Categoría: Politica y Actualidad

  • De Martinellis y billetes de a uno

    El gobierno anuncia que por fin, en Octubre, van a empezar a llegar los billetes de a uno. Esto es una gran noticia, porque francamente existe una razón por la cual los chinos, gente muy práctica, hace siglos inventaron el papel moneda.

    Las monedas metálicas son un dolor de cabeza; es cierto que pueden ser eternas, he visto monedas de hace siglos en buen estado, pero pesan, hacen ruido y las máquinas expendedoras de bebidas, alimentos, recarga de tarjetas del metro y metrobus no las aceptan. Luego existe el problema de que los turistas reciben en cambio monedas de un balboa que no son convertibles fuera de Panamá en nada, lo cual significa de facto un encarecimiento de las compras que hacen en Panamá porque el vuelto no vale nada. El tema de los Martinellis es que el estado, para obtener una ganancia pequeña, comparada con el presupuesto por señoreaje, hizo reemplazar los billetes de dólar con Martinelli, que acuñó 40 millones, y luego peor con Varela, que acuñó 60 millones, para volver a obtener algunas pequeñas ganancias para el estado en Señoreaje. Esto creó en la calle un interesante experimento de teoría monetaria corroborando la Ley de Gresham.

    Hablemos primero de la Ley de Gresham.

    La Ley de Gresham, llamada así en honor de un Banquero inglés del siglo XVI, dice que cuando en un mercado coexisten dos monedas distintas, una buena, con mayor valor estable, y otra mala, con tendencia a devaluarse, la gente paga con la moneda mala, y atesora la moneda buena, lo cual hace que la moneda mala saque de circulación a la buena. Herbert Simon, premio Nobel, hizo estudios sobre la ley de Gresham, y concluyó que los asuntos estructurados sacan de atención a los no estructurados. Las cosas para las cuales se tiene que cumplir un horario o listas estrictas tienen más atención que aquellas para las cuales no existen horarios fijos y planes estructurados. A éstas se les responde con un “quizás”, “de repente más tarde”, “la otra semana”. Los pagos suelen ser asuntos estructurados, y pagarlos con la moneda menos deseable mata dos pájaros de un solo tiro.

    En cambio las incertidumbres con respecto al futuro, son asuntos no estructurados para los cuales ahorrar se convierte en un hábito cultural, y para ahorrar, bueno, es mejor usar una moneda que la experiencia demuestre que no va a cambiar de valor demasiado en el futuro. O sea la moneda buena. Mientras, para las actividades estructuradas de la vida, se usa la moneda mala que se sabe que tiene más posibilidad de perder valor en el futuro.

    La experiencia de Argentina, de Venezuela, dice que cuando la moneda se devalúa rápido, la gente prefiere usar la moneda local para los negocios diarios, y reservar los dólares y el oro para los grandes negocios eventuales, como comprar una casa.

    Volvamos a Panamá. Si bien es cierto que el acuerdo monetario de 1904 mantiene una paridad dólar/ balboa, la misma no surge simplemente porque la ley lo dice, sino porque Panamá, para acuñar cierta cantidad de moneda fraccionaria en balboas debe hacer un depósito en dólares en el Tesoro Norteamericano. Pero esto aunque sea cierto crea cierta incertidumbre a futuro. ¿Podrán gobiernos futuros hacer este depósito para sostener la paridad? ¿Son las monedas de balboa tan deseables de tener si solo se las puede usar localmente? ¿Qué es más cómodo de portar, monedas metálicas grandes o billetes? ¿Cuál moneda tiene más aceptación en una economía que usa muchas máquinas vendedoras, la metálica o el billete? ¿Cual tiene más aceptación en el extranjero, el balboa metálico de Martinelli o el billete de Dólar del Tesoro de los Estados Unidos? En fin, ¿cuál moneda es más deseable tener a largo plazo, el balboa metálico o el dólar americano?

    La respuesta la está dando en la calle el consumidor. Porque al final las monedas son artículos de consumo, y se aprecian por su utilidad para conservar y transmitir el valor, y por su utilidad como medio de intercambio. Y al final ¿cuál escoge el consumidor como más deseable y como menos deseable? El consumidor ha votado y ha deseado que las monedas de balboa son menos deseables que los billetes de a dólar. Ley de Gresham de nuevo. Así que los billetes de dólar han desaparecido de la calle y las monedas de un balboa son las monedas de uso común. Esta Ley no falla.

    Y por favor, no le echen la culpa a los venezolanos, como hacen ciertos grupúsculos xenofóbicos pagados por uno de los creadores de este fenómeno ( y su Caballo de Troya en otro partido) de decir que “no hay dólares en la calle porque los venezolanos lo mandan para fuera”. Para empezar, el dinero que mandan los venezolanos para afuera no son dólares de billetes sino unos y ceros en la memoria de computadoras. Los dólares físicos son depositados como remesas, y la casa de transferencias los convierte en unos y ceros. Los billetes físicos se quedan en Panamá e ingresan al sistema bancario, el cual los guarda. Por ahora los cajeros bancarios usan billetes de a dólar de 5 en adelante. Ley de Gresham de nuevo.

    Vemos como positivo que el nuevo gobierno haya decidido parar el relajo, y reducir poco a poco los 100 millones de monedas de balboa que circulan en la actualidad. No es lo ideal que dólares y balboas coexistan, nos parece un gradualismo equivocado e idealmente deberíamos dejar de acuñar monedas nacionales, volviendo a la libertad monetaria de la Constitución de 1904. Pero por ahora, la medida tomada es una vuelta a la seriedad que no podemos dejar de aplaudir.

  • Dolarizar Argentina. Dolarizar Colombia. Dolarizar Venezuela

    Los latinoamericanos somos la cultura más irresponsable manejando dinero por lo que veo.

