Categoría: Acción Humana

  • ¡Ni! El honor más británico: Monty Python estampado en sellos

    “And now for something completely different…” Y vaya si lo es: la famosa compañía Monty Python ha encontrado una nueva forma de invadir nuestros sobrecitos. El Royal Mail británico ha anunciado una colección de 10 sellos conmemorativos que rinden homenaje a los sketches más fantásticos de Monty Python’s Flying Circus y al 50.º aniversario de su película más querida, Los caballeros de la mesa cuadrada (1975).

    Los héroes de tinta y papel

    Seis sellos capturan momentos inmortales como La Inquisición Española, El Ministerio de Andares Tontos, El loro muerto, Nudge, nudge, Spam y ¡sí!, el organista desnudo. Los cuatro restantes transportan al mundo de Camelot: el imperturbable Caballero Negro, gritando “No es más que un rasguño” mientras pierde brazos, junto a Arturo y compañía, inmortalizados en toda su gloria pythonesca.

    Del sketch al buzón

    Estos pequeños trozos de papel no solo son divertidísimos, sino que también son un guiño a la libertad creativa. Monty Python rompió moldes con su humor surrealista, absurdo y libre de ataduras —algo así como si enviaran cartas a la monotonía del humor tradicional, diciéndole: “¡Ni!”. Ahora, esos mismos trozos de irreverencia vuelan en buzones, recordándonos que la risa puede ser un arma poderosa contra lo aburrido y lo oficial.

    Disponibles ya… casi

    Los sellos pueden reservarse desde el 7 de agosto, y estarán oficialmente a la venta el 14 de agosto en correos del Reino Unido. Perfectos para coleccionistas, fans del absurdo o cualquiera que quiera enviar una carta digna del más culto humor británico.

    Michael Palin comparte estampado

    Sir Michael Palin —sí, él mismo— dijo con ese toque seco que lo caracteriza: “Estoy muy contento de compartir un sello con el organista desnudo”. No se puede pedir una bendición más pythónica para esta colección.

    ¿Por qué importa esto… o no?

    Tal vez pienses: “¿Sellos? ¿En serio?” Pero el verdadero encanto radica en cómo Monty Python puede convertir algo tan formal como la filatelia en una fiesta. Es casi como si el Caballero Negro enviara tarjetas diciendo “¡adelante, corta conmigo!”, o el Ministerio de Andares Tontos anunciara clases de caminata ridícula por correspondencia. Es una celebración de que el arte, la risa y la libertad pueden mezclarse con lo más cotidiano sin perder chispa.

    Un sello a la libertad creativa

    En un mundo con tantos memes digitales y correos electrónicos fríos, un sello así es una bocanada de aire libre, con una dosis de irreverencia. Además, Monty Python nos enseñó que la sátira y la tontería pueden decir más verdades de lo que aparentan.

    Así que ya sabes: si quieres enviar una carta con estilo, un guiño absurdo o simplemente haces fila en Correos por nostalgia, estos sellos son un pequeño tesoro. Porque, querido lector, en palabras pythónicas, “ni” hay mejor forma de celebrar la libertad —y el humor— que estampando un sello que grita, literalmente, “¡Ni!”.

  • Veredicto parcial a Roman Storm: un signo preocupante para la privacidad y la libertad del código

    Ayer, un jurado federal en Manhattan emitió un veredicto parcial en el caso del co‑fundador de Tornado Cash, Roman Storm, encontrándose impedido de llegar a consenso sobre los cargos más graves de lavado de dinero y evasión de sanciones. Sin embargo, fue hallado culpable únicamente de haber operado un servicio de transmisión de dinero no autorizado, lo que puede acarrear hasta cinco años de prisión.

    ¿Qué ocurrió?

    El juicio giraba en torno a acusaciones de que Tornado Cash facilitó el lavado de más de mil millones de dólares, incluyendo fondos vinculados al grupo Lazarus de Corea del Norte. Los fiscales alegan que Storm sabía del uso ilícito del protocolo y se lucró de ello. En respuesta, la defensa sostuvo que él solo escribió un software descentralizado; que no controla cómo se usa y que no intentó apoyar actividades criminales.

    La “victoria parcial” sobre la privacidad

    Previo a la deliberación, la jueza Katherine Polk Failla permitió que la defensa incluyera argumentos sobre motivaciones de privacidad, aunque prohibió apelaciones al término legal “derecho a la privacidad”. Esto ha sido interpretado como un reconocimiento limitado de que el software puede desarrollarse por convicción, no por ánimo criminal, pero sin otorgar un amparo constitucional completo.

    Implicaciones para el movimiento cypherpunk y el software libre

    Desde comunidades cypherpunk y defensoras del software libre, este fallo genera gran preocupación: ¿puede un desarrollador ser penalizado por el uso que hagan otros de su código? Si la respuesta es sí, muchas herramientas legítimas podrían volverse criminalizables.

    La comisionada de la SEC, Hester Peirce, ha advertido que los desarrolladores de código abierto no deben responder legalmente por cómo lo usan los usuarios. Apelando a precedentes de la criptografía (como el caso de PGP en los años 90), subraya que si se persigue a creadores neutrales, la innovación tecnológica se vería seriamente amenazada.

    El sentir de la comunidad

    Activistas y defensores ven este juicio como un precedente peligroso. Aunque el jurado no condenó por los cargos más graves, la culpabilidad por operar un servicio sin licencia ya representa una señal inquietante para quienes desarrollan herramientas de privacidad descentralizadas. Los desarrolladores de Tornado Cash recaudaron millones en apoyo legal dentro del gremio criptográfico, lo que simboliza un fuerte respaldo comunitario.

    Además, el juicio interroga directamente si programar anonimicidad o privacidad puede ser criminalizado dependiendo del uso que le den terceros.

    ¿Una noticia alentadora?

