Etiqueta: gobierno

  • La riqueza la produce el empresario, no el desgobierno

    La riqueza la produce el empresario, no el desgobierno

    Si cada día el dinero en tus bolsillos compra menos, ello, en buena medida, se debe al desgobierno. ¿Y a qué me refiero con “desgobierno”? No sólo a la robadera de los fondos públicos sino a su mal uso; ese que los malos políticos llaman “inversión” y que, en realidad, más a menudo de lo imaginado, no sólo es despilfarro sino “artilugio”, palabra que significa el arete del engaño, el llanto fingido y la trampa. Y lo peor es que gran parte de la población está convencida de que los “empresarios” son los malos de la película; y sí, hay empresarios malévolos que se hace amiguitos en el delito con torcidos gobernantes, pero la generalización es cosa mala. Imagínense, decir que ser empresario es malo nos deja varados en el desierto de una población con patología parasitaria.

    ¿Cómo fue que en tantos países los gobiernos se corrompieron? Para asomarnos a esa triste realidad, veamos el caso de los EE.UU., que, a pesar de ser el país más desarrollado del mundo también tiene sus gravísimos problemas de desgobierno y corrupción. Y cuando digo “desgobierno” no me refiero nada más al gobierno federal en Washington sino a los gobiernos de los estados o países con conforman la unión de Estados Unidos, esa que tantos ven como un país cuando en realidad son 50 países unidos en confederación.

    En épocas que se llevó el tiempo, el dinero no era papelitos de colores con numeritos pintados; los medios de intercambio eran cosas que tenían precio propio, tal como el oro, plata, cacao, café, sal o hasta la hija hermosa. Pero, en cierto momento los gobiernos comenzaron a apoderarse de los medios de intercambio, llamándole “dinero” a papelitos de color. Recuerdo cuando niño, que los dólares tenían una leyenda que decía “veinte dólares redimibles en oro”; oro que, supuestamente estaba guardadito en Fort Nox… ¡ja!

    En el caso de los EE.UU., el presidente Franklin Delano Roosevelt, que asumió la presidencia en 1933 y duró hasta 1945, sirviendo 4 períodos presidenciales en 12 años. Para muchos fue una maravilla de presidente, pero… otros cuentan que su política del “New Deal” o nuevo acuerdo o, diría yo, “nuevo enredo”, que supuestamente fue para combatir la crisis económica de esa época. La IA o AI dice que FDR creo 69 oficinas o agencias gubernamentales nuevas; yo he leído que llegaron a más de 100; entre ellas, Fanny Mae que llegó a ser la causa del desastre económico del 2008 del cual aún no hemos visto el último capítulo. Lo cierto es que hoy día la inflación la producen los gobiernos imprimiendo papelitos e interviniendo en asuntos ciudadanos que no son propios de la buena gobernanza. Lo deleznable es que hay muchos que culpan al empresario insaciable.

    El secreto básico de una economía descansa sobre la productividad, la oferta que crea demanda y no al revés, como muchos lo pintan. La oferta o producción, productividad, depende de una población educada con cultura de emprendimiento y no de servilismo y dependencia de un “robó pero lo dio al pueblo”. Si hoy fuésemos a comprar la casa o el carro pagando con vacas, les aseguro que quien vende la casa o el carro le miraría los colmillos al caballo. Lastimosamente hoy, no le miramos nada bien los colmillos a los zorros del gallinero. Más aún, votamos por los que tienen los colmillos más grandotes.

    Lástima que hoy ni el NODUCA, las iglesias ni casi nadie enseña economía; es decir la realidad del comportamiento humano. O, enseñan una economía chueca, tal como la keynesiana.

  • El Engaño Semántico

    El Engaño Semántico

    Tal como he señalado en múltiples artículos pasados, la batalla del convencimiento comienza con la “semántica”; es decir, el laca-laca y el torcimiento del significado de las palabras. La semántica estudia la psicología del lenguaje o el dar a entender; pero, lastimosamente, así como el buen uso de la semántica nos ayuda a entender, su mal uso sirve para enredar y engañar y… los politicastros se han vuelto expertos en el engaño semántico, a tal grado que hoy se habla de “terrorismo semántico”. Qué en este artículo lo conjugo con el tema económico y a desenmascarar uno de los mayores engaños de la política como medio del asalto a los bienes y el bienestar del pueblo.