    Panamá tuvo que dolarizar o mejor dicho no permitió un Banco Central hace más de 100 años, estatuyendo constitucionalmente el artículo 117 en la Constitución de 1904, que reza: No podrá haber en la República papel moneda de curso forzoso. En consecuencia, cualquier individuo puede rechazar todo billete u otra cédula que no le inspire confianza, ya sea de origen oficial o particular. El Salvador y Ecuador han dolarizado en los 90s. Parece que es la única manera que tiene un estado latinoamericano para garantizar una política monetaria seria. No queda otra. Ahora hay tres países con malos manejos monetarios crónicos que empiezan a discutir la dolarización: Colombia, Argentina y Venezuela.

    El peso colombiano, desde el 2014, ha perdido más de 45% de su valor con respecto al dólar. Colombia no es un país capitalista, es realmente una sociedad feudal mercantilista. Y como tal, tienen roscas muy cerradas en lugar de libres mercados. Y una macroeconomía keynesiana muy marcada, gobierno tras gobierno. El resultado es que si bien Colombia va a los lugares correctos, lo hace como una procesión, 3 pasos adelante, 2 atrás. Y es un país que depende de las actividades extractivas, porque el resto de la economía es de roscas cerradas con una carga fiscal enorme. El resultado es que cuando cae el precio de las exportaciones mineras, cae la economía y la moneda. Y como en toda América Latina, cuando caen los ingresos del Estado, la tentación no es bajar el gasto, sino endeudarse e imprimir moneda. Y por supuesto eso crea inflación monetaria, crisis cambiarias, crisis bancarias, lo cual no lleva ciertamente a una mayor estabilidad macroeconómica y a mayor crecimiento, aunque a muchos políticos les gusta exhibir cierto “crecimiento” tirando moneda artificial al mercado. Las experiencias de Panamá, El Salvador, Ecuador y hasta cierto punto del Perú, donde el dólar circula a la par del Sol demuestran lo contrario, que la prudencia fiscal es la base del crecimiento.

    Argentina está en una situación aún más urgente que Colombia. En Colombia por lo menos se ha logrado esta década manejar la inflación a niveles aceptables. Argentina ha demostrado década tras década, que su clase política es incapaz de un manejo monetario serio. Argentina tiene períodos crónicos de hiperinflación, y la inflación es algo normal. Entre 1935 y el 2013 la tasa de inflación compuesta argentina era del 53%. La inflación actual hoy supera al 50% y el peso ha caído con respecto al dólar más de un 80% en unas cuantas semanas. Pero dudamos que Macri, en lugar de dar por finalizada su carrera política y buscando legarle a Argentina algo bueno para el futuro, elija el camino de dolarizar. Argentina seguirá siendo un país donde quieren vivir como suecos pero produciendo como nigerianos, donde la idea de gastar lo que se ingresa no existe para el Estado Argentino, un país donde los déficits son crónicos, y los gobiernos se financian con inflación y con deuda.

    Luego tenemos a Venezuela, otro país donde pareciera que la tentación de vivir más allá de sus medios es modo de vida local. Inclusive cuando el petróleo ha tenido sus precios históricos más altos, como durante el gobierno de Carlos Andrés Perez en los 1970s o de Hugo Chávez en los 2000s, el estado ha tenido gastos deficitarios, inflaciones promedio del 30% y se ha ido endeudando hasta llegar al paroxismo de Maduro.

    Todos estos estados latinoamericanos han demostrado una total inhabilidad para tener manejos monetarios serios. Todos son candidatos a dolarizar.

    Los partidarios de la “nueva teoría monetaria” neo keynesiana, tratan de mixtificar el problema, diciendo que “la inflación tiene múltiples causas”. Los austríacos llaman al perro por su nombre. La inflación es un fenómeno monetario. La prueba es comparar la inflación anual y por década en los países dolarizados versus los países no dolarizados. En los países donde el banco central no controla la masa monetaria, la inflación anual y por década es mucho más baja. La inflación es un fenómeno monetario. Eliminando la capacidad de los bancos centrales de emitir dinero se controla la inflación. O mejor todavía, eliminando a los bancos centrales del todo.

    Pero vamos a ver si algún día dolarizan. Porque aún a las bocas del infierno los políticos no quieren perder la capacidad de imprimir papeles para pagar gastos. Vemos como se refugian en el nacionalismo de la “soberanía monetaria”, o sea a la capacidad de estafar a sus propios ciudadanos, demostrando así la frase de Lord Acton, “el nacionalismo es el último refugio de los miserables”.

    Porque en fondo creen que ellos lo van a hacer mejor. Por eso Macri no dolariza, ni tampoco lo propone Fernández. Por eso no dolariza Duque, por eso no propone dolarizar Guaidó, pese a que es la única manera de salvar a Venezuela. No quieren perder el poder de estafar y poner impuestos inflacionarios a los asalariados. Y esa es la verdadera tragedia.

  • China duplica el tamaño de la Zona de Libre Comercio de Shanghai e introduce incentivos fiscales

    China anunció nuevos incentivos fiscales y exenciones de impuestos a la importación a principios de este mes, a la vez que amplió formalmente la Zona de Libre Comercio de Shanghai en medio de las crecientes tensiones en la guerra comercial con Estados Unidos. El Consejo de Estado, dio a conocer el plan para duplicar el tamaño de la zona, al agregar Lingang, un área de mar recientemente recuperada.

    Se esperaba que Lingang fuera agregada a la zona luego de que el presidente chino, Xi Jinping, anunciara en noviembre que la zona franca se expandiría para profundizar las reformas económicas y abrir aún más el mercado chino. «Es un área extensa que puede albergar mega proyectos de fabricación, complejos comerciales e instalaciones de entretenimiento», dijo Cao Hua, socio de la firma de capital privado Unity Asset Management.

