Categoría: Cultura y Sociedad

  • Apple entra en la carrera metaverso

    Apple está invirtiendo y ve “gran potencial” en el metaverso, adelanta su CEO Tim Cook en su presentación ante accionistas.

    Apple no se está quedando atrás en los desarrollos del metaverso. Después de que otras gigantes tecnológicas como Meta, empresa matriz de Facebook, Microsoft y Samsung dieran pasos hacia la tendencia más caliente del espacio tecnológico, la compañía detrás de iPhone ha dado a conocer que también está invirtiendo en este incipiente sector.

    Apple está invirtiendo fuertemente en realidad aumentada (AR), una tecnología que ya cuenta con numerosas aplicaciones que están disponibles para el teléfono móvil de la marca, iPhone, como ha dicho el directivo en una llamada a inversores con motivo de los resultados financieros del primer trimestre del año fiscal 2022.  Agregó que la compañía ve gran interés y está comprometida con el metaverso. “Vemos un gran potencial en este espacio y estamos invirtiendo en consecuencia“, dijo Cook cuando fue consultado sobre el asunto.

    El CEO señaló los esfuerzos de Apple en el espacio, sugiriendo que el número de aplicaciones de AR en lo cartera podría aumentar a medida que la empresa invierte en el metaverso. “Tenemos más de 14.000 aplicaciones AR en la App Store“, indicó Cook.

    Las últimas declaraciones del líder de la firma sugieren que Apple está preparándose para asumir un rol más activo dentro del llamado metaverso, un término amplio que hace referencia a entornos virtuales en línea donde la gente puede interactuar, divertirse, acudir a eventos y hacer vida social a través de tecnologías como cascos de realidad virtual, tokens no fungibles (NFT) y otros.

    Los comentarios de Cook, así como los anuncios de ganancias y ventas trimestrales, que superaron las expectativas, provocaron un aumento en los precios de las acciones de Apple. Las acciones subieron un 5% después de que la empresa hablara sobre sus esfuerzos en el metaverso y anunciara un récord histórico de ingresos de USD $123.900 millones.

    La compañía trabaja ya en un visor de realidad mixta, con capacidades de realidad aumentada y virtual, con una potencia comparable a la de su nuevo procesador de gama alta M1 Pro, que se espera que presente este año, según informaciones del analista de Bloomberg, Mark Gurman.

    Como reportó Reuters, los ingresos por servicios de Apple se dispararon un 24%, hasta los 19.500 millones de dólares, en el trimestre navideño que acaba de finalizar, superando las estimaciones de los analistas, que situaban la cifra en USD $18.600 millones. La empresa sumó 785 millones de suscriptores a su puñado de servicios de pago, como los de transmisión de música y juegos, un aumento respecto a los 620 millones de hace un año y los 745 millones del trimestre pasado.

    La apuesta de Apple por la tecnología AR podría representar una importante puerta de entrada para los usuarios que buscan acceso al metaverso. La gigante de redes sociales Meta (antes Facebook) se ha inclinado hacia los lentes de realidad virtual (VR), así como en una serie de desarrollos, para sumergir a los usuarios en el metaverso.

    Apple, que es actualmente la compañía más grande del mundo por capitalización de mercado, está rezagada con respecto a otros líderes de la industria; sin embargo, para algunos, la incursión de la gigante tecnológica es el paso crucial para la adopción generalizada del metaverso. Al menos esa había sido la opinión de los analistas del banco Morgan Stanley, quienes en diciembre destacaron en un informe de noviembre que la adopción del mercado masivo de “la AR o la VR se producirá cuando Apple entre en la carrera“.

  • Educación estatal, la vaca sagrada de nuestro tiempo

    No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión. Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    Hay justificadas quejas por la politización y el consiguiente adoctrinamiento en instituciones de enseñanza y, sin embargo, se acepta que los aparatos estatales impongan criterios curriculares en esos centros, sean estatales o privados, que en este último caso están privados de independencia.

    La característica medular de la educación estriba en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo. Nadie debiera tener la facultad de imponer estructuras curriculares puesto que de ese modo se cierran las puertas y ventanas de un sistema que requiere el máximo oxígeno en un proceso competitivo en el que se establecen auditorías cruzadas para lograr los mayores niveles de excelencia. Uno de los pilares de cualquier educación que se precie de tal consiste en fomentar el pensamiento independiente y en la capacidad de cuestionar el statu quo y despejar telarañas mentales, lo cual pretendemos hacer en esta nota periodística. Los aparatos de la fuerza debieran ser ajenos a la educación. No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión.

    Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    No se trata de sostener en modo alguno que en las instituciones estatales no hay excelentes profesores y profesoras. Por otra parte, no sería consistente con mi propia trayectoria fuera de ámbitos universitarios privados si pensara que toda la enseñanza estatal es deficiente ya que también me he desempeñado en universidades estatales. No se trata de refutar el hecho de lo mucho y bueno aprendido en entidades gubernamentales de enseñanza merced a las esforzadas y meritorias tareas de maestras y maestros. Salvando las distancias, tampoco es el caso de discutir en nuestro medio la faena formidable de Sarmiento en un territorio virgen, aun con las críticas por haber desplazado la enseñanza privada debido a la «gratuidad» de su propuesta (recordemos al pasar que nada es gratis).

    A esta altura de los acontecimientos, se trata de revisar el fondo del asunto y no para circunscribirlo al caso argentino, sino para formular un análisis global que cabe a todas las instituciones estatales de educación en todas las latitudes. No es un asunto de mala voluntad, sino de independencia y de incentivos puesto que no es lo mismo cuando uno paga las cuentas que cuando fuerza a otros a pagarlas.

    Las acreditaciones, en los casos en que se requieren, serían realizadas, tal como sucedía originalmente, a través de academias e instituciones privadas que, en el proceso, además, sirven también de auditorías cruzadas y en competencia por la calidad de los programas.

    Por otra parte, es menester contemplar las características únicas de cada uno de los que aplican para la educación formal, que incluso lo son de un modo multidimensional en la misma persona, por lo que se requiere un proceso dinámico y cambiante.

    Debe comprenderse que todos pagamos impuestos, especialmente los más pobres, que pueden no haber visto nunca un formulario fiscal. Esto es así porque aquellos que son contribuyentes de jure reducen sus inversiones, lo cual, a su turno, disminuye salarios e ingresos en términos reales, una secuencia que tiene lugar debido a que las tasas de capitalización constituyen la única explicación por la que se eleva el nivel de vida.

    Más aún, si tomamos en cuenta el concepto de utilidad marginal resulta claro que una unidad monetaria –a pesar de que no son posibles las comparaciones intersubjetivas de utilidad ni tampoco pueden referirse a números cardinales– en general no es lo mismo para una persona pobre que para una persona rica. En el primer caso, manteniendo los demás factores constantes, el efecto negativo del tributo será mayor, lo cual hace que el impacto impositivo recaiga en definitiva con mayor peso en los más pobres como consecuencia de la antedicha contracción en las inversiones.

    Desde otra perspectiva, los costos por estudiante en las entidades estatales de educación son habitualmente más elevados que en instituciones privadas, por la misma razón que opera «la tragedia de los comunes» en cuanto a incentivos que hacen que las mal llamadas «empresas estatales» sean ineficientes. Por ende, debieran venderse las instituciones estatales de enseñanza, por ejemplo, a los mismos encargados de los respectivos claustros con todas las facilidades del caso. Y en la transición, para financiar a los que no cuentan con ingresos suficientes, pero tienen condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, se ha sugerido el sistema de vouchers en repetidas ocasiones. Este sistema exhibe un non sequitr: esto significa que de la premisa de que otras personas debieran ser forzadas a financiar la educación de terceros no se sigue que deban existir instituciones estatales de educación, ya que el voucher (subsidios a la demanda) permite que el candidato en cuestión elija la entidad privada que prefiera.

