Etiqueta: intervención del gobierno

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Energía Renovable o Económica

    Lastimosamente el pugilato entre la energía fósil y las llamadas renovable desatiende realidades y favorece la arrogancia humana. Los debates que pululan en el entorno global sobre que conviene si la energía supuestamente “renovable” o las fósiles o nucleares típicamente soslayan realidades fundamentales; en particular, el que la ideal es la más económica, que nos permita lograr una transición hacia otras aún más económicas y no contaminantes.

    El meollo del asunto que tantos no advierten es que estas transiciones o cambios no pueden ser forzadas por mandatos gubernamentales; que tales evoluciones deben surgir del mercado cuando tales fuentes energéticas sean rentables, seguras y duraderas y quien bien lo advierte son situaciones como las que se dieron recién en España y Portugal.

    Los gobiernos no están para dictar tipos de energía o uso de máscaras contra enfermedades virales; de la misma manera que no están para dictar como nos sentamos en el retrete. Lastimosamente, lo que es y para que son los gobiernos está muy mal entendido. En el 2023 el presidente Joe Biden, si es que lo era, declaró que la energía eólica y solar ya eran más económicas que las fósiles; lo cual era completamente falso y demuestra bastante bien por qué no debemos dejar ciertas cosas en manos de gobernantes torcidos.

    Cuando los malos políticos ponen malas políticas por delante de las realidades del mercado, obligando al mismo a seguir senderos irreales y torcidos; se dan apagones como el que vimos o cosas mucho peores, tales como la Primera o Segunda Guerra Mundial. Y tengamos claro que el “mercado” somos todos; es la división del trabajo, esa que origina en la libre acción humana y no por mandato de una asamblea o un presidente. Y, al respecto de todo ello, también debemos ver que los poderes gubernamentales no están para ‘inventar la ley’ sino para descubrirla, ya que la verdadera ley, la de Madre Naturaleza, ha estado allí mucho antes que ellos… ¡desde siempre!

    Entonces, el secreto y la habilidad del buen gobierno y gobernante está en descubrir la realidad y seguir su curso. La energía eléctrica es un bien de consumo tal como lo es el arroz, el transporte, la educación y tal; y la función gubernamental no es dictar sino evitar abusos. Cuando los gobiernos se vuelven dictatoriales se van dando toda clases de diabólicas distorsiones.

    Hay aspectos de la energía eléctrica en los cuales poco nos ponemos a cavilar; tal como el que la misma debe ser vendida tan pronto como se produce, pues no hay manera de almacenarla; al menos no con las baterías de hoy. La energía hidroeléctrica sí, siempre que llueva copiosamente. Lo cierto es que debe existir un balance entre la producción y la demanda; y en eso fue que falló el sistema en España y Portugal. En fin, desatendieron a la Madre Natura, al mercado, a la división del trabajo y a la libertad humana.

    A diferencia de la disque renovable, la fósil se puede almacenar y está allí disponible para arrancar las plantas cuando la demanda lo requiere. En el caso de la nuclear, las plantas atómicas no pueden de pronto aumentar su producción rápidamente.

    Por otro lado, tal como ocurre en Panamá, está el mantenimiento de la red de distribución, a la cual no le hemos dado el mantenimiento y la renovación requerida; que es otro problemita relacionado a la interferencia indebida del gobierno en lo que no es gobierno; ¿o es que nos olvidamos que nuestros gobiernos son accionistas del negocio eléctrico?

    En fin, el asunto tiene mucho más rabo, pero creo que ya pueden ver que en demasía no la hacemos nada bien.

  • Quien fracasa es el gobierno no el capitalismo

    «El capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral».

    Hoy leí un artículo del Instituto Mises, escrito por George Ford Smith en el cual comienza señalando que la crisis económica inmobiliaria del 2008 se dio debido a que, como dijo en su momento el presidente Bush: “Wall Street se embriagó”; a lo cual añadió Peter Schiff diciendo: “Así fue; y quien puso el licor fue la FED”. Un año antes de la crisis del 2008 consulté un experto que me dijo estuvo en Wall Street y allá le aseguraron que no había problema alguno; que mis inversiones estaban seguras pues el gobierno no dejaría que nada malo ocurriera. ¿Quién iba a pensar que confiar asuntos económicos al gobierno era malísima idea?; ya que “gobernar” y “economía” ni riman ni conjugan.

