Categoría: Estilo de Vida

  • ¿Por qué es importante saber si nuestro grupo sanguíneo es positivo o negativo?

    Juliana estaba muy ansiosa por ver los resultados de su analítica, ya que los anteriores la habían dejado muy confusa. Su grupo sanguíneo, durante toda la vida, había sido O positivo, pero en varios reconocimientos médicos resulto ser O negativo. Sin entender lo que estaba ocurriendo, decidió acudir a un laboratorio de análisis clínico comentando su caso.

    Al abrir la hoja de resultados, se confirma que Juliana es O positivo, pero con una aclaración: se evidencia una disminución en la cantidad de antígeno D.

    ¿En qué consiste el grupo sanguíneo?

    Al menos Juliana ha disipado las dudas sobre su grupo sanguíneo, pero la confusión sigue presente. Para entender mejor lo que está pasando tenemos que adentrarnos dentro de nuestra sangre y prestar atención al tipo celular más abundante que la conforma: los glóbulos rojos. Estos, para ser reconocidos por los demás componentes del cuerpo, presentan, dependiendo del caso, ciertas proteínas o azúcares en su superficie, conocidos como antígenos.

    Imaginemos que frente a nosotros tenemos hermanos cuatrillizos (de un embarazo que produjo cuatro bebes), y para poder diferenciarlos les asignamos un gorro de un color especifico. De esta forma, sabemos que Pedro es el niño con el gorro amarillo, Juan el del gorro rojo, Santiago el del blanco y Carlos el del verde. De manera similar, la presencia o ausencia de los antígenos en la superficie de los glóbulos rojos determina a cuál de los cuatro grupos sanguíneos (A, B, AB y O) pertenecemos.

    Así, las personas que poseen el antígeno del tipo A serán clasificadas como de sangre tipo A, mientras que aquellas con antígeno B tendrán sangre tipo B. La presencia de ambos antígenos da lugar al grupo sanguíneo AB. Por último, la ausencia de antígenos A y B en la superficie de los glóbulos rojos corresponde al grupo sanguíneo O.

    ¿Que es el factor Rhesus?

    Muchas veces, cuando se habla del grupo sanguíneo, este viene acompañado de un signo + o un , que corresponde al factor Rhesus. Al igual que el sistema ABO, que clasifica la sangre en función de la presencia o ausencia de antígenos específicos, el sistema Rhesus incluye más de 50 antígenos, pero el antígeno D es el más relevante clínicamente. La presencia de este antígeno en los glóbulos rojos da lugar a un + junto a nuestro grupo de sangre (A, B, AB y O), mientras que su ausencia se indica con un .

    La prevalencia de cada una de estas dos posibilidades varía según la región geográfica. A nivel mundial, aproximadamente el 85 % de personas son positivas para el antígeno D, mientras que el 15 % son negativas debido a la ausencia de este.

    Las variantes del antígeno D

    En ocasiones, la presencia de ciertas mutaciones puede dar lugar a variantes del antígeno D, responsables de las discrepancias en los resultados a la hora de determinar el factor Rhesus, tal como le pasó a Juliana. Actualmente se han descrito tres tipos de variantes: antígeno D débil, antígeno D parcial y DEL.

    Normalmente, los glóbulos rojos en personas con factor Rhesus positivo están recubiertos por una gran cantidad de antígeno D, pero en aquellos clasificados con antígeno D débil, esa cantidad es considerablemente baja. Al haber una menor densidad de antígeno D, la sensibilidad de las técnicas de tipificación sanguínea y los reactivos empleados en cada laboratorio pueden variar, haciendo que el antígeno no sea detectado. Como consecuencia, se puede clasificar erróneamente a una persona como “factor Rhesus negativo”, que es exactamente lo que le ocurrió a Juliana.

    Aproximadamente, el 1 % de las personas de ascendencia europea son portadoras de esta variante.

    En otros casos, las mutaciones afectan a la estructura del antígeno D, ocasionando una alteración en su porción de reconocimiento, conocida como epitopo. Esto da lugar al antígeno D parcial, cuyos portadores, en su mayoría, son considerados como factor Rhesus positivo. La prevalencia de esta variante varía en base al grupo étnico. Por ejemplo, en la población brasileña, se ha observado que hay más personas con antígeno D parcial en la superficie de sus glóbulos rojos que con antígeno D débil.

    Por último, la variante DEL, frecuentemente encontrada en la población de origen asiático, se caracteriza por generar cantidades tan bajas de antígeno D que las pruebas serológicas estándar no son capaces de detectarlo, clasificando al individuo como factor Rhesus negativo.

    Relevancia clínica

    Existen dos situaciones en las cuales es primordial conocer nuestro grupo sanguíneo y el factor Rhesus para evitar desencadenar una respuesta inmunitaria con consecuencias potencialmente graves.

    La primera es cuando acudimos a un banco de sangre como donantes: es necesario establecer el factor Rhesus de los donantes para evitar la incompatibilidad sanguínea. Si las personas con factor Rhesus negativo reciben erróneamente sangre con antígeno D, su sistema inmunitario detectará esos glóbulos rojos como extraños y los atacará. En consecuencia, la persona receptora puede presentar síntomas que van desde fiebre hasta escalofríos, presión arterial baja o incluso desenlaces fatales. Esto no ocurre si el donante y el receptor tiene el mismo factor Rhesus.

