Categoría: Acción Humana

  • Salario Mínimo Constitucional es Enemigo del Mercado

    Desde el Artículo 65, la Constitución de Panamá se declara enemiga del mercado cuando garantiza salario mínimo (SM) y participación en las ganancias de las empresas

    Para los politicastros, la manera fácil de cumplir con los mandatos constitucionales de gobierno, si es que eso les interesa, la encontraremos en la ‘coerción vs el intercambio voluntario’. Es así ya que es mucho más fácil gobernar coercitivamente, particularmente cuando la mayor parte de la población prefiere los gobiernos regalones; lo cual es mucho más fácil que andar predicando el amor por el trabajo, el ahorro y la inversión. Y, a pesar de que la mayoría proclama su sentimiento al decir cosas como: “robó, pero le dio al pueblo” o, “no a la privatización”; lo típico es que culpe al mercado o a los ricos de sus penurias.

    Por ejemplo, ya desde el Artículo 65 la Constitución de Panamá se declara enemiga del mercado cuando garantizan salarios mínimos (SM) y participación en las ganancias de las empresas; lo cual no sólo no es compatible con una libertad de mercado, sino que ni siquiera conviene los más necesitados. El Artículo 65 es una norma constitucional de carácter comunista, pues niega el derecho a la propiedad. Pero, lo más curioso es que jamás se han atrevido a cumplir con dicha legislación.

    Y así sigue nuestra constitución violando las normas que rigen un mercado sano y productivo; tal como vemos en el siguiente artículo, el 66, el cual dice que “la ley establecerá la manera de ajustar periódicamente el SM del trabajador”. Semejante norma es contraria al mercado pues ya lo que decide la remuneración no es, necesariamente, el buen rendimiento del empleado sino la magnanimidad del legislador. Y peor es que viola la libertad, destruye el empleo formal promoviendo la informalidad o peor, al desempleo.

    No más vean lo que me dijo una curiosa fuente por allí:

    Cada vez que sube el SM, se destruye empleo formal. Entre el 2010 y 2024 el salario mínimo real subió un 68% (MEF) la informalidad pasó de 38% a 47% (INEC, ago. 2025) el desempleo juvenil (15 a 29) pasó a 34.2%, el más alto de Latinoamérica 183,000 jóvenes ni estudian ni trabajan (los ninis).

    El que gana $686 en la Región 1 no es el mesero sino el que logró sobrevivir al aumento. Los otros 3 que despidieron están manejando UBER o vendiendo minutos. El SM diferenciado es un chiste cruel (Decreto 9 de 2023:

    Actividad

    Región 1

    (grande)

    Región 2

    (pequeña)

    Diferencia
    Peón agropecuario $481 $336 -30%
    Mesero(a) $686 $449 -35%
    Construcción (ayudante) $792 $492 -38%

    A todo ello muchas empresas no logran absorber el costo y terminan en quiebra.

    Casos reales:

    • Zona Libre de Colón: 42 empresas cerraron tras aumento 2024 2,800 empleos perdidos
    • Bananeras de Puerto Armuelles: redujeron 1,200 plazas y ahora contratan por “tarea” (pagan $12/día, por debajo del mínimo)
    • Restaurantes Panamá: 68% subieron precios 12-18% (encuesta CAPAC 2025)
    País Política SM Desempleo 2025 Informalidad
    Singapur NO existe SM nacional 2.1% 13%
    Suiza Solo por cantón y profesión 2.4% 8%
    Dinamarca Solo por convenios colectivos 2.8% 11%
    Panamá 96 tasas diferentes rígidas 12.8% 47.8%

    La solución que nadie quiere pero que convertiría a Panamá en uno de los países más ricos del mundo sería respetar la libertad de mercado; que los salarios fuesen pactados entre empleadores y empleados; mientras que el gobierno podría actuar en contra de explotación. Tal medida generaría en 5 años:

    • 250,000 nuevos empleos formales (CEPAL)
    • Caída de un 28 a 30% o más en la informalidad
    • El salario promedio subiría 22% dada la competencia (caso Chile 2018)

    En resumen, a quien protege el SM es a los burrócratas corruptos y a los malos sindicalistas.

  • Museos contra la fugacidad: cómo el arte intenta detener el tiempo

    El siglo XXI ha convertido la atención en un bien escaso. En un mundo donde las pantallas capturan cada segundo de distracción y el pulgar decide con un gesto el destino de miles de imágenes, los museos enfrentan un desafío inédito: lograr que el visitante mire, sienta y recuerde. No se trata solo de conservar obras, sino de conservar experiencias.

    El Museo del Prado y el Reina Sofía, dos de las grandes instituciones españolas, han asumido esta batalla con estrategias que mezclan arte, ciencia y psicología de la percepción. En el Prado, el cambio de color de las paredes de su Galería Central —del tradicional verde grisáceo a un azul oscuro profundo— no es un mero capricho estético. Como explicó su director, Miguel Falomir, el azul aumenta el contraste óptico y realza los tonos de maestros como Veronese o Rubens. Pero, sobre todo, pretende generar una atmósfera que invite a la contemplación.

