Categoría: Acción Humana

  • IDAAN Agua y Mercado

    Estimado lector ¿me puedes decir el nombre del número 0.0035? No lo busques que ya lo hice por ti y, por mí también; pero me extiendo un poco más en mi cuento: El número 1 en palabra es uno; digamos un dólar; 0.1 es un décimo de dólar o 10 centavos; 0.01 es dos centésimas o dos centavos y, 0.0035 es tres mil quinientos cincuenta diezmilésimas de centavo. ¿A qué va todo ello? Pues que si el 99.99% de nuestros compatriotas no saben decir el nombre o monto en dólares que cobra el IDAAN por un galón de agua, entonces bien podemos ir despertando a la inmensa realidad del jaleo socioeconómico en que nos encontramos; y prosigo con mi excursión de una lúgubre realidad.

    A lo que voy es al enorme grado de las distorsiones de realidades que nos colocan en una situación socioeconómica precaria en Panamá; y uso el tema del agua disque subsidiada del IDAAN como ejemplo. Y digo “disque subsidiada. ¿Qué sentido tiene pagar por agua potable para depositar en ella nuestra caca, lavar autos, el patio, bañarnos, fregar platos y tanto más? ¡No tiene sentido! ¿O sí? En realidad, sí lo tiene, pero es una colección de sentidos de desgobierno y corrupción.

    ¿Cuánto cuesta un galón de agua potable en el comercio en Panamá?: el Xtra vende a $2.66 el galón de “Agua Purísima”; el 99 agua Bambito Manantial a $3.65, y por allí deambulan esos arrieros. Pero… curioso que tantos paguen esos precios cuando el IDAAN vende agua potable a $0.0035 el galón o $6.29 el metro cúbico. ¿Será que muchos no confían de la calidad de agua del IDAAN? Que yo sepa, la gente no se anda enfermando por beber agua IDAAN. Hay más enredo en todo ello.

    En Costa Rica el consumo por hogar es la mitad que en Panamá… ¿por qué? Porque la gente paga más por ello y, por tanto, la despilfarran menos. Dice la AI que en Las Cumbres el 47% del agua se pierde en roturas de tuberías. Curioso que hoy los vecinos mandan vídeo de dos nuevos ríos IDAAN en media calle.

    ¿No sería mucho más conveniente, lógico, económico y cuerdo que el IDAAN dispensara agua no potable? Y no digo agua sucia sino “no potable”. ¿Tienes idea de cuanto del agua que le compras al IDAAN es para bebértela? Sólo el uno %. Pero… ¿cuanto nos cuesta repartir agua a $0.0 035 para usarla en retretes y tal? El IDAAN la vende a B/0.0035 el galón pero… ¿Cuánto gasta para producir el galón? Apuesto qué ni los del IDAAN saben. Si operas una empresa así, quiebra; pero ¿el gobierno no? Coman ese cuento.

    Somos botaratas y, hoy que ni calles ni escuelas podemos reparar, seguimos con gastos vergonzosos. Cada ser humano consume unos 3 litros de agua por día. El litro de agua más caro anda por los $0.77; pero si se da un gran aumento de la demanda en la compra de agua embotellada el precio bajaría en grande; en EE.UU. en 2023 estaba en $1.44 el galón. Pero pueden existir otras alternativas.

    Saldría más económico filtrar el agua no potable del IDAAN; pero creo lo mejor sería que el gobierno deje de ser empresario que vende de todo, ya que para eso no es ni sirve y se viola el principio de subsidiaridad; que nos advierte que una organización de orden superior no debe hacer por una de orden inferior lo que la inferior puede y debe hacer por cuenta propia; so pena de se anulada y convertida en sociedad de servidumbre.

  • Milei, el libertario más influyente… que no dijo nada

    Javier Milei se ha autoproclamado líder mundial, faro de la libertad y el libertario más influyente de la historia. Palabras grandilocuentes, cargadas de épica, que sin embargo contrastan de manera brutal con su silencio actual ante uno de los problemas más graves del escenario económico global: el regreso del proteccionismo y la reactivación de una guerra comercial liderada por Donald Trump.

    Estados Unidos arrastra una deuda pública que ya supera los 34 billones de dólares. El desbalance fiscal es estructural y creciente, y la política económica se ve cada vez más condicionada por el peso de los intereses de esa deuda. En este contexto, el discurso nacionalista y proteccionista vuelve a ganar espacio. Trump ha retomado la agenda arancelaria, proponiendo medidas que restringen el comercio internacional, con el argumento de proteger empleos americanos y reforzar la soberanía económica.

    Lejos de ser una política inocua, esta estrategia tiene efectos profundamente negativos para el resto del mundo: encarece los bienes, distorsiona los flujos comerciales, reduce el crecimiento global y pone en riesgo décadas de apertura económica que, con sus imperfecciones, han sacado a millones de personas de la pobreza.

