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  • Polonia: El Renacimiento de un Escudo Histórico para Europa

    En su artículo «El momento polaco», para el medio ABC, Guy Sorman traza un recorrido histórico y político que posiciona a Polonia como una nación clave para la defensa de los valores democráticos y liberales en Europa. El análisis de Sorman no solo destaca el papel histórico de Polonia como baluarte frente a las amenazas externas, sino que también celebra el liderazgo actual de Donald Tusk como una oportunidad única para revitalizar el proyecto europeo frente a los desafíos contemporáneos. A continuación, examinaremos los principales puntos de este texto y su relevancia en el contexto geopolítico actual.

    Polonia como baluarte histórico de Europa

    Sorman inicia su artículo recordando episodios en los que Polonia actuó como escudo de Europa frente a amenazas externas. Desde la contención de las invasiones mongolas en el siglo XIII hasta la defensa de Viena frente al Imperio Otomano en 1683, Polonia aparece como un actor central en la salvaguarda de la cristiandad y la estabilidad europea. Este hilo histórico se extiende al siglo XX con el Milagro del Vístula en 1920, cuando el ejército polaco detuvo la expansión del comunismo soviético hacia Occidente.

    Este marco histórico refuerza la idea de que Polonia, a menudo subestimada, ha jugado un papel desproporcionado en la configuración del destino de Europa. Más que un repaso nostálgico, Sorman utiliza estos ejemplos para cimentar su argumento: Polonia, una vez más, está llamada a liderar en un momento crítico para Europa.

    Donald Tusk: Un líder liberal en tiempos de incertidumbre

    La figura de Donald Tusk emerge como el eje central del análisis de Sorman. Según el autor, Tusk no solo representa la restauración de la democracia en Polonia tras los años de populismo de derecha, sino también un modelo de liderazgo liberal que la Unión Europea necesita urgentemente. Su programa, resumido en el lema “¡Seguridad! ¡Europa!”, combina una economía liberal dinámica con un compromiso firme con la seguridad militar y los valores democráticos.

    Polonia, bajo la dirección de Tusk, ha demostrado un compromiso ejemplar con la defensa, destinando cerca del 5% de su PIB al gasto militar, una cifra que supera con creces la de otros países europeos. Este esfuerzo no solo fortalece la seguridad frente a las amenazas rusas, sino que también responde a las críticas de Estados Unidos, que ha presionado a sus aliados europeos para aumentar sus presupuestos de defensa.

    El enfoque de Tusk, sin embargo, va más allá de la seguridad militar. Sorman lo describe como un defensor de la Europa liberal frente al iliberalismo representado por figuras como Viktor Orbán en Hungría y Marine Le Pen en Francia. En este sentido, su liderazgo se presenta como una oportunidad para revitalizar el proyecto europeo, recordando los beneficios sociales, económicos y políticos que han caracterizado a la Unión.

    Desafíos globales y el papel de Europa

    Sorman no minimiza los retos que enfrenta Tusk en su presidencia rotatoria de la Unión Europea. Con solo seis meses de mandato, las prioridades son claras: garantizar el apoyo europeo a Ucrania frente a la agresión rusa, reafirmar el compromiso con la OTAN y consolidar los valores democráticos y liberales en un contexto de crecientes tensiones internas y externas.

    En este sentido, Sorman advierte sobre el peligro del chantaje estadounidense y del imperialismo ruso, subrayando la necesidad de que Europa actúe con autonomía y determinación. La referencia a Elon Musk, a quien Sorman describe como un «delirante», introduce una dimensión contemporánea al debate, señalando cómo los actores no estatales también influyen en la dinámica global y desafían los valores europeos.

    El reto de ilusionar a Europa

    Sorman concluye su artículo con un llamado a la acción: Europa necesita líderes ilustrados capaces de devolver la ilusión a sus ciudadanos. La propuesta de Tusk, basada en seguridad y liberalismo, podría ser la chispa que reactive la confianza en un proyecto europeo que, según el autor, se encuentra en una encrucijada. Más allá de la seguridad y la economía, Sorman subraya la importancia de reafirmar los principios democráticos y liberales que han sido la piedra angular de la Unión Europea desde su creación.

    «El momento polaco» de Guy Sorman es tanto un homenaje al papel histórico de Polonia como un análisis del liderazgo de Donald Tusk en un momento crucial para Europa. Al conectar los logros pasados de Polonia con los desafíos actuales, Sorman presenta un argumento convincente sobre la importancia de este país en la defensa de los valores europeos frente a las amenazas internas y externas. Bajo la dirección de Tusk, Polonia tiene la oportunidad de demostrar que el liderazgo liberal no solo es viable, sino necesario para el futuro de Europa. En un contexto de creciente incertidumbre global, este «momento polaco» podría marcar el comienzo de un renacimiento europeo basado en los principios de libertad, seguridad y cooperación.

  • Nuestros hijos ya son comunistas

    Nos cuenta Mark Thornton del Instituto Mises que si nuestros hijos aún no son comunistas, por la ruta en que andamos pronto lo serán. Y la verdad es que vale la pena ponerle atención, veamos.

    De salida Thornton asevera que los mismos padres en los EE.UU. ya son, al menos, medio comunistas y al leer lo que dice Thornton caí en cuenta que esto también aplica, en buena medida, en Panamá. Ver que le hemos entregado la educación de nuestros hijos al MEDUCA o, mejor dicho, al NODUCA gubernamental es de pavor. Es decir, que le entregamos el futuro de nuestros hijos a los árbitros del partido, que se supone no están para patear balones sino para ver que no se haga trampa en el juego. Pero, ¿no han sido los árbitros gubernamentales los que más trampas vienen haciendo?