    ¿Deben los gobiernos entrometerse en los asuntos económicos de la población o sólo velar por las mejores condiciones bajo las cuales los ciudadanos y extranjeros en nuestro país manejen sus asuntos económicos? Si fuésemos a tomar en serio nuestro mandato básico constitucional que en su artículo 282 establece que “el ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares” debía ser obvio que el gobierno no debía entrometerse. Lastimosamente, el mismo artículo luego de un “pero” y un punto y coma, se contradice o y agrega que “el Estado planificará el desarrollo económico y social…” supuestamente para “asegurar beneficios para el mayor número posible de habitantes…”; contradicción que es una barbaridad que abre las puertas al pillaje de los fondos públicos.

    Es risible que los izquierdistas del patio digan que Panamá es un país capitalista, ya que el capitalismo es un sistema que va por el trillo de la libertad de emprendimiento y no por la vía de dictámenes e intromisiones políticas alejados de lo moral. Si algo dejó claro el Título X de nuestra actual constitución, creada en la época arnulfista, fue el intento de volver a Panamá un país socialista, fascista, comunista, todos estos hijos del mismo padre, el colectivismo. Bien lo dijo Benito Mussolini, quien comenzó su carrera como editor de una revista socialista. Y ¿cómo olvidar que Arnulfo Arias admiraba a Hitler?

    El enredo de fondo germina con una población falta de buena educación o peor; una educación diseñada hacia el adoctrinamiento y el servilismo hacia los políticos y sus secuaces ladrones que dejan migajas al pueblo. ¿Cree el lector que el SUNTRAC y los funcionarios del magisterio público del MEDUCA cierran calles y luchan por una mejor educación? ¿Acaso luchan por sus clientes, los estudiantes? ¡Ja!, el colectivismo no tiene clientes.

    La pregunta que poco o jamás nos hacemos es ¿si la intromisión gubernamental política en lo económico nos conduce hacia una mejor economía o sólo sirve para facilitar el pillaje central? Es ceguera no ver que, hasta ahora, el intervencionismo, más que nada, ha servido para el pillaje. Y lo peor es que ni siquiera vemos o cuantificamos los daños colaterales de todo ello. ¿Cuánto cuesta el desorden vial, la mala educación, el mal transporte, agua, electricidad, etc.? Tristemente, hoy día, cambiar todo eso requeriría un «ejército Buqueles». No le envidio la tarea a Mulino.

    Toda actividad que dificulta la actividad del mercado causa daños terribles a la economía; más que nada del que menos tiene. Decir que el mercado fracasa es lo mismo que culpar la borrachera al licor. La medida de éxito empresarial que logremos hoy día en Panamá no es gracias a los gobiernos sino a emprendedores que saben sortear perversas leyes y autoritarismo gubernamental. Pero ¡cuidado!, que la cultura de intervencionismo pillaje central enquistada en nuestro país está herida y busca como sobrevivir.

  • La Liberación de Julian Assange: Un Triunfo del Liberalismo

    Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, ha regresado a su Australia natal como un hombre libre tras una ardua batalla legal de 14 años. Su liberación, facilitada por una generosa donación de 8 BTC, es un hito significativo no solo en la lucha por la libertad de expresión, sino también en la reafirmación de los valores fundamentales del liberalismo.

    Assange y la Lucha por la Libertad de Expresión

    Julian Assange se ha convertido en un símbolo de la lucha por la transparencia y la rendición de cuentas gubernamental. Su trabajo con WikiLeaks expuso más de 90.000 documentos clasificados relacionados con las guerras en Irak y Afganistán, revelando abusos y crímenes de guerra que de otro modo habrían permanecido ocultos. Esta labor periodística le valió la persecución implacable por parte de varios gobiernos, culminando en su encarcelamiento en el Reino Unido.

