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  • Ok, Google: ¿de verdad me importa mi privacidad?

    Siri y Alexa se han colado en nuestras vidas: nos acompañan en nuestros smartphones, altavoces inteligentes, sistemas de navegación y dispositivos de domótica. Son asistentes virtuales de gran utilidad en muchos contextos. Por ejemplo, para utilizar nuestros teléfonos mientras cocinamos o para facilitar el acceso a internet a personas con diversidad funcional. Sin embargo, su uso no está exento de riesgos. Algunos, que quizá desconozcamos. ¿Hasta qué punto arriesgamos nuestra privacidad con ellos? ¿Realmente nos importa perder nuestra intimidad?

    La cara B de los asistentes virtuales

    Dada la variedad de dispositivos en los que se incorporan, es difícil tener cifras precisas sobre la penetración de asistentes virtuales en la actualidad. En el mercado americano más del 50 % de los hogares tiene ya un altavoz inteligente y en España las cifras se sitúan en torno al 7 %.

    Hablamos de asistentes virtuales que funcionan con un conjunto de sistemas y algoritmos que reconocen el lenguaje natural y ejecutan distintas tareas. Pero, además de recopilar datos personales de la misma forma que otras aplicaciones, estos asistentes recogen un tipo de información especialmente sensible: las grabaciones de voz.

    Aunque están diseñados para activarse únicamente cuando se mencionan los términos clave (“hey Siri”, “Alexa”), estos términos no siempre se detectan de manera correcta y los dispositivos pueden llegar a despertarse entre 20 y 40 veces en un día. Como resultado, realizan grabaciones de entre 6 segundos y 2 minutos antes de desconectarse.

    ¿Qué ocurre en esos casos? Las empresas desarrolladoras tienen permiso para escuchar estas grabaciones (recordamos, realizadas en nuestros salones, cocinas y alcobas) con el fin de mejorar sus algoritmos. En algunas ocasiones estas grabaciones han sido cedidas a empresas de terceros, e incluso filtradas a la prensa, con el consiguiente revuelo.

    ¿Nos preocupa nuestra privacidad… o no tanto?

    Según datos del CIS, al 75 % de los ciudadanos españoles le preocupa la protección de sus datos. Sin embargo, no siempre actuamos de forma coherente y no hay evidencias de que premiemos o utilicemos en mayor medida aquellas aplicaciones más transparentes o respetuosas con nuestros datos.

    Este fenómeno, denominado “la paradoja de la privacidad”, tiene distintas explicaciones.

    1. Sabemos los riesgos, pero los asumimos porque el servicio que nos ofrecen nos resulta útil. Alternativamente, y de un modo más irracional, porque los beneficios que obtenemos son inmediatos, mientras que los riesgos en seguridad son costes futuros.
    2. No somos conscientes de esos riesgos y utilizamos esos servicios sin conocer las potenciales consecuencias.
    aparato eléctronico redondo y gris con un punto luminoso en el centro.
    Shutterstock / pianodiaphragm

    Estudiando la paradoja de la privacidad

    Para aclarar cuál de estas dos posibilidades predomina, la Universidad Pública de Navarra ha iniciado una investigación –pendiente de publicación– que mide en la red social Twitter el impacto de las noticias positivas y negativas relacionadas con la privacidad de los asistentes virtuales.

    El objetivo no es otro que arrojar luz sobre la paradoja de la privacidad: si las noticias generan un impacto significativo en el tipo de conversación generada, será evidente que los usuarios no eran previamente conscientes de estos riesgos.

    Para ello, este proyecto ha generado una base de datos de dos años de tuits que mencionan los asistentes de Google, Apple y Amazon (más de 600 000) y la ha cruzado con una base de datos de noticias positivas y negativas sobre los asistentes para este periodo. A continuación se estudió el volumen de conversación antes, durante y después de las noticias, así como el sentimiento medio que expresaban esos tuits (basado en el tipo de lenguaje que se utiliza).

    Se observó que, en general, los aspectos ligados a la privacidad están poco presentes en la conversación: solo se mencionan en el 2 % de los casos, aunque esta cifra se duplica en el caso de Apple, marca que pone un énfasis mayor en el tratamiento de los datos personales.

    Por otra parte, las noticias negativas sobre privacidad tienen un fuerte impacto, tanto en el volumen de conversación como en el sentimiento medio, que se hace más negativo. Las noticias positivas no tienen ningún efecto. Además, el impacto de las noticias negativas es mucho más fuerte para Apple que para Google, lo que indica que posicionarse en privacidad tiene sus riesgos, ya que los usuarios van a reaccionar más negativamente ante problemas relacionados con este ámbito.

    Por tanto, los resultados de esta investigación indican que los usuarios no somos conscientes de los riesgos que asumimos y reaccionamos muy negativamente cuando se ponen al descubierto. Esto nos deja dos conclusiones principales:

    1. Los individuos debemos ser más activos recabando información sobre los servicios que utilizamos.
    2. Las administraciones deben asumir un mayor papel en la educación y control de los asistentes virtuales, ya que es improbable que sean las plataformas las que informen mejor a sus usuarios.The Conversation

    Mónica Cortiñas, Profesora Titular Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad Pública de Navarra

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Jack Dorsey impulsa una alternativa descentralizada de Twitter

    Con la investigación interna dirigida por Elon Musk identificando problemas relacionados con la censura en Twitter, el ex director ejecutivo de la plataforma social, Jack Dorsey, ha promovido la idea de un ‘protocolo libre y abierto’ para las redes sociales.

    En una publicación, Dorsey destacó algunas posibles soluciones a los problemas actuales de la plataforma de Twitter. Según el ex director ejecutivo de Twitter, esto incluye hacerlo resistente al control corporativo o gubernamental, otorgar el derecho de eliminar contenido únicamente al autor original e implementar la moderación a través de la elección algorítmica.

    Explicó que su esperanza de construir un Twitter de acuerdo con sus deseos murieron en 2020 con la entrada de un inversionista activista anónimo. «Planeé mi salida en ese momento sabiendo que ya no era adecuado para la empresa», escribió.

    Los principios sobre los que esperaba construir (resistencia al control corporativo y gubernamental, contenido controlado por el usuario sin excepciones y moderación algorítmica) no están presentes en el Twitter de hoy, ni en el que dirigió, admitió.

