Etiqueta: intervención del gobierno

  • ¿Qué es el Estatismo?

    La palabra “estado” viene del latín “status”, de estar o situación, sitio. Cuando alguien te pregunta: ¿cómo estás?, la respuesta típica es, “muy bien”; aunque yo suelo contestar: “parado o sentado”. Entonces; ¿cómo es que esta palabra adquirió un significado político? ¡Ah, sí!, “político se refiere a la “polis”, que es la ciudad, como metrópolis. El vocablo, “política” se refiere a la organización y administración de la ciudad y hoy día, a todo el país. Mi entronque con el término “estado” y “estatismo” viene de la distorsión que le hemos dado al vocablo “estado”, llevándolo a significar “gobierno”, lo cual no es. Ok, Bennett, ¿y qué rayos es el estado y el estatismo?

    El término “estado” se refiera a la población que se organiza políticamente para lograr una conducción ordenada y libre en su territorio.

    El gobierno es la organización o entidad a la cual el estado le asigna la función de cumplir los mandatos vertidos en constitución; es el árbitro del partido. Ya les cuento que es el estatismo.

    Definiciones de John A. Bennett N.

    Gobierno”, como tantas palabras, tiene muchas acepciones, entre las cuales la RAE nos ofrece: “La conducción arbitraria del timón del barco”. ¿El gobierno en Panamá se conduce arbitrariamente? Sí, ya que la constitución es tan mala que es imposible de cumplir con ella y abre el camino a la discrecionalidad. Además, quien maneja el timón de un barco, auto y tal, definitivamente debe usar su arbitrio para evitar los baches y los locos al volante. Pero una cosa es evitar un bache y otra el destino que le fue ordenado en constitución.

    A ver si aterrizo… Yo creo que el estado es la organización del pueblo que busca la mejor forma de sociedad o asociación pacífica y fértil. Y es que me he visto forzado a definirlo así ya que lo que sale en los diccionarios, incluyendo la AI, es un guacho, que en Panamá significa “arroz asopado”.

    Entonces, si aún están conmigo, vamos más allá; sin perder de vista que le seguimos la pista a lo que es el “estatismo”. Lastimosamente el asunto no está nada claro y típicamente anda chueco. Aunque el término “estatismo” tiene su origen en el Siglo 17, el mismo ha sufrido mutaciones y en el Siglo 20 se refiere al: sistema político en el cual el poder estatal, por diversas razones o motivos, se desboca violando las órdenes constitucionales que, en el caso de la constitución panameña su preámbulo comienza diciendo: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    ¿Crees que los controles de precio en salarios mínimos, descuentos a jubilados y toda la cantidad de actividades del mercado en que se involucran los gobiernos garantizan la libertad y nos fortalecen? El estatismo es la veneración del poder político y, vayan a ver sus propósitos. En una época el poder lo compartían la iglesia y los gobiernos del estado; con lo cual le daba poder divino a sus diabluras. Entonces y ahora, la intención de la politiquería está en liquidar la distinción entre el estado, la sociedad y el gobierno, haciendo ver que son lo mismo; y ello conduce a que una buena parte de la sociedad llame a los gobernantes a solucionar sus necesidades, lo cual es triste ya que para eso no son ni sirven ser los gobiernos.

    ¡Qué difícil! le resulta al pueblo ver y entender que los intereses de las instituciones gubernamentales no coinciden con las necesidades del pueblo debido a la distorsión de lo que es el gobierno. Así, la libertad se ha convertido en magnanimidad del gobernante y el vocablo “democracia” la llave del engaño y la servidumbre. 

  • Control de Precios y Salarios: efectos económicos

    Extractos y traducción del libro “Forty Centuries of Wage and Price Controls . How not to figth inflation” Cuarente Centurias de Control de Precios y Salarios. -Cómo no controlar la inflación- V., así como apreciaciones propias. Esta obra pude ser adquirida en Amazon.com, ya sea en su versión impresa como electrónica de Kindle.

    A través de la historia se ha visto que el intervencionismo a través de los controles de precios y salarios –CP y S- pocas veces han podido ser mantenidos a través del tiempo debido a que existen amplias evidencias que estos controles causan graves y permanentes trastornos a la economía, así como penurias a los ciudadanos.

    Testimonio de ello lo presenta Jackson Grayson, Jr., que fue Presidente de la Comisión de Control de Precios bajo la Segunda Fase de las Políticas de Estabilización Económica del gobierno de Nixon. Sus apuntes los intituló: Confesiones de un Controlador de Precios –New York –Jones, Irwin, 1974-.

    Las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas

    1. Los controles causan una distorsión del sistema del mercado ya que los precios, bajo una economía no intervenida buscan su propio equilibrio y las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas. Las razones de ello no dejan de ser técnicas y aunque no son difíciles de entender, sí requieren tomarse el tiempo de estudiar el tema, cosa que pocos quieren hacer, pues escogen enfocarlo más desde una perspectiva visceral que intelectual económica. He aquí una pequeña discusión del asunto:
      1. En el mercado lo típico es la escasez de los productos y servicios y los mecanismos de equilibrio entre la oferta y la demanda son vastos, al punto que ningún gobierno y sus funcionarios podrían preverlos y controlarlos; razón por la cual siempre terminan causando distorsiones y agravando los problemas inherentes del sistema. Me refiero a los problemas de escasez y de las iniquidades propias de una porción de la población humana. Bajo condiciones normales, una escases producirá un aumento de los precios, y estos aumentos, a su vez, provocará que más inversionistas vean una oportunidad de oferta e inviertan, lo cual volverá a disminuir los precios hasta lograr una equilibrio. Desdichadamente, cuando los gobiernos interfieren, dictando precios inferiores al mercado, no se producirán las inversiones necesarias y la oferta ira en mengua, hasta que el sistema llegue a ser insostenible.

