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  • NVIDIA se Corona como la Empresa Más Valiosa del Mundo Gracias a la IA

    NVIDIA Corp. ha alcanzado un hito histórico, convirtiéndose en la empresa más valiosa del mundo por capitalización de mercado, superando a gigantes tecnológicos como Microsoft y Apple. Este logro destaca el impacto y la creciente importancia de la inteligencia artificial (IA) en el mercado tecnológico y financiero global.

    El Ascenso de NVIDIA en el Mercado

    A principios de junio de 2024, NVIDIA superó a Apple en valor de mercado por primera vez desde 2002. Posteriormente, también superó a Microsoft, situándose en la cima del mercado con una capitalización bursátil de aproximadamente 3.3 billones de dólares. Este ascenso meteórico ha sido impulsado principalmente por el auge de la inteligencia artificial y la demanda de los chips avanzados de NVIDIA, que son esenciales para las aplicaciones de IA.

    Innovación y Liderazgo en IA

    NVIDIA es conocida por sus unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alta eficiencia, que son fundamentales para los centros de datos que manejan tareas computacionales complejas. Sus aceleradores H100, en particular, han visto una demanda vertiginosa, contribuyendo a un incremento en las ventas del fabricante de chips en más de un 125% el año pasado. Esta tecnología no solo es crucial para la inteligencia artificial, sino también para el aprendizaje profundo y otras aplicaciones avanzadas.

    El CEO de NVIDIA, Jensen Huang, y su equipo han posicionado a la compañía no solo como un fabricante de chips, sino como un proveedor de sistemas completos que incluyen software propietario y un ecosistema de desarrollo robusto. Esto ha permitido a NVIDIA mantener una ventaja competitiva significativa en el mercado de la IA.

    Competencia y Colaboración

    Mientras NVIDIA se destaca, otras grandes tecnológicas como Microsoft y Apple también están haciendo movimientos estratégicos en el ámbito de la IA. Microsoft, por ejemplo, ha invertido y colaborado con OpenAI, la organización detrás de ChatGPT, lo que subraya su compromiso con el desarrollo de tecnologías avanzadas. Apple, por su parte, ha presentado recientemente su plan para incursionar en la inteligencia artificial, lo que ha calmado las expectativas de los inversores.

    Impacto Financiero y Futuro

    El impacto financiero de NVIDIA es innegable. Hasta la fecha, las acciones de la empresa han subido más de un 160% en 2024, agregando más de 2 billones de dólares a su capitalización de mercado. Este crecimiento fenomenal no solo refleja el valor de los productos de NVIDIA, sino también la creciente demanda y la importancia de la inteligencia artificial en la economía global.

    Daniel Ives, analista de Wedbush Securities, describe los chips de GPU de NVIDIA como «el nuevo oro o petróleo del sector tecnológico», destacando su papel crucial en la cuarta Revolución Industrial. A medida que más empresas y consumidores adoptan tecnologías de IA, la demanda de los productos de NVIDIA seguirá aumentando.

    NVIDIA, la empresa más valiosa del mundo.

    NVIDIA ha demostrado ser una fuerza dominante en el mercado tecnológico, impulsada por su liderazgo en el desarrollo y la implementación de tecnologías de inteligencia artificial. Su capacidad para innovar y adaptarse a las necesidades del mercado ha permitido a la empresa superar a gigantes como Microsoft y Apple, consolidando su posición como la empresa más valiosa del mundo.

    Este logro no solo subraya la importancia de la inteligencia artificial en la economía moderna, sino que también establece un nuevo estándar para la innovación y el crecimiento en el sector tecnológico. A medida que NVIDIA continúa liderando en el desarrollo de tecnologías avanzadas, el futuro parece prometedor tanto para la compañía como para la industria de la IA en su conjunto.

  • Neuralink: lo que hay detrás y el futuro de implantes cerebrales como el creado por Elon Musk

    El mundo acaba de conocer que una de las múltiples empresas de Elon Musk, Neuralink, ha implantado un chip cerebral en, al menos, un paciente. Del paciente se desconoce casi todo, salvo que podría padecer una parálisis por lesión en la médula espinal, o quizá por ELA.

    Después de varios años en desarrollo, y de diversas pruebas insertando un dispositivo similar en animales como cerdos o monos, Neuralink lo ha probado en humanos, objetivo último y prioritario de todos los desarrollos de estimulación intracraneales.

