Categoría: Cultura y Sociedad

  • Gobiernos y «regaliernos»

    Antes que nada, definamos términos: “Gobierno” es una institución a la cual un pueblo le encomienda la autoridad de ejercer ciertas normas de conducta social. Sugiero que no busquen la definición en diccionarios ya que estos, más que nada, nos presentan el uso que hoy damos a las palabras y no, necesariamente, su auténtico sentido. Por ejemplo, hoy día son muchos los gobiernos que se apartan de las normas constitucionales de su población, gobernando de forma discrecional y, hasta discriminatoria. De allí, que me he tomado la libertad de acuñar el nuevo vocablo “regalierno”; neologismo por “gobierno regalón” o del confisca, parte y reparte, para quedarse con la mejor parte.

    Veamos que la invención “regalierno” no es tan alocada ya que en el diccionario de la RAE encontrarán el término “regalero”, en desuso que se refiere al: “Empleado que en los sitios reales tenía el cuidado de llevar las frutas o flores al rey y demás personas a quienes acostumbraba regalárselas.” Tal vez podría igual llamarse “agentes de coima o coimeros”.

    En nuestro patio, la política la hemos convertido en instrumento de vileza y no de corrección. Recuerdo un diputado que luego de ser electo dijo: “Bueno, ahora tengo que recuperar los $300,000 que invertí para ser electo”; pero no habló nada del lucro que pretendía lograr. Ello me trae a mente el Anillo del Poder de Tolkien, el cual no es un simple cuento de ficción, pues encierra profundas verdades de nuestra existencia. Es la brutal fascinación que ejerce el Anillo que abre los portales a la venta de toda clase de favores. Y por sus propias palabras los podemos conocer. Hemos escuchado a uno y otro presidente panameño que sin pena alguna declaran que “si unos reciben es porque otros ofrecen”; cosa que los pintan de cuerpo y alma. Es como el pedófilo que dice: “Es que la menor se me ofreció”. ¡por supuesto! que ofertas sobrarán; lo triste es hacerse policía para recibir y aceptar regalías. Semejante actuar fomenta el aumento de las ofertas.

    Si le das la oportunidad a un enamorado del Anillo del Poder, le pasará igualito que a  Sméagol en la oda del Tolkien, quien se convierte en el desfigurado Gollum. A su vez, vemos a ministros que se asemejan a los Nazgûl – literalmente “espectro del Anillo”. Y la sombra de Mordor no sólo oscurece la tierra en Panamá sino en tantos otros países; hasta en los EE.UU., cuna de la libertad. El término regalierno no me vino así no más, sino que lo plagié del nuevo vocablo del inglés “giverment” que está en boga en los EE.UU. entre liberales clásicos.

    La genial Ayn Rand (1905-1982), novelita ruso-americana, filósofa, dramaturga y guionista, desarrolló el sistema conocido como el “objetivismo”, formuló la pregunta: ¿Por qué los humanos requieren una institución de gobierno? Su filosófica respuesta fue: Dado que la mente humana constituye su herramienta básica para sobrevivir, la forma de lograr conocimiento para guiar sus acciones es la libertad para pensar y para actuar en conformidad con su raciocinio y juicio. Pero el hombre no vive sino en sociedad, de la cual deriva enormes beneficios en intercambios de pensamientos y de bienes y servicios; todo lo que es conducente a la sobrevivencia, siempre que se den las condiciones propicias para ello.

    A través de generaciones el ser humano ha ido derramando conocimientos que enriquecen a la sociedad. Y el otro elemento fundamental, no sólo del relevo de conocimiento sino del aumento del potencial de desarrollo, nos ha llegado a través de la división del trabajo. Desafortunadamente, todos esos mecanismos de desarrollo y progreso se van perdiendo en la medida en que se pierde la libertad y la seguridad; y para ello es que se han constituido los gobiernos, para coadyuvar en aquello que es propio de cada quien.

    De lo expuesto bien podemos inferir que la función esencial de un gobierno es la protección de la propiedad, comenzando por la de nuestros cuerpos, seguido por nuestras facultades de pensamiento, palabra, tránsito y apropiación sin violación. De allí también podemos inferir de que la única legislación que corresponde a un gobierno es en el ámbito descrito. El gobierno no debe dictar sino estar al servicio de los ciudadanos en fiel acatamiento a la sana ley.

  • CBD, marihuana y cáñamo; cómo diferenciarlos y cuál es su status legal

    El cáñamo, la marihuana y el CBD (Cannabidiol) están relacionados, pero difieren de manera significativa. Esto es lo que necesita saber sobre su legalidad, efectos y posibles beneficios para la salud.

    Tanto el cáñamo como la marihuana pertenecen a la misma especie, Cannabis sativa, y las dos plantas se ven similares. La diferencia es su componente psicoactivo: tetrahidrocannabinol o THC. El cáñamo tiene 0.3% o menos de THC, lo que significa que los productos derivados del cáñamo no contienen suficiente THC para crear el «subidón» tradicionalmente asociado con la marihuana.

    El CBD por su parte, es un compuesto que se encuentra en el cannabis. Existen cientos de estos compuestos, que se denominan «cannabinoides», porque interactúan con receptores involucrados en una variedad de funciones como el apetito, la ansiedad, la depresión y la sensación de dolor. El THC también es un cannabinoide.

    La investigación clínica indica que el CBD es eficaz para tratar la epilepsia. La evidencia anecdótica sugiere que puede ayudar con el dolor e incluso la ansiedad, aunque todavía se está probando científicamente. La marihuana, que contiene CBD y más THC que el cáñamo, ha demostrado tener beneficios terapéuticos para las personas con epilepsia, náuseas, glaucoma y potencialmente incluso esclerosis múltiple y trastorno de dependencia de opioides.

    La Agencia de Control de Drogas de EE.UU. clasifica el cannabis como una sustancia de la Lista 1, lo que significa que maneja el cannabis como si no hubiera un uso médico aceptado y tuviera un alto potencial de abuso. Los científicos no saben exactamente cómo funciona el CBD, ni cómo interactúa con otros cannabinoides como el THC para darle a la marihuana sus efectos terapéuticos adicionales.

    El CBD viene en alimentos, tinturas y aceites, solo por nombrar algunos. Si bien los términos «tintura de CBD» y «aceite de CBD» a menudo se usan indistintamente, los dos son en realidad diferentes. Las tinturas se elaboran empapando el cannabis en alcohol, mientras que los aceites se obtienen suspendiendo el CBD en un aceite portador, como el aceite de oliva o de coco.

    El CBD «puro», también llamado «aislado de CBD», se llama así porque se han eliminado todos los demás cannabinoides. También los terpenos y flavonoides, que le dan a la marihuana su fuerte aroma y sabor terroso. El CBD de «amplio espectro» normalmente contiene al menos otros tres cannabinoides, así como algunos terpenos y flavonoides, pero aún no contiene THC. El CBD de «espectro completo», también llamado CBD de «flor entera», es similar al de amplio espectro, pero puede contener hasta un 0,3% de THC.