    Aun así, escribió que, contrariamente a las insinuaciones que acompañan a los llamados Archivos de Twitter, «no hubo malas intenciones ni agendas ocultas, y todos actuaron de acuerdo con la mejor información que teníamos en ese momento».

    Refiriendose al caso Trump, dice: El mayor error que cometí fue seguir invirtiendo en crear herramientas para que nosotros gestionáramos la conversación pública, en lugar de crear herramientas para que las personas que usan Twitter las gestionaran fácilmente por sí mismas. Esto cargó a la empresa con demasiado poder y nos abrió a una presión externa significativa (como los presupuestos de publicidad). En general, creo que las empresas se han vuelto demasiado poderosas, y eso me quedó completamente claro con nuestra suspensión de la cuenta de Trump. Como dije antes, hicimos lo correcto para el negocio de la empresa pública en ese momento, pero lo incorrecto para Internet y la sociedad.

    Y continúa comentando respecto a la investigación liderada por Musk: En cuanto a los archivos, me gustaría que se publicaran al estilo de Wikileaks, con muchos más ojos e interpretaciones a considerar. Y junto a ello, compromisos de transparencia para las actuaciones presentes y futuras. Tengo la esperanza de que todo esto suceda. No hay nada que esconder… solo mucho de lo que aprender. Los ataques actuales a mis antiguos compañeros pueden ser peligrosos y no resuelven nada. Si quieres culpar, dirígeme a mí y a mis acciones, o a la falta de ellas.

    Empujando lo que considera una solución más acorde a la vista de lo aprendido, aboga por una verdadera red descentralizada, una solución real en la cual Dorsey, por supuesto, está trabajando duro (o al menos está presente) en Bluesky, pero menciona a Mastodon y Matrix como otras vías de desarrollo que valen la pena: «Habrá muchos más. Uno tendrá la oportunidad de convertirse en un estándar como HTTP o SMTP. No se trata de un «Twitter descentralizado». Este es un impulso enfocado y urgente para un estándar de tecnología central fundamental para hacer que las redes sociales sean una parte nativa de Internet».

    Poniendo su dinero donde está su boca, anunció que comenzará financiando Signal (definitivamente la única herramienta hoy día resistente a los gobiernos) por una suma de $ 1 millón al año. Más subvenciones están por llegar, dijo, y solicitó recomendaciones de proyectos similares donde invertir.

  • Las apps de Facebook Inc sufren una caída histórica en un momento crítico para la compañía

    La compañía Facebook Inc sufrió ayer lunes su peor interrupción del servicio desde 2008, cuando un error dejó fuera de línea los servicios de la empresa durante aproximadamente un día, afectando a unos 80 millones de usuarios. La compañía ahora cuenta con 3 mil millones de usuarios, con su aplicación principal inaccesible, junto con Instagram y WhatsApp, permaneciendo aun fuera de línea al cierre del mercado.

    Las acciones de Facebook, que tiene casi 2 mil millones de usuarios activos diarios, abrieron a la baja después del informe de denuncia de irregularidades y cayeron aún más para cotizar un 5,3% a la baja en las operaciones de la tarde del lunes, cerrando en 326,23 $. Estaban en camino de su peor día en casi un año, en medio de una venta masiva de acciones de tecnología.

    “Somos conscientes de que algunas personas tienen problemas para acceder a nuestras aplicaciones y productos”, dijo la compañía en un tuit. “Estamos trabajando para que las cosas vuelvan a la normalidad lo antes posible y nos disculpamos por cualquier inconveniente”.

    El sitio de Instagram mostraba un mensaje de error del servidor 5xx , mientras que el sitio de Facebook decía a los usuarios: «Lo siento, algo salió mal».

    A falta de un reporte oficial de la compañía, expertos externos a Facebook creen que el fallo se debe a problemas del sistema, como el sistema de asignación de dominios (DNS) o BGP (Border Gateway Protocol o “puerta de enlace frontera”), un oscuro protocolo que sirve para dirigir el tráfico desde que alguien teclea facebook.com hasta los servidores de la compañía.

    Aunque teóricamente sería posible el sabotaje por parte de un infiltrado, un hackeo externo se considera menos probable. «Un ataque masivo de denegación de servicio que podría abrumar a uno de los sitios más populares del mundo, requeriría la coordinación entre poderosos grupos criminales o una técnica muy innovadora», dijeron expertos en seguridad.

    La complejidad de este aparente problema del sistema, causado quizá por un error humano, hace que los expertos vean posible el tiempo tan largo que Facebook se está tomando para arreglarlo. El reto puede conllevar visitas a centros de datos de la compañía.

    Fuentes no identificadas de Facebook en Reddit informan que los cambios en la red también han impedido que los ingenieros se conecten de forma remota para resolver los problemas, lo que retrasa la resolución.

    La interrupción se produce cuando Facebook enfrenta una creciente presión en los EE. UU., después de que una investigación interna filtrada mostrara que el gigante de las redes sociales estaba al tanto de cómo su aplicación de Instagram dañaba la salud mental de los adolescentes.

    En una entrevista con “60 Minutes”, que salió al aire el domingo, la Sra. Frances Haugen, de 37 años y exgerente de producto en el equipo de integridad cívica de Facebook, se reveló a sí misma como la denunciante que proporcionó documentos internos clave de la empresa al Wall Street Journal. The Journal ha utilizado la información en una serie de informes recientes titulados “Los archivos de Facebook”.

    Haugen dejó la empresa en mayo e hizo copias de numerosos archivos internos antes de su renuncia, afirmando haberse alarmado por lo que vio en Facebook y acusó a la compañía de priorizar sus “propios beneficios sobre la seguridad pública, poniendo en riesgo la vida de las personas”. Las revelaciones, incluido que Facebook sabía que Instagram estaba empeorando los problemas de imagen corporal entre los adolescentes y que tenía un sistema de justicia de dos niveles, han provocado críticas por parte de legisladores, reguladores y el público en general.

    “He visto un montón de redes sociales y Facebook fue sustancialmente peor de lo que había visto antes”, dijo Haugen. Añadió: «Facebook, una y otra vez, ha demostrado que prefiere las ganancias a la seguridad».

