Etiqueta: economía y finanzas

  • ¿Qué tan endeudados están los países de Centroamérica?

    Los países suelen pedir prestado dinero a organismos internacionales cuando lo recaudado en impuestos no es suficiente para el pago de proyectos o gastos del Estado.

    En Centroamérica, el país que menos ha recurrido a esta práctica es Guatemala, cuya deuda pública es la más baja de la región con 22.593 millones de dólares, lo que equivale a un aproximado del 30 % del Producto Interno Bruto (PIB), según cálculos del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).

    Mientras que los países con la mayor deuda pública son El Salvador, con el 76 % de su PIB comprometido y Costa Rica con el 63 %.

    “Históricamente Guatemala ha sido un país muy conservador. No ha estado en la situación de Honduras o Nicaragua en los años 80’s, países pobres altamente endeudados. Tampoco hemos llegado a tener dependencia de la deuda como la tiene El Salvador y Costa Rica, y eso de alguna manera genera un blindaje macroeconómico”, dijo a la Voz de América el economista Hugo Maul, investigador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

    El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su evaluación del Artículo IV 2023, dijo que la deuda de El Salvador es “elevada y se encuentra en una senda insostenible”. Por lo que recomendó, en febrero de este año, “el desarrollo de un plan fiscal y de financiamiento completo y ambicioso, destinado a reconducir la deuda a una senda sostenible y a facilitar el acceso al mercado internacional de capitales».

    Mientras que para Costa Rica dijo que “la orientación general de las políticas debe seguir centrada en hacer que la inflación regrese a la meta y que la deuda pública se mantenga en una firme trayectoria descendente”.

    ¿La deuda es funcional?

    Una de las maneras utilizadas por las entidades financieras para medir si un nivel de deuda es correcto o excesivo es comparando lo que se debe con el PIB de cada país, es decir, comparando el monto de la deuda con el valor de los bienes y servicios finales que produce ese país.

    Por ejemplo, si un país debe 80 millones de dólares y su PIB es de 100 millones, de lo producido, ya debe la mayor parte y su capacidad de riqueza queda reducida.

    Según el ICEFI, en 2020, varios países del mundo registraron un aumento del nivel de endeudamiento público debido a la disminución del PIB por la poca actividad económica. En el caso de Centroamérica, el nivel promedio de endeudamiento en la región era del 48,5 %. Luego de la pandemia, el promedio de deuda se elevó al 60,6 %.

    “Con las cifras consideradas en los presupuestos de ingresos y gastos del Estado para cada uno de los países de la región, se estima que, al cierre de 2023, la deuda pública regional media se reducirá́ hasta 54 % del PIB”, señala ICEFI.

  • Países Bajos reforma el sistema de pensiones. Panamá cuándo?

    La principal industria de pensiones de la Unión Europea se está moviendo hacia un sistema de contribución definida.
    El nuevo modelo permite inversiones más arriesgadas, según los gestores de fondos.

    La reforma holandesa de los fondos de pensiones está generando un replanteamiento en la forma en que se invierten los ahorros para la jubilación, lo que podría tener implicaciones importantes para el mercado financiero. Con un valor de 1.5 billones de euros, los fondos de pensiones holandeses son los más grandes de la Unión Europea, por lo que cualquier cambio en su estrategia de inversión tiene un impacto significativo.

    La reforma, que entró en vigor este sábado, implica un cambio hacia un sistema de contribución definida en lugar de prometer beneficios fijos a los pensionistas. Bajo el nuevo sistema, tanto las pensiones futuras como las ya acumuladas se dividirán en fondos individuales y los pagos dependerán de las contribuciones y las condiciones del mercado.

    A diferencia de otros sistemas de contribución definida en el mundo, la mayoría de los fondos de pensiones holandeses elegirán un marco de «solidaridad» en el que todavía invierten colectivamente y asignan los rendimientos a grupos de edad, compartiendo algunos riesgos.

    Esta reforma también permitirá a los fondos de pensiones asumir más riesgos y reducir los amortiguadores de seguridad. Esto significa que podrían alejarse de los bonos gubernamentales de la zona euro de alta calificación crediticia y optar por activos más arriesgados, como bonos corporativos o hipotecas.