    ¿Qué hacer cuando no sólo los árbitros patean los balones sino hacen trampas? Y aún más allá, cuando muchos funcionarios del NODUCA, en vez de enseñar emprendimiento enseñan servilismo a la casta política. Y tengamos en cuenta que la ignorancia conduce al servilismo y la dependencia enfermiza que vemos con una población que quiere que el gobierno les resuelva todo.

    ¿Será tan difícil ver que todo el adelanto que vemos alrededor nuestro nace de la privatización y no de la estatización? Los gobiernos no son productivos; productivos son los ciudadanos libres. Y, sin embargo, el decir más popular entre nuestro pueblo es el “no a la privatización”. Es simple, si no es privado o empresas, sólo queda el centralismo que es comunismo o peor; pandillerismo, que es lo que hemos venido cultivando a través de nuestra historia.

    Y regreso al MEDUCA que NODUCA, ese que sale más caro que la mayoría de las escuelas privadas que educan mejor. Y más triste aún, que miles de panameños pagan doble; pagan impuestos que van a dar al NODUCA, y luego pagan para que sus hijos vayan a escuelas no gubernamentales; sean estas con fines lucrativos o comunitarias.

    La inmensa mayoría de las empresas privadas viven y sobreviven debido a que sirven bien a sus clientes, lo cual no es el caso de las empresas gubernamentales; particularmente cuando entran a competir con particulares. ¿De veras creemos que gobernar es recoger basura, vender agua, electricidad, alimentos y andar compitiendo en el mercado?

    Y ¡por supuesto! cuando uno se ha acostumbra a que todo se lo hagan los gobiernos o, mejor dicho, los ladinos políticos, a punto de que no aprendieron a resolver por cuenta propia, no es de extrañar que lleguen otros que han escapado a dictaduras, como la venezolana, y les quitan sus empleos; ya que allá, a la brava, aprendieron la lección; y no vienen creyendo que Tío Gobierno les resolverá.

    ¡Por supuesto!, que en tal realidad, gran parte de la población es fácil presa de las ideologías socialistas, esas que plagan nuestra constitución. En el mundo irreal del comunismo, en el cual no existe la propiedad privada, se pretende que todos amen al prójimo y no les interese lucrar sino regalar. Creen que el capitalismo es salvaje y el comunismo es bondadoso. Vayan de vaca a Venezuela a ver si es así.

    Y no es que los sindicatos no puedan beneficiar a sus miembros, sino que si se van por el sendero del comunismo y tal, terminan afectando al emprendimiento que es el único que pueden hacer realidad los beneficios laborales. Y más triste es que para lograr un salario mínimo se requiera una ley que prohíba trabajar ganando menos a personas con menor capacidad.

  • El Muro de Berlín: Símbolo de Coacción y Fracaso del Comunismo

    El 13 de agosto de 1961, el régimen comunista de la Alemania Oriental erigió uno de los símbolos más infames del siglo XX: el Muro de Berlín. Con una longitud de 155 kilómetros, este muro no solo dividió físicamente a Berlín, sino que también simbolizó la profunda división ideológica entre el Este y el Oeste, entre el comunismo y el capitalismo. Sin embargo, más allá de su construcción física, el Muro de Berlín representó la desesperación de un sistema político y económico incapaz de sostenerse sin recurrir a la coacción y a la represión.

    Hechos Históricos y Cruces Fatales

    El Muro de Berlín fue construido por la República Democrática Alemana (RDA) con el objetivo de detener el éxodo masivo de sus ciudadanos hacia la República Federal Alemana (RFA). Entre 1949 y 1961, aproximadamente 3 millones de personas habían huido hacia el Oeste en busca de mejores oportunidades y libertades que el comunismo no podía ofrecerles. El régimen comunista, viendo su estabilidad amenazada, decidió cerrar la frontera y levantar una barrera física que impidiera a sus ciudadanos escapar.

    A lo largo de sus 28 años de existencia, el Muro de Berlín fue testigo de innumerables intentos de escape. Se estima que más de 140 personas murieron intentando cruzar el muro, mientras que muchas otras lograron escapar utilizando túneles, globos aerostáticos e ingeniosas estratagemas. Cada intento exitoso de cruzar el muro fue una victoria para la libertad, un recordatorio de que el deseo humano de vivir sin cadenas es indomable.

    El Muro: Una Vergüenza Internacional

    El Muro no solo fue una tragedia para los alemanes divididos, sino que también se convirtió en un símbolo de vergüenza para el comunismo a nivel global. Mientras que el capitalismo occidental se caracterizaba por la prosperidad, el intercambio libre y la innovación, el comunismo se mantenía por la fuerza y el miedo. El muro fue la prueba irrefutable de que el comunismo no podía competir con el capitalismo en términos de bienestar y libertad; solo podía sobrevivir aislando a su gente.

    Desde la perspectiva de la Escuela Austriaca de Economía, el Muro de Berlín es un ejemplo claro del fracaso inherente de los sistemas planificados. Friedrich Hayek y Ludwig von Mises argumentaron que la intervención estatal y la planificación centralizada inevitablemente conducen a la represión, ya que no pueden gestionar eficientemente las complejas interacciones del mercado. El muro es la encarnación física de la “ruta hacia la servidumbre” que Hayek describió: cuando el gobierno controla la economía, debe controlar también a las personas para mantener su poder.

    El Mensaje a Futuro: Más Allá de los Muros Físicos

    La caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 fue un triunfo de la libertad sobre la opresión, un testimonio de la fuerza de la voluntad humana para superar la coacción. Pero los muros no son solo físicos; existen también muros mentales e ideológicos que dividen a las sociedades y restringen el pensamiento libre. Estos muros son construidos por el dogma, el miedo y la intolerancia, y son tan peligrosos como cualquier barrera de concreto.

