Categoría: Politica y Actualidad

  • La ley prostituida y puesta al servicio de los inescrupulosos

    La Ley, ¿puede prostituirse cuando se reúnen los legisladores?

    Creas o no en Dios, sería insensato no admitir que la vida es un regalo divino, físico, intelectual y moral que, como sus mayordomos, estamos llamados a preservar y perfeccionar; para lo cual hemos sido dotados con facultades maravillosas en medio de una colección infinita de riquezas a lo largo del universo. Pero, de todos esos regalos los más extraordinarios son la vida, la libertad y el derecho de ser propietarios de aquello que cada quien crea; todo lo cual es previo a cualquier legislación humana. No hace falta una ley para que alguien nos conceda esos derechos, como tampoco hace falta una ley que nos diga que el asesinato es ilegal, pues es mucho más que eso, es inhumanamente inmoral; sin embargo, matar en defensa de nuestra vida o la de otros no es inmoral.

    En el sentido de lo señalado en el párrafo precedente, y como bien lo señaló en su momento Frédéric Bastiat: “¿Qué, entonces, es la ley? Es la organización colectiva de los derechos personales a la legítima defensa.” En el sentido expuesto está el gobierno, justo y duradero que garantice las mayores oportunidades para el bienandar y el bienestar. Pero ¿qué ocurre cuando, como señaló Bastiat en el título que cito en este escrito, la ley es pervertida y puesta al servicio de los inescrupulosos?

    ¿Cómo es que quienes son ungidos del poder para hacer el bien lo convierten en una siniestra herramienta del mal? La misma ley que toma la fuerza colectiva de la ciudadanía y la tuerce a punto que deviene el saqueo o la explotación de los justos. Se viola la propiedad, la libertad y hasta la misma vida, a tal punto que el pillaje se convierte en un derecho (partidas circuitales); mientras que el legítimo derecho a la defensa es convertido en crimen.la ley

    La gran degeneración cultural y social que nos está enfermando mucho más que una virulenta pandemia es el deseo desordenado de quienes quieren vivir a costillas del prójimo; y esta no es una acusación temeraria, sino una realidad que se repite una y otra vez a lo largo de la historia humana y que hoy entre nosotros vuelve a asomar su horrorosa faz, ausente de vergüenza. Estamos evidenciando la brutal rapiña de lo público y de lo privado; y, cuando eso se convierte en lo común, la sociedad está camino al desastre.

    Entonces, y como nuevamente señala Bastiat, ¿cuándo se detiene el pillaje? Se detiene cuando llega a ser más doloroso y peligroso que la labranza del justo. El problema es que eso no va a ocurrir hasta que la población lo reconozca y se hastíe de semejante inmundicia empobrecedora.

    El hecho de que en Panamá todos sepamos que la corrupción está grabada en la misma constitución. Y peor, que se diga sin pena que, luego de una constituyente podríamos terminar con algo mucho peor. Los ejemplos sobran, tal como esa institución que osamos llamar Autoridad del Tránsito y Transporte, cuya actividad está viciada en corrupción. O muchos ejemplos más conocidos.  En fin, la ley no puede ser respetada sino hasta que la misma sea respetable; y nuestras leyes y, en gran medida sus legisladores, no son respetables ni cumplibles.

    Y, finalmente, cuando quienes dicen las cosas que estoy diciendo son señalados como teóricos subversivos, que vivimos en utopía, que buscamos la destrucción de la sociedad, bien podemos advertir que se acercan malos tiempos. En mi caso, como ya he señalado en diversas ocasiones, se ha intentado, desde instituciones del estado, evitar que hable en instituciones de la educación superior; pero no hay reparos para que allí hablen quienes promulgan caminos a Venezuela y tal. ¡Mejor vayamos despertando!

  • Una economía en UCI en dos tiempos

    Una economía en UCI en dos tiempos: este artículo toma una radiografía de algunos resultados económicos que comienzan y terminan con un denominador común: el mismo Ministro de Economía en Panamá.

    El mismo nos dejó un legado financiero sano (2009) y recibió una herencia financiera enferma (2019) luego de transcurridos sólo 10 años. ¿Podrá repetir la hazaña? Parecería que el camino tomado no deja mucho entusiasmo por ahora.

    economía en UCI

    El PIB desde el año 2003 hasta el 2019 se mantuvo en crecimiento sostenido. Con ciertas altas y bajas, alcanzó un promedio de 10.51% anual, ubicándose como uno de los más altos de América y del mundo, a pesar de haber sufrido los efectos de la crisis económica mundial del 2008 y el ataque exterior indiscriminado de los Panama Papers.

    economía en UCI

    Sin embargo, estas oscilaciones en el crecimiento, se iban a manifestar crudamente a partir del primer trimestre del año 2020, cuando comienza la pandemia del COVID 19, que desata una feroz “guerra” para controlar, minimizar y tratar de neutralizar los efectos devastadores en la salud, que bajo una falsa dicotomía entre salud o economía, dejó a un lado esta última, con los resultados que veremos a continuación.

    En la “batalla sanitaria” que nos encontramos desde hace más de un año se logró, hasta ahora, pudiera decirse que por ahora, se ha logrado controlar al virus;  con un costo altísimo, no solo sopesado en vidas, sino  también a nivel social y económico, reflejado en las cuentas estatales como privadas, tal y como ocurre en cualquier guerra bélica.

    Tan solo viendo estos gráficos se puede apreciar que la “Guerra COVID 19” desencadenó otras nuevas batallas; la “Batalla Económica” y la “Batalla Social”, ya declaradas, pero que aún no son asumidas conscientemente como tal. La que me ocupa hoy, la batalla económica, ya se venía librando silenciosamente, pero se expuso con toda su crudeza en este escenario post Covid en la economía que comienza a despuntarse.

    El siguiente gráfico reseña desde el año 2003 a la fecha, estos cambios que se iban gestando, en especial, respecto al uso de  la herramienta del endeudamiento estatal . Dicho endeudamiento,  ahora se esgrime como la única posibilidad frente a los daños en la economía que se produjeron debido a las medidas de contención del virus tomadas por el gobierno,  que básicamente generaron un corte del flujo de caja real de la economía.

    A partir de aquí cabe analizar los resultados de cada periodo de gobierno, con la finalidad de observar el impacto de las políticas públicas ejecutadas en la utilización del endeudamiento como motor del crecimiento en una economía.

    En el período presidencial de Martín Torrijos (2004/2009), el actual Ministro de Economía recibe como herencia una deuda de $10,026 millones en el año 2004, en una gestión compartida con el periodo de M. Moscoso, teniendo un crecimiento de 15.08%  respecto al 2003.

    En esta gestión se logra estabilizar la deuda, congelándola alrededor de los $10,500 millones, pasando de un valor diferencial de $1,314 millones a -33 millones en el 2008, representando un aumento promedio anual de tan solo 1.84%. Es decir, congelar y rebajar deuda, no implicó sacrificar el crecimiento del país,  ya que el PIB aumentó a un promedio anual de 12.63%, pasando de $15,013 millones en el 2004 a $27,117 en el 2009.

    Esto significó una disminución sostenida de la Relación Deuda Vs. PIB, siendo de 0.668 en el año 2004 a 0.415 en el 2009, con un diferencial de 0.253. Dicho de otra manera, por cada dólar de crecimiento del PIB, logra ahorrar $0,25 dólares.

    Estos resultados ponen de manifiesto que las políticas publicas ejecutadas fueron de carácter austero aplicando una filosofía de crecimiento en base al ahorro.

    Este legado económico influyó positivamente para que Panamá alcanzara en el 2010 el Grado de Inversión BBB-, otorgada por Fitch Ratings y ratificada por Standard & Poors y Moody’s, asumiéndose que las Calificadoras de Riesgo establecieron una relación límite de 0.40.

