En el corazón de la teoría de Mancur Olson sobre la acción colectiva se encuentra el concepto crucial de las «prebendas del poder». Este término se refiere a los beneficios, favores o privilegios que ciertos grupos, ya sean sindicatos, políticos o entidades empresariales, obtienen y buscan preservar a través de la movilización colectiva. Para comprender plenamente este fenómeno, es esencial examinar cómo estas prebendas afectan los incentivos y la participación de los individuos en la esfera pública.
Los grupos que disfrutan de prebendas establecidas exhiben un interés concentrado y definido en mantener sus ventajas. Esta concentración de intereses a menudo se traduce en una mayor disposición para la acción colectiva y la búsqueda de más beneficios. Tomemos, por ejemplo, el caso de los sindicatos. Su capacidad para movilizar a los trabajadores en pro de mejores condiciones laborales es ejemplar. Al tener un interés concentrado en la mejora de las condiciones para sus miembros, los sindicatos pueden impulsar cambios significativos mediante la acción colectiva.
Los políticos, también, están inmersos en la lógica de las prebendas del poder. La defensa de políticas que beneficien a sus seguidores y electores es esencial para su supervivencia política. La movilización de apoyo y la acción colectiva se convierten en herramientas clave para asegurar la permanencia de estas políticas favorables. De manera similar, las organizaciones empresariales a menudo buscan prebendas en forma de regulaciones y políticas que promuevan sus intereses comerciales. La acción colectiva se convierte así en una estrategia fundamental para mantener y expandir estas prebendas empresariales.
En este contexto, surge una disparidad evidente cuando comparamos estos grupos con los intereses más dispersos de la mayoría que no disfruta de tales prebendas. Los grupos mayoritarios, cuyos beneficios no están directamente vinculados a estas ventajas específicas, a menudo muestran un interés más difuso en la participación activa. Este fenómeno se debe a que, al no experimentar un beneficio directo y tangible, la motivación individual para la participación disminuye. Cuando se plantea la posibilidad de eliminar las prebendas del poder, estos grupos tienden a no activarse de manera significativa, ya que el beneficio percibido para cada individuo es relativamente pequeño e indirecto.
La dispersión de beneficios entre un gran número de individuos en los grupos mayoritarios puede conducir a la llamada «paradoja de la acción colectiva». Aunque la eliminación de prebendas del poder puede ser de interés general, la falta de incentivos claros para la participación individual puede resultar en la inacción de estos grupos, permitiendo que los intereses concentrados prevalezcan.
Este análisis resalta la importancia de comprender cómo la estructura de incentivos afecta la dinámica de la acción colectiva. Mancur Olson nos insta a reflexionar sobre cómo las características específicas de los grupos, ya sea la concentración de beneficios o su dispersión, influyen en la capacidad de la sociedad para lograr cambios significativos y equitativos.
En última instancia, la comprensión de las prebendas del poder y sus implicaciones en la acción colectiva es esencial para abordar cuestiones de gobernanza, equidad y participación ciudadana. Al reconocer las dinámicas subyacentes, podemos avanzar hacia enfoques más efectivos para fomentar la participación activa y garantizar que las decisiones colectivas reflejen verdaderamente los intereses de la sociedad en su conjunto.
Se cumple un centenario de la muerte de Vladimir Ilich Ulianov, conocido como Lenin, una figura central en la génesis de uno de los totalitarismos más despiadados de la historia moderna. Este aniversario nos invita a reflexionar sobre un período caracterizado por la opresión sistemática, la violencia desmedida y la consolidación de un régimen que dejó cicatrices indelebles en el tejido de la humanidad.
La Unión Soviética, bajo el liderazgo de Lenin, se transformó en una maquinaria de represión sin precedentes. Más allá de los informes estadísticos que documentan millones de ejecuciones, es crucial profundizar en la naturaleza de un totalitarismo que no solo buscaba el control político, sino que se inmiscuía en la esencia misma de la vida de sus ciudadanos.
Lenin orquestó un sistema que no solo fusilaba opositores, sino que también dictaba la economía y regulaba cada aspecto de la existencia diaria. La carta a Smirnov, donde Lenin expresaba su asombro ante la falta de ejecuciones masivas, revela la crueldad y la eficiencia despiadada con la que el líder soviético aplicaba la represión. La Cheka, la Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje, se convirtió en la herramienta que garantizaba la anulación de cualquier disidencia, dejando en su estela un rastro de sufrimiento inimaginable.
Este órgano represivo, la Cheka, se convirtió en el símbolo máximo del terror impuesto por Lenin. Fue la encarnación de la crueldad estatal, encargada de sofocar cualquier atisbo de resistencia y destruir la vida de aquellos que se oponían al «plan formidable» del líder soviético. Los fusilamientos masivos, las prohibiciones económicas y la instauración del miedo como herramienta de control dejaron a la población sumida en una pesadilla sin fin.
Desde la perspectiva del marxismo clásico, se ha criticado a Lenin por desestimar la realidad material objetiva en sus análisis y, especialmente, en su aplicación práctica. Es innegable que Lenin experimentó fallos en este aspecto: los pequeños campesinos libres no se unieron a la revolución, sino que, contrariamente, fueron víctimas de una violencia indiscriminada. Además, el proletariado mundial no se alzó siguiendo el ejemplo soviético. Sin embargo, donde Lenin falló como teórico, destacó de manera sorprendente en la praxis. Su habilidad para consolidar el poder, cautivar a las masas que lo seguían ciegamente y erigir un aparato de dominación implacable resulta verdaderamente asombrosa.
El golpe bolchevique de 1917 desencadenó un periodo totalitario que se extendió hasta 1991, caracterizado por la aniquilación de libertades políticas y económicas. Lenin, guiado por un deseo implacable de imponer la dictadura del proletariado, estableció las bases de un totalitarismo que se construyó sobre la negación sistemática de la realidad objetiva exterior.
Esta negación, inherentemente peligrosa, llevó a la creación de un nuevo hombre y una nueva sociedad, subyugados a un plan ideológico sin consideración por la individualidad. La exportación del imaginario soviético permeó la cultura y la política, alimentando la ilusión de una civilización futura. Sin embargo, esta utopía se convirtió en una pesadilla para aquellos designados como enemigos del régimen.