    El colapso del Muro debe recordarnos la importancia de defender la libertad individual y de evitar los sistemas que buscan controlar la vida de las personas desde un poder centralizado. En un mundo donde nuevas formas de intervención y regulación surgen constantemente, es crucial mantenernos vigilantes y resistir la tentación de erigir nuevos muros, tanto visibles como invisibles.

    El mensaje que deja el Muro de Berlín es claro: la libertad y el libre mercado no solo generan prosperidad, sino que también son las condiciones naturales del ser humano. Cualquier sistema que intente suprimirlos está condenado al fracaso. La historia del Muro de Berlín es una advertencia para el futuro, un recordatorio de que la coacción y la represión no pueden nunca ser la base de un orden social justo y próspero.

  • Saber vivir y saber morir según Ana Blandiana

    La reciente concesión del Premio Princesa de Asturias de las Letras a la poetisa rumana Ana Blandiana (seudónimo de Otilia Valeria Coman; Timișoara, 1942) la ha puesto en el centro de las miradas mediáticas. Ojalá que esto sirva para dar a conocer a una gran figura de la poesía europea de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de este.

    En 2008 vino a dar una conferencia en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, gracias al Instituto de Cultura rumano y a Viorica Patea, la traductora de su poesía al español, además de a la profesora Iuliana Botezan. La sala estaba llena de jóvenes rumanos que deseaban ver y escuchar lo que les parecía un sueño, a Blandiana en persona. Había dejado de ser un mito y estaba allí, con su sencillez, su simpatía y su sonrisa abierta para todos, fotografiándose con ellos.

    De dónde viene Ana Blandiana

    Podemos distinguir artificialmente entre la Ana Blandiana símbolo de la libertad y la independencia intelectual en la Rumanía dominada por el Partido Comunista y la gran poeta de la sencillez, de la vida en busca del silencio. Blandiana dio voz a todos en una dimensión personal, hablando a cada uno de sus lectores al buscarse a sí misma. No es poesía política, es humanidad puesta en palabras.

    La propia Blandiana comenta de forma irónica que su gran lanzamiento como poeta se debió al sistema comunista que la convirtió en heroína de la resistencia, provocando que miles rumanos corriesen a leerla. La prohibición fue su mejor presentación y promoción. La censura de todo lo que no era oficial abrió las puertas de sus obras a la gente que, harta de oficialidad rígida, encontró en ella la frescura de una joven con la que podía identificarse.

    Pasados ya esos tiempos, nos queda la pureza de Blandiana, a quien en otra ocasión califiqué como constructora de una “poética de la humildad”. Si tuviéramos que señalar los puntos esenciales sobre los que gira su poesía diríamos que son la vida como trayecto hacia la muerte, no como drama, y las palabras como medio para llegar al silencio, como testimonio del viaje.

    “El imparable camino”

    La capacidad de tratar los temas más esenciales bajo una forma sencilla es característica de la poeta. Nos lleva desde lo más próximo, lo más cotidiano, y lo eleva a una dimensión que nos ilumina. El imparable camino hacia la muerte, como dirá en un relato de Proyectos de pasado, “Lo soñado”, es como las huellas dejadas al caminar sobre la nieve, las de la vida misma.

    Los poemas llegan como visiones, como un viento que no se ve pero se siente en el rostro. La naturaleza, como enseña en sus poemas, crea sin saber. El ser humano, consciente de la muerte, de su final, debe aprender.

    Pero, como a todos los grandes poetas, a Blandiana hay que leerla, no contarla. Una pequeña muestra de ese decir tranquilo, revelador, modesto, humilde que es su obra se percibe en el poema “Un paso más”:

    Sé hacer muy pocas cosas:

    Ni melocotones como los melocotoneros,

    Ni uvas como la vid,

    Ni siquiera nueces

    Como los nogales de amarga sombra

    Con su tenue susurro de hojas;

    Pero una cosa sé hacer

    Con singular destreza:

    Sé morir.

    No presumo,

    Sé morir como pocos hombres saben;

    Primero me envuelvo en el silencio,

    Luego en el vacío,

    Y avanzo así, despacio, un paso,

    Otro paso, y un paso más,

    Hasta que solo queda de mí

    Una voz,

    Colocada suntuosamente

    En el ataúd del libro.

    No presumo,

    Creedme, sé morir,

    Y sé, sobre todo, resucitar,

    Pero eso es, claro está,

    Mucho más sencillo.

    Los poemas de Blandiana son huellas en la vida, palabras que transitan por ella y que acabarán “en el ataúd del libro”. Frente al poema, que nos invade, el libro es una decisión racional, una construcción en la que se agrupan los temas a la espera de esos lectores que seguirán las huellas dejadas en la nieve.

    Rilke, Dickinson, Blandiana

    Ana Blandiana ha explicado en diversas entrevistas que sus referencias poéticas son el austriaco Rainer Maria Rilke y la estadounidense Emily Dickinson, dos buenos modelos para una gran poeta y dos líneas que llevan a la comprensión de la vida en sus dimensiones temáticas esenciales.

    La precisión y meticulosidad de Rilke a la hora de elegir las palabras esenciales está muy presente en la idea de poesía de Blandiana. Eso se aplica también a lo que admira de la poesía de Dickinson, la economía incluso aplicada a la descripción minuciosa de lo pequeño en la naturaleza.

    En “Telaraña” Blandiana se adentra de nuevo en el mundo de los sentidos:

    Crucificada en una telaraña

    Cuyo tejido aún muriendo soy capaz de admirar,

    No intento escapar de lo que sobre mí ha escrito

    El destino con mi propia mano. Como el odio,

    El poema ha tejido redes a mi alrededor

    Para prender signos y palabras.

    Esta es mi derrota: yo misma soy ahora una palabra

    Cuyo significado no puedo recordar.

