Etiqueta: gobierno

  • El gobierno como manantial de pobreza

    ¿Qué entiendes por  “gobierno”? Pregunto ya que pocos parecen saber lo que es el gobierno o gobernar; lo cual nos lleva a dejarnos manipular por pérfidos gobernantes. RAE dice que “gobierno” es: “Acción y efecto de gobernar y gobernar es: “Mandar con autoridad o regir algo; y que “mandar” es ordenar. En fin, mientras más busca más me enredo. ¿Verdaderamente queremos ser mandados, regidos, ordenados; o, ¿tal vez saqueados?, que parece ser mejor definición de lo que hacen nuestros gobiernos y gobernantes.

    En fin, ¿qué rayos es el gobierno, que es gobernar y para que queremos gobiernos y gobernantes?

    El ser humano, que es persona, es, ante todo, un ser social, que vive asociado a otros seres humanos, no sólo con fines reproductivos sino de seguridad y prosperidad. Así, vemos que lo prioritario es la seguridad de nuestras vidas, que son propiamente propiedad nuestra. Pero la vida no se puede mantener sin movilidad y labranza, facultades que nos permiten tomar cosas naturales, tal como aire, agua, alimentos y más, transforándolas para acopiar o lograr mejor función en nuestras vidas. Así, apropiadas las cosas del entorno, sin violar lo propio de otras personas, las cosas pasan a ser de nuestra propiedad; vale decir, nos pertenecen, tal como como la misma vida nos pertenece y tenemos el derecho de defender nuestras vidas y pertenencias de quienes, en vez de obtenerlas por la vía del acuerdo pacífico y voluntario, eligen obtenerlas por la vía violenta y confiscatoria.

    Determinados los derechos a lo que es propio de cada persona, debemos considerar las mejores formas de defender esos derechos, y en ello entramos a considerar al estado y sus gobiernos. Pero relativo a la conducción social no está sólo en juego la propiedad sino los medios que, de una u otra forma, facilitan las actividades de apropiación de bienes y servicios; tales como las leyes, los ejércitos, las carreteras, correo, bomberos, la moneda y más. Es entonces que debemos considerar y deliberar en cuanto a la viabilidad e importancia tanto del estado como de sus gobiernos, considerando sus funciones y el alcance o limitaciones de dichas funciones.

    Y he aquí el momento de aclarar que “estado” y “gobierno” no son sinónimos, no son lo mismo sino cosas muy diferentes. El “estado” es la organización de los medios políticos de una nación y, sin embargo, los gobiernos electos no representan a la mayoría del pueblo y por tanto no son el pueblo. Por su parte, los gobiernos del estado son organizaciones políticas que intentan lograr el monopolio del uso de la fuerza y la violencia, y que lo hace de forma confiscatoria, y coercitiva impositiva. Visto así, es eminente que el estado y sus gobiernos deben ser limitados en constitución y de hecho en acción.

    También debemos ver que los gobiernos del estado no son la única forma o herramienta para lograr los propósitos sociales; y, como ejemplo, podemos considerar que la seguridad policial no corresponde únicamente a los gobiernos sino que pueden ser privadas, tal como de hecho en muchos casos lo son, y con mayor efectividad que los organismos centralizados de policía; los cuales se prestan para monopolizar poderes políticos y tal; vale decir, el monopolio del uso de la violencia de grupos entronizados en el poder central, que ha sido en la historia la mayor de todas las inseguridades sociales.

    Entonces, debía quedar muy claro que en Panamá el poder estatal, vertido en sus gobiernos, ha sido utilizado como herramienta de control, abuso y violación de los derechos generales de propiedad y sociedad.

    Pero, lo que no vemos es que en el mundo que ya se nos viene como avalancha, los mercados están logrando su propia libertad por la vía científica, tecnológica e informativa y quienes no lo adviertan están condenados al sepulcro de la caducidad y el fracaso.

  • Nuestro enemigo el gobierno

    Los organismos estatales, es decir, los gobiernos del estado, no son empresas cuyo éxito económico depende de la calidad y del precio del producto que venden, sino de los engaños que pregonan y de su capacidad de robar al segmento productivo de la población. Y no sólo se trata de falsas promesas sino de su capacidad de adoctrinar a una crédula población. Visto así, bien puedo concluir que el gobierno, los gobiernos, desde el momento que rebasan sus funciones y debida dimensión, se vuelven organismos mafiosos que viven del pillaje de la población a la cual dicen servir; es decir, son organismos parasitarios.

    Lo peor es que como los mafiosos gubernamentales saben que su período es corto, estos se esmeran por los grandes y desmedidos proyectos de los cuales pueden sacar tajadas más grandotas; tal como es el caso del Metro de Panamá que es un mamotreto y fiel representación del desgobierno. A ver si me explico.

    La ciudad de Panamá bien podía, a una fracción del costo, resolver sus necesidades de transporte urbano con un auténtico sistema de metrobus, tal como lo hizo Bogotá y no con el mamotreto de Mi Bus que falsamente llaman “metrobus”.