La historia de Filemón y Baucis, ancianos que no encajaban en el «plan formidable» en el Fausto de Goethe, se repitió innumerables veces a medida que la maquinaria totalitaria se expandía. La muerte de Lenin hace cien años no marcó el fin de la opresión, sino que dejó un legado sombrío que persiste en las luchas contra la tiranía y en la memoria de aquellos que sufrieron bajo su yugo.
Lenin y su totalitarismo cruel son recordatorios oscuros de los peligros inherentes a ceder a la tiranía en nombre de ideologías extremas. Reflexionar sobre este capítulo de la historia nos ofrece lecciones cruciales para evitar que la crueldad del totalitarismo vuelva a asolar la humanidad.
En los últimos años, el Foro Económico Mundial en Davos ha sido testigo de la prominencia de las empresas de criptomonedas a lo largo de su avenida principal. No obstante, el año 2024 marca un cambio significativo, ya que la inteligencia artificial (IA) en Davos ha asumido el protagonismo. Grandes empresas de todo el mundo están promocionando sus productos y servicios de IA, declarando de manera audaz que «el futuro es la IA».
Este cambio dramático refleja el rápido aumento de inversiones e interés en inteligencia artificial el año pasado, impulsado en gran medida por la explosión de popularidad de ChatGPT, el chatbot de IA desarrollado por OpenAI y lanzado a finales de 2022.
En lugar de las empresas de criptomonedas que solían dominar el escenario, gigantes tecnológicos están compitiendo por destacarse en el ámbito de la inteligencia artificial. Desde la firma de semiconductores estadounidense Intel hasta Salesforce, estas empresas han colocado slogans de IA en las propiedades que ocupan en la avenida de Davos. Un ejemplo notable es la «Casa de la IA«, un espacio de eventos auspiciado por empresas, entre las que se incluye la firma suiza de telecomunicaciones Swisscom.
Este año, la inteligencia artificial ha eclipsado a las empresas de criptomonedas en la avenida de Davos, revirtiendo la tendencia de los últimos años. Aunque en el Foro Económico Mundial de enero de 2022, incluso después del colapso de los precios de las criptomonedas, las empresas aún promocionaban el «Día de la Pizza Bitcoin» y los tokens no fungibles, en 2024 la presencia de la industria cripto es mucho más tenue.
La dominancia de la inteligencia artificial en Davos se sustenta en hechos concretos. El Indicador de Tecnología Emergente de PitchBook, que rastrea las inversiones en etapas iniciales de las 15 firmas de riesgo más exitosas del mundo, revela que las startups de inteligencia artificial y aprendizaje automático obtuvieron significativamente más inversión en el tercer trimestre del año pasado. Este sector atrajo alrededor de $600 millones en tres meses, en comparación con poco más de $100 millones destinados a empresas de Web3 y finanzas descentralizadas.
Empresas como Nvidia, que se destacó como el referente de la inteligencia artificial en los mercados públicos, experimentaron un impresionante aumento del 239% en sus acciones durante 2023. Este entusiasmo por la inteligencia artificial no parece disminuir, y las grandes empresas tecnológicas están aprovechando el Foro Global de Davos para exhibir su liderazgo en este campo.
Este cambio no ha pasado desapercibido para la industria de las criptomonedas, que parece aceptar la transición en Davos. Dante Disparte, director de estrategia de Circle, emisor de la popular stablecoin USDC vinculada al dólar estadounidense, señala que las casas de criptomonedas en la Promenade son ahora pocas, mientras que las dedicadas a la inteligencia artificial son numerosas. Considera esto como un indicativo de que la inteligencia artificial se está convirtiendo en una tecnología de fondo.
Disparte, que ha trabajado extensamente con legisladores en el Capitolio para aprobar legislación sobre stablecoins, prevé que las empresas cripto y los actores que permanezcan convergerán con la banca, las finanzas y los pagos tradicionales. Compara esta evolución con la transición que tuvo que atravesar Internet durante la burbuja de las punto com, donde la tecnología pasó a manos más duraderas y seguras.
A pesar de la presencia continua de algunas empresas cripto en Davos, como Circle y CasperLabs, la narrativa en la industria sugiere que ya no es necesario que estas empresas demuestren su valía. La reciente aprobación de un ETF de Bitcoin por parte de la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos se interpreta como un hito que consolida la posición de las criptomonedas como una clase de activo legítima.
En resumen, Davos 2024 marca un cambio palpable hacia la inteligencia artificial, reflejando el crecimiento exponencial de este campo en los últimos años. Las grandes empresas tecnológicas están liderando este cambio, presentando Davos como un escenario para demostrar su destreza en la inteligencia artificial. Mientras tanto, la industria cripto observa y se adapta a una nueva dinámica, quizás indicativa de un cambio de paradigma en el escenario tecnológico global.
La reciente aprobación de ETFs de Bitcoin en el mercado estadounidense ha marcado un hito significativo para la principal criptomoneda. Este nuevo instrumento financiero ofrece a inversionistas institucionales y de alto patrimonio la oportunidad de participar en el mercado de Bitcoin a través de un producto regulado, brindando seguridad y evitando las complejidades asociadas con la custodia de activos o marcos legales.
Para los inversionistas latinoamericanos interesados en esta opción, aquí presentamos algunas consideraciones clave que deben tener en cuenta al considerar la inversión en un ETF de Bitcoin.
1) ¿Qué es un ETF Bitcoin y cómo difiere de la inversión tradicional en Bitcoin?
Un ETF (Exchange-Traded Fund) de Bitcoin es un fondo de inversión cotizado en bolsa que sigue el precio de la criptomoneda líder, permitiendo a los inversionistas obtener exposición a su rendimiento sin poseer directamente el activo. Algunas diferencias clave con la inversión tradicional en Bitcoin incluyen:
– Accesibilidad: La inversión en un ETF Bitcoin se realiza a través de plataformas tradicionales de inversión, como brokers o casas de bolsa, siendo un proceso más sencillo en comparación con la compra directa en exchanges de criptomonedas, aunque está sujeto a regulaciones más estrictas.
– Custodia y seguridad: La custodia de los activos subyacentes en un ETF recae en instituciones financieras, brindando una capa adicional de seguridad en comparación con la gestión de claves privadas en la inversión directa en Bitcoin.