    Aquí es donde Milei, el autodeclarado cruzado del capitalismo y defensor del libre mercado, debería levantar la voz. Este sería el momento ideal para ejercer ese liderazgo del que tanto habla, para plantarse en defensa de los principios que dice representar. ¿Quién mejor que él, con llegada mediática internacional, para señalar los peligros de los aranceles, para advertir sobre los costos de aislar economías y cerrar fronteras comerciales?

    Y sin embargo, el silencio es absoluto. No hay declaraciones, no hay discursos, no hay posicionamiento. Lo único que se ve es a Milei encerrado en Twitter, replicando memes, atacando a periodistas y celebrando su propio ego. ¿Dónde está la voz libertaria que debía resonar cuando el mundo la necesitaba?

    Este contraste no es menor. Deja en evidencia una realidad incómoda: Milei no está comprometido con los ideales liberales, sino con una estética del liberalismo puesta al servicio de su construcción personal. Lo suyo no es un proyecto de ideas, sino un ejercicio performático. Y cuando las circunstancias exigen coherencia, Milei opta por callar.

    El verdadero liderazgo no se mide por los títulos que uno se adjudica, ni por premios de dudosa raigambre, sino por la capacidad de sostener principios incluso cuando resultan incómodos. Hoy, frente a un ataque directo al libre comercio y a las bases del sistema económico global, Milei, el libertario, ha elegido no incomodar a sus aliados, no abrir ningún frente, no arriesgar su capital político. Ha elegido ser funcional al proteccionismo.

    Y así, el supuesto faro de la libertad revela su verdadera condición: un reflector de utilería, que solo se enciende cuando el guion le conviene.

  • La UE tiende la mano a Trump: comercio sin aranceles y una advertencia de Bastiat

    La reciente propuesta de la Unión Europea (UE) para eliminar mutuamente los aranceles sobre productos industriales con Estados Unidos representa mucho más que una medida técnica: es una declaración política y económica en un momento en que el proteccionismo vuelve a ganar terreno.

    La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue clara: “Europa siempre está lista para un buen acuerdo”. El mensaje, dirigido a la administración Trump tras la imposición unilateral de nuevos aranceles del 10% (y hasta el 20% en algunos sectores), busca evitar una guerra comercial que podría dañar seriamente las relaciones transatlánticas y, de paso, generar un impacto negativo en la economía global.

    Aranceles como arma política

    La propuesta europea se centra exclusivamente en bienes industriales, dejando fuera los productos agrícolas, un punto históricamente sensible dentro del bloque. La exclusión revela tanto la prudencia estratégica de Bruselas como la dificultad real de alcanzar un acuerdo integral. Aun así, el gesto no es menor: es una apuesta por el diálogo en un momento en que el unilateralismo vuelve a marcar la agenda internacional.

    Desde la Casa Blanca, sin embargo, los gestos han sido ambiguos. Mientras Trump celebra públicamente la “defensa de la industria nacional”, muchos analistas advierten que esta política de aranceles selectivos responde más a necesidades políticas internas que a una estrategia económica de largo plazo.

    Bastiat y la tentación del proteccionismo

    En este escenario, conviene recordar a Frédéric Bastiat, uno de los grandes defensores del libre comercio y crítico feroz de las intervenciones estatales. En su obra La Ley, escrita en 1850, dejó una advertencia que hoy cobra plena vigencia:

    “Les señalo, sin embargo, que el proteccionismo, el socialismo y el comunismo son básicamente la misma planta en tres etapas diferentes de crecimiento.”

    Con esta frase, Bastiat apuntaba a la lógica común detrás de distintas formas de intervencionismo económico: todas restringen la libertad individual y distorsionan el mercado bajo la promesa de un beneficio colectivo que rara vez se materializa.

    Los aranceles que hoy impone Estados Unidos —y que Europa busca desactivar— no solo son una herramienta de presión comercial, sino el síntoma de una corriente más profunda: la tentación de cerrar fronteras en lugar de construir puentes.

    Una oportunidad en juego

    La oferta europea es, ante todo, una oportunidad: de evitar una escalada innecesaria, de reafirmar los principios del comercio libre y de recordar que la cooperación económica no es ingenuidad, sino inteligencia estratégica. Las ideas de Bastiat siguen resonando porque señalan un peligro tan real hoy como en su tiempo: que el miedo y la política cortoplacista terminen sofocando los beneficios de un orden abierto, donde el intercambio y la libertad sean el motor del progreso.

    El futuro del comercio global no se decidirá solo en cifras, sino en principios. Y ahora mismo, esos principios están puestos a prueba.

  • Trump y China: ambigüedad estratégica en tiempos de incertidumbre

    La política exterior del presidente Donald Trump en su segundo mandato parece definida por una paradoja desconcertante: un tono sorprendentemente cordial hacia China, contrastado con acciones cada vez más hostiles por parte de su Administración. En su análisis publicado en El Mundo, el historiador Niall Ferguson desentraña esta ambigüedad, advirtiendo que podría tener consecuencias geoestratégicas de gran calado.