    En los estados donde la marihuana recreativa es legal, la lista de productos derivados del cannabis se amplía enormemente para incluir CBD con un contenido de THC mucho más alto que el 0.3%. No existe una dosis estandarizada de CBD.

    Otra gran diferencia entre el cáñamo, la marihuana y el CBD es cómo los trata la ley. Aunque 15 estados ya han legalizado la marihuana recreativa, sigue siendo ilegal a nivel federal en EE.UU. Técnicamente, aquellos en posesión de marihuana en un estado legal de marihuana aún pueden ser castigados por la ley federal, y está prohibido cruzar las fronteras estatales con cannabis.

    El cáñamo, por otro lado, se legalizó para cultivar y vender en los Estados Unidos en la Ley Agrícola de 2018. Uno podría pensar entonces, que el CBD derivado del cáñamo debería ser legal a nivel federal en todos los estados porque los niveles de THC no superan el 0.3%. Pero el CBD ocupa un área gris legal. Varios estados, como Nebraska e Idaho, todavía regulan esencialmente el aceite de CBD como una sustancia de la Lista 1 similar a la marihuana.

    Según estudios, las personas promedio en los EE. UU. no ve el cáñamo, el CBD, el THC o incluso la marihuana de la misma manera que las sustancias ilícitas como la metanfetamina y la cocaína, a pesar de que ambos están clasificados por la DEA como de menor potencial de abuso que la marihuana, por lo que la prohibición federal actual de la marihuana no se alinea con la opinión del público.

    Las ventas minoristas de marihuana recreativa en EE.UU. pueden alcanzar los $ 8.7 mil millones en 2021, frente a los $ 6.7 mil millones en 2016. A medida que crece el interés en otros cannabinoides, como el cannabigerol o CBG, que algunos promocionan como el nuevo CBD, también crece la necesidad de realizar más investigaciones médicas sobre el cannabis.

  • Al covid se lo vence sin pánico ni violencia, con la naturaleza

    Cuenta el ex senador Ron Paul -de centro derecha, por ubicarlo en algún lugar- que el presidente de Ucrania firmó casi una declaración de guerra y, respaldado por Washington, dijo que la política de Ucrania es recuperar Crimea de Rusia.

    El secretario de Defensa de EE.UU., ex director del fabricante de misiles Raytheon, prometió “apoyo inquebrantable a la soberanía de Ucrania”.  Washington está enviando armas y ya van más de 300 toneladas. Moscú ha respondido reubicando tropas en su frontera con Ucrania.

    Por cierto, bastaría con un plebiscito entre los ciudadanos para que decidieran qué gobierno quieren tener, si es que quieren uno. Tiene razón Ron Paul al afirmar que “Estamos viendo la política exterior hecha por Raytheon y los otros contratistas militares… los irresponsables “expertos” en política exterior… están a punto de llevarnos a la guerra”.

    Eso son los Estados, estas son las “autoridades”, y los “expertos”: traficantes de armas, literalmente, que marcan fronteras y por ellas crean guerras donde mueren millones (60 millones solo en la Segunda Guerra Mundial).

    Y estas son las “autoridades sanitarias” que aseguran que vivimos una “pandemia” que lleva muertos a menos de 3 millones de personas -suponiendo que la cifra no esté inflada- en año y medio en todo el mundo, el 0,04% de la población global, la misma cantidad que los fallecidos en accidentes viales y domésticos. Por cierto, en una temporada de gripe normal se contagian alrededor del 60%, es decir, unas 4000 millones de personas globalmente.

    Como dice el juez, y destacado jurista, Ricardo Manuel Rojas, “la única epidemia que existe es la del miedo infundido por el gobierno y sus aliados periodistas”, los “miedos” de comunicación, como dice un amigo, que replican, sin un análisis sensato, lo que dicen los “organismos oficiales” como si éstos no fueran ineficientes sino corruptos.

    El presidente mexicano se resiste a vacunarse, justificándose en la opinión del médico que lo atendió cuando dio positivo en coronavirus. Y se niega a llevar cubrebocas. Después de todo, el presidente argentino se inyecto las dos dosis de la vacuna Sputnik -que no está aprobada por la Unión Europea- y, sin embargo, se contagió de covid. Entretanto, se ha encontrado un vínculo entre la vacuna de AstraZeneca y las trombosis, dijo el jefe de estrategia de vacunas de la Agencia Europea del Medicamento.

    Pero lo importante, en todo caso, no es si el covid es grave o no, sino que las “autoridades” acepten, y las personas y sobre todo los medios comprendan, que la violencia y el pánico -que dispara a la violencia- no solo son inútiles, sino que destruyen a la naturaleza, a la vida.

    Son las personas en libertad -sin la coacción del monopolio estatal de la violencia- las que deben cuidarse a sí mismas. Porque la violencia es inmoral, desde que va contra la vida, contra la naturaleza, como ya lo decía Aristóteles, así siempre destruye. Así, los confinamientos y otras restricciones al desarrollo de la vida han provocado muchas más víctimas que el covid.

    Ya el año pasado -ahora ha empeorado-, sin contar el enorme daño sicológico y los suicidios, según Oxfam solo el desempleo, las interrupciones en el suministro de alimentos y la disminución de las ayudas a causa de los confinamientos podrían causar 12.000 muertos por hambre al día en el mundo.

  • Creadores y depredadores

    Todos somos propietarios de nuestras vidas y de la vasija que la contiene, es decir, nuestro cuerpo; con lo cual surge la gran pregunta de si nuestro cuerpo es cosa contenida dentro de la vasija conocida como “cuerpo humano”. Pero dejemos eso allí ya que a dónde los quiero llevar hoy es a la definición o entendimiento de la diferencia del humano creador del bien y el depredador de miseria. Comencemos preguntándonos ¿cómo se mide la sana creatividad humana? Podría ser a través de una obra de arte, una sinfonía o, tal vez, su capacidad de producir riqueza y bienestar no sólo personal sino social. Las vacas, por ejemplo, se pasan la vida pastando y abonando la tierra con heno digerido; lo cual, de cierta manera es creativo, ya que enriquece el suelo y da vida a las plantas y árboles, cosa que hace inconscientemente.

    Por su parte, los humanos, para mantener el cuerpo que sustenta la vida también se apropian de las cosas del mundo, tal como la vaca se apropia de los pastos. Pero allí termina la analogía, ya que los humanos vamos mucho más allá y no sólo nos apropiamos de vegetales, animales, insectos y otras fuentes nutrientes, sino que sembramos, cosechamos y también fabricamos herramientas y una inmensa o infinita gama de elementos que no sólo enriquecen la vida personal sino también la comunal. Y por “enriquecimiento” me refiero no sólo a la creación de cosas materiales sino inmateriales, tal como la música y, quizá hasta la risa y el amor.