    En USA al metrobus le apodan BRT, o “bus rapid transit”, que traduce a ‘transporte rápido por bus’. Es lo que también llaman un “metro de superficie”, dado que tiene todas las características de un metro soterrado: vías dedicadas, estaciones fijas, boletería por adelantado, horario, capacidad de dar servicio a casi toda la ciudad, etc.; todo lo cual se traduce en transporte rápido con buses. ¿Es eso lo que nos dieron con el Metro y Mi Bus?

    Lo señalado es apenas un atisbo al mamotreto empobrecedor que son nuestras instituciones gubernamentales. Es más, dudo haya una sola autoridad de gobierno en Panamá que sepa lo que es gobernar. Y, si la hay, la excepción confirma la regla.

    Es imposible advertir y entender el sistema feudal que padecemos en Panamá si no sabemos para qué es un gobierno. Ciertamente que los gobiernos no deber gallineros para alimentar zorros. Uno de los que bien lo sintetiza es el candidato a presidente de Argentina Javier Milei: La función gubernamental es velar por la libertad de la persona y de su propiedad. ¡Meto!, pero muy pocos saben lo que es propio de la persona humana.

    En cuanto al sistema empresarial, en buena o gran medida, es parte de la trama de corrupción; ya que quien no entra en la jugada lo aplastan. Y a los que se someten les permiten participar de los banquetes de arroz con pollo. Esta tendencia de dominación no sólo existe en los países sino que ha emigrado a los organismos de política internacional que buscan conformar un estado mundial o gobernación mundial.

    Decir que en Panamá practicamos el capitalismo es ignorancia o embuste. El capital no prospera en gallineros de dónde los zorros alimentan a las gallinas para luego engullírselas. En un sistema capitalista los servicios de agua, luz, escuela, seguridad social, transporte y mucho más no lo manejan los zorros de gallinero sino los ciudadanos a través del mercado.

    Menos mal que ya asoma un destello de luz al final del sombrío túnel de la corrupción centralizada. Ya, ante la magnitud del descaro de corrupción gubernamental la dormida población comienza a despertar; aunque todavía falta mucho por aprender antes de que logremos la capacidad de mudarnos a un sistema de verdadera libertad ciudadana; en la cual cada persona, familia, barrio, ciudad, aprenda a caminar su propio camino y no el camino de los zorros del gallinero.

  • Vuelven las guerras de religión: Un análisis de Guy Sorman

    En su artículo titulado «Vuelven las guerras de religión», publicado en ABC el 16 de octubre de 2023, el autor y analista Guy Sorman plantea una inquietante preocupación sobre el resurgimiento de los conflictos motivados por la religión en todo el mundo. Sorman argumenta que la religión ha vuelto a ocupar un lugar central en numerosos enfrentamientos contemporáneos, lo que desafía la noción de que estos conflictos se deben principalmente a factores ideológicos, nacionalistas o étnicos. Este análisis arroja luz sobre la importancia de comprender la dimensión religiosa en la geopolítica actual y sus implicaciones en la búsqueda de soluciones a los conflictos.

    El artículo de Sorman comienza destacando la perspectiva de grupos como Hamás, que consideran a los judíos como enemigos incluso más allá de los israelíes. Para el autor, las masacres contra civiles llevadas a cabo por estos grupos no son simplemente actos de guerra, sino pogromos antisemitas comparables a los perpetrados en Rusia, Ucrania y la Alemania nazi. Sorman sostiene que los fanatismos religiosos están resurgiendo en diferentes partes del mundo y que es fundamental incorporar esta dimensión en el análisis de los conflictos actuales y futuros.

    El análisis de Sorman nos lleva a través de una serie de ejemplos que resaltan cómo la religión está en el centro de numerosos conflictos contemporáneos. Desde las tensiones en el Sahel africano, donde las guerras enfrentan a musulmanes y animistas que en muchos casos se han convertido al cristianismo, hasta el Oriente Próximo, donde las divisiones religiosas entre chiíes y suníes prevalecen sobre las fronteras nacionales.

    El autor también examina Asia, donde la religión desempeña un papel destacado en la política de China. Además, señala que el cristianismo se ha convertido en una forma de resistencia contra el totalitarismo comunista en este país. En Corea, la religión sigue siendo un marcador distintivo entre el sur, esencialmente cristiano y budista, y el norte, que continúa la tradición confuciana bajo la apariencia de una ideología comunista. Sorman incluso hace un viaje hacia Latinoamérica, donde destaca cómo la progresiva sustitución de la influencia católica por parte de iglesias evangélicas ha influido en cambios políticos importantes, como la elección de Jair Bolsonaro en Brasil.

    Estados Unidos es un caso excepcional en la civilización occidental, ya que sigue siendo una nación donde la religión desempeña un papel masivo. Sorman señala que ir a la iglesia o al templo los domingos es una forma de expresar pertenencia a una comunidad social. Sin embargo, el autor destaca que este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos, ya que las iglesias evangélicas también han influido en la política de Sudamérica. Como ejemplo, menciona que muchas de las personas que asaltaron el Capitolio en enero de 2021 se identificaban como «nacionalistas cristianos».