    Se ha dicho repetidamente que la educación es un bien público, pero esta afirmación no resiste un análisis técnico ya que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión propios de los bienes públicos.

    También se ha dicho una y otra vez que la educación estatal debe incorporarse porque le da sustento a la idea de la «igualdad de oportunidades». Esta figura, prima facie parece atractiva pero es del todo incompatible y mutuamente excluyente con la igualdad ante la ley. El liberalismo y la sociedad abierta promueven que la gente disponga de mayores oportunidades, no iguales, debido a que las personas son distintas. La igualdad es ante la ley, no mediante ella.

    Se argumenta que los niños debieran contar con un minimum de enseñanza tal como el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero si los padres de familia consideran que eso es importante, es eso a lo que se le otorgará prioridad tal como ha ocurrido a través de la historia por medio de pagos directos o por medio de becas. Es muy cierto que la educación es fundamental, pero más importante aún es el estar bien alimentado y ninguna persona de sentido común, a esta altura, propondrá que la producción de alimentos esté en manos del Estado, porque la hambruna es segura.

    Si prestamos atención a los escritos de historiadores, comprobaremos que, comenzando con Atenas, la Roma de la República antes del Imperio, el mundo árabe en España y en el comienzo de las colonias estadounidenses no había interferencia estatal en materia educativa. Cualquiera podía instalar un colegio y competir para atraer alumnos a muy diferentes precios y condiciones, lo cual produjo como resultado la mejor educación del mundo de entonces. Debido a que el control gubernamental poco a poco se fue apropiando de la educación, desde el siglo XVII se instaló el primer sistema estatal en Alemania y en Francia. Ya en el siglo XVIII la mayor parte de Europa estuvo bajo la influencia de este sistema (excepto Bélgica, que lo impuso en 1920).

    Por último, destaco que, en una sociedad abierta, cuando se estima que padres lesionan derechos de sus hijos sea en materia educativa, alimentaria o física, quienes detectan esas conductas pueden actuar como subrogantes ante la Justicia.

  • Datos personales: lineamientos éticos para su tratamiento

    Estamos viviendo una era digital, de la sobresaturación de la información, donde nuestros datos personales ya no son nuestros datos, sino que reposan en inmensas bases de datos centralizadas, públicas y privadas, que alimentan los distintos fines para los que fueron creadas y en la cual el poseedor de los datos jamás ha participado.

    Por la misma razón, la mayor parte de las personas se siente violentada en su vida privada cuando le aparecen anuncios no solicitados, o peor, cuando le rechazan en un puesto laboral debido a sus ideas expuestas en una red incluso «cerrada», o, para ser cortos y concisos, cuando sus datos se vuelven contra usted.

    Imagine ahora una sociedad con una vida digital completamente privada en la que su privacidad no esté armada contra usted solo para venderle más cosas. Imagine una sociedad en la que los datos se utilicen para el bien y el valor se distribuya de manera justa.

    Para sentar una base por donde comenzar, Fair Data Society,  una iniciativa sin ánimo de lucro, está reinventando la economía de los datos y creando una capa de datos justa y descentralizada (DAO). Fair Data Society reconoce la privacidad en línea como un derecho humano básico y una base para el progreso de todos.

    Independientemente del desarrollo, al que pueden unirse en este link, sus principios son o deberían ser, la base para cualquier iniciativa donde la privacidad de la data es el bien a proteger. Partiendo de la directiva básica, que tus datos eres tú, estos principios son:

    Principio 1 / 10
    Propiedad
    Todos los datos relacionados con un individuo forman parte de su yo digital. Así como las organizaciones no pueden poseer personas reales, tampoco pueden poseer el yo digital de los demás. Solo los individuos pueden poseer estos datos, mientras que las organizaciones solo pueden tener acceso a los datos si un individuo se los proporciona. Los datos sobre un individuo no se pueden registrar, solo se puede acceder a ellos según las necesidades, lo que permite su uso sin apropiación.

    Principio 2 / 10
    Datos Cero
    La privacidad y la no recopilación de datos personales deben ser los principales valores predeterminados en todos los contextos de altos volúmenes de producción de datos. Si la recopilación de datos personales es absolutamente necesaria, debe ser mínima y solo para el alcance necesario para realizar la función prevista.

    Principio 3 / 10
    Control
    Los derechos a los datos creados sobre o por un individuo son solo suyos. El individuo controla el contexto en el que se producen y procesan sus datos y cómo se activa ese contexto.

    Principio 4 / 10
    Acceso Consensuado
    Solo se puede acceder a los datos del individuo sobre la base del consentimiento. El uso posterior y el intercambio de datos solo se pueden realizar con un consentimiento explícito e informado, basado en propósitos claramente establecidos de cómo, por qué, dónde y durante cuánto tiempo se utilizarán y almacenarán los datos personales. El consentimiento debe tener la opción de ser tan fácil de revocar como de dar, sin ninguna coerción para darlo en primer lugar.

    Principio 5 / 10
    Beneficio económico y valor razonable
    Los datos son un producto directo del trabajo de un individuo y, como tales, tienen un valor económico directo. Su propietario debe ser compensado de manera justa por el uso de este valor, si el individuo decide vender sus datos. El monto de la compensación se basa en un libre acuerdo de ambas partes y un sistema de precios transparente y comparable que no busca explotar a la otra parte. Esto crea beneficios para todos los involucrados en el proceso. Reconocer los datos como trabajo también es un requisito previo para una influencia equilibrada (ver principio 7).

    Principio 6 / 10
    Bien social
    Las organizaciones minimizan el intercambio de datos personales en función de la necesidad de saber y maximizan el bien social a través del intercambio y la monetización de datos anónimos, que no se pueden vincular con el individuo. Persiguen un conjunto de objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la ONU, como proporcionar nuevos flujos de ingresos para reducir la pobreza, proporcionar innovación industrial e infraestructura, por ejemplo, mediante la creación de nuevos mercados de datos o crear nuevos empleos decentes y crecimiento económico respondiendo a nuevas demandas, etc.

    Principio 7 / 10
    Influencia equilibrada
    Las organizaciones permiten la libertad de asociaciones digitales dentro de los ecosistemas de las organizaciones y reconocen asociaciones externas. También reconocen a estas asociaciones como contrapartes legítimas al negociar las reglas de uso de los datos personales de los miembros de las asociaciones. De esta manera, permiten condiciones en las que se pueden crear contrapesos a la concentración de poder sobre los datos personales.

    Principio 8 / 10
    Transparencia y responsabilidad
    Las organizaciones que acceden y procesan datos personales brindan información clara, comprensible y explicable sobre cómo, por qué, dónde y durante cuánto tiempo los usan y almacenan. El individuo debe comprender los riesgos, así como las consecuencias sociales, éticas y sociales del procesamiento de datos.

    Principio 9 / 10
    Ética por diseño
    Las organizaciones diseñan sus sistemas (IT) en torno a un tratamiento ético de todos los datos personales; la ética no puede ser una idea de último momento. Estos sistemas están orientados a la privacidad, son interoperables, accesibles y seguros. Proporcionan una experiencia agradable para los usuarios finales con controles de privacidad claramente visibles y fáciles de usar. Dichos sistemas garantizan el mismo nivel de tratamiento para todos los que entran en contacto, independientemente de su origen geográfico o entorno legal.