    No lo es. Aunque Roman Storm evitó condenas por los cargos más devastadores, la sentencia parcial y la presión legal ejercida por las autoridadeds constituyen un aviso para desarrolladores y defensores de tecnologías descentralizadas.

    El mensaje se percibe claro: cualquier herramienta que dificulte el rastreo financiero puede convertirse en objeto de persecución, incluso si su creador no promovió usos ilegales. Esto genera un clima de inseguridad jurídica para software libre, DeFi y proyectos orientados a proteger la privacidad.

    La sentencia parcial de Roman Storm pone el foco sobre un tema central para la cultura cypherpunk: la responsabilidad penal por escribir código. Aunque esta vez los cargos más severos quedaron sin cerrar, el hecho de que una persona sea declarada culpable por mantener en funcionamiento un protocolo descentralizado ya marca un duro precedente. A ojos de activistas por la libertad como nosotros, la privacidad y los desarrolladores de software libre, no son noticias alentadoras.

  • ¿Qué es el Estatismo?

    La palabra “estado” viene del latín “status”, de estar o situación, sitio. Cuando alguien te pregunta: ¿cómo estás?, la respuesta típica es, “muy bien”; aunque yo suelo contestar: “parado o sentado”. Entonces; ¿cómo es que esta palabra adquirió un significado político? ¡Ah, sí!, “político se refiere a la “polis”, que es la ciudad, como metrópolis. El vocablo, “política” se refiere a la organización y administración de la ciudad y hoy día, a todo el país. Mi entronque con el término “estado” y “estatismo” viene de la distorsión que le hemos dado al vocablo “estado”, llevándolo a significar “gobierno”, lo cual no es. Ok, Bennett, ¿y qué rayos es el estado y el estatismo?

    El término “estado” se refiera a la población que se organiza políticamente para lograr una conducción ordenada y libre en su territorio.

    El gobierno es la organización o entidad a la cual el estado le asigna la función de cumplir los mandatos vertidos en constitución; es el árbitro del partido. Ya les cuento que es el estatismo.

    Definiciones de John A. Bennett N.

    “Gobierno”, como tantas palabras, tiene muchas acepciones, entre las cuales la RAE nos ofrece: “La conducción arbitraria del timón del barco”. ¿El gobierno en Panamá se conduce arbitrariamente? Sí, ya que la constitución es tan mala que es imposible de cumplir con ella y abre el camino a la discrecionalidad. Además, quien maneja el timón de un barco, auto y tal, definitivamente debe usar su arbitrio para evitar los baches y los locos al volante. Pero una cosa es evitar un bache y otra el destino que le fue ordenado en constitución.

    A ver si aterrizo… Yo creo que el estado es la organización del pueblo que busca la mejor forma de sociedad o asociación pacífica y fértil. Y es que me he visto forzado a definirlo así ya que lo que sale en los diccionarios, incluyendo la AI, es un guacho, que en Panamá significa “arroz asopado”.

    Entonces, si aún están conmigo, vamos más allá; sin perder de vista que le seguimos la pista a lo que es el “estatismo”. Lastimosamente el asunto no está nada claro y típicamente anda chueco. Aunque el término “estatismo” tiene su origen en el Siglo 17, el mismo ha sufrido mutaciones y en el Siglo 20 se refiere al: sistema político en el cual el poder estatal, por diversas razones o motivos, se desboca violando las órdenes constitucionales que, en el caso de la constitución panameña su preámbulo comienza diciendo: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    ¿Crees que los controles de precio en salarios mínimos, descuentos a jubilados y toda la cantidad de actividades del mercado en que se involucran los gobiernos garantizan la libertad y nos fortalecen? El estatismo es la veneración del poder político y, vayan a ver sus propósitos. En una época el poder lo compartían la iglesia y los gobiernos del estado; con lo cual le daba poder divino a sus diabluras. Entonces y ahora, la intención de la politiquería está en liquidar la distinción entre el estado, la sociedad y el gobierno, haciendo ver que son lo mismo; y ello conduce a que una buena parte de la sociedad llame a los gobernantes a solucionar sus necesidades, lo cual es triste ya que para eso no son ni sirven ser los gobiernos.

    ¡Qué difícil! le resulta al pueblo ver y entender que los intereses de las instituciones gubernamentales no coinciden con las necesidades del pueblo debido a la distorsión de lo que es el gobierno. Así, la libertad se ha convertido en magnanimidad del gobernante y el vocablo “democracia” la llave del engaño y la servidumbre. 

  • Carissa Véliz, filósofa: “Muchos adolescentes ni siquiera alcanzan a imaginar cómo es vivir con privacidad”

    Asegura Carissa Véliz (Reino Unido) que aprende lo indecible en las conversaciones con sus estudiantes de la Universidad de Oxford, con los que habla del valor de lo analógico, de las relaciones personales, de qué hace que una vida sea buena. Está convencida de que solo protegiendo la privacidad podemos mantener a salvo la democracia. Y le preocupa que muchos jóvenes, acostumbrados a crecer sin ella, no se den cuenta de las implicaciones que su ausencia puede tener para su futuro.

    En alguna ocasión ha comentado que la privacidad es un instinto animal que compartimos con todas las especies y, sin embargo, últimamente vivimos como si pudiéramos prescindir de ella. ¿Son conscientes las generaciones más jóvenes de su importancia?

    Es difícil responder porque “los jóvenes” no son un grupo homogéneo: hay diferencias importantes en función de dónde nacen, dónde viven, incluso depende de si son hombres o son mujeres. Últimamente me ha sorprendido bastante que mis estudiantes son más conscientes de la importancia de la privacidad y están menos enganchados a la tecnología que muchos adultos. Aunque quizás mis estudiantes no sean lo suficientemente representativos de la población.

