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  • Flat Tax: Una Oportunidad para la Reforma Tributaria en Panamá

    En el contexto actual, Panamá enfrenta la necesidad de una reforma tributaria profunda que no solo estimule el crecimiento económico, sino que también responda a las crecientes presiones internacionales en torno a la transparencia fiscal y la equidad tributaria. En este escenario, una alternativa que merece atención es la implementación de un sistema de Flat Tax (impuesto de tasa única), que podría no solo simplificar el régimen fiscal, sino también abordar problemas estructurales y mejorar la imagen del país frente a organismos internacionales como la OCDE.

    ¿Qué es el Flat Tax?

    El Flat Tax es un sistema de impuesto de tasa única que grava los ingresos de individuos y empresas con una tasa fija, en contraposición a los sistemas tradicionales con tasas progresivas, donde el porcentaje de impuestos aumenta conforme lo hace el ingreso. Un modelo de Flat Tax busca la simplicidad: un tipo único para todas las rentas, sin distinciones ni escalas. Este sistema ha sido implementado con éxito en varios países, particularmente en Europa del Este, donde ha contribuido a atraer inversión extranjera directa, promover el cumplimiento tributario y fomentar el crecimiento económico.

    Panamá y la Necesidad de una Reforma Tributaria

    Panamá tiene uno de los sistemas fiscales más complejos de la región, con múltiples tasas y deducciones, lo que crea distorsiones económicas e incentiva la evasión. Además, las críticas internacionales sobre el llamado ring fencing (discriminación fiscal entre residentes y no residentes, entre otros asuntos) y la falta de transparencia fiscal han debilitado la posición del país en foros como la OCDE y el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional). Estas organizaciones han colocado a Panamá bajo constante vigilancia, argumentando que el sistema actual favorece a empresas extranjeras y a individuos no residentes en detrimento de los nacionales, creando una estructura desigual y poco transparente.

    El sistema tributario actual grava a los residentes sobre la renta de fuente territorial, mientras que los no residentes pueden beneficiarse de un trato fiscal más favorable en ciertos casos. Esto ha sido interpretado como una práctica de «ring fencing», donde se ofrece un tratamiento diferenciado y ventajoso a los extranjeros o no residentes, lo que contraviene los principios de igualdad fiscal defendidos por la OCDE.

    Beneficios de Implementar el Flat Tax en Panamá

    1. Simplificación y Eficiencia:
    Un sistema de Flat Tax simplificaría el cálculo y la administración del impuesto sobre la renta, eliminando los complejos esquemas progresivos y las deducciones especiales. Esto haría que el sistema sea más transparente y fácil de cumplir para individuos y empresas, reduciendo los costos de cumplimiento y administración tanto para el gobierno como para los contribuyentes.

    2. Aumento del Cumplimiento Tributario:
    Con un sistema más sencillo y una tasa competitiva, es probable que aumente el cumplimiento tributario. La simplicidad del Flat Tax reduce las oportunidades para la evasión y elusión, y un sistema más claro y directo promueve la confianza de los contribuyentes.

    3. Eliminación del Ring Fencing:
    La implementación de una tasa única, aplicable tanto a residentes como no residentes, reduciría las acusaciones de discriminación fiscal. Un sistema de Flat Tax trataría a todos por igual, eliminando la percepción de que Panamá favorece a los inversores extranjeros sobre los nacionales. Este sería un punto clave para mejorar la relación con la OCDE y otros organismos internacionales que exigen mayor equidad fiscal.

    4. Atracción de Inversiones Extranjeras:
    Un Flat Tax, especialmente si se establece en un nivel competitivo a nivel regional, podría hacer de Panamá un destino aún más atractivo para la inversión extranjera directa. Al proporcionar claridad y previsibilidad en las tasas impositivas, las empresas podrían planificar mejor sus inversiones y costos fiscales, incentivando la llegada de nuevos capitales.

    5. Promoción del Crecimiento Económico:
    Varios estudios han mostrado que un sistema de Flat Tax puede tener efectos positivos en el crecimiento económico, al incentivar la actividad empresarial, promover el emprendimiento y reducir las distorsiones generadas por sistemas fiscales más complejos. En un país como Panamá, con un dinámico sector de servicios financieros y logísticos, una reforma en esta dirección podría impulsar aún más la competitividad global del país.

    6. Mejora de la Imagen Internacional:
    Panamá ha sido duramente criticado en el pasado por «opacidad fiscal» y su supuesta participación en esquemas que facilitan la evasión fiscal internacional. Al adoptar un sistema de Flat Tax, Panamá no solo simplificaría su sistema tributario, sino que enviaría un mensaje claro a la comunidad internacional: el país está comprometido con la transparencia fiscal y el trato equitativo. Esto podría ayudar a remover al país de las listas grises de la OCDE y mejorar su reputación en el ámbito global.

    Críticas y Desafíos del Flat Tax

    Si bien los beneficios del Flat Tax son significativos, también hay críticas y desafíos que deben considerarse:

    1. Regresividad Percibida:
    Una de las críticas más comunes al Flat Tax es que es percibido como un sistema regresivo, donde los ciudadanos de menores ingresos pagan una proporción similar de su renta en impuestos que los más ricos. Para contrarrestar este argumento, muchos países que han adoptado el Flat Tax han introducido deducciones o exenciones básicas para los ingresos más bajos, de modo que el impacto sobre los sectores más vulnerables sea mínimo.

    2. Transición Inicial:
    La implementación de un sistema de Flat Tax requeriría una fase de transición cuidadosa. Algunos sectores que actualmente se benefician de deducciones o exenciones fiscales podrían oponerse a la reforma. Sin embargo, con una tasa razonable y exenciones adecuadas para los ingresos más bajos, se podría construir consenso en torno a la idea.

    3. Impacto en la Recaudación:
    Si bien la simplificación y el aumento del cumplimiento tributario pueden contrarrestar parcialmente los efectos de una tasa impositiva más baja, es crucial analizar el impacto que una tasa única podría tener en la recaudación general. Un Flat Tax bien diseñado debe ser fiscalmente neutral o, preferentemente, aumentar la recaudación en el largo plazo gracias a un crecimiento económico acelerado.

