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  • Satélite de la NASA monitoreará por primera vez los signos vitales de la Tierra

    Un nuevo satélite podría revolucionar la manera en cómo se observa y se analiza la Tierra en tiempo real. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) lanzó el martes un módulo denominado PACE con el objetivo de monitorear los signos vitales del planeta.

    En entrevista con la Voz de América, Laura Lorenzoni, científica de programa de la agencia espacial, aseguró que el programa “seguirá el legado” de otros que se enviaron en el pasado y cuyo objetivo es “el de entender los cambios que se dan a largo plazo”.

    “Es importantísimo entender cuáles son los cambios oceánicos y, sobre todo, los ecosistemas marinos”, dijo la doctora Lorenzoni.

    El satélite de Plancton, Aerosoles, Nubes y Ecosistemas Oceánicos, cuyas siglas en inglés forman PACE, supone una “potente plataforma” de observación gracias a los sensores de última generación que se utilizan para recoger datos que serán analizados por los científicos de NASA.

    “PACE va a tener capacidades únicas porque hasta ahora hemos estado observando el océano simplemente con ciertos colores”, explicó la científica.

    Hasta ahora solo se podían hacer observaciones mucho más simples en las que únicamente se distinguían los colores como el “azul, el verde, tal vez anaranjado y un poco de marrón”, pero ahora se podrán observar otras tonalidades de acuerdo con la emisión de luz del fitoplancton en diferentes longitudes de onda.

    “Es como una huella digital que nos permitiría entender qué tipo de especies están en el mar”, señaló la científica venezolana, que lleva más de ocho años trabajando en la NASA. En esa línea, dijo que “PACE va a ser capaz de observar todo el espectro de luz visible en escaloncitos muy chiquititos”.

    “O sea, que vamos a poder entender -por primera vez desde el espacio- cuál es la composición de las comunidades acuáticas, lo cual es importantísimo para las pesquerías o para detectar especies nocivas”, añadió.

    En su opinión, este tipo de avances son fundamentales para “poder prevenir daños de salud y económicos”. Según ella, “la cantidad de dinero que se pierde cuando hay cierres de playas por mareas rojas es inmensa, y de la misma manera, los problemas de salud también son significativos”, de manera que si se pueden detectar con más antelación y entender cuál va a ser su trayectoria tiene un impacto muy positivo en muchos sentidos.

    El océano ocupa más del 70 % de la superficie del planeta y “no hay manera de que podemos tener un sistema de detección tan robusto” si no se hace desde el espacio, como brindará el nuevo satélite PACE.

    “Desde el espacio estás teniendo una visión grande. Es como ir al cine y ver la pantalla grande en vez de, tal vez, ver la película en una pantalla chiquitita de la computadora o de tu teléfono”, decía convencida de que “la única manera de tener una visión global es volando un satélite para observar nuestra Tierra desde ese punto”.

    Además, este nuevo satélite supondrá un gran avance también para el monitoreo del cambio climático, algo que cada vez está preocupando más a científicos, organismos internacionales y gobiernos de todo el mundo por el impacto “catastrófico” que puede suponer a medio y largo plazo.

    “Estos satélites que la NASA tiene orbitando el planeta de verdad que toman el pulso al a Tierra día tras día y con PACE vamos a poder estar entendiendo cuál es la salud del mar”, comentó, comparando este sistema como si “todos los días estuviésemos sacando una radiografía a nuestro planeta”.

    Pero, sobre todo, insistió en que con los datos que se extraigan se puede obtener una mejor fotografía de cómo puede evolucionar el planeta en los próximos años en un contexto de cambio climático. “Nos va a permitir entender qué es lo que está pasando con los ecosistemas, dónde estábamos y sobre todo hacia dónde estamos yendo”, subrayaba.

    El satélite, sin embargo, no medirá la temperatura de los océanos ya que para eso la agencia espacial cuenta con otros sistemas de medición. Está previsto que el lanzamiento se lleve a cabo el martes sobre la 1:30 de la madrugada (hora local) desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.

  • NASA y creadores de Fortnite construirán un metaverso que simulará la vida en Marte

    La NASA y Epic Games (Fortnite) abrieron un desafío con premios de USD $70.000 para invitar a innovadores a crear un metaverso marciano. “Estamos buscando desarrolladores para crear un nuevo entorno de investigación, desarrollo y prueba para preparar a los astronautas para las experiencias y situaciones que encontrarán en Marte.”