    La libertad de Assange, lograda a través de un acuerdo de culpabilidad con el gobierno de Estados Unidos, es un testimonio del poder de la solidaridad y el apoyo global. La campaña de recaudación de fondos para su vuelo de regreso a Australia, que alcanzó su objetivo gracias a una sola donación anónima en Bitcoin, destaca el papel crucial de la cooperación voluntaria y la generosidad en la consecución de causas justas.

     Liberalismo y Sentimientos Morales

    El liberalismo, tal como lo concibieron pensadores como Adam Smith, se basa en principios de empatía, generosidad y compasión. En su obra «La Teoría de los Sentimientos Morales», Smith argumenta que la moralidad y la ética emergen de la capacidad humana para la empatía y el deseo de actuar en beneficio propio, que termina por ser el de los demás. La historia de Assange y su liberación subraya estos valores fundamentales.

    La donación de 8 BTC que cubrió los costos del vuelo de Assange es un ejemplo concreto de cómo los individuos pueden actuar de manera desinteresada y solidaria sin la necesidad de coacción estatal. Este acto de generosidad voluntaria es una manifestación del liberalismo en su forma más pura: la cooperación para el bien común sin la intervención forzosa del gobierno.

    Las Amenazas a la Libertad Individual

    El caso de Assange también pone de relieve las amenazas persistentes a la libertad individual. Los gobiernos, en su afán por controlar la información y suprimir la disidencia, han utilizado la fuerza y la coerción para silenciar a quienes se atreven a desafiar el statu quo. La persecución de Assange es un claro ejemplo de cómo el poder estatal puede ser utilizado para reprimir la libertad de expresión y castigar a aquellos que buscan la verdad.

    En contraste, la comunidad global que se unió para apoyar a Assange demuestra el poder de la acción colectiva y la solidaridad. Los fondos recaudados para su liberación no solo financiaron su vuelo, sino que también enviaron un mensaje poderoso sobre la importancia de la libertad de prensa y la transparencia gubernamental.

    El Papel del Estado y la Apropiación de la Generosidad

    En las últimas décadas, el estado ha tendido a apropiarse de actos de generosidad y solidaridad que tradicionalmente eran realizados por individuos y comunidades. Los impuestos y las regulaciones han convertido la caridad en un deber coercitivo, despojando a los actos de bondad de su naturaleza voluntaria y desinteresada. Este fenómeno ha erosionado los valores del liberalismo, reemplazando la empatía y la compasión con la obligatoriedad y el control.

    La campaña de recaudación de fondos para Assange, financiada en gran parte por una donación anónima en Bitcoin, es un recordatorio de que la verdadera generosidad y solidaridad surgen de la voluntariedad, no de la coerción. La criptomoneda, en este contexto, se convierte en una herramienta de libertad, permitiendo a los individuos contribuir a causas que consideran justas sin la interferencia del estado.

    La liberación de Julian Assange es un triunfo para la libertad de expresión y una reafirmación de los principios liberales. La empatía, la generosidad y la cooperación voluntaria jugaron un papel crucial en su regreso a casa, subrayando la importancia de estos valores en la lucha por la justicia y la libertad. En un mundo donde el estado casi siempre se apropia de actos de bondad, la historia de Assange nos recuerda que la verdadera solidaridad y la acción colectiva nacen del deseo genuino de ayudar a los demás, sin coerción ni control gubernamental.

  • Prohibición de Florida sobre el Uso de Redes Sociales para Menores: ¿Una Restricción a la Libertad Individual?

    Florida se encuentra en el centro de un intenso debate sobre la regulación del uso de redes sociales por parte de los menores. La legislación propuesta, conocida como la Ley de Protección de Menores en Internet, busca prohibir que los menores de 16 años tengan cuentas en plataformas como Instagram o TikTok. Sin embargo, esta medida ha generado controversia y plantea interrogantes sobre los derechos individuales y el papel de los padres en la educación de sus hijos.