    En general, me preocupa el hecho de que haya muchos chavales que no han crecido con privacidad, que ni siquiera alcanzan a imaginar lo que es vivir con privacidad y, sobre todo, que no se dan cuenta de las implicaciones que su ausencia tiene para su futuro.

    La privacidad no es solo una cuestión de si permitimos o no que nos vean o sepan de nosotros. Cuando empresas y gobiernos tienen acceso a información acerca de quiénes somos, qué hacemos, si gozamos de buena o de mala salud, cuáles son nuestras tendencias políticas o religiosas o de quién nos enamoramos, eso tiene implicaciones.

    Así es. Sobre todo porque cuando has vivido siempre en una democracia es difícil imaginar que es frágil, que es vulnerable, que puede tener un fin si no la cuidamos.

    La pérdida de la privacidad puede coartar tu libertad, la libertad de poder decir lo que piensas, la libertad de juntarte con quien elijas, la libertad de poder protestar de manera pacífica. Cuando todo eso desaparece, uno empieza a tener miedo de lo que ha dicho, o de lo que puede decir, y acaba autocensurándose.

    Ocurre ya que en Inglaterra y Estados Unidos se invade la privacidad de quienes tratan de alquilar un piso: los propietarios contratan compañías de datos para obtener información sobre el posible inquilino. Y si le rechazan, si le niegan el acceso a una vivienda, no tienen que justificar por qué, no necesitan dar un motivo.

    Se vulneran, entonces, varios de los derechos que recoge el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama garantizar la protección de la vida privada, la familia, el domicilio, la reputación…

    Claro. Y lo más preocupante es que los problemas no surgen en el momento en el que se recolectan los datos, sino que suelen aparecer mucho más tarde. Es más, ni siquiera cuando surgen es fácil hacer una conexión directa entre el momento en el que un dato deja de pertenecerte y el momento en que sufrimos discriminación o exclusión por ese dato perdido.

    Los derechos son derechos justamente porque son un bien a proteger, imprescindible. Y, si la sociedad vive con una perspectiva demasiado individualista, nos arriesgamos a perder derechos y libertades.

    A veces son los propios padres quienes empiezan a compartir los datos de los chavales antes de que ellos puedan decidir, sin darse cuenta de que, en el futuro, puede tener consecuencias negativas para sus hijos.

    Sin duda. Y eso me hace pensar que todos tenemos que estar mejor informados, algo nada fácil porque muchas compañías y muchos gobiernos no tienen interés en que se conozca cómo tratan los datos.

    Pero no debemos caer en el error de poner toda la responsabilidad sobre los hombros de los individuos, que estamos sobrepasados con el actual nivel de burocracia y de trabajo, y con la cantidad de exigencias que supone nuestro día a día. Lo ideal sería que pudiéramos disponer de mejores productos, poder tener todos acceso a correos electrónicos privados y móviles que respeten la privacidad.

    La necesidad de probar cosas nuevas y la atracción por el riesgo es inherente a la adolescencia. Pero ¿qué pasa con los riesgos digitales? ¿Se asumen con la misma consciencia que, por ejemplo, un salto en paracaídas?

    Indudablemente, no. Uno de los problemas con la vida digital es que es muy nueva. No tenemos experiencia suficiente para tener reacciones viscerales de miedo al riesgo al que nos exponemos. En parte por la novedad, en parte porque es muy abstracto, y en parte porque está diseñado para ser opaco.

    Cuando escribo un mensaje que parece privado en una plataforma como X, pero en realidad está a la vista de todos, hay una incongruencia entre lo que realmente estoy haciendo y la sensación que experimento.

    Por otra parte, somos seres biológicos y, si nos lanzamos desde un avión, la sensación física de riesgo es muy tangible. Pero, si alguien te empuja a la dark web o vende tus datos a un data broker particularmente irresponsable, no hay ninguna sensación física que te alerte.

    ¿Explicar a los más jóvenes esos riesgos invisibles puede ayudarles a poner límites?

    Considero que sí. He conocido a muchos estudiantes que evitan compartir ciertas cosas porque se preocupan por el día de mañana, por si en el futuro, cuando vayan a pedir trabajo, tienen problemas porque alguien ve aquella foto en la que habían bebido más de la cuenta, o lee aquel comentario desafortunado.

    Yo, sobre todo, animaría a los jóvenes a que participen en la construcción de su propio mundo. Es su mundo, el mundo que van a habitar, y tienen derecho a construirlo. Me gustaría ver jóvenes que programen, dedicados a crear aplicaciones mejores de las que hay, que no quieran trabajar para Google sino crear su propia compañía, con otra ética diferente y sin sesgos racistas o sexistas.

    ¿Digitalizar implica vigilar?

    No necesariamente. Según hemos diseñado lo digital, ahora mismo ambas cosas están indisolublemente unidas. Por eso hay que reinventar lo digital.

    Tal y como lo plantea, el debate no es tecnología sí o tecnología no, sino tecnología cómo y, sobre todo, con qué ética.

    En efecto, la clave es quién tiene el poder sobre la tecnología, quién la controla y hasta qué punto nos da autonomía. Un adolescente que tiene 18 años vive en un mundo en el que siempre ha existido Google, pero lo cierto es que, si lo vemos en perspectiva, Google ha existido un microsegundo en la historia de la humanidad. Las nuevas generaciones deben darse cuenta de que todo es temporal, y de que tienen la oportunidad de cambiar lo que no les gusta.

    Muchas redes sociales y apps nos ofrecen constantemente contenidos a medida, y eso nos encierra en una especie de pecera, una burbuja donde solo se muestran contenidos que coinciden con nuestra forma de pensar, mientras el resto de la realidad se diluye. Así, parece más fácil que triunfen los discursos de odio y la desinformación.