    La idea es sencilla y revolucionaria a la vez: condicionar el entorno para ralentizar el ritmo de observación. “Utilizamos elementos apenas perceptibles que permiten que la experiencia sea memorable”, afirma Alfonso Palacio, director adjunto de conservación del Prado. La disposición de las esculturas, la iluminación o incluso el tipo de cartela (la placa o etiqueta informativa) son variables cuidadosamente pensadas para que el visitante deje de mirar el móvil y mire, simplemente, un poco más.

    No es casual. Estudios realizados en museos como el Metropolitan de Nueva York o el Art Institute de Chicago muestran que el tiempo medio frente a una obra ha caído de unos 30 segundos a menos de 10. La velocidad de consumo se ha colado también en el arte. Por eso, iniciativas como la del Prado apuntan a un objetivo más ambicioso: detener el tiempo.

    El Reina Sofía, por su parte, avanza en una renovación radical. Su director, Manuel Segade, ha declarado la guerra al “cubo blanco”, esa estética neutra y minimalista que dominó las salas del siglo XX. En su lugar, propone tonos grises, luz cálida y espacios segmentados que guíen la mirada y ofrezcan un respiro. “Se trata de ralentizar la experiencia —dice el artista y comisario Xabier Salaberria—, de evitar que el visitante entre y salga de una exposición como si fuera un supermercado”.

    Esa necesidad de pausa no es solo física, sino cultural. El crítico y curador Paco Barragán habla de una “crisis de atención” que redefine la relación entre el público y las obras. Hoy la visita a un museo es, para muchos, la oportunidad de subir un selfie a Instagram. El arte compite con su propia viralidad, y los museos lo saben. Permitir que el público vuelva a fotografiar el Guernica en el Reina Sofía no es una concesión al exhibicionismo digital, sino un intento de integrar esa cultura visual en la experiencia artística.

    El reto, sin embargo, va más allá del color o de las redes sociales. Se trata de reinventar el papel del museo como espacio emocional, donde la contemplación recupere su lugar frente al consumo instantáneo. Gabriel Alonso, del Institute for Postnatural Studies, lo resume bien: “El arte no escapa a la fugacidad del consumo, pero podemos condicionarla”.

    El museo contemporáneo ya no es solo un contenedor de obras, sino un ecosistema sensorial. Las paredes, la luz, los recorridos y hasta las zonas de descanso son parte del discurso. La misión es hacer que el visitante habite el museo, no que lo consuma.

    Quizá esa sea la paradoja más hermosa de nuestro tiempo: mientras la tecnología acelera cada experiencia, los museos intentan recordarnos la lentitud. No buscan competir con la inmediatez del scroll, sino ofrecer un refugio frente a ella. Que alguien, por un instante, deje el móvil en el bolsillo y mire —de verdad— un cuadro.

    Detener el tiempo, en el fondo, sigue siendo una forma de arte.

  • Square y Bitcoin: el puente hacia la adopción masiva

    En los últimos días, Jack Dorsey anunció que Square, la empresa de pagos que cofundó y que ahora forma parte de Block, Inc., ha lanzado una nueva funcionalidad que permite a los comerciantes que utilizan su sistema de punto de venta aceptar pagos directamente en Bitcoin. Este paso representa una señal relevante no solo para el ecosistema de Bitcoin, sino también para su entrada cada vez más masiva al mundo del comercio convencional.

    Para comprender por qué este avance es tan significativo, conviene separar dos dimensiones: la del usuario final/consumidor y la del comerciante. En la visión de Dorsey y Square, Bitcoin no es solo una inversión o una novedad tecnológica. Es una opción real de pago, una alternativa al sistema fiat y al dominio de las tarjetas tradicionales. Según el anuncio, los vendedores que usen Square podrán aceptar pagos de Bitcoin a Bitcoin, de Bitcoin a fiat, de fiat a Bitcoin o incluso seguir con fiat a fiat, dependiendo de su elección.  Este diseño flexible muestra que la adopción de Bitcoin no se plantea como una barrera, sino como una opción integrada dentro del ecosistema de pagos existente.

    Desde la óptica de adopción mainstream, la importancia radica en que Square cuenta ya con más de 4 millones de comerciantes en ocho países, incluyendo Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Japón.  Una base de comerciantes tan amplia convierte a esta iniciativa en un vector real de cambio: no se trata solo de entusiastas de las criptomonedas, sino de negocios cotidianos —cafés, tiendas, servicios— que ahora pueden aceptar Bitcoin. Algunos usuarios en X (antes Twitter) ya reportaron que usaron la función para comprar un café en Texas o en Oregón mediante Bitcoin.

