Etiqueta: Cultura

  • El libro, ese acto de libertad

    El libro, ese acto de libertad


    El mundo huele a papel y a tinta. En las Ramblas de Barcelona, los puestos de libros y rosas compiten con la primavera. En Madrid, en Buenos Aires, en Ciudad de México, en Bogotá —y en más de cien países— millones de personas celebran el Día Mundial del Libro. La UNESCO eligió esta fecha en 1995 porque en torno al 23 de abril de 1616 fallecieron Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, tres voces que, desde rincones distintos del planeta, hablaron del mismo asunto: la condición humana y su insaciable necesidad de sentido.

    No está de más recordar que la idea original de esta celebración partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, que la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y fue aprobada por el rey Alfonso XIII en 1926. España, cuna del Quijote, como corresponde.

    Y El Quijote merece un momento aparte. Don Alonso Quijano era, antes que nada, un lector. Un lector tan apasionado que los libros le cambiaron la vida —aunque Cervantes lo presentara como advertencia, la posteridad lo leyó como elogio. Hay en ese personaje una lección profundamente liberal: un hombre que, frente al mundo que le imponían su aldea, su época y su clase, decidió reescribir su propia historia. Se inventó a sí mismo. Eligió quién quería ser. Fracasó en los molinos, claro, pero nadie que haya leído con honestidad el libro puede negar que algo en él admira esa obstinada voluntad de no resignarse a lo dado.

    Eso es, en el fondo, lo que hace un libro: ensancha el territorio de lo posible. Cada página es una frontera que se abre. Cada historia ajena que habitamos —aunque sea por unas horas— nos devuelve a nuestra propia vida con ojos distintos. La lectura es, en ese sentido, el ejercicio de libertad más democrático que existe: no requiere capital, no exige linaje, no discrimina por origen. Solo pide tiempo y voluntad.

    Una mirada liberal no puede sino celebrar el libro como institución. No el libro impuesto, ni el libro oficial, ni el libro quemado en ninguna plaza pública de ninguna época —y han sido demasiadas—. El libro elegido. El que uno busca porque algo le inquieta, porque una pregunta no le deja en paz, porque necesita comprender el mundo o escapar de él durante un rato. La libertad de leer lo que uno quiera es, al mismo tiempo, una libertad civil y una aventura íntima.

    Este año, la Capital Mundial del Libro elegida por la UNESCO es Rabat, capital de Marruecos, una ciudad que es encrucijada de culturas, de lenguas, de herencias. Un ejemplo de que la cultura escrita no tiene pasaporte, y de que los libros han sido siempre los mejores diplomáticos: viajan sin visado y cruzan fronteras que los políticos cierran.

    En un tiempo en que los algoritmos nos ofrecen contenido ya masticado, en que la atención se fragmenta en píxeles y el pensamiento se mide en segundos, leer un libro largo sigue siendo un acto casi subversivo. Requiere paciencia. Exige entregarse. Nos pide que apaguemos el ruido y nos sentemos con alguien —el autor— que tiene algo que decirnos y que se tomó la molestia de escribirlo bien.

    Cervantes dedicó su vida entera a ese esfuerzo. Perdió la mano izquierda en Lepanto y, décadas después, encontró la inmortalidad en una imprenta de Madrid. Hoy, cuatro siglos más tarde, Don Quijote sigue cabalgando. No hay algoritmo que haya logrado eso todavía.

    Feliz Día del Libro. Lean lo que quieran, lean sin culpa, lean con placer. Y si no saben por dónde empezar, siempre queda un caballero de La Mancha dispuesto a recibirles.

  • Los memes y el patrimonio popular en internet

    En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

    Memes: objetos y procesos culturales

    En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

    El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

    En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

    Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

    Memes y folclore digital

    En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

    Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

    Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

    Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

    Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

    Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

    El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

    Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

    Conflictos de hoy, propuestas de futuro

    En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

    En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

    De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

    En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


    La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.The Conversation


    Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • ¿Quiénes son Originarios o Indígenas?

