Hay muchas maneras de definir lo que es la economía y les dejo dos de ellas: 1) Un sistema que describe cómo hace la gente para producir, comerciar y consumir bienes y servicios y; 2) la definición mía, la economía es ver como pones la paila en casa con lo poco que te entra. En resumen, se trata de una actividad que existe en el dominio social, la cual involucra la administración de los recursos escasos con los que podemos subsistir y prosperar. Y mi intención en este escrito es la de explicar como el desgobierno, típico de la gobernanza estatal desbocada y prostituida, afecta la capacidad ciudadana productiva; veamos.
Lo primero que debemos destacar es la importancia primordial de una cooperación voluntaria libre de interferencia política centralizada es esencial para dar riendas sueltas al corcel del desarrollo humano. Al escribir esto, de inmediato me viene a mente la coerción central de leyes de control de precios o descuentos obligados que son impuestas, no porque las mismas mejoran los resultados finales en lo económico sino porque mejoran las perspectivas de que villanos políticos logren llegar y permanezcan en puestos de poder y rapiña.
Otro elemento natural, básico y esencial en lo económico es la una libre interacción que de lugar al florecimiento de la infinita creatividad e intelecto humano; cosas que no germinan, crecen y fructifican en los sistemas centralizados; tal como queda claro y patente en el Título X de la supuesta Constitución panameña; título que instituye el intervencionismo castrante y rapaz.
Más aún, estos enunciados que les presento nos hablan de libertad; que es el derecho de hacer lo bueno, ya que no hay derecho de hacer lo malo o perverso, tal como intervenir en la vida ajena, no para ayudar sino para robar y pelechar. De hecho, el breve Preámbulo de nuestra perversa Constitución, esa que, más que nada, constituye el intervencionismo, instituye el “fin supremo de fortalecer la Nación garantizar la libertad…”. Pero triste que en discusiones que expertos en ley, éstos me recriminan que el Preámbulo no es parte de la Constitución; lo cual es como decir que nuestra cabeza no es parte del cuerpo.
De hecho, y como lo dice Jesús Huerta de Soto, y digo en paráfrasis, el mercado no requiere un rescate de parte de la politiquería central; lo que requiere es que lo dejen en paz. Y digo yo, que el mercado es como el intestino, que no requiere ayuda política para digerir los alimentos. Y no, no hablo del sobrante en caca, sino de los nutrientes que entran y alimentan el cuerpo.
Más aún, es arrogancia fatal la de políticos que creen que pueden conocer y controlar todos los procesos y actividades en un mercado. O peor, no es que se sientan capacitados de controlar, pero sí para robar y despilfarrar. La realidad es que hemos llegado al presente no gracias a la interferencia politiquera sino a los procesos naturales de interacción humana. Decidir su gastos en carnavales o en arreglar la casa no es asunto de políticos; a menos que éstos se dediquen a usar los recursos impuestos para despilfarrarlos en festejos del Rey Momo.
Y hay muchísimas formas de rapiña, tal como la de repartir subsidios que no subsidian sino distraen a las vacas mientras las ordeñan. Y qué triste que estas cosas ya las advertían los jesuitas escolásticos en épocas olvidadas hoy. Las normas económicas nacidas con la Escuela Austríaca de Economía, están fundamentadas en la naturaleza humana y alejada del desastroso intervencionismo en el mercado que hoy nos infecta, lacera y empobrece.
En su artículo «El momento polaco», para el medio ABC, Guy Sorman traza un recorrido histórico y político que posiciona a Polonia como una nación clave para la defensa de los valores democráticos y liberales en Europa. El análisis de Sorman no solo destaca el papel histórico de Polonia como baluarte frente a las amenazas externas, sino que también celebra el liderazgo actual de Donald Tusk como una oportunidad única para revitalizar el proyecto europeo frente a los desafíos contemporáneos. A continuación, examinaremos los principales puntos de este texto y su relevancia en el contexto geopolítico actual.
Polonia como baluarte histórico de Europa
Sorman inicia su artículo recordando episodios en los que Polonia actuó como escudo de Europa frente a amenazas externas. Desde la contención de las invasiones mongolas en el siglo XIII hasta la defensa de Viena frente al Imperio Otomano en 1683, Polonia aparece como un actor central en la salvaguarda de la cristiandad y la estabilidad europea. Este hilo histórico se extiende al siglo XX con el Milagro del Vístula en 1920, cuando el ejército polaco detuvo la expansión del comunismo soviético hacia Occidente.
Este marco histórico refuerza la idea de que Polonia, a menudo subestimada, ha jugado un papel desproporcionado en la configuración del destino de Europa. Más que un repaso nostálgico, Sorman utiliza estos ejemplos para cimentar su argumento: Polonia, una vez más, está llamada a liderar en un momento crítico para Europa.
Donald Tusk: Un líder liberal en tiempos de incertidumbre
La figura de Donald Tusk emerge como el eje central del análisis de Sorman. Según el autor, Tusk no solo representa la restauración de la democracia en Polonia tras los años de populismo de derecha, sino también un modelo de liderazgo liberal que la Unión Europea necesita urgentemente. Su programa, resumido en el lema “¡Seguridad! ¡Europa!”, combina una economía liberal dinámica con un compromiso firme con la seguridad militar y los valores democráticos.
