Categoría: Cultura y Sociedad

  • El uso de la idea de la emergencia nacional según Aynd Rand

    Para los colectivistas e interventores del Estado, el uso de la idea de emergencia nacional, se convierte en la narrativa oficial que abraza las pasiones humanas, refuerza la idea de un enemigo en común a batir, pero también y muy especialmente un modelo de Estado que atenta contra los derechos individuales, haciendo de la libertad, una palabra vacía, hueca de contenido. Como lo vemos crudamente expuesto ahora, no ya en gobiernos dictatoriales o comunistas declarados, sino en cualquier gobierno presumidamente democrático durante la oficialmente declarada pandemia del Covid 19.

    En la “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand, libro escrito en 1957, la autora adelantaba lo antes señalado, poniendo en boca de uno de sus personajes, Wesley Mouch, caracterizado por ser un mediocre, lo siguiente: «He aquí la situación —dijo Wesley Mouch—. Las condiciones económicas del país eran mejores hace dos años que el pasado, y este último mejores que el presente. Es evidente que no podremos sobrevivir otro año siguiendo un descenso así. En consecuencia, nuestro último objetivo ha de basarse en resistir. Resistir con el fin de volver a nuestro ritmo anterior. Alcanzar la estabilidad total. La libertad ha tenido su momento, pero ha fracasado; en consecuencia, será preciso imponer controles más enérgicos. Teniendo en cuenta que la gente es incapaz, o no quiere solucionar sus problemas voluntariamente, hemos de obligarla a ello. «…Wesley Mouch arrojó una mirada a su hoja de papel y dijo en tono petulante:

    —Si quiere que continúe, tendrá que declarar un estado de emergencia….
    —La principal dificultad estriba en que no estoy seguro de si la ley nos garantiza realmente el poder para poner en vigor ciertas disposiciones de la directriz número 10- 289. Me temo mucho que queden sujetas a posible debate.
    —¡Al diablo! Hemos aprobado tantas leyes de urgencia que, si escarba entre las mismas, encontrará seguramente alguna que le sirva. «…

    La Directriz 10-289, que debe ser hoy mismo objeto de reflexión para comprender los peligros del pensamiento colectivista, era un claro atentado contra el individuo, al despersonalizarlo cuando lo despoja del producto de su esfuerzo y lo priva de sus virtudes, bajo la excusa estatal del estado de emergencia nacional.

    «—En nombre de la riqueza general —leyó Wesley Mouch —y a fin de proteger la seguridad pública y conseguir una total igualdad y absoluta estabilidad, se decreta lo que sigue, para el período de duración del estado de urgencia nacional:

    «Punto primero: Todos los trabajadores, asalariados y empleados de cualquier clase quedarán, a partir de ahora, sujetos a su tarea y no podrán abandonarla, ni ser despedidos, ni cambiar de empleo, bajo pena de prisión. Dicha pena quedará determinada por la Oficina de Unificación. Dicha oficina será nombrada por la Oficina de Planeo Económico y Recursos Nacionales. Toda persona que haya cumplido veintiún años deberá presentarse a la Oficina de Unificación, quien le asignará el lugar donde a su entender sus servicios sirvan mejor los intereses nacionales.

    »Punto segundo: Todos los establecimientos industriales o comerciales, o los negocios de cualquier naturaleza, deberán, a partir de ahora, seguir funcionando y sus propietarios no se retirarán, ni abandonarán, ni cerrarán, venderán o transferirán sus negocios, bajo pena
    de la nacionalización de sus industrias y de sus propiedades…»

    Punto tercero: Todas las patentes y copyrights pertenecientes a aparatos, invenciones, fórmulas, procesos de trabajo y tareas de cualquier otra naturaleza, serán transferidos a la nación como entrega patriótica de urgencia, por medio de certificados de entrega que serán firmados voluntariamente por los propietarios de dichas patentes y copyrights. La Oficina de Unificación expenderá licencias para el uso de tales patentes y copyrights a quienes las soliciten, de manera igual y sin discriminación, con el fin de eliminar prácticas monopolísticas, desechar productos anticuados y poner los mejores al alcance de la nación. No se usarán marcas, sellos ni títulos protegidos por algún copyright. Todos los productos anteriormente patentados serán conocidos por un nuevo nombre y vendidos por todos los fabricantes bajo la misma denominación, designada por la Oficina de Unificación. Todas las marcas de fábrica particulares, sellos y emblemas quedarán abolidos.

    »Punto cuarto: Ningún nuevo aparato, invento, producto o género de cualquier naturaleza que no se halle actualmente en el mercado, será producido, inventado, fabricado o vendido a partir de la fecha de esta directriz. Queda abolida la Oficina de Patentes y Copyrights.

    »Punto quinto: Todo establecimiento, organización, corporación o persona dedicados a la producción de cualquier producto, deberá, a partir de ahora, producir anualmente la misma cantidad de géneros que durante el Año Básico; ni superior ni inferior. El año conocido como Básico o Patrón será el que finalice la fecha de esta directriz. El exceso o el defecto de producción serán objeto de multas que quedarán determinadas por la Oficina de Unificación.

    »Punto sexto: Toda persona, cualquiera que sea su edad, sexo, clase o volumen de ingresos, deberá, a partir de ahora, gastar anualmente en la compra de géneros la misma cantidad de dinero que en el Año Básico; ni superior ni inferior. Un volumen de compras que no se atenga a ello será sancionado de acuerdo con lo que determine la Oficina de Unificación.

    »Punto séptimo: Todos los salarios, precios, dividendos, beneficios, intereses y formas de ingreso de cualquier naturaleza quedarán congelados en sus cifras actuales, es decir, en las de la fecha de esta directriz.

    »Punto octavo: Todos los casos y situaciones no específicamente mencionados en esta directriz, serán solucionados y determinados por la Oficina de Unificación, cuyas decisiones deberán considerarse concluyentes.»

    «Incluso entre los cuatro hombres que habían escuchado todo aquello, seguía existiendo un resto de dignidad humana que les hizo permanecer inmóviles y sentirse enfermos durante unos minutos.». Así iba concluyendo el párrafo de la novela, que pone en evidencia que son las pasiones de los hombres las que moldean a las instituciones, especialmente en tiempos de crisis, reales o imaginarias, apelando a la emregencia nacional que da pie a la mano interventora del Estado, que no sólo despoja al individuo de la libertad de pensar, limitando y normando su imaginación y producción intelectual, sino que bajo una política inquisidora centraliza bajo su poder cualquier acto creador, sin importar sus consecuencias, así estas involucren el pisoteo de los derechos individuales.

    Bien lo dijo Wesley Mouch, cuando Fred Kinnan preguntó ¿Con qué comerán mientras tanto? al hacer referencia a los profesores e ingenieros que se quedarían sin empleo, al cerrar todos los centros de investigación: “Tiene que haber una víctima, en tiempos de emergencia nacional, no podemos evitarlo” fue su respuesta.