    La Sra. Haugen también presentó una denuncia ante la Comisión de Bolsa y Valores, acusando a Facebook de engañar a los inversores con declaraciones públicas que no coincidían con sus acciones internas.

    El gigante de las redes sociales, que es la segunda plataforma de publicidad digital más grande del mundo, estaba perdiendo alrededor de $ 545,000 en ingresos publicitarios en Estados Unidos por hora durante la interrupción, según estimaciones de la firma de medición de anuncios Standard Media Index.

    «Facebook básicamente guardó las llaves en su auto», tuiteó Jonathan Zittrain, director del Centro Berkman Klein para Internet y Sociedad de Harvard.

  • Banca tradicional comienza a ser comprada por las Bigtech Fintech

    La banca tradicional fue una y más veces advertida, que si no aggiornaban sus modelos de negocios, prontamente podían ser, desintermediadas por las criptomonedas, pero peor aún, siendo compradas o eliminadas por las noveles Fintech y sobre todo, las Big tech, como lo anticipáramos desde este mismo medio hace varios años.

    Sobre todo, porque los bancos tienen algo que no tienen las Fintech o las Bigtech: los servicios del sector bancario tradicional están cada vez más vinculados con aplicaciones no bancarias y en ese escenario empresas como Google, Amazon, Facebook o Apple cuentan con la ventaja de sus propias prestaciones y usuarios, pero no tienen las licencias y entornos regulatorios adecuados de las entidades bancarias. Entonces, lo más fácil y rápido para estas enormes compañías es entrar de lleno en él adquiriendo los propios bancos. El tiempo de desafiarlos ya pasó. Ahora pasan directamente a la acción.

    Hasta ahora, especialmente los grandes bancos, habían optado por integrar firmas ‘tech’ a sus servicios. Sin embargo, la situación comienza a voltearse después de que la ‘fintech’ mexicana Credijusto adquiriera el Banco Finterra con el objetivo de ampliar su oferta de productos financieros. En Brasil, la ‘fintech’ WEEL se fusionó con el banco BS2, y no son las únicas operaciones que ya comienzan a marcar  tendencia. Actuando así, las compañías tecnológicas buscan un lugar en el negocio de la banca digital en el que están en juego 28,3 billones de dólares, según CB Insights.

    Es indiscutible que la pandemia de Covid-19, en particular las medidas de distanciamiento social y el temor a la transmisión del virus a través de instrumentos de pago, ha acelerado aún más el cambio hacia los pagos digitales.  En el mundo entero, pero especialmente en la Latinoamérica rezagada, se reconoce que la pandemia provocó un cambio rápido en el comportamiento de consumidores y comerciantes y obligó a una adaptación excepcional de los diferentes actores del mercado de pagos

    Para disputarse una parte de ese ‘pastel’, las ‘big tech’ son las grandes posicionadas gracias a que en los últimos años han realizado importantes inversiones. En total, durante el 2020, impulsado en parte por la pandemia del Covid 19,  esta inversión fue de unos 2.200 millones de dólares, una caída del 4% con respecto al año anterior, pero en contraste, los acuerdos bancarios, de fusión, compra o asociación,  aumentaron un 52%. Apple y Google ya se están asociando con bancos para integrar la banca en sus servicios, mientras que Amazon está buscando prestamistas institucionales para expandir sus ofertas de préstamos.

    Google es el monstruo tecnológico más activo en inversiones en servicios financieros. Actualmente cuenta con la plataforma de banca digital Google Pay, en la que sus socios bancarios ofrecen cuentas de bancos internacionales como BBVA, Citi, Stanford FCU, Seattle Bank, The Harbor Bank of Maryland, State Employees FCU, BankMobile, BMO Harris, First Independence Bank, GreenDot y Coastal Community Bank, entre otros.

    Facebook desarrolló un sistema de pagos para utilizar en sus aplicaciones, del cual también forman parte Whatsapp, Instagram y Portal. Además, en algunos países ha impulsado un sistema de envío de dinero a través de la plataforma de mensajería que busca competir con los desarrollos locales propios de cada banco. Por su parte, Amazon se ha asociado con diferentes entidades bancarias tradicionales para ofrecer servicios financieros. Por ejemplo, el año pasado acordó tanto con ING como con Goldman Sachs’ Marcus para emitir préstamos. No obstante, la plataforma de ‘ecommerce’ se está conformando como un propio banco desafiante y no tradicional dentro del ecosistema de su plataforma y las nuevas regulaciones le facilitan la posibilidad de ofrecer nuevos productos bancarios.

    Tanto las adquisiciones, pese a que “por ahora” no son de grandes bancos, como las fusiones, les permiten a las nuevas compañías tecnológicas hacerse fácilmente con las licencias necesarias para operar como una entidad financieras, cumplir los requisitos necesarios y a la vez, integrar las capacidades tecnológicas con las que ya cuenta. De continuarse esta tendencia, el sector bancario enfrenta un cambio en su ‘status quo’ que no convence a todos. La irrupción de los nuevos competidores amenaza a la banca tradicional, que exige la misma regulación para quienes entren a participar en el sector. Con la nueva realidad soplándole en la nuca, ahora, luego de años de negación, el sector exige regulación a los nuevos competidores; pero si algo hay con la tecnología, es que esta llega primero y como casi siempre sucede, serán ellos los que impongan sus propias reglas, en un tema desconocido para la burocracia reguladora.

    Días pasados, el presidente de la CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, durante su participación en la XXXVI Reunión del Cercle d’Economia, sostuvo que la digitalización está afectando a toda la cadena de valor de la banca tradicional, pero que el gran cambio se están produciendo en los nuevos hábitos de los clientes, lo que está provocando «un cambio de modelo y del marco competitivo». Ello significa, según Goirigolzarri, que pueden entrar nuevos competidores que «legítimamente quieren romper el ‘estatu quo’ y los bancos tienen que responder», con más inversiones o procesos de fusiones, por ejemplo.

    En igual sentido, la Asociación Bancaria Argentina emitió un comunicado el 6 de Junio, señalando que  «El Central tiene que derogar las resoluciones …. que profundizaron la desregulación y promovieron la externalización de servicios y los cierres de dependencias bancarias. La banca digital, las fintech y bigtech deben cumplir las regulaciones de la actividad bancaria», advierten.

