Categoría: Cultura y Sociedad

  • ¿Será inmoral el lucro?

    En la medida en que se deteriora la economía aumentan los críticos del lucro que sostienen una versión de “responsabilidad social” según la cual el objetivo de una empresa no es lucrar sino servir a la sociedad. Semejante argumento está plagado de errores; comenzando por el hecho de que sin lucro no hay ahorros, y sin ahorros una empresa no prospera y perdura. Es más que ingenuo creer que un empresario es capaz de determinar a priori cuanta ganancia le garantiza el éxito sostenible, ya que las variables son muchas. Y, ni señalar que las empresas que logran lucrar en grande son poquísimas.

    Hace unos 20 años se popularizó la especie de la responsabilidad social de las empresas; en respuesta a la cual muchas comenzaron a organizar actividades de asistencia social que poco o nada tenían que ver con el giro de su negocio. Mucho critiqué esta tendencia falaz y hasta hipócrita, ya que ello no pasó de ser un show propagandístico; al tiempo de que dichas empresas descuidaban su auténtica responsabilidad social, consistente en dar un buen producto y un buen servicio, generando por ello lucro bien habido.

    En estos días, en que se me dañó la bomba de fumigar de la casa, visité varios negocios de ferretería buscando los sellos para repararla; sellos cuyo precio no debía ser mucho más de $1. “No tenemos” me dijo un despachante, ya que los auténticos vendedores se extinguieron. “¿Cómo es posible que venden la bomba y no los sellos?”, le pregunté. Me dijo: “Espere que le llamo a uno de los viejos.” Llegó uno avanzado en años, quien abrió una gaveta y sacó un “blíster pack” con sellos, diciéndome: “Tome señor, este es lo último que nos queda en sellos de repuesto.” Le comenté: “Qué triste que ya el dar servicio es historia, por eso cada día compro más y más en Amazon, en dónde tienen de todo, tienen información y aún con los costos de traerlo salen más económicos.” “Sí…” me contestó el viejo, “…yo también compro en Amazon.” ¡Plop!

    Y peor aún es escuchar a los neomarxistas decir que el “capitalismo desata fuerzas incontrolables que hacen ricos a unos y pobres a otros, creando problemas de cambio climático, contaminación de las aguas, convirtiendo el país en un Patacón”, y tal. Da pena la ignorancia de lo que es “capitalismo” y mejor dicho “empresarialismo”. Y no entró a escribir sobre la diferencia entre un empresario del mercado y los empresarios politiqueros; que es como comparar un gato angora con uno tinaquero. Tristemente, hoy día, según muchos, todos los gatos son pardos.

    Para buen parte de Tío Pueblo, las empresas son algo así como el gobierno, en cuanto a que estás obligado a comprarles, lo cual no es realidad sino un sentir; y con los sentimientos hay que andar con cuidado. La buena y válida pregunta sería: ¿Por qué están pasando de moda las buenas empresas que estiman a sus clientes y dan buen servicio? ¿No tendrá que ver con la mala calidad de gobiernos excedidos y corruptos que hacen imposible el buen negocio? He manejado muchos negocios, desde escuelas, ferreterías, fábricas, y consultorías y me consta que la gobernanza criolla es algo así como los baches en una autopista; si vas rápido te sacas la mugre; y si vas lento, llegas tarde a la fiesta.

    En fin, la lista de falencias respecto a las realidades empresariales y el lucro dan lástima y no dudo de que el NODUCA y otras intromisiones del desgobierno tienen mucho que ver con todo ello. Y la enorme ignorancia, abanicada por pervertidos politicastros, ha dado origen a distorsiones malignas, tales como los controles de precio, incluyendo los salarios mínimos. En resumen, los precios y las ganancias no se logran perjudicando al cliente; eso es absurdo. Indudable que hay malos empresarios y que van en aumento en proporción a los pervertidos gobiernos.

    Da mucha lástima que tengamos que llegar a la destrucción de la actividad económica del país abrir los ojos eso de: “Robó pero le dio al pueblo”. Que en la empresa socialmente responsable como les gusta decir, sería un pésimo servicio al cliente, pero eso sí, todos los años en tapas de periódicos junto al gobierno de turno tomándose la foto de ocasión.

  • Bassel Khartabil, pionero y mártir por una Internet libre, cumpliría 40 años esta semana

    “La cárcel no son los muros, no es el verdugo y los guardias. Es el miedo oculto en nuestro corazón lo que nos hace prisioneros”. Bassel Khartabil

    «Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Yo puedo apoyarme en el lado izquierdo de la política y tú puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. Lo siento: el radical en mí se apoderó de lo humano por un momento. Me gustaría continuar la conversación, ¿por qué no? Pero no encuentro mis palabras. Un segundo de silencio y ya estamos desincronizados. Tengo una duda. Algo en mi pasado me impide conectarme contigo. Algo en tu pasado te impide conectarte conmigo. Nos separamos el uno del otro. Ambos sufrimos una pizca de tristeza.

    Estoy vivo. Estoy agradecido de estar vivo. Yo sonrío. Quiero compartir esta felicidad. Con cualquiera. Puedo apoyarme en el lado izquierdo del espectro político y tu puedes apoyarte en el lado derecho. No se ve en tu cara cuando te encuentro en la calle. Nos sonreímos el uno al otro. Intercambiamos un saludo. Empezamos a hablar. Durante el curso de la conversación, me insinúas tu inclinación política. Arrugo la frente. Mantienes tus palabras. ‘Oh’, me encojo de hombros, ‘nuestros caminos pueden divergir sobre este tema, pero estoy agradecido de que podamos compartir este momento juntos y aprender desde una perspectiva diferente’. Un segundo de silencio y sonríes. ‘Caminemos juntos’, propones. Yo te devuelvo la sonrisa. Algo en mi pasado se desencadenó, lo sentí en mi corazón. Algo en tu pasado te permitió dejar atrás la diferencia. Al soltarnos, disfrutamos de nuestra libertad interna. Una mirada, una sonrisa, un reconocimiento: más allá de las 148 categorías impuestas por la sociedad, nos permitimos no discriminar por prejuicios. ¿Dónde está el asunto que lo hace posible? Quiero llamar a este asunto: libertad.»