– Negociación en bolsa: Los ETFs cotizan en bolsa, lo que permite comprar y vender acciones durante las horas de mercado, a diferencia del mercado de criptomonedas que opera las 24 horas, los 365 días del año.
2) ¿Qué ventajas ofrece un ETF Bitcoin en comparación con la inversión tradicional en Bitcoin?
A pesar de compartir la presencia de Bitcoin, los ETFs y la inversión directa son productos diferentes con ventajas específicas:
– Diversificación: Invertir en un ETF Bitcoin permite diversificar la cartera sin poseer directamente la criptomoneda, siendo una opción para quienes buscan distribuir riesgos entre distintos activos.
– Seguridad y regulación: Operando en bolsas reguladas, los ETFs ofrecen un nivel adicional de protección para los inversores, sujeto a normativas financieras que no se aplican a la inversión directa en criptomonedas.
– Mayor liquidez: Los ETFs, diseñados para inversores tradicionales, operan con más capital y, por lo tanto, ofrecen mayor liquidez en comparación con muchos exchanges cripto locales.
3) ¿Dónde pueden comercializarse acciones de un ETF Bitcoin?
Si bien los ETFs de Bitcoin fueron aprobados en el mercado estadounidense, algunas entidades conocidas como E-Trade, Fidelity, Robinhood, eToro y Charles Schwab también han habilitado este producto para sus clientes. Sin embargo, para los inversores latinoamericanos, las opciones son limitadas debido a la novedad del producto.
En Colombia, según el analista financiero Andrés Moreno Jaramillo, aún no es posible invertir en estos activos por canales oficiales, pero existe expectativa de que se ofrezcan en el Mercado Global Colombiano. En Perú y Chile, algunos corredores autorizados permiten la comercialización de acciones de ETF Bitcoin, aunque pertenecen al mercado canadiense. La alternativa internacional a través de brokers debe abordarse con precaución, considerando la investigación de regulaciones aplicables.
4) ¿Cómo invertir en un ETF Bitcoin desde Latinoamérica?
Si estás considerando invertir en un ETF Bitcoin desde Latinoamérica, sigue estos pasos:
– Investigación detallada: Familiarízate con los ETFs Bitcoin disponibles y selecciona aquel que se ajuste a tus objetivos de inversión.
– Plataforma de inversión: Elige una plataforma que permita a los usuarios latinoamericanos acceder a ETFs internacionales.
– Verificación y documentación: Completa los procesos de verificación y proporciona la documentación necesaria según los requisitos de la plataforma.
– Fondeo de la cuenta: Deposita fondos en tu cuenta de inversión utilizando los métodos disponibles en la plataforma seleccionada.
– Compra de acciones: Ubica el ETF Bitcoin en la plataforma y realiza la compra de acciones según tu plan de inversión.
– Monitoreo constante: Sigue de cerca el desempeño de tu inversión y ajusta tu cartera según sea necesario.
5) Consideraciones finales
Aunque los ETFs Bitcoin aprobados en EE. UU. han demostrado resultados notables, su expansión internacional depende de factores regulatorios. Se recomienda estudiar las regulaciones locales y cumplir con los requisitos fiscales correspondientes.
Para obtener información ajustada a tus necesidades, consulta con un asesor financiero certificado en tu país. La inversión en ETFs de Bitcoin desde Latinoamérica está en evolución, y la cautela y la investigación son fundamentales para tomar decisiones informadas en este emocionante nuevo espacio financiero.
Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin al contado podrían haber enfrentado un resultado desfavorable ayer si no fuera por la apelación de Grayscale el año pasado, según la Comisionada de la SEC Hester ‘Crypto Mom’ Peirce.
En un comunicado del 10 de enero, Peirce señaló que los emisores han intentado llevar un ETF de bitcoin al contado a la línea de meta durante más de una década, y podría haberse extendido mucho más allá si no fuera por «el DC Circuit-ex-machina».
Peirce se refería a que la Corte de Apelaciones del Distrito de EE. UU. anuló la decisión de la SEC de negar la solicitud de ETF de bitcoin al contado de Grayscale Investments en octubre de 2023.
La declaración de la Comisionada de la SEC refleja una mezcla de autocrítica, reconocimiento de errores pasados y la expresión de frustración ante la larga demora en la aprobación de productos vinculados al bitcoin. A lo largo del análisis, se aprecia un tono crítico hacia la Comisión y la manera en que ha manejado las solicitudes de productos basados en bitcoin durante la última década.
La comisionada comienza señalando el fin de una «saga innecesaria pero de gran trascendencia». Este inicio sugiere la percepción de que la prolongada resistencia de la SEC hacia los productos de bitcoin fue injustificada y que la aprobación llegó tarde. Al mencionar la intervención de la Corte de Circuito de DC como un factor decisivo, la comisionada implícitamente reconoce que el cambio en la posición de la SEC fue más forzado que voluntario.
La autocrítica es evidente cuando la comisionada menciona la «lógica desconcertante» detrás de las denegaciones previas, subrayando que la revisión de las solicitudes de ETF de bitcoin al contado no seguía los procesos sencillos observados en otras solicitudes de ETF comparables. Este reconocimiento sugiere una reflexión sobre la falta de coherencia y transparencia en las decisiones pasadas de la Comisión.
La comisionada critica la resistencia de la SEC a permitir que los ETF de bitcoin al contado ingresaran a los mercados estadounidenses, a pesar de que productos similares basados en bitcoin operaban con éxito bajo otros regímenes regulatorios. Este señalamiento resalta la falta de adaptación de la SEC a las dinámicas cambiantes del mercado y sugiere una revisión crítica de la postura anterior de la Comisión.
El análisis también destaca la incongruencia en la explicación de la Comisión para cambiar de opinión. La comisionada subraya que, en el pasado, las solicitudes fueron rechazadas debido a la inmadurez del mercado de bitcoin y las preocupaciones de manipulación. Sin embargo, la orden de aprobación actual argumenta que se han demostrado medios para «prevenir el fraude y la manipulación», basándose en la correlación entre los precios de futuros de bitcoin y los mercados de bitcoin al contado. Esta discrepancia pone de manifiesto una falta de coherencia en el razonamiento de la SEC a lo largo del tiempo.