        El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez

      2. El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez, porque no son aparentes. Es el caso de los taxi en Panamá que pocos saben que el “no voy” es el resultado del control de precios y salarios. Los taxistas simplemente eligen no llevar a sus clientes a un destino que les resulte en pérdidas económicas. Igual es la situación de los llamados “transportistas piratas,” que no son más que un mercado negro producido por los propios controles estatales que disminuyen la oferta de servicios a los usuarios consumidores. El transporte es algo vital y cuando este falta, por cualquier razón, las personas no sólo buscarán el medio de movilizarse, sino que es un derecho inalienable.
      3. Los controles penalizan a quienes, por motivos variados, desean acceder a precios inferiores a los inflacionarios, ya no son tantos que entienden que no todos los precios son inflacionarios; lo cual es el caso si los aumentos en los salarios no terminan por producir un aumento en el endeudamiento gubernamental o en la oferta monetaria –en el caso de los países con bancas centralizadas-.
      4. Las grandes empresas que tienen buenos mecanismos de economía de escala, cuando no están intervenidas con controles artificiales y politiqueros, pueden elegir pagar mejor a sus trabajadores como estrategia de mantener una posición de liderazgo en el mercado. Estos aumentos no sería inflacionarios ya que salen de las ganancias de las empresas. Igual también pueden repercutir positivamente en los negocios de las empresas. Pero en el caso de sistemas intervenidos con control de precios y salarios, todo esto queda en un limbo, ya que las señales del mercado quedan afectadas y no se puede distinguir entre salarios inflacionarios y los no inflacionarios.
    1. Los controles de precio pueden ser utilizados con fines políticos muy alejados de lo económico Tenemos el caso de los precios de los alimentos, en dónde algunos demagogos proponen argumentos que resultan atractivos porque apelan a los sentimientos y que a primera vista parecen completamente “justos;” pero desafortunadamente lo justo no siempre es aparente a primera vista. Si, por ejemplo, decimos que los precios de los alimentos deben ser controlados porque el alimento es un derecho humano. Si esto fuese cierto, ¿entonces por qué no poner controles sobre las empresas que causan contaminación, o no emplean suficientes minorías y tal? ¿Dónde ponemos límites? Todo esto no es más que la manipulación de la economía y del mercado por el Estado; o más bien, por sus políticos con las astucia de apelar a nuestros sentidos de justicia. Pero lo justo no es asunto de sentimiento sino de entendimiento.

    2. Los controles engendran actitudes cómodas. Grayson nos llama la atención a que los CP y S, se convierten en cobijas de seguridad o chupetes apaciguadores en contra de las tribulaciones competitivas del mercado, que tantos aborrecen y prefieren que sus políticos les brinden amparo. En el mercado se tienen que tomar decisiones, y se corre el riesgo de bancarrota, los precios varían, y las empresas deben ser flexibles y ajustarse a las realidades de un mercado que cada día es más fluido y dinámico en el sentido tecnológico y mucho más. Frente a todo ello, muchos, y en particular los gremios sindicales, les ofrecen as su membresía aceite de culebras, como ilusión de una estabilidad que no existe en el mundo real. Todo ello va debilitando al mercado que de esta manera se pretende “proteger;” cuando en realidad lo que se termina haciendo es todo lo contrario y se pierde competitividad. Y las empresas tampoco se escapan de estos efectos ya que bajo un sistema de CP y S estas no tienen que abordar muchas decisiones salariales y tal, lo cual no es sano.

      Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado

    3. El cuerpo regulatorio se torna más importante que el mercado. Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado. En Inglaterra, por ejemplo, tras muchos años de CP y S, los líderes sindicales han pasado a ser otra rama más de los gobiernos de turno y son consultados por los funcionarios antes de que cualquier política pueda ser aplicada.
    4. Los controles distraen de las verdaderas causas de la inflación y de las barreras al desarrollo económico, particularmente del sector formal. En países con bancas centralizadas, los CP y S distraen la atención de los factores inflacionarios fundamentales y de las políticas fiscales y monetarias. En Panamá, sin banca central, ello distrae de los efectos impositivos sobre la economía, las políticas de importación y exportación, la productividad, restricciones competitivas y mucho más. La mayoría está convencida de que los CP y S y salarios constituyen una cura para la situación económica de los asalariados, por efectos de la inflación, y no meramente lo que en realidad es; vale decir, sus síntomas.

    OTROS EFECTOS ECONÓMICOS

    Existen otros aspectos o efectos económicos de los CP y S que igual debemos considerar:

    Primero, y tal como señala Roger Blough, quien escribe en el Monthly Labor Review –Revista Mensual Laboral-, Los controles pueden y de hecho producen flaco favor, ya que enmascaran las necesidades de reformas estructurales de la economía. Y no es tan solo que los controles distraen de los problemas de fondo de la inflación y otros, sino que los gobiernos los utilizan como excusa de inacción; ya que los controles parecen atenuar los efectos inflacionarios, impositivos y estructurales en general sin tener que entrar a considerar frenos a la demanda agregada o a los aumentos en las tasas de desempleo, tal como lo advierte Phillip Cagan. ¡Con razón que son tan populares con los politicastros!