    Panamá está en una encrucijada en cuanto a su sistema tributario. Con crecientes demandas internacionales de transparencia y equidad, y una economía que necesita fuertes incentivos para continuar su desarrollo, la implementación de un sistema de Flat Tax ofrece una oportunidad única para modernizar el régimen fiscal del país. Un sistema de tasa única no solo simplificaría la vida de contribuyentes y empresas, sino que también podría ayudar a mejorar la imagen del país ante organismos como la OCDE, eliminando las acusaciones de ring fencing y tratamiento desigual. Al mismo tiempo, fomentaría la inversión y el crecimiento económico, convirtiendo a Panamá en un modelo de eficiencia fiscal en la región.

    El Flat Tax no es una solución mágica, pero con la planificación adecuada y las exenciones necesarias, podría ser la clave para desbloquear el próximo capítulo de desarrollo económico y transparencia para Panamá.

  • Planificar una Reforma Impositiva

    En años anteriores ya hemos planteado las necesarias reformas para la modernización del estado que le permita competir y ser una jurisdicción atractiva a la inversión. La reforma impositiva es una de ellas y aunque puede parecer compleja, con una buena planificación, puede llevarse a cabo, si es que realmente se entiende la necesidad de hacerla.

    La innecesaria complejidad impositiva en cualquier país genera costos no deseables y pérdidas de eficiencia ya muchas veces estudiadas y estimadas producto de los gastos en los que se incurren así como de los negocios que se dejan de realizar y las reasignaciones de recursos que se producen. Los intrincados códigos tributarios imponen costos adicionales de asesoría y procesamiento en las presentaciones necesarias a la direcciones impositiva. Las distorsiones en los distintos sectores y contribuyentes también generan redistribuciones compulsivas de recursos no deseables y sus consiguientes impactos en la eficiencia.

    Asimismo aparte de las falencias de los sistemas impositivos en general, la aplicación de sistemas denominados progresivos tampoco tienen un efecto de esa índole más que en la recaudación, siendo el impacto de estos en la distribución algo discrecional por parte del Estado en la aplicación de los fondos.

    Dado este panorama es que entonces un análisis para la reforma alineado a una simplificación generalizada y un esquema de flat tax  podría tener un alto impacto en la estructura económica.

    En ese sentido posibles guías para los cursos de acción pueden ser:

    • Simplificación del sistema impositivo.

    Acciones estratégicas:

    1. Análisis y definición de un esquema óptimo de flat tax. Variantes sobre uso de impuesto al valor agregado, al ingreso, impuestos laborales. Viabilidad técnica, consideraciones de impactos no deseados.
    2. Junto a la reforma del sistema de tasas y simplificación de las mismas también se debería considerar igualar todas las áreas dentro de lo posible y eliminar los sistemas de áreas económicas especiales o de esquemas de excepción que generan distorsiones económicas.
    3. Desregulación irrestricta de todos los mercados, eliminación de barreras, excepciones y subsidios implícitos.

     

    • Privatización de las prestaciones laborales, reemplazo de indemnizaciones por seguros privados de desempleo.

    Acciones estratégicas:

    1. En conjunción con las medidas del sector de salud que deben también tomarse, reorientar el esquema de prestaciones que se otorgan a los sistemas que prevalezcan.
    2. Estudiar y de ser posioble proponer un proyecto de ley de seguro integral de desempleo, con la intención de hacerlo obligatorio para todos los trabajadores asalariados del sector privado, contratados a partir de la aplicación de la ley, voluntario para aquellos que estaban empleados desde antes de esa fecha, o analizar la factibilidad de cubrir las primas de esos casos mediante algún sistema por lo previo.

     

    • Privatización del sistema de pensiones, consideración de sistemas abiertos de capitalización. Análisis del acople del sistema de reparto anterior, posibles transiciones.

    Acciones estratégicas:

    1. Proponer un proyecto que contemple la viabilidad de la privatización del sistema de pensiones, esta debe considerar la posibilidad de operar libremente en el mercado y no sujeto a bonos y papeles del estado.
    2. Consideración de la integración de bonos o títulos de deuda por las contribuciones anteriores para poder homogeneizar el sistema. Opción de mantenimiento de 2 sistemas, uno solidario y uno por capitalización.

     

    • Consideraciones sobre descentralización fiscal.

    Acciones Estratégicas:

    1. Análisis de las vías y marco legal.
    2. Implementación del sistema impositivo regional y local. Transferencia de las potestades recaudatorias así como de las erogaciones a cubrir.
    3. Descentralización y disminución de las partidas a Provincias, Alcaldías y demás organizaciones inferiores sobre el presupuesto nacional. Racionalización de las transferencias de partidas. Análisis de la necesidad de subsidios cruzados para el financiamiento operativo. Proposición de un plan que contemple los reclamos por disparidades regionales y sus posibles soluciones.
  • El veto de varios países de Europa amenaza con estancar la reforma fiscal global.

    La directiva de la UE se enfrenta a la resistencia de Polonia y Hungría, Malta, Estonia y Suecia para implementar una tasa impositiva corporativa mínima del 15%. El desafío pone en duda el objetivo de la comisión de un acuerdo entre los gobiernos de la UE y el Parlamento Europeo bajo la presidencia francesa de la UE para cumplir con la fecha límite acordada a nivel mundial de enero de 2023 para la entrada en vigor de la nueva reforma fiscal global.

    Este martes pasado, 18 de enero, los ministros de finanzas de la UE se reunieron en Bruselas para discutir la directiva propuesta por la Comisión en diciembre del año pasado, luego del acuerdo internacional de la OCDE en octubre para introducir la tasa impositiva corporativa mínima efectiva del 15% para aquellas empresas con una facturación anual superior a 750 millones de euros, teniendo la OCDE como objetivo la eliminación de los paraísos fiscales y la garantía de que las empresas multinacionales del mundo, incluidos los gigantes tecnológicos, paguen sus impuestos.

