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  • La Doctrina de la Obediencia

    Un MEDUCA (Ministerio de Educación) no puede más que vender doctrina de obediencia a los gobiernos del estado; y vemos que cada gobierno tiende a imponer sus intereses más que los de la comunidad. Pero la tiranía no conjuga con el verdadero espíritu humano, ese que crece y florece en libertad, tal como dice nuestra Constitución en el mero principio de su Preámbulo. En los gobiernos de la Cosa Nostra es natural la emergencia del despotismo y vaya que si se tiene la herramienta ideal para adoctrinar no la van a usar.

    En el MEDUCA será raro encontrar espontaneidad, diversidad, y personas independientes, el producto de la educación centralizada son caminos de servidumbre semejantes a los rebaños de semovientes. Aún, históricamente, las manifestaciones estudiantiles han sido más instrumentos de la Cosa Nostra, en dónde sus clanes se baten furiosamente por ganarse el Palacio de las Garzas.

    ¿Crees que el estatista o el estatismo no va a procurar el servilismo? Las opciones están entre el control parental o estatal. Y si creen que exagero, sólo tienen que fijase en nuestro Panamá en dónde el estado, a través de sus gobiernos los tenemos metido hasta en el agua de nuestros retretes.

    La educación no siempre la manejaron los gobiernos del estado. Y en esto vale hacer un alto y distinguir entre “estado y gobierno”. El estado es la población, mientras que los gobiernos son los organismos que crea el estado para arbitrar el partido de la nación. Y perdonen que lo diga, pero hasta para robar. El asunto es que con la centralización educativa no se logró mejorar ni la educación ni los educados. En los EE.UU. lo que si se logró en los primeros 5 años luego de la centralización fue un aumento de 750% en los salarios de los funcionarios encargados del adoctrinamiento; con el perdón de los verdaderos educadores que sé los hay pero como dice el refrán: “La excepción confirma la regla”.

    La otra fue la educación compulsoria, en dónde o vas al MEDUCA o a las escuelas privadas que son tuteladas por el MEDUCA. Al comienzo de la centralización la educación en casa era muy mal vista o hasta prohibida. Recuerdo el caso de una familia alemana que se mudó a los EE.UU. para educar en casa a sus hijos. Un día entró el SWAT derribando pureta y armados hasta los dientes, y se llevaron esposados a los padres, frente a sus hijos; porque habían recibido una orden de captura por INTERPOL.

    Y, con el centralismo viene apareado el síndrome de la igualdad o equidad; lo cual es absurdo dado que si algo caracteriza este mundo es la desigualdad. ¿Se imaginan un mundo en dónde todos son iguales en la ignorancia? En el aula lo peor es la uniformidad en la enseñanza, ya que el aprendizaje no es parejo. Yo fui uno de los alumnos más retrasados en mi primaria y parte de la secundaria y, sin embargo, miren que no escribo tan mal.

    La igualdad en el salón hace que los aventajados se aburran y los retrasados se frustren. Cada niño aprende a su ritmo y en virtud de la emoción. ¿Crees que en un partido de futbol hay igualdad? Aún, la tendencia de una educación centralizada e igualitaria es tornarse represiva, lo cual destruye el proceso educativo. La igualdad no puede ser obligada; lo cual ha llevado a aguar la sopa para que todos sean igualmente ignorantes.

  • Control remoto y vigilancia extrema: la Distopía ya está aquí

    La noticia reciente sobre la operación llevada a cabo por el Mossad consistente en un ataque remoto y sofisticado, contra los bípers utilizados por cientos de miembros de Hezbollah que explotaron casi a la vez en Líbano y Siria el martes,  nos sumerge en un inquietante futuro tecnológico. De acuerdo a las últimas líneas de investigación, se trata de un compuesto explosivo insertado en baterías que, con un simple control remoto, podrían sobrecalentarse y explotar, poniendo en peligro la vida de los usuarios sin que ellos lo sepan. Este tipo de innovación no solo es impresionante desde el punto de vista técnico, sino profundamente perturbadora en términos de sus implicaciones éticas y sociales.

    Estamos acostumbrados a escuchar sobre la vigilancia masiva a través de cámaras, redes sociales y nuestros dispositivos digitales, pero este nuevo nivel de manipulación representa una amenaza completamente distinta. La tecnología ya no solo invade nuestra privacidad; ahora tiene la capacidad de atacar físicamente y de manera letal. Si algo tan personal como un dispositivo de comunicación puede ser transformado en un arma sin que sus dueños lo sepan, entonces estamos frente a una peligrosa evolución del control y la violencia en nuestra sociedad.

    Este tipo de acción nos lleva a reflexionar sobre la distinción cada vez más borrosa entre la guerra y la vida cotidiana. Las herramientas que usamos para mantenernos conectados, trabajar o simplemente vivir día a día, podrían convertirse en armas potenciales en manos de quienes controlan la tecnología. ¿Dónde queda entonces el margen de seguridad para el ciudadano común? ¿Qué tan vulnerables somos ante este tipo de operaciones encubiertas?

    La distopía que solíamos imaginar en la literatura o el cine, donde los individuos son vigilados constantemente y donde los objetos a nuestro alrededor son instrumentos de control, parece estar materializándose. Ya no se trata solo de espionaje o recolección de datos; es la capacidad de eliminar a una persona sin dejar rastro, en silencio, y sin ningún aviso. La tecnología avanza de manera rápida, pero, junto con ella, también lo hacen las herramientas para ejercer poder y control de formas inimaginables hasta hace poco.

    El uso de estas técnicas plantea enormes desafíos éticos. ¿Quién decide quién es el enemigo o el objetivo? ¿Qué sistemas de supervisión o limitaciones existen para evitar que se abuse de este poder? Si el estado, o cualquier organización con acceso a esta tecnología, tiene la capacidad de intervenir en los dispositivos cotidianos de cualquier persona, entonces todos, sin excepción, estamos en riesgo de ser vigilados, manipulados y, eventualmente, eliminados.