    Telepatía, uno entre tantos

    Elon Musk ha llamado a este dispositivo Telepathy (Telepatía, en español), comunicando, con una potente metáfora, lo que permitirán este tipo de implantes cerebrales. Musk no duda que la telepatía será un hecho, y anuncia que el paciente podrá hacer llamadas telefónicas, manejar un ordenador o comunicarse sin mover sus propios músculos, que se hallan comprometidos. Lo hará, sencillamente,_ pensando_.

    Pero lo que presenta ahora Elon Musk no es nada nuevo desde el punto de vista del desarrollo científico. Nada que los investigadores no conocieran ya. Nada que otras empresas no hayan desarrollado y probado en muchos, cientos, de laboratorios de todo el mundo.

    Los dispositivos intracerebrales que ya están en uso

    La inserción de electrodos intracerebrales es una técnica que tiene décadas de recorrido y se está utilizando, desde hace tiempo, en el tratamiento de diversos trastornos, desde los más puramente neurológicos hasta los psiquiátricos o de la mente.

    La neurocirugía con inserción de dispositivos de estimulación de y/o de atenuación o inhibición neurológica se usa ya regularmente y de forma exitosa para casos de párkinson, temblores, distonías, epilepsia, síndrome de Tourette (trastorno que se caracteriza por la presencia de tics y movimientos repetidos indeseados), y para el trastorno obsesivo-compulsivo.

    También se recurre a chips intracraneales en casos de depresión, dolor crónico, adicciones, e incluso demencia y obesidad.

    Ensayos de telepatía

    Ya se han realizado con éxito, utilizando electrodos similares, interesantes experimentos de “telepatía” que tratan de “leer” la actividad cerebral y traducirla en órdenes.

    Un total de 29 personas dieron su consentimiento para un extraño experimento: mientras les operaban en el cerebro para tratar su epilepsia, escucharon en el quirófano Another Brick on the Wall, de Pink Floyd. Mientras ocurría, se grabaron las ondas cerebrales, la actividad eléctrica de las regiones del cerebro sintonizadas con el tono, el ritmo, la armonía y la letra de la canción. Diez años después, en el laboratorio, los investigadores de la Universidad de Berlín que idearon la investigación revisaron las grabaciones y decodificaron. Anteriores trabajos ya habían conseguido crear un sistema capaz de discernir entre estilos musicales leyendo solo las ondas cerebrales. Pero con Pink Floyd dieron un paso más: a partir de las grabaciones, pudieron leer frases completas de la canción totalmente reconocibles.

    También son numerosos los ejemplos de experimentos como el anterior, la mayoría aún con carácter experimental, que han demostrado tener éxito en pacientes con distintos tipos de parálisis.

    Afectar a las neuronas con impulsos eléctricos

    Las neuronas, nuestras principales células cerebrales, son básicamente dispositivos electroquímicos. Para comunicarse entre sí utilizan sustancias químicas. De ahí que mediante la farmacología podamos intervenir, de manera más o menos directa, en trastornos que afectan al cerebro, como la depresión.

    Pero para que la química funcione, las neuronas tienen que activarse. La actividad química no tendría lugar sin las corrientes eléctricas que generan y recorren las propias neuronas. Por eso podemos también alterar su funcionamiento mediante impulsos eléctricos. Podemos pensar en “reestablecer” la corriente, resetearnos o cambiar de onda con pulsos eléctricos que traten la depresión o el dolor, por ejemplo. Tratamientos con pulsos eléctricos para lo mismo que hasta este momento se usan fármacos.

    Existen varias formas de hacer esto, y algunas son poco o nada invasivas (no se meten dentro del cerebro), como la estimulación magnética transcraneal o la colocación de electrodos en el cuero cabelludo. Pero no son tan precisas como estimular directamente el cerebro. Ganamos precisión y, sin duda, efectividad, si nos metemos “dentro” de la cabeza, si conectamos los electrodos directamente en el cerebro.

    Volver a leer un libro

    La estimulación cerebral profunda y el registro directo de la actividad cerebral están dando saltos de gigante en los últimos años. Y esto se debe a una confluencia fortuita de factores.

    Para empezar, los enormes avances en inteligencia artificial (IA). Gracias a estos algoritmos, que aprenden de la experiencia y que mejoran en sus ajustes en sucesivos ensayos, la estimulación cerebral profunda y la lectura de la actividad cerebral intracerebral están consiguiendo hitos antes inimaginables.

    La revista Nature recogió recientemente un interesante estudio con cinco pacientes con graves problemas cognitivos de atención y memoria, fruto de una lesión en las conexiones fronto-estriatales del cerebro. Tras estimular una parte del tálamo (núcleo central lateral), mejoraban visiblemente. Por fin podían leer libros o ver películas sin perder el hilo.