    La segunda situación está relacionada con las mujeres embarazadas. Durante el periodo de gestación, algunos glóbulos rojos del feto pueden atravesar la placenta y llegar hasta la sangre de la madre. Si el bebé tiene un factor Rhesus positivo y la madre es negativa, las consecuencias pueden ser graves, incluso mortales. Actualmente, estos casos se manejan mediante un tratamiento con inmunoglobulina Rh (RhoGAM) –O vacuna Anti D, que contiene anticuerpos contra el antígeno D–, que se le administra a la madre.

    Conocer nuestro grupo sanguíneo y el factor Rhesus es primordial, ya que nunca se sabe cuándo se necesitará una transfusión. Además, es reconfortante saber que, mediante la donación de sangre, podemos salvar vidas.The Conversation

    Liliya Kazantseva, Investigadora científica, Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA)

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Cómo se decide el sexo biológico durante la gestación?

    Conocer cómo se decide el sexo biológico durante la gestación puede ayudar a disminuir prejuicios y a entender que nuestra sociedad es mucho más diversa también por lo que cuentan nuestros genes.

    ADN y genoma: el almacenamiento de nuestra historia

    Durante la concepción, se une un espermatozoide con un óvulo, portando cada uno aproximadamente la mitad de la carga genética que tendrá finalmente el óvulo fecundado.

    Salvo algunos virus, todas las especies de este planeta guardamos la información genética gracias a unas moléculas que se llaman ácidos desoxirribonucleicos, coloquialmente conocidas por su acrónimo: ADN.

    Al conjunto de moléculas de ADN de un individuo es a lo que llamamos genoma. Estas moléculas guardan, básicamente, la historia de nuestra evolución, es decir, la información que nos ha permitido sobrevivir como especie y adaptarnos a todos los cambios que hemos sufrido a lo largo del tiempo.

    Los genes almacenan información

    Pero ¿qué hacemos con ese material genético que heredamos? Pues la mayoría de las veces vamos a usar la información que contiene para sintetizar proteínas. Al fragmento de ADN que contiene información para sintetizar una proteína lo denominamos gen. Estas proteínas pueden ser de muchísimos tipos ya que nos deben ayudar a desarrollar procesos muy diversos, como la digestión, el crecimiento o, el que aquí nos ocupa, la diferenciación sexual.

    Por otro lado, esta gran cantidad de información, todo este material genético, se guarda en moléculas enormes que son muy complicadas de manejar.

    Aproximadamente cada célula, que mide unas pocas decenas de micras, va a contener ADN de una longitud de metro y medio. Dado que no necesitamos leer toda la información a la vez, hemos resuelto este problema de almacenaje empaquetando el ADN junto con unas proteínas especiales, denominadas histonas, formando unas estructuras que se conocen como cromosomas.

    Los humanos tenemos 23 pares de cromosomas

    Cada especie contiene un número característico de cromosomas. En nuestro caso, que además somos diploides, es decir, guardamos dos copias de la información genética (por si acaso), tenemos 23 pares de cromosomas. De éstos, un par es el encargado de determinar el sexo de los humanos: el par sexual. Solo hay dos cromosomas que pueden formar este par, el cromosoma X y el cromosoma Y.

    En este par podemos encontrar dos combinaciones posibles: XX para mujeres y XY para hombres. Por tanto, en un principio, dado que heredamos la mitad de la carga genética de la madre y la otra mitad del padre, el cromosoma Y, que debería determinar sexo como hombre, solo puede venir del padre, puesto que la madre tiene dos copias del X.

    Hasta aquí parece un dibujo claro de los factores implicados en la diferenciación sexual. Sin embargo, nuestra herencia consiste en genes, que son los que van a permitir sintetizar las proteínas específicas, las verdaderas encargadas de desarrollar procesos biológicos.

    Diferencias entre X e Y en la determinación del sexo

    Si echamos un vistazo a los cromosomas X e Y, hay muchas diferencias entre ellos. Para empezar, de tamaño: el cromosoma X tiene un tamaño 3 veces superior al del cromosoma Y, es decir, guarda mucha más información.

    De hecho, el cromosoma Y solo guarda la información de en torno a 55 genes, frente a los 900 del cromosoma X.

    Entonces, ¿cómo puede un cromosoma, aparentemente tan pobre en términos de herencia, ser la clave a la hora de determinar nuestro sexo?

    El inicio de nuestro desarrollo sexual

    Durante el desarrollo embrionario, todos los humanos, por defecto, salvo que el gameto reciba una señal diferente, nos vamos a desarrollar como mujeres. Sin embrago, dentro de esos pocos genes que porta el cromosoma Y tenemos el gen conocido por las siglas SRY, el acrónimo del nombre del gen en inglés: sex determining Region Y (región de determinación sexual del cromosoma Y).

    La proteína SRY, codificada por este gen, es la proteína clave que marca el inicio de la determinación del sexo masculino en nuestro caso (y en el resto de mamíferos), induciendo el desarrollo de genitales masculinos internos y externos.

    Esta proteína es lo que se conoce en biología como un factor de transcripción, esto es, es una proteína que una vez sintetizada va a ser capaz de estimular o inducir la síntesis de otras proteínas. Este tipo de proteínas pueden funcionar de modo similar a hormonas, que llevan un mensaje químico que permite al organismo coordinarse frente a un estímulo.

    Por ejemplo, sabemos que la insulina viaja por el torrente sanguíneo buscando sus órganos diana llevándoles el mensaje de que la glucosa está elevada en sangre porque acabamos de comer. Del mismo modo, la proteína SRY lleva el mensaje de que hay que diferenciarse a hombre y despierta a las proteínas encargadas de ir realizando cambios en este sentido durante el desarrollo embrionario.