    Los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros

    Segundo, es que los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros, incluyendo los sindicatos y muchas cúpulas empresariales que se tornan adictas a contubernios con los poderes de turno. Como ya señalé, no sólo que desvía la atención desde los actores esenciales a los demenciales, sino lo hace a costillas de los verdaderos motores de la economía. As su vez, esto aumenta desproporcionalmente el poder de negociación de los sindicatos, por más que no representen sino una minoría de todos los trabajadores; y los tornan arrogantes y más dispuestos a usar medidas de fuerza. Todo esto hace ver a los sindicatos como los héroes de la película y creadores de estabilidad, cuando es todo lo contrario, pues son enemigos de la economía del país. Los principales estudios económicos, tales como los de la Fundación Heritage y otros organismos internacionales sin fines de lucro, muestran con claridad que los países con mayor libertad económica son más prósperos; sin embargo, las políticas centralistas de control de precios y salarios disminuyen la libertad económica.

    Existen muchos efectos de los controles de precios que son poco conocidos y aparentes y a manera de ejemplo, uno de ellos, aunque no sea de mayor importancia, es el de los precios de lista de muchas empresas. Estas empresas tienden a curarse en espanto al colocar precios de lista altos para darse márgenes de ajuste cuando los gobiernos y sus aliados sindicales, e inclusive empresariales, deciden aumentar el SM. Esto es aparente cuando uno se fija en los precios que postean los fabricantes por Internet; y, sin embargo, buscando se encuentra uno que puede adquirir esos mismos productos a mitad de precio. ¿Será esto algo bueno?

    Existen otros efectos que ejercen los controles de precios, los cuales afectan la producción. Debemos notar que los controles siempre surgen durante períodos inflacionarios –sobreoferta monetaria- que disminuye el poder adquisitivo de los ciudadanos. A raíz de esos aumentos del costo de vida, los empresarios, comerciantes e industriales, intentarán pasarle sus costos aumentados a los consumidores, lo cual no siempre es posible debido a limitaciones en la elasticidad de los precios. A menudo lo que resultará es una reducción en los márgenes de utilidad de las empresas y comerciantes en general. De pronto veremos que muchas empresas que antes eran viables van perdiendo su atractivo como inversión y eventualmente ello produce una disminución artificial en la oferta, lo cual, a su vez, aumentará los precios. En fin, estas malas prácticas de intervención económica terminan colocando a toda la gente con los pelos de punta y creando intranquilidad.

    Al final del día nos daremos cuenta que existen muchas otras afectaciones que no podemos cubrir en un ensayo como este, so pena de hacerlo excesivamente largo y complejo.

    CONTROLES Y EMPLEO

    Los controles de precios y salarios sí tienen buena capacidad de aumentar el empleo, pero no en el sector descentralizado sino del Estado, y el listado de nuevas entidades estatales que fueron creadas en los países europeos y en los EE.UU. luego de implantadas las leyes de control de precios y salarios dan testimonio de ello. ¡Lástima que estos empleos no sea productivos!, sino todo lo contrario, ya que requieren el aumento de los impuestos y con ello se desvían recursos capitales del sector productivo a despilfarrador.

    Los efectos de los CP y S en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales.

    Los efectos del control de precios y salarios en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales. Lo malo es que esta clase de estudios son complejos y pocos los entienden y ello crea más confusión que aclaración. Pero economistas renombrados, tales como el británico Sam Britann, advierte que “los topes de los precios que aprietan las utilidades empresariales en contraste con los salarios, desde la perspectiva del empleador constituyen un aumento de sus costos de producción y ello limitará su capacidad de emplear más personal.” Es o debería ser obvio que con la mengua en utilidades, los primeros que serán despedidos son los que están en la parte inferior de la cadena de empleo; precisamente los que se pretenden beneficiar. Estas cosas llegaron a ser entendidas en países como Inglaterra y en su momento fueron la razón de cambios importantes en los las políticas de relajamiento impositivo en 1974 para salvar a las empresas que estaban a punto de quebrar.

    Por otro lado y una vez que se hacen aparentes los efectos deletéreos del control de precios y salarios, y se procede a suspender esas prácticas, todo ello producirá cambios que a su vez producirán otra serie de medidas de incertidumbre y ajustes que afectarán la economía, ya que las empresas siempre tenderán a equivocarse a su favor y en su contra; hasta que eventualmente se vuela al punto de equilibrio propio de un mercado desembarazado. Pero aun así quedará latente por mucho tiempo la desconfianza de los empresarios que pensarán que en cualquier momento y a causa de una nueva situación inflacionaria, volverá el intervencionismo castrante.