    La transición a este nuevo sistema requerirá un período de ajuste y las estrategias de inversión adoptadas durante este período influirán en el impacto en el mercado. Los fondos de pensiones están encuestando a sus miembros para comprender cuánto riesgo están dispuestos a asumir diferentes grupos de edad. Algunos fondos podrían optar por mantener una asignación considerable en bonos gubernamentales si las generaciones más jóvenes prefieren una mayor estabilidad en sus fondos de pensiones.

    Sin embargo, la reforma también plantea desafíos. Las caídas bruscas en los precios de los activos justo antes de la fecha de transición podrían dejar a algunos grupos con menos dinero del previsto, por lo que las empresas deberán mantener suficientes amortiguadores para abordar cualquier obstáculo. Además, existe la preocupación de que los pagos de pensiones puedan volverse inciertos bajo este nuevo sistema.

    «Es un sistema completamente nuevo que los Países Bajos quiere implementar», dijo Wim Barentsen, jefe de estrategia de inversiones en Achmea Investment Management, que supervisa 175 mil millones de euros en activos para fondos de pensiones. «En ningún lugar del mundo tienes el mismo sistema».

    Los fondos deben hacer la transición al nuevo sistema para 2028, y se espera que la mayoría lo haga en 2026.

    Este cambio en el sistema de pensiones de los Países Bajos tiene implicaciones más amplias y podría ser un ejemplo a considerar para otros países, como Panamá. La Caja de Seguro Social en Panamá también se encuentra en una situación de quiebra y tomar medidas audaces y políticamente valientes, como la reforma holandesa, podría ser la única forma de evitar estafar a los futuros jubilados en Panamá. Adoptar un sistema único de contribución definida y repensar las estrategias de inversión podría ser una solución necesaria para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones en el país.

  • La Reserva Federal evalúa aumentar tasas de interés ante inflación creciente

    La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ha decidido mantener las tasas de interés sin cambios en su reunión de junio, lo que significa un respiro para consumidores e inversores. Sin embargo, esta pausa no durará para siempre, ya que se espera que la Reserva Federal realice dos aumentos adicionales en 2023. Esto marca un cambio significativo en comparación con las expectativas anteriores de los funcionarios de la Reserva Federal, quienes no esperaban tasas tan altas desde 2001.

    Varios factores están impulsando esta agresividad de la Reserva Federal. La inflación persistente, el mercado laboral en auge y una economía resistente están influyendo en sus decisiones. Los precios han aumentado un 4% en mayo en comparación con el año anterior, y los precios centrales, que excluyen los alimentos y la energía, están subiendo un 5,3%. Además, la contratación de empleados no muestra signos de detenerse, con los empleadores sumando más del doble de empleos que antes de la pandemia en 2019. Los consumidores siguen gastando e impulsando «el crecimiento económico».

    Sin embargo, existe incertidumbre sobre si la FED cumplirá con los dos aumentos estimados. Las proyecciones son solo una indicación del futuro y el pronóstico económico actual es más complicado de lo habitual. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, enfatizó que estas proyecciones no son una garantía y que no se ha tomado ninguna decisión.

    Los inversores no esperan que la Reserva Federal aumente las tasas tanto como se prevé. Después de otro aumento en julio, se espera que la FED mantenga las tasas estables hasta finales de año, según el índice FedWatch de CME Group. Incluso algunos economistas no están convencidos de que la Reserva Federal aumentará las tasas dos veces más. Algunos predicen solo un aumento adicional, mientras que otros no esperan ningún aumento más este año.

    La inflación es un factor clave en estas proyecciones divergentes. Los funcionarios de la FED han revisado al alza sus expectativas de inflación. La estimación mediana para la inflación central en 2023 es del 3,9%, en comparación con el 3,6% proyectado en marzo. También se espera que el desempleo no alcance niveles tan altos como se preveía anteriormente, con una estimación del 4,1% en lugar del 4,5% pronosticado hace tres meses.