    Durante la campaña electoral, Trump prometió imponer aranceles del 60% a los productos chinos. Sin embargo, ya instalado nuevamente en la Casa Blanca, su retórica se ha suavizado, e incluso se refiere a Xi Jinping como un “buen amigo”. Lejos de anunciar una distensión real, este giro retórico convive con un endurecimiento tangible de la política comercial y tecnológica hacia Pekín: mayores aranceles, más restricciones a empresas chinas y una escalada en la competencia por la supremacía digital.

    Ferguson interpreta esta contradicción como una forma de realismo estratégico. Estados Unidos, enfrentado a retos simultáneos en Europa del Este, Oriente Medio y Asia-Pacífico, busca evitar un conflicto directo con China a corto plazo. La hipótesis es clara: si Washington logra un acuerdo con Pekín para estabilizar el Pacífico, podría concentrarse en otros frentes, como contener a Rusia o desactivar tensiones con Irán.

    No obstante, Ferguson alerta de los riesgos de esta lógica. Al igual que Nixon en los años 70, Trump parece confiar en que es posible separar a China de Rusia. Pero las circunstancias actuales no permiten tal jugada con la misma facilidad. Los vínculos entre Xi y Putin son hoy más sólidos y estratégicos que nunca. Apostar por un deshielo con Pekín mientras se rehabilita a Moscú podría dejar a EE.UU. sin apoyos fiables ni disuasión efectiva ante una eventual crisis en Asia.

    Taiwán es, precisamente, el punto neurálgico de esa potencial crisis. La Administración Trump ha intentado rebajar el tono, pero China continúa fortaleciendo su arsenal y capacidad de intimidación. Ferguson sugiere que Pekín podría optar por un “bloqueo blando” de la isla, una provocación que pondría a prueba los límites de la respuesta occidental. A ello se suma la preocupante escasez de recursos militares estadounidenses: falta de misiles, de reservas industriales y de logística suficiente para sostener un conflicto prolongado.

    La ambigüedad estratégica, que durante décadas funcionó como doctrina respecto a Taiwán, se extiende ahora a toda la relación con China. El peligro radica en que esa ambigüedad —un intento de disuasión mediante la incertidumbre— ya no parece ser efectiva. Xi Jinping podría interpretar las señales mixtas como una oportunidad, no como una amenaza.

    Ferguson concluye que Estados Unidos debe aclarar su postura o arriesgarse a una confrontación mal calculada. En un mundo donde la percepción de debilidad puede ser tan decisiva como la fuerza real, la coherencia estratégica ya no es un lujo: es una necesidad

  • Inteligencia Artificial

    La palabra “inteligencia” tiene que ver con la facultad del entendimiento, el saber y la comprensión, razón por la cual el nombrecito de “inteligencia artificial” o AI es irreal o sacado de los pelos; y, bien vale la pena ahondar en el asunto ya que casi todos, sino todos, los problemas de la humanidad surgen a partir del mal uso de las palabras. El asunto lo pintaron desde la Biblia en la parábola de la Babel, como también en el decir “Dios es Palabra”. Pero el tema se torna mucho más embrollado debido a que la llamada AI es uno de los factores más impactantes de la singularidad que deviene la humanidad hoy día. Que, si la manzana la podemos usar para bien o mal, ni se diga la AI, la cual nos puede llevar al Paraíso o al mismo Infierno. En fin, el vocablo “artificial” también es primo del vocablo “artificio”, vocablo que indica falta naturalidad.

    El asunto gira es que la AI no puede hacer conexiones mentales creativas y si usamos esa herramienta como y para lo que no es, los resultados pueden ser terribles. En resumen, los humanos no nos salvamos de ser los gestores de nuestro destino; sea brillante o lúgubre. Jamás olvido el dicho que lo dice todo respecto a las computadoras: “si les metes basura, te responden con basura”. Pero el peligro va mucho más allá porque en el juego de póker que es la vida, el pote o “pot” hoy día es más grande que jamás en la historia humana.

    La AI funciona con analogías o semejanzas y los científicos han visto que la AI no se gana al ser humano resolviendo problemas de matrices, que son formaciones numéricas u de otros objetos matemáticos, conocidos como entradas de la matriz, que requieren un sentido que no tiene la AI. El problema comienza cuando pretendemos usar la AI para lo que no es y, de salida, cuando le ponemos un nombre que tampoco es. Tal es el caso del llamado “metrobus” de Panamá, que no es tal cosa; de manera que si lo tratas de usar para resolver los problemas de tránsito y transporte, te ira muy mal… ¿o es que no lo hemos notado?

    Otro aspecto que debemos considerar cuando intentamos, erróneamente, comparar al ser humano con la AI, es que nuestras prácticas educativas en siglos recientes, ha sido terribles y la humanidad, en muchos sentidos, ha perdido capacidad intelectual. Hoy día ya contamos con el entendimiento y capacidad de tornar a todo niño en genio; pero, insistimos en delegar y centralizar la educación; más que nada, con fines de adoctrinamiento y fines politiqueros.