    En el periodo R. Martinelli (2009/2014) la deuda pasó de $10,972 millones a $18,231 millones, aumentando $7,259 millones, a un promedio anual de 10.74% sufriendo una fuerte aceleración (en valor porcentual), con respecto al período anterior (8.9% mayor).

    Así mismo el PIB aumentó a un promedio anual de 13.04%, sufriendo una leve aceleración (en valor porcentual), con respecto al período anterior (0,41% mayor).

    En cuanto a la Relación Deuda Vs. PIB pasó de 0.415 en el año 2009 a 0.365 en el 2014, continuando con una disminución sostenida hasta llegar a 0.344 en el año 2013 marcando el punto de inflexión de mínima logrado en el periodo total analizado.

    Estos resultados contribuyeron a la sostenibilidad y afianzamiento del Grado de Inversión, aunque refleja un cambio filosófico en las políticas públicas ejecutadas, poniendo en evidencia que se pasó de un crecimiento de la economía en base al ahorro a un crecimiento en base al endeudamiento.

    En el periodo J. C. Varela (2014/2019) la deuda pasó de $18,231 millones a $31,018 millones, aumentando $12,787 millones, a un promedio anual de 11.32%, sufriendo una leve aceleración (en valor porcentual), con respecto al periodo anterior (0.6% mayor).

    Así mismo el PIB aumentó a un promedio anual de 6.02%, marcando una acentuada desaceleración (en valor porcentual), con respecto al periodo anterior (7.02% menor).

    En cuanto a la Relación Deuda Vs. PIB paso de 0.365 en el año 2014 a 0.464 en el 2019, continuando con un aumento sostenido iniciado en año 2014.

    Estos resultados muestran una continuidad en las políticas públicas ejecutadas, basadas en la filosofía de «crecimiento» en base al endeudamiento, con resultados deficientes y exacerbados dado que, por un lado, la deuda continuó en aumento, pero el crecimiento (PIB) sufrió una disminución porcentual progresiva y, por otro lado, pone en riesgo la Calificación de Grado de Inversión, dado que la tendencia en continuo aumento de la relación Deuda Vs. PIB sobrepasó el límite sostenido por las calificadoras (0,40) en el 2019 para la economía panameña.

    En el año 2019 se inicia el periodo de Laurentino Cortizo, en donde el Ministro de Economía recibe una herencia de $31,018 millones de deuda (2.8 veces más de lo que dejó 10 años antes), un PIB de $66,801 (2.4 veces de lo que dejó en el 2009) y una relación Deuda Vs. PIB creciente (habiéndola dejado con tendencia decreciente). A esta herencia con indicadores que presentan tendencias desfavorables, a los nueve meses de gestión se le suma la paralización económica como consecuencia de la “Guerra COVID 19” provocando el inicio de una “Batalla Económica” que apenas está comenzando.

    La “Batalla Sanitaria” dejó como consecuencia en el 2020 una abrupta caída del PIB de 20.75% en tan solo 9 meses, equivalente a $13,863 millones (valor mayor al PIB total del 2003). El año cierra con un valor absoluto de $52,938 millones, cifra similar al resultado del primer trimestre del 2015, o sea que retrocedió 5 años, situación que se mantendría proporcional en el 2021, si se diera la proyección de crecimiento pronosticada por el Banco Mundial de 9.0%.

    En cuanto a la deuda, el 2020 cerró en $36,960 millones, acusando un aumento porcentual de 19.15%, equivalente a una variación diferencial de $5,941 millones con respecto año anterior (sin pandemia). Esta situación también se mantendría en el 2021 al aumentar la deuda en $6,000 millones (según lo expresado por el Ministro de Economía en estos días), para llegar a los $42,961 millones.

    Además, en el 2020 la relación Deuda Vs. PIB creció abruptamente escalando de 0.464 (en el 2019) a 0.698, representando un diferencial de 0.234 y sobrepasando en 0,268 el límite sostenido por las calificadoras (0,40), pudiendo llegar a 0,745 en el 2021 de darse los pronósticos ya mencionados, sobrepasando el límite del Grado de Inversión por 0.345.

    De acuerdo a los indicadores del PIB y la Deuda, la situación no cambiaría sustancialmente para el año 2021, aunque sí se agravaría- aún más- y llegaría a niveles insostenibles para mantener el Grado de Inversión actual.

    Por otra parte, los Ingresos Corrientes percibidos por el Gobierno Central se mantuvieron en crecimiento sostenido desde el 2003 hasta el 2013 (durante 10 años). En el año 2014 (gestión compartida entre el Gobierno de R. Martinelli y J. C. Varela) se produjo una disminución significativa  de los ingresos de 7.86%, equivalentes a $591 millones, para cerrar el año en $6,927 millones.

    Desde este punto, retoma en alza, tardando 2 años (2016) para equiparar en valor absoluto el máximo logrado en el 2013 que fue de $7,517, para alcanza otro pico máximo de recaudación en el 2018 con $9,011 millones.

    En el año 2019 (sin pandemia) en una gestión compartida entre J. C. Varela y N. Cortizo, los Ingresos disminuyen significativamente un 8.34% (casi medio punto más que la caída del 2014) seguido de una nueva abrupta caída de 19.77% en el 2020, año de la pandemia (un 11.91% más que la caída del 2014) equivalente a $1,633 millones (cifra casi similar al total de ingresos percibidos en el 2003), para lograr cerrar el año con un valor de $6,626 millones.

    Los Ingresos Corrientes en el 2020 se retrotraen en valor absoluto a la cifra alcanzada a mediados del año 2014 (o sea 6 años de retroceso).

    Si se compara la experiencia del 2014, en donde se perdieron 2 años, para recuperarse de una caída de 7.86%, en el caso de repetirse la historia, recuperar la caída del 2019/20 de 28.11%, llevaría por lo menos 7 años, o sea que en el 2027 se equipararía (a valor constante) con la cifra pico del año 2018 (en esta estimación no se contempla la inflación).

    Según lo estimado por el Ministro de Economía, los Ingresos Corrientes en el 2021 podrían aumentar a $7,489 millones logrando una recuperación de 13.02%, con lo que se equipararía a lo percibido en el 2016, achicando la brecha en un año (o sea 5 años). De acuerdo a ello, se debería suponer que los Gastos corrientes también se tendrían que retrotraer al año 2016 para estar en una situación similar, pero como se verá a continuación los gastos solo se retrotraerían al valor de 2019 (esto no se ve nada bien).

    En cuanto a los Gastos Corrientes efectuados por el Gobierno Central desde el 2003 hasta el 2019 se mantuvieron con una tendencia al alza, con ciertas altas y bajas, alcanzando un crecimiento promedio de 9.25% anual.

    Para el periodo 2014 al 2019 el Gasto aumentó en promedio un 9.84%, pasando de $5,737 millones a $9,091 millones, representando un diferencial de $3,354 millones.

    Y respecto al año 2020 los Gastos disminuyeron significativamente un 12.09%, equivalente a $1,099 millones con respecto al año anterior, para cerrar en $7,992 millones, cifra similar a los Gastos Corrientes efectuados a inicios del 2018.

    Según lo estimado por el Ministro de Economía, los Gastos Corrientes en el 2021 podrían aumentar a $8,833 millones lo que implica una cifra cercana al pico del 2019 (año pre pandemia).

    Al considerar la relación de Gastos Corrientes Vs. Ingresos Corrientes durante 8 años (periodo 2010 al 2018 se mantuvo por debajo del punto de equilibrio (por cada dólar ingresado se gastó menos de 1 dólar).

    En el 2019 (año sin pandemia) la relación pasó a ser de 1,10, (por cada dólar ingresado se gastó $1,10), sobrepasando el punto de equilibrio en un 10,0% y aumentando un 20.02% respecto al año anterior. Es decir, que se pasó del superávit al déficit.