    Otra curiosidad del tema que abordo es como cada comunidad tiene sus propias variantes del torcimiento del leguaje y la palabra; tal como en Panamá en dónde hemos llamado “metrobus” a lo que no es tal o subsidios a lo que no subsidia y; en ello surge la pregunta: ¿Eso se hizo por ignorancia o por diseño o engaño trapichero?

    Un familiar nos comentaba de lo difícil que se ha vuelto comprar una casa debido a la elevación de los precios. Pero… ¿Cuál es la realidad subyacente, acaso es que quienes venden quieren más ganancia o… será que existen otros factores que no vemos? La politiquería marxista, tal como nos dice Carlos Boix en un artículo en el Instituto Mises, le encanta torcer la realidad para adelantar su psicosis centralista; y nos cuenta que en los EE.UU. usan el engaño semántico de “crisis de Asequibilidad”, lo que se presta para toda la tergiversación política que apunta a resolver las elecciones, pero no la adquisición de tu casa. Y Boix también nos llama la atención al mal suso del vocablo “crisis”.

    A fin de cuenta el propósito de los pérfidos politiqueros está en el intervencionismo; ya que si no están en el sancocho no están en nada. Que, si los diablos rojos eran un desastre, ¿realmente crees que de Diablos Rojos a Tio Gobierno, alias políticos, era y es la solución? ¿Tienes idea de cuánto se han robado los últimos gobiernos y lo que ello implica económicamente para todos? Y, nuevamente en ello Boix hace la pregunta magistral que la paso yo en paráfrasis: el gobierno habla de resolver los problemas, que en muchos o todos los casos fueron creados por corrupta gobernanza, pero a la misma vez siguen pariendo políticas que en vez de resolver lo empeoran todo.

    Las “soluciones” del pasado en los EE.UU. para posibilitar la tenencia de tu casa fueron cosas como que el gobierno se convirtiese en ‘prestatario de última instancia’, lo cual se hizo a través de: la creación de Fanny Mae y Fredy Mac.; y bajando las tasas de intereses de forma ficticia, con lo que crearon el desastre económico del 2008, que persiste hasta hoy y va en aumento; ya que las tasas intereses ficticiamente bajos crean empresas endebles. Y, ni hablar de la ruma de subsidios que no son tal.

    A fin de cuentas, el verdadero problema no es económico sino uno de engaño político gubernamental; en que los EE.UU. comienza con una inflación creada por los gobiernos para robar al pueblo y en Panamá con otra cantidad de políticas ñames o tuberculosas que no son más que un asqueroso engaño para robar. Y, tristemente, los pocos gobernantes intentan corregir se los traga el sistema.

    Y me gusta como Boix termina su artículo aconsejando que despertemos al engaño semántico gubernamental y usemos bien las palabras pues así le paramos el relajo a las mafias políticas.

  • El Mercado y el Gobierno en el Cuadrilátero

    El pugilato entre la libertad de mercado y el control gubernamental político es un tema muy poco abordado en los medios informativos, lo cual es sumamente lastimoso ya que en ello bien puede depender la pobreza o riqueza de una nación. Y, para entrarle al tema, examinemos lo que es y no es el orden; particularmente el orden social que trae progreso real. El reto está en saber lo que es el verdadero orden social y no el desorden imperante que se sufre en tantos países, incluyendo Panamá.

    El elemento clave del buen orden está en una sana interrelación entre las personas; más específicamente en la familia. El mal se presenta y crece cuando gobernantes soberbios pretenden imponer un orden social que no parte desde la base que es la familia, el barrio; en fin, de abajo para arriba y no al revés. Dictar a la población cómo deben actuar es promover el desorden; ya que en adelante la gente se convierte en marionetas de las castas… ¡Uy!, no quiero llamarles “gobernantes” ya que eso no es gobernar.

    ¿Crees que ordenar descuentos, salarios mínimos o tantas otras disposiciones legales de ley positiva? Es decir, la ley que te ordena a proceder como quieren los políticos, que es muy diferente a la ley negativa; vale decir, la ley que te prohíbe el verdadero desorden, tal como: matar, robar, golpear, orinar en media calle y tal.

    El reto es que sepamos distinguir qué clase de leyes producen un buen orden social y cuáles no. Cuando el restaurante quiebra por tantos descuentos a jubilados ¿acaso eso promueve buen orden y desarrollo? ¿Cómo pueden buenos empresarios dirigir la barca de su negocio cuando los politicastros le están metiendo la mano en el timón?