    El temor en los mercados es que combatir la inflación pueda llevar a una recesión. Durante la década de 1970 y principios de la década de 1980, la alta inflación se vio acompañada de una recesión, lo que ha llevado a la creencia de que una desaceleración económica es la única forma de controlar la inflación. Además, la Reserva Federal no ha tenido éxito en el pasado al elevar las tasas de interés adecuadamente. Las últimas tres subidas de tasas han resultado en dos recesiones y una desaceleración económica.

    La decisión de cuántos aumentos más realizará la Reserva Federal también depende de cómo el estrés en los bancos regionales podría frenar la economía.

    El reciente colapso de algunos bancos regionales ha generado preocupaciones sobre el impacto de posibles subidas de tasas en la economía. Aunque las condiciones financieras se han endurecido, las consecuencias completas de las subidas de tasas pueden tardar en materializarse. La FED está evaluando cuidadosamente el efecto de los fallos bancarios y su duración antes de decidir sobre futuras subidas de tasas.

    En resumen, la FED está considerando aumentar las tasas de interés en respuesta a la creciente inflación y al «fortalecimiento de la economía» explican ellos. La economía austríaca explicaría esto de otra forma: que básicamente el nivel de emisión monetaria supera la producción de bienes y servicios ofertados en el mercado y eso causa una distorsión de los precios relativos. Lo que «se ve» es el fortalecimiento de la economía»; lo que «no se ve» es que ese gasto imparable está causado no por ahorros genuinos, sino por billetes tirados al mercado creados a partir de la máquina de emisión monetaria. Aunque se esperan dos aumentos más en 2023, existen divergencias en las proyecciones y la incertidumbre es alta. Los inversores no esperan que la Reserva Federal cumpla completamente con estas expectativas, y la posibilidad de una recesión y el estrés en los bancos regionales también influyen en las decisiones de la Reserva Federal. Se espera que la Reserva Federal evalúe cuidadosamente la situación antes de tomar medidas adicionales. Si las toma y se cumplen los aumentos, en Panamá debería esperarse un aumento en las tasas bancarias, podría esperar un ligero aumento en su hipoteca o préstamo del carro; por lo que mejor evite endeudarse y pague a tiempo su deuda si la tiene.

  • Pronóstico de recuperación del turismo total en 2023

    La Organización Internacional de Turismo ha publicado un comunicado en el que se indica que el turismo internacional avanza hacia la recuperación total con un vigoroso arranque en 2023. El Barómetro OMT del Turismo Mundial señala que las llegadas internacionales alcanzaron el 80% de los niveles anteriores a la pandemia en el primer trimestre de 2023, con un total de 235 millones de turistas internacionales, más del doble que en el mismo período de 2022. Además, el turismo ha mostrado su resiliencia y se ha recuperado en dos tercios de las cifras prepandémicas en 2022.

    Los datos analizados por la OMT también indican la recuperación por regiones en el primer trimestre de 2023. Oriente Medio fue la región que registró los mejores resultados, superando las llegadas de 2019, y Europa alcanzó el 90% de los niveles anteriores a la pandemia gracias a la intensa demanda intrarregional. África y las Américas llegaron al 88% y al 85%, respectivamente, de los niveles registrados en 2019. La región de Asia y el Pacífico aceleró su recuperación al situarse en un 54% de los niveles prepandémicos.

    Aunque se espera que la tendencia al alza se intensifique en Asia y el Pacífico con la reapertura de las fronteras de destinos como China, la OMT hace hincapié en que hay que estar alerta ante desafíos como la inseguridad geopolítica, la escasez de personal y la posible incidencia de la crisis del coste de la vida en el turismo. Además, la OMT destaca la importancia de que el turismo cumpla con sus responsabilidades como solución a la emergencia climática y como motor de un desarrollo integrador.

    Zurab Pololikashvili, Secretario General de la OMT, señala: «Este inicio de año ha vuelto a poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de recuperación del turismo. En muchos lugares, estamos cerca o incluso por encima de los niveles de llegadas anteriores a la pandemia. Con todo, debemos permanecer alerta ante desafíos que van desde la inseguridad geopolítica, la escasez de personal y la posible incidencia de la crisis del coste de la vida en el turismo, y hemos de velar por que la vuelta del turismo cumpla con sus responsabilidades como solución a la emergencia climática y como motor de un desarrollo integrador».

