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  • Cómo es la cuarentena «inteligente» checa, su estrategia de salida ante la pandemia

    República Checa es el primer país europeo que ha presentado una estrategia para levantar las medidas de confinamiento masivo, y es que, después de haber logrado aplanar la curva, están ya preparados para pasar de una cuarentena total a una ‘cuarentena inteligente’, como lo han denominado. Veamos cómo lo han conseguido.

    Desde el 7 de abril, los ciudadanos checos han podido salir a las calles para practicar actividades al aire libre como deporte, llevar a sus hijos al parque e incluso hacer viajes al interior del país, siguiendo ciertas normas, como el uso generalizado de mascarillas.

    Chequia, actualmente con 6,059 casos positivos y 143 fallecidos, con una población total de 10,650,000 habitantes, ha sabido controlar la pandemia con un gasto en sanidad per cápita mucho más bajo que países como España, Italia, Reino Unido, o Francia. ¿Cómo lo han hecho?

    Las medidas de confinamiento han ayudado, pero también ha sido clave la colaboración entre las autoridades checas y el Gobierno de Taiwan, compartiendo información privilegiada de cómo hacer frente a la pandemia, con el uso generalizado y anticipado de mascarillas (en contra de lo expuesto por la OMS) y la realización de test masivos de forma efectiva, así como el cierre temprano de fronteras con países como China. República checa, decretó el 12 de marzo el estado de emergencia con tan solo 116 casos positivos, a diferencia de otros países como España que no lo hizo hasta superar los 5000 casos.

    Pero otro foco importante del éxito en su gestión ante la crisis sanitaria, se encuentra en su sistema de salud. Primero expliquemos las diferencias entre los dos principales modelos sanitarios en la región europea:

    Sistema Beveridge. En este modelo, aplicado en países como España, Reino unido o Dinamarca, el Estado se encarga de absolutamente todo. Es el sistema utilizado por la mayoría de los ciudadanos ya que pocos poseen un seguro privado, y está controlado 100% por la administración central o regional. Los médicos son empleados públicos, y los gobiernos deciden cuántos hospitales se construyen y dónde. Tu médico y el hospital o centro de salud al que acudirás estarán ya asignados. Este modelo a pesar de que hasta ahora no había funcionado del todo mal, tiene 2 deficiencias principales: unas largas listas de espera y poca o nula libertad de elección de cobertura sanitaria.

    Pero existe otro sistema, más habitual en toda Europa; el sistema Bismarck, aplicado en países como Alemania y República Checa, donde hay sanidad pública, pero la diferencia es que no se gestiona desde el Estado, sino desde agencias de seguro públicas, no siendo éstas empresas privadas, sino un híbrido entre fundaciones sin ánimo de lucro y empresas estatales, por lo que compiten entre ellas, son independientes, pero a la vez tienen precios regulados. Por un lado, el Estado igualmente garantiza la cobertura universal, pero existe un mercado, lo que posibilita una competencia por ofrecer más cobertura, eficiencia y calidad y un servicio más personalizado.

    Esto se traslada al hecho de que, países como España e Italia, han sufrido un desabastecimiento importante de insumos y equipos médicos para hacer frente al virus, ya que el Estado es el encargado de ordenar cuánto y qué se compra, sin embargo, en países como República Checa, las clínicas y hospitales al tener una gestión independiente, pudieron buscar a tiempo, proveedores para suplir la falta de equipamiento sanitario, mejorando la gestión clínica y asistencial de los prestadores públicos, produciendo una mejor asignación de recursos para que los pacientes gocen de una atención adecuada. Eso, unido a la rápida respuesta del país con medidas oportunas y efectivas contra el covid-19, han hecho a República Checa un referente en la lucha contra la pandemia.

    Quieren conocer más? Les recomiendo escuchar hasta el final este didáctico video:

     

  • Una solución rápida para la crisis del desempleo temporal en Panamá

    Existe una gran cantidad de trabajadores cuyos contratos han sido suspendidos por un tiempo determinado, en virtud de la orden de cierre de sus empleadores, como consecuencia de la emergencia nacional, producto del CORAVID 19 y reglamentado por el Decreto Ejecutivo Nro.500 del 19 de Marzo de 2020.

    Por otro lado, empresas exceptuadas del cierre obligatorio, muy en especial los supermercados y empresas de logística, están necesitadas de trabajadores adicionales para hacerle frente a la gran demanda de negocio y suplir a los trabajadores vulnerables que, muy posiblemente, se encuentren bajo alguna de las medidas permitidas para no trabajar.

    La solución diseñada que les presento, junto a la firma Morgan & Morgan, se basa en que las empresas necesitadas de personal, pueden contratar mediante acuerdos temporales, cuyo fin podría ser la conclusión de la emergencia nacional y orden de reabrir negocios, a trabajadores que se encuentran bajo el esquema de suspensión de contratos, sin percibir ingresos algunos.

    El Ministerio de Trabajo puede reglamentar esta opción que conlleva los siguientes beneficios:

    1. El trabajador suspendido sin salario, comenzará a recibir el pago por sus servicios, ya sea en efectivo o mediante sistema de vales alimenticios o cualquier otro permitido por la ley.
    2. La empresa con necesidad de contratar personal, se asegura de poder prestar el servicio eficientemente y con la seguridad de que al término de la emergencia, los contratos temporales se dan por terminados.
    3. Podría regularse el pago de beneficios económicos al finalizar cada contrato temporal.
    4. Recomiendo que los trabajadores temporales contratados sean incluidos en la planilla de la empresa contratante y declarados en el SIPE, para seguridad tanto del trabajador como de la empresa, sobre todo, en caso de un riesgo profesional.
    5. El Estado podría ahorrarse el apoyo solidario que está ofreciendo a las personas que quedan sin ingresos, ya que los trabajadores suspendidos pero contratados por un tercero estarían percibiendo ingresos.

    Operativamente, la solución presentada funcionaría de la siguiente forma: Una cadena de supermercados, que se encuentra en grave necesidad de personal temporal, se contacta con una o varias empresas que se encuentran cerradas en virtud de la orden emitida por la autoridad, con el finalidad de que ésta o éstas le faciliten nombre de trabajadores que tienen afinidad con la operación que se requiere, de manera que se les contrate temporalmente, conscientes ambos de que al final de la emergencia volverán a laborar con su  empleador suspendido, y como beneficio comenzarán a recibir salarios, lo que no están percibiendo en este momento.

    Lo importante de la reglamentación es que se estimule a las empresas a este proceso, asegurando la legalidad de la contratación temporal, sin que constituya un riesgo económico para la contratante, y la seguridad para el contratado.

    Cabe destacar que esta  Reglamentación estaría encuadrada dentro de lo previsto por el art 199 del Código Laboral de la Repúbica de Panamá.

  • A menor impuesto, mayor ingreso

    Este es el tercer escrito de la serie que aborda, para luego de la cuarentena: 1) La reducción de impuestos. 2) Eliminación de impedimentos propios de las leyes laborales, y 3) Y… perfilar la gobernanza; en dónde “gobernanza”, según los buenos diccionarios, es “la manera de gobernar que, en varios sentidos, es sinónimo de gobernabilidad.

    A su vez, el concepto de “gobernabilidad” es algo elusivo, dado que refleja diferentes o distintos matices. Para un gobierno y sus autoridades la gobernabilidad tiene que ver con el estilo que busca el respaldo popular de sus políticas. Pero para “libertófilos” como yo, la gobernabilidad va de la mano con algo señalado en el Preámbulo de nuestra Constitución: “…exaltar la dignidad humana…”, frase que viene precedida por: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    Visto lo anterior, surge la pregunta: “¿Cómo fortalecemos la nación, garantizamos la libertad, al tiempo que exaltamos la dignidad humana? Pues ¡obviamente!, la garantía viene en mancuerna con la garantía de la libertad, que la Constitución, de salida, tilda como un “fin supremo”. Ahora, en atención a lo señalado surge otra pregunta: “¿Cómo garantizar la libertad?” Pues… conociendo lo que. Y es aquí que comienzan nuestros problemas de gobernabilidad.