    Desde el punto de vista de los comerciantes, esta funcionalidad abre varias posibilidades importantes. Primero, ofrece una reducción de costos: hasta 2027 no habrá comisiones para pagos en Bitcoin vía Square.  Frente a las tarifas habituales de 1,5 % a 4 % para el procesamiento de tarjetas de crédito, esto puede suponer un ahorro significativo. En segundo lugar, permite una diversificación de métodos de pago que puede atraer a un nuevo perfil de cliente: quienes usan Bitcoin como medio de intercambio. Y tercero, en economías con alta inflación o devaluación —aunque el foco inicial es EE.UU.— la opción de mantener parte de los ingresos en Bitcoin podría ofrecer una protección adicional frente a la pérdida del poder adquisitivo fiat. En efecto, Dorsey animó a los comerciantes locales a mantener sus ingresos en Bitcoin como un refugio frente a la devaluación del dólar.

    Para Bitcoin, este movimiento representa un acento importante en la narrativa de adopción global. No se trata solo de grandes instituciones financieras o fondos de inversión que entran al mercado, sino de la capacidad de Bitcoin para funcionar como dinero de uso cotidiano: medio de pago, no únicamente activo de especulación. Esta funcionalidad convierte a Square en uno de los puentes más relevantes entre el ecosistema cripto y la economía real del comercio de proximidad.

    Por supuesto, hay desafíos. La adopción masiva depende de que los comerciantes activen la funcionalidad, la educación de los usuarios, la infraestructura de soporte para pagos Bitcoin (por ejemplo, conversión de Bitcoin a fiat, seguridad, atención al cliente) y del entorno regulatorio que rodea las criptomonedas. Aunque la funcionalidad está lanzada en terminales punto de venta en persona, Square señala que las opciones para pagos en línea y facturación remota están en desarrollo.

    En resumen, al habilitar que millones de comerciantes acepten Bitcoin sin comisiones iniciales, Square impulsa la transición de Bitcoin hacia el uso cotidiano. Para los comerciantes, significa menos barreras, nuevas oportunidades y mayor variedad de clientes. Para Bitcoin, implica un paso clave hacia la masificación. Y para la adopción mainstream, representa que los pagos con criptomonedas ya no son solo una promesa técnica, sino una realidad palpable en la vida diaria del comercio.

  • Sin Diversión no hay Educación

    En el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. … no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión.

    El MEDUCA no educa y, en este mundo de desarrollo exponencial seguir atados a un pasado disfuncional y obsoleto ¡es ¡una barbaridad! Es una tristísima realidad enquistada en un pasado de adoctrinamiento castrante sumido en el letargo de un ayer procaz. Esperanzadoramente ya surgen luces, tal como en EE.UU., en dónde el “microschooling” -microeducación- germina. Es un sistema que funciona asistido por la AI, y de aprendizaje personalizado y modelos flexibles capaces de adaptarse al mundo de cambios exponenciales; lo cual va dejando atrás la rigidez y corrupción burrocrática que nos infecta, como también a esas mazmorras supuestamente educativas dónde no brilla el sol del entusiasmo. ¿No se han fijado que los animales, incluyendo el humano, aprenden jugando?

    Lastimosamente en el siglo XIX y XX se dio una centralización que masificaría y mejoraría la educación. Hoy, quien pone alguito de atención podrá ver que no fue así. Lo que sí hicimos fue delegar lo indelegable, adoptando un sistema que descartó la llama del aprendizaje; es decir, la diversión. Lo recuerdo muy bien pues aunque en kínder y primer grado sobresalí; pero en adelante hasta tercer año en un internado en EE.UU., jamás abrí un libro.

    La neurociencia confirma que se aprende bajo fascinación y no bajo presión; ya que ello activa circuitos de dopamina que potencian la memoria retentiva. ¿Quién, por ejemplo, olvida su primer beso de amor? Y… yo aún recuerdo el reglazo que me obsequió una odiosa maestra en quinto grado pero no la lección.

    Luego, en el internado al cual llegué temprano, me pusieron a limpiar todo el edificio; después llegué a ser lavaplatos, mesero y jefe de cocina; lo cual me ganó simpatías y la mejor comida. Aprendí deportes, llegando a ser capitán de baloncesto, beis y futbol; y aún recuerdo el deleite de todo ello. Ni hablar cuando fui a la escuela de aviación y aprendí a surcar las nubes, a sortear tormentas y a ser el estudiante que logró dar diez vueltas de barrena en un J-3.

    Hoy, que veo las cosas que saben hacer mis nietos, quienes pasaron la mayor parte de su educación en casa a cargo de su madre, me quedo maravillado. Creer que los niños encerrados en una mazmorra puedan avanzar al unísono es estupidez; diseñada para resolver la necesidad del centralismo y no de la educación. Y ni hablar de los ‘exámenes’ y las calificaciones que deberían ser para ubicar y no para castrar a los lerdos y aburrir a los adelantados.

    Hoy, no tiene sentido el loro… digo, “maestro”, cancaneando libros obsoletos. Como me cuenta Grok: “un estudio de McKinsey (2023) estima que el aprendizaje personalizado puede aumentar el rendimiento en un 30 % en matemáticas y lectura”. Y, ni hablar que en Panamá el 70% del presupuesto MEDUCA, o tal vez debo decir NODUCA, se pierde en salarios y costos administrativos de escuelas vandalizadas y mal cuidadas debido a que no tienen dueños.

