un Curso:
    Utiliza ChatGPT para crear cursos en línea sobre cualquier tema que domines. Plataformas como Udemy y Skillshare te permiten vender tus cursos y compartir tu conocimiento con estudiantes de todo el mundo.

    8. Diseño y Venta de Mercancías:
    Utiliza Midjourney para crear diseños atractivos para ropa y otros productos. Luego, puedes utilizar servicios como Printful para imprimir y vender tus diseños en plataformas como Shopify.

    9. Diseño Web:
    Utiliza Midjourney para diseñar sitios web visualmente atractivos y aprovecha ChatGPT para desarrollarlos. Puedes ofrecer servicios de diseño y desarrollo web a clientes, utilizando también herramientas como Durable para hacer esto aún más fácil.

    10. Videos de YouTube: Encuentra un nicho rentable en YouTube, haz que ChatGPT escriba los guiones de los videos, luego utiliza un servicio como Pictory para crear los videos.

    11. Venta de Arte Generado por IA: Crea arte único y cautivador utilizando Midjourney/PhotoshopAI, luego vende ese arte en sitios como Etsy.

    12. Redacción Freelance: Utiliza herramientas como ChatGPT o @postcheetah para crear contenido SEO para sitios web y vende en plataformas como Writers Access.

    13. Publicación de Música: Crea música única y emocionante utilizando un servicio como Boomy y publícala en Spotify y Apple Music.

    La inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que ganamos dinero en línea. Los 13 métodos presentados en este artículo demuestran cómo la IA, en particular a través de herramientas como ChatGPT y Midjourney, puede ser utilizada para generar ingresos significativos. Ya sea publicando libros electrónicos, ofreciendo servicios de agencia digital, consultoría, desarrollo de software o creando contenido para una audiencia en línea, la IA puede potenciar nuestras habilidades y brindarnos nuevas oportunidades de éxito.

    Es importante destacar que, si bien la IA puede ser una herramienta poderosa, requiere conocimiento y habilidades para utilizarla de manera efectiva. No basta con tener acceso a estas tecnologías, también es necesario entender su funcionamiento y aplicarlas de manera ética y responsable.

    El futuro del trabajo está estrechamente ligado a la inteligencia artificial, y aquellos que aprendan a aprovecharla serán quienes se destaquen en la economía digital. Con el crecimiento constante de la IA y su adopción en diversas industrias, es fundamental mantenerse actualizado y explorar continuamente nuevas formas de capitalizar estas tecnologías.

    Si estás interesado en ganar dinero en línea, no subestimes el poder de la inteligencia artificial. Aprovecha las herramientas disponibles, como ChatGPT y Midjourney, para potenciar tus habilidades y abrirte camino en el mundo digital. Con dedicación, creatividad y una comprensión sólida de la IA, podrás lograr el éxito y alcanzar tus metas financieras. ¡El futuro está aquí, y la inteligencia artificial está lista para ayudarte a alcanzar tus sueños!

  • Snowden marca los desafíos de la inteligencia artificial

    En la Conferencia que se llevó a cabo la semana pasada, Consensus 2023, el  actual presidente de Freedom of the Press Foundation, Edward Snowden, compartió sus puntos de vista sobre el futuro de la inteligencia artificial (IA). Snowden, conocido por su papel en revelar el programa de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), se unió virtualmente a la conferencia desde Rusia. Su discurso fue cautelosamente optimista, argumentando que si queremos que la IA supere las capacidades humanas, debemos dejar de enseñarles a pensar como nosotros y permitir que sean «mejores que nosotros».

    Aunque Snowden reconoce que las tecnologías de IA pueden empoderar a los actores malintencionados, también considera que hay casos de uso positivos para esta tecnología emergente. Por ejemplo, Snowden sugiere que las IA podrían impedir la vigilancia gubernamental en lugar de alimentar programas de inteligencia invasivos. «Quizás podrían dejar de espiar al público y empezar a espiar para el público», dijo Snowden. «Eso sería un beneficio neto».