    La libertad queda enmarcada en nuestro derecho a la vida, esa que ni el mismo Creador nos negó, al uso y usufructo de nuestras facultades en respeto a los demás, y a la defensa de lo que es propio de cada quien. Y, redundantemente, lo propio de cada quien es la vida, la libertad y propiedad. Dicho de otra forma: Somos libres para hacer lo bueno y no lo malo. Pero en ello van surgiendo las contrariedades, particularmente cuando ni nos podemos poner constitucionalmente de acuerdo en lo más básico ya descripto; lo cual, desdichadamente, envilece y prostituye nuestra Constitución. Pero, no nos perdamos, que el tema es la gobernabilidad.

    El propósito de un buen gobierno es el de coadyuvar a que la población cuide sus derechos básicos y esenciales, ya que, si ni eso puede hacer tío pueblo, es vano pensar que el gobierno y sus políticos la harán por ellos.

    El gobierno está para defender nuestras vidas, pero no para dirigirlas. Es más, “gobierno” está definido como “la conducción arbitraria de una nave.” ¿Quieres tú que otro conduzca de manera arbitraria tu vida?; particularmente cuando las reglas del juego han sido prostituidas y orientadas a la salvaguarda de los bastardos intereses del estado profundo y no los de una población que delegó lo indelegable.

    El título de este escrito habla de “impuestos”, lo cual, típicamente interpretamos en el sentido fiscal. Pero… ¿acaso lo que se le ha impuesto a la sociedad es sólo fiscal? ¡Por supuesto que no! Con el impuesto fiscal viene ligado el impuesto de una gobernanza diabólica en servidumbre. Más allá, el impuesto exagerado es el síntoma mórbido de la patología del estado profundo. Así, desde el momento en que se exageran los impuestos van en aumento los incentivos para la evasión, sea legal o ilegal.

    El economista Daniel J. Mitchell, especialista en políticas fiscales y quien nos ha visitado en varias ocasiones en Panamá, nos asegura que una exageración en la carga económica fiscal termina empobreciendo a todos. No sólo es falso, sino absurdo, creer que el éxito económico de unos se traduce en menos ingreso para otros; por regla, es todo lo contrario. En un bote a remos el remero fuerte y enérgico no quita, sino que aporta a todos. Y, en todo caso, el interés del buen remero es el de fortalecer al débil, a fin de disminuir la carga. Y por otro lado, bien se ha demostrado en diversos estudios que, “todas las clases sociales tienden a subir o bajar su economía juntitos.” Tampoco es cierto la letanía de que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Todo ello no pasa de ser odiosas mantras ideológicas.

    En cuanto al “estado profundo” o “cuarto poder”, veamos que “el poder corrompe y cuando es absoluto corrompe de manera absoluta.” Si lo dudas date una vuelta de turista por Venezuela, Cuba o Corea del Norte o China. Así, vemos que, a través del tiempo, nuestros gobiernos se tornaron glotones, no sólo en cantidad sino en acaparamiento, es decir, dedicándose a cosas que no son propias de una sana gobernanza.

    El costo del recaudo fiscal exagerado junto a la confusión de sus instrumentos fiscales es ilógico. Podríamos irnos a un impuesto único al consumo y prácticamente cerrar la DGI y todos salimos ganando… menos los zorros del gallinero.

    Lo que sí les aseguro es que pronto el gobierno se quedará sin ingresos para pagar planillas, subsidios, inversiones alocadas sin sentido, particularmente en tiempos de COVID. En tal situación ¿qué creen que va a pasar? Pues… o nos ajustamos a la realidad o sufriremos consecuencias.

  • «Salvemos el trabajo», ¿podríamos replicar en Panamá la iniciativa checa que está preservando el empleo en medio de la pandemia?

    Como ya hemos comentado, la Pandemia no sólo es un virus afectando la salud; afecta la economía entera, cuya manifestación más dolorosa es la pérdida de trabajos. El covid-19 hará desaparecer globalmente, solo entre abril y junio de este año, el 6,7% de las horas de empleos, lo que equivale a la pérdida de 195 millones de puestos a tiempo completo, informó la Organización Internacional del  Trabajo (OIT).  El documento prevé que la región de Latinoamérica y el Caribe pierda 14 millones de puestos de trabajo, mientras que Centroamérica verá destruidos 3 millones de empleos.

    «En términos de empleo en riesgo, en América Latina tenemos identificado que un 44% de los trabajadores lo hacen en sectores que consideramos que tienen un alto riesgo», afirma Roger Gomis, economista de la OIT y colaborador en la redacción del informe. Esta es una cifra sustancialmente más alta que la media global, situada en el 38% de la fuerza de trabajo global.

    Ante estas cifras aterradoras, las únicas medidas gubernamentales que se vislumbran por ahora son sólo paliativas, programas específicos para esos trabajadores cesantes,  realizando transferencias de efectivo para compensar los ingresos perdidos, o la provisión de bienes de primera necesidad.

    Pero ese dinero se acabará pronto, dado que se consumen de una vez,  no hay producción, o sea, un flujo que constantemente alimente el ahorro y consumo, motores de una economía sana. ¿Entonces qué?  Solo estamos separados del pánico por las estadísticas por los informes lentos de las autoridades y un Código laboral que no responde ni  a las necesidades actuales, ni a las que vendrán.  Tarde o temprano tendremos que mirar una nueva realidad ante los ojos.

    Pero esa propuesta la dejaremos para más adelante. Ahora les vamos a contar cómo lo están haciendo en República Checa, un país que no sólo es un éxito por cómo está aplanando su curva, sino porque es uno de los pocos que sólo ha disminuido un 5 % de su fuerza laboral.

    El interesante proyecto se denomina “Preservar el trabajo”  y su «contraseña» es » No pierdas a los trabajadores, sino compártelos». La iniciativa surgió del esfuerzo de unos emprendedores que se basaron en el hecho de que actualmente hay dos extremos: o las empresas tienen completamente caída su actividad por el volumen de negocios y no saben qué hacer con los empleados (hoteles, restaurantes por ejemplo) o  hay empresas que, probablemente, en forma temporal están muy necesitadas de empleados (cajeros, despachadores de mercancías, almacenadoras, etc.). El objetivo de la plataforma no sorprendería a nadie: reducir los costos de transacción y vincular mejor la oferta con la demanda.

    Esta genial idea, fue inmediatamente tomada por el Vicepresidente del Comité Económico y el Presidente del Subcomité de TIC, Telecomunicaciones y Economía Digital de la Cámara de Diputados del Parlamento de la República Checa, Martin Jiránek, del Partido Pirata.

    El objetivo es una economía compartida. El concepto: no despedir a los empleados, prestarlos a otro empresario; o mejor dicho, se la llama asignación temporal de un empleado: un acuerdo sobre el «préstamo» temporal de un empleado para trabajar con otro empleador. Un empleado en comisión de servicio sigue siendo un trabajador del empleador original, pero la empresa a la que está asignado le da el trabajo. En la práctica, un «préstamo de trabajadores» temporal funcionará para que, durante el tiempo de la asignación, el nuevo empleador le otorgue trabajos, organice, administre y controle su trabajo, así como a sus trabajadores principales. Lo importante es que se mantenga la relación laboral existente. El empleador original factura los costos salariales del empleador temporal y los sueldos de los trabajadores temporales. Esto le ahorra dinero, sin perder la inversión en sus trabajadores experimentados. Por supuesto, el empleado debe aceptar la asignación o su pase temporal al otro empleador. Las condiciones laborales y salariales de un empleado asignado temporalmente a otro empleador no deben ser peores que las de sus empleados existentes.