    El concepto de privacidad y seguridad personal se diluye rápidamente en un mundo donde nuestros propios objetos pueden ser nuestros enemigos. Este tipo de operaciones debería generar un debate más amplio sobre los límites del poder tecnológico en manos del estado, las agencias de seguridad y las corporaciones.

    La verdadera pregunta es: ¿cómo defendemos nuestra humanidad y nuestras libertades básicas en un entorno donde la tecnología, que se supone que está aquí para mejorar nuestra vida, puede volverse en nuestra contra de la manera más letal posible? La distopía ya no es un futuro distante; está aquí, y cada día que pasa, se vuelve más real.

  • George Orwell y «1984»: La lucha contra el totalitarismo y su duradera influencia

    George Orwell, reconocido escritor y periodista británico, nació el 25 de junio de 1903. En este aniversario de su nacimiento, es relevante destacar su obra maestra: «1984». Esta novela distópica publicada en 1949 ha dejado una huella imborrable en la literatura y en la conciencia colectiva. Con su visión sombría del futuro y su crítica al totalitarismo, Orwell nos invitó a reflexionar sobre el poder, la manipulación y la lucha por la libertad.

    El impacto de «1984» en la sociedad:

    «1984» narra la historia de Winston Smith, un hombre atrapado en un mundo dominado por un régimen opresivo conocido como el Gran Hermano. La novela presenta una visión aterradora de un Estado totalitario que controla cada aspecto de la vida de sus ciudadanos, manipulando la información, suprimiendo la libertad de expresión y vigilando constantemente a la población. Orwell plasmó en estas páginas su profundo temor hacia el abuso de poder y la pérdida de la autonomía individual.

    Desde su publicación, «1984» ha sido ampliamente aclamada y estudiada, convirtiéndose en un referente literario y político. La novela ha trascendido generaciones y fronteras, resonando con lectores de todo el mundo y despertando conciencias sobre los peligros del totalitarismo y la importancia de la libertad y la privacidad.

    La advertencia contra el totalitarismo:

    «1984» es una advertencia contra los regímenes autoritarios y una llamada a la resistencia frente a la manipulación y la opresión. Orwell describió un sistema en el que la verdad es distorsionada y los ciudadanos son constantemente vigilados, recordándonos la importancia de cuestionar la información oficial y defender nuestros derechos fundamentales.

    El concepto del Gran Hermano, representado por el omnipresente líder del partido en la novela, ha sido adoptado como un símbolo de vigilancia y control gubernamental. La frase «Gran Hermano te vigila» ha permeado la cultura popular, sirviendo como una advertencia constante sobre el poder y los abusos del Estado.

    La influencia duradera de Orwell:

    La visión profética de Orwell en «1984» ha influido en numerosos escritores, artistas y activistas a lo largo de los años. La novela ha sido citada y referenciada en discursos políticos, obras de teatro, películas y canciones, demostrando su impacto cultural y su relevancia continua.

    Además de «1984», Orwell es conocido por su ensayo «La política y la lengua inglesa«, en el cual explora la relación entre el lenguaje y el poder. Su concepto de «neolengua», un lenguaje diseñado para limitar el pensamiento crítico y controlar la expresión, también ha resonado en el ámbito académico y literario.

    George Orwell y su obra «1984» representan una voz valiente y profética en la lucha contra el totalitarismo y la defensa de la libertad individual

  • Intervencionismo castrante

    Castrante, más allá de su sentido genital, lo definen en diccionarios como aquello que “limita la originalidad y libertad de ideas. Es la actuación de personajes y entidades políticas que, a través de meterse en lo que no deben, intervencionismo,  debilitan el poder llevar a cabo el curso normal y productivo de la sociedad. Es el padre o la madre autoritaria cuya actuación limita el desarrollo de sus vástagos. En fin, es una actuación contraria a la misma naturaleza del Creador que nos hizo libres para actuar, aprender, errar o tener éxito, como único camino de evolución.

    Desdichadamente, proponer a la politiquería burlesca y corrupta que deje de intervenir en lo que no le compete ni conviene a la sociedad, es caer en el desfiladero; caer en desgracia y correr riesgos de ser anulado por los personajes de mezquinos y procaces intereses. Lo que necesitamos es menos intervención central para ver si aún estamos a tiempo para evitar fatales colapsos, como lo de la CSS. O, tal vez me equivoco y resulta que el colapso es la única vía de solución que nos queda.

    Cuando dejamos que sean los actores del mercado los que, al compás de sanas limitaciones constitucionales, simples y claras, sean las que nos conduzcan por los mejores senderos del desarrollo, es que vamos por mejores caminos. Debemos evitar el proteccionismo estéril, los subsidios castrantes y los mercados sobre regulados que terminan logrando todo lo contrario al interés común o “social”, tal como sediciosamente fue plasmado en la actual constitución panameña.

    Imaginemos una familia en la cual el padre y/o la madre no permitan que sus hijos se desarrollen en experiencias, en criterio y en la sana búsqueda de un nuevo y mejor mundo. Una familia que produzca hijos castrados, incapaces de valerse por sí mismos.

    Alrededor del mundo, igual que en Panamá, el intervencionismo central, a través de malévolas leyes, de una castrante intervención educativa, del malgasto, sistemas de transporte viciados y tanto más. Y, ni hablar de un poder legislativo que se usa y se aprovecha de la autoridad para ser autores del mal.

    Casos como las vedas de pesca marina en épocas de desove, que sólo las cumplen las empresas pesqueras serias y fáciles de controlar; mientras que a los desordenados se les da rienda suelta para violar a sus anchas. O todos esos desordenados que en las vías conducen por los hombros, mientras se castiga a los respetuosos de las normas de tránsito que se resignan a los tranques. Una y otra vez la intervención es castrante y no edificante.