    Principio 10 / 10
    Apertura e Interoperabilidad
    El código abierto debe ser el ideal perseguido en tantos casos como sea posible al lanzar un nuevo software. El software de código abierto mejora la seguridad del código y mantiene a los editores honestos sobre lo que realmente hace su código. El software de código abierto aumenta la responsabilidad, la transparencia, la interoperabilidad del sistema, la tasa de progreso y la proporción de personas que pueden beneficiarse de los nuevos desarrollos.

  • Huxley, Fukuyama y Lewis, una terna inquietante

    La tecnología y la ciencia son de inmensa utilidad empleadas para el bien y constituyen una tremenda amenaza si se le da un destino perverso.

    De entrada planteamos la tesis general de esta nota: los progresos científicos y tecnológicos han sido espectaculares y han facilitado y mejorado en grado sumo la vida de las personas, pero si esos instrumentos se usaran para desfigurar la naturaleza humana el pronóstico será por cierto sumamente sombrío y triste con lo que el hombre se convertirá en una caricatura grotesca.

    Aldous Huxley publicó «Un mundo feliz» en 1932 con ideas muy distintas a las que luego abrazó en cuanto al sustento filosófico. Ya en el prólogo de la edición de esa obra en 1946 se percibe el cambio en el trasfondo de los comentarios y mucho más profundos en «Un mundo feliz» revisitado de 1958 donde su comprensión y fundamentación de la sociedad libre es sobresaliente y ya despojado de errores anteriores respecto al marco conceptual. Este pensamiento magistral y sustancioso venía insinuándose en su selección publicada bajo el título de «Ends and Means» donde resume su línea argumental y eje central de donde deriva sus consideraciones posteriores: “En mayor o menor medida todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de gobernantes corruptos por mucho poder, y por un grupo grande corrupto por demasiada obediencia pasiva e irresponsable”.

    En la antedicha revisión de 1958 no abandona sino que reitera su preocupación por la eventual entrega de dosis químicas que den sensación de felicidad y acatamiento al poder de turno donde “no hay espacio para la libertad”, es decir, “la pesadilla de la organización total”. Sostiene aquí que el mundo orwelliano consistía en el avance del Gran Hermano sobre las libertades individuales, sin embargo, su pronóstico es muchísimo más peligroso y letal, es la esclavitud aparentemente voluntaria debido a la distorsión química de la voluntad. Advierte del uso degradado de la manipulación genética. Concluye que “Psíquica y físicamente cada uno de nosotros somos únicos. Cualquier cultura que en nombre de la eficiencia o en nombre de algún dogma político o religioso pretenda standarizar al ser humano comete un crimen contra la naturaleza humana […] en el proceso de fabricar una organización en el sentido apuntado solo creará un estado totalitario.”  Y luego advierte que “Una nueva ética social está reemplazando nuestra ética tradicional, un sistema en el que es primordial el individuo. Las palabras clave en esta ética social son ajuste, adaptación, orientación social, pertenencia, lealtad grupal, pensamiento social.” Y escribe que finalmente esta visión contraria a la libertad de las personas hace que “surjan los Stalin y Hitler que en sus hediondas normas se subordinan los fines individuales a sus fines que mezclan violencia y propaganda y la sistemática manipulación de las mentes.” Henos aquí con lo que Huxley interpreta es la explicación por lo que retrocede el respeto recíproco, en este sentido señala con énfasis que “casi todos desean la paz y la libertad pero muy pocos son los que tienen el necesario entusiasmo por los pensamientos y las acciones tendientes a esa paz y libertad.”

    Por su parte, Francis Fukuyama que en «El fin de la historia» se basó en un marxismo al revés, a saber, su prognosis en cuanto a que luego del derrumbe del Muro de la Vergüenza sería inexorable la libertad y los mercados libres. Como es sabido, nada en lo humano es inexorable, todo depende de lo que seamos capaces de hacer. Sin embargo años después publicó «El fin del hombre» donde aparecen preocupaciones similares a las destacadas por Huxley a quien cita como precursor en el señalamiento de personas que “ya no poseen las características que nos otorgan dignidad humana” puesto que “la amenaza más significativa planteada por la biotecnología contemporánea estriba en la posibilidad de que altere la naturaleza humana”. Reproduce un pensamiento que nos recuerda a lo consignado en el siglo XVII por Algernon Sidney: “Estamos inmersos en un sistema donde la mayoría ha nacido con monturas sobres sus espaldas mientras unos pocos lo han hecho con coronas sobre sus cabezas”, así tal vez sin proponérselo Fukuyama escribe que “El interrogante definitivo suscitado por la biotecnología es ¿que será de los derechos políticos cuando de verdad seamos capaces de producir unos individuos con sillas de montar en las espaldas y otros con botas y espuelas?”, al fin y al cabo “Hitler no es sino el más famoso paladín del pensamiento genético.”

    Hay aquí un debate paralelo que insinúa Fukuyama y es sobre el materialismo filosófico que una y otra vez reaparecen en torno a la materia que ahora estudiamos sobre lo que hemos analizado en detalle en otra oportunidad y sobre lo que volveremos en el futuro dada la relevancia del asunto. Se trata de subrayar el error común de mantener que la conducta humana está determinada por lo que en la práctica se niega la libertad. Una cuestión que constituye los cimientos de la sociedad libre. Es su punto de partida. En un primer abordaje del tema Fukuyama parece circunscribir la acción al cerebro y a la influencia del entorno sin considerar la mente, aunque Fukuyama en última instancia al percatarse del embrollo en que está esgrime que “nunca llegaremos a comprender del todo cómo se forma el comportamiento” a pesar de que vuelve a las andadas al referirse al “arquetipo físico del criminal” sin atender a las características psíquicas de la persona tal como lo han puesto en evidencia autores como Stanton Samenow en Inside the criminal mind y tantos otros estudiosos de fuste que engrosan una muy nutrida bibliografía en esta dirección por más que Fukuyama intercala opiniones de personajes como Robert Cook-Degan en cuanto a que “los genes jamás determinan el cien por cien la condición de un individuo” y puesto que, como queda dicho, más adelante afortunadamente se pronuncia sobre el libre albedrío de modo ajustado a la realidad lo cual deja a lector con una sensación de ambigüedad y zigzagueo en esta materia tan crucial.

    Otra discusión paralela que introduce Fukuyama es la noción freudiana de enfermedad mental que ha sido refutada entre otros por Thomas Szasz en su libro «El mito de la enfermedad mental» donde explica que desde la perspectiva de la patología una enfermedad es una lesión en tejidos, células o cuerpos pero nunca es atribuible a la mente puesto que las ideas no están enfermas.

    De cualquier modo, Fukuyama con razón arremete contra el tratamiento desaprensivo del genoma y la clonación humana “puesto que lo que en definitiva está en juego en la biotecnología no es simplemente el cálculo materialista de los costos y beneficios relativas a las tecnologías médicas sino los propios fundamentos del sentido moral humano” ya que “las instituciones de las democracias liberales capitalistas contemporáneas han tenido éxito porque se fundamentan en asunciones sobre la naturaleza humana.”

    Por último en cuanto a este autor, lamentablemente se refiere a quienes se oponen al aborto como si los argumentos estuvieran basados en cuestiones religiosas cuando en verdad se trata de asuntos puramente científicos. Nos hemos pronunciado con detenimiento sobre esta aberración. En este sentido, entre otras muchas manifestaciones científicas, es pertinente reproducir nuevamente la conclusión de la muy oportuna declaración oficial en el medio argentino por parte de la Academia Nacional de Medicina: “Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción.”

