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  • Viernes de poemas: De búhos y noches de luna

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «De búhos y noches de luna», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De búhos y noche de luna

    El búho es un ave enigmática que siempre me fascino. Por su inmensa tranquilidad y su forma de mirar el mundo. Porque son los amos de la noche. En casa tuvimos un búho que los perros de casa casi acaban al caerse del nido. Le dimos cobijo y con el tiempo de las cortinas volando tomaba la comida de la mano de mi hija. Turruquiño le llamamos y hoy quien sabe por qué parajes y a cuantos incautos estará acechando

    El búho

    Un lamento nocturno

    En la noche dormida,

    Anuncia que el búho

    Dejó su guarida.

     

    Su lúgubre llanto

    En la umbría pradera,

    Infunde espanto

    Y susurra quimeras.

     

    Sólo lo delata el canto,

    Que su vuelo es de muerte

    Y la muerte no se oye,

    Sólo se sufre.

     

    Ojos de esfinge

    Que todo lo ven,

    En la noche perdida

    Amores de edén.

     

    Cuéntame búho de antaño

    Cuál es el secreto

    Que esconde la sabana

    Donde vi a mi amada.

     

    ¿Acaso camina en noches sombrías

    Como lo hacen las almas en pena?

    ¿Acaso buscará en lo oscuro

    El amor que no ha sido mío?

     

    ¿O será que pienso búhos

    Y siento ansias,

    En los días baldíos

    Y en las noches tormentos?

     

    Háblame portentosa rapiña

    Que en vuelos sigilosos

    En lascivos parajes.

    Abates incautos amores

     

    ¿Se escurre mi angustia

    Entre el claro oscuro sombrío

    O sólo es la bestia

    Que aúlla en mi hastío?

     

    Y a todo esto,

    El búho en su rameal,

    Sólo piensa, apresto

    De su cena disponer

  • Viernes de poemas: Amanecer cumbreño

    Desde el viernes 26 de Mayo, hemos comenzado a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, los deleitamos con «Amanecer cumbreño», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Amanecer cumbreño

    Cantos de Penumbra es el típico despertar en Las Cumbres con sus retazos de bosque en dónde se han refugiados los habitantes de nuestra selva para convivir a como dé lugar. Desde niño me embelesaron las aves y siempre las escucho y las busco en su canto y en sus ramales.

    Cantos de penumbra

    Una alborada de aves

    Rasga el velo de Morfeo

    Y en ese lánguido remanse,

    Mullido entre sábanas y almohada,

    Descubre el nuevo día.

     

    Más allá de la puerta,

    Entre el frío y la niebla matinal,

    Un horizonte de cantos

    Anuncia el final

    Del grillo nocturnal.

     

    ¡Que alegría infunde!

    La desenfrenada algarabía

    De cantantes ataviados

    Con suntuosos plumajes,

    De exagerados colores.

     

    No sé si defienden su espacio

    O claman su pasión,

    Lo cierto es que alegra el corazón

    Semejante prefacio

    A un nuevo día.

     

    Conoced los actores

    De fábulas en albores:

    El del pecho amarillo

    Revienta primero

    Su trino hidalgo.

     

    Le responde el pardo ruiseñor

    Seguido por algún coronel,

    O el ubicuo azulejo,

    Y no hay que extrañar, aun

    El agudo tilín de un picaflor.

     

    Y así van desperezando,

    Entre rubores y cantos,

    En sabanas y llanos

    Y aun en suburbios dormidos,

    Las odas matinales.

     

    ¿Cómo sería una mañana, áfona?

    Una mañana en que,

    Nadie relevara al grillo,

    Y sólo un silencioso bramido

    Anunciará el nuevo día.

     

    Bendigo a Dios

    Por los cantos despertares,

    Y le suplico jamás vivir

    El silencio aterrador

    De una mañana sin alegrías cantarinas.

     

    Pero las aves también claman

    Al final del día.

    Celebran el despunte

    Y celebran el ocaso,

    En acrisolada armonía.

     

    ¡Que hermoso ser como las aves!

    Regresar al mundo cantando,

    Lanzando al viento

    El espíritu arrogante

    Y despedirlo en vespertinas coplas.