Polonia, bajo la dirección de Tusk, ha demostrado un compromiso ejemplar con la defensa, destinando cerca del 5% de su PIB al gasto militar, una cifra que supera con creces la de otros países europeos. Este esfuerzo no solo fortalece la seguridad frente a las amenazas rusas, sino que también responde a las críticas de Estados Unidos, que ha presionado a sus aliados europeos para aumentar sus presupuestos de defensa.
El enfoque de Tusk, sin embargo, va más allá de la seguridad militar. Sorman lo describe como un defensor de la Europa liberal frente al iliberalismo representado por figuras como Viktor Orbán en Hungría y Marine Le Pen en Francia. En este sentido, su liderazgo se presenta como una oportunidad para revitalizar el proyecto europeo, recordando los beneficios sociales, económicos y políticos que han caracterizado a la Unión.
Desafíos globales y el papel de Europa
Sorman no minimiza los retos que enfrenta Tusk en su presidencia rotatoria de la Unión Europea. Con solo seis meses de mandato, las prioridades son claras: garantizar el apoyo europeo a Ucrania frente a la agresión rusa, reafirmar el compromiso con la OTAN y consolidar los valores democráticos y liberales en un contexto de crecientes tensiones internas y externas.
En este sentido, Sorman advierte sobre el peligro del chantaje estadounidense y del imperialismo ruso, subrayando la necesidad de que Europa actúe con autonomía y determinación. La referencia a Elon Musk, a quien Sorman describe como un «delirante», introduce una dimensión contemporánea al debate, señalando cómo los actores no estatales también influyen en la dinámica global y desafían los valores europeos.
El reto de ilusionar a Europa
Sorman concluye su artículo con un llamado a la acción: Europa necesita líderes ilustrados capaces de devolver la ilusión a sus ciudadanos. La propuesta de Tusk, basada en seguridad y liberalismo, podría ser la chispa que reactive la confianza en un proyecto europeo que, según el autor, se encuentra en una encrucijada. Más allá de la seguridad y la economía, Sorman subraya la importancia de reafirmar los principios democráticos y liberales que han sido la piedra angular de la Unión Europea desde su creación.
«El momento polaco» de Guy Sorman es tanto un homenaje al papel histórico de Polonia como un análisis del liderazgo de Donald Tusk en un momento crucial para Europa. Al conectar los logros pasados de Polonia con los desafíos actuales, Sorman presenta un argumento convincente sobre la importancia de este país en la defensa de los valores europeos frente a las amenazas internas y externas. Bajo la dirección de Tusk, Polonia tiene la oportunidad de demostrar que el liderazgo liberal no solo es viable, sino necesario para el futuro de Europa. En un contexto de creciente incertidumbre global, este «momento polaco» podría marcar el comienzo de un renacimiento europeo basado en los principios de libertad, seguridad y cooperación.
Donald Trump ha vuelto a expresar su deseo de que Estados Unidos asuma la “propiedad y el control” de Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca.
Trump planteó por primera vez la idea de que Estados Unidos comprara Groenlandia en 2019. En ese momento, argumentó, con bastante razón, que él no era el primer presidente estadounidense en tener esta idea.
La compraventa de territorios es una operación rara en estos tiempos. Está por ver si Trump las recuperará. Pero la cuestión es: si estuviera en venta, ¿cómo se decidiría la oferta por un estado, territorio o nación?
No es una idea nueva
La posición estratégica de Groenlandia ha sido de gran valor para EE. UU. desde los primeros días de la Guerra Fría. En 1946, el entonces presidente Harry Truman ofreció comprar el territorio danés por 100 millones de dólares en oro. Se dice que los daneses reaccionaron a esa oferta de forma muy parecida a como lo hicieron en 2019, y de nuevo en 2025: “No, gracias”.
Que una nación soberana compre territorio a otra puede parecer extraño hoy en día, pero hay muchos casos en los que esto ha sucedido a lo largo del tiempo.
Sin ir más lejos, Estados Unidos compró gran parte de su expansión occidental a principios del siglo XIX. Esto incluyó la “Compra de Luisiana”, vastas franjas de tierra en Norteamérica, compradas a Francia en 1803 por 15 millones de dólares (algo así como 416 millones de dólares en cifras de 2024).
Y compró las Islas Vírgenes a Dinamarca en 1917 por 25 millones de dólares (más de 600 millones de dólares actuales) en monedas de oro.
No se trata sólo de Estados Unidos. Japón, Pakistán, Rusia, Alemania y Arabia Saudí han pagado por territorios, transfiriendo jurisdicción sobre los habitantes locales y ganando tierras, acceso a vías fluviales críticas o, simplemente, amortiguadores geográficos.
¿Cuál es el valor de un país?
Valorar un país (o un territorio autónomo como Groenlandia) no es tarea sencilla. A diferencia de las empresas o los activos, los países encarnan una mezcla de elementos tangibles e intangibles que se resisten a una medición económica directa.
Un punto de partida lógico es el producto interior bruto (PIB). En pocas palabras, el PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía en un tiempo determinado (normalmente un año).