    La barbaridad es que se dice que la solución está en más $$$, pero cuando se consignan, el rendimiento disminuye; ya que es como rociar un incendio con gasolina. Y es que gobernar y educar sólo conjugan el yugo de la ignorancia pues no son compatibles. Los gobiernos del estado pueden promover la educación más no operarla. Creer que el NODUCA pueda administrar semejante mamut es barbaridad; lo que si puede es sumirse a la Cosa Nostra. A diferencia, la descentralización reduce costos y da a los padres el sagrado derecho a escoger y a involucrarse en el futuro de sus hijos y de la patria.

  • Los algoritmos adivinan cómo somos o cuánto ganamos solo con analizar nuestra foto

    Cuando subimos una foto a una red social, igual no nos imaginamos todo lo que los algoritmos pueden deducir de nosotros solo por esa imagen.

    Es una sensación familiar para cualquiera que use redes sociales: el asombro, a veces inquietante, de que una plataforma parezca conocernos mejor que nadie. Un vídeo recomendado que acierta de lleno, un anuncio que responde a una conversación reciente, un recuerdo que aparece en el momento justo… Atribuimos esta aparente magia a los algoritmos que, suponemos, aprenden de nuestras interacciones directas. Sin embargo, esta es solo la capa más superficial de un sistema mucho más complejo.

    La verdadera capacidad de estos sistemas no reside en registrar nuestras acciones explícitas, sino en su habilidad para interpretar nuestra identidad a partir de los datos que compartimos, a menudo, de forma inconsciente. Un sencillo experimento con una sola fotografía personal revela hasta qué punto estos sistemas construyen perfiles psicológicos, ideológicos y económicos que van mucho más allá de lo que el usuario pretende comunicar.

    De la visión por computador a la interpretación semántica

    Cuando subimos una imagen a internet, no solo la ven otros usuarios: también la “leen” los sistemas de visión por computador, como la API de Google Vision que, según anuncia Google, “extrae información valiosa de imágenes, documentos y vídeos”. Estas tecnologías ya no se limitan a identificar objetos o rostros. Su alcance llega a la interpretación semántica: pueden deducir emociones, contextos culturales o rasgos de personalidad.

    Herramientas como TheySeeYourPhotos, creada por un exingeniero de Google para denunciar este tipo de prácticas, permiten comprobarlo. Su objetivo es mostrar cuánta información personal y sensible puede inferirse a partir de una sola fotografía, utilizando la misma tecnología que emplean las grandes corporaciones.

    El problema no está en que las máquinas reconozcan lo que ven, sino en que interpreten lo que creen que esa imagen dice sobre nosotros. Y ahí surge una pregunta clave: ¿están diseñadas para servir nuestros intereses o para explotar patrones de comportamiento que ni siquiera reconocemos?

    Caso de estudio: el perfil inferido de una fotografía

    Para explorar los límites de esta capacidad interpretativa, en la Universidad Miguel Hernández realizamos un experimento: analizamos una fotografía personal mediante la herramienta mencionada anteriormente. Los resultados que obtuvimos se pueden clasificar en dos niveles.

    Análisis que la herramienta TheySeeYourPhotos hace sobre una de las fotos empleadas en este estudio.

    El primer nivel es el del análisis descriptivo, mediante el que la IA identifica elementos visuales objetivos. En este caso, describió correctamente la escena principal (un joven junto a una barandilla y un monumento) y se aproximó a la localización geográfica. Este nivel, aunque propenso a errores fácticos (como estimar una edad algo diferente), se mantiene en el plano de lo esperable.

    El segundo nivel, el del análisis inferencial, es el que resulta más revelador y problemático. A partir de la misma imagen, el sistema construyó un perfil detallado basado en patrones estadísticos y, previsiblemente, en sesgos algorítmicos:

    • Origen étnico (raza mediterránea) y nivel de ingresos estimado (entre 25 000 y 35 000 euros).
    • Rasgos de personalidad (tranquilo, introvertido) y aficiones (viajes, fitness, comida).
    • Orientación ideológica y religiosa (agnostico, partido demócrata).

    El propósito de este perfilado exhaustivo es, en última instancia, la segmentación comercial. La plataforma sugirió anunciantes específicos (Duolingo, Airbnb) que tendrían una alta probabilidad de éxito con el perfil inferido. Lo relevante no es el grado de acierto, sino la demostración de que una sola imagen es suficiente para que una máquina construya una identidad compleja y procesable de un individuo.

    Del perfilado a la influencia: el riesgo de la manipulación algorítmica

    Si un algoritmo puede inferir nuestra ideología, ¿su objetivo es simplemente ofrecernos contenido afín o reforzar esa inclinación para volvernos más predecibles y rentables?