    La poesía de Blandiana lleva a recorrer con ella el camino hacía el silencio final. Lejos de un falso vitalismo, su obra se reviste de la propia naturaleza, con un ser humano entre la búsqueda de un sentido que se nos escapa y una vida plena de la alegría de existir.

    Se puede hablar mucho de Blandiana y de su poesía. Pero ¡hay que leerla! No hay en ella grandilocuencia, sino modestia. Solo desde la humildad de la vida se puede percibir esa experiencia en su plenitud. Los grandes poetas no enseñan muchas cosas, solo las esenciales. En el caso de Blandiana, saber morir, saber vivir… las dos dimensiones.The Conversation

    Joaquín Mª Aguirre Romero, Profesor Titular de Periodismo, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los jóvenes que querían escapar del comunismo: El vuelo 6833 de Georgia en 1983

    En la historia tumultuosa del siglo XX, se encuentran episodios que ilustran de manera vívida la lucha por la libertad y los sacrificios que algunos están dispuestos a hacer para escapar de regímenes totalitarios. Uno de esos acontecimientos, que resonó en la conciencia mundial, fue el secuestro de un avión, el vuelo 6833 de Aeroflot, por parte de siete jóvenes intelectuales de Georgia en 1983. Este acto desesperado, aunque condenable desde una perspectiva ética, arroja luz sobre la desesperación de aquellos que anhelan la libertad y están dispuestos a pagar cualquier precio por ella.

    En un contexto marcado por la opresión y la represión política bajo el régimen comunista soviético, estos siete jóvenes georgianos se vieron enfrentados a un dilema desgarrador: quedarse y someterse al yugo del totalitarismo o arriesgar sus vidas en busca de libertad. Optaron por lo último, desencadenando una serie de eventos que capturaron la atención del mundo y pusieron de relieve los horrores del comunismo.

    El acto en sí fue un intento desesperado por escapar de un sistema que sofocaba toda expresión de libertad y disidencia. Los jóvenes intelectuales, motivados por un anhelo innato de libertad y justicia, tomaron el control de un avión comercial y querían desviarlo hacia Turquía, donde esperaban encontrar refugio y la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos de la opresión comunista.

    Sin embargo, su intento de escape no tuvo el desenlace deseado.

    El Vuelo 6833 de Aeroflot, que se encontraba en ruta entre la ciudad de Tiflis y Leningrado con una escala en Batumi, fue escenario de un fallido intento de escape. Los jóvenes georgianos, hijos de familias de la intelligentsia, abordaron el avión el 18 de noviembre fingiendo dirigirse a una fiesta de bodas, se convirtió en el escenario del audaz intento de escape de la opresión comunista por parte de estos siete jóvenes intelectuales georgianos. El capitán del vuelo, Akhmatger Gardapkhadze, junto con su copiloto Vladimir Gasoyan, lograron rechazar a las demandas de los secuestradores y realizaron maniobras para evitar que estos tomaran control de la aeronave. Aunque lograron mantenerlos fuera de la cabina de pilotaje, la confrontación resultó en varias personas heridas y un ambiente de tensión y descontrol a bordo. No tenían un plan alternativo para el caso de no poder tomar la aeronave y tampoco parecía una ejecución de profesionales con planificación y control.

    Tras un enfrentamiento que duró dos días, miembros de las fuerzas de asalto especiales soviéticas, conocidos como Spetsnaz, irrumpieron en el avión y arrestaron a los secuestradores sobrevivientes. Sin embargo, el operativo no fue sin consecuencias, y ocho personas perdieron la vida en el incidente, incluyendo tres miembros de la tripulación, dos pasajeros y tres de los secuestradores.

    Los jóvenes intelectuales, motivados por el deseo de una vida mejor y el anhelo de libertad, enfrentaron un juicio sumario y condena a muerte por parte de las autoridades comunistas. A pesar de los intentos de negociación por parte de sus familias, el régimen no mostró clemencia y los ejecutó casi en forma inmediata, vioando las leyes que prescribían 9 meses entre condena y ejecución, como el contacto con familiares o entrega de cuerpos, como un ejemplo de la brutalidad del sistema.

    Este trágico episodio pone de relieve los riesgos que enfrentan aquellos que desafían regímenes opresivos en busca de libertad y justicia. Aunque los jóvenes georgianos pagaron el precio más alto por su valentía, su sacrificio no debe ser olvidado. Su lucha por la libertad es un recordatorio de la importancia de defender los valores de la libertad y la democracia, incluso en los momentos más oscuros.

    Treinta años después del incidente, su historia sigue resonando en la conciencia colectiva de Georgia y del mundo. La película «Rehenes», dirigida por Rezo Gigineishvili, ofrece una mirada retrospectiva a este dramático capítulo de la historia georgiana, recordándonos la valentía y el sacrificio de aquellos que lucharon por un futuro mejor. Hoy se los conoce como «la generación de los jeans» y el debate perdura si fue un acto de amateurismo o eran terroristas, como así instaló  la narrativa el régimen comunista en Georgia.

    La tragedia del Vuelo 6833 de Aeroflot es un recordatorio sombrío de los peligros del comunismo y la necesidad de defender la libertad y los derechos humanos en todo el mundo. Aunque los jóvenes intelectuales georgianos perdieron sus vidas en su búsqueda de libertad, su legado vive en la lucha continua por la justicia y la democracia en todo el mundo.

  • Lenin y el Totalitarismo: Un Siglo de Oscuridad Cruel

    Se cumple un centenario de la muerte de Vladimir Ilich Ulianov, conocido como Lenin, una figura central en la génesis de uno de los totalitarismos más despiadados de la historia moderna. Este aniversario nos invita a reflexionar sobre un período caracterizado por la opresión sistemática, la violencia desmedida y la consolidación de un régimen que dejó cicatrices indelebles en el tejido de la humanidad.