Pero ¿capta esto realmente el verdadero “valor” de una economía? Cuando compramos algo, los beneficios derivados de ello perduran –esperamos– en el futuro.
Por eso, basar el precio de una compra en el valor producido en un periodo de tiempo determinado puede no reflejar adecuadamente el verdadero valor de ese objeto (en este caso, toda una economía) para el comprador. Hay que tener en cuenta la capacidad de seguir generando valor en el futuro.
Los recursos productivos de Groenlandia incluyen no sólo las empresas, gobiernos y trabajadores existentes utilizados para generar su PIB actual (estimado en unos 3 236 millones de dólares en 2021), sino también su capacidad (difícil de medir) de cambiar y mejorar su PIB futuro. Esto dependerá de lo productivos que se espere que sean estos recursos en el futuro.
Existen otros atributos de valor que no se reflejan en el PIB. Entre ellos se incluyen la calidad de su capital (tanto humano como de infraestructuras), la calidad de vida, los recursos naturales y la posición estratégica.
Vista aérea del horizonte del puerto de Nuuk, capital de Groenlandia. Yingna Cai/Shutterstock
Recursos sin explotar
Más allá de lo que ya existe, desde una perspectiva de mercado, son los recursos aún sin explotar los que hacen valiosa a Groenlandia.
Groenlandia lleva décadas extrayendo carbón, con grandes reservas confirmadas. Se ha demostrado que su subsuelo contiene tierras raras, metales preciosos, grafito y uranio. Además de la minería del carbón, hay oro, plata, cobre, plomo, zinc, grafito y mármol.
Por último, existe el recurso de importantes explotaciones petrolíferas frente a las aguas de Groenlandia. Ninguno de estos potenciales se refleja en el PIB actual de la isla.
Los activos nacionales son más fáciles
Poner precio a un gran activo nacional, como el Canal de Panamá (que Trump también quiere bajo control estadounidense), es una perspectiva mucho más fácil.
El Canal de Panamá conecta el Mar Caribe con el Océano Pacífico, y es propiedad del gobierno de Panamá. jdross75/Shutterstock
La teoría de la valoración de activos es una parte fundamental de la disciplina financiera y se remonta al siglo XVIII.
El “modelo de valoración de activos” ha evolucionado con el tiempo, pero fundamentalmente consiste en estimar los flujos de ingresos netos futuros de un activo, basándose en unos pocos datos.
En el caso del Canal de Panamá, se trataría de estimar los ingresos netos que podrían generarse en el futuro, basándose en factores como las tasas generadas por su uso y el nivel de tráfico previsto.
A continuación, se restarían los costes previstos de mantenimiento del equipamiento y cualquier daño esperado en el estado de la vía navegable. Otro factor a la hora de determinar el precio es el riesgo de obtener realmente esos ingresos netos.
El valor o “precio” de un activo de este tipo suele determinarse calculando el valor actual de todos estos flujos de ingresos futuros (netos).
Las ventas territoriales modernas son escasas
El declive de las ventas territoriales está ligado a varios factores. Históricamente, estas transacciones solían beneficiar más a las élites gobernantes que a los ciudadanos de a pie. En las democracias modernas, es casi imposible vender tierras si los ciudadanos locales se oponen a la idea.
Estas democracias se basan en el principio de que los bienes nacionales deben estar al servicio del pueblo, no de las arcas del gobierno. Vender un territorio hoy exigiría demostrar beneficios claros y tangibles para la población, una tarea difícil en la práctica.
El nacionalismo también desempeña un papel importante. La tierra está profundamente ligada a la identidad nacional y venderla suele considerarse una traición. Los gobiernos, como custodios del orgullo nacional, son reacios a aceptar ofertas, por tentadoras que sean.
A esto se añade una sólida norma internacional contra el cambio de fronteras, nacida del temor a que un ajuste territorial pueda desencadenar una cascada de reclamaciones y conflictos en otros lugares.
En el mundo actual, comprar un país o uno de sus territorios puede ser poco más que un experimento mental. Las naciones son entidades políticas, culturales e históricas que se resisten a la mercantilización.
En teoría, Groenlandia puede tener un precio, pero la verdadera cuestión es si una transacción de este tipo podría ajustarse alguna vez a los valores y realidades modernos.
Nuevamente y a riesgo de ser cansón, a fin de explicarme con mayor claridad, les reitero que el “estado” somos todos los que vivimos en una república supuestamente democrática. Hago énfasis en ello ya que lo común es ver la cantidad de personas a todos los niveles que hablan y escriben del “estado” para referirse al gobierno. ¡No!, el gobierno no es el estado y el estado no es el gobierno. Por lo señalado es que suelo hablar de “los gobiernos del estado”; para dar a entender que el pueblo en constitución ha creado los organismos gubernamentales a los cuales delega la función de cumplir con lo dispuesto en constitución; es decir, aquello que nos constituye; que, lastimosamente, en Panamá no tenemos ya que lo que tenemos y llamamos “constitución” no es tal cosa, ya que lo que constituye en la corrupción.
El estado y el mercado somos todos o, más bien dicho, el mercado es lo que hacemos todos cuando intercambiamos bienes y servicios en comunión de supervivencia. Mi nieto compraba pastillas en el súper y las revendía en la escuela a una pequeña ganancia; eso es mercado, igual que todo el resto de la actividad mercantil; incluyendo la parte que los gobiernos han invadido.