    RESUMEN Y CONCLUSIONES

    L a experiencia humana en el tema del control de precios y salarios viene desde los albores de nuestra civilización, y ello lo podemos ver en obras literarias tales como “Forty Centuries of Wage and Price Controls de los autores, Robert L. Schuettinger y Eamonn F. Butler,” que nos retrotrae a través de cuarenta centurias de controles de precios y salarios. En el fondo de todo esto está el tema de lo que algunos llaman y claman ser el precio justo; y que lastimosamente nadie ha podido definir. Bueno, algunos sí lo definimos como el precio acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos. Pero lo cierto es que estos controles siempre han terminado sin lograr sus objetivos, mientras típicamente han producido grandísimos daños a la economía y a la humanidad. Por ejemplo, en Egipto los controles de precios de los granos desembocaron en la apropiación de la propiedad de las tierras agrícolas por el Estado. Prácticamente no se escapa ningún país de haber impuesto medidas de control de precios en diferentes períodos de su historia y siempre terminaron siendo un inmenso fracaso. Pero uno de los casos más dramáticos se dio durante el mandato del Emperador Diocleciano de Roma. Miles de ciudadanos fueron asesinados por el gobierno antes de que estas brutales leyes fueran revertidas.

    Precio justo: el acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos

    Los casos en la historia moderna no son menos, como tampoco menos dramáticos en muchos sentidos. Está el ejemplo ocurrido durante la guerra de independencia de los EE.UU. en Valley Forge, cuando George Washington incensado porque los comerciantes le aumentaban los precios de los alimentos de su ejército, estableció controles de precios y a raíz de ello sus tropas casi perecen de inanición. Y es que a los empresarios les salía muy riesgoso llevar los alimentos hasta un frente de batalla que se alejaba y hacía cada vez más peligroso. Y para concluir, quizás el caso más interesante por antiguo fue el de Babilonia hace cuatro mil años con el Código de Hammurabi que puede ser buscado por el lector en el Internet; en particular los artículos 257 al 277, que establecían estrictos controles de precios y condiciones para favorecer a los empleados y que igual que todos los casos en la historia, terminó en un gran desastre. 

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Energía Renovable o Económica

    Lastimosamente el pugilato entre la energía fósil y las llamadas renovable desatiende realidades y favorece la arrogancia humana. Los debates que pululan en el entorno global sobre que conviene si la energía supuestamente “renovable” o las fósiles o nucleares típicamente soslayan realidades fundamentales; en particular, el que la ideal es la más económica, que nos permita lograr una transición hacia otras aún más económicas y no contaminantes.

    El meollo del asunto que tantos no advierten es que estas transiciones o cambios no pueden ser forzadas por mandatos gubernamentales; que tales evoluciones deben surgir del mercado cuando tales fuentes energéticas sean rentables, seguras y duraderas y quien bien lo advierte son situaciones como las que se dieron recién en España y Portugal.

    Los gobiernos no están para dictar tipos de energía o uso de máscaras contra enfermedades virales; de la misma manera que no están para dictar como nos sentamos en el retrete. Lastimosamente, lo que es y para que son los gobiernos está muy mal entendido. En el 2023 el presidente Joe Biden, si es que lo era, declaró que la energía eólica y solar ya eran más económicas que las fósiles; lo cual era completamente falso y demuestra bastante bien por qué no debemos dejar ciertas cosas en manos de gobernantes torcidos.

    Cuando los malos políticos ponen malas políticas por delante de las realidades del mercado, obligando al mismo a seguir senderos irreales y torcidos; se dan apagones como el que vimos o cosas mucho peores, tales como la Primera o Segunda Guerra Mundial. Y tengamos claro que el “mercado” somos todos; es la división del trabajo, esa que origina en la libre acción humana y no por mandato de una asamblea o un presidente. Y, al respecto de todo ello, también debemos ver que los poderes gubernamentales no están para ‘inventar la ley’ sino para descubrirla, ya que la verdadera ley, la de Madre Naturaleza, ha estado allí mucho antes que ellos… ¡desde siempre!

    Entonces, el secreto y la habilidad del buen gobierno y gobernante está en descubrir la realidad y seguir su curso. La energía eléctrica es un bien de consumo tal como lo es el arroz, el transporte, la educación y tal; y la función gubernamental no es dictar sino evitar abusos. Cuando los gobiernos se vuelven dictatoriales se van dando toda clases de diabólicas distorsiones.

    Hay aspectos de la energía eléctrica en los cuales poco nos ponemos a cavilar; tal como el que la misma debe ser vendida tan pronto como se produce, pues no hay manera de almacenarla; al menos no con las baterías de hoy. La energía hidroeléctrica sí, siempre que llueva copiosamente. Lo cierto es que debe existir un balance entre la producción y la demanda; y en eso fue que falló el sistema en España y Portugal. En fin, desatendieron a la Madre Natura, al mercado, a la división del trabajo y a la libertad humana.

    A diferencia de la disque renovable, la fósil se puede almacenar y está allí disponible para arrancar las plantas cuando la demanda lo requiere. En el caso de la nuclear, las plantas atómicas no pueden de pronto aumentar su producción rápidamente.

    Por otro lado, tal como ocurre en Panamá, está el mantenimiento de la red de distribución, a la cual no le hemos dado el mantenimiento y la renovación requerida; que es otro problemita relacionado a la interferencia indebida del gobierno en lo que no es gobierno; ¿o es que nos olvidamos que nuestros gobiernos son accionistas del negocio eléctrico?

    En fin, el asunto tiene mucho más rabo, pero creo que ya pueden ver que en demasía no la hacemos nada bien.

  • Quien fracasa es el gobierno no el capitalismo

    «El capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral».