    Este capítulo citado, Internal Freedom,  creado por Hellekin, un nómada global, activista del software libre, miembro de la Fundación Dyne.org y mantenedor del consenso GNU, es parte de un libro escrito en Pourrières, Francia, en cinco días, del 2 al 6 de noviembre de 2015. Solo dos semanas antes, se había impulsado la necesidad de llamar la atención global sobre la difícil situación de Bassel Khartabil, un desarrollador de software de código abierto sirio que tenía paradero desconocido desde su detención en 2012. El 11 de noviembre de 2015, surgieron rumores de que Khartabil había sido condenado a muerte en secreto. En agosto de 2017, su esposa hizo público que Khartabil había sido ejecutado por el gobierno sirio poco después de su desaparición en 2015.

    Khartabil nació y se crió en Damasco, en Siria, donde se especializó en el desarrollo de software de código abierto. Fue director de tecnología y cofundador de la empresa de investigación colaborativa Aiki Lab y fue CTO de Al-Aous, una institución editorial y de investigación dedicada a las ciencias y artes arqueológicas en Siria. Se  desempeñó como líder del proyecto y afiliado público de Creative Commons Siria,  y contribuyó con Mozilla Firefox, Wikipedia, Openclipart, entre otros proyectos de código abierto. A él se le atribuye la apertura de Internet en Siria y la ampliación enorme del acceso y el conocimiento en línea al pueblo sirio, cuyo papel fue clave para que los activistas sirios pudieran sortear la censura en internet impuesta por el régimen de Damasco. Mohammed Najem, activista libanés, colaborador de Global Voices y cofundador de Social Media Exchange,  con quien forjó una profunda amistad fue terminante al respecto: «Bassel era una amenaza para el régimen porque hablaba un idioma que ellos no entendían».

    Su último trabajo incluyó una reconstrucción virtual en 3D abierta de la antigua ciudad de Palmyra en Siria (destruída por ISIS), la visualización en tiempo real y desarrollo con Fabricatorz para el marco de programación web Aiki Framework. Este proyecto fue desarrollado y exhibido más tarde en su honor.

    El libro citado, escrito mayormente por personas que escriben, codifican y participan en proyectos relativos al free software o free culture, lo denominaron “El costo de la libertad”, dedicado a Bassel Khartabil como a tantos otros desaparecidos repentinamente, quienes pagaron un precio muy alto, su vida, sólo por haber ejercido sus derechos como personas libres. La semana pasada, el 22 de Mayo, Bassel habría cumplido tan sólo 40 años.

  • Los gasbagger modernos

    Los gasbagger modernos. Hace más de dos años escribí uno de mis artículos más clave, ‘Privación institucionalizada de la responsabilidad moral individual’, en el que describía que en todo momento y en todas las sociedades hay cierto tipo de personas que ‘ejemplarmente’ siguen las leyes vigentes y la ideología actual en ese momento, perdiendo en el proceso la capacidad de autorreflexión interior y la moralidad. No piensan en si una determinada ley tiene o no sentido, no piensan en si una determinada norma perjudica o no a algunas personas (causando «daños colaterales») y, desde luego, no abordando si es o no realista su eficacia.

    Este es el tipo de guardias que, de acuerdo con la normativa estatal, cargaron a los judíos en vagones, los metieron en hornos, y más tarde, como guardias fronterizos, les dispararon legalmente a las personas que huían a países más libres, o, como los StBK, que delataron y destruyeron la vida de muchos inocentes como parte de la salvación de la república.

    Llamémoslos simplemente: gasbagger (gaseadores).

    Los gasbagger no se extinguieron. Los gaseadores sólo esperaban un sistema en el que se les volviera a escuchar. En el que volverían a ser importantes y visibles. Los conocerás simplemente porque al preguntarles «¿por qué?»,  van a responder «porque es la ley».

    A los gasbagger no les gusta la desviación, por eso les gusta darse importancia. Argumentan que «¡todos somos iguales!», confundiendo la palabra «derecho» con la palabra «ley».

    Los gasbagger son muy flexibles. Si haces algo que ayer era legal, pero hoy no lo es, serán los primeros en decirte que tenemos una nueva ley que hay que respetar.

    Los gaseadores son expertos en posracionalizar cualquier ley disparatada (sino, claro, no podrían defenderla públicamente). Están convencidos de que toda ley debe ser siempre en beneficio del pueblo.

    De hecho, a los gasbagger les encanta el interés público. Sus predecesores ya saben que  asesinar en su nombre es lo más fácil de realizar.

    La pandemia de COVID-19 ha hecho que se aprueben rápidamente varias leyes nuevas y drásticas en Eslovaquia y la República Checa. No sabemos si seguir el «camino chino» es lo correcto, porque hay muchos otros países desarrollados, como Corea del Sur o Suecia, que han seguido el camino del laissez-faire y han rechazado las restricciones draconianas en sus vidas. Sin embargo, no subestimaron el riesgo de contagio en sí, protegiendo cuidadosamente a los ciudadanos más expuestos y es evidente que han ido gestionando bien la situación.

    Sin embargo, los gaseadores ya saben que las leyes draconianas aprobadas al mismo tiempo son las correctas y deben aplicarse honestamente. De hecho, los gasificadores siempre encontrarán una razón por la que cualquier ley sin sentido tenga sentido y por la que deban luchar por ella.

    «Los eslovacos son estúpidos, por eso necesitamos leyes restrictivas» es el argumento más común que escucho de personas inteligentes en defensa de la introducción de las leyes restrictivas (por ejemplo, la legislación de espionaje que permite el acceso a la localización de la población sin una orden judicial, la prohibición de la venta de respiradores, etc.). Suelo recibir esto como respuesta automática cuando empiezo a describir la situación de Corea del Sur, Suecia o Suiza (y esto se aplica no sólo a la situación actual, sino a prácticamente cualquier cosa – por ejemplo, en Suiza se vota habitualmente en referéndum sobre la cuantía de los impuestos, pero los eslovacos son «pero demasiado estúpidos» y, por lo tanto, tienen esta opción directamente prohibida en la Constitución – véase el artículo 93).

    El problema es que si abordamos la «estupidez de los eslovacos» con leyes y medidas restrictivas, nunca serán más inteligentes y, sobre todo, más responsables. Nunca llegarán al nivel de Suiza, donde votan voluntariamente en un referéndum de vez en cuando para subir los impuestos (esto no quiere decir, por supuesto, que los impuestos más altos sean mejores que los más bajos).