Pero son muchos los que vilipendian al mercado. ¿Qué hay detrás de ello? Detrás de ello hay una variedad de razones tétricas; comenzando por el hecho de que quienes controlan los gobiernos del estado buscan acaparar la mayor cantidad de poder y fortuna posible, y, a tal fin, inculcan de maneras trapicheras en la población la errada creencia de que lo que hacen favorece el pueblo. ¡Qué ingenuidad! Y obvio que el pueblo necesitado se lo traga. Me refiero al ‘estado profundo’; es decir, el monstruo en que se convierten los gobiernos cuando la comunidad no los mantiene encadenados a una sana constitución; que como dije, no tenemos. Más aún, bien podemos decir que en Panamá no hay constitución sino prostitución.
El mercado, por su naturaleza, sólo crece, florece y fructifica en una sociedad que goza de libertad; libertad para poder salir adelante en un mundo de carencias. No existe gobierno que pueda coordinar tamaña y compleja actividad, pero eso es exactamente lo que tantos intentan hacer; pero no como su objetivo primordial sino luego de que se llenan los bolsillos, lo cual es como la pedofilia, que el padre o el cura usa su posición y poder para satisfacer sus más bajos instintos, aunque en ello prostituya a sus dependientes.
Los pederastas gubernamentales que viven ebrios de poder los vimos en su gloria durante el COVID, nombrando “expertos” que desde sus púlpitos de grandeza recomendaron encerrar a toda la jauría pueblerina disque para salvarnos. También hasta para puyarnos con agujas hasta por la viña de los ojos. Detrás de todo ello estaba y está el estado profundo que se alimenta de la población; en su afán rechaza la libertad.
En resumen, hablo de la hiper centralización gubernamental; que en Panamá desde la misma constitución se entromete en nuestras vidas y el mercado cuando en artículos como el 284 dice que el estado puede intervenir en toda empresa en función de un interés social que por ningún lado queda definido.
Pero, tristemente, el proceso centralista o socialista, contrario al mercado, es destructivo de la sociedad productiva al quitar a unos y luego entregar miserias a otros. Vean no más el caso de la hija de Hugo Chávez cuya fortuna se calcula en $4,197,000,000 -cuatro mil, ciento noventa y siete millones, mientras gran parte del pueblo se dio a la fuga y el resto yace en la miseria.
Como bien lo señala nuestra constitución en su artículo 282: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares…”, lo cual no es sólo cierto sino fundamental; lastimosamente luego de un punto y coma la constitución se contradice agregando que el Estado hará lo que le venga en gana con la economía, lo cual demuestra con plena claridad el alma totalitaria de la clase gobernante en nuestro hermoso istmo.
¿Y cómo no va la economía a ser asunto de los particulares si su principio central y fundamental es ser el medio para mejorar el bienestar humano a título personal y de la familia, mediante la apropiación de bienes de consumo?: comida, ropa, cobija, casa, y tanto más; cosas cuya producción o captación no corresponde a los gobiernos del estado ya que para eso no son. Quien no se da cuenta de la enormidad de la faena de procurar y producir todos los bienes de consumo, bienestar y deleite humano está desasociado de la realidad; que es la carencia y cada quien sabrá lo que necesita, más no el gobierno.
Los gobiernos comunistas en Rusia intentaron dictar la producción y fue inmenso fracaso; tanto así que cuando el gobierno ponía en venta los productos, tal como hace el IMA en Panamá, no tenían como determinar los precios y para ello usaban los catálogos de la Sears. El meollo del asunto y a riesgo de ser cansonamente repetitivo: el juego es para los jugadores y no para los gobernadores, cuya función es el arbitraje. Lástima que ni saben ni pueden arbitrar por estar ocupados en el pillaje.
Los gobiernos del Estado no son el pueblo sino organismos creados por el pueblo para desempeñar una función de arbitraje. Y, ojalá no fuese necesario tener árbitros. ¿Acaso cuando joven no jugaste algún partido sin árbitro, que si uno hacia trampa los otros le caían a pelonera?
Lo otro que se les escapa a casi todos es que el pueblo o la población es una masa amorfa o informe -sin forma; es decir, que carece de personalidad y carácter propio. Pero no así los gobiernos del pueblo o estado, que son, supuestamente, organizaciones piramidales con mando y jurisdicción. Los gobiernos tienen propósito, pero el pueblo, carente de personalidad y en conjunto no tiene propósito sino en su cultura; y eso, en Panamá, nos abre una Caja de Pandora. Bien lo dijo Bastiat:
“El estado es la gran entidad ficticia mediante la cual todos buscan vivir a costillas de los demás.”
Y precisamente eso es lo que debe evitar la población; el caer en semejante ficción que conduce al servilismo. Prueba de ello la tenemos en las narices; vale decir, en el crecimiento desbocado del tamaño de los gobiernos, en los cuales tantos buscan acomodo partidario.