    La Cámara de Comercio Checa se unió a la iniciativa y pidió a las empresas que ofrezcan a sus empleados a otras empresas en lugar de despidos debido a medidas gubernamentales contra el coronavirus . Las empresas tienen una línea telefónica gratuita para la oferta y la demanda de trabajo y también pueden usar la aplicación en línea de los emprendedores, llamada WorkLinks.com. Los sindicatos y el gobierno apoyan en conjunto este proyecto surgido de la iniciativa privada y por ahora les está funcionando. Por ejemplo, el Grupo de Transporte Škoda está reclutando actualmente a través de este sistema y muchas empresas paradas les están proveyendo sus trabajadores, en una auténtica relación de ganar-ganar.

    Imaginemos ahora mismo la situación en Panamá: mientras la mayor parte de empresas relacionadas al turismo, malls, restaurantes, están cesando trabajadores, hay otras que temporalmente necesitan empleados, por ejemplo los deliveries, los supermercados online que necesitan procesar mayores pedidos ahora que la gente no puede salir. Si se pudiera “traspasar o prestar” algunos trabajadores de estas primeras compañías a que vayan a empacar, entregar, en fin, hacer logística mientras dure la crisis, o apoyar otras tareas contables o lo que se requiera, quizás habría menos desempleo temporal, mientras pensamos seriamente la necesaria reforma a futuro del Código laboral, si no queremos que realmente la crisis nos termine de hundir. Aprendamos de los que lo hacen bien. Aprendamos por ahora de los checos, que a su vez  aprendieron duramente lo que fue el comunismo, a donde juraron firmemente no regresar nunca más.

  • Gobierno corporativo en una lección: la quiebra de Forever 21

    Para nadie es un secreto que el Corona Virus está poniendo a prueba a las empresas. Y tampoco es un secreto que muchas de ellas sencillamente desaparecerán; pero no necesariamente debido al virus, sino porque el mismo, ha expuesto una realidad que muchos accionistas, dueños, gerentes, directivos y responsables, se niegan a admitir: una empresa no gerenciada por buenos principios de gobernanza, está condenada a desaparecer. Siempre.

    “¿Pruebas de acidez? eso no me interesa, a mí ven a verme con los resultados de las ventas”, es lo que más de una vez he escuchado por los tomadores de decisión en una compañía, sea ésta chica, mediana o, contra lo que uno podría imaginarse, de las grandes también.

    Sin embargo, alcanzar el éxito a nivel empresarial depende de muchos factores. No sólo de las ventas. Mantener la operatividad de una empresa, posicionarse en el mercado y ante la competencia, estructurar y llevar planes de acción de manera organizada e impulsar el cumplimiento de ciertas reglas y controles, forma parte de lo que significa contar con un gobierno corporativo.

    Gobierno Corporativo no es contar con unos manuales bajados de Internet y guardados en un cajón del escritorio. NO. Gobierno Corporativo es precisamente el ejercicio formal de los procesos,  principios y valores sobre los que se cimienta una empresa, para llevarla a cumplir con metas financieras, calidad en su producción, crecimiento, sostenibilidad y sobre todo, tener información veraz, velando por los intereses de todos los actores que forman parte de su estructura interna;  como hacia lo externo, siendo sus clientes, consumidores y sector financiero como los más importantes.

    El gobierno corporativo permite que las empresas trabajen con mayor sentido de responsabilidad. Y en estos momentos de crisis, sobre todo financiera, ser responsable y generar confianza en nuestros acreedores, se convertirá en una pieza clave para definir el futuro de las compañías. Sin confianza, no habrá forma posible que los bancos por ejemplo, se sientan tranquilos con la sostenibilidad de los negocios o la responsabilidad en el cumplimiento de los pagos.

    Como he venido diciendo, muchas empresas ya venían en serios problemas antes de la aparición del Covide-19. Y la negación a ver la realidad, hará mucho más difícil una reestructuración, antes de que incluso los bancos lo hagan de hecho y sin consultar mucho, como me dijo un banquero, “si ustedes no lo hacen, el banco se los hará, les guste o no”. El virus sólo ha aplazado el tiempo, y qué mejor momento entonces, en tomar este tiempo extra, que calculo serán unos 6 meses, para implementar medidas rápidas, que ayuden a emprender un camino duro, pero con luz al final del túnel.

    No hacerlo, implicará terminar como Forever 21. ¿Qué no saben qué sucedió? Les cuento, es una sencilla lección de cómo quebrar una empresa exitosa, por no entender o no querer implementar Gobierno Corporativo.

    Forever 21 arranca a mediados de los 80s, cuando una pareja de inmigrantes surcoreanos, con estudios mínimos, 11000 dólares y mucho trabajo, abren su primer tienda de ropa de moda a precios bajos en California, Estados Unidos. Para el 2010, cuando el mundo estaba cauteloso en términos financieros, debido al reciente colapso del 2008, Forever inauguraba en la Quinta Avenida neoyorkina, una de sus más grandes tiendas en la mejor ubicación, porque sus dueños así lo habían querido y enviado para ello a su mejor ejecutivo, que sólo se limitaba a obedecer órdenes. ‘El Señor Chang te necesita , era la orden. «Oh, me tengo que ir», le dijo el ejecutivo Larry Meyer a un periodista de Bloomberg Businessweek. ¿Estará en Los Ángeles la próxima semana? «Nunca sabemos dónde vamos a estar». Esa era la tónica, de no planificación y decidir sobre la marcha. Algo normal para empresas familiares como el matrimonio Chang, reservado,  jerárquico y tenedor del 99% accionario. ¿A quién más que a ellos le rendirían cuentas? Y aparte, qué se les cuestionaba, si en su apogeo, en 2014, la compañía generó más  de 4 mil millones de dólares en ingresos.

    Sin embargo, Forever 21 quebró en Septiembre del 2019, ahogados por las deudas y por un cúmulo de malas decisiones tomadas en soledad y sin mínimos análisis profesionales. Por cierto, la intuición de los emprendedores es fundamental, pero luego deben sustentarse en aquellos que más saben sobre procesos, finanzas, comercialización, marketing…en fin, una estructura que permite tomar decisiones informadas e inteligentes, no porque le gusta al emprendedor, en este caso al matrimonio Chang, sino porque al mercado le gusta y por eso compra.

    Durante mucho tiempo, y a medida que los Chang se expandieron, crearon una cultura en la que la autoridad descansaba en unas pocas manos, el señor Chang supervisaba las operaciones y la señora Chang seleccionaba la mercancía, asistidos por otra pareja coreano-estadounidense, Alex y Seong Eun Kim, quienes poseían el uno por ciento restante de la participación de la compañía. Para 2009, las hijas de los Chang se unieron al grupo, recién egresadas de la Universidad. Los ejecutivos profesionales, solían decir: «Es difícil entrar en un negocio familiar, porque, al final del día, ¿cuánto control vas a tener realmente?». La información estaba aislada y las interacciones entre los departamentos eran limitadas. En general, los Chang eran inaccesibles. Sólo confiaban en un pequeño grupo de personas más allegados a sus creencias religiosas y no en sus ejecutivos. Pero estar cerca de los Chang no confería protección automática. Personas mayores fueron despedidas o degradadas, a veces, al parecer, por capricho, a menudo sin mucho aviso.

    Los Chang en algún momento consideraron hacer pública su empresa, ello fue a principios de la década de 2000, pero luego se retractaron. Querían continuar haciendo lo que quisieran, sin rendición de cuentas a nadie. “Han tenido muchos bancos allí tratando de que esto suceda», le dijo a Bloomberg Ilse Metchek, presidenta de la Asociación de la Moda de California. Pero aparentemente los banqueros hacían demasiadas preguntas sobre la capacidad de la empresa para operar de manera transparente. Y eso no les gustaba.

    Los Chang soñaban con convertir Forever 21 en una tienda por departamentos en un momento en que las tiendas por departamento fallaban. «Su financiamiento era poco claro y su apetito por el espacio era indisciplinado», le dijo Jim Sullivan, director gerente de la firma financiera BTIG a Bloomberg. Y operar en docenas de países en seis continentes requería experiencia que no tenían. Por ejemplo, las proyecciones de ventas anuales no se basaban en la cantidad de mercancía vendida el año anterior, sino en la cantidad que se compraba o enviaba. Varios ex ejecutivos decían que los Chang convocaban a reuniones, escuchaban presentaciones sobre datos de ventas y tendencias, y luego ignoraban lo que escuchaban. Confiaban en sus instintos más que en los análisis de sus ejecutivos.