    Sin embargo, Snowden también advierte que el lanzamiento de modelos de IA cada vez más sofisticados, como ChatGPT, podría alentar a las grandes empresas tecnológicas y al gobierno a invadir la privacidad de los usuarios. Para evitar que esto suceda, Snowden argumenta que las personas deben luchar por mantener los modelos de IA abiertos. «La gente levantará la bandera roja del ‘ software comunista’, donde debemos declarar que los modelos deben ser abiertos», dijo Snowden.

    En su discurso, Snowden también criticó los métodos actuales de entrenamiento de IA, que implican alimentar a la IA grandes cantidades de contenido en línea, incluidos comentarios de redes sociales. Snowden argumenta que esto no es ideal. «Los están entrenando en hilos de Reddit», dijo Snowden. «Es como el equivalente en internet de los comentarios de YouTube. Pero quieres crear algo decente, bueno, creativo y útil».

    Además, Snowden señala que los métodos de entrenamiento actuales se basan en enseñar a las IA a «pensar como nosotros», lo que podría limitar su potencial para mejorar la humanidad. «Al igual que con los niños, no necesitamos que las máquinas sean como nosotros», dijo Snowden. «Necesitamos que sean mejores que nosotros. Y si no son mejores que nosotros, hicimos un trabajo terrible».

    Concluyendo, Snowden destaca que la forma en que se utiliza la tecnología de IA depende de cómo se entrena a los motores de IA. Para aprovechar al máximo su potencial, debemos dejar de enseñarles a pensar como nosotros y permitir que la IA sea mejor que nosotros. Al mismo tiempo, debemos luchar por mantener los modelos de IA abiertos y transparentes para evitar que los actores malintencionados los utilicen para sus propios fines.

  • ¿Es capaz una inteligencia artificial de componer mejores sonetos que Shakespeare?

    La máquina siempre ha generado miedo entre nosotros, los humanos. En la literatura y el cine de ciencia ficción –que de primeras podrían parecer un canto a la creatividad del inventor o un intento feliz por aventurar cómo será el futuro– hemos tendido a narrar, de mil y una maneras distintas, esa desconfianza hacia lo mecánico y digital.

    Un buen ejemplo lo encontramos en la que muchos consideran la primera novela de ciencia ficción. El doctor Frankenstein es presentado desde el subtítulo del libro como un moderno Prometeo, esto es, un ladrón que juega a robarles a los dioses y termina siendo castigado. De ahí que el resultado de su experimento no salga como esperaba: crea un monstruo deforme, imperfecto, asesino, que desata el terror allá donde va. Y el doctor queda condenado a perseguirlo de por vida, con el único objetivo de enmendar su error.

    Desde entonces, la tecnología ha aparecido en las ficciones como un enemigo en potencia. Será María en Metrópolis, el sabueso mecánico en Farenheit 451, HAL en 2001, la ciudad de las máquinas en Matrix, la ginoide rebelada en Ex Machina. Y hoy todavía más: desde el primer tercio del siglo XX estamos viviendo el auge de las distopías, que amplían la historia de nuestra sociedad hacia comunidades podridas, corruptas, autoritarias.

    Los progresos científicos del presente son fuente de ficciones especulativas desencantadas. El género scifi nos recuerda que el futuro en realidad está naciendo en este mismo ahora. Terminator, aún inexistente, nos vigila desde los años que están por venir.

    Si la IA nos gobernara

    En Membrana, Jorge Carrión (2021) presenta un mundo organizado por máquinas todavía más poderosas que el monstruo de Frankenstein o Terminator: redes rizomáticas, algoritmos autoconscientes, circuitos, resistencias y transistores interconectados que forman una enorme mente digital que todo lo sabe y domina.

