Categoría: Politica y Actualidad

  • Deuda nacional de EE. UU. supera los 30 billones de dólares por primera vez en la historia

    Los 30 billones de dólares en deuda pendiente se deben a una amplia variedad de acreedores, incluido el propio gobierno federal.

    El Departamento del Tesoro informó la semana pasada que la deuda nacional total de Estados Unidos superó los 30 billones de dólares por primera vez en la historia, una cantidad equivalente a casi el 130 % de la producción económica anual de Estados Unidos, conocida como producto interno bruto. La cifra convierte a Estados Unidos en una de las naciones más endeudadas del mundo.

    La deuda federal ha sido alta y en aumento durante décadas, pero la respuesta del gobierno federal a la pandemia de coronavirus, que implicó inyecciones masivas de efectivo en la economía de EE. UU., aceleró en gran medida su crecimiento.

    A finales de 2019, antes de la pandemia, la deuda nacional era de 22,7 billones de dólares. Un año después, había aumentado 5 billones de dólares adicionales, a 27,7 billones de dólares. Desde entonces, la nación ha agregado más de 2 billones de dólares en deuda adicional.

    Un recordatorio sombrío

    Si bien la cifra de 30 billones de dólares, por sí sola, no tiene un significado significativo, puede servir para centrar la atención en lo que algunos ven como una preocupación importante para la salud futura del país.

    «Alcanzar la marca de 30 billones es un recordatorio de cuán alta es nuestra deuda y cuánto hemos estado pidiendo prestado», dijo Marc Goldwein, vicepresidente senior y director de políticas senior del Comité para un Presupuesto Federal Responsable.

    “La deuda del público, que es la medida que preferimos usar, es casi tan grande como la economía”, dijo Goldwein a VOA. «En una década, será más grande que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, tenemos la tasa de inflación más alta que hemos tenido en 40 años, y no parece haber ninguna señal de que los préstamos vayan a disminuir».

    Diferentes deudores

    Los 30 billones de dólares en deuda pendiente se deben a una amplia variedad de acreedores, incluido el propio gobierno federal.

    Según el Departamento del Tesoro, al 31 de enero, 6,5 billones de dólares de la deuda nacional se clasificaron como «tenencias intragubernamentales». Esto incluye valores del Tesoro en poder de varias agencias del gobierno federal, principalmente la Administración del Seguro Social, que mantiene un fondo fiduciario para proporcionar ingresos a las personas mayores.

    La porción mucho más grande de la deuda se clasifica como deuda en poder del público, que asciende a 23,5 billones de dólares. El término «público» puede ser algo engañoso porque la categoría incluye no solo los instrumentos de deuda en poder de inversores individuales, sino también las deudas en poder de la Reserva Federal, los grandes fondos de inversión y los gobiernos extranjeros.

    Según el Departamento del Tesoro, los gobiernos extranjeros tienen alrededor de 7,7 billones de dólares en deuda estadounidense, aunque ningún país tiene más del 5% del total. A finales de noviembre, según los datos más recientes disponibles, Japón era el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, con 1,3 billones de dólares. China fue el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, con 1,1 billones de dólares, mientras que el Reino Unido ocupó un distante tercer lugar, con 622.000 millones de dólares.

    El costo de la deuda

    El costo del servicio de la deuda pendiente del país se ha convertido en una parte importante del presupuesto federal a medida que ha crecido la deuda pendiente. En 2021, el gobierno realizó 562.000 millones de dólares en pagos de intereses sobre la deuda pendiente. Eso es más que el presupuesto anual de cada agencia federal individual, excepto el Tesoro, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (que administra los programas gubernamentales de seguro de salud de Medicare y Medicaid) y el Departamento de Defensa.

    Sorprendentemente, durante la primera parte de la pandemia, los pagos de intereses del gobierno federal cayeron incluso cuando la deuda aumentó, debido a una amplia disminución de las tasas de interés.

    Sin embargo, con la Reserva Federal a punto de comenzar a aumentar las tasas de interés en un intento por evitar el aumento de la inflación, la tasa que el Tesoro tiene que pagar por la deuda recién emitida probablemente aumentará, lo que significa que el costo total del servicio de la deuda federal probablemente aumentará en un futuro relativamente cercano.

    Comparación con otros países

    La relación deuda/PIB de Estados Unidos, la medida más utilizada para medir el nivel de endeudamiento de un país, lo ubica entre los países más endeudados del mundo.

    Según los datos recopilados por el Banco Mundial en octubre, el país con la relación deuda/PIB más alta del mundo es Japón, que tiene una deuda equivalente al 257% de su producción económica. Otras economías desarrolladas con relaciones deuda/PIB muy altas son Grecia, con un 207 %, e Italia, con un 155 %.

    Con una proporción del 133%, EE. UU. es el duodécimo país más endeudado en general y el cuarto más endeudado entre las economías desarrolladas que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. El promedio de la OCDE es una relación deuda-PIB del 80%.

    Ambos partidos aumentaron la deuda

    La deuda nacional es el total acumulado de los déficits federales anuales. Estados Unidos ha visto superávits federales en solo cuatro de los últimos 50 años, de 1998 a 2001, que abarcan los últimos tres años de la administración de Bill Clinton, demócrata, y el primer año de la administración de George W. Bush, republicano.

    En las últimas décadas, tanto los demócratas como los republicanos han contribuido al aumento de los niveles de endeudamiento federal, con un aumento regular de la deuda, independientemente del partido que controle el Congreso y la Casa Blanca.

    Es un hecho que hace que algunos miembros del Congreso expresen frustración con sus colegas por una aparente falta de preocupación por el problema.

    “Treinta billones de dólares en deuda es una cifra obscena, pero lo que es aún más deprimente es el hecho de que a la mayoría de los políticos de ambos partidos realmente no les importa”, dijo el senador Ben Sasse, republicano de Nebraska, en un comunicado. «Alguien tendrá que pagar ese dinero cuando estos políticos se hayan ido y no lo pagarán ellos, sino nuestros hijos».

  • Abierto de Australia: una victoria con asterisco para Nadal

    No podemos decir “como nunca antes”, pero convengamos que, por muchos años, un evento deportivo con un asombroso triunfo en una final para el infarto, no generaba tanta controversia. El Abierto de Australia con el victorioso Nadal está generando discusiones que van más allá de lo deportivo. Es una discusión que no debería haber existido. Claro, si no fuera por el elemento político que arruina una vez más, la sana competencia deportiva.

    Lastimosamente, no aprendemos de la historia y ésta vuelve y repite, como diría Marx, «La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa».