    Espero que ya vaya el lector dándose cuenta de lo difícil que es diferenciar entre el orden y el desorden. Henry Adams sentenció que “el caos era la ley de la naturaleza; y el orden era el sueño del hombre.” O… veamos el mundo, ¿crees que Dios lo creo todo ordenadito? No, lo creo para que nosotros lo ordenáramos. ¿Qué gracia habría sido una Creación en la cual todo estaba ordenadito desde el Palacio Celestial?

    Para mí existe orden cuando la gente puede intercambiar productos y servicios sin tener metido al politiquero. Pero cuando la ley te dice que el gobierno puede intervenir en toda empresa, tal como lo dice la constitución de Panamá, ¿crees ese ordenamiento es orden? Y regresando el “cuadrilátero” del título de este escrito, ¿te imaginas lo que sería el box si los políticos se meten al ring a dar órdenes a los boxeadores?

    Tristemente, los torcidos políticos y sus compinches disque empresarios son unos engreídos que creen tener la capacidad imponer orden social desde el Palacio de las Garzas. Bueno, tal vez sí, pero no con más gobierno sino con menos. Panamá podría funcionar de maravillas sin impuestos. ¡Claro!, para ello tendríamos que reducir en grande el aparato de desgobierno; limitándolo a lo que sí es gobierno.

    Un expresidente contrató a nuestra empresa de consultoría para hacer un programa de cálculo impositivo y, el programa demostró que podríamos bajar el impuesto corporativo a 10% y el de renta a 5%; y eso sin reducir el tamaño del aparato del desorden.

    Y lo más serio es que no imaginamos lo que trae la AI y la robótica. La AI y los robots sólo nos quitarán el trabajo mecánico, dejando a los humanos encargados de hacer lo que las máquinas no pueden. No fuimos creado para ser bestias de labranza, sino para cosas mucho más celestiales.

  • El individuo por encima del Estado: la amenaza a la libertad en tiempos del veredicto Storm

    Desde una perspectiva libertaria, la máxima de Jorge Luis Borges, “Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos”, refleja una esperanza fundamentada más en la maduración moral humana que en el rechazo simplista del Estado. No es un capricho literario, sino una aspiración profunda: llegar a un futuro donde las personas sean lo suficientemente civilizadas para convivir sin estructuras coercitivas.

    Esta idea cobra fuerza en un contexto donde el Estado, por su propia naturaleza expansiva, parece más una amenaza que una garantía. Como sostiene el fallo reciente contra Storm, el Estado no siempre está al servicio del individuo. Al contrario, cuando ampara o amplía su aparato coercitivo, pone en riesgo las libertades fundamentales.

    Los valores libertarios descansan en la convicción de que el individuo posee derechos inalienables: vida, libertad, propiedad y que éstos deben estar protegidos frente a cualquier invasión del poder estatal. El Estado, en cambio, por definición, tiende a priorizar los propios intereses de una mayoría circunstancial ejerciendo el gobierno, expandir su control y reglamentar las acciones de los ciudadanos aunque sea bajo el velo del “bien común”.

    El veredicto contra Storm, que destruye, sin matices, el ejercicio genuino de esas libertades, confirma esta peligrosa dinámica. La justicia, en este caso, se convierte en herramienta de represión. El Estado actúa como acusador, juez y verdugo, sin distinción entre roles ni contrapesos efectivos. El individuo, así, queda subordinado a una máquina estatal rígida y deshumanizada.

    Por eso, afirmar que “el gobierno no es tu amigo” no es una frase retórica vacía: es reconocer que la protección real de la libertad está en los límites que los ciudadanos imponen desde su autonomía. La verdadera defensa de los derechos surge cuando el Estado reconoce su rol limitado y cede el protagonismo al individuo responsable.

    Pero esto no implica caer en el nihilismo. El objetivo no es abolir el Estado hoy, sino replantear su naturaleza. Requiere reglas mínimas, claras y concretas, donde el poder estatal sea transparente, accountable y subsidiario. Un Estado que cumpla funciones imprescindibles: seguridad, justicia, defensa, sin invadir los espacios del individuo.

    La cita borgiana, entonces, ilumina una senda esperanzadora: mereceremos un futuro sin gobiernos, no porque los despreciemos, sino porque habremos alcanzado un grado de civilización tal que ya no los necesitaremos para convivir con respeto, ética y responsabilidad individual.

    Mientras tanto, el fallo contra Storm pone en evidencia cuánto queda por recorrer. La libertad no es una concesión estatal: es un activo que es anterior al estado, son derechos self-evident por el mero hecho de ser seres humanos, derechos fundamentales que debemos defender y resguardar con firmeza. El individuo debe velar por sus derechos siempre ante cualquier forma de autoridad que los desmerezca. Y nunca pedir permiso por ejercerlos siempre que respetemos a los mismos derechos en nuestros semejantes.

