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  • Saber vivir y saber morir según Ana Blandiana

    La reciente concesión del Premio Princesa de Asturias de las Letras a la poetisa rumana Ana Blandiana (seudónimo de Otilia Valeria Coman; Timișoara, 1942) la ha puesto en el centro de las miradas mediáticas. Ojalá que esto sirva para dar a conocer a una gran figura de la poesía europea de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de este.

    En 2008 vino a dar una conferencia en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, gracias al Instituto de Cultura rumano y a Viorica Patea, la traductora de su poesía al español, además de a la profesora Iuliana Botezan. La sala estaba llena de jóvenes rumanos que deseaban ver y escuchar lo que les parecía un sueño, a Blandiana en persona. Había dejado de ser un mito y estaba allí, con su sencillez, su simpatía y su sonrisa abierta para todos, fotografiándose con ellos.

    De dónde viene Ana Blandiana

    Podemos distinguir artificialmente entre la Ana Blandiana símbolo de la libertad y la independencia intelectual en la Rumanía dominada por el Partido Comunista y la gran poeta de la sencillez, de la vida en busca del silencio. Blandiana dio voz a todos en una dimensión personal, hablando a cada uno de sus lectores al buscarse a sí misma. No es poesía política, es humanidad puesta en palabras.

    La propia Blandiana comenta de forma irónica que su gran lanzamiento como poeta se debió al sistema comunista que la convirtió en heroína de la resistencia, provocando que miles rumanos corriesen a leerla. La prohibición fue su mejor presentación y promoción. La censura de todo lo que no era oficial abrió las puertas de sus obras a la gente que, harta de oficialidad rígida, encontró en ella la frescura de una joven con la que podía identificarse.

    Pasados ya esos tiempos, nos queda la pureza de Blandiana, a quien en otra ocasión califiqué como constructora de una “poética de la humildad”. Si tuviéramos que señalar los puntos esenciales sobre los que gira su poesía diríamos que son la vida como trayecto hacia la muerte, no como drama, y las palabras como medio para llegar al silencio, como testimonio del viaje.

    “El imparable camino”

    La capacidad de tratar los temas más esenciales bajo una forma sencilla es característica de la poeta. Nos lleva desde lo más próximo, lo más cotidiano, y lo eleva a una dimensión que nos ilumina. El imparable camino hacia la muerte, como dirá en un relato de Proyectos de pasado, “Lo soñado”, es como las huellas dejadas al caminar sobre la nieve, las de la vida misma.

    Los poemas llegan como visiones, como un viento que no se ve pero se siente en el rostro. La naturaleza, como enseña en sus poemas, crea sin saber. El ser humano, consciente de la muerte, de su final, debe aprender.

    Pero, como a todos los grandes poetas, a Blandiana hay que leerla, no contarla. Una pequeña muestra de ese decir tranquilo, revelador, modesto, humilde que es su obra se percibe en el poema “Un paso más”:

    Sé hacer muy pocas cosas:

    Ni melocotones como los melocotoneros,

    Ni uvas como la vid,

    Ni siquiera nueces

    Como los nogales de amarga sombra

    Con su tenue susurro de hojas;

    Pero una cosa sé hacer

    Con singular destreza:

    Sé morir.

    No presumo,

    Sé morir como pocos hombres saben;

    Primero me envuelvo en el silencio,

    Luego en el vacío,

    Y avanzo así, despacio, un paso,

    Otro paso, y un paso más,

    Hasta que solo queda de mí

    Una voz,

    Colocada suntuosamente

    En el ataúd del libro.

    No presumo,

    Creedme, sé morir,

    Y sé, sobre todo, resucitar,

    Pero eso es, claro está,

    Mucho más sencillo.

    Los poemas de Blandiana son huellas en la vida, palabras que transitan por ella y que acabarán “en el ataúd del libro”. Frente al poema, que nos invade, el libro es una decisión racional, una construcción en la que se agrupan los temas a la espera de esos lectores que seguirán las huellas dejadas en la nieve.