    El acuerdo de octubre se basó en dos pilares. El pilar uno reasigna una parte de los impuestos pagados por las multinacionales grandes y altamente rentables de la jurisdicción de su sede a la jurisdicción en la que se realiza la facturación, mientras que el pilar dos introduce una tasa impositiva corporativa mínima efectiva del 15%.

    Mientras que para el pilar uno aún no se ha llegado a un acuerdo técnico a nivel de la OCDE, los signatarios del acuerdo fiscal de la OCDE ya pueden implementar el pilar dos. Todos los estados miembros de la UE se encuentran entre los signatarios.

    Tanto la Comisión Europea como el gobierno francés, quieren implementar la directiva lo más rápido posible. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, dijo este martes: “Para la credibilidad de todos nosotros en esta mesa […], es importante que adoptemos esta directiva rápidamente”, dijo a sus colegas ministros. Sin embargo, los ministros de Finanzas de Polonia y Hungría, Malta, Estonia y Suecia discreparon. Temen que avanzar demasiado rápido en el impuesto corporativo mínimo podría poner a la UE en una posición más débil para exigir la implementación del pilar 1 del acuerdo fiscal de la OCDE.

    “El pilar 1 y el pilar dos están inherentemente vinculados y no vemos ninguna posibilidad de separarlos dentro de la UE”, dijo el ministro polaco Tadeusz Koscinski a los ministros de finanzas de la UE. “Necesitamos insistir en establecer garantías legales para que se implementen ambos pilares”, dijo Koscinski.

    Lo mismo piensa el ministro húngaro, Mihály Varga, para quien “ambos pilares deben abordarse juntos” y los progresos en el segundo de ellos deben ser “paralelos” a los avances en el primero. “Creemos que las reglas de impuestos mínimos globales solo pueden implementarse si otros países también cumplen con sus compromisos políticos”, dijo Varga.

    “Es muy importante tener en cuenta que se acordó una reforma global que se compone de dos pilares. Creemos que la UE debería trabajar asegurando la aplicación de ambos”, explicó también la ministra de Finanzas de Estonia, Keit Pentus-Rosimannus.

    Por su parte, Suecia compartió su “preocupación” por este calendario que considera apretado y su ministro de Finanzas, Mikael Damberg, avanzó que puede ser un “problema en su país debido a los requisitos constitucionales de elaboración de leyes”, dijo Damberg.

    Mientras tanto, Irlanda respaldó la directiva a pesar de que durante mucho tiempo se había opuesto al acuerdo a nivel de la OCDE, así como España, Países Bajos, Portugal, Grecia, Bélgica, Alemania y Dinamarca, entre otros. «En octubre de este año, 137 países apoyaron un acuerdo multilateral histórico para transformar la tributación corporativa global», dijo a los periodistas el comisionado económico Paolo Gentiloni. «Ya es hora de que cambien los impuestos globales», afirmó.

    Cuando se le preguntó sobre posibles reticencias futuras entre los países de la UE, Gentiloni argumentó que la UE no está armonizando las normas fiscales. «No estamos aboliendo la competencia fiscal. No estamos introduciendo una armonización de los impuestos corporativos en la UE, todavía tendremos diferentes niveles de impuestos corporativos en diferentes países. Estamos introduciendo un techo, un límite a la carrera hacia el abismo». dijo el comisario italiano.

  • Índice de libertad económica municipal en las ciudades europeas 2021. Por qué importan

    «Índice de libertad económica local (LEFI) 2021. Ciudades europeas», acaba de ser presentado por la Fundación para el Avance de la Libertad en Madrid. Por qué son importantes para Panamá también.

    La comparación de la libertad económica es una herramienta eficaz en el debate social y político. La Fundación para el Avance de la Libertad, con sede en Madrid, ha desarrollado varios estudios nacionales e internacionales que comparan y clasifican la cantidad de libertad en la economía y otras áreas. Uno de ellos, el Índice de Libertad Económica de las Ciudades de España, que se publica anualmente desde 2018.

    El Índice de Libertad Económica Local (LEFI) es un paso adelante hacia la internacionalización de este tipo de investigación comparada. Su objetivo es evaluar la libertad económica en las comunidades o municipalidades a través de las fronteras, respondiendo así al desafío que plantea la diversidad de funciones y poderes de las autoridades municipales en diferentes países. Este primer LEFI se ha aplicado a un conjunto de treinta grandes ciudades de la Unión Europea, EFTA y Reino Unido, a través de datos proporcionados por fuentes oficiales. LEFI proyecta así un cuadro fijo de la situación de la libertad económica a nivel local en el continente europeo. Si bien la libertad económica todavía depende en gran medida de la formulación de políticas nacionales, las decisiones municipales tienen un impacto cada vez mayor en un mundo que se está volviendo mucho más urbano a un ritmo muy rápido. Cuanta más libertad económica disfruta una ciudad, más prosperidad, empleos y oportunidades generará para sus residentes. Para el caso, por ejemplo, Madrid vs el resto de comunas españolas, ha gozado de mayores libertades durante la pandemia, lo que le ha permitido salir rápidamente de la crisis económica y especialmente la laboral.

    La libertad económica opera como un atractivo de la actividad empresarial, generando así puestos de trabajo y oportunidades para todos los habitantes de una ciudad. Dependiendo del marco legislativo particular de cada país, las autoridades municipales tienen varios niveles de poder de decisión sobre asuntos que afectan su libertad económica local.

    índice libertad

    Los investigadores recomiendan a todos los gobiernos municipales que consideren cómo utilizar su poder de toma de decisiones existente a favor de una economía local más libre, e impulsar una mayor autonomía local de las autoridades regionales o nacionales, de modo que la ciudad pueda desarrollar su propia estrategia para ser más competitiva y atractiva.

    Además, dan especialmente tres tipos de recomendaciones para la libertad económica local, que, de adoptarse, sin duda mejorarían el desempeño de la ciudad no sólo en este particular índice, sino en otros similares: Reducir el gasto y la deuda locales; la austeridad municipal y las cuentas saludables generan prosperidad para todos.