    Portada de _Membrana_, el libro de Jorge Carrión.
    Portada de Membrana, el libro de Jorge Carrión.
    Galaxia Gutenberg

    Membrana especula: ¿qué sucedería con nosotros en ese mundo?, ¿qué sucedería con la humanidad? Desde luego, las máquinas tendrían un poder absoluto sobre nuestra supervivencia. Como de alguna manera lo tienen ahora: imaginen el colapso causado por un apagón tecnológico (o no lo imaginen y vean uno de los temores más habituales en tiempos recientes plasmados en series como El colapso o Apagón).

    Pero, además, las máquinas también tendrían un poder casi absoluto sobre nuestra identidad. ¿Qué es lo que nos hace humanos? En Membrana, la IA narradora es capaz de reconfigurar el discurso que nos define: relata otra historia de Occidente, describe a mujeres y hombres desde una lógica distinta a la del Homo sapiens, reinventa nuestros museos, libros de texto y recuerdos a través de una óptica alternativa. Estas instituciones, que en tiempo pasado fueron mitologías de nuestra especie, terminan por resquebrajarse ante otra perspectiva.

    El miedo a la máquina, por tanto, no es totalmente irracional. Un colapso económico, energético, industrial… pondría en riesgo la vida de millones de personas y, en ese sentido, es normal que nos resulte poco deseable. Pero no está tan claro que un «colapso cultural» pudiera provocar un efecto negativo análogo.

    La identidad humana, más que humana

    Tampoco se puede afirmar que las creaciones tecnológicas no tengan su lado perverso en el ámbito de la cultura. Generan dependencia, permiten usos malévolos. Ahora bien, en lo que tiene que ver con la configuración de la identidad humana, terreno siempre móvil, siempre inestable, no está probado que lo digital conlleve pobreza.

    El poshumanismo de Membrana sugiere que, en ciertos contextos, el dominio de la máquina no tendría por qué ser tan malo como los tecnófobos nos han hecho creer. Solo sería una etapa más, incluso podría decirse que una etapa lógica de nuestro desarrollo: somos nosotros los que, de alguna manera, hemos llegado hasta ahí y hemos creado nuestro futuro «no-humano». Inventar nueva tecnología es una habilidad fundada en la genética, en la evolución de la especie. Desde ese punto de vista, la máquina es una extensión de nuestra biología.

    Así, si bien la tendencia general en la cultura de Occidente es temer a la máquina, hay que admitir que, en el campo de lo estético, ceder el poder a la tecnología no nos aboca obligatoriamente al desastre. De hecho, en el arte lo natural es el cambio. Y las IA (nos) ofrecen una nueva revolución del paradigma. La novela de Carrión viene a recordar que adoptar nuevas perspectivas de vez en cuando puede ayudarnos a entender nuestra realidad (también, paradójicamente, nuestra identidad) un poco mejor.

    Arte autónomo vs. código binario

    Existen, sin embargo, muchos prejuicios que todavía minusvaloran la ficción de autoría digital. Un argumento esgrimido habitualmente para desprestigiarla, quizá el más consagrado en nuestra tradición, señala que una máquina nunca podrá producir una obra plenamente autónoma.

    Este razonamiento se fundamenta en el dogma de que lo estético no puede tener otra función que su esteticidad. La obra ha de provenir de una mente genial, en el sentido romántico del término, una mente distinta y única, y deberá ser independiente del sistema establecido. Solo el gran artista encuentra un lenguaje propio para describir el mundo. Esto quiere decir que no es posible crear arte mediante el reciclaje, el plagio o el remake. No entra dentro de nuestros ideales que un epígono pueda estar a la altura del maestro.

    máquina
    Una robot con apariencia femenina acaricia unas máscaras humanas en un pasillo blanco.
    Ava, ¿mujer o robot?, en Ex Machina.
    FilmAffinity

    Si aceptamos esta óptica, las inteligencias artificiales serán el último eslabón de la cadena: el elemento más alejado de la originalidad estética, al lado de otros poco valorados como la copia, la reproducción, el facsímil o el duplicado. Porque las IA están preconfiguradas. Responden a unas normas impuestas de antemano, a un código preescrito. Y, por tanto, son el epítome de lo anticreativo.