    La justificación detrás de esta ley se basa en preocupaciones sobre la seguridad y el bienestar de los jóvenes en línea. Se argumenta que los usuarios jóvenes, en particular, están expuestos a comportamientos negativos en las redes sociales, como el acoso cibernético y el contenido inapropiado. Sin embargo, la pregunta que surge es si la prohibición del acceso a las redes sociales es la mejor manera de abordar estos problemas.

    Desde una perspectiva de derechos individuales, la prohibición de Florida plantea serias preocupaciones. Si bien es comprensible que los padres deseen proteger a sus hijos de los peligros en línea, ¿es apropiado que el estado intervenga y restrinja el acceso de los menores a las redes sociales? ¿Dónde está el equilibrio entre la protección de los niños y el respeto a su autonomía y libertad individual?

    Friedrich Hayek, destacado defensor de la libertad individual, argumentaría en contra de esta prohibición estatal. Hayek sostenía que la libertad individual es fundamental para el florecimiento humano y que el control estatal excesivo puede llevar a la tiranía y la opresión. En su obra «Camino de Servidumbre», Hayek advierte sobre los peligros de permitir que el gobierno dicte cómo deben vivir las personas, incluso en nombre de su seguridad.

    Además, la prohibición de Florida plantea cuestiones sobre el papel de los padres en la educación y crianza de sus hijos. ¿No deberían ser los padres los responsables de guiar y supervisar el uso de las redes sociales por parte de sus hijos, en lugar de depender del gobierno para imponer restricciones? Esta medida podría erosionar el papel de los padres en la toma de decisiones sobre la educación y el desarrollo de sus hijos.

    El término «fatales arrogantes», acuñado por Hayek, resuena en este debate. ¿Son los legisladores que promueven esta prohibición culpables de arrogancia al creer que saben lo que es mejor para todos los niños de Florida? ¿O deberían confiar en los padres para tomar decisiones informadas sobre el uso de las redes sociales por parte de sus hijos?

    En última instancia, la prohibición de Florida sobre redes sociales plantea preguntas más amplias sobre el equilibrio entre la protección de los menores y el respeto a sus derechos individuales y la autonomía de los padres. Si bien la seguridad en línea es importante, debemos tener cuidado de no comprometer los valores fundamentales de libertad y responsabilidad individual en el proceso. En lugar de imponer prohibiciones estatales, debemos fomentar la educación y el empoderamiento de los padres y los jóvenes para que puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre su uso de las redes sociales.

  • El gobierno como manantial de pobreza

    ¿Qué entiendes por  “gobierno”? Pregunto ya que pocos parecen saber lo que es el gobierno o gobernar; lo cual nos lleva a dejarnos manipular por pérfidos gobernantes. RAE dice que “gobierno” es: “Acción y efecto de gobernar y gobernar es: “Mandar con autoridad o regir algo; y que “mandar” es ordenar. En fin, mientras más busca más me enredo. ¿Verdaderamente queremos ser mandados, regidos, ordenados; o, ¿tal vez saqueados?, que parece ser mejor definición de lo que hacen nuestros gobiernos y gobernantes.

    En fin, ¿qué rayos es el gobierno, que es gobernar y para que queremos gobiernos y gobernantes?

    El ser humano, que es persona, es, ante todo, un ser social, que vive asociado a otros seres humanos, no sólo con fines reproductivos sino de seguridad y prosperidad. Así, vemos que lo prioritario es la seguridad de nuestras vidas, que son propiamente propiedad nuestra. Pero la vida no se puede mantener sin movilidad y labranza, facultades que nos permiten tomar cosas naturales, tal como aire, agua, alimentos y más, transforándolas para acopiar o lograr mejor función en nuestras vidas. Así, apropiadas las cosas del entorno, sin violar lo propio de otras personas, las cosas pasan a ser de nuestra propiedad; vale decir, nos pertenecen, tal como como la misma vida nos pertenece y tenemos el derecho de defender nuestras vidas y pertenencias de quienes, en vez de obtenerlas por la vía del acuerdo pacífico y voluntario, eligen obtenerlas por la vía violenta y confiscatoria.