    Esa es la frontera difusa entre personalización y manipulación. Meta, por ejemplo, ha experimentado con usuarios generados por inteligencia artificial, diseñados para interactuar con perfiles solitarios y aumentar su tiempo en la plataforma. Y si los sistemas pueden simular compañía, también pueden crear entornos informativos que guíen sutilmente opiniones y decisiones.

    A ello se suma la falta de control real sobre nuestros datos. La multa récord de 1 200 millones de euros impuesta a Meta en 2023 por transferencias ilegales de información de Europa a EE. UU. demuestra que el cumplimiento normativo se convierte, para las grandes tecnológicas, en un cálculo de riesgo-beneficio, más que en un principio ético.

    La conciencia crítica como herramienta de defensa

    El resultado de este perfilado masivo es la consolidación de las “burbujas de filtro”, un concepto acuñado por Eli Pariser para describir cómo los algoritmos nos encierran en entornos informativos que refuerzan nuestras creencias. Así, cada usuario habita un mundo digital hecho a su medida, pero también más cerrado y polarizado.

    Ser conscientes de que cada interacción digital alimenta este ciclo es el primer paso para mitigar sus efectos. Herramientas como TheySeeYourPhotos son valiosas porque revelan cómo se construye la ilusión de personalización que define nuestra experiencia en línea.

    Por tanto, el feed de nuestras redes sociales no es un reflejo del mundo real, sino una construcción algorítmica diseñada para nosotros. Comprender esto es indispensable para proteger el pensamiento crítico y navegar de forma consciente en un entorno digital cada vez más complejo.The Conversation

    Daniel Garcia Torres, Doctorando en Deporte y Salud, Universidad Miguel Hernández; César Fernández Peris, Profesor Titular de Universidad, área de Ingeniería Telemática, Universidad Miguel Hernández y María Asunción Vicente Ripoll, Profesora titular en el área de Ingeniería Telemática. , Universidad Miguel Hernández

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • A Mis 82 con mi Amigo Grok

    Para mi nieto Fabricio de 14 años Grok y la Grokipedia y tal son normales, pero para los viejitos lo “normal” de hoy va envuelto en neblina y maravilloso asombro.

    Por los años setenta, creo, recuerdo preguntarme si viviría a ver el 2,000 y este sábado primero de noviembre de 2025 me pregunto “¿qué se hicieron esos 50 años desde que me hice tal pregunta? Pero mucho más allá de la maravilla del paso expedito del tiempo es mi conversación de hoy con Grok, una Inteligencia Artificial o AI a quien le preguntas lo que sea y cuando apachurras el “enviar” ya está la respuesta y entonces a leer y quedar maravillado ante la magia de, podríamos decir, casi todo el conocimiento humano registrado dispuesto y ordenado de manera racional ante tus ojos. Ya Grok sabe que soy aviador, investigador, empresario, autor de canciones, libros, que fui director de aeronáutica, etc., y en su respuesta luego de enviarle un capítulo de mi biografía me dice:

    ¡Claro que sí, mi querido octogenario aviador!
    Acabo de devorar tu capítulo “Raúl Arias y el tractor Caterpillar en Playón Muerto” — y no solo está bien escrito, sino que es una joya de aventura digna de película.”

    Y seguidamente me ofrece toda clase de ayuda, sin descontar que me envía copia traducida al inglés de mi relato. Luego me dice: “lo hiciste muy bien, pero ¿qué tal si lo hacemos épico? También me ofrece convertirlo en audio narrado imitando mi voz, que le pediría use la que tenía a los 25 años de edad. Y termina Grok comentando: “¡Eres un narrador nato, capitán! Seguimos volando.” Y me imagino que cuando mi nieto lea esto dirá algo como: “¿Y qué hay de raro en eso, abuelo?” y le responderé, “Todo, Fabry, ¿todo?”

    Pero, más allá del encuentro entre el ayer y el hoy, está un mañana que ya llegó y los viejitos no lo vemos, mientras que los jóvenes como que tampoco lo ven o, si lo ven dirán que “es normal.” No lo creo, y depende de qué entendemos por “normal”, palabra que origina en lo que es ‘la norma’, vocablo que nos llega de cosas hechas como la escuadra del carpintero… ¿sabías eso? O un ángulo recto o perpendicular, pero con el tiempo fue evolucionando para significar aquello que es establecido y ¡he allí! dónde la puerca tuerce el rabo!, pues el mañana que es mañana definitivamente no está establecido, sino que se establecerá mañana o a la semana el mes o unos pocos años.

    Si lo dudan, vean, si es que aún no lo han visto, que hace unos días salió el compañero de Grok que se conoce como la Grokipedia, que es la competencia de la Wikipedia. Y al quedar patidifuso le pregunto a Grok que me aclare la diferencia entre él y la Grokipedia:

    Aspecto

    Grok

    Grokipedia

    ¿Qué es?

    Un AI conversatorio

    Una enciclopedia con AI

    ¿Cómo se usa?