    El análisis de Sorman concluye que, aunque reconciliar naciones es un desafío, reconciliar religiones es aún más complicado. Sin embargo, el autor destaca que todas las religiones tienen dos caras: una fanática y otra pacífica. Los creyentes tienen la libertad de elegir entre el bien y el mal. Sorman sugiere que tener en cuenta el factor religioso es esencial para comprender mejor los conflictos contemporáneos y puede contribuir a encontrar soluciones que busquen la paz en un mundo donde las guerras de religión parecen estar resurgiendo.

    En un momento en el que la geopolítica global se encuentra en constante evolución y los conflictos pueden tener múltiples causas, el análisis de Sorman nos recuerda que la religión sigue siendo un factor poderoso que influye en la toma de decisiones y en la forma en que las personas y las naciones se relacionan entre sí. Este llamado a la reflexión sobre la importancia de entender la dimensión religiosa en los conflictos actuales es relevante y puede ayudarnos a abordar de manera más efectiva los desafíos de un mundo cada vez más interconectado y diverso.

  • Los mercaderes de escándalo

    Mateo 18:7 – ¡Ay a la persona por intermedio o acción de la cual deviene el escándalo! Si por la vía de la mano, o del pie escandaliza, mejor es cortarlo y desecharlo. Dicho en idioma más común hoy día: Quien, en puestos gubernamentales de jurisdicción y mando que por sus actos u omisiones, produce escándalo justo sería que fuesen defenestrados.

    Para entender la sentencia bíblica señalada primero debemos conocer el vocablo “escándalo”, el cual hoy día ha perdido su sentido original y brutal. El origen o etimología viene del latín scandälum, que originalmente era el escollo o piedra marítima de poca profundidad con la cual encallaban las embarcaciones y naufragaban. El término luego fue tomado para referirse metafóricamente como toda cosa, acto o conducta que hace caer en el mal a otros; es el dar mal o pervertido ejemplo.

    A dónde voy con este escrito es a denunciar el escándalo horroroso y latente que está omnipresente en nuestra gobernanza parasitaria que yo he apodado el “regalierno”. Pero el asunto no se limita al saqueo de la cosa pública sino al desgobierno; ese que tuerce la realidad convirtiéndose en el escándalo o escollo que conduce a la población al zozobro moral y socioeconómico.

    Hablo de una variedad de actuaciones inmorales que involucran el dar ventajas especiales a personas, empresas y otras organizaciones, tal como las sindicales que trastocan por completo la función de los gobiernos del estado. Ello no es cosa nueva, pero lo que sí es nuevo está en la conjunción del momento histórico de la singularidad que se produce en un mundo que ha llegado a su punto de inflexión; es decir, de cambios tan acelerados y dramáticos que cambiarán por completo el mundo tal y como lo hemos conocido.

    La acción escandalosa, esa que corrompe al pueblo, es muy variada en sus razones que en algunos casos son meramente un comportamiento de ineptitud; pero, en otros casos se trata de malevolencia que llega a lo diabólico. Tal sería el haber afectado el pensamiento de la población a tal grado y en tal desviación que una mayoría entrega a los gobernantes funciones que no son propias a las del gobierno sino de la comunidad; tal sería los servicios de transporte, agua, electricidad, salud, educación y tantos otros.

    En tal grado de tergiversación de la realidad los mercaderes del escándalo, vale decir, los prostituidos gobernantes y sus huestes de funcionarios parásitos, se vuelven diccionarios de la Babel, torciendo las palabras, frases e ideas hacia el mal y lo absurdo. Así, vemos desde la misma Constitución el uso de frases como: el “interés social, justicia social, deberes sociales, leyes sociales, defensa social, seguridad social, previsión social, mejoramiento social, etc. El término “social” aparece en más de 60 frases de la Constitución; pero en ningún momento lo llegan a definir, dejando dicha definición al arbitrio de los escandalosos de turno.

    Consabido es o debe ser que la mayor función constitucional del Estado es limitar el poder gubernamental; el cual, por su misma naturaleza tiende a corromperse en proporción al tamaño del gobierno. Típicamente, a medida que los gobiernos crecen más allá de sus legítimas funciones, el escándalo se vuelve la norma; tornándose en el instrumento que todos quieren aprovechar para sus fines personales.

    Hoy son tantas las piedras de escándalo, tal como la palabra “público”, usada para justificar prácticamente lo que sea; tal como lo absurdo de llamar “educación pública” al monopolio de adoctrinamiento estatal que poco o nada educa.

    La única función propia del estado es la defensa de los derechos de la persona.