    Determinados los derechos a lo que es propio de cada persona, debemos considerar las mejores formas de defender esos derechos, y en ello entramos a considerar al estado y sus gobiernos. Pero relativo a la conducción social no está sólo en juego la propiedad sino los medios que, de una u otra forma, facilitan las actividades de apropiación de bienes y servicios; tales como las leyes, los ejércitos, las carreteras, correo, bomberos, la moneda y más. Es entonces que debemos considerar y deliberar en cuanto a la viabilidad e importancia tanto del estado como de sus gobiernos, considerando sus funciones y el alcance o limitaciones de dichas funciones.

    Y he aquí el momento de aclarar que “estado” y “gobierno” no son sinónimos, no son lo mismo sino cosas muy diferentes. El “estado” es la organización de los medios políticos de una nación y, sin embargo, los gobiernos electos no representan a la mayoría del pueblo y por tanto no son el pueblo. Por su parte, los gobiernos del estado son organizaciones políticas que intentan lograr el monopolio del uso de la fuerza y la violencia, y que lo hace de forma confiscatoria, y coercitiva impositiva. Visto así, es eminente que el estado y sus gobiernos deben ser limitados en constitución y de hecho en acción.

    También debemos ver que los gobiernos del estado no son la única forma o herramienta para lograr los propósitos sociales; y, como ejemplo, podemos considerar que la seguridad policial no corresponde únicamente a los gobiernos sino que pueden ser privadas, tal como de hecho en muchos casos lo son, y con mayor efectividad que los organismos centralizados de policía; los cuales se prestan para monopolizar poderes políticos y tal; vale decir, el monopolio del uso de la violencia de grupos entronizados en el poder central, que ha sido en la historia la mayor de todas las inseguridades sociales.

    Entonces, debía quedar muy claro que en Panamá el poder estatal, vertido en sus gobiernos, ha sido utilizado como herramienta de control, abuso y violación de los derechos generales de propiedad y sociedad.

    Pero, lo que no vemos es que en el mundo que ya se nos viene como avalancha, los mercados están logrando su propia libertad por la vía científica, tecnológica e informativa y quienes no lo adviertan están condenados al sepulcro de la caducidad y el fracaso.

  • Menos gobierno mejores gobiernos

    ¿Cuántos panameños creen que nuestros gobiernos han contribuido a disminuir la pobreza en el país? Algunos pensarán que fueron “beneficiados”, pero si les preguntas: ¿beneficiados, cómo así? La respuesta típica sería algo como: “Bueno, es que me dieron un trabajo en la fábrica de botellas? Pero el asunto va mucho más allá y si hemos puesto algo de atención verán que lo que hacen los gobiernos es más de lo mismo: más engaño, actividad improductiva, más creación de pobreza y dependencia.

    Quien esté verdaderamente interesado en conocer la realidad del mejor camino de salida de la pobreza debe comenzar por entender algo muy básico; que la pobreza es el estado natural del ser humano. Que para llegar a la riqueza hay que usar la inteligencia y trabajar muy duro, sin esperar que Tío Gobierno te tire la toalla; pues, simplemente, eso no es gobernar sino controlar y crear sumisión.

    Hoy día la inmensa mayoría de los que llamamos pobres viven mucho mejor que los reyes de antaño. La extrema pobreza era el estado típico de la inmensa mayoría; y que los ricos de antaño lo eran relativo a la masa. El progreso económico y de vida surgió a partir del mercado, de los intercambios voluntarios entre la gente, bajo sistemas de libertad y respeto a los derechos humanos, con poca intervención normativa.

    En particular, el gran cambio hacia la riqueza comenzó con la Revolución Industrial y la publicación de Adam Smith, Wealth of Nations (la riqueza de las naciones); en dónde expuso la importancia de una especialización, de manera que ello contribuyó al intercambio de bienes y servicios.

    Otro elemento que contribuyó al incremento general de la riqueza, y que pocos conocen, fue el nacimiento de los EE.UU. Que, en especial, exaltó la importancia fundamental de la libertad; del respeto a la vida, la expresión, el tránsito y a la propiedad; lo cual se traduce en simplicidad. Por algo, la primera constitución gringa sólo tuvo 7 artículos y no como la nuestra con más de 300.

