Etiqueta: futuro del trabajo

  • No Hay que Temer a los Robots sino al Desgobierno

    No Hay que Temer a los Robots sino al Desgobierno

    El experto en mercados de capitales, Attila Rebak, acaba de publicar un artículo que anda por el mismo trillo que he tomado yo en torno a la llegada de IA los robots y tal. Y es que las veces que en alguna reunión familiar o de amistades cometo el error de abordar temas algo más robustos, en el sentido etimológico del vocablo “robusto” o “roble”; es decir, aquello que tiene más fibra, y abordo el tema de la Ai, los robots y tal, no falta quien o quienes entran en pánico, alegando que nos dejarán si trabajo. Lo curioso es que la etimología de “trabajo” viene de tripalium que era un aparejo de tortura compuesto por tres palos o tri-palium¸ relativo al sufrimiento o la carga, lo cual me lleva a preguntar: ¿por qué será que tantos defendemos la tortura?

    Bueno, veamos que de trabajos hay los que son tortura y otros, tal como el que yo tuve de piloto, no era sino el placer de andar como gallote paseando entre nubes. El asunto es que deberíamos celebrar la tecnología que no sólo haga los trabajos tortuosos, sino que ayude a reducir los costos de producción y otros más. En 1,900 en EE.UU. el 40% de la fuerza laboral estaba en el agro y mucho más en otros países, mientras que hoy en EE.UU. sólo entre 1.4 – 1.6%; con lo cual se abrió el camino para que nos dedicásemos a faenas más productivas que impulsaron el desarrollo humano.

    Lo importante en todo este tema de evolución tecnológica, sea relativo al trabajo, la mecánica, ciencia y tal, típicamente se nos escapa a casi todos. Me refiero al camino de la humanidad, el cual, quiera que no, tiene un destino. Podemos argüir o discutir ferozmente sobre el destino, pero… les aseguro que la respuesta la podemos ver cualquier noche, alejados de las luces de las ciudades, si miramos al firmamento. Nuestro destino lo podemos encontrar en el firmamento de nuestra imaginación.

    Lo ocurrido en el pasado no fue que los trabajos desaparecieron, sino que mutaron o emigraron hacia actividades más productivas que no sólo servían al trabajador sino al resto de la comunidad. Y es en este sentido que debemos ver el desarrollo de la IA, los robots y tal; lo cual, admito, no es fácil, ya que el reto está en divisar un mañana que nos deslumbra, tal como deslumbra mirar las estrellas en la noche e imaginar que para allá vamos.

    ¿Cuántos hoy entienden que el secreto de una economía robusta de desarrollo humano descansa sobre las capacidades productivas de cada persona? Como bien señala Attila Rebak, los que antes sacaban yuca y ñame del suelo hoy son médicos, enfermeras, pilotos y tal; y mañana serán… ¡vaya usted a saber! Y todo ello me regresa al desgobierno MEDUCA que se quedó varado en un pasado caduco en infértil.

    Pero lo más grave de todo este asunto lo tenemos en los gobiernos; si es que podemos llamarles así. En EE.UU., en Panamá o por todas partes, los gobiernos se han quedado en el lodazar del ayer caduco; y ello en tantas maneras que no alcanza para enfocarlo aquí. Tan sólo les señalo que en Panamá el sector formal languidece o se apachurra, mientras el informal aumenta; lo cual, en cierto sentido es bueno, pero no suficiente.

    En resumen, la AI es una máquina y punto; el tema es que hacemos los humanos con nuestras máquinas. Todas nuestras actividades requieren constante renovación, sea la educación, salud, transporte, y todo lo demás.

  • La AI Entre la Fascinación y el Espanto

    Unos piensan que la AI es un terror y otros que es la llave para abrir el portal a un mundo de maravillas; yo me inclino por ir más allá, ¡mucho más allá! Yo creo que el Creador nos entregó las llaves del Paraíso y que Él ya no tendrá que bajar al mundo en una nube resplandeciente a llevarnos, sino que nos espera allá, que llegaremos cuando encontremos el camino.

    Y lo creo porque a cado rato veo atisbos de que los humanos tenemos una capacidad latente que ni soñamos. Recuerdo el joven que acogieron unos frailes en un convento hace mucho tiempo, al cual le pedían que hiciese una multiplicación de dos cifras de grandes; el chico comenzaba a temblar, se tiraba contra las paredes y tal y… al cabo de un rato comenzaba a decir números, que al constatarlos eran la respuesta correcta a la multiplicación.

    Para mí la AI es un atisbo a aquella nueva dimensión que nos cuesta imaginar; aunque los indicios están en nuestro entorno y simplemente no los vemos. Pensamos que la AI nos va a quitar los empleos y a desestabilizar la sociedad; lo cual me lleva a preguntar: ¿acaso los adelantos que hemos visto han hecho eso? Y sí, cada adelanto, uno mucho más que otros, aumentan la contienda entre el mal y el bien; pero… ¿cómo vamos a derrotar el mal sino es con herramientas que nos lleven a un nuevo estadio de entendimiento y desarrollo?

    Lo que tantos no logran comprender son las reglas económicas de la escasez que desata la acción humana creativa. Son tantos que en vez de salir a ver cómo logran adelantar simplemente piden o exigen que el “estado”; es decir, el resto de la gente, les resuelva. Y es precisamente la tendencia de servilismo y dependencia que se aprovechan los pervertidos políticos para crear y mantener su mundo de fechorías.

    Como nos dice Michael Matulef: “Aún si la AI automatiza el 99% de los trabajos que hoy hacemos, no eliminará la escasez y los deseos humanos”. Simplemente no tenemos la capacidad de ver lo que ni soñamos. Nuestro principal problema y reto está en creer que los gobiernos o gobernantes nos pueden resolver nuestras necesidades o sueños; y simplemente no vemos que ese no es el camino, que el verdadero camino está disperso entre todos y cada uno de los humanos.

    Otro de nuestros mayores errores está en creer que estar empleado crea valor y que si las máquinas nos quitan el empleo ya no tendremos como ganarnos la vida. Pero como también dice Matulef: “El valor no es intrínseco, no es una cosa”. Lo que vale está dentro de nosotros y el reto es encontrar la llave. En resumen, la automatización no destruye el valor, sino que nos lleva a redescubrir nuestro camino hacia el Más Allá.

    La AI no nos quita nuestras funciones sino las aumenta y lleva a otro plano que todavía no vemos. Es lo que llamamos “creación destructiva”. En el mercado, aunque cada quien trabaja para sí, el resultado es para todos. El fracaso del MEDUCA es el resultado de dar a unos pocos burócratas aquello que es de cada uno y todos los panameños. Y sí, no hay caso que el cambio es desconcertante… ¡siempre lo ha sido! Pero el verdadero valor y la potencialidad está en la libertad y no en la centralización, en lo controles de precios, en los disque subsidios y tal. Ciertamente que la AI traerá grandes desajustes, pero mucho peor sería la pretensión de seguir con los fracasos MEDUCA del mundo.