    Y, al hablar de enriquecimiento, muchos, inmediatamente habrán pensado en el dinero. Pero, el dinero sólo es una de tantas representaciones de aquello que es “rico” o “sabroso”; tal como es rica la comida, la música, el arte cosas del mundo que hacemos nuestras. El dinero sólo es una forma que inventamos los humanos para ahorrar riquezas, ya sean físicas o abstractas. Como no podemos ahorrar lo pescado, vendemos lo que producimos de más, creando ahorro.

    Pero, el humano, como ser social que es, a través de la división del trabajo logra no sólo satisfacer sus propias necesidades, sino que va creando condiciones propicias para intercambios enriquecedores; llamémosle “mercado”. A todo ello, no perdamos de vista el que algunos se dedican a vilipendiar los términos: riqueza, mercado, enriquecimiento y otros en un afán ideológico contrario a la libertad comercial y en favor de un sistema centralizado que, supuestamente, subsana las deficiencias del mercado; argumentando que el mercado favorece a unos y perjudica a otros menos creativos.

    Y aunque sea cierto que unos son más capaces o productivos que otros. El problema es que el sistema centralizado que proponen es muchísimo más imperfecto que el mercado y destructivo de la libertad creativa. En tal sentido, acusan a unos de acaparar inmensas fortunas. Pero ¿acaso es mala la capacidad de ser más creativo y productivo? Quienes así piensan no entienden que los llamados “ricos” apenas usan una minúscula porción de su caudal para satisfacer sus necesidades personales; mientras que mucho más del 90% favorece a la sociedad en maneras que poco llegamos a ver o hasta comprender.

    No existe ni gobierno ni gobernante que pueda superar la capacidad productiva de todas esas personas o ciudadanos que son capaces de producir mucho más que cualquier gobierno. Más aún, los gobiernos no son medio de producción, sino que están para proteger los medios productivos. En este sentido es vital identificar y separar al creativo productivo del creativo depredador. El mundo está repleto de depredadores y la función de gobierno no es la de ser uno más de ellos.

    Son tantas las formas en que se da la depredación y una de las principales es a través de la prostitución del dinero papel; ese que ansían controlar los malos gobernantes para poder reproducirlo a su antojo en imprentas gubernamentales. Esto lo señaló el jesuita Juan de Mariana (1536 – 1624) en su obra, “De monetae mutatione”; o degradación de la moneda, perversidad que persiste hasta este día. Mariana fue denunciado por hacer alusiones a los ministros que modificaron el peso del oro moneda para financiar los gastos estatales que a menudo eran ímprobos.

    Semejante vileza no sólo produce una dislocación de los recursos productivos, tanto humanos como materiales, sino que conduce a males inflacionarios y malas inversiones. Y más aún, resulta en un promotor del sistema fiscal confiscatorio en oposición a la auténtica economía de dejar hacer. Cuando quien infla se hace llamar “autoridad”, se pone en movimiento una decadencia moral generalizada y clientelista.

    Luego de todo ello, se evapora la creación productiva y floree la depredación, dando lugar a ideologías de falso socialismo que presumen correcciones de arriba hacia abajo, negando hasta la misma propiedad de nuestros cuerpos que en adelante pasan a ser propiedad del estado.

  • Restricciones a los medios en pandemia han limitado el acceso a la información

    Por Maria Elena Little Endara

    Las medidas de emergencia introducidas durante la pandemia de coronavirus dieron como resultado un aumento en los arrestos por ‘noticias falsas’, a los periodistas se les negó el acceso a reuniones informativas o funcionarios de salud y se bloquearon sitios web de noticias, alegan expertos en derechos de los medios.

    Un año después de que la Organización Mundial de la Salud declarara una pandemia mundial, los periodistas de varios países todavía sienten el impacto de las leyes y regulaciones mientras los gobiernos buscan controlar la narrativa o silenciar los informes críticos.

    Los grupos de derechos de los medios sostienen que las restricciones han negado a los ciudadanos el acceso a noticias e información.

    ‘La pandemia presenta una grave amenaza para la libertad de prensa, en un momento en que la difusión de información real y fáctica es vital para la vida de las personas’, dijo a la VOA Amy Slipowitz, directora de investigación del informe anual ‘Freedom in the World’ de Freedom House. ‘Los periodistas han sido objeto de arrestos, violencia e intimidación, y los gobiernos han ejercido control sobre el contenido’.

    En su informe de 2020, “Democracy under Lockdown”, Freedom House descubrió que 91 de 192 países impusieron algún tipo de restricción a los medios como parte de su respuesta oficial a la pandemia.

    Se introdujeron leyes y medidas para tratar de proteger y promover la seguridad, pero en varios países las regulaciones se utilizaron para restringir o acosar a los medios de comunicación.

    El Instituto de Prensa Internacional (IPI) con sede en Viena descubrió que las medidas de emergencia a menudo incluían disposiciones destinadas a combatir las ‘noticias falsas’ que se utilizaban para encarcelar o limitar la libertad de expresión.

    “Algunos gobiernos, especialmente los autoritarios, aparentemente creen que la crisis de salud requiere limitar la libertad de prensa y la libertad de expresión. La verdad es lo contrario: la crisis de salud ha hecho que la libertad de prensa sea más importante que nunca ”, dijo a la VOA Scott Griffen, subdirector del IPI.

    “El tremendo impacto y los cambios que hemos visto en tantas partes de nuestra sociedad hacen que sea esencial que se permita al periodismo desempeñar su función de guardián”, dijo Griffen.

    Todavía se están introduciendo nuevas regulaciones un año después de la pandemia. Malasia a principios de este mes utilizó poderes ampliados en virtud de las leyes de emergencia para imponer penas más duras por lo que el gobierno considera noticias falsas, incluidas penas de cárcel de hasta tres años.

    Esas leyes ‘pretenden combatir la desinformación pero, en muchos casos, en realidad tratan de reprimir el discurso crítico’, dijo Griffen.

    La pandemia ha dado a los regímenes autoritarios licencia para tomar medidas enérgicas contra la disidencia y los críticos, dijo el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) con sede en Nueva York.

    «Los países con antecedentes deficientes en materia de libertad de prensa como China, Egipto y Turquía están ciertamente a la vanguardia cuando se trata de países que han hecho todo lo posible por acabar con el periodismo», dijo a la VOA Courtney Radsch, directora de defensa del CPJ.

    Las autoridades tomaron represalias contra los reporteros solo por hacer su trabajo y crearon condiciones que hicieron que la cobertura fuera «casi imposible», dijo Radsch, y agregó: «[Estos países] lideran el mundo en el encarcelamiento de periodistas, utilizan las leyes de salud pública o de emergencia como armas y ponen a periodistas encarcelados en riesgo mortal «.