Y, por otro lado, está la naturaleza humana que no podemos extinguir así no más. Me refiero a que, a cada presidente, ministro, diputado, y tal, siendo humano, que busca mejorar su condición personal, le será más que difícil separar esas inclinaciones de su tarea como autoridad. Pero no sólo están las autoridades gubernamentales sino todo el ensamble del funcionariado que fácilmente se convierten en las rémoras de los gobiernos convertidos en tiburones de rapiña. El instinto de las entidades gubernamentales es crecer y crecer.
En fin, gran cantidad de economistas se han integrado al estado profundo en la función de consejeros y promotores del estado regalón. Estos amiguitos del centralismo se la pasan inventando argumentos mafá que promueven el crecimiento desmedido del aparato gubernamental. Y… como preguntó uno por allí: “¿Cuál es la diferencia entre un economista y un viejo senil? El economista es el que tiene la calculadora en mano.
El grueso de los significados que típicamente hoy publican los diccionarios en Internet, pues los de papel ya se los comieron las polillas, más que nada presentan el uso que se les está dando a las palabras; significados que cada día se han ido distanciando del original o etimológico. Tal situación ha ido dificultando la el entendimiento y la comunicación. Por ejemplo, en Panamá para hablar de chismes usamos la palabra “bochinche”; cuando bochinche y chisme no son lo mismo. Y me perdonan que tenga que dar tantas vueltas para explicar que el verdadero socialismo es el capitalismo; pero si no entendemos el significado de estos términos, pues seguiremos en Babia.
¡Uy!, y ¿qué es eso de Babia? Es una locución adverbial coloquial que significa estar distraído, embobado, ensimismado, abstraído, o despistado; cuyo origen se remonta a la Edad Media, cuando Babia era un sitio de descanso y retiro para los reyes leoneses. Cuando los reyes estaban en Babia, se les decía a quienes acudían a audiencias se les decía: El rey está en Babia. Obvio que estar en babia con los vocablos socialismo y capitalismo sí que nos lleva a grandes errores u horrores en filosofía política y la conducción del país.
Merriam Webster, nos ofrece una variedad de definiciones de “socialismo”. La primer es: “Cualquiera de varias teorías o movimientos sociales y políticos que defienden o sostienen la gobernanza colectiva o, que el gobierno tiene o representa la propiedad y administración de los medios de producción y control de la distribución de los bienes y servicios; tal es en el caso de: el fourierismo, socialismo sindical, marxismo, o el owenismo. ¡Meto!, la cosa se enreda.
La realidad de los sistemas del confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte es que no se puede repartir una riqueza que no se ha creado. O peor ¿qué sentido tiene matar la gallina para comerte los huevos que lleva dentro; en especial cuando era la única gallina que tienes.
Socialismo o ser social es, como dijo Jesús: “amar al prójimo como a ti mismo”. Pero el amor nace en el sagrado vínculo del macho y la hembra; vinculo fecundo y productivo, base de toda convivencia social o de asociación. Tal es el asunto que debíamos ver que el gobierno nace en la familia, en el barrio y tal. Pero en la medida en que se va alejando de ese vínculo primordial se corre el riesgo de perder el enfoque de la verdadera función de gobierno; que es fomentar su base en la familia. En otras, se gobierna de abajo hacia arriba y no al revés.
Por su lado, el capitalismo se refiere a como la familia le puede dar el mejor uso al capital; y, ¡definitivamente!, no es dándole más capital a los gobernantes de lo necesario para que cumplan las funciones que les delegamos para que asistan y no para que nos reemplacen. Pero en Panamá los gobiernos han desplazado buena parte de la actividad de mercado propia del pueblo; violando el auténtico principio de subsidiaridad de ‘no regalar pescado sino de enseñar a pescar’.
Tristemente la pérfida tendencia de los poderosos, es que si les das el dedo se toman todo el cuerpo. ¿Seremos tan torpes y ciegos que no lo vemos en un Chávez, en un Maduro, Biden, Putin, Xi Jinping, Ortega, Castro, Hitler, etc.; todos que por sus “obras” excretas se volvieron los más ricos del país y del mundo?
Simplemente, el capitalismo es el uso de la cápita o cabeza y de los bienes que de ella salen por intermedio de la división del trabajo en un mercado libre. Ese es el verdadero socialismo…
«En esencia, la democracia no funciona con un pueblo carente de libertad.».
Del dicho al hecho hay un gran trecho; igual, igual es de la ley a la práctica. Son pocos los que no llegan a entender que no se puede jugar un buen partido deportivo sin normas; y más aún, sin buenas normas, lo cual es el grave problema que tenemos en Panamá con una constitución tan pervertida que ningún gobierno se ha atrevido a llevarla a la práctica o praxis. Hablo del ‘estado de derecho’, que supone ser el principio por el cual nos regimos. Dicho simplemente, hay estado de derecho cuando andamos derecho o en bienandar; cuando la ley es sana y seguimos su trocha.
El problema en Panamá es que desde la época colonial y antes, siempre hubo una casta oligárquica dominante que usaba su capacidad de dominio para imponer sus faltas de principios, de libertad y propiedad. Hoy día, cuando nuestro planeta ya adquiere un carácter globalista, esas castas oligárquicas han evolucionado, creando una agenda globalista y satánica, por describirlo de alguna manera. Una agenda que niega la misma naturaleza de la Creación y pretende introducir de forma solapada la diabólica dominante.