    En términos más simples: a menos políticos y menos funcionarios mayor riqueza. Quien se tome el trabajo de examinar las leyes y reglamentos que tenemos, verá que sus propósitos no apuntan a lo sencillo, ya que si es muy fácil no da lugar a la coima.

    Otro aspecto que obviamente no vemos o peor, vemos y nos importa un bledo, es el proteccionismo que no solo no protege sino que crea dependencia y pobreza. Tanto en los EE.UU. como en Panamá, los emigrantes han sido motor del desarrollo y leyes que limitan el trabajo de buenos extranjeros son dañinas, dado que dichas leyes existen no para crear riqueza sino para dar votos a los zorros políticos del gallinero.

    Otra realidad poco conocida es que cuando los gobiernos subsidian, si es que es tal cosa, con ello logran más pobreza. O lo peor, es que muchos politicastros lucran con la pobreza, ya que el desvalido es quien les da más votos. ¿Sabes cuánto de cada dólar cobrado en impuestos llegan al pobre?

    Los impuestos sólo son buenos cuando no son exagerados, ya que cuando son excesivos alimentan la corrupción. Otro gallo cantaría si los panameños pudiésemos ver la realidad de grandes obras, tales como la del Metro, cuyos costos de construcción y luego de operación han sido abominables.

    Ningún político puede sacarlo a uno de la pobreza. Si no puedes salir por esfuerzo propio es mentira que algún funcionario contribuirá; a menos que sea disminuyendo las trabas típicas de la burrocracia.

  • El Populismo y la Libertad

    En ese mundo Babel en el cual comunicarse con el prójimo y más allá se complica debido a que cada quien le da diferente sentido a las palabras que usa, tal como en el caso de este escrito de opinión cuando hablo de “populismo”, y mejor ni abordo el vocablo “libertad” más allá de decir que se refiere a “somos libre para hacer el bien”. Lo cierto es que al comenzar a redactar sobre el populismo y la libertad inicialmente me dirigí al diccionario Merriam Webster e inmediatamente me tropecé con un argumento circular exasperante de “la doctrina económica y política argumentada por populistas”, pero si busco populista me dice que es “relativo al populismo”. Una definición que en vez da aclarar oscurece.

    Entonces me fui al Diccionario. De en el cual hallé algo de luz: El término populismo tiene sentido peyorativo, ya que hace referencia a las medidas políticas que no buscan el bienestar o el progreso de un país, sino que tratan de conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias.”

    Pero, con ánimo de buscar lo bueno en las penumbras, Definición.de también nos dice: “Cuando la noción de populismo se utiliza de manera positiva, en cambio, se califica a estos movimientos como propuestas que buscan construir el poder a partir de la participación popular y de la inclusión social.”

    Y aún no abordo si el populismo es antibiótico, purgante o veneno; y en ello entra al auxilio la Wikipedia, quien nos informa que populismo” se refiere a un rango de tendencias políticas afines “al pueblo”, concepto yuxtapuesto a la “elite. Nada raro cuando vemos que el término tiene su origen en los movimientos rusos durante la segunda mitad del siglo XIX en el movimiento llamado “narodnismo” o populismo en ruso; lema del pueblo en movimientos que dicen ser “democráticos” pero, de la estirpe rusa. ¡Meto!

    Defino yo populismo o tendencia popular de las clases menos aventajadas, tanto en sentido económico como cultural e influencia política, que es la forma natural de los que se sienten oprimidos de reaccionar, sea para bien o mal. Desgraciadamente grupos inmorales se han aprovechado de la corriente popular para conducirles por los caminos de la servidumbre; y no sólo grupos de las élites sino de nada élites, salvo en vagabunderías.

    En Panamá, en dónde los gobiernos y sus programas de gobernanza, a través del tiempo, han seguido modalidades de engaño y sacar ventaja a la población en general en pos del pillaje, el llamado “pueblo” o “Tío Pueblo” no deja de tener razón en sentimientos. De si la reacción popular frente tales sentimientos sea buena y/o productiva es harina de otro costal y las respuestas por lo general es alguito de pan para hoy mucha hambre para mañana.