    Es particularmente importante:

    • Pagar la mayor cantidad posible de la deuda existente, con el objetivo de que la deuda sea cero después de no más del período ordinario en el cargo de un ayuntamiento. Establecer mecanismos de contención de la deuda es una política inteligente para perseguir este fin.
    • Reducir sustancialmente el gasto local, particularmente conteniendo o, si es posible, reduciendo la planilla municipal. La subcontratación de servicios, especialmente los de mayor costo, es otra política eficiente. En muchas ciudades, un área de costo particularmente alto es la policía local.
    • Reducir o, idealmente, eliminar todos los subsidios de la ciudad y cualquier servicio que también sea proporcionado por un nivel de administración diferente (por ejemplo, regiones).
    • Reducir la carga fiscal local sobre los residentes de la ciudad. Menos impuestos significa más dinero en la economía real y en los bolsillos de los residentes.

    Es necesario:

    • Reducir los impuestos que recauda directamente la ciudad.
    • Elegir el pago ciudadano por los servicios en lugar de los “servicios gratuitos” pagados con impuestos.
    • Reducir la cantidad de sanciones (por ejemplo, multas de estacionamiento).
    • Impulsar que una mayor parte de los impuestos nacionales / regionales se delegue en las ciudades, con poder suficiente para decidir cuánto recaudar y, por lo tanto, competir mediante la reducción de impuestos.
    • Mejorar los servicios evitando el intervencionismo.
    • Los servicios altamente profesionales solo son posibles a través de la provisión del sector privado.

    Y por último sugieren:

    • Subcontratar los principales servicios e introducir elementos de competencia efectiva en su prestación.
    • Cierre o venta de empresas de la ciudad.
    • Evitar la concesión de licencias, la sobrerregulación local de las empresas y cualquier barrera a la economía colaborativa.
    • Evitar cualquier intervención en el mercado de alquiler residencial.

    Con todos estos parámetros en mente, posiblemente, cuando se realice el próximo índice más global, las ciudades que aparezcan mejores rankeadas, serán las que atraerán mayores inversiones. Panamá no es un estado federal, pero frente a una posible reforma constitucional, sería importante tener en cuenta discutir públicamente la posibilidad de dejar mayor autonomía a sus ciudades. Y es importante aclarar que autonomía no es lo mismo que descentralización.

    En un mundo competitivo, globalizado y con barreras bajas de entrada, estar a la vanguardia en políticas públicas livianas y flexibles, marcará la diferencia entre pertenecer al mundo desarrollado o continuar perpetuando la pobreza.

  • La pandemia impositiva

    ¿Te has preguntado alguna vez si el dinero de los impuestos produce mayores beneficios a la comunidad en manos del estado que en las manos de los ciudadanos que los generan? Y, si la realidad es que NO, que esos dineros son más productivos en las manos del ciudadano, entonces ¿por qué seguimos dando esos fondos a los gobiernos?

    Trágicamente, el desgobierno ha llegado a tales extremos que nuestra actividad estatal está más enfocada en satisfacer los intereses del ESTADO PROFUNDO, que los intereses de los ciudadanos; y en particular de los que menos tienen. ¿Sabes lo que es el estado profundo?

    Se conoce como “estado profundo” a la actividad gubernamental exagerada en tamaño y en lo metiche. Lo que verdaderamente corresponde al estado es la protección de la vida, la libertad y la propiedad; y si ni eso pueden hacer bien los gobiernos ¿para qué encomendarle cosas como la educación de nuestros hijos, el manejo de la CSS y tal.

    Lastimosamente, el lavado de cerebro que las oligarquías gubernamentales le han metido al pueblo, a través de toda la historia, es tal, que una gran cantidad del mismo se siente cómoda dando más y más dinero a los politiqueros de turno, al tiempo que se alegran que le quiten a los ricachones. Todo lo señalado nos lleva a la interrogante de ¿qué y para qué es el gobierno?, que ya lo respondía anteriormente. Trágicamente, ni los mismos gobernantes que hoy sufrimos lo saben. O, si lo saben, entonces son unos malandrines.

    Son tantos los que se alegran cuando aumentan los impuestos, porque piensan que con ello están “jodiendo” a los odiados ricos. Miren no más lo que ocurre en sitios como Venezuela y Cuba. Felices, aunque los únicos ricos son los milicos y los políticos. Y vemos a tantos que salen a corear: “Robó, pero le dio al pueblo.”

    Y repito: No estoy contra los impuestos sino contra los impuestos exagerados, que se vuelven una carga insoportable para productores, amenazando con acabar con su actividad y obligándoles a efectuar aumentar precios o hacer recortes o buscar la manera de evadir o evitar las imposiciones aberrantes. La tergiversación ha llegado a tal punto que la mayoría de los empresarios han convertido la contabilidad en instrumento fiscal, cuando la función contable debe ser administrativa. La contabilidad no es para saber cuándo debemos el estado o cómo podemos pagar menos, sino para ver cómo va la empresa.

     

    Por otro lado, mucho se cacarea acerca de la equidad, pero la exageración impositiva lo que produce es falta de equidad; ya que para algunas actividades es fácil evadir y para otras no. La economía informal es buen ejemplo. ¿Acaso algunas alternadoras que ganan lindo llevan libros, pagan ITBM y hacen declaración de renta?

    Por otro lado, cuando el gobierno se vuelve obeso, se van creando feudos, cada uno con su príncipe; que se pasa todo el día buscando nuevas formas de “gobernar”, lo cual lleva a un sistema impositivo parasitario. Simplemente dicho, los impuestos como están son dañinos.

    Cada impuesto produce aumento de los precios, mientras que le resta entradas al productor y elevan al consumidor. En síntesis, todo impuesto distorsiona el mercado; tano al conocido como al desconocido. En resumen, ningún impuesto es neutral. Todos causan efectos que típicamente son perversos.

    Resumiendo: la única función legítima del estado es la de defender a la gente contra la violencia de otros. Sin embargo, hasta eso se puede hacer mejor de forma descentralizada, sin la amenaza de una policía que se vuelva dictadura militar. La perversa tendencia humana es la de hacer que unos paguen por lo que otros quieren. Pero, eso no es caridad y, a fin de cuentas, los impuestos fácilmente se convierten en pillaje político.