    Sí, así es. Pero la tecnología no tiene por qué colocarnos necesariamente en estos guetos de información, de ahí mi insistencia en que los propios jóvenes inventen algo diferente, algo menos personalizado. Porque todo lo personalizado nos aísla de los otros.

    Insisto en que estamos en un momento en que es necesario involucrarse en la sociedad que tenemos, hacernos responsables de ella, forjarla, cultivarla, cuidarla.

    Y eso, entiendo, va más allá de crear nueva tecnología.

    Sí. Y, aunque podemos caer en el error de pensar que en este momento, con el auge de la inteligencia artificial, lo más importante para construir el futuro son las ciencias experimentales, la realidad es que es el momento de las humanidades. Porque sin humanidades, sin un entendimiento de cómo gobernar la tecnología, podemos terminar peor que si no desarrollamos esa tecnología.

    Hace un rato leí en un artículo del Financial Times que las empresas se quejan de que sus empleados no son capaces de pensar por sí mismos. Y las disciplinas que nos enseñan a pensar son, precisamente, las humanidades.

    No sé si conoce el debate que ha habido en España hace poco, con la última reforma de la Ley de Educación, sobre si mantener o no como obligatoria la asignatura de Filosofía, si es lo bastante útil.

    Que podamos tan siquiera insinuar que la Filosofía no es útil deja en evidencia que estamos manejando un concepto de utilidad increíblemente superficial, cortoplacista, centrado solo en producir y obtener resultados que podamos cuantificar, traducir a números. Cuando lo cierto es que todos nosotros tenemos una idea bastante intuitiva de que las cosas que más importan en la vida no se pueden medir.

    ¿Qué mensaje le mandaría a los jóvenes?

    Mandaría dos. El primero, que es el momento perfecto para leer. Leer todo lo que puedas leer. Leer historia, leer filosofía, leer política, leer antropología, aprender de las generaciones pasadas, de cómo superaron los momentos más difíciles de sus vidas. Y leer en papel, porque el acto de leer es un acto de desafío a todo lo que está pasando. Es decir: no, no voy a estar en tu ordenador, ni voy a estar en tus redes sociales, voy a leer a los grandes pensadores de la historia.

    El segundo: que la vida no es digital, sino analógica… La vida es la vida de las cosas, de la cafetería de la esquina, la vida de tus amigos, de las conversaciones en persona, de la naturaleza, de salir a correr. Y mientras menos dependamos de lo digital, más robusta y satisfactoria será esa vida. Lo digital es un fantasma de lo analógico, es un second best, lo que usamos cuando no tenemos la opción de hacer algo analógico. Hablamos por Zoom cuando no podemos vernos en persona.


    Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la Generación Alfabeta.The Conversation

    Elena Sanz, Directora, The Conversation

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Emprendedurismo desde la perspectiva libertaria: Kirzner vs. Schumpeter

    El emprendedurismo es uno de los motores fundamentales del progreso económico y social. Sin embargo, no todos los economistas lo han entendido de la misma manera. Desde una perspectiva libertaria, el análisis del emprendedor se centra en su rol como descubridor de oportunidades en un mercado libre, donde la innovación y la competencia son los instrumentos que impulsan la creación de riqueza. Dos de los autores más influyentes en la teoría del emprendedurismo, Israel Kirzner y Joseph Schumpeter, ofrecen visiones contrastantes que, en conjunto, iluminan las complejidades del fenómeno.

    Israel Kirzner: el emprendedor como descubridor

    Para Kirzner, representante de la Escuela Austríaca de Economía, el emprendedor no es necesariamente un inventor o un disruptor radical, sino un descubridor de oportunidades. Su principal aporte reside en la noción de “alertness” o estado de alerta: la capacidad de percibir discrepancias entre los precios, las preferencias de los consumidores y la disponibilidad de recursos.
    En un mercado dinámico, las imperfecciones y errores son inevitables. Los emprendedores kirznerianos detectan esas ineficiencias y las aprovechan, coordinando mejor la oferta y la demanda. Por ejemplo, alguien que nota que un producto muy demandado en un barrio no tiene suficiente oferta puede crear un negocio para satisfacer esa necesidad. El beneficio económico surge de haber reducido la descoordinación previa.

    Desde un enfoque libertario, esta visión es atractiva porque no requiere intervención estatal: el propio mercado, a través del emprendimiento, corrige sus desajustes. Además, resalta la importancia de la libertad económica como condición necesaria para que los emprendedores puedan actuar y descubrir.

    Joseph Schumpeter: el emprendedor como destructor creativo

    En contraste, Schumpeter concibe al emprendedor como un agente de innovación disruptiva, capaz de transformar industrias completas mediante lo que él denomina “destrucción creativa”. Para este autor, el emprendimiento es el motor de los ciclos económicos: nuevas tecnologías, productos y métodos desplazan a los antiguos, generando crecimiento a largo plazo, aunque con períodos de inestabilidad.

    El enfoque schumpeteriano subraya la figura del emprendedor como héroe económico, pero su énfasis en la disrupción lo aleja de la visión coordinadora de Kirzner. Desde la óptica libertaria, Schumpeter inspira admiración por la creatividad individual, pero también plantea un reto: la destrucción creativa puede generar resistencia política y tentaciones intervencionistas cuando sectores desplazados buscan protección estatal.

    Un contraste libertario

    La combinación de ambas perspectivas ofrece una lectura rica para quienes defienden la libertad económica. El emprendedor kirzneriano representa la eficiencia incremental y la coordinación social, mientras que el emprendedor schumpeteriano encarna la innovación radical y el cambio estructural.
    Un mercado verdaderamente libre necesita de ambos: de quienes corrigen errores cotidianos y de quienes rompen con el statu quo para abrir nuevas fronteras.