    En su censo de 2020 de periodistas encarcelados a nivel mundial, el grupo de libertad de prensa registró un récord de 274 tras las rejas, incluidos varios arrestados por su cobertura de la pandemia. Al menos dos murieron por COVID-19, encontró el CPJ.

    El CPJ se encuentra entre los medios de comunicación y los grupos de derechos humanos que han pedido a los gobiernos que liberen a periodistas y presos políticos de los encierros o custodias carcelarias, debido a los mayores riesgos para la salud del COVID-19.

    «Nos gustaría ver a todos los periodistas liberados de prisión, donde el coronavirus podría equivaler a una sentencia de muerte», dijo Radsch, y agregó que el CPJ también aboga por «la revocación de la legislación opresiva y la puesta en marcha de salvaguardias para los periodistas que están en la primera línea de la pandemia «.

    Datos de la Pandemia

    Durante el año pasado, el IPI rastreó más de 600 violaciones a la libertad de prensa relacionadas con COVID 19, incluidos arrestos por acusaciones de noticias falsas, bloqueo de sitios web y periodistas restringidos de asistir a conferencias de prensa o hablar con funcionarios de salud.

    «Las acciones del gobierno chino para tomar medidas enérgicas contra los periodistas ciudadanos que estuvieron entre los primeros en informar sobre el virus y advertir sobre su impacto no pueden olvidarse», dijo Griffen. «[Pero] varios otros países se han destacado en términos de su respuesta de mano dura al escrutinio periodístico».

    India, con 84 casos de periodistas llevados para interrogarlos o acusados ​​por la cobertura relacionada con COVID, encabezó el rastreador de libertad de prensa del IPI, pero Griffen dijo que Rusia también amplió las leyes de «noticias falsas» para apuntar a los informes críticos y Zimbabwe se destacó con uno de los peores índices en África, con varios arrestos, incluido el periodista de investigación Hopewell Chin’ono.

    El acceso limitado a la información y el bloqueo de sitios web fueron los mayores problemas en América Latina, donde Venezuela fue el país más restrictivo, y el IPI documentó 66 violaciones.

    Slipowitz, de Freedom House, dijo que las políticas restrictivas dirigidas a los medios de comunicación «se sintieron más agudamente en las democracias en lucha y en los estados altamente represivos».

    FILE - A pro-democracy activist holds placards with the picture of Chinese citizen journalist Zhang Zhan outside the Chinese central government's liaison office, in Hong Kong, Dec. 28, 2020

    Los casos que se destacaron para ella incluyeron a China en diciembre que sentenció a la periodista ciudadana Zhang Zhan a cuatro años de prisión por sus reportajes desde Wuhan, y Egipto expulsando a una reportera del medio británico The Guardian, debido a la cobertura crítica de la respuesta del gobierno a la pandemia.

    Los grupos de derechos humanos esperan señales de que las leyes represivas introducidas como parte de las medidas de emergencia serán revocadas.

    “El IPI dijo desde el principio que cualquier restricción o interferencia con los derechos de los periodistas debía ser proporcionada, necesaria y limitada en el tiempo”, dijo Griffen. «Nos preocupa que se mantengan las nuevas formas de injerencia en la libertad de expresión introducidas durante la pandemia».

  • Las embajadas del diablo: los Estados

    El Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI) acaba de publicar su informe sobre el comercio mundial de armas. Por primera vez desde 2005, en los últimos cinco años (2016-2020) se compró menos armamento que en el lustro precedente (-0.5 %), por algo más de 95.000 millones de dólares al año. La caída de las exportaciones rusas y chinas contrasta con el aumento de las ventas de EE.UU., Francia y Alemania.

    EE.UU. elevó sus ventas un 15 % y se consolida como el principal exportador global con el 37 % del total, Rusia 20 %, Francia 8 %, Alemania casi lo mismo que China un 5.5 % y Gran Bretaña 3 % lo mismo que España. Arabia Saudí, gobernada por una violenta tiranía oscurantista, se afianzó como el primer importador global, al elevar sus adquisiciones un 61 %. En tanto que Qatar multiplicó casi por cinco sus compras de material militar.

    Por caso, los roces de Turquía con Grecia y Egipto por los hidrocarburos en el Mediterráneo han provocado que Atenas y El Cairo refuercen su capacidad naval. El régimen egipcio, tercer receptor mundial, compró un 136 % más de armamento que en los cinco años anteriores. Y, por cierto, hay muchas dudas sobre la transparencia en el manejo de los fondos, por no decir que resulta obvia la corrupción que suele acompañar al tráfico de armas.

    Los mayores importadores son Arabia Saudí con el 11 % del total global, India 10 %, Egipto 6 % y Australia 5 % al igual que China. Por otro lado, el Gobierno británico decidió ampliar su arsenal de armas nucleares por primera vez desde la caída de la URSS y elevará el arsenal de ojivas de 180 a 260, un aumento de casi 45 %, citando a Rusia, y en menor medida a China, como las principales amenazas.

    En fin, si algo queda claro de este informe es que los compradores de armas son los Estados, los “ilegales” -por fuera del Estado- ni siquiera son tomados en las estadísticas ya que son completamente marginales. Otra cosa que queda muy clara es que las razones “defensivas” son, precisamente, a partir de las imposiciones estatales. Por caso, “la defensa” de las fronteras y límites impuestos por los políticos, ya que los ciudadanos comunes no tienen problema en cruzar las líneas divisorias, diseñadas por los burócratas, para comerciar o simplemente visitar amigos y lugares.

    Por supuesto que la excusa de los Estados “pacíficos” es que quieren las armas para “disuadir” cualquier ataque. Mas allá de que la defensa es algo arbitrario, ya que todos los atacantes dicen defenderse de algo, si las armas fueran disuasivas no existiría el terrorismo, que tiene una capacidad militar muy inferior, ni a la guerra de Vietnam la hubieran ganado los guerrilleros.

    La verdad inconfesable de todo esto es que los Estados son el monopolio de la violencia, son la violencia, con la que imponen desde sus fronteras, y pasando por la necesaria exigencia coactiva de tributos sin la cual no podrían existir, hasta “leyes” de todo tipo que, precisamente, son imposiciones coactivas en contraposición con las leyes de la naturaleza como la de la gravedad o la necesidad de un hombre y una mujer para la procreación.

    Corolario: sería utópico pensar que los Estados desaparezcan, pero si queremos menos armas y más producción para la vida, si queremos paz, debemos trabajar para que se vayan achicando, para que recurran cada vez menos a la violencia y a sus imposiciones coactivas.

  • Doctor Q, de saltar el muro como ilegal, a saltar a las pantallas de Netflix y Walt Disney Company

    Walt Disney Studios está desarrollando un proyecto de largometraje basado en la historia real de un inmigrante ilegal de México que se convirtió en jefe de cirugía de tumores cerebrales en el Hospital John Hopkins y ahora trabaja como médico, profesor e investigador en la también prestigiosa clínica Mayo.