    En el 2020 (año de pandemia), la relación continúa en aumento (9,58% más) pasando a ser de 1,21 (por cada dólar ingresado se gastó $1,21), sobrepasando aún más el punto de equilibrio en un 21% (por cada dólar ingresado se gastó $1,21), quedando a un nivel superior del pico alcanzado en el 2009.

    Según los Ingresos Corrientes y Gastos Corrientes previstos por el ministro para el 2021, la relación daría como resultado 1.18, por lo que indicaría que la situación no cambiaría sustancialmente. Cabe aclarar que este diferencial (Ingresos Corrientes menos Gastos Corrientes) se refiere al flujo de caja generado en Operaciones. Por lo tanto, sólo a ese renglón puedo estimar el déficit o superávit correspondiente.

    Sector privado, su endeudamiento.

    En cuanto al Sector Privado, la deuda reflejada por los saldos de créditos locales del Sistema Bancario, reflejan un continuo crecimiento desde el año 2003 al 2019 a un promedio anual de 10.45%, disminuyendo levemente en el 2020 en 1.66%, reflejando las consecuencias de las restricciones impuestas en la “Batalla Sanitaria”.

    El año 2020 cerró con un saldo de $54,292 millones, superando en $1,354 millones al alicaído PIB y en $17,332 millones a la Deuda del Sector Público. Si la Deuda Pública asusta, la Deuda Privada con los Bancos asusta mucho más, eso sin contar los otros tipos de deudas que mantienen los privados.

    Al comparar los saldos del 2010 y los del 2020, de los cuatro principales sectores que aglutinan alrededor del 86% del saldo total, se observa a nivel general que este porcentaje no varió sustancialmente en los últimos 10 años. A nivel especifico, la composición del saldo destinado al Comercio sufrió una caída de 7.1%, pasando de 26.6% en el 2010 a 19.5% en el 2020, mientras que el Hipotecario subió un 5.7% pasando del 27.5 al 33.2%, al igual que el Consumo Personal lo hizo en un 1.6% pasando de 21.2% al 22.8% y la Construcción que pasó de 10.2% al 10.7% incrementándose 0.5%. El resto de los sectores en conjunto disminuyó su saldo en 0.7% pasando de 14.6% al 13.9%.

    Si se asocian los sectores con cierto grado de dependencia, la Construcción creció casi el doble que las Hipotecas, mientras que el Consumo Personal casi se quintuplicó frente al Comercio. Y  creció 2,4  veces en los últimos 10 años, o sea, un diferencial de $7,162 millones más respecto a los iniciales $ 5,207 millones en el 2010. El problema con este gasto (consumo personal) es que el mismo, mayormente, no tiene un activo que lo respalde, es un gasto de una sola vez sin generación de activo alguno.  En otras palabras, en el caso de endeudarse para la compra de una propiedad (hipotecario), siempre existirá esa propiedad o inversión. Un gasto efectuado con tarjeta de crédito, normalmente, es de un solo uso y se extingue al momento sin generar activo alguno.

    Una alerta muy importante que surge a raíz de este análisis, es que generalmente, el crédito personal está respaldado por el trabajo (la ficha de la CSS que se solicita por ejemplo); al haberse al menos duplicado la tasa de desocupación según diversas estimaciones, quiere decir que posiblemente la mitad de los saldos de los créditos al consumo, personales, tengan dificultades para ser honrados, a menos que hubiera suficiente capacidad de ahorro que no estarían demostrando los números a priori.

    Posiblemente, tomando en cuenta esta situación, se explique que el sector bancario, que siempre toma recaudos para mantener mas o menos estable la salud del sistema mediante la provisión de fondos para préstamos (incobrables por ejemplo), haya ido en constante aumento en los últimos años. La provisión  es un buen indicador para observar el nivel de confianza e incertidumbre en el fiel cumplimiento de las obligaciones crediticias asumidas.

    Desde el 2003 al 2015 las provisiones fluctuaron entre un valor mínimo de $404 millones a un máximo de $642 millones, marcando una franja de oscilación de $238 millones. En el 2016 comienzan a subir desde $662 millones a $2,033 millones marcando un diferencial de $1,371 millones.

    Esto refleja que durante 12 años el Sistema Bancario se mantuvo medianamente estable hasta el 2015.  En el año 2016 y 2017 comienza a mostrar cierto grado de endurecimiento puesto de manifiesto al provisionar $282 millones más que en el 2015. Endurecimiento que se acentúa en el 2018 y 2019 al provisionar $623 millones más que en el 2017 (más del doble que los dos años anteriores) para llegar al 2020 provisionando $638 millones (en un solo año superó la cantidad de los dos años anteriores juntos).

    Para terminar, aplicando términos sanitarios, tan de moda en estos tiempos: esta radiografía da algunos indicios, entre otro tantos, del estado de gravedad en que se encuentra la economía y, por ende, la amenaza que recaerá en la situación social al sufrir las consecuencias. Esta situación amerita una urgente internación directa en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El resultado dependerá si se afronta la enfermedad con el diagnóstico correcto y del tipo de tratamiento que se le dé. Lo que queda claro, que ni el sector privado ni mucho menos el sector público, tienen comodidad ni capacidad para seguir endeudándose. Ese no es el camino, tal como quedó demostrado en el primer tiempo, cuando la base del crecimiento fue el ahorro y no la deuda.

  • Día del beso, que se perdió con el sentido común

    “Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… ¡Yo no sé qué te diera por un beso!”, Gustavo Adolfo Bécquer.

    La cultura occidental hace agua por todos lados y es que el racionalismo la inundó desprestigiando a la metafísica, ciencia que cultivaron los griegos como Aristóteles, y a la teología que, como método científico, es independiente de religiones particulares.

    Sintetizando, la metafísica dice que existe un orden en el cosmos para el desarrollo de la vida que la pequeñez del hombre no puede alterar, y la teología asegura que Dios ha creado al universo para el bien, “a su imagen y semejanza”, y esta omnipotencia no puede ser, ni remotamente, desafiada por el cerebro humano. Así, los “religiosos” que no sigan a la teología deben revisar sus creencias porque resultan esotéricas, fetichistas.

    Por ello es que el racionalismo -pseudo religión y pseudo ciencia, decía el destacado epistemólogo Paul Feyerabend- que pretende controlar al cosmos con la “razón” humana, necesita desprestigiar a la metafísica y a la teología. Y ha montado a los Estados modernos que se creen capaces de cuidar y hasta diseñar la vida humana (la “nueva normalidad”).

    De estas ciencias surge que no pueden existir amenazas naturales contra el desarrollo y crecimiento de la vida, o sea, es irreal la posibilidad de la existencia de una “pandemia” que ponga en jaque a la humanidad y quienes esto creen, además, desoyen al sentido común (sensus communis), como lo describe Tomás de Aquino, que unifica los datos del episodio perceptivo, y le da al sujeto la certeza del hecho que está viendo, oyendo, etcétera.

    Por el contrario, la fantasía o imaginación según Tomás es un instrumento cognitivo que cree reales hechos solo pensados por la mente humana. Como señala Feyerabend, suele ser mucho más acertado el sentido común de las personas cuyos propios intereses están en juego, que las decisiones -las fantasías- de lejanos “expertos” racionalistas subidos en una torre de marfil ridículos al punto de decir que trabajar y socializar no es saludable.

    Son estos “expertos” quienes inventaron esta falsa pandemia que los números desmienten, ya que los muertos totales en el mundo a casi año y medio de comenzada son apenas el 0,04% de la población global. Y ahora, pretenden asustar con la cantidad de contagios, claro que se aseguran de no revelar que lo normal es que, en una temporada de gripe, se contagie alrededor del 70% de la población, es decir, más de 5 mil millones de personas en todo el mundo y la mayoría ni se entera.