    Uno de los eventos más trágicos de la historia, donde el deporte fue intervenido, contaminado y finalmente utilizado como propaganda política fueron los Juegos Olímpicos de Berlín, en la Alemania nazi de 1936.  Los nazis querían utilizar el deporte para lavar sus cada vez más oscuras intenciones. Fue Goebbels quien le hizo ver a Hitler la inigualable ocasión propagandística que un acontecimiento de esa trascendencia podía suponer para el Tercer Reich.

    Para ese momento, Daniel Prenn tenista judío alemán estaba en la cima de su juego, ocupando el puesto número uno en Alemania durante cuatro años consecutivos, desde 1928 hasta 1932, cuando se le prohibió competir en 1933 cuando los nazis llegaron al poder. A pesar de su gran éxito en la cancha, la Federación Alemana de Tenis aprobó estas resoluciones (en parte) en abril de 1933: “1. Ningún judío puede ser seleccionado para un equipo nacional o la Copa Davis. 2. Ningún club o asociación judía o marxista puede estar afiliado a la Federación Alemana de Tenis. 3. Ningún judío podrá ocupar un cargo oficial en la Federación.” Y, agregaron, con nombre propio: “El jugador Dr. Prenn (judío) no será seleccionado para el equipo de la Copa Davis en 1933”.

    En abril de 1933, se instituyó una política de “Sólo arios” en todas las organizaciones deportivas alemanas. Los atletas “no arios” eran sistemáticamente excluidos de las instalaciones y asociaciones deportivas alemanas. Se prohibía el acceso a las instalaciones a perros y judíos citaban los carteles.

    Como uno podría concluir que sucede ahora, ante estas medidas discriminatorias, que nada tenían que ver con el deporte, existían partidarios de participar de los juegos y otros que no. Del lado de los partidarios del boicot, uno de los más activos era Jeremiah Mahoney, presidente de la Federación Estadounidense de Atletismo. Mahoney sostenía que Alemania había quebrado el espíritu Olímpico al imponer discriminaciones raciales y religiosas; participar, según él, implicaba apoyar a Hitler. Las llamadas al boicot de Mahoney fueron particularmente escuchadas por la comunidad católica de Estados Unidos. Ernst Lee Jahncke, otro de los activistas favorables al boicot fue expulsado de Comité Olímpico Internacional por manifestarse en contra de la participación de Estados Unidos en los juegos.

    Las propuestas de boicot fueron enérgicamente discutidas en otros países, especialmente en el Reino Unido, Francia, España, Suecia, Checoslovaquia y en Holanda. Los alemanes exiliados por motivos políticos también se manifestaron a favor del boicot. Sin embargo, con la excepción de España, todos estos países terminarían por participar, pese a que atletas, tanto judíos como no judíos, de varias delegaciones se negaran a asistir, o fueran excluídos, como Marty Glickman y Sam Stoller.

    Aunque Alemania argumentaba que el desempeño atlético era el único argumento a la hora de realizar la selección del equipo deportivo olímpico, el Comité Olímpico Internacional (COI) mantenía la preocupación, posiblemente más estética que ética, sobre la total ausencia de atletas judíos en el equipo alemán. Finalmente, el gobierno de Hitler tuvo que ceder y pactó con el COI la inclusión de una cuota judía simbólica en el equipo. La elegida fue Helene Mayer, una esgrimista alemana judía en el exilio que aceptó regresar al país que la había despreciado por judía, para defender la bandera nazi. El hecho es que Mayer llegó a Berlín, compitió y ganó la medalla de plata.  Después vino la ceremonia del podio, el brazo en alto haciendo el saludo nazi y una imagen que aún hoy resulta perturbadora.

    El régimen hitleriano explotó las Olimpíadas para impresionar a miles de espectadores y periodistas extranjeros presentando la imagen lavada de una Alemania pacífica y tolerante. Y les funcionó.

    La mayoría de las fuentes de información se hicieron eco de un artículo publicado por el New York Times que señalaba que las Olimpíadas habían devuelto a Alemania a «la comunidad mundial» y le habían restituido su «humanidad». Sólo unos pocos periodistas, entre ellos William Shirer, pensaban que el brillo alemán era una fachada que ocultaba un régimen racista y opresivamente violento.  Los esfuerzos y la máquina propagandística se extendieron mucho más allá de las Olimpíadas con el lanzamiento mundial, en 1938, de “Olympia”, el controvertido documental sobre las Olimpíadas dirigido por la cineasta alemana y seguidora nazi Leni Riefenstahl. El régimen nazi la escogió para realizar esta película sobre las Olimpíadas de Verano de 1936.

    Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939. A tan sólo tres años de las Olimpíadas, el «hospitalario» y «pacífico» anfitrión de los Juegos Olímpicos desató la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que causó una de las mayores pérdidas de vidas humanas de la historia y una destrucción edilicia y sobre todo ética y moral incalculable.

    No puede soslayarse ni negarse. El triunfo de Nadal es impresionante. La remontada del juego ante Medvedev es épica. Este encuentro entrará en la historia al ser la primera remontada en una final del Abierto de Australia en la era Open, en la que el ganador del título remonta en la final dos sets a cero. Quienes disfrutan del deporte, quienes son aficionados al tenis, no pueden evitar la emoción de semejante partido.

    Sin embargo, lo que empaña este triunfo en el Abierto de Australia , es que no se sabrá nunca cómo se hubiera desarrollado el torneo con un jugador como Djokovic disputando la competencia. Es una victoria amarga, siempre quedará la duda sobre el curso del torneo; y por lo mismo debería leerse con una marca, un asterisco que a pie de página explique que por motivos puramente políticos y no por condiciones deportivas se privó a un competidor jugar y disputar un título.

    Quizá la final hubiera sido otra. Quizás el ganador hubiera sido otro. O quizá no…por eso, esa duda que invade la gesta deportiva del Abierto de Australia lo afea. Esa duda de que el deporte sirve y es usado, una vez más, como vehículo para propagar una narrativa política que lastimosamente no podemos decir “como nunca antes había ocurrido”.

  • Educación estatal, la vaca sagrada de nuestro tiempo

    No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión. Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    Hay justificadas quejas por la politización y el consiguiente adoctrinamiento en instituciones de enseñanza y, sin embargo, se acepta que los aparatos estatales impongan criterios curriculares en esos centros, sean estatales o privados, que en este último caso están privados de independencia.