    Entre los grandes secretos y retos que aún asoma entre nuestros disparates constitucionales vemos, en el Preámbulo constitucional, lo siguiente: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad, asegurar la democracia… exaltar la dignidad humana…” Pero… ¿cómo vamos a lograr estos nobles fines cuando más adelante leemos cosas como: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para hacer efectiva la justicia social…”.

    En su momento, altos personeros de la dictadura militar que se tomó, por la vía no democrática la facultad del intervencionismo castrante, declararon que ellos ya tenían el control de las armas, pero que les faltaba el controlo económico. Tristemente y desde entonces, poco saben y entienden qué hicieron con esos pérfidos poderes.

  • Educación estatal, la vaca sagrada de nuestro tiempo

    No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión. Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    Hay justificadas quejas por la politización y el consiguiente adoctrinamiento en instituciones de enseñanza y, sin embargo, se acepta que los aparatos estatales impongan criterios curriculares en esos centros, sean estatales o privados, que en este último caso están privados de independencia.

    La característica medular de la educación estriba en un proceso de prueba y error en un contexto evolutivo. Nadie debiera tener la facultad de imponer estructuras curriculares puesto que de ese modo se cierran las puertas y ventanas de un sistema que requiere el máximo oxígeno en un proceso competitivo en el que se establecen auditorías cruzadas para lograr los mayores niveles de excelencia. Uno de los pilares de cualquier educación que se precie de tal consiste en fomentar el pensamiento independiente y en la capacidad de cuestionar el statu quo y despejar telarañas mentales, lo cual pretendemos hacer en esta nota periodística. Los aparatos de la fuerza debieran ser ajenos a la educación. No resulta posible enseñar libertad sobre la base de la compulsión.

    Entonces no solo no tienen sentido los llamados ministerios de educación y de cultura, sino que la educación estatal resulta un contrasentido igual que literatura estatal, periodismo estatal, arte estatal y demás dislates. Y no digo «educación pública» puesto que se trata de un disfraz ya que la educación privada es también para el público.

    No se trata de sostener en modo alguno que en las instituciones estatales no hay excelentes profesores y profesoras. Por otra parte, no sería consistente con mi propia trayectoria fuera de ámbitos universitarios privados si pensara que toda la enseñanza estatal es deficiente ya que también me he desempeñado en universidades estatales. No se trata de refutar el hecho de lo mucho y bueno aprendido en entidades gubernamentales de enseñanza merced a las esforzadas y meritorias tareas de maestras y maestros. Salvando las distancias, tampoco es el caso de discutir en nuestro medio la faena formidable de Sarmiento en un territorio virgen, aun con las críticas por haber desplazado la enseñanza privada debido a la «gratuidad» de su propuesta (recordemos al pasar que nada es gratis).

    A esta altura de los acontecimientos, se trata de revisar el fondo del asunto y no para circunscribirlo al caso argentino, sino para formular un análisis global que cabe a todas las instituciones estatales de educación en todas las latitudes. No es un asunto de mala voluntad, sino de independencia y de incentivos puesto que no es lo mismo cuando uno paga las cuentas que cuando fuerza a otros a pagarlas.

    Las acreditaciones, en los casos en que se requieren, serían realizadas, tal como sucedía originalmente, a través de academias e instituciones privadas que, en el proceso, además, sirven también de auditorías cruzadas y en competencia por la calidad de los programas.

    Por otra parte, es menester contemplar las características únicas de cada uno de los que aplican para la educación formal, que incluso lo son de un modo multidimensional en la misma persona, por lo que se requiere un proceso dinámico y cambiante.

    Debe comprenderse que todos pagamos impuestos, especialmente los más pobres, que pueden no haber visto nunca un formulario fiscal. Esto es así porque aquellos que son contribuyentes de jure reducen sus inversiones, lo cual, a su turno, disminuye salarios e ingresos en términos reales, una secuencia que tiene lugar debido a que las tasas de capitalización constituyen la única explicación por la que se eleva el nivel de vida.

    Más aún, si tomamos en cuenta el concepto de utilidad marginal resulta claro que una unidad monetaria –a pesar de que no son posibles las comparaciones intersubjetivas de utilidad ni tampoco pueden referirse a números cardinales– en general no es lo mismo para una persona pobre que para una persona rica. En el primer caso, manteniendo los demás factores constantes, el efecto negativo del tributo será mayor, lo cual hace que el impacto impositivo recaiga en definitiva con mayor peso en los más pobres como consecuencia de la antedicha contracción en las inversiones.

    Desde otra perspectiva, los costos por estudiante en las entidades estatales de educación son habitualmente más elevados que en instituciones privadas, por la misma razón que opera «la tragedia de los comunes» en cuanto a incentivos que hacen que las mal llamadas «empresas estatales» sean ineficientes. Por ende, debieran venderse las instituciones estatales de enseñanza, por ejemplo, a los mismos encargados de los respectivos claustros con todas las facilidades del caso. Y en la transición, para financiar a los que no cuentan con ingresos suficientes, pero tienen condiciones para aplicar a las ofertas educativas existentes, se ha sugerido el sistema de vouchers en repetidas ocasiones. Este sistema exhibe un non sequitr: esto significa que de la premisa de que otras personas debieran ser forzadas a financiar la educación de terceros no se sigue que deban existir instituciones estatales de educación, ya que el voucher (subsidios a la demanda) permite que el candidato en cuestión elija la entidad privada que prefiera.

    Se ha dicho repetidamente que la educación es un bien público, pero esta afirmación no resiste un análisis técnico ya que no calza en los principios de no rivalidad y no exclusión propios de los bienes públicos.