    Los algoritmos de IA necesitaron semanas para aprender a proporcionar la descarga eléctrica en el momento y la medida justos, pero el esfuerzo mereció la pena. Tanto, que algún paciente pidió que no le apagaran el dispositivo, algo que era necesario para el control experimental.

    Hace unos meses se publicaron dos artículos en Nature que mostraban cómo pacientes con ELA avanzado, o con parálisis por otras causas,, podían volver a hablar. Un dispositivo intracerebral leía su actividad en diversas áreas, entre ellas las del habla, y lo traducía a sonidos que emitía un altavoz, que además emulaba su voz original.

    En un futuro no inmediato podremos “ver” directamente lo que imagina un paciente, algo en lo que se está trabajando. Y suma y sigue. Y todo esto, al margen de Musk y su Neuralink.

    Elon Musk y las puertas del dinero

    Pero hay otro factor que sin duda está contribuyendo a los enormes avances que estamos viviendo en los últimos años, y aquí sí que tiene mucho que ver Elon Musk. No ha descubierto la pólvora con Telepatía, pero sí está incentivando la competencia empresarial y una gran inversión económica para mejorar los productos con los que podemos estimular y leer la actividad cerebral.

    Su dispositivo actual es inalámbrico, y se disimula muy bien una vez insertado, dos avances importantes para el bienestar de los pacientes. Además, su empresa ha desarrollado un método de implantación mediante cirugía robotizada, lo que reduce considerablemente el riesgo de errores humanos.

    Lo indiscutible es que Elon Musk proporciona mucha visibilidad. Todo el mundo está pendiente de lo que hace o dice el magnate. Por eso, que Elon Musk se haya embarcado en esta aventura hace que esta tecnología sea conocida y se convierta en un foco de atención social. Y esto puede ser muy beneficioso.The Conversation

    Manuel Martin-Loeches Garrido, Catedrático de Psicobiología, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Chip Cerebral de Elon Musk: Un Paso Histórico Hacia la Conexión Mente-Máquina

    En un emocionante avance científico que podría cambiar drásticamente la vida de las personas cuadripléjicas, Elon Musk anunció que su startup Neuralink ha logrado implantar con éxito un chip cerebral en un humano, con resultados prometedores. Este logro marca un hito en la búsqueda de la conexión directa entre el cerebro y las computadoras, con el potencial de revolucionar la medicina y mejorar la calidad de vida de aquellos afectados en su movilidad.

    El chip, conocido como N1, tiene un diámetro de 8 milímetros y está equipado con 64 cables ultrafinos llamados hilos, que son comparables en tamaño con las neuronas del cerebro. Este dispositivo busca establecer canales de comunicación directa entre el cerebro y las computadoras, permitiendo, según Musk, controlar dispositivos con el pensamiento.

    El procedimiento de implantación, autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), implica el uso de un robot quirúrgico que realiza una incisión de 2 milímetros, que se dilata a 8 milímetros, exponiendo el cráneo del paciente para colocar el chip. Este método, desarrollado por Neuralink, asegura que el implante se realice con precisión, evitando tocar venas o arterias críticas.

    La capacidad del chip de Neuralink para registrar y transmitir señales cerebrales de forma inalámbrica a una aplicación es clave. Elon Musk sugiere que esta tecnología, llamada Telepathy, permitirá controlar dispositivos externos, como teléfonos o computadoras, simplemente con el poder del pensamiento. Los primeros beneficiarios serían aquellos que han perdido la funcionalidad de sus extremidades, brindándoles una nueva forma de interactuar con el mundo digital.

    El objetivo a largo plazo de Neuralink va más allá de la mejora de la movilidad. La compañía busca potenciar las capacidades humanas y tratar trastornos neurológicos como la ELA o el Parkinson. Elon Musk incluso ha mencionado la posibilidad de lograr una relación simbiótica entre humanos e inteligencia artificial.

    Además de facilitar la comunicación con dispositivos externos, el chip cerebral de Neuralink podría tener aplicaciones médicas significativas. En una fase inicial, se espera que ayude a personas parapléjicas en tareas cotidianas, como usar un teléfono o controlar una computadora. También se explorará su uso en la investigación de señales eléctricas cerebrales y el desarrollo de fármacos para diversas afecciones médicas.