    Pero también existe una reserva moral dentro de cada individuo que le dictamina lo que es correcto, independientemente de lo que le diga una ley expelida bajo la excusa de la emergencia nacional. Si los párrafos de la novela de Ayn Rand, se le asemejan mucho a la realidad actual, lo invitamos a que juntos, no seamos parte de ella, no la normalicemos,  distingamos y señalemos a la ley injusta. Jamás una emergencia podrá justificar el atropello de nuestros derechos, nadie tiene el poder de un ente superior para poner a ningún semejante en el altar del sacrificio, eso es lo que marca la diferencia entre la civilización y la barbarie, entre la oscuridad y la luz.

  • Criminalizar conductas para generar pseudoproblemas para justificar la burocracia

    Criminalizar conductas que no dañan a terceros, solo generan pseudoproblemas  que contribuyen a mantener al político que luego debe resolverlos.

    En mi diario vagabundear por todo el mundo, me he dado cuenta que los políticos en diferentes países ven diferentes cuestiones como un problema, pero cuál es un problema en un país, en otro no lo es. Y viceversa.

    Este  «problema » fabricado es generalmente sólo una herramienta de la agenda del político, ya sea populista  de izquierda, nacionalista, religiosa o de otra índole. Algo de lo que «protegen» a sus votantes y así resaltan su «importancia e irreemplazabilidad».

    Por lo tanto, me referiré a estos  «problemas » como «pseudo problemas».

    Los verdaderos problemas son aquellos que afectan por igual a todos los ciudadanos de todos los países del mundo como la violencia, los robos, etc.

    En Eslovaquia,  la marihuana «destruye la vida» de los ciudadanos, mientras que en la mitad de los EE. UU. o los Países Bajos, nadie tiene un problema con ello.

    En la India, el gobierno va a prohibir el Bitcoin porque es «muy peligroso y se utiliza para el blanqueo de dinero», pero Salvador acaba de legalizarlo como una moneda más de curso oficial del estado («curso legal «).

    Europa está siendo «amenazada por los inmigrantes», sin embargo en Panamá, casi toda la economía está basada en ellos.

    Los cigarrillos mentolados «son un peligro» para la UE y deben prohibirse, pero se puede comprarlos en todas partes de América Latina.

    Escribo sobre esto porque son estos «pseudo temas» los que crean una gran cantidad de crímenes sin víctimas en un país dado, gracias a los cuales personas inocentes terminan en la cárcel.

    Los políticos van cumpliendo su agenda de «protectores» y nuestra libertad está cada vez más restringida.

    La peor parte es que la mayoría de las personas en un país dado no se pueden dar cuenta lo suficientemente bien  sobre qué es un «pseudo problema», ya que no tienen idea de que hay muchos otros países en los que el «pseudoproblema» no existe. Por eso defienden la existencia de instituciones estatales para luchar contra estos «pseudo problemas» y no tienen ningún problema en cambio con sus conciudadanos por ejercer algún «pseudoproblema», con criminalizarlos y enviarlos a prisión.

    La Polícia Slovenskej republiky es un hermoso ejemplo de institución para luchar contra los pseudoproblemas, criminalizando a personas inocentes, que defienden constantemente el sentido de la existencia con su activismo intenso contra los «pseudoproblemas».

    En definitiva, funciona de la siguiente manera:

    1. Políticos identifican cualquier pseudoproblema en la sociedad (como las drogas, Bitcoin, inmigrantes, cigarrillos mentolados, etc,..) que encaja en su agenda política.

    2. Prohíben este pseudoproblema. Al hacerlo, automáticamente crean una gran cantidad de personas que de repente violan la ley.

    3. Crearán instituciones estatales para luchar contra un determinado  pseudoproblema.

    4. Crearán una peligrosa ilusión social de que este pseudoproblema es un verdadero problema: ¡hay un gran número de personas que demuestran violar la ley!

    5. Comenzarán a amenazar con que este problema será aún más grave cuando dejen de luchar contra él.

    6. Hay muchas personas que violan la ley y eso es una clara evidencia de que las instituciones estatales necesitan un presupuesto más grande para luchar contra el pseudoproblema.

    7. Todavía hay mucha gente que viola la ley, por lo que el presupuesto para luchar contra el pseudo problema ¡necesita aumentar aún más!

    8. El hecho de que tengamos muchas instituciones con un gran presupuesto para luchar contra los pseudo problemas es una evidencia clara de que ¡éste es un problema realmente serio!

    ¿Se imaginan cómo sería la seguridad en nuestros países sin estas instituciones, en la que no debería haber nadie para luchar contra estos «pseudoproblemas ′′?.

  • Más sobre la probabilidad de lo improbable

    Todos los grandes acontecimientos de la historia no fueron previstos por los “expertos” y los “futurólogos”. En cada esquina de las calles del futuro nos deparan las más diversas sorpresas

    Hace tiempo apareció el libro titulado El cisne negro cuyo autor, Nassim Nicholas Taleb, nació en Líbano y se doctoró en la Universidad de París-Dauphine. Es del caso volver sobre el asunto debido a la manía de simplemente extrapolar el pasado y encajarlo al futuro.

    De tanto en tanto aparecen libros cuyos autores revelan gran creatividad, que significan verdaderos desafíos para el pensamiento. Son obras que se apartan de los moldes convencionales, se deslizan por avenidas poco exploradas y, por ende, nada tienen que ver con estereotipos y lugares comunes tanto en el fondo como en la forma en que son presentadas las respuestas a los más variados enigmas intelectuales.

    El eje central de la obra de marras gira en torno al problema de la inducción tratado por autores como David Hume y Karl Popper, es decir, la mala costumbre de extrapolar los casos conocidos del pasado al futuro como si la vida fuera algo inexorablemente lineal. Lo que se estima como poco probable -ilustrado en este libro con la figura del cisne negro– improbabilidad que al fin y al cabo ocurre con frecuencia.

    Ilustra la idea con un ejemplo adaptado de Bertrand Russell: los pavos que son generosamente alimentados día tras día. Se acostumbran a esa rutina la que dan por sentada, entran en confianza con la mano que les da de comer hasta que llega el Día de Acción de Gracias en el que los pavos son engullidos y cambia abruptamente la tendencia.

    Taleb nos muestra cómo en cada esquina de las calles del futuro nos deparan las más diversas sorpresas. Nos muestra cómo en realidad todos los grandes acontecimientos de la historia no fueron previstos por los “expertos” y los “futurólogos” (salvo algunos escritores de ciencia ficción). Nos invita a que nos detengamos a mirar “lo que se ve y lo que no se ve” siguiendo la clásica fórmula del decimonónico Frédéric Bastiat. Por ejemplo, nos aconseja liberarnos de la tendencia a encandilarnos con algunas de las cosas que realizan los gobiernos sin considerar lo que se hubiera realizado si no hubiera sido por la intromisión gubernamental que succiona recursos que los titulares les hubieran dado otro destino.

    Uno de los apartados del libro se titula “Seguimos ignorando a Hayek” para aludir a las contribuciones de aquel premio Nobel en economía y destacar que el conocimiento está disperso y que la coordinación social no surge del decreto del aparato estatal sino de millones de arreglos contractuales libres y voluntarios que conforman la organización social espontánea y que las ciencias de la acción humana no pueden recurrir a la misma metodología de las ciencias naturales donde no hay propósito deliberado sino que hay reacción mecánica a determinados estímulos.