    Este fallo contra Storm refuerza una enseñanza clara: el individuo no debe delegar su soberanía en un Estado con intereses propios de quienes gobiernan. Debe vigilar, cuestionar y, sobre todo, actuar libremente. Los libertarios compartimos la convicción de que el Estado no es nuestro amigo; reconocerlo no es derrotismo, sino una advertencia necesaria para defender lo que realmente importa.

  • El misterio de la economía

    Si en Panamá o en EE.UU. hay problemas económicos que afectan a muchos, particularmente a los que menos entienden de economía o de gobierno, de leyes, emprendimiento, etc., en buenísima medida se lo debemos a los que supuestamente sí deberían dominar estos temas pero que por diversas razones o no los dominan o que por razones pervertidas optan por seguir los caminos vacunos o lemúridos de la mente. Para ilustrar lo que señalo les voy a trasladar a una realidad que se está dando actualmente en Gringolandia con dos legisladores que “legislan” en partidos diferentes, Republicano y Demócrata. El caso lo presenta Tyler Turman, del Instituto Acton, quien se especializa en estudios de ciencia política y economía.

    Resulta que los dos legisladores de partidos-partidos dejaron de estar partidos para proponer una ley que aumentaría el salario mínimo de $7.25 la hora a $15 la hora, conjuntamente con aumentos futuros atendiendo efectos inflacionarios. El argumento central de estos legisconfusos gira en torno a los problemas inflacionarios, tema que lleva el asunto por otros recovecos que no voy a seguir ahora; sólo para señalar que la inflación es uno de los mayores o el mayor relajo de pervertidos legisladores y políticos. En resumen, la propuesta legislativa es alocada y destructiva; pero como suele ocurrir con la economía, está lo que se ve, que es muy poco, y lo que no se ve, que es muchísimo.

    A cantidad de familias les cuesta poner la paila, educar a los hijos y tal; y el gran reto es entender el problema y conocer cómo mejor enfrentarlo. En cortito, lo fácil de ver es que entrar el salario, pero, lastimosamente pocos se fijan más allá de ello. En cortito, los jaleos económicos cada día tienen más que ver con desgobiernos que dificultan el emprendimiento formal; ¿o es que no se han dado cuenta que el informal se ha disparado? Quienes sí lo advierten algo mejor son los del sector de emprendimiento formal que deben lidiar con la burrocracia. No más miren a los trabajadores de Bocas que se presentan a la “empresa” a seguir trabajando… ¿cuál empresa? Pensarán que “la empresa” serán los bananos y los edificios.

    Tanto en EE.UU. como en Panamá la mayoría ha apostado a más gobierno como vía de solución de sus problemas; lo cual es patético ya que el desorden fue creado por los gobiernos, si es que podemos llamarles tal. Frente a ello la propuesta de aumentar el salario mínimo colisiona con una realidad económica fundamental; y es que a mayor precio menor consumo. ¿Cuántos no dirán: “no había pensado en eso”?. El problema está en la inmensa ignorancia o peor, la deshonestidad de haber creado salarios mínimos; esos que, por un tiempo, aventajan a los más dotado y condenan al desempleo a los menos aventajados. Son leyes que prohíben trabajar a los menos dotados… ¡absurdo!

    Esos jóvenes que al salir de las mazmorras MEDUCA sin saber leer, escribir, sumar o restar, les estará prohibido trabajar. Es la receta perfecta para el aumento de la informalidad. Y para los más dotados el asunto tampoco se pinta bien, pues los robots vienen y para ellos no hay salario mínimo. Y más allá están los consumidores que tendrán que pagar más por lo mismo, lo cual los llevará a consumir menos.

    En resumen, el aumento de salario mínimo sólo nos conduce al desastre económico; y ni hablar, más gobierno tipo MEDUCA. Lo que sí nos puede ayudar a sacar el fango económico es que los gobiernos se dediquen a ser gobiernos y no mafias metidas en los gallineros hartando posturas y gallinas.

  • Entre la República y la Mafia

    «Les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto».

    Se le llama despotismo estatista a los sistemas de gobierno en los cuales el estado se instituye como la suprema autoridad, llegando a imponerse de manera opresiva, arbitraria y engañosa sobre las personas que conforman la nación; vale decir, la comunidad de personas compuesta por una o más nacionalidades, diversidad cultural y que poseen un territorio y un gobierno más o menos definido.