    El tercer autor es C. S. Lewis en su trabajo titulado «La abolición del hombre» cuya edición original data de 1944. En esta obra Lewis subraya que su objetivo no es para nada desconocer las magníficas contribuciones de la ciencia, sus observaciones van dirigidas a una interpretación horrible de aquello de ponderar la ciencia como “el dominio de la naturaleza por el hombre” que no vaya a trocar por la abolición de la naturaleza humana en cuya situación “el hombre será un paciente del poder político” puesto que en este contexto “la conquista del hombre sobre la naturaleza -si los sueños de ciertos planificadores científicos se concretan- significa el mando de unos pocos cientos de personas sobre millones y millones de seres humanos” ya que “la nueva era construirá un aparato estatal de irresistibles técnicas científicas” y en este cuadro de situación no es que se trate de “hombres infelices puesto que no serían hombres sino artefactos”, este es el riesgo de usar mal la tecnología y la ciencia. El razonamiento que conduce a esta calamidad es tan absurdo “como aquel irlandés que descubrió que su calefactor nuevo gastaba la mitad de combustible que el anterior, por ende se compró otro para que el consumo desapareciera”.

    En resumen, la tecnología y la ciencia son de inmensa utilidad empleadas para el bien y constituyen una tremenda amenaza si se le da un destino perverso tal como hoy sucede con los procedimientos modernos a que recurren burócratas imbuidos por doquier de un estatismo galopante para manejar a su antojo vidas y haciendas ajenas. Las reflexiones de esta terna nos invitan a pensar cuidadosamente sobre estas voces de alarma al efecto de evitar la aparición de contrabando de monstruos en reemplazo de la condición humana.

  • Una casa o terreno en el Metaverso pueden costar lo mismo que en la realidad

    Una casa o terreno en el Metaverso pueden costar lo mismo que en la realidad

    La gente está llegando a pagar hasta USD $300.000 por una propiedad virtual en el Metaverso en lugar de comprar una vivienda real.

    Quienes no tenemos vivienda propia en la vida real quizás pensamos que, como alternativa, podamos tener una en el metaverso. Al menos para sentirnos propietarios de algo. Sin embargo, si la industria sigue así dentro de poco ya será imposible para la mayoría de nosotros adquirir ni siquiera un pequeñísimo apartamento virtual.

    A medida que crece el interés en el metaverso, más y más inversionistas acuden al mundo virtual en busca de una propiedad inmobiliaria digital que muchos creen que será el futuro de las redes sociales, el trabajo y el entretenimiento. Así se desprende de las palabras del CEO y fundador de Tokens.com, Andrew Keagle, en entrevista con CNBC, quien explicó por qué algunos inversionistas están dispuestos a gastar millones de dólares en parcelas de tierra. Señaló: “los precios han subido entre un 400 % y un 500 % en los últimos meses”.

    Aunque la tierra no existe en el mundo real, sí existe en el metaverso, y las oportunidades son abundantes allí, según el empresario cuya empresa gastó recientemente casi USD $2,5 millones en Decentraland (MANA).

    “El metaverso es la próxima iteración de las redes sociales. Puedes ir a un concierto de música; puedes ir a un museo, todo tipo de experiencias diferentes que puedes explorar y sumergirte”, dijo el CEO.

    Si quiere ver la entrevista completa puede ver el video de CNBC aquí:

    Islas digitales al mismo precio que una casa en EEUU

    Asimismo, cuenta Finbold que la directora ejecutiva de Republic Realm, Janine Yorio, cuya compañía gastó recientemente un récord de USD $ 4 millones en una parcela de tierra en The Sandbox (SAND), reveló que el año pasado vendió más de 100 islas privadas a USD $ 15.000 cada una en la plataforma.

    “Hoy se venden por unos trescientos mil dólares cada uno, que coincidentemente es exactamente el mismo que el precio promedio de una vivienda en Estados Unidos”, reveló Yorio.

    Según el corredor de bienes raíces Oren Alexander:

    “El mundo digital para algunos es tan importante como el mundo real. Así que no se trata de lo que tú y yo creemos, sino de lo que hará el futuro”.

    Al respecto, Keagle agregó:

    “Esto es como comprar un terreno en Manhattan hace 250 años mientras se construye la ciudad”.

    Empresas en el Metaverso

    DiarioBitcoin ya ha contado que distintas empresas están comprando sus terrenos, casas y oficinas en el Metaverso. Por ejemplo, Binance.US dijo ayer que abrirá una oficina en el metaverso de Solana. Asimismo, Samsung tiene su tienda virtual en Decentraland. Y entre las celebridades, la famosa Paris Hilton, tiene su isla en el mundo virtual de Roblox.

    Por su parte, Disney ya patentó su parque temático del metaverso.

    Solo faltas tú ¿cómo sería tu casa digital ideal?

    Fuente: DiarioBitcoin

  • Las pasiones que alimentan las grietas

    Hay entre nosotros ciertas ideas que asumimos como credos y alimentan la brecha que todos conocemos. ¿De dónde vienen y por qué se forman así? También las pasiones parecen alimentar las respuestas a esa pregunta.

    El 26 de diciembre pasado falleció Edward Osborne Wilson (1929-2021), tal vez un desconocido para casi todos. Fue un destacado biólogo y naturalista, profesor en Harvard y sujeto al mismo tipo de pasiones que alimentan nuestros debates, sólo que en otro campo. Y curiosamente, sus conclusiones son importantes aportes a las razones de estos mismos enfrentamientos.

    En una sesión de la American Association for the Advancement of Science en 1978, cuando fue presentado ante la audiencia, un participante subió y le vació la jarra de agua en la cabeza. Al rato, luego de secarse continuó con su conferencia. ¿Qué es lo que generó semejante rechazo? ¿Qué pudo ofender tanto? Y si bien fue uno el que lo hizo, el principal frente de rechazo a sus investigaciones eran profesores de la misma Harvard.

    Lo que hizo Wilson fue cuestionar una visión prevalente entre científicos y filósofos desde John Locke, conocida como la “página en blanco”. Según esta, no hay ideas innatas en la mente (así se titula uno de los primeros capítulos del libro de Locke Ensayo sobre el Entendimiento Humano), llegamos a este mundo con un cerebro que es una página en blanco que comenzamos a llenar con los datos e información que recibimos a través de los sentidos. Es decir, nuestra formación es esencialmente cultural, nos empapamos del mundo que nos rodea.

    Wilson partió del supuesto opuesto, que existe una base biológica para nuestras conductas, al menos algunas de ellas. El rechazo fue completo, especialmente desde la izquierda, que consideraba esto era una justificación de la discriminación en base al sexo o a la raza. Se asociaban estas ideas con la eugenesia, la idea de mejorar la herencia genética a través de ciertas intervenciones o la selección de ciertos individuos. La eugenesia terminó totalmente desacreditada cuando se la asoció con el intento nazi de generar una raza superior o políticas posteriores de esterilización forzada, y con toda razón. Todo eso se volvió mala palabra, pero no solamente se volvió tabú la eugenesia sino la biología social misma y no son la misma cosa. Wilson fue asociado con esas propuestas y discriminado cuando su campo era el de la ciencia, no el de la política.

    ¿Porqué la izquierda rechazaba de plano una influencia biológica en las conductas? Pues porque en el centro de su ideología se encuentra la necesidad de formar un “hombre nuevo”, en palabras del Che. Era necesario moldear las mentes humanas para que se adecuen al nuevo sistema, uno en el que las personas estarían motivadas por la revolución, el socialismo, no por los intereses personales. El Khmer Rouge llevó a la práctica estas ideas. Tal vez no es de extrañar que encontráramos posiciones similares en los dos extremos, unos por la positiva (formar nueva gente), otros por la negativa (eliminar “mala” gente).