    Lingang se encuentra en el extremo sureste de Shanghai y está conectada al puerto de aguas profundas Yangshan de la ciudad por el puente Donghai de 32 km (20 millas) y es aproximadamente del tamaño de la región administrativa especial de Hong Kong. El área alberga el Gigafactory 3, la primera fábrica de la compañía de automóviles Tesla fuera de los Estados Unidos, que se espera empiece a operar a fines de año y que inicialmente fabricará alrededor de 3,000 autos Modelo 3 a la semana.

    La expansión se produce después de una década de creciente competencia entre los puertos continentales y Hong Kong. Shanghai también está considerando planes para transformar Lingang en un mini mercado libre de Hong Kong en las próximas dos décadas.

    «[La expansión de la ZLC de Shanghai] también es un paso importante para demostrar la clara posición de China para la apertura general en la nueva era y su papel activo en guiar el desarrollo saludable de la globalización económica», dijo Wang Shouwen, viceministro chino de comercio, y afirmó que Beijing no dudaría en abrir más sus mercados, independientemente de la evolución de los lazos comerciales con otros países.

    Como parte de ese compromiso, los aranceles serían diferidos o incluso no cobrados en ciertos productos enviados a través de la nueva sección de Lingang, dijo el vicealcalde de Shanghai, Chen Yin. «Las mercancías del extranjero que ingresen a las áreas aduaneras cercadas de la nueva área estarán sujetas a exención de impuestos o fianzas», dijo Chen.

    Según el plan general, la nueva sección de Lingang incluirá un área cercada donde se aplicarán políticas fiscales especiales para los bienes que ingresan desde el extranjero, así como las transacciones de bienes y servicios entre empresas dentro del área.

    Shanghai también reduciría las tasas de impuesto a las ganancias corporativas en Lingang para empresas en industrias preferentes, incluidos circuitos integrados, inteligencia artificial, biomedicina y aviación civil. «La nueva área de la ZF pondrá al desarrollo industrial en una posición más prominente», dijo Wang. También se ha creado un fondo de desarrollo especial, con más de 100 mil millones de yuanes (US $ 14 millones) para atraer el mejor talento e infraestructura a Lingang en los próximos cinco años.

  • Un aviso para Nito. Macri o el resultado del continuismo

    Argentina tiene un curioso sistema de Primarias, instaurado por el Kirchnerismo… donde en lugar de que los partidos políticos hacen primaras internas para elegir los candidatos, estas primarias actúan como una segunda vuelta adelantada, donde los partidos eligen sus candidatos en una elección simultánea, donde los que no pasan de cierto umbral lo pueden competir. En otras palabras, es una especie de segunda vuelta adelantada donde fuerza a un bipartidismo artificial. Donde los candidatos milagrosos que tienen poco voto partidista pero si una posibilidad de lograr un elevado voto independiente no tienen oportunidad. El número de 1.5 reglamentario es para entrar en la papeleta. Los que no pasen de esta cifra no pasan a la segunda vuelta. El resultado final es que el dúo Peronista Fernández y Fernández, donde Cristina Fernández, pese a todas sus acusaciones de corrupción, es la candidata a vicepresidenta, sacó el 47% de los votos, mientras que el dúo oficialista Macri y Pichetto, solo llegó al 32% de los votos. De seguir esta tendencia, es posible que Cristina Fernández vuelva al poder como vicepresidenta en las elecciones de Octubre.

    Y la culpa es de Mauricio Macri…. Macri heredó una economía argentina donde un tercio de la población sostiene a dos tercios de la misma que trabaja en el Estado o vive de subsidios del Estado. Donde las actividades productivas están gravadas con impuestos tales que si la carga fiscal fuera cumplida a cabalidad y nadie evadiera impuestos, se terminaría pagando en impuestos más de lo que se genera en ingresos brutos. Un país que pese a su elevada carga fiscal, sufre de déficits crónicos, que motivan elevadas tasas de inflación y problemas de deuda externa, incluyendo las amenazas crónicas de default.

    Argentina fue uno de los países más ricos del mundo per cápita   hace 100 años (o el número uno con correcciones actuales), pero ahora lejos de ser un país rico, una Australia o Canadá hispanoparlante, es superado en renta per cápita por países como Panamá, Chile y Uruguay en la región. Desde 1930 y peor aún, desde la llegada del Peronismo, Argentina ha caído en el surrealismo económico, la presunción de que el sentido común económico no se les aplica a ellos, una especie de Venezuela a fuego lento. Donde el caos económico no llegó de golpe de la mano de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sino que ha sido un proceso a fuego lento, de unos 80 años, donde gobiernos peronistas, gobiernos militares, gobiernos del partido radical, se han ido intercambiando el poder, de manera medio pacífica o violenta, pero nunca se han atrevido a cambiar de curso.

    Un país donde políticas como la substitución de importaciones, los impuestos a las exportaciones, las expansiones monetarias crónicas, que crean una inflación crónica que en los años 80s llegó a la hiperinflación. Un país que tiene crisis económicas serias cada 15 años, y que está seriamente en amenaza de default todo el tiempo. Un país donde los sindicatos peronistas y los que viven de las dádivas estatales controlan la calle. Un país que sigue teniendo las mejores universidades de América Latina junto con México y Colombia (pareciera que en todos estos casos tener las mejores universidades no ayuda mucho al país) pero que es incapaz de producir un pensamiento económico que no sea justificar las políticas populistas del poder. Un país que culturalmente fue líder en la región junto con México, pero ya no lo es pese tener mucha gente inteligente.