    El riesgo de las intervenciones estatales es que sofocan tanto la coordinación como la innovación. Regulaciones excesivas, subsidios mal diseñados o impuestos punitivos no solo limitan la capacidad de los emprendedores para actuar, sino que distorsionan las señales de precios que permiten descubrir oportunidades. En cambio, un marco institucional basado en propiedad privada, contratos libres y competencia abierta maximiza la probabilidad de que los emprendedores florezcan.

    Se necesita mayor libertad económica

    El emprendedurismo, visto desde la perspectiva libertaria y austríaca, no es solo un fenómeno económico, sino un pilar de la libertad individual y del progreso social. Kirzner nos enfatiza en que cada oportunidad detectada y explotada mejora la coordinación en la economía; Schumpeter nos inspira a ver al emprendedor como un transformador que rompe moldes y crea riqueza nueva.
    Ambas visiones coinciden en un punto esencial: la creatividad humana florece cuando el mercado está libre de trabas, y es allí donde el emprendimiento revela su potencial como motor de desarrollo y prosperidad.

  • Samourai Wallet: sus fundadores cambian su defensa y se declaran culpables ante EE. UU.

    En un giro significativo en el caso legal, Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill, cofundadores de Samourai Wallet, han anunciado que cambiarán su declaración de «no culpables» y se declararán culpables ante cargos presentados por el gobierno de EE. UU..

    De la acusación a la declaración de culpabilidad

    En abril de 2024, ambos fueron formalmente acusados de conspiración para cometer lavado de dinero y de operar un negocio de transmisión monetaria sin licencia. Las autoridades federales afirman que la plataforma mezcló más de 2.000 millones de dólares en transacciones ilícitas, y que se lavaron más de 100 millones procedentes del mercado negro en línea.

    Inicialmente, Rodriguez y Hill se declararon inocentes; sin embargo, según documentos judiciales presentados en tribunales de Manhattan, han decidido cambiar su estrategia legal y admitir culpabilidad, posiblemente reduciendo su exposición máxima a condenas conjuntas de hasta 25 años de prisión.

    Implicaciones legales y precedentes

    Este cambio surge en un contexto más amplio de acciones regulatorias en EE. UU. contra mezcladores de criptomonedas. Casos como el de Tornado Cash, cuyo cofundador Roman Storm se encuentra en juicio y enfrenta hasta 45 años de prisión, están generando gran atención en la industria.

    Expertos legales advierten que esta declaración de culpabilidad podría ser interpretada como un aviso sobre la posición firme del Departamento de Justicia (DOJ) frente a herramientas que se considere facilitan el lavado de dinero, incluso si son de código abierto y están destinadas a proteger la privacidad.

    El impacto sobre el software de privacidad y el criptoecosistema

    Samourai Wallet era valorado entre defensores de la privacidad por permitir transacciones anónimas mediante CoinJoin y otras técnicas de mezcla. Críticos del enjuiciamiento lo han descrito como un ataque jurídico contra tecnologías de privacidad financiera. La defensa también alegó que las autoridades no informaron al equipo fundador que el servicio probablemente no requería licencia como transmisor monetario, lo cual generó tensiones con FinCEN.

    Ahora, con la admisión de culpa, el caso Samourai podría tener un efecto paralizante sobre futuros desarrollos de software open source enfocado en privacidad, especialmente en entornos regulatorios estrictos.

    Qué sigue para los cofundadores

    Los próximos pasos incluyen la lectura de pliegos judiciales en una audiencia prevista en la mañana del miércoles ante la jueza Denise L. Cote en el Distrito Sur de Nueva York. Se espera que, a cambio de la declaración, el DOJ retire el cargo más grave de lavado de dinero (con pena máxima de 20 años), manteniendo solo el cargo de operar sin licencia (5 años).

    Aunque los desarrolladores se enfrentan ahora a un panorama legal más favorable que en caso de juicio completo, la sentencia final dependerá del tribunal, considerando factores como cooperación, arrepentimiento o argumentos de defensa.


    Este caso marca un punto de inflexión en el debate sobre privacidad versus regulación en el criptoespacio y puede redefinir los límites legales y amenazas ante el ejercicio de la libertad que enfrentan los desarrolladores de herramientas de mezcla en el futuro cercano.

  • Tsunamis: qué altura pueden alcanzar las olas como las generadas por el terremoto en Rusia

    Las olas han fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, tanto por su belleza como por su fuerza destructiva. Hoy, esa dualidad se manifiesta con crudeza tras el terremoto de magnitud 8,8 en Rusia, que ha desatado alertas de tsunami en todo el Pacífico y ha obligado a evacuar a millones de personas. Este tipo de fenómenos nos recuerda que, más allá de su estética, las olas pueden convertirse en fuerzas implacables de la naturaleza.

    La ola de un terremoto

    El terremoto más potente jamás registrado (terremoto de Valdivia, Chile, 1960) liberó la energía equivalente a 20 000 bombas atómicas de Hiroshima. Tal energía podría provocar un tsunami de solo 4,55 metros de altura en alta mar, pero que podría ascender hasta 1,7 kilómetros en costa. El aumento se debe al llamado efecto shoaling o asomeramiento: las olas aumentan de tamaño al acercarse a la costa.

    Sin embargo, el tamaño real fue muchísimo menor (unos 10 metros) ya que el terremoto se produjo en tierra firme y no toda la energía fue a parar a una sola ola. Eso no quiere decir que no fuera destructor: el tsunami atravesó el océano Pacífico, causando la muerte de más de 2 000 personas en Chile, Perú, Hawái y Japón.

    Animación de The Pacific Tsunami Warning Center (PTWC) muestra cómo se propagó por el océano Pacífico el tsunami que generó el terremoto de Chile y llegó a Japón.

    Donde el viento y la física chocan

    En condiciones normales, la mayoría de las olas están generadas por viento. Tienen un ciclo de formación, crecimiento y rompimiento que depende de la velocidad, alcance y duración del viento y la profundidad del agua. Sin embargo, incluso en condiciones óptimas, las olas no pueden crecer indefinidamente.