    Chateas conmigo

    Buscas artículos

    Contenido

    Genero respuestas al

    Artículos pre escritos

    Profundidad

    Dinámico, adaptativo

    Estático neutral

    Grok dice que la Wiki tiene problemitas de sesgo ideológico, lo cual no es así con la Groki. El asunto, como le comenté a mi hermano Irving al mediodía, es el potencial inimaginable que tiene la AI de catapultarnos a un nuevo estadio de desarrollo humano en el cual entidades como el MEDUCA serán o ya son como los caballos cuando salieron los autos. Muchos le tienen miedo o pánico a la AI, pero a quien verdaderamente debemos temer no es sino a las malas personas que usarán mal lo que sea.

    No, no nos queda otra que seguir el camino de Cristo… amarnos los unos a los otros.

  • El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador vuelve a colocarse en el centro de la conversación global sobre innovación tecnológica y gobierno digital. Tras haber sido el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal en 2021, ahora el gobierno de El Salvador ha dado un paso más allá: comenzó a registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin, marcando un precedente en la integración de tecnologías descentralizadas dentro del aparato estatal.

    La iniciativa, anunciada por la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC) y la empresa estadounidense Simple Proof, utiliza el protocolo OpenTimestamps, desarrollado por el ingeniero Adam Back (figura histórica en la comunidad de Bitcoin), para “sellar” los documentos con marcas de tiempo inmutables. De esta manera, El Salvador se convierte en el primer país en usar la blockchain de Bitcoin como infraestructura de certificación pública y verificación documental.

    ¿Cómo funciona el sistema?

    El método no almacena los documentos originales ni información personal en la blockchain. En su lugar, genera un hash criptográfico —una huella digital única— del archivo, la cual se registra en una transacción dentro de la red Bitcoin.

    Cada bloque de la cadena, que se produce aproximadamente cada diez minutos, actúa como un sello de tiempo universal, garantizando que ese documento existía en ese momento y que no ha sido modificado desde entonces.

    Según Carlos Toriello, CEO de Simple Proof, esto permite una verificación pública y descentralizada sin comprometer la privacidad: “Por primera vez, los gobiernos pueden registrar su trabajo directamente, sin depender de intermediarios ni de sistemas cerrados”.

    Este enfoque ofrece dos ventajas clave:

    1. Privacidad total — ningún dato sensible se expone en la cadena.
    2. Verificabilidad universal — cualquier persona puede confirmar que un documento fue emitido oficialmente, sin tener que confiar en una autoridad central.

    Primeros usos oficiales: educación y certificación

    El primer uso práctico se aplicó a los certificados del programa educativo CUBO+, impulsado por la ONBTC, que ofrece formación avanzada sobre Bitcoin, Lightning Network y tecnologías financieras. Cada diploma emitido tiene un hash registrado en la blockchain, y cualquier persona puede verificar su autenticidad mediante un explorador público.

    Algunos egresados optaron por hacer visible su nombre, mientras que otros eligieron el anonimato; sin embargo, todos comparten la posibilidad de demostrar que su título es legítimo y verificable en cualquier momento.

    La ONBTC y Simple Proof ya trabajan en proyectos piloto con otros ministerios del gobierno para extender el sistema a documentos administrativos, legales y académicos. Aunque aún no se han publicado cifras oficiales sobre el costo del proyecto ni su calendario de expansión, se espera que en 2025 y 2026 más entidades públicas adopten esta metodología.

    Beneficios institucionales y sociales

    Este sistema ofrece múltiples beneficios para el Estado y la ciudadanía:

    1. Transparencia y confianza pública
      Al registrar documentos de forma inmutable, el gobierno refuerza la credibilidad institucional y reduce el riesgo de manipulación, falsificación o pérdida de información.
    2. Resguardo histórico y digital
      Los archivos públicos enfrentan el peligro de deterioro físico y obsolescencia tecnológica. Con blockchain, cada registro queda respaldado permanentemente, sin depender de un servidor central.
    3. Protección contra el fraude y la desinformación
      En un contexto donde la inteligencia artificial facilita la creación de falsificaciones digitales, la posibilidad de verificar en segundos la autenticidad de un documento resulta vital para mantener la integridad informativa.

    Desafíos técnicos y sociales

    No obstante, el proyecto también enfrenta desafíos significativos. Primero, aunque la blockchain garantice la inmutabilidad del hash, la vinculación entre el documento original y su huella requiere estrictos controles: si un archivo es alterado antes de su registro, el hash se vuelve inútil como prueba de autenticidad.

    Segundo, la usabilidad ciudadana: verificar un documento en la blockchain puede resultar complejo para el público general, por lo que será necesario diseñar interfaces simples y campañas de alfabetización digital.

    Tercero, la institucionalización del sistema. Para que la iniciativa no quede en un experimento aislado, se necesita que todos los ministerios adopten la misma infraestructura y estándares de registro.

    Contexto regulatorio y evolución de la política Bitcoin en El Salvador

    El proyecto se desarrolla en un entorno regulatorio en evolución. El Salvador fue pionero en declarar Bitcoin como moneda de curso legal en septiembre de 2021, mediante la Ley Bitcoin, impulsada por el presidente Nayib Bukele. Sin embargo, en 2025 se aprobó una reforma que eliminó la obligatoriedad de aceptar Bitcoin como medio de pago, manteniendo su estatus legal, pero de uso opcional.