    Como cada día aumentan los testeos, se detectan más casos y los gobiernos utilizan el “aumento de casos” para asustar, y la gente en pánico agrava su situación y concurre a hospitales ante síntomas mínimos.

    Y, además de las gravísimas consecuencias de los confinamientos, nos quieren dejar sin el beso cuyo día internacional se festejó el 13 de abril y que es una manifestación universal de afecto y alegría que ya aparecía en el Antiguo Testamento.

    Algunos científicos creen que besar es un comportamiento instintivo con raíces en la biología. Junto con la oxitocina y la dopamina que provocan afecto y euforia, besar libera serotonina, otra sustancia que incrementa el bienestar y la felicidad, y moviliza 146 músculos e intercambia 80 millones de bacterias nuevas, lo que no debe asustar, es natural.

  • Las economías más pequeñas ven grandes oportunidades en el pacto comercial digital

    Chile, Nueva Zelanda y Singapur lanzaron el Acuerdo de Asociación de Economía Digital este año. Ahora Canadá está tratando de unirse, y es probable que otros le sigan.

    Por Jay Heisler

    En un mundo repleto de organizaciones económicas y comerciales internacionales, la mayoría de ellas mejor conocidas por siglas como OMC, OCDE, APEC, ITO, TPP y MERCOSUR, ¿quién necesita una más?

    Aparentemente Canadá, que está ansiosamente buscando unirse a Chile, Nueva Zelanda y Singapur en una nueva agrupación conocida como Acuerdo de Asociación de Economía Digital, o DEPA.

    Los tres signatarios de la DEPA aún están considerando la oferta de Canadá para unirse a la alianza, que entró en vigencia hace apenas tres meses, aunque Chile aún debe ratificar su participación. Otros países interesados ​​en unirse son Japón, Corea del Sur y Gran Bretaña.

    El atractivo de DEPA, según los analistas, radica en su enfoque limitado en temas digitales y en el hecho de que no existe un gran poder económico entre sus miembros para dominar las discusiones y ahogar a los países más pequeños.

    «Los tres signatarios de DEPA son todos grandes países comerciales pero economías relativamente pequeñas», dijo a la VOA el profesor de la Universidad de Toronto, David Wolfe.

    “El desafío para ellos, y para Canadá, es que la era multilateral está efectivamente muerta”, creando un espacio para agrupaciones como DEPA donde los países más pequeños pueden disfrutar de una mayor influencia en el trato con otras naciones.

    Los funcionarios de DEPA dicen que la asociación está diseñada para enfocarse en temas específicos, incluida la Inteligencia Artificial (IA), las identidades digitales y la inclusión digital. La inclusión digital incluye, por ejemplo, el compromiso de Nueva Zelanda con su población maorí.

    “El DEPA es un acuerdo plurilateral abierto e independiente al que pueden unirse otros miembros de la Organización Mundial del Comercio”, dice un comunicado en el sitio web del gobierno canadiense. “Está construido como un acuerdo vivo, que permite actualizaciones y modernizaciones continuas según sea necesario”.

    Wolfe dijo que Canadá probablemente se sienta atraído por DEPA porque es un acuerdo en transición con mucho espacio para crecer. «Mi sospecha es que ven la oportunidad de entrar relativamente temprano en la planta baja, poner sobre la mesa nuestros intereses comerciales y de negociación», dijo.

    «Creo que la agenda de Nueva Zelanda, y estoy seguro de que Canadá comparte esto, es negociar esto entre un pequeño número de economías relativamente pequeñas, obtener un marco que sirva bien a nuestros intereses y luego afirmarlo en acuerdos bilaterales y multilaterales, incluida la OMC».

    Wolfe agrega que los tres países signatarios iniciales son “todos relativamente iguales en el poder. Ninguno de estos tres países va a dominar las relaciones”.

    Los expertos dicen que para Nueva Zelanda, el acuerdo brinda una oportunidad para expandir tanto su influencia como sus oportunidades económicas.

    «Los funcionarios aquí no hablan mucho sobre el poder blando», dijo el experto en defensa con sede en Nueva Zelanda, Stephen Hoadley, en una entrevista. “Simplemente lo hacen de manera inconsciente y consciente, porque esa es la naturaleza del espíritu liberal de Nueva Zelanda. Nueva Zelanda es un ejemplo de poder blando. Casi no tiene poder».

    Mientras tanto, dijo Hoadley, Nueva Zelanda está interesada en «lograr que los productos neozelandeses accedan a mercados protegidos por gobiernos a veces proteccionistas».

    «Esta ha sido la política básica de Nueva Zelanda desde que Gran Bretaña se unió a la UE hace medio siglo», agregó, y señaló que la DEPA llega en un momento en que el país está negociando un nuevo acuerdo comercial con Gran Bretaña y la UE.

    Hoadley dijo que Singapur y Chile eran socios naturales de DEPA, ya que «estos tres socios han sido durante mucho tiempo líderes en la liberalización comercial».

    DEPA «establece un ejemplo de cooperación entre las economías democráticas de libre mercado de Asia y el Pacífico en contraste con la de China», agregó.

    Para Singapur, el atractivo de DEPA tiene mucho que ver con las tendencias actuales en la región del Indo-Pacífico.

    «Existe un enorme potencial digital en Asia», dice Steven Okun, senior asesor de McLarty Associates con sede en Singapur. Pero existe el riesgo de que el potencial no se aproveche por completo debido a «la preocupante tendencia al aumento del proteccionismo digital».

    “Por ejemplo, Indonesia continúa inhibiendo el comercio digital al mantener regulaciones relacionadas con los datos que cambian rápidamente y, a menudo, son opacas. Si bien el gobierno ha reducido algunas restricciones, incluido el permitir que los bancos comerciales y las compañías de seguros transfieran y almacenen algunos datos en el extranjero, la legislación reciente ha sido en gran medida proteccionista «.

    Vietnam también continúa «impidiendo el comercio internacional de servicios digitales», dijo Okun, quien se desempeñó como asesor general adjunto en el Departamento de Transporte de Estados Unidos durante la administración Clinton. Actualmente es gobernador de la Cámara de Comercio Estadounidense en Singapur.

  • Mascarillas de uso diario, ¿están libres de efectos secundarios indeseables y peligros potenciales?

    Un estudio reciente, del 20 de Abril 2021, publicado por la revista académica suiza MDPI, en su capítulo  International Journal of Environmental Research and Public Health, cuya dirección académica es llevada a cabo por Paul B. Tchounwou, encontró que el uso prolongado de mascarillas conlleva efectos adversos para la población en general.

    Dicho estudio fue conducido por los investigadores privados Kai Kisielinski, Paul Giboni, Stefan Funken desde Alemania, junto al Institute of Molecular and Cellular Anatomy (MOCA), al Institute of Pathology, al Institute of Neuroscience and Medicine, al Institute of Neurosurgical Pathophysiology, University Medical Centre of the Johannes Gutenberg University of Mainz Langenbeckstr y al Department of Psychology, FOM University of Applied Sciences, todos ellos también de Alemania.

    A continuación, se citan casi textualmente, los principales hallazgos del estudio, cuya completa investigación, puede encontrarse citada al final de este artículo.