    Pero lo de Wilson no tenía nada que ver con la eugenesia, sino con la ciencia. No obstante, sus aportes científicos también han preocupado a algunos liberales, tal vez porque si ciertas conductas son “predeterminadas” entonces se reduce el campo del libre albedrío y de la responsabilidad individual. No obstante, Wilson nunca fue “determinista” y en 1975 publicó un libro de gran impacto, Sociobiología, la nueva síntesis, donde analiza aquellas conductas humanas moldeadas por la evolución en beneficio de la reproducción de los genes, algo que ya había planteado Darwin en El Origen de las Especies.

    Este mundo abierto por Wilson explota en estos momentos con aportes de las ciencias naturales y sociales de todo tipo, y tienen auge en libros de divulgación de gran éxito como los de Jordan Peterson, Steven Pinker, Matt Ridley, Gerd Gigerenzer y muchos otros, que buscan explicar también las raíces de ciertas ideas que predominan en nuestra sociedad. Esto se extiende a las ideas económicas, por supuesto. ¿Por qué la gente piensa que las exportaciones son buenas y las importaciones son malas? ¿Por qué favorece el control de alquileres o de precios cuando sabemos que nunca funcionan? Hay un elemento cultural, por supuesto, pero asentado en las emociones. Los políticos conocen esto intuitivamente, pero muy bien, apelan a esas emociones, no a la razón. Apelan al sentimiento de tribu, no a una mente abierta y globalizada.

    Muchas de esas emociones “vienen de fábrica”, como planteara Wilson, y sobre ellas se montan los políticos populistas planteando siempre “ellos contra nosotros”: el problema es siempre el FMI, el capitalismo, los acreedores, etc. Los liberales tienen más problemas en promover su idea de un orden abierto y globalizado, una idea que tiene no más de 200 años; nada en términos de la evolución de la mente en grupos por siglos.

  • ¿No hay plan?, una nota para distraídos

    En otras ocasiones lo he consignado, pero en vista del renovado entusiasmo y énfasis con que se esfuerzan los distraídos para denunciar que no hay plan, es necesario reiterar y contradecir a los incautos y anoticiarlos que sí hay plan.

    Un plan tan efectivo para producir resultados inmediatos que ni siquiera los fulanos de marras se percatan que existe, quienes miran para otro lado atolondrados por las circunstancias. Es tan eficiente el plan en curso que avanza a pasos agigantados de un modo tal que se hace invisible para ojos muy poco atentos y acostumbrados a que un plan tiene que tener ciertas características que ellos solo conciben como posibles, son mentes estructuradas incapaces de advertir el peligro. Están estructurados en base a fabricaciones preconcebidas con lo que no pueden interpretar otras manifestaciones fuera de su estrecha familiaridad.

    Para estos liliputenses solo hay plan si se consignan guarismos tales como el porcentaje de déficit fiscal, el ritmo de expansión monetaria, el comportamiento de la maraña tributaria o la evolución de la deuda, el resto no puede ser un plan aunque se planifique la destrucción de todo vestigio de procedimientos civilizados.

    Si le hubieran dicho a Fidel Castro, a Hugo Chávez o ahora a Daniel Ortega o a Kim Jung Un que sus gobiernos no tienen plan se hubieran descostillado de risa.

    ¿No se ve con toda claridad la celeridad con que el plan totalitario procede sin cortapisas de alguna firmeza, solo rodeados de declaraciones altisonantes y sin resultados concretos? ¿No se ve que ya no tiene sentido la parla sobre la República puesto que por el momento no hay vestigio de república? Un sistema republicano tiene cinco componentes, la alternancia en el poder, la responsabilidad de los actos de gobierno ante los gobernados, la publicidad de los actos de gobierno en el contexto de la necesaria transparencia, la división de poderes y la igualdad ante la ley. Muy poco queda en pie y sin embargo se insiste en que no hay plan como si nuestras dolencias vinieran por azar.

    Tengamos en cuenta que la igualdad ante la ley no es desde luego que todos seamos iguales para ir a un campo de concentración, se trata de la igualdad de derechos atada e inseparable de la noción de Justicia que según la definición clásica es el “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite a la propiedad privada, una institución extremadamente vapuleada en nuestro medio por los atropellos inmisericordes del Leviatán.

    Se porfía que no hay plan mientras los planificadores se mofan de la tontera ajena y siguen introduciendo nuevos gravámenes, nuevas expansiones galopantes de la base monetaria, nuevos endeudamientos internos y externos, nuevos subsidios, nuevas legislaciones laborales que aniquilan el trabajo y nuevas regulaciones asfixiantes. Pero los supuestos soldaditos de la cordura aseguran que no hay plan.

    Si seguimos rodeados de estos irresponsables pronto todos nos encontraremos en un inmenso Gulag donde cuando ya sea demasiado tarde se reconocerá que ese era el plan impuesto y dirigido por los capitostes que administrarán los alambrados de púa. Para los distraídos si un plan no se anuncia acompañado de una planilla Excel o si no encaja en los criterios de la burocracia del FMI no es un plan. Si no se dice claramente cuál es el rumbo, no hay rumbo aunque los acontecimientos se precipiten machaconamente siempre en la misma dirección. Hasta que el choque contra la pared última no sea patente no hay plan, por más que la velocidad de los acontecimientos conducidos por megalómanos exponenciales se acerca a la pared definitiva y por más que se hayan producido reiterados choques espectaculares contra paredes intermedias como avisos de peligro inminente de la catástrofe final. Por más que todo ello ocurra, se sigue manteniendo que no hay plan lo cual desdibuja la noción de plan y las trifulcas de palacio que entretienen a tantos con chismografía de segunda, igual que con el cuento del lobo feroz es para comernos mejor.

    Tal vez convenga en este contexto alguna reflexión sobre el sentido del derecho a los efectos de escapar de la trampa del no-plan mientras nos devora el si-plan basado en la estrangulación de las autonomías individuales y consiguientemente del derecho. De un largo tiempo a esta parte la noción original de la ley se ha deteriorado significativamente. En la tradición del common law y en buena parte del derecho romano, especialmente durante la República y la primera parte del Imperio, el equivalente al Poder Legislativo era para administrar las finanzas del gobierno mientras que el derecho era el resultado de un proceso de descubrimiento que surgía de otro campo: los fallos de árbitros según los convenios entre partes que el poder de policía se encargaba de hacer cumplir.

    El jurisconsulto italiano Bruno Leoni en su célebre obra La libertad y la ley explica que “estamos tan acostumbrados a pensar en el sistema del derecho romano en términos del Corpus Juris de Justiniano, esto es, en términos de una ley escrita en un libro, que hemos perdido de vista cómo operaba el derecho romano […] El derecho romano privado, que los romanos llamaban jus civile, en la práctica, no estuvo al alcance del legislador […] por tanto, los romanos disponían de una certidumbre respecto de la ley que permitía a los ciudadanos hacer planes para el futuro de modo libre y confiado y esto sin que exista para nada escrito en el sentido de legislaciones y códigos” a diferencia de lo que hoy ocurre en cuanto a que cualquier legislación puede modificarse abruptamente en cualquier dirección, en cualquier área o abarcando extensos territorios.

    El filósofo del derecho Lon Fuller en The Principles of Social Order concluye que “el juez que tiene claramente en su mente que el principio del contrato puede, sin su ayuda, servir como ordenamiento social abordará su materia con un espíritu diferente de aquel juez que supone que la influencia del contrato en los asuntos humanos deriva enteramente de la legislación fabricada por el Estado”, lo cual expande en su libro titulado The Morality of Law en la que crítica muy documentadamente al positivismo legal, corriente que desafortunadamente hoy predomina en la mayor parte de las Facultades de Derecho en la que los egresados citan legislaciones, incisos y párrafos pero desconocen los fundamentos de la norma extramuros de la ley positiva.

    Nota: editado ligeramente para darle contenido internacional al artículo.