    El 2 de diciembre de 1987, un día antes de cumplir los 19 años, Quiñones-Hinojosa, quien había crecido como el mayor de seis hijos dentro de una familia con dificultades económicas en Mexicali, México, ingresó ilegalmente a los Estados Unidos. Su primer intento ese día de ingresar a California saltando la valla fronteriza fracasó cuando fue capturado por la policía fronteriza. Pero decidió volver a intentarlo; estudió el paso de la patrulla de inmigración, cronometró el tiempo que tenía entre una ronda y otra, volvió a trepar, saltó y esta vez consiguió su objetivo. «Tú eres el creador de tu propio destino», fue la lección que extrajo.

    En ese momento, no planeaba convertirse en ciudadano estadounidense. Había pasado varios veranos, comenzando a los 14, como trabajador agrícola migrante en EE.UU. para ganar dinero y ayudar a su familia. Esta vez su plan era ganar mucho dinero y luego regresar a México, donde había estado trabajando como maestro de escuela primaria. “Como mucha gente, pensé que ganaría suficiente dinero para regresar triunfante a mi país”, dijo. Pero pronto se dio cuenta de que para alguien que ganaba $ 3.35 la hora, ese «sueño no era real».

    Quiñones-Hinojosa trabajó después como soldador para una empresa de ferrocarriles cuando, a los 21 años, cayó 18 pies en un tanque de petróleo vacío. Comenzó a trepar por una cuerda que le arrojaron sus compañeros de trabajo. Pero cuando llegó a la parte superior del tanque, los vapores lo abrumaron y volvió a caer. Se despertó al día siguiente en una unidad de cuidados intensivos. Cuando se dio cuenta de lo cerca que había estado de la muerte, comenzó a llorar. «Estuve sollozando durante cinco o diez minutos», dijo. “Siempre he sentido que todo lo que ha pasado desde entonces ha sido un regalo. Eso cimentó en mí la necesidad de seguir trabajando muy duro».

    En 1991 decidió que necesitaba seguir una educación si quería escapar de la pobreza. “Muy inocentemente le conté a uno de mis primos sobre mi idea”, dijo Quiñones-Hinojosa. “Me dijo que vivía en La La Land”.

    Había obtenido la green card gracias a una ley de California que otorgaba el estatus de inmigrante legal a las personas que pudieran demostrar que estaban empleadas como trabajadores agrícolas. En 1991, se matriculó en San Joaquin Delta College. Un año después recibió una beca y fue transferido a la Universidad de California, Berkeley, donde obtuvo una licenciatura en psicología.

    Posteriormente, eligió estudiar medicina porque su abuela en México era una curandera de aldea y consiguió otra beca para la Facultad de Medicina de Harvard. En su segundo año de estudios, caminaba por un pasillo del Hospital Brigham & Women’s cuando el jefe de neurocirugía, Peter Black, lo llevó a un lado. «¿Alguna vez has visto una cirugía cerebral?», preguntó Black. Quiñones-Hinojosa, que no lo había hecho, entró en el quirófano. «El paciente estaba despierto, el cerebro latía», recordó. “Fue mágico, increíble. Me enganché».

    Ese mismo año tomó otra decisión importante. Buscaría la ciudadanía estadounidense. Se convirtió en ciudadano en 1999, el mismo año en que pronunció el discurso de graduación después de graduarse cum laude de Harvard. Siguió una serie de pasantías, becas y residencias antes de unirse a Johns Hopkins en 2005.

    “Tú no puedes ser mexicano, eres demasiado inteligente”, recuerda que le dijo una docente: un refuerzo de la creencia de la inteligencia inferior que mejor frenar con un muro. Fue por ese comentario que Dr. Q, como ahora se le conoce, pasó años intentando disimular su acento latino, algo que ya no hace.

    El Dr Q, trabajando como soldador para el ferrocarril

    Cuando la Clínica Mayo se acercó a Dr. Q, era director del Laboratorio de Células de Tumores Cerebrales en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y director del Programa de Cirugía de Tumores Cerebrales en el Centro Médico Johns Hopkins Bayview.

    Si bien es un neurocirujano de renombre, Quiñones-Hinojosa dijo que considera que el trabajo que hace en el quirófano es una extensión del trabajo que hace en el laboratorio de investigación. «Es un investigador increíble», dijo Tatum, su colega de Mayo. ”Tiene una energía interminable y la visión y la previsión para tratar de identificar lo no identificable. Tiene sed de curar el mundo.″ A veces pregunta: ‘¿Crees que podemos curar el mundo?’ Antes de conocerlo, probablemente la respuesta sea no. Pero cuando lo conoces, su carisma y nivel de confianza son tan contagiosos que querrás decir que sí «.

    “Tener miedo me ha ayudado mucho. Tuve miedo de brincar el muro en aquel entonces, miedo de fallar. Sigo teniendo miedo hoy cada vez que entro al quirófano, miedo de fallarle a mis pacientes, fíjate que los neurocirujanos caminamos por una línea muy fina entre la vida y la muerte. Pero he logrado que ese miedo no me paralice, sino que resulte en algo mucho más poderoso: en la capacidad de concentrarme para luchar contra las cosas adversas, las cosas que la gente dice que no podemos cambiar”, afirmó en una entrevista a Infobae.

    El equipo de investigación de Quinones-Hinojosa de 30 personas, aproximadamente la mitad de las cuales lo siguieron desde Hopkins, ocupa aproximadamente 6,000 pies cuadrados de espacio de laboratorio en el edificio Griffin. “Nuestro lugar es una comunidad, un crisol de ideas”, dijo. «Estamos encontrando curas, dando esperanza, cambiando el mundo».

    El 2010 publicó su primer libro, ‘Dr. Q: La historia de cómo un jornalero migrante se convirtió en neurocirujano’. En 2015, la revista Forbes lo eligió como “una de las mentes más brillantes de México en el mundo”. Quiñones lleva escritos ocho libros de neurocirugía y otros seis que están por salir, publicó más de 450 artículos y 100 capítulos de libros. Hoy, además, dirige la investigación financiada por la máxima autoridad estadounidense en salud (NIH) para curar el cáncer cerebral y una ONG llamada Mission: BRAIN, para pacientes de cualquier parte del mundo que no puedan pagar procedimientos neuroquirúrgicos avanzados.

    “Mira, yo de niño creía mucho en superhéroes y ahora creo que mi superpoder no es lo que hago con mis manos, no es lo que hago con el cerebro, sino lo que hago con mi corazón para conectarme con los pacientes cuando los toco, cuando les digo ‘yo estoy ahí contigo’, te voy a cuidar como si fueras mi hermano, mi hermana, mi esposa, mi hijo, mi hija. Creo que al final del día no importan los premios, los libros, los logros: al final del día no hay nada más poderoso que darle al paciente esperanza”, concluyó a infobae.