    Justo ahora, frente a las elecciones del 2024 nos vemos inundados por asquerosas promesas populistas de parte de todos los candidatos; que prometen cielos que seguramente resultarán en infiernos. Y ¡por supuesto!, si algún despistado como yo sale a decir verdades, todos le entran a pelonera.

    El inmenso problema en Panamá es que la pervertida politiquería, a través del tiempo, logró tornar el pensamiento y diálogo populista en práctica política y gubernamental: en jamones, botellas, salarios mínimos y toda clase de intervención castrante. Y todo ella a tal grado que logró infectar a buena parte del empresariado formal e informal.

    Quizá no hay mejor caso que la mina. Sacan a relucir la basura del contrato a sabiendas del descontento general, particularmente entre la juventud, y la reacción no se hace esperar. Hoy, la pregunta queda colgando: ¿Es buena la solución de un cierre desordenado? Algo así como: se infectó el dedo gordo, amputa la pierna.

  • El Regalierno Produce Pobreza

    El “regalierno”, como le llamo yo al gobierno regalón, empobrece a todos debido a que destruye el mercado o intercambio de bienes y servicios entre los ciudadanos; intercambio que es la base de la creación de riqueza humana.

    Buenos indicadores advierten que gran parte del mundo ya ha entrado en recesión o está entrando; lo cual nos lleva a definir de forma somera la recesión como una mala asignación de los recursos económicos por dislocados intereses politiqueros o peor, por intereses de pillaje, tan comunes en nuestro patio y más allá.

    Son muchos los factores que alteran el libre mercado llevándonos a ciclos recesivos; tal como cuando políticos amantes del clientelismo prometen aumentos de salario mínimo, control de precios, descuentos, subsidios y más subsidios. Como bien se ha dicho a cansancio “nada es gratis” en el regalierno y digo yo que toda carnada lleva anzuelo.

    En fin, nadie puede controlar los intercambios que se dan a diario entre millones de personas en el mercado. Lo que sí pueden hacer es cambiar las reglas del juego para servir intereses bastardos que piensan les pueden favorecer para llegar puestos de poder que les permiten robar a sus anchas.

    Dicho todo lo anterior, sí es cierto que la inflación ya está golpeando los bolsillos de todos; afectando más a unos que a otros ¡por supuesto! Y una vez más… “inflación” no es aumento de precios sino la pérdida del valor o poder adquisitivo de la moneda. En épocas cuando el dinero eran cosas como la sal, cacao y tal, si alguien traía cacao en cantidad de otras partes y lo tiraba al mercado, cuando intentabas pagar con él, te pedían más cantidad del mismo porque se había vuelto fácil de conseguirlo. Tan simple y tan difícil de entender.

    La verdadera asistencia económica social jamás debe ser parasitaria que llega para quedarse, ya que al final todos terminamos pagándola. Lastimosamente los mercaderes de la mentira han dado por llamar “derechos” a los subsidios; lo cual es ¡absurdo! Tal como tener derecho a subsidios pero no al libre tránsito que nos quitan grupos sindicales. Todos estos son factores que inciden en la recesión y crean pobreza: el regalierno.

    Luego, con cada nuevo regalón político, el gobierno sale a cacarear que debemos aumentar impuestos; con lo cual el gobierno de turno y los anteriores van tomando una tajada más grande de los panameños que realmente producen cosas y servicios de valor para destinar dichos recursos a malas inversiones y al pillaje. Lo que pocos ven es que el verdadero gasto que vale es la capacidad de gasto de la gente que es el motor de una economía sana.

    Bien dijo Rothbard que todo impuesto y el gasto resultante disminuye los ahorros y el consumo por parte de auténticos productores, y pasa al supuesto beneficio parasítico de los consumidores que nada producen.” Visto así, el gasto gubernamental no es una suma cero sino una suma negativa.