  • Final del Año: ¿Qué es eso inmóvil, que nos hace únicos? nos invita Borges a reflexionar

    Otro año llega a su fin. Si el tiempo es una ilusión, como dijera Einstein, entonces estos últimos doce meses han volado como un sueño. Un parpadeo de ojos y ya pasaron nuevamente doce meses. Los ciclos de la vida se van cumpliendo, pasa un año detrás del otro y nos reunimos para festejar ese paso de un espacio de tiempo que muere y otro que nace.  Es un proceso implacable que no deja de repetirse y a pesar de las circunstancias y de los cambios, como escribe Jorge Luis Borges en ‘Final del año’, el verdadero milagro es que siempre, pase lo que pase, la esperanza de que a pesar de que somos gotas del «río de Heráclito», algo de nosotros vaya a perdurar.

    La alusión al «Río de Heráclito» es un superclásico en Borges, una referencia al fragmento 91 del filósofo griego de que no es posible pasar dos veces por el mismo río.

    «Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.» Este es quizá uno de los aforismos más recurrentes de Heráclito, el filósofo del siglo VI a. C. que consideraba que el permanente cambio es lo que animaba al mundo; generación y regeneración, no creación.

    En el poema “Final del año” (Fervor de Buenos Aires, 1923), Borges reflexiona sobre la incertidumbre ante lo que pueda perdurar en nosotros después de que comienza un nuevo año. La preocupación nace porque la circunstancia del cambio de año es propicia para pensar el “enigma del tiempo”. De esa manera busca la participación del lector para la comprensión de la referencia. Es simplemente una mención. Es una imagen parcializada, “gotas del río”.

    Sugiere el “paso”, el “transcurrir” de nuestras vidas como las gotas del río. La palabra final, “inmóvil”, se opone a la movilidad del río, y sirve para acentuar la cualidad dinámica que la imagen adjudica a la vida del hombre. Sugiere que el tiempo pasa, pero no totalmente, hay algo que permanece. Somos únicos e irrepetibles y tenemos un propósito.

    Para nosotros la presencia del motivo del río asociado al tiempo, la vida y la muerte, refleja una preocupación humana individual de Borges, la reflexión que nace de cada hombre ante la contemplación de los ríos, cuando comprobamos que el agua que se desliza incesantemente no puede ser capturada por nuestros ojos, y nos recuerda que con ella se va nuestro tiempo, se moviliza nuestra vida, caminamos hacia la muerte. Vivir, estar en el tiempo, es deslizarse hacia la muerte. “Morir es haber nacido”, dice la milonga de Manuel Flores de Borges, pero el verdadero milagro es que siempre, pase lo que pase, nuestra esencia pervivirá.

    Brindemos por ello y por el nuevo año que comienza, y al igual que Jano, asumiendo las enseñanzas del pasado, contemplemos con mayor sabiduría el futuro.

    Final del año

    Ni el pormenor simbólico

    de reemplazar un tres por un dos

    ni esa metáfora baldía

    que convoca un lapso que muere y otro que surge

    ni el cumplimiento de un proceso astronómico

    aturden y socavan

    la altiplanicie de esta noche

    y nos obligan a esperar

    las doce irreparables campanadas.

     

    La causa verdadera

    es la sospecha general y borrosa

    del enigma del Tiempo;

    es el asombro ante el milagro

    de que a despecho de infinitos azares,

    de que a despecho de que somos

    las gotas del río de Heráclito,

    perdure algo en nosotros: inmóvil.

    Fervor de Buenos Aires. En vísperas del año 1923.

    Feliz año nuevo 2022 de parte de Goethals Consulting.

  • Estados Unidos se viene latinoamericanizando

    La degradación conceptual que ha penetrado en algunos de los máximos referentes políticos de los Estados Unidos le da la espalda a una larga tradición que produjo la revolución más constructiva a favor de los derechos individuales de la historia de la humanidad.

    En otra oportunidad he recurrido a lo que ahora apunto en el título de esta nota para describir lo que viene sucediendo en el otrora baluarte del mundo libre. Esta vez, como una muestra más del declive estadounidense que viene operando desde hace un tiempo, una de las manifestaciones recientes y más contundentes tuvo lugar en la sala de prensa en la Casa Blanca a raíz de una expresión de Jen Psaki, la vocera presidencial de Joe Biden. Respondiendo a una pregunta periodística afirmó que “los precios suben debido a la codicia de empresarios”. Una conclusión alarmante por su insensatez, digna de republiquetas africanas o las peor ubicadas de la región latinoamericana.

    ¿Cómo es posible que en Estados Unidos puede deslizarse una tropelía de esa magnitud nada menos que en el centro del poder gubernamental y con el natural aval de las autoridades del caso? Este desbarranque mayúsculo sólo puede tener lugar debido a una degradación conceptual de características exponenciales que han penetrado en mentes de un modo sumamente peligroso para la supervivencia de la sociedad libre a contracorriente de los sólidos valores y principios de los Padres Fundadores de esa nación.

    En su momento destacamos con enorme preocupación el persistente incremento del gasto público, el déficit y el endeudamiento generado por el anterior presidente Donald Trump. También subrayamos su desgraciado e inaceptable rol en el rechazo de los resultados electorales según normas por él aceptadas en la contienda y certificadas por los cincuenta estados, sesenta y un jueces federales y locales (ocho de los cuales designados por el propio Trump) y por su vicepresidente Mike Pence. Luego el sucesor Joe Biden se decide por acentuar los antes mencionados guarismos de gasto, déficit y deuda junto con expansiones adicionales en la base monetaria lo cual se traduce en la inflación mayor de los últimos treinta y nueve años.

    En mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos detallo la referida declinación en materia de relaciones exteriores, de varios aspectos en la Justicia, de la educación, de la economía, el federalismo, los problemas con las drogas alucinógenas para usos no medicinales, las trabas migratorias, las fuerzas paramilitares y los servicios de inteligencia, el terrorismo, la estructura fiscal y en general los límites al poder. Cierro aquella obra con un pensamiento de Ronald Reagan con la advertencia que “Usted y yo tenemos un rendez-vous con el destino. Preservar esto para nuestros hijos, la última esperanza del hombre en la tierra, o sentenciarlos al primer paso hacia mil años de oscuridad. Si fracasamos, por lo menos que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan decir que hemos justificado nuestro paso por aquí. Que hicimos todo lo que podía hacerse”.

    En algunos ámbitos ha penetrado en suelo estadounidense la idea atrabiliaria que los precios dependen de la voluntad empresaria en lugar de percatarse que si fuera así no habría techo alguno en los precios puesto que todo comerciante intenta embolsarse con lo máximo que pueda del mismo modo que todos los que trabajan desean ser retribuidos con los mayores salarios. Si fuera así el vendedor de caramelos colocaría su producto a un millón de dólares la unidad pero las cosas no son ni remotamente de ese modo, hay algo que se conoce como la ley de la oferta y la demanda por una parte, y por otra cuando la llamada autoridad monetaria expande la cantidad de dinero el poder adquisitivo se derrite puesto que hay más billetes persiguiendo la cantidad de bienes y servicios disponibles.

    No es una treta que de resultado en mentes medianamente despiertas el endosar la responsabilidad de los procesos inflacionarios a los comerciantes con la idea de desviar la atención de los manotazos gubernamentales que imponen esa carga tributaria no legislada que conocemos con el nombre de inflación para no recurrir a la verdadera expresión que es una estafa legal en el contexto del abuso de poder.

    Como lo han señalado una y otra vez economistas de renombre, la inflación es consecuencia de la expansión en la cantidad de dinero que imponen las bancas centrales y las llamadas “expectativas” nada tiene que ver puesto que si un comerciante eleva los precios más allá de lo que absorbe la demanda simplemente verá contraerse sus ventas. Para que tenga lugar el aumento de precios más allá de las condiciones de mercado, es indispensable que sean convalidados por expansión de moneda.