    Quiñones-Hinojosa, es ahora uno de los cuatro cirujanos que aparecen en una nueva serie de Netflix , «The Surgeon’s Cut», un documental de cuatro episodios, realizado por la BBC, sobre cirujanos de todo el mundo.

    Mientras tanto, su historia también ha llamado la atención de Hollywood. Plan B Entertainment, propiedad de Brad Pitt y dirigida por Dede Gardner y Jeremy Kleiner, ganadores del Oscar por «Twelve Years a Slave» y «Moonlight», adquirió los derechos de la historia de vida de Quiñones-Hinojosa en 2007 después de que Kleiner se enterara de él en la radio. Actualmente hay planes para una coproducción de “Dr. Q ”de Plan B y Walt Disney Company.

  • La avalancha del futuro

    Una “avalancha” es un alud ya sea de nieve, suelo u otro material que se precipita pendiente abajo. Lo característico de una avalancha es que son repentinas y abrumadoras; y, en el caso de este escrito lo uso en sentido alegórico para referirme al futuro que se nos viene encima tanto en sentido exponencial como en sentido de convergencia, y paso a explicar los conceptos “exponencial” y “convergencia”. Y no es sólo que viene, sino que ya está encima.

    El futuro exponencial se refiere a los adelantos tecnológicos que ocurren cada vez más rápido. Pero ese “más rápido” también trae consigo un aumento de la capacidad de hacer, conjuntamente con una reducción de los costos y precios. Como ejemplo de lo anterior está la Ley de Moore, la cual hacen ya 60 años descubría que el número de transistores en un circuito integrado se duplicaba cada dieciocho meses; lo cual hacía que las computadoras duplicasen anualmente su poder sin un aumento en sus costos. En su momento, muchos pensaron que esto no podía continuar por mucho tiempo; pero han pasado sesenta años y la aceleración no disminuye y es lo que ha hecho posible los teléfonos celulares. Semejante fenómeno se traduce en que en 26 años la laptop típica llegará a tener el mismo poder que hoy tienen todos los cerebros humanos juntos. Dudo que ninguno de nosotros tengamos la menor idea de lo que ello implica.

    El asunto es que no sólo son los chips sino prácticamente todos los dispositivos que usamos que se están volviendo más “inteligentes” que nosotros. A modo de ejemplo, pronto el perro de la casa será robótico y súper inteligente. Lo mismo la tostadora, el refrigerador, el auto; o mejor dicho el nuevo Uber dron que ya está en prueba. Adiós a la congestión vehicular, a los policías de tránsito y las coimas, en fin, ni podemos imaginar lo que está a la vuelta del mañana.

    El otro aspecto que funciona a la par con lo exponencial es la convergencia; que se refiere a que los adelantos en todos los componentes de nuestros aparatos, tal como los autos o drones que muy pronto reemplazarán a los autos, se están uniendo ya para que cosas como el Uber aéreo sea una realidad en unos cuatro o cinco años. Y, de pronto, desaparecen los diablos rojos, Metrobúses y hasta el Metro. A ver qué haremos con los tramos elevados y los túneles del Metro. Supongo que podremos usarlo como ciclovías.

    No quiero meterme en la complejidad de los mecanismos que harán posible el Ubertaxi, pero será un poder de computación fabuloso que no sólo permitirá el control de las muchas hélices y componentes del aparato, sino del sistema de anticolisión que estará comunicado con los cientos de Ubertaxis que estén cerca, evitando colisiones. Adiós a los controladores de tránsito, terrestre y aéreo. Es más, adiós a casi todos los trabajos que hoy conocemos.

    ¿Y, a dónde quiero ir con este escrito de pánico? Pues, por ahora, a advertir que nos tenemos que preparar. ¿Cómo? Buena pregunta. De salida, estando enterados de lo que viene; tal como cuando los autos desplazaron a los caballos y los recogedores de caca de caballo se quedaron sin chamba. Pero no se afanen, que, en un mundo de costos reducidos, nadie se va a morir de hambre. Tal vez todos nos dediquemos a las artes, o qué se yo, la infinidad de necesidades insatisfechas de los hombres que se generan, es imposible de predecir. Lo que sí no debemos hacer es aferrarnos al pasado caduco, tal como estamos haciendo con la CSS, el NODUCA y el desgobierno que nos aflige.

  • El particular «turismo de vacunas» que podría salvar al sector servicios

    La dificultad para acceder a la inmunización para la Covid-19, provocó el nacimiento de un “servicio” o modalidad polémica dentro del sector turístico: el turismo de vacunas. Es más que una moda: ciertas agencias de viajes internacionales ofrecen a sus clientes paquetes turísticos donde ofrecen pasar unos días en destinos paradisíacos además de obtener con anticipación la tan esperada inmunidad contra el SARS-CoV-2.

    Destinos como Cuba, los Emiratos Árabes Unidos y Florida están ofreciendo este nuevo giro a las vacaciones en paquete. Los clientes que opten por la fórmula «todo incluido» de las agencias de viajes pueden, como un «bono», vacunarse contra el covid-19 , a veces de forma gratuita.

    Este servicio comenzó en diciembre de 2020 con informes de que los operadores turísticos indios estaban considerando viajes a Londres o Nueva York para transportar a los huéspedes a áreas del mundo donde podrían vacunarse contra el Covid-19. Por el equivalente a $ 1,777 por persona, los viajeros permanecerían aislados durante el tiempo que fuera necesario y luego irían a un centro de salud de Pfizer BioNTech para la vacunación, cuyo costo se incluiría en el paquete en sí. Los clientes tendrían un pequeño recorrido por la ciudad antes de regresar a casa en la India. Los operadores turísticos también estaban considerando ir a Rusia para recibir la vacuna Sputnik.

    Sin embargo, estas ofertas algo inusuales se rigen por reglas claras: permanezca al menos tres semanas en una de las áreas en cuestión. Por ejemplo, ese es el caso de Cuba, que planea integrar esta oferta en el paquete de viaje “todo incluido” a partir de marzo, ofreciendo “la playa, el mar Caribe, mojitos y una vacuna” a quienes deseen viajar a la isla. Allí se están desarrollando cuatro vacunas y el gobierno ha prometido poder vacunar a toda su población para verano de 2021, en particular con Soberana 02, una vacuna que podría estar en el mercado ya desde el mes que viene.

    Otros países como Gran Bretaña ha ordenado 367 millones de dosis de siete vacunas diferentes para sus habitantes, aproximadamente 67 millones. Los países de la UE han asegurado casi 2.300 millones de dosis para sus 450 millones de habitantes. Estos números están mucho más allá de lo requeridos, por lo que surge la pregunta: ¿qué se hará con todo ese excedente?