La autocrítica se intensifica cuando la comisionada señala que la Comisión «desperdició una década de oportunidades para hacer nuestro trabajo» y que, de haber seguido los estándares aplicados a otros ETF basados en materias primas, los productos de bitcoin podrían haberse aprobado hace años. La crítica se profundiza al destacar que la aprobación actual se realiza «a regañadientes», evidenciando una percepción de que la Comisión no ha aprendido completamente de sus errores pasados.
El análisis concluye con una enumeración de las consecuencias negativas de la postura de la SEC, como el daño a la reputación, la desviación de recursos, la confusión sobre el papel de la SEC y la creación de un ambiente frenético. La comisionada destaca que, a pesar de la celebración por el fin de la saga, los perjuicios persisten y subraya la importancia de permitir a los inversores expresar sus opiniones sobre el bitcoin a través de productos regulados.
En resumen, la declaración de la comisionada puede interpretarse como una autocrítica contundente y una llamada de atención a la propia Comisión por su gestión pasada de las solicitudes de productos vinculados al bitcoin, evidenciando una disposición a reflexionar sobre los errores cometidos y buscar mejorar en el futuro.
La historia nos ha mostrado momentos en los que líderes autoritarios han surgido en contextos de crisis, prometiendo soluciones rápidas y efectivas. Sin embargo, la idea de que la salida autoritaria sea la única alternativa viable no es necesariamente cierta ni sostenible a largo plazo.
Las soluciones autoritarias a menudo sacrifican libertades individuales y derechos democráticos en aras de la estabilidad o el progreso a corto plazo. Aunque estos líderes puedan implementar reformas aparentemente efectivas, frecuentemente lo hacen a expensas de la participación ciudadana, la diversidad de opiniones y la rendición de cuentas. Esto puede generar problemas más graves a largo plazo, como la falta de representación, la corrupción sistémica y la erosión de las libertades fundamentales.
La solicitud de autoritarismo en lugar de democracia puede surgir de la desesperación y la falta de confianza en las instituciones existentes para abordar los problemas de manera efectiva. A veces, las democracias enfrentan obstáculos para brindar soluciones rápidas debido a la burocracia, la corrupción o la falta de consenso político.
La atracción hacia líderes mesiánicos, en ocasiones con rasgos autoritarios, se nutre de dos motivos fundamentales.
Primero, la desesperación ante la crisis económica, moral y social puede llevar a la búsqueda de líderes que prometan estabilidad y soluciones inmediatas. Estos líderes, presentándose como salvadores, pueden captar la atención de quienes ven en ellos la posibilidad de restaurar el orden y la prosperidad perdidos.
Segundo, la desconfianza en las instituciones democráticas existentes puede generar un vacío de poder, donde líderes carismáticos se presentan como alternativas viables en medio del desencanto con la clase política tradicional. Su discurso enérgico y su capacidad para conectar emocionalmente con la población los convierten en figuras atractivas para aquellos que sienten que el sistema actual no les representa.
A menudo, la gente puede votar por modelos autoritarios por frustración con el status quo, preocupaciones económicas, miedo a la inseguridad o una sensación de falta de representación por parte de la clase política tradicional. En algunos casos, la retórica populista o el carisma de ciertos líderes pueden influir en las decisiones de voto.
Es importante tener en cuenta que las elecciones son un reflejo de una variedad de opiniones, perspectivas y circunstancias individuales y colectivas. No todas las personas que votan por modelos autoritarios lo hacen necesariamente porque apoyan todas las facetas del autoritarismo, sino que pueden ver en ciertos líderes una solución a problemas específicos que consideran urgentes.
Estos líderes, cuando alcanzan el poder, muchas veces casi de casualidad, enfrentan el desafío de gobernar sin una mayoría clara en el parlamento o congreso. La ausencia de respaldo legislativo puede conducir a intentos de consolidar su poder mediante decretos ejecutivos o modificaciones institucionales, planteando un riesgo para la estabilidad democrática.
Es esencial comprender que la concentración de poder en manos de líderes que asumen el poder sin mayorías puede representar un peligro latente para la democracia. Gobernar sin el respaldo parlamentario adecuado puede desencadenar decisiones unilaterales y socavar los controles necesarios para evitar el abuso de poder.
Esta concentración de poder en manos de un ejecutivo sin el contrapeso adecuado puede ser preocupante y llevar a un aumento del autoritarismo si no se maneja con cautela.
La falta de equilibrio de poder entre los diferentes poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) es una preocupación legítima en términos de mantener la democracia funcional. La separación de poderes es esencial para evitar el abuso de poder y garantizar la rendición de cuentas. Cuando un líder carece de mayoría en el parlamento, es crucial buscar consensos, negociar y trabajar en alianzas para avanzar en políticas que beneficien a la sociedad en su conjunto.
La construcción de mayorías a través del diálogo político, la negociación y el compromiso son fundamentales para garantizar una gobernanza efectiva en democracia. Los líderes que llegan al poder en circunstancias de fragmentación electoral deben enfocarse en la cooperación y la construcción de consensos en lugar de buscar concentrar un poder excesivo en el ejecutivo.
La clave para abordar esta situación radica en fortalecer la participación ciudadana, promover una educación cívica robusta y trabajar en la construcción de consensos políticos. Es necesario fomentar una democracia participativa, donde el diálogo, la negociación y el respeto por la separación de poderes sean pilares fundamentales.
En tiempos de incertidumbre, la sociedad necesita líderes comprometidos con la colaboración, la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Solo así se podrá mitigar el riesgo de caer en el ciclo peligroso del autoritarismo que, aunque prometa soluciones rápidas, compromete los pilares mismos de la libertad y la justicia en una sociedad.
En un artículo reciente para ABC, Guy Sorman aborda el tema candente de la inmigración y el auge del populismo en Europa.
En un mundo azotado por la desinformación y las interpretaciones sesgadas, la reciente cobertura de las elecciones parlamentarias en Países Bajos ha ilustrado cómo los titulares pueden distorsionar la realidad. La victoria aparente del partido de Wilders se ha presentado como un triunfo rotundo de la extrema derecha. No obstante, una mirada más detallada revela una situación matizada: 35 escaños de 150 no equivalen a un dominio absoluto ni a una señal de asunción del poder.