    Ello los llevó a una gerencia desordenada, ordenaron demasiado un año, muy poco al siguiente: en la declaración de bancarrota, esto se llama efecto péndulo. En 2018 ordenaron demasiado. Los gerentes de las tiendas se quejaron de que sus almacenes no podían acomodar los envíos diarios. Algunos recurrieron a apilar cajas de ropa en los camerinos. Finalmente tuvieron que enviarlos de regreso al centro de distribución, donde la compañía a veces los perdía. En ocasiones, de acuerdo con múltiples ex ejecutivos y fuentes de la industria, los Chang retrasaron el pago de los pedidos que recibieron o los devolvieron sin pagar en absoluto, prácticas consideradas de mala fe que no ayudaron en nada para generar confianza en los proveedores. Mismos errores cometieron con importaciones de mercancía, que los condujo incluso, a prácticas rayando en la ilicitud, para tratar de salvar mercancías almacenadas en puertos.

    Los Chang tampoco ajustaron su estrategia de comercialización. Hicieron pedidos de abrigos para cada tienda, aun si era invierno en América del Norte, o era verano en América del Sur. Compraron ropa que era demasiado reveladora para Medio Oriente o que era demasiado grande para Asia. «Adaptar el producto para el mercado específico fue quizás un detalle de merchandising refinado que no tenían», así describe Sullivan el problema. Así mismo fueron dejando el mercado para que H&M o ZARA les recortaran fuertemente su pastel. Pero ellos creían saber mucho más que sus ejecutivos.

    En los últimos años, los Chang se enfrentaron a otro problema fundamental: la disminución de la moda rápida. «¿Por qué Forever 21 pensó que las viejas prácticas tenían sentido para el futuro? Deberían haber copiado algunas estrategias comerciales de sus competidores», dice Scafidi del Fashion Law Institute. «Forever 21 no parece haber aceptado la nueva conciencia de la contribución de la moda al calentamiento global y la contaminación».

    Todos esos cambios en los hábitos de consumo dejaron a la cadena con una enorme cantidad de ropa que no podía vender a precio regular. Contra todo lo que los demás minoristas hicieron, vender y asumir la pérdida por lo no vendido, ellos no rebajaron su inventario.

    Los minoristas usan su inventario, a menudo el único activo tangible que tienen, como garantía para los préstamos. Si los Chang permitían que la ropa se ofertara a descuento, su valor se reduciría, al igual que la cantidad de dinero que la compañía pudiera pedir prestado. Entonces las almacenaron. Su estrategia tal vez ayudó en el corto plazo, pero en el largo los castigó sobremanera.

    Finalmente llegó la primavera pasada.  Forever 21 entonces contrató a un nuevo director financiero, Brad Sell, en marzo, justo cuando Chang recibía informes alarmantes: las ventas habían caído un 20% respecto al año anterior. Sus operaciones canadienses, europeas y asiáticas juntas habían perdido alrededor de $ 10 millones al mes, desde el otoño de 2018 hasta el otoño de 2019. Sorprendentemente,  con ese dato atemorizante para cualquier CEO, los Chang habían planeado abrir más tiendas. Siguiendo el consejo de su nuevo CFO, decidieron cerrar 100 tiendas. Se hicieron muchos arreglos financieros. Pero la empresa no se recuperó.

    Las negociaciones en los Estados Unidos no se desarrollaron bien tampoco. Forever 21 pagaba alrededor de $ 450 millones al año en alquiler, la mitad de eso a los propietarios de centros comerciales Simon y Brookfield.  Se les propuso hacer el mismo acuerdo tal como estos propietarios lo habían hecho con Aeropostale. Había funcionado en ese caso, y parecía que Simon y Brookfield estaban dispuestos a considerar la posibilidad de hacer lo mismo con Forever 21. Pero había una condición desde Forever 21: los Chang querían permanecer a cargo como parte de cualquier acuerdo. Y era justo lo contrario lo que necesitaba el negocio para ser atractivo para los posibles socios.

    Jatin Malhotra, el sucesor de Meyer, jugó un papel importante en Forever 21. Era joven, entusiasta y los Chang lo trataban como a un hijo. A medida que la gravedad de la situación se hizo evidente, dicen las personas involucradas, el Sr. Chang se volvió retraído y desconfiado. Había perdido la fe en su futuro hijo, por lo que recurrió a su hija Linda. Ella trajo a la firma de gestión de activos Lazard Ltd. y otros asesores y abogados para ver cómo reestructurar la empresa y mantenerla bajo el control de la familia. Malhotra tuvo que renunciar.

    Se avecinaba la bancarrota, pero los nuevos asesores esperaban poder llegar a un acuerdo con los acreedores que pudieran anunciar para cuando la empresa solicitara acogerse al Capítulo 11 (ley de quiebras americana). Esa tarea se complicó por las prácticas comerciales de los Chang. No había una sola práctica que respondiera a lineamientos básicos de Gobierno Corporativo.

    Ex ejecutivos comentaban que la compañía usaba un software obsoleto y que los sistemas de contabilidad y envíos eran un desastre. Las tiendas a veces transferían mercancías por su cuenta y los almacenes acumulaban ropa de años de antigüedad. Cuando Forever 21 se declaró en bancarrota el 29 de septiembre, no hubo acuerdo con los propietarios de los locales principales que rentaba Forever 21.

    El propósito de declararse en bancarrota es proteger a una empresa de los acreedores mientras diseña un plan de reestructuración. El plan, desde luego, tiene que ofrecer pagar a los acreedores al menos parte de su dinero o darles una participación en el negocio reestructurado. Si los acreedores no aprueban el plan, pueden obligar a una empresa a liquidarse. Si el propietario es reacio a renunciar a su participación, eso puede crear un punto muerto, como estaba sucediendo con Forever 21, que aún para inicios de este año, seguía negando que sus operaciones fueran deficientes. Lo que estaba sucediendo podría haber sido manejable si los Chang hubieran aceptado hacerse a un lado. Pero no lo harían.

    En 2010, Linda le dijo a Businessweek que sus padres esperaban que ella y su hermana se apuraran y aprendieran sobre el negocio para que pudieran retirarse y dedicar más tiempo a sus misiones en la iglesia. Para finales del 2019,  preservar parte, si no toda, de su participación en Forever 21 seguía siendo la prioridad de los Chang, incluso cuando su autoridad cotidiana estaba disminuyendo, pero ya era demasiado tarde. Designar un nuevo director de operaciones,  un director de reestructuración ya tardío, nombrar una  junta directiva con independientes ya eran decisiones que sólo servían para desangrar más las finanzas. A fines de diciembre, demasiado tarde para hacer una diferencia en lo que resultó ser una temporada de compras navideñas decepcionante, Forever 21 anunció que había traído a un experto en marketing, conocido por su trabajo en Taco Bell, para descubrir cómo transformar rápidamente la marca. Todo siguió camino inexorable al crash final.

    Finalmente, a mediados de Febrero de este año, Simon Property Group, Brookfield Property Partners y Authentic Brands Group llegaron a un acuerdo por el que pagarán $ 81 millones por la compañía. El acuerdo significa que la familia fundadora de Forever 21, los Chang, han renunciado a la propiedad después de casi 35 años dirigiendo el minorista global de moda con descuento. Demoraron demasiado en aceptar la realidad, que era entender que como emprendedores habían sido brillantes, pero como gerentes, estaban muy limitados.

    Ayn Rand alguna vez dijo: Puedes negar la realidad, pero no puedes negar las consecuencias de negar la realidad. Una aceptación e implementación real de Gobierno Corporativo a tiempo, quizás no les habría asegurado no tener dificultades financieras, eso nunca se sabe, pero sí les habría asegurado un proceso mucho más competitivo, una empresa más apetecible y si todo iba mal, una venta por mucho más que los 81 millones de dólares en que se liquidó. Me dirán, pero eso es mucho más que los 11000 dólares con los que comenzaron. Es cierto, pero mucho menos para una empresa que vendió en su momento más de 4mil millones de dólares en un año.