    El “estado” se refiere a un concepto más abarcador que el gobierno que sólo es el cuerpo o instituciones que representan al estado y que supuestamente somo todos. Se supone que los gobiernos del estado son las autoridades electas por un período, con el encargo de poner en práctica la constitución, sus leyes y reglamentos. Nos dice la AI que el estado puede ser visto como el edificio y los gobiernos como la gente que está dentro.

    Por otro lado, el vocablo “mafia”, se refiere a cualquier organización criminal y clandestina; pero… digo yo que cuando un gobierno alberga una organización criminalmente clandestina, entonces deja de ser gobierno y pasa a ser mafia. Y al hablar de “república”, del latín res-pública o cosa oficial o pública, veremos que, cuando las máximas autoridades se corrompen, ello constituye un atentado contra la república. Entonces, al ver lo planteado arriba, ya les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto.

    Pero no crean que sólo me refiero a Panamá, pues en los EE.UU., cuna de auténtica libertad, igualmente ocurrió el surgimiento del imperio; tal como fue planteado en el libro “The Rise of Empire” escrito en 1952 (el Surgimiento del Imperio). Y no sólo en los EE.UU. sino por todo el planeta; y ni hablar de los países comunistas y socialistas. En los EE.UU. fue el llamado “New Deal” o nuevo arreglo, que no era más que el deseo de regresar a conducir el país como se solía antes de la independencia de Gran Bretaña. En Panamá, nunca cambiamos la forma de gobierno que nos dejó la Madre Patria; con la diferencia que ya los Pedrarias no mandan parte del tesoro al rey de España sino se han quedado repartiéndoselo entre el conjunto mafioso; derramando migajas a una población viciada en servilismo.

    Si les parezco extremista en lo que señalo, miren no más algunas cosas que recién publica quien fue director del diario La Prensa, quien revisó el final de la Estrategia Marítima de Nacional de Panamá, apoyó la creación de la Universidad Marítima de Panamá, miembro de la Comisión Presidencial para la transferencia del Canal de Panamá de los EE.UU. a nuestro país, ex presidente de la APEDE, etc., etc., hablando de cantidad de actos de corrupción gubernamental los describe así:

    “…esto no es negligencia, es un diseño. Una estructura de poder que ha aprendido a sobrevivir cambiando de forma, pero nunca de fondo. Es el mismo viejo truco del Gatopardo, ahora vestido con discursos de transparencia y modernización”.

    “No habrá justicia social, ni desarrollo sostenible, ni institucionalidad sólida, mientras el poder legislativo siga capturado por logias corruptas, clientelistas y profundamente cínicas.”

    “Panamá necesita una Asamblea que rinda cuentas, que respete la ley, que entienda que el poder no es un botín.”

    Muchos dicen que necesitamos un Bukele, pero… tales personajes típicamente sólo surgen luego de la destrucción del país. En tal sentido, Cuba podría estar más cerca de un repunte que nosotros. El presidente Mulino necesita el apoyo de la ciudadanía. Tristísimo que un Panamá con tantos recursos esté como estamos.

  • Nuestros Gobiernos Pedófilos

    Y retomo el tema sobre ¿qué y para qué son los gobiernos? Una manera de explicar y lograr entendimiento de la pregunta formulada aparece en un lema a la entrada del puerto de Ámsterdam que lee “Comercio y Paz” o, digo yo, “el comercio es paz”. Es así ya que el ser humano es un ser social; vale decir, que vivimos en sociedad con nuestros semejantes a partir del núcleo familiar; de la fecunda y productiva coyunda entre el macho y la hembra que luego del hecho conyugal le corresponde cuidar y educar al producto de su pasión.

    Más allá del núcleo familiar está el prójimo, palabra cuya etimología se refiere a quien está “próximo” o cercano y por ello conoce y los conoces de manera que se pueden y deben ayudar; y así se va extendiendo la relación social hasta que en «última instancia» está el gobierno, cuya función esencial no esta en hacer o patear los balones en el partido de la vida sino de ser árbitro; que jamás debe patear los balones pues al hacerlo deja de ser “arbitro”, a punto que más bien es una relación pedófila.