    La reacción en forma de leyes restrictivas porque la población es «estúpida» tiene un efecto negativo muy grave. Y eso se llama «daños colaterales», lo que significa que un gran número de personas inocentes sufrirán o serán criminalizadas como resultado.

    Por ejemplo, ahora mismo, si empiezo a vender tarjetas SIM anónimas en Eslovaquia, porque considero de forma realista que aumenta la privacidad de los ciudadanos, que está en riesgo real sobre todo en tiempos de la nueva legislación de espionaje; o si quiero vender respiradores de alta calidad, porque considero de forma realista que está en riesgo la salud de un grupo de riesgo de la población, seré criminalizado (en el mejor de los casos, penalizado) enseguida.

    ¿Es esto correcto en tu opinión? Si respondes a esa pregunta con un «¡Pero si eso es lo que dice la ley ahora!», acabas de entrar en la categoría de «gasbagger».

    La policía gasbagger

    Dado que siguen las «leyes primarias» (y, por desgracia, a menudo no les importa cuáles son), los policías, los aduaneros o los soldados suelen estar sujetos a las opiniones de los gasificadores cuando cambia el sistema, el régimen o una crisis importante. Suelen ser los obedientes ejecutores de cualquier nueva ley en primera línea. Debido a su frecuente falta de autorreflexión interna y de moral que está por encima de la ley, no los respeto internamente (aunque exteriormente tenga que hacerlo, porque «me van a disparar»). Ya he abordado este fenómeno en mis artículos «Percepciones binarias de la ética» y «Las raíces de mi fobia a la policía».

    Los gaseadores de la policía, especialmente en estos tiempos difíciles, están «despertando» y reasumiendo hiperactividad. Los mismos gaseadores que hace apenas unos meses prohibían e impedían que como mujer musulmana te cubrieras la cara (ya sea con burka o hiyab) ahora son capaces de darte una patada por no cubrirla con una máscarilla.

    Entiendo que las mascarillas son muy importantes hoy en día (yo personalmente uso respiradores FFP3 ), pero agredir físicamente a quienes no los tienen es realmente mostrar una falta de civismo.

    «Pero no podríamos resolver la actual situación de crisis sin policías que cumplan la ley de forma ejemplar y criminalicen a todos los ciudadanos insumisos». Es lo que podría argumentar más de un ciudadano que trata de posracionalizar su comportamiento agresivo. Pero eso es precisamente lo que no sabemos. Sólo creemos que lo hacemos. Quizás el modelo surcoreano o sueco, más liberal, tenga más éxito.

    Pero hasta que lo hagamos, debemos tener siempre presente el enorme número de víctimas inocentes de las nuevas y drásticas leyes que hemos introducido y estamos introduciendo. Porque podría ser que nuestra crisis pandémica tuviera más «daños colaterales» que cualquier guerra de bombardeos.

    Y, sobre todo, ¡cuidado con los gasbagger modernos!

     

  • ¿Ministerio de la cultura?

    ¿Por qué pongo en tela de duda al Ministerio de la Cultura? Podría ser porque soy necio. O… puede ser porque Papá Dios me regaló el don de ser crítico y de no aceptar las cosas porque vienen del… ¿Gobierno? ¿Centralismo? ¿De la politiquería? ¿De la ganadería policastrense? Creo que analizar todas las facetas de las cosas es vital. Estos en torno a la metichería cultural salen a partir de un escrito del extraordinario economista francés, Frédérick Bastiat, quien partió de nuestro planeta en diciembre de 1850. Algunos describen a Bastiat como “el economista y periodista más brillante que jamás haya existido”; de manera que, tal vez valga la pena ponerle algo de atención. Voy a sintetizar lo que dijo Bastiat al respecto del estado metido en las artes.

    Ciertamente que las artes juegan un papel fundamental y esencial en la salud de una sociedad y es importantísimo promoverlas; el asunto está en cómo. Dijo Bastiat que: “el arte engrandece, eleva y armoniza el alma de una nación; que la redirige de una excesiva absorción en las ocupaciones materiales; motiva en ella el amor por lo hermoso; y así, actúa favorablemente en su comportamiento, costumbres, morales, y hasta en su industria.

    El asunto está en dónde debe ubicarse la frontera entre el papel gobernante estatal (el Ministerio de Cultura) y la vida económica y social de su gente. Estoy seguro que el lector no querrá que los políticos, y menos los politicastros, entre hasta nuestros retretes a depositar allí sus tortas. Y si es por asegurar la paila al artista, ¿no aplica el mismo criterio a tantas otras actividades? Y tanto que hablan de igualdad.

    Pero en las siguientes reflexiones de Bastiat está el tuétano del asunto: “… el gobierno no debería inmiscuirse en el mantenimiento de las artes dado que dentro de la realidad económica no podría, por la vía de los impuestos, estimular las artes sin meterse con las realidades del lujo, y así interrumpir el curso natural de la civilización.” Y es que, típicamente algunos, por su situación económica, estarán en posición y capacidad de interactuar con las artes, más no así otros que por su condición, necesidades, gustos, trabajo y tal, poco o nada aportan al tema.

    Las necesidades de una población son muchas y muy variadas; y no es la función del estado atenderlas en particular, sino de atender el estado general en el cual estas cosas encuentren mayor expresión. Simplemente, política y are no conjugan. Creer que la cultura en general, o del arte en particular, nos vendrá de arriba es llevase a engaño.

    Estamos hablando de la destrucción de nuestras libertades e independencia. Que los políticos se ocupen de la seguridad… SI. Que se metan con Rembrandt… ¡NO! Igual con la educación, actividad que como todos debíamos saber, anda de mal en peor. Bastiat decía que la confianza debe estar en el pueblo y no en sus legisladores; y más aún si no saben legislar.

    La otra es que cada vez que el estado se mete en algo lo que termina es creando una nueva cueva de ladrones, lo cual queda patente con eso de las botellas.

    En resumen, si vamos a tirar el dinero de los impuestos a la letrina, al menos debíamos demostrar que en ello hay utilidad. Lo terrible llega cuando ya la mayoría cree que el gasto público es más importante que el privado. No hay que olvidar o desconocer que los trabajos en el gobierno se dan políticamente, creando ganadores y perdedores.