    Por tanto, la ausencia de la proteína SRY va a dejar que la diferenciación sexual fetal siga su curso hacia mujer, con independencia de que el resto de genes se encuentren en perfecto estado.

    El caso de Imane Khelif

    Durante los Juegos Olímpicos celebrados en París en 2024, nos hemos encontrado con la polémica en torno a Imane Khelif, la boxeadora argelina para la que se había hecho público que su par sexual es XY. Es un caso muy curioso porque se trata de una disginesia gonadal, es decir, un trastorno congénito del desarrollo del sistema reproductivo, producido en este caso porque, aunque porta los cromosomas XY, no ha recibido una copia funcional del gen SRY.

    cómo se decide el sexo biológico
    La argelina Imane Khelif (izquierda) y la húngara Anna Luco Hamori (derecha) durante un combate de cuartos de final de boxeo 66 kg femenino en los Juegos Olímpicos de París 2024.
    ProPhoto1234/Shutterstock

    Concretamente, es una disginesia gonadal completa 46,XY (la denominación indica que tiene 46 cromosomas, no falta ninguno, y el par sexual es XY). Por tanto, ante la ausencia de la proteína SRY, durante su desarrollo embrionario se desarrollaron genitales femeninos y no masculinos, se eligió la vía por defecto en ausencia de otra señal, dando lugar al desarrollo de un fenotipo, que es como llamamos a la manifestación del genotipo, típicamente femenino.

    Si esta alteración se diagnostica a tiempo, es posible proporcionar un tratamiento hormonal durante la pubertad para conseguir el desarrollo de rasgos femeninos, aunque lo cierto es que estas personas se desarrollan durante la gestación como mujeres, nacen como mujeres y viven toda su vida como mujeres.

    Conocemos otros trastornos de la diferenciación sexual que se clasifican en función de varios factores, como la presencia o no de SRY, el número de cromosomas sexuales o incluso la posibilidad de que SRY se haya copiado a un cromosoma X en un genotipo XX (dando lugar al desarrollo de testículos), haciendo nuestra realidad biológica mucho más diversa de lo que podemos a primera vista apreciar a partir de la clasificación binaria hombre/mujer.The Conversation

    Carlos Alberto Castillo Sarmiento, Profesor de Bioquímica y de Nutrición y Dietética, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Woodstock: a 55 años del Grito de Libertad

    Woodstock, celebrado entre el 15 y el 18 de agosto de 1969, no fue solo un festival de música; fue una declaración cultural, un grito de libertad en una época marcada por la convulsión social y el deseo de cambio. Durante esos cuatro días, cerca de medio millón de jóvenes se reunieron en una granja en Bethel, Nueva York, para celebrar lo que se convirtió en un símbolo de la contracultura de los años sesenta: la paz, el amor y la música.

    El contexto histórico de Woodstock no puede ser ignorado. Estados Unidos se encontraba en medio de la guerra de Vietnam, una guerra que había polarizado a la nación. En casa, los movimientos por los derechos civiles y las protestas contra la guerra eran frecuentes. En medio de esta tensión, emergió una generación que rechazaba las normas tradicionales, abrazando en su lugar una vida más libre, más conectada con la naturaleza y menos alineada con las expectativas sociales establecidas.

    Woodstock fue el epítome de esta nueva ideología. Publicitado como «tres días de paz y música», el festival se convirtió en un refugio para aquellos que buscaban escapar del tumulto del mundo exterior. Pero, a pesar de sus ideales utópicos, Woodstock no fue un evento sin dificultades. La infraestructura no estaba preparada para el número masivo de asistentes, lo que resultó en escasez de alimentos, problemas de higiene y dificultades para acceder al lugar debido a los atascos de tráfico. Sin embargo, en lugar de caos, lo que emergió fue un sentido de comunidad y solidaridad.

    La música, por supuesto, fue el corazón de Woodstock. Artistas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Santana y The Who ofrecieron actuaciones que quedaron grabadas en la historia. La actuación de Richie Havens el primer día, improvisando «Freedom» cuando se quedó sin canciones, se convirtió en uno de los momentos más icónicos del festival, capturando el espíritu de improvisación y resistencia que definió la época. Hendrix cerró el festival con su interpretación electrizante del himno nacional estadounidense, distorsionado para evocar las bombas y las sirenas de la guerra, un comentario musical poderoso sobre el estado de la nación.

    Woodstock representó más que solo música; fue un testimonio del poder de la libertad. Los jóvenes que asistieron no solo buscaban entretenimiento, sino también un espacio para expresarse libremente, un lugar donde podían ser ellos mismos sin juicio ni represión. Este espíritu de libertad se manifestó no solo en la música, sino también en la actitud relajada hacia las drogas y la sexualidad, desafiando las normas conservadoras de la sociedad de la época.

    Cincuenta y cinco años después, Woodstock sigue siendo un hito cultural. No solo influyó en la música, sino que también cimentó la idea de que la música y los festivales pueden ser vehículos para el cambio social. Fue un momento en el tiempo en el que una generación entera se unió para celebrar la libertad, la creatividad y la paz en un mundo que, entonces como ahora, parecía dividido. Woodstock no fue solo un festival; fue un símbolo de esperanza y de la capacidad humana para encontrar unidad en la diversidad.