  • Los productores de mendicidad

    La mendicidad es la acción de mendingar y quienes se dedican a producir mendigos son los gobernantes ineficientes y deshonesto o que siguen fines no loables. Pero… ¿cómo es que los malos gobernantes promueven el comportamiento mendaz? Lo promueven metiendo al gobierno en todo lo que no corresponde a una buena gobernanza. Han acostumbrado a la población a creer que todas las cosas que hacen nuestros gobiernos son propias de la gobernanza. Mendigos son los que viven a costillas de otros, aportando poco a nada a cambio. Pedir a los politicastros que provean… eeeh… de todo: trabajo, jamones, salarios mínimos, vivienda, salud, seguridad social, días libres, carnavales, ¡agua, agua!, descuentos, transporte, y tal vez el novio o la novia, es mendicidad.

    Y ¡por supuesto! que los burrócratas gubernamentales se desviven por crear una burrocracia o regalierno que promueve pedigüeños que pagan con votos. Entre las perversidades que todo ello promueve está el arrebatar al productivo para dar al improductivo y, de paso, van dañando la actividad empresarial de la cual todos dependemos.

    Visto así, los impuestos se convierten en un régimen de caridad compulsoria; aunque, si le dices a funcionarios y otros que reciben gracias del gobierno, que son mendaces, seguro se disgustarán; más que nada debido a que el regalierno se ha convertido en práctica común, a punto que ha llegado a ser cosa “normal”. O peor, que tienen ‘derecho’ a que les den. Que el empresario es un privilegiado que debe ser esquilmado para mantener a los mendaces consuetudinarios.

    En otras palabras, nuestros gobiernos se han convertido en maquinarias que producen mendicidad, a punto que la misma se convierte en potable; o “normal”. Como ya podrá ver quien quiere ver, estamos ante una dicotomía moral; en dónde se desalienta al productivo y promueve al parásito. Y peor aún es que todo ello va produciendo más y más mendigos que respaldan a los politicastros.

    ¿Cuántos panameños cuestionan o ven mal la mayoría de las actividades en que están metidos los gobiernos desde los servicios de agua hasta la repartición de jamones?

    A todo eso y por otro lado, si nos fijamos, veremos que toda la mala práctica señalada tiene otros efectos colaterales perversos; tal es el caso de que la buena caridad, esa que es personal y no politiquera, promueve la productividad, mientras que la mala caridad centralista tiene efectos nefastos en la productividad y el bienestar del país.

    Aunque no lo sepan, la mayoría de los panameños son empresarios que por naturaleza humana son caritativos con su prójimo; es decir, con quienes conoce porque están “próximos” a ellos y viven sus penurias. La destrucción de está verdadera caridad es una barbaridad. El “normalizar” el confisca, parte y reparte por parte de politicastros a punto de que dicho malandar sea “normal”, va aumentando o degradando esa esencial autoestima de cada persona; ya que, a fin de cuentas, no son tan ingenuos como para no ver que son mendigos.

    La auténtica caridad no crea dependencia y así deja espacio para que las personas necesitadas lleguen a mejorar su situación. En general, la caridad siempre, en alguna medida, es degradante; pero lo es mucho más cuando no sólo es falsa sino que viene de parte de quienes suponen dirigir la nación.

    En fin, son tantos los que acusan que los intercambios del mercado, esos que se hacen en libertad, y no con descuentos obligados y controles de precio y tal, son tildados de sacar ventaja a los que menos tienen; ¿acaso son tan ciegos que no ven la perversidad del regalierno?

  • Cuando los bomberos incendian

    Como es bien sabido una de las novelas más conocidas de Ray Bradbury titulada Farenheit 451 se ocupa de una sociedad del futuro donde los libros estarán prohibidos y los bomberos -los comisarios del conocimiento- tienen a su cargo la misión criminal de quemar a su paso todas las obras que estén a su alcance, es decir la bestialidad contracultural llevada al extremo.

    La novela de marras relata lo ocurrido con un bombero arrepentido que se une a las fuerzas de la resistencia, pero en el mundo real se piensa que solo en el régimen nazi y en el comunista del pasado han sucedido estos hechos aberrantes de la censura más brutal. No es así, no solo en los regímenes totalitarios de hoy se sucede con más o menos desparpajo la acción de la policía de pensamiento sino en lugares que se dicen parte del mundo libre se llevan a cabo episodios de muy diversas maneras de censura encubierta y no tan encubierta vía restricciones a la libertad de prensa.

    Pero en esta nota periodística quisiera mantenerme en el eje central de la trama que nos presenta Bradbury: bomberos que incendian. Eso es precisamente lo que tiene lugar cuando asumen gobiernos cuya misión consiste en garantizar y proteger derechos de los gobernados pero henos aquí que los conculcan, los atropellan, los barren aunque pretendan disfrazar las medidas con cosméticas varias para engañar a incautos. Pero falsos bomberos que en verdad incendian, vaya paradoja macabra.

    Como se ha dicho una y otra vez los pronosticadores que más han acertado con los sucesos del futuro son los Julio Verne de antes y de ahora. Aldous Huxley en su memorable Mundo feliz revisitado constituye otro caso sobresaliente donde el autor reexamina su obra original de 1932 y corrige algunos conceptos clave y publica en 1958 esta nueva versión que resulta extraordinaria excepto su preocupación sobre el exceso de población planetaria con que abre su libro.