    Muchos países introdujeron el requisito de usar máscaras en espacios públicos para contener el SARS-CoV-2, lo que lo convirtió en un lugar común en 2020. Hasta ahora, no ha habido una investigación exhaustiva sobre los efectos adversos para la salud que pueden causar las máscaras. El objetivo de la investigación era encontrar, probar, evaluar y compilar efectos secundarios relacionados científicamente probados del uso de máscaras. Para una evaluación cuantitativa, se referenciaron 44 estudios, en su mayoría experimentales, y para una evaluación sustantiva, se encontraron 65 publicaciones. La literatura reveló efectos adversos relevantes de las mascarillas en numerosas disciplinas. En este trabajo los investigadores se refieren al deterioro psicológico y físico así como a los múltiples síntomas descritos por su presentación consistente, recurrente y uniforme desde diferentes disciplinas como el Síndrome de Agotamiento Inducido por Máscara (MIES). La evaluación objetivada evidenció cambios en la fisiología respiratoria de los usuarios de máscara con una correlación significativa de caída de O2 y fatiga (p 0.05), una co-ocurrencia agrupada de insuficiencia respiratoria y caída de O2 (67%), máscara N95 y aumento de CO2 (82%), Mascarilla N95 y gota de O2 (72%), mascarilla N95 y dolor de cabeza (60%), insuficiencia respiratoria y aumento de temperatura (88%), pero también aumento de temperatura y humedad (100%) debajo de las máscaras. El uso prolongado de mascarillas por parte de la población en general podría tener efectos y consecuencias relevantes en muchos campos médicos.

    Al comienzo de la propagación del nuevo patógeno SARS-CoV-2, fue necesario tomar decisiones de gran alcance incluso sin datos científicos explícitos disponibles. La suposición inicial fue que las medidas de emergencia pandémica se establecieron para reducir la amenaza aguda del sistema de salud pública de manera efectiva y rápida.

    En abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el uso de mascarillas solo para personas sintomáticas, enfermas y trabajadores de la salud y no recomendó su uso generalizado.

    En junio de 2020, cambiaron esta recomendación para respaldar el uso generalizado de máscaras en, por ejemplo, lugares concurridos. La OMS no recomendó el uso general o acrítico de máscaras para la población general y amplió su lista de riesgos y peligros en solo dos meses. Si bien la directriz de abril de 2020 destacó los peligros de la autocontaminación, las posibles dificultades respiratorias y la falsa sensación de seguridad, la directriz de junio de 2020 encontró efectos adversos potenciales adicionales como dolor de cabeza, desarrollo de lesiones cutáneas faciales, dermatitis irritante, acné o mayor riesgo de contaminación en espacios públicos debido a la eliminación inadecuada de las mascarillas.

    Sin embargo, bajo la presión de un número absoluto cada vez mayor de pruebas positivas de SARS-CoV-2, muchos prescriptores extendieron el uso de la mascarilla según determinados momentos y situaciones, siempre justificado por el deseo de limitar la propagación del virus. Los medios de comunicación, numerosas instituciones y la mayor parte de la población apoyaron este enfoque.

    Entre la profesión médica y los científicos, los usuarios y observadores de dispositivos médicos, ha habido simultáneamente llamamientos para un enfoque más matizado. Si bien ha habido una polémica discusión científica en todo el mundo sobre los beneficios y riesgos de las máscaras en los espacios públicos, al mismo tiempo se convirtieron en la nueva aparición social en la vida cotidiana en muchos países.

    Aunque parece haber un consenso (entre los responsables de la toma de decisiones que han introducido las mascarillas obligatorias), de que se justifican las exenciones médicas, en última instancia es responsabilidad de los médicos individuales sopesar cuándo recomendar la exención de las máscaras obligatorias. Los médicos tienen un conflicto de intereses con respecto a este asunto. Por un lado, los médicos tienen un papel de liderazgo en el apoyo a las autoridades en la lucha contra una pandemia. Por otro lado, los médicos deben, de acuerdo con el ethos médico, proteger los intereses, el bienestar y los derechos de sus pacientes con la atención necesaria y de acuerdo con el estado reconocido de los conocimientos médicos.

    Un análisis cuidadoso de riesgo-beneficio es cada vez más relevante para los pacientes y sus médicos con respecto a los posibles efectos a largo plazo de las mascarillas. La falta de conocimiento de la legitimidad jurídica, por un lado, y de los hechos científicos médicos, por otro, es motivo de incertidumbre entre los colegas clínicamente activos.

    El enfoque del estudio está centrado en los efectos negativos en consonancia con Villalonga-Olives y Kawachi. La búsqueda bibliográfica se centró en los efectos negativos adversos de las máscaras, en particular para señalar los riesgos, especialmente para ciertos grupos de pacientes.

    Scoping review flow diagram according to the PRISMA scheme

     

    No solo se encontró evidencia en la literatura revisada de mascarillas de posibles efectos a largo plazo, sino también evidencia de un aumento en los efectos directos a corto plazo con un mayor tiempo de uso de la mascarilla en términos de efectos acumulativos para: retención de dióxido de carbono, somnolencia, dolor de cabeza, Sensación de agotamiento, irritación de la piel (enrojecimiento, picazón) y contaminación microbiológica (colonización de gérmenes).

    La revisión de la literatura efectuada muestra que tanto las personas sanas como las enfermas pueden experimentar el síndrome de agotamiento inducido por máscaras (MIES), con cambios y síntomas típicos que a menudo se observan en combinación, como un aumento en el volumen del espacio muerto respiratorio, aumento de la resistencia respiratoria, aumento del dióxido de carbono en sangre, disminución de la saturación de oxígeno en sangre, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de presión arterial, disminución de la capacidad cardiopulmonar, aumento de la frecuencia respiratoria, disnea y dificultad para respirar , dolor de cabeza, mareos , sensación de calor y humedad, disminución de la capacidad de concentración , disminución de la capacidad de pensar , somnolencia, disminución de la empatía percepción, barrera cutánea deteriorada función con picazón ,acné, lesiones e irritación cutáneas, fatiga y agotamiento percibidos en general.

    En general, la frecuencia exacta de la constelación de síntomas descritos MIES en la población que usa máscaras sigue sin estar clara y no se puede estimar debido a datos insuficientes.

    Teóricamente, los efectos inducidos por la máscara de la caída de oxígeno en los gases en sangre y el aumento de dióxido de carbono se extienden al nivel celular con la inducción del factor de transcripción HIF (factor inducido por hipoxia) y un aumento de los efectos inflamatorios y promotores del cáncer y pueden, por tanto, también influyen, negativamente en los cuadros clínicos preexistentes.

    Unfavorable mask effects as components of Mask-Induced Exhaustion Syndrome (MIES). The chemical, physical and biological effects, as well as the organ system consequences mentioned, are all documented with statistically significant results in the scientific literature found

     

    Para los científicos, la perspectiva del uso continuo de máscaras en la vida cotidiana sugiere áreas para futuras investigaciones. En “nuestra opinión”, señalan los investigadores, “es deseable realizar más investigaciones en los campos ginecológico (fetal y embrionario) y pediátrico, ya que los niños son un grupo vulnerable que enfrentaría las consecuencias más prolongadas y, por lo tanto, más profundas de un uso de mascarillas potencialmente riesgoso. La investigación básica a nivel celular sobre la activación inducida por máscara del factor de transcripción HIF con potencial promoción de inmunosupresión y carcinogenicidad también parece ser útil en esta circunstancia. Nuestra revisión del alcance muestra la necesidad de una revisión sistemática”.

    Los cambios descritos relacionados con la mascarilla en la fisiología respiratoria pueden tener un efecto adverso sobre los gases en sangre del usuario subclínicamente y en algunos casos también clínicamente manifestarse y, por lo tanto, tener un efecto negativo sobre la base de toda la vida aeróbica, la respiración externa e interna con influencia en una amplia variedad de sistemas orgánicos y procesos metabólicos con consecuencias físicas, psicológicas y sociales para el ser humano individual.

    En cualquier caso, el MIES potencialmente desencadenado por máscaras contrasta con la definición de salud de la OMS: “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia”.

    Todos los hechos científicos encontrados en el trabajo de investigación amplían la base de conocimientos para una visión diferenciada del debate de las máscaras. Esta ganancia puede ser relevante para los tomadores de decisiones que tienen que lidiar con el tema del uso obligatorio de mascarillas durante la pandemia bajo constante revisión de proporcionalidad, así como para los médicos que pueden asesorar a sus pacientes de manera más apropiada sobre esta base. Para determinadas enfermedades, teniendo en cuenta la bibliografía encontrada en este estudio, también es necesario que el médico tratante sopese los beneficios y los riesgos con respecto a la obligación de una mascarilla. Con una consideración general estrictamente científica, una recomendación para la exención de la mascarilla puede justificarse en el marco de una evaluación médica.