    La Unión Soviética, bajo el liderazgo de Lenin, se transformó en una maquinaria de represión sin precedentes. Más allá de los informes estadísticos que documentan millones de ejecuciones, es crucial profundizar en la naturaleza de un totalitarismo que no solo buscaba el control político, sino que se inmiscuía en la esencia misma de la vida de sus ciudadanos.

    Lenin orquestó un sistema que no solo fusilaba opositores, sino que también dictaba la economía y regulaba cada aspecto de la existencia diaria. La carta a Smirnov, donde Lenin expresaba su asombro ante la falta de ejecuciones masivas, revela la crueldad y la eficiencia despiadada con la que el líder soviético aplicaba la represión. La Cheka, la Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje, se convirtió en la herramienta que garantizaba la anulación de cualquier disidencia, dejando en su estela un rastro de sufrimiento inimaginable.

    Este órgano represivo, la Cheka, se convirtió en el símbolo máximo del terror impuesto por Lenin. Fue la encarnación de la crueldad estatal, encargada de sofocar cualquier atisbo de resistencia y destruir la vida de aquellos que se oponían al «plan formidable» del líder soviético. Los fusilamientos masivos, las prohibiciones económicas y la instauración del miedo como herramienta de control dejaron a la población sumida en una pesadilla sin fin.

    Desde la perspectiva del marxismo clásico, se ha criticado a Lenin por desestimar la realidad material objetiva en sus análisis y, especialmente, en su aplicación práctica. Es innegable que Lenin experimentó fallos en este aspecto: los pequeños campesinos libres no se unieron a la revolución, sino que, contrariamente, fueron víctimas de una violencia indiscriminada. Además, el proletariado mundial no se alzó siguiendo el ejemplo soviético. Sin embargo, donde Lenin falló como teórico, destacó de manera sorprendente en la praxis. Su habilidad para consolidar el poder, cautivar a las masas que lo seguían ciegamente y erigir un aparato de dominación implacable resulta verdaderamente asombrosa.

    El golpe bolchevique de 1917 desencadenó un periodo totalitario que se extendió hasta 1991, caracterizado por la aniquilación de libertades políticas y económicas. Lenin, guiado por un deseo implacable de imponer la dictadura del proletariado, estableció las bases de un totalitarismo que se construyó sobre la negación sistemática de la realidad objetiva exterior.

    Esta negación, inherentemente peligrosa, llevó a la creación de un nuevo hombre y una nueva sociedad, subyugados a un plan ideológico sin consideración por la individualidad. La exportación del imaginario soviético permeó la cultura y la política, alimentando la ilusión de una civilización futura. Sin embargo, esta utopía se convirtió en una pesadilla para aquellos designados como enemigos del régimen.

    La historia de Filemón y Baucis, ancianos que no encajaban en el «plan formidable» en el Fausto de Goethe, se repitió innumerables veces a medida que la maquinaria totalitaria se expandía. La muerte de Lenin hace cien años no marcó el fin de la opresión, sino que dejó un legado sombrío que persiste en las luchas contra la tiranía y en la memoria de aquellos que sufrieron bajo su yugo.

    Lenin y su totalitarismo cruel son recordatorios oscuros de los peligros inherentes a ceder a la tiranía en nombre de ideologías extremas. Reflexionar sobre este capítulo de la historia nos ofrece lecciones cruciales para evitar que la crueldad del totalitarismo vuelva a asolar la humanidad.

  • Milan Kundera: Un legado literario de resistencia y libertad

    La reciente pérdida de Milan Kundera, el aclamado escritor checo, ha dejado un vacío en el mundo de la literatura. Sin embargo, su legado perdurará como un símbolo de resistencia contra el comunismo, la búsqueda de libertad para su natal Checoslovaquia y los profundos valores explorados en su obra maestra, «La insoportable levedad del ser».

    Kundera fue una figura destacada en la lucha por la libertad y la independencia intelectual durante la opresiva era comunista en Europa del Este. Sus escritos desafiaron abiertamente el régimen totalitario y exploraron los efectos paralizantes de la ideología política en la vida de las personas. A través de su obra, Kundera cuestionó la manipulación y la represión del pensamiento, defendiendo la libertad individual y la necesidad de mantener viva la llama de la verdad en tiempos oscuros.

    Nacido en Brno, Checoslovaquia, en 1929, Kundera experimentó de primera mano las garras del totalitarismo. Durante la Primavera de Praga en 1968, un breve período de liberalización política en Checoslovaquia, Kundera fue una voz destacada en el movimiento de intelectuales que buscaban un cambio significativo en su país. Sin embargo, la invasión soviética puso fin a esta esperanza y marcó el comienzo de un período de represión brutal.

    A raíz de los eventos de 1968, Kundera fue sometido a un constante acoso y vigilancia por parte de las autoridades comunistas. Para salvaguardar su libertad y su voz crítica, se vio obligado a exiliarse en Francia en 1975. Este exilio forzado no solo implicó dejar atrás su tierra natal, sino también perder su nacionalidad checoslovaca. La privación de su identidad y el constante temor a la persecución no lograron silenciar a Kundera, sino que fortalecieron su determinación de luchar por la libertad y la verdad.

    En su obra más famosa, «La insoportable levedad del ser», Kundera explora las complejidades de las relaciones humanas y las luchas internas de los personajes en un contexto político opresivo. La novela nos sumerge en la vida de cuatro protagonistas, Tomas, Tereza, Sabina y Franz, cuyas vidas están entrelazadas en un entorno de amor, traición y búsqueda de significado. A través de sus experiencias, Kundera reflexiona sobre el peso de las decisiones y las acciones humanas, y la fragilidad de la existencia en un mundo dominado por la incertidumbre y la represión.