    El efecto central del daño inflacionario es que distorsiona los precios relativos, esto es desdibuja las únicas señales con que cuenta el mercado para guiar a los operadores económicos respecto al uso de los siempre escasos factores de producción e inducir al despilfarro que al consumir capital hace que los salarios e ingresos en términos reales se contraigan.

    En el caso de la conferencia de prensa a la que aludimos en este artículo también se dijo que la inflación “significa el aumento general de precios” lo cual no es correcto ya que si fuera de ese modo no habría problema con la inflación en cuanto a que no se produciría el desequilibrio entre precios e ingresos puesto que todos los precios galoparían al mismo ritmo y tengamos en cuenta que los salarios también son precios. En ese caso una inflación del treinta por ciento anual, mensual o semanal no provocaría el antes mencionado desequilibro. Habría eso si eventualmente que transportar el dinero en carretillas, habría que corregir las columnas en los libros de contabilidad y modificar los dígitos en las calculadoras, pero como queda dicho la distorsión precios-salarios no tendría lugar. El problema central entonces con la inflación monetaria es la desfiguración de los precios relativos.

    El rol del empresario en una sociedad libre se circunscribe a que para mejorar su situación patrimonial no tiene más remedio que ofrecer bienes y servicios que demandan sus congéneres: si acierta en las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y si yerra incurre en quebrantos. El cuadro de resultados hace de guía para la utilización de los fondos disponibles al efecto de otorgarle el mejor uso posible dadas las circunstancias imperantes.

    Por otro lado, los prebendarios que operan en alianza con el poder de turno en base a privilegios y mercados cautivos son la máxima expresión de la explotación a sus semejantes y lo contrario de lo que significa un empresario en una sociedad abierta.

    En resumen, la codicia que hay que combatir con toda la fuerza de la ley es la que llevan a cabo funcionarios con el fruto del trabajo ajeno. Como ha señalado Thomas Sowell “no entiendo cómo se condena el uso y la disposición de lo propio como un acto de codicia y se exculpa el echar mano coactivamente a los recursos de otros en nombre de la denominada justicia social”. Por último, en este sentido Freidrich Hayek explica que “el adjetivo social unido a cualquier sustantivo lo convierte en su antónimo: derechos sociales, constitucionalismo social, economía social y justicia social” puesto que esto último solo puede tener dos acepciones: o es una redundancia ya que la justicia no puede ser vegetal o mineral o significa sacarles a unos lo que les pertenece para entregarlo a otros lo cual contradice la definición clásica de justicia en cuanto a “dar a cada uno lo suyo”.

    Hoy aparece un peligro adicional en Estados Unidos además de lo antes señalado sobre el marcado deterioro de guarismos clave que incluyen una inflación creciente y es el denunciado en CNN por el ex comandante general Paul Eaton que se concreta en la constante presión a integrantes de las Fuerzas Armadas por parte de ciertos líderes políticos que acompañan la antes mencionada idea atrabiliaria del fraude electoral en al última contienda, lo cual -concluye el mencionado general también en nombre de otros camaradas de armas- pone en grave riesgo la continuidad institucional de la república. Afortunadamente hay destacados miembros del Partido Republicano como el anterior candidato a la presidencia y actual Senador Mitt Romney y distinguidos colegas que condenan enfáticamente la posición alimentada por Trump y el intento por desconocer el último resultado electoral sin atender las antedichas certificaciones.

    Para bien del mundo libre, hacemos votos para que merced a los múltiples y muy meritorios esfuerzos que se llevan a cabo en muy diversas fundaciones privadas y equivalentes para rectificar el rumbo en Estados Unidos puedan producirse resultados acorde, de lo contrario la libertad corre riesgos grandes. Muchos son los que advierten acerca de este declive pronunciado pero se destacan David Stockman y Ron Paul con sus libros y reiteradas apariciones en televisión con reflexiones muy atinadas y documentaciones sumamente detalladas, junto a valiosos consejos para apartarse de la degradación en su país en varios frentes por darle la espalda a lo mejor de la tradición estadounidense que produjo la revolución más constructiva a favor de los derechos individuales en lo que va de la historia de la humanidad.

  • Una historia real de Navidad y los mejores deseos desde Goethals Consulting

    Vamos a contarles una historia, adecuada a la Navidad y teniendo como tema principal, las libertades y la cooperación pacífica y voluntaria, representadas en el Arbol de la República y el oscuro período por el que debieron atravesar los ciudadanos checos antes de poder disfrutar su libertad hoy día.

    Elegimos ese país porque pasó por diferentes sistemas políticos. A lo largo del siglo XX, el pueblo checo tuvo que enfrentarse a varios cambios políticos y sociales. Las miserias de los tiempos de posguerra, el bienestar de la Primera República, la vuelta a la pobreza tras la Gran Depresión y las duras reglas implantadas durante la ocupación nazi y el régimen comunista .

    La primera Navidad de la Checoslovaquia independiente (1918) se festejó con mucho entusiasmo, tanto por la libertad recién adquirida como por el fin de la Primera Guerra Mundial. Este bienestar dura poco tiempo, y este período da nacimiento a la solidaria tradición del árbol de Navidad de la República. El establecimiento de la tradición del árbol navideño de la República está relacionado con el escritor y periodista, Rudolf Těsnohlídek.

    Dos días antes de la Nochebuena, llegando a un bosque, donde quería cortar un árbol navideño, encontró a un bebé abandonado. Este chocante descubrimiento le afectó tanto, que decidió fundar una organización de caridad con el fin de ayudar a niños huérfanos. Dado que el bebé se hallaba debajo de un árbol, Těsnohlídek dio a la luz la idea de introducir en Checoslovaquia la tradición de los árboles de la buena voluntad, que el escritor conocía de Dinamarca. El proyecto realizado en Checoslovaquia se basó en la idea de poner debajo de los árboles una alcancía para recolectar dinero y destinarlo a ayudar a los niños abandonados. El primer árbol de Navidad de la República apareció en 1924 en una plaza de la ciudad de Brno, celebrándose como un gran evento. Participaron todas las personas importantes de la ciudad, e incluso se contó con la presencia de la niña salvada por el escritor. La primera recolecta gozó de mucho éxito y la idea llegó a gustarle tanto a la gente que el mismo año aparecieron árboles con alcancías en plazas de otras ciudades checas. A Praga y Bratislava llegaron el año siguiente, y así hasta que no quedó una ciudad que careciera de árbol navideño de la República.

    En 1939 el poder de los nazis bajo el mando de Adolf Hitler fue aumentando. El 15 de marzo de este año, el líder del Tercer Reich entró con sus tropas en lo que quedaba de Checoslovaquia, declarando al día siguiente el Protectorado de Bohemia y Moravia y asumiendo a la vez el mando al país.

    La ideología nazi no iba de mano con la religión cristiana, y de hecho sus representantes pretendían implantar la vuelta a las tradiciones profesadas por antiguos pueblos germánicos. Asimismo se prohibió la tradición caritativa del árbol navideño de la República, ya que según los nazis recordaba demasiado a la anterior República. En 1938 ya estaba prohibido que los niños celebrasen el nacimiento de Jesucristo en los colegios. Los nazis intentaban suprimir todas estas tradiciones. Sin embargo, eran conscientes de que resultaba imposible abolirlas del todo, así que más bien trataron de taparlas con la introducción de algunas tradiciones nuevas. Entonces, así el 21 de diciembre los nazis celebraban la fiesta del solsticio, y el 24 de diciembre, el día de la Nochebuena, se daba homenaje a personas fallecidas, siendo las luces de las velas navideñas interpretadas como las luces encendidas para recordar las víctimas que habían caído en la lucha por la Alemania nazi.