    Macri pudo haber cambiado todo esto cuando llegó al poder en el 2015, pero optó la política del gradualismo. O sea, evitar cambios radicales del modelo peronista de los esposos Kirchner, y peor aún, al no hacer cambios radicales, se continúa de hecho con las políticas más irracionales e irresponsables del gobierno anterior. Pero esta vez con “cariño” o con “rostro humano”. El resultado es que no se satisface a nadie. Para los populistas que siguen viviendo de las transferencias de riqueza de los sectores productivos, no es lo mismo que el populismo verdadero. Para los sectores productivos, la sangría de recursos continúa. Y la economía sigue decreciendo, mientras que los problemas se agravan. El gradualismo implica tener que seguir por un tiempo las políticas del gobierno anterior, validándolas de alguna manera, mientras poco a poco se arreglan las cosas. El problema es que es muy probable de que acabe el tiempo antes de que se puedan arreglar las cosas. Y eso es lo que le ha pasado a Macri, entre las políticas de choque los primeros 100 días y el gradualismo, eligió el último. Y la economía siguió empeorando, y las bombas que dejó Cristina Kirchner le estallaron en la cara.

    La lección para Nito Cortizo es clara…. si mantiene el gradualismo para cambiar los errores de las administraciones Martinelli y Varela, es muy probable que los cambios no se vean a tiempo, y tengamos una nueva presidencia de Ricardo Martinelli en el 2024. La única solución es huir hacia adelante y hacer los cambios y reformas antes de que sea demasiado tarde.

  • Secretario del Brexit ordena eliminar la Ley de Bruselas de 1972, que pone fin a toda la legislación de la UE en UK.

    El Gobierno inglés, a través del Secretario de Estado para el Brexit, ha firmado una orden para derogar la Ley del Parlamento que impuso la pertenencia de Gran Bretaña a la UE (CEE, Unión Europea, Comunidad Económica Europea) en 1972.

    La Ley de 1972 es el vehículo que permite que las regulaciones fluyan directamente a la legislación del Reino Unido desde los órganos legislativos de la UE en Bruselas. El anuncio de la derogación de la Ley marca un paso histórico en el retorno de los poderes legislativos de Bruselas al Reino Unido. «Estamos retomando el control de nuestras leyes, ya que es lo que el público votó en 2016», manifiesta el comunicado de prensa de la Secretaría del Brexit este Domingo. La derogación de la Ley de Comunidades Europeas de 1972 entrará en vigor cuando Gran Bretaña abandone formalmente la UE el 31 de octubre. Luego de haber firmado la legislación que cristalizará en ley la próxima derogación del ECA (European Communities Act) , el Secretario de Estado para Salir de la UE, Steve Barclay, dijo: «Esta es una señal clara para la gente de este país de que no hay vuelta atrás: nos vamos de la UE como lo prometimos el 31 de octubre, independientemente de las circunstancias, entregando las instrucciones que nos dieron en 2016».

    «Los votos de 17.4 millones de personas que deciden abandonar la UE es el mayor mandato democrático otorgado a cualquier gobierno del Reino Unido. Los políticos no pueden elegir qué votos públicos desean respetar. El Parlamento ya votó la salida a partir el 31 de octubre. La firma de esta legislación asegura que la Ley de Retiro de la UE derogará la Ley de Comunidades Europeas de 1972 el mismo día de la salida».

    También se manifestó sobre las innumerables regulaciones de la UE que fluyeron directamente en la legislación del Reino Unido durante décadas, y dijo que cualquier gobierno serio que tuviera la decisión de la salida (Brexit) el 31 de octubre debería mostrar su compromiso de derogarlo.

    Por último, el comunicado de prensa reproduce lo que es la nueva postura dura del gabinete de Boris Johnson: Esto es lo que estamos haciendo al poner en marcha esta derogación. Este es un momento histórico para recuperar el control de Bruselas sobre nuestras leyes.

    Líderes opositores o algunos conservadores que bregan por una salida con acuerdo, han manifestado su desacuerdo con esta Ley, demeritándola sobre el hecho que si se pospone la fecha, esta Ley no entraría en vigencia. Boris Johnson les ha respondido; «Algunos de ustedes han dicho públicamente que están decididos a tratar de evitar que salgamos de la UE en esa fecha si no podemos asegurar un acuerdo». El primer ministro agregó: ‘Es clarísimo que Bruselas, o la UE, simplemente no se comprometerá mientras ellos crean que existe la más mínima posibilidad de que el Parlamento pueda bloquear el Brexit el 31 de octubre». Mientras tanto, Johnson afirmó que «los llamados esfuerzos para evitar el «No Deal» están haciendo que el «No Deal» sea más probable de suceder».

  • Reformas de calado en Grecia: el impuesto corporativo se reducirá en casi un tercio para 2020

    El partido ‘Nueva Democracia’ del primer ministro Kyriakos Mitsotakis ganó una elección aplastante el pasado 7 de julio. Mitsotakis prometió reducir los impuestos corporativos, a la propiedad y a los ingresos, así como llevar a cabo reformas en la administración pública para eliminar los obstáculos burocráticos para las inversiones en una economía que se redujo en un cuarto durante la prolongada crisis de la deuda.

    El sufragio se realizó mediante votación nominal a medianoche después de una presentación de tres días de los objetivos del gobierno. La política fue aprobada por los 158 legisladores del partido conservador en el parlamento de 300 escaños.

    Las empresas griegas sentirán un alivio muy pronto. Kyriakos Mitsotakis anunció que el impuesto corporativo se reducirá del 28% al 24% para este año y al 20% en 2020, reduciendose prácticamente en un tercio. Asimismo el impuesto a los dividendos, disminuirán a la mitad, del 10 al 5%, para el próximo año.