    «La insoportable levedad del ser» también aborda la noción de la libertad individual y la responsabilidad que conlleva. Kundera argumenta que la verdadera libertad no es liviana, sino una carga que uno debe aceptar y llevar con dignidad. Esta idea se contrapone al concepto de «levedad», que representa la evasión de las responsabilidades y las consecuencias de nuestras acciones. A través de sus personajes, Kundera nos insta a enfrentar la insoportable pesadez de la vida y a asumir la responsabilidad de nuestras elecciones.

    La obra de Milan Kundera, en su conjunto, se convierte en una poderosa voz de resistencia contra el totalitarismo y una defensa de la libertad individual. Su escritura magistral y su valentía al desafiar el sistema opresivo hacen de él un referente moral y literario. Su legado nos recuerda la importancia de la libertad de pensamiento y expresión, así como la necesidad de mantenernos firmes en la defensa de nuestros valores incluso en los momentos más oscuros.

    Milan Kundera dejó una huella indeleble en la literatura y en la lucha por la libertad. Su resistencia contra el comunismo, la búsqueda incansable de la libertad para su natal Checoslovaquia, su exilio forzado y la pérdida de su nacionalidad son testimonio de su coraje y determinación. Su obra, especialmente «La insoportable levedad del ser», nos invita a reflexionar sobre los valores fundamentales de la vida y la importancia de la libertad en la existencia humana.

    En su memoria, honremos el legado de Milan Kundera y continuemos defendiendo la libertad, la verdad y la resistencia ante cualquier forma de opresión. Que su voz y su ejemplo nos inspiren a nunca renunciar a nuestros principios y a luchar por un mundo donde la libertad y la dignidad humana sean inquebrantables.

  • Hojas en blanco: por qué son símbolo de la disidencia en China

    Los manifestantes en China están expresando su indignación por las estrictas políticas de confinamiento por la COVID-19 del país, exigiendo una mayor libertad y pidiendo la renuncia del presidente Xi Jinping. Con las protestas extendiéndose por todo el país, se está produciendo un raro momento de disidencia nacional en China: las hojas en blanco.

    A medida que continúan las protestas hasta hoy, ha surgido un símbolo: unas hojas en blanco de papel sostenidas por multitudes reunidas, una imagen que elude la censura extrema y la libertad de expresión atrofiada bajo el gobernante Partido Comunista Chino.

    Esta no es la primera vez que se usa papel blanco en China para simbolizar la disidencia. Este símbolo tiene sus raíces en las manifestaciones en Hong Kong en 2020, durante las cuales los lugareños sostuvieron hojas de papel en blanco para protestar contra las nuevas leyes draconianas de seguridad nacional. El concepto parece tener su origen en una broma soviética en la que arrestan a un hombre en la Plaza Roja de Moscú por repartir volantes en blanco que resultan estar en blanco.

    “Las hojas de papel en blanco representan todo lo que queremos decir pero no podemos decir”, dijo a Reuters un manifestante que participó en una acción en el río Liangma.

    Las protestas comenzaron el viernes después de que un incendio en un apartamento en la ciudad noroccidental de Urumqi mató a 10 personas el jueves por la noche. Muchos culparon de las muertes a las estrictas políticas de cero-COVID que mantuvieron a gran parte de China bajo estrictas medidas de confinamiento. Es posible que esas reglas hayan impedido que los residentes escapen, ya que el gobierno ha cerrado las puertas desde el exterior para evitar que los ciudadanos expuestos salgan de sus apartamentos. La política supuestamente también impidió que los bomberos respondieran rápidamente y movieran sus camiones lo suficientemente cerca del incendio (los residentes dijeron que las baterías de sus autos estacionados se agotaron después de que no pudieron salir de sus apartamentos para conducir).

    El desastre del viernes agrava otras tragedias recientes causadas por la política de cero COVID de China. Entre ellos, una niña de 14 años murió en un centro de cuarentena a fines de octubre, posiblemente por no recibir la atención médica adecuada; un autobús que transportaba personas a un centro de cuarentena se estrelló y mató a 27 personas en septiembre; y esta primavera, Shanghái sufrió escasez de alimentos en medio del protocolo de cierre.

    A medida que estallaron las protestas en toda China, el gobierno arrestó a los manifestantes (no está claro el número de manifestantes detenidos) y continúa borrando comentarios y publicaciones críticas de Internet.

    Kerry Allen, analista de medios de la BBC en China, evaluó que los funcionarios de censura reaccionaron de forma exagerada en el área de las redes sociales. “Decenas de millones de publicaciones han sido eliminadas de los resultados de búsqueda”, dijo. Agregó que las frases ‘papel en blanco’ y ‘hojas en blanco’ ahora muestran solo algunos resultados.

    Los censores que limpian las redes sociales han desatado la ira en línea. Un internauta escribió: “Si tienes miedo de una hoja de papel en blanco, eres débil por dentro”.

    Los estudiantes de la Universidad Tsinghua de Beijing también encontraron una solución al sostener hojas de papel que representan una ecuación matemática de Alexander Friedmann. En chino, el apellido de Friedmann es un homónimo de “hombre libre”.

    Mientras tanto, el fabricante de papel Shanghai M&G Stationary se vio obligado a desmentir los rumores de que había retirado todo el papel A4 de sus estanterías por motivos de seguridad nacional. Funcionarios de la empresa dijeron que la producción y las operaciones eran normales y que habían notificado a la policía sobre un documento falsificado que circulaba en Internet que inició el rumor.

    La señal de los manifestantes también es utilizada para insultos por parte de quienes aún son leales al gobierno central y están enojados por las olas de protestas.