    Rilke, Dickinson, Blandiana

    Ana Blandiana ha explicado en diversas entrevistas que sus referencias poéticas son el austriaco Rainer Maria Rilke y la estadounidense Emily Dickinson, dos buenos modelos para una gran poeta y dos líneas que llevan a la comprensión de la vida en sus dimensiones temáticas esenciales.

    La precisión y meticulosidad de Rilke a la hora de elegir las palabras esenciales está muy presente en la idea de poesía de Blandiana. Eso se aplica también a lo que admira de la poesía de Dickinson, la economía incluso aplicada a la descripción minuciosa de lo pequeño en la naturaleza.

    En “Telaraña” Blandiana se adentra de nuevo en el mundo de los sentidos:

    Crucificada en una telaraña

    Cuyo tejido aún muriendo soy capaz de admirar,

    No intento escapar de lo que sobre mí ha escrito

    El destino con mi propia mano. Como el odio,

    El poema ha tejido redes a mi alrededor

    Para prender signos y palabras.

    Esta es mi derrota: yo misma soy ahora una palabra

    Cuyo significado no puedo recordar.

    La poesía de Blandiana lleva a recorrer con ella el camino hacía el silencio final. Lejos de un falso vitalismo, su obra se reviste de la propia naturaleza, con un ser humano entre la búsqueda de un sentido que se nos escapa y una vida plena de la alegría de existir.

    Se puede hablar mucho de Blandiana y de su poesía. Pero ¡hay que leerla! No hay en ella grandilocuencia, sino modestia. Solo desde la humildad de la vida se puede percibir esa experiencia en su plenitud. Los grandes poetas no enseñan muchas cosas, solo las esenciales. En el caso de Blandiana, saber morir, saber vivir… las dos dimensiones.The Conversation

    Joaquín Mª Aguirre Romero, Profesor Titular de Periodismo, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Feliz Navidad

    En esta época tan especial, cuando el espíritu navideño colorea nuestros días, en nombre de todo el equipo de Goethals Consulting, extendemos nuestros más cálidos saludos a cada uno de ustedes. La Navidad nos reúne en un abrazo fraternal, une nuestros corazones en una melodía de esperanza y renovación. Es el momento de reflexionar sobre el año que se va, valorar las experiencias compartidas y celebrar los lazos que nos unen.

    En este espíritu de generosidad y compañerismo, queremos obsequiarles un regalo especial: un poema escrito con amor y dedicación por nuestro querido presidente John Bennett N. Con este poema, Navidad y Redención, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023, culminamos con la serie de poemas del libro inédito aún de John, que comenzamos a publicar cada viernes desde el mes de Mayo. Que estas palabras sean un bálsamo para el alma y un recordatorio de la belleza que nos rodea en esta temporada de alegría.

    Que la luz de la Navidad ilumine sus hogares, trayendo consigo paz, amor y prosperidad. Que cada sonrisa sea un motivo para celebrar y cada encuentro un momento para compartir la felicidad.

    ¡ Feliz Navidad, Próspero Año nuevo, Felices fiestas a todos!

    Navidad y redención

    Una alegre meditación de la natividad en ese extraordinario y rústico pesebre.

    El Cirio Navideño

    Un discreto cirio

    en quieta noche de divino alumbramiento

    luce diminuta Palidez,

    casi temeroso de turbar con su tenue

    Fulgor el sueño del recién nacido. . .

    El tierno Redentor abre sus ojos,

    Y bosteza con lánguida somnolencia infantil.

    Sus tiernos ojos vacilan errantes en la rústica estancia

    Y por un instante se detienen al contemplar

    al pálido cirio.

    Una gutural risa pueril rompe el silencio,

    Y el cirio siente que su pequeño ardor no ha sido en vano.

  • Viernes de poemas: De la libido

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «De la libido», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Del eros

    El impulso sexual es central en la humanidad y en la naturaleza en general. Más aún, es vital. Es el deseo vehemente de la vida por la vida; pero como tantas cosas de pasiones exaltadas, son muy difíciles de apaciguar y muy fáciles de desbocar, y así vivimos en un constante pugilato entre lo que sentimos y el recato del bienandar. De la Libido es una anotación del vaivén de las mareas de nuestras pasiones.