    En los últimos años, las empresas tuvieron que pagar el 55% de sus ganancias al Estado en forma de impuestos y contribuciones a la seguridad social, y los ciudadanos pedían encarecidamente medidas que mejoraran su competitividad y sostenibilidad.

    Los cambios a los impuestos corporativos de este año no afectarán los ingresos del presupuesto actual, sino los del próximo, ya que las empresas pagarán el impuesto reducido en 2020, mientras que los nuevos recortes planeados para el próximo año se referirán a los ingresos del presupuesto 2021. Por lo tanto, el costo de la reducción de impuestos corporativos para el presupuesto del próximo año se calcula en 250 millones de euros, más otros 250 millones para los ingresos de 2021. En base a esto, el impuesto corporativo promedio (impuesto sobre la renta y los dividendos) se reducirá del 35.2% para los ingresos de 2018 al 27.8% para este año y al 24% para 2020.

    «Estamos pasando de la era de los impuestos y la pobreza, a inversiones y empleos bien remunerados», dijo Mitsotakis a los legisladores antes de la votación. «Depende de nosotros escribir nuestra propia historia, comenzando hoy votando las declaraciones del programa del gobierno».

    La prioridad del primer ministro es una reforma del complejo sistema fiscal de Grecia para crear un entorno más favorable a los negocios, necesario para atraer inversiones para impulsar la recuperación de la economía. Mitsotakis quiere cumplir con las promesas electorales de aliviar la carga impositiva para los griegos cansados ​​de la crisis, específicamente para las clases medias que fueron objeto de más ataques por parte de la administración anterior.

    «Necesitamos dar un mensaje de optimismo de que algo finalmente está cambiando en este país», dijo Mitsotakis antes de la votación. «El desafío central para Grecia es producir más riqueza y distribuirla de manera justa», agregó.

    Mitsotakis afirmó que su gobierno buscará además un inversor estratégico para el proveedor de electricidad estatal del país, Public Power Corporation SA, y que incluirá despidos voluntarios y venta de acciones en su red de distribución. El gobierno también planea acelerar el proceso regulatorio para que un proyecto de inversión turística muy retrasado en el aeropuerto en desuso de Atenas, Hellinikon, pueda ser lanzado para fin de año.

    El presupuesto de Grecia para 2020 mostrará que «el equilibrio fiscal del país no se ve alterado ni los objetivos de superávit primarios del gobierno anterior», dijo Mitsotakis. «Al lograr los objetivos para este año y el próximo, el gobierno tendrá la capacidad de reducir el nivel de superávit primario en los próximos años a un nivel más realista», y afirmó que «estos serán financiados por un mayor crecimiento, pero no sacrificando a la clase media».

  • Nueva Zelanda. ¿Cómo lo hacen?

    Nueva Zelanda es el país número uno en el Índice Legatum sobre prosperidad, un índice que aparte de medir el PIB de los países, mide cosas como la distribución de la riqueza, los derechos de las mujeres y las minorías, las libertades civiles, personales y económicas, la calidad ambiental de vida.

    Nueva Zelanda es el país número uno en el Doing Bussiness del Banco Mundial. Más que el propio Singapur. Es el país menos corrupto del mundo según el índice de percepción de Transparencia Internacional. Es el tercer país con más libertad económica según los índices del Heritage y del Fraser al mismo tiempo. Pero, ¿cómo lo hacen? ¿Cómo llegaron allí? No siempre fueron así.

    Es uno de los mejores países donde emigrar. Y tiene una crisis de vivienda. Por la cantidad de gente que quiere inmigrar y la especulación de inversionistas. Eso fue una de las razones por las cuales Jacinda Ardern ganó las elecciones. También tiene todavía problemas de integración del pueblo maorí original. Pero sigue siendo uno de los mejores países de la tierra donde vivir.

    Nueva Zelanda es una monarquía constitucional, lo cual deja un poco mal a los republicanos que piensan que un presidente ciudadano es garantía de democracia y prosperidad, porque si vemos, los países escandinavos, los países bajos y Nueva Zelanda o Canadá son monarquías constitucionales. El jefe de estado es la Reina Británica. El gobierno es ejercido por un primer ministro o ministra electa por el parlamento. La legislatura dura 3 años, y los Kiwis votan con dos votos. Una por la lista nacional del partido y la otra por el diputado local que los representa.

    Nueva Zelanda aunque nación rica, cometió el mismo error de Argentina, y el gobierno se expandió en la economía, con impuestos altísimos, controles de precios, salarios y divisas. Con lo cual al final su PIB quedó al nivel de Portugal. La legislación laboral era complicadísima, el estado manejaba muchas empresas estatales. Esa receta no dio resultados en Argentina, tampoco la dio en Nueva Zelanda. Solo que en los años 80s los Kiwis reaccionaron como nunca lo hicieron los argentinos. En 1984, el partido laborista de centro izquierda, cambió el modelo de país. La derecha ve a iconos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher como modelos, pero Sir Roger Douglas, laborista, en un partido de centro izquierda, entre 1984 y 1990 privatizó empresas estatales, cortó subsidios al agro, se hizo un examen a cada departamento del gobierno y si no les gustaba lo que hacían o el mercado lo hacía mejor, se cerraba o privatizaba. En las empresas públicas que se quedaron, se pidió la profesionalización y el uso de criterios de mercado. Todo esto sin mucho aspavientos ideológicos. Más bien fueron pragmáticos, que buscaron lo mejor para su país.

    Se buscó simplificar todos los trámites y entidades estatales, de varios miles de empleados pasaron a tener 20 o 30 empleados. Pese a la reducción masiva de la planilla, el empleo aumentó en el país.