    Los gobiernos existen para promover una pacífica interacción social; lo cual implica libertad de interacción comercial, que es social y de diálogo cultural, que son cosas que van de la mano. El mal comienza cuando los gobiernos se desvían y en vez de promover una pacífica interacción social, se dedica y acaparan para sí las actividades que son propias de la sociedad; comenzando por la relación macho hembra y la familia. ¿Acaso no se han dado cuenta que en el comunismo tus hijos no son tus hijos sino hijos del estado?

    Más aún, los gobiernos son un mal necesario, que surge a partir de la imperfección humana. Bien podemos decir que dicha “imperfección” es un cáncer que debe ser tratado con la quimioterapia gubernamental; siempre que tengamos claro que la quimio es veneno que en dosis limitada sólo mata las células cancerosas, pero no a todo el organismo. Lastimosamente, los gobiernos, por estar compuestos de seres imperfectos, tienen la tendencia de extralimitarse y llegar al punto de envenenar a todo el cuerpo social.

    Gobernar, ser rey, presidente o cualquier otro puesto de autoridad, es análogo a la relación del padre con sus hijos; es decir, el padre y la madre son los autores que en fértil coyunda traen a la vida a sus crías, esas que deben criar, más que nada con el ejemplo ya que son los autores o los que escribieron el libro de la vida. Tristísimamente, la historia nos muestra que fácilmente las “autoridades” no son sino autores del mal que en vez de actuar como ejemplos actúan como pedófilos que usan a los que están por debajo para satisfacer sus más bajos instintos.

    Por todo lo anterior, el estado; es decir, la comunidad, debe ser culta y entender esta lúgubre realidad, de manera que pueda poner jáquima al corcel del gobierno estatal, que no se desboque. Tristísimamente, en Panamá como en tantas otras comunidades mundiales, particularmente cuando los gobiernos han secuestrado actividades propias de la comunidad, tal como la educación, transporte y mucho más, los mismos se dedican a lavar cerebros y a mantener a la población sin cultura; lo cual vemos en Panamá con el “no a la privatización”, que significa, no hagas nada, que la mafia gubernamental hará por ti.

    Y así, hemos quedado en Panamá sin gobiernos, ya que llamar “gobierno” al desgobierno es absurdo. Desde el instante en que los gobiernos se debocan, dejan de ser gobierno y convierten en metástasis gubernamental.

  • El verdadero socialismo es el capitalismo

    El grueso de los significados que típicamente hoy publican los diccionarios en Internet, pues los de papel ya se los comieron las polillas, más que nada presentan el uso que se les está dando a las palabras; significados que cada día se han ido distanciando del original o etimológico. Tal situación ha ido dificultando la el entendimiento y la comunicación. Por ejemplo, en Panamá para hablar de chismes usamos la palabra “bochinche”; cuando bochinche y chisme no son lo mismo. Y me perdonan que tenga que dar tantas vueltas para explicar que el verdadero socialismo es el capitalismo; pero si no entendemos el significado de estos términos, pues seguiremos en Babia.

    ¡Uy!, y ¿qué es eso de Babia? Es una locución adverbial coloquial que significa estar distraído, embobado, ensimismado, abstraído, o despistado; cuyo origen se remonta a la Edad Media, cuando Babia era un sitio de descanso y retiro para los reyes leoneses. Cuando los reyes estaban en Babia, se les decía a quienes acudían a audiencias se les decía: El rey está en Babia. Obvio que estar en babia con los vocablos socialismo y capitalismo sí que nos lleva a grandes errores u horrores en filosofía política y la conducción del país.

    Merriam Webster, nos ofrece una variedad de definiciones de “socialismo”. La primer es: “Cualquiera de varias teorías o movimientos sociales y políticos que defienden o sostienen la gobernanza colectiva o, que el gobierno tiene o representa la propiedad y administración de los medios de producción y control de la distribución de los bienes y servicios; tal es en el caso de: el fourierismo, socialismo sindical, marxismo, o el owenismo. ¡Meto!, la cosa se enreda.

    La realidad de los sistemas del confisca parte y reparte para quedarse con la mejor parte es que no se puede repartir una riqueza que no se ha creado. O peor ¿qué sentido tiene matar la gallina para comerte los huevos que lleva dentro; en especial cuando era la única gallina que tienes.

    Socialismo o ser social es, como dijo Jesús: “amar al prójimo como a ti mismo”. Pero el amor nace en el sagrado vínculo del macho y la hembra; vinculo fecundo y productivo, base de toda convivencia social o de asociación. Tal es el asunto que debíamos ver que el gobierno nace en la familia, en el barrio y tal. Pero en la medida en que se va alejando de ese vínculo primordial se corre el riesgo de perder el enfoque de la verdadera función de gobierno; que es fomentar su base en la familia. En otras, se gobierna de abajo hacia arriba y no al revés.