    “Quienes no aprovechen las oportunidades de Open Banking perderán, mientras que los ‘bigtech’ ganan terreno, dice Hélder Rosalino, administrador del Banco de Portugal. La disrupción requiere una regulación más proactiva”, enfatiza en un pronunciamiento hoy, mucho más conciliador que sus colegas en esta parte del continente.

    Lo seguro es que es inevitable que el sistema financiero sufra cambios profundos en los próximos años, que ya se están desarrollando estos cambios y respondiendo a las nuevas demandas de una forma acelerada. Las Bigtech y Fintech ya no esperan más, directamente van y compran lo que necesitan, inclusive las codiciadas licencias bancarias y su combo regulatorio. Si estos gigantes, especialmente las Bigtech, realmente quieren dar ese paso a nivel masivo, pueden comprar un banco global de los grandes sin problema. No lo hacen porque no quieren. Sólo basta comparar la capitalización bursátil unos y otros. Y la banca tradicional ya poco podrá hacer para frenarlos. La amenaza que suponía para la banca la irrupción de las fintech empieza a ser superada por el nuevo Big Tech Banking.

  • Los cambios de WhatsApp ¿Una oportunidad para pensar en la privacidad?

    A pesar del aparente despegue de sus principales rivales como Telegram y Signal, los números muestran que WhatsApp sigue creciendo y ha logrado batir los 172,3 millones de descargas.

    Por Fabiola Chambi

    Desde que WhatsApp anunciara cambios en sus condiciones y políticas de uso se generó revuelo en los usuarios pensando en el éxodo hacia otras plataformas, sin embargo, ya desde el 15 de mayo en que entraron en vigencia, no muchas cosas han cambiado y esto, según Verónica Arroyo, Asociada de Políticas Públicas para América Latina en Access Now, debe ser analizado recién en unos meses para ver el impacto real.

    “WhatsApp es una red muy grande y es complicado salir de ahí, además el usuario por más que decida moverse también piensa en un tema de costo porque por lo general las operadoras dan ventajas a esta red debido a su popularidad”, explica la experta a la Voz de América.

    Inicialmente, la compañía dijo que quien no aceptara las nuevas condiciones vería su cuenta desactivada, pero luego aclaró que «no se eliminarán cuentas el 15 de mayo debido a esta actualización y nadie perderá tampoco las funcionalidades de WhatsApp».

    De acuerdo a WhatsApp la mayoría de usuarios que ha sido notificado con los nuevos términos de servicio los han aceptado y se prevé que se reciban recordatorios frecuentes en las próximas semanas, antes de que se puedan perder algunas funcionalidades.

    Roger Medina, un joven profesional conectado gran parte de su tiempo a esta red de mensajería instantánea asegura que no hay forma de que pueda migrar a otra plataforma y dejar WhatsApp por completo debido a estos cambios ya que ahí desarrolla su mayor entorno laboral. “Entiendo que hay novedades con el tema de privacidad, pero es mi herramienta básica de trabajo y todos nos movemos por aquí”, asegura.

    A pesar del aparente despegue de sus principales rivales Telegram y Signal, los números muestran que WhatsApp sigue creciendo y ha logrado batir los 172,3 millones de descargas, consiguiendo los 2.000 millones de usuarios activos mensuales, de acuerdo con el análisis de Sensor Tower. Aunque de manera anual, el porcentaje es menor en un 42%.

    El hecho de que se mantenga este ritmo de crecimiento, dice Cristian León, experto en tecnología y director programático de la organización Asuntos del Sur con sede en Argentina, se debe también a que no se ha generado mucha información entre los usuarios y además pesan los factores de comodidad.

    “A esto se suma que los cambios han sido mitigados en varios países a partir de la demanda que han hecho los gobiernos con sus oficinas de Facebook como en Brasil y Argentina donde se han interpuesto recursos antimonopolio y así evitar que los cambios se lleven cabo; esto también ha reducido el impacto en los usuarios”, dice León a la VOA. 

    Signal, desde enero a abril, incrementó su servicio en un 1.200% anual, con más de 64 millones de descargas. También Telegram llegó a los 500 millones de usuarios activos mensuales con más de 161 millones de descargas en los primeros meses de este 2021. Y empiezan a sonar dos apps de rápido crecimiento: Matrix Protocol y Session.

    Sin embargo, este abanico de posibilidades abre un debate importante según la Asociada de Políticas Públicas para América Latina en Access Now, Verónica Arroyo, y es el tema de la privacidad porque “dependiendo de cuánto uno quiera proteger su información decide usar o no una app”.

    “En WhatsApp hay un cifrado de extremo a extremo, eso quiere decir que como proveedor de mensajería no puede ver los mensajes que estamos enviando, los memes, fotos, comentarios, fotos; pero sí la compañía pueden ver con quién interactuamos, cada cuánto tiempo, si esa persona me responde, si agrego nuevos contactos a mi lista, desde dónde abro la aplicación, y a veces esas cosas adicionales son más importantes que el contenido del mensaje en sí”, dice Arroyo.

    La experta asegura que en el caso de WhatsApp por ser una empresa privada es difícil ir más allá para saber su funcionamiento, lo que no ocurre con Signal, por ejemplo, que al tener un código abierto se puede acceder a conocer más sobre la configuración de la aplicación. En todo caso valora que esto sirva para que los usuarios tomen consciencia sobre los entornos de privacidad y la importancia de sus derechos digitales.

  • Congresistas de EE.UU. interrogan a jefes de gigantes tecnológicos, piden reformas

    Los políticos acusaron a Facebook, Twitter y Google de alimentar ideologías extremistas.

    Por Voz de América – Redacción

    WASHINGTON DC – Legisladores del la Cámara de Representantes estadounidense interrogaron el jueves a los directores de las principales compañías tecnológicas (Facebook, Google y Twitter) del país, y les acusaron de no hacer lo suficiente para evitar la desinformación, por lo que insistieron en regular las prácticas de las empresas de internet.