La otra faceta de la tragedia está en un cacareo democrático que es como la gallina que cacarea pero sólo pone engaño. Me refiero al intervencionismo gubernamental; el cual es la misma esencia del comunismo, en dónde no rige un estado de derechos sino de intereses de la oligarquía de turno. Es lo que había durante nuestra dictadura militar y que ha seguido de manera solapada en los gobiernos posteriores. En resumen, no se respeta la propiedad privada; realidad que origina desde una supuesta educación centralizada en la cual jamás enseñan los derechos de propiedad. Si lo dudan, vayan a cualquier escuela MEDUCA y pasen examen, no a los estudiantes sino a los “educadores”; con el perdón de los buenos, que por algún lado andan agazapados.
Todo lo que señalo se pone más peliagudo cuando les digo que el instrumento de todo el mal lo tenemos en la misma democracia, cuando no entendemos lo que es y como funciona; a tal punto que la torcemos y convertimos en la dictadura de las mayoría meducadas o maleducadas. Bien se ha dicho que “la democracia es el mejor medio para llevar a cabo el socialismo”, o el comunismo. Y es que para mí hablar de socialismo es igual que hablar de una mujer levemente preñada.
En esencia, la democracia no funciona con un pueblo carente de libertad. Y hay muchas maneras de perder la libertad, entre ellas las botellas, los jamones, y el resto de los disque subsidios que nos tienen amarrados al servilismo de las mafias dominantes. La frase que encierra el principio es “el derecho a la autodeterminación”; esa que no la tienen las botellas y sus rémoras. En los EE.UU. esto queda patente en las grandes ciudades con sus políticas regalonas que hoy día típicamente tienden a votar por los demócratas izquierdistas.
El mayor bien de una comunidad está en la división del trabajo a través del mercado; en dónde todos pueden participar y sacar ventaja; siempre que el mismo no esté intervenido por la mafia gubernamental, como ocurre en Panamá; en dónde hasta el agua potable que usamos nos la proveen los gobiernos del estado.
Cuando el gobierno interviene en el mercado le da poder a la minoría dominante; esa que se alimenta como sanguijuela de la sangre del pueblo. La única manera de retomar el timón de la barca estatal es sacando a la Cosa Nostra de nuestras vidas. El problemita con ello es que luego todos tendríamos que ser empresarios, lo cual no sería fácil cuando nos adiestraron para ser serviles a las oligarquías de turno.
El Gross Output (GO), o Producción Bruta, es una métrica económica diseñada para ofrecer una visión más amplia y precisa de la actividad económica. Desarrollado y popularizado por el economista libertario Mark Skousen, el GO se presenta como una alternativa y complemento al tradicional Producto Interno Bruto (PIB). Mientras que este último se centra exclusivamente en los bienes y servicios finales, el GO incluye todas las etapas de producción, iluminando la actividad en la base de la economía, donde se crean los insumos necesarios para la producción final.
El PIB y sus limitaciones históricas
El PIB fue concebido durante la Gran Depresión y formalizado en la década de 1940 por el economista británico John Maynard Keynes, junto con el estadístico estadounidense Simon Kuznets, para medir el desempeño de la economía de Estados Unidos. En su concepción original, el PIB estaba diseñado para calcular el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un período específico.
Si bien esta métrica resultó útil para monitorear la recuperación económica y planificar políticas públicas, tiene importantes limitaciones. El PIB excluye toda actividad económica relacionada con los insumos intermedios (materias primas, componentes y servicios necesarios para la producción final), lo que deja de lado una parte esencial del proceso productivo.
Mark Skousen sostiene que este enfoque limitado crea una «economía de un solo piso», ya que ignora las complejas interacciones entre las distintas etapas de la producción. Según él, esto lleva a una visión incompleta y sesgada de la economía, lo que a menudo favorece políticas keynesianas y estatistas, centradas en el consumo y el gasto público como motores principales del crecimiento.
El enfoque del Gross Output
El GO, en cambio, propone una «economía de dos pisos», que abarca tanto la producción final como los insumos intermedios. Según Skousen, esta métrica refleja de manera más fiel la dinámica económica, destacando la importancia de la inversión y la producción en el desarrollo económico. El GO mide todas las transacciones económicas involucradas en la producción de bienes y servicios nuevos, lo que lo convierte en una herramienta más inclusiva y precisa para analizar la economía.
Un ejemplo práctico es el siguiente: si un automóvil tiene un valor final de $20,000, el PIB solo considera ese monto, mientras que el GO incluiría también los costos de las materias primas (acero, plásticos, caucho) y los procesos intermedios (fabricación de componentes, ensamblaje). Esto no solo duplica, sino que puede triplicar el tamaño de la economía medida bajo el enfoque GO.
Las implicancias ideológicas del GO
El GO no es simplemente una métrica técnica, sino que representa un enfoque económico más alineado con los principios del liberalismo económico. Skousen critica que el PIB, al enfocarse únicamente en el consumo y el gasto público, refleja un sesgo hacia las políticas intervencionistas, en las que el gobierno desempeña un papel central como motor económico. En cambio, el GO subraya la relevancia de la inversión privada y la producción, enfatizando que la economía depende del dinamismo de las empresas y los mercados, no de las intervenciones estatales.