  • Biotextiles, el auxilio de la biología para diseñar un futuro menos dañino

    Los biotextiles al rescate

    Vivimos en un mundo de moda rápida o desechable. Esta industria está impactando cada vez más el medio ambiente debido al uso de productos químicos tóxicos, el consumo de agua y energía y el transporte pesado. Dicho de otra manera, la industria de la moda actual no es muy eficiente.

    Usar ropa es una característica exclusivamente humana. A medida que nuestros antepasados ​​emigraron a climas más fríos, utilizaron pieles de animales y vegetación para protegerse del clima. Con el tiempo, nos hemos acostumbrado a usar la ropa como una extensión de nuestra piel, y los materiales tradicionales como el cuero, la seda, el algodón y la lana (todos productos de la naturaleza) se convirtieron en la norma para las telas que usamos en nuestro día a día.

    Sin embargo, a lo largo del siglo XX hemos reemplazado esos materiales naturales por sus contrapartes sintéticas (como el nailon y el poliéster), porque son más fáciles de producir y pueden diseñarse con más precisión. Estos materiales sintéticos vinieron con el precio de la contaminación y el desperdicio: nuestra industria de la moda actual es responsable del 10% de todas las emisiones de CO2.

    Es hora de que comencemos a hacer las cosas de manera diferente. Es prometedor que haya surgido una nueva ola de diseñadores para abordar estos problemas haciendo un uso inteligente de la biología. Combinando biología y diseño, ahora podemos crear productos que se adaptan, crecen, detectan e incluso se reparan a sí mismos.

    En realidad, los biotextiles no son nada nuevo en la industria de la moda. Los primeros pasos en este campo se remontan a la década de 1930 cuando se presentó, por ejemplo, un tejido elaborado con leche. En 2011, QMilk introdujo un enfoque muy similar, aplicando una proteína de la leche no alimentaria para producir textiles derivados de la caseína, que ya utilizan marcas de ropa como Vaude. Sin embargo, los biotejidos nunca han logrado su gran avance hasta ahora porque las marcas de lujo preferían las fibras naturales a los materiales sintéticos, pero ahora la conciencia ambiental entre los consumidores está aumentando de manera constante.

    Al igual que con la carne alternativa, las telas alternativas de más alta tecnología son generalmente las que atraen la mayor atención y la mayor cantidad de fondos. Es decir, empresas emergentes de biotecnología que desarrollan nuevos materiales para la industria textil mediante cultivos celulares de biopolímeros, macromoléculas como celulosa, proteínas o ADN que se encuentran en organismos vivos. Estos materiales orgánicos no solo se descomponen naturalmente al final de su ciclo de vida, sino que absorben dióxido de carbono en el aire.

    Veámos algunos ejemplos de estas empresas biotextiles innovadoras:

    AlgiKnit, una startup fundada en Nueva York en 2016 por el equipo ganador del BioDesign Challenge, crea fibras e hilos a partir de algas marinas (laminaria digitata), una macroalga que crece de forma muy rápida y abundante en las aguas costeras del hemisferio norte. Para ello, AlgiKnit empapa las algas marinas en un baño de sal, extrae el alginato de biopolímero, lo seca hasta convertirlo en polvo y luego lo hila en hilos que se pueden tejer en diferentes tipos de telas. El próximo objetivo del equipo es hacer que las fibras sean lo suficientemente fuertes y flexibles para que sean compatibles con las máquinas de tejer industriales dentro de la infraestructura textil existente.

    biotextiles
    Accesorio de AlgiKnit hecho a partir de macroalgas

    En California, desde 2009 BoltThreads ha estado desarrollando nuevos materiales para las industrias textil y de la moda. El primero fue Microsilk, inspirado en el hilo de araña, sintetizado en el laboratorio a partir de proteínas insertadas en células de levadura fermentadas con azúcar y agua. En 2017, un prototipo de vestido elaborado con esta seda sin gusanos de seda ni arañas, diseñado por Stella McCartney y tejido en una máquina industrial.

    Accesorio tejido con Microsilk

     

    En asociación con Ecovative, una empresa con sede en Nueva York especializada en la fabricación de materiales de micelio, BoltThreads también desarrolló Mylo: un cuero fino elaborado a partir del cultivo meticuloso de células de micelio en tallos de maíz, donde crecen en una red tridimensional que se comprime en una estera, luego es curtido y teñido orgánicamente.

    Bolso confeccionado a partir de Mylo

    Modern Meadow es otra empresa que ha desarrollado ADN que produce colágeno, la proteína fibrosa que constituye la piel o el cuero, que luego se fermenta en levadura antes de ensamblarlo y tratarlo. Forgacs ha bautizado el primer material de marca de Modern Meadow, Zoa. A diferencia de los cueros tradicionales, hechos de pieles con imperfecciones inconvenientes, dice, Zoa es infinitamente personalizable y adaptable, incluso en forma líquida, lo que ofrece posibilidades sin precedentes a los diseñadores que trabajan con la materia prima.

    Orange Fiber, otra startup de alto perfil fundada en 2014 por dos mujeres sicilianas, extrae celulosa del excedente local de pastazzo (la pulpa de naranja que queda después de exprimir el jugo) y hace girar el biopolímero cítrico en hilos que son comparables a la seda. Salvatore Ferragamo ya diseñó la biofabricación siciliana en una colección completa en la primavera de 2017.

    Prenda obtenida a partir de Orange Fiber

    Mango Materials, fundada en San Francisco en 2010 por Molly Morse, ingeniera en biopolímeros y biocompositos, recolecta el biogás residual en forma de emisiones de metano para extraer el biopolímero PHA (polihidroxialcanoato) y transformarlo en poliéster biodegradable, que se puede utilizar para hacer nuevas prendas sostenibles.

    Y entre los materiales más novedosos empleados para el desarrollo de biotextiles se encuentran aquellos descubiertos por la investigadora inglesa Alice Potts, quien utilizó pétalos de flores para crear lentejuelas y sudor y lágrimas humanas cristalizadas en accesorios en colaboración con la marca australiana Mimco y en ornamentos para sus prendas.