    Me detengo un minuto en este aspecto inicial para luego zambullirme en otros de sus lados muy fértiles por cierto. Ya Malthus había escarbado y advertido sobre el asunto de la llamada sobrepoblación lo cual fue actualizado por el Club de Roma. Ambas posiciones erradas son refutadas por la experiencia de crecimientos vegetativos inmensos y simultáneamente mejoras notables en el nivel de vida, lo cual ilustra del mejor modo Thomas Sowell. Este último autor invita a considerar un ejercicio muy ilustrativo que llevó a cabo en los 70: tomar toda la población del orbe y dividirla por cuatro para acercarse a una familia tipo y colocarla en la imaginación en el estado de Texas lo cual daba como resultado 650 metros cuadrados por familia que es el equivalente del espacio habitacional de una familia tipo en Estados Unidos. También muestra que Somalía y Estados Unidos tienen la misma densidad poblacional, igual que ocurre con Calcuta y Manhattan. Esta gimnasia la realiza Sowell para demostrar que el problema no es de sobrepoblación sino de marcos institucionales que en unos casos conducen a la pobreza y en otros a la prosperidad. Agregamos nosotros al margen que las características en general de las estadísticas poblacionales ponen de manifiesto una caída en el crecimiento con lo que aparece un envejecimiento con los consiguientes problemas agudos que ponen aun más al descubierto la trampa de los sistemas de inseguridad antisocial basados en procedimientos que no se necesita ser un actuario para descubrir la encerrona y la necesidad de abandonar los sistemas de reparto quebrados para recostarse en los de capitalización.

    Pero dejemos estas disquisiciones respecto a los andamiajes poblacionales para ir a las reflexiones de Huxley en línea con la trama de Bradbury. En primer lugar, el espanto que se traduce en los consejos de “ajustarse a los demás” lo cual destruye la individualidad que es lo más preciado y característico del ser humano. En lugar de estimular lo distinto, lo creativo, lo diferente se aplasta al ser humano insistiendo que la nivelación es constructiva, repitiendo como loros que la uniformidad y la igualación es la meta con lo que se convierte a lo humano en animalismo. Escribe Huxley que “cuando se subordina los fines a los medios aparecen los Hitler y Stalin” y concluye en este apartado que debe estarse muy alerta y prevenidos con los ingenieros sociales que pretenden imponer desde el poder sus esquemas.

    Mantiene este pensador que las muchedumbres son peligrosas ya que “son caóticas puesto que no tienen propósitos propios y son incapaces de nada excepto de acciones inteligentes y pensamiento realista. Reunidas en asambleas la gente pierde su capacidad de razonar de elección moral. Se sugestionan fácilmente a un punto que dejan de lado juicios personales y voluntad propia. Son sensibles a la propaganda, a los slogans vacíos y alas sobresimplificaciones.” Es por ello que destaca la importancia decisiva de la lectura que es una faena privada y no colectiva que requiere silencio y concentración.

    Este es el cuadro de situación que permite que afloren los demagogos, es decir “la imbecilidad moral” que convierten a los súbditos en cosas que hay que manipular a costa de ellos mismos. Los cánticos, las marchas y los gritos sofocan todo indicio de razonabilidad.

    Todos nosotros, dice Huxley, decimos que “queremos la paz y la libertad pero muy pocos de nosotros mostramos entusiasmo por los pensamientos, los sentimientos y las acciones que conducen a la paz y la libertad. También se dice que se rechaza la guerra y la tiranía pero son muchos los que se regocijan con las ideas, sentimientos y acciones que conducen a la guerra y a la tiranía. Las mayores tonteras que avergonzarían a cualquiera que las escribiera o dicha puede ser cantada y coreada” en grupos vociferantes puesto que “el propio gobierno está en relación inversa a los números” en cuyo contexto “los grandes temas del día deben ser tratados a lo más en cinco minutos” ya que “el método para vender a los candidatos políticos como si fueran desodorantes”.

    Y viene luego el clímax del libro con el adoctrinamiento en lugar de la educación y en última instancia la invención de químicos que haga dóciles a la gente. En este sentido el Gran Hermano de Orwell -Eric Blair pues lo orwelliano era un pseudónimo- muestra el horror de la bota totalitaria pero la trama de Huxley va más allá y sugiere la ayuda de químicos que darán la sensación de felicidad como cobertura para imponer los caprichos del aparato estatal. En otros términos si bien es horrendo el cuadro orwelliano de los abusos del poder político esto que sugiere Huxley es mucho peor pues son las personas las que pedirían ser esclavizadas no solo vía los químicos sino a través del uso desaprensivo y temerario de herramientas tecnológicas para el control y el vaciamiento de todo vestigio humano.

    Para dejar de lado a Huxley no puedo resistir la tentación de reiterar una vez más una de las conclusiones vitales de este pensador de fuste. Escribe en Ends and Means que “En mayor o menor medida, entonces, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de de gobernantes corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de gobernados corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable.”