    A medida que continuaron las acciones, los manifestantes cambiaron su enfoque de la indignación por los bloqueos de COVID-19 a los llamados contra el gobierno autoritario y el estado de vigilancia de China, incluso exigiendo que el presidente Xi Jinping renuncie. En Beijing, los manifestantes corearon: “¡Queremos libertad! ¡Queremos libertad!”. y estudiantes universitarios gritaron: “¡Democracia y estado de derecho! ¡Libertad de expresión!’

  • Un pequeño gran libro para nuestros días

    Se trata de una obra de Loris Zanatta que lleva el sugestivo título de El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez, Bergoglio.

    Atravesamos momentos cruciales en nuestros tiempos en los que cada vez con más fuerza necesitamos apuntalar los valores de la sociedad libre a efectos de contar con el indispensable respeto recíproco. Afortunadamente irrumpen instituciones y personas que con gran mérito se dedican a estudiar y difundir aquellos valores, lo cual no resulta suficiente en vista de lo que viene ocurriendo en distintos andariveles de la vida social en diferentes partes del llamado mundo libre.

    Entre las contribuciones de peso se ha publicado un librito –son 130 páginas– de un espesor didáctico y una argumentación de notable solidez. Se trata de una obra de Loris Zanatta que lleva el sugestivo título de El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez, Bergoglio. La similitud, convergencia y el consecuente parentesco de las ideas de fondo de estos cuatro personajes son llamativos. El autor les dedica pinceladas sumamente ilustrativas, lo cual me había adelantado de viva voz en nuestro encuentro durante su última visita a Buenos Aires, pero en esta nota periodística quiero centrar la atención en torno al actual papa, que Zanatta remite –como uno de sus posibles orígenes intelectuales– al padre Hernán Benítez.

    Este sacerdote fue el asesor de Eva Perón, la acompañó en su gira por Europa en 1947 y le consiguió la entrevista con Pío XII, pero más importante que eso es del caso destacar que asesoró al GOU y redactó varios de sus documentos que hicieron posible el golpe militar peronista de 1943. Asimismo, fue profesor en el Seminario de Villa Devoto, consultor de la Juventud Peronista y, sobre todo, al decir de Loris Zanatta, “empollaba el movimiento comunista-cristiano” y “en su escritorio emplazó la figura del Che Guevara”, lo cual hace de “Bergoglio el heredero de Hernán Benítez”, a lo que debe agregarse que el mentor de Francisco fue monseñor Enrique Angelelli, quien celebraba misa bajo la insignia de los Montoneros.

    Cuando al actual pontífice le preguntaron en Roma, en el diario La Reppublica, qué diría a los que sostienen que es comunista, replicó: “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”. En este contexto es que el papa Francisco se ha pronunciado tantas veces contra el mercado libre y el capitalismo, relativizando la institución de la propiedad privada e insistiendo en el uso común de los bienes, lo cual inexorablemente conduce a lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie, por lo que el uso de los siempre escasos recursos opera a contracorriente de las necesidades de la gente. Este cuadro de situación siempre constituye un ataque a la inversión y por ende conduce al empobrecimiento de todos, pero muy especialmente al de los más vulnerables.

    Hacer la apología de la pobreza material conduciría a la negación de la caridad, puesto que mejora la situación económica de los receptores y, por otra parte, si los pobres estuvieran salvados la Iglesia debería dedicarse solamente a los ricos. Es que en la tradición del cristianismo aparecen dos vertientes contrapuestas: la de Santiago el Mayor, que sugería poner todos los bienes en común, y la que prevaleció, a saber, la de Pablo de Tarso, que combatió y refutó esa línea de pensamiento. Con este pontificado se retrotrae a lo que San Pablo mostraba como la ruina de la propia Iglesia y en general de la comunidad; claro que muchos de los partidarios de repartir lo ajeno no aluden a las riquezas del Vaticano y mucho menos al potente banco de ese lugar. Como bien apunta Zanatta, “los populismos jesuitas no son la religión católica, la Iglesia Católica, la Compañía de Jesús”, lo cual no quita que tantos sacerdotes se hayan recostado en socialismos que derivan en la llamada teología de la liberación, que, como señala uno de sus mayores artífices –el padre Gustavo Gutiérrez–, está consustanciada con el marxismo… con quien el Papa concelebró en San Pedro no bien asumió.

    Sin duda, a pesar del ruinoso experimento jesuita con el comunismo en Paraguay y de las trifulcas que hicieron que el papa Clemente XIV suspendiera la orden (restablecida por Pío VII), y de que Juan Pablo II mantuvo una seria y célebre disputa con el principal de los jesuitas, los hay extraordinarios, como el padre James Sadowsky, que además de sus grandes méritos religiosos fue un eficaz difusor del liberalismo como cimiento moral de la cooperación social civilizada, y desde la cátedra combatió con fuerza todas las andanadas estatistas, en concordancia, por ejemplo, con el sacerdote polaco doctor Michal Poradowski, quien advirtió reiteradamente en sus libros sobre la penetración comunista en la Iglesia Católica.

    Debe comprenderse que el espíritu liberal tan denostado por el tercermundismo y sus socios se traduce en la consideración por la dignidad del ser humano que garantiza sus derechos, que son anteriores y superiores a la constitución del aparato de la fuerza que conocemos como gobierno.

    El liberalismo estima que cada uno debe poder encaminarse en lo que considere conveniente siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros, mientras que en lo personal añado que la religión infunde alimento espiritual para mejorar como seres humanos. Son dos planos distintos pero en ese sentido complementarios, para los que mantenemos la religiosidad como el punto de partida del universo, puesto que si no aceptamos la primera causa no existiríamos, ya que la regresión al infinito haría que nunca haya comenzado el inicio de nuestras vidas y todo lo que nos rodea. Por eso es que cuando le preguntaron a Carl Jung si creía en Dios respondió: “No creo en Dios, sé que Dios existe”. Desde luego, esto no es incompatible con lo anunciado originalmente por el sacerdote belga físico y matemático Georges Lamaitre sobre el Big Bang como la explosión que produjo lo contingente mas no lo necesario, que es el primer motor. Este es el motivo por el cual Einstein consignó: “Mi idea de Dios se forma de la profunda emoción que proviene de la convicción respecto de la presencia del poder de una razón superior.”