    Hoy leí un artículo del Instituto Mises, escrito por George Ford Smith en el cual comienza señalando que la crisis económica inmobiliaria del 2008 se dio debido a que, como dijo en su momento el presidente Bush: “Wall Street se embriagó”; a lo cual añadió Peter Schiff diciendo: “Así fue; y quien puso el licor fue la FED”. Un año antes de la crisis del 2008 consulté un experto que me dijo estuvo en Wall Street y allá le aseguraron que no había problema alguno; que mis inversiones estaban seguras pues el gobierno no dejaría que nada malo ocurriera. ¿Quién iba a pensar que confiar asuntos económicos al gobierno era malísima idea?; ya que “gobernar” y “economía” ni riman ni conjugan.

    ¿Deben los gobiernos entrometerse en los asuntos económicos de la población o sólo velar por las mejores condiciones bajo las cuales los ciudadanos y extranjeros en nuestro país manejen sus asuntos económicos? Si fuésemos a tomar en serio nuestro mandato básico constitucional que en su artículo 282 establece que “el ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares” debía ser obvio que el gobierno no debía entrometerse. Lastimosamente, el mismo artículo luego de un “pero” y un punto y coma, se contradice o y agrega que “el Estado planificará el desarrollo económico y social…” supuestamente para “asegurar beneficios para el mayor número posible de habitantes…”; contradicción que es una barbaridad que abre las puertas al pillaje de los fondos públicos.

    Es risible que los izquierdistas del patio digan que Panamá es un país capitalista, ya que el capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral. Si algo dejó claro el Título X de nuestra actual constitución, creada en la época arnulfista, fue el intento de volver a Panamá un país socialista, fascista, comunista, todos estos hijos del mismo padre, el colectivismo. Bien lo dijo Benito Mussolini, quien comenzó su carrera como editor de una revista socialista. Y ¿cómo olvidar que Arnulfo Arias admiraba a Hitler?

    El enredo de fondo germina con una población falta de buena educación o peor; una educación diseñada hacia el adoctrinamiento y el servilismo hacia los políticos y sus secuaces ladrones que dejan migajas al pueblo. ¿Cree el lector que el SUNTRAC y los funcionarios del magisterio público del MEDUCA cierran calles y luchan por una mejor educación? ¿Acaso luchan por sus clientes, los estudiantes? ¡Ja!, el colectivismo no tiene clientes.

    La pregunta que poco o jamás nos hacemos es ¿si la intromisión gubernamental política en lo económico nos conduce hacia una mejor economía o sólo sirve para facilitar el pillaje central? Es ceguera no ver que, hasta ahora, el intervencionismo, más que nada, ha servido para el pillaje. Y lo peor es que ni siquiera vemos o cuantificamos los daños colaterales de todo ello. ¿Cuánto cuesta el desorden vial, la mala educación, el mal transporte, agua, electricidad, etc.? Tristemente, hoy día, cambiar todo eso requeriría un «ejército Buqueles». No le envidio la tarea a Mulino.

    Toda actividad que dificulta la actividad del mercado causa daños terribles a la economía; más que nada del que menos tiene. Decir que el mercado fracasa es lo mismo que culpar la borrachera al licor. La medida de éxito empresarial que logremos hoy día en Panamá no es gracias a los gobiernos sino a emprendedores que saben sortear perversas leyes y autoritarismo gubernamental. Pero ¡cuidado!, que la cultura de intervencionismo pillaje central enquistada en nuestro país está herida y busca como sobrevivir.

  • La Liberación de Julian Assange: Un Triunfo del Liberalismo

    Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, ha regresado a su Australia natal como un hombre libre tras una ardua batalla legal de 14 años. Su liberación, facilitada por una generosa donación de 8 BTC, es un hito significativo no solo en la lucha por la libertad de expresión, sino también en la reafirmación de los valores fundamentales del liberalismo.

    Assange y la Lucha por la Libertad de Expresión

    Julian Assange se ha convertido en un símbolo de la lucha por la transparencia y la rendición de cuentas gubernamental. Su trabajo con WikiLeaks expuso más de 90.000 documentos clasificados relacionados con las guerras en Irak y Afganistán, revelando abusos y crímenes de guerra que de otro modo habrían permanecido ocultos. Esta labor periodística le valió la persecución implacable por parte de varios gobiernos, culminando en su encarcelamiento en el Reino Unido.

    La libertad de Assange, lograda a través de un acuerdo de culpabilidad con el gobierno de Estados Unidos, es un testimonio del poder de la solidaridad y el apoyo global. La campaña de recaudación de fondos para su vuelo de regreso a Australia, que alcanzó su objetivo gracias a una sola donación anónima en Bitcoin, destaca el papel crucial de la cooperación voluntaria y la generosidad en la consecución de causas justas.

     Liberalismo y Sentimientos Morales

    El liberalismo, tal como lo concibieron pensadores como Adam Smith, se basa en principios de empatía, generosidad y compasión. En su obra «La Teoría de los Sentimientos Morales», Smith argumenta que la moralidad y la ética emergen de la capacidad humana para la empatía y el deseo de actuar en beneficio propio, que termina por ser el de los demás. La historia de Assange y su liberación subraya estos valores fundamentales.

    La donación de 8 BTC que cubrió los costos del vuelo de Assange es un ejemplo concreto de cómo los individuos pueden actuar de manera desinteresada y solidaria sin la necesidad de coacción estatal. Este acto de generosidad voluntaria es una manifestación del liberalismo en su forma más pura: la cooperación para el bien común sin la intervención forzosa del gobierno.