    La característica medular de la educación estriba en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo. Nadie debiera tener la facultad de imponer estructuras curriculares puesto que de ese modo se cierran las puertas y ventanas de un sistema que requiere el máximo oxígeno en un proceso competitivo en el que se establecen auditorías cruzadas para lograr los mayores niveles de excelencia. Uno de los pilares de cualquier educación que se precie de tal consiste en fomentar el pensamiento independiente y en la capacidad de cuestionar el statu quo y despejar telarañas mentales, lo cual pretendemos hacer en esta nota periodística. Los aparatos de la fuerza debieran ser ajenos a la educación. No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión.

    Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    No se trata de sostener en modo alguno que en las instituciones estatales no hay excelentes profesores y profesoras. Por otra parte, no sería consistente con mi propia trayectoria fuera de ámbitos universitarios privados si pensara que toda la enseñanza estatal es deficiente ya que también me he desempeñado en universidades estatales. No se trata de refutar el hecho de lo mucho y bueno aprendido en entidades gubernamentales de enseñanza merced a las esforzadas y meritorias tareas de maestras y maestros. Salvando las distancias, tampoco es el caso de discutir en nuestro medio la faena formidable de Sarmiento en un territorio virgen, aun con las críticas por haber desplazado la enseñanza privada debido a la «gratuidad» de su propuesta (recordemos al pasar que nada es gratis).

    A esta altura de los acontecimientos, se trata de revisar el fondo del asunto y no para circunscribirlo al caso argentino, sino para formular un análisis global que cabe a todas las instituciones estatales de educación en todas las latitudes. No es un asunto de mala voluntad, sino de independencia y de incentivos puesto que no es lo mismo cuando uno paga las cuentas que cuando fuerza a otros a pagarlas.

    Las acreditaciones, en los casos en que se requieren, serían realizadas, tal como sucedía originalmente, a través de academias e instituciones privadas que, en el proceso, además, sirven también de auditorías cruzadas y en competencia por la calidad de los programas.

    Por otra parte, es menester contemplar las características únicas de cada uno de los que aplican para la educación formal, que incluso lo son de un modo multidimensional en la misma persona, por lo que se requiere un proceso dinámico y cambiante.

    Debe comprenderse que todos pagamos impuestos, especialmente los más pobres, que pueden no haber visto nunca un formulario fiscal. Esto es así porque aquellos que son contribuyentes de jure reducen sus inversiones, lo cual, a su turno, disminuye salarios e ingresos en términos reales, una secuencia que tiene lugar debido a que las tasas de capitalización constituyen la única explicación por la que se eleva el nivel de vida.

    Más aún, si tomamos en cuenta el concepto de utilidad marginal resulta claro que una unidad monetaria –a pesar de que no son posibles las comparaciones intersubjetivas de utilidad ni tampoco pueden referirse a números cardinales– en general no es lo mismo para una persona pobre que para una persona rica. En el primer caso, manteniendo los demás factores constantes, el efecto negativo del tributo será mayor, lo cual hace que el impacto impositivo recaiga en definitiva con mayor peso en los más pobres como consecuencia de la antedicha contracción en las inversiones.

    Desde otra perspectiva, los costos por estudiante en las entidades estatales de educación son habitualmente más elevados que en instituciones privadas, por la misma razón que opera «la tragedia de los comunes» en cuanto a incentivos que hacen que las mal llamadas «empresas estatales» sean ineficientes. Por ende, debieran venderse las instituciones estatales de enseñanza, por ejemplo, a los mismos encargados de los respectivos claustros con todas las facilidades del caso. Y en la transición, para financiar a los que no cuentan con ingresos suficientes, pero tienen condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, se ha sugerido el sistema de vouchers en repetidas ocasiones. Este sistema exhibe un non sequitr: esto significa que de la premisa de que otras personas debieran ser forzadas a financiar la educación de terceros no se sigue que deban existir instituciones estatales de educación, ya que el voucher (subsidios a la demanda) permite que el candidato en cuestión elija la entidad privada que prefiera.

    Se ha dicho repetidamente que la educación es un bien público, pero esta afirmación no resiste un análisis técnico ya que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión propios de los bienes públicos.

    También se ha dicho una y otra vez que la educación estatal debe incorporarse porque le da sustento a la idea de la «igualdad de oportunidades». Esta figura, prima facie parece atractiva pero es del todo incompatible y mutuamente excluyente con la igualdad ante la ley. El liberalismo y la sociedad abierta promueven que la gente disponga de mayores oportunidades, no iguales, debido a que las personas son distintas. La igualdad es ante la ley, no mediante ella.

    Se argumenta que los niños debieran contar con un minimum de enseñanza tal como el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero si los padres de familia consideran que eso es importante, es eso a lo que se le otorgará prioridad tal como ha ocurrido a través de la historia por medio de pagos directos o por medio de becas. Es muy cierto que la educación es fundamental, pero más importante aún es el estar bien alimentado y ninguna persona de sentido común, a esta altura, propondrá que la producción de alimentos esté en manos del Estado, porque la hambruna es segura.

    Si prestamos atención a los escritos de historiadores, comprobaremos que, comenzando con Atenas, la Roma de la República antes del Imperio, el mundo árabe en España y en el comienzo de las colonias estadounidenses no había interferencia estatal en materia educativa. Cualquiera podía instalar un colegio y competir para atraer alumnos a muy diferentes precios y condiciones, lo cual produjo como resultado la mejor educación del mundo de entonces. Debido a que el control gubernamental poco a poco se fue apropiando de la educación, desde el siglo XVII se instaló el primer sistema estatal en Alemania y en Francia. Ya en el siglo XVIII la mayor parte de Europa estuvo bajo la influencia de este sistema (excepto Bélgica, que lo impuso en 1920).

    Por último, destaco que, en una sociedad abierta, cuando se estima que padres lesionan derechos de sus hijos sea en materia educativa, alimentaria o física, quienes detectan esas conductas pueden actuar como subrogantes ante la Justicia.

  • Covid impulsa al 43% de los inversores institucionales a adoptar una visión mucho más positiva de las criptomonedas

    La visión de muchos inversores institucionales cambió y ahora ven con buenos ojos a las criptomonedas, revela una encuesta. 78% de los encuestados tiene una visión favorable sobre Bitcoin y un 77% sobre Ethereum.

    Sin duda, la pandemia de Covid nos ha cambiado a todos. Muchos, de hecho, modificaron totalmente su forma de trabajar, o cambiaron a labores muy distintas, o buscaron nuevas formas de invertir. Lo mismo le pasó a los inversores institucionales, según una encuesta realizada por Nickel Digital Asset Management y compartida por el medio Finbold.