    Y para mayor ilustración del tema, tomemos el caso de el “aprendizaje de disparo cero o ‘Zero-shot learning’, que es una técnica de aprendizaje automático que permite a un modelo reconocer y clasificar objetos o conceptos sin haberlos visto previamente durante el entrenamiento, utilizando información semántica y transferencias de conocimiento. ¿Me explico o me entiende el lector? ¿No? No se preocupen, que a mí tampoco me queda muy claro el asunto.

    Y, para resumir y enredarles más, termino comentando algo sobre el razonamiento analógico. Una cosa es intentar comprensión a base de razonamiento abstracto en contraposición del atajo de resolver incógnitas basándose en conocimientos que no fueron dados durante las clases o los estudios; conocimientos que ya tenías en tu alacena mental. ¿Puede la AI resolver cuándo no le has provisto toda la información? Por ejemplo; Einstein resolvió o imaginó la Teoría de la Relatividad cuando mentalmente montó un rayo de luz en el espacio.

  • Mastercard Blockchain: La Red que Conectará Cripto y Finanzas Tradicionales

    Mastercard, reconocido líder global en el sector de los pagos, ha dado un paso firme hacia la integración de las criptomonedas con las finanzas tradicionales (TradFi). En un esfuerzo por hacer que las transacciones con activos digitales sean tan simples y accesibles como las tradicionales, la compañía está desarrollando una Mastercard blockchain multimoneda, la cual permitirá a las instituciones financieras tradicionales conectar con el dinámico mundo de las criptomonedas. Esta iniciativa está diseñada para beneficiar tanto a las empresas como a los consumidores, permitiendo pagos seguros y eficientes en una infraestructura interoperable.

    La Estrategia de Mastercard: Simplificar el Uso de Cripto

    Según el vicepresidente ejecutivo de Blockchain y activos digitales de Mastercard, Raj Dhamodharan, la nueva red multimoneda que está en desarrollo permitirá que los 3,5 mil millones de titulares de tarjetas de Mastercard puedan realizar transacciones utilizando criptomonedas como Bitcoin, Ethereum y otras monedas digitales. En esencia, la compañía busca replicar el éxito de aplicaciones de pago como Venmo, pero adaptado al mundo de las criptomonedas. Esta plataforma se enfocará en proporcionar una experiencia de usuario simple y fácil de usar, similar a los métodos de pago tradicionales, pero con la seguridad y las ventajas de la Mastercard blockchain.

    Blockchain: La Tecnología que Respaldará el Futuro de los Pagos

    La Mastercard blockchain tiene como objetivo superar las barreras de la infraestructura financiera tradicional, que aún enfrenta desafíos en términos de velocidad y costos de transacción. Al usar tecnología blockchain, las transacciones pueden realizarse de manera más rápida, segura y transparente. Además, esta plataforma blockchain permitirá que las instituciones financieras adopten una variedad de activos digitales y criptomonedas sin la necesidad de integrarse por completo a sistemas completamente nuevos.

    Alianzas Estratégicas y el Futuro de los Pagos Digitales

    El éxito de este proyecto depende en gran medida de las alianzas estratégicas que Mastercard ha logrado forjar con grandes bancos e instituciones financieras. En particular, JPMorgan y Standard Chartered están jugando un papel fundamental en la construcción de esta infraestructura digital. Estas alianzas permitirán realizar pagos transfronterizos y ampliar el acceso a soluciones innovadoras que permitan que las criptomonedas sean una opción viable para los pagos internacionales y en monedas locales.

    El Camino hacia un Futuro de Pagos sin Fronteras

    En su esfuerzo por transformar el panorama de los pagos, Mastercard está trabajando también en tecnologías que faciliten la tokenización de activos y la creación de sistemas de pagos basados en biometrias, eliminando las tarjetas físicas en el futuro. Además, la empresa está considerando cómo mejorar la experiencia de pago con el uso de tecnologías emergentes, como el reconocimiento facial o la lectura de huellas dactilares, aumentando la seguridad en las transacciones.

    Un Futuro Prometedor para la Blockchain en los Pagos

    Mastercard está liderando una revolución en el mundo de los pagos al crear una infraestructura que conecta las criptomonedas con las finanzas tradicionales. Con un enfoque en la seguridad, la velocidad y la facilidad de uso, la Mastercard blockchain no solo facilitará pagos más rápidos, sino que también abrirá el camino para un ecosistema financiero más inclusivo y accesible. Esta red blockchain será fundamental para la adopción masiva de criptomonedas, brindando a las instituciones financieras una nueva forma de ofrecer servicios y una experiencia única para los consumidores.

    Si este plan tiene éxito, podríamos estar presenciando el nacimiento de una nueva era en los pagos globales, donde las criptomonedas no son solo una herramienta de inversión, sino un medio real y viable para las transacciones diarias en todo el mundo.

  • ¿Qué dice la filosofía sobre dar limosna?

    A veces, alguien nos pide una limosna. Y en ese instante, la duda aparece: ¿es realmente una ayuda o solo una manera de perpetuar el problema?