     

    Pero hay que ser prudente,

    Pues no es sabido

    Qué vecino desorejado

    Podría también,

    Su emoción desatar.

     

    Mejor será

    Dejar a las aves

    El oficio heraldo,

    Que anuncie la llegada

    De una nueva jornada.

     

    Y al llegar la tarde

    Pregonar el ocaso

    Como lo hace el capacho,

    En su danza de altibajos

    Y gritos contornados.

     

    O quizás el gallito de monte,

    Trémulo en lontananza,

    Lanzando sus ansias,

    Odas al sol moribundo

    En las campiñas ya dormidas.

     

    Más allá, sólo queda la noche,

    Loca de grillos

    Perdida en parajes

    De luna y estrellas

    Y en cantos de búhos.

  • Viernes de poemas: De la vida y las pasiones

    A partir del viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, publicamos «De la vida y las pasiones», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la vida y las pasiones

    Al pasar los años, en un buen día de esos que suceden con un ritmo desbocado, nos vamos dando cuenta que las pasiones de lujuria se quedaron trabadas en los espineros del camino, tal como el pañuelo de un vaquero que cabalga en el bosque. De pronto, comenzamos a ver el mundo a través de lentes que perdieron el empaño del lascivo y húmedo aliento del calor de la juventud. Y, nos sorprendemos de esa inocencia que nos derramó en cascadas como las rápidas corrientes de un río de montaña. No queríamos remansos. Queríamos torrentes vestidos de espumas rugientes. Sí, habrá sido un desenfreno fértil, pero el suelo fértil también favorece las malezas de perfidia. Nos entretenemos pensando lo que haríamos si nos diesen otra oportunidad, para corregir tantos desvaríos. Pero… ¿acaso sería lo mismo cuando ya se ha perdido el acicate de hormonas desbordadas en el ardiente torrente sanguíneo? Lo dudo… Pareciera que la vida del joven se viste de inocencia y descaro. Y no dudo de que estas cualidades, aunque sean peligrosas, también dan el impulso animado de la confusa faena de la vida deseosa de sí misma. Ahora, sentado, mis recuerdos se escabullen entre los laberintos del tiempo que se nos escapó, en el cual buscamos afanosamente para entender dónde fue que se extravió nuestra inocencia.

    —————-

    Amor comprometido

    ¿Cómo fue que se rasgó el velo de nuestra inocencia?

    ¿Y a dónde se ha ido a esconder la vergüenza?

    ¿Cómo fue…?

    ¿Acaso fue una noche tormenta?, cuando el orgullo pudo más que la razón.

    O quizás fue una tarde de perfidia, aburrido el corazón…

    No sé cómo fue…

    Ahora, ya apachurrado el tiempo me pregunto: ¿Cómo fue?

    Creo que fueron las fiebres de abril

    O quizás las hojas prendidas del otoño

    Esas que hoy el viento esparce por el suelo de nuestras memorias.

    Ahora…

    Ahora que la lujuria se la ha llevado la corriente del tiempo

    Ahora busco razones en mis tardes de soledad

    Y en el silencio escandaloso de las noches que no terminan.

    ¿Cómo fue que el amor pasó justo a nuestro lado sin darnos cuenta?

    Que la juventud y la arrogancia van tomadas de la mano.

    Que con el pasar de los años el cerebro va subiendo en el cuerpo.

    No, no crean que las pasiones se apaguen como el fuego muerto de hogar

    Pues bajo las blancas cenizas todavía arden los rescoldos del delirio.

    Quizás fueron las ardientes llamaradas de la crepitante hoguera

    Que nos deslumbró en sus calores y colores del alba encendida.

    Hoy, que el viejo calendario de la pared ya se queda sin hojas

    Hoy, me pregunto cómo fue…

    Y con ternura trémula, te veo pasar con pasos lentos

    Y se confunde en mí el sentimiento procaz y la pasión del ocaso encendido

    Luego…

    Siento que asoma al umbral de mis ojos una lágrima

    Porque a mis años, por fin, he aprendido a amar.