    Más de 200,000 personas en todo el mundo ya utilizan algún tipo de interfaz cerebro-computadora (BCI), principalmente por razones médicas, como los implantes cocleares para personas sordas. El potencial de la tecnología de Neuralink se extiende a la restauración del habla, el movimiento y la memoria, e incluso a la comunicación directa entre individuos sin la necesidad de hablar.

    Aunque Neuralink ha acaparado los titulares, no es la única empresa que explora esta vanguardia científica. Empresas como Synchron, Precision Neuroscience, Paradromics y Blackrock Neurotech también están desarrollando sistemas capaces de traducir señales cerebrales en comandos para tecnologías externas. Este campo, conocido oficialmente como investigación de interfaz cerebro-máquina, ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años.

    Si bien el chip cerebral de Neuralink parece un avance de ciencia ficción, es el resultado de décadas de investigación en neurociencia. La conexión entre la mente y la máquina podría tener aplicaciones que van más allá de la medicina, abriendo la puerta a una nueva era de interacción entre humanos y tecnología. A pesar de estos emocionantes avances, Neuralink y otras empresas del sector deben superar diversas fases de pruebas antes de alcanzar la comercialización, incluida la aprobación final de la FDA. Con 400 empleados y una recaudación de al menos 363 millones de dólares el año pasado, Neuralink está liderando la carrera hacia un futuro donde la mente pueda controlar la tecnología con asombrosa facilidad.

  • Tiempos de incertidumbre y escasez global crítica

    Dos casos de escasez amenazan con complicar severamente a la economía mundial, más allá de la inflación: la de fertilizantes y la de chips.

    Los mercados viven semanas de alta volatilidad y los analistas, en general, destacan el “desconcierto” que muestran muchos inversores en relación al futuro escenario macroeconómico. Para empezar, como consecuencia de que no terminan de levantarse todas las restricciones con excusa de la “pandemia”, las economías globales, después del rebote de 2021, siguen flojas como se ve en el siguiente cuadro:

    Mientras la Fed “descansa”, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), acaba de señalar que el ajuste en la política monetaria irá acorde a los datos económicos y, en todo caso, será gradual, manteniendo el tono cauto en cuanto a una subida de tasas de interés en 2022 sin cerrar las puertas a que se produzca. Así las cosas, los mercados ya descuentan una potencial subida para finales de 2022.

    Y todo ligado a la “inflación” -la suba del IPC, en rigor- que, como se ve en el siguiente cuadro, suelen estimar muy mal -como buenos burócratas estatales- los bancos centrales (en blanco la suba real, en colores las estimaciones del BCE en distintos momentos):

    “El cambio radical de postura ante la inflación que han experimentado los bancos centrales en un corto espacio de tiempo, pasando de considerar ésta como transitoria a más permanente y ‘peligrosa’, lo que los ha llevado a modificar de forma radical su hoja de ruta en materia de política monetaria, mantiene a muchos inversores, tanto en los mercados de bonos como en los de renta variable, bastante despistados”, explican en Link Securities. Por cierto, la ridiculez de decir -mientras emitían dinero en astronómicas cifras- que la “inflación” era solo transitoria, dio lugar a muchos memes.

    Los analistas de Link Securities observan que, en las bolsas, durante “las últimas sesiones, se ha podido apreciar una ligera preferencia por los valores/sectores que mejor se comportan en un escenario de crecimiento económico, alta inflación y tasas de interés al alza, destacando especialmente el sector financiero, concretamente los bancos y las aseguradoras”, por cierto, atadas a la “patria financiera” esto es, socios de los bancos centrales en sus negocios donde siempre pierde el ciudadano común, como cuando en Argentina, con el “corralito”, se quedaron con el dinero ajeno, por nombrar un caso ejemplar.

    Robert Almeida, de MFS Investment Management, resalta que “los inversores son conscientes de que el tamaño de los balances de los bancos centrales se ha disparado… (y esto) refleja la escala de la represión financiera de los últimos años (el mantenimiento de las tasas de interés por debajo de la suba del IPC y el consecuente abaratamiento del costo de la deuda pública) y las distorsiones resultantes”.

    Aunque la Fed aún no ha subido las tasas -pero se esperan cinco subidas en 2022- , la tendencia mundial ha cambiado de forma decisiva, de hecho, se produjeron más de 100 aumentos de tasas a nivel mundial durante el 2021 y, en 2022, se está anualizando al doble. Ben Laidler, de eToro, advierte de que “las tasas de interés más altas y los crecientes riesgos de desaceleración económica también perjudican a las valoraciones. Se trata de un nuevo régimen de inversión global de rentabilidades más bajas, pero aún positivas, y más volatilidad, que impulsa nuestro enfoque en sectores más baratos y mercados extranjeros… La historia muestra que los mercados a menudo reaccionan con alivio cuando comienzan las subidas de tasas, ya que el ciclo alcista ya está descontado. Faltan 36 días para la primera subida de la Fed”.