  • Frente al miedo al reemplazo: una mirada libertaria hacia el futuro del trabajo

    El reciente informe de OpenAI que identifica 44 profesiones potencialmente reemplazables por la inteligencia artificial ha sacudido conciencias y encendido debates en todo el mundo. Para muchos, es el augurio de un desplazamiento masivo, el preludio de extinciones laborales definitivas. Pero desde una postura libertaria crítica al ludismo, no es momento de rechazar el cambio: es el momento de reimaginar la libertad, la innovación y la responsabilidad individual frente a esta nueva ola tecnológica, en definitiva, reimaginar el futuro del trabajo.

    El ludismo renace — y debemos resistirlo

    El ludismo del siglo XXI no empuña martillos contra telares sino discursos que invocan el temor: “La IA nos reemplazará. Rechacémosla o regulémosla drásticamente.” Pero esa mentalidad es una trampa: es negar que la innovación —la libertad de emprender, de crear máquinas para servirnos— ha sido siempre el motor del progreso humano. Intentar detener la IA es querer atrincherarse en el pasado, ignorar que somos seres que inventan su propio destino.

    La posición luddita —o tecnófoba— asume que el statu quo laboral actual es inviolable, y que cualquier disrupción que genere ganadores y perdedores es intrínsecamente injusta. Pero desde el liberalismo clásico entendemos que la libertad implica cambios, riesgos y adaptaciones, no estabilidad perpetua. Las sociedades abiertas no elevan muros ante el cambio tecnológico: lo canalizan con instituciones fuertes, educación flexible y redes de emprendimiento, que justamente ven nuevas oportunidades para complacer ese ocio generado por el ahorro de tiempo que conlleva la tecnología.

    El informe de OpenAI: un espejo, no una sentencia

    El estudio de OpenAI —llamado GDPval— evalúa qué tanto pueden los modelos de IA replicar entregables laborales reales, desde informes legales hasta reportes financieros.  Los resultados resultan llamativos: en profesiones como empleados de mostrador, la IA fue “más eficaz” en hasta un 81 % de las tareas; en desarrollo de software, 70 %; en atención al cliente, 59 %. Pero estos porcentajes deben interpretarse con cautela: miden tareas específicas, no la totalidad del rol profesional. No capturan el juicio humano, la ética, la creatividad, el liderazgo, el contexto social y la intuición que son el dominio humano.

    Además, aunque la IA ejecute ciertas tareas más rápido y barato —un modelo puede “inferir” cientos de veces más rápido— esos cálculos no integran los costos de supervisión, corrección, integración al entorno real y mantenimiento.  En suma: no se trata de un apocalipsis laboral automático, sino de una invitación a rediseñar nuestra relación con el futuro del trabajo y la tecnología.

    Hacia una sociedad de cooperación entre humanos y máquinas

    Desde la libertad, no rechazamos la IA; la aprovechamos. Aquí algunas ideas para encarar esta transición con esperanza:

    1. Educación radicalmente flexible
      No enseñar “para un empleo fijo”, sino cultivar adaptabilidad, pensamiento crítico, habilidades de aprendizaje permanente, innovación y espíritu emprendedor. Un individuo libre debe saber reinventarse cuando cambian las reglas.
    2. Emprendimiento tecnológico libre
      El individuo debe tener libertad para construir, experimentar, desplegar nuevas IA, sin permisos absurdos que frenen la innovación. Que emerjan plataformas, soluciones especializadas, redes cooperativas, inteligencia distribuida.
    3. Seguros voluntarios y mercados de respaldo
      En lugar de depender de una tutela estatal que retenga o regule la IA para “proteger empleos”, pueden crearse mecanismos privados y mutuales: fondos de reconversión, microcréditos, seguros volumétricos, redes de coworking, incubadoras que apoyen la transición laboral.
    4. Instituciones públicas mínimas pero efectivas
      Si existe un papel para lo público, que sea garantizar el estado de derecho, la propiedad, la competencia libre, la transparencia y la defensa de los derechos individuales ante abusos de plataformas dominantes de IA, normalmente generadas por intervenciones del gobierno a la economía con esa excusa..
    5. Conciencia ética descentralizada
      No necesitamos un gran regulador central que dicte qué está permitido y qué no; podemos articular marcos de ética pública, estándares colaborativos y reputación del mercado para contener los abusos sin sofocar la innovación.

    Porque la esperanza está en la libertad

    Que la IA pueda reemplazar el 50 % de las tareas de un periodista no significa que los periodistas dejarán de existir. Significa que deberán evolucionar: profundizar, especializar, aportar creatividad, interpretar, conectar con emociones humanas, hacer lo que las máquinas aún no saben: ser humanos. Tal vez emerjan híbridos laborales: periodistas que sepan programar, artistas que trabajen con algoritmos, técnicos de IA que colaboren con creativos humanos.

    La tecnología no es el enemigo; es una herramienta potencialmente liberadora. La resistencia lúdica —que pretende inmovilizar el cambio— es en realidad una prisión mental: nos condena a permanecer atrás, a temer el futuro. En cambio, desde la libertad podemos situarnos al frente de la ola: pilotear la transición, construir mercados de cooperación humano-máquina, y mostrar que la verdadera prosperidad se funda no en evitar el cambio, sino en adaptarlo al individuo y a la innovación.

    Vivimos un momento de bifurcación: algunos abogan por regulaciones asfixiantes, otros por resignación. Pero quienes creemos en la libertad sabemos que el desafío es mayor: mostrar que el progreso generado por la IA puede elevar la dignidad humana, no someterla. Ese es nuestro optimismo libertario: no abandonamos al trabajador ni al individuo, sino que le compartimos las herramientas intelectuales para que, en esta era tecnológica, sea él quien tenga el poder. Por ahí va el futuro del trabajo.

  • ¿Qué habilidades informáticas debo añadir a mi currículum?

    ¿Qué habilidades informáticas debo añadir a mi currículum?

    Todos los sectores económicos están sufriendo actualmente una transformación digital acelerada. Esto obliga a los trabajadores a dominar habilidades informáticas y competencias muy vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación (denominadas TICs) y la inteligencia artificial (IA) generativa.

    Hay competencias o habilidades que son imprescindibles para las nuevas profesiones que están surgiendo: adaptación al cambio, pensamiento analítico, pensamiento creativo y flexibilidad, y que nos pueden preparar para todos los trabajos que se crearán en los próximos años, sobre todo en la economía verde y la economía de datos, en inteligencia artificial, ingeniería, informática en la nube y desarrollo de productos.

    Según el Foro Económico Mundial, seis de cada diez trabajadores necesitarán formación antes de 2027, pero solo la mitad de los empleados tienen acceso a oportunidades de formación adecuadas en el momento actual. Al mismo tiempo, un informe publicado por este organismo estima que, por término medio, un trabajador necesita actualizar ya el 44 % de sus competencias.

    Creatividad, análisis y datos

    Las competencias más importantes para los trabajadores en 2023 son el pensamiento analítico y el pensamiento creativo, y seguirá siendo así en los cinco próximos años.

    Al mismo tiempo, los conocimientos tecnológicos y las habilidades informáticas, en particular en el ámbito de la inteligencia artificial y los macrodatos, adquirirán mayor importancia, y las estrategias de formación de las empresas se centrarán en este aspecto en los cinco próximos años.

    ¿A qué ámbitos afecta?

    La pregunta que cualquier persona se estará haciendo en este momento es: ¿afectará la revolución digital a mi ámbito profesional? Sea enfermero, abogado o administrativo, ¿cómo me afecta la irrupción de la robótica?