    Se simplificaron los impuestos y la recaudación subió un 20%. Sir Douglas se dio cuenta que gran parte de gasto en educación no iba destinado a la enseñanza, así que se ideó que los colegios fueran controlados por un consejo elegido por los padres de familia y se instauró la elección escolar. Los dineros ahorrados se destinaron a la educación, la salud, la seguridad, y excelente sistema judicial, de tradición británica.

    Los siguientes gobernantes, como Ruth Richardson profundizaron la tendencia.

    El primer ministro de Nueva Zelanda vuela en vuelos comerciales, los aviones del gobierno VIP fueron vendidos. Lo hacen para evitar que el presidente del gobierno no pierda el contacto con la gente y la realidad. Algo que nuestros presidentes latinoamericanos deberían aprender.

    Nueva Zelanda destina mucho dinero a la educación. Las bibliotecas públicas tienen Wifi, servicios virtuales de libros, música y películas que funcionan hasta internacionalmente. En Auckland, por ejemplo, hay 25 bibliotecas públicas para una ciudad de 1.6 millones de habitantes. Compare ahora que hay una sola para Panamá, San Miguelito y Chorrera.

    Peter Thiel el billonario gurú tecnológico se nacionalizó kiwi, dice que no conoce otro país que mire al futuro como Nueva Zelanda. Y Nueva Zelanda es el primer país que integra índices de prosperidad multidimensionales en sus políticas públicas. Es realmente un país que mira al futuro sin complejos.

     

  • El socialismo es impracticable

    Ludwig Von Mises, dijo que el socialismo era la aplicación de los valores militares en la economía y un programa político económico impracticable. Para que un programa socialista funcione, se necesita una mano de obra muy bien motivada y disciplinada, determinación que debe extenderse a toda la sociedad. Una sociedad socialista es una máquina de gente haciendo su trabajo de manera correcta, dentro de su organización, la cual al mismo tiempo tiene que trabajar de manera perfecta con otras organizaciones, todo bajo la dirección de orquesta de un planificador. Que no debe equivocar ninguna nota. Que debe tener la melodía, o plan correcto y verificar que todos sus subalternos cumplan a cabalidad su parte del plan. El problema es que el margen para soportar los errores e inconsistencias del mundo real no existe en el socialismo. La planificación centralizada es demasiado compleja e interdependiente para ser resiliente, necesita información perfecta en tiempo real que no existe, y necesita tener decisiones correctas todo el tiempo, lo cual es imposible de garantizar, porque están tomadas por seres humanos falibles operando con informaciones imperfectas y que no tienen la piel en juego si las cosas salen mal. Un solo error o problema en la cadena y el error se hace sistémico y afecta a toda la cadena porque todo está demasiado interconectado y centralizado. Esto inicia un proceso en cascada que termina destruyendo a todo el sistema como le pasó a la Unión Soviética en los 1980s.

    En una economía capitalista, sobre todo en un capitalismo liberal donde la libre competencia está más o menos garantizada y no se creen oligopolios demasiado grandes para fallar, el sistema está mucho menos descentralizado, existen muchas redundancias más o menos independientes, que garantizan que un fallo o error en el sistema sea localizado, y si una parte el sistema fracasa, otras empresas similares llenen su hueco rápidamente. La anarquía y redundancia del capitalismo, que los socialistas ven como un gasto innecesario de recursos, en realidad es una de sus fortalezas, porque crea redundancias y resiliencias. En un sistema capitalista la propiedad privada garantiza que los actores económicos tengan la piel en juego si las cosas salen mal. En el socialismo hay un solo sistema, el estatal, y por lo tanto, si éste fracasa, fracasa todo el sistema. Si una fábrica de pan en un sistema socialista trabaja mal, la gente se queda sin pan. Si una fábrica de pan en un sistema capitalista trabaja mal, la gente le compra pan a la competencia. En un sistema capitalista el dueño del negocio que quiebra pierde su negocio, es su piel la que está en juego. En un sistema socialista, el burócrata que tomó una decisión mala busca un chivo expiatorio o una excusa ideológica.

    El otro gran problema del socialismo es la motivación. Adam Smith declaró que el interés propio, es el motor de una economía capitalista, los biólogos evolutivos hablan de un gen egoísta, que la principal función de los organismos vivientes es perpetuar y reproducir sus propios genes. Es cierto que en las especies sociales como los humanos, el interés colectivo y la solidaridad tribal hacen contrapeso a los intereses individuales, pero pensar que la propaganda, el adoctrinamiento ideológico y el temor al castigo pueden reemplazar al interés individual y el tener la piel en juego como motivo para la producción económica, es ilusorio. No se puede cambiar la naturaleza evolutiva del ser humano. El interés personal seguirá existiendo, solo que en el socialismo se va a canalizar por medios poco productivos, como la intriga, el arribismo político, la corrupción y el mercado negro. Y la mano de obra y la burocracia disciplinada y motivada del socialismo simplemente desaparece. El sistema se estanca, como le pasó a la URSS durante el período Breznev en los 1970s.

    Por todas estas razones, el socialismo, por lo menos al estilo soviético, resultó un programa político económico inaplicable. Necesita de gente perfectamente motivada, en una burocracia sin motivos de lucro o interés personal, tomando decisiones perfectas con información perfecta, sin la asistencia de un mercado redundante y resiliente, sin arriesgar nada si las cosas salen mal. Algo que es imposible de lograr en el mundo real.

    El mercado puede ser caótico, la mano invisible de Adam Smith es una analogía mala de una época cuando los intelectuales eran deístas. Más bien es como la teoría evolutiva de Darwin, un proceso caótico de prueba y errores, donde la extinción o el cierre de empresas es la prueba de que los genes en el primer caso o los memes en el segundo caso, no eran los correctos para sobrevivir en el ecosistema. Donde a la muerte de una especie o empresa, otra llena su lugar ecológico o la ecología misma cambia. Pero el mercado, esa anarquía de millones de personas comprando y vendiendo, abriendo y cerrando empresas, esa destrucción creativa, es la razón por la cual las economías de mercado liberales son tan resilientes.