  • Suiza se vuelve más competitiva a partir de su nueva reforma tributaria.¿Panamá debería hacer lo mismo?

    El 19 de mayo del pasado año, los votantes suizos aprobaron la Ley Federal de Reforma Fiscal y Financiamiento AHV (TRAF) que entró en vigor el 1 de enero de 2020. Considerada la tercera reforma importante del sistema de impuestos corporativos suizo, se puede argumentar que esta reforma es la de mayor alcance en sus implicaciones, dado su impacto en la fundación del sistema tributario suizo y su significativa reducción en las tasas impositivas cantonales.

    En Suiza hay varios tipos de impuestos y se cobran a nivel federal, cantonal (estado federado) y comunitario. La reforma fiscal prevé la abolición de los regímenes fiscales privilegiados a nivel cantonal (régimen de sociedades de cartera, mixtas y domiciliarias), la introducción de un «patent box regime»(las cajas de patentes permiten al gobierno suizo cobrar impuestos más bajos sobre los beneficios obtenidos de productos patentados) , una súper deducción de I+D y exenciones a efectos del impuesto sobre el capital.

    Además, la legislación tributaria aprobada ajustará la tributación de dividendos para individuos, el principio de contribución de capital y el sistema de crédito fiscal de suma global. Estos son los cambios más significativos:

    Impuestos de sociedades. Las empresas deberán pagar tasas impositivas más bajas en 2020 que en muchos cantones suizos. Las tasas efectivas de impuestos corporativos en todo el país en la mayoría de los cantones y municipios ahora estarán entre 12 y 15% (incluido el impuesto corporativo federal). En algunos cantones, como Zurich y Argau, la tasa efectiva se mantiene en 19.7 y 18.6% respectivamente. Si bien algunos de los cambios son modestos, otros son significativos: en la ciudad de Ginebra, por ejemplo, la tasa impositiva bajó del 24,16% al 13,99%. Los privilegios fiscales que se aplican a las sociedades de cartera, mixtas, principales y domiciliarias se eliminarán, ya que no cumplen con el derecho internacional.

    Impuesto sobre derechos de patente. Para alentar la investigación y el desarrollo, se reducirán los impuestos sobre las patentes y otros derechos similares. La reforma fiscal incluye instrumentos para promover la actividad empresarial en el área de investigación y desarrollo (I+D). Específicamente, los contribuyentes pueden solicitar una caja de patentes (incentivo fiscal). Según este acuerdo, las ganancias netas de las patentes se tienen en cuenta en el cálculo de la ganancia neta imponible en la proporción de los gastos calificados de I+D con respecto a los gastos totales de I+D por patente. Se aplica una reducción del 90%, aunque los cantones pueden elegir una tasa de descuento más baja.

    Además, los cantones tendrán la oportunidad de proporcionar una deducción adicional de no más del 50% por los gastos de I+D realizados por el contribuyente directamente o por un tercero en relación con el negocio del contribuyente.

    Dividendos. Se ha incrementado los impuestos sobre los dividendos de las participaciones individuales. El nivel federal se ha establecido en un 70%, mientras que el nivel cantonal variará, pero será de al menos el 50%. También hay un cambio en lo que se conoce como el umbral de transposición, que se había establecido en un 5%. El monto apropiado para gravar una transposición de acciones ahora se calculará con el producto de las ventas, menos el valor nominal y las reservas de contribución de capital.

    Ajuste del impuesto sobre el capital. A diferencia de la Confederación, los Cantones imponen un impuesto sobre el capital a las personas jurídicas además del impuesto sobre la renta. Este impuesto se basa en el capital propio de la empresa. Dado que la mayoría de los cantones permitieron una tasa de impuesto sobre el capital reducido para los estatutos fiscales especiales, TRAF autoriza a los cantones a proporcionar reducciones en el impuesto sobre el capital. Estas reducciones se refieren al capital social de una empresa vinculado al capital atribuible a participaciones calificadas, patentes y derechos similares, así como a préstamos intragrupo.

    Deducción por autofinanciamiento. Los cantones con una tasa combinada de impuestos corporativos cantonales, municipales y otros de al menos 13.5% también pueden introducir una deducción de intereses nocionales sobre el capital de garantía (deducción autofinanciada o «deducción de intereses nocionales»), también conocida como «Lex Zürich» en la medida en que ya que esta disposición ha sido hecha a medida para el Cantón. El capital social de seguridad es la porción del capital social que excede el capital social requerido para la actividad comercial a largo plazo. La tasa de interés se calculará en función de la tasa pagada en bonos federales a 10 años.

    Ecualización fiscal y refinanciamiento AHV. La TRAF también incluye medidas para reequilibrar la igualación fiscal entre el nivel federal y el cantonal, de modo que la compensación financiera federal para los Cantones se haya vuelto más alta. Principalmente por razones políticas y la aceptabilidad de la reforma debido al rechazo del primer borrador, TRAF también incluye una medida para refinanciar el AHV (seguro de vejez y sobrevivientes) al aumentar las contribuciones de empleadores y empleados por unos pocos puntos porcentuales.

    Impuestos mínimos y máximos. Por último, la desgravación fiscal máxima otorgada en virtud de las nuevas medidas está limitada a nivel cantonal. La reducción de impuestos, basada en el cuadro de patentes, la deducción de gastos de I+D y la deducción de intereses nocionales, no puede exceder el 70% de los ingresos antes de la pérdida de impuestos y la deducción de los descuentos. Los cantones son libres de elegir una tasa de descuento más baja. Esto les brinda flexibilidad en la forma en que responden y les permite tener en cuenta las características específicas de su propio sistema tributario.

    Como vemos, la TRAF proporciona a los cantones un margen de maniobra significativo para una diversidad de medidas fiscales, logrando incorporar el impuesto de sociedades suizo a los estándares impositivos modernos y a las posiciones de sus socios económicos al tiempo que ha permitido a Suiza permanecer a la vanguardia del panorama del impuesto de sociedades europeo gracias a las diversas medidas fiscales descritas anteriormente.