    ¿Imagina poder experimentar cómo sería vivir en Marte? Muy pronto las nuevas tecnologías podrán acercarnos a los planetas más lejanos sin necesidad de tomar una nave espacial.

    La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, mejor conocida como NASA, se ha asociado con Epic Games, creadores del popular videojuego Fortnite, para impulsar la construcción de un metaverso que simulará la vida en el “planeta rojo”.

    La agencia espacial del gobierno de Estados Unidos anunció esta semana que ha lanzado un desafío llamado MarsXR, cuyo objetivo será la creación de un entorno marciano de realidad virtual. El nuevo metaverso podría ayudar a la NASA en sus investigaciones espaciales, con la generación de escenarios posibles que anticipen cómo podría ser la primera exploración humana a Marte; y quién sabe, una posible vida humana en ese planeta. Al mismo tiempo, podría ayudar a reducir costos a la hora de entrenar a futuros astronautas.

    Este desafío busca apoyar a la NASA mediante la creación de activos y escenarios adicionales centrados en escenarios particulares de actividades extravehiculares (EVA) que se utilizarán para probar los procedimientos y planificar las condiciones durante la estancia en Marte. El objetivo es crear una experiencia inmersiva, atractiva y realista.

    Simulando la colonización de Marte

    La creación del metaverso marciano se realizará sobre un espacio de realidad virtual que ya ha sido modelado con Unreal Engine 5 (UE5) de Epic Games, una herramienta que crea imágenes 3D en tiempo real para experiencias inmersivas. Denominado MarsXR Engine, el espacio incluye 400 km2 de terreno marciano realista, basado en terreno mapeado por la NASA. Diseñado con tonalidades naranjas para el día, también tiene condiciones meteorológicas realistas y una gravedad que simula la de ese planeta.

    Los desarrolladores tendrán la tarea de crear diversas simulaciones para los astronautas que viajen a Marte, que podrían ir desde establecer un campamento base hasta enfrentar una tormenta de polvo. También deberán crear activos y procesos que los cosmonautas puedan seguir en el futuro utilizando auriculares de realidad virtual.

    “Los creadores pueden usar Unreal Engine para crear escenarios de simulación realistas que ayuden a preparar a la NASA para futuras misiones, ya sea a la luna o a Marte”, dijo Seb Loze, director comercial de simulación de Unreal Engine en Epic Games.

    Ya sea que sea un diseñador de juegos, un arquitecto, un aficionado o un científico espacial, cualquiera puede construir con UE5, y estamos ansiosos por ver las simulaciones inmersivas que se le ocurren a la comunidad.

    El desafío se dividirá en cinco categorías: Establecer campamento, Investigación científica, Mantenimiento, Exploración y ‘Blow Our Minds’. Los equipos que participen podrán presentar sus proyectos para una o varias categorías, y tendrán la posibilidad de ganar USD $70.000, que se repartirán en varios premios.

    Metaverso, realidad y ciencia ficción

    Además de Epic Games, que ya construye su propio metaverso, el desafío MarsXR se produce en alianza con Buendea y Herox, una plataforma de resolución de problemas de crowdsourcing. De acuerdo con la página de Herox, el concurso ya ha atraído a casi 300 innovadores, distribuidos en 30 equipos, que contribuyen a la construcción del metaverso marciano de la NASA.

    La iniciativa surge a medida que la competencia por la llegada del hombre al planeta rojo continúa su marcha. La NASA ha estado trabajando desde hace años en la exploración de Marte. En 2018, la agencia envió su módulo de aterrizaje InSight, cuya principal misión ha sido la de sondear el interior del planeta. Esta semana, el equipo alcanzó un hito tras registrar el “martemoto” más grande hasta la fecha, un sismo de magnitud 5, como recogió The Verge.

    A medida que la energía de InSight se agota y que la cantidad de polvo circulante del planeta lo vuelve obsoleto, la empresa SpaceX, del multimillonario Elon Musk, también lidera esfuerzos para colonizar Marte. Musk ha reiterado en varias ocasiones que uno de los principales objetivos de su empresa es facilitar viajes comerciales a Marte y convertir al humano en una especie interplanetaria.

    La tendencia más reciente de metaverso, una desarrollo en el cual varias gigantes tecnológicas como Meta (matriz de Facebook) y Microsoft ya están avanzando, podría ayudar a la realización de estos planes; que hasta ahora suenan como meras fantasías de la ciencia ficción.