    “Su modelo de negocios se ha convertido en el problema y se acabó la era de la autorregulación, es hora de legislar para hacerlos responsables”, sentenció el congresista Mike Pallone en una audiencia en la que los directores ejecutivos de estas tres compañías participaron de manera virtual.

    Es la primera vez que Mark Zuckberger (Facebook), Jack Dorsey (Twitter) y Sundar Pichai (Google) testifican frente al Congreso desde el asalto al Capitolio por parte de seguidores del expresidente Donald Trump. Los legisladores culparon a los empresarios de alimentar las ideologías extremistas que llevaron a los disturbios y de agravar la división en el país.

    «Su modelo de negocios se ha convertido en el problema y se acabó la era de la autorregulación». Mike Pallone, congresista de EE. UU.

    “El ataque y el movimiento que lo motivó comenzó y fue alimentado por sus plataformas”, señaló el congresista Michael Doyle.

    Ante la pregunta de si ellos consideraban que las redes sociales tuvieron o no responsabilidad de los ataques, solo el CEO de Twitter respondió que sí. El director de Alphabet, la compañía matriz de Google, sostuvo que se trataba de una pregunta compleja pero que la compañía tenía cierto tipo de responsabilidad.

    Por su parte, Zuckerberg evadió la respuesta y culpó directamente al exmandatario republicano y a los insurrectos que se tomaron el edificio del Congreso. “Creo que el expresidente debe responsabilizarse por sus palabras”, dijo el jefe de Facebook.

    Los legisladores del Congreso de EE.UU. han intentado por varios años imponer legislación que regule a las compañías tecnológicas, a quienes acusan de promover desinformación, ideologías extremistas y, en el caso de Facebook, de mantener un monopolio sobre el mercado.

    Con respecto a la libertad de expresión y el contenido que se publica en redes sociales, el debate en el Capitolio se centra en la sección 230 de la ley de Decencia en la Comunicación, que evita que las compañías tecnológicas sean responsables legalmente de los contenidos de los usuarios. Los congresistas están presionando por reformar esa ley.

    El CEO de Facebook presentó en la audiencia una propuesta para modificar la legislación, en la que las compañías podrían tener inmunidad legal respecto a lo que los usuarios publiquen sólo si se adhieren a políticas que permitan eliminar material dañino. Tanto Dorsey como Pichai vieron con buenos ojos la propuesta, agregando que debe ser pulida.

  • Cuáles serán las principales tendencias bancarias para este 2021?

    Salvo una nueva catástrofe global, 2021 siempre vivirá a la sombra de 2020. Será un año de recuperación económica y psicológica. También será el año en el que, para bien o para mal, comenzaremos a comprender los cambios a largo plazo provocados por la pandemia Covid-19 en la forma en que trabajamos, vivimos e interactuamos entre nosotros.

    Existe un deseo natural de volver a la «normalidad» tanto en nuestra vida laboral como personal. Pero como cuando estiras una banda elástica, también creas energía potencial, que puede transformar esa desaceleración en un movimiento explosivo hacia adelante. Para los bancos, esto tomó la forma de un estallido sostenido de improvisación e innovación.

    Sin embargo, la pregunta que enfrentan ahora es dónde dejar que el elástico se relaje y aliviar la tensión de 2020, y dónde se puede utilizar la experiencia y la energía acumulada del año pasado para impulsar a las instituciones hacia adelante.

    Accenture, la multinacional líder en consultoría, ha elaborado esta instantánea de las 10 principales tendencias de banca minorista y comercial cruciales para 2021 y presentadas por Alan McIntyre, Director General Senior de la compañía.

    1.-Ve a lo grande y quédate en casa

    Los fondos comunes de ganancias bancarias serán poco profundos durante los próximos años y la recuperación de la pandemia será un maratón, no un sprint. Un fenómeno de “el ganador se lleva todo” está surgiendo en la banca minorista, por lo que los accionistas tendrán un apetito limitado por las instituciones pequeñas que luchan por recuperar el costo del capital. A medida que lo grande se haga más grande, «demasiado grande para quebrar» será reemplazado por «demasiado pequeño para tener éxito», pero la viabilidad de los bancos variará según el mercado.

    2.-La «neo» normalidad

    En 2020, los bancos establecidos se beneficiaron de una huida de los consumidores hacia la seguridad y un enfoque renovado en el crédito, mientras que los neobancos experimentaron un destino mixto.

    En 2021, el resto del mundo puede comenzar a parecerse a EE. UU., con una bifurcación en la que tanto los mejores bancos tradicionales como los mejores neobancos ganan clientes, mientras que todos los demás, tanto los titulares más débiles como los retadores indiferenciados, luchan. También veremos el lanzamiento de la próxima generación de neobancos en mercados como Singapur y Hong Kong que tendrán lo mejor de China Big Tech en su ADN.

    3.-‘Crepúsculo’ de las aplicaciones bancarias

    El lanzamiento de la banca Google Plex en 2021 y la probable evolución de Apple de tarjetas de crédito a un actor de servicios financieros más amplio podrían llevar al mundo occidental por el mismo camino que hemos visto en China, donde la banca minorista desaparece en plataformas de gestión de estilo de vida digital más amplias.

    La realidad es que la banca nativa del sistema operativo que se integra a la perfección con otros servicios digitales será superior a las aplicaciones bancarias independientes en pagos, prestación de asesoramiento e identificación de oportunidades de venta cruzada, y es probable que la banca de pequeñas empresas también se vea interrumpida.

    4.-Transparencia radical

    En 2021, los bancos minoristas tradicionales deberán defenderse de los rivales de la tecnología financiera y las grandes tecnologías mientras se enfrentan a márgenes comprimidos, pérdidas crediticias y economías lentas. Una respuesta optimista es centrarse en el asesoramiento centrado en el cliente y compartir la billetera, pero los bancos no pueden lograr esto sin ganarse la confianza del usuario, lo que requerirá un cambio radical en la transparencia para crear una propuesta más convincente.

    5.-Obtener el crédito

    Pero 2021 no se tratará solo de administrar los libros de crédito existentes. Para impulsar la rentabilidad, los bancos también deberán ser inteligentes y agresivos con las nuevas extensiones de crédito. Si los bancos no satisfacen esa demanda de crédito, una nueva generación de prestamistas alternativos cubrirá el vacío y los accionistas de los bancos se arrepentirán de mirar hacia atrás en lugar de mirar hacia adelante en lo que respecta al crédito.