  • El Estoicismo en el Mundo Moderno: Cómo Pequeñas Prácticas Pueden Mejorar tu Estilo de Vida

    En un mundo moderno lleno de estrés, caos y distracciones constantes, muchos buscan maneras de alcanzar una vida más equilibrada y significativa. El estoicismo, una antigua escuela filosófica que floreció en la Grecia y Roma antiguas, ha resurgido como una respuesta poderosa y práctica a los desafíos de la vida contemporánea. A pesar de ser una filosofía de hace más de dos mil años, sus principios pueden ser aplicados en nuestro día a día para mejorar nuestro estilo de vida, promoviendo la resiliencia, la paz interior y el bienestar emocional.

    ¿Qué es el Estoicismo?

    El estoicismo es una filosofía que enseña el control sobre nuestras emociones y la aceptación de lo que no podemos cambiar. Fundada por Zenón de Citio en Atenas alrededor del 300 a.C., esta filosofía fue adoptada y desarrollada por figuras históricas como Epicteto, Séneca y el emperador romano Marco Aurelio. La premisa central del estoicismo es que no son los eventos externos los que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre ellos. Al aprender a gestionar nuestras reacciones, podemos mantener la tranquilidad y la claridad mental, independientemente de lo que suceda a nuestro alrededor.

    Aplicaciones del Estoicismo en la Vida Moderna

    1. Practicar la Dicotomía del Control

    Uno de los principios clave del estoicismo es la dicotomía del control, que consiste en distinguir entre lo que está bajo nuestro control y lo que no lo está. En la vida cotidiana, esto puede significar enfocarse en nuestras acciones, pensamientos y respuestas emocionales, mientras dejamos de preocuparnos por las circunstancias externas que no podemos cambiar, como la opinión de los demás o los eventos mundiales. Adoptar esta mentalidad puede reducir significativamente el estrés y la ansiedad, permitiéndonos concentrarnos en lo que realmente importa.

    2. Vivir de Acuerdo con la Naturaleza

    Los estoicos creían en vivir de acuerdo con la naturaleza, lo que en términos modernos puede traducirse en alinearse con nuestra verdadera esencia y valores. Esto implica tomar decisiones que reflejen nuestras convicciones más profundas en lugar de ceder a las presiones sociales o las expectativas externas. Para mejorar nuestro estilo de vida, podríamos, por ejemplo, adoptar hábitos más saludables, cultivar relaciones significativas y reducir la dependencia de bienes materiales que no añaden un valor real a nuestras vidas.

    3. Ejercitar la Muerte Meditada (Memento Mori)

    El concepto de «Memento Mori» o «recuerda que morirás» es una práctica estoica que nos anima a reflexionar sobre la brevedad de la vida. Lejos de ser morboso, este ejercicio nos motiva a vivir con propósito y a valorar cada momento. En la práctica diaria, esto podría manifestarse en la gratitud por las pequeñas cosas, la reducción de procrastinación y la priorización de lo que realmente importa. Al recordar nuestra mortalidad, podemos enfocarnos en lo esencial y dejar de lado las trivialidades que nos distraen.

    4. Adoptar la Voluntad Interna y la Resiliencia

    El estoicismo enseña que nuestra felicidad depende de nuestra voluntad interna y no de las circunstancias externas. Al cultivar la resiliencia, podemos enfrentar los desafíos de la vida con fortaleza y serenidad. Un ejemplo práctico es desarrollar una rutina diaria que incluya momentos de reflexión, meditación o escritura en un diario, donde podamos analizar nuestras respuestas a los eventos del día y ajustar nuestra perspectiva según los principios estoicos. Esto nos ayuda a construir una mente fuerte y estable, capaz de resistir las adversidades.

     Incorporando el Estoicismo en la Vida Cotidiana

    Para empezar a practicar el estoicismo, no es necesario hacer cambios drásticos. Pequeños ajustes en nuestra rutina diaria pueden tener un gran impacto:

    Reflexiona diariamente: Tómate unos minutos cada día para reflexionar sobre tus acciones, pensamientos y reacciones. Pregúntate si has actuado de acuerdo con tus valores y cómo podrías mejorar.

    Acepta lo inevitable: Cuando enfrentes una situación difícil, recuerda la dicotomía del control. Identifica qué parte de la situación está bajo tu control y acepta lo que no puedes cambiar.

    Aprecia el presente: Practica la gratitud diaria. Reconoce y valora las pequeñas alegrías de la vida, y no des por sentado los momentos de paz y felicidad.

    Simplifica tu vida: Despréndete de lo superfluo. Simplificar tu vida te permitirá enfocarte en lo que realmente importa, como las relaciones personales y el desarrollo personal.

    El estoicismo ofrece herramientas valiosas para navegar por las complejidades del mundo moderno. Al incorporar sus principios en pequeñas acciones diarias, podemos transformar nuestra manera de vivir, logrando una mayor paz interior, resiliencia y un sentido de propósito más profundo. No se trata de rehuir los problemas, sino de enfrentarlos con una mentalidad que prioriza la razón, la virtud y el bienestar a largo plazo. Como diría Marco Aurelio, «La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.» Practiquemos entonces pensamientos de calidad y vivamos mejor, un día a la vez.

  • ¿Cómo afectan la tecnología digital y las redes sociales al cerebro de niños y adolescentes?

    La digitalización es algo imparable, como también lo es el uso de redes sociales. Según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a mediados de 2023, los adolescentes y los jóvenes pasan en promedio entre 3 y 4 horas diarias pendientes de las redes sociales. La duda es ¿qué efecto produce en su cerebro y, por extensión, en su vida mental y social? Actualmente se dispone de una gran cantidad de datos, procedentes de diversos estudios científicos, que permiten ver el alcance que tiene utilizar tecnología digital y redes sociales en exceso. Pero no resulta sencillo sacar conclusiones.