    También se ha dicho una y otra vez que la educación estatal debe incorporarse porque le da sustento a la idea de la «igualdad de oportunidades». Esta figura, prima facie parece atractiva pero es del todo incompatible y mutuamente excluyente con la igualdad ante la ley. El liberalismo y la sociedad abierta promueven que la gente disponga de mayores oportunidades, no iguales, debido a que las personas son distintas. La igualdad es ante la ley, no mediante ella.

    Se argumenta que los niños debieran contar con un minimum de enseñanza tal como el aprendizaje de la lectura y la escritura, pero si los padres de familia consideran que eso es importante, es eso a lo que se le otorgará prioridad tal como ha ocurrido a través de la historia por medio de pagos directos o por medio de becas. Es muy cierto que la educación es fundamental, pero más importante aún es el estar bien alimentado y ninguna persona de sentido común, a esta altura, propondrá que la producción de alimentos esté en manos del Estado, porque la hambruna es segura.

    Si prestamos atención a los escritos de historiadores, comprobaremos que, comenzando con Atenas, la Roma de la República antes del Imperio, el mundo árabe en España y en el comienzo de las colonias estadounidenses no había interferencia estatal en materia educativa. Cualquiera podía instalar un colegio y competir para atraer alumnos a muy diferentes precios y condiciones, lo cual produjo como resultado la mejor educación del mundo de entonces. Debido a que el control gubernamental poco a poco se fue apropiando de la educación, desde el siglo XVII se instaló el primer sistema estatal en Alemania y en Francia. Ya en el siglo XVIII la mayor parte de Europa estuvo bajo la influencia de este sistema (excepto Bélgica, que lo impuso en 1920).

    Por último, destaco que, en una sociedad abierta, cuando se estima que padres lesionan derechos de sus hijos sea en materia educativa, alimentaria o física, quienes detectan esas conductas pueden actuar como subrogantes ante la Justicia.

  • ¿Cómo es que tantos se dejan arrear? Parte I

    Tantos se dejan arrear, que caen presa del embrujo, que conduce a la “transformación de masa, algo así como control masivo y al totalitarismo, tal como lo ocurrido en Rusia en 1930 y Alemania en 1935.

    Entrevista de Dan J. Gregory del PANDEIC PODCAST al Dr Mattias Desmet – Psicólogo Clínico

    A continuación, les ofrezco una transcripción del audio de una entrevista que le hacen a Mattias Desmet en el Pandemic Podcast. No me limité a una transcripción pura, sino que fui introduciendo mis experiencias y otros comentarios que se fueron presentando ante las explicaciones de Desmet. Quien quiera buen puede buscar el video aquí de la entrevista y para verla sin mis intromisiones.

    La entrevista

    Con algo de paráfrasis

    Inicialmente no lo vi en su magnitud y alcance. Pero cuando fui comparando las estadísticas vi cómo se exageraba la mortalidad del virus. El virus gubernamental era mucho más mortal que el COVID. Modelos Imperial College… hablaban de 80 mil y en Suecia sólo fueron 6 mil, sin que allí se dieran los cierres de otros sitios que cerraron. Allí fue que comencé a ver el tema con sospecha. Comencé a preguntarme ¿cómo era posible que tantos cayeran en semejante engaño? Que en muchos países pobres morirían más de hambre que por el CORONA; pero aun así siguieron el sendero de la vaca.

    Fenómeno de Gran Formación en Masa: Fenómeno que emerge en una sociedad en el cual ocurre o se promueve una disociación social en la cual se coinciden al menos 4 condiciones, a saber:

    1. La primera condición y la más importante se da cuando hay mucha gente que sufre una perdida social o asociativa.
    2. La segunda condición se da cuando mucha gente pierde el sentido de la vida, lo cual está asociada a la primera condición. Los humanos, siendo seres sociales, si pierden el contacto con el rebaño, su vida pierda sentido.
    3. La tercera condición se da cuando mucha gente entra en un estado de ansiedad no conectada a una representación mental; por ejemplo, si ves un león sabes la causa de tu miedo, pero si no logras ubicar la causa de tu miedo o ansiedad es probable que entres en un estado emocional negativo, ya que no puedes controlar lo que sientes.
    4. La cuarta condición es un gran nivel de frustración y agresión. Una agresión que sientes pero que no tienes a dónde o a quien dirigirla.

    Cuando se dan estas condiciones se pueden dar situaciones típicas en las cuales alguna entidad, política y tal, pueda aprovechar y canalizar esas emociones a su antojo. En tal situación es fácil conducir al rebaño; se dejan arrear. Hoy día lo vemos en el uso exagerado de las máscaras y de otras maneras que ni caemos en cuenta; tal como un guardia que me llamó la atención al entrar el Albrook Mall porque no estaba de acuerdo con la manera en que yo llevaba mi máscara; sin embargo, a pocos metros de distancia estaban las mesas de gente comiendo y charlando si máscaras. En otras palabras, llenan el vacío dando una representación mental a la ansiedad. A fin de cuenta lo que esto permite, como ya señalé, es controlar a rebaño y llevarlo al matadero. Otro ejemplo es la pasividad de tantos a los encierros, la vacunación aun cuando las personas han tenido el COVID, lo cual es mucho más efectivo que la vacuna, y quien sabe cuál otra forma de control podrá surgir más adelante; tal como poder meter a millones de hebreos en hornos.

    Más aún y más adelante, cuando ya el fenómeno descripto ocurre, se va formando otra clase de asociación social con un nuevo sentido; algo así como una nueva solidaridad. Esto permite que el rebaño pase de un estado de aislamiento social a uno contrario, caracterizado por un alto grado de conexión que fácilmente puede ser pervertida. Algo así como la reacción en una masa de protesta o de linchamiento.