    La encuesta, hecha a inversores institucionales y gerentes financieros que juntos administran aproximadamente USD $108,4 mil millones en activos, reveló que desde que comenzó la epidemia de coronavirus, “el 43 % dice que ahora tiene una visión mucho más positiva de las criptomonedas, y el 35 % dice que ha mejorado un poco su visión”.

    La investigación hecha Nickel Digital Asset Management, un administrador de fondos de cobertura de activos digitales con sede en Londres fundado por senior traders y profesionales de la inversión, también reveló que el 78 % de los inversores actualmente tiene una visión favorable o constructiva de Bitcoin, y solo el 9 % tiene una opinión negativa. En referencia a Ethereum, los valores son 77% con valoración positiva y 7% con valoración negativa. En 2018, Nickel anunció la recaudación de USD $50 millones para su fondo de inversión cripto.

    La directora de Ventas Institucionales de Nickel Digital, Fiona King, declaró: «Muchas criptomonedas han tenido un buen desempeño desde que comenzó la crisis del Coronavirus. Desde el 1 de enero de 2020, el valor de Bitcoin y Ethereum ha aumentado un 460 % y un 1812 %, respectivamente».

    “Los criptomercados y los mercados digitales también han madurado mucho, brindando mayores servicios de custodia y liquidez, por ejemplo. Todavía queda mucho por hacer, especialmente en el área de la regulación, pero el mercado seguirá evolucionando y creciendo y, a medida que esto suceda, las percepciones a largo plazo de las criptomonedas y los activos digitales mejorarán aún más, y los inversionistas profesionales aumentarán su interés y asignación a ellos.”

    58% ve un fuerte crecimiento de capital en cripto

    La encuesta incluyó que los participantes identificaran sus tres razones principales para adoptar una perspectiva más favorable de las criptomonedas desde que comenzó la pandemia.

    Sobre eso, el 58 % de los inversores profesionales destacó un crecimiento significativo del capital, seguido por el 53% que dijo que numerosos criptoactivos y activos digitales han mostrado atractivas ventajas de diversificación en comparación con las otras clases de activos tradicionales.

    Los participantes de la encuesta también mencionaron mejores servicios de custodia como una de las tres razones principales para volverse más optimistas sobre las criptomonedas, mientras que el 41 % también destacó el aumento de la capitalización de mercado y su influencia favorable en la liquidez como factor.

    Las conclusiones del estudio se basan en entrevistas online con 50 gestores de patrimonio y 50 inversores institucionales de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Emiratos Árabes Unidos, realizadas en noviembre de 2021.

    En última instancia, de acuerdo con la investigación, parece que las percepciones de las criptomonedas por parte de los inversores institucionales y los administradores de patrimonio están cambiando, y nada indica que la tendencia no se consolidará a futuro.

    Fuente: Finbold, Diario Bitcoin

  • El veto de varios países de Europa amenaza con estancar la reforma fiscal global.

    La directiva de la UE se enfrenta a la resistencia de Polonia y Hungría, Malta, Estonia y Suecia para implementar una tasa impositiva corporativa mínima del 15%. El desafío pone en duda el objetivo de la comisión de un acuerdo entre los gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo bajo la presidencia francesa de la UE para cumplir con la fecha límite acordada a nivel mundial de enero de 2023 para la entrada en vigor de la nueva reforma fiscal global.

    Este martes pasado, 18 de enero, los ministros de finanzas de la UE se reunieron en Bruselas para discutir la directiva propuesta por la Comisión en diciembre del año pasado, luego del acuerdo internacional de la OCDE en octubre para introducir la tasa impositiva corporativa mínima efectiva del 15% para aquellas empresas con una facturación anual superior a 750 millones de euros, teniendo la OCDE como objetivo la eliminación de los paraísos fiscales y la garantía de que las empresas multinacionales del mundo, incluidos los gigantes tecnológicos, paguen sus impuestos.

    El acuerdo de octubre se basó en dos pilares. El pilar uno reasigna una parte de los impuestos pagados por las multinacionales grandes y altamente rentables de la jurisdicción de su sede a la jurisdicción en la que se realiza la facturación, mientras que el pilar dos introduce una tasa impositiva corporativa mínima efectiva del 15%.

    Mientras que para el pilar uno aún no se ha llegado a un acuerdo técnico a nivel de la OCDE, los signatarios del acuerdo fiscal de la OCDE ya pueden implementar el pilar dos. Todos los estados miembros de la UE se encuentran entre los signatarios.

    Tanto la Comisión Europea como el gobierno francés, quieren implementar la directiva lo más rápido posible. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, dijo este martes: “Para la credibilidad de todos nosotros en esta mesa […], es importante que adoptemos esta directiva rápidamente”, dijo a sus colegas ministros. Sin embargo, los ministros de Finanzas de Polonia y Hungría, Malta, Estonia y Suecia discreparon. Temen que avanzar demasiado rápido en el impuesto corporativo mínimo podría poner a la UE en una posición más débil para exigir la implementación del pilar 1 del acuerdo fiscal de la OCDE.

    “El pilar 1 y el pilar dos están inherentemente vinculados y no vemos ninguna posibilidad de separarlos dentro de la UE”, dijo el ministro polaco Tadeusz Koscinski a los ministros de finanzas de la UE. “Necesitamos insistir en establecer garantías legales para que se implementen ambos pilares”, dijo Koscinski.

    Lo mismo piensa el ministro húngaro, Mihály Varga, para quien “ambos pilares deben abordarse juntos” y los progresos en el segundo de ellos deben ser “paralelos” a los avances en el primero. “Creemos que las reglas de impuestos mínimos globales solo pueden implementarse si otros países también cumplen con sus compromisos políticos”, dijo Varga.

    “Es muy importante tener en cuenta que se acordó una reforma global que se compone de dos pilares. Creemos que la UE debería trabajar asegurando la aplicación de ambos”, explicó también la ministra de Finanzas de Estonia, Keit Pentus-Rosimannus.

    Por su parte, Suecia compartió su “preocupación” por este calendario que considera apretado y su ministro de Finanzas, Mikael Damberg, avanzó que puede ser un “problema en su país debido a los requisitos constitucionales de elaboración de leyes”, dijo Damberg.

    Mientras tanto, Irlanda respaldó la directiva a pesar de que durante mucho tiempo se había opuesto al acuerdo a nivel de la OCDE, así como España, Países Bajos, Portugal, Grecia, Bélgica, Alemania y Dinamarca, entre otros. «En octubre de este año, 137 países apoyaron un acuerdo multilateral histórico para transformar la tributación corporativa global», dijo a los periodistas el comisionado económico Paolo Gentiloni. «Ya es hora de que cambien los impuestos globales», afirmó.