    Entretanto, dos casos de escasez amenazan con complicar severamente a la economía mundial, como señala Michael Snyder. Además de la caída de la economía global -con el aumento de la pobreza y el hambre para cientos de millones- como consecuencia de la represión a los mercados y las personas, con excusa de “la pandemia”, se han producido dos carencias mundiales clave que hay que vigilar muy de cerca.

    Uno de ellos es la creciente escasez de fertilizantes. Hace unos días, el Wall Street Journal advirtió que “los altos precios de los fertilizantes están afectando a los agricultores de todo el mundo en desarrollo”. Desde las plantaciones de aguacate, maíz y café de América del Sur hasta las plantaciones de cocos y palmas aceiteras del sudeste asiático, los altos precios de los fertilizantes pesan sobre los agricultores lo que hace que sea mucho más costoso cultivar y obliga a muchos a reducir la producción.

    Obviamente, eso se traduce en que los precios globales de los alimentos podrían aumentar aún más en 2022, luego de un año en el que subieron a máximos de una década. Repunte que exacerbaría el hambre, que ya es agudo en algunas partes del mundo debido a la pérdida de empleos relacionada con “la pandemia”, y aceleraría la suba del IPC (la “inflación”, según los burócratas).

    De acuerdo con el Centro Internacional de Desarrollo de Fertilizantes, los precios excesivamente altos podrían resultar en una reducción de la producción agrícola, solo en África, “equivalente a las necesidades alimentarias de 100 M de personas”. En la primera potencia, EE.UU., los precios de los fertilizantes a base de fósforo y potasio (potasa) se han más que duplicado, en tanto que los basados en nitrógeno se han cuadruplicado. Estos precios harán imposible que muchos agricultores de EE. UU. siembren de manera rentable este año.

    La otra gran escasez que ya viene siendo noticia hace bastantes meses, es la de chips de computadora. Según el Departamento de Comercio de EE.UU., los inventarios de chips se han reducido peligrosamente: el inventario medio en poder de los consumidores de chips (incluidos los fabricantes de automóviles y los de dispositivos médicos) se redujo de 40 días en 2019 a menos de 5 días en 2021. La secretaria de Comercio de EE.UU. asegura que la falta de chips resultó en “USD 210.000 M en ingresos perdidos” para los fabricantes de automóviles en 2021 que produjeron 8M menos de vehículos provocando un aumento en los precios impactando en el IPC.

    Los consumidores de chips encuestados por el Departamento de Comercio estimaron que la escasez no desaparecería en los próximos seis meses, y algunos sugirieron que podría tomar hasta 2023. Por cierto, Taiwán produce el 63% de la producción global de chips. La mayoría de las fábricas se encuentran en Asia que alberga alrededor del 87% de la cuota de mercado de las fábricas de semiconductores. Así, el clima político en la región y las tensiones entre Taiwán y China son definitorias, ya que la escasez ha expuesto cuánto depende la industria estadounidense de estas fuentes.

  • Implante cerebral informático podría aliviar el dolor crónico según un nuevo estudio

    Un implante cerebral informátido alivia eficazmente el dolor crónico y de corta duración en roedores, según un nuevo estudio.

    Los experimentos, llevados a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, ofrecen lo que los investigadores denominan un «modelo» para el desarrollo de implantes cerebrales destinados a tratar síndromes de dolor y otros trastornos cerebrales, como la ansiedad, la depresión y los ataques de pánico.

    Publicado el 21 de junio en la revista Nature Biomedical Engineering, el estudio demostró que las ratas a las que se les había implantado el dispositivo retiraban sus patas un 40 por ciento más lentamente ante un dolor repentino, en comparación con los momentos en los que el dispositivo estaba apagado. Según los autores del estudio, esto sugiere que el dispositivo redujo la intensidad del dolor que experimentaron los roedores. Además, los animales que sufrían un dolor repentino o continuo pasaban aproximadamente dos tercios más de tiempo en una cámara en la que el dispositivo controlado por ordenador estaba encendido que en una cámara en la que no lo estaba.

    Los investigadores afirman que la investigación es la primera que utiliza un implante cerebral informático para detectar y aliviar brotes de dolor en tiempo real. El dispositivo es también el primero de su clase que se dirige al dolor crónico, que a menudo se produce sin ser provocado por un desencadenante conocido, dicen los autores del estudio.