    Por las razones expuestas es entendible que tantos estén cayendo en conclusiones inmensamente absurdas y equivocadas. Es algo como esos rituales que hemos visto llevan a un grupo religioso fanático a cometer suicidios en masa. Es un comportamiento mediante el cual las personas muestran su pertenencia al grupo o la masa; se dejan arrear. Y lo más curios u horripilante es que mientras más absurda la proposición, mejor funciona dentro del ritual. Es así ya que al actuar alocadamente están dando testimonio fehaciente de su lealtad; algo así como los ritos de iniciación a fraternidades y tal.

    Pero, todo esto va mucho más allá, dado que están dadas o presentes las condiciones de inconformidad con sus vidas: su trabajo, el estilo de vida, la carrera diaria en el tropel a los puestos de trabajo, el consumismo, en un ambiente que en buena medida desfavorece la toma de responsabilidad, potencia la fijación de sus ansiedades en dirección errada; tal como ocurrió en la Alemania nazi que culparon a los hebreos de todo, a tal punto que terminaron metiendo a millones en hornos. En Panamá uno de las falsedades típicas ha sido la división de clases con el “no a la privatización”.

    Una realidad típica y poco conocida y menos entendida es que al menos un 50% de los ciudadanos en países desarrollados sienten que sus trabajos no tienen sentido. ¿Cómo será en Panamá? Todas estas son realidades sociales que poco o jamás abordamos y menos abordan las autoridades electas, esas que tienen sus propias “prioridades”. Y, todo ello propicia las condiciones para la toma de malísimos caminos. En países como Bélgica anualmente se usaban 300,000,000 dosis de medicamentos antidepresivos, en una población de 11 millones.

    El virus del CORONA

    En la situación actual, el virus del CORONA ha permitido o facilitado de venderle “soluciones” quiméricas. Se trata de atender los síntomas y no la patología, o peor, atender falsas patologías, tal como alegar que los hebreos eran demonios que merecían ir a los hornos.

    Por otro lado, el reto y lo que corresponde es entender cómo llegamos a esas situaciones de aislamiento y pérdida de sentido en la vida, lo cual fácilmente se torna en ansiedad y hasta agresividad. Uno de los síntomas del mal que ha ido creando las condiciones del descontento y tal lo vemos en esos medios informativos que se han vuelto completamente partisanos o, partidista, si se quiere, lo cual ha ido creando una nefasta polarización que se sustenta sobre un bombardeo de falsedades. Y ni hablar lo que aportan los medios de intercomunicación social el enredo.

    Todo lo presentado nos lleva a estudiar aquellas realidades que nos han llevado a la formación masiva en direcciones muy perjudiciales caracterizada por fomentar una visión de túnel; que es algo que ocurre cuando se nos presenta una emergencia, tal como un perro grande que se nos viene encima. En ese momento nuestra vista se centra en la amenaza inminente o la que creemos ser la mayor amenaza; pero no vemos que en realidad el perro no viene a atacarnos, sino que huye de una avalancha o tal. Es así con tanta gente que sólo viendo una pequeña parte de la realidad se abocan a acciones desconectadas con el gran panorama. Se dejan arrear. Otro síntoma ilustrativo es ver que de pronto la única patología que parece importar es el COVIDA, mientras que el resto de las enfermedades y causas de mortalidad y sufrimiento parecen perder importancia.

    En mi caso, al inicio de la pandemia, escribí en varios medios de que los efectos económicos y otros de las medidas que tomaban los gobiernos iban a causar problemas colaterales mucho más perjudiciales que el COVID; realidad que se asoma, pero sólo la cabeza. En el caso de los EE.UU., una sociedad que logró organizarse en torno a ideales de libertad jamás soñados en la historia humana y que hoy día vemos a tantos despreciarlos. Mas raro o curioso es que el fenómeno de formación masiva no se caracteriza por un egoísmo, ya que la mayoría de los afectados están dispuestos a perder su libertad y todas esas cosas que tanto les costaron y que atesoraban, para satisfacer su fijación patológica. Tal es el suicidio de toda una comunidad religiosa fanática. Se dejan arrear.

    Y más allá, se dan otros fenómenos de adaptación a la mentalidad de masa o semoviente consistente en que a muchos les gusta o acomoda más la nueva realidad, pero no se detienen a ver si es sana o malsana o cuan sana y cuan malsana. Se dejan arrear. En semejante situación, son muchos que no quieren regresar al corrinche de ayer. Tal puede ser el caso de los profesores gubernamentales que se han acostumbrado a trabajar desde casa. Se ahorran costos y todo el alboroto del ir y venir en el desorden vial. Pero pocos se detienen a ver las causas de ese ayer incómodo o peor. No se dan cuenta de la forma desordenada en que los gobiernos conducían la autoridad de tránsito; o peor, el uso de las instituciones para sacar provecho del partido de turno.

    A todo eso puede resultar fácil que la gente crea que la solución está en volver a lo pasado, lo cual sería error fatal. La salida lógica y buena es hacia adelante; el problema es que ese “adelante” es un nuevo mundo de cambios alucinantes que no conocemos ni entendemos y que nos intimida. Existen nuevas formas de cambiar y mejorar el “nuevo normal”, pero ello requiere que lo entendamos y busquemos. Por ejemplo, la descentralización de la educación, que en el caso de Panamá ya salen proyectos legislativos en esa dirección, pero los mismos están plagados de centralismo, de no querer soltar las riendas del control. Así, vemos que los políticos que veían esfumarse sus controles, de pronto no vieron la crisis como un momento de mudarse a un mejor mundo sino de perpetrar el viejo de control y saqueo.

    Por otro lado, vemos que asoman otros fenómenos tales como el rechazo o peor, el descrédito y hasta ataque a personas que, como yo en este caso, van señalando estas cosas. De pronto el problema es quien advierte y señala la verdadera patología y habla de auténticas vías de solución. Estos fenómenos los estamos viendo claramente en los EE.UU., en dónde se dan casos como los de sindicatos magisteriales de las escuelas del gobierno, esas que apodan “públicas”, ha pedido al presidente Biden la intervención de la FBI y otras entidades anti terroristas, que tomen carta contra los padres de familia que acuden a las reuniones de las directivas de los colegios para oponerse a lo que muchos vemos que es más adoctrínenlo que educación. Han llegado a punto de decir que no compete a los padres meterse con lo que se les enseña a sus hijos.