    En cuanto a los ingresos del turismo internacional, en 2022 volvieron a superar la barrera del billón de dólares, con un crecimiento del 50% en términos reales en comparación con 2021, propiciado por el notable repunte de los viajes internacionales. El gasto de los visitantes internacionales alcanzó el 64% de los niveles prepandémicos, siendo Europa la región que obtuvo los mejores resultados con casi 550.000 millones de dólares de los EE. UU. en ingresos procedentes del turismo. En cambio, los destinos asiáticos ingresaron en torno al 28% de sus valores anteriores a la pandemia debido a la prolongación del cierre de las fronteras a viajes no esenciales.

    En conclusión, la OMT señala que los resultados del primer trimestre de 2023 coinciden con los pronósticos para ese año, según los cuales las llegadas internacionales recuperarán entre el 80% y el 95% de los niveles anteriores a la pandemia. El Grupo de Expertos de la OMT confía en que la temporada alta (de mayo a agosto) dará buenos frutos en el hemisferio norte, como indica el último Índice de Confianza de la OMT, que augura unos resultados positivos para la recuperación del turismo para los próximos meses.

  • América Latina enfrenta un tercer shock debido al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales

    El ímpetu del crecimiento continúa, pero la menor disponibilidad y el encarecimiento del financiamiento ralentizarán las economías de América Latina mientras la inflación siga siendo elevada. Las prioridades de política económica son restaurar la estabilidad de los precios y mantener la sostenibilidad fiscal, además de proteger a los grupos vulnerables.

    Santiago Acosta-OrmaecheaGustavo AdlerIlan GoldfajnAnna Ivanova

    13 de octubre de 2022

    Los países de América Latina, que siguen bajo los efectos de dos shocks anteriores: la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, se enfrentan ahora a un tercer shock: el endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

    Hasta ahora, el ímpetu del crecimiento fue positivo, reflejando el retorno de los sectores de servicios y el empleo a los niveles previos a la pandemia, y condiciones externas favorables —precios altos de las materias primas, demanda externa y remesas sólidas, y repunte del turismo. Esta situación ha dado lugar a varias revisiones al alza del crecimiento este año.

    Pero el financiamiento es cada vez más escaso y caro, debido al aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales para controlar la inflación. Los flujos de capitales a los mercados emergentes están desacelerándose y los costos de financiamiento externo, aumentando. Las tasas de interés internas en los mercados emergentes también están aumentando, debido al incremento de las tasas por parte de los bancos centrales para combatir la inflación, pero también a la reducción del apetito de los inversionistas por activos de mayor riesgo.

     

    En América Latina, estos factores llevarán a una desaceleración de la actividad, ya que los costos de financiamiento más elevados serán un lastre para el crédito interno, el consumo privado y la inversión.

    A comienzos de este año, el aumento de los precios de las materias primas y el crecimiento sólido contribuyeron a compensar los efectos de las condiciones globales de financiamiento más restrictivas, ya que los inversionistas se vieron atraídos por una región que cuenta con grandes exportadores de materias primas, en un contexto de necesidades de alimentos y energía a escala mundial. Pero las tasas de interés más elevadas están presionando a la baja los precios de las materias primas a medida que la economía mundial se desacelera, reduciendo así su efecto amortiguador. La desaceleración económica también podría reducir las exportaciones, las remesas y el turismo en la región.

    La incertidumbre en torno a las tasas de interés globales y a si puede controlarse la inflación de manera ordenada —el denominado “aterrizaje suave”— significa que también podría haber picos de volatilidad y aversión al riesgo de los inversionistas. En otras palabras, la transición a tasas de interés globales más elevadas podría venir con turbulencia.

    Crecimiento sólido, pero con desaceleración

    Ante las sorpresas positivas en la actividad, hemos actualizado nuestra proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe este año a 3,5%, desde 3% en julio.

    Pero, con vientos cambiantes hacia adelante, el crecimiento se desacelerará el próximo año con mayor rapidez de lo proyectado en julio, hasta 1,7%.