    Se dice que el abuso de tecnología digital en general, y de las redes sociales en particular, durante la preadolescencia y la adolescencia está detrás de la epidemia de salud mental que afecta a los más jóvenes. Sin embargo, los datos que se han obtenido hasta la fecha resultan, en algunas ocasiones, contradictorios.

    Las redes sociales cambian el cerebro… ¿a peor?

    Uno de los trabajos científicos más completos llevados a cabo es una metaanálisis que se publicó a finales de 2023 en la revista Early Education and Development. Los autores concluyen que el uso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia produce cambios en la conectividad de diversas áreas del cerebro.

    Ahora bien, que haya cambios no indica, de entrada, si son perjudiciales o beneficiosos. El cerebro es un órgano plástico y maleable, que va haciendo y rehaciendo sus conexiones neuronales, las sinapsis, en base no sólo a programas genéticos internos sino también, de forma muy especial, en interacción con el exterior, a partir de las experiencias que la persona tiene y los aprendizajes que va realizando. Y también en función de los estados emocionales con los que vive estas experiencias o realiza los aprendizajes.

    Se trata de un sistema fantástico que se asegura de que, por aprendizaje, conseguimos adaptarnos a casi cualquier situación. Ahora bien, estas mismas sinapsis también contribuyen a regular el comportamiento de la persona. Y eso incluye cómo se percibe a sí misma, cómo percibe el entorno y cómo se relaciona en su entorno social.

    Cuando las redes sociales son el eje de las experiencias diarias

    El hecho de que el uso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia modifique las conexiones neuronales no es, de entrada, una mala noticia. El cerebro se adapta al entorno que encuentra, también al digital y al de las redes sociales, y aprende a gestionarlo. Y eso es positivo.

    Pero ¿qué ocurre cuando el uso de tecnología digital en general y de las redes sociales en particular se convierte, durante la infancia y la adolescencia, en el eje central de las experiencias diarias, de los contactos sociales y de los aprendizajes? Se ha demostrado que en ese caso se altera la conectividad en diversas áreas del cerebro, entre las que destacan la corteza prefrontal, la amígdala y el estriado.

    La corteza prefrontal se ocupa de gestionar los comportamientos más complejos, las llamadas funciones ejecutivas. Incluyen la capacidad de reflexionar y de razonar, de planificar, de tomar decisiones basadas en razonamientos previos y de racionalizar y gestionar los estados emocionales, para evitar en lo posible las respuestas meramente impulsivas.

    En cuanto a la amígdala cerebral, se encarga de generar los estados emocionales, especialmente pero no únicamente los vinculados a sensaciones de estrés y amenaza.

    Finalmente, el cuerpo estriado gestiona las sensaciones de recompensa por las actividades que hacemos o los pensamientos que tenemos, y también permite que anticipemos las recompensas futuras tomando de base las experiencias pasadas.

    Más impulsivos pero también más escépticos

    Todo ello propicia que el abuso de tecnología digital durante la infancia y la adolescencia se relacione directamente con retrasos en el desarrollo psicomotriz y con un incremento de la impulsividad, lo que incluye una disminución en lo relativo a la frustración y de la resiliencia. Abusar de la tecnología digital hace que los niños y los adolescentes se pierdan muchas experiencias vitales presenciales que son cruciales para un buen desarrollo físico y mental, entre ellas el juego con otros niños y adolescentes y la socialización vivencial, también con la familia.

    En este sentido, se ha visto que el abuso de redes sociales (y no hacer un uso racional de ellas) cambia la manera de pensar y expresarnos. Además, nos hace comportarnos de forma más impulsiva y se incrementa la confianza hacia personas desconocidas. Paradójicamente, también nos vuelve más escépticos en cuanto a las noticias que recibimos.

    También se ha visto que los adolescentes que miran muy a menudo las redes sociales para estar pendientes de lo que se dice muestran una trayectoria de neurodesarrollo diferente en algunas regiones del cerebro, que comprenden las redes emocionales, motivacionales y de control cognitivo en respuesta a la anticipación de recompensas sociales. Esto sugiere que la verificación habitual de las redes sociales en la adolescencia puede estar asociada con cambios en la sensibilidad neural a la anticipación de recompensas, lo que podría tener implicaciones psicológicas.

    Faltan certezas absolutas

    Decimos “podría”. Y este es el quid de la cuestión: la falta de certezas absolutas nos obliga a usar siempre el condicional.

    ¿Ciertamente el abuso de las redes sociales está recableando de forma extensa el cerebro, y estos cambios son la causa de la epidemia de salud mental que afecta especialmente, pero no únicamente, a adolescentes y jóvenes? No cabe duda de que contribuye, pero hay muchos otros aspectos implicados, como por ejemplo el incremento constante de estrés social y también de sensación de soledad, que al mismo tiempo se combina a menudo con sobreprotección.

    En cualquier caso, tanto los responsables políticos como los educativos, y toda la sociedad en general, deberíamos estar muy pendientes de la salud mental de todos, generando políticas y espacios de convivencia donde los contactos presenciales y la sensación de acompañamiento no sobreprotector fuesen los auténticos protagonistas de la vida de niños, adolescentes y jóvenes.The Conversation

    David Bueno i Torrens, Profesor e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo. Director de la Cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, Universitat de Barcelona

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Turismo Gay y la Seguridad en el Mundo: El Índice de Viajes Gay de Spartacus

    Desde 2012, Spartacus ha estado publicando el Índice de Viajes Gay, una herramienta vital para aquellos que desean explorar el mundo con seguridad y confianza. Cada año, este índice examina de cerca 202 países y regiones, brindando información crucial sobre la situación de la comunidad LGBTQ+ en cada destino. A pesar de los avances en muchos lugares, todavía existen numerosos países donde el turismo gay debe temer por su felicidad, libertad y seguridad.