    Peor es ver que en la mentalidad de masa, muchos están dispuestos a cometer atrocidades luego de haberse convencido que tienen una “autoridad moral” o algo semejante. Y regresamos al caso del nazismo, ¿cómo explicar los campos de concentración y los hornos? El fenómeno presente en la mentalidad de masa favorece el caramelo sobre el purgante; es decir, que a muchos les resulta más fácil o potable creer el cuento que enfoca la ira personal, a escuchar y creer a personas que explican como lo hago yo ahorita. Pero no, se dejan arrear. Y, en ello, regreso al ejemplo del comportamiento de una masa de linchamiento, de esas comunes en la cinematografía del oeste o en el pasaje bíblico en el cual Jesús advierte: “El que esté libre de pecado que lance la primera piedra.” Existe una marcad tendencia de callar la voz de la razón cuando no conforma con los sentimientos de ira.

    No a la privatización

    Otro ejemplo de lo señalado en el párrafo anterior es el del “no a la privatización” que atrae a tantos. Y si un John Bennett o marcado “rabiblanco” sale a decir que semejante eslogan es una perversión, es muy posible o, de hecho, se vuelve el objeto del ridículo y oprobio. Eso mismo señaló Gustave Le Bon, destacado polímata francés, antropólogo, psicólogo, médico e inventor, quien señaló que una de las características sobresalientes del comportamiento de masas enfurecidas o incensadas es su intolerancia contra “disidentes”. La masa incensada busca que se le unan y no que les contradigan. Lo otro curioso es que las masas inflamadas necesitan enemigos que atizen la hoguera de su ira y, en buena medida no los eliminan sino los mantienen como el torero a los banderilleros.

    Otra forma de plantear lo señalado en el párrafo anterior nos retrotrae a «no a la privatización», en dónde la población que siente frustración por su lamentable situación, necesita chivos expiatorios y en ello vemos a los zorros del gallinero o políticos que acusan al “empresario”; lo cual es absurdo ya que todos somos, en alguna medida, empresarios o personas que emprenden sus vidas y su economía. Dicho eso, ¿se imaginan lo que ocurriría en una gran masa de frustrados e incensados si descubren que sus padecimientos no vienen de parte de empresarios sino de los zorros de gallinero? Sí… es muy probable que los liquiden. Imagínense un pueblo que despierte a la realidad del sistema politiquero que los ha entregado y condenado a la pobreza, mientras que personas inmigrantes que no han sido envenenados llegan y logran éxito económico. Y, ¡por supuesto! que no tienden a mezclarse con los nativos ya que no comparten su torcida visión del mundo. Tampoco es que estos sean “mejores” sino que no les lavaron la cabeza en cuanto al mercado y lo que es una sociedad sanamente productiva que no se deja engañar por los zorros del gallinero. No se dejan arrear.

  • Xavier, el robot que Singapur pone para patrullar áreas públicas

    Singapur ha comenzado a probar robots de patrulla que inspeccionan áreas peatonales en la ciudad-estado, donde la vigilancia es una prioridad principal y, a menudo, controvertida. Con el nombre de Xavier, los robots de policía del centro comercial viajarán de forma autónoma por el distrito central, buscando «comportamientos sociales indeseables» según un comunicado de prensa del equipo local de ciencia y tecnología del gobierno.

    Los robots de seguridad parecen ser una realidad inminente en todo el mundo. En 2020, la policía de Nueva York utilizó Spot the robot dog de Boston Dynamics en una escena del crimen, y China por su parte, ha tenido robots policiales durante años, equipados con software de reconocimiento facial.

    El robot itinerante de Singapur ha salido a las calles de Toa Payoh Central como parte de una prueba de 3 semanas desde este domingo, para ayudar a los funcionarios públicos a mejorar la salud y la seguridad públicas.

    Es un proyecto conjunto que involucra a 5 agencias gubernamentales de Singapur, incluidas HTX, la Agencia Nacional de Medio Ambiente, la Autoridad de Transporte Terrestre, la Agencia de Alimentos de Singapur y la Junta de Vivienda y Desarrollo. Los propios robots han sido construidos por HTX y la Agencia de Ciencia, Tecnología e Investigación.

    Los «comportamientos sociales indeseables» que Xavier buscará incluyen una congregación de más de cinco personas (según las medidas COVID-19 del gobierno), fumar en áreas prohibidas, venta ambulante ilegal, bicicletas estacionadas incorrectamente dentro del Centro de la Junta de Vivienda y Desarrollo, y la conducción de dispositivos de movilidad activa motorizados y motocicletas en las aceras. Si alguien está participando en alguna de estas actividades, el robot alertará al centro de comando del proyecto y mostrará un mensaje correspondiente a su ofensa.

    El robot autónomo está equipado con sensores para navegación autónoma, una transmisión de video de 360 ​​grados al centro de comando y control, detección y análisis en tiempo real, y un tablero interactivo donde los funcionarios públicos pueden recibir información en tiempo real y poder monitorear y controlar múltiples robots simultáneamente.

    Otra cuestión será, ¿a dónde van exactamente los datos de las cámaras de Xavier? En su comunicado de prensa, HTX dijo que los datos se «transmitirán a un sistema de análisis de video con capacidad de inteligencia artificial» donde los funcionarios públicos pueden analizarlos para obtener información a lo largo del tiempo o para implementar recursos adicionales si es necesario. Según la agencia, el proyecto tiene como objetivo reducir los recursos humanos necesarios para las patrullas policiales a pie.