    Las Amenazas a la Libertad Individual

    El caso de Assange también pone de relieve las amenazas persistentes a la libertad individual. Los gobiernos, en su afán por controlar la información y suprimir la disidencia, han utilizado la fuerza y la coerción para silenciar a quienes se atreven a desafiar el statu quo. La persecución de Assange es un claro ejemplo de cómo el poder estatal puede ser utilizado para reprimir la libertad de expresión y castigar a aquellos que buscan la verdad.

    En contraste, la comunidad global que se unió para apoyar a Assange demuestra el poder de la acción colectiva y la solidaridad. Los fondos recaudados para su liberación no solo financiaron su vuelo, sino que también enviaron un mensaje poderoso sobre la importancia de la libertad de prensa y la transparencia gubernamental.

    El Papel del Estado y la Apropiación de la Generosidad

    En las últimas décadas, el estado ha tendido a apropiarse de actos de generosidad y solidaridad que tradicionalmente eran realizados por individuos y comunidades. Los impuestos y las regulaciones han convertido la caridad en un deber coercitivo, despojando a los actos de bondad de su naturaleza voluntaria y desinteresada. Este fenómeno ha erosionado los valores del liberalismo, reemplazando la empatía y la compasión con la obligatoriedad y el control.

    La campaña de recaudación de fondos para Assange, financiada en gran parte por una donación anónima en Bitcoin, es un recordatorio de que la verdadera generosidad y solidaridad surgen de la voluntariedad, no de la coerción. La criptomoneda, en este contexto, se convierte en una herramienta de libertad, permitiendo a los individuos contribuir a causas que consideran justas sin la interferencia del estado.

    La liberación de Julian Assange es un triunfo para la libertad de expresión y una reafirmación de los principios liberales. La empatía, la generosidad y la cooperación voluntaria jugaron un papel crucial en su regreso a casa, subrayando la importancia de estos valores en la lucha por la justicia y la libertad. En un mundo donde el estado casi siempre se apropia de actos de bondad, la historia de Assange nos recuerda que la verdadera solidaridad y la acción colectiva nacen del deseo genuino de ayudar a los demás, sin coerción ni control gubernamental.

  • Prohibición de Florida sobre el Uso de Redes Sociales para Menores: ¿Una Restricción a la Libertad Individual?

    Florida se encuentra en el centro de un intenso debate sobre la regulación del uso de redes sociales por parte de los menores. La legislación propuesta, conocida como la Ley de Protección de Menores en Internet, busca prohibir que los menores de 16 años tengan cuentas en plataformas como Instagram o TikTok. Sin embargo, esta medida ha generado controversia y plantea interrogantes sobre los derechos individuales y el papel de los padres en la educación de sus hijos.

    La justificación detrás de esta ley se basa en preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los jóvenes en línea. Se argumenta que los usuarios jóvenes, en particular, están expuestos a comportamientos negativos en las redes sociales, como el acoso cibernético y el contenido inapropiado. Sin embargo, la pregunta que surge es si la prohibición del acceso a las redes sociales es la mejor manera de abordar estos problemas.

    Desde una perspectiva de derechos individuales, la prohibición de Florida plantea serias preocupaciones. Si bien es comprensible que los padres deseen proteger a sus hijos de los peligros en línea, ¿es apropiado que el estado intervenga y restrinja el acceso de los menores a las redes sociales? ¿Dónde está el equilibrio entre la protección de los niños y el respeto a su autonomía y libertad individual?

    Friedrich Hayek, destacado defensor de la libertad individual, argumentaría en contra de esta prohibición estatal. Hayek sostenía que la libertad individual es fundamental para el florecimiento humano y que el control estatal excesivo puede llevar a la tiranía y la opresión. En su obra «Camino de Servidumbre», Hayek advierte sobre los peligros de permitir que el gobierno dicte cómo deben vivir las personas, incluso en nombre de su seguridad.

    Además, la prohibición de Florida plantea cuestiones sobre el papel de los padres en la educación y crianza de sus hijos. ¿No deberían ser los padres los responsables de guiar y supervisar el uso de las redes sociales por parte de sus hijos, en lugar de depender del gobierno para imponer restricciones? Esta medida podría erosionar el papel de los padres en la toma de decisiones sobre la educación y el desarrollo de sus hijos.

    El término «fatales arrogantes», acuñado por Hayek, resuena en este debate. ¿Son los legisladores que promueven esta prohibición culpables de arrogancia al creer que saben lo que es mejor para todos los niños de Florida? ¿O deberían confiar en los padres para tomar decisiones informadas sobre el uso de las redes sociales por parte de sus hijos?

    En última instancia, la prohibición de Florida sobre redes sociales plantea preguntas más amplias sobre el equilibrio entre la protección de los menores y el respeto a sus derechos individuales y la autonomía de los padres. Si bien la seguridad en línea es importante, debemos tener cuidado de no comprometer los valores fundamentales de libertad y responsabilidad individual en el proceso. En lugar de imponer prohibiciones estatales, debemos fomentar la educación y el empoderamiento de los padres y los jóvenes para que puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre su uso de las redes sociales.