    Los exportadores de materias primas —los países de América del Sur, México y algunas economías del Caribe— verían reducidas a la mitad sus tasas de crecimiento para el próximo año, ya que la disminución de los precios de las materias primas amplificaría el impacto de las mayores tasas de interés.

    Las economías de América Central, Panamá y la República Dominicana también se ralentizarán debido a la moderación del comercio con Estados Unidos y de las remesas entrantes, aunque se beneficiarán de los precios más bajos de las materias primas. Las economías caribeñas que dependen del turismo continuarán recuperándose, aunque a un ritmo menor del previsto en julio en vista de unas perspectivas para la actividad turística más débiles.

    Lucha contra una inflación persistente

    Pese a la ralentización del crecimiento, la inflación en América Latina seguirá siendo elevada durante algún tiempo.

    La rápida respuesta de los principales bancos centrales de la región, que aumentaron las tasas de interés antes que otras economías avanzadas y de mercados emergentes, contribuirá a reducir la inflación, pero llevará tiempo, ya que la política monetaria tiene que moderar la demanda interna para ejercer presión a la baja sobre los precios.

    Además, las presiones sobre los precios se han ampliado recientemente, afectando a los artículos de las cestas de consumo que van más allá de los alimentos y la energía. Este ha sido el caso en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, donde la inflación alcanzó recientemente el 10%, el máximo en dos décadas, y está poniendo a prueba la credibilidad que los regímenes de metas de inflación se han ganado a base de mucho esfuerzo.

    Teniendo en cuenta esto, hemos elevado nuestros pronósticos de inflación. Las subidas de precios en esos cinco países serán aproximadamente de 7,8% para finales de año, y para finales del próximo año seguirán estando en un nivel elevado de alrededor de 4,9%, todavía por encima de las bandas de tolerancia de los bancos en la mayoría de los casos.

     

    America Latina

    Bancos sanos, riesgos de deuda

    El aumento de las tasas de interés globales también pondrá a prueba la resiliencia de los balances públicos y privados. Los sistemas bancarios de la región, que en general son saludables, mitigan el riesgo de dificultades financieras, con una regulación y supervisión que han mejorado en muchos países.

    Pero siguen existiendo focos de vulnerabilidades. Por ejemplo, la deuda de las empresas ha crecido considerablemente en la última década, en especial fuera del sistema bancario. Será fundamental vigilar estas vulnerabilidades para detectar posibles fuentes de tensión y adoptar medidas tempranas.

     

    Si bien los altos niveles de reservas internacionales y la fuerte credibilidad de los bancos centrales de la región contribuirán a mitigar el impacto de las condiciones financieras más restrictivas, los mayores costos de endeudamiento pondrán a prueba las finanzas públicas debido al aumento de los pagos de intereses, al tiempo que la deuda pública y las necesidades de financiamiento siguen siendo elevadas.

    Un acto de equilibrio

    Los bancos centrales en la región han actuado sin demora y han mantenido ancladas las expectativas de inflación a largo plazo.

    Hacia adelante, la política monetaria debe mantener su curso y no relajarse prematuramente. Fijar la política monetaria en un contexto de alta incertidumbre es difícil, pero tener que restaurar la estabilidad de precios más adelante si la inflación se arraiga sería muy costoso.

    La política fiscal debe centrarse en recomponer el margen de maniobra disponible para la aplicación de políticas económicas, donde sea necesario. Esto exigirá reducir el gasto público, mejorar el diseño de los sistemas tributarios y fortalecer los marcos fiscales para lograr una disciplina sostenida.

    Sin embargo, dadas las urgentes necesidades sociales de la región, las políticas para reducir la deuda y los déficits solo pueden ser eficaces y duraderas si son inclusivas, es decir, si protegen a los pobres.

    Aun cuando exista margen de maniobra fiscal, la política fiscal también debe ir de la mano de la política monetaria y centrarse en apoyar a los grupos vulnerables, en especial mientras persista la inflación elevada y el crecimiento se debilite, pero sin estimular la demanda interna. Esto requerirá una calibración cuidadosa para compensar las medidas de gasto de protección a los pobres.

    Encontrar este punto de equilibrio es fundamental para lograr un crecimiento sostenible e inclusivo, y es la mejor manera de desarrollar resiliencia frente a futuros shocks.