    Y la palabra operativa es liberal… economía de mercado liberales o capitalismo liberal. Porque también existe otro tipo de capitalismo. El capitalismo de amigos o mercantilismo. En el cual también existen la propiedad privada, los empresarios y el mercado capitalista, pero el Estado se asegura que existan ganadores y perdedores fuera de las decisiones tomadas dentro del mercado. Como le sucede a los bancos tras la creación de los bancos centrales o a los complejos militares industriales. O en América Latina a casi todas las grandes empresas. Esto sistema implica una especie de planificación por proxy que crea oligopolios “demasiado grandes para fallar” donde la intervención estatal evita que los dueños de estas empresas tengan la piel en juego si las cosas salen mal. Como los rescates bancarios. Estos oligopolios tienen los mismos problemas que las grandes economías estatales, errores o malas planificaciones suelen afectar en cascada grandes partes de la economía y usualmente requieren de transferencias de recursos de sectores productivos de una economía a otros menos productivos pero políticamente más influyentes cuando la piel está en juego. Por eso la palabra operativa es capitalismo, pero capitalismo liberal.

  • El impuesto a las remesas, otra demagogia populista

    Panamá está perdiendo dólares, pero no como la gente lo piensa. Mientras diputados y diputadas demagógicamente buscan imponer un impuesto a las remesas porque según ellos, “se está sacando plata de Panamá en lugar de poner en la calle”, miles de millones de dólares se van de Panamá, agobiados por las regulaciones bancarias impuestas por la OCDE y el GAFI, que hacen cada vez más difícil para los extranjeros abrir cuentas en Panamá versus abrirlas en Miami.

    Si se añade a esto que la única ventaja que Panamá tenía era la privacidad, que ahora con los acuerdos de intercambio de información automáticos se acabó, Panamá con su burocracia, inseguridad jurídica, lento y poco confiable sistema judicial, no tiene ventajas comparativas que puedan compensar la falta de privacidad actual. Añada el relajo de la acuñación de balboas, que infiere la intención de tener una moneda panameña propia real. El resultado final es que la gente no está depositando dinero en Panamá y los deposita en Miami o Puerto Rico, y de hecho está sacando su dinero del sistema bancario panameño. Y los activos líquidos de los bancos panameños han venido bajando notoriamente desde el 2016.

    Ante esta circunstancia, los diputados y diputadas, que parecen tomar sus lecciones económicas de Nicolás Maduro, proponen castigar a los extranjeros que viven en Panamá poniendo impuestos punitivos a las remesas. Y hasta han armado una carrera entre ellos. Uno propuso en el gobierno pasado una suma menor al 10%, otra para no quedarse atrás en la carrera por la demagogia propone 12% o más. “Los extranjeros se llevan nuestros dólares, por eso no hay plata en la calle”. En otras palabras, parecen que comparten las ideas económicas de Nicolás Maduro.

    Porque si poner plata en la calle hace una economía exitosa, todos estaríamos imprimiendo balboas como locos. Y todos seríamos millonarios. Pero el dinero no funciona así. El dinero tiene valor sólo si es proporcional a la cantidad de bienes y servicios que produce una economía. En un país donde no se imprime moneda propia, o no se acuña (por ahora) suficiente moneda propia, la cantidad de dólares que circulan en la economía de Panamá, o sea la masa monetaria, es producto de los bienes y servicios legales e ilegales que produce la economía de Panamá. Es la razón por la cual, salvo en el período de Ricardo Martinelli, donde ingresaron a la economía nacional inmensas cantidades de dinero producto de deuda pública, que la economía nacional vivió niveles de inflación anuales ínfimos.

    La economía de Panamá regula automáticamente su masa monetaria al no tener Banca Central, moneda propia o controles de divisas. Panamá vive ciclos de inflación, recesión o depresión, pero estos últimos suelen ser leves. La estanflación no existe. Y hemos estado creciendo desde 1990. Pero los chavistas encubiertos en la Asamblea Nacional parecen no entender esto. Y quieren centrar el precedente funesto de imponer controles de divisas en Panamá. Para ello están usando una red de mentiras y falacias. Recomiendo que se investigue en la web y se lean los trabajos de Luis Moreno.

    La falacia es que los extranjeros sacan divisas de Panamá. Como Panamá no tiene moneda propia, Panamá no tiene divisas. Que los extranjeros sacan dólares de Panamá. Salvo algunos narcos que contrabandean dólares, los extranjeros no sacan dólares en Panamá, los dólares que pagan en Western Union se quedan en los bancos panameños, lo que Western Union envía a sus países de origen son unos y ceros en los circuitos de una computadora. Los dólares físicos se quedan en Panamá. No es que las remesas mandan billetes de dólares por correo. Así que esos dólares y monedas de balboa, se quedan en los bancos panameños y les dan liquidez. No se van a ninguna parte.

    Otra falacia, “bueno, es cierto que no sacan billetes de dólares de Panamá, pero ¿no estaría ese dinero mejor usado en Panamá?”. Bueno, es que para que el inmigrante mande dinero a su país, tiene que producir bienes y servicios en Panamá. Tiene que haber trabajado para conseguir ese dinero. Sea legal o ilegalmente, pero tiene que haber producido algún bien o servicio. Y es dudoso que todo el dinero obtenido por esos bienes o servicios producidos en Panamá se exporte como remesas. El inmigrante tiene que alquilar un lugar donde vivir, tiene que comer, comprar alimentos, ropa, medicinas, salir a pasear aunque limitado, gastar en médicos y abogados y todo eso implica gastar dinero en la economía nacional, y pagar impuestos aunque sean de manera indirecta. O sea que el trabajo del extranjero beneficia a una compleja red de panameños que a su vez le venden bienes y servicios a ese extranjero. Este exporta como remesas el dinero excedente.