    6.-El efectivo no es el rey

    La pandemia disparará los pagos digitales en países que compiten por quedarse sin efectivo, con el uso de efectivo entre un 30% y un 40% solo en Europa. En 2021, observaremos mercados como Brasil, México e India para ver si los nuevos sistemas de pago instantáneo obtienen el mismo tipo de impulso que hemos visto en Tailandia, donde una sociedad sin efectivo es ahora una prioridad de política pública. A nivel mundial, la pandemia vio el uso de efectivo caer alrededor del 6% y se espera que la tendencia continúe y luego se acelere a medida que las monedas digitales tokenizadas del banco central estén disponibles como sustitutos del efectivo. Solo en los EE. UU., $ 4-5 billones de transacciones en efectivo migrarán a alguna forma de pago digital durante la próxima década.

    7.-Un punto de inflexión verde

    2021 será un punto de inflexión en los préstamos sostenibles, ya que los bancos centrales y los reguladores reconocen las consecuencias macroeconómicas del cambio climático.

    La Autoridad Bancaria Europea está incorporando medidas de sostenibilidad en las evaluaciones de riesgo, el Banco Popular de China ofrece incentivos de préstamos ecológicos y, en los EE. UU., muchos bancos se han inscrito para nuevos informes voluntarios y la Fed está presionando para que se establezcan estándares de divulgación más estrictos.

    8.-El mundo incierto de las regulaciones de EE. UU.

    En 2021, entenderemos el impacto de las elecciones presidenciales de 2020 en la industria bancaria de EE. UU. Algunas cosas parecen seguras, como la Oficina de Protección Financiera del Consumidor bajo un director designado por Biden que tiene como objetivo las tarifas por sobregiro. Otros cambios son menos seguros. ¿Mantendrá la administración una actitud más indulgente ante las fusiones y adquisiciones bancarias y la concesión de nuevos estatutos? ¿Habrá legislación que regule la banca abierta y el intercambio de datos como hemos visto en gran parte del resto del mundo?

    9.-El auge del regulador digital

    Si 2020 fuera un acelerador para la industria bancaria, 2021 podría ser similar para los reguladores. Espere que surja un nuevo tipo de regulador. A medida que la pandemia retrocede, los bancos centrales deberán encontrar el equilibrio adecuado entre la regulación y el estímulo de la innovación. 2021 verá la aparición generalizada de un nuevo tipo de regulador digital.

    Los bancos centrales también están revisando cómo se comunican y, lo que es más importante, cómo ‘escuchan’ a la economía en general, por ejemplo, utilizando análisis de redes sociales para comprender mejor las tendencias a corto plazo.

    10.-No más ‘nubes esponjosas’

    A medida que la computación en la nube continúa evolucionando, debe verse como un conjunto flexible y configurable de opciones de computación, análisis y seguridad que se pueden ajustar a una amplia variedad de necesidades comerciales, en lugar de como un conjunto de opciones tecnológicas distintas. La nube es una herramienta con la capacidad de ajuste de una llave, no un estante estático de destornilladores.

    Fuente: Accenture

  • ¿La disputa de Australia con Facebook y Google impactará a otros países?

    La disputa entre el gobierno de Australia con Google y Facebook ha despertado interés en todo el mundo.

    El primer ministro de Australia ha instado a Facebook a que retire su prohibición de acceso a las noticias para los usuarios australianos y que vuelva a la mesa de negociaciones con las organizaciones de medios. Advirtió además que otros países seguirán el ejemplo de su gobierno para que los gigantes digitales paguen por el periodismo.

    El primer ministro australiano, Scott Morrison, argumentó el viernes que la medida de Facebook era una amenaza. Desde ayer, las organizaciones de noticias australianas no pueden publicar historias en esa plataforma y las personas que intentaron compartir noticias existentes recibieron notificaciones de que no podían hacerlo.

    ¿Cómo empezó la disputa?

    En 2018, un regulador del gobierno australiano lanzó una investigación sobre el impacto de Google y Facebook en la competencia a los medios y la publicidad.

    La investigación de la Comisión Australiana de Competencia y Consumidores (ACCC, por sus siglas en inglés) encontró un desequilibrio de poder entre las empresas de tecnología y los medios. Concluyó que fuera introducido un código de noticias a fin de nivelar las oportunidades de todos.

    Para julio del 2019 ya el gobierno australiano había dado a conocer un proyecto de ley para hacer cumplir el código, lo que provocó amenazas de Facebook y Google de retirar sus servicios del país.

    ¿Código de noticias?

    En virtud del código noticias se pide que las empresas de tecnología paguen por el contenido de los medios, aunque no define su valor. La norma permitiría a las empresas de noticias negociar con las de tecnología que aparecen en sus fuentes de noticias y resultados de búsqueda. Prevé, además, que si fracasan en un intento inicial de negociar, contratarán con el arbitrio de la Autoridad de Medios y Comunicaciones de Australia. Manejan multas unos 7 millones de dólares por incumplimiento o el 10% de la facturación local de la empresa.

    Las autoridades de Australia han dicho que parten con Google y Facebook pero no descartan apuntar a otros gigantes de la tecnología. La ley tiene apoyo local y ya fue aprobada por la cámara baja del parlamento australiano.

    ¿Qué argumenta Australia?

    Canberra sostiene que los gigantes tecnológicos deberían pagar a las salas de redacción una cantidad «justa» por el periodismo que realizan. Afirman que el apoyo financiero es necesario para que la industria de noticias de Australia, vista como clave para el sostenimiento de la democracia, sobreviva.

    Los medios de comunicación, incluido News Corp Australia, del magnate Rupert Murdoch, mantienen la presión para que el gobierno siga adelante.

    ¿Qué dice Facebook?

    Argumenta que «el intercambio de valor entre Facebook y los editores va a favor de los editores».

    Considera además que las empresas de comunicación generan cientos de millones de dólares en ingresos:

    «Los editores eligen voluntariamente publicar noticias en Facebook, ya que les permite vender más suscripciones, aumentar su audiencia y aumentar los ingresos por publicidad», ha dicho William Easton, gerente de Facebook en Australia y Nueva Zelanda.