     

    Contenido perteneciente al Fondo Monetario Internacional, con permiso de reproducción, puede ver el original aquí.

  • Gasto público panameño: su evolución en los últimos 20 años

    Una de las herramientas con que cuenta el estado para ejecutar sus planes de gobierno, es el gasto. Los recursos que sostienen el gasto provienen básicamente de dos fuentes de fondos; los aportes de los ciudadanos, recaudados a través del cobro de impuestos y tasas, y la toma de créditos, tanto internos como externos, los cuales se encuentran condicionados por la capacidad productiva.

    Este artículo presenta y relaciona el comportamiento histórico del gasto neto del sector público y la capacidad de producción total de bienes y servicios, medido en el PIB de Panamá, durante los últimos 23 años, destacando los respectivos períodos presidenciales.

    gasto

    Desde el año 1999 al 2021 el gasto (Gráfico 1.a) se ha venido incrementado año tras año, a excepción del 2001 y 2005, acumulando una diferencia de B/.22,214 millones, a un ritmo más o menos acelerado, dependiendo de las características de la gestión de gobierno realizada en cada periodo presidencial (Grafico 1.b).

    gasto

    Considerando períodos completos de presidencias, se puede clasificar como la gestión con menor gasto a la de M. Moscoso, que inició (1999) con B/.4,585 millones y terminó (2004) con B/.7,022 millones, dando como resultado un incremento de B/.2,437 millones.

    Le sigue, en segundo lugar, la gestión de M. Torrijos (2004-2009) con un aumento del gasto de B/.3,254 millones, representando una diferencia porcentual con la anterior de 33.5%.

    En tercer lugar, se encuentra la gestión de J.C. Varela (2014-2019) con un incremento de B/.4,935 millones, en donde se produjo el aumento más acelerado con una diferencia porcentual de 51.7%.

    Finalmente, R. Martinelli concluyó su periodo presidencial con un incremento de B/.6,466 millones, siendo su diferencia porcentual de 31.1%, representando un ritmo menor con la anterior de 2.4%.

    Teniendo en cuenta que a la gestión actual del presidente Cortizo le falta el cierre de tres períodos anuales (2022-2024), se observa que inició (2019) con un gasto de B/.21,677 millones, cifra que aumentó a B/.26,799 al cierre preliminar del año 2021, representando un incremento diferencial de B/.5,122 millones. Si se proyecta, en un escenario optimista, su gasto a futuro (2024), podría sufrir un incremento diferencial cercano al doble del actual, al alcanzar un gasto de B/.30,000 millones.

    En lo que respecta al producto interno bruto (Grafico 2.a), se incrementó en B./47,268 a un ritmo mas o menos acelerado, dependiendo de las características de la gestión de gobierno realizada en cada período presidencial (Grafico 2.b).

    El crecimiento fue interrumpido en el 2020, en donde se sufrió una abrupta caída del 19.26%, atribuible a las medidas tomadas para combatir la pandemia, las cuales condujeron a un importante cierre de la economía productiva privada del país. En el 2021 se retoma el crecimiento para llegar a los B/.59.224 millones, valor que retrocede a lo generado a fines del 2017. Dicho de otra forma, se han perdido más de 4 años de productividad.

    Haciendo un ejercicio de futurología proyectando valores, a mediados del 2023 se alcanzaría al PIB del 2019, para recién en el año 2027 alcanzar un valor semejante al que se hubiera logrado si no se hubiera sufrido el retroceso del 2020.

    gasto

    Al clasificar las gestiones presidenciales bajo este indicador, se ubica a la de R. Martinelli (2009-2014) con el mayor incremento, que ascendió a B/.22,805 millones.

    Seguido por la gestión de J.C. Varela (2014-2019) con un aumento de B/.16,879 millones, la de M. Torrijos (2004-2009) con B/.12,105 millones y la de M. Moscoso (1999-2004) con B/.3,057 millones.

    Durante la gestión actual, se observa que inició su periodo (2019) con B/.66,801 millones para descender a un valor preliminar de B/.59,224 millones en el año 2021, representando una caída de B./7,577 millones, quedándole tres cierres anuales para remontar este valor.