    Hoy me encontré con un escrito que plantea el tema que presento en el título de este escrito, el cual saca a relucir interesantes interrogantes respecto no sólo a que algunos que alegan que las tierras de Panamá les pertenecen dado que ellos fueron los primeros aquí o que son “indígenas”; razón por la cual me pareció interesante abordar el tema. Comencemos con las definiciones de palabras tal como el vocablo “indígena”, el cual puede referirse a “personas o comunidades, pueblos o culturas originarias de un determinado territorio; como también puede referirse a quienes son “naturales” de un territorio, con lo cual el chicheme se comienza a poner espeso.

    El problemita con lo planteado es que las definiciones se refieren, más que nada, a los pueblos que estaban en Panamá, en el caso que nos ocupa, antes de la llegada de Cristóbal y… ¡vaya usted a saber cuantos pueblos o culturas estuvieron antes de quien alegan fue “descubridor de las Américas”. Lo siento, pero ni Cristóbal fue quien descubrió a las Américas, ni los indígenas que nos acompañan en el Istmo son “originarios”. Y… ¡ojo!, que les respeto y he tenido buena amistad con algunos y algunas poblaciones indígenas.

    En cuanto a las culturas o etnias de pueblos indígenas en Panamá, representan como el 12% de la población, alrededor de más de 400,000, según censo del 2010; las cuales mantienen sus propias lenguas, tradiciones, formas de gobierno autónomo y territorios protegidos en comarcas.

    La controversia surge cuando a partir del argumento que algunos esgrimen, y no tanto en Panamá, sino en otros países, tales como en los EE.UU., que por ser indígenas u originarios entonces son los verdaderos propietarios; y se formó la rumba. Desde dicha postura el asunto se torna peliagudo o, al menos, confuso. No más con eso de que, si hace 500 años mis antepasados vivieron en este lugar entonces hoy me pertenece, el asunto se vuelve confuso.

    Y más allá, ni hablar que antes de quienes ocuparon Panamá hace 500 años hubo otros “originarios” o muchos originarios; o, los enredos cuando consideramos que en las comarcas, que yo sepa, no hay títulos de propiedad, ya que “los propietarios” son toda la comunidad. Muchos panameños no ven ni entienden que la Constitución de Panamá como que no aplica en las comarcas; no más vean lo que dije en el tercer párrafo, que “mantienen sus propias formas de gobierno”.

    Entonces, veamos aquello de “nosotros”, “aquí”, “primeros” y tal. ¿Quiénes son “nosotros”? ¿Dónde es aquí? ¿Qué hemos de entender con “primeros”? Todo ello introduce elementos de ambigüedad con los cuales no podemos llegar a ningún punto de claro entendimiento; y mucho menos cuando hablamos de propiedad.

    Pero, a fin de cuentas, lo que debemos procurar o hallar son puntos de entendimiento en cuanto a qué se busca, pretende, persigue y tal; lo cual me lleva a preguntar: ¿Les será posible a los pueblos indígenas en Panamá seguir manteniendo sus formas de gobierno per saécula-saeculorum? ¿No les sería mucho más provechoso evolucionar en conjunto con un mundo que se perfila a las estrellas?

    He escuchado decir que: “hay que respetar la cultura indígena.” Ok, ciertamente, pero; ¿qué quieren decir con eso o cómo hemos de respetarla? O ¿qué significa no respetar una cultura? Jamás olvido que cuando fui a registrar mis canciones y me preguntaron en la aplicación el “género” de las mismas, y dije que eran “típicas”, no me lo aceptaban. Consulté con dos maestros compositores de la Sinfónica y formaron mansa discusión; lo cual me llevó y lleva a preguntar: ¿Acaso lo típico tiene dueño? Yo creo que la música indígena es típica, lo miso que la de Azuero o la mía, que es capitalina 😊

  • «Inmigración, afrodisiaco de la política», una crítica de Guy Sorman

    Guy Sorman, en su artículo «Inmigración, afrodisiaco de la política» publicado en ABC, ofrece una crítica profunda sobre la manera en que la inmigración es utilizada por los políticos europeos como una herramienta de distracción y movilización, alejándose de las preocupaciones reales de los ciudadanos. A través de un análisis exhaustivo, Sorman subraya la desconexión entre el discurso político y las verdaderas inquietudes de la población, resaltando cómo la inmigración se convierte en un tema central para los políticos mientras que para los ciudadanos otras cuestiones como la economía y la seguridad son más apremiantes. Señalaremos algunas:

    Contradicción entre el discurso político y preocupaciones ciudadanas

    Sorman destaca que, a pesar del énfasis en la inmigración en los debates públicos, los sondeos revelan que los europeos están más preocupados por su poder adquisitivo, el aumento de los precios de la energía, la inflación y su seguridad. La preocupación por la inmigración aparece en un lugar mucho menos prioritario. Esta divergencia, según Sorman, se debe a que los políticos han adoptado la inmigración como un tema que, aunque no refleja las preocupaciones inmediatas de la ciudadanía, les permite generar miedo y movilización.

    Realidad vs. Percepción de la inmigración

    El artículo de Sorman desmitifica la percepción de una inmigración masiva y descontrolada. Señala que el número de inmigrantes que solicitan asilo en Europa, alrededor de un millón y medio por año, es relativamente pequeño en comparación con la población total del continente. Además, estos inmigrantes no se distribuyen uniformemente, sino que se concentran en países con mayores oportunidades laborales y menor hostilidad, como Reino Unido, Escandinavia y Alemania. Esta concentración refleja una búsqueda de integración laboral y no una amenaza cultural.

    Uso político y realidades económicas

    Sorman critica duramente la instrumentalización política de la inmigración, ejemplificada en las políticas restrictivas y a menudo inhumanas de ciertos líderes europeos. Menciona cómo la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, externaliza la protección fronteriza a países con regímenes cuestionables, demostrando una contradicción entre sus acciones y los valores democráticos que proclama. Asimismo, Sorman elogia la política de acogida de Alemania durante la crisis siria, donde los inmigrantes se han integrado y contribuyen positivamente a la economía.

    Propuestas pragmáticas para la inmigración

    El autor presenta soluciones pragmáticas para manejar la inmigración de manera eficaz y humana. Entre ellas, propone el aumento de visados temporales para trabajadores, facilitando el movimiento entre los países de origen y destino, y la venta de visados de trabajo, una medida que podría financiarse mediante una contribución inicial de los inmigrantes. Estas propuestas, según Sorman, no solo beneficiarían a los inmigrantes y a los países de acogida, sino que también reducirían la dependencia de discursos demagógicos y medidas ineficaces como la militarización de fronteras y las deportaciones masivas.

    Guy Sorman concluye que las soluciones realistas y humanitarias para la inmigración son posibles, pero requieren un alejamiento de la retórica política basada en el miedo y la manipulación (que ha ayudado mucho a la emergencia de partidos de derechas extremadamente radicalizados). Argumenta que estas medidas podrían resolver muchos problemas asociados con la inmigración, como las travesías peligrosas y la explotación por parte de traficantes, promoviendo una integración efectiva y beneficiosa para todos. Sin embargo, reconoce la dificultad de cambiar la narrativa política y convencer a los líderes de abandonar sus «afrodisíacos» discursivos. El artículo de Sorman es una llamada a la reflexión sobre cómo se debe abordar la inmigración, no como una herramienta política, sino como un fenómeno que requiere soluciones prácticas y humanas.

  • Viernes de poemas: La dictadura militar.

    Desde el viernes 26 de Mayo, comenzamos a publicar como sección especial semanal, poemas extraídos de libros inéditos aún, del prolífico autor John Bennett, cuya pluma en este campo es realmente admirable. La combinación entre una mirada irónica y aguda de la realidad socio-política y la concatenación de las palabras producen estas pequeñas maravillas que invitamos a disfrutar. Esta semana, Borrasca, sobre La dictadura militar, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023.