    Zapatillas de ballet de Alice Potts hechas a partir de sudor

    Como vemos, los biotextiles pueden ser obtenidos  de muchas formas en la naturaleza, y las proteínas que existen actualmente son solo un subconjunto microscópico del total de diseños potenciales que podemos crear en un laboratorio. Si bien estos experimentos biotextiles todavía se encuentran en su etapa de prototipo, marcan un precedente a la hora de evaluar el universo de alternativas posibles en el desarrollo de XX. En cuanto a todas estas nuevas empresas de biotecnología, y de manera más general cuando se trata de cultivos celulares comerciales, los dos desafíos principales son aumentar la producción y reducir los costos.

    El biodiseño realmente apunta a ser el futuro de nuestra industria de la moda y los experimentos listos para usar son necesarios para desafiar el status quo. Experimentar e investigar biomateriales cambia nuestra relación con los textiles y nos desafía a pensar de manera diferente sobre la forma en que producimos y consumimos moda. La colaboración y el intercambio de recursos, entre diseñadores y científicos de todo tipo, son clave para avanzar hacia una industria circular.

  • El capitalismo se “resetea” solo

    El problema de un nuevo “contrato social” es que si quienes lo imponen se equivocan, nos perjudicamos todos

    La pandemia global del COVID-19 ha impactado en nuestras vidas de muchas formas: no hemos podido ver a nuestros familiares, ni visitarlos en algunos casos; no hemos podido despedir a seres queridos; hemos cambiado profundamente nuestra vida diaria; sufrimos el impacto psicológico del aislamiento y una rutina de encierro. Todas ellas han sido muy importantes, pero vamos a analizar aquí aquellos cambios que han impactado en nuestras instituciones, con especial relevancia para nuestra salud, nuestra actividad productiva y nuestra libertad.

    El inicio de la pandemia vino acompañado de un conjunto de restricciones a nuestra movilidad que fue aceptada de buen modo por una gran mayoría de la población global, preocupada por la expansión del virus. Los gobiernos reaccionaron a una demanda de acción y se lanzaron a tomar medidas, no siempre racionalizadas o estudiadas. Los políticos apelaron al miedo y a la urgencia, vieron su futuro en juego y que no importaba ser prudentes, y buscaron ordenar las vidas de los ciudadanos de una forma diferente a la que éstos pudieran haberlo hecho. Se tomaron todo tipo de decisiones y se emitieron directivas haciendo uso de poderes ejecutivos extraordinarios que fueron justificados por el peligro de la pandemia. No hubo mayor consideración sobre derechos o libertades, y buena parte de la población, asustada, tampoco se preocupó demasiado. No fue en todos lados igual, por supuesto, sabemos que hubo países con mayores restricciones y otros que confiaron en mayor medida en la responsabilidad social de las personas.

    El objetivo de estas medidas era doble: frenar el contagio del virus y demorar su impacto en el sistema de salud. Pero en muchos casos excedieron los problemas de salud pública y el oportunismo de algunos políticos aprovechó la circunstancia para concentrar más poder, poniendo en peligro las limitaciones constitucionales.

    Un grupo de investigadores de las universidades de Harvard y Stanford analizó encuestas con 480.000 respuestas en 15 países y encontró que la mayoría de los ciudadanos estaban predispuestos a sacrificar libertades civiles a cambio de mejores condiciones sanitarias durante la pandemia del COVID-19. No obstante, también encontraron que cuanto más tiempo esas medidas están vigentes, el apoyo decae y, por el contrario, la preocupación por el debilitamiento de las libertades crece.

    Los países latinoamericanos fueron muy estrictos cuando había pocos casos y redujeron las restricciones cuando los casos alcanzaban un pico. Esto muestra que la elevada “rigurosidad” o, violación de derechos individuales básicos, no brindó un mejor resultado sanitario y ni hablar del costo económico.

    Trabajo y producción en la pandemia

    Los cuatro países con medidas más estrictas en América Latina han sufrido drásticas caídas de su actividad económica durante 2020 según las estimaciones del FMI: Honduras (-6,6%), Argentina (-11,8%), Bolivia (-7,9%) y Venezuela (-25%). En buena medida se explican no solamente por las medidas tomadas en la pandemia sino por la frágil situación de sus economías antes de que ésta llegara.

    Tampoco es que los demás pueden mostrar resultados muy superiores, pero al menos infligieron en sus ciudadanos un costo menor por las restricciones a su libertad. Sí puede afirmarse lo contrario: los países con medidas más restrictivas causaron un mayor daño económico y una mayor pérdida de la libertad individual, sin obtener mejores resultados.

    Algunos sostienen que es necesario un “reseteo” del capitalismo, un nuevo contrato social, ante el descontento que genera la pandemia, pero no es tan evidente que lo sea hacia una reformulación “social” del capitalismo actual, que ya es una clara mezcla de mercados y serias intervenciones estatales en el gasto, los impuestos, las regulaciones o los programas sociales. También puede ser que ese descontento se dirija a quienes tomaron las riendas durante la pandemia, es decir, los gobiernos y los políticos que los conducen. Un verdadero test para la eficiencia del Estado será su desempeño en la distribución de vacunas contra el COVID. Esto recién ha comenzado y ese descontento se nota. Los gobiernos han tomado en sus manos el monopolio de la distribución de la vacuna y han descartado a las instituciones de mercado, que eficientemente distribuyen todo tipo de medicamentos y vacunas.

    Puede que ese descontento social explote y efectivamente tengamos un “nuevo contrato social”; pero también es posible que continúen ocurriendo cambios en base a instituciones que ya han probado en el pasado su capacidad para promover el progreso: el derecho de propiedad, los contratos, las sociedades comerciales.

    En el segundo trimestre de 2020, se crearon en los Estados Unidos 930.000 nuevas empresas o negocios, un leve aumento en comparación con las 910.000 creadas en el mismo período en 2019, pero en el tercer trimestre el número fue cercano a 1.400.000, un incremento del 49% y del 67% respecto al mismo trimestre del año anterior. Según el US Census Bureau en enero de 2021 solamente se crearon 492.133. Bajo la cuarentena, el porcentaje de ventas minoristas por e-commerce en Estados Unidos creció en ocho semanas lo que había crecido en cinco años. Según EMarketer el comercio electrónico habría alcanzado 84.950 millones de dólares en 2020. La penetración en América Latina pasó de 43,4% a 71,5%, y fue una de las regiones con mayor crecimiento, 36,7% anual.