    Cuando se le preguntó sobre posibles reticencias futuras entre los países de la UE, Gentiloni argumentó que la UE no está armonizando las normas fiscales. «No estamos aboliendo la competencia fiscal. No estamos introduciendo una armonización de los impuestos corporativos en la UE, todavía tendremos diferentes niveles de impuestos corporativos en diferentes países. Estamos introduciendo un techo, un límite a la carrera hacia el abismo». dijo el comisario italiano.

  • La oculta verdad de la CSS

    Quien sabe por dónde andan quienes escriben y escriben advirtiendo que la Caja de Seguro Social (CSS) “va a quebrar”. No puede quebrar a futuro lo que ya está quebrado. Que no lo quieran reconocer, es harina de otro costal. Y no hablo del gobierno actual, sino de todos los gobiernos, comenzando por el que parió semejante estafa piramidal, la cual estaba condenada desde su fatal alumbramiento. Y “condenada”, no sólo porque un esquema que depende de que entren otros para financiar a los primeros, es inviable en el tiempo si los que ingresan son menos a los que van egresando, sino porque la ley lo prohíbe y establece cárcel para quien comete ese delito financiero.

    Están los casos como el de Bernie Madoff y en el plano local David Murcia, que fue acusado penalmente por lo mismo. Pretender que, si lo hace el gobierno, entonces sí está bien, es horrible y origen y razón de muchos de nuestros males. ¿Será que ya pocos recuerdan las distintas estafas piramidales que han pasado por Panamá y dejado a tantos estafados y sin defensión?

    Hoy día hablar de un “rescate” o de “salvar” la CSS es… mejor ni lo califico, pues la única realidad brutal es que la CSS es INSALVABLE. No hay salidas mágicas y sólo quedan las dolorosas. Y con “dolorosa” me refiero a una amputación del miembro necrótico o, tal vez de todo el cuerpo.

    Una posible alternativa sería la emisión de bonos a los cotizantes por el valor de su aporte; bono que podrían, entonces, hablando de VIM, negociar en el mercado secundario o esperar a su vencimiento para cobrarlo. En tal realidad no queda otra que cada quien se haga cargo y responsable de su realidad económica. Podrían inclusive negociar su bono con empresas que ofrezcan programas de seguro de vejez, invalidez o muerte; con la posibilidad de aportes voluntarios a un fondo de pensiones, que hoy día podría incluir a las criptomonedas. El mercado otorga muchísimas posibilidades para todos y con diferentes aversiones al riesgo.

    A fin de cuentas, lo que hicimos todos y sacaron a relucir los decadentes politicastros fue abusar criminalmente del buen término “solidaridad”. ¿A quién se le ocurre buscar solidaridad en el estercolero político?

    Todo ello deja por fuera el tema de la salud, el cual también hay que llevarlo al quirófano de la verdad y la realidad, que, al menos, sería regresarlo a la realidad del mercado; dado que meter la politiquería en los negocios es cosa de “#$%&. A ver si algún día superamos el absurdo “no a la privatización”, de decir que sólo deja a la población en el camino del colapso y… ojalá no sea el camino de horribles desórdenes en las calles que profundicen mucho más el desastre.

  • Mayor confianza es clave para la recuperación postpandemia de América Latina y Caribe: BID

    Los países con mayor confianza tienden a gozar de mayores niveles de productividad, que aquellos donde los índices de confianza son bajos y que poseen una economía informal más grande en relación con su PIB.

    Fortalecer la confianza es fundamental para que el sector empresarial se vuelva más dinámico y se realicen las reformas económicas necesarias para potenciar la recuperación de América Latina y el Caribe post-COVID, reveló el jueves un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

    De acuerdo el informe «Confianza: la clave para la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe» la desconfianza es un problema que limita el desarrollo socioeconómico de la región y afecta la capacidad de sus países para resolver retos complejos, como el cambio climático.

    Nueve de cada diez personas en la región desconfían del prójimo, según el estudio que encontró niveles de confianza equivalentes a una cuarta parte a los de países desarrollados que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

    «Promover la confianza mediante una mayor transparencia e instituciones más sólidas debería ser una prioridad en la agenda política de América Latina y el Caribe. Colocar la confianza en el centro de la toma de decisiones gubernamentales reavivaría significativamente el desarrollo en la región», dijo en un comunicado el presidente del BID, Mauricio Claver-Carone.

    «Mayor confianza significa menos burocracia que daña a los negocios, a las inversiones y a la innovación. Significa gobiernos más transparentes, comprometidos en cumplir sus promesas y a rendir cuentas», agregó.

    Para Claver-Carone la confianza también permite a los ciudadanos aportar su voz y opiniones para participan activamente en las democracias apoyando la construcción de sociedades más inclusivas.

    Los países con mayor confianza tienden a gozar de mayores niveles de productividad, mientras que aquellos donde los índices de confianza son bajos, poseen una economía informal más grande en relación con su Producto Interno Bruto (PIB), según el informe.

    Altos niveles de confianza producen democracias más sólidas, aumento del emprendimiento y la innovación, mayor crecimiento de empresas y contratación de empleados, alza de la recaudación de impuestos, aumento de la inclusión financiera de las personas y un incremento de la demanda de bienes públicos como la educación de calidad, de acuerdo con el estudio del BID.

    El informe recomienda que los gobiernos de la región, al momento de diseñar políticas públicas, crear incentivos para que funcionarios públicos, agentes económicos y los ciudadanos actúen de manera fiable.

    Los gobiernos deben reducir las brechas de acceso a la información invirtiendo tanto en organismos reguladores de primer nivel como en educación poniendo más información a disposición de los ciudadanos para empoderarlos y disuadir conductas poco fiables, según la investigación del BID.

    Asimismo, los gobiernos deben elevar las rendiciones de cuentas y fortalecer a las instituciones independientes que velan por el cumplimiento de las normas para que los ciudadanos sientan que puedan contar con estas en caso de abuso gubernamental, de empresas u otros ciudadanos.

    «Este informe ofrece un camino hacia reformas que favorecerán al mercado, y a la vez desarrollarán una mayor cohesión social», dijo Eric Parrado, economista jefe del BID.

    Fuente: BID, VOA

  • Huxley, Fukuyama y Lewis, una terna inquietante

    La tecnología y la ciencia son de inmensa utilidad empleadas para el bien y constituyen una tremenda amenaza si se le da un destino perverso.