¿Por qué temer al partido de Wilders? La etiqueta de «extrema derecha» parece más una representación simplista. Sería más preciso definirlo como populista, una ideología que, ya sea de derecha o izquierda, niega la diversidad y busca la uniformidad cultural y nacionalista. Este populismo, arraigado en la hostilidad hacia la inmigración, ha ganado terreno en varios países europeos, planteando cuestionamientos sobre su compatibilidad con la democracia.
Es crucial discernir que si bien los populistas pueden rechazar la diversidad, cuando acceden al poder, su actuación tiende a ser más moderada de lo que sus discursos proclaman. Esta moderación ha sido evidente en países como Italia, Suecia y Eslovaquia, aunque Hungría presenta un panorama más preocupante para la democracia.
Resulta injusto demonizar a los populistas opuestos a la inmigración. Representan una parte significativa de la población y encarnan preocupaciones legítimas. Si bien es válido no compartir esas inquietudes, no se puede tachar de fascistas a todos los votantes que respaldan estos partidos. Es fundamental aceptar los resultados y analizarlos desde una perspectiva liberal.
El paradigma liberal exige reconocer la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, siempre y cuando respeten la Constitución. El aumento del voto populista en Europa es sintomático de una inquietud real. Podemos cuestionar a aquellos hombres blancos que temen la supuesta islamización de la sociedad, pero ¿podrían tener razón en sus temores? Desde una óptica liberal, comprender la naturaleza de esta migración es primordial.
La migración no está exclusivamente compuesta por los más desfavorecidos, sino también por individuos emprendedores. Su arduo viaje hacia Europa merece compasión. A nivel demográfico, estos inmigrantes contrarrestan el envejecimiento de la población europea. Aportan mano de obra en sectores desatendidos por locales, aunque también se benefician de servicios públicos financiados por impuestos europeos.
El debate migratorio carece de reflexión. Los populistas se oponen, pero ofrecen pocas soluciones realistas. Los demás partidos, a menudo, evitan abordar la problemática. ¿Existe una solución? Los principios liberales podrían proporcionar un camino viable.
Los liberales abogan por dos enfoques en materia migratoria. Uno de ellos, planteado por economistas como Gary Becker, sugiere que los inmigrantes paguen una tasa de entrada, dado que acceden a un capital acumulado del que no han contribuido. Esta teoría, aunque no implementada, ilustra las implicaciones económicas de la migración.
Otra alternativa, la «solución helvética», adoptada por Suiza hasta 2016, establecía cuotas anuales de inmigración basadas en las necesidades laborales. Esta propuesta, promovida por Daniel Cohn-Bendit, propone que la Eurocámara adopte cuotas periódicas de inmigración legal, legitimando así la inmigración bajo parámetros controlados.
En lugar de temer una toma de poder de la extrema derecha o abrazar la inmigración sin restricciones, aboguemos por una solución realista, humana y aceptable para todas las partes involucradas. Los liberales tienen la responsabilidad de elevar su voz en este debate y ofrecer soluciones fundamentadas en los valores de dignidad, libertad y respeto.
El texto original de Guy Sorman plantea una perspectiva desafiante y reflexiva sobre la inmigración, destacando la necesidad de soluciones pragmáticas en consonancia con los principios liberales. La inmigración, vista desde este prisma, se convierte en un tema complejo que requiere un análisis profundo y soluciones innovadoras para abordar sus múltiples facetas con humanidad y sensatez.
En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.
Tres semanas antes de que los tanques rusos entraran en Ucrania el año pasado, el presidente Vladimir Putin viajó a Beijing para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno organizada por el presidente chino Xi Jinping, un evento rechazado por los líderes occidentales.
En una declaración conjunta de 5.300 palabras emitida el mismo día, Xi y Putin dijeron que su amistad “no tenía límites”, declaración que provocó una ola de malestar en Occidente. Señaló que las dos principales potencias autoritarias del mundo estaban haciendo causa común.
Beijing también fue la primera visita de Putin al extranjero fuera de la ex Unión Soviética en octubre desde que la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra por crímenes de guerra en Ucrania.
En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.
Los vínculos bilaterales entre las dos potencias son más complejos y llenos de matices de lo que parece. La asociación de Moscú con China tiene un pasado largo e histórico que es anterior al ascenso del Partido Comunista Chino al poder en Beijing hace siete décadas.
Chiang Fang-liang, nacida en Bielorrusia, posa con su marido, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, el 15 de marzo de 1985. Crédito: AFP
La novia soviética del Kuomintang
A primera hora de la tarde del 15 de diciembre de 2004, Chiang Fang-liang, viuda del ex presidente taiwanés Chiang Ching-kuo, murió de insuficiencia respiratoria y cardíaca en un hospital de Taipei a los 88 años. Había vivido una vida tranquila y solitaria como miembro de la primera familia de Taiwán. Su marido y sus tres hijos pasaron delante de ella.
Nacida como Faina Vakhreva en el Imperio Ruso, era miembro de la Liga Juvenil Comunista de la Unión Soviética y conoció a su futuro marido cuando ambos trabajaban en una fábrica en Siberia. Se casaron en 1935.
Unos años antes, el padre de Chiang, el generalísimo Chiang Kai-shek, llevó al partido nacionalista chino Kuomintang al poder en China continental. Sin embargo, en 1949, la victoria de los comunistas obligó a la familia Chiang y a su gobierno a retirarse a la isla de Taiwán, donde vivió y murió Fang-liang.
La Unión Soviética, y luego Rusia, han tenido poco contacto con Taiwán, pero la conexión rusa de la familia Chiang sirvió como recordatorio de cuánta influencia alguna vez tuvieron los soviéticos sobre la política a través del Estrecho de Taiwán.
Chiang Ching-kuo llegó a la URSS a los 15 años y pasó allí 12 años. Abrazó la vida de un marxista soviético, e incluso adoptó un nombre ruso –Nikolai Vladimirovich– en honor a Vladimir Ilich Lenin, el primer líder de la URSS.
El Kuomintang, fundado en 1912 por Sun Yat-sen, recibió durante mucho tiempo apoyo y ayuda de la Unión Soviética. Sin embargo, durante la Guerra Civil China (1927-1949) los soviéticos apoyaron a los comunistas que derrotaron a los nacionalistas y establecieron la República Popular China.