    La obra constituye un canto a la humildad y una embestida contra quienes asumen que saben más de lo que conocen (e incluso de lo que es posible conocer), un alegato contra la soberbia gubernamental que pretende manejar vidas y haciendas ajenas en lugar de dejar en paz a la gente y abstenerse de proceder como si fueran los dueños de los países que gobiernan. En un campo más amplio, la obra está dirigida a todos los que la posan de sabios y que alardean de conocimientos preclaros del futuro cuando en verdad no pueden pronosticar a ciencia cierta qué harán ellos mismos al día siguiente puesto que al modificarse las circunstancias naturalmente cambian sus propias conjeturas.

    Pone en evidencia los problemas graves que se suscitan al subestimar la ignorancia y pontificar sobre aquello que no está al alcance de los mortales. Es que como escribe Taleb “la historia no gatea: da saltos” y lo improbable -fruto de contrafácticos y escenarios alternativos- no suele tomarse en cuenta, lo cual produce reiterados y extendidos “cementerios” ocultos tras ostentosos “y aparatosos modelitos matemáticos y campanas de Gauss” que resultan ser fraudes conscientes o inconscientes de diversa magnitud, al tiempo que no permite el desembarazarse del cemento mental que oprime e inflexibiliza la estructura cortical. Precisamente, el autor marca que Henri Poincaré ha dedicado mucho tiempo a refutar las predicciones basadas en la linealidad construidas sobre la base de lo habitual a pesar de que “los sucesos casi siempre son estrafalarios”.

    Explica también el rol de la suerte, incluso en los grandes descubrimientos de la medicina como el de Alexander Fleming en el caso de la penicilina, aunque, como ha apuntado Pasteur, la suerte favorece a los que trabajan con ahínco y están alertas. Después de todo, como también nos recuerda el autor, “lo empírico” proviene de Sextus Empiricus que inauguró, en Roma, doscientos años antes de Cristo una escuela en medicina que no aceptaba teorías y para el tratamiento se basaba únicamente en la experiencia, lo cual, claro está, no abría cauces para lo nuevo.

    Los intereses creados de los pronosticadores dificultan posiciones modestas y razonables y son a veces como aquel agente fúnebre que decía: “Yo no le deseo mal a nadie pero tampoco me quiero quedar sin trabajo”. Este tipo de conclusiones aplicadas a los planificadores de sociedades terminan haciendo que la gente coma igual que lo hacen los caballos de ajedrez (salteado). Estos resultados se repiten machaconamente y, sin embargo, debido a la demagogia, aceptar las advertencias se torna tan difícil como venderle hielo a un esquimal.

    En definitiva, nos explica Taleb que el aprendizaje y los consiguientes andamiajes teóricos se llevan a cabo a través de la prueba y el error y que deben establecerse sistemas que abran las máximas posibilidades para que este proceso tenga lugar. Podemos coincidir o no con todo lo que nos propone el autor, como que después de un tiempo no es infrecuente que también discrepamos con ciertos párrafos que nosotros mismos hemos escrito, pero, en todo caso, el prestar atención al “impacto de lo altamente improbable” resulta de gran fertilidad…al fin y al cabo, tal como concluye Taleb, cada uno de nosotros somos “cisnes negros” debido a la imposibilidad de pronosticar que hayamos aparecido en este mundo con las características únicas e irrepetibles respecto a todos los nacidos en la historia de la humanidad.

    Es comprensible el esfuerzo de tomar en cuenta el pasado al efecto de no repetir errores. Nos manejamos con lo que conocemos pero de ahí hay un salto lógico imperdonable si solo extrapolamos y no damos lugar a la creatividad, a la imaginación y a lo nuevo y distinto. Por eso es que hemos insistido tanto en la necesidad de abandonar las telarañas mentales de los conservadores en el peor sentido de la expresión que rechazan de plano todo lo novedoso que se sale de los paradigmas archiconocidos.

    Así es que en otros planos en nuestro mundo se rechaza la idea de abolir la banca central, el absurdo de reparticiones gubernamentales de cultura y educación como si fuera natural imponer estructuras curriculares, se mantiene a rajatabla la idea de contar con fastuosas embajadas en plena era de las teleconferencias, se insiste en el concepto autoritario de las agencias oficiales de noticias, se machaca con la noción de estadísticas realizadas por los aparatos estatales en lugar de abrir a la competencia con auditorías cruzadas al efecto de contar con la mejor calidad posible, se piensa que es saludable contar con Ministerios de Economía sin percatarse que como su nombre lo indica es para regentear la economía que es precisamente lo que conduce a la hecatombe, se reitera la supuesta necesidad de aplicar coactivamente un expropiatorio sistema jubilatorio que no hace más que asaltar a las personas de mayor edad, se establecen mal llamadas empresas estatales que inexorablemente implican la mal asignación de lo siempre escasos recursos, hay empecinamiento en administrar desde el poder político el fruto del trabajo ajeno con injustas regulaciones del mercado laboral, se persiste en el error de evitar la asignación de derechos de propiedad al espectro electromagnético y así obviar el peligro de la figura de la concesión en manos estatales y así sucesivamente. Acabo de publicar mi libro titulado Vacas sagradas en la mira donde me explayo en estos y otros asuntos equivalentes.

    Milton y Rose Friedman publicaron un jugoso ensayo que tradujimos al castellano cuando era Rector de ESEADE para la revista académica Libertas titulado “Las corrientes en los asuntos de los hombres” donde los autores sostienen que para conjeturar algunos de los sucesos del futuro no basta con mirar en la superficie del agua de lo que viene ocurriendo sino que debe zambullirse en las profundidades de los acontecimientos para detectar corrientes subterráneas en el devenir intelectual en donde, como decimos, la característica central estriba en la apertura mental para, precisamente, abrir cauce a la antes referida creatividad e ingenio que permite sospechar cisnes negros para no estar embretados en la rutina que es el enemigo más potente de la invención y el descubrimiento. En esta línea argumental es que Albert Einstein -al que en el colegio le dijeron que tenía un muy bajo coeficiente intelectual- ha dicho que “la mente es como un paracaídas, solo funciona si se abre”, Jorge Luis Borges no fue al colegio hasta los nueve años pues su padre sospechaba de la intromisión estatal en la materia y el antes aludido Luis Pasteur no era médico y era rechazado por profesionales de la Academia de Ciencias de París.

    Como escribe Luis Alberto Machado en La revolución de la inteligencia “el trabajo de creación siempre será un trabajo en soledad. Y todo innovador tiene que resignarse a la idea de caminar buena parte de su jornada en soledad con la sola compañía de sus pensamientos. El innovador en cualquier campo tiene que saber que con frecuencia será objeto de incomprensión y de burla”. Es como ha consignado John Stuart Mill “todas las buenas ideas pasan por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción.”