    Fuentes: Bloomberg.com (Businessweek), therealdeal.com, cnbc.com

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  • No porque una ley los obligue a ello, colegios en Hong Kong deciden congelar sus tarifas por el coronavirus

    Las escuelas privadas en el mundo se enfrentan a una batalla por la supervivencia frente a la crisis del coronavirus. En el caso de Hong Kong, el gobierno planea mantener las escuelas cerradas hasta por lo menos, fines de mayo. Por lo que, mirando hacia el otoño, las escuelas prometen una congelación de tarifas para el próximo año académico, con mayores becas y fondos para las familias afectadas por la recesión económica, con el fin de tratar de mantener los lugares llenos y los padres a bordo. Es un claro ejemplo de autoregulación y de acuerdos libres y vountarios, entre acudientes y dueños de escuela, donde queda fuera la intervención estatal.

    «Los expertos aconsejaron que debería haber al menos 21 días sin nuevos casos antes de que las escuelas se reanuden», dijo la fuente. “Dada la situación actual, se estimó que las escuelas no pueden volver a abrir el 20 de abril y tendrán que permanecer cerradas hasta finales de mayo. No queremos poner a los estudiantes en riesgo».

    Hay alrededor de 160 escuelas privadas en Hong Kong, incluidas más de 50 escuelas internacionales. La tasa promedio de matrícula para el nivel secundario fue de HK $153.800 (unos USD 20,000) en 2018/19. Las escuelas generalmente tienen que presentar los aumentos propuestos a la Oficina de Educación para fines de abril, pero no es el caso si pretenden congelar las tarifas.

    Un chequeo de 22 escuelas internacionales que cobran cuotas verificó que al menos 8 planearon cobrar lo mismo para el año escolar 2020/21. Eso se produjo después del anuncio de la English Schools Foundation (ESF) el mes pasado de que congelaría las tarifas el próximo año para sus 22 escuelas.

    Muchos otros centros ofrecen descuentos en las tarifas, desde un 10% hasta un 50% durante el período de verano teniendo en cuenta el hecho de que las escuelas solo pueden ofrecer una educación en línea. Otros están ofreciendo descuentos para comidas, transporte y actividades extra curriculares.

    “Este es un momento muy difícil para todos en Hong Kong, y estamos haciendo todo lo posible para ayudar a los estudiantes y sus familias. Por lo tanto, no aumentaremos nuestras tarifas escolares el próximo año académico”, dijo Howard Tuckett, director de una de las escuelas.

    Ruth Benny, fundadora de la consultora de escuelas privadas Top Schools, comentó que la mayoría de las escuelas internacionales tienden a aumentar las tarifas en un promedio de 3 a 9% cada año, lo que habría excedido el aumento de los ingresos de los padres y las tasas de inflación interanuales. «Creo que los padres realmente esperan una congelación de las tarifas», dijo. «Y aquellas escuelas que ya habían propuesto un aumento, con suerte retrocederán y retirarán esa propuesta».

    Ip Kin-yuen, quien representa al sector educativo en la legislatura, dijo que, si bien las escuelas privadas e internacionales deberían considerar congelar las tasas de matrícula, el Buró de Educación  no intervendría activamente. «Son los propios colegios los que deben entender la situación de las familias y aplicar las medidas oportunas. El gobierno no ejercerá sus poderes administrativos para intervenir en los cambios en la matrícula, por lo que aún depende de las escuelas hacer las propuestas», afirmó Ip.

    Hong Kong, a pesar de la situación crítica por la que viene atravesando, sumado ahora el Corona Virus, sigue demostrando al mundo la importancia que le otorgan a los acuerdos celebrados en libertad, y más aún, cuando el objetivo es tan importante como la educación.

  • Cuando la ley laboral perjudica a los más pobres

    Al final de mi escrito de opinión intitulado, “siempre es mejor actuar en libertad”, propuse tres rutas de acción para enfrentar la extraordinaria situación a la cual nos ha enfrentado, por un lado, el COVID-19, y por otro, el claustro gubernamental forzado, el cual, bien o mal, es una realidad que nos aboca a otras realidades o formidables retos económicos y sociales. En todo ello, cada día que pasa, veo la urgencia de buscar la luz en la oscuridad. Me refiero a la oportunidad única de lograr cambios en las falaces políticas en las cuales hemos confiado nuestro desarrollo.

    En el artículo señalado dije que expandiría las tres propuestas de cambios en ciertas políticas; a saber: 1) Reducir los impuestos. 2) Eliminar todos los impedimentos de libertad impuestos en la ley laboral, y 3) “Desburrocratizar el gobierno; tanto en lo que no le corresponde como en tamaño.

    Hoy comenzaré ampliando el segundo punto; el de esas leyes laborales que son, más que nada, reflejo de despistadas ideologías impuestas por intermedio de un clientelismo morboso. Y no debemos limitar el tema laboral a “los trabajadores” o emplanillados, sino a todos, y en particular a los más pobres que quedan por fuera del club o sindicato de los “trabajadores”.

    Y hoy, más que nunca, comienzo por rechazar de forma enérgica la torcida noción de que el común de los empresarios no sienta empatía por sus colaboradores. Precisamente, en la mañana de hoy, escuchaba al legislador estadounidense de la Florida, Marco Rubio, destacando el drama de los pequeños empresarios que se han visto forzados a despedir a personas que son mucho más que un mero empleado. Personas que han conocido íntimamente por años; inclusive a sus familias y hasta el perro y el gato de la casa. Quien jamás tuvo que despedir a un colaborador no debe emitir juicios a la ligera. En la actual crisis viral-económica no sólo los empleados están en crisis, sino los mismos empleadores.

    Son tantas las injusticias impuestas a través de leyes clientelistas, que es difícil abordarlas. Tomemos el tema del salario mínimo: esa imposición que favorece a una minoría de emplanillados, al tiempo que deja en desamparo a más del 40% de trabajadores y emprendedores del sector informal para quienes la ley es perjudicial.

    El trabajo del empleado depende del trabajo del empleador. Hoy, más que nunca, esto se hace presente y visible en la pandemia. La imposición de condiciones al empleador no garantiza estabilidad al empleado, y por regla, es todo lo contrario. Quien jamás tuvo que contratar difícilmente entenderá el reto que ello impone; y probablemente puede llevar a la contratación de empleados que pondrán en riesgo la paila de todos.

    El gran error clientelista de sindicatos que exigen estabilidad laboral por la vía legislativa. ¿Cómo dar estabilidad a un empleado cuando al empleador se le imponen toda clase de obstáculos, más allá de los que impone el propio mercado? En términos aeronáuticos, es como mandar a un capitán de aeronave a cruzar un océano con poco combustible.

    El tema es enfocar a todo el mercado; y no sólo el laboral. En la medida del éxito empresarial crecerá en tamaño y estabilidad el mercado laboral, reduciendo la necesidad o tentación de subsidios empobrecedores. En buena medida la crisis de la CSS viene por la poca cantidad de cotizantes.

    En resumen, no sólo cambian los tiempos, sino las condiciones que motivaron legislaciones. El reto está en reconocer cuando las leyes son el problema. La AI o Inteligencia Artificial ya no es ciencia ficción, sino una realidad presente y creciente, la cual no va a reducir plazas de trabajo, sino cambiar las clases de trabajo. Y en la medida que se hace más eficiente la productividad, se reducen los precios y aumenta el consumo favoreciendo la economía.

    Si nos quedamos estancos en caducas realidades laborales, empresariales, legislativas y tal, estaremos sembrando tempestades.

  • Exposición a ataques cibernéticos, una realidad en esta crisis

    A medida que la pandemia de coronavirus se extiende por todo el mundo, otro enemigo invisible amenaza su seguridad. Desde el robo de datos hasta la difusión de información errónea, los piratas informáticos se están aprovechando de este momento especialmente vulnerable en la lucha contra la pandemia.