    Con todo ello, la empresa de Mark Zuckerberg está impidiendo que los usuarios australianos compartan o vean noticias. La empresa sostiene que la ley propuesta por Australia «malinterpreta fundamentalmente la relación entre nuestra plataforma y los editores».

    ¿Qué dice Google?

    Google había amenazó primero con eliminar su motor de búsqueda de Australia si se aprobaba la ley. Sin embargo, ha acordado pagar a News Corp, de Rupert Murdoch, por el contenido de los sitios de noticias de todo su imperio de medios. El acuerdo es a tres años y la emporio de medios australianos dijo que va a colaborar con Google en una plataforma de suscripción, compartirían los ingresos por publicidad e invertirían en videoperiodismo en YouTube.

    Por el momento no quedan claros otros desarrollos pero Google mantiene que podría llegar a acuerdos similares con otros medios locales.

    ¿Qué esperar en otras partes del mundo?

    El gobierno y políticos de Australia creen que esta disputa podría animar a otros países a tomar medidas similares.

    En este sentido es importante seguir de cerca, por ejemplo, que Microsoft ha apoyado la propuesta de ley.

    «El código intenta razonablemente abordar el desequilibrio del poder de negociación entre las plataformas digitales y las empresas de noticias australianas», indicó Microsoft recientemente.

    Intentos similares hemos visto en Europa. Una regulación de la Unión Europea sobre derechos de autor manifiesta que los motores de búsqueda y los agregadores de noticias deberían pagar a los medios de comunicación por los enlaces.

    En Estados Unidos, las empresas de tecnología han sido cuestionadas en el Congreso. Está en discusión si su dominio se ha ido de control.

  • ¿Deberían las redes sociales perder su protección legal ante las demandas?

    La suspensión del presidente Donald Trump por parte de varias plataformas no cayó bien en Europa. Muchos líderes lo consideran una violación a la libertad de expresión. Debaten si el Estado debería regular a las redes sociales.

    Por Jamie Dettmer

    La decisión de los gigantes de las redes sociales de moderar más el contenido, junto con el veto al presidente Donald Trump y a algunos de sus simpatizantes que ya no pueden publicar, está intensificando un debate en Europa sobre cómo regular a plataformas como Facebook y Twitter.

    El candente debate se ha enfocado principalmente en si los gobiernos deberían intervenir para censurar o proteger la libertad de expresión, o si se debería proteger las opiniones para que no sea bloqueadas o eliminadas por los gigantes tecnológicos, sin importar cuan ofensiva sean las opiniones.

    Pero un creciente número de líderes europeos ven una tercera vía para reducir las noticias falsas, el discurso de odio, la desinformación y los ataques personales venenosos, al tratar a las redes sociales como proveedores y no como dueños de plataformas neutrales que conectan a los consumidores con creadores de contenido digital, sino como editores con derecho propio.

    Esto ayudaría a reducir los temores de censura estatal de la libertad de expresión, dicen.

    Enmendar las leyes para hacerlos legalmente responsables, así como los periódicos y otros medios de comunicación tradicionales son responsabilizados por el contenido que publican, haría a las compañías de redes sociales responsables ante demandas de difamación y calumnias.

    Al bloquear el contenido y prohibir a algunos usuarios, las compañías de redes sociales han fortalecido sin querer el argumento de que ellos son proveedores de contenido, así como ahora están tomando un rol mayor como editores de opinión.

    “Creo que hay un debate real sobre el estatus de las grandes compañías de internet y si deberían ser identificadas como simples plataformas o como editores, porque cuando empieza a editorializar, entonces estás en un mundo diferente”, dijo a un comité parlamentario el primer ministro británico, Boris Johnson, la semana pasada.

    Muchos líderes de la Unión Europea han criticado a las compañías de redes sociales por suprimir a Trump y sus seguidores de sus plataformas. Facebook ha bloqueado o borrado contenido que usan la frase “Paren el robo”, que se refiere a los falsos alegatos de fraude electoral. Twitter dice que ha suspendido más de 70.000 cuentas de creyentes de teorías conspirativas de QAnon, que creen que Trump libra una guerra secreta contra una élite de satánicos y pedófilos en el gobierno, el sector privado y los medios.

    La presidente alemana Angela Merkel expresó su preocupación sobre bloquear y borrar contenidos, diciendo que era excesivo.

    “El derecho a la libertad de opinión es de importancia fundamental”, dijo su portavoz, Steffen Seibert, a los periodistas.

    Algunos países dirigidos por gobiernos populistas, como Polonia, están considerando elaborar legislación que le prohibiría a Facebook, Twitter y otras empresas de redes sociales censurar opiniones, por temor que los censuren a ellos.

    Redes sociales y medios de comunicación

    Pero la presión política también está aumentando en otros países para que el Estado regule la libertad de expresión y que modere las plataformas de redes sociales.

    La idea de que las compañías de redes sociales deberían estar sujetas a regulaciones similares a las de prensa, radio o televisión no es nueva. Los dueños de periódicos se han enfurecido porque las plataformas de redes sociales son tratadas diferente bajo la ley en relación a los medios tradicionales.

    El año pasado, Facebook rechazó la idea de que las plataformas de redes sociales sean tratadas como medios tradicionales, argumentando en un reporte que deberían ser ubicadas en una categoría a medio camino entre los periódicos y la industria de las telecomunicaciones.

    La compañía estuvo de acuerdo en que nuevas reglas regulatorias son necesarias, pero argumentó que deberían enfocarse en el monitoreo y en mecanismos que las empresas pondrían a funcionar para bloquear publicaciones “dañinas”, en lugar de restricciones sobre las compañías que publican ciertos tipos de discursos o que sean responsabilizados por el contenido.

    El cabildeo de Johnson para que se trate a los gigantes de las redes sociales como medios tradicionales está teniendo eco en Estados Unidos, donde el Congreso aprobó la Ley de Decencia en las Comunicaciones, en 1996. Esta medida permitió a las empresas regularse a sí mismas y las protegió de ser responsabilizadas por la mayoría del contenido que se publica en sus plataformas.