  • Viernes de poemas: De la Anarquía

    A partir del viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, publicamos «De la Anarquía», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la anarquía

    El mejor de los caminos es una simple visión de la anarquía del mundo y de pensar que de todo ello ha de surgir la nueva y eterna vida.

    El mejor de los caminos.

    Hay viajeros que andan paso a paso.

    Avanzan incansables, cual ave que emigra.

    Hay otros que van de carrera en carrera,

    Como si temieran que al detenerse

    Se les pasaría la vida.

    Pero, todos siguen igual destino,

    Cada cual según su propio afán.

     

    ¿Cuál es el mejor camino?

    Los dos son el mejor;

    Pues tal es el plan

    Que requiere de todos al andar

    Ir recogiendo semillas a raudal,

    Pues al final de tanto recorrer

    Debemos todos aportar.

     

    Que en las viñas del Señor

    Deben florecer

    Los frutos recogidos al azar,

    Por el bardo y por el vaquero,

    Por el santo y el ladrón;

    En fin, por todos y cada cual,

    Que no se trata sino de un raudal.

     

    Pues de tal copia es que debe florecer,

    El árbol que en el nuevo Edén debe crecer.

    Que su fruto ya no sea tan procaz,

    Que a un mundo entero pueda doblegar;

    Derramando niños estériles

    Y aborígenes desarraigados,

    En pos de un paraíso anhelado.

  • Viernes de poemas: De política y políticos

    A partir del viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, publicamos «De política y políticos», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De política y políticos

    Sí, he sido rudo con los políticos en general, aunque es malo generalizar. Pero la verdad es que la política no suele atraer a los mejores, porque la misma es la miel del poder y el poder corrompe. Siendo así, es raro el político que no se haya desviado, ya sea antes, durante o luego. Hoy en el 2012*, el mundo entero enfrenta un desorden social que nos está arrastrando a posibles enfrentamientos muy lamentables y es a quienes se han tomado el trabajo de estar al frente de las sociedades a los que les cae más directamente el reflejo de las sociedades que los han prohijado. Me tocó trabajar para el gobierno y dos veces dirigir una entidad gubernamental y, si algo aprendí en todo ello, es que nuestros gobiernos, en general, no sirven sin no se sirven; cada institución enfocada en los “suyo” sin una verdadera coordinación superior que responda a las verdaderas necesidades de la comunidad.

    El Politicastro

    Es de suponer

    Que quien político quiere ser

    A la patria debe servir

    Y a su pueblo engrandecer.

     

    Pero en algún recóndito lugar

    Del ancestro general

    Piratas debió haber

    Polucionando el manantial.

     

    En épocas desvanecidas en el tiempo

    Les solían denominar

    Corsarios de alta mar

    No hay escoria más mordaz.

     

    Mas el necio bucanero

    Tuvo que trocar

    El parche y pata e palo

    Por un curul y no un velero.

     

    Ahora acusa de filibustero

    Al gringo imperialista

    Despojando a todo el pueblo

    El innoble embustero.

     

    Quizás el ingenio de genética

    Podría resolver

    El entuerto proceder

    De gente tan patética.

     

    Mientras tanto no hay más

    Que en prosa descubrir

    Al astuto embaucador

    Ese pillo tan nefas.

     

    Ansioso quiero ver

    Un día porvenir

    En que el pueblo sepa usar

    Su derecho de votar.

    *Actualizado al 2023.

  • Viernes de poemas: La dictadura militar.

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, Borrasca, sobre La dictadura militar, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    La dictadura militar

    Borrasca es un relato que sale de mis impresiones y experiencias vividas durante la Dictadura Militar torrijista y en particular la norieguista que fue la culminación de ese lamentable período de la vida en nuestro país. Hoy, con mirada retrospectiva, contemplo con ambigüedad ese pasado en dónde se debatía la rancia y corrupta política del confisca, parte y reparte para sustraer la mejor parte, frente a un cambio que, bien o mal, daba algún atisbo de anhelado cambio. Y sí, el cambio fue ilusorio; lo cual declaro con conocimiento propio. Hoy, confieso que apoyé a los llamados “militares”. Los primeros vuelos de lo que sería la Fuerza Aérea de Panamá (FAP) los hice yo, volando en la noche sin luces y al despegar o aterrizar en Paitilla, en busca de las estaciones “clandestinas”, aunque, hoy me pregunto quienes eran los clandestinos; creo que fueron ambos. Pero, al paso del tiempo fue obvio que cambiamos un mal por un peor. Y sí, algunas cosas se lograron; pero… ¿a qué precio? Hoy recuerdo en el patio de la comandancia militar en David que unos oficiales pateaban a un “guerrillero” herido de bala que tenían amarrado al sol sin siquiera agua. Lo hacían para demostrar lo valientes que eran.