    Esta reforma tributaria de calado, que ha iniciado recientemente a regir, coloca a Suiza, especialmente post Covide, en una posición claramente ventajosa frente al resto de jurisdicciones como Panamá, que compiten por los escasos recursos globales de inversión. La legislación introduce un régimen competitivo de impuestos corporativos que tiene en cuenta los requisitos de la agenda BEPS de la OCDE y es totalmente aceptado a nivel internacional. Ellos comenzaron primero, no hay mucho tiempo para pensar y actuar en consecuencia.

  • A menor impuesto, mayor ingreso

    Este es el tercer escrito de la serie que aborda, para luego de la cuarentena: 1) La reducción de impuestos. 2) Eliminación de impedimentos propios de las leyes laborales, y 3) Y… perfilar la gobernanza; en dónde “gobernanza”, según los buenos diccionarios, es “la manera de gobernar que, en varios sentidos, es sinónimo de gobernabilidad.

    A su vez, el concepto de “gobernabilidad” es algo elusivo, dado que refleja diferentes o distintos matices. Para un gobierno y sus autoridades la gobernabilidad tiene que ver con el estilo que busca el respaldo popular de sus políticas. Pero para “libertófilos” como yo, la gobernabilidad va de la mano con algo señalado en el Preámbulo de nuestra Constitución: “…exaltar la dignidad humana…”, frase que viene precedida por: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    Visto lo anterior, surge la pregunta: “¿Cómo fortalecemos la nación, garantizamos la libertad, al tiempo que exaltamos la dignidad humana? Pues ¡obviamente!, la garantía viene en mancuerna con la garantía de la libertad, que la Constitución, de salida, tilda como un “fin supremo”. Ahora, en atención a lo señalado surge otra pregunta: “¿Cómo garantizar la libertad?” Pues… conociendo lo que. Y es aquí que comienzan nuestros problemas de gobernabilidad.

    La libertad queda enmarcada en nuestro derecho a la vida, esa que ni el mismo Creador nos negó, al uso y usufructo de nuestras facultades en respeto a los demás, y a la defensa de lo que es propio de cada quien. Y, redundantemente, lo propio de cada quien es la vida, la libertad y propiedad. Dicho de otra forma: Somos libres para hacer lo bueno y no lo malo. Pero en ello van surgiendo las contrariedades, particularmente cuando ni nos podemos poner constitucionalmente de acuerdo en lo más básico ya descripto; lo cual, desdichadamente, envilece y prostituye nuestra Constitución. Pero, no nos perdamos, que el tema es la gobernabilidad.

    El propósito de un buen gobierno es el de coadyuvar a que la población cuide sus derechos básicos y esenciales, ya que, si ni eso puede hacer tío pueblo, es vano pensar que el gobierno y sus políticos la harán por ellos.

    El gobierno está para defender nuestras vidas, pero no para dirigirlas. Es más, “gobierno” está definido como “la conducción arbitraria de una nave.” ¿Quieres tú que otro conduzca de manera arbitraria tu vida?; particularmente cuando las reglas del juego han sido prostituidas y orientadas a la salvaguarda de los bastardos intereses del estado profundo y no los de una población que delegó lo indelegable.

    El título de este escrito habla de “impuestos”, lo cual, típicamente interpretamos en el sentido fiscal. Pero… ¿acaso lo que se le ha impuesto a la sociedad es sólo fiscal? ¡Por supuesto que no! Con el impuesto fiscal viene ligado el impuesto de una gobernanza diabólica en servidumbre. Más allá, el impuesto exagerado es el síntoma mórbido de la patología del estado profundo. Así, desde el momento en que se exageran los impuestos van en aumento los incentivos para la evasión, sea legal o ilegal.

    El economista Daniel J. Mitchell, especialista en políticas fiscales y quien nos ha visitado en varias ocasiones en Panamá, nos asegura que una exageración en la carga económica fiscal termina empobreciendo a todos. No sólo es falso, sino absurdo, creer que el éxito económico de unos se traduce en menos ingreso para otros; por regla, es todo lo contrario. En un bote a remos el remero fuerte y enérgico no quita, sino que aporta a todos. Y, en todo caso, el interés del buen remero es el de fortalecer al débil, a fin de disminuir la carga. Y por otro lado, bien se ha demostrado en diversos estudios que, “todas las clases sociales tienden a subir o bajar su economía juntitos.” Tampoco es cierto la letanía de que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Todo ello no pasa de ser odiosas mantras ideológicas.

    En cuanto al “estado profundo” o “cuarto poder”, veamos que “el poder corrompe y cuando es absoluto corrompe de manera absoluta.” Si lo dudas date una vuelta de turista por Venezuela, Cuba o Corea del Norte o China. Así, vemos que, a través del tiempo, nuestros gobiernos se tornaron glotones, no sólo en cantidad sino en acaparamiento, es decir, dedicándose a cosas que no son propias de una sana gobernanza.

    El costo del recaudo fiscal exagerado junto a la confusión de sus instrumentos fiscales es ilógico. Podríamos irnos a un impuesto único al consumo y prácticamente cerrar la DGI y todos salimos ganando… menos los zorros del gallinero.

    Lo que sí les aseguro es que pronto el gobierno se quedará sin ingresos para pagar planillas, subsidios, inversiones alocadas sin sentido, particularmente en tiempos de COVID. En tal situación ¿qué creen que va a pasar? Pues… o nos ajustamos a la realidad o sufriremos consecuencias.

  • Lorenzo Montanari: “En EEUU ya se está preparando una segunda rebaja fiscal”

    Lorenzo Montanari es el director de Asuntos Internacionales de Americans for Tax Reform, uno de los grupos de presión más influyentes de Estados Unidos. Antes de incorporarse a dicha institución, este politólogo italiano trabajó en una consultora de relaciones públicas y en la George Washington University. Sus artículos aparecen de forma regular en medios como FORBES o The Daily Caller. GCC Views ha hablado con él para conocer de cerca la reforma fiscal que ha aprobado Estados Unidos y sus implicaciones para Panamá y el resto del mundo.