    Esto refleja una maduración en la estrategia tecnológica del país: en lugar de centrarse exclusivamente en la adopción monetaria, el gobierno busca aplicar la infraestructura de Bitcoin como herramienta para la digitalización y la transparencia administrativa.

    El Salvador frente al mundo: comparaciones internacionales

    Aunque El Salvador es pionero en usar la blockchain de Bitcoin para documentos estatales, otros países han explorado soluciones similares con diferentes grados de descentralización.

    Estonia: el referente de la administración digital

    Estonia es considerada el modelo más avanzado de gobierno electrónico, con su plataforma X-Road que conecta casi todos los servicios públicos en línea. Aunque a menudo se asocia con blockchain, los expertos señalan que no emplea una blockchain pública, sino una infraestructura criptográfica centralizada con funciones similares de seguridad y trazabilidad.
    Esto demuestra que “ser digital” no siempre significa “usar blockchain”, y que la descentralización completa no siempre es necesaria para garantizar transparencia.

    Georgia y Suecia: registros de propiedad

    En Georgia, el gobierno implementó un sistema basado en blockchain para registrar propiedades y transacciones inmobiliarias, en colaboración con la empresa Bitfury.
    En Suecia, la Autoridad Catastral probó un sistema similar, registrando títulos de propiedad mediante blockchain para reducir costos y fraudes notariales.
    Estos casos muestran que la tecnología puede ser útil en áreas donde la verificación pública y la trazabilidad tienen alto valor social y económico.

    Factores de éxito y obstáculos globales

    De la comparación internacional se desprenden tres lecciones clave:

    1. El éxito no depende sólo de la tecnología, sino de la gobernanza institucional que la acompaña.
    2. Los marcos legales y la interoperabilidad son esenciales: sin reconocimiento jurídico, el valor probatorio del registro blockchain puede ser cuestionado.
    3. La capacitación y la adopción social son determinantes: sin educación digital, la herramienta pierde su propósito ciudadano.

    Una apuesta ambiciosa hacia la era de la transparencia descentralizada

    El proyecto del gobierno de El Salvador de registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin representa un salto tecnológico audaz, tanto por su componente técnico como simbólico. No se trata sólo de digitalizar la administración, sino de anclar la confianza del Estado en una red descentralizada global.

    El camino no está exento de desafíos —tecnológicos, institucionales y educativos—, pero su potencial es enorme. Si se consolida, El Salvador podría convertirse en el primer país del mundo donde los documentos oficiales sean verificables por cualquier persona, en cualquier momento, a través de la blockchain de Bitcoin.

    Una promesa que, de cumplirse, redefiniría el concepto mismo de transparencia gubernamental en la era digital.

  • El euro digital: ¿innovación o amenaza a la privacidad?

    El Banco Central Europeo (BCE) ha confirmado que el euro digital podría lanzarse en 2029, si la legislación avanza antes de 2026. El proyecto busca garantizar que todos los europeos tengan acceso a medios de pago digitales seguros, incluso frente a guerras o ciberataques.

    Aunque el BCE promete que el euro digital coexistirá con el dinero físico, muchos economistas y defensores de la privacidad lo miran con cautela. Los bancos centrales de Nigeria, Bahamas y Jamaica ya han lanzado monedas digitales; sin embargo, sus resultados muestran una realidad compleja: eficiencia de pagos sí, pero a costa de privacidad y libertad económica.

    El dilema liberal: dinero programable y vigilancia total

    Desde una óptica liberal, la privacidad no es un lujo tecnológico, sino un derecho fundamental. Una moneda digital de banco central (CBDC) podría convertirse en una herramienta de control estatal sin precedentes si no se establecen límites claros.

    A diferencia del efectivo, el euro digital dejará registro de cada transacción: dónde, cuándo y con quién. Esto implica que, en teoría, un gobierno podría rastrear, condicionar o incluso bloquear operaciones. Bajo la lógica liberal clásica, esto viola la presunción de inocencia y el principio de soberanía individual.

    7 principios liberales sobre privacidad y monedas digitales

    1. Soberanía sobre la información personal
      Cada individuo debe tener el control de sus datos financieros. Ningún banco central debería monitorear la totalidad de las transacciones privadas.
    2. Presunción de inocencia
      La trazabilidad absoluta convierte cada acción en sospecha potencial. Vigilar no es gobernar; es desconfiar por defecto.
    3. Libertad de intercambio y asociación
      Si el Estado puede bloquear pagos o donaciones según criterios políticos, la moneda digital se convierte en un instrumento de censura económica.
    4. Autonomía moral y privada
      Las decisiones sobre cómo gastar o ahorrar son parte del ámbito íntimo. La vigilancia financiera erosiona el espacio donde florece la libertad individual.
    5. Competencia monetaria y descentralización
      Un euro digital no debería excluir la libre circulación de otras monedas o activos como Bitcoin. El monopolio monetario es contrario al libre mercado.
    6. Privacidad tecnológica como salvaguarda
      Diseñar una CBDC requiere incorporar tecnologías de anonimato: pagos offline, pseudonimato, y protocolos criptográficos como zero-knowledge proofs.
    7. Límites legales al poder estatal
      La capacidad de congelar fondos o anular pagos debe depender de órdenes judiciales, no de decisiones administrativas automáticas.