    La respuesta a ambas preguntas la tiene el informe del futuro del trabajo del foro Económico mundial (mencionado anteriormente) que predice que casi una cuarta parte de los puestos de trabajo (23 %) cambiará en los cinco próximos años. Es muy probable que la respuesta sea sí a esas personas, y además en menos tiempo de lo esperado.

    Por tanto, ante la no linealidad de las carreras (ya no podemos estar seguros de que si estudiamos derecho nos jubilaremos como abogados), se requiere una actualización continua a lo largo de nuestra vida profesional, y muchas de esas actualizaciones tendrán que ver con las competencias relacionadas con la tecnología, como las habilidades informáticas.

    Pero junto con el refuerzo de competencias digitales y tecnológicas, tiene que cambiar la mentalidad de los trabajadores y la necesidad constante de formación tiene que regir los principios de cualquier relación laboral en este escenario de irrupción tecnológica acelerada.

    Esto supone estar predispuesto a formarse durante toda nuestra vida profesional, aprender, desaprender y reaprender, en la empresa en la que en ese momento desarrollemos nuestro proyecto profesional.

    ¿Qué conocimientos o habilidades informáticas se necesitan?

    El manejo de ingentes cantidades de datos en todas las áreas de negocio de las empresas hace que se deban utilizar programas que sean capaces de analizar ese volumen de datos y proporcionar soluciones de negocios adaptadas a esa información.

    El big data requiere profesionales dinámicos y especializados que provienen de diversas titulaciones como ingeniería, economía, matemáticas y ciencias, pero también lingüistas, filósofos, periodistas, abogados, profesiones sanitarias, etc.

    En cualquier profesión será necesario dominar las habilidades informáticas para tener las capacidades de identificar, capturar, transformar, analizar e interpretar los datos para impulsar el valor y la innovación aplicada en diversas industrias, como por ejemplo las finanzas, la salud, los bienes de consumo o la tecnología.

    Para ello se requiere la utilización de conocimientos de estadística y econometría. Algunos de los programas básicos son R, R-Commander, Power BI, R-Estudio.

    Para administración bases de datos y extracción de datos, programas como PostgreSQL, MySQL, Power Query y Knime. Para la métrica de los datos, Power BI. También es muy frecuente la utilización de Phyton.

    Si se quiere aplicar la inteligencia artificial para el tratamiento de los datos en cualquier sector podemos usar los softwares: R (ML), R, IBM Watson (PLN), Power Automate (RPA).

    En cuanto a la aplicación de la inteligencia artificial generativa (IAG) existen ya más de 100 aplicaciones que nos pueden ayudar en el día de nuestras tareas más básicas: redacciones, presentaciones profesionales, automatizar tareas repetitivas administrativas, etc. Aunque solamente conozcamos a la famosa aplicación gratuita: ChatGPT. Existen muchas: Audio to Audio (A2A), Audio to Text (A2T), Brain to Text (B2T), Image to Text (I2T), Text to 3D (T23D), Text to Code (T2C), Text to Motion (T2M), Text to Video (T2V), etc.

    Revisar los requisitos de la oferta

    Lo más habitual es que en las ofertas de trabajo que encontramos actualmente en cualquier portal de selección ya vengan reflejadas estas habilidades informáticas como claves para ser el elegido en ese proceso de selección.

    Por tanto, cualquier persona que independientemente de su titulación quiera mejorar su competencia tecnológica tiene que tener inquietud y mostrar afecto por los datos, por la estadística, etc.

    Si bien es cierto que eran cuestiones que prácticamente solo dominaban los ingenieros por su formación curricular, ahora mismo cualquier recién graduado, independientemente del ámbito de conocimiento, sin conocimiento de datos se va a adaptar mal a la realidad de las empresas.

    Por tanto, perfiles híbridos con experiencia profesional y que manejen los datos a todos los niveles son los que responden a la necesidad del mercado actual.

    Como en los principios de selección natural del Origen de las Especies de Charles Darwin, solamente sobrevivirán en el entorno laboral aquellos que sean capaces de aunar los conocimientos más amplios de su carrera profesional con las habilidades informáticas que ayuden a desarrollar las áreas de negocio de las empresas.


    Este artículo forma parte de una colaboración con Becas Santander, una iniciativa global que ofrece becas, programas y contenidos gratuitos para adultos de cualquier edad. Más información en https://www.becas-santander.com.The Conversation


    Eva María Iglesias Guzmán, Directora Académica del Máster Universitario en Liderazgo y Dirección de RRHH, Universidad Nebrija

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • 13 Métodos sencillos para ganar dinero utilizando la IA

    En la era digital, la inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser una herramienta poderosa y versátil. Su capacidad para automatizar tareas, analizar datos y generar contenido ha abierto nuevas oportunidades para ganar dinero en línea. Recientemente, un usuario de Twitter compartió un hilo con 13 métodos sencillos y probados para aprovechar la IA y ganar 10.000€ al mes. En este artículo, exploraremos estas ideas y cómo puedes utilizar la IA, específicamente ChatGPT y Midjourney, para empezar a generar ingresos de manera efectiva.

    1. Kindle Direct Publishing (KDP):
    Una forma popular de ganar dinero en línea es a través de la publicación de libros electrónicos en plataformas como KDP. Con ChatGPT y Midjourney, puedes producir diarios, guías y libros completos y publicarlos en KDP. Es importante asegurarse de pasar el contenido por detectores de plagio para garantizar la originalidad.

    2. Servicios de Agencia Digital:
    Crear una agencia en línea que ofrezca servicios como gestión de redes sociales, diseño gráfico y SEO puede ser una excelente manera de utilizar la IA. Deja que ChatGPT y Midjourney realicen gran parte del trabajo, brindando resultados de calidad a tus clientes.

    3. Servicios de Desarrollo:
    Encontrar un nicho en el desarrollo web o de software y utilizar Upwork para encontrar proyectos puede ser lucrativo. Con la ayuda de ChatGPT, puedes completar tareas relacionadas con CMS como WordPress o Shopify, o incluso trabajar con diferentes lenguajes de programación como Python, Laravel y Nodejs.

    4. Servicios de Consultoría:
    Conviértete en un experto en un campo específico utilizando ChatGPT como tu aliado. Puedes ofrecer servicios de consultoría en mercados como Fiverr o Upwork, brindando asesoramiento basado en tu conocimiento y la capacidad de la IA para obtener información precisa.

    5. Crea una aplicación SaaS:
    Si tienes una idea para una aplicación de software como servicio (SaaS), puedes utilizar Deploy Script y ChatGPT para desarrollarla. Conéctala a Stripe y comienza un negocio real, ofreciendo soluciones innovadoras a los usuarios.

    6. Construye una Audiencia + Boletín de Noticias:
    Utiliza ChatGPT para escribir contenido atractivo y comienza a publicarlo en plataformas sociales como Twitter y TikTok. Esto te ayudará a construir una audiencia y un boletín de noticias, abriendo oportunidades para monetizar tu influencia.

    7. Crea un Curso:
    Utiliza ChatGPT para crear cursos en línea sobre cualquier tema que domines. Plataformas como Udemy y Skillshare te permiten vender tus cursos y compartir tu conocimiento con estudiantes de todo el mundo.