    ¿Qué hace exactamente su organización?

    En Americans for Tax Reform (ATR) empezamos a trabajar para conseguir una reforma fiscal desde el día uno de nuestra existencia, en 1985. Nuestra misión no ha cambiado: seguimos volcados en conseguir reglas tributarias más atractivas y mejor diseñadas. En los años 80, jugamos un papel importante a la hora de promover la rebaja de impuestos que propuso el presidente Ronald Reagan. Desde entonces, nos hemos volcado en conseguir reformas a nivel regional, aunque la conversación ha vuelto al plano federal en los últimos años, de modo que se nos abrió la posibilidad de conseguir la reforma fiscal más ambiciosa en las últimas tres décadas.

    Imagino que están de enhorabuena…

    El 22 de diciembre de 2017 se firmó en la Casa Blanca la ley que oficializa la reforma fiscal de la Era Trump. No surgió de la nada: el contenido de la reforma recoge el acervo de décadas de investigación y presión que han servido para explicar por qué era necesario reducir el peso de los impuestos sobre salarios y beneficios empresariales.

    ¿Presionaron para conseguir cambios concretos o, más bien, para insistir en las líneas generales de la reforma?

    No siempre es fácil concretar una reforma. Se puede discutir cuál es la base imponible adecuada, cuál es el tipo óptimo, etc. Pero en ATR nos hemos especializado en marcar el trazo de la reforma. Nuestro mensaje fue muy claro: Estados Unidos había perdido atractivo fiscal a nivel internacional, de modo que esta era la oportunidad de cambiar el paradigma y volver a ser competitivos en el terreno tributario.

    ¿Habrá nuevos cambios en el futuro?

    El trabajo de ATR está volcado en conseguir que las rebajas de impuestos contribuyan a mejorar los sueldos netos de los trabajadores y los resultados anuales de las empresas. Por eso, por mucho que ya hayamos logrado un gran avance en 2017, estamos ya “cocinando” una nueva rebaja de impuestos. Creemos que esta “reforma tributaria 2.0” vendrá de la mano del congresista Kevin Brady, cuyo liderazgo en el terreno fiscal cuenta con nuestra colaboración y apoyo entusiasta.

    ¿Por dónde iría esa “reforma tributaria 2.0”?

    De entrada, queremos que las rebajas fiscales que tienen fecha de caducidad (2025) pasen a ser permanentes. También buscamos un nuevo recorte en el tipo general del Impuesto de Sociedades, que ya bajó del 35% al 21% pero podría ser reducido de nuevo para llegar al 20%. Además, podría mejorarse el tratamiento fiscal de los planes de ahorro, vitales para apuntalar las pensiones.

    ¿Qué ingredientes centrales tiene la reforma, sobre todo pensando en su impacto para el resto del mundo?

    Para impulsar el crecimiento, no hay nada tan importante en la reforma de 2017 como la reducción del Impuesto de Sociedades. Este punto reduce significativamente el coste de capital y contribuye a aumentar la inversión y la productividad. Otro elemento crucial ha sido el paso de una fiscalidad global a una territorial, lo que significa que ya no exigimos impuestos sobre los beneficios logrados en el extranjero. Y, no hay que olvidarlo, la nueva legislación permite repatriar activos que estaban fuera de Estados Unidos a un tipo que va del 8% para las rentas derivadas de activos ilíquidos al 15% que se cobra a los ingresos generados por activos líquidos.

    En cuanto a las familias, hemos duplicado los mínimos exentos, las deducciones aplicables por hijo y los tipos aplicados a trabajadores de todo nivel de ingresos. Alrededor del 90% de los contribuyentes va a experimentar una rebaja de su factura fiscal como consecuencia de estas medidas. Millones de trabajadores se han beneficiado, además, de una auténtica lluvia de “pagas extra”, con primas salariales de 1.000 o 2.000 dólares.

    De modo que ya hay resultados…

    Los datos de crecimiento ya apuntan que la economía se está acelerando. Este último trimestre, el PIB ha subido un 4,1%. A medio plazo Tax Foundation estima que, gracias al nuevo marco tributario, el crecimiento puede acelerarse hasta llegar a un ritmo extra del 1,7% anual. Todo eso da ejemplo al resto de mundo y envía una señal clara de que las rebajas de impuestos generan crecimiento y prosperidad.

    Países como Panamá han captado capital a base de mantener una fiscalidad relativamente baja. ¿Qué supone este giro en la política fiscal de EEUU?

    La reforma fiscal aumentará la competencia tributaria a nivel global. Se ha reabierto la discusión sobre la importancia de bajar los impuestos. En Hungría, por ejemplo, el tipo general del Impuesto de Sociedades ha caído al 9%. En Italia, por poner otro ejemplo, se habla ya de un flat tax para empresas y familias. Y ahí está el ejemplo de Irlanda, que mantiene con éxito un modelo fiscal basado en reducir al 12,5% la fiscalidad de las empresas.

    Para cualquier país del mundo, el tablero de juego ha cambiado. Toda reforma que suponga un deterioro del clima tributario se enfrenta ahora a un contexto internacional más competitivo. Para las empresas y para los trabajadores más dinámicos, Estados Unidos se ha convertido en un destino fiscal mucho más atractivo.

  • Hablamos con Scott Hodge, el artífice de la reforma fiscal de EEUU

    Scott Hodge es el presidente de la Tax Foundation, uno de los centros de pensamiento más influyentes en la compleja esfera política de Washington DC. Durante las dos últimas décadas, Hodge se ha ganado el reconocimiento de políticos, periodistas, inversores y analistas gracias a su reputación como un pensador innovador, pragmático y reformista.

    Durante el último lustro, la organización que preside ha liderado la batalla intelectual a favor de la aprobación de una reforma fiscal en Estados Unidos. GCC Views se ha entrevistado con él para conocer los entresijos del proceso y entender mejor las implicaciones de la nueva situación para la economía norteamericana y el resto del mundo.

    P: ¿En qué momento decidieron ir a por todas y reivindicar una reforma fiscal tan profunda?