    Con información de DiarioBitcoin, Investingnews, EpicGames

  • La NASA llevará la tecnología de voz y videoconferencia a su próxima misión a la Luna.

    Amazon, Cisco y Lockheed Martin, se han unido para dar un salto en la integración de tecnologías únicas de interfaz hombre-máquina en la nave espacial Orion de la NASA, brindando la oportunidad de analizar cómo los futuros astronautas podrían beneficiarse de la tecnología de voz de campo lejano, la inteligencia artificial y la colaboración de video basada en tabletas.

    Actualmente, el Artemis I está programado para lanzarse a principios de 2022 desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida, para un viaje de varias semanas alrededor de la Luna y de regreso, y marcará el vuelo inaugural del cohete de próxima generación de la NASA, el Space Launch System, o SLS, un cohete gigantesco que Boeing ha estado desarrollando durante la última década.

    El vuelo al espacio se llevará a cabo a través de Callisto, en honor al compañero de Artemisa en la mitología griega, la tecnología innovadora que incluirá una versión del asistente de voz Alexa de Amazon y la plataforma de videoconferencia Webex de Cisco, una integración personalizada de hardware y software desarrollada por ingenieros de Lockheed Martin, como parte de una demostración de tecnología para vuelos lejanos a la Luna y Marte.

    Alexa no es solo su dispositivo estándar listo para usar. Para funcionar en la Tierra, Alexa utiliza «la nube», o software y servicios que se ejecutan en Internet, ubicados en servidores informáticos en centros de datos de todo el mundo. Viajando en el espacio profundo, a Alexa le tomaría demasiado tiempo usar esa nube, por lo que Callisto usará la Red de Espacio Profundo de la NASA y una base de datos local a bordo de la nave espacial para comunicarse con Alexa y responder. El hardware a bordo de la carga útil se ha reforzado para protegerlo del entorno de radiación en el viaje espacial profundo de Orion.

    Webex conectará y pondrá en conferencia la tableta integrada con los dispositivos y pizarrones de Webex dentro de una sala en el Centro de control de la misión, demostrando cómo la colaboración de video, con tecnología de compresión, se puede utilizar a través de la red de espacio profundo.

    Dado que Artemis I es una misión sin tripulación, los socios de Callisto han trabajado con la NASA para crear una experiencia de tripulación virtual en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, lo que permite a los operadores interactuar con Callisto desde el Centro de Control de la Misión.

    Howard Hu, subdirector del programa Orion en el Centro Espacial Johnson afirmó “Orion ya es la nave espacial más avanzada jamás desarrollada para llevar astronautas a la Luna, y la tecnología de activación por voz podría llevarla al siguiente nivel al permitir que los sistemas informáticos interactivos de las naves espaciales de ciencia ficción se conviertan en una realidad para la próxima generación de exploradores”.
    Estas interacciones remotas probarán y demostrarán cómo las tecnologías de colaboración de voz y video pueden ayudar a los astronautas a mejorar la eficiencia y el conocimiento de la situación durante su misión, brindando acceso al estado del vuelo y la telemetría, y la capacidad de controlar los dispositivos conectados a bordo. El video y el audio de las interacciones se transmitirán a la Tierra muchas veces durante la misión, lo que permitirá a los ingenieros analizar el rendimiento de los sistemas a bordo y al mismo tiempo compartir las interacciones con el público.

    «Nosotros imaginamos un futuro en el que los astronautas podrían recurrir a una inteligencia artificial a bordo para obtener información, asistencia y, en última instancia, compañía», dijo Aaron Rubenson, vicepresidente de Alexa Everywhere en Amazon, durante una conferencia de prensa. «Podrías imaginar fácilmente a los astronautas recurriendo a esta IA a bordo para hablar sobre el estado de un subsistema o tal vez controlando las luces en la cabina o pidiendo una vista de cámara en particular».

    La demostración de la tecnología de Callisto también permitirá a los estudiantes, las familias, los entusiastas del espacio y el público en general interactuar con la misión Artemis I. Pueden seguir la misión en dispositivos habilitados para Alexa diciendo «Alexa, llévame a la Luna», y las capacidades de colaboración de video de Webex ofrecerán oportunidades para la educación STEM y eventos de enseñanza en el aula remota.