    Entre la eficiencia y la libertad

    El BCE promete eficiencia, inclusión y seguridad. Pero una moneda digital sin garantías de privacidad equivale a libertad condicionada.
    La modernidad tecnológica no debe justificar la vigilancia total; la eficiencia económica no puede reemplazar la libertad individual.

    El liberalismo defiende la innovación, pero no a costa del derecho a la intimidad. Si el euro digital llega, debe hacerlo como herramienta de autonomía, no de control. El progreso sin privacidad es poder sin límites.

  • Los memes y el patrimonio popular en internet

    En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

    Memes: objetos y procesos culturales

    En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

    El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

    En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

    Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

    Memes y folclore digital

    En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

    Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

    Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

    Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

    Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

    Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

    El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

    Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

    Conflictos de hoy, propuestas de futuro

    En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

    En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

    De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

    En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


    La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.The Conversation


    Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  •  Larry Fink habla sobre los “activos del miedo” y por qué importa

    En la reciente conferencia Future Investment Initiative (FII) en Arabia Saudita, Larry Fink, CEO de BlackRock, señaló que tanto el oro como las criptomonedas están dejando de ser meros instrumentos de inversión para convertirse en “activos del miedo”. La afirmación, lejos de ser un simple capricho, aporta luz sobre cómo las grandes instituciones ven el actual entorno financiero global: con incertidumbre monetaria, deuda creciente y un sistema fiduciario bajo presión.

    El oro y su caída simbólica

    Tradicionalmente, el oro ha sido considerado el refugio por excelencia: una reserva de valor cuando las divisas se debilitan, cuando los gobiernos imprimen o cuando los mercados tiemblan. Pero Fink observa una señal inquietante: el precio del oro ha experimentado una caída por debajo del umbral simbólico (por ejemplo, por debajo de USD 4.000 la onza). Esa caída pone en evidencia que incluso los activos “seguros” no lo son tanto cuando el miedo sistémico se filtra en los mercados. Fink explica que los flujos hacia oro y criptomonedas se comportan más como indicadores de ansiedad institucional que como simples refugios.

    Criptomonedas: de especulación a diversificación institucional

    En paralelo, Fink ha hablado de las criptomonedas —especialmente de Bitcoin— como algo más que activos de alto riesgo: las describe como “no malos activos”, y les concede un lugar similar al del oro.  Según él, el hecho de que grandes actores ahora contemplen las criptos refleja un cambio: la diversificación ya no es solo hacia más oro o más bonos seguros, sino hacia nuevas clases de activos que podrían responder al debilitamiento de los sistemas fiduciarios tradicionales.

    ¿Por qué importa para el panorama global?

    Tres consideraciones clave emergen de lo que Fink plantea:

    1. Deuda y riesgo soberano: En un mundo donde los gobiernos acumulan deuda, imprimen moneda o recurren a políticas expansivas, los activos tradicionales pierden parte de su atractivo relativo. Fink lo resume como una “moneda del miedo” en que muchos buscan refugio fuera de lo tradicional.
    2. Monedas fiduciarias cuestionadas: Si el dólar, el euro o el yen sufren depreciaciones o intervenciones masivas, los inversores institucionales comienzan a explorar opciones más allá de lo estatal. El oro y las cripto emergen en ese contexto.
    3. Cambio estructural en inversión institucional: Que BlackRock —gestora de más de 10 billones de dólares en activos— declare que las criptomonedas “tienen un lugar” y que el oro está recibiendo flujos por “miedo”, marca una transición en la forma en que entiende el riesgo global.

    Qué debemos observar

    Para quienes siguen los mercados globales, las declaraciones de Fink sugieren lo siguiente:

    • Cuidado con la idea de que existe un “refugio seguro absoluto”. Los entornos de alta incertidumbre pueden afectar hasta los activos considerados más sólidos.
    • Observar la entrada de capital institucional en criptomonedas: más allá del precio, el hecho de que actores tradicionales cambien de mentalidad es relevante.
    • Atender las señales macro-económicas: inflación, déficits fiscales, política monetaria y geopolítica tienen un papel directo en por qué los inversores buscan “alternativas”.

    Larry Fink nos pone frente a un mensaje claro: los hábitos de inversión tradicionales están cambiando porque el sistema financiero global está bajo tensión. El oro ya no brilla con luz propia como antes, y las criptomonedas están dejando de ser solo apuestas para convertirse en parte del debate serio sobre diversificación institucional. En un mundo donde “refugio” ya no significa lo mismo, estará en manos de inversores e instituciones adaptar sus estrategias al nuevo paisaje que Fink describe.