    Hoy que tantos aún celebran haber sido dictados y conducidos como borregos, no puede un alma sensible más que hacer preguntas como: ¿A ello llaman “democracia”? O ¿será que la democracia no importa o, simplemente, no la entienden? Y sí, muy poco han de entenderla en dónde rara vez o nunca ha sido practicada; igual de la libertad de mercado o el capitalismo. Pero, en todo caso y en esa época, la poesía Borrasca, pinta en letras mi reacción a esos tiempos y esos acontecimientos.

     

    Borrasca

     

    Joven de mi patria,

    Vuelan tierra adentro las gaviotas,

    Los vientos presagian la tormenta

    Sembrada por la generación que te vio nacer.

    Alza tu frente altiva

    Que no hay mañana sin el ayer

    Lleno de recuerdos

    Forjados sobre la mar bravía.

    Tus hermanos están ciegos,

    La bruma de pasiones desenfrenadas

    Lanza su goleta al garete,

    Rugiendo cual Escila espumante.

    Iza tu vela blanca,

    Como faro resplandeciente,

    Que de albor en esta noche

    Al nuevo día.

    No desesperes al embate aterrador

    De marchantes olas marinas,

    Que azuzadas a la fría ventisca

    Quiebran a babor.

    Manda el vigía a proa.

    Que repiquen mil marmitas,

    Presagiando a la resaca,

    El fin de la oscuridad.

    Y en ese nuevo día,

    Vestido multicolor,

    Bordado de algas relucientes,

    En nuevo puerto lucirás.

    Allá, tras vetusta galilea,

    En el fondo del mar,

    Se entrelazan los restos mortales

    De tu amigo… y su adversario.

  • Viernes de poemas: Hiato

    Comienzo esta obra con un poema a la naturaleza – Hiato –. Esa naturaleza que está allí mismo. Que podemos entrar en ella con sólo dar unos pasos, aunque sólo sea en el jardín de nuestras casas, pero que tantas veces permanece remota, como si existiese en otro universo. Me preocupa ver como gran parte de nuestra gente joven se distancia cada vez más del mundo natural. Quizás vean programas magníficos en la TV, pero si los enfrenta una cucaracha salen espantados como si se tratase de un monstruo.

    Hace un tiempo, en el interior, llegué a casa de una amistad quien me informó, con cierto orgullo, que habían finiquitado la vida a una temible víbora y me llevó a ver el cadáver. Se trataba de una enorme e inofensiva boa. También he leído en la prensa que una barrida entera se queja ante las autoridades de la existencia de lagartos en el río aledaño. O de los murciélagos que hay en un observatorio abandonado por los americanos. En el centro de la ciudad unos trabajadores mataran a una ardilla que habitaba en un corotú que estaba en el patio de una empresa. Amén de las aguas negras que corren por todas las cunetas y arroyos de la barriada donde vivo. ¿Por qué será que estamos tan desesperados de cometer suicidio colectivo? Somos como un cáncer que se come sus propias células. Incapaces de ver la belleza de ese mundo que nos rodea.

    Desde joven aprendía a escuchar el canto de las aves y a reconocerles su trino. No puedo estar en un sitio sin que parte de mi atención esté sintonizada con cada trova y cada ruido que nos cuenta una historia o que quizás encierra una oda compuesta por los seres que despreciamos, pero que sin su presencia estaríamos todos condenados.

    Hiato es un poema y también es un cuadro en plumilla. Describe un sitio “remotamente cercano” que desde niño pasaba por alto, aunque estaba justo allí; en la finca de mi abuelo George Francis Novey, fundador de la empresa que lleva su nombre. Era un arroyo, de esos que no llevan agua en la estación seca. Salía de un matorral en la falda de la montaña y pasaba por debajo de la vía que usábamos regularmente.