    8. Diseño y Venta de Mercancías:
    Utiliza Midjourney para crear diseños atractivos para ropa y otros productos. Luego, puedes utilizar servicios como Printful para imprimir y vender tus diseños en plataformas como Shopify.

    9. Diseño Web:
    Utiliza Midjourney para diseñar sitios web visualmente atractivos y aprovecha ChatGPT para desarrollarlos. Puedes ofrecer servicios de diseño y desarrollo web a clientes, utilizando también herramientas como Durable para hacer esto aún más fácil.

    10. Videos de YouTube: Encuentra un nicho rentable en YouTube, haz que ChatGPT escriba los guiones de los videos, luego utiliza un servicio como Pictory para crear los videos.

    11. Venta de Arte Generado por IA: Crea arte único y cautivador utilizando Midjourney/PhotoshopAI, luego vende ese arte en sitios como Etsy.

    12. Redacción Freelance: Utiliza herramientas como ChatGPT o @postcheetah para crear contenido SEO para sitios web y vende en plataformas como Writers Access.

    13. Publicación de Música: Crea música única y emocionante utilizando un servicio como Boomy y publícala en Spotify y Apple Music.

    La inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que ganamos dinero en línea. Los 13 métodos presentados en este artículo demuestran cómo la IA, en particular a través de herramientas como ChatGPT y Midjourney, puede ser utilizada para generar ingresos significativos. Ya sea publicando libros electrónicos, ofreciendo servicios de agencia digital, consultoría, desarrollo de software o creando contenido para una audiencia en línea, la IA puede potenciar nuestras habilidades y brindarnos nuevas oportunidades de éxito.

    Es importante destacar que, si bien la IA puede ser una herramienta poderosa, requiere conocimiento y habilidades para utilizarla de manera efectiva. No basta con tener acceso a estas tecnologías, también es necesario entender su funcionamiento y aplicarlas de manera ética y responsable.

    El futuro del trabajo está estrechamente ligado a la inteligencia artificial, y aquellos que aprendan a aprovecharla serán quienes se destaquen en la economía digital. Con el crecimiento constante de la IA y su adopción en diversas industrias, es fundamental mantenerse actualizado y explorar continuamente nuevas formas de capitalizar estas tecnologías.

    Si estás interesado en ganar dinero en línea, no subestimes el poder de la inteligencia artificial. Aprovecha las herramientas disponibles, como ChatGPT y Midjourney, para potenciar tus habilidades y abrirte camino en el mundo digital. Con dedicación, creatividad y una comprensión sólida de la IA, podrás lograr el éxito y alcanzar tus metas financieras. ¡El futuro está aquí, y la inteligencia artificial está lista para ayudarte a alcanzar tus sueños!

  • ¿Peligra su trabajo con la inteligencia artificial?

    Ante el acceso generalizado a la Inteligencia Artificial, hay preocupación sobre su impacto en el plano laboral. Algunos expertos creen que habrá cambios en casi todas las profesiones, y otros opinan que la tecnología ayudará a las personas a realizar sus tareas y creará nuevo trabajo.

    Google anunció el miércoles herramientas operadas con inteligencia artificial que se encuentran en proceso de prueba y pronto estarán disponibles para el público general.

    Las herramientas asistirán en escribir y organizar correos electrónicos, tomar notas durante una reunión, crear documentos con textos completos y presentaciones a través de aplicaciones que ya se utilizan popularmente, como Gmail, Google Doc o Slides. Las herramientas tienen como objetivo darle un “colaborador” a los humanos en tiempo real, dijo durante el anuncio Thomas Kurian, director de Google Cloud.

    Recientemente, Microsoft lanzó su nuevo motor de búsqueda con IA, que integra al ChatGPT, de la compañía OpenIA, que tiene la capacidad de generar largos y coherentes textos, códigos, explicar y razonar y proveer casi cualquier información.

    En los últimos 200 años, desde la Revolución Industrial, las nuevas invenciones han revolucionado los mercados laborales. Pero con la llegada de la IA, los expertos auguran que habrá cambios en casi todas las áreas profesionales.

    “A diferencia de estas otras innovaciones, la IA interactúa directamente con los humanos y la cognición humana: puede acceder a nuestras mentes. ChatGPT es solo el comienzo», dijo a la Voz de América Ashlesha Nesarikar, fundadora y directora de Plano Intelligence, una empresa de IA con sede en Texas. «Los trastornos causados por la IA superarán con creces nuestras experiencias”.

    Los artistas, por ejemplo, podrían ver su arte utilizado en obras derivadas. Los escritores creativos podrían ver copiados sus estilos. Los audios o videos podrían modificarse para cumplir nuevos propósitos, y equipos enteros creativos pueden ser reemplazados por una AI autónoma, explicó Nesarikar.

    Otros trabajos administrativos en contabilidad, derecho, finanzas, atención médica o educación, entre otros, podrían verse afectados gravemente a menos que impliquen una interacción directa con los clientes a nivel personal, indicó Nesarikar.

    Pero pese a los riesgos para profesiones tradicionales, Maura Grossman, profesora de Ciencias de la Computación de la Universidad de Waterloo, en Canadá, augura que se ganarán nuevos puestos de trabajo.

    “Ya podemos ver empresas que anuncian nuevos puestos para científicos informáticos y de datos familiarizados con ChatGPT, y para ‘ingenieros rápidos’ que pueden desarrollar consultas para generar resultados útiles”, dijo a la VOA.

    Selmer Bringsjord, director del Departamento de Ciencias Cognitivas del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York, dijo que “en general, cualquier cosa que se pueda predecir con bastante precisión a partir de datos masivos sobre actividades pasadas debería ser posible de conquistar para la IA, lo que significa que cualquier trabajo humano que se base en datos anteriores está en riesgo».

    «Realmente, la creatividad es un gran factor decisivo”, dijo.

    Bringsjord apuntó que, tradicionalmente, los economistas usan modelos que implican que a medida que aumenta la automatización, la productividad humana también aumenta, y si esa automatización reemplaza a un humano, ese humano puede pasar a otro trabajo en otro sector del mercado.

    Sin embargo, “lo que los economistas hasta este punto nunca tomaron en cuenta explícitamente en sus modelos es la posibilidad de una inteligencia artificial que literalmente iguale o supere a la inteligencia humana en algunos dominios».

    «Esto ahora está empezando a suceder. Hay trabajos que ChatGPT puede hacer en todos los ámbitos, y mejor que cualquier humano”, indicó.

    ¿Cómo ser competitivos frente a la IA?

    La rapidez con que las herramientas de IA pueden realizar tareas es uno de los aspectos con los que los humanos tendrán dificultad compitiendo, por lo que es necesario adquirir nuevas habilidades, apuntaron los expertos.

    Grossman, por su parte, aseguró que “debido a que la IA no es completamente autónoma y puede cometer errores, todavía existe la necesidad de que un humano esté al tanto para verificar su trabajo».

    «Por el momento, las herramientas de IA aumentarán el trabajo de los humanos, en lugar de reemplazarlos por completo, permitiéndoles hacer más”, dijo.

    Esto trae consigo una nueva realidad. En el pasado, los estudiantes completaban su educación y capacitación e ingresaban a la fuerza laboral. Ahora “es posible que nos estemos moviendo hacia un mundo donde los trabajadores regresan periódicamente a la escuela a lo largo de sus vidas para volver a capacitarse a medida que avanza la tecnología”, agregó Grossman.