    La física establece una proporción límite entre la altura de una ola y su longitud de onda: cuando esa relación supera 1/7, la ola se vuelve inestable y rompe. Es decir, la cresta se desploma hacia adelante porque ya no puede sostenerse.

    Además, hay otro factor clave: la profundidad del agua. A medida que una ola se acerca a la costa, el fondo marino frena su base mientras la cresta sigue avanzando, lo que hace que la onda se incline y eventualmente rompa. En aguas poco profundas, una ola no puede tener una altura mayor a aproximadamente 0,88 veces la profundidad local. Así, en una playa donde el agua tiene 3 metros de profundidad, la ola máxima teórica que podría romper sería de unos 2,64 metros. Este límite es observable y verificable, y se utiliza frecuentemente en ingeniería costera y en predicción de oleajes.

    Ambos fenómenos establecen algunos de los límites fundamentales a la altura de las olas en el mar.

    Gigantes inesperados: la ola Draupner

    Ahora bien, hay ocasiones en que el océano parece desafiar estas reglas. Las llamadas olas extremas o rogue waves (olas monstruo) son eventos poco frecuentes pero muy reales, en los que una ola de tamaño descomunal aparece sin aviso, duplicando o triplicando la altura típica del oleaje circundante.

    Una de las más conocidas fue registrada en 1995 por una plataforma petrolera en el mar del Norte: la ola Draupner, que alcanzó los 25,6 metros de altura. Este evento confirmó lo que hasta entonces muchos consideraban un mito marinero. Desde entonces, varios estudios han demostrado que estas olas extremas pueden formarse por la combinación constructiva de múltiples olas, la interacción con corrientes oceánicas, o fenómenos aún en estudio. Sin embargo, en la práctica, su altura no suele superar los 30 metros en mar abierto.

    Recreación de la ola Draupner para un documental de la BBC.

    Cuando la Tierra crea olas: 520 metros de altura

    Más allá de lo que el viento puede generar, existen olas de origen geológico conocidas como megatsunamis. Estas olas se producen por deslizamientos de tierra, colapsos de glaciares o impactos de meteoritos, que desplazan una enorme cantidad de agua de forma repentina.

    Un caso dramático ocurrió en la Bahía de Lituya, en Alaska, en 1958. Un sismo de 7,8 grados en la Escala de Richter provocó el desprendimiento de una montaña. Más de 30 millones de metros cúbicos de tierra y piedras cayeron en bloque al agua, desde una altura de 900 metros. El colapso provocó una ola que alcanzó una altura estimada de 524 metros.

    fiordo con montañas y lago que muestran donde se desprendión una montaña
    Esquema que muestra dónde se produjo el desprendimiento de la montaña que provocó el megatsunami en la bahía de Lituya (Alaska).
    Wikimedia commons, CC BY

    Este fenómeno, aunque real, fue muy distinto de las olas comunes puesto que no se produjo en el océano. Sólo afectó al fiordo.

    La energía necesaria para formar algo similar en mar abierto es tan colosal que solo podría producirse por eventos extraordinarios, como el impacto de un gran asteroide en el océano.

    El tamaño de un megatsunami

    ¿Existe entonces un límite físico al tamaño de un megatsunami? Es difícil responder con exactitud. Pero podemos hacer una estimación sencilla si nos centramos sólo en la energía asociada.

    Imaginemos una única “ola” que se desplaza (también llamada solitón u ola solitaria) generada por un terremoto o el impacto de un meteorito. Por simplicidad, obviaremos la fricción, el flujo turbulento y otros factores complejos. La altura que puede alcanzar dependerá de su energía cinética y potencial. Si además conocemos algunos parámetros, como su anchura o velocidad, podremos estimar un valor.

    Por tanto, vamos a introducir los datos correspondientes a algunos de los mayores fenómenos creadores de tsunamis conocidos. Así, veremos qué alturas máximas son físicamente posibles. No obstante, es importante tener en mente que sobreestiman los límites reales y muy probablemente nunca sean alcanzados.

    La caída de un meteorito

    Por otro lado, el meteorito más energético del que tenemos conocimiento, (Chicxulub), conocido popularmente por poner fin a los dinosaurios, liberó la energía equivalente a 67 000 millones de bombas de Hiroshima. Tanta energía podría haber generado una ola de no más de 16 kilómetros en costa, si bien en la literatura se estima que “sólo” habría alcanzado en torno a entre 1 y 3 kilómetros de altura.

    No hay olas infinitas

    Las olas no pueden crecer indefinidamente. Su altura está limitada por factores como la longitud de onda, la profundidad del agua y la energía disponible.

    En mar abierto, las olas generadas por viento difícilmente superan los 30 metros. Más allá de eso, entramos en el terreno de los tsunamis y megatsunamis, que pueden generar olas de cientos de metros, pero dependen de procesos geológicos violentos y muy raros.

    En cualquier caso, en la práctica, existe un límite razonable a la altura de las olas que el mar puede ofrecernos.

    Podemos ir a la playa sin miedo, siempre, claro, que no vivamos, en estos momentos, en la costa afectada por el efecto del terremoto en Rusia.The Conversation

    José Luis González Fernández, Profesor Ayudante Doctor Didáctica de las Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha y Carlos Martínez-Conde Hernández, Doctorando en la UCLM, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Acuerdo US-UE 2025: una victoria para Trump y un costo histórico para Europa

    El 27 de julio de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmaron un acuerdo comercial US-UE histórico que marca un giro profundo en las relaciones transatlánticas. El pacto establece un arancel fijo del 15 % sobre aproximadamente el 70 % de las exportaciones de la Unión Europea (UE) hacia Estados Unidos, evitando así la entrada en vigor de tarifas del 30 % o 50 % que amenazaban con desatar una guerra comercial abierta.