    La dictadura militar

    Borrasca es un relato que sale de mis impresiones y experiencias vividas durante la Dictadura Militar torrijista y en particular la norieguista que fue la culminación de ese lamentable período de la vida en nuestro país. Hoy, con mirada retrospectiva, contemplo con ambigüedad ese pasado en dónde se debatía la rancia y corrupta política del confisca, parte y reparte para sustraer la mejor parte, frente a un cambio que, bien o mal, daba algún atisbo de anhelado cambio. Y sí, el cambio fue ilusorio; lo cual declaro con conocimiento propio. Hoy, confieso que apoyé a los llamados “militares”. Los primeros vuelos de lo que sería la Fuerza Aérea de Panamá (FAP) los hice yo, volando en la noche sin luces y al despegar o aterrizar en Paitilla, en busca de las estaciones “clandestinas”, aunque, hoy me pregunto quienes eran los clandestinos; creo que fueron ambos. Pero, al paso del tiempo fue obvio que cambiamos un mal por un peor. Y sí, algunas cosas se lograron; pero… ¿a qué precio? Hoy recuerdo en el patio de la comandancia militar en David que unos oficiales pateaban a un “guerrillero” herido de bala que tenían amarrado al sol sin siquiera agua. Lo hacían para demostrar lo valientes que eran.

    Hoy que tantos aún celebran haber sido dictados y conducidos como borregos, no puede un alma sensible más que hacer preguntas como: ¿A ello llaman “democracia”? O ¿será que la democracia no importa o, simplemente, no la entienden? Y sí, muy poco han de entenderla en dónde rara vez o nunca ha sido practicada; igual de la libertad de mercado o el capitalismo. Pero, en todo caso y en esa época, la poesía Borrasca, pinta en letras mi reacción a esos tiempos y esos acontecimientos.

     

    Borrasca

     

    Joven de mi patria,

    Vuelan tierra adentro las gaviotas,

    Los vientos presagian la tormenta

    Sembrada por la generación que te vio nacer.

    Alza tu frente altiva

    Que no hay mañana sin el ayer

    Lleno de recuerdos

    Forjados sobre la mar bravía.

    Tus hermanos están ciegos,

    La bruma de pasiones desenfrenadas

    Lanza su goleta al garete,

    Rugiendo cual Escila espumante.

    Iza tu vela blanca,

    Como faro resplandeciente,

    Que de albor en esta noche

    Al nuevo día.

    No desesperes al embate aterrador

    De marchantes olas marinas,

    Que azuzadas a la fría ventisca

    Quiebran a babor.

    Manda el vigía a proa.

    Que repiquen mil marmitas,

    Presagiando a la resaca,

    El fin de la oscuridad.

    Y en ese nuevo día,

    Vestido multicolor,

    Bordado de algas relucientes,

    En nuevo puerto lucirás.

    Allá, tras vetusta galilea,

    En el fondo del mar,

    Se entrelazan los restos mortales

    De tu amigo… y su adversario.

  • Sin sana cultura tendremos malsana economía

    Sana es la cordura mental o la mente racional capaz de juzgar y anticipar los efectos de nuestras acciones; y si aplicamos este concepto a la cultura estaríamos refiriéndonos a un sano tejido social que permite a dicho tejido, en lo personal y por tanto en el conjunto, discernir buenos valores. Y vale abundar en el sentido etimológico del término “cultura”, es decir, aquello que se cultiva; en lo particular nuestro comportamiento, pensamientos, lenguaje y acciones enfocadas en el aprendizaje y en la trasmisión social a las subsecuentes generaciones, con miras al desarrollo de pensamiento abstracto o abstruso.

    En Panamá muchos hablan de “preservar” culturas precolombinas; sin embargo, poco meditamos el sentido en ello. Y es que para algunos el preservar una cultura se ha vuelto cosa sagrada, a punto que no se detienen a meditar en ello y lo que implica; como podría ser el preservar lo disfuncional. Por ejemplo, uno cultiva productos de la tierra con miras a obtener buenas y productivas cosechas. ¿Acaso ello no aplica igualmente al cultivo de lo cultural? Y, en particular y especial, referido a quienes viven en un entorno desfasado, incapaz de adaptarse a la realidad de los cambios exponenciales de la nueva era; eran en la cual la evolución social se torna esencial. En síntesis, nada bueno es ver la cultura como si se tratase sólo de huacas precolombinas y desconsiderando la realidad práctica.