    El próximo vuelo, el Artemis II, tendrá astronautas a bordo del Orion volando alrededor de la Luna. Si Callisto resulta ser un éxito, es posible que una versión futura del sistema llegue a las próximas misiones.

  • Wally Funk llevó al espacio 60 años de historia en el vuelo de Blue Origin

    La aviadora Wally Funk no sólo se convirtió este martes en la persona de más edad en llegar al espacio sino que además, a los 82 años, logró una revancha para sus compañeras del Mercury 13, el proyecto para convertir en astronautas a trece mujeres que finalmente fue descartado por la NASA en 1961.

    Cuando el fundador de Amazon, Jeff Bezos, le ofreció un asiento en el primer vuelo tripulado de su empresa de turismo espacial Blue Origin, fue una invitación que la aviadora Wally Funk había esperado recibir durante seis décadas.

    Funk, de 82 años, era parte del grupo de mujeres que han llegado a ser conocidas como Mercury 13 en marcado contraste con los astronautas originales de la NASA, Mercury 7. Funk y las demás mujeres, eran pilotos hábiles que, al igual que sus homólogos masculinos, soñaban con volar. Aún más alto, al espacio. Pero nunca fueron incluidas en la visión de la NASA para los vuelos espaciales y nunca se convirtieron en astronautas; hasta ahora.

    «Wally Funk realmente nunca renunció a su sueño de los vuelos espaciales», le dijo al medio «Space» Margaret Weitekamp, ​​curadora del departamento de historia espacial del Museo Nacional del Aire y del Espacio del Smithsonian, quien escribió un libro sobre las mujeres que presionaron para ser incluidas en el programa de astronautas de la NASA. «Hay un poco de justicia poética al incluirla en este vuelo».

    Luchando por el acceso al espacio

    Funk y Bezos conformaron la mitad de la tripulación del primer vuelo tripulado del vehículo de turismo espacial suborbital reutilizable de Blue Origin, denominado New Shepard, lanzado desde el desierto del oeste de Texas el martes por la mañana (20 de julio). De esta forma, se ha convertido en la persona de mayor edad en volar al espacio.

    Pero Funk ya había sentado las bases para este vuelo durante un breve período hace seis décadas, cuando se convirtió en una más del grupo que, décadas más tarde, fue apodado Mercury 13 y a menudo es representado de manera engañosa como una especie de contraparte femenina del primer grupo de astronautas de la NASA, aunque la agencia nunca respaldó sus esfuerzos y solo comenzó a reclutar mujeres para vuelos espaciales en 1978.

    «Nunca fue un proyecto de la NASA; en realidad fue una investigación financiada con fondos privados sobre las capacidades físicas de las mujeres para los vuelos espaciales», dijo Weitekamp. Funk, que ya era una piloto consumada en sus 20 años, se enteró del proyecto en 1960 cuando leyó sobre Jerrie Cobb, una piloto que se ofreció como voluntaria para someterse a pruebas destinadas a determinar si un cuerpo humano podía soportar la tensión de los vuelos espaciales.

    Esas pruebas fueron desarrolladas para la NASA por un equipo dirigido por William Randolph Lovelace y fueron diseñadas para identificar cualquier debilidad que pudiera identificar problemas de salud ocultos antes del vuelo. La NASA utilizó las pruebas para evaluar a los jóvenes pilotos de prueba militares que había reclutado para el programa de vuelos espaciales.

    Pero donde la agencia se centró en alcanzar hitos en la exploración espacial, Lovelace tenía en mente una imagen más amplia, un ideal extraído de la ciencia ficción, de oficinas enteras elevadas desde los Estados Unidos de la década de 1950 hasta la órbita. Así como las mujeres eran secretarias y operadoras telefónicas en la Tierra, también lo estarían en el espacio, esta fue la línea de pensamiento, según Weitekamp.

    Independientemente de su trabajo en la NASA, Lovelace estaba interesado en cómo les iba a los cuerpos de las mujeres durante estas pruebas, que duraron una semana. Las pruebas incluyeron de todo, desde una mesa inclinada y un período en una cámara de privación sensorial hasta examinar los ácidos del estómago de las mujeres.

    “Nos estaban poniendo a prueba al extremo”, recordó en una entrevista de 1999 con la NASA. Le inyectaron agua en los oídos para provocarle mareos. Tuvo que ingerir tubos de goma. “Sufrí mucho dolor”, recordó, pero “me acercaba al espacio, y ahí era donde quería ir”.