    De la libido

    Por fin

    He roto las sensuales cadenas

    Que me unían a ti,

    Oh despiadada diosa del placer.

     

    Tú que estás sólo en ti misma,

    En el ciego sobrevivir de la especie.

    Más pudo mi templanza

    Que el sutil veneno de tu zagas tentación.

     

    Ahora,

    No se desmorona mi compostura,

    Ante cualquier maniquí

    De tu usura.

     

    De hecho,

    Puedo asegurar

    Que he ingresado al mundo

    De hombres cabales.

     

    Que no me doblego

    Como manso borrego

    Ante el cenagoso cortejo

    De banales incontinencias.

     

    Ahora cuando miro

    Lo hago con altura,

    Con admiración pura

    Y recatada compostura.

     

    Al doblado escote soslayo,

    Ante sayas voladas retiro,

    El dulce coqueteo evito,

    Las blusas ceñidas rechazo.

     

    Soy,

    En fin,

    Un perfecto caballero

    De hidalguía completa.

     

    Mi único temor,

    Admito,

    Es, ¿qué hacer mañana,

    Cuando me levante de la cama?

    Juan Alejo.

  • Viernes de poemas: Camino errado

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Camino errado», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la arrogancia

    Camino errado trata de poner en blanco y negro algo de la actuación intrépida e irreflexiva típica de la juventud; cuando andamos por el mundo impulsado por nuestras pasiones y creyéndonos mucho más grandes de lo que somos. Y, como es la vida, no tarda en castigar semejantes indiscreciones y nos hace regresar a casa con la cola entre las piernas. Es ese proceso de maduración que dura toda la vida, y que si tenemos suerte nos va tornando más discretos y mucho más humildes.

    Camino errado

    Desde la madriguera furtivo

    Contemplo en mundo,

    Relamiendo las heridas

    De la última contienda.

     

    Pasa el tiempo

    Y mientras cierra la brecha,

    Medito en silencio

    Aumentando mí arrojo.

     

    Nuevamente, arrogante,

    Salgo en busca, rebelde;

    Paseando mí antojo

    Con desdén despojo.

     

    Con cada conquista

    Aumenta la confianza,

    Que prepara la trama

    De la próxima zarpada.

     

    Y como es de suponer,

    No se hace esperar

    El desenlace usual

    A semejante proceder.

     

    ¿Por qué será?

    Es tan fácil aprender

    De lo vano presumir

    Del recato desusar?

     

    Lo peor es saber

    Que cuando logre aprender

    Chocho ya estaré

    Y lo aprendido olvidaré.

  • Viernes de poemas: Jeanine

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Jeanine», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Retoños tardíos

    Los hermanos Bennett Novey fuimos tres. Jamás supe lo que sería tener una mujer en la familia que no fuera Yvonne, nuestra madre; pero pasó el tiempo y en mi unión con Ely, mi esposa de más de 55 años que hoy, igual que mi padre, ya sólo está en cenizas, trajimos al mundo a John-John, Jorge y a Jeanine, cambiando todo eso. Por años Jeanine nunca supo de este poema. La primera estrofa habla de un ave que pocos citadinos conocen; el conocido, en el interior, como “el gallito de monte”, perdiz de la familia de los tinamous. El gallito es un ave furtiva que al deambular por los suelos de las espesuras de los rastrojos selváticos, pues poco vuela, particularmente al alba y en el ocaso, tiene un trino lúgubre y encantador. Durante el resto del día, el macho y la hembra no caminan juntos pero se mantienen en contacto cuando el macho canta un trino de menos a más y la hembra contesta con otro de más a menos. Curiosamente, yo aprendía a imitar el canto de muchas aves, a tal grado que podría engañar a los gallitos de monte. En otras ocasiones silababa entre amigos y estos buscaban al cantante entre los árboles; hasta que alguno me veía y irrumpían en carcajadas. El asunto es que Jeanine fue la última de los hijos e hijas de los hermanos Bennett que nació años después de sus primas y resentía haberse perdido la compañía de sus primas y primos. Es de ello que nace está poesía dedicada a Jeanine, quien, entre otras, tiene una hermosa voz de canto.