    Por su lado, el capitalismo se refiere a como la familia le puede dar el mejor uso al capital; y, ¡definitivamente!, no es dándole más capital a los gobernantes de lo necesario para que cumplan las funciones que les delegamos para que asistan y no para que nos reemplacen. Pero en Panamá los gobiernos han desplazado buena parte de la actividad de mercado propia del pueblo; violando el auténtico principio de subsidiaridad de ‘no regalar pescado sino de enseñar a pescar’.

    Tristemente la pérfida tendencia de los poderosos, es que si les das el dedo se toman todo el cuerpo. ¿Seremos tan torpes y ciegos que no lo vemos en un Chávez, en un Maduro, Biden, Putin, Xi Jinping, Ortega, Castro, Hitler, etc.; todos que por sus “obras” excretas se volvieron los más ricos del país y del mundo?

    Simplemente, el capitalismo es el uso de la cápita o cabeza y de los bienes que de ella salen por intermedio de la división del trabajo en un mercado libre. Ese es el verdadero socialismo…

  • Ética y Bitcoin: Alemania Mueve Más de USD $800M en Bitcoin

    El miércoles 19 de junio de 2024, se registraron movimientos inusuales en el mercado de criptomonedas, cuando una billetera Bitcoin asociada al gobierno alemán realizó transacciones significativas, alcanzando un total de USD $873,56 millones. Estas operaciones, reveladas por Arkham Intelligence, indicaron transferencias de grandes sumas de Bitcoin entre billeteras del gobierno y hacia intercambios, sugiriendo una posible intención de venta a futuro que podría estar generando presión bajista en el mercado. Ello plantea el tema de la ética y Bitcoin,  en cómo los gobiernos liquidan las criptomonedas confiscadas en operaciones sobre lavado de dinero, mercado negro y demás calificados así por el ordenamiento jurídico.

    Detalles de las transacciones

    Según los informes, la Oficina Federal de Policía Criminal de Alemania (BKA) fue identificada como la entidad detrás de estas transacciones. En total, se efectuaron ocho transferencias en un periodo de diez horas, con valores que oscilaron entre USD $12 y USD $430 millones. De estas, más de USD $60 millones en Bitcoin se enviaron a los intercambios Kraken y Bitstamp, una acción que típicamente indica la intención de liquidar dichos activos.

    El CEO de Arkham, Miguel More, sugirió que el gobierno alemán podría estar intentando vender más de USD $100 millones en Bitcoin, lo que añadió incertidumbre al ya volátil mercado de criptomonedas. Actualmente, las billeteras del gobierno alemán poseen un total de más de USD $3.000 millones en Bitcoin, provenientes principalmente de la confiscación de casi 50.000 BTC vinculados al sitio de piratería Movie2k.to.

    Reflexión sobre la ética de las operaciones estatales en criptomonedas

    Las acciones del gobierno alemán abren un debate importante sobre la ética y la justificación de tales movimientos financieros por parte de entidades estatales. Si bien es comprensible que un gobierno administre los activos confiscados, la manera en que se gestionan y las razones detrás de su movimiento pueden plantear serias preocupaciones éticas y económicas.

    ¿Deben los gobiernos involucrarse en la venta de criptomonedas?

    La principal preocupación radica en que el Estado, como entidad reguladora y no especulativa, no debería participar en el mercado con el fin de influir en los precios o generar beneficios. Las operaciones de venta masiva, como las observadas, pueden ejercer una presión significativa sobre el mercado, afectando a millones de inversores y al propio valor de la criptomoneda.

    Específicamente, el movimiento de grandes cantidades de Bitcoin por parte del gobierno alemán, presuntamente para vender en intercambios, podría considerarse una manipulación del mercado, algo que contradice los principios de un mercado libre y justo. Además, estos movimientos pueden generar desconfianza en la comunidad inversora, al percibirse que las entidades gubernamentales actúan con fines lucrativos o estratégicos más allá de las órdenes estrictamente judiciales destinadas a darle cierre a los casos en juicio.

    La liquidación de activos por razones judiciales

    Idealmente, la liquidación de activos confiscados debería estar estrictamente regulada y justificada por razones judiciales, tales como la restitución de fondos a las víctimas de delitos o la financiación de programas públicos específicos derivados de esos casos. Las ventas deberían ser transparentes y ejecutadas de manera que minimicen el impacto en el mercado, quizás mediante subastas públicas o ventas escalonadas.