    El tema cultural en Panamá, en muchos casos y sentidos, ha tomado desvíos malsanos, tal como el vilipendio al emprendimiento o lo que la población llama “privatización” pero sin entender lo que es. De tal comportamiento cultural vemos que los inmigrantes que sí creen y practican el emprendimiento privado prosperan, mientras que los del patio languidecen en las mazmorras arcaicas de una deseducación “NODUCA”.

    En el sentido expuesto vale fijarse en el caso de Japón, que entró al siglo XIX con una cultura vetusta; y, sin embargo, fueron capaces de cambiar y adaptarse al modernismo industrial y empresarial del Oeste, lo cual lograron, curiosamente, sin perder muchas de sus costumbres culturales. Mientras todo ello ocurría en el Japón, en Panamá nuestras universidades, particularmente la gubernamental daba cursos enfocados en lo feo de las relaciones EE.UU./Panamá; desdeñando por años lo positivo. De hecho, mucho se criticaron las semi privatizaciones de Pérez Balladares sin las cuales aún estaríamos sumidos en el centralismo castrante del Panamá colonial.

    Hoy, luego de que el Canal revirtió a Panamá, y con ello fuimos adoptando algunos cambios económicos progresistas, las malas costumbres culturales de la población y sus pervertidos gobiernos siguen atrapados en los pantanos de un centralismo interventor y castrante.

    El mayor y verdadero capital de una nación se encuentra o no, en la cultura de su gente; referido esto a una sana cultura en la cual se aprendió a valorar el emprendimiento y los saludables valores morales. Una cultura que no rechaza y vilipendia virtudes; tales como el hacer yo y no que lo haga el gobierno y sus politicastros.

    Panamá tiene características únicas que nos potencian para llegar a ser el país más próspero del continente americano y más allá; sin embargo, algo nos detiene anclados a un pasado distópico. Si no somos capaces de una sana y productiva evolución cultural, gracias a las ventajas de nuestra posición y a su Canal, algo evolucionaremos. Sin embargo, tal vez no lo suficiente en un mundo en el cual el progreso se torna raudo y aún más; se torna exponencial, a punto que no conjuga con los letargos del ayer.

  • Por qué Picasso siempre gana

    Este 2023 se conmemora el cincuenta aniversario de la muerte de Pablo Picasso, artista referencial del siglo XX en virtud de su vital contribución a la radical transformación artística llevada a cabo por las vanguardias.

    Este aniversario coincide con el punto álgido de la polémica entre quienes afirman que su despectiva, posesiva y cruel actitud hacia las mujeres invalida su aportación a la historia del arte y quienes, por el contrario, consideran que es posible poner tierra de por medio entre el artista y la persona.

    En medio de este complejo e inagotable debate, en el que puede llegar a estar en juego, ni más ni menos, la condición de “artista más relevante e influyente de la historia”, existe un campo en el cual las emociones y preferencias individuales ceden ante la objetividad de unos datos cuantitativos que otorgan al malagueño el lugar más alto entre sus pares: el mercado del arte.

    El más grande

    Las cifras que año tras año registra el mercado de Pablo Picasso a nivel mundial –395 millones en ventas en 2022– apenas admiten comparación con las de cualquier otro artista, con independencia de la época. Desde 2000, año a partir del cual la base de datos Artprice ofrece información acerca del sector del arte, procedente de manera exclusiva de los datos del mercado secundario, es decir, de ventas en subastas, Picasso es el artista que más volumen de ventas ha alcanzado en el sistema del arte global.

    Más aún, a lo largo de este casi cuarto de siglo, el español ha ocupado prácticamente cada año el lugar más alto del ranking de Artprice, cediendo dicho honor únicamente en siete ocasiones en las cuales Andy Warhol (2007, 2012, 2013, 2014 y 2022), Zhang Daqian (2011) y Qi Baishi (2016) fueron los artistas que registraron mayores ventas anuales.

    Un sinfín de obras

    Varios tomos del catálogo razonado de la obra de Pablo Picasso, elaborado por Christian Zervos.
    Wikimedia Commons / multichill, CC BY

    Desde la perspectiva estrictamente cuantitativa, esto es, dejando de lado el valor cultural, social o artístico de la obra de Picasso, dos son los factores que permiten este distanciamiento comercial con respecto a otros grandes nombres de la historia del arte.