    Jeanine

    Cuando cantó el gallito de monte,

    lanzando su trémulo en ocre atardecer,

    abrió su faz al mundo una taciturna flor,

    llenando con viso ruboroso el paraje,

    réplica profusa de su enojo

    al verse florecer,

    en el crepúsculo anochecer

     

    Añorando el floral vaho

    del adormecido vergel,

    con mirada rápida,

    en vislumbre enojo,

    reflejo tenue de irisado flagrar;

    entornó sus lindos ojos,

    cual refulgente fanal

    y se puso a cantar

  • Viernes de poemas: Chengue

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Chengue», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Miguel Valdés

    Chengue fue su apodo y su nombre poco conocido. Amigo de infancia, que más tarde en la vida se unió a nuestra familia por lazos de afinidad conyugal. También fue compañero del golf y de las reuniones de familia y luego de su muerte estas fueron sus impresiones que quedaron en mí.

     

    Chengue

     

    Se ha ido Chengue

    ¿Cuál era su nombre?

    Miguel. . .

    Que extraño;

    Conocer a una persona

    Por tantos años

    Sin conocer su gracia.

    Me cuentan que se fue

    Como se van las golondrinas

    Al final del verano;

    Como un viento

    Que pasa y no se siente.

     

    ¿Qué nos queda

    De las personas

    Que fueron nuestras?

    ¿Acaso,

    Sólo su recuerdo?

     

    Recuerdos de Chengue

    Hay muchos,

    Pero de Miguel

    Muy pocos.

     

    De Chengue me acuerdo

    Su sonrisa,

    Y su forma de mirar.

    Como quien te mira

    Y en esa mirada,

    Te está diciendo

    Que ten conoce.

    Que sabe que en ti

    Hay más que lo que

    Dejas ver.

    Que eres su amigo.

     

    Me acuerdo

    Su fierro uno;

    Su fabuloso auto

    Y su afable trato.

    La cadencia

    En las manos

    Y la música en su alma.

     

    Se ha ido Chengue

    Sin decir adiós.

    Suspiró

    Y se fue a buscar

    La armonía divina,

    En la morada del mañana

    Donde algún día

    Le iremos a buscar.

     

    Ahora,

    Sólo nos quedan

    Sus recuerdos.

    Los recuerdos

    Que viven

    En su mundo

    De ayer.

    Recuerdos que lloran

    Y a su vez

    También recuerdan.

    Recuerdos

    Que llevan su esencia

    Y la esparcen

    En la corriente viva

    Del mañana.

     

    No hay caso,

    Chengue se fue.

    Pero. . .

    Pensándolo bien,

    Nos dejó algo más

    Que recuerdos.

    Nos dejó

    Lo más preciado que

    Puede dejarse

    A los amigos.

    Nos dejó

    Sus anhelos

    Y nos dejó

    Sus esperanzas.

    Nos dejó

    Lo que era suyo

    Y ahora es nuestro.

    Nos dejó

    Su descendencia

    Que es

    Mucho más

    Que un recuerdo.

  • Viernes de poema: Afán Escondido

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Afán Escondido», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Desde muy joven, en la escuela secundaria, comencé a familiarizarme con poemas clásicos, principalmente de la era del romanticismo. Leía algo sobre la vida de los autores y leía sus poesías, pero poco sobre cómo se inspiraron; es decir, cuál era su situación en el momento de la composición. ¿Será cierto que los poemas deben sustentarse por sí mismos; que en ellos está encerrado un mensaje autosuficiente? En lo particular, no me basta con leer el poema; quisiera saber algo más del autor, de qué lo motivó a la obra.