    El propósito principal del Índice de Viajes Gay es proporcionar una guía inicial para los viajeros LGBTQ+, ayudándoles a tomar decisiones informadas sobre sus destinos. En un mundo donde las diferencias culturales pueden ser amplias y a veces peligrosas, es fundamental que los turistas se mantengan alerta y respeten las normas locales para garantizar su seguridad y bienestar.

    El índice se actualiza anualmente y evalúa una amplia gama de criterios para reflejar la visibilidad de toda la comunidad queer. Además de los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, también se consideran los derechos de las personas intersexuales y la presencia de una opción de tercer género.

    Uno de los aspectos destacados del Índice de Viajes Gay de este año es la inclusión de la categoría «Censura», que tiene en cuenta leyes como la prohibición de la exhibición de banderas arcoíris o la distribución de libros con contenido LGBTQ+. Estas evaluaciones ayudan a los viajeros a comprender mejor el entorno en el que se encuentran y tomar decisiones informadas sobre sus viajes.

    En 2024, la clasificación comparó a 213 países y regiones en función de la situación de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales y queer en sus territorios.

    Esta edición concluyó que al destino líder de 2023, Malta, se unen España, Canadá, Nueva Zelanda y Portugal, todos con 12 puntos. Le siguen Suiza y Australia inmediatamente después, con 11. De acuerdo con el informe, Estonia dio un gran salto adelante y obtuvo 6 puntos (en contraste con el índice anterior, cuando recibió sólo 2) gracias a la aprobación de la ley en 2023 para legalizar el matrimonio igualitario.

    El primer país de América Latina en aparecer en la clasificación de 2024 es Uruguay, compartiendo la tercera posición junto con Dinamarca, Islandia, Alemania y Noruega, con 10 puntos cada uno.

    Al otro lado del espectro, entre los lugares menos acogedores para estos viajeros se encuentra Rusia, que «una vez más ha endurecido significativamente su legislación contra la población LGBT+ y y compara el movimiento con organizaciones extremistas», como aclara el índice de Spartacus. En las últimas posiciones se encuentran Arabia Saudí, Irán, la República de Chechenia (que forma parte de Rusia) y Afganistán, todos ellos con un resultado de -21 puntos.

    Infografía: Los destinos turísticos más seguros (e inseguros) para las personas LGBT+ | Statista

    Más infografías en Statista

    Además de promover la seguridad de los turistas LGBTQ+, el índice también busca equilibrar los derechos de la comunidad LGBTQ+ local con las necesidades de los viajeros queer. Reconoce que algunos viajeros buscan destinos donde la comunidad LGBTQ+ sea parte integral y aceptada de la sociedad, mientras que otros pueden desear visitar países para involucrarse y apoyar a la comunidad local oprimida.

    El Índice de Viajes Gay de Spartacus ofrece una base sólida para que los viajeros tomen decisiones informadas y respetuosas. Al fomentar el respeto, la tolerancia y la sana convivencia, el liberalismo promueve la idea de que cada individuo tiene derecho a buscar su propia felicidad sin temor a la discriminación o la opresión. Este principio fundamental es esencial no solo para el turismo LGBTQ+, sino para la sociedad en su conjunto.

  • Alemania legaliza parcialmente el cannabis

    Alemania, conocida tradicionalmente como la tierra de la cerveza, ha dado un giro en su política de drogas al legalizar parcialmente el cannabis a partir del 1 de abril. Esta medida marca un cambio significativo en la postura del país hacia el uso de drogas recreativas y ha generado una serie de reacciones tanto positivas como negativas.

    La nueva legislación permite a los adultos mayores de 18 años poseer hasta 25 gramos de cannabis en público y cultivar hasta tres plantas por hogar. Este cambio en la ley refleja un reconocimiento de la realidad social en la que muchas personas en Alemania consumen cannabis de todas formas, a pesar de su ilegalidad anterior.

    Una de las razones detrás de esta decisión es el deseo de reducir el mercado negro y mejorar el control de calidad del cannabis disponible en el país. Al permitir el cultivo doméstico y establecer asociaciones de cultivadores sin fines de lucro, Alemania espera desincentivar la compra de cannabis en el mercado ilegal y garantizar que los consumidores tengan acceso a productos seguros y regulados.

    Sin embargo, la legalización parcial del cannabis no está exenta de críticas y preocupaciones. Los sindicatos de policía han expresado su preocupación por el aumento del mercado negro y la dificultad para hacer cumplir la ley, especialmente en lo que respecta a la distinción entre consumidores y traficantes. Además, hay preocupaciones sobre el impacto del cannabis en la salud mental, especialmente entre los jóvenes.

    A pesar de estas preocupaciones, muchos defensores de la legalización del cannabis ven esta medida como un paso en la dirección correcta. Argumentan que la legalización del cannabis puede conducir a una reducción del crimen relacionado con las drogas y a una mayor seguridad para los consumidores. Además, señalan que otros países que han legalizado el cannabis, como Canadá y Uruguay, han experimentado beneficios económicos y sociales significativos.