    Aunque la medida aporta cierta estabilidad y previsibilidad, supone un aumento drástico respecto al promedio arancelario previo, de apenas 1‑2 %. A cambio, la UE se comprometió a comprar 750.000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses y realizar 600.000 millones en inversiones en EE. UU. antes de 2028, además de incorporar adquisiciones masivas de armamento, sin cifras oficiales.


    Ganadores y perdedores

    Para Estados Unidos, el acuerdo es una victoria clara: el arancel del 15 % refuerza la industria local, reduce el déficit comercial y asegura ingresos energéticos e inversión extranjera. Además, las empresas norteamericanas obtienen acceso preferente a un mercado europeo de más de 500 millones de consumidores.

    En cambio, para Europa el pacto se percibe como desfavorable. Según analistas europeos, el acuerdo generará un sobrecosto neto de 10.433 millones de euros para la UE y 367 millones para España en especial, afectando a sectores estratégicos:

    • Farmacéutico: el nuevo 15 % añade 13.613 M€ para la UE y 342 M€ para España, rompiendo la exención previa.
    • Agrícola: el mismo 15 % supone 2.265 M€ y 263 M€, afectando vinos, aceite y frutas.
    • Automoción: único respiro, con una rebaja del 27,5 % al 15 %, que ahorra 7.260 M€ a la UE y 285 M€ a España.

    El balance sigue siendo negativo, ya que el alza de costos en farmacéuticos y agroalimentarios supera con creces el alivio automotriz.


    Concesiones desproporcionadas y riesgo político

    Para evitar la escalada arancelaria, Bruselas aceptó compromisos económicos y estratégicos masivos, mientras Washington mantiene aranceles asimétricos, como el 50 % sobre el acero. Esta falta de reciprocidad ha generado fuertes críticas internas: el primer ministro francés François Bayrou habló de “un día negro para Europa”, mientras que la CEOE española expresó su “máxima preocupación” por el golpe a la competitividad.

    El pacto también abre un frente político: deberá ser ratificado por los 27 Estados miembros y el Parlamento Europeo, lo que podría exacerbar las divisiones internas, especialmente en naciones exportadoras como España, Francia o Alemania.


    ¿Una cesión estratégica irreversible?

    Más allá de los números, el acuerdo refleja una cesión estratégica que cuestiona la capacidad de la UE para defender sus intereses. Los compromisos financieros, energéticos y militares refuerzan la dependencia europea frente a EE. UU. y podrían minar la cohesión interna.

    Como advierten analistas, este pacto “pone en jaque la soberanía y la unidad de la UE”, y si no redefine su estrategia comercial con mayor firmeza, Europa corre el riesgo de dar otro paso hacia la irrelevancia global.


    What if: la estrategia alternativa que Europa no eligió

    Cabe preguntarse si existía otra vía. ¿Qué habría ocurrido si la UE hubiera optado por no ceder, limitándose a no aplicar medidas retaliatorias, comunicando de forma clara su compromiso con el libre comercio y dejando que el propio mercado estadounidense ajustara los precios de los productos europeos por efecto de los aranceles?

    En ese escenario, los consumidores y empresas de EE. UU. habrían asumido el costo político de los precios más altos, mientras que la narrativa de Trump como defensor del “trabajador americano” podría haberse debilitado ante su propia base electoral. Una respuesta firme, serena y bien comunicada, habría ridiculizado la ofensiva proteccionista, colocando a Washington como el agresor en el debate global sobre comercio.

    Sin embargo, Bruselas optó por la vía rápida de la negociación asimétrica, sacrificando margen económico y soberanía estratégica para evitar una confrontación inmediata. Además de seguir la ruta del proteccionismo negociado frente a la alternativa del libre comercio.


    Opinión final

    El acuerdo UE‑EE. UU. de 2025 será recordado como un pacto desigual, fruto de la presión y la urgencia, más que de una visión estratégica europea. Evitar una guerra comercial inmediata es un objetivo legítimo, pero el precio ha sido ceder poder económico, político y simbólico. La alternativa —defender el libre comercio y exponer el costo político de los aranceles ante la opinión pública estadounidense— no se intentó.

    Europa no solo firmó un acuerdo costoso; firmó también un reconocimiento implícito de su falta de confianza en sí misma.

  • Wrench attacks: cuándo la seguridad digital ya no basta

    En 2025 ha crecido de forma alarmante lo que se conoce como “wrench attacks”, o ataques con llave inglesa: agresiones físicas que buscan obligar a una persona a revelar sus claves privadas para robar sus activos digitales. Casos recientes incluyen el secuestro del fundador de Ledger y el intento de rapto de la hija de un ejecutivo en París.

    Estos incidentes muestran que la seguridad cripto no es solo digital: tener tus activos offline en un cold wallet no te protege si alguien te apunta con un arma o te secuestra. Como bien dijo un experto, “crypto convierte a cualquier holder en una caja fuerte ambulante. Y ser tu propio banco significa aceptar que puedes ser asaltado como tal”.

    Autonomía y responsabilidad: el dilema de “not your keys, not your coins”

    Bitcoin se basa en la soberanía individual: tú controlas tus claves, tú controlas tus monedas. Ese principio ha sido central en la cultura cripto. Sin embargo, los ataques físicos o “wrench attacks”, muestran que ejercer una autoridad total sobre tus activos implica también una responsabilidad personal sobre tu seguridad.

    Como David Carvalho señala, mantener la boca cerrada sobre tu patrimonio y evitar exhibiciones públicas es la primera línea defensiva. La discreción ya no es opcional, es parte del protocolo básico de seguridad.

    ¿Qué puede hacer un individuo responsable para protegerse?