Se ve a Chiang Fang-liang con su esposo, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, y sus hijos en una foto sin fecha. Crédito: AFP/KMT
En sus memorias “Mis días en la Rusia soviética”, Chiang Ching-kuo recordó su época como “completamente aislado de China, ni siquiera le permitieron enviar una carta”, y esos largos años fueron “los más difíciles” de su vida. Todas sus solicitudes de regresar al continente fueron rechazadas por las autoridades, según los historiadores rusos Alexander Larin y Alexander Lukin, ya que Chiang estaba prácticamente rehén de las órdenes de Lenin. Sucesor como líder soviético, Joseph Stalin.
A Chiang y su pequeña familia se les permitió abandonar la URSS en 1937, cuando en China el Kuomintang y los comunistas formaron una nueva alianza para luchar contra una invasión japonesa que presagiaba la Segunda Guerra Mundial. Fue una salida afortunada para ellos, ya que el país soviético atravesaba un período de represión política extrema conocido como la Gran Purga, durante el cual cientos de miles de oponentes políticos de Stalin fueron destituidos y eliminados.
Desde entonces hasta sus últimos días, la esposa rusa de Chiang nunca volvió a poner un pie en su patria.
Los años en la Unión Soviética llevaron a Chiang Ching-kuo “a examinar el socialismo con una mirada más crítica y contribuyeron a su evolución hacia el anticomunismo”, argumentaron Larin y Lukin, quienes dijeron que el fracaso del sistema económico soviético influyó. en la transición de Taiwán hacia las reformas de mercado bajo el gobierno de Chiang durante la década de 1970.
Y no sólo en Taiwán, “finalmente, los comunistas chinos en China continental llegaron a la misma conclusión” sobre el modelo económico soviético, según los autores rusos.
«Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas económicas de China continental, fue compañero de clase de Chiang… y tuvo una experiencia similar, aunque mucho más corta, en la URSS», escribieron.
Buenos vecinos
Desde la década de 1960 hasta la de 1990, la relación entre China y la URSS estuvo marcada por turbulencias, incluido un conflicto fronterizo de siete meses en 1969. La China de Mao Zedong condenó a Moscú por “traicionar al comunismo”, mientras que la Unión Soviética retiró toda la ayuda económica a Beijing.
Sólo se calentó después de que Mikhail Gorbachev se convirtiera en secretario general del Partido Comunista de la URSS e iniciara la reforma política y social llamada perestroika. Después de la disolución de la Unión Soviética, China reconoció a la Federación de Rusia como su sucesora legal el 24 de diciembre de 1991. Moscú y Beijing firmaron un Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa diez años después, allanando el camino para un nuevo capítulo en su asociación especial. .
El líder soviético Mikhail Gorbachev [derecha] hace un gesto mientras habla con el líder chino Deng Xiaoping durante una reunión en 1989 en Beijing. Crédito: Boris Yurchenko/AP
Una declaración conjunta en el vigésimo aniversario del tratado en 2021 dijo que las relaciones ruso-chinas “han alcanzado el nivel más alto de su historia”. .”
«Las relaciones ruso-chinas se basan en la igualdad, la profunda confianza mutua, el compromiso con el derecho internacional, el apoyo en la defensa de los intereses fundamentales de cada uno, los principios de soberanía e integridad territorial», dijo.
Oficialmente, los lazos entre China y Rusia se describen como una “asociación integral e interacción estratégica en la nueva era”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.
China ha sido el mayor socio comercial de Rusia desde 2010, con un comercio bidireccional que alcanzó los 140.700 millones de dólares en 2021 y los 134.100 millones de dólares en los primeros siete meses de 2023. El objetivo es 200.000 millones de dólares o más en 2023.
Rusia es el segundo mayor proveedor de petróleo de China, después de Arabia Saudita, con 86,3 millones de toneladas vendidas en 2022. China también compró 68,1 millones de toneladas de carbón a Rusia el año pasado.
Y China es uno de los mayores inversores extranjeros en Rusia. El jefe del gobierno ruso, Mikhail Mishutin, dijo al líder chino Xi Jinping durante una visita en mayo que actualmente hay 79 proyectos conjuntos en ambos países por un total de más de 165 mil millones de dólares.
«Rusia está interesada en una China estable y próspera, y China está interesada en una Rusia fuerte y exitosa», decían documentos oficiales de ambas partes.
La bandera china se exhibe en el stand ruso durante la Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghai, el 6 de noviembre de 2018. Foto: Ng Han Guan/AP
Pero dejando de lado los intereses económicos mutuos, las “percepciones de amenazas compartidas” son el núcleo de sus relaciones bilaterales, según Ian Storey, académico del ISEAS – Instituto Yusof Ishak en Singapur.
«Moscú y Beijing consideran que la primacía de Estados Unidos es contraria a sus intereses nacionales y una amenaza a la supervivencia del régimen», dijo Storey. En su opinión, los dirigentes ruso y chino creen que Estados Unidos está aplicando una estrategia de contención contra ellos y está “decidido a derrocar sus sistemas políticos autoritarios orquestando ‘revoluciones de color’”.
¿Alianza o no?
En respuesta, Moscú y Beijing han estado impulsando su cooperación militar, lo que plantea dudas sobre si equivale a una especie de alianza militar.
En 2020, le preguntaron a Putin en una reunión si tal alianza era concebible. Respondió que tanto Rusia como China “siempre han creído que nuestras relaciones han alcanzado tal nivel de cooperación y confianza que no es necesario”.
«Hemos logrado un alto nivel de cooperación en la industria de defensa; no me refiero sólo al intercambio o la compra y venta de productos militares, sino al intercambio de tecnologías, que quizás sea lo más importante», dijo Putin.
Banderas nacionales de Rusia, China y Mongolia ondean en vehículos blindados durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, el 13 de septiembre de 2018. Crédito: Sergei Grits/AP
Los analistas dicen que las disparidades de poder entre ellos pueden impedir la formación de una alianza.
Alexander Gabuev, un experto ruso del grupo de expertos Carnegie Endowment, escribió que “si para Rusia, bajo las sanciones de Occidente, China se está convirtiendo en un socio cada vez más importante que sería difícil de reemplazar”. Pero añadió que para Beijing, “Moscú podría ser suplantada fácilmente, ya que la mayor parte de lo que suministra a China podría comprarse en otros lugares”.
“Además, las sanciones de Estados Unidos y la UE están haciendo que Rusia dependa gradualmente de China para obtener tecnología civil estratégica, como los sistemas 5G”, dijo el experto ruso, refiriéndose a un tipo de red de Internet móvil de alta velocidad.