    Dubai, otro país con un gran excedente de vacunas, está considerando seriamente este servicio, aunque los elegibles para la vacuna deben presentar actualmente una tarjeta de residente. Dubai ofrece actualmente acceso gratuito a la vacuna a todos sus ciudadanos y hasta ahora ha podido inocular al 8% de su población. Sin embargo, fiel a su imagen exuberante, la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos tiene una  oferta muy selecta para los británicos mayores de 65 años: por unos 50.000 euros, los turistas adinerados pueden relajarse en villas de lujo, viajar en un jet privado y vacunarse. También hizo un llamamiento para que los nómadas digitales vengan y trabajen en Dubai durante un año «para vivir y trabajar cerca del mar» con el beneficio adicional de recibir la vacuna.

    Mientras tanto, el estado estadounidense de Florida se había ofrecido a vacunar a los turistas de forma gratuita, con la única condición de que fueran mayores de 65 años. Hasta la fecha, se cree que unas 50.000 personas de fuera de Florida se han beneficiado de este servicio. Sin embargo, a fines de enero, el estado revisó su oferta: solo aquellos que se queden al menos tres meses al año podrán beneficiarse de esta prestación.

    Si bien la idea de incluir la vacuna en los paquetes “todo incluido” de las agencias de viajes puede parecer incongruente al principio, frente a un sector turístico que falla a nivel mundial, esta estrategia podría funcionar bien para brindar a las empresas que dependen del sector servicios, el impulso que tan desesperadamente necesitan.

  • Las fortalezas del carácter son fundamentales si se quiere liderar un país hacia el desarrollo

    Crear un camino de la pobreza a la prosperidad es un objetivo para muchos líderes nacionales y el objetivo a menudo declarado de muchas organizaciones internacionales de desarrollo públicas y privadas. Pero para los muchos países del mundo cuyas poblaciones aún no han disfrutado de los frutos de la prosperidad, ¿qué se necesita para realizar esta ambición común? ¿Quién debería desempeñar qué papel?

    Durante los últimos catorce años, el Legatum Prosperity Index ha ofrecido una visión única de lo que impulsa el progreso en las naciones de todo el mundo. En este último informe del Legatum Institute, denominado  How Nations Succeed: Analyses of National Transformation, se busca dar una respuesta holística a este par de preguntas.

    La prosperidad implica mucho más que riqueza: va más allá de lo financiero a lo político, lo judicial y el bienestar y el carácter de una nación; se trata de crear un entorno en el que todas las personas puedan alcanzar su máximo potencial. Una nación es próspera cuando tiene instituciones sólidas y eficaces, una economía abierta y personas que están sanas, educadas y seguras. Estos principios básicos de la prosperidad son comunes a todas las naciones en desarrollo.

    Los países que se ubican en la mitad superior del Legatum Prosperity Index tienden a tener un conjunto de características discernibles. El nivel de conflicto es mínimo, o al menos contenido. Las libertades esenciales se respetan en su mayoría y los gobiernos son en su mayoría competentes y responsables. Las economías funcionan relativamente bien, con suficiente diversificación y productividad para mantener el empleo mayoritariamente asalariado y niveles de PIB per cápita superiores a $ 3500. Además, existen tasas relativamente bajas de mortalidad relacionada con la pobreza, mientras que los estándares de atención médica y educación son suficientes para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de la población.

    Si bien estas son las características generales de los países que brindan prosperidad a sus ciudadanos, las preguntas que aborda este informe constituyen un elemento central de la política de desarrollo. Una mala formulación de políticas no solo cuesta valiosos recursos financieros y capital político; cuesta tiempo. Tiempo en el que más niños podrían asistir a la escuela, más mujeres podrían sobrevivir al parto y más personas pudieron ver sus propias aspiraciones realizadas. También, el diseño de la política tiene un impacto a largo plazo. Una investigación sobre la dependencia de caminos de la infraestructura romana ha demostrado que dos mil años después, la actividad económica sigue más densamente concentrada alrededor de donde se construyeron esos caminos.  Dicho de manera más simple: las decisiones que se tomen hoy tendrán un impacto en el desarrollo de las naciones durante siglos.

    Así como la prosperidad de las naciones ha evolucionado durante los últimos 60 años, también lo ha hecho nuestra comprensión de la naturaleza del desarrollo. En su libro de 1960, Stages of Economic Growth, Walt Rostow postuló que había cinco etapas distintas de economía y desarrollo institucional a través del cual transitan las naciones: sociedad tradicional, condiciones previas para el despegue, el despegue, la conducción hasta la madurez y la era de alto consumo masivo. Él también sugirió que era posible acelerar el ritmo al que los países avanzaban estas etapas con ayuda externa, es decir, la llamada cooperación internacional de países desarrollados a los menos desarrollados, a través de instituciones multilaterales, ONGs, etc. Pero como escribió Peter Bauer en su libro Dissent on Development, en una crítica específica a Rostow, ‘las sociedades no son aviones que despegan en un momento verificable para un destino específico y, a partir de entonces, sólo hay que esperar progresar sin interrupción. ‘

    Hay pocas razones para creer que el desarrollo es un proceso bien ordenado y un proceso predecible. De hecho, la mayor parte de la historia humana sugiere precisamente lo contrario. Los diversos campos de la investigación actual sobre lo que caracteriza, cataliza y sostiene a los procesos de desarrollo nacional son amplios y divergentes.

    Esto se ve aún más confuso por los patrones de crecimiento inconsistentes de las naciones en el pasado siglo. Está claro que el desarrollo no es un proceso lineal. Los países tienen buenos y malas décadas, y el progreso pasado no es garantía de éxito futuro. La literatura sobre desarrollo está repleta de ejemplos de países que fueron marcados para el éxito, pero cayeron en ciclos de violencia y pobreza, y viceversa.

    Para respaldar el análisis de este informe, los investigadores de Legatum tomaron un conjunto de países que, en 1960, habían sido identificados como subdesarrollados en términos tanto económicos como sociales y analizaron los patrones detrás de sus trayectorias de desarrollo contrastantes entre sí.

    En 1960, un nivel anual de PIB per cápita de $ 1,500 representaba a un país de rango medio. Asimismo, una esperanza de vida de 60 años representaba un país de nivel medio. En consecuencia, se utilizaron medidas para establecer el punto de referencia de 1960 para la prosperidad. Para que un país que comenzó por debajo de este umbral de 1960 sea un ejemplo de desarrollo exitoso, se incluyeron a aquellos cuya esperanza de vida ha aumentado desde entonces a más de 70 años, el PIB per cápita a más de $ 3500 y la tasa de crecimiento anual a más del 3,5%.