Este enfoque liberal busca restaurar el equilibrio en la interpretación de los datos económicos, mostrando cómo los sectores productivos son los verdaderos pilares del crecimiento. Además, el GO puede ser una herramienta útil para anticipar ciclos económicos, ya que incluye señales tempranas provenientes de los sectores industriales que no son visibles en el PIB.
¿Por qué es relevante adoptar el GO?
El GO es especialmente relevante en economías modernas donde la cadena de valor está profundamente entrelazada. Al medir todas las etapas de producción, proporciona una imagen más clara de la economía real, ayudando a los responsables políticos y analistas a tomar decisiones más informadas.
Además, su adopción puede contrarrestar el uso político del PIB como herramienta de propaganda. Al incluir tanto la producción intermedia como la final, el GO desincentiva la creación de relatos simplistas que ignoran las contribuciones fundamentales de la inversión y la producción en el crecimiento económico.
PIB o GO ?
El Gross Output es más que una métrica; es un cambio de paradigma en la forma de entender la economía. Promovido por Mark Skousen, este indicador desafía la narrativa tradicional impuesta por el PIB, poniendo en el centro del análisis a los sectores productivos y a las fuerzas del mercado. Desde una perspectiva liberal, el GO permite valorar de manera más precisa cómo se crea la riqueza y, al mismo tiempo, subraya los riesgos de depender excesivamente de políticas estatistas basadas en el consumo y el gasto público.
Adoptar el GO no solo amplía nuestra comprensión de la economía, sino que también fomenta políticas más coherentes con la libertad económica y el dinamismo del mercado. Para los países que aspiran a un desarrollo sostenible y auténtico, esta métrica se presenta como una herramienta indispensable.
La ciudad de Vancouver, Canadá, ha dado un paso significativo hacia la adopción de Bitcoin al aprobar una moción para explorar su uso en la estrategia financiera municipal. Esta decisión posiciona a Vancouver como una potencial líder en la integración de criptomonedas a nivel gubernamental, destacando tanto oportunidades como desafíos inherentes a este enfoque innovador.
Propuesta del Alcalde y Alcance de la Iniciativa
La iniciativa fue presentada por el alcalde Ken Sim, quien argumentó que Bitcoin podría actuar como una herramienta para diversificar las reservas financieras de la ciudad y como una protección frente a la inflación. Según la moción aprobada, se analizará la viabilidad de:
Incluir Bitcoin en la tesorería municipal.
Permitir el uso de Bitcoin para el pago de impuestos y tarifas locales.
El alcalde destacó que estas medidas podrían mejorar la estabilidad financiera de la ciudad, beneficiar a los contribuyentes y proteger el poder adquisitivo de los fondos municipales. La propuesta incluye un análisis exhaustivo de los riesgos y beneficios, con un informe esperado para el primer trimestre de 2025.
El Contexto Global: Bitcoin como Activo de Tesorería
La idea de adoptar Bitcoin como activo de reserva ha ganado tracción en diversas jurisdicciones. Estados Unidos ha discutido iniciativas similares, con propuestas de la legisladora Cynthia Lummis y comentarios del presidente electo Donald Trump a favor de crear una reserva nacional de Bitcoin. En Brasil y Rusia, también se han presentado proyectos legislativos que buscan explorar la adopción de Bitcoin en contextos estatales.
Vancouver, sin embargo, no sería la primera ciudad en incorporar Bitcoin. Ciudades como Lugano en Suiza y Miami en Estados Unidos ya aceptan Bitcoin para ciertos pagos municipales, promoviendo su uso como parte de estrategias más amplias para atraer inversión y fomentar la innovación tecnológica.
Beneficios Potenciales
Adoptar Bitcoin podría posicionar a Vancouver como un centro tecnológico y financiero líder. Entre los posibles beneficios destacan:
Atracción de Inversiones: Convertirse en una ciudad amigable con Bitcoin podría atraer a empresas tecnológicas y de criptomonedas.
Protección Contra la Inflación: Bitcoin ha sido percibido como una alternativa viable frente a la depreciación de monedas tradicionales.
Modernización del Sistema de Pagos: Permitir pagos en Bitcoin podría mejorar la eficiencia y la accesibilidad para los residentes.
Desafíos y Críticas
No obstante, la medida no está exenta de desafíos. Bitcoin es conocido por su volatilidad, lo que podría generar riesgos significativos para las finanzas municipales. Además, la adopción de Bitcoin como reserva podría enfrentar críticas por cuestiones ambientales relacionadas con su minería y por su potencial uso en actividades ilícitas.
Vancouver: Historia de Innovación en Criptomonedas
La relación de Vancouver con Bitcoin no es nueva. En 2013, la ciudad fue la primera en el mundo en instalar un cajero automático de Bitcoin, consolidándose como un punto de referencia en la adopción temprana de criptomonedas. Aunque el intercambio QuadrigaCX, fundado en Vancouver, estuvo envuelto en escándalos, la ciudad ha mantenido un papel destacado en el ecosistema cripto.