    Además de proteger la salud de sus pacientes, los médicos también deben basar sus acciones en el principio rector de la Declaración de Ginebra de 1948, revisada en 2017. De acuerdo con esto, todo médico promete anteponer la salud y la dignidad de su paciente y, incluso bajo amenaza, no utilizar sus conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades civiles. En el marco de estos hallazgos, por lo tanto, los investigadores propagan una acción explícita, médicamente juiciosa y legalmente compatible en consideración de la realidad científica fáctica contra una afirmación predominantemente basada en supuestos de una efectividad general de las máscaras, siempre teniendo en cuenta los posibles efectos individuales no deseados para el paciente y el usuario de la mascarilla en cuestión, totalmente de acuerdo con los principios de la medicina basada en la evidencia y las directrices éticas de un médico.

    La investigación completa y sus resultados pueden bajarse aquí.

  • El látigo del miedo, la herramienta probada de control

    A través del tiempo el látigo ha sido instrumento de control y sumisión. Hoy, que ya hemos superado el uso desinhibido de esa brutal herramienta, los que buscan arrear han echado mano a otras herramientas de control más sutiles, pero igualmente o hasta más efectivas; me refiero a «el látigo del miedo» o del espanto. El miedo es una característica animal de sobrevivencia. Sin miedo nuestras probabilidades de sobrevivir disminuyen notablemente. Pero, los miedos pueden ser tanto reales como imaginarios y, exagerados, se pueden tornar peligrosos. El terrorismo es uno de los métodos más eficaces que infunde miedo para facilitar el control y la sumisión.

    Son muy variadas las formas de infundir espanto y sumisión, unos más velados que otros; tal como leyes que garantizan inmunidad contra despidos. Si yo soy gobierno y te garantizo ingresos e inmunizo contra el despido, igual te puedo retirar el ingreso y hacer que te despidan; y así los politicastros ejercen control sobre sindicatos y sindigarcas, como también entran en coyunda con una clientela de comerciantes e industriales.

    Por otro lado, quienes buscan controlar al prójimo, no sólo se valen del miedo sino de la ignorancia que promueven a través de sistemas educativos centralizados, que más que educar lo que hacen es adoctrinar. No hay mejor forma de controlar que la promesa de dádivas en una mano, con el rejo de miedo en la otra.

    Hoy, que a los politicastros del mundo se les presentó la herramienta terrorífica del COVID, se han afanado en ponerla a buen uso. Sin embargo, con el aumento de las comunicaciones, muchos ya advierten la tramoya y ello hace peligrar la dominación del estado profundo; y con ello arrecian sus artimañas de control.

    En la historia los gobiernos nacen de la conquista violenta; pero con el tiempo la gente clama liberación, tal como sucedió con la independencia de los EE.UU. de Inglaterra, y la creación del pacto constitucional de mayor libertad en la historia humana.

    Sin embargo, la herramienta del miedo tiene límites. Es algo así como el chico en la escuela que lo molestan y atormentan hasta que le colman y entonces viene la ¡sorpresa!.  Desafortunadamente, pasa el tiempo y bajamos la guardia, dando oportunidad a los inescrupulosos de ingeniar nuevas formas de control. En los años setenta fue el enfriamiento global, luego el calentamiento y hoy el acuerdo verde. Así, pervertidos gobernantes ingenian nuevas formas de infundir miedo y controlar; manteniendo a sus rebaños semovientes dóciles al aumento de impuestos, al uso de máscaras más allá de lo sensato, a los encierros y prohibición de reunión en iglesias, pero no en casinos,  gubernamentales y tal.

    En artículo reciente en GCC Views se nos informa sobre el Neuralink de Elon Musk, chip que pretenden implantar en el cerebro humano para el 2022. La innovación tecnológica es algo maravilloso. Tristemente están los inescrupulosos que ven en ello el nuevo látigo.

    En el Panamá de 300,000 funcionarios públicos al mando de ministros, directores, comisionados y tal, se pasan todo el día ingeniando nuevas trabas o formas de justificar su intromisión en nuestras vidas.  Dilapidan ingentes recursos económicos que serían mucho más útiles en manos de quienes saben producirlos y, de hecho, los producen, creando oportunidades para salir de la pobreza.

    No hay que temer al libre mercado sino a los ejércitos de parásitos que están en o fuera de los gobiernos, dañando al buen funcionario. Los de adentro llegan con cada nueva elección. Por fuera del gobierno está toda su clientela sumisa y leal, que vende su alma al mejor postor al son de “no a la privatización”.

  • Por qué el mercado negro del cannabis de Canadá sigue prosperando a pesar de su legalidad

    Tras la legalización exitosa del cannabis para uso médico en 1999, Canadá implementó una legislación en 2018 que permite el uso recreativo de la planta y sus derivados. Pero cuando el consumo de cannabis recreativo se volvió legal, Health Canada tardó un tiempo en procesar las licencias de los nuevos dispensarios legales sin cita previa; y hubo un período de tiempo en el que muchos de los dispensarios ilegales, muchos de los cuales proporcionaban productos a los pacientes con fines médicos y para uso recreativo, fueron cerrados pero sus contrapartes legales aún no habían sido aprobados.

    Los cambios regulatorios ahora han reducido las restricciones sobre los tipos de productos que los productores médicos autorizados pueden vender, pero algunos productos que los pacientes encontraron útiles todavía no están disponibles. Además, algunos pacientes estaban acostumbrados a tomar productos que no estaban disponibles en la vía médica legal, por ejemplo comestibles (galletas, caramelos, etc.) o supositorios.

    Los canadienses compraron más de $ 2.6 mil millones en productos legales de cannabis recreativo en 2020, más del doble de la cantidad comprada el año anterior, según las cifras de ventas minoristas canadienses de fin de año de Statistics Canada.

    StatsCan mostró que el mercado recreativo de Canadá se situó en 2.620 millones de dólares el año pasado, un 120% más que en 2019. El año terminó con aproximadamente 1.400 tiendas de cannabis con licencia operando en Canadá, frente a las 760 tiendas a fines de 2019. Los productores estadounidenses vendieron por valor de 18.300 millones de dólares productos de cannabis el año pasado, un aumento del 71% con respecto a 2019, según Leafly.

    Las ganancias en las ventas se producen en medio de un año turbulento en el sector del cannabis de Canadá en el que COVID-19 pesó mucho en los minoristas, con un control policial centrado en tiendas minoristas sin licencia y un estricto monopolio provincial para pedidos y entregas legales en línea. Siguieron abriéndose nuevas tiendas en todo el país, con los nuevos formatos de productos bajo el lema «Cannabis 2.0», como comestibles y extractos, que ayudaron a atraer nuevos consumidores al mercado.

    Un mosaico de leyes provinciales también ha dificultado la entrega de productos a los consumidores. Si bien es fácil comprar cannabis en algunos lugares, en otros las tiendas físicas no abundan y están distantes entre sí. Solo había cinco tiendas minoristas abiertas en Toronto en 2019, y todas estaban concentradas en el centro de la ciudad, lo que significaba que muchas personas tenían que conducir millas si querían comprar marihuana legal. El cannabis legal también es mucho más caro. Lo mismo pasó en Ontario, la provincia más poblada de Canadá, la burocracia y un límite en el número de puntos de venta de cannabis han hecho que el despliegue sea lento. Ademas, las recientes redadas policiales en el sur de Ontario han resultado en la incautación de miles de plantas por encima de los permisos federales. En declaraciones públicas, la policía dice que las organizaciones criminales están desviando el exceso de producción al mercado negro.