    El primero, y más relevante de ellos, es el ingente volumen de obras producidas por el artista español a lo largo de sus 91 años de vida. De ello da buena cuenta el zervos, catálogo razonado de la obra de Picasso editado por Cahiers d’Art, cuyos 33 volúmenes recogen más de 16 000 pinturas y dibujos del artista.

    Si a esa cifra se le suman las esculturas, así como las ediciones de cerámicas, grabados o ilustraciones, el corpus total de trabajo puede estimarse en un número aproximado de 140 000 piezas, muy por encima de cualquier otro artista. La consecuencia para el mercado es evidente: la cantidad de sus obras que anualmente cambian de propietario es también superior a las del resto.

    Así, solo en 2022 se vendieron 3 252 piezas de Picasso frente a las 2 163 de Warhol, las 1 623 de Chagall, las 1 569 de Miró o las 999 de Banksy, sus inmediatos perseguidores en esta carrera.

    El segundo factor, relacionado con el anterior, tiene que ver con la capacidad de sus obras para encontrar compradores con independencia de su calidad y su valor económico. A este respecto, Picasso es de nuevo el artista con mayor número de obras vendidas en prácticamente todos los niveles de precios.

    Lo es para el tramo de entre 1 000 y 5 000 euros, típico de las ediciones en papel. También lo es para el comprendido entre los 10 000 y los 50 000 euros, donde es posible encontrar cerámicas, dibujos y acuarelas. Y lo es para las pinturas que superan el millón de euros. En este segmento se venden anualmente entre 40 y 50 obras de Picasso. Una vez más, en cada caso, sus cifras superan con creces las de otros artistas.

    Gana Picasso

    Por todos estos motivos Picasso siempre gana. Su mercado es, en una palabra, colosal. Mirando al futuro, el interrogante principal que se plantea es qué podría desbancar al artista español de su lugar privilegiado en lo más alto del mercado del arte.

    Por una parte, la irrupción de una personalidad similar, capaz de producir obras de gran valor con un ritmo vertiginoso, y hacerlo de manera continuada durante varias décadas.

    Por la otra, un cambio drástico en el gusto general, que derive en una devaluación superlativa de su obra. Eso presagian algunas voces en relación con su potencial caída en desgracia a los ojos de una sociedad que ha dejado de tolerar los abusos machistas, incluso con carácter retroactivo. Y de una historia del arte en la que el concepto romántico del genio, del cual Picasso fuera quizás el mayor exponente, ha pasado a mejor vida.

    Como quiera que sea, ambas circunstancias se presumen ciertamente improbables en el corto plazo. Todo apunta a que el mercado del arte seguirá teniendo en la figura de Pablo Picasso, asentada sobre su descomunal corpus de trabajo y su condición de adalid de la vanguardia artística, uno de sus pilares fundamentales.The Conversation

    José Luis Guijarro Alonso, Doctor en Historia de Arte, comisario independiente. Director del Máster en Mercado del Arte, Universidad Nebrija

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Juegos de mesa con un toque humano especial

    Estos días, donde diversas tormentas, invitan a quedarse en casa, muchos harán lo de siempre: mirar películas, surfear por la red y aislarse tecnológicamente. Pero esta invitación es a algo diferente: ¿Recuerdan esas tardes de la infancia con toda la familia sentada alrededor de esos juegos de mesa cuyos nombres perduran en nuestra memoria? ¿Les trae algo de nostalgia? Hay costumbres que no se deberían perder nunca, como esas tardes enteras de juego de naipes y conversaciones interminables entre la elección de una y otra carta ganadora. O esas noches eternas jugando entre amigos al Risk o el TEG, de las cuales seguimos conservando frases como “China ataca a Kamchatka” o el Monopoly y su banco que nunca puede quebrar.