    De entrada planteamos la tesis general de esta nota: los progresos científicos y tecnológicos han sido espectaculares y han facilitado y mejorado en grado sumo la vida de las personas, pero si esos instrumentos se usaran para desfigurar la naturaleza humana el pronóstico será por cierto sumamente sombrío y triste con lo que el hombre se convertirá en una caricatura grotesca.

    Aldous Huxley publicó «Un mundo feliz» en 1932 con ideas muy distintas a las que luego abrazó en cuanto al sustento filosófico. Ya en el prólogo de la edición de esa obra en 1946 se percibe el cambio en el trasfondo de los comentarios y mucho más profundos en «Un mundo feliz» revisitado de 1958 donde su comprensión y fundamentación de la sociedad libre es sobresaliente y ya despojado de errores anteriores respecto al marco conceptual. Este pensamiento magistral y sustancioso venía insinuándose en su selección publicada bajo el título de «Ends and Means» donde resume su línea argumental y eje central de donde deriva sus consideraciones posteriores: “En mayor o menor medida todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de gobernantes corruptos por mucho poder, y por un grupo grande corrupto por demasiada obediencia pasiva e irresponsable”.

    En la antedicha revisión de 1958 no abandona sino que reitera su preocupación por la eventual entrega de dosis químicas que den sensación de felicidad y acatamiento al poder de turno donde “no hay espacio para la libertad”, es decir, “la pesadilla de la organización total”. Sostiene aquí que el mundo orwelliano consistía en el avance del Gran Hermano sobre las libertades individuales, sin embargo, su pronóstico es muchísimo más peligroso y letal, es la esclavitud aparentemente voluntaria debido a la distorsión química de la voluntad. Advierte del uso degradado de la manipulación genética. Concluye que “Psíquica y físicamente cada uno de nosotros somos únicos. Cualquier cultura que en nombre de la eficiencia o en nombre de algún dogma político o religioso pretenda standarizar al ser humano comete un crimen contra la naturaleza humana […] en el proceso de fabricar una organización en el sentido apuntado solo creará un estado totalitario.”  Y luego advierte que “Una nueva ética social está reemplazando nuestra ética tradicional, un sistema en el que es primordial el individuo. Las palabras clave en esta ética social son ajuste, adaptación, orientación social, pertenencia, lealtad grupal, pensamiento social.” Y escribe que finalmente esta visión contraria a la libertad de las personas hace que “surjan los Stalin y Hitler que en sus hediondas normas se subordinan los fines individuales a sus fines que mezclan violencia y propaganda y la sistemática manipulación de las mentes.” Henos aquí con lo que Huxley interpreta es la explicación por lo que retrocede el respeto recíproco, en este sentido señala con énfasis que “casi todos desean la paz y la libertad pero muy pocos son los que tienen el necesario entusiasmo por los pensamientos y las acciones tendientes a esa paz y libertad.”

    Por su parte, Francis Fukuyama que en «El fin de la historia» se basó en un marxismo al revés, a saber, su prognosis en cuanto a que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza sería inexorable la libertad y los mercados libres. Como es sabido, nada en lo humano es inexorable, todo depende de lo que seamos capaces de hacer. Sin embargo años después publicó «El fin del hombre» donde aparecen preocupaciones similares a las destacadas por Huxley a quien cita como precursor en el señalamiento de personas que “ya no poseen las características que nos otorgan dignidad humana” puesto que “la amenaza más significativa planteada por la biotecnología contemporánea estriba en la posibilidad de que altere la naturaleza humana”. Reproduce un pensamiento que nos recuerda a lo consignado en el siglo XVII por Algernon Sidney: “Estamos inmersos en un sistema donde la mayoría ha nacido con monturas sobres sus espaldas mientras unos pocos lo han hecho con coronas sobre sus cabezas”, así tal vez sin proponérselo Fukuyama escribe que “El interrogante definitivo suscitado por la biotecnología es ¿que será de los derechos políticos cuando de verdad seamos capaces de producir unos individuos con sillas de montar en las espaldas y otros con botas y espuelas?”, al fin y al cabo “Hitler no es sino el más famoso paladín del pensamiento genético.”

    Hay aquí un debate paralelo que insinúa Fukuyama y es sobre el materialismo filosófico que una y otra vez reaparecen en torno a la materia que ahora estudiamos sobre lo que hemos analizado en detalle en otra oportunidad y sobre lo que volveremos en el futuro dada la relevancia del asunto. Se trata de subrayar el error común de mantener que la conducta humana está determinada por lo que en la práctica se niega la libertad. Una cuestión que constituye los cimientos de la sociedad libre. Es su punto de partida. En un primer abordaje del tema Fukuyama parece circunscribir la acción al cerebro y a la influencia del entorno sin considerar la mente, aunque Fukuyama en última instancia al percatarse del embrollo en que está esgrime que “nunca llegaremos a comprender del todo cómo se forma el comportamiento” a pesar de que vuelve a las andadas al referirse al “arquetipo físico del criminal” sin atender a las características psíquicas de la persona tal como lo han puesto en evidencia autores como Stanton Samenow en Inside the criminal mind y tantos otros estudiosos de fuste que engrosan una muy nutrida bibliografía en esta dirección por más que Fukuyama intercala opiniones de personajes como Robert Cook-Degan en cuanto a que “los genes jamás determinan el cien por cien la condición de un individuo” y puesto que, como queda dicho, más adelante afortunadamente se pronuncia sobre el libre albedrío de modo ajustado a la realidad lo cual deja a lector con una sensación de ambigüedad y zigzagueo en esta materia tan crucial.

    Otra discusión paralela que introduce Fukuyama es la noción freudiana de enfermedad mental que ha sido refutada entre otros por Thomas Szasz en su libro «El mito de la enfermedad mental» donde explica que desde la perspectiva de la patología una enfermedad es una lesión en tejidos, células o cuerpos pero nunca es atribuible a la mente puesto que las ideas no están enfermas.

    De cualquier modo, Fukuyama con razón arremete contra el tratamiento desaprensivo del genoma y la clonación humana “puesto que lo que en definitiva está en juego en la biotecnología no es simplemente el cálculo materialista de los costos y beneficios relativas a las tecnologías médicas sino los propios fundamentos del sentido moral humano” ya que “las instituciones de las democracias liberales capitalistas contemporáneas han tenido éxito porque se fundamentan en asunciones sobre la naturaleza humana.”