    Esta crisis sanitaria ha aumentado las preocupaciones entre los ciudadanos y se extiende la idea de que Estados Unidos no ha hecho lo suficiente para disuadir los ataques digitales de adversarios como Rusia y China. Y la falta de consecuencias graves ahora podría alentar a los atacantes a centrarse en servicios vitales como la atención médica o el suministro de alimentos, que podría costar la vida de muchas personas.

    Ya durante el brote, adversarios no identificados lanzaron lo que parece ser un ataque digital sin éxito dirigido a las redes informáticas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).  «Hay actores en el ciberespacio que piensan que somos vulnerables», dijo el representante de Wisconsin Mike Gallagher. “Como mínimo, debemos imponer costos a quien hizo esto. No queremos que la señal sea que ahora es un buen momento para atacar a los Estados Unidos».

    El Procurador General William Barr ya advirtió que habrá consecuencias «graves» si el ataque del HHS o la campaña de desinformación se remontan a un gobierno adversario. También ha instado al Departamento de Justicia a priorizar el enjuiciamiento de los ciberdelincuentes que busquen beneficiarse de la pandemia. Pero aún no ha descrito ninguna respuesta específica.

    La advertencia también se produce cuando una gran cantidad de empleados están trabajando desde sus casas con en equipos desconocidos o incluso no examinados, lo que aumenta la probabilidad de vulnerabilidades digitales.

    Tanto el FBI como la Agencia de Seguridad de Ciberseguridad e Infraestructura han advertido a los estadounidenses que estén atentos a los correos electrónicos de phishing mientras realizan teletrabajo. «Este es el momento de duplicar las medidas técnicas como el cifrado en la medida de lo posible», dijo George Little, jefe de la oficina de Washington especializada en ciberseguridad. «Ofrezca capacidad de seguridad adicional a su fuerza de trabajo remota porque sus computadoras portátiles, sus dispositivos de acceso remoto, ahora son la línea de frente de su empresa».

    Asimismo, la cadena de hoteles Marriott International ha sido víctima de su segunda violación importante de datos en los últimos años, después de que se accedió a la información de 5,2 millones de huéspedes utilizando las credenciales de inicio de sesión de dos empleados en una propiedad de la franquicia.

    La información comprometida puede involucrar detalles de contacto, incluyendo direcciones postales y de correo electrónico y números de teléfono; información relacionada con cuentas de fidelización de clientes, pero no contraseñas; detalles personales como empleadores, género y fechas de nacimiento; asociaciones y afiliaciones, como detalles de programas de fidelización de aerolíneas vinculadas; y preferencias de los huéspedes.

    También algunas aplicaciones de videoconferencia como Zoom, que ya ha alcanzado los 200 millones de usuarios, está en el punto de mira. Su cliente de Windows, dicen los expertos, está en riesgo por una falla en la función de chat que podría permitir a los piratas informáticos robar los inicios de sesión de las personas que hacen clic en un enlace. Otro error podría permitir a los atacantes acceder a las cámaras web de los usuarios de Mac.

    Las amenazas de ciberseguridad que han surgido durante esta pandemia están aumentando los temores de que la enorme cantidad de datos transmitidos a través de 5G pueda verse comprometida, temores que están en el centro de las preocupaciones de la administración Trump sobre el uso de productos de telecomunicaciones fabricados en China. Sus kits podrían contener «puertas traseras», agujeros de seguridad que podrían crear caminos para espías o piratas informáticos chinos. Si bien el avance tecnológico ha hecho posible que muchas empresas sigan operando de forma remota durante este brote, también ha llevado al frente y al centro el debate sobre la prohibición de empresas chinas como Huawei Technologies.

    «El caos global actual es una oportunidad realmente madura para que los actores sofisticados y de los estados nacionales se aprovechen», dijo Yasmin Brooks, un ex funcionario cibernético en Gran Bretaña. Deberíamos pensar en los objetivos económicos o políticos más amplios que «podrían verse comprometidos ahora, incluso si el impacto es invisible por algún tiempo», dijo Brooks.

    Esta es una clara señal de que pronto podríamos enfrentar una crisis de ciberataques además de la pandemia de coronavirus. Todas las organizaciones, desde gobiernos y bancos hasta proveedores de pagos, minoristas o fabricantes deben estar en alerta máxima. Es momento de considerar la seguridad cibernética como una prioridad.

    Si desea conocer más sobre hacking ético, no dude en consultarnos. Este asesoramiento es gratuito, online y en tiempo real, por un máximo de 50 minutos por sesión. Las sesiones son en idioma inglés.

    Para concretar su cita, escríbanos a info@goethalsconsulting.com o llamar al 302-2862 / 6679-2750 / 6676-9280.

  • El mes en el cual el mundo se detuvo. II parte.

    Sociedades cerradas vs sociedades abiertas

    Dos sociedades confucianas: China vs Corea del Sur. Una sociedad cerrada versus una sociedad abierta. Dos respuestas distintas. Una cuarentena draconiana versus dejar la sociedad relativamente abierta, confiando en los profesionales de la medicina, en los individuos, en la familias y en la comunidad para tomar decisiones correctas.

    Los políticos ahora tienen la piel en juego, y todos están tomando decisiones duras, quizás porque tienen miedo del pánico ciudadano y de que los acusen de que fallaron en actuar, porque raramente en la vida de un político, sus decisiones van a tener castigo, así que prefieren equivocarse del lado de la precaución. Ahora todos los políticos son oficiales de crédito de bancos porque tienen la piel en juego. Es casi una ley marcial, la gente se queda en su casa si o si, y los derechos de reunión y de libre tránsito de los ciudadanos son coartados.

    Es San Luis versus Filadelfia en 1918. San Luis tomó medidas draconianas de cuarentena, Filadelfia no lo hizo, quiso que la vida siguiera normal. Y al final tras miles de muertos, entre ellos servidores públicos, la sociedad cayó en la anarquía, con muertos apilados por las calles sin que nadie los recogiera. Por eso las medidas que tomaron tardíamente China, Italia y España, de prácticamente declarar una ley marcial son tan populares, cuando los políticos ven la barba de su vecino arder, ponen las suyas en remojo. Ahora todo el mundo quiere ser San Luis en 1918, con sus medidas de alejamiento social. Nadie quiere ser Filadelfia, con su “es otra simple gripe dejen que la vida siga normal”. Pero ¿hay alguna alternativa?

    Cuando la crisis estalló en China, todos los problemas de una sociedad cerrada de un solo partido, se vieron venir juntos. El virus andaba circulando desde noviembre, y cuando un médico se dio cuenta en diciembre que existía un virus con características similares al SARS, pero más contagioso, dando vueltas y lo mencionó en redes sociales, las autoridades chinas en lugar de premiar su alerta e investigar qué estaba pasando, detuvieron al médico, lo interrogaron, le hicieron eliminar sus post, y le hicieron firmar una retractación de los mismos. El médico moriría durante la epidemia. Era más importante mantener la reputación de infalibilidad del Estado Chino y del Partido Comunista, que alertar a la población. Cuando la pandemia estalló en Wuhan y en Hubei, se ocultó al mundo su gravedad, aunque el hecho de que China limitara la exportación de materiales médicos y los satélites detectaran la construcción de enormes hospitales de emergencia, le hicieron pensar a muchos que la crisis era más seria de lo previsto. Al final parece que China ha logrado controlar el brote en Wuhan y puede lograrlo pronto en Hubei, pero la crisis ahora es mundial y los estados, uno a uno parecen seguir el ejemplo Chino, de una cuarentena rigurosa y dejar que la economía se detenga por varios meses.

    Pero no todos. Entre ser una sociedad cerrada como China, o ser una nueva Filadelfia, como muy pronto lo serán el México de López Obrador o la Nicaragua de Daniel Ortega, hay otras medidas y hay otros caminos; eso sí, siempre y cuando la sociedad sepa manejar el problema. Y los vecinos de China saben cómo lidiar con eso. Corea del Sur, Japón o Taiwán, saben los problemas de epidemias que presenta la peculiar combinación de clima, hábitos higiénicos y sanitarios, combinados con la censura estatal, que hacen de China un foco de epidemias muy peligroso. Y se han preparado por décadas para ello. Por eso han logrado luchar contra la pandemia, pero manteniendo en lo posible las sociedades abiertas y la vida económica activa.