«Moscú y Beijing son muy conscientes de que sus intereses no siempre coinciden», dijo Gabuev. «Ninguna de las partes quiere correr el riesgo de verse arrastrada a un conflicto importante por los intereses de su socio».
Sin embargo, la declaración conjunta sobre el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa de 2021 decía: “Si bien no son una alianza militar y política, como las formadas durante la Guerra Fría, las relaciones ruso-chinas exceden esta forma de interacción interestatal. «
Incluso sin una alianza formal, la cooperación militar y técnico-militar entre los dos países se ha fortalecido en los últimos años, aunque los límites de esa cooperación se han vuelto evidentes desde la invasión rusa de Ucrania.
El presidente de China, Xi Jinping, le hace un gesto al presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante una ceremonia de bienvenida antes de una conferencia en Shanghai en 2014. Crédito: Carlos Barria/Pool AP
Visitantes frecuentes
Putin y Xi se han reunido la friolera de 42 veces en los últimos 10 años.
Putin ha visitado China 22 veces, más a menudo que cualquier otro líder mundial. Por su parte, Xi ha visitado Rusia nueve veces, más que cualquier otro país. La última vez que Xi estuvo en Moscú fue en marzo, en su primer viaje al extranjero desde que fue reelegido para un inusual tercer mandato.
Un año antes de eso y justo antes de que Moscú invadiera Ucrania, Xi y Putin anunciaron la “amistad sin límites” entre los dos países. No habría “áreas prohibidas” de cooperación bilateral.
Pero desde que comenzó la guerra de Ucrania en febrero de 2022, China casi no ha brindado apoyo material a la campaña militar de Rusia.
Sin embargo, Beijing ha apoyado retóricamente a Moscú, haciéndose eco de su descripción de la invasión como una “operación militar especial”, provocada por la expansión de la OTAN. China también se abstuvo de una resolución de la ONU que condenaba la acción de Rusia.
A principios de este año, Beijing publicó una “Posición sobre la solución política de la crisis de Ucrania” de 12 puntos, que se dice tiene como objetivo mediar en una paz. El documento no condena la agresión de Rusia contra Ucrania ni considera la retirada de Rusia como una condición previa para la paz, y no ha logrado ningún éxito tangible.
Vassily Kashin, un experto ruso en el ejército chino, dijo que no había señales de que China quisiera cambiar su posición de larga data de no armar a Rusia durante la guerra de Ucrania.
Estados Unidos ha advertido a China de severas sanciones si suministra armas a Rusia.
«Si China ve que perderá más que ganar con algunas acciones para apoyar a Rusia, tales acciones nunca se toman», dijo Kashin. «Esta es la razón por la que China se ha abstenido de vender armas a Rusia, incluso a pesar del hecho de que las armas chinas probablemente cambiarían completamente las reglas del juego en el campo de batalla de Ucrania».
Las tropas chinas se mantienen firmes durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, en 2018. Crédito: Sergei Grits/AP
Compañeros de cama
Si bien se mantiene indeciso sobre la guerra y reclama imparcialidad, Beijing parece estar en una posición única para beneficiarse del vacío en el mercado mundial de armas dejado por Rusia, que tiene que desviar su producción de armas al campo de batalla.
“Desde que el Kremlin invadió Ucrania en febrero de 2022, cada vez menos países estarán interesados en comprar equipos rusos”, afirmó Ian Storey del ISEAS – Instituto Yusof Ishak, que ha estudiado los vínculos militares entre Rusia y China durante muchos años.
La industria de defensa de China podría beneficiarse. Seis de las 15 empresas de defensa más grandes del mundo son ahora de China, según una lista compilada por Defense News, un sitio web centrado en la industria de la defensa.
«Muchos sistemas chinos sofisticados se derivan de sus homólogos rusos, y los sistemas de defensa aérea de mediano y largo alcance se encuentran entre las capacidades más buscadas por los clientes de Rusia», dijo Defense News.
Ian Chong, politólogo de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que existe un debate sobre los cálculos estratégicos de China.
“Algunos afirman que Beijing quiere un socio menor en Rusia que pueda distraer a Estados Unidos y sus aliados y al mismo tiempo proporcionar energía y minerales clave. Otros ven una Rusia débil como un potencial pasivo para China”, dijo Chong.
Cualquiera que sea la afirmación que resulte cierta, parece que los papeles en la cita entre Moscú y Beijing ahora se han invertido.
Es posible que Putin quiera leer un memorando de una reunión en la Casa Blanca en junio de 1980, donde el entonces presidente estadounidense. El embajador en la URSS, Thomas J. Watson, Jr., dijo al presidente Jimmy Carter que, en su opinión, “los chinos tienen tendencia a saltar de cama en cama”, advirtiéndole sobre la propensión de Beijing al cálculo estratégico y político.
El presidente ruso Vladimir Putin [centro, derecha] y el presidente chino Xi Jinping se dan la mano durante su reunión en el Gran Palacio del Kremlin en Moscú, el 22 de marzo de 2013. Crédito: Alexander Zemlianichenko/Pool vía AP< a i=1>Editado por Mat Pennington y Jim Snyder
La diferencia entre el académico y el político radica en los roles y enfoques que cada uno asume en la sociedad. Ambos pueden coexistir, pero sus funciones y prioridades suelen divergir, generando tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas de la política.
El Académico:
El académico se dedica al estudio, investigación y desarrollo de ideas y teorías. Su objetivo principal es profundizar en el conocimiento, descubrir verdades y aportar a la comprensión de diferentes campos del saber. En su búsqueda, no está limitado por agendas políticas ni por la necesidad de agradar a una audiencia específica. Su compromiso radica en la objetividad, el rigor intelectual y la búsqueda de la verdad.
El académico suele trabajar en un entorno académico o de investigación, donde la libertad de pensamiento y la exploración de ideas son fundamentales. Su impacto suele medirse por la calidad y originalidad de sus investigaciones, publicaciones y contribuciones al conocimiento en su área.
El Político:
Por otro lado, el político está orientado hacia la acción y la representación de intereses. Su enfoque está en la toma de decisiones, la gestión de recursos, la legislación y la representación de la voluntad popular. El político necesita considerar opiniones diversas y trabajar para conciliar intereses en beneficio de la comunidad a la que representa. Esto puede implicar compromisos y negociaciones que distan de las ideas puras.