  • El gobierno como manantial de pobreza

    ¿Qué entiendes por  “gobierno”? Pregunto ya que pocos parecen saber lo que es el gobierno o gobernar; lo cual nos lleva a dejarnos manipular por pérfidos gobernantes. RAE dice que “gobierno” es: “Acción y efecto de gobernar y gobernar es: “Mandar con autoridad o regir algo; y que “mandar” es ordenar. En fin, mientras más busca más me enredo. ¿Verdaderamente queremos ser mandados, regidos, ordenados; o, ¿tal vez saqueados?, que parece ser mejor definición de lo que hacen nuestros gobiernos y gobernantes.

    En fin, ¿qué rayos es el gobierno, que es gobernar y para que queremos gobiernos y gobernantes?

    El ser humano, que es persona, es, ante todo, un ser social, que vive asociado a otros seres humanos, no sólo con fines reproductivos sino de seguridad y prosperidad. Así, vemos que lo prioritario es la seguridad de nuestras vidas, que son propiamente propiedad nuestra. Pero la vida no se puede mantener sin movilidad y labranza, facultades que nos permiten tomar cosas naturales, tal como aire, agua, alimentos y más, transforándolas para acopiar o lograr mejor función en nuestras vidas. Así, apropiadas las cosas del entorno, sin violar lo propio de otras personas, las cosas pasan a ser de nuestra propiedad; vale decir, nos pertenecen, tal como como la misma vida nos pertenece y tenemos el derecho de defender nuestras vidas y pertenencias de quienes, en vez de obtenerlas por la vía del acuerdo pacífico y voluntario, eligen obtenerlas por la vía violenta y confiscatoria.

    Determinados los derechos a lo que es propio de cada persona, debemos considerar las mejores formas de defender esos derechos, y en ello entramos a considerar al estado y sus gobiernos. Pero relativo a la conducción social no está sólo en juego la propiedad sino los medios que, de una u otra forma, facilitan las actividades de apropiación de bienes y servicios; tales como las leyes, los ejércitos, las carreteras, correo, bomberos, la moneda y más. Es entonces que debemos considerar y deliberar en cuanto a la viabilidad e importancia tanto del estado como de sus gobiernos, considerando sus funciones y el alcance o limitaciones de dichas funciones.

    Y he aquí el momento de aclarar que “estado” y “gobierno” no son sinónimos, no son lo mismo sino cosas muy diferentes. El “estado” es la organización de los medios políticos de una nación y, sin embargo, los gobiernos electos no representan a la mayoría del pueblo y por tanto no son el pueblo. Por su parte, los gobiernos del estado son organizaciones políticas que intentan lograr el monopolio del uso de la fuerza y la violencia, y que lo hace de forma confiscatoria, y coercitiva impositiva. Visto así, es eminente que el estado y sus gobiernos deben ser limitados en constitución y de hecho en acción.

    También debemos ver que los gobiernos del estado no son la única forma o herramienta para lograr los propósitos sociales; y, como ejemplo, podemos considerar que la seguridad policial no corresponde únicamente a los gobiernos sino que pueden ser privadas, tal como de hecho en muchos casos lo son, y con mayor efectividad que los organismos centralizados de policía; los cuales se prestan para monopolizar poderes políticos y tal; vale decir, el monopolio del uso de la violencia de grupos entronizados en el poder central, que ha sido en la historia la mayor de todas las inseguridades sociales.

    Entonces, debía quedar muy claro que en Panamá el poder estatal, vertido en sus gobiernos, ha sido utilizado como herramienta de control, abuso y violación de los derechos generales de propiedad y sociedad.

    Pero, lo que no vemos es que en el mundo que ya se nos viene como avalancha, los mercados están logrando su propia libertad por la vía científica, tecnológica e informativa y quienes no lo adviertan están condenados al sepulcro de la caducidad y el fracaso.

  • Menos gobierno mejores gobiernos

    ¿Cuántos panameños creen que nuestros gobiernos han contribuido a disminuir la pobreza en el país? Algunos pensarán que fueron “beneficiados”, pero si les preguntas: ¿beneficiados, cómo así? La respuesta típica sería algo como: “Bueno, es que me dieron un trabajo en la fábrica de botellas? Pero el asunto va mucho más allá y si hemos puesto algo de atención verán que lo que hacen los gobiernos es más de lo mismo: más engaño, actividad improductiva, más creación de pobreza y dependencia.

    Quien esté verdaderamente interesado en conocer la realidad del mejor camino de salida de la pobreza debe comenzar por entender algo muy básico; que la pobreza es el estado natural del ser humano. Que para llegar a la riqueza hay que usar la inteligencia y trabajar muy duro, sin esperar que Tío Gobierno te tire la toalla; pues, simplemente, eso no es gobernar sino controlar y crear sumisión.

    Hoy día la inmensa mayoría de los que llamamos pobres viven mucho mejor que los reyes de antaño. La extrema pobreza era el estado típico de la inmensa mayoría; y que los ricos de antaño lo eran relativo a la masa. El progreso económico y de vida surgió a partir del mercado, de los intercambios voluntarios entre la gente, bajo sistemas de libertad y respeto a los derechos humanos, con poca intervención normativa.

    En particular, el gran cambio hacia la riqueza comenzó con la Revolución Industrial y la publicación de Adam Smith, Wealth of Nations (la riqueza de las naciones); en dónde expuso la importancia de una especialización, de manera que ello contribuyó al intercambio de bienes y servicios.