    Lastimosamente en Panamá demasiados creen que el gobierno es el motor de la economía cuando, en realidad, es el desastre de la misma. Panamá puede y debía ser el país más rico de América pero con la carga de maleantes que disque gobiernan… Y ¡por supuesto! que todo ello desincentiva a buen productor y convierte a muchos empresarios en coimeros ya que si no pagan los quiebran.

    Sin ahorro y la inversión privada no vamos a ningún lado. El secreto de nuestro progreso está en disminuir el gasto gubernamental. ¿Cuántos candidatos a las próximas elecciones prometen disminuir el inútil gasto central?

  • Intervencionismo empobrecedor

    Hay un genial dicho que reza: “si no está roto no lo repares.” Desgraciadamente pocos parecen entenderlo o peor, pocos lo quieren entender; tal como los pervertidos políticos que si no hacen ver que reparan las cosas, se mueren de hambre; tal como los zorros que no logran entrar al gallinero. El mal del intervencionismo en los asuntos propios del ciudadano es que toda acción económica conlleva efectos colaterales o consecuencias imprevistas e indeseables que afectan las estructuras productivas y el buen o mal aprovechamiento de los recursos; sean estos naturales o humanos.

    Y es que, desde el instante en que los zorros entran al gallinero, las gallinas se ponen nerviosas y dejan de poner huevos. Es impresionante ver la cantidad de inversiones que se han esfumado en Panamá debido a la actividad zorrera. Quienes jamás han montado empresas, particularmente las más aventuradas, poco o nada entienden de lo difícil y riesgosas que son; y mucho peor si además debes navegar entre enjambres de zorros coimeros y rateros.

    El otro malandar que es endémico en nuestro patio consiste en desestimar la importancia de la ‘creación de valor’, cualidad que se pierde cuando dejamos entrar en el gallinero a los zorros políticos; esos que alegan lo hacen para beneficiar al pueblo. Peor aún es la nefasta coyunda que se ha formado a través del tiempo entre los zorros y algunas pervertidas gallinas empresariales.

    Hoy día, en la ecuación interventora han aparecido otras argumentaciones estrambóticas que se valen de verdades a medias para justificar la intervención en la vida ajena. Hablo del: cambio climático, la contaminación, sea minera o de otra índole; que si la pesca mal llevada y así va el engaño. Engaño que se basa en no distinguir entre el buen y mal manejo los recursos, tal como ocurre con lo del cambio climático. ¡Por supuesto que hay cambio climático!, si el cambio es una constante universal; el asunto es cuanto de dicho cambio es de origen androgénico y qué podemos y conviene hacer al respecto.

    El otro valor que poco vemos es el de la riqueza humana que existe dispersa entre toda la comunidad y que sólo se expresa en un sistema de libre emprendimiento. Para ilustrar, tomemos el ejemplo del Título X de nuestra corrupta constitución, título que consagra la intervención de los zorros en el gallinero nacional: Artículo 284: “El Estado intervendrá en toda clase de empresas… para los siguientes fines: 3. Coordinar los servicios y la producción…”

    O la intervención de los salarios mínimos que supuestamente subsidian a los que menos tienen; tanto en recursos económicos como de otra índole. ¡Falso!, por completo; sólo se trata del aullido engañoso de los zorros. Las normas de salario mínimo, que son control de precios, sólo benefician a los zorros del gallinero, al tiempo que causan grandes perjuicios a quienes suponen asistir. Que no seamos capaces de verlo es harina de otro costal.

    Las leyes deben beneficiar al sector productivo empresarial del cual depende el bienestar y mejoramiento de los trabajadores. Desgraciadamente, los malhechores gubernamentales han sido sumamente exitosos en el engaño; tal como en el “no a la privatización”. Si no quieren a las empresas privadas ¿qué quieren? ¿A los zorros?

    Los beneficios que pierde la comunidad por causa de la intervención no se ven dado que esos negocios y desarrollos tecnológicos jamás llegaron a realizarse. Conozco íntimamente una inversión que inicialmente hubiese sido de unos 30 millones, que no se hizo realidad gracias a la desconfianza de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.