    Durante otra prueba, fue encerrada en un tanque perfectamente insonorizado, lleno de agua a la temperatura exacta de su cuerpo para que no sintiera nada, en la oscuridad. “Estaba de espaldas, flotando en esta agua, sin poder usar mis cinco sentidos (…) solo tenía que quedarme ahí”, contó. Funk rompió el récord al permanecer allí durante 10 horas y 35 minutos.

    Competencia

    «Su objetivo era no solo hacerlo lo mejor que pudiera, en cada prueba, sino también tratar de hacerlo mejor que quienes la habían precedido», dice Sue Nelson, una periodista científica que más tarde viajó con Funk para investigar para su libro»La carrera por el espacio de Wally Funk» (Chicago Review Press, 2019), le dijo al medio Space. «Ella es inmensamente motivada y competitiva, es una especie del típico astronauta inicial, tipo piloto de pruebas;  en realidad,  encaja en el molde de esos primeros astronautas».

    Las 13 de las 25 mujeres que se convirtieron en finalistas en promedio lo hicieron tan bien o en algunos casos mejor que los astronautas de Mercury 7. Al final, “me dijeron que había hecho el trabajo mejor y más rápido que cualquiera de los hombres”, recordó Wally Funk durante la declaración en video del jueves pasado. Algunas de las pruebas se habían centrado en la salud cardiovascular, donde las mujeres tenían una ventaja clave,  ya que la mayoría del Mercury 7  (hombres) fumaba.

    Lovelace quería conservar a esas 13 mujeres para más pruebas, esta vez en instalaciones gubernamentales, pero no pudo obtener la aprobación. Y aunque algunas, como Funk, aplicaron directamente a la NASA, ello no hizo ninguna diferencia.

    “Me comuniqué con la NASA, cuatro veces, dije: Quiero convertirme en astronauta». Pero nadie me aceptaría, dijo Funk en el video publicado para anunciar su vuelo. «No pensé que alguna vez llegaría a subir». Una de las razones del rechazo que adujeron en la NASA fue que no tenía un título en ingeniería y no había completado el programa de vuelo en un avión de combate militar, algo imposible para una mujer en ese momento.

    A diferencia de los hombres muy unidos del programa Mercury, Funk no había conocido a la mayoría de las demás participantes, ya que las mujeres se habían sometido a las pruebas iniciales en grupos individuales y de dos en dos. Y, por supuesto, mientras que los Mercury 7 se convirtieron en celebridades y pasaron la mayor parte de sus carreras en la NASA, las mujeres encontraron otras formas de ocupar su tiempo. «Fue una parte muy corta de sus vidas», dijo Nelson. «Wally siguió con su carrera y haciendo muchas cosas interesantes».

    Funk, sin vuelos espaciales en el horizonte, se dedicó a viajar por la Tierra durante unos años, luego construyó una carrera como piloto, maestra de vuelo y, finalmente, investigó accidentes aéreos y otros problemas de seguridad para el gobierno. En el video publicado con Blue Origin sobre su incorporación al vuelo, dijo que ha acumulado 19.600 horas de vuelo en una variedad de aviones y ha enseñado a volar a más de 3.000 personas.

    La NASA finalmente llegó a las mujeres astronautas. Pero demasiado tarde para Wally Funk y las demás mujeres del Mercury 13. Sally Ride se convirtió en la primera mujer estadounidense en ir el espacio en 1983, aunque no fue hasta 1995 que la NASA convirtió a Eileen Collins en la primera mujer piloto del transbordador espacial. «Como tantas cosas que vemos en la historia de las mujeres, el avance ocurre a tropezones», dijo Weitekamp.

    Oportunidad 60 años después

    Blue Origin ha mostrado durante mucho tiempo un interés en hacer un guiño a la historia de los vuelos espaciales, por lo que no es una coincidencia que Wally Funk haya ingresado a la cápsula New Shepard en su primer vuelo con tripulación.

    Para  Sue Nelson, ver el anuncio de Bezos fue un momento conmovedor. «Es conmovedor, ella ha esperado toda una vida por esto», dijo. «Se me hizo un nudo en la garganta y las lágrimas brotaron». Y aunque Funk ha tenido durante mucho tiempo un boleto con Virgin Galactic, competidor de Blue Origin, dijo Nelson, el modelo New Shepard representa una visión diferente de los vuelos espaciales.