    En ocasiones nos encontramos con personas que nos piden una ayuda. En la calle o en algún lugar público solicitan educadamente, o incluso exigen, una contribución. Es posible que en estos casos nos surja la duda, con independencia del tono con el que se hace la petición o de quién procede, de si estamos haciendo lo correcto.

    ¿Empleará esta persona el dinero que le voy a dar para comer o para financiar el abuso de alcohol y otras sustancias? ¿Sería eso algo necesariamente malo? ¿Es posible que esta persona lleve en el bolsillo un teléfono de última generación que yo no me puedo permitir? ¿Me parece todo esto bien? ¿No sería mejor canalizar esta ayuda a través de una ONG especializada?

    Estos interrogantes remiten a una cuestión abordada por el pensamiento filosófico a lo largo de la historia. La filosofía no resuelve la cuestión (no es su función hacerlo), pero nos da pistas y razones para reflexionar críticamente sobre nuestro posicionamiento de cara a luchar contra las injusticias y las desigualdades sociales.

    La limosna en la Antigüedad

    En la República de Platón, título que denomina el estado ideal que propone el filósofo, no hay espacio para la mendicidad. Es un estado organizado y orientado a la eficacia donde quien pide limosna lo hace de una forma ilegítima:

    “Que no haya mendigos en nuestro Estado. Si alguno le ocurriese el mendigar y el procurarse con qué vivir a fuerza de limosnas, que los agoránomos le arrojen de la plaza pública, los astínomos de la ciudad, y los agrónomos de todo el territorio, a fin de que el país se vea completamente libre de esta especie de animales”.

    Tanto Platón como su discípulo Aristóteles pretenden organizar el estado mediante leyes que “den a cada cual lo que le corresponde”. Pero no debemos entender esto como una forma de redistribución de la riqueza, ni como una reivindicación de los derechos humanos tal y como hoy los entendemos. Es más bien una expresión de la idea conforme a la cual cada rol en la sociedad está marcado (normalmente desde el nacimiento hasta la muerte) de una forma rígida y, según el lugar que se ocupa en la sociedad, se tienen unos u otros privilegios.

    En el pensamiento estoico, hoy en día tan de moda, se abandona esa mirada hacia el exterior, hacia la ciudad, y se vuelve hacia el interior de la persona. No se pone el énfasis tanto en la organización de la polis como en la virtud individual, la razón autónoma y, por supuesto, el estoicismo (el mantenerse imperturbable frente a las adversidades). Esto articula el pensamiento de Marco Aurelio o Séneca, por otro lado dos de las personas más ricas y poderosas del Imperio romano.

    Pero incluso Epícteto, que había sufrido la condición de esclavo, plantea la pobreza y las adversidades en términos de búsqueda de la dignidad y la serenidad de forma autónoma. Quizá por esto hoy en día el estoicismo esté siendo planteado como una filosofía acorde a nuestros tiempos y defendida por posicionamientos filosóficos y políticas económicas cercanas al individualismo más radical. Ambos piden que las personas acepten su condición sin tomar demasiado en consideración los factores sociales que condicionan la situación de pobreza.

    La mendicidad según el cristianismo

    Con la aparición del cristianismo se dignifica la pobreza, al menos desde el punto de vista formal. Jesús nace pobre y reivindica esa condición para él y sus seguidores. La caridad se convierte en uno de los pilares de la sociedad, y las personas que mendigan se transforman en objetos de caridad sobre los que se puede practicar la virtud de la limosna.

    La caridad en la Edad Media estaba institucionalizada y asociada a prácticas cristianas. Las personas que no podían trabajar debido a discapacidades, enfermedades o vejez tenían derecho a mendigar, y esta práctica era vista como un mecanismo legítimo. Hasta tal punto es así que en el siglo XIII aparecen las órdenes mendicantes que pretenden renovar a la Iglesia a través de la limosna.

    Un anciano sostiene a una niña y ambos piden ante una mujer que les da limosna.
    Belisario pidiendo limosna, de Jacques-Louis David, en el que retrata al antiguo héroe del Imperio bizantino mendigando.
    Wikimedia Commons

    Francisco de Asís o Domingo de Guzmán fundarán órdenes basadas en el servicio a los pobres, que se mantienen con su trabajo y practicando la mendicidad. El enfrentamiento entre los teólogos que defendían la pobreza de Cristo (principalmente el franciscano Guillermo de Ockam) frente a los del papa Juan XXII, que sostenían que tanto Jesús como los apóstoles habían tenido posesiones legítimamente, creará un conflicto que Umberto Eco reflejará magistralmente en la novela El nombre de la rosa.

    En la Edad Media también aparecen cofradías que organizaban la mendicidad, especialmente para personas ciegas o con otras discapacidades. Estas corporaciones gestionaban las limosnas de forma colectiva para asegurar una distribución justa entre sus miembros.