    Teniendo en vista los datos expuestos, hasta aquí, se puede afirmar que Panamá se encuentra inmersa en una profunda crisis económica, que repercute en lo social, al sufrir un importante aumento del gasto del gobierno central y una abrupta caída de la productividad expresada por el PIB.

    En el Gráfico 3.a se puede observar la relación porcentual, desde el año 1999 hasta el 2021, del gasto efectuado por el gobierno versus la productividad del país (PIB) y en el Grafico 3.b se presenta el porcentaje diferencial acumulado en cada período presidencial.

    gasto

    gasto

    Este último gráfico supone un resumen del comportamiento del gasto y su peso sobre el PIB en los últimos 23 años, que nos lleva a la siguiente conclusión: en manejo de gasto, hay algunos períodos que salen mejor parados y otros no tanto. Eso es independientemente de la opinión sobre el gasto que cada uno pueda sostener. Y tampoco dice mucho sobre la calidad del gasto, que no es lo analizado en este caso.

    Por el lado de los que lograron bajar la relación gasto/PIB, o el peso del gasto sobre la productividad del país, claramente el primer lugar es la gestión de M. Torrijos (2004-2009).

    En su gestión, se logró disminuirla en un 8.9%, manteniendo los valores anuales de esa relación (gasto/PIB) en el orden del 35%, como resultado de haber controlado el nivel del gasto, principalmente en sus tres primeros años de gobierno. Al mantener sostenido el crecimiento del PIB, el cual se ubicó por encima del 10% en el 2005, 2006 y 2007, se absorbió el incremento del gasto.

    Le sigue la gestión de R. Martinelli (2009-2014) con una disminución del 4.4%, manteniendo la relación alrededor del 37%. Ello se debió porque a pesar de que realizó un fuerte aumento del gasto éste mismo fue acompañado en igual medida por el PIB.

    Luego la gestión de J. C. Varela (2014-2019) disminuyó el 1.1%, debido a un crecimiento proporcional del gasto en relación al PIB.

    Por el lado de quienes salen mal respecto a la gestión del gasto, aumentando el peso sobre el PIB, está la administración de M. Moscoso (1999-2004), que registró un incremento de 8.4%, debido a un ritmo lento de crecimiento del PIB, acompañado de un gasto más acelerado.

    Finalmente, en la gestión actual (2019-2021), la relación entre el gasto y el PIB presenta un fuerte aumento en el 2020, pasando de 32,4% al 44.5%, debido a la fuerte caída del PIB (19.3%) y aumento del gasto. Esta relación porcentual se logró contener en el 2021 al cerrar con una incidencia de 45%; sin embargo, a pesar de haberse logrado aumentar el PIB (9.8%) el fuerte crecimiento del gasto (11.5%) no logró mejorar esa relación.

    Curiosamente, el período mejor puntuado y el peor, van de la mano del mismo ministro de Economía, y si bien la pandemia del Covid es un hecho que no puede desconocerse, también cabe recordar que en el 2008 también hubo otra crisis financiera global, la más grave post 1929.

    En el siguiente cuadro se resume el posicionamiento de las gestiones presidenciales realizada según cada indicador:

    Lamentablemente estos resultados confirman la afirmación de que se necesita revisar y controlar el gasto público si no se quiere empeorar la situación. Quedan por delante años muy duros y todo depende del rumbo que tome el gobierno en sus tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) para suavizarlos y queda en evidencia que no sólo es controlar el gasto, sino también crear un ambiente favorable para la producción. Estos dos son factores claves, entre otros, para lograr un crecimiento sostenible.

  • CEPAL espera una contracción de un 9,1% del PIB en América Latina y el Caribe por Covid-19.

    La pandemia de coronavirus desencadenará más pobreza y desigualdades en América Latina y el Caribe, según advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Según el informe, la caída de la economía significará que, a fines de 2020, el PIB per cápita de América Latina y el Caribe reflejará una disminución de 10 años y estará en el nivel de 2010.

    La CEPAL presentó ayer 15 de julio en Santiago de Chile su quinto informe especial sobre la pandemia bajo el título ‘Enfrentando los efectos cada vez mayores de Covid-19 para una reactivación con igualdad: nuevos proyectos’, que refleja un empeoramiento de la situación mundial.