    «Nuestros resultados demuestran que este implante ofrece una estrategia eficaz para el tratamiento del dolor, incluso en los casos en que los síntomas son tradicionalmente difíciles de localizar o controlar», afirma el autor principal del estudio, el doctor Jing Wang, profesor asociado del doctor Valentino D.B. Mazzia y vicepresidente de investigación clínica y traslacional del Departamento de Anestesiología, Cuidados Perioperatorios y Medicina del Dolor de la NYU Langone.

    Se calcula que el dolor crónico afecta a uno de cada cuatro adultos en Estados Unidos, pero hasta ahora los tratamientos seguros y fiables han sido difíciles de encontrar, dice el Dr. Wang, que también es director del Programa Interdisciplinario de Investigación del Dolor de la NYU Langone. Especialmente en el caso del dolor que reaparece, las terapias actuales, como los opiáceos, suelen perder eficacia con el paso del tiempo, ya que las personas se desensibilizan al tratamiento. Además, fármacos como los opioides activan los centros de recompensa del cerebro para crear sensaciones de placer que pueden conducir a la adicción.

    Cómo funciona el dispositivo

    Los implantes cerebrales informatizados, investigados anteriormente para prevenir ataques epilépticos y controlar dispositivos protésicos, pueden evitar muchos de estos problemas, dice el Dr. Wang. La tecnología, conocida como interfaz cerebro-máquina de bucle cerrado, detecta la actividad cerebral en el córtex cingulado anterior, una región del cerebro fundamental para el procesamiento del dolor. A continuación, un ordenador conectado al dispositivo identifica automáticamente patrones eléctricos en el cerebro estrechamente relacionados con el dolor. Cuando se detectan signos de dolor, el ordenador activa la estimulación terapéutica de otra región del cerebro, el córtex prefrontal, para aliviarlo.

    Como el dispositivo sólo se activa en presencia de dolor, dice el Dr. Wang, se reduce el riesgo de uso excesivo y la posibilidad de que se desarrolle tolerancia. Además, como el implante no ofrece ninguna recompensa más allá del alivio del dolor, como hacen los opioides, el riesgo de adicción se reduce al mínimo.

    Cómo se realizó el estudio

    Como parte del estudio, los investigadores instalaron diminutos electrodos en los cerebros de docenas de ratas y luego las expusieron a cantidades cuidadosamente medidas de dolor. Se vigiló de cerca a los animales para ver con qué rapidez se alejaban de la fuente de dolor. De este modo, los investigadores pudieron comprobar con qué frecuencia el dispositivo identificaba correctamente la actividad cerebral basada en el dolor en el córtex cingulado anterior y con qué eficacia podía disminuir la sensación resultante.

    Según los autores del estudio, el implante detectó el dolor con precisión hasta el 80 por ciento de las veces.

    «Nuestros resultados demuestran que este dispositivo puede ayudar a los investigadores a comprender mejor cómo funciona el dolor en el cerebro», afirma el investigador principal del estudio, Qiaosheng Zhang, doctorado en el Departamento de Anestesiología, Cuidados Perioperatorios y Medicina del Dolor de la NYU Langone. «Además, podría permitirnos encontrar terapias no farmacológicas para otros trastornos neuropsiquiátricos, como la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático».

    El Dr. Zhang añade que las propiedades de detección del dolor del implante cerebral podrían mejorarse instalando electrodos en otras regiones del cerebro más allá del córtex cingulado anterior. Advierte, sin embargo, que la tecnología aún no es adecuada para su uso en personas, pero dice que hay planes en marcha para investigar formas menos invasivas con potencial para ser adaptadas al uso humano.

  • Neuralink, de Elon Musk, quiere implantar chips en el cerebro humano en un año

    La controvertida startup de neurotecnología avanza aceleradamente. Cuáles serían sus implicaciones

    Hace unos años, la psicóloga cognitiva y filósofa Susan Schneider afirmó que el futuro distópico soñado por Elon Musk en el que los cerebros humanos y las computadoras se fusionaban en uno, daría como resultado un «suicidio para la mente humana».
    A pesar de toda la controversia que suscita el tema, desde entonces, los científicos e ingenieros que trabajan para el empresario multimillonario han avanzado mucho en esta línea.