    Por último en cuanto a este autor, lamentablemente se refiere a quienes se oponen al aborto como si los argumentos estuvieran basados en cuestiones religiosas cuando en verdad se trata de asuntos puramente científicos. Nos hemos pronunciado con detenimiento sobre esta aberración. En este sentido, entre otras muchas manifestaciones científicas, es pertinente reproducir nuevamente la conclusión de la muy oportuna declaración oficial en el medio argentino por parte de la Academia Nacional de Medicina: “Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción.”

    El tercer autor es C. S. Lewis en su trabajo titulado «La abolición del hombre» cuya edición original data de 1944. En esta obra Lewis subraya que su objetivo no es para nada desconocer las magníficas contribuciones de la ciencia, sus observaciones van dirigidas a una interpretación horrible de aquello de ponderar la ciencia como “el dominio de la naturaleza por el hombre” que no vaya a trocar por la abolición de la naturaleza humana en cuya situación “el hombre será un paciente del poder político” puesto que en este contexto “la conquista del hombre sobre la naturaleza -si los sueños de ciertos planificadores científicos se concretan- significa el mando de unos pocos cientos de personas sobre millones y millones de seres humanos” ya que “la nueva era construirá un aparato estatal de irresistibles técnicas científicas” y en este cuadro de situación no es que se trate de “hombres infelices puesto que no serían hombres sino artefactos”, este es el riesgo de usar mal la tecnología y la ciencia. El razonamiento que conduce a esta calamidad es tan absurdo “como aquel irlandés que descubrió que su calefactor nuevo gastaba la mitad de combustible que el anterior, por ende se compró otro para que el consumo desapareciera”.

    En resumen, la tecnología y la ciencia son de inmensa utilidad empleadas para el bien y constituyen una tremenda amenaza si se le da un destino perverso tal como hoy sucede con los procedimientos modernos a que recurren burócratas imbuidos por doquier de un estatismo galopante para manejar a su antojo vidas y haciendas ajenas. Las reflexiones de esta terna nos invitan a pensar cuidadosamente sobre estas voces de alarma al efecto de evitar la aparición de contrabando de monstruos en reemplazo de la condición humana.

  • Las pasiones que alimentan las grietas

    Hay entre nosotros ciertas ideas que asumimos como credos y alimentan la brecha que todos conocemos. ¿De dónde vienen y por qué se forman así? También las pasiones parecen alimentar las respuestas a esa pregunta.

    El 26 de diciembre pasado falleció Edward Osborne Wilson (1929-2021), tal vez un desconocido para casi todos. Fue un destacado biólogo y naturalista, profesor en Harvard y sujeto al mismo tipo de pasiones que alimentan nuestros debates, sólo que en otro campo. Y curiosamente, sus conclusiones son importantes aportes a las razones de estos mismos enfrentamientos.

    En una sesión de la American Association for the Advancement of Science en 1978, cuando fue presentado ante la audiencia, un participante subió y le vació la jarra de agua en la cabeza. Al rato, luego de secarse continuó con su conferencia. ¿Qué es lo que generó semejante rechazo? ¿Qué pudo ofender tanto? Y si bien fue uno el que lo hizo, el principal frente de rechazo a sus investigaciones eran profesores de la misma Harvard.

    Lo que hizo Wilson fue cuestionar una visión prevalente entre científicos y filósofos desde John Locke, conocida como la “página en blanco”. Según esta, no hay ideas innatas en la mente (así se titula uno de los primeros capítulos del libro de Locke Ensayo sobre el Entendimiento Humano), llegamos a este mundo con un cerebro que es una página en blanco que comenzamos a llenar con los datos e información que recibimos a través de los sentidos. Es decir, nuestra formación es esencialmente cultural, nos empapamos del mundo que nos rodea.

    Wilson partió del supuesto opuesto, que existe una base biológica para nuestras conductas, al menos algunas de ellas. El rechazo fue completo, especialmente desde la izquierda, que consideraba esto era una justificación de la discriminación en base al sexo o a la raza. Se asociaban estas ideas con la eugenesia, la idea de mejorar la herencia genética a través de ciertas intervenciones o la selección de ciertos individuos. La eugenesia terminó totalmente desacreditada cuando se la asoció con el intento nazi de generar una raza superior o políticas posteriores de esterilización forzada, y con toda razón. Todo eso se volvió mala palabra, pero no solamente se volvió tabú la eugenesia sino la biología social misma y no son la misma cosa. Wilson fue asociado con esas propuestas y discriminado cuando su campo era el de la ciencia, no el de la política.

    ¿Porqué la izquierda rechazaba de plano una influencia biológica en las conductas? Pues porque en el centro de su ideología se encuentra la necesidad de formar un “hombre nuevo”, en palabras del Che. Era necesario moldear las mentes humanas para que se adecuen al nuevo sistema, uno en el que las personas estarían motivadas por la revolución, el socialismo, no por los intereses personales. El Khmer Rouge llevó a la práctica estas ideas. Tal vez no es de extrañar que encontráramos posiciones similares en los dos extremos, unos por la positiva (formar nueva gente), otros por la negativa (eliminar “mala” gente).

    Pero lo de Wilson no tenía nada que ver con la eugenesia, sino con la ciencia. No obstante, sus aportes científicos también han preocupado a algunos liberales, tal vez porque si ciertas conductas son “predeterminadas” entonces se reduce el campo del libre albedrío y de la responsabilidad individual. No obstante, Wilson nunca fue “determinista” y en 1975 publicó un libro de gran impacto, Sociobiología, la nueva síntesis, donde analiza aquellas conductas humanas moldeadas por la evolución en beneficio de la reproducción de los genes, algo que ya había planteado Darwin en El Origen de las Especies.

    Este mundo abierto por Wilson explota en estos momentos con aportes de las ciencias naturales y sociales de todo tipo, y tienen auge en libros de divulgación de gran éxito como los de Jordan Peterson, Steven Pinker, Matt Ridley, Gerd Gigerenzer y muchos otros, que buscan explicar también las raíces de ciertas ideas que predominan en nuestra sociedad. Esto se extiende a las ideas económicas, por supuesto. ¿Por qué la gente piensa que las exportaciones son buenas y las importaciones son malas? ¿Por qué favorece el control de alquileres o de precios cuando sabemos que nunca funcionan? Hay un elemento cultural, por supuesto, pero asentado en las emociones. Los políticos conocen esto intuitivamente, pero muy bien, apelan a esas emociones, no a la razón. Apelan al sentimiento de tribu, no a una mente abierta y globalizada.