    Sabemos que a Panamá Viejo la quemaron los piratas, y podemos escuchar mil poemas de sus piedras vetustas que hablan de heroicidad; sin embargo, al leer los relatos de testigos presenciales que vivieron el momento, se acerca uno mucho más a revivir y entender el suceso, o aquello que se contempla y que nos infunde sentimientos profundos, que de una u otra forma afectar nuestras vidas.

    ¿Por qué escribo?

    Es un misterio saber dónde nacen las ideas que expresamos en palabras, ni en qué momento o por qué razón se presentan en nuestra conciencia buscando salida al mundo. Por muchas razones, muchas incomprendidas, no siempre las dejamos salir; y Afán Escondido no es más que una visión de este proceso, en dónde la musa nos motiva. Me encuentro sentado frente a una lámina blanca de papel como queriendo que mis pensamientos vagabundos se posen en la blancura de la lámina de papel. Y… a menudo así nace la inquietud que esparcimos en versos o prosa.

    Afán Escondido

    ¿Hasta dónde puede mi inquietud verterse?

    No lo se.

    Pero preciso derramar el tintero

    En esquivas líneas elocuentes;

    Pues tanta tinta empozada,

    Ansía ser derramada,

    Sobre el blanco algodón laminado;

    En busca de un afán escondido.

     

    Juan Alejo

     

     

  • Viernes de poemas: El tintero

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «El Tintero», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la tinta al teclado

    Bien recuerdo cuando la escuela, en la década de 1950 ir con mi tintero Esterbrook y una pluma fuente. En particular está la memoria del frasco tintero que tenía una pequeña recámara superior dispuesta para retener suficiente tinta para rellenar la pluma; no de ave sino de metal. Y… más viene a mi mente las veces que derramé el tintero en manos, ropa y más. Y ni hablar de las plumas fuente defectuosas que al colocarlas en el bolsillo de la camisa blanca dejaban escapar la azul tinta; hasta que algún compañero te decía: “Tienes manchada la camisa”. Lo cierto es que los tinteros o depósitos de tinta evocan o derraman las ideas, pasiones, y tanto más, que luego eran vertidas en impolutas láminas de papel. Ya la tinta y el papel algodón poco se usan y vertemos nuestro pensamiento poético en un teclado electrónico y en pantallas led. Pero, ¡ha! la pluma, la pulpa y el algodón… ¡Qué combinación!

    El Tintero

    La pluma recoge del negro estanque, el carbón.

    húmeda cual noche sin estrellas,

    viaja cargada de pasiones

    a depositar su fardo de ilusiones

    en la virginal blancura de un papel.

     

    Delineadas ansias

    desbordan del rasgante estilo,

    que absorbe la impoluta lámina,

    como amante apasionada

    el esperma de su amante.

     

    Y luego del derroche

    de tanta pasión,

    sólo queda el claro oscuro,

    de hulla y algodón,

    fardo olvidado en un rincón.

  • Viernes de poemas: Valles y montañas

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Valles y montañas», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Valles y montañas

    El Cerro Gaital, centinela norteño del Valle de Antón, en realidad es un cono volcánico extruido por inmensas presiones de las entrañas del caldero. Pero, para los que allí discurrimos nuestra juventud y casi toda la vida, ese macizo guarda recuerdos inolvidables y evoca pasiones magistrales. Este poema lo escribí sentado en la misma silla en que se sentaba nuestro padre, Irving, a tomar sus copas en plena vista del Gaital, y describe las impresiones de ese momento eterno. Hoy a poca distancia de esa silla, yacen los restos cenizas de Irving e Yvonne, nuestros progenitores. El día de inspiración poética, más allá, en el río, jugaban nuestros hijos y el carillón de sus voces en algarabía me hablaban de nueva vida. Lo otro que pinta este poema es esa característica particular del Valle de Antón, cráter del inmenso volcán dormido, bajo el cual aún yacen temibles calderos. En particular, el Gaital y sus vecinos, el Caracoral y el Pajita, en la estación invernal que en Panamá apodamos “verano”, reciben los vientos alisios y los desvía hacia abajo junto con el bajareque nuboso que nos moja el cuerpo y acaricia el alma.