    El movimiento de Bitcoin por parte del gobierno alemán plantea importantes cuestiones sobre el papel del Estado en la gestión de activos digitales confiscados. Mientras que la administración de estos fondos es necesaria, la venta masiva con intenciones que puedan influir en el mercado no es ética ni apropiada para una entidad estatal. La transparencia, la regulación estricta y el respeto a los principios de un mercado libre deben guiar cualquier operación de este tipo, asegurando que el Estado no actúe como un jugador especulativo, sino como un administrador responsable y justo de los activos bajo su control.

  • El gobierno como manantial de pobreza

    ¿Qué entiendes por  “gobierno”? Pregunto ya que pocos parecen saber lo que es el gobierno o gobernar; lo cual nos lleva a dejarnos manipular por pérfidos gobernantes. RAE dice que “gobierno” es: “Acción y efecto de gobernar y gobernar es: “Mandar con autoridad o regir algo; y que “mandar” es ordenar. En fin, mientras más busca más me enredo. ¿Verdaderamente queremos ser mandados, regidos, ordenados; o, ¿tal vez saqueados?, que parece ser mejor definición de lo que hacen nuestros gobiernos y gobernantes.

    En fin, ¿qué rayos es el gobierno, que es gobernar y para que queremos gobiernos y gobernantes?

    El ser humano, que es persona, es, ante todo, un ser social, que vive asociado a otros seres humanos, no sólo con fines reproductivos sino de seguridad y prosperidad. Así, vemos que lo prioritario es la seguridad de nuestras vidas, que son propiamente propiedad nuestra. Pero la vida no se puede mantener sin movilidad y labranza, facultades que nos permiten tomar cosas naturales, tal como aire, agua, alimentos y más, transforándolas para acopiar o lograr mejor función en nuestras vidas. Así, apropiadas las cosas del entorno, sin violar lo propio de otras personas, las cosas pasan a ser de nuestra propiedad; vale decir, nos pertenecen, tal como como la misma vida nos pertenece y tenemos el derecho de defender nuestras vidas y pertenencias de quienes, en vez de obtenerlas por la vía del acuerdo pacífico y voluntario, eligen obtenerlas por la vía violenta y confiscatoria.

    Determinados los derechos a lo que es propio de cada persona, debemos considerar las mejores formas de defender esos derechos, y en ello entramos a considerar al estado y sus gobiernos. Pero relativo a la conducción social no está sólo en juego la propiedad sino los medios que, de una u otra forma, facilitan las actividades de apropiación de bienes y servicios; tales como las leyes, los ejércitos, las carreteras, correo, bomberos, la moneda y más. Es entonces que debemos considerar y deliberar en cuanto a la viabilidad e importancia tanto del estado como de sus gobiernos, considerando sus funciones y el alcance o limitaciones de dichas funciones.

    Y he aquí el momento de aclarar que “estado” y “gobierno” no son sinónimos, no son lo mismo sino cosas muy diferentes. El “estado” es la organización de los medios políticos de una nación y, sin embargo, los gobiernos electos no representan a la mayoría del pueblo y por tanto no son el pueblo. Por su parte, los gobiernos del estado son organizaciones políticas que intentan lograr el monopolio del uso de la fuerza y la violencia, y que lo hace de forma confiscatoria, y coercitiva impositiva. Visto así, es eminente que el estado y sus gobiernos deben ser limitados en constitución y de hecho en acción.

    También debemos ver que los gobiernos del estado no son la única forma o herramienta para lograr los propósitos sociales; y, como ejemplo, podemos considerar que la seguridad policial no corresponde únicamente a los gobiernos sino que pueden ser privadas, tal como de hecho en muchos casos lo son, y con mayor efectividad que los organismos centralizados de policía; los cuales se prestan para monopolizar poderes políticos y tal; vale decir, el monopolio del uso de la violencia de grupos entronizados en el poder central, que ha sido en la historia la mayor de todas las inseguridades sociales.

    Entonces, debía quedar muy claro que en Panamá el poder estatal, vertido en sus gobiernos, ha sido utilizado como herramienta de control, abuso y violación de los derechos generales de propiedad y sociedad.

    Pero, lo que no vemos es que en el mundo que ya se nos viene como avalancha, los mercados están logrando su propia libertad por la vía científica, tecnológica e informativa y quienes no lo adviertan están condenados al sepulcro de la caducidad y el fracaso.