    La Sección 230 de la ley dice: “Ningún proveedor o usuario de un servicio interactivo de computadora deberá ser tratado como un editor o difusor de cualquier información publicada por otro proveedor de contenido de información”.

    Irónicamente, la Sección 230 ha generado la desaprobación de tanto Trump como del presidente electo Joe Biden. Ambos han pedido que se anule dicho artículo, lo cual haría a las redes sociales legalmente responsable por lo que la gente publica, dejándolos vulnerables ante demandas por difamación y calumnias.

    La semana pasada, Biden le dijo al diario The New York Times, que el favorecía que el escudo que protege a las empresas de internet sea “revocado, inmediatamente”.

  • Amazon le ofrece su logística a Biden para la vacunación. Las Big Tech mueven su dama

    En el mes de Noviembre, un artículo publicado en esta sección, nos alertaba de las posibles implicancias de las Big Tech en el nuevo ordenamiento político en los Estados Unidos.

    No ha pasado ni un día de la asunción del presidente Biden, que ya podemos observar algunos movimientos de las mismas, direccionadas a una función que típicamente se le ha encargado al gobierno, como es la salud y sobre todo, en una pandemia.

    Así, estas mismas megacorporaciones que pudieron silenciar a un presidente en ejercicio y a sus partidarios a principios de este mes, ahora se están acercando a la nueva Administración, que sabe muy bien lo que le podría suceder si adopta una postura antagónica contra las Big Tech. El ejemplo ha calado muy bien en las mentes de todo el planeta, razón de más para que la novel Administración americana comience a ser precavida.

    Si bien la administración de Biden en sí no tiene enemistad con Amazon, cuyo fundador Jeff Bezos es dueño del Washington Post, un importante medio que se inclinó activamente pro-Biden, al ala progresista del Partido Demócrata posiblemente le gustaría tener un trato más amigable, pero sumamente firme frente al poder de las Big Tech, de acuerdo a planteos regulatorios sostenidos en los últimos años. Al ofrecerse participar en el escenario global de la vacuna Covid-19, Amazon se está preparando estratégicamente contra tales esfuerzos.

    Dado que varios estados han ido informando que se están quedando sin vacunas, y decenas de miles de personas que lograron obtener citas para una primera dosis están siendo canceladas, el presidente Biden firmará 10 órdenes ejecutivas relacionadas con la pandemia este jueves, su segundo día en el cargo; pero la Administración dice que los esfuerzos para impulsar el despliegue de vacunas se han visto obstaculizados por la falta de cooperación de la administración Trump durante la transición. Dicen que no tienen un conocimiento completo de las acciones de la administración anterior sobre la distribución de vacunas. Biden también depende de que el Congreso proporcione 1,9 billones de dólares para alivio económico y respuesta al covid-19.

    El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)  ha manifestado también que aproximadamente la mitad de los 31 millones de dosis distribuidas a los estados por el gobierno federal se han administrado hasta ahora; y solo alrededor de 2 millones de personas han recibido las dos dosis necesarias para una máxima protección contra el virus. Estados Unidos tiene un promedio de 201.000 nuevos casos y unas 3.000 muertes por día. El número de muertos en la nación desde el inicio de la pandemia ahora es de alrededor de 403.000.

    Ante tal situación, Amazon ofrece su colosal red de operaciones y tecnologías avanzadas para ayudar al presidente Joe Biden en su promesa de obtener 100 millones de vacunas covid-19 para los estadounidenses en sus primeros 100 días en el cargo.

    Amazon ya había intentado entrar en la ola generada por el Covid-19 en marzo, asociándose con la Fundación Bill y Melinda Gates para entregar kits de prueba a hogares en el área de Seattle. Sin embargo, ese programa fue cerrado por la Administración de Alimentos y Medicamentos dos meses después por razones no especificadas.

    Jeff Bezos, el segundo hombre más rico del mundo, vuelve a la carga ahora, dado que si puede ayudar a la administración de Biden con su problema logístico de vacunas, ambas partes se beneficiarían. Queda por ver siempre el beneficio ciudadano, si al final, con estas «ayudas»,  las mismas luego no son soportadas con creces por los ciudadanos de a pie. Dicen que cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.

    «Estamos preparados para aprovechar nuestras operaciones, tecnología de la información y capacidades y experiencia de comunicaciones para ayudar en los esfuerzos de vacunación de su administración’, escribió el director ejecutivo de la división de Consumidores Mundiales de Amazon, Dave Clark, en una carta a Biden.»‘Nuestra escala nos permite tener un impacto significativo de inmediato en la lucha contra el covid-19, y estamos listos para ayudarlo en este esfuerzo».

    Amazon dijo que ya ha contratado a un proveedor de atención médica ocupacional externo con licencia para administrar las vacunas en el lugar de sus instalaciones para sus empleados cuando estén disponibles.

    Amazon tiene más de 800.000 empleados en los Estados Unidos, escribió Clark, la mayoría de los cuales son trabajadores esenciales que no pueden trabajar desde casa y se deben vacunar lo antes posible.

    Esta jugada maestra de la megacorporacion, donde Amazon sigue mostrándose cada día más gigante, podría implicar, al  margen de la creciente popularidad y efecto marketinero,  quizás como un escudo protector ante el novel gobierno, una inesperada ayuda, ya no a nivel logístico, sino un tanto más profunda, una extra capa de blindaje jurídico: en una distribución de una vacuna que posee un 95 por ciento de efectividad contra una enfermedad con una tasa de supervivencia del 99,7 por ciento, seguramente va a haber demandas. Y a pesar de que los laboratorios han sido protegidos contra todo reclamo, igual siempre es posible llegar al estado con demandas complejas. Ahora bien, si bien es cierto que cualquier ciudadano se atreve a demandar al estado, posiblemente haya pocos dispuestos a enfrentarse monetariamente a la maquinaria jurídica de un gigante como Amazon.

    Finalmente, ustedes me preguntarán: pero acaso no nos dices siempre que la salud debería manejarse mejor en forma privada y  ahora dices lo contrario? acaso no nos dices que la caridad es siempre privada y Amazon estaría dispuesto a ayudar justo cuando más se necesita en esta Pandemia? Pues bien, siempre me viene a mano la frase de Milton Friedman: «Hay que distinguir claramente entre ser promercado y ser proempresa».