    Corea de Sur es un caso importante, porque junto con China ha logrado reducir la pandemia, aunque de una manera radicalmente distinta.

    ¿Cómo lo hicieron?

    Bueno, como hemos dicho, ellos conocen a su vecino, así que se prepararon. Un tamizado masivo de la población mediante testeo, un seguimiento agresivo de los casos infectados para aislar a los infectados, uso masivo de mascarillas, no solo para el personal médico sino para todo el mundo, un país donde los negocios se abrogan a no dejar entrar a nadie sin mascarilla. Los derechos de propiedad en lugar de violarse, se potencian. Un local tiene derecho de echar a quien no se limpie o no use mascarilla sin miedo a ser llamado discriminador.

    El tamizado masivo se permite gracias a que los surcoreanos han desarrollado kits de pruebas rápidas y los producen en masa en su empresa privada, tienen puestos de control voluntario donde en 10 minutos tienen un resultado preliminar, tienen apps de celular para diagnóstico temprano, donde las personas pueden entrar a ver si cumplen con los síntomas. Los coreanos han sido educados para lavarse las manos, usar mascarillas, practicar el distanciamiento social.

    Sí se han tomado medidas restrictivas con los contagiados, como usar cámaras de televisión, ponerles brazaletes con GPS, vigilar los celulares, tarjetas de crédito, y transacciones bancarias de los infectados para asegurarse de que no incumplan la cuarentena.

    Los Coreanos del Sur, están dando cátedra sobre cómo luchar contra una pandemia tratando de defender la propiedad privada, la transparencia y libertad de expresión y la sociedad abierta.

    Su sistema de salud es mixto, con un componente público primario preventivo y uno privado secundario. El privado secundario ahora mismo está subsidiado con fondos de emergencia del gobierno, porque está claro que los seguros privados o el seguro estatal universal no son suficientes,  pero a diferencia de otros países como España, se han negado a establecer controles de precio o a requisar de hecho a la sanidad privada.

    Claro que a diferencia de España o Italia, los coreanos del sur sabían lo que se podía venir. Ahora el reto es preparar al mundo y a Panamá para luchar contra pandemias futuras, siendo menos China y más Corea del Sur. Esta vez nos agarró desprevenidos, en el futuro no habrá excusas.

  • ¿Cómo podría una sociedad libre hacer frente a una pandemia?

    ¿Cómo funcionaría la cuarentena en una sociedad libre y cómo se resolvería la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos..etc?

    Este es un momento en que vemos casi todos los días cómo el estado está fallando brutalmente en la lucha contra el COVID-19 (hoy, por ejemplo, el gobierno eslovaco ha prohibido a los laboratorios privados en Eslovaquia realizar pruebas de coronavirus, argumentando que son escasos, aunque ya tenemos más de 100,000). Lo mismo sucedió en la República Checa, donde el estado prohibió las pruebas en el prestigioso laboratorio privado de Sona Pekova, que desarrolló una prueba única para COVID-19 y se la proporcionó a todos los laboratorios de forma gratuita (afortunadamente ayer, Pekova finalmente obtuvo el permiso del estado para realizar las pruebas).

    La usurpación del monopolio para las pruebas de COVID-19 es una amenaza altamente irresponsable para toda la población en nuestra sociedad (en las pocas pruebas que hace el estado, se debe suponer que la cantidad real infectada en Eslovaquia y en la República Checa es de 10-100 veces mayor que las cifras confirmadas oficialmente). El mercado de prueba debe estar completamente abierto y desregulado, para que pueda probarse en cada esquina de la calle. Solo entonces habrá la mayor demanda de este servicio y millones de pruebas baratas fluirán a nuestros países, por lo que todos están dispuestos a pagar (el precio actual de la prueba es de 35 € y solo caerá si no estamos amenazados por la hiperinflación en las próximas semanas).

    Y después de estos obvios fallos cotidianos del estado, mucha gente se pone en contacto conmigo con las palabras “¡mira! Es bueno que tengamos un estado fuerte, porque en una sociedad libre no podríamos hacer frente a esta difícil situación”.

    En el siguiente artículo trataré de explicar cómo la cuarentena podría funcionar en una sociedad libre sin un estado, cómo una compañía podría hacer frente a la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos o las pruebas COVID-19. No estoy diciendo que funcionaría exactamente así, por supuesto que no lo sé y depende de una serie de circunstancias. Pero estoy convencido de que, gracias a la libre difusión de información y al libre mercado, podríamos hacer frente a la pandemia actual mejor de lo que lo hacemos ahora.

    ¿Cómo funcionaría la cuarentena en una sociedad libre?

    Si tuviera que pagar un seguro de salud real que refleje su salud, los lugares de riesgo que visita, las actividades de riesgo que realiza, su edad, la compañía de seguros de salud tiene el incentivo máximo para ser responsable y ella puede minimizar la probabilidad de pago de cualquier reclamo.

    Sin embargo, la mayoría de ustedes no pagan un seguro de salud «real»: pagan un impuesto de salud obligatorio que depende mucho de sus ingresos mensuales. Y su cantidad no refleja su comportamiento arriesgado.

    Estoy asegurado en una compañía de seguros de salud «real» (IMG Global), en el que tuve que describir en detalle mi afección médica, incluidas todas las predisposiciones genéticas. Y debido a que quería un descuento de ellos, también tuve que declarar que no los exigiría en los EE. UU., Canadá, Singapur o Hong Kong, donde los costos médicos de cualquier tratamiento son muy altos y que no realizaré ningún deporte riesgoso. Por supuesto, puedo romper esta regla o no decirles toda la verdad sobre mi estado de salud, pero cuando se enteran o descubren que mentí, no solo no recibo ningún pago del seguro si algo me sucede, sino que cancelan mi contrato. Y después de eso, es muy posible que incluso sus competidores no me aseguren. De vez en cuando recibo un correo electrónico de mi aseguradora de salud privada que indica que hay una situación de riesgo en algún lugar y no me aconsejan que viaje allí. Por supuesto, todavía puedo ir allí bajo mi propia responsabilidad, pero en este caso, no se reembolsarán los costos médicos en este país. También puedo adherirme a cláusulas para deportes de riesgo y reembolso en los EE. UU., Canadá, Singapur o Hong Kong, pero mi seguro será significativamente más caro. Así que no me importa.

    En una sociedad libre en la que estallaría una cuarentena, parecería que todos los clientes de seguros de salud serían contactados de inmediato y se les pediría que estuvieran en cuarentena, de lo contrario, aumentarían drásticamente la probabilidad de infección, no solo para ellos sino para todos los clientes de seguros de salud. Por lo tanto, aumenta significativamente la probabilidad de reclamos de seguros para el tratamiento de sus miles de clientes.

    Por lo tanto, garantizar la cuarentena (y su control) para sus clientes, en una situación de pandemia, es una pregunta literalmente existencial para una compañía de seguros de salud.

    Por lo tanto, las compañías de seguros de salud en una sociedad libre tendrían un gran incentivo para establecer sus propias cuarentenas para sus clientes, o para encontrar medios técnicos efectivos para monitorear el cumplimiento de la cuarentena domiciliaria de sus clientes. Cualquier violación de la cuarentena sería severamente castigada, cancelando el contrato con el cliente, porque sería de alto riesgo y amenazaría automáticamente a todos sus otros clientes y, por lo tanto, a sus negocios.