    La startup de neurotecnología propiedad de E. Musk, Neuralink, demostró ya el año pasado que su interfaz cerebro-máquina funcionaba en cerdos. Durante una demostración en vivo, se mostró señales neuronales en tiempo real de este animal al que se le implantó un chip en la cabeza.

    Pues bien, la semana pasada, la compañía fue un paso más allá y mostró un experimento más sofisticado en el que un mono macaco llamado Pager con dos dispositivos Neuralink implantados en su cerebro hace 6 semanas, jugaba el videojuego ‘Pong’ con su mente. En el video, le dieron un joystick que estaba conectado a un videojuego en el que mueve un cursor a un cuadrado de color.

    Mientras Pager usa el joystick, el chip Neuralink registra su actividad cerebral y la envía a una computadora para analizar lo que hace su cerebro cuando mueve la mano. Luego, el joystick se desconecta de la máquina, pero el mono continúa controlando el juego, y los chips Neuralink transmiten las señales cerebrales. «Al grabar información de varias neuronas e incluir su actividad en un algoritmo de decodificación, tenemos la posibilidad de predecir la intención del movimiento de Pager en tiempo real” afirmó la compañía.

    Mientras que los fanáticos de Musk aplaudieron el último desarrollo de Neuralink, la prueba generó dudas y críticas de científicos y especialistas en ética de la tecnología.

    En teoría, la misma tecnología podría usarse para dar a las personas el control de las extremidades sintéticas a través de un implante cerebral Neuralink, por lo que la compañía podría pasar de operar con monos a ensayos en humanos dentro de un año.

    «Neuralink está trabajando muy duro para garantizar la seguridad de los implantes y está en estrecha comunicación con la FDA. Si las cosas van bien, podríamos hacer pruebas iniciales en humanos a finales de este año», dijo Elon Musk.

    Al igual que algunos investigadores de principios de la década de 2000, Musk prevé que los chips cerebrales implantables podrían algún día ayudar a las personas con trastornos neurológicos como Alzheimer o Parkinson a tomar el control de sus vidas y, finalmente, fusionar la inteligencia humana y la inteligencia de las máquinas para crear una especie de ‘super ser’. Y no solo eso, sino que esta tecnología podría remediar otras patologías como la depresión, la adicción, la ceguera o la sordera. Esto se haría usando el implante para estimular áreas del cerebro asociadas con estas condiciones.

    Las interfaces cerebro-máquina también podrían tener aplicaciones más allá de lo terapéutico. Para empezar, podrían ofrecer una forma mucho más rápida de interactuar con las computadoras, en comparación con los métodos que implican el uso de las manos o la voz. Un usuario puede escribir un mensaje a la velocidad del pensamiento y no estar limitado por la destreza del pulgar. Solo tendrían que pensar que el mensaje y el implante podrían convertirlo en texto. Luego, el texto se puede reproducir a través de un software que lo convierte en voz.

    Quizás lo más emocionante es la capacidad de una interfaz cerebro-máquina para conectar cerebros a la nube y todos sus recursos. En teoría, la propia inteligencia «nativa» de una persona podría aumentarse a pedido accediendo a la inteligencia artificial (IA) basada en la nube. La inteligencia humana podría multiplicarse enormemente por esto. Consideremos por un momento si dos o más personas conectaron sus implantes de forma inalámbrica; esto facilitaría un intercambio de imágenes e ideas de gran ancho de banda entre uno y otro. Al hacerlo, potencialmente podrían intercambiar más información en unos pocos segundos de lo que tomaría minutos u horas para transmitir verbalmente.

    Pero algunos expertos siguen siendo escépticos sobre qué tan bien funcionará la tecnología, una vez que se aplique a los humanos para tareas más complejas que un juego de Pong. Incluso si la compañía de Musk tiene éxito en el frente tecnológico, las implicaciones sociales más amplias de un dispositivo cerebral para leer la mente serían complicadas.

    Al mismo tiempo, sin una seguridad a prueba de balas, es posible que los piratas informáticos puedan acceder a chips implantados y provocar un mal funcionamiento o una mala dirección de sus acciones, con consecuencias fatales para la víctima.

  • Escasez mundial de semiconductores mejora posición negociadora de Taiwán

    Al negociar cualquier asunto comercial, Taiwán tiene una posición de ventaja sobre Washington. Taiwán es uno de los mayores fabricantes de semiconductores y microchips, los cuales son escasos. Estados Unidos los necesita para la industria automotriz y de equipos sanitarios, entre otras.