    Por su parte, el islam establece como uno de sus cinco pilares el zakat, que se considera un deber religioso obligatorio para quienes poseen bienes suficientes. Tiene como objetivo purificar la riqueza del creyente y garantizar que una parte de ella beneficie a los necesitados, promoviendo así lo que llamaríamos hoy la equidad social. No hay que confundir esta obligación con la “limosna” voluntaria, la sadaqa, que puede darse de forma independiente.

    Más allá del Medievo

    En el siglo XVI, Juan Luis Vives es el primer pensador en escribir un tratado sobre la pobreza (De subventione pauperum). Propone sistemas de socorro y “seguridad” social ligados fundamentalmente a la atención a las personas que han tenido la desgracia (que equipara a una enfermedad) de caer en la pobreza. En definitiva, considera que la solución consiste en facilitar trabajo, actividad y también recursos económicos a las personas necesitadas.

    Y en el siglo XIX, dos pensadores abordarán el tema desde diferentes perspectivas pero alcanzando la misma conclusión.

    De acuerdo con Max Weber, la ética protestante es uno de los principales motores del surgimiento del capitalismo. Según esa doctrina, la riqueza se convertirá en un signo de que se es una persona llamada a la salvación. Así, la pobreza y la mendicidad se estigmatizan y pasan a ser planteadas como un problema social a resolver por la modernidad. Las leyes regulaban que solo podían pedir limosna quienes demostraran ser incapaces de trabajar.

    La propia Contrarreforma católica del siglo XVII había reducido el prestigio de la pobreza como ideal y prohibido la mendicidad a quienes no fueran “inválidos, viejos o enfermos”.

    Por otro lado, Karl Marx opina que los mendigos pertenecen al “lumpen” (lumpenproletariat), no tienen conciencia de clase obrera y muchas veces actúan como aliados involuntarios del estado burgués. En el planteamiento de estado marxista no hay espacio para una clase subproletaria. El estado es responsable de la organización del trabajo y de la redistribución de la riqueza, por lo que la mendicidad no debería existir.

    Una mujer le da dinero a un niño pequeño que pide.
    La limosna, de Joaquín Sorolla.
    Red Digital de Colecciones de museos de España (Museo Sorolla)

    Su contemporáneo, Stuart Mill, una cara amable de la filosofía utilitarista, considera positivo en su obra Principios de economía política diseñar políticas sociales que generen oportunidades para todo el mundo. Cree que la pobreza engendra pobreza y que las ayudas son útiles para fomentar la prosperidad de la sociedad en general.

    En definitiva, la filosofía aborda la cuestión planteada desde muy diversos puntos de vista. No está en condiciones de ofrecer una solución definitiva, pero propone enfoques y argumentos con los que construir una visión crítica y argumentada, abierta al diálogo racional. Esto último es muy necesario cuando se abordan cuestiones políticas difíciles y controvertidas, que muchas veces requieren de soluciones complejas para problemas multidimensionales.The Conversation

    Manuel García Ortiz, Licenciado en Filosofía. Doctorando en Derecho. Especializado en Bioética y Derecho de la Discapacidad, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Katharine Birbalsingh revoluciona la educación en Londres

    En el corazón de un barrio desfavorecido de Wembley, al norte de Londres, se alza un viejo edificio junto a las vías del tren que, a primera vista, poco promete: sin zonas verdes y con trampas para ratas en el patio. Sin embargo, dentro de sus muros inmaculados, la Escuela Comunitaria Michaela ha logrado convertirse en uno de los centros educativos más exitosos de Reino Unido, desmintiendo la narrativa de que el contexto socioeconómico determina el éxito académico. Según revela un reciente reportaje de ABC publicado el 31 de marzo de 2025, este centro educativo fundado en 2014 por Katharine Birbalsingh, conocida como «la directora más estricta del Reino Unido», ha implementado un sistema educativo que desafía las tendencias pedagógicas contemporáneas y genera resultados sorprendentes en un entorno donde más del 40% de los alumnos son musulmanes y la mayoría proviene de contextos socioeconómicos vulnerables.

    Un modelo basado en tres pilares

    El sistema educativo de Michaela se articula en torno a tres pilares fundamentales: disciplina, enseñanza y valores, como explica Birbalsingh durante la entrevista con ABC. «Ser estricta es educar con amor», afirma sin ambages la directora. «Muchos no lo entienden. Piensan que ser estricta es ser cruel. Pero no, es amar a los niños y niñas lo suficiente como para mantener altos estándares y altas expectativas sobre ellos».

    La disciplina en Michaela no tiene nada que ver con castigos físicos ni intimidación. Se basa en el respeto mutuo, donde «los profesores son la autoridad, pero los niños no les temen, les respetan». Esta estructura proporciona seguridad a los estudiantes, creando el entorno necesario para su desarrollo intelectual y emocional.

    Una rutina meticulosamente orquestada

    El reportaje de ABC describe con detalle la experiencia de visitar el centro: clases en silencio absoluto, alumnos con la espalda recta prestando atención, y una sincronización casi militar en actividades tan simples como abrir un libro. Durante el almuerzo, los estudiantes recitan poemas en voz alta y participan en debates guiados por preguntas diseñadas para fomentar el pensamiento crítico.