    Una estrategia sería vincularse a trabajos que hacen y mejoran la IA y los robots, dijo Bringsjord.

    Otros trabajos competitivos son aquellos que valoran la capacidad para resolver problemas únicos que requieran una gran precisión. Por ejemplo, personas especializadas en reparaciones graves en áreas como plomería o carpintería.

    Estos, aunque son servicios difíciles de ejercer por la AI, son mal remunerados, dijo David Autor, profesor de economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, el miércoles durante un evento del Instituto Brookings, un centro de investigación en Washington DC.

    “Tenemos muchas personas altamente estudiadas que realizan tareas profesionales, técnicas y gerenciales, ya sea investigación, medicina, derecho, o tareas creativas. Y luego tenemos muchas personas que están haciendo servicios en persona que son difíciles de automatizar pero también difíciles de hacer más productivos, y como consecuencia están bastante mal pagados y usan habilidades relativamente genéricas”, indicó.

    “Mucha gente podría ser un buen mesero o guardia de seguridad o limpiador con un poco de entrenamiento, y eso significa que esos no tenderán a pagar bien. Así que el desafío también es grande, ¿cuál es el nuevo terreno que se abrirá?”, agregó.

    Nesarikar, por su parte, apuntó que “la demanda de trabajo relacionado con la capacitación, las pruebas, el mantenimiento y el aprovisionamiento de aplicaciones de IA aumentará, aunque estos trabajos pueden requerir una educación técnica de nivel de maestría o experiencia equivalente”.

    Lo cierto es que no hay forma de detener la proliferación de la IA, según los expertos, así que los trabajadores deben evitar luchar contra los desarrollos y en cambio adoptarlos.

    «Es difícil proclamar cualquier trabajo como ‘a salvo’ de la automatización. Dicho esto, sigue siendo valioso desarrollar habilidades blandas, como la empatía, las habilidades de negociación y el sentido del humor, que serán difíciles de reemplazar con IA”, concluyó.

  • ¿Es inteligente la denominada “inteligencia artificial”?

    El lenguaje resulta esencial para pensar y para comunicar pensamientos, por lo que su uso inapropiado conduce a conclusiones erradas y en su caso peligrosas. No solo el tema se aplica a la mal llamada “inteligencia artificial”, sino también a la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro.

    Sin duda la tecnología ha prestado, presta y prestará inmensos beneficios a la humanidad. Desde las herramientas rudimentarias de nuestros ancestros de las cuevas referidas al simple garrote y el arco y la flecha, pasando por el taladro, la licuadora y la cortadora de césped, hasta la informática y la robotización.

    En todos los casos se libera trabajo para atender nuevas necesidades, ya que, como es sabido, los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas, y el recurso por excelencia es el trabajo indispensable para concebir la producción de bienes y la prestación de servicios. El empresario deseoso de obtener ganancias está muy especialmente interesado en sacar partida del arbitraje correspondiente, para lo cual se ve obligado a capacitar al efecto de lograr su cometido.

    Todos los cambios tecnológicos introducen cambios laborales, que van desde la desaparición del hombre de la barra de hielo al aparecer la heladera; los fogoneros de las locomotoras al irrumpir los motores diésel; la disminución de los carteros cuando se generalizó el mail; los trabajos de cableados, cuando se comenzó a recurrir al teléfono inalámbrico, y así sucesivamente. Este es el progreso, que, naturalmente, implica cambio, por lo que progresar y mantenerse estancado en lo mismo constituye una contradicción en los términos. Por supuesto que se ponen palos en la rueda si legislaciones laborales no permiten la adecuada asignación de personas y recursos, con lo que se perjudica muy especialmente a los más vulnerables.

    El decimonónico Frédéric Bastiat, en el capítulo 20 de su célebre Sofismas económicos, ya había ridiculizado la absurda sugerencia de destruir maquinarias y herramientas “para defender el trabajo” y establecía un correlato con las restricciones impuestas al comercio exterior por parte de mal llamados empresarios, que son explotadores, puesto que obligan a comprar más caro y de peor calidad “al efecto de proteger fuentes de trabajo”, lo cual empobrece al forzar a que se desembolsen mayores montos por unidad de producto, lo que necesariamente conduce a que haya menos productos.

    Pero una cosa es celebrar con entusiasmo el progreso tecnológico que beneficia a todos y otra bien distinta es distorsionar conceptos claves. Inteligencia proviene de inter-legum, es decir, leer adentro, captar esencias y capacidad para decisiones autónomas, en otros términos, libre albedrío, lo cual contrasta con la peregrina idea de que los humanos somos solo kilos de protoplasma, en cuyo caso estaríamos determinados por los nexos causales inherentes a la materia. En ese caso no habría tal cosa como ideas autogeneradas, no tendría sentido la responsabilidad individual, ni la moral ni la misma libertad, que sería mera ficción. Entre otros muchos textos, este es el sentido del libro en coautoría del filósofo de la ciencia Karl Popper y el premio Nobel en Neurofisiología John Eccles, que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro para distinguir la mente, los estados de conciencia o la psique del cerebro, de neurotransmisores y de la sinapsis.

    La inmensa gratitud por las maravillas de la tecnología y las extraordinarias contribuciones de algoritmos que resuelven problemas intrincados a velocidades notables, incluidos autocorrectores, no nos debe hacen caer irresponsablemente en lo que C. S. Lewis estampó como un alarido de alarma en el título de su célebre obra La abolición del hombre.

    El lenguaje resulta esencial para pensar y para comunicar pensamientos, por lo que su uso inapropiado conduce a conclusiones erradas y en su caso peligrosas. No solo el tema se aplica a la mal llamada “inteligencia artificial”, sino también a la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro. Cuando nuestros bisabuelos hacían un nudo en el pañuelo para recordar algo, a nadie en su sano juicio se le ocurría referirse a la gran memoria del pañuelo. De modo semejante es pertinente subrayar que es el ser humano el que computa, la máquina opera sobre la base de impulsos eléctricos.

    En otra ocasión me referí al experimento del conocido matemático Alan Turing en el que colocaba a una persona en una habitación en la que se ubicaban dos terminales de computadoras, una conectada en otra habitación con otra computadora y la otra conexión, a otro ordenador manejado por otra persona. A continuación, Turing solicitaba a la primera persona referida que formulara todas las preguntas que estimara pertinentes por el tiempo que demandara su investigación, a efectos de conocer cuál era cuál. De lo contrario, si no podía establecer la diferencia (distinguir cuál era humano y cuál, el aparato), concluía Turing que era una prueba de que no había diferencia entre el humano y el aparato en cuanto a sus cualidades de decisión.

    Por su parte, el filósofo John Searle refutó las conclusiones de ese experimento con otro que denominó “el experimento del cuarto chino”. Este consistía en ubicar también a una persona aislada en una habitación y totalmente ignorante del idioma chino, a quien se le entregaba un cuento escrito en esa lengua y se le daba una serie de cartones con preguntas sobre la narración del caso y otros tantos cartones con respuestas muy variadas y contradictorias a esas preguntas. Simultáneamente, también se le entregaban otros cartones adicionales con códigos claros para que pudiera conectar acertadamente las preguntas con las respuestas correctas.