    El “reinicio” del capitalismo parece ser más una preferencia de las elites. La gente se ha lanzado a desarrollar y utilizar las instituciones del mercado, aprovechando la tecnología también en áreas como la educación o la salud. Las empresas privadas de tecnología educativa (apps para idiomas, tutoriales virtuales, video conferencias y software para educación virtual) invirtieron 18.660 millones de dólares en 2019, cifra que llegaría a 350.000 millones en 2025, según datos difundidos por el mismo Foro Económico Mundial que promueve el reseteo.

    Millones de personas se adaptaron en poco tiempo al trabajo en sus casas. Muchos no querrán volver a trabajar en oficinas, al menos todo el tiempo y muchas empresas tampoco querrán gastar en oficinas lo que estaban gastando. Esto va a cambiar el transporte dentro de las ciudades, y hasta las ciudades mismas, pero no es parte de ningún “plan” o “reseteo” de nada, sino tan solo parte del normal proceso evolutivo que se produce en la sociedad y en los mercados para adaptarse a nuevas situaciones.

    La pregunta que será importante responder, entonces, no es “qué tipo de contrato deberíamos ahora tener”, sino qué tipo de instituciones permitirán una mejor evolución hacia ese mundo que se avizora por delante.El problema de un nuevo “contrato social” es que si quienes lo imponen se equivocan, nos perjudicamos todos; mientras que en los “órdenes espontáneos” habrá distintos experimentos y podremos ver cuáles funcionan. Los que fracasen no perjudican a todos sino solamente a aquellos que invirtieron en ellos.

    No es un tema de diseñar un nuevo contrato social, es fortalecer las instituciones que permiten evolucionar hacia nuevas formas de atender a las necesidades de la gente. Es la “mano invisible”, que para algunos no existe, pero que ya está reseteando al mundo.

  • Cannabis recreacional listo para legalizarse en Las Vegas

    El cannabis recreacional en Las Vegas prepara su lanzamiento bajo una verdadera disrupción legal.

    Cuando los nevadenses compran marihuana en los dispensarios locales, deben consumirla en casa. Los turistas por su parte, no pueden hacerlo en público, la mayoría de los hoteles lo prohíben y no se puede usar en el dispensario donde se compra. Hasta ahora.

    Para acabar con esta problemática, se han presentado dos nuevos proyectos de ley que legalizarían el consumo social en lugares públicos.

    El Proyecto de Ley 341 de la Asamblea, presentado por el Representante Steve Yeager, allanaría el camino para la apertura de un número ilimitado de salones en todo el estado, en condados donde los gobiernos locales permiten que operen las empresas de cannabis. Eso incluye en Sin City, donde más de 40 millones de turistas lo visitaban cada año antes de la pandemia de COVID-19. Además, AB322 permitiría la venta y el consumo de cannabis en eventos en vivo.

    La legislación sobre uso social crearía dos nuevas categorías para los salones de consumo de cannabis: minoristas (adjuntos a dispensarios existentes) o independientes. Los minoristas existentes podrían permitir que las personas compren sus productos y los consuman en el lugar. Los salones independientes, lugares en los que no se permite vender cannabis por su cuenta, como peluquerías o salones de manicura, podrían recibir productos de marihuana o la gente podría traerlos por su cuenta.

    Los salones de consumo legal también podrían ayudar a frenar la avalancha de turistas que fuman al aire libre en el Strip y en Fremont Street. Como no pueden fumar en los hoteles, no tienen más remedio que fumar afuera. «Recibo quejas todo el tiempo, sobre el humo de la marihuana en el Strip», dice Tick Segerblom, del comisionado del condado de Clark, cuyo distrito contiene ese corredor turístico. “La verdad es que los hoteles realmente lo fuerzan, porque prohibieron los salones en la última sesión”.

    El dispensario de cannabis Oasis, cerca del centro de Las Vegas, recibe una media de 1000 clientes al día. «Hemos podido vender cannabis legalmente durante un par de años, pero no hemos podido ofrecer un lugar seguro y legal para que las personas consuman cannabis, por lo que para nosotros esto es un cambio de juego», dijo la gerente general Lissa Lawatsch. Desde el día en que abrió el dispensario, han estado preparados para expandir el alquiler de espacios contiguos en caso de que las salas de consumo se vuelvan legales. “Tenemos un montón de turistas que siempre nos preguntan, ‘¿Dónde podemos consumir?’ y tenemos que explicarles que consumir en público es ilegal”, dijo Lawatsch.

    «Esto realmente abriría las compuertas para algo que los consumidores de marihuana han deseado durante mucho tiempo», dijo el asambleísta Steve Yeager. «Y hay una parte de equidad social en la que no estamos restringiendo esto solo a los propietarios de dispensarios con licencia».

    Yeager observó cómo la incipiente industria ofrecía todo su botín a un pequeño grupo de empresarios ungidos, la mayoría de los cuales eran abogados, médicos, operadores de casinos, cabilderos y ex funcionarios públicos.

    cannabis

    Menos de 100 grupos controlan casi toda la industria, ya que el estado limitó las licencias de dispensarios desde el inicio del programa para adultos en 2017. Muchas de las empresas también están integradas verticalmente, lo que significa que los propietarios de dispensarios también tienen la mayor parte de los permisos de producción y cultivo. Las mujeres y las minorías raciales han quedado desproporcionadamente excluidas, el último grupo de los cuales fue el más perjudicado por la prohibición del cannabis. El nuevo proyecto de ley es contrario a los años del estado de restringir meticulosamente las licencias y seleccionar a los operadores.

    A’esha Goins, fundadora de Cannabis Equity and Inclusion Community, dijo que cuando se abrieron los dispensarios en Nevada, las personas de comunidades marginadas no se convirtieron en propietarios. Ahora está presionando a los legisladores para que se aseguren de que eso no suceda con los salones de consumo. “Uno de los mayores obstáculos del proyecto de ley de las salas de consumo son sus finanzas. La barrera de entrada siempre será una gran cantidad de financiación”, dijo Goins. Se ha agregado una pieza de equidad social al proyecto de ley para dar preferencia a las licencias a las personas afectadas negativamente por las leyes anteriores sobre el cannabis. La Junta de Cumplimiento de Cannabis de Nevada sería responsable de regular los salones de consumo.