    Así que las remesas son o actúan como una compensación de los excesos de dinero que no se van a usar para comprar bienes y servicios en Panamá y refuerzan la liquidez de los bancos locales. Castigar las remesas no es solo un castigo a los extranjeros, también es un castigo a los bancos locales.

    Y peor, es un castigo a todos los panameños. Uno de los atractivos del sistema financiero panameño es que no existen controles de divisas; es fácil enviar dinero a Panamá y es fácil sacarlo. Un impuesto a las remesas crea por primera vez un control de divisas. Por primera vez, va a haber un costo para sacar dinero de Panamá. Las personas que tienen ahorros en Panamá, ya bajo presión de la OCDE y el GAFI ahora, van a ver la posibilidad de que en algún momento algún diputado proponga algún impuesto a los movimientos de capitales. Si se hizo una vez, se puede hacer otra vez. ¿Por qué parar solo en las remesas? Una razón más para seguir sacando los ahorros de los bancos panameños. Hasta que el centro bancario panameño deje de existir, y la masa monetaria llegue a niveles deflacionarios.

    Al menos que sigan el ejemplo de Nicolás Maduro y empiecen a imprimir y acuñar balboas en serio. Allí sí habrá plata en la calle. Y nadie se la va a querer llevar a otro país. Y no habrá más extranjeros trabajando acá.

  • La cordura regresa al MEF

    Héctor Alexander tiene una taréa titánica. 10 años de ministros de economía de tendencia panameñista y dos presidentes botarates han dejado a las finanzas en un estado lamentable.

    Por ahora el nuevo ministro tiene el reto de volver a sanear las finanzas públicas, como lo estaban cuando dejó el puesto. Y ya hay indicios que demuestran que se busca algo de seriedad en el manejo de las finanzas públicas. Para empezar, hay voluntad de pagar las deudas del estado con sus suplidores. En otras palabras, los gobiernos anteriores tenían la mala costumbre de ordenar proyectos de obras públicas, para luego demorar el pago indefinidamente, agilizándolo a cambio de una rebaja o del pago de “comisiones” a intermediarios, usualmente operadores políticos en una orgía de corrupción.  Para hacer esto se han tenido que emitir bonos por dos mil millones de dólares. La mayor emisión de bonos de Panamá, la demanda llegó a alcanzar 5 veces lo que Panamá emitió.

    Con esto se espera terminar 8 años de déficits presupuestarios, pagarle lo que el estado debe a los suplidores y poner a andar obras de mantenimiento de infraestructura. Si bien no soy muy amigo de la deuda pública, a veces hay que endeudarse para sanear las finanzas hasta tomar medidas más permanentes. Esperemos que esta sea la intención del actual gobierno, y por ahora no dudamos de la buena intención.

    Otra medida saludable es detener la circulación de balboas. El balboa, hasta que Ricardo Martinelli llegó, había sido una moneda ficticia con paridad al dólar. Y sólo circulaba en forma de moneda fraccionaria en pequeñas cantidades. El problema de la acuñación de balboas en masa, primero por RIcardo Martinelli y luego por Juan Carlos Varela, es la cantidad de unidades monetarias; y de hecho, Varela planeaba acuñar cientos de unidades monetarias, por lo que ya no solo el Balboa es una moneda ficticia para propósitos monetarios, sino que empezaba poco a poco a comportarse como una moneda real, poco deseable, porque a diferencia de los dólares, no son convertibles en el extranjero a otra monedas, son incómodas de portar, no existe una política de cambio oficial ni un Banco Central. No la aceptan la mayoría de las máquinas, que solo aceptan dólares. Las pingües ganancias en señoreaje y los ahorros de transporte de dólares viejos no justifican todos estos inconvenientes. La ley de Gresham empezaba a aplicarse en Panamá, la moneda mala desplaza en el uso corriente a la moneda buena. Los billetes de un dólar empezaban a escasear, y habían personas que empezaban a vender billetes de un dólar a 1.25 monedas de balboa, una devaluación de hecho. Amazon y Pay Pal empezaron a cobrar en balboas y le adjudicaron un valor real de 0,95 balboas por dólar.

    Todas las molestias citadas no justifican la existencia de las monedas de un balboa, pero todavía, Varela pensaba emitir monedas de 5 y 10 balboas. Unos irresponsables totales y completos, el ex presidente y su equipo de trabajo. ¿Se imaginan el efecto que hubiesen tenido estas sobre los cajeros automáticos?  ¿Cuál hubiera sido la postura del Fondo Monetario Internacional? Existe una razón por la cual los chinos inventaron el papel moneda. Existe una razón por la cual existen políticas de emisión monetaria y de cambio. Panamá en 1904 tomó la decisión correcta de no tener Banco Central y moneda de curso forzoso. Las medidas de Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela iban en la dirección contraria. El ministro Alexander sabe que se estaba llevando la no política monetaria de Panamá por caminos muy peligrosos y ha decidido suspender el experimento.

    Y también ha dado mensajes muy claros sobre la contención del gasto público y la necesidad de fomentar el ahorro para luego poder invertir lo ahorrado, en un giro radical contra el populismo y el despilfarro que se sostienen sobre la falsa creencia de que el gasto es el que estimula la economía.

    Todavía no queda claro sobre qué va a pasar con los impuestos, por ahora no hay aumentos ni moratorias fiscales;  ni qué va a pasar con el Seguro Social. Pero es un buen comienzo y hay que aplaudirlo.