    1. Silencio como escudo
      No divulgar montos, ubicaciones o inversiones en redes sociales. Muchos ataques surgen tras rastrear información personal pública o filtraciones de datos (incluyendo del hack de Ledger o Coinbase).
    2. Distribución de riesgo vía M‑signatures o MPC
      Sistemas de custodia que reparten control: por ejemplo, necesitar 2 de 3 firmas para mover fondos. Esto convierte al ataque individual en algo mucho menos rentable, ya que no basta con intimidarte a ti solo.
    3. Planes de duress y presupuestos de emergencia
      Algunos protocolos están comenzando a integrar códigos de pánico o wallets de solo-show (con fondos mínimos), útiles si alguien amenaza con violencia física.
    4. Seguridad física y táctica personal
      En casos extremos, no es descabellado considerar profesionales de seguridad, cámaras, vigilancia o incluso entrenamiento personal, como han adoptado figuras prominentes.

    Bitcoin exige valentía, no exhibición

    La ironía es fuerte: la misma tecnología diseñada para liberarte del sistema financiero puede vulnerarte en el mundo real si no controlas la narrativa sobre tus holdings. Como advertía un investigador: “la gente se convierte en objetivo simplemente por ostentar: carros lujosos, eventos cripto o viajes caros”.

    Reflexión desde los principios iniciales de Bitcoin

    Bitcoin nació con la aspiración de devolver la autonomía al individuo sin intermediarios. Eso implica asumir riesgos y responsabilidades. No se trata solo de confianza técnica, sino también de inteligencia situacional y éstrategia preventiva.

    • La privacidad es tan importante como la seguridad criptográfica.
    • Compartir tu dirección en una charla o tweet puede tener consecuencias reales.
    • La clave privada es sagrada, sí, pero lo es también tu integridad física y mental.

    Seguridad integral, más allá del código

    No hay algoritmo que te defienda si alguien te apunta con un arma. Los “wrench attacks” son un ejemplo brutal: la soberanía individual no solo demanda autogestión técnica, sino prudencia y planificación personal.

    La responsabilidad individual es más urgente e importante que nunca. Bitcoin otorga libertad financiera, pero también exige madurez en cómo la ejerces. Ser tu propio banco implica proteger tu vida y tu privacidad con la misma seriedad que proteges tu seed phrase.

  • El misterio de la economía

    Si en Panamá o en EE.UU. hay problemas económicos que afectan a muchos, particularmente a los que menos entienden de economía o de gobierno, de leyes, emprendimiento, etc., en buenísima medida se lo debemos a los que supuestamente sí deberían dominar estos temas pero que por diversas razones o no los dominan o que por razones pervertidas optan por seguir los caminos vacunos o lemúridos de la mente. Para ilustrar lo que señalo les voy a trasladar a una realidad que se está dando actualmente en Gringolandia con dos legisladores que “legislan” en partidos diferentes, Republicano y Demócrata. El caso lo presenta Tyler Turman, del Instituto Acton, quien se especializa en estudios de ciencia política y economía.

    Resulta que los dos legisladores de partidos-partidos dejaron de estar partidos para proponer una ley que aumentaría el salario mínimo de $7.25 la hora a $15 la hora, conjuntamente con aumentos futuros atendiendo efectos inflacionarios. El argumento central de estos legisconfusos gira en torno a los problemas inflacionarios, tema que lleva el asunto por otros recovecos que no voy a seguir ahora; sólo para señalar que la inflación es uno de los mayores o el mayor relajo de pervertidos legisladores y políticos. En resumen, la propuesta legislativa es alocada y destructiva; pero como suele ocurrir con la economía, está lo que se ve, que es muy poco, y lo que no se ve, que es muchísimo.

    A cantidad de familias les cuesta poner la paila, educar a los hijos y tal; y el gran reto es entender el problema y conocer cómo mejor enfrentarlo. En cortito, lo fácil de ver es que entrar el salario, pero, lastimosamente pocos se fijan más allá de ello. En cortito, los jaleos económicos cada día tienen más que ver con desgobiernos que dificultan el emprendimiento formal; ¿o es que no se han dado cuenta que el informal se ha disparado? Quienes sí lo advierten algo mejor son los del sector de emprendimiento formal que deben lidiar con la burrocracia. No más miren a los trabajadores de Bocas que se presentan a la “empresa” a seguir trabajando… ¿cuál empresa? Pensarán que “la empresa” serán los bananos y los edificios.

    Tanto en EE.UU. como en Panamá la mayoría ha apostado a más gobierno como vía de solución de sus problemas; lo cual es patético ya que el desorden fue creado por los gobiernos, si es que podemos llamarles tal. Frente a ello la propuesta de aumentar el salario mínimo colisiona con una realidad económica fundamental; y es que a mayor precio menor consumo. ¿Cuántos no dirán: “no había pensado en eso”?. El problema está en la inmensa ignorancia o peor, la deshonestidad de haber creado salarios mínimos; esos que, por un tiempo, aventajan a los más dotado y condenan al desempleo a los menos aventajados. Son leyes que prohíben trabajar a los menos dotados… ¡absurdo!

    Esos jóvenes que al salir de las mazmorras MEDUCA sin saber leer, escribir, sumar o restar, les estará prohibido trabajar. Es la receta perfecta para el aumento de la informalidad. Y para los más dotados el asunto tampoco se pinta bien, pues los robots vienen y para ellos no hay salario mínimo. Y más allá están los consumidores que tendrán que pagar más por lo mismo, lo cual los llevará a consumir menos.

    En resumen, el aumento de salario mínimo sólo nos conduce al desastre económico; y ni hablar, más gobierno tipo MEDUCA. Lo que sí nos puede ayudar a sacar el fango económico es que los gobiernos se dediquen a ser gobiernos y no mafias metidas en los gallineros hartando posturas y gallinas.