    Parte del éxito del modelo radica en la eliminación de distracciones: prohibición absoluta de móviles, recreos cortos y supervisados, y un enfoque en la prevención del acoso escolar. «Somos un colegio libre de acoso escolar», afirma orgullosa Birbalsingh, algo que muchos considerarían imposible en un centro de estas características.

    Un enfoque revolucionario sobre la enseñanza

    El segundo pilar, la enseñanza, rechaza las tendencias educativas actuales que minimizan la transmisión de conocimientos. «Hoy en día, la palabra ‘enseñar’ es malinterpretada. ‘Tienen que aprender a pensar por sí mismos’, te dicen, pero es que si no tienes nada en la cabeza sobre lo qué pensar, no puedes generar tus propias ideas», explica la directora.

    El tercer pilar son los valores, que Katharine Birbalsingh considera universales aunque hoy sean etiquetados como conservadores: «Hablamos de responsabilidad personal, del deber hacia los demás,  del trabajo duro, de ser amables». Según la directora, «la izquierda ha abrazado el victimismo» buscando excusas para los niños en vez de empoderarlos.

    Un enfoque práctico ante la adversidad

    El enfoque de Michaela hacia el bienestar emocional difiere radicalmente de otros centros. Mientras en otras escuelas se podría eximir a un estudiante estresado de sus responsabilidades, en Michaela se le anima a superar ese obstáculo: «Le decimos: ‘Vale, entiendo cómo te sientes, pero encuentra la fuerza dentro de ti. Puedes hacerlo’» sostiene Katharine Birbalsingh.

    Esta filosofía se refleja incluso en detalles como el lenguaje corporal: los estudiantes de Michaela caminan «con mirada alta, paso rápido y luciendo con orgullo su uniforme», rechazando los estereotipos asociados a los jóvenes de barrios marginales.

    A pesar de las críticas recibidas por sindicalistas y defensores de pedagogías alternativas, que califican el sistema como «demasiado militar», los resultados hablan por sí mismos, y los propios estudiantes, cuando se les pregunta si son felices, responden con un rotundo «sí».

    El mensaje central de Michaela es claro: rechazar el determinismo socioeconómico y cultural, y asumir la responsabilidad del propio éxito. Como concluye Birbalsingh: «Puedes ser amigo de tus hijos cuando son niños o cuando son adultos, pero no puedes ser ambas cosas. Tienes que elegir».

  • ¿Qué entendemos por empresa?

    Respondiendo la pregunta del título, diría que “muy poco”; basado en el “no a la privatización” que es mantra en nuestra hermosa Panamá. Quien bien explicó lo que es la “empresa” o “emprendimiento” fue Richard Cantillon en 1755, considerado una figura fundacional en la economía y quien definió al empresario como alguien que asume riesgos comprando bienes a precios conocidos y especulando vendiéndolos a precios inciertos. ¡Ah, sí!, especular es ver y pensar o meditar acerca de algo. Y “empresario” es quien emprende o inicia una aventura harto incierta y riesgosa. Estar en contra del emprendimiento a la vez que se demandan subsidios es engaño politiquero y es el camino a la servidumbre.

    En 1274 hubo claridad en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, quien abordó el tema de lo económico desde la perspectiva de la justicia en los intercambios mercantiles. Y luego le siguieron los clérigos escolásticos. Tristemente, luego de ello devino el pensamiento llamado progresivo; el cual, en realidad es una regresión. Menos mal que en 1962 Murray N. Rothbard publicó su magna obra El Hombre, la Economía y el Estado, en la cual nos advierte acerca de las torcidas visiones de la degeneración progre del pensamiento económico, moral y social; mediante la cual los promotores de la gobernación centralizada dominaron el panorama económico. Este es el mal que nos infecta hoy día en Panamá.

    Hoy día, que tanto preocupa lo que paga el consumidor en las tiendas y tal, nos hemos olvidado de lo que nos advertía Carl Menger en 1871; quien se había dado cuenta que los precios del mercado, incluyendo salarios, rentas y tasas de intereses eran el resultado del juicio de cada quien, de quienes producen y vende y de quienes compran. Visto así, bien podemos descubrir lo que es la empresa, producir y ahorrar; es decir, poner la paila con lo que ganamos.

    Pero, cuando una clase política que hemos ungido con poder gubernamental bajo la titulación de “autoridades”, en vez de concentrar sus esfuerzos gubernativos en crear las mejores condiciones bajo las cuales la población puede dar riendas sueltas a sus actividades mercantiles en una división del trabajo, se dedica a la creación de gobiernos mandones y regalones, ello destruye el sano emprendimiento.

    En el primer párrafo de este escrito vimos que la creatividad está preñado de riesgo; ya que es algo como el pescador que cada vez que sale al mar debe batirse con las tormentas y la incertidumbre de la pesca. Y que jamás deben ser los políticos y sus funcionarios los que salen a pescar; ya que ésa es función de Juancho Pescador. Y no es lo mismo gobernar que pescar.