    Stefan Zweig escribe en la primera línea de Los creadores que “de todos los misterios del mundo, ninguno es más profundo que el de la creación.” Y para que este proceso tenga lugar es indispensable el clima de libertad de expresión al efecto de aprender de otros y poder transmitir las conjeturas propias en un contexto de corroboraciones provisorias sujetas a la refutación como bien subraya una y otra vez Popper.

    Es por lo dicho que Taleb concluye en su obra que “dejemos que los gobiernos predigan (ello hace que los funcionarios se sientan mejor consigo mismos y justifica su existencia) pero no nos creamos nada de lo que dicen […] De hecho, si el libre mercado ha tenido éxito es precisamente porque permite el proceso de ensayo y error que yo llamo ajustes estocásticos por parte de los operadores individuales en competencia”. Es el único modo de percibir y desarrollar lo que es hasta el momento desconocido y rechazado por mediocres.

  • La Constituyente: algunas reflexiones

    La Constituyente y su debate, si originaria o paralela, si conveniente o no su reforma en estos momentos, nos hizo recordar algunas sentencias muy valiosas que consideramos deben ser un punto de partida para reflexionar sobre la discusión pública de estos momentos.

    Juan Bautista Alberdi, conocido como el padre del constitucionalismo latinoamericano, en el capítulo XXXIV de su célebre obra, Las Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, nos  advierte sobre los peligros potenciales de los protagonistas: «La mejor política, la más fácil, la más eficaz para conservar la Constitución, es la política de la honradez y de la buena fe; la política clara y simple de los hombres de bien (…). Pero entiéndase que la política de la honradez requerida por la sana política no es la honradez apasionada y rencorosa (…). La sinceridad de los actos no es todo lo que se puede apetecer en política; se requiere además la justicia, en que reside la verdadera probidad.

    Para muchos, no todos, proponentes de la Constituyente,  los integrantes reformadores, saldrían de las bases mismas de los partidos políticos. ¿Sería esa una buena idea?

    «Cuando la Constitución es oscura o indecisa, se debe pedir su comentario a la libertad y al progreso (…).

    «… Para que los pueblos la amen [a la Constitución], es menester que la vean rodeada de prestigio y de esplendor…»

    Asimismo, nos da luces sobre el deber ser, del carácter perpetuo o duradero de una Carta Magna: «El principal medio de afianzar el respeto de la Constitución es evitar en todo lo posible sus reformas. Éstas pueden ser necesarias a veces, pero constituyen siempre una crisis pública, más o menos grave. (…) Deben evitarse todo lo posible, o retardarse lo más. La verdadera sanción de las leyes reside en su duración. Remediemos sus defectos, no por la abrogación, sino por la interpretación.

    «[…] Conservar la Constitución es el secreto de tener Constitución. ¿Tiene defectos, es incompleta? No reemplacéis por otra nueva. La novedad de la ley es una falta que no se compensa por ninguna perfección; porque la novedad excluye el respeto y la costumbre y una ley sin estas bases es un pedazo de papel, un trozo literario.

    «La interpretación, el comentario, la jurisprudencia, es el gran medio de remediar los defectos de las leyes. (…) La ley es un Dios mudo: habla siempre por la boca del magistrado. Éste la hace ser sabia o inocua. De palabras se compone la ley, y de las palabras se ha dicho que no hay ninguna mala, sino mal tomada».

    «… Cread la jurisprudencia, que es el suplemento de la legislación, siempre incompleta, y dejad en reposo las leyes, que de otro modo jamás echarán raíz.

    «Para no tener que retocar o innovar la Constitución, reducidla a las cosas fundamentales, a los hechos más esenciales del orden político. No comprendáis en ella disposiciones por su naturaleza transitorias, como las relativas a elecciones.

    «… Gobernar poco, intervenir lo menos, dejar hacer lo más, no hacer sentir la autoridad, es el mejor medio para hacerla estimable».

    Entonces, tanto legislación como interpretación de la ley, son las características claves para el sostenimiento de la Ley Fundamental, así , la función que la legislación debería tener, en relación con la estabilidad del sistema, sería integradora. Es decir, que la legislación debería interpretar la Constitución y así reglamentar las carencias normativas, no restringiendo los derechos y garantías por ella dictada, sino manteniendo la amplitud que ella otorga.

    De allí la importancia de la interpretación constitucional consiste en «desentrañar el sentido de la descripción efectuada por el autor de la norma».

    Concluyendo, si la legislación va contra el espíritu de la Carta Magna, con jueces interpretando, bastaría para lograr su respeto y desechar todo aquellos que el legislador actuara en contrario. Sin la necesidad de una Constituyente paralela u originaria que posiblemente mejorarían en mucho estos procesos ¿estos mecanismos ya no están establecidos en la actual Constitución?

    Con ello, se lograría ir sobre el aparato administrativo del estado, que es el que deformado y por sobre la Ley, avanza sobre los derechos fundamentales. Y esta diferencia es vital entender, porque ahora mismo, no se está demandando el cese de tal cuestión, sino algo más de una Constitución y para ello, recordar siempre que: “Las sociedades que esperan su felicidad de la mano de los gobiernos esperan una cosa contraria a la naturaleza” y que ”Todo pueblo que come de la limosna del suelo solamente será un pueblo de mendigos toda su vida”.

  • Chau cookies, hola FLoC, el algoritmo más invasivo que usará Google a partir de 2022

    Las «cookies» de terceros, hasta ahora, rastreaban mientras navegaba por la web, construían un perfil de cada usuario al recopilar datos sobre su historial de navegación y vincularlo a un identificador que se adjunta a su nombre. Pero en 2022, Google Chrome dejará de usarlas. Este movimiento podría cambiar la industria de la publicidad y las publicaciones a nivel mundial, y tiene importantes implicaciones para su privacidad.

    Podría decirse que el área más grande que tendrá un impacto en la eliminación de las cookies de terceros, es la publicidad basada en intereses. Y es aquí donde Google propone un sistema llamado aprendizaje federado de cohortes, o FLoC para abreviar. FLoC se basa en el aprendizaje automático. Esto permitirá a cualquier navegador, estudiar de forma anónima cómo navegan los usuarios y luego agruparlos en ‘cohortes’.

    Google lo describía así en enero de 2021, cuando anunció su lanzamiento: «Se basa en la idea de aglutinar grandes grupos de personas con intereses similares. Por un lado, este concepto oculta al individuo «entre la multitud». Por otro, lleva a cabo un procesamiento en el dispositivo del usuario, con el fin de que el historial de una persona en la web no salga del navegador». FLoC coloca a Chrome por tanto, en el centro del proceso publicitario.

    En marzo de 2021, Chrome comenzó a probar FLoC en el mundo real, y silenciosamente puso el sistema a trabajar en millones de navegadores web. Google afirma que el sistema es 95% más efectivo que las cookies de terceros.

    «Comenzamos con la idea de que grupos de personas con intereses comunes podrían reemplazar los identificadores individuales», escribe Chetna Bindra de Google. «Estos grupos (o «cohortes») se generan a través de algoritmos (que es el bit de «aprendizaje federado»), y se le colocará en uno diferente cada semana; los anunciantes solo podrán ver su ID. Cualquier cohorte que sea demasiado pequeño se agrupará hasta que tenga al menos varios miles de usuarios, para dificultar la identificación de usuarios individuales».