    Entonces el asunto radica en fortalecer la educación que remite a la trasmisión del valor central del respeto recíproco y en el plano político debemos abrir debates al efecto de introducir nuevos límites al poder porque lo que viene ocurriendo es que se naturalizan avasallamientos a las libertades que conducen a los peores resultados, especialmente para los más vulnerables. Tenemos que repensar las salvaguardas del sistema para no ser ahogados en mares embravecidos que no nos darán tregua a menos que encontremos los botes salvavidas.

    Es muy pertinente referirnos a cuatro opiniones de muy distintas épocas para ilustrar el tema del abuso del poder en el contexto de la falsificación de la democracia. En primer lugar en la antigüedad el tribuno Cicerón: “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre de pueblo”. En segundo lugar el padre de la Constitución estadounidense James Madison que diferencia una facción de un partido político: “Por una facción entiendo un número de ciudadanos, sea mayoría no minoría, a los que guía el impulso, la pasión o los intereses comunes en dirección al conculcamiento de los derechos de otros ciudadanos”. En tercer lugar el decimonónico Herbert Spencer: “La gran superstición política del pasado era el derecho divino de los reyes. La gran superstición política del presente es el derecho divino de los parlamentos”, Y por último el contemporáneo Bertrand de Jouvenel: “Para proclamar la soberanía de cada uno sobre sí mismo es preciso que cada miembro de la sociedad tenga un dominio propio en donde sea su propio señor […] La soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción y es una ficción que a la larga no puede ser más que destructora de las libertades individuales.”

    Los bomberos que incendian no debieran ser tolerados, de lo contrario terminamos como vaticinó Algernon Sidney -el precursor de John Locke- ”unos pocos tienen coronas sobre sus cabezas mientras que todos los demás tienen monturas sobre sus espaldas”.

    Antes he apuntado que Leonard E. Read subrayaba su admiración a los Padres Fundadores en Estados Unidos pero escribió que se equivocaron al recurrir a una expresión que venía de larga data y es “gobierno” ya que significa mandar y dirigir y concluía que cada uno debe hacer eso con su persona, “lo contrario es el mismo desacierto que llamarlo gerente general al guardián de una empresa”. Efectivamente, “gobierno” deriva del verbo latino “gubernare” que es “controlar” que remite al sustantivo “mens” que aplica en última instancia al control de la mente. En base a eso es que uno de mis libros lleva el título Hacia el autogobierno publicado en Buenos Aires, por EMECÉ en 1993 con prólogo del premio Nobel en economía, James M. Buchanan. En realidad para ser precisos el monopolio de la fuerza debiera denominarse Agencia de Seguridad, Agencia de Justicia o equivalentes, precisamente dos responsabilidades que en gran medida se eluden para encarar otras actividades que son impropias de un sistema republicano. Sin duda que mucho más importante que la cuestión semántica es la dimensión deformada y sobredimensionada del aparato estatal cualquiera sea la denominación que adopte.

    Cierro este texto con una referencia autobiográfica que remite a cinco pensamientos que me resultan decisivos para calibrar una buena vida y para defenderse de los falsos bomberos que pretenden incendiar. El primero es de William Faulkner: “Nunca hay que estar satisfecho con lo que se hace. Nunca es tan bueno como podría serlo. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que es posible hacer. No hay que preocuparse simplemente por ser mejores que los contemporáneos o que los predecesores. Hay que tratar de ser mejor que uno mismo”. Segundo Kim Bassinger para eliminar la soberbia: “Si lo quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, que se vincula con la reflexión de Viktor Frankl que puede aparecer como contrapuesta pero que bien mirada es complementaria para alimentar proyectos sin cerrazones mentales y consecuentes dogmatismos: “No dejes que lo que es alcance a lo que debe ser”. Cuarto, Rosa Montero como proyecto de epitafio: “Nunca se conformó con lo que sabía”. Y por último una autodefinición que me recuerda a una producción cinematográfica en la que Jack Nicholson era su protagonista que hacía de psicólogo que reunía a un grupo y les pedía a cada uno que se defina a sí mismo. Cuando habló el primero comenzó a recitar su curriculum a lo que Nicholson interrumpe para aclararle que no pidió saber qué hace cada uno sino quien es, lo cual es un ejercicio muy fértil. En esta línea argumental, Inés Berton transmitió una autodefinición con la que me siento identificado: “Soy una persona-esponja puesto que absorbo mucho y pretendo entregar mucho”.

  • Brasil lanza una red blockchain gubernamental para rastrear los gastos públicos

    Brasil está aprovechando la naturaleza descentralizada de la tecnología blockchain, apuntando a combatir la corrupción en el gasto público. Este es el esfuerzo más amplio realizado hasta la fecha en el país para integrar la tecnología blockchain en la administración pública.