    Cuando los gobiernos están metidos hasta la coronilla en actividades propias del mercado o la empresa; tal como vender agua, energía, transporte, educación y tal, dejando la función de crear las condiciones propicias para convertirse en el actor central o ‘empresario ilegítimo’. todos perdemos.

    ¿Cómo puede un gobierno cumplir con artículos constitucionales como el 47, que garantiza la propiedad privada, cuando luego la misma constitución pare otras normas populistas que controlan los precios, obligándote a vender lo tuyo a precio de politiqueros que están empeñados en ganar votos? Me refiero a salarios mínimos, descuentos a jubilados y tal. Y no contentos con eso, disponen toda clase de disque subsidios que cuando creen desastres económicos ya sus autores se habrán fugado.

    Luego el artículo 49 que garantiza la calidad y resarcimiento por daños. ¿De verdad crees que el aparato político gubernamental te garantizará calidad y dará resarcimiento cuando sus torcidas leyes, coimas, robadera y otros abusos te llevan a la quiebra?

  • Speaker’s Corner: El Santuario del Discurso Libre en Londres

    En el corazón de Hyde Park, Londres, existe un rincón que es mucho más que un simple espacio público. Speaker’s Corner es un verdadero símbolo de la libertad de expresión, un territorio sagrado donde la palabra se convierte en el arma más poderosa de la democracia.

    Desde mediados del siglo XIX, este lugar ha sido testigo de momentos históricos que marcaron la defensa del derecho a opinar libremente. Aquí, cualquier ciudadano se puede subir a un pequeño podio o una escalera y expresar sus ideas sin temor a represalias, sin importar lo controversial que pueda parecer su discurso.

    Oradores Legendarios

    Por este rincón han pasado voces que transformaron el pensamiento social y político. Karl Marx utilizó Speaker’s Corner para desarrollar ideas que luego influencerían movimientos revolucionarios mundiales. Vladimir Lenin, antes de liderar la Revolución Rusa, practicaba sus discursos en este espacio. Líderes del movimiento sufragista británico, como Sylvia Pankhurst, también encontraron aquí su tribuna para defender los derechos de las mujeres.

    Los domingos, especialmente, el lugar se convierte en un hervidero de ideas. Oradores improvisados debaten sobre política, religión, filosofía, con un público que escucha, cuestiona e interrumpe. La tolerancia es la única regla: puedes no estar de acuerdo, pero jamás silenciar. Tradicionalmente, había leyes que prohibían hacer declaraciones sediciosas o difamatorias contra la Corona. Sin embargo, en la práctica moderna, estas restricciones se han flexibilizado considerablemente. Hoy en día, el espacio mantiene su espíritu de libertad de expresión, pero aún existen límites legales generales que aplican en todo el Reino Unido, como: No se puede incitar al odio; No se pueden hacer llamados a la violencia; No se puede difamar gravemente.

    La Paradoja Contemporánea

    Sin embargo, la realidad actual presenta una ironía demoledora. Mientras el verdadero espíritu de Speaker’s Corner radica en la capacidad de escuchar voces diferentes, incómodas, disruptivas, fomentando la crítica y discusión pública ciudadana, los políticos que deberían ser los primeros defensores de esta libertad parecen ser sus mayores enemigos. Donald Trump, Javier Milei, Pedro Sánchez – por mencionar algunos – han protagonizado ataques sistemáticos contra periodistas y medios que no siguen su narrativa.

    La democracia no se construye eliminando voces críticas, sino permitiendo que todas encuentren su espacio.

    Un Territorio Sagrado

    Lo fascinante de Speaker’s Corner es su carácter universal. No discrimina por origen, clase social, ideología. Aquí, un jubilado puede debatir con un estudiante, un predicador religioso puede compartir espacio con un activista político. La única condición es el respeto por el derecho del otro a expresarse.

    En tiempos de polarización global, donde los gobernantes parecen más interesados en controlar el relato que en escuchar, este pequeño rincón de Londres se convierte en un recordatorio necesario: la libertad de expresión no es un privilegio, es un derecho fundamental.

    El mundo necesita más «Speaker’s Corners»: espacios donde la palabra sea libre, donde el diálogo sea más importante que tener la razón, donde la diversidad de pensamiento sea celebrada y no temida.

    Información para el Viajero

    Si visitas Londres, Speaker’s Corner es una parada imperdible para los amantes de la historia y la libertad de expresión. Ubicado en el lado noreste de Hyde Park, es más fácil de acceder por las estaciones de metro de Marble Arch o Lancaster Gate. Los domingos por la mañana es cuando encontrarás más actividad, con oradores improvisados que dan vida al espacio.

    Consejo práctico: llega temprano, lleva una chaqueta ligera (el clima de Londres puede ser impredecible), y mantén una mente abierta. No solo observarás un espacio histórico, sino que experimentarás una tradición única de debate público que resume la esencia de la libertad democrática.

    La democracia no se declama, se practica. Y en ese ejercicio, cada voz cuenta.