    Pero, si nos detenemos a pensar en obras concretas, pronto nos daremos cuenta de que no existe ninguna verdaderamente autónoma, aislada de la realidad, sin componentes intertextuales más o menos explícitos.

    El Quijote recoge crítica literaria, a veces muy áspera, en contra de algunos libros de renombre (y cita títulos), al mismo tiempo que satiriza los comportamientos picarescos de la España del XVII. Se basa en la realidad y en los textos que le preceden para construir su propia ficción. Y, pese a todo, nadie diría que el Quijote sea una mala obra de arte. Ni que Cervantes sea un mal autor.

    No queda otra que aceptar que no hay obra que se erija sobre la nada, con independencia de su realidad más cercana, según los gustos y las claves literarias de su época. Humanistas y filósofos como Boris Groys han expuesto con acierto cómo la innovación solo es posible desde la tradición. El argumento de la autonomía del arte se estrella contra el empirismo de la lectura y deja el camino abierto a la estética maquinal.

    Telos

    El paradigma cíborg y la importancia del efecto

    Es desde estas premisas, ni demasiado entusiastas ni demasiado derrotistas, como creo que deben observarse las inteligencias artificiales en lo que respecta a la creación estética. Porque, en realidad, la obra de arte solo funciona en relación con lo establecido: renovando una forma literaria fosilizada, mezclando géneros, formas y temas preexistentes, buscando las cosquillas a prejuicios asumidos como certezas… Y todos estos «datos» pueden ser alimento de una IA literata en potencia.

    No nos queda otra que abrazar la idea de que la tecnología se ha ganado su hueco en el Parnaso. Y eso está bien: no hemos de tenerle miedo a la máquina que teclea versos; no debería preocuparnos que la cultura mute, que nuestra identidad se deforme o que el canon artístico se desmorone (una vez más).

    Otra cosa será que esta situación nos obligue a repensar muchas rutinas, instituciones y valores. La palabra autor no podrá ser ya la misma. Las asignaturas de primaria y secundaria deberán virar hacia otros contenidos. El concepto de obra tendrá que renovarse o morir. Pero siempre hay que dejar algo atrás para continuar en movimiento.

    Las inteligencias artificiales no van a poder encontrar la fórmula mágica de la literatura. Más que nada porque no existe tal fórmula. Cada obra tiene sus propios códigos y resuelve un diálogo con sus lectores desde términos particulares. Pero de ahí no se deduce que una inteligencia artificial sea incapaz de componer eso que llamamos «una gran novela» o «un buen poema», entre muchas novelas y poemas fallidos.

    Los escritores humanos seguirán escribiendo. A su lado estarán las escritoras máquina. Y, por supuesto, lxs escritorxs cíborgs, una simbiosis inevitable y de lo más interesante, que sin duda dará que hablar.

    Tal vez, por fin, esté llegando el día en que la literatura pasará de ser valorada principalmente por quién la hizo (o cuándo, cómo, por qué) y entrará a considerarse su efecto sobre los lectores. Pues, por mucho que los libros de texto de las escuelas todavía estén organizados como una lista de nombres propios, ¿quién duda, en el fondo, de que lo más importante de la literatura ha sido siempre lo que nos ha hecho sentir y pensar?

    Las IA, con sus muchas trabas (éticas, creativas, políticas…), pueden ser la mecha que ponga fin al paradigma biografista y memorístico en pos de un paradigma receptivo e interpretativo. Our machines are disturbingly lively (“nuestras máquinas están inquietantemente vivas”), y eso es una gran oportunidad para la estética.