    Por Ralph Jennings

    El decreto del presidente estadounidense Joe Biden para asegurar las cadenas de suministro de semiconductores para la producción de hardware de alta tecnología ofrece un impulso comercial a Taiwán, uno de los mayores proveedores de chips del mundo, y le da a Taipei un nuevo peso en cualquier negociación de libre comercio, dicen los analistas.

    Biden firmó una orden ejecutiva el 24 de febrero para que Estados Unidos comience a superar la escasez de chips que ha obstaculizado la fabricación de vehículos, productos electrónicos de consumo y suministros médicos. Activará un proceso de revisión que conducirá a recomendaciones de políticas sobre cómo reforzar las cadenas de suministro.

    Taiwán entra en juego como la sede de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., que produce más chips que cualquier otro fabricante en el mundo y tiene algunos de los procesos de producción más avanzados. Esos avances generan semiconductores que funcionan con relativamente poca energía sin sacrificar la velocidad de un dispositivo.

    El estudio remoto y el teletrabajo, dos tendencias que florecieron durante el brote de coronavirus de 2020, aumentaron la demanda el año pasado de chips que funcionan con computadoras portátiles, entre otros tipos de hardware de consumo. La demanda mundial de chips debería aumentar de 450.000 millones de dólares el año pasado a alrededor de 600.000 millones en 2024, dice la firma de investigación de mercado Gartner.

    «Esto es bueno, y creo que en este momento Taiwán finalmente puede ofrecer algo en concreto y ayudar a Estados Unidos de alguna manera», comentó a la Voz de América Liu Yih-jiun, profesor de asuntos públicos de la Universidad Fo Guang en Taiwán.

    Taiwán ha intentado varias veces desde 1994 concertar un acuerdo comercial con Estados Unidos, que es su segundo socio comercial más importante después de China. El comercio entre Estados Unidos y Taiwán totalizó 90.900 millones de dólares en 2020. Los estadounidenses compran chips, computadoras y maquinaria, entre otros productos taiwaneses, lo que resultó en un superávit comercial de 29.300 millones de dólares para el centro de fabricación asiático el año pasado.

    A partir de enero, Taiwán comenzó a permitir envíos de carne de cerdo estadounidense de cerdos criados con el aditivo alimentario ractopamina, y los funcionarios estadounidenses elogiaron ese paso como un progreso en las relaciones comerciales.

    La Administración Biden ha pedido a los funcionarios taiwaneses que presionen a sus fabricantes de chips para que aumenten la producción de semiconductores en medio de una escasez de chips para uso automotriz, informó Bloomberg el mes pasado.

    La demanda estadounidense de semiconductores ayudará a elevar la posición de Taiwán cuando los negociadores se reúnan para las conversaciones comerciales, dijo John Brebeck, asesor principal de la consultora de inversiones Quantum International Corp. en Taipei.

    “Debido a la guerra comercial [entre China y Estados Unidos], y debido a los semiconductores, y porque a Taiwán le fue tan bien enel manejo del COVID, y es una democracia que quieren apoyar, creo que avanza”, comentó Brebeck a la VOA.

    Las conversaciones comerciales se llevarán a cabo «de una manera mucho más equilibrada» debido al peso de Taiwán en los semiconductores globales, dijo Liu.

    Con acuerdo comercial o no, los fabricantes de chips de Taiwán tendrán un aumento en el negocio debido a la escasez, aunque pueden tener dificultades para priorizar a los clientes, dijo Brady Wang, analista en Taipei de la firma de inteligencia de mercado Counterpoint Research.

    “En realidad, no hay riesgo para las empresas, pero se puede decir que existe la cuestión de cuánto pueden distribuir la producción y a quién van a sacrificar”, dijo Wang.

    Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. inició la construcción en 2018 en un complejo de fábrica de 15.000 millones de dólares en Taiwán y se espera que el volumen de producción alcance su capacidad máxima este año. El complejo producirá más de 1 millón de tarjetas para la fabricación de chips  al año y empleará a unas 4.000 personas. En diciembre del año pasado, la empresa de 34 años obtuvo la autorización del gobierno de Taiwán para construir una fábrica de 12.000 millones de dólares en el estado estadounidense de Arizona. Esa planta producirá hasta 20.000 tarjetas para chips por mes.

    El proyecto en Arizona y el nuevo en Taiwán están «bien encaminados», dijo un portavoz de la sede de la empresa.

    Powerchip Semiconductor Manufacturing Corp. y United Microelectronics Corp. también fabrican chips en Taiwán. Un portavoz de United Microelectronics dijo el mes pasado que su compañía estaba haciendo todo lo posible para satisfacer la demanda de chips automotrices.