    La compañía presume de privacidad con este movimiento, porque analiza como grupo y no como usuario único, pero lo que consigue Google con FloC es recopilar más información de la que se recoge actualmente a través de las cookies, es por eso que está causando una gran polémica. Un gran volumen de datos sobre nuestras preferencias y costumbres que Google puede usar para que los anunciantes acierten más aún con lo que van a mostrarnos.

    Los críticos afirman que es muy necesario alejarse de las cookies de terceros, pero estos cambios de Google podrían reforzar todavía más su posición dominante. Ahora no serían las webs de forma independiente sino que sería Google como un «todo» encargado de controlar lo que haces y con la recompensa de recibir «publicidad relevante» y que te interese.

    Hasta ahora, los rivales de Google han creado herramientas para evitar que FLoC funcione; sitios web destacados como DuckDuckGo, Brave y Vivaldi, han dicho que no participarán en la prueba de FLoC. La Comisión Europea por su parte, está investigando si deshacerse de las cookies de terceros, y del plan FLoC de Google, que podría ser una práctica anticompetitiva.  Por el momento las pruebas no se están haciendo en Europa debido a la protección de datos en la UE (GDPR).

    El 8 de enero, la Autoridad de Mercados y Competencia (CMA) del Reino Unido anunció que llevaría a cabo una revisión de la zona de pruebas de privacidad, junto con el regulador de protección de datos del país. La investigación está analizando el impacto general del nuevo sistema en la industria publicitaria. Si bien esa revisión no tiene fecha de finalización, una revisión anterior de la publicidad digital describió algunas posibles preocupaciones. «Esas propuestas también convertirán a Chrome (o los navegadores Chromium) en el cuello de botella clave para la tecnología publicitaria», dijo la CMA en julio de 2020 . «Por lo tanto, es probable que la posición de Google en el centro del ecosistema de tecnología publicitaria se mantenga».

    La propuesta de Google para los defensores de la privacidad es que un mundo con FLoC (y otros elementos del “entorno limitado de la privacidad”) será mejor que el mundo que tenemos hoy, donde los corredores de datos y los gigantes de la tecnología publicitaria rastrean y perfilan con impunidad. Pero ese encuadre se basa en una premisa falsa de que tenemos que elegir entre «seguimiento antiguo» y «seguimiento nuevo». No es una u otra, en lugar de reinventar la rueda de seguimiento, deberíamos imaginar un mundo mejor sin los innumerables problemas de los anuncios dirigidos.

  • ¿Será inmoral el lucro?

    En la medida en que se deteriora la economía aumentan los críticos del lucro que sostienen una versión de “responsabilidad social” según la cual el objetivo de una empresa no es lucrar sino servir a la sociedad. Semejante argumento está plagado de errores; comenzando por el hecho de que sin lucro no hay ahorros, y sin ahorros una empresa no prospera y perdura. Es más que ingenuo creer que un empresario es capaz de determinar a priori cuanta ganancia le garantiza el éxito sostenible, ya que las variables son muchas. Y, ni señalar que las empresas que logran lucrar en grande son poquísimas.

    Hace unos 20 años se popularizó la especie de la responsabilidad social de las empresas; en respuesta a la cual muchas comenzaron a organizar actividades de asistencia social que poco o nada tenían que ver con el giro de su negocio. Mucho critiqué esta tendencia falaz y hasta hipócrita, ya que ello no pasó de ser un show propagandístico; al tiempo de que dichas empresas descuidaban su auténtica responsabilidad social, consistente en dar un buen producto y un buen servicio, generando por ello lucro bien habido.

    En estos días, en que se me dañó la bomba de fumigar de la casa, visité varios negocios de ferretería buscando los sellos para repararla; sellos cuyo precio no debía ser mucho más de $1. “No tenemos” me dijo un despachante, ya que los auténticos vendedores se extinguieron. “¿Cómo es posible que venden la bomba y no los sellos?”, le pregunté. Me dijo: “Espere que le llamo a uno de los viejos.” Llegó uno avanzado en años, quien abrió una gaveta y sacó un “blíster pack” con sellos, diciéndome: “Tome señor, este es lo último que nos queda en sellos de repuesto.” Le comenté: “Qué triste que ya el dar servicio es historia, por eso cada día compro más y más en Amazon, en dónde tienen de todo, tienen información y aún con los costos de traerlo salen más económicos.” “Sí…” me contestó el viejo, “…yo también compro en Amazon.” ¡Plop!

    Y peor aún es escuchar a los neomarxistas decir que el “capitalismo desata fuerzas incontrolables que hacen ricos a unos y pobres a otros, creando problemas de cambio climático, contaminación de las aguas, convirtiendo el país en un Patacón”, y tal. Da pena la ignorancia de lo que es “capitalismo” y mejor dicho “empresarialismo”. Y no entró a escribir sobre la diferencia entre un empresario del mercado y los empresarios politiqueros; que es como comparar un gato angora con uno tinaquero. Tristemente, hoy día, según muchos, todos los gatos son pardos.

    Para buen parte de Tío Pueblo, las empresas son algo así como el gobierno, en cuanto a que estás obligado a comprarles, lo cual no es realidad sino un sentir; y con los sentimientos hay que andar con cuidado. La buena y válida pregunta sería: ¿Por qué están pasando de moda las buenas empresas que estiman a sus clientes y dan buen servicio? ¿No tendrá que ver con la mala calidad de gobiernos excedidos y corruptos que hacen imposible el buen negocio? He manejado muchos negocios, desde escuelas, ferreterías, fábricas, y consultorías y me consta que la gobernanza criolla es algo así como los baches en una autopista; si vas rápido te sacas la mugre; y si vas lento, llegas tarde a la fiesta.

    En fin, la lista de falencias respecto a las realidades empresariales y el lucro dan lástima y no dudo de que el NODUCA y otras intromisiones del desgobierno tienen mucho que ver con todo ello. Y la enorme ignorancia, abanicada por pervertidos politicastros, ha dado origen a distorsiones malignas, tales como los controles de precio, incluyendo los salarios mínimos. En resumen, los precios y las ganancias no se logran perjudicando al cliente; eso es absurdo. Indudable que hay malos empresarios y que van en aumento en proporción a los pervertidos gobiernos.

    Da mucha lástima que tengamos que llegar a la destrucción de la actividad económica del país abrir los ojos eso de: “Robó pero le dio al pueblo”. Que en la empresa socialmente responsable como les gusta decir, sería un pésimo servicio al cliente, pero eso sí, todos los años en tapas de periódicos junto al gobierno de turno tomándose la foto de ocasión.