    El secretario general de la organización, António Guterres, recordó que América Latina se ha convertido en uno de los epicentros de COVID-19, con varios países que tienen algunas de las tasas más altas de contagio per cápita en todo el mundo.

    La crisis del coronavirus también ha llegado a la región en un momento particularmente difícil, ya que había venido de años de dificultades económicas, con un crecimiento débil, entre otras cosas, por un grave problema de desigualdad, manifestó.

    La ONU espera que el Producto Interno Bruto de América Latina y el Caribe se contraiga un 9,1% de media este año, en lo que será la “mayor recesión económica en 100 años”. El impacto negativo en la región estará asociado con la reducción del comercio, el comercio deficiente, el turismo y las remesas, especialmente de los Estados Unidos y Europa. Se espera que las exportaciones y las remesas disminuyan alrededor de un 20%.

    El pasado abril, el organismo había estimado una caída del PBI de 5,3%, pero este nuevo estudio señala que tanto el choque externo como el interno se intensificaron, por lo que la predicción por subregión es ahora -9.4% en América del Sur, -8.4% en América Central y México, y -7.9% para el Caribe, excluyendo Guyana, el único país que mostrará un fuerte crecimiento, con un sorprendente +56.4%. No corren la misma suerte Venezuela (-26%), Perú (-13%), Argentina (-10,5%), Brasil (-9,2%) y Ecuador (-9%), que están entre los países más afectados. Panamá espera una contracción de un 6.5% (-6.5 %).

     Fuente: CEPAL

    “América Latina y el Caribe está hoy en el epicentro de la pandemia», dijo la CEPAL. «Si bien algunos gobiernos han comenzado a facilitar las medidas de contención, otros han tenido que mantenerlas o incluso intensificarlas ante el aumento persistente de nuevos casos». Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL dijo advirtió que «también se espera un mayor aumento del desempleo, que a su vez causará un deterioro significativo en los niveles de pobreza y desigualdad”.

    Fuente: CEPAL

    La CEPAL estimó que 18 millones de personas más se quedarán sin trabajo en comparación con los niveles de 2019, debido al posible cierre de 2,7 millones de empresas, siendo las más afectadas las pequeñas empresas y micro empresas. La agencia espera que en total, 44,1 millones estén desempleados para fin de año, alcanzando una tasa de desocupación del 13,5%, una cifra superior a la registrada en medio de la crisis financiera de 2008-2009.

    Fuente: CEPAL

    Se proyecta además que 45 millones de personas caerán en la pobreza este año, para un total de 230 millones en la región, frente a los 185,5 millones en 2019 y representarán el 37,3% de la población de América Latina y el Caribe. Mientras tanto, hasta 28 millones más de personas quedarán en pobreza extrema, lo que elevará el total a 96 millones representando un 15,5% de la población total. Estos son ciudadanos que ni siquiera podrán cubrir sus necesidades alimentarias básicas, según Bárcena.

    La pobreza, también señaló, tiene un «rostro de mujer» y afecta desproporcionadamente a pueblos indígenas y afrodescendientes. También aumentará la vulnerabilidad de los migrantes y refugiados, advierte la ONU. Argentina, Brasil, Ecuador, México y Perú verán los mayores picos.

    “Para reconstruir mejor, es necesario transformar el modelo de desarrollo de América Latina y el Caribe”, defendió Guterres en un mensaje de video, que denunciaba que “los niveles de desigualdad ya se han vuelto insostenibles” en la región.

    Por lo tanto, la ONU llama al desarrollo de sistemas tributarios más justos, empleos decentes, un fortalecimiento de la sostenibilidad ambiental y un fortalecimiento de los mecanismos de protección social. También exige una mayor integración económica regional y la plena participación de las mujeres en la vida pública y económica.

    “Finalmente, para reconstruir una mejor gobernanza democrática, se debe fortalecer la protección de los derechos humanos y el estado de derecho. En un momento en que demasiados ciudadanos se sienten excluidos, la responsabilidad y la transparencia son esenciales», dijo Guterres.