    De aproximadamente una docena de países que satisfacen estos criterios, se seleccionaron seis para el análisis en este informe: Botswana, Colombia, República Dominicana, Indonesia, Mauricio y Sri Lanka. Para contrastar estos ejemplos, se eligieron algunos ejemplos menos exitosos, donde el PIB per cápita actual es menos de $ 3500 y donde la tasa de crecimiento anual per cápita ha estado por debajo del 2%. Hubo muchos ejemplos de este tipo, de los cuales se eligieron cuatro con experiencias variadas: Kenia, Jordania, Nicaragua y Sierra Leona.

    Una característica notable de estas diferentes categorías de países es que todos los países que han tenido éxito ocupan posiciones superiores al puesto 80 en el Legatum Prosperity Index; y, en consecuencia, las naciones menos exitosas se ubican en la mitad inferior del Índice. La intención de los investigadores del Legatum ha sido en todo momento centrarse en lo que parece haber funcionado, así como en lo que no. En consecuencia, este informe no se centra ni en los mejores ni en los peores ejemplos de desarrollo nacional, sino más bien en aquellos que se han movido de más cerca de abajo a arriba de la mitad del Índice. Estas naciones muestran que el ‘éxito’ no se limita al crecimiento estratosférico de Corea del Sur o la madurez institucional de Suecia. Su experiencia en los últimos sesenta años –de desarrollo vacilante y poco glamoroso—ha sido el potencial para ofrecer la mejor guía a los encargados de formular políticas en aquellas naciones que siguen sumidas en la pobreza en la actualidad.

    Como tal, este informe hace una contribución oportuna al debate en curso sobre la validez y eficacia de la ayuda. Es correcto cuestionar si el enfoque internacional actual de la ayuda está colaborando, o incluso obstaculizando, la capacidad de las personas, las comunidades y las naciones para desarrollar su potencial único. Incluso los defensores más comprometidos de la ayuda se verían obligados a admitir que los más de $ 1 billón de ayuda para el desarrollo entregados a las naciones africanas entre 1960 y 2010 no han logrado crear el nivel de prosperidad previsto por los donantes. En cambio, este informe arroja luz sobre una tendencia clara y convincente: la ayuda ha demostrado ser más eficaz cuando se orienta en apoyo de las prioridades de desarrollo de las propias naciones, en particular mediante el apoyo a los esfuerzos para crear capacidad no solo en sectores críticos como la salud y la educación, sino también para mejorar la calidad de la gobernanza, ya sea la administración o el poder judicial. Cuando se usa adecuadamente, la ayuda puede ayudar a reforzar el proceso de desarrollo, pero no sustituye a las naciones que están construyendo sus propios caminos desde la pobreza a la prosperidad.

    Esta comprensión conduce a una conclusión fundamental, una que se encuentra en el corazón del informe: en última instancia, las naciones deben desarrollarse por sí mismas. Esto coloca la responsabilidad del progreso en los propios líderes de los países en desarrollo. Sin embargo, esto requiere mucho más que perspicacia política y competencia administrativa. En especial, requiere que los líderes sean hombres y mujeres de visión y carácter, comprometidos a colocar el desarrollo a largo plazo de sus naciones por encima de los imperativos políticos a corto plazo.

    En resumen, requiere líderes virtuosos.

    Este informe deja en claro que dicho liderazgo puede marcar la diferencia. Entre el éxito y el fracaso, entre la pobreza y la prosperidad. La determinación de los líderes de hacer lo correcto ha demostrado ser fundamental para el desarrollo de los países más exitosos en este informe: garantizar la integridad del estado de derecho al someterse a él, haciendo cumplir un fallo judicial incluso contra el propio gobierno, establecer una transferencia de poder sin problemas al dejar el cargo voluntariamente y permitir un crecimiento económico sostenido enfrentando los intereses creados, resistiendo la tentación de favorecer a la propia tribu, que hacen que las naciones no sean competitivas, son el tipo de decisiones desinteresadas que fortalecen las instituciones y la confianza en el gobierno.

    Independientemente de sus desafíos y oportunidades, una nación no puede y no se desarrollará hasta que un cuadro de liderazgo interno esté preparado para asumir el manto de la reforma. Los líderes de los países más exitosos que se describen en el reporte, a su manera, han alineado estos desafíos y oportunidades con sus propios imperativos políticos internos. La formación de instituciones, la confianza y el fomento del crecimiento económico son, en última instancia, función de estos procesos internos.

    Las experiencias de estas naciones también sugieren que el desarrollo exitoso depende de algo más que la simple competencia ejecutiva de los líderes. También depende igualmente del carácter de los líderes. Su determinación de priorizar la prosperidad de su nación sobre la suya propia, de gobernar para unir en lugar de dividir, y de establecer una visión para su nación, es clave para la solidez de las instituciones que sustentan el contrato social.

    El proceso de desarrollo nacional puede ser un proceso complicado y, a menudo, no lineal. Las variadas experiencias de las naciones del estudio sirven para ilustrar la enorme complejidad de la prosperidad. Sus historias también ponen de relieve la naturaleza intrínsecamente holística e interrelacionada de la prosperidad: las mejoras aisladas en un área de la formulación de políticas pueden deshacerse fácilmente si se descuidan otras.

    Sin embargo, se requiere más investigación para determinar dónde pueden estar los umbrales de lo suficientemente bueno y la importancia relativa de estas diferentes áreas. Se ha observado que el liderazgo nacional importa; que el desarrollo es un proceso impulsado internamente de cambio de comportamiento masivo; que los presidentes y primeros ministros no son simplemente ejecutores de políticas, sino agentes de cambio ellos mismos; y que la naturaleza y la calidad del liderazgo están indeleblemente vinculadas a las experiencias del individuo. Debido a la naturaleza variable del liderazgo, es poco probable que el proceso de desarrollo se pueda determinar por completo. Queda demasiado sujeto a la personalidad, y a la pura suerte, para pretender que es posible predecir con certeza la trayectoria a largo plazo de una nación. No obstante, la adopción de una política mínima viable en las áreas clave del desarrollo probablemente resultará, en el transcurso de décadas, en un camino hacia la prosperidad.

    Los ejemplos de progreso contenidos en el estudio deberían proporcionar una fuente de inspiración para todos aquellos que están decididos a ver que las personas de todas las naciones alcancen su potencial único. La construcción de la prosperidad es inevitablemente una empresa abrumadora para las naciones de cualquier región y en cualquier momento de su historia. Sin embargo, este informe demuestra de manera convincente que no solo es posible, sino que está al alcance de todas y cada una de las naciones.

    La importancia de las ideas es la clave y motor de la prosperidad. Las ideas forjan líderes con carácter y fortaleza para conducir a los individuos de una nación hacia su desarrollo. Un líder que se presuma de tal diciendo que es pragmático, terminará en un rotundo fracaso, téngalo en cuenta para la próxima vez que vote.

    Informe completo PDF, descargar aquí

    Fuentes: Legatum Institute, Atlas Network.