    Explica Searle que de este modo el personaje de marras contestaba todo satisfactoriamente sin que hubiera entendido chino. Lo que prueba este segundo experimento es que el sujeto en cuestión es capaz de seguir las reglas, los códigos y los programas que le fueron entregados, que es la manera en que la máquina opera (desde luego no en cuanto a la capacidad de amar, autoconciencia, decisión independiente y equivalentes). Esto remite a la mera reacción de la computadora sobre la base de programas insertos (agregamos que la persona del ejemplo decidió seguir el programa, cosa que podía haber rechazado, decisión que no puede asumir la máquina). Todo esto para subrayar el rol de la programación.

    Es de interés destacar la opinión del premio Nobel de Física Max Planck en el contexto del no determinismo en el ser humano y su libertad. Afirma: “Se trataría de una degradación inconcebible que los seres humanos, incluyendo los casos más elevados de mentalidad y ética, fueran considerados autómatas inanimados en manos de una férrea ley de causalidad […] El papel que la fuerza desempeña en la naturaleza, como causa del movimiento, tiene su contrapartida, en la esfera mental, en el motivo como razón de la conducta”.

    Antony Flew precisa la diferencia entre causas y motivos. Escribe: “Cuando hablamos de causas de un evento puramente físico –digamos un eclipse de sol–, empleamos la palabra causa para implicar al mismo tiempo necesidad física e imposibilidad física: lo que ocurrió era físicamente necesario y, dadas las circunstancias, cualquier otra cosa era físicamente imposible. Pero este no es el caso del sentido de causa cuando se alude a la acción humana. Por ejemplo, si le doy a usted una buena causa para celebrar, no convierto el hecho en una celebración inevitable”.

    Debemos estar en guardia respecto de nomenclaturas modernas que se han filtrado y que degradan la condición humana, aunque sean del todo inocentes, basadas en las mejores intenciones y propósitos.

  • En defensa de los robots

    En demasiadas circunstancias se vienen reiterado alarmas debido al notable avance tecnológico referido a los robots que se dice que, como cada vez abarcan más áreas, se acentuará el desempleo. Resulta sumamente curioso este razonamiento pues, si fuera cierto, no habría problema puesto que dado que todas las necesidades estarían cubiertas y no habría necesidad de trabajar. Es decir, se supone el paraíso ya que al no requerir trabajo las condiciones de vida se tornan idílicas.

    Pero lamentablemente las cosas no son así, las necesidades son ilimitadas y los recursos son escasos y el recurso por excelencia es precisamente el trabajo. No solo por tratarse de humanos sino porque no puede concebirse la producción de ningún bien ni la prestación de ningún servicio sin el concurso del trabajo.

    Es menester aclarar que en un mercado libre en materia laboral nunca bajo ningún concepto y circunstancia sobra aquel factor clave que, como queda dicho, es siempre escaso en relación a las permanentes y estiradas necesidades a medida que se progresa. No importa el grado de miseria o de riqueza, nunca sobre ese factor esencial. Incluso en el caso de náufragos que llegan a una isla desierta no dirán que como no hay “fuentes de trabajo” pueden descansar. Al contrario, no le alcanzarán las horas del día y de la noche para sobrevivir. Las remuneraciones en ese caso consistirán en los intercambios: cocos recogidos por animal apresado y así sucesivamente. En la medida en que se ahorre de lo habitualmente consumido se podrá destinar tiempo para fabricar un equipo de capital lo cual permitirá elevar el nivel de vida. Por ejemplo invertir tiempo en fabricar una red de pescar lo cual habilitará recoger mayor cantidad de peces en lugar de hacerlo a los cascotazos. Esa mayor cantidad de peces por unidad de tiempo se traduce en un mejor nivel de vida y así con el resto de las cosas.

    Sin duda que si la situación es miserable, serán miserables también los ingresos de cada cual en el caso de la isla retribuciones en especies en el contexto del trueque. En cambio, en lugares de altas tasas de capitalización, es decir, instalaciones, equipos, herramientas, maquinaria y conocimiento relevante, en esa media se incrementa el nivel de vida. La diferencia entre un país rico y uno pobre estriba en las tasas de capitalización y, a su vez, el ritmo de esas tasas depende de marcos institucionales civilizados, o sea respeto a los derechos individuales: la vida, la libertad y la propiedad de cada cual.

    Los salarios e ingresos en términos reales no son nunca consecuencia de voluntarismos ni de decretos, son como queda dicho el resultado del volumen de inversión. Los recursos naturales, los climas y las etnias no definen el asunto, solo se trata del monto invertido. Cuando en un país rico se retribuye con seguros de salud, con automotor, con pagos a colegios, con jubilaciones, son vacaciones y con música funcional en las oficinas no es por bondad de los empleadores, por el contrario están obligados a retribuir de ese modo, de lo contrario no encuentran colaboración.

    Si los aparatos estatales o grupos apoyados por los gobiernos imponen salarios superiores a los de mercado, es decir, superiores a lo que permiten las aludidas tasas de capitalización, el efecto inexorable es el desempleo involuntario. A saber, ocurre que gente se ofrece para trabajar, pero no hay demanda a ese salario artificial. Por otra parte, el desempleo voluntario no constituye un problema pues se trata de personas que no quieren trabajar dadas las circunstancias imperantes o porque viven de rentas o porque estiman que lo que se ofrece no es suficiente. La tragedia, el drama, el problema grave irrumpe cuando las mal llamadas “conquistas sociales” se imponen pues en esa situación se barren personas del mercado o, de lo contrario, se trabaja en el mercado informal al efecto de salvarse del desempleo.

    En este contexto es pertinente subrayar que los sindicatos son de gran utilidad en una sociedad libre siempre que se trate de asociaciones voluntarias que, por ejemplo, informan cuanto se abona en las distintas faenas, se ofrece obras sociales y equivalentes siempre que sean competitivas y abiertas. Los aportes obligatorios, las afiliaciones compulsivas, las representaciones coercitivas y las acciones intimidatorias y violentas son incompatibles con la libertad y el respeto recíproco. Esto desde luego incluye la imperiosa necesidad de abrogar las denominadas retenciones que habitualmente llevan a cabo los empleadores forzados por legislaciones inmorales.

    Ahora bien, cuando se introduce un adelanto tecnológico que produce mayor cantidad y mejor calidad, se libera trabajo para dedicarse a otras cosas ya que como apuntamos las necesidades son infinitas y cambiantes, de lo contrario otra vez debemos aludir a Jauja o al paraíso donde no habría necesidad de incurrir en el costo de trabajar puesto que todos estarían satisfechos. Entonces esa liberación se emplea en otros sectores y los empresarios y comerciantes siempre deseosos de incrementar ganancias fruto de arbitrajes son los principales interesados en capacitar al efecto de sacar partida de la situación. Es el caso del hombre de la barra de hielo antes que apareciera la heladera o los fogoneros de las locomotoras antes del los motores Diesel, el cartero antes de los mails, los mecanógrafos antes de las computadoras o los cableados antes del celular inalámbrico.