    Este artículo fue publicado originalmente en la revista Telos de Fundación Telefónica.The Conversation


    Laro del Río Castañeda, Investigador predoctoral en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Oviedo

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • GPT-4 aprueba el examen de medicina y sorprende en diagnósticos médicos

    Atentos profesionales de la salud, la inteligencia artificial (IA) podría muy pronto estar lista para «quitarles sus empleos». La última versión Chat GPT-4, el chatbot de IA desarrollado por OpenAI, se acaba de convertir en el primer modelo de IA en superar con éxito el examen de medicina de los Estados Unidos.

    Aunado a ello, recientemente, un equipo encabezado por el médico y científico informático de la Universidad de Harvard, Isaac Kohane, llevó a cabo una serie de experimentos para determinar si el sistema GPT-4 podría tener un desempeño adecuado en un entorno médico. Los resultados sorprendieron al equipo, ya que el sistema demostró una precisión equiparable a la de un profesional, lo que hace que sea una herramienta valiosa para la toma de decisiones médicas. Los descubrimientos de Kohane han sido compilados en un libro recién publicado titulado «La revolución de la IA en la medicina», escrito en colaboración con el periodista independiente Carey Goldberg y el vicepresidente de investigación de Microsoft, Peter Lee.

    Es una noticia impactante, sin duda. Pero, ¿qué significa realmente para los profesionales de la salud y para los pacientes?

    En primer lugar, es importante tener en cuenta que la IA no es un sustituto completo para los médicos y otros profesionales de la salud. Aunque Chat GPT-4 ha demostrado ser capaz de diagnosticar correctamente una condición médica rara, la IA aún no tiene la capacidad de realizar procedimientos médicos complejos o tomar decisiones difíciles en situaciones de emergencia.

    Sin embargo, la IA puede ser una herramienta útil para los médicos y otros profesionales de la salud. Por ejemplo, la IA puede ayudar a los médicos a identificar patrones en los datos de los pacientes que pueden no ser evidentes para los seres humanos. Esto puede ayudar a los médicos a identificar posibles problemas de salud antes de que se conviertan en problemas graves.

    Además, la IA puede ayudar a los médicos a tomar decisiones más informadas sobre el tratamiento de los pacientes. La IA puede analizar grandes cantidades de datos médicos y proporcionar recomendaciones basadas en la evidencia. Esto puede ayudar a los médicos a proporcionar tratamientos más efectivos y personalizados a los pacientes.

    Sin embargo, también es importante reconocer que la IA tiene limitaciones. La IA todavía puede cometer errores y puede ser terca para admitir sus errores. Además, la IA no puede reemplazar completamente la experiencia y el juicio clínico de los profesionales de la salud.

    Por lo tanto, es importante que los médicos y otros profesionales de la salud trabajen en colaboración con la IA para garantizar que los pacientes reciban la mejor atención posible. Los profesionales de la salud pueden proporcionar información importante que la IA puede usar para tomar decisiones más informadas. Los médicos también pueden ayudar a la IA a comprender mejor las necesidades y preferencias de los pacientes.

    En última instancia, la IA tiene el potencial de revolucionar la atención médica y mejorar la vida de los pacientes. Pero es importante recordar que la IA no es un sustituto completo para los profesionales de la salud. Los médicos y otros profesionales de la salud seguirán siendo esenciales para proporcionar atención médica de alta calidad y personalizada a los pacientes.

    En conclusión, aunque la noticia de que Chat GPT-4 ha superado con éxito el examen de medicina de los Estados Unidos es impresionante, es importante no exagerar el impacto de la IA en la atención médica. La IA tiene el potencial de ser una herramienta útil para los médicos y otros profesionales de la salud, pero también tiene limitaciones y no puede reemplazar completamente la experiencia y el juicio clínico de los profesionales de la salud. Los profesionales de la salud deben trabajar en colaboración con la IA para garantizar que los pacientes reciban la mejor atención posible.