    «El despliegue de robots terrestres ayudará a aumentar nuestros recursos de vigilancia y cumplimiento», dijo Lily Ling, directora de la Oficina Regional Este de la Agencia de Alimentos de Singapur, en un comunicado de prensa. «Por ejemplo, la vigilancia de los vendedores ambulantes ilegales puede requerir mucha mano de obra, ya que los agentes deben desplegarse en varias zonas de la isla. La adopción de tecnología robótica puede utilizarse para mejorar esas operaciones y reducir la necesidad de que nuestros agentes realicen patrullas físicas»

    Ver el uso de robots en Singapur no es un hecho infrecuente. El año pasado, el país desplegó androides de cuatro patas de Boston Dynamics, apodados Spot, en sus parques, jardines y reservas naturales para recordar a las personas sobre el distanciamiento social. Singapur también ha probado drones para vigilancia en los últimos años, citando la falta de personas para hacer el trabajo. Luego, se implementó una flota de robots Lightstrike en uno de los hospitales generales de Singapur en un intento por desinfectar a fondo las habitaciones de patógenos. Más recientemente, en mayo, el gobierno lanzó una prueba de un año de uso de robots autónomos para facilitar las entregas de alimentos y comestibles a pedido.

  • ¿Y si Siri u otros asistentes de voz lo están espiando?

    Nuevas demandas contra gigantes tecnológicos reabren el debate sobre un posible espionaje de sus asistentes de voz

    Si bien las tecnologías se han desarrollado para ayudar a los usuarios con las tareas del día a día, como agregar artículos a las lista de la compra o reproducir música, la mayoría de las veces, se les ha acusado de ‘espiar’ a los usuarios al encenderse solos, incluso si no lo están, escuchar y almacenar conversaciones, lo que brinda a las empresas hasta el potencial de llevar la publicidad dirigida a un nivel completamente nuevo. La idea de lo que estas empresas podrían saber sobre nosotros al escucharnos puede ser aterradora.

    La demanda que se interpuso contra Google en 2019 por las sospechas de que su asistente registre las conversaciones de los usuarios de dispositivos Android, la redactaron los mismos demandantes que batallaron contra Amazon después de que se descubriese que Alexa mantenía registros de lo que oía.

    Este jueves, un juez federal dictaminó que el gigante tecnológico Apple tendrá que seguir luchando contra una demanda que ha sido interpuesta por usuarios en California, quienes afirmaron que Siri, el asistente de voz de la compañía, a menudo graba conversaciones privadas de manera inapropiada.

    Apple había solicitado que se rechazara la demanda, pero el juez federal Jeffrey S. White, del Tribunal de Distrito de Oakland, permitió que la mayor parte del caso siguiera adelante. Al mismo tiempo, desestimó una parte de la demanda, relacionada con el daño a la economía de los usuarios.

    A los demandantes, que han estado tratando de presentar el caso como una demanda colectiva, se les ha dado el visto bueno para continuar con sus reclamos con respecto a la grabación de conversaciones privadas de Siri, después de encenderse sin previo aviso. Además, también han alegado al asistente de ceder los datos del usuario a terceros siendo una violación de los derechos de privacidad del usuario.

    Sin embargo, las empresas tecnológicas a menudo han llegado a negar rotundamente estas acusaciones. Tomemos, por ejemplo, la declaración hecha por la portavoz de Amazon, Faith Eischen, quien afirma que Alexa recopila y almacena audio por unos 5 segundos, solo cuando sus dispositivos detectan la «palabra de activación», y que solo una pequeña proporción de los datos se revisan manualmente.

    Apple ya ha presentado documentos judiciales para respaldar sus afirmaciones, y Google también está listo para luchar contra el caso en los tribunales. Apple, por su parte, niega las acusaciones y reivindica que lo que oyen sus dispositivos se relaciona con perfiles perfectamente anonimizados, y no «identificables» de forma «individual».

    Sin embargo, el profesor asociado de Stanford, Noah Goodman, ha dicho que si bien dicha tecnología está diseñada para detectar su palabra de activación, la misma es una tarea desafiante considerando cómo las voces humanas difieren según la persona. Agrega que es poco probable que estas empresas puedan «deshacerse por completo de las falsas alarmas».

    Todas las demandas que se están acumulando por usos y abusos de estos asistentes de voz piden que las empresas expliquen qué hacen una vez oyen a los usuarios, y que reconozcan si lo hacen sin permiso explícito de los mismos.

    Nicole Ozer, directora de Tecnología y Libertades de la ACLU en California, una organización norteamericana en defensa de los derechos civiles cree que estas demandas forman parte de que la gente «está empezando a entender que Siri no trabaja para nosotros, trabaja para Apple», explica en declaraciones a TWP.

  • Los efectos del virus gubernamental

    Los efectos del virus gubernamental, más dañino que el actual que abrió las puertas del primero, perdurarán por generaciones.

    Los actos de gobierno o gobernanza deben estar basados en la ley vigente e, idealmente, esa ley debe ser sana y no como la prostituída que tenemos en nuestra Constitución estatista; la cual, por ser incumplible, termina siendo no sólo ignorada sino promotora del mal de discrecionalidad que la misma Constitución prohíbe. Pero, más allá, deberíamos estar conscientes de que los actos de gobierno tienen efectos sobre el comportamiento social; y típicamente, esos cambios de comportamiento actúan sobre las tomas de decisión de los actores de mercado en el sector privado.

    En nuestro caso, en Panamá, los cambios de conducta por parte del sector privado emprendedor, han sido, en gran medida, del lado de la perversión a raíz de una gobernanza que pare leyes como el manzanillo sus frutos venenosos. Un caso ilustrativo, aunque no directamente asociado a lo que señalo, lo tenemos en los mandatos de máscara. Anoche veía un reportaje de un médico virólogo hablando de la inmensa cantidad de gérmenes detectados en las máscaras que obligadamente usan los niños en las escuelas y tal. ¿Acaso fue eso parte del propósito de obligar el uso de máscaras sin mayores limitaciones? O ¿es que el verdadero propósito, en buena medida era uno de control?