    Un día, con mi rifle de balín, en persecución de una paloma, me interné en el matorral y a mi sorpresa, dentro del mismo se fue abriendo un panorama encantador, que me llamaba a seguir el fabuloso meandro del arroyo; ya olvidada la rabiblanca (patagioenas leucocephala).

    Las riberas de cauce se erguían a cada lado, mientras que los árboles iban formando una bóveda verdina, como una catedral de la naturaleza. Corría poca cantidad de agua entre las piedras vestidas de musgo y por todos lados se escuchaba el canto de aves y ranas. El sitio se hacía oscuro excepto por los eventuales rayos de sol que lograban evadir el rameal arbóreo. Estos rayos iluminaban minúsculos parajes que, de hecho, formaban un espectacular escenario al ser iluminados por magistrales perseguidores solares. Seguí el meandro del arroyo hasta llegare a un sitio singular, el cual me detuvo y dejó estático como feligrés en un santuario y, pensé: “Este es un sitio de poder, que refleja en alguna medida la inmensidad de la misma Creación”.

    Años más tarde llevé al arroyo a mi hermano y a Guillermo Saint Malo, quienes se detuvieron en el mismo sitio en dónde yo lo hice tiempo atrás y dónde había tomado una foto. Se quedaron estáticos en silencio, hasta que Guillermo dijo: “Este es un sitio de poder”. ¿Existirá tal cosa? Si consideras que un sitio sea capaz de despertar emociones que afectan sensiblemente nuestro espíritu, entonces no cabe duda que los hay y que habíamos descubierto uno, allí mismo, en sitio remotamente cercano. Tiempo más tarde también lleve a mi hija Jeanine, quien igualmente quedó encantada.

    Nunca olvidé semejante paraje y años más tarde, cuando pintaba con plumilla, lo plasmé en papel. Me tomó medio año ese arte y cada vez que hoy lo veo en “estoico aposento” pienso que no tiene precio, pues, tan sólo en las horas vertidas en su creación es difícil medirlo. En fin, a continuación les dejo el poema del paraje del Valle de Antón, intitulado “Hiato”; es decir, una interrupción en el espacio y el tiempo, que es, precisamente, lo que describe el sitio descrito en el poema.

    Hiato

    El mundo está lleno de sitios olvidados por el afán humano

    Recodos donde el tiempo se detiene

    Fragmentos de naturaleza forjados al azar

    O quizás fraguados en el caldero de los dioses

     

    Parajes que hablan un idioma perdido

    En los laberintos inimaginables de la evolución del cosmos

    Estanques de la convulsión cortical

    Donde algún accidente de la creación se detiene pensativo

    Como si quisiera descifrar aquel enigma originador

     

    Retorcido lecho del fugaz y burbujeante cristalino

    Que juguetea entre vestimentas de musgo

    Al compás de cantos entretejidos con helechos

    Que solicitan la atención de los caprichosos haces estelares

    Prófugos de la verdina catedral

     

    Allí, en sitio remotamente cercano

    Se humilla el espíritu sensible

    Ante la jocunda cuita de errante naturaleza

    Solo queda la muda elocuencia del estilo

    Clamando en estoico aposento

  • Viernes de relax: hoy, poemas

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, De la Vida y las pasiones, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    De la vida y las pasiones

    Al pasar los años, en un buen día de esos que suceden con un ritmo desbocado, nos vamos dando cuenta que las pasiones de lujuria se quedaron trabadas en los espineros del camino, tal como el pañuelo de un vaquero que cabalga en el bosque. De pronto, comenzamos a ver el mundo a través de lentes que perdieron el empaño del lascivo y húmedo aliento del calor de la juventud. Y, nos sorprendemos de esa inocencia que nos derramó en cascadas como las rápidas corrientes de un río de montaña. No queríamos remansos. Queríamos torrentes vestidos de espumas rugientes. Sí, habrá sido un desenfreno fértil, pero el suelo fértil también favorece las malezas de perfidia. Nos entretenemos pensando lo que haríamos si nos diesen otra oportunidad, para corregir tantos desvaríos. Pero… ¿acaso sería lo mismo cuando ya se ha perdido el acicate de hormonas desbordadas en el ardiente torrente sanguíneo? Lo dudo… Pareciera que la vida del joven se viste de inocencia y descaro. Y no dudo de que estas cualidades, aunque sean peligrosas, también dan el impulso animado de la confusa faena de la vida deseosa de sí misma. Ahora, sentado, mis recuerdos se escabullen entre los laberintos del tiempo que se nos escapó, en el cual buscamos afanosamente para entender dónde fue que se extravió nuestra inocencia.