    Este pasado lunes, la Red Brasileña de Blockchain (RBB) fue lanzada formalmente por la oficina nacional de auditoría (TCU) de Brasil y el banco de desarrollo de Brasil (BNDES) para ponerla a disposición de otros organismos del sector público y brindar así servicios gubernamentales eficientes a los ciudadanos. Aunque inicialmente la cadena de bloques se utilizará para prevenir el fraude y la corrupción en el sector público, las organizaciones tienen en mente ideas innovadoras, incluido el potencial para interactuar con los ciudadanos en el metaverso.

    La naturaleza incorruptible de la tecnología blockchain es un arma de doble filo para muchos funcionarios y políticos, ya que facilita la exposición inmediata de cualquier tipo de corrupción, malversación de fondos o actividades ilegales que TCU quiere prevenir.

    Esto es parte de los esfuerzos más amplios del país para integrar la tecnología blockchain en la administración pública para un flujo de trabajo más eficiente y transparente. Esto va más allá de regular las criptomonedas desde un punto de vista financiero, que también es el foco de atención de muchos legisladores del país.

    Este lanzamiento, que también contó con la asistencia del Tribunal de Cuentas de la Unión, sirve para convocar a más instituciones a adherirse a este proyecto, que pretende tener listas sus primeras aplicaciones para 2023.

    La presidenta del TCU de la Uniam, Ana Arraes, afirmó que la iniciativa de utilizar la tecnología blockchain fue impulsada durante el segundo semestre de 2019. Agregó además que ésta ha llegado a lo más alto de las discusiones gubernamentales por sus beneficios durante el proceso de auditoría de datos públicos. Arraes también agregó que “el uso de la tecnología blockchain es ampliamente discutido porque permite una mayor protección, transparencia e integridad en el almacenamiento de información en bases de datos públicas para permitir la auditabilidad de los datos colocados”.

    El gerente del Área de Tecnología de la Información de BNDES, Joao Alexandre Lopes, señaló que una vez que el proyecto esté finalizado y oficializado, será el primer paso para una mayor adopción de blockchain en otras iniciativas que beneficiarán al público.

    En América Latina, el uso de la tecnología blockchain dentro de las instituciones públicas se ha propuesto en reiteradas ocasiones y ya se ha implementado en países como Colombia, Perú y Argentina, donde los ciudadanos pueden auditar algunas actividades estatales.

    A fines de 2021, Colombia anunció el desarrollo de un proyecto piloto con tecnología blockchain para combatir la corrupción que tuvo una duración aproximada de 3 meses. Sin embargo, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MINTIC) no ha publicado información oficial sobre el avance o estado actual del proyecto.

    Asimismo, Perú está utilizando la tecnología blockchain como parte de un proyecto para mejorar la trazabilidad de los contratos públicos lanzada en 2019. Perú se unió a LACChain para formar una red blockchain enfocada en servir como campo de pruebas para el desarrollo de modelos de identidad digital (ID) y soluciones de trazabilidad en las que confiar. Posteriormente, las empresas crearán aplicaciones con tecnología blockchain para ayudarlas a ser más eficientes o resolver problemas en su entorno.

  • El gobierno no existe para gobernar ni menos economizar, sino controlar

    En Panamá, lo mismo que muchos otros países, los gobiernos no existen para gobernar y mucho menos para economizar; es decir, ahorrar, sino para controlar el gallinero y así poder merendar huevos y comer gallinas. Desafortunadamente muchos desconocen la importancia del ahorro y lo dañino del despilfarro.

    La función propia y esencial de gobierno es ser: ¿arbitro y no jugador? Cuando el gobernante pasa de se árbitro y también patea la bola se pone en marcha una marejada decadente; tal como lo que estamos viendo en nuestro patio hoy día. E, igual que no hay peor pedófilo que el cura, no hay peor maleante que la autoridad política prostituida.

    En la finca del rey de España, conocida como Castilla de Oro, el “gobernador” no era sino el mayordomo de su majestad; ordenado a ser vehículo de recolección y envío de riquezas al monarca. Y quien cobra, parte y reparte, se queda con la mejor parte.

    Desde entonces, muy poco ha cambiado, y más bien se fue perfeccionando el sistema de pillaje y rapiña. Hoy día, con los adelantos en las comunicaciones, que todo sale a la luz, lo único que ha cambiado es que los mayordomos del rey han perdido la vergüenza y han convertido la ley en instrumento del pillaje y a la justicia en injusticia.

    ¿Cuál es el remedio, y cómo podemos economizar y lograr convertir a la población en creadores de riqueza y no en consumidores de pobreza? Lo primero, es tener claro que la pobreza es la condición natural de la persona humana, esa que llega al mundo desnuda de toda capacidad productiva; lo cual no cambia sino gracias a la relación social de la familia sana, del barrio y así hasta llegar al arbitraje gubernamental. Pero, si el pueblo no entiende que la autoridad no es jugador sino árbitro, no hay cura.

    En tal orden de cosas, la función de la familia está en tener sumo cuidado de no limitar el desarrollo de sus hijos, igual que el gobierno no debe limitar el desarrollo del pueblo soberano para disponer de uno servil. El ciudadano no es súbdito al cual hay que poner máscaras y clavar vacunas y tal; ya que cuando hemos llegado a tal grado de cosas estamos perdidos.