    Independientemente de su modelo comercial, estas licencias estarán altamente reguladas y deberán seguir pautas estrictas para sus operaciones, incluida la seguridad, la salud y la seguridad de los empleados, el manejo seguro de los productos de cannabis y la seguridad del cliente a través de la educación. Todos los empleados y gerentes deberán recibir una amplia capacitación en técnicas de servicio inteligente, incluidos los efectos del cannabis y el consumo responsable, con especial atención a identificar el consumo excesivo y mitigar los riesgos que conlleva.

    La regulación del consumo social de cannabis es una idea cuyo momento ha llegado, y que podria convertir a Nevada en la capital mundial de la marihuana.

  • La perversión del lenguaje como camino al autoritarismo

    La perversión del lenguaje como camino al autoritarismo es el recurso clásico;  es utilizar al mismo como arma, redefiniendo los conceptos y aplicando metáforas que modifican el contexto con que interpretamos la realidad. Para lograrlo, se utilizan un par de herramientas excusatorias, como el uso de la fuerza  y la persuasión.

    Para el primer objetivo, esto es, el uso de la fuerza, es necesario la figura de un enemigo, sea real o no, y que adecuadamente podría ser el actual Covid 19(84); para el segundo, se puede persuadir de manera subliminal, mediante el miedo o el engaño.

    Para persuadir es necesario un uso del lenguaje adecuado que suavice las verdaderas consecuencias de las medidas a tomar. Y la perversión del lenguaje es la mejor manera para persuadir. George Orwell conocía el poder del lenguaje antes de que la era de la televisión y de Internet lo revelara en forma exponencial.

    En su libro «1984», intenta advertirnos de las consecuencias de poner el lenguaje al servicio de un Estado totalitario. “La decimoprimera edición es la definitiva —dijo—. Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos. De las palabras que contenga la onceava edición, ninguna quedará anticuada antes del año 2050”.lla perversión del lenguaje

    Modificar la antigua lengua era el objetivo para dominar el pensamiento de los miembros del partido. La idea que nos intenta transmitir Orwell es que si las personas no dominan el lenguaje, no podrán pensar correctamente, y que si no pueden pensar correctamente, entonces serán otros quienes pensarán por ellos. El objetivo de la neolengua orwelliana entonces, no es crear un medio de expresión sino establecer un canal ideológico. Así, explicó con qué facilidad el «doble pensamiento» y la «neolengua» nos pueden convencer de que “la guerra es paz, la libertad es la esclavitud, y la ignorancia es la fuerza”.

    También escribió en “Política y el idioma inglés”: “En nuestra época, el lenguaje y los escritos políticos son ante todo una defensa de lo indefendible” para ocultar lo que se propone su utilizador. Así, por ejemplo, “Se bombardean poblados indefensos desde el aire, y a eso lo llaman “pacificación”.” Recuerden que para mantener dominada a la opinión pública Joseph Goebbels usaba el termino «Solución Final» para hablar del exterminio judío.

    Actualmente, debido al Corona virus, el lenguaje oficial de la pandemia deviene en un lenguaje no preciso, infantilizado, no muy elaborado ni muy sofisticado, que potencia la angustia, el miedo y la sensación de aislamiento. Entonces, a la restricción de la libertad se las denomina “cuarentenas”, a las personas sanas, “asintomáticos” , a una autorización de uso de emergencia, «vacunas», al aislamiento forzado, «burbujas» y a las personas de espíritu crítico, aquellos que observamos y señalamos lo que vemos inconsistente, nos denominan “negacionistas”, los “malos”, por contraposición a ellos que son «los buenos, la ciencia y los que saben más» que nosotros lo que nos conviene para nuestra salud o nuestras vidas en general.

    Lo que escribo es para no caer en la trampa del lenguaje, especialmente en estos días. No tenemos un enemigo, no tenemos un «new normal». Tenemos un virus altamente contagioso que convive con nosotros. Y no debemos normalizar lo anormal. Debemos regresar a la normalidad, a nuestras vidas comunes, como debe ser mal que les pese a los fatales arrogantes. De otro modo, el camino al totalitarismo está servido.

  • La ley prostituida y puesta al servicio de los inescrupulosos

    La Ley, ¿puede prostituirse cuando se reúnen los legisladores?

    Creas o no en Dios, sería insensato no admitir que la vida es un regalo divino, físico, intelectual y moral que, como sus mayordomos, estamos llamados a preservar y perfeccionar; para lo cual hemos sido dotados con facultades maravillosas en medio de una colección infinita de riquezas a lo largo del universo. Pero, de todos esos regalos los más extraordinarios son la vida, la libertad y el derecho de ser propietarios de aquello que cada quien crea; todo lo cual es previo a cualquier legislación humana. No hace falta una ley para que alguien nos conceda esos derechos, como tampoco hace falta una ley que nos diga que el asesinato es ilegal, pues es mucho más que eso, es inhumanamente inmoral; sin embargo, matar en defensa de nuestra vida o la de otros no es inmoral.

    En el sentido de lo señalado en el párrafo precedente, y como bien lo señaló en su momento Frédéric Bastiat: “¿Qué, entonces, es la ley? Es la organización colectiva de los derechos personales a la legítima defensa.” En el sentido expuesto está el gobierno, justo y duradero que garantice las mayores oportunidades para el bienandar y el bienestar. Pero ¿qué ocurre cuando, como señaló Bastiat en el título que cito en este escrito, la ley es pervertida y puesta al servicio de los inescrupulosos?

    ¿Cómo es que quienes son ungidos del poder para hacer el bien lo convierten en una siniestra herramienta del mal? La misma ley que toma la fuerza colectiva de la ciudadanía y la tuerce a punto que deviene el saqueo o la explotación de los justos. Se viola la propiedad, la libertad y hasta la misma vida, a tal punto que el pillaje se convierte en un derecho (partidas circuitales); mientras que el legítimo derecho a la defensa es convertido en crimen.la ley

    La gran degeneración cultural y social que nos está enfermando mucho más que una virulenta pandemia es el deseo desordenado de quienes quieren vivir a costillas del prójimo; y esta no es una acusación temeraria, sino una realidad que se repite una y otra vez a lo largo de la historia humana y que hoy entre nosotros vuelve a asomar su horrorosa faz, ausente de vergüenza. Estamos evidenciando la brutal rapiña de lo público y de lo privado; y, cuando eso se convierte en lo común, la sociedad está camino al desastre.