    En el caso de las coimas para poder conducir negocios, ¿se han puesto a seguirle el rastro a todos los cambios de comportamiento que ello ha producido a través del tiempo? ¡Claro que no!, pero les aseguro que esos cambios de comportamiento no han sido nada sanos. El ciudadano no puede usar máscara porque quiere, sino que es obligado y no hacerlo hará que te detengan y multen o electrocuten. En fin, el comportamiento humano frente a los mandatos gubernamentales es harto complejo y lo importante es no abusar del poder, de manera que se promueva el sano albedrío, de otra forma, el virus gubernamental ya queda inoculado. Y más preocupante cuando salen estudios que indican que el uso de máscaras es poco efectivo en la reducción de la transmisión del virus.

    Otros aspectos de los mandatos covidosos ha girado en torno a las costumbres de movilidad; lo cual ha tenido importantes efectos en el comercio. Ya el tiempo nos dirá si los inconstitucionales mandatos gubernamentales fueron efectivos o, por el contrario, perjudiciales en formas que aún ni imaginamos. Está el caso de una amistad que caminaba por el Causeway con una amiga, un día de poca concurrencia. Iban sin máscaras, lo cual en el Causeway debería ser obvio. Pero, al pasar cerca a un restaurante, el agente allí les gritaba que se pusieran las máscaras. ¡A eso hemos llegado! En un patio del vecindario veo un empleado cortando la grama con máscara puesta.

    A fin de cuentas, los efectos benéficos de la ordenanza del uso de máscaras habrían sido marginales; pero por otro lado los efectos negativos respecto a la auto determinación esencial en una sociedad, salió gravemente afectada. Luego, cuando uno arguye que en sitios como Suecia no fue obligatorio, salen los necios a decir que: “Alla la gente es más culta”. ¡Ajá! ¿Y cómo llegaron a serlo? Por los vientos que soplan por estos lares… ¡jamás!.

  • El látigo del miedo, la herramienta probada de control

    A través del tiempo el látigo ha sido instrumento de control y sumisión. Hoy, que ya hemos superado el uso desinhibido de esa brutal herramienta, los que buscan arrear han echado mano a otras herramientas de control más sutiles, pero igualmente o hasta más efectivas; me refiero a «el látigo del miedo» o del espanto. El miedo es una característica animal de sobrevivencia. Sin miedo nuestras probabilidades de sobrevivir disminuyen notablemente. Pero, los miedos pueden ser tanto reales como imaginarios y, exagerados, se pueden tornar peligrosos. El terrorismo es uno de los métodos más eficaces que infunde miedo para facilitar el control y la sumisión.

    Son muy variadas las formas de infundir espanto y sumisión, unos más velados que otros; tal como leyes que garantizan inmunidad contra despidos. Si yo soy gobierno y te garantizo ingresos e inmunizo contra el despido, igual te puedo retirar el ingreso y hacer que te despidan; y así los politicastros ejercen control sobre sindicatos y sindigarcas, como también entran en coyunda con una clientela de comerciantes e industriales.

    Por otro lado, quienes buscan controlar al prójimo, no sólo se valen del miedo sino de la ignorancia que promueven a través de sistemas educativos centralizados, que más que educar lo que hacen es adoctrinar. No hay mejor forma de controlar que la promesa de dádivas en una mano, con el rejo de miedo en la otra.

    Hoy, que a los politicastros del mundo se les presentó la herramienta terrorífica del COVID, se han afanado en ponerla a buen uso. Sin embargo, con el aumento de las comunicaciones, muchos ya advierten la tramoya y ello hace peligrar la dominación del estado profundo; y con ello arrecian sus artimañas de control.

    En la historia los gobiernos nacen de la conquista violenta; pero con el tiempo la gente clama liberación, tal como sucedió con la independencia de los EE.UU. de Inglaterra, y la creación del pacto constitucional de mayor libertad en la historia humana.

    Sin embargo, la herramienta del miedo tiene límites. Es algo así como el chico en la escuela que lo molestan y atormentan hasta que le colman y entonces viene la ¡sorpresa!.  Desafortunadamente, pasa el tiempo y bajamos la guardia, dando oportunidad a los inescrupulosos de ingeniar nuevas formas de control. En los años setenta fue el enfriamiento global, luego el calentamiento y hoy el acuerdo verde. Así, pervertidos gobernantes ingenian nuevas formas de infundir miedo y controlar; manteniendo a sus rebaños semovientes dóciles al aumento de impuestos, al uso de máscaras más allá de lo sensato, a los encierros y prohibición de reunión en iglesias, pero no en casinos,  gubernamentales y tal.

    En artículo reciente en GCC Views se nos informa sobre el Neuralink de Elon Musk, chip que pretenden implantar en el cerebro humano para el 2022. La innovación tecnológica es algo maravilloso. Tristemente están los inescrupulosos que ven en ello el nuevo látigo.

    En el Panamá de 300,000 funcionarios públicos al mando de ministros, directores, comisionados y tal, se pasan todo el día ingeniando nuevas trabas o formas de justificar su intromisión en nuestras vidas.  Dilapidan ingentes recursos económicos que serían mucho más útiles en manos de quienes saben producirlos y, de hecho, los producen, creando oportunidades para salir de la pobreza.

    No hay que temer al libre mercado sino a los ejércitos de parásitos que están en o fuera de los gobiernos, dañando al buen funcionario. Los de adentro llegan con cada nueva elección. Por fuera del gobierno está toda su clientela sumisa y leal, que vende su alma al mejor postor al son de “no a la privatización”.