    Pero volviendo a Loris Zanatta, son de gran peso sus aseveraciones sobre el activismo de caudillos y sacerdotes que alaban al nacionalismo y en general al colectivismo, que niega el valor del individuo en una marcha suicida al agrandamiento de los aparatos estatales que “concentran poder y centralizan decisiones”. No en vano Bergoglio muestra reiterados gestos de simpatía hacia dictadores. Lo dicho se sucede vía entrometimientos inaceptables de gobiernos en las vidas y haciendas de la gente, con gastos astronómicos, endeudamientos colosales, impuestos asfixiantes, manipulaciones monetarias que estafan a la población y regulaciones que no dan respiro a la creatividad y al emprendimiento. En esta línea argumental es pertinente mostrar una y otra vez que en una sociedad libre, el empresario, para mejorar su patrimonio, debe ofrecer bienes y servicios que les resulten atractivos a las demandas, de lo contrario incurren en quebrantos.

    Resume Zanatta su magnífica tesis al rechazar las denominadas “leyes de la historia” –desechadas por pensadores de la talla de Karl Popper– al escribir que los populismos “eliminan los peldaños de la movilidad social”, “enjaulando al individuo en el pueblo” o sea “una sofocante caja identitaria donde sacrifica el espíritu de iniciativa, la originalidad y el talento a la solidaridad de la tribu”.

  • Muro de Berlín, símbolo del fracaso comunista y la voz de Nino Bravo.

    Es curioso como en ocasiones pasamos toda una vida oyendo una canción, pero sin escucharla. O si la escuchamos, no tenemos contexto para interpretarla. Esto posiblemente les suceda o les haya sucedido con “Libre”, por Nino Bravo. Para quienes quieran refrescar la historia o no conocen la que se esconde tras ella, se la compartimos en un día tan importante para la libertad: hoy, 9 de noviembre, en 1989, caía el Muro de Berlín, o muro de la verguenza, símbolo del fracaso del comunismo como sistema.

    Aunque en la letra no aparece el nombre, la canción habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín, Peter Fechter, un joven obrero de la construcción de 18 años, que intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik, el día 17 de agosto de 1962, aproximadamente un año después de la construcción del muro. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la «frontera» alejarse, saltarían por una ventana hacia el llamado «corredor de la muerte», lo atravesarían corriendo y saltarían por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.

    Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación les dispararon. Helmut tuvo suerte y logró pasar; Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la «tierra de nadie», durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.

    Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que lo ayudasen.

    Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.

    Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la «tierra de nadie», tampoco lo ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo aleccionador para cualquier otro que pensase huir.

    Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente «¡asesinos, asesinos!». En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar. Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que en pleno auge de la Guerra Fría, pocos harían nada para ayudarlos en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

    Entre 1961 y 1988, más de 100.000 ciudadanos de la RDA intentaron huir a través de la frontera interalemana o el Muro de Berlín. Más de 600 personas fueron abatidas a tiros por soldados fronterizos de la RDA o murieron de otra forma al intentar huir. Algunos de ellos murieron ahogados, sufrieron accidentes mortales o se suicidaron al ser descubiertos.

    Entre 1961 y 1989, tan sólo en el Muro de Berlín perdieron la vida unas 140 personas o murieron en relación directa con el régimen fronterizo de la RDA: 100 fugitivos que intentaron superar las instalaciones fronterizas fueron abatidos a tiros, se suicidaron o murieron de otra forma; 30 personas tanto del Este como del Oeste fueron tiroteadas o murieron de otra forma a pesar de que no tenían intención de huir; 8 soldados fronterizos de la RDA en servicio fueron abatidos por desertores, camaradas, fugitivos o un policía de Berlín Este. Además, murieron unos 251 viajantes procedentes del Este y del Oeste al llevarse a cabo los controles en los pasos fronterizos de Berlín. Incontables son las personas que murieron de tristeza y desesperación por los efectos que tuvo para su vida la construcción del Muro.

    Hoy día un monumento recuerda la muerte de Peter Fechter, el triste protagonista de la canción de Nino Bravo.

    El 9 de noviembre de 1989 se permitió el paso hacia Alemania Occidental, y las primeras brechas en el muro aparecieron hasta su derrumbe casi total. Los restos del muro que quedan en pie, son un fuerte recordatorio de que la llama de la libertad es mucho más poderosa que cualquier idea que quiera cercenarla. Ya lo dijo un periodista en los años 60 y lo recogió Jean-François Revel. «El fracaso del comunismo no se evidencia cuando cae el muro sino cuando lo tienes que levantar. Verte obligado a impedir el tránsito libre de tus ciudadanos es un gran fracaso».

    Letra: y por si no conocía las historia, ahora te hará mucho sentido.

    Compuesta en 1972 por José Luis Armenteros y Pablo Herrero, adaptada a las características de la voz de Nino Bravo.

    Tiene casi veinte años y ya estáCansado de soñarPero tras la frontera está su hogarSu mundo y su ciudad
    Piensa que la alambrada solo esUn trozo de metalAlgo que nunca puede detenerSus ansias de volar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    Con su amor por bandera se marchóCantando una canciónMarchaba tan feliz que no escuchóLa voz que le llamóY tendido en el suelo se quedóSonriendo y sin hablarSobre su pecho flores carmesíBrotaban sin cesar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad

    http://www.youtube.com/watch?v=x_QaKmERzEE