    Muchas de esas emociones “vienen de fábrica”, como planteara Wilson, y sobre ellas se montan los políticos populistas planteando siempre “ellos contra nosotros”: el problema es siempre el FMI, el capitalismo, los acreedores, etc. Los liberales tienen más problemas en promover su idea de un orden abierto y globalizado, una idea que tiene no más de 200 años; nada en términos de la evolución de la mente en grupos por siglos.

  • ¿No hay plan?, una nota para distraídos

    En otras ocasiones lo he consignado, pero en vista del renovado entusiasmo y énfasis con que se esfuerzan los distraídos para denunciar que no hay plan, es necesario reiterar y contradecir a los incautos y anoticiarlos que sí hay plan.

    Un plan tan efectivo para producir resultados inmediatos que ni siquiera los fulanos de marras se percatan que existe, quienes miran para otro lado atolondrados por las circunstancias. Es tan eficiente el plan en curso que avanza a pasos agigantados de un modo tal que se hace invisible para ojos muy poco atentos y acostumbrados a que un plan tiene que tener ciertas características que ellos solo conciben como posibles, son mentes estructuradas incapaces de advertir el peligro. Están estructurados en base a fabricaciones preconcebidas con lo que no pueden interpretar otras manifestaciones fuera de su estrecha familiaridad.

    Para estos liliputenses solo hay plan si se consignan guarismos tales como el porcentaje de déficit fiscal, el ritmo de expansión monetaria, el comportamiento de la maraña tributaria o la evolución de la deuda, el resto no puede ser un plan aunque se planifique la destrucción de todo vestigio de procedimientos civilizados.

    Si le hubieran dicho a Fidel Castro, a Hugo Chávez o ahora a Daniel Ortega o a Kim Jung Un que sus gobiernos no tienen plan se hubieran descostillado de risa.

    ¿No se ve con toda claridad la celeridad con que el plan totalitario procede sin cortapisas de alguna firmeza, solo rodeados de declaraciones altisonantes y sin resultados concretos? ¿No se ve que ya no tiene sentido la parla sobre la República puesto que por el momento no hay vestigio de república? Un sistema republicano tiene cinco componentes, la alternancia en el poder, la responsabilidad de los actos de gobierno ante los gobernados, la publicidad de los actos de gobierno en el contexto de la necesaria transparencia, la división de poderes y la igualdad ante la ley. Muy poco queda en pie y sin embargo se insiste en que no hay plan como si nuestras dolencias vinieran por azar.

    Tengamos en cuenta que la igualdad ante la ley no es desde luego que todos seamos iguales para ir a un campo de concentración, se trata de la igualdad de derechos atada e inseparable de la noción de Justicia que según la definición clásica es el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite a la propiedad privada, una institución extremadamente vapuleada en nuestro medio por los atropellos inmisericordes del Leviatán.

    Se porfía que no hay plan mientras los planificadores se mofan de la tontera ajena y siguen introduciendo nuevos gravámenes, nuevas expansiones galopantes de la base monetaria, nuevos endeudamientos internos y externos, nuevos subsidios, nuevas legislaciones laborales que aniquilan el trabajo y nuevas regulaciones asfixiantes. Pero los supuestos soldaditos de la cordura aseguran que no hay plan.

    Si seguimos rodeados de estos irresponsables pronto todos nos encontraremos en un inmenso Gulag donde cuando ya sea demasiado tarde se reconocerá que ese era el plan impuesto y dirigido por los capitostes que administrarán los alambrados de púa. Para los distraídos si un plan no se anuncia acompañado de una planilla Excel o si no encaja en los criterios de la burocracia del FMI no es un plan. Si no se dice claramente cuál es el rumbo, no hay rumbo aunque los acontecimientos se precipiten machaconamente siempre en la misma dirección. Hasta que el choque contra la pared última no sea patente no hay plan, por más que la velocidad de los acontecimientos conducidos por megalómanos exponenciales se acerca a la pared definitiva y por más que se hayan producido reiterados choques espectaculares contra paredes intermedias como avisos de peligro inminente de la catástrofe final. Por más que todo ello ocurra, se sigue manteniendo que no hay plan lo cual desdibuja la noción de plan y las trifulcas de palacio que entretienen a tantos con chismografía de segunda, igual que con el cuento del lobo feroz es para comernos mejor.

    Tal vez convenga en este contexto alguna reflexión sobre el sentido del derecho a los efectos de escapar de la trampa del no-plan mientras nos devora el si-plan basado en la estrangulación de las autonomías individuales y consiguientemente del derecho. De un largo tiempo a esta parte la noción original de la ley se ha deteriorado significativamente. En la tradición del common law y en buena parte del derecho romano, especialmente durante la República y la primera parte del Imperio, el equivalente al Poder Legislativo era para administrar las finanzas del gobierno mientras que el derecho era el resultado de un proceso de descubrimiento que surgía de otro campo: los fallos de árbitros según los convenios entre partes que el poder de policía se encargaba de hacer cumplir.

    El jurisconsulto italiano Bruno Leoni en su célebre obra La libertad y la ley explica que “estamos tan acostumbrados a pensar en el sistema del derecho romano en términos del Corpus Juris de Justiniano, esto es, en términos de una ley escrita en un libro, que hemos perdido de vista cómo operaba el derecho romano […] El derecho romano privado, que los romanos llamaban jus civile, en la práctica, no estuvo al alcance del legislador […] por tanto, los romanos disponían de una certidumbre respecto de la ley que permitía a los ciudadanos hacer planes para el futuro de modo libre y confiado y esto sin que exista para nada escrito en el sentido de legislaciones y códigos” a diferencia de lo que hoy ocurre en cuanto a que cualquier legislación puede modificarse abruptamente en cualquier dirección, en cualquier área o abarcando extensos territorios.

    El filósofo del derecho Lon Fuller en The Principles of Social Order concluye que “el juez que tiene claramente en su mente que el principio del contrato puede, sin su ayuda, servir como ordenamiento social abordará su materia con un espíritu diferente de aquel juez que supone que la influencia del contrato en los asuntos humanos deriva enteramente de la legislación fabricada por el Estado”, lo cual expande en su libro titulado The Morality of Law en la que crítica muy documentadamente al positivismo legal, corriente que desafortunadamente hoy predomina en la mayor parte de las Facultades de Derecho en la que los egresados citan legislaciones, incisos y párrafos pero desconocen los fundamentos de la norma extramuros de la ley positiva.

    Nota: editado ligeramente para darle contenido internacional al artículo.