  • Bassel Khartabil, pionero y mártir por una Internet libre, cumpliría 40 años esta semana

    “La cárcel no son los muros, no es el verdugo y los guardias. Es el miedo oculto en nuestro corazón lo que nos hace prisioneros”. Bassel Khartabil

    «Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Yo puedo apoyarme en el lado izquierdo de la política y tú puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. Lo siento: el radical en mí se apoderó de lo humano por un momento. Me gustaría continuar la conversación, ¿por qué no? Pero no encuentro mis palabras. Un segundo de silencio y ya estamos desincronizados. Tengo una duda. Algo en mi pasado me impide conectarme contigo. Algo en tu pasado te impide conectarte conmigo. Nos separamos el uno del otro. Ambos sufrimos una pizca de tristeza.

    Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Puedo apoyarme en el lado izquierdo del espectro político y tu puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. ‘Oh’, me encojo de hombros, ‘nuestros caminos pueden divergir sobre este tema, pero estoy agradecido de que podamos compartir este momento juntos y aprender desde una perspectiva diferente’. Un segundo de silencio y sonríes. ‘Caminemos juntos’, propones. Yo te devuelvo la sonrisa. Algo en mi pasado se desencadenó, lo sentí en mi corazón. Algo en tu pasado te permitió dejar atrás la diferencia. Al soltarnos, disfrutamos de nuestra libertad interna. Una mirada, una sonrisa, un reconocimiento: más allá de las 148 categorías impuestas por la sociedad, nos permitimos no discriminar por prejuicios. ¿Dónde está el asunto que lo hace posible? Quiero llamar a este asunto: libertad.»

    Este capítulo citado, Internal Freedom,  creado por Hellekin, un nómada global, activista del software libre, miembro de la Fundación Dyne.org y mantenedor del consenso GNU, es parte de un libro escrito en Pourrières, Francia, en cinco días, del 2 al 6 de noviembre de 2015. Solo dos semanas antes, se había impulsado la necesidad de llamar la atención global sobre la difícil situación de Bassel Khartabil, un desarrollador de software de código abierto sirio que tenía paradero desconocido desde su detención en 2012. El 11 de noviembre de 2015, surgieron rumores de que Khartabil había sido condenado a muerte en secreto. En agosto de 2017, su esposa hizo público que Khartabil había sido ejecutado por el gobierno sirio poco después de su desaparición en 2015.

    Khartabil nació y se crió en Damasco, en Siria, donde se especializó en el desarrollo de software de código abierto. Fue director de tecnología y cofundador de la empresa de investigación colaborativa Aiki Lab y fue CTO de Al-Aous, una institución editorial y de investigación dedicada a las ciencias y artes arqueológicas en Siria. Se  desempeñó como líder del proyecto y afiliado público de Creative Commons Siria,  y contribuyó con Mozilla Firefox, Wikipedia, Openclipart, entre otros proyectos de código abierto. A él se le atribuye la apertura de Internet en Siria y la ampliación enorme del acceso y el conocimiento en línea al pueblo sirio, cuyo papel fue clave para que los activistas sirios pudieran sortear la censura en internet impuesta por el régimen de Damasco. Mohammed Najem, activista libanés, colaborador de Global Voices y cofundador de Social Media Exchange,  con quien forjó una profunda amistad fue terminante al respecto: «Bassel era una amenaza para el régimen porque hablaba un idioma que ellos no entendían».

    Su último trabajo incluyó una reconstrucción virtual en 3D abierta de la antigua ciudad de Palmyra en Siria (destruída por ISIS), la visualización en tiempo real y desarrollo con Fabricatorz para el marco de programación web Aiki Framework. Este proyecto fue desarrollado y exhibido más tarde en su honor.

    El libro citado, escrito mayormente por personas que escriben, codifican y participan en proyectos relativos al free software o free culture, lo denominaron “El costo de la libertad”, dedicado a Bassel Khartabil como a tantos otros desaparecidos repentinamente, quienes pagaron un precio muy alto, su vida, sólo por haber ejercido sus derechos como personas libres. La semana pasada, el 22 de Mayo, Bassel habría cumplido tan sólo 40 años.

  • Los gasbagger modernos

    Los gasbagger modernos. Hace más de dos años escribí uno de mis artículos más clave, ‘Privación institucionalizada de la responsabilidad moral individual’, en el que describía que en todo momento y en todas las sociedades hay cierto tipo de personas que ‘ejemplarmente’ siguen las leyes vigentes y la ideología actual en ese momento, perdiendo en el proceso la capacidad de autorreflexión interior y la moralidad. No piensan en si una determinada ley tiene o no sentido, no piensan en si una determinada norma perjudica o no a algunas personas (causando «daños colaterales») y, desde luego, no abordando si es o no realista su eficacia.

    Este es el tipo de guardias que, de acuerdo con la normativa estatal, cargaron a los judíos en vagones, los metieron en hornos, y más tarde, como guardias fronterizos, les dispararon legalmente a las personas que huían a países más libres, o, como los StBK, que delataron y destruyeron la vida de muchos inocentes como parte de la salvación de la república.

    Llamémoslos simplemente: gasbagger (gaseadores).

    Los gasbagger no se extinguieron. Los gaseadores sólo esperaban un sistema en el que se les volviera a escuchar. En el que volverían a ser importantes y visibles. Los conocerás simplemente porque al preguntarles «¿por qué?»,  van a responder «porque es la ley».

    A los gasbagger no les gusta la desviación, por eso les gusta darse importancia. Argumentan que «¡todos somos iguales!», confundiendo la palabra «derecho» con la palabra «ley».

    Los gasbagger son muy flexibles. Si haces algo que ayer era legal, pero hoy no lo es, serán los primeros en decirte que tenemos una nueva ley que hay que respetar.

    Los gaseadores son expertos en posracionalizar cualquier ley disparatada (sino, claro, no podrían defenderla públicamente). Están convencidos de que toda ley debe ser siempre en beneficio del pueblo.

    De hecho, a los gasbagger les encanta el interés público. Sus predecesores ya saben que  asesinar en su nombre es lo más fácil de realizar.

    La pandemia de COVID-19 ha hecho que se aprueben rápidamente varias leyes nuevas y drásticas en Eslovaquia y la República Checa. No sabemos si seguir el «camino chino» es lo correcto, porque hay muchos otros países desarrollados, como Corea del Sur o Suecia, que han seguido el camino del laissez-faire y han rechazado las restricciones draconianas en sus vidas. Sin embargo, no subestimaron el riesgo de contagio en sí, protegiendo cuidadosamente a los ciudadanos más expuestos y es evidente que han ido gestionando bien la situación.

    Sin embargo, los gaseadores ya saben que las leyes draconianas aprobadas al mismo tiempo son las correctas y deben aplicarse honestamente. De hecho, los gasificadores siempre encontrarán una razón por la que cualquier ley sin sentido tenga sentido y por la que deban luchar por ella.

    «Los eslovacos son estúpidos, por eso necesitamos leyes restrictivas» es el argumento más común que escucho de personas inteligentes en defensa de la introducción de las leyes restrictivas (por ejemplo, la legislación de espionaje que permite el acceso a la localización de la población sin una orden judicial, la prohibición de la venta de respiradores, etc.). Suelo recibir esto como respuesta automática cuando empiezo a describir la situación de Corea del Sur, Suecia o Suiza (y esto se aplica no sólo a la situación actual, sino a prácticamente cualquier cosa – por ejemplo, en Suiza se vota habitualmente en referéndum sobre la cuantía de los impuestos, pero los eslovacos son «pero demasiado estúpidos» y, por lo tanto, tienen esta opción directamente prohibida en la Constitución – véase el artículo 93).