    En cuanto a la implementación de la nueva legislación, se espera que tome tiempo. A partir del 1 de julio, se permitirá la creación de asociaciones de cultivadores o «clubes sociales de cannabis» con hasta 500 miembros. Sin embargo, se aplicarán restricciones, como la prohibición de consumir la droga en el lugar y la limitación de la membresía a residentes mayores de 18 años en Alemania.

    La legalización parcial del cannabis en Alemania refleja un cambio en la actitud hacia las drogas en el país y plantea preguntas sobre cómo se implementará y cómo afectará a la sociedad en general. A medida que Alemania avanza en esta nueva era de políticas de drogas, será importante monitorear de cerca los efectos de esta medida y observar cómo ajustan las regulaciones según sea necesario según su visión.

  • Monte Athos, una república autónoma dentro de Europa que rechaza a las mujeres

    El Monte Athos, también conocido como Monte Sagrado, es una península montañosa ubicada en el norte de Grecia, en la región de Macedonia Central. Es un lugar de gran importancia religiosa para la Iglesia Ortodoxa Oriental y ha sido un centro espiritual y monástico durante más de mil años.

    La historia del Monte Athos se remonta a la antigüedad, con evidencia de ocupación humana desde la época prehistórica. Sin embargo, su importancia religiosa se consolidó en el siglo X, cuando se estableció como un centro monástico importante bajo el gobierno del Imperio Bizantino.

    Hoy en día, el Monte Athos alberga una comunidad autónoma de monasterios ortodoxos orientales, habitados por monjes que viven según una estricta disciplina religiosa y monástica. Estos monasterios son considerados como algunos de los más antiguos y venerables de la cristiandad oriental, y su arquitectura y arte religioso son de gran valor histórico y cultural.

    La prohibición de la entrada de mujeres al Monte Athos es una de las características más notables de este lugar. Esta regla se basa en la creencia religiosa de que la presencia de mujeres podría distraer a los monjes de su vida monástica y llevar a la tentación. Como resultado, desde hace siglos, el acceso de mujeres al Monte Athos está estrictamente restringido. Incluso las hembras animales, con la excepción de gatos y pollos, están prohibidas en la península.

    En cuanto a la población, el Monte Athos alberga una comunidad de monjes ortodoxos orientales que viven en los veinte monasterios y numerosas ermitas dispersas por la península. La población fluctúa, pero en general se estima que hay alrededor de 2.000 monjes viviendo en el Monte Athos en la actualidad. Estos monasterios han sido centros de estudio religioso, preservación cultural y vida monástica durante siglos.

    El Monte Athos ha sido reconocido como un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1988. Su importancia histórica, cultural y espiritual lo convierte en un tesoro invaluable para la humanidad. Los monasterios están llenos de tesoros artísticos y manuscritos antiguos, algunos de los cuales datan de la época bizantina. Estas reliquias son cuidadosamente conservadas y protegidas por las comunidades monásticas.

    En términos de gobierno, el Monte Athos es una «República Sagrada» autónoma dentro de Grecia. Tiene su propio gobierno y administración, conocido como la Sagrada Comunidad del Monte Athos, que está compuesta por representantes de cada uno de los monasterios. Este gobierno monástico, eximido de pagar impuestos a Grecia, se encarga de la gestión de los asuntos internos de la península, incluida la aplicación de las reglas y regulaciones que rigen la vida monástica y la visita de peregrinos.

    El Monte Athos es un lugar único con una rica historia y una vibrante vida monástica. Su prohibición de la entrada de mujeres, su población monástica, su estatus como Patrimonio Mundial de la UNESCO y su gobierno autónomo lo convierten en un destino fascinante para aquellos interesados en la religión, la historia y la cultura. Tiene muchos visitantes muy famosos, como el actual Rey de Inglaterra entre otros.

    Para visitarlo se deben cumplir reglas estrictas, la prohibición de entrada de mujeres es inapelable y mantienen una baja relación de visitantes con fines turísticos vs visitantes en la fe. Si se animan, los datos pueden encontrarlos en este lugar.

  • Individualismo metodológico, orden espontáneo y evolucionismo

    El concepto de  individualismo metodológico, orden espontáneo y evolucionismo, son pilares fundamentales en la teoría liberal clásica y en la comprensión de cómo funcionan las sociedades y economías humanas. Estas ideas, que se desarrollaron y evolucionaron a lo largo de siglos de pensamiento y observación, ofrecen una perspectiva única sobre la naturaleza de la civilización y el comportamiento humano.

    El orden espontáneo se refiere a la idea de que la complejidad y la coordinación de la sociedad emergen de manera orgánica y descentralizada, sin necesidad de un diseño centralizado o una autoridad coercitiva que lo ordene. Este concepto, popularizado por economistas como Adam Smith y Friedrich Hayek, sugiere que los individuos, al perseguir sus propios intereses y cooperar voluntariamente entre sí, generan un orden social y económico más eficiente y adaptable que cualquier plan centralizado podría lograr.

    El evolucionismo, por otro lado, es la noción de que la sociedad y la economía están en constante cambio y desarrollo, adaptándose y evolucionando en respuesta a diversas presiones y circunstancias. Este concepto, influenciado por las ideas de Charles Darwin, sostiene que las instituciones y prácticas que persisten en una sociedad lo hacen porque han demostrado ser más exitosas y adaptativas en el contexto específico en el que operan. En su obra «An Essay on the History of Civil Society», Ferguson menciona: «Los hombres, en su asociación civil, tienen como objeto principal la protección de la propiedad. Los obstáculos que encuentran en este camino pueden ser considerados como los pasos de su progreso». Así resalta la idea de que los desafíos y obstáculos que enfrentan las sociedades a lo largo de su historia son oportunidades para su evolución y progreso.