    Para freír un huevo no se requieren cien cocineras; y, para gobernar a Panamá no se requieren 360,000 funcionarios, pues con unos 5,000 basta y sobra. ¿No lo crees? Eso es economizar y es trágico que para entender ésto tengamos que esperar la destrucción del país.

    Más del 90% de lo que hoy hace el gobierno no le corresponde. Cosas como la salud, educación, el MOP, IDAAN, etc. Bien haríamos en privatizar cosas como las carreteras, el sistema de justicia y la policía; o, al menos, volverla municipal; para economizar, pero también despejar la posibilidad de otra dictadura militar. ¡Ha!, y antes que se me olvide, no necesitamos más diputados que el número de provincias que tenemos. ¿Se imaginan el ahorro, no sólo en dinero sino en chifladuras y pillaje?

    En fin, si el pueblo no puede reunirse libremente en la plaza, a interactuar, vender, comprar, platicar, bailar o lo que sea, no habrá prosperidad. En la realidad actual, el pueblo se siente cómodo en su condición sumisa y servil; una realidad que está inscrita en el Génesis. Una población que se siente cómoda en los subsidios, en los retenes, cateos, o peor, en el “robó, pero dio al pueblo”, no tiene futuro. Es una realidad ilustrada en el Rey de los Anillos, de Frodo y los suyos que se sentían protegidos en su pueblo, cuando el mundo entero se estaba despedazando.

    ¿Por qué creen que tantos en Latinoamérica escapan hacia el odiado monstruo colonizador de los EE.UU.? Emigran en busca de libertad y oportunidad. Escapan de Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros sistemas opresores. Escapan porque buscan ser dueños de sus vidas.

    Y, en Panamá se promueve una falaz economía redistributiva; ya que en el confisca, parte y reparte el corrupto se lleva la mejor parte. A fin de cuentas, el gobierno compite con la empresa privada, con la ventaja que, si administra mal y no satisface a sus clientes, no quiebran sino el pueblo.

  • Tecnología blockchain para luchar contra la corrupción en Perú

    Perú podría comenzar a utilizar la tecnología blockchain para luchar contra la corrupción a nivel gubernamental. Esta hecho ocurre pocas semanas después de la noticia del suicidio del ex presidente del país, Alan García. Días después, otro ex presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, fue sentenciado a tres años de prisión por el mismo esquema de corrupción que involucra a la constructora brasileña Odebrecht. Aunque los países desarrollados no están considerando de momento la tecnología blockchain para reducir la corrupción en sus países, los latinoamericanos parecen estar comenzando a implementar diferentes sistemas de tecnología de contabilidad distribuida (DLT) para reducir la corrupción.

    Así, el gobierno de Perú anunció recientemente que se había asociado con la startup de blockchain Stamping.io y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para construir un sistema de contratación por acuerdos totalmente transparentes. Esto permitiría que los procesos se almacenaran y procesaran completamente a través de un libro mayor inmutable. La idea es crear un sistema de verificación para los contratos gubernamentales que sea inmune a la manipulación de datos, las entregas y recepciones no autorizadas, o cualquier otro procedimiento fraudulento que pueda otorgar un contrato a una entidad sin la documentación adecuada.

    Además, la startup de blockchain ha creado una plataforma que registrará los pedidos de compras y licitaciones de PerúCompras, la agencia gubernamental que regula las compras electrónicas en el país, en la cadena de bloques de la cadena LAC. LAC-Chain es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se creó para promover un ecosistema de cadena de bloques en América Latina y el Caribe. Cuenta con una red de nodos basada en Quorum, un protocolo de código abierto desarrollado por JPMorgan con tecnología Ethereum. Los nodos permitidos serán verificables utilizando el sitio web Stamping.io. El cofundador de esta compañía, José Zárate Sousa, explicó que ya está mostrando signos de un crecimiento muy rápido. Hay algunos días en los que registra más de 500 y 1.000 pedidos. Por lo tanto, LAC-Chain podría convertirse en una de las redes de blockchain más grandes y activas de la región.

    Desde que la noticia comenzó a difundirse por todo el país, el interés en la cadena de bloques entre las empresas locales ha aumentado. Más allá de una herramienta para combatir la corrupción, las empresas locales pueden verse atraídas por la capacidad de la tecnología para mejorar la eficiencia en los procesos administrativos. Por lo que hay otros efectos positivos además de reducir la corrupción. Será posible aumentar la eficiencia y reducir los costos del proceso administrativo en su conjunto. Se espera que los tiempos de procesamiento se reduzcan en un 80%.

    La firma también está tratando de llegar a nuevos mercados en la región, incluidos Chile, Ecuador y Colombia, por lo que esta tecnología pronto podría estar expandiéndose en toda la región y podría ayudar a estos países a mejorar sus procesos y eficiencia. Mientras tanto, también en Argentina, la tecnología blockchain ya la ha adoptado la Provincia de Córdoba para aumentar la eficiencia del gobierno y reducir la burocracia.