    Creíamos que era el momento de actuar, de impulsar una reforma tributaria de calado. El tema lo habíamos puesto en la mesa desde hace al menos cinco años. Ya entonces logramos que en el Congreso se empezase a hablar de estas cuestiones con mucha intensidad. Nuestra inspiración venía de la reforma de 1986, liderada por Ronald Reagan, que partía de un enfoque neutral desde el punto de vista recaudatorio, pero aspiraba a conseguir un cambio sustancial en la forma de recaudar ingresos, para hacer el proceso mucho más eficiente.

    P: ¿Qué obstáculos se enfrentaron?

    Cuando empezamos a estudiar los planes de reforma fiscal que se estaban proponiendo en el ámbito legislativo nos encontramos con que las ideas que se estaban barajando no iban por mal camino en lo tocante a la simplificación de la regulación impositiva, pero no contribuían a disparar el crecimiento.

    Por ejemplo, se proponían se modificaciones en las reglas de cálculo del Impuesto de Sociedades que, si bien ayudaban a reducir el tipo general del gravamen, también acababan con deducciones muy necesarias para impulsar la actividad empresarial, como por ejemplo las reglas de depreciación o las exenciones aplicadas a determinadas inversiones. Si se hubiese aplicado aquella propuesta, no habríamos logrado cambios económicos tan profundos como los que estamos viendo.

    Esto nos devuelve a lo que pasó en 1986. En aquella reforma, que se centró en bajar el Impuesto sobre la Renta de forma muy agresiva, se compensó dicho recorte con modificaciones paralelas que, en la práctica, endurecieron la fiscalidad empresarial. De modo que quisimos aprender la lección de lo que ocurrió 1986 y decidimos apostar por una reforma fiscal enfocada en promover el crecimiento.

    P: ¿En qué se traducía ese enfoque pro-crecimiento?

    Hacía falta otro tipo de perspectiva. Desde un primer momento, defendimos que la reforma fiscal debía reunir varias cuestiones: una rebaja dramática del Impuesto de Sociedades, un refuerzo de las deducciones a las inversiones empresariales y un giro hacia un modelo territorial de tributación, lo que implica dejar de gravar las rentas percibidas por las compañías estadounidenses en el extranjero. Para tener más apoyo político, también propusimos un recorte del Impuesto sobre la Renta y de otros aspectos, pero esa era la guinda del pastel, no el objetivo prioritario.

    P: ¿Cómo lograron marcar la agenda en medio de unas elecciones presidenciales tan polémicas?

    Quisimos influenciar el proceso de reforma fiscal desde el primer momento. Nos pusimos en contacto con los candidatos que aspiraban a la Presidencia y que querían apoyar una rebaja tributaria. Les dimos acceso directo a nuestro equipo de expertos y a nuestro sistema de modelización macroeconómica, que permite estimar el impacto de distintas propuestas. Esto fue de gran utilidad, porque seis candidatos del Partido Republicano aceptaron el ofrecimiento y entraron en una “competencia” por lograr la propuesta más atractiva. Entre ellos estaba la campaña de quien luego fue elegido presidente, Donald Trump.

    En paralelo, empezamos a trabajar con Paul Ryan, un congresista clave desde hace años. El trabajo que hicimos junto a él y Kevin Brady sirvió para avanzar también por la vía legislativa. Después de los comicios, Ryan fue elegido portavoz de la Cámara de Representantes, de modo que supimos trabajar con las personas más adecuadas. Obviamente, una reforma así no se consigue fácilmente, pero el esfuerzo merece la pena y el acierto fue enfocar todo planificando a largo plazo.

    P: ¿Qué balance hace de la reforma que finalmente se ha aprobado?

    A nivel nacional, creo que hemos conseguido algo histórico. No es una reforma perfecta, pero sí es una reforma muy importante. Se acerca mucho a lo que defendíamos desde la Tax Foundation. Hay elementos de la ley que deben ser rectificados y mejorados, obviamente, pero ahora la conversación ha girado hacia los territorios subnacionales de la Unión, de modo que hemos empezado a trabajar con distintos gobiernos estatales que quieren mejorar su clima fiscal de modo similar a lo que ha ocurrido en el plano federal.

    P: En Nueva York y California tienen mucho miedo, porque la reforma fiscal les obligará a competir fiscalmente con mucha más fuerza.

    Hasta ahora, los excesos de su sistema tributario estatal se enmascaraban debajo de deducciones que permitían compensar esos impuestos a la hora de hacer la declaración federal. Eso va a cambiar y la competencia fiscal va a dispararse de forma exponencial. Nueva York, California… no lo van a tener fácil. Ya llevan años perdiendo a millones de trabajadores por motivos fiscales, de modo que las nuevas reglas acelerarán esa tendencia.

    P: ¿Y qué supone la reforma para el resto del mundo?

    La última vez que Estados Unidos rebajó su Impuesto de Sociedades, la OCDE vivió una auténtica “guerra fiscal”. Todos los países desarrollados bajaron su fiscalidad empresarial. En el mundo emergente tomaron nota poco después y se produjo un fenómeno similar. Espero que la reforma de 2018 sea evaluada en 2028 como el principio de una nueva oleada de rebajas fiscales que condujo a un mejor clima tributario para todos. Una economía como Estados Unidos, con tanta influencia en el resto del mundo, ha convertido el 21% en el nuevo estándar con el que habrá que competir.

    P: ¿Y qué supone esta reforma para los centros financieros internacionales?

    Hay 800.000 millones de dólares de dinero de empresas estadounidenses que están en el extranjero, en efectivo, y que ahora pueden volver, gracias a las nuevas reglas de repatriación. Esos 800.000 millones serán una gran inyección para la economía americana, pero al mismo tiempo supondrán una descapitalización importante para jurisdicciones en las que, durante los treinta últimos años, se han acumulado esos ingresos.

    Los paraísos fiscales y los centros financieros internacionales ayudan a facilitar la canalización de inversiones a lo largo y ancho del Planeta. Y, mientras haya diferencias fiscales entre unos y otros territorios, siempre habrá quien busque hacer negocios a través jurisdicciones que brinden un clima fiscal y económico más atractivo.