    Ontario continuó liderando el país con $ 727.5 millones en ventas el año pasado, seguido de Alberta con $ 573 millones de productos de cannabis vendidos, mostraron los datos de StatsCan. La mayoría de los observadores del mercado esperan que las ventas minoristas de cannabis de Canadá alcancen entre $ 5 mil millones y $ 8 mil millones al finalizar el año.

    En un intento de tomar medidas enérgicas contra el mercado ilícito, Health Canada ha publicado recientemente un plan para endurecer las restricciones sobre el cultivo de cannabis medicinal. El regulador citó una discrepancia percibida en la cantidad de cannabis medicinal cultivado, junto con las infracciones de licencias y los sitios utilizados para la «producción ilegal a gran escala».

    Aunque las ventas legales de cannabis superaron a las transacciones ilegales a fines de 2020, el enfoque del gobierno federal también sigue siendo regular la industria heredada. Ha acusado a algunos cultivadores médicos de abastecer al mercado gris, cuyo valor se estima en 2.900 millones de dólares anuales, y ahora quiere un poder extendido para eliminar sus licencias. En un documento de orientación para delinear las propuestas, el gobierno señaló un aumento constante en la cantidad de cannabis medicinal cultivado, mientras que la cantidad obtenida de los productores con licencia se mantuvo igual.

    Muchos denuncian que un minoría de productores médicos están explotando el sistema y que esas personas requieren investigación, en lugar de reformas industriales generalizadas. Llamar la atención sobre incidentes aislados y denunciar delitos con armas podría hacer que el público acepte las propuestas sin tener una visión completa del panorama. Existe el temor de que estas medidas se utilicen ampliamente para reducir sustancialmente la cantidad de cannabis medicinal disponible y su accesibilidad. Con la salud de cientos de miles en juego, la capacidad de obtener cannabis medicinal de una variedad de fuentes de manera conveniente es esencial para fortalecer la cadena de suministro y mitigar las deficiencias. Esto incluye el suministro de materias primas de alta calidad, como semillas y esquejes, que inspiran a los pacientes a cultivar en casa y reducen su dependencia de proveedores externos.

    Luego de las cifras analizadas, se puede concluir que la legalización sin desregulación o mejor dicho,  con excesiva burocracia, tampoco funciona. Como ha quedado demostrado, la excesiva regulación hace que la demanda no pueda ser satisfecha por la oferta, que se vuelca al mercado negro para proveerla, pero allí es cuando la legalización puede dar una imagen equivocada que favorece mercados negros, precios altos y evasión de impuestos. No es así, sino al contrario, porque la excesiva regulación favorece a unos pocos, se produce un embudo, un creciente oligopolio donde pocas empresas se reparten el mercado, se genera colusión de precios y al final, el consumidor se redirige al mercado negro para poder obtener el producto y a precios adecuados. El peligro de ello es que pueden utilizarse productos de baja calidad, peligrosos para la salud y hasta el mismo estado se perjudica al quedarse sin poder cobrar sus impuestos.

    Se necesita no solo legalización en Panamá, sino una amplia desregulación, dejar al mercado libre y abierto en competencia para que ella misma produzca las mejores ofertas, tanto en precio como en calidad. Sino, el problema actual de Canada se replicará de la misma forma, excepto que las instituciones locales, por ahora, no son las canadienses.

    Artículo redactado en colaboración por Ainara Gomez e Irene Giménez

  • Gobiernos y «regaliernos»

    Antes que nada, definamos términos: “Gobierno” es una institución a la cual un pueblo le encomienda la autoridad de ejercer ciertas normas de conducta social. Sugiero que no busquen la definición en diccionarios ya que estos, más que nada, nos presentan el uso que hoy damos a las palabras y no, necesariamente, su auténtico sentido. Por ejemplo, hoy día son muchos los gobiernos que se apartan de las normas constitucionales de su población, gobernando de forma discrecional y, hasta discriminatoria. De allí, que me he tomado la libertad de acuñar el nuevo vocablo “regalierno”; neologismo por “gobierno regalón” o del confisca, parte y reparte, para quedarse con la mejor parte.

    Veamos que la invención “regalierno” no es tan alocada ya que en el diccionario de la RAE encontrarán el término “regalero”, en desuso que se refiere al: “Empleado que en los sitios reales tenía el cuidado de llevar las frutas o flores al rey y demás personas a quienes acostumbraba regalárselas.” Tal vez podría igual llamarse “agentes de coima o coimeros”.

    En nuestro patio, la política la hemos convertido en instrumento de vileza y no de corrección. Recuerdo un diputado que luego de ser electo dijo: “Bueno, ahora tengo que recuperar los $300,000 que invertí para ser electo”; pero no habló nada del lucro que pretendía lograr. Ello me trae a mente el Anillo del Poder de Tolkien, el cual no es un simple cuento de ficción, pues encierra profundas verdades de nuestra existencia. Es la brutal fascinación que ejerce el Anillo que abre los portales a la venta de toda clase de favores. Y por sus propias palabras los podemos conocer. Hemos escuchado a uno y otro presidente panameño que sin pena alguna declaran que “si unos reciben es porque otros ofrecen”; cosa que los pintan de cuerpo y alma. Es como el pedófilo que dice: “Es que la menor se me ofreció”. ¡por supuesto! que ofertas sobrarán; lo triste es hacerse policía para recibir y aceptar regalías. Semejante actuar fomenta el aumento de las ofertas.

    Si le das la oportunidad a un enamorado del Anillo del Poder, le pasará igualito que a  Sméagol en la oda del Tolkien, quien se convierte en el desfigurado Gollum. A su vez, vemos a ministros que se asemejan a los Nazgûl – literalmente “espectro del Anillo”. Y la sombra de Mordor no sólo oscurece la tierra en Panamá sino en tantos otros países; hasta en los EE.UU., cuna de la libertad. El término regalierno no me vino así no más, sino que lo plagié del nuevo vocablo del inglés “giverment” que está en boga en los EE.UU. entre liberales clásicos.

    La genial Ayn Rand (1905-1982), novelita ruso-americana, filósofa, dramaturga y guionista, desarrolló el sistema conocido como el “objetivismo”, formuló la pregunta: ¿Por qué los humanos requieren una institución de gobierno? Su filosófica respuesta fue: Dado que la mente humana constituye su herramienta básica para sobrevivir, la forma de lograr conocimiento para guiar sus acciones es la libertad para pensar y para actuar en conformidad con su raciocinio y juicio. Pero el hombre no vive sino en sociedad, de la cual deriva enormes beneficios en intercambios de pensamientos y de bienes y servicios; todo lo que es conducente a la sobrevivencia, siempre que se den las condiciones propicias para ello.

    A través de generaciones el ser humano ha ido derramando conocimientos que enriquecen a la sociedad. Y el otro elemento fundamental, no sólo del relevo de conocimiento sino del aumento del potencial de desarrollo, nos ha llegado a través de la división del trabajo. Desafortunadamente, todos esos mecanismos de desarrollo y progreso se van perdiendo en la medida en que se pierde la libertad y la seguridad; y para ello es que se han constituido los gobiernos, para coadyuvar en aquello que es propio de cada quien.

    De lo expuesto bien podemos inferir que la función esencial de un gobierno es la protección de la propiedad, comenzando por la de nuestros cuerpos, seguido por nuestras facultades de pensamiento, palabra, tránsito y apropiación sin violación. De allí también podemos inferir de que la única legislación que corresponde a un gobierno es en el ámbito descrito. El gobierno no debe dictar sino estar al servicio de los ciudadanos en fiel acatamiento a la sana ley.

  • CBD, marihuana y cáñamo; cómo diferenciarlos y cuál es su status legal

    El cáñamo, la marihuana y el CBD (Cannabidiol) están relacionados, pero difieren de manera significativa. Esto es lo que necesita saber sobre su legalidad, efectos y posibles beneficios para la salud.