    Entonces, y como nuevamente señala Bastiat, ¿cuándo se detiene el pillaje? Se detiene cuando llega a ser más doloroso y peligroso que la labranza del justo. El problema es que eso no va a ocurrir hasta que la población lo reconozca y se hastíe de semejante inmundicia empobrecedora.

    El hecho de que en Panamá todos sepamos que la corrupción está grabada en la misma constitución. Y peor, que se diga sin pena que, luego de una constituyente podríamos terminar con algo mucho peor. Los ejemplos sobran, tal como esa institución que osamos llamar Autoridad del Tránsito y Transporte, cuya actividad está viciada en corrupción. O muchos ejemplos más conocidos.  En fin, la ley no puede ser respetada sino hasta que la misma sea respetable; y nuestras leyes y, en gran medida sus legisladores, no son respetables ni cumplibles.

    Y, finalmente, cuando quienes dicen las cosas que estoy diciendo son señalados como teóricos subversivos, que vivimos en utopía, que buscamos la destrucción de la sociedad, bien podemos advertir que se acercan malos tiempos. En mi caso, como ya he señalado en diversas ocasiones, se ha intentado, desde instituciones del estado, evitar que hable en instituciones de la educación superior; pero no hay reparos para que allí hablen quienes promulgan caminos a Venezuela y tal. ¡Mejor vayamos despertando!

  • Philip Morris, el gigante del tabaco, se interesa en el cannabis

    Después de mantenerse alejado del cannabis, el fabricante de Marlboro, Philip Morris International Inc., está comenzando a interesarse en este incipiente mercado. La multinacional suizo-estadounidense  podría unirse a otros productores de cigarrillos que ya se han lanzado a la industria del cannabis, buscando más fuentes de ingresos durante años, ya que los cigarrillos han caído en desgracia en medio de una creciente regulación y cambios de comportamiento.

    La compañía está evaluando factores como la toxicidad del cannabis, la eficacia y las diferencias entre las opciones farmacéuticas y de los consumidores, dijo el martes a Bloomberg el director ejecutivo Andre Calantzopoulos.

    La compañía ha aceptado durante mucho tiempo la necesidad de ir más allá de los cigarrillos tradicionales. Su reciente campaña se llama «ofrecer un futuro libre de humo» y establece el objetivo de «crear alternativas menos dañinas a los cigarrillos».

    La compañía todavía está analizando la industria porque el mercado es muy joven y aún no hay una regulación sólida, dijo Calantzopoulos. «Estamos haciendo todo este trabajo y algún día determinaremos qué caminos seguir. Pero nuestra prioridad es lo que estamos haciendo con nuestros productos libres de humo, y ahí es donde me quedaría con el cannabis».

    Los comentarios apuntan a un posible cambio para una empresa que se ha mantenido al margen del mercado de la marihuana, incluso cuando otras compañías de cigarrillos se han sumado. Algunos de los acuerdos más notables son el de Altria, que invirtió $ 1.8 mil millones en Cronos Group en 2018 para tomar una participación del 45% en su negocio. Y el mes pasado, British American Tobacco invirtió aproximadamente $ 176 millones en  OrganiGram Holdings, que representa una participación del 20% en la compañía de cannabis.

    Philip Morris invirtió 20 millones de dólares hace cinco años en la empresa israelí Syqe Medical, una nueva empresa que desde entonces ha desarrollado un inhalador que permite administrar marihuana medicinal y otros productos terapéuticos en dosis precisas.

    Si Philip Morris opta por el cannabis, podría ser parte de la estrategia «Beyond Nicotine» de la compañía, que incluye agregar ingredientes botánicos para expandir productos de riesgo reducido con nuevos sabores como clavo, anís estrellado o manzanilla. Las áreas de oportunidad también podrían incluir la ayuda para dormir, la energía o el control de la calma, dijo la compañía en un día para inversionistas en febrero.

    Según los analistas de Jefferies, los fumadores convencionales podrían desaparecer de muchos mercados de todo el mundo en solo dos décadas. Esto no se debe a que los fumadores todavía no demanden los productos, sino a que los países están tratando de alejarse de las empresas tabacaleras, ofreciendo productos de riesgo reducido (PVR). Los analistas señalan al vapeo y la nicotina oral como alternativas a las que los fumadores pueden terminar recurriendo.

    Philip Morris International vende IQOS, un cigarrillo electrónico que calienta el tabaco en lugar de quemarlo. Sin embargo, todavía tiene que demostrar que puede ser una alternativa significativa para los fumadores. Una cuarta parte de los $ 28,7 mil millones en ventas netas que Philip Morris generó el año pasado estuvo relacionado con PVP. Y de ese total, IQOS representó solo el 7%. Es probable que el cambio a otros productos tampoco se trate solo de la seguridad, ya que las empresas tabacaleras también necesitan encontrar más vías para crecer.

    Los ingresos de Philip Morris en 2020 fueron inferiores a los de 2019 de $ 29,8 mil millones, y su línea superior prácticamente no ha cambiado con respecto a 2017. Las ventas de British American Tobacco también disminuyeron en 2020 y en dos años aumentaron poco más del 5%.

    Una gran razón por la que las industrias dudan en involucrarse con el cannabis es que es riesgoso. La prohibición federal significa que los productos no se pueden transportar a los EE. UU. desde el extranjero o a través de las fronteras estatales, y algunas empresas tampoco están dispuestas a arriesgarse a dañar sus imágenes.

    Pero el mercado de la marihuana podría ser una alternativa cada vez más atractiva a la venta de cigarrillos para los minoristas tradicionales de tabaco. Si bien el gobierno federal aún tiene que tomar medidas para legalizar la marihuana en los Estados Unidos, los estados se están moviendo cada vez más en esa dirección. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, firmó una ley a principios de este año que legalizó el uso recreativo de la marihuana, abriendo un mercado potencialmente masivo para los productores, vendedores y otros involucrados en la industria.