    Gaital

    En este remanso de paz y vientos esquivos,

    donde antaño rugieron temibles calderos,

    el ocaso enciende mi alma

    fecunda en recuerdos de otrora mustia.

     

    Valle de Antón, tu cima norteña

    cual viejo centinela,

    anida en sus faldas cenizas del alma,

    que al igual que tus fuegos dormidos

    brillaron refulgentes,

    cual capullos encendidos.

    La voz alegre de retoños en juego

    cual carillón sonoro en tardes baldías

    soslayan angustias de cuitas futuras.

     

    Pasarán los días, cual hojas al viento

    y cerrarán los ojos que tu imagen grabaron,

    pero, aun viviremos en recuerdos eternos.

     

    Alegrías y tristezas giran en esta tarde ventisca;

    mañana, debemos ver el camino porvenir,

    donde aniden amores que nunca mueren.

  • Viernes de poema: Noches en vela

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Noches en vela», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Prologo

    Toda mi vida he sentido la inclinación de expresar los sentimientos que despierta en mí las cosas del mundo. No ha sido una obsesión con alguna forma particular de expresión artística, sino un deseo vehemente de expresión a través de la música, la pintura y la poesía. Pero tal como somos, cada cual a su hechura, no he sabido compartir mis manifestaciones; seguramente debido a inseguridades personales.

    Debo agradecer profundamente a ciertas personas que me han dado el ánimo para publicar estas mis obras, pues no es sino a través de la apreciación de los demás que vemos la valía de lo nuestro. Obras que, en lo personal atesoramos, pero que nos aterra dejarlas libres, como quien teme la salida de un hijo en la tenebrosa marejada de la vida. Sin embargo reconozco que esa es la finalidad de nuestra existencia; es decir, la de prepararnos y preparar a nuestros hijos para que salgan al mundo. Y sí, mis obras son como mis hijos: sentimientos profundos que emanan de la interacción con la misma Creación.

    Quiero dar las gracias a personas como mi hermano Tito, que hace mucho me viene empujando. A Albalira Franco de Linares que me invitó a participar en una obra de poesía leída del poeta José Franco. Y a don José Franco por haberme dado el ánimo de no seguir guardando en láminas de papel, escondidas en desvanes cibernéticos, en paredes de aposentos solitarios, y ante audiencias remotas, estas obras mías que ahora son tuyas.

    Noches en vela

    Normalmente duermo bien, pero en ocasiones y sin tener la mínima noción de razón, mi sueño se espanta y quedó envuelto en la oscuridad con mis pensamientos revoloteando como mariposas dentro de un frasco vítreo. En realidad es algo que disfruto, porque es tiempo de meditación trascendental, ya que por alguna razón que no comprendo, la mente se torna más aguda; pero eso sí, es bueno apuntar las ideas, porque estas se espantan al salir el sol. En todo caso, este es un recuento de una de esas noches de insomnio.

    El desvelo

    En esta noche vigilia

    De agudo canto vespertino

    Peregrinos son mis anhelos

    Revoleando entre oscuros aposentos

     

    Y… aun sin comprender

    La razón de tanto afán

    Me lanzo a recorrer

    Laberintos del desván

     

    En esta oscura velada

    Sin pena de amores dolidos

    Abandono la mullida almohada

    Y recorro las teclas dormidas

     

    Me sorprende luz alborada

    Bordada de cantos alados

    Y apresuro la locuaz jornada

    Temeroso del sol ser desterrado

     

    Y aunque es fácil terminar

    Una prosa natural

    Aun vacilo en agotar

    Mi copla nocturnal

     

    Desafío el luminar

    Que abate mi inspiración

    Que es temprano para desayunar

    Y tarde para el Alción

     

    El café ha de esperar

    Y el resto de este clan

    Que solo no vale desayunar

    Y aún no ha llegado el pan

     

    Y menos mal

    Que no es usual

    Es sólo un desvelo anual

    Y no algo preternatural