    «Es mucho más parecido a mis ojos como una especie de experiencia de astronauta pasada de moda, más similar a la que si la NASA hubiera permitido que las mujeres ingresaran al cuerpo de astronautas 20 años antes», dijo Nelson.

    Y por la descripción de Nelson de llamar para felicitar a su amiga por la invitación, Funk es consciente del peso de la historia que llevó a la cápsula. Ella dijo: «He esperado toda la vida, cariño», y luego dijo: «Voy a subir por todas nosotras».

    Con una agilidad que en nada la diferenciaba de sus cuatro compañeros de la New Shepard, la mujer subió las interminables escalerillas que llevaban hasta la puerta de la nave, enfundada en su traje azul y una sonrisa a la que parecía no poder contener.

    «Nadie ha esperado tanto tiempo», le dijo Jeff Bezos, «bienvenida a la tripulación, Wally».

    A los 82 años, esta mujer de cabello plateado y energía inagotable, se convirtió en la persona de mayor edad en viajar al espacio. También es un símbolo viviente de que la audacia y la perseverancia tienen su recompensa.

  • ¿Ciencia ficción? No. SpaceChain lanza tecnología Blockchain a la estación espacial internacional

    SpaceChain anunció esta semana que su tecnología de billetera de hardware blockchain está en camino a la Estación Espacial Internacional (ISS), a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9 como parte de la misión de servicio de reabastecimiento comercial CRS-19. Esta es la primera demostración de tecnología de hardware blockchain en la ISS, y se instalará en la plataforma comercial de Nanoracks en Station gracias a su acuerdo de Ley Espacial con la NASA. Fundada en 2017, SpaceChain informa que tiene la misión de integrar nodos blockchain en satélites para agregar una nueva «dimensión» al marco central de los libros distribuidos.

    Una vez activada, la carga útil demostrará la recepción, autorización y retransmisión de transacciones de blockchain «multigrado» que requieren múltiples firmas (aprobaciones) para completarse, aumentando la seguridad de la operación. Actualmente es compatible con la cadena de bloques Qtum y la compañía está agregando soporte para Ethereum.

    A principios de este año, SpaceChain recibió fondos de la Agencia Espacial Europea (ESA) en el marco de su programa Kick-start Activity, para desarrollar e identificar casos de uso comerciales para su tecnología de blockchain satelital. Al agregar cargas útiles basadas en el espacio a las redes establecidas, las empresas podrán mejorar la seguridad de la transmisión de activos digitales que pueden ser vulnerables a los ataques cibernéticos y la piratería cuando se alojan exclusivamente en servidores terrestres centralizados. SpaceChain espera haber completado las pruebas de su último despliegue a principios de 2020.

    SpaceChain’s space node. Photo via Eric Desatnik/SpaceChain

    Zee Zheng, cofundador y CEO de SpaceChain, dijo: “La integración de las tecnologías espaciales y blockchain ha descubierto nuevas posibilidades y oportunidades. El tercer lanzamiento de carga útil es un hito importante no solo para SpaceChain sino también para el desarrollo de la Nueva Economía Espacial», dijo Zheng. «Estamos muy entusiasmados con la posibilidad de trabajar estrechamente con proveedores de servicios financieros, desarrolladores de fintech y Bitcoin, proveedores de servicios IoT (Internet de las cosas), instituciones de investigación y agencias espaciales en los próximos meses para avanzar acelerar los avances dentro del ecosistema «.

    Además, a través de la integración con la plataforma comercial Nanoracks, todos los datos se vincularán hacia arriba y hacia abajo. Esto significa que se enviará información entre la billetera y la Tierra. SpaceChain afirma que la implementación de su solución «agrega la lejanía y seguridad de la infraestructura espacial a la tecnología blockchain» y «sentará las bases para una nueva generación de productos basados ​​en su tecnología».

    «Blockchain es el próximo gran disruptor en el espacio», agregó Jeff Garzik, cofundador de SpaceChain y CTO. «SpaceChain aborda las vulnerabilidades de seguridad para los sistemas financieros y los activos digitales en la creciente economía digital. «Mediante la integración de tecnologías, ahora se pueden crear nuevos paradigmas que antes estaban fuera del alcance y agregar elementos interesantes en la Nueva Economía Espacial».