    Los juegos de mesa siempre deberían estar presentes, porque aportan múltiples beneficios, entre ellos:

    • Ayudan al desarrollo de capacidades motoras, mentales y sensoriales en los niños.
    • Desarrollan y fortalecen la concentración, la memoria, la observación y la imaginación en niños y adultos.
    • Enseñan cómo resolver problemas, elaborar estrategias y tomar decisiones, especial para aquellos que incursionan en los negocios.
    • Enseñan a cumplir las normas de convivencia con sus reglas previamente acordadas, para todos.
    • Favorecen la socialización y refuerzan los vínculos afectivos, tan importantes en estos tiempos, especialmente en niños y adolescentes.
    • Contribuyen a desarrollar altos niveles de tolerancia a la frustración y controlar la impaciencia.
    • Señalan la importancia del esfuerzo y del trabajo en equipo, en toda circunstancia y válido en todos los órdenes de nuestra vida.

    Por todas estas razones, aún cuando exista una circunstancia puntual estos días que nos mantiene en casa, los invitamos a poner en práctica y dedicar un tiempo a los juegos de mesa en forma habitual. Hoy les mostramos muchos juegos nuevos, por fuera de los ya conocidos por generaciones enteras y muy actuales en su temática. Elijan el que más les atrape, y sino, como un buen regalo que nunca defrauda.

    Un juego para disfrutar entre amigos sarcásticos, llevar a la playa y para cualquier fiesta donde quieran pasarla bien, Cartas Contra la Humanidad es un juego de mesa muy divertido, diseñado exclusivamente para los más atrevidos, los amantes de lo políticamente incorrecto y para aquellos que ya no les quedan pepitas en la lengua. Los participantes compiten por dar la respuesta más divertida, absurda u ocurrente a preguntas aparentemente inocentes. El que da la mejor respuesta gana la ronda. El objetivo es conseguir el mayor número de puntos posible y batir  a todos tus adversarios con una sonrisa socarrona.

    Si queremos explorar facetas como la colaboración y espíritu de equipo, entonces la recomendación es para Flash Point Fire Rescue 2nd Edition. En este juego de mesa cooperativo, para adolescentes en adelante, los jugadores forman parte de un equipo de bomberos que tienen que evitar que un edificio se derrumbe y salvar a la gente que se ha quedado atrapada. La llamada entra .. «911, ¿cuál es su emergencia?» En el otro extremo responde el pánico «¡FUEGO!» . El equipo sólo tiene segundos para evaluar la situación y elaborar un plan de evacuación. A medida que si tiran los dados, el fuego se propaga, lo cual hace que en nivel experto, sea más difícil el rescate de personas y deba aflorar el trabajo de equipo.

    Si queremos explorar un juego de estrategia muy acorde a los tiempos que corren, Pandemic es el elegido. Además de ingenioso, se pone a prueba la colaboración y es apto para la familia (niños de 8 en adelante). Hay 4 pandemias (virus) y para que los jugadores ganen tienen que lograrse ciertos hitos que, o paran las 4 pandemias o se extienden por el mundo y todos pierden, por ello hay que agudizar el ingenio y con un poco de suerte ganar a los virus que amenazan el planeta.

    Un juego interesante mezcla fantasía y filosofía, que combina el juego de mesa tradicional con tecnología, es El Señor de los Anillos. Viajes por la Tierra Media. La edad recomendable para jugarlo es a partir de los 14 años. Este juego de mesa tiene un tablero con miniaturas y utiliza una App para añadir narrativa y conseguir dinamismo. Es un juego cooperativo donde los jugadores encarnan a los personajes heroicos de El Señor de los Anillos, lo cual lo hace muy didáctico y especial para la familia que mientras juegan comparten conceptos valiosos.

    La última de las recomendaciones, muy especial, la dejamos para The Grizzled, un juego de guerra para mayores de 14 años. Es un juego de mesa cooperativo que narra la historia de un grupo de amigos muy unidos a quienes el ejército francés recluta para combatir en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial. El juego intenta responder a ¿Puede ser la amistad más fuerte que la guerra? Es un juego de evitar amenazas y liderar a un equipo de amigos durante las dificultades de la guerra de trincheras. Se considera uno de los mejores juegos cooperativos jamás realizados, y ha sido un éxito de ventas en Europa. El hermoso y único arte del artista francés Tignous es el complemento perfecto para su mensaje de paz y amistad duradera.