El político tiene que enfrentar la realidad pragmática de la política: la necesidad de construir alianzas, negociar con oponentes y, en ocasiones, sacrificar ciertos principios para lograr avances tangibles. Esta dinámica puede llevar a una aparente discrepancia entre las ideas originales y las acciones políticas.
Compatibilidad y Tensiones:
Si bien algunos académicos incursionan en la política, la transición no es siempre sencilla. La política requiere habilidades de negociación y adaptación que pueden alejarse del enfoque más académico y teórico. A menudo, los políticos deben comunicar ideas complejas de manera accesible para un público general, lo que a veces implica simplificar conceptos.
Las tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas pueden generar conflictos internos. Algunos políticos luchan por mantener su integridad intelectual, tratando de equilibrar la efectividad política con la fidelidad a sus principios. Otros pueden adaptar sus discursos y acciones para adaptarse mejor al panorama político, abandonando en cierta medida algunas ideas en pos de la viabilidad política.
Conclusiones:
En última instancia, ser un académico y un político implica diferentes enfoques y prioridades, aunque no son mutuamente excluyentes. La compatibilidad depende de la capacidad del individuo para adaptarse y equilibrar las demandas y compromisos inherentes a cada rol. Algunos pueden lograr un equilibrio entre ambos mundos, mientras que para otros, la distancia entre las ideas puras y la realidad política puede resultar insalvable. La Argentina de Milei está poniendo a prueba estas tensiones. Veremos con el tiempo si ha logrado resolverlas y en todo caso, quién se ha impuesto, si la política sobre el académico o termina siendo un extraño y caso único disruptivo dentro del mundo político.
Las interacciones sociales que ocurren durante los primeros meses de vida son fundamentales para que los bebés aprendan a comunicarse y desarrollen el lenguaje. El contacto físico, la mirada, la sonrisa y las primeras “conversaciones” cara a cara son los pilares sobre los que se construye nuestro conocimiento del mundo social. Las limitaciones en las relaciones sociales derivadas de la pandemia de covid-19 alteraron estas interacciones tempranas. Nos relacionamos menos y con menos gente. Tuvimos que renunciar a aspectos tan importantes en la relación como el contacto físico o la posibilidad de compartir objetos.
Las primeras interacciones de los niños nacidos en pandemia han sido tan diferentes que es inevitable plantearse su impacto en el desarrollo temprano.
Nuestro equipoha investigado el desarrollo del lenguaje de los niños y niñas nacidos durante la pandemia y ha comprobado que es más lento que el de los nacidos antes de la misma.
Vocabulario y morfosintaxis
En el estudio, analizamos el desarrollo tanto del vocabulario como de la morfosintaxis, es decir, de la capacidad de producir frases cada vez más complejas. Participaron 153 niños y niñas de entre 18 y 31 meses. Comparamos los datos de dos grupos igualados en edad, en el nivel educativo de las madres y pertenecientes a escuelas infantiles de características similares.
El grupo PRE estaba compuesto por niños y niñas nacidos y evaluados antes de la pandemia, mientras que el grupo POST estaba formado por niños y niñas nacidos entre octubre de 2019 y diciembre de 2020, es decir, muy pocos meses antes del estallido de la pandemia o ya durante la misma.
Los resultados mostraron que los niños nacidos durante la pandemia utilizaban menos palabras distintas, es decir, tenían vocabularios más reducidos que los nacidos antes de la misma. Del mismo modo, los niños nacidos antes de la pandemia eran capaces de utilizar frases más complejas, es decir, con más palabras y con estructuras más elaboradas.
Mientras que, como era de esperar, la media de los niños y niñas del grupo PRE se situaba en torno al percentil 50, la media grupal del grupo POST apenas llegaba al percentil 40 tanto en el vocabulario como en la complejidad de las frases.
Limitación de estímulos lingüísticos
Debido a las restricciones derivadas de la pandemia, los niños y niñas del grupo POST tuvieron limitaciones en sus relaciones sociales y contextos de interacción que posiblemente han impactado en su desarrollo lingüístico.
Además, los estímulos lingüísticos recibidos se vieron afectados tanto en la variedad y frecuencia de las interacciones sociales como por el uso de mascarillas. Las mascarillas dificultan la comprensión e impiden aprovechar la información visual a la hora de aprender el lenguaje. El conjunto de estas circunstancias ha podido provocar un desarrollo más lento del lenguaje en este grupo.
Estos hallazgos ponen de manifiesto la enorme importancia de las interacciones sociales tempranas y el claro efecto del contexto en el desarrollo de los bebés.
En un desarrollo típico, los niños van aprendiendo primero unas pocas palabras y progresivamente van aumentando su vocabulario. Después empiezan a unir dos palabras, y de este modo van aprendiendo cómo pueden combinarse las palabras para expresar significados cada vez más complejos.
Este proceso tiene lugar a través de interacciones variadas y significativas con los demás: aprendemos a hablar porque hablan con nosotros y porque lo que decimos produce un efecto en los otros.
Riesgo para los más vulnerables
Es previsible que los efectos de la pandemia en el desarrollo del lenguaje se vayan compensando a medida que pase el tiempo en un contexto ya normalizado. Sin embargo, esta situación ha supuesto un factor de riesgo añadido para los niños y niñas más vulnerables: aquellos que tienen condiciones biológicas o sociales que incrementan la probabilidad de que tengan dificultades en su desarrollo.
Diversos estudios han mostrado que, en general los efectos de la crisis de la covid-19 han sido especialmente patentes entre los colectivos más vulnerables. Existe evidencia de que los nacidos durante la pandemia presentan un desarrollo más lento, por lo que es preciso no dejar atrás a los niños y niñas con mayor probabilidad de desarrollo atípico. Tenemos la obligación de detectar de la manera más temprana posible cualquier situación de riesgo. Solo así podremos evitar “efectos en cascada” en el desarrollo posterior.
Si la detección temprana ya era fundamental, después de la pandemia resulta imprescindible. Aunque la crisis de la covid-19 nos parece algo del pasado, sus efectos en la salud mental de la población en general y en el desarrollo de los niños y niñas en particular siguen siendo una realidad que debemos atender.