    Por eso es que las referencias a los acuerdos entre el capital y el trabajo son impropias: se trata de formas distintas de trabajo, el capital está formado por aparatos que no negocian. De allí que sea una sandez mayúscula aludir a “la clase trabajadora” como si hubiera una clase que trabaja y otra que la explota. Cuando un pintor de brocha gorda se muda de La Paz Bolivia a Huston en Estados Unidos se observa que el candidato en cuestión eleva exponencialmente su salario. No es porque el estadounidense sea más generoso que el boliviano, es porque en el primer caso está obligado a pagar más para lograr el trabajo.

    A veces se ha dicho que no es justo permitir que contrate un millonario con una persona que no le alcanza el sustento para llegar a fin de mes, a fin de semana o a fin del día puesto que se continúa diciendo hay una “evidente desigualdad en el poder de contratación”. Pues no hay tal cosa, el asunto está a todos luces mal analizado. Es irrelevante cuanto tenga cada uno en cuenta corriente, el nivel del salario va por otro andarivel. Como hemos visto, depende exclusivamente de las tasas de capitalización. Ilustremos esto con el ejemplo de una billonario que en cierto pueblo pregunta cuanto cuesta pintar su mansión. Supongamos que le dicen mil, entonces ese rico concluye que como su cuenta corriente está rebosante y su patrimonio es colosal pagará quinientos, el resultado indefectible es que no pintará su casa. Es del todo inatingente a cuanto asciende su riqueza, si en el mercado laboral la cifra es mil no hay salida, el que ofrece menos se queda sin el servicio y si se pretende pagar más esa persona tendrá sus días contados como comerciante y consumirá su patrimonio.

    Entonces nada hay que preocuparse por la generalización de robots y similares, solo hay que celebrar puesto que el nivel de vida necesariamente se eleva a medida que se libera nuevo trabajo para llevar a cabo nuevas tareas que dan lugar a nuevos bienes y servicios. Para no decir las muy fascinantes tareas que han desempeñado robots durante el pico de la pandemia para distribuir medicamentos sin peligro de contagios.

    El principio del robot es exactamente el mismo que el de la máquina en general, antiguamente también muchos distraídos y mal informados objetaron la aparición de maquinaria como enemigo del trabajo, en realidad el verdadero enemigo del trabajo reside en las ideas atrabiliarias de regulaciones y controles ejecutadas por politicastros ignorantes del sentido elemental de la economía. El decimonónico Frédéric Bastiat en el capítulo 20 de su célebre Sofismas económicos ya había ridiculizado la absurda sugerencia de destruir maquinarias y herramientas “para defender el trabajo” y establecía un correlato con las restricciones al comercio exterior que obligan a comprar más caro y de peor calidad “al efecto de proteger fuentes de trabajo” lo cual empobrece al forzar a desembolsar más por unidad de producto que necesariamente conduce a que hayan menos productos.

    Y respecto a la maquinaria no hay necesidad de circunscribirla a sofisticadas para uso industrial, la idea, como decimos asimilable al robot, va del uso cotidiano desde la máquina de coser, la licuadora, la cortadora de pasto y el taladro. Si destruimos la maquinaria y consecuentemente el robot cae precipitadamente el nivel de vida y nos retrotraemos a la cueva y al taparrabos, ni siquiera al garrote pues se trata de una herramienta. Además de todo lo expuesto debe agregarse el trabajo que demanda la fabricación de robots, maquinaria y herramientas.

    Por supuesto que con robots o sin robots si se pacta una remuneración y llegado el momento se paga otra menor esto es un fraude, un engaño, una trampa que debe ser castigada con todo el peso de la ley puesto que se trata de la lesión al derecho y nada tiene que ver con mercados abiertos y competitivos donde el que sirve a sus semejantes obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. En esta línea argumental también debe insistirse que los llamados empresarios prebendarios son la antítesis del comportamiento decente ya que esos sujetos explotan a sus semejantes vía privilegios atados a inaceptables alianzas con el poder político de turno.

    Lo dicho no autoriza a recurrir a expresiones equivocadas como “inteligencia artificial” puesto que inteligencia inter-legum es decir leer adentro, captar esencias es propio de lo humano y del consiguiente libre albedrío y no de un aparato sujeto a programación y por ende determinado. Como hemos consignado antes, esto es similar a cuando se pondera alegremente la “memoria” de la “computadora”. Pues ni lo uno ni lo otro, cuando algunos de nuestros ancestros hacía un nudo en el pañuelo para recordar algo no alabábamos “la memoria del pañuelo”. Del mismo modo son los humanos los que en verdad computan, el aparato es fruto de impulsos eléctricos. Una cosa es mostrar las inmensas ventajas del progreso tecnológico y otra bien diferente es distorsionar significados y conceptos cruciales.

    Por último, en el plano de la desocupación señalo que en los casos de severos defectos físicos las consiguientes tareas filantrópicas se llevan a cabo en la medida de la libertad que tenga lugar, por eso, para ilustrar el punto si se quieren localizar obras de caridad debe mirarse a países como Estados Unidos y no a la isla-cárcel cubana.

  • Los algoritmos guían la selección de personal en las empresas y eso puede ser un problema

    Ante una tarea compleja, tendemos a fiarnos más de los algoritmos que de nosotros mismos.

    “No soy un producto de mis circunstancias. Soy un producto de mis decisiones”.

    Los siete hábitos de las personas altamente efectivas (Stephen Covey).

    Desde que abrimos los ojos para despertarnos hasta que se acaba el día estamos constantemente tomando decisiones. Muchas son inconscientes. No las pensamos, simplemente actuamos.

    Nuestro cerebro no está dispuesto a gastar energía en cosas tan simples como una primera impresión de una persona o contexto. Por lo general, no pensamos o reflexionamos sobre estas decisiones que tomamos de manera rápida.

    La realidad es que estas decisiones impulsivas pueden tener consecuencias negativas, como la discriminación en una entrevista de trabajo.

    En psicología decimos que juzgar rápidamente a una persona por su apariencia es como juzgar un libro por su tapa. Es fácil hacerlo, pero puede ser fácil fallar. En los procesos de selección de personal puede estar sucediendo lo mismo, aunque sea un algoritmo el que tome las decisiones.

    Tenemos que saber que no tomamos todas las decisiones de manera independiente. La gran mayoría están apoyadas en la tecnología. Esto es así por la economía de esfuerzo. Muchas veces para decisiones complejas hay que manejar un gran volumen de datos, y esto nos genera un gasto de energía importante. La confianza hacia estas tecnologías suele ser ciega: todo lo tecnológico nos da cierta sensación de veracidad.

    Pero, ¿cómo es posible que un algoritmo esté sesgado?

    El sesgo es una inclinación hacia una persona, cosa o grupo que produce un desequilibrio que perjudica a la otra parte. Estamos sesgados cuando no somos neutros ante una persona, grupo, situación, etc. Eso produce un error.

    Estos errores, que se pueden dar en las interpretaciones de diferentes contextos, individuos o información, se pueden ver reflejados tanto en la toma de decisiones humanas como en la inteligencia artificial (IA). Al ser los humanos los que diseñan esta tecnología, es posible que estén reproduciendo datos sesgados o manipulados.

    Introducción de la IA en los puestos de trabajo

    El razonamiento más común para la introducción de nuevas tecnologías en nuestros trabajos suele ser la objetividad y la eficiencia. Se podría decir que, a nivel social, todo lo tecnológico nos da más seguridad. Ante una tarea compleja, tendemos a fiarnos más de los algoritmos que de nosotros mismos.