    Asimismo, al conocido villancico ´La Noche Silenciosa` le cambiaron el texto, adaptando la letra que en este caso celebraba a Adolf Hitler como el protector de la Alemania nazi. No obstante, cuantas mayores eran las pretensiones de implantar tradiciones nuevas por parte de los nazis, más fuerte el pueblo checo se apegaba a sus tradiciones navideñas de toda la vida, al igual que a su historia nacional, siendo entonces los libros sobre la historia checa unos de los regalos más populares para Navidad. Las típicas tradiciones checas se intentaban mantener también en las cárceles y campos de concentración, donde los presos llegaron a darse cuenta de la espiritualidad de estas fiestas como nunca en su vida.

    En mayo del 1945 llegó el fin de la Segunda Guerra Mundial y el ambiente de la primera Navidad de posguerra parecía repetirse, siendo similar al de la Primera República. El mismo año volvieron a aparecer los árboles navideños de la República, que los nazis habían prohibido ya al principio de la guerra. En las alcancías bajo el árbol se recolectaba dinero para niños que habían perdido a sus padres o sufrieron heridas tras el conflicto bélico. Un año tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se celebraron comicios parlamentarios. El ganador fue el Partido Comunista Checoslovaco, con un 36% de los votos. Se trató de las primeras y únicas elecciones democráticas durante los siguientes más de cuarenta años, ya que poco después, en 1948 los comunistas llegaron al poder total tras la Revolución de Febrero. Checoslovaquia se fue sucesivamente integrando en el bloque soviético implantándose asimismo el estricto régimen comunista puesto en marcha por el líder soviético, Iósif Stalin.

    De modo parecido a los nazis, los comunistas tampoco admitían el mantenimiento de las tradiciones cristianas, ya que su ideología se basaba en un ateismo militante y consideraban la religión como una herramienta para dominar al pueblo por parte de las clases gobernantes.

    >Una alusión crítica a la religión apareció también en 1949 en el discurso de Navidad del entonces presidente, Antonín Zápotocký. En él comentó que el hecho de que Jesucristo naciera en un establo servía a la clase rica para dar a conocer a la clase trabajadora que ellos también pueden vivir en un establo. El presidente prosiguió señalando que el Niño Jesús ya se había hecho mayor, le había crecido la barba y había llegado a convertirse en Ded Moroz, el Abuelo Escarcha en español. Con esta figura del folclore ruso, cuyo fenómeno se pretendía imponer en la tradición navideña checa durante todo el régimen comunista, se intentó hacer sombra al tradicional Niño Jesús. Esta historia aparentemente ingenua, sin embargo, fue adquiriendo un aspecto propagandístico. De hecho, en ella el Abuelo Escarcha hizo durante este viaje una parada en la ciudad de Gori, situada en la actual Georgia, que fue el lugar del nacimiento del líder soviético, Iósif Stalin. Allí realizó un discurso elogioso hacia su persona. Sucesivamente partió al Kremlin, en Moscú, donde hizo una reverencia al cadáver embalsamado de Vladímir Ilich Lenin, el primer líder de la Unión Soviética.

    En Checoslovaquia siempre era el Niño Jesús el que traía los regalos navideños a los niños el día 24 de diciembre. Los representantes del régimen comunista pretendieron quitarle este privilegio, pasándoselo al Abuelo Escarcha. Esta figura aparecía en carteles, además a menudo retratada con productos que entonces eran casi imposible de comprar, una de las muestras de que los comunistas solían retratar la realidad social de forma diferente de lo que realmente era.

    En los años cincuenta se fue implantando en Checoslovaquia un duro régimen que perseguía a todos los oponentes al comunismo, al igual que a los creyentes y representantes de la Iglesia. Incluso se prohibía cantar villancicos que recordaran el nacimiento de Jesucristo y las estrellas de Belén fueron sustituidas por las soviéticas. Otra de las tradiciones que los comunistas pretendieron limitar durante su mando fue la Misa de Gallo, a la que se solía acudir a medianoche de la Nochebuena. En los años ’50, los funcionarios comunistas estaban muy atentos en quién se dirigía a las iglesias, así que mucha gente prefería no acudir, temiendo convertirse en personas inconvenientes al régimen. En la década siguiente, la asistencia a las misas ya era más tolerada. Sin embargo, aún así los representantes del régimen establecieron la hora de la Misa de Gallo al mediodía o por la tarde, justificándolo con la excusa de que lo hacían por la seguridad de los ciudadanos, que así no tenían que andar por las calles en plena noche.

    En 1968 llegó a Checoslovaquia la época de una parcial liberación del rígido régimen comunista: la llamada Primavera de Praga. Con ella volvieron a las plazas de las ciudades checas los árboles navideños de la República que en los años 50 habían vuelto a desaparecer por estar demasiado vinculados a la religión. Sin embargo, en la década siguiente la tradición volvió a ser celebrada, esta vez relacionada con un proyecto caritativo lanzado por la organización Aldeas Infantiles SOS. Pero la Primavera de Praga fracasó y tras la invasión soviética de 1968 se implantó una renovación de la ortodoxia comunista bajo el nombre de normalización. La tradición de los árboles de Navidad, que se había renovado tantas veces en su historia, no llegó a mantenerse durante mucho tiempo en estas nuevas condiciones políticas, ya que el origen austríaco de la organización Aldeas Infantiles SOS era inadmisible para el régimen comunista, que se negaba a adoptar tradiciones occidentales. Además su aspecto caritativo estaba relacionado con el cristianismo, lo que también resultaba incómodo.

    El objetivo de este proyecto consistía en facilitar a los huérfanos la oportunidad de poder crecer en un ambiente familiar. Sin embargo, entonces los representantes del régimen comunista anunciaron que el nivel del sistema socialista era tan avanzado que no necesitaba adoptar nada propio de la sociedad capitalista.

    Un mes antes de la Navidad de 1989, una serie de acontecimientos dio lugar a la Revolución de Terciopelo, que acabó con el régimen comunista en Checoslovaquia. Para muchos fueron las fiestas más felices de su vida, ya que gracias a la apertura de la frontera, los que se habían marchado al exilio durante el régimen comunista pudieron volver a pasar las fiestas en su tierra natal, al igual que los presos políticos con sus familias.

    Como todas las Navidades, esta vez la gente también se comportó de forma muy solidaria con los demás. Los estudiantes organizaron una ayuda humanitaria destinada a Rumania, donde la caída del comunismo vino acompañada de violencia y depresión económica. Asimismo, los árboles navideños de la República volvieron a las plazas de las ciudades checas.

    Entre los regalos más populares de ese año destacaban libros y música que estuvieron prohibidas durante el régimen. El día de la Nochebuena las iglesias estuvieron repletas y la Misa de Gallo fue transmitida en directo por la Televisión y la Radiodifusión Checas. Y además de villancicos, también se cantó el himno nacional.

    Todo ello demuestra que pese a los intentos que surgieron durante todo el siglo XX de suprimir y ensombrecer las tradiciones navideñas, el pueblo checo no se dejó manipular. Las tradiciones paganas germánicas promovidas por los nazis nunca se adoptaron, al igual que el Abuelo Escarcha jamás llegó a sustituir al Niño Jesús. Triunfó la Libertad.

    Desde Goethals Consulting, GCCViews e ISA Panama, les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.

    Fuente: Pavlína Kourová y Petr Koura, autores de la publicación ´La Navidad Checa desde la Primera República hasta la Revolución de Terciopelo`. Radio Praga.