    En The Grizzled, los jugadores tienen la tarea de sobrevivir a las trincheras de la Primera Guerra Mundial hasta el Armisticio. El líder de la misión decidirá la dificultad de cada ronda mientras los jugadores tratan de evitar que coincidan con los símbolos o ambientes idénticos en una carta. Los soldados también se enfrentarán a otras dificultades durante la guerra que aumentan la dificultad. Si uno de tus amigos cae en las trincheras, todo tu grupo falla. Juegan juntos. Sobreviven juntos. Ganan juntos. Un homenaje también a los valientes antepasados.

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  • ¿Ministerio de la cultura?

    ¿Por qué pongo en tela de duda al Ministerio de la Cultura? Podría ser porque soy necio. O… puede ser porque Papá Dios me regaló el don de ser crítico y de no aceptar las cosas porque vienen del… ¿Gobierno? ¿Centralismo? ¿De la politiquería? ¿De la ganadería policastrense? Creo que analizar todas las facetas de las cosas es vital. Estos en torno a la metichería cultural salen a partir de un escrito del extraordinario economista francés, Frédérick Bastiat, quien partió de nuestro planeta en diciembre de 1850. Algunos describen a Bastiat como “el economista y periodista más brillante que jamás haya existido”; de manera que, tal vez valga la pena ponerle algo de atención. Voy a sintetizar lo que dijo Bastiat al respecto del estado metido en las artes.

    Ciertamente que las artes juegan un papel fundamental y esencial en la salud de una sociedad y es importantísimo promoverlas; el asunto está en cómo. Dijo Bastiat que: “el arte engrandece, eleva y armoniza el alma de una nación; que la redirige de una excesiva absorción en las ocupaciones materiales; motiva en ella el amor por lo hermoso; y así, actúa favorablemente en su comportamiento, costumbres, morales, y hasta en su industria.

    El asunto está en dónde debe ubicarse la frontera entre el papel gobernante estatal (el Ministerio de Cultura) y la vida económica y social de su gente. Estoy seguro que el lector no querrá que los políticos, y menos los politicastros, entre hasta nuestros retretes a depositar allí sus tortas. Y si es por asegurar la paila al artista, ¿no aplica el mismo criterio a tantas otras actividades? Y tanto que hablan de igualdad.

    Pero en las siguientes reflexiones de Bastiat está el tuétano del asunto: “… el gobierno no debería inmiscuirse en el mantenimiento de las artes dado que dentro de la realidad económica no podría, por la vía de los impuestos, estimular las artes sin meterse con las realidades del lujo, y así interrumpir el curso natural de la civilización.” Y es que, típicamente algunos, por su situación económica, estarán en posición y capacidad de interactuar con las artes, más no así otros que por su condición, necesidades, gustos, trabajo y tal, poco o nada aportan al tema.

    Las necesidades de una población son muchas y muy variadas; y no es la función del estado atenderlas en particular, sino de atender el estado general en el cual estas cosas encuentren mayor expresión. Simplemente, política y are no conjugan. Creer que la cultura en general, o del arte en particular, nos vendrá de arriba es llevase a engaño.

    Estamos hablando de la destrucción de nuestras libertades e independencia. Que los políticos se ocupen de la seguridad… SI. Que se metan con Rembrandt… ¡NO! Igual con la educación, actividad que como todos debíamos saber, anda de mal en peor. Bastiat decía que la confianza debe estar en el pueblo y no en sus legisladores; y más aún si no saben legislar.

    La otra es que cada vez que el estado se mete en algo lo que termina es creando una nueva cueva de ladrones, lo cual queda patente con eso de las botellas.

    En resumen, si vamos a tirar el dinero de los impuestos a la letrina, al menos debíamos demostrar que en ello hay utilidad. Lo terrible llega cuando ya la mayoría cree que el gasto público es más importante que el privado. No hay que olvidar o desconocer que los trabajos en el gobierno se dan políticamente, creando ganadores y perdedores.