La decisión de Vancouver de explorar Bitcoin refleja un cambio hacia modelos financieros más diversificados e innovadores. Aunque todavía es temprano para predecir el impacto a largo plazo, esta iniciativa subraya el interés creciente en las criptomonedas como herramientas viables en la administración pública. Si bien los riesgos son evidentes, el potencial de posicionar a Vancouver como una ciudad líder en el ámbito de la tecnología y las finanzas es innegable.
Este movimiento podría marcar un precedente para otras ciudades que buscan modernizar sus sistemas financieros mientras exploran los límites de la tecnología blockchain.
Los sirios celebran la caída de un dictador que les hizo pasar por una prolongada guerra civil y el fin del férreo control de su familia sobre el país durante medio siglo.
Es más, es poco probable que la caída de El Asad devuelva la paz al país a corto plazo.
La guerra civil siria
La guerra civil siria ha sido uno de los conflictos en curso más prolongados del mundo. En 2011, como parte de la Primavera Árabe, las fuerzas de la oposición intentaron derrocar a El Asad. Al principio, los países occidentales apoyaron a las fuerzas de la oposición. Las tácticas brutales del régimen de El Asad, que provocaron el desplazamiento de más de la mitad de la población del país, concitaron una gran simpatía internacional.
Sin embargo, este efecto movilizador duró poco. La escasa atención mundial y la aparición del ISIS hicieron que los gobiernos occidentales dieran prioridad a esta amenaza terrorista sobre la guerra. Esto permitió a El Asad recabar el apoyo de otras entidades para apuntalar su régimen.
El gobierno de El Asad, mientras tanto, conservó un apoyo considerable de Rusia, Irán y del grupo armado libanés Hezbolá.
Pero aunque las fuerzas de El Asad mantuvieron el control de gran parte del país y de sus infraestructuras clave, se mostraron incapaces de derrotar permanentemente a las fuerzas rebeldes sirias. Además, el apoyo al régimen empezó a disminuir entre sus aliados por diversas razones.
Rusia se vio inmersa en un prolongado conflicto en Ucrania. Israel puso de manifiesto las vulnerabilidades iraníes en una serie de represalias a lo largo del año pasado. Y lo que es aún más significativo, Israel mató a varios dirigentes de Hezbolá en los últimos meses, comprometiendo gravemente su poder militar.
El régimen de El Asad no poseía una base de apoyo lo suficientemente amplia entre su propio pueblo como para sustituir a sus aliados externos.
Simultáneamente, sin embargo, las fuerzas rebeldes sirias también experimentaron una transformación.
La naturaleza cambiante de los rebeldes
Las fuerzas de la oposición siria han experimentado una marcada evolución tras años de lucha.
La retirada del apoyo por parte de Estados Unidos y muchos de sus aliados socavó la posición de los elementos más moderados de la oposición. Además, las Fuerzas de Autodefensa de Siria sufrieron pérdidas significativas contra Turquía en 2018 y aún no han recuperado su fuerza anterior.
La pérdida de aliados occidentales y el carácter duradero de la propia guerra civil siria dieron lugar a voces cada vez más radicalizadas. La más destacada de ellas es Hayat Tahrir al-Sham. Se formó en 2017 a partir de la fusión de varios elementos fundamentalistas entre las fuerzas rebeldes sirias.
Una plétora de países ha designado a Hayat Tahrir al-Sham organización terrorista vinculada a otras organizaciones radicales de la región. Es el grupo armado más poderoso entre las fuerzas rebeldes sirias.
Aunque Hayat Tahrir al-Sham ha afirmado que ha progresado desde sus orígenes extremistas, eso sigue sin estar claro.
Esa importancia, de hecho, ha aumentado desde el comienzo de la guerra civil a medida que el mundo se ha vuelto cada vez más multipolar en lugar de estar dominado por Estados Unidos y sus aliados.
Donald Trump ya ha anunciado que Estados Unidos no intervendrá en Siria bajo su mandato. Esto concuerda con su política anterior de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria y su postura aislacionista más amplia en términos de política exterior.
Con Estados Unidos poco dispuesto a actuar y los aliados tradicionales de El Asad incapaces de intervenir, se ha creado un vacío que tiene dos resultados probables.
La implicación turca
El primero, y más obvio, es que la oposición siria tome el poder. Hayat Tahrir al-Sham desempeñará un papel importante. Dicho esto, con la destitución de El Asad y la desaparición del único factor unificador entre todos los grupos de la oposición, es probable que se produzcan conflictos internos.
La segunda posibilidad es que Turquía se implique más en Siria, posiblemente junto con Hayat Tahrir al-Sham.
Turquía, como varios otros países, ha declarado Hayat Tahrir al-Sham una organización terrorista. Esta designación, sin embargo, no ha impedido a Turquía trabajar con el grupo en el pasado.
Sin embargo, Turquía considera a las fuerzas kurdas sirias una amenaza mayor que los grupos islamistas. Esto se debe a la importante población kurda que vive en el norte de Siria. Turquía se opone vehementemente al nacionalismo kurdo en todas sus formas debido a la también considerable población kurda que habita su propio territorio.
No es probable que ninguno de estos acontecimientos devuelva la estabilidad a Siria. Por el contrario, es probable que provoquen el desplazamiento y el sufrimiento continuos del pueblo sirio.