    El individualismo metodológico es la creencia de que la comprensión de los fenómenos sociales y económicos debe comenzar con el análisis de las acciones y decisiones individuales de los actores dentro de esos sistemas. Esta perspectiva, desarrollada por economistas como Carl Menger y Ludwig von Mises, reconoce que las estructuras y patrones sociales emergen de las interacciones entre individuos que persiguen sus propios objetivos y preferencias. Como señaló Bernard de Mandeville, «la acción viciosa puede conducir a beneficios públicos», lo que implica que incluso comportamientos aparentemente egoístas pueden contribuir al bienestar general a través de mecanismos de mercado.

    Desde estas perspectivas, se puede ver que la sociedad y la economía son sistemas complejos que no pueden ser completamente comprendidos o controlados por ninguna autoridad central. Intentos de imponer diseños preconcebidos o intervenciones coercitivas en estos sistemas pueden llevar a consecuencias no deseadas o totalitarismo al final del camino. En cambio, el respeto por la libertad individual, la descentralización del poder y la confianza en la capacidad de la sociedad para adaptarse y evolucionar de manera orgánica son fundamentales para el funcionamiento exitoso y sostenible de una sociedad libre y próspera.

    En última instancia, estas ideas nos recuerdan la importancia de la humildad epistémica y el escepticismo hacia la capacidad de planificar y controlar la complejidad de la sociedad. Al reconocer la naturaleza emergente y evolutiva de las instituciones sociales y económicas, podemos apreciar mejor la diversidad y la creatividad de la acción humana. Y trabajar en el individualismo metodológico, desde la persuasión entre nosotros y no en la imposición desde el gobierno,  hacia un futuro en el que la libertad individual y la cooperación voluntaria sean los principios rectores de la civilización humana.

  • La selección: los engranajes de la memoria

    Aunque nos parezca una preocupación muy contemporánea, no es algo nuevo. El miedo a que se nos atrofie la memoria por culpa del acceso inmediato a la información ya lo experimentó Sócrates hace casi 2 500 años con la tecnología disruptiva de su tiempo: los textos escritos. Más tarde, la invención de la imprenta también suscitó recelos entre la intelectualidad de la época.

    ¿Hay motivos para la alarma? Pensemos en un caso muy concreto: los números de teléfono. Con la irrupción de los móviles en nuestras vidas, ya no memorizamos ninguno –a veces ni el nuestro–, lo que nos priva de ese ejercicio de retentiva. Que no cunda el pánico: como señalaban Carmen Noguera Cuenca y José Luis Cimadevilla, psicólogos de la Universidad de Almería, las asistencias digitales pueden ayudarnos a liberar recursos cognitivos para emprender tareas mentales que requieran más atención. Otro cantar es que las máquinas y algoritmos acaben recordando, pensando y creando por nosotros.

    Generalmente asociamos la memoria a la capacidad de archivar y recuperar voluntariamente datos o experiencias, pero es solo una de sus funciones. La falta de uso –tecnología o no mediante–, el envejecimiento y las enfermedades neurológicas erosionan sobre todo esos recuerdos episódicos, mientras que la llamada memoria procedimental resiste mejor los embates. Gracias a ella aprendemos a hablar, a montar en bici o a tocar el piano, por ejemplo.

    Un revelador estudio demostró que los niños con lesiones en el hipotálamo (el centro de operaciones del primer tipo de memoria) no se acordaban del último programa de televisión que habían visto, pero sí eran capaces de adquirir vocabulario y se relacionaban con su entorno normalmente.

    Además, hay que tener en cuenta que nuestra facultad de recordar no es un mecanismo infalible, como recuperar una película de un disco duro. Cada vez que evocamos una vivencia, la memoria la reconstruye con experiencias similares y rellena las lagunas. De ahí surgen “fallos del sistema” como los falsos recuerdos.

    No obstante, a veces ocurre lo contrario. José A. Morales García, neurocientífico de la Universidad Complutense de Madrid, nos relataba cómo el olor a serrín le había transportado súbitamente al taller de carpintería de su padre en su Toledo natal. Determinados aromas, impregnados de contenido emocional, pueden embarcarnos en ese tipo de viajes involuntarios en el tiempo.

    El factor sentimental también explica, en parte, por qué algunos enfermos de alzhéimer pueden acordarse de la letra de canciones enteras sin titubear. Está demostrado que la música ayuda a los pacientes neurológicos a retener información verbal, y por eso los psicólogos la usan como herramienta en sus sesiones de terapia.

    Adicionalmente, los científicos han identificado dos áreas que se activan con intensidad cuando recuperamos nuestros recuerdos musicales del pasado: la corteza premotora y el giro cingulado superior. Son las que más aguantan la neurodegeneración y el paso del tiempo.

    Tal vez haya fantaseado alguna vez con disfrutar de lo que popularmente se conoce como “memoria fotográfica”. Pues cuidado con lo que desea. Algo así le ocurre a Jill Price, aquejada de un trastorno llamado hipertimesia. Jill vive su “superpoder” como una condena: es incluso capaz de rememorar cada una de las veces que su madre le dijo que estaba engordando durante la adolescencia, y con el mismo peso emocional que sintió entonces. Los recuerdos la avasallan, mientras que el resto de sus capacidades cognitivas incluso adolecen de ciertas carencias.

    No está de más recordarlo: también es necesario olvidar.The Conversation

    Pablo Colado, Salud + Medicina, The Conversation

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.