    El problema es que si abordamos la «estupidez de los eslovacos» con leyes y medidas restrictivas, nunca serán más inteligentes y, sobre todo, más responsables. Nunca llegarán al nivel de Suiza, donde votan voluntariamente en un referéndum de vez en cuando para subir los impuestos (esto no quiere decir, por supuesto, que los impuestos más altos sean mejores que los más bajos).

    La reacción en forma de leyes restrictivas porque la población es «estúpida» tiene un efecto negativo muy grave. Y eso se llama «daños colaterales», lo que significa que un gran número de personas inocentes sufrirán o serán criminalizadas como resultado.

    Por ejemplo, ahora mismo, si empiezo a vender tarjetas SIM anónimas en Eslovaquia, porque considero de forma realista que aumenta la privacidad de los ciudadanos, que está en riesgo real sobre todo en tiempos de la nueva legislación de espionaje; o si quiero vender respiradores de alta calidad, porque considero de forma realista que está en riesgo la salud de un grupo de riesgo de la población, seré criminalizado (en el mejor de los casos, penalizado) enseguida.

    ¿Es esto correcto en tu opinión? Si respondes a esa pregunta con un «¡Pero si eso es lo que dice la ley ahora!», acabas de entrar en la categoría de «gasbagger».

    La policía gasbagger

    Dado que siguen las «leyes primarias» (y, por desgracia, a menudo no les importa cuáles son), los policías, los aduaneros o los soldados suelen estar sujetos a las opiniones de los gasificadores cuando cambia el sistema, el régimen o una crisis importante. Suelen ser los obedientes ejecutores de cualquier nueva ley en primera línea. Debido a su frecuente falta de autorreflexión interna y de moral que está por encima de la ley, no los respeto internamente (aunque exteriormente tenga que hacerlo, porque «me van a disparar»). Ya he abordado este fenómeno en mis artículos «Percepciones binarias de la ética» y «Las raíces de mi fobia a la policía».

    Los gaseadores de la policía, especialmente en estos tiempos difíciles, están «despertando» y reasumiendo hiperactividad. Los mismos gaseadores que hace apenas unos meses prohibían e impedían que como mujer musulmana te cubrieras la cara (ya sea con burka o hiyab) ahora son capaces de darte una patada por no cubrirla con una máscarilla.

    Entiendo que las mascarillas son muy importantes hoy en día (yo personalmente uso respiradores FFP3 ), pero agredir físicamente a quienes no los tienen es realmente mostrar una falta de civismo.

    «Pero no podríamos resolver la actual situación de crisis sin policías que cumplan la ley de forma ejemplar y criminalicen a todos los ciudadanos insumisos». Es lo que podría argumentar más de un ciudadano que trata de posracionalizar su comportamiento agresivo. Pero eso es precisamente lo que no sabemos. Sólo creemos que lo hacemos. Quizás el modelo surcoreano o sueco, más liberal, tenga más éxito.

    Pero hasta que lo hagamos, debemos tener siempre presente el enorme número de víctimas inocentes de las nuevas y drásticas leyes que hemos introducido y estamos introduciendo. Porque podría ser que nuestra crisis pandémica tuviera más «daños colaterales» que cualquier guerra de bombardeos.

    Y, sobre todo, ¡cuidado con los gasbagger modernos!

     

  • ¿Ministerio de la cultura?

    ¿Por qué pongo en tela de duda al Ministerio de la Cultura? Podría ser porque soy necio. O… puede ser porque Papá Dios me regaló el don de ser crítico y de no aceptar las cosas porque vienen del… ¿Gobierno? ¿Centralismo? ¿De la politiquería? ¿De la ganadería policastrense? Creo que analizar todas las facetas de las cosas es vital. Estos en torno a la metichería cultural salen a partir de un escrito del extraordinario economista francés, Frédérick Bastiat, quien partió de nuestro planeta en diciembre de 1850. Algunos describen a Bastiat como “el economista y periodista más brillante que jamás haya existido”; de manera que, tal vez valga la pena ponerle algo de atención. Voy a sintetizar lo que dijo Bastiat al respecto del estado metido en las artes.

    Ciertamente que las artes juegan un papel fundamental y esencial en la salud de una sociedad y es importantísimo promoverlas; el asunto está en cómo. Dijo Bastiat que: “el arte engrandece, eleva y armoniza el alma de una nación; que la redirige de una excesiva absorción en las ocupaciones materiales; motiva en ella el amor por lo hermoso; y así, actúa favorablemente en su comportamiento, costumbres, morales, y hasta en su industria.

    El asunto está en dónde debe ubicarse la frontera entre el papel gobernante estatal (el Ministerio de Cultura) y la vida económica y social de su gente. Estoy seguro que el lector no querrá que los políticos, y menos los politicastros, entre hasta nuestros retretes a depositar allí sus tortas. Y si es por asegurar la paila al artista, ¿no aplica el mismo criterio a tantas otras actividades? Y tanto que hablan de igualdad.

    Pero en las siguientes reflexiones de Bastiat está el tuétano del asunto: “… el gobierno no debería inmiscuirse en el mantenimiento de las artes dado que dentro de la realidad económica no podría, por la vía de los impuestos, estimular las artes sin meterse con las realidades del lujo, y así interrumpir el curso natural de la civilización.” Y es que, típicamente algunos, por su situación económica, estarán en posición y capacidad de interactuar con las artes, más no así otros que por su condición, necesidades, gustos, trabajo y tal, poco o nada aportan al tema.

    Las necesidades de una población son muchas y muy variadas; y no es la función del estado atenderlas en particular, sino de atender el estado general en el cual estas cosas encuentren mayor expresión. Simplemente, política y are no conjugan. Creer que la cultura en general, o del arte en particular, nos vendrá de arriba es llevase a engaño.

    Estamos hablando de la destrucción de nuestras libertades e independencia. Que los políticos se ocupen de la seguridad… SI. Que se metan con Rembrandt… ¡NO! Igual con la educación, actividad que como todos debíamos saber, anda de mal en peor. Bastiat decía que la confianza debe estar en el pueblo y no en sus legisladores; y más aún si no saben legislar.

    La otra es que cada vez que el estado se mete en algo lo que termina es creando una nueva cueva de ladrones, lo cual queda patente con eso de las botellas.

    En resumen, si vamos a tirar el dinero de los impuestos a la letrina, al menos debíamos demostrar que en ello hay utilidad. Lo terrible llega cuando ya la mayoría cree que el gasto público es más importante que el privado. No hay que olvidar o desconocer que los trabajos en el gobierno se dan políticamente, creando ganadores y perdedores.