    Otro elemento que contribuyó al incremento general de la riqueza, y que pocos conocen, fue el nacimiento de los EE.UU. Que, en especial, exaltó la importancia fundamental de la libertad; del respeto a la vida, la expresión, el tránsito y a la propiedad; lo cual se traduce en simplicidad. Por algo, la primera constitución gringa sólo tuvo 7 artículos y no como la nuestra con más de 300.

    En términos más simples: a menos políticos y menos funcionarios mayor riqueza. Quien se tome el trabajo de examinar las leyes y reglamentos que tenemos, verá que sus propósitos no apuntan a lo sencillo, ya que si es muy fácil no da lugar a la coima.

    Otro aspecto que obviamente no vemos o peor, vemos y nos importa un bledo, es el proteccionismo que no solo no protege sino que crea dependencia y pobreza. Tanto en los EE.UU. como en Panamá, los emigrantes han sido motor del desarrollo y leyes que limitan el trabajo de buenos extranjeros son dañinas, dado que dichas leyes existen no para crear riqueza sino para dar votos a los zorros políticos del gallinero.

    Otra realidad poco conocida es que cuando los gobiernos subsidian, si es que es tal cosa, con ello logran más pobreza. O lo peor, es que muchos politicastros lucran con la pobreza, ya que el desvalido es quien les da más votos. ¿Sabes cuánto de cada dólar cobrado en impuestos llegan al pobre?

    Los impuestos sólo son buenos cuando no son exagerados, ya que cuando son excesivos alimentan la corrupción. Otro gallo cantaría si los panameños pudiésemos ver la realidad de grandes obras, tales como la del Metro, cuyos costos de construcción y luego de operación han sido abominables.

    Ningún político puede sacarlo a uno de la pobreza. Si no puedes salir por esfuerzo propio es mentira que algún funcionario contribuirá; a menos que sea disminuyendo las trabas típicas de la burrocracia.

  • El Populismo y la Libertad

    En ese mundo Babel en el cual comunicarse con el prójimo y más allá se complica debido a que cada quien le da diferente sentido a las palabras que usa, tal como en el caso de este escrito de opinión cuando hablo de “populismo”, y mejor ni abordo el vocablo “libertad” más allá de decir que se refiere a “somos libre para hacer el bien”. Lo cierto es que al comenzar a redactar sobre el populismo y la libertad inicialmente me dirigí al diccionario Merriam Webster e inmediatamente me tropecé con un argumento circular exasperante de “la doctrina económica y política argumentada por populistas”, pero si busco populista me dice que es “relativo al populismo”. Una definición que en vez da aclarar oscurece.

    Entonces me fui al Diccionario. De en el cual hallé algo de luz: El término populismo tiene sentido peyorativo, ya que hace referencia a las medidas políticas que no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que tratan de conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias.”

    Pero, con ánimo de buscar lo bueno en las penumbras, Definición.de también nos dice: “Cuando la noción de populismo se utiliza de manera positiva, en cambio, se califica a estos movimientos como propuestas que buscan construir el poder a partir de la participación popular y de la inclusión social.”

    Y aún no abordo si el populismo es antibiótico, purgante o veneno; y en ello entra al auxilio la Wikipedia, quien nos informa que populismo” se refiere a un rango de tendencias políticas afines “al pueblo”, concepto yuxtapuesto a la “elite. Nada raro cuando vemos que el término tiene su origen en los movimientos rusos durante la segunda mitad del siglo XIX en el movimiento llamado “narodnismo” o populismo en ruso; lema del pueblo en movimientos que dicen ser “democráticos” pero, de la estirpe rusa. ¡Meto!

    Defino yo populismo o tendencia popular de las clases menos aventajadas, tanto en sentido económico como cultural e influencia política, que es la forma natural de los que se sienten oprimidos de reaccionar, sea para bien o mal. Desgraciadamente grupos inmorales se han aprovechado de la corriente popular para conducirles por los caminos de la servidumbre; y no sólo grupos de las élites sino de nada élites, salvo en vagabunderías.

    En Panamá, en dónde los gobiernos y sus programas de gobernanza, a través del tiempo, han seguido modalidades de engaño y sacar ventaja a la población en general en pos del pillaje, el llamado “pueblo” o “Tío Pueblo” no deja de tener razón en sentimientos. De si la reacción popular frente tales sentimientos sea buena y/o productiva es harina de otro costal y las respuestas por lo general es alguito de pan para hoy mucha hambre para mañana.

    Justo ahora, frente a las elecciones del 2024 nos vemos inundados por asquerosas promesas populistas de parte de todos los candidatos; que prometen cielos que seguramente resultarán en infiernos. Y ¡por supuesto!, si algún despistado como yo sale a decir verdades, todos le entran a pelonera.

    El inmenso problema en Panamá es que la pervertida politiquería, a través del tiempo, logró tornar el pensamiento y diálogo populista en práctica política y gubernamental: en jamones, botellas, salarios mínimos y toda clase de intervención castrante. Y todo ella a tal grado que logró infectar a buena parte del empresariado formal e informal.

    Quizá no hay mejor caso que la mina. Sacan a relucir la basura del contrato a sabiendas del descontento general, particularmente entre la juventud, y la reacción no se hace esperar. Hoy, la pregunta queda colgando: ¿Es buena la solución de un cierre desordenado? Algo así como: se infectó el dedo gordo, amputa la pierna.