    —————-

    Amor comprometido

    ¿Cómo fue que se rasgó el velo de nuestra inocencia?

    ¿Y a dónde se ha ido a esconder la vergüenza?

    ¿Cómo fue…?

    ¿Acaso fue una noche tormenta?, cuando el orgullo pudo más que la razón.

    O quizás fue una tarde de perfidia, aburrido el corazón…

    No sé cómo fue…

    Ahora, ya apachurrado el tiempo me pregunto: ¿Cómo fue?

    Creo que fueron las fiebres de abril

    O quizás las hojas prendidas del otoño

    Esas que hoy el viento esparce por el suelo de nuestras memorias.

    Ahora…

    Ahora que la lujuria se la ha llevado la corriente del tiempo

    Ahora busco razones en mis tardes de soledad

    Y en el silencio escandaloso de las noches que no terminan.

    ¿Cómo fue que el amor pasó justo a nuestro lado sin darnos cuenta?

    Que la juventud y la arrogancia van tomadas de la mano.

    Que con el pasar de los años el cerebro va subiendo en el cuerpo.

    No, no crean que las pasiones se apaguen como el fuego muerto de hogar

    Pues bajo las blancas cenizas todavía arden los rescoldos del delirio.

    Quizás fueron las ardientes llamaradas de la crepitante hoguera

    Que nos deslumbró en sus calores y colores del alba encendida.

    Hoy, que el viejo calendario de la pared ya se queda sin hojas

    Hoy, me pregunto cómo fue…

    Y con ternura trémula, te veo pasar con pasos lentos

    Y se confunde en mí el sentimiento procaz y la pasión del ocaso encendido

    Luego…

    Siento que asoma al umbral de mis ojos una lágrima

    Porque a mis años, por fin, he aprendido a amar.

  • Diablos Rojos

    A partir de este viernes 26 de Mayo, vamos a comenzar a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, comenzaremos con «Diablos Rojos», que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    Del transporte

    Los Diablos Rojos son leyenda urbana, que ahora en el 2012 desaparecen y sólo quedará el recuerdo de los que vivimos y sufrimos su desordenada presencia, que representaba todo el vicio político que nos caracteriza. Pero, en fin, dieron su servicio y nos dejaron como legado poesías como esta. El poema inicial fue en el 2012, y hoy escribo en el 2023 y aún los diablos rojos recorren calles y avenidas aterrorizando transeúntes y conductores. Nada raro y menos mal, que el llamado Metro y mal llamado metrobus no son tal sino corrupción gubernamental; aunque la mayoría ni lo ve ni lo entiende.

    El Diablo Rojo

    Bramido estrepitoso

    Arte estrambótico

    Y un demente al volante

     

    Gases nauseabundos

    Música estridente

    Pasajero transigente

     

    Pito impertinente

    Anunciando la llegada

    De la próxima parada

     

    Público indolente

    Resignado resiente

    El trato insolente

     

    Político descarado

    Burla la nómina

    Del pueblo amedrentado

     

    Cupo es palabra

    Verbo intransitivo

    Que anhela el palanca

     

    Irisela en parabrisas

    El poder en el costado

    Anabela por detrás

     

    Rambo es el macho

    Que admira el conductor

    Aunque tiene el ojo gacho

     

    El tongo y la boleta

    Despreocupa al maquinista

    Que exonera algún atleta

     

    Es el perdedor

    El pueblo transportado

    Que no encuentra redentor

    Juan Alejo, escrito en Panamá 1998 y actualizado al corriente año 2023.