  • Biotextiles, el auxilio de la biología para diseñar un futuro menos dañino

    Los biotextiles al rescate

    Vivimos en un mundo de moda rápida o desechable. Esta industria está impactando cada vez más el medio ambiente debido al uso de productos químicos tóxicos, el consumo de agua y energía y el transporte pesado. Dicho de otra manera, la industria de la moda actual no es muy eficiente.

    Usar ropa es una característica exclusivamente humana. A medida que nuestros antepasados ​​emigraron a climas más fríos, utilizaron pieles de animales y vegetación para protegerse del clima. Con el tiempo, nos hemos acostumbrado a usar la ropa como una extensión de nuestra piel, y los materiales tradicionales como el cuero, la seda, el algodón y la lana (todos productos de la naturaleza) se convirtieron en la norma para las telas que usamos en nuestro día a día.

    Sin embargo, a lo largo del siglo XX hemos reemplazado esos materiales naturales por sus contrapartes sintéticas (como el nailon y el poliéster), porque son más fáciles de producir y pueden diseñarse con más precisión. Estos materiales sintéticos vinieron con el precio de la contaminación y el desperdicio: nuestra industria de la moda actual es responsable del 10% de todas las emisiones de CO2.

    Es hora de que comencemos a hacer las cosas de manera diferente. Es prometedor que haya surgido una nueva ola de diseñadores para abordar estos problemas haciendo un uso inteligente de la biología. Combinando biología y diseño, ahora podemos crear productos que se adaptan, crecen, detectan e incluso se reparan a sí mismos.

    En realidad, los biotextiles no son nada nuevo en la industria de la moda. Los primeros pasos en este campo se remontan a la década de 1930 cuando se presentó, por ejemplo, un tejido elaborado con leche. En 2011, QMilk introdujo un enfoque muy similar, aplicando una proteína de la leche no alimentaria para producir textiles derivados de la caseína, que ya utilizan marcas de ropa como Vaude. Sin embargo, los biotejidos nunca han logrado su gran avance hasta ahora porque las marcas de lujo preferían las fibras naturales a los materiales sintéticos, pero ahora la conciencia ambiental entre los consumidores está aumentando de manera constante.

    Al igual que con la carne alternativa, las telas alternativas de más alta tecnología son generalmente las que atraen la mayor atención y la mayor cantidad de fondos. Es decir, empresas emergentes de biotecnología que desarrollan nuevos materiales para la industria textil mediante cultivos celulares de biopolímeros, macromoléculas como celulosa, proteínas o ADN que se encuentran en organismos vivos. Estos materiales orgánicos no solo se descomponen naturalmente al final de su ciclo de vida, sino que absorben dióxido de carbono en el aire.

    Veámos algunos ejemplos de estas empresas biotextiles innovadoras:

    AlgiKnit, una startup fundada en Nueva York en 2016 por el equipo ganador del BioDesign Challenge, crea fibras e hilos a partir de algas marinas (laminaria digitata), una macroalga que crece de forma muy rápida y abundante en las aguas costeras del hemisferio norte. Para ello, AlgiKnit empapa las algas marinas en un baño de sal, extrae el alginato de biopolímero, lo seca hasta convertirlo en polvo y luego lo hila en hilos que se pueden tejer en diferentes tipos de telas. El próximo objetivo del equipo es hacer que las fibras sean lo suficientemente fuertes y flexibles para que sean compatibles con las máquinas de tejer industriales dentro de la infraestructura textil existente.

    biotextiles
    Accesorio de AlgiKnit hecho a partir de macroalgas

    En California, desde 2009 BoltThreads ha estado desarrollando nuevos materiales para las industrias textil y de la moda. El primero fue Microsilk, inspirado en el hilo de araña, sintetizado en el laboratorio a partir de proteínas insertadas en células de levadura fermentadas con azúcar y agua. En 2017, un prototipo de vestido elaborado con esta seda sin gusanos de seda ni arañas, diseñado por Stella McCartney y tejido en una máquina industrial.

    Accesorio tejido con Microsilk

     

    En asociación con Ecovative, una empresa con sede en Nueva York especializada en la fabricación de materiales de micelio, BoltThreads también desarrolló Mylo: un cuero fino elaborado a partir del cultivo meticuloso de células de micelio en tallos de maíz, donde crecen en una red tridimensional que se comprime en una estera, luego es curtido y teñido orgánicamente.

    Bolso confeccionado a partir de Mylo

    Modern Meadow es otra empresa que ha desarrollado ADN que produce colágeno, la proteína fibrosa que constituye la piel o el cuero, que luego se fermenta en levadura antes de ensamblarlo y tratarlo. Forgacs ha bautizado el primer material de marca de Modern Meadow, Zoa. A diferencia de los cueros tradicionales, hechos de pieles con imperfecciones inconvenientes, dice, Zoa es infinitamente personalizable y adaptable, incluso en forma líquida, lo que ofrece posibilidades sin precedentes a los diseñadores que trabajan con la materia prima.

    Orange Fiber, otra startup de alto perfil fundada en 2014 por dos mujeres sicilianas, extrae celulosa del excedente local de pastazzo (la pulpa de naranja que queda después de exprimir el jugo) y hace girar el biopolímero cítrico en hilos que son comparables a la seda. Salvatore Ferragamo ya diseñó la biofabricación siciliana en una colección completa en la primavera de 2017.

    Prenda obtenida a partir de Orange Fiber

    Mango Materials, fundada en San Francisco en 2010 por Molly Morse, ingeniera en biopolímeros y biocompositos, recolecta el biogás residual en forma de emisiones de metano para extraer el biopolímero PHA (polihidroxialcanoato) y transformarlo en poliéster biodegradable, que se puede utilizar para hacer nuevas prendas sostenibles.

    Y entre los materiales más novedosos empleados para el desarrollo de biotextiles se encuentran aquellos descubiertos por la investigadora inglesa Alice Potts, quien utilizó pétalos de flores para crear lentejuelas y sudor y lágrimas humanas cristalizadas en accesorios en colaboración con la marca australiana Mimco y en ornamentos para sus prendas.

    Zapatillas de ballet de Alice Potts hechas a partir de sudor

    Como vemos, los biotextiles pueden ser obtenidos  de muchas formas en la naturaleza, y las proteínas que existen actualmente son solo un subconjunto microscópico del total de diseños potenciales que podemos crear en un laboratorio. Si bien estos experimentos biotextiles todavía se encuentran en su etapa de prototipo, marcan un precedente a la hora de evaluar el universo de alternativas posibles en el desarrollo de XX. En cuanto a todas estas nuevas empresas de biotecnología, y de manera más general cuando se trata de cultivos celulares comerciales, los dos desafíos principales son aumentar la producción y reducir los costos.

    El biodiseño realmente apunta a ser el futuro de nuestra industria de la moda y los experimentos listos para usar son necesarios para desafiar el status quo. Experimentar e investigar biomateriales cambia nuestra relación con los textiles y nos desafía a pensar de manera diferente sobre la forma en que producimos y consumimos moda. La colaboración y el intercambio de recursos, entre diseñadores y científicos de todo tipo, son clave para avanzar hacia una industria circular.