    Tanto el cáñamo como la marihuana pertenecen a la misma especie, Cannabis sativa, y las dos plantas se ven similares. La diferencia es su componente psicoactivo: tetrahidrocannabinol o THC. El cáñamo tiene 0.3% o menos de THC, lo que significa que los productos derivados del cáñamo no contienen suficiente THC para crear el «subidón» tradicionalmente asociado con la marihuana.

    El CBD por su parte, es un compuesto que se encuentra en el cannabis. Existen cientos de estos compuestos, que se denominan «cannabinoides», porque interactúan con receptores involucrados en una variedad de funciones como el apetito, la ansiedad, la depresión y la sensación de dolor. El THC también es un cannabinoide.

    La investigación clínica indica que el CBD es eficaz para tratar la epilepsia. La evidencia anecdótica sugiere que puede ayudar con el dolor e incluso la ansiedad, aunque todavía se está probando científicamente. La marihuana, que contiene CBD y más THC que el cáñamo, ha demostrado tener beneficios terapéuticos para las personas con epilepsia, náuseas, glaucoma y potencialmente incluso esclerosis múltiple y trastorno de dependencia de opioides.

    La Agencia de Control de Drogas de EE.UU. clasifica el cannabis como una sustancia de la Lista 1, lo que significa que maneja el cannabis como si no hubiera un uso médico aceptado y tuviera un alto potencial de abuso. Los científicos no saben exactamente cómo funciona el CBD, ni cómo interactúa con otros cannabinoides como el THC para darle a la marihuana sus efectos terapéuticos adicionales.

    El CBD viene en alimentos, tinturas y aceites, solo por nombrar algunos. Si bien los términos «tintura de CBD» y «aceite de CBD» a menudo se usan indistintamente, los dos son en realidad diferentes. Las tinturas se elaboran empapando el cannabis en alcohol, mientras que los aceites se obtienen suspendiendo el CBD en un aceite portador, como el aceite de oliva o de coco.

    El CBD «puro», también llamado «aislado de CBD», se llama así porque se han eliminado todos los demás cannabinoides. También los terpenos y flavonoides, que le dan a la marihuana su fuerte aroma y sabor terroso. El CBD de «amplio espectro» normalmente contiene al menos otros tres cannabinoides, así como algunos terpenos y flavonoides, pero aún no contiene THC. El CBD de «espectro completo», también llamado CBD de «flor entera», es similar al de amplio espectro, pero puede contener hasta un 0,3% de THC.

    En los estados donde la marihuana recreativa es legal, la lista de productos derivados del cannabis se amplía enormemente para incluir CBD con un contenido de THC mucho más alto que el 0.3%. No existe una dosis estandarizada de CBD.

    Otra gran diferencia entre el cáñamo, la marihuana y el CBD es cómo los trata la ley. Aunque 15 estados ya han legalizado la marihuana recreativa, sigue siendo ilegal a nivel federal en EE.UU. Técnicamente, aquellos en posesión de marihuana en un estado legal de marihuana aún pueden ser castigados por la ley federal, y está prohibido cruzar las fronteras estatales con cannabis.

    El cáñamo, por otro lado, se legalizó para cultivar y vender en los Estados Unidos en la Ley Agrícola de 2018. Uno podría pensar entonces, que el CBD derivado del cáñamo debería ser legal a nivel federal en todos los estados porque los niveles de THC no superan el 0.3%. Pero el CBD ocupa un área gris legal. Varios estados, como Nebraska e Idaho, todavía regulan esencialmente el aceite de CBD como una sustancia de la Lista 1 similar a la marihuana.

    Según estudios, las personas promedio en los EE. UU. no ve el cáñamo, el CBD, el THC o incluso la marihuana de la misma manera que las sustancias ilícitas como la metanfetamina y la cocaína, a pesar de que ambos están clasificados por la DEA como de menor potencial de abuso que la marihuana, por lo que la prohibición federal actual de la marihuana no se alinea con la opinión del público.

    Las ventas minoristas de marihuana recreativa en EE.UU. pueden alcanzar los $ 8.7 mil millones en 2021, frente a los $ 6.7 mil millones en 2016. A medida que crece el interés en otros cannabinoides, como el cannabigerol o CBG, que algunos promocionan como el nuevo CBD, también crece la necesidad de realizar más investigaciones médicas sobre el cannabis.

  • Al covid se lo vence sin pánico ni violencia, con la naturaleza

    Cuenta el ex senador Ron Paul -de centro derecha, por ubicarlo en algún lugar- que el presidente de Ucrania firmó casi una declaración de guerra y, respaldado por Washington, dijo que la política de Ucrania es recuperar Crimea de Rusia.

    El secretario de Defensa de EE.UU., ex director del fabricante de misiles Raytheon, prometió “apoyo inquebrantable a la soberanía de Ucrania”.  Washington está enviando armas y ya van más de 300 toneladas. Moscú ha respondido reubicando tropas en su frontera con Ucrania.

    Por cierto, bastaría con un plebiscito entre los ciudadanos para que decidieran qué gobierno quieren tener, si es que quieren uno. Tiene razón Ron Paul al afirmar que “Estamos viendo la política exterior hecha por Raytheon y los otros contratistas militares… los irresponsables “expertos” en política exterior… están a punto de llevarnos a la guerra”.

    Eso son los Estados, estas son las “autoridades”, y los “expertos”: traficantes de armas, literalmente, que marcan fronteras y por ellas crean guerras donde mueren millones (60 millones solo en la Segunda Guerra Mundial).

    Y estas son las “autoridades sanitarias” que aseguran que vivimos una “pandemia” que lleva muertos a menos de 3 millones de personas -suponiendo que la cifra no esté inflada- en año y medio en todo el mundo, el 0,04% de la población global, la misma cantidad que los fallecidos en accidentes viales y domésticos. Por cierto, en una temporada de gripe normal se contagian alrededor del 60%, es decir, unas 4000 millones de personas globalmente.

    Como dice el juez, y destacado jurista, Ricardo Manuel Rojas, “la única epidemia que existe es la del miedo infundido por el gobierno y sus aliados periodistas”, los “miedos” de comunicación, como dice un amigo, que replican, sin un análisis sensato, lo que dicen los “organismos oficiales” como si éstos no fueran ineficientes sino corruptos.

    El presidente mexicano se resiste a vacunarse, justificándose en la opinión del médico que lo atendió cuando dio positivo en coronavirus. Y se niega a llevar cubrebocas. Después de todo, el presidente argentino se inyecto las dos dosis de la vacuna Sputnik -que no está aprobada por la Unión Europea- y, sin embargo, se contagió de covid. Entretanto, se ha encontrado un vínculo entre la vacuna de AstraZeneca y las trombosis, dijo el jefe de estrategia de vacunas de la Agencia Europea del Medicamento.

    Pero lo importante, en todo caso, no es si el covid es grave o no, sino que las “autoridades” acepten, y las personas y sobre todo los medios comprendan, que la violencia y el pánico -que dispara a la violencia- no solo son inútiles, sino que destruyen a la naturaleza, a la vida.

    Son las personas en libertad -sin la coacción del monopolio estatal de la violencia- las que deben cuidarse a sí mismas. Porque la violencia es inmoral, desde que va contra la vida, contra la naturaleza, como ya lo decía Aristóteles, así siempre destruye. Así, los confinamientos y otras restricciones al desarrollo de la vida han provocado muchas más víctimas que el covid.

    Ya el año pasado -ahora ha empeorado-, sin contar el enorme daño sicológico y los suicidios, según Oxfam solo el desempleo, las interrupciones en el suministro de alimentos y la disminución de las ayudas a causa de los confinamientos podrían causar 12.000 muertos por hambre al día en el mundo.