    Es posible que la cuarentena en una sociedad libre se imponga de una manera «más dura» que a través de las compañías de seguros de salud. Por ejemplo, directamente por agencias de seguridad privadas que lo considerarían un delito (violación de NAP) si un cliente de una agencia de seguridad infectara a otro cliente de otra agencia de seguridad (esto podría clasificarse como «daño físico»). En este caso, el objetivo de todas las agencias de seguridad sería minimizar cualquier desembolso de compensación a la contraparte (y, en última instancia, maximizar su beneficio). El resultado podría ser una cuarentena dura para todos sus clientes. Por supuesto, también habría un riesgo de que sus clientes pudieran juzgarlo por la pérdida de ganancias y la cuarentena demasiado dura y excesiva, por lo tanto, se requeriría que las agencias de seguridad hicieran un análisis en profundidad de la efectividad de cualquier cuarentena establecida. Lo que también significaría que no obligarían a las personas a poner en cuarentena si no fuera realmente necesario. De hecho, un gobierno puede permitirse imponer cualquier medida severa que a menudo no tiene ningún sentido. Debido a que es «para el interés público y la protección de la población», fácilmente «barre la mesa» de cualquier acción por parte de empresas o personas para quienes la cuarentena era innecesaria e ineficaz y destruyó sus negocios.

    Aquí, podría argumentar que esto es fácil de decir, porque a las personas ricas no les importa que una compañía de seguros de salud cancele un contrato con ellos, ya que incluso las operaciones más exigentes las pueden pagar en efectivo con su propio dinero y no necesitan una compañía de seguros de salud. Y me gustaría señalar en este momento que las personas ricas ya pueden violar la actual cuarentena obligatoria impuesta por el estado, ya que la multa por su violación es actualmente de 1650 €, que, por supuesto, cualquier hombre rico puede pagar fácilmente, incluso repetidamente. Por lo tanto, las personas con riesgo irresponsable, como vemos, pueden existir en cualquier sistema. Sin embargo, en una sociedad libre, en el futuro, ninguna compañía de seguros de salud en el mercado tendrá que asegurar a esa persona, porque ha puesto en grave peligro la salud de todos sus clientes (y, por lo tanto, de sus negocios).

    Así como las personas a nivel individual ahora son conscientes de la gravedad de la situación actual y se mantienen unidas (y no se ven amenazadas innecesariamente), probablemente se mantendrían juntas de manera muy similar en una sociedad libre y no se pondrían en peligro. Por ejemplo, usar máscaras solo es obligatorio en el transporte público, pero la mayoría de las personas en las calles de las ciudades ya usan máscaras, y esto se debe a su responsabilidad individual, no porque el estado lo haya ordenado. Del mismo modo, una condena individual de personas que no cumplen con los estándares de higiene esperados ya funciona (ayer en la calle, personas al azar comenzaron a gritarle a mi amiga, quien se puso un velo mientras hablaba por teléfono).

    ¿Cómo podría una sociedad libre hacer frente a la falta de máscaras, respiradores, ventilación pulmonar, médicos…etc?

    Tener una falta aguda de máscaras, respiradores u otras necesidades médicas durante la pandemia actual no significa que el mercado libre o el capitalismo hayan fallado. Todo lo contrario: el capitalismo no fracasó en absoluto en este caso (como mucha gente piensa y pide regulaciones estatales), sino que funcionó bien y creó un incentivo claro para que muchas personas nuevas comenzaran a producir y vender de inmediato necesidades médicas de protección (decenas si no cientos de empresas en Eslovaquia y la República Checa han cambiado a la producción de máscaras, incluso las producimos en nuestra Polis Paralela).

    La falta de productos y servicios en caso de un desastre puede ocurrir en cualquier empresa, incluso en el mercado al 100%, no es de extrañar que no siempre haya cosas milagrosas disponibles bajo ninguna circunstancia. Simplemente, los desastres están cambiando drásticamente la demanda actual del mercado en la sociedad, lo que resulta en una falta de algo sólo a corto plazo.

    Pero es precisamente un mercado libre que, en esta difícil situación, puede reaccionar de manera más rápida y flexible y devolver a la normalidad la situación de deficiencia.

    Sin embargo, esto requiere a corto plazo «precios sobrevalorados» de las cosas que tienen más demanda. Actúan como señales claras del mercado para que los emprendedores produzcan y entreguen productos y servicios mucho más que antes, y también significa que emprendedores completamente diferentes se concentren en lo que actualmente es la mayor demanda, y también para la gente común, comprender la «escasez» de sus máscaras o respiradores y evitar desperdiciarlos innecesariamente durante las primeras semanas de la pandemia (a menos que haya más). Después de un tiempo relativamente corto, el mercado estará saturado con la cantidad de bienes faltantes, y habrá una serie de nuevas empresas competidoras, lo que resultará en una caída de los precios, probablemente incluso por debajo del precio anterior a la crisis.

    Desafortunadamente, los intentos del estado de regular el precio máximo al que se pueden vender estos artículos muy demandados tienen el efecto completamente opuesto: bloquean las señales del mercado y, en última instancia, hacen que los clientes pierdan los productos faltantes, incluso si están dispuestos a pagar por ellos. Lo que lamentablemente es la situación actual con máscaras y respiradores.

    Cuando hay una crisis y algo es escaso, la demanda aumentará automáticamente y, por lo tanto, el precio y la oferta. Cuando un estado introduce un ‘precio tope’, el resultado es una escasez de bienes.

    Cuando el estado falla, el mercado negro comienza a funcionar perfectamente (tanto los geles desinfectantes como los respiradores FFP3 se venden en el mercado descentralizado OpenBazaar). Se crea la «mafia respiratoria» que, como las drogas, satisface las necesidades humanas. Y, al igual que las compañías farmacéuticas, el estado está comenzando a librar una guerra peligrosa; como resultado, los respiradores caros ya no podrán llegar a nadie.

    Para una explicación de si la venta de material médico caro es moral por parte de los traficantes en el mercado negro, vea mi último artículo (en checo)  COVID-19 y sus consecuencias inesperadas y absurdas en la sociedad, específicamente el punto 8, o el video INESS ¿Cuánto cuesta un respirador?

    Tengo una gran admiración por todos los médicos apasionados que, debido a su creencia médica más profunda y a su sincero compromiso con el juramento hipocrático, están luchando activamente contra COVID-19. Desafortunadamente, son pocos, y lleva años entrenar a nuevos médicos. ¿Qué hay de eso? Numerosos estudiantes que se gradúan de la escuela de medicina o de la escuela secundaria de medicina también pueden ayudar en esta situación de crisis. Quizás solo se necesite motivarlos más. En cuanto a los expertos, seguramente hay médicos dispuestos a ayudar a combatir la pandemia en países como China, donde los hospitales cierran después de una pandemia. Desafortunadamente, el background médico no es suficiente para comprar un boleto solo a Eslovaquia y venir a ayudarnos. También debe desarrollar un medicamento y una vacuna para COVID-19 lo antes posible. Y, por supuesto, ordenar tanta ventilación pulmonar como sea posible. Y todo esto tiene que ser pagado.

    En un mercado libre, tanto las compañías de seguros de vida como las de salud tienen un claro incentivo económico: minimizar las grandes reclamaciones para reembolsar el tratamiento costoso a sus pacientes (y aún tienen clientes que pagan porque los clientes incapacitados o muertos no pagan nada), así como retrasar los pagos del seguro de vida. Esto se logrará principalmente mediante una prevención importante (motivación económica para construir cuarentenas funcionales para aislar a sus clientes), invirtiendo en tratamientos de última generación (tremenda motivación económica para buscar una vacuna COVID-19) y salvando a sus clientes (solicitando suficiente ventilación pulmonar, ordenar a los mejores médicos para una pandemia mundial).

    El estado ya no puede ayudar en esto y sus intervenciones solo empeoran las cosas.

    Conclusión

    La falta de respiradores, máscaras, pruebas COVID-19, médicos o ventilación pulmonar no es una falla del mercado libre que requeriría cualquier intervención estatal. Es el resultado de un desastre inesperado que puede ocurrir en cualquier sociedad. Y es el mercado libre el que puede resolverlo de manera rápida y mejor. Por lo tanto, no nos interpongamos en su camino. Y no apoyemos a los políticos que hacen esto mediante la introducción de prácticas totalitarias.