    Así, el aumento de la utilización de la IA está siendo exponencial. Por ejemplo, en el área de los recursos humanos estas nuevas tecnologías se están aplicando en el reclutamiento y selección del personal, la evaluación del desempeño y desarrollo del personal. Estos recursos están ayudando a la automatización de diferentes tareas que se puede interpretar como eficiencia organizacional.

    En el mercado actual tenemos herramientas digitales que nos ayudan a escoger al mejor candidato utilizando una búsqueda semántica automatizada basada en la información escrita por el candidato en su currículum. Pero también teniendo en cuenta el número de palabras técnicas que utiliza en la entrevista o en la conversación que puede llegar a mantener con un chatbot.

    Ejemplos de la actuación de los sesgos en la IA

    Existen plataformas de búsquedas de empleo que hacen uso de la IA para poder ofrecer un resultado objetivo a la hora de escoger al candidato idóneo para un puesto de trabajo específico.

    La realidad es que la selección final que hacen estos algoritmos hacia los candidatos seleccionados está sesgada. Se ha visto que los algoritmos pueden generar discriminación étnica y de género para ofrecer, en el 85 % de los casos, puestos de trabajo de cajera de supermercado a mujeres, o puestos de taxista al 75 % de perfiles afroamericanos.

    A su vez, los algoritmos pueden tener en cuenta las tendencias de búsqueda del reclutador y sus interacciones con perfiles específicos. Y, así, recomendar perfiles de empleados con características similares. En estos casos no es una sorpresa encontrarnos con perfiles muy similares a las características personales del reclutador. Por ejemplo, haber estudiado en la misma universidad, ser de la misma etnia, tener un estilo de vida similar, mismo aspecto físico y lugar de residencia.

    La explicación se debe a que la IA aprende a tomar decisiones basándose en la reproducción de datos que se pueden apoyar en el aprendizaje de las decisiones humanas. Estas últimas puede que estén sesgadas y, en consecuencia, reflejar disparidades históricas o sociales. A su vez, eliminar algunas variables sensibles como el género, la etnia o la orientación sexual puede llevar a la reproducción de resultados sesgados.

    No hay que tener fe ciega en la IA

    Se están dando muchos avances en la inteligencia artificial. A raíz de la pandemia, los procesos de e-recruitment (reclutamiento por medios digitales) han experimentado cierto crecimiento apoyado en estas tecnologías.

    Se han creado algoritmos que interpretan semánticamente el contenido escrito (carta de recomendación o currículum) o verbal (entrevista por plataformas digitales). Como resultado se ofrece un diagnóstico del candidato (perfil de personalidad, inteligencia) que es determinante para la toma de decisiones en el proceso de selección.

    Sin embargo, hay que tener en cuenta que, como sucede en casi toda la tecnología, la parte vulnerable es la persona. Es decir, el algoritmo no falla, pero puede fallar la persona que lo programa. Esto se puede producir por un error humano, por falta de conocimiento psicológico, por influencias externas y por intereses de empresas.

    La tecnología nos está ayudando en el campo de los recursos humanos, al igual que en otros como salud, marketing, automoción, sector jurídico y asegurador y banca. Su implementación ha crecido en los últimos años e irá a más.

    ¿Significa esto que no debemos dejarnos guiar por la inteligencia artificial? Podemos apoyarnos en ella, pero siempre con reservas. Debemos entender que un algoritmo no es un genio mágico y sabelotodo, sino que detrás tiene, como sucedía en El mago de Oz, a una persona imperfecta.The Conversation

    Elene Igoa Iraola, Investigadora Predoctoral, Universidad de Deusto y Fernando Díez Ruiz, Profesor doctor Facultad de Educación y Deporte, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Nómades digitales, este trabajo los está buscando

    En los últimos años, las redes sociales se han convertido en una vitrina donde se exponen historias de viajeros que, lejos de perseguir un trabajo considerado «formal» o en planilla, buscan otro tipo de satisfacción respecto a la relación y balance entre trabajo y goce de la vida. Son los nómades digitales, reconocidos por tener en general carreras profesionales vinculadas a la tecnología, que optan por ir cambiando de empleo mientras recorren el país y el mundo solos o en pareja, con mascotas o amigos.

    En general además de viajar, van subiendo a sus redes contenido, esto es, ir compartiendo historias y publicaciones de los destinos que recorren, logrando que sus audiencias crezcan en número e interés para las plataformas digitales. Pero también hay otros que disfrutan el viaje trabajando globalmente sin necesidad de tener una oficina tradicional. Diseñadores, arquitectos, ingenieros, programadores, incluso abogados que entregan consultas globalmente, son los nuevos perfiles que han generado que acudan en auxilio nuevas soluciones a este nuevo tipo de trabajo remoto para ayudar a la relación entre estos trabajadores y empresas.

    En este contexto de tendencia mundial, la plataforma Deel, una solución global que permite a las empresas contratar, pagar y gestionar equipos remotos, abrió una particular convocatoria bajo la promesa del «trabajo de tus sueños».

    Deel abrió la convocatoria a nivel global para su nuevo puesto de social media nomad, como parte de su iniciativa, el Deel Mobeel. La persona seleccionada deberá recorrer Australia y Nueva Zelanda durante seis meses, y crear contenidos sobre los destinos que visite, mostrando cómo se comportan los nómades digitales, todo esto a bordo de una camioneta totalmente equipada.

    La oferta contempla un pago mensual de más de $3400 USD por mes, traslados y visados, un desembolso semanal para comidas, combustible, estacionamientos, entre otros gastos, y un horario flexible, por supuesto.

    La oportunidad está dirigida a personas con más de tres años de experiencia como creadores de contenido para redes sociales o embajadores de marca, que hablen y escriban en inglés, amen el estilo de vida coomo nómades digitales y tengan pasión por aprender cosas nuevas y compartirlas con el resto del mundo.

    «Ambos países son los destinos perfectos para ser creador o creadora de contenidos desde el Deel Mobeel», aseguró Shannon Karaka, Country Leader & Head of Expansion para Australia y Nueva Zelanda en Deel. «Queremos ayudar a las empresas a contratar a los mejores profesionales, ya que hay talento en todo el mundo, pero sabemos que aún es posible generar más oportunidades. Antes, las personas tenían que desplazarse físicamente para acceder a puestos laborales desafiantes, ahora eso está cambiando con la contratación global. Hoy el talento puede vivir y trabajar en cualquier lugar y esto es lo que queremos mostrar al crear este nuevo rol».

    Una vez realizados los diferentes filtros, la persona seleccionada tendrá la posibilidad de desconectarse de su rutina y embarcarse en un viaje a través de los maravillosos paisajes naturales, la vida urbana diversa y las culturas de Australia y Nueva Zelanda. ¿Qué mejor que trabajar recorriendo imponentes ciudades como Wellington y Sydney, o mientras disfrutas de “la ruta de las 90 millas rectas” o del Uluru, uno de los íconos naturales más famosos de la región? La oportunidad para lograr el trabajo de tus sueños ya está aquí.

    Con más de 200 expertos legales, contables, de movilidad y fiscales como socios, Deel permite a cualquier empresa crear, firmar y enviar contratos localizados desde una biblioteca de plantillas.

    Quienes estén interesados pueden obtener más información sobre el puesto en el siguiente link: www.deel.com/dream-job