Hace más de una década, 15 años exactamente, en un rincón virtual del mundo, se gestó una revolución silenciosa. Un 3 de enero marcó el inicio de una historia que alteraría para siempre nuestra percepción del valor, la tecnología y la descentralización: el día en que se minó el primer bloque de Bitcoin, el Bloque 0.
Todo empezó con un documento. En 2008, bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, un autor – o quizás un grupo de personas – publicó un paper titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System». Este manifiesto digital presentaba una visión radicalmente nueva: una moneda que prescindía de intermediarios, basada en la confianza del código y la red descentralizada. Esa semilla germinó y el 3 de enero de 2009, el bloque génesis de Bitcoin vio la luz.
Los primeros en involucrarse en este universo eran los cypherpunks, visionarios de la privacidad y la criptografía que anhelaban una sociedad donde la información fuera libre y privada. Algunos de ellos, como Hal Finney, Dorian Nakamoto, Wei Dai, y otros cuyos nombres aún resuenan en los círculos criptográficos, colaboraron de manera directa o indirecta en el desarrollo incipiente de esta nueva forma de dinero.
El bloque génesis, conocido como el bloque 0, dio origen a la cadena de bloques (blockchain) de Bitcoin. En aquel entonces, el valor del Bitcoin era prácticamente nulo, sin embargo, ese bloque selló un mensaje en su código: «The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for banks» (El Times 03/01/2009, el canciller al borde del segundo rescate a los bancos). Este mensaje, casi profético, se convirtió en un testimonio atemporal del descontento con el sistema financiero tradicional.
La minería del primer bloque no fue una tarea sencilla. Nakamoto, o quienquiera que estuviera detrás del seudónimo, implementó un algoritmo de Prueba de Trabajo (Proof of Work) que requería una potencia computacional considerable. El éxito en la creación de este bloque génesis marcó el inicio de una red descentralizada que crecería exponencialmente, atrayendo a entusiastas, desarrolladores, inversores y escépticos por igual.
Con el paso del tiempo, Bitcoin tomó vuelo. El valor del Bitcoin fluctuaba salvajemente, pero su esencia se mantenía intacta: una moneda que desafiaba el status quo. Las ideas originales de Nakamoto sobre un dinero digital sin fronteras ni intermediarios se arraigaron, y la blockchain de Bitcoin se convirtió en la base para el surgimiento de miles de otras criptomonedas y proyectos basados en blockchain.
El aniversario del primer bloque minado de Bitcoin es un recordatorio de la humilde génesis de un fenómeno global. Hoy, ese pequeño bloque 0 ha engendrado una red que se extiende por todo el mundo, desafiando nociones arraigadas sobre el dinero, la seguridad y la privacidad.
Así, en este día conmemorativo, se celebra no solo un hito técnico, sino el espíritu pionero de aquellos que creyeron en una visión radical y desafiaron las convenciones establecidas. Y, en el fondo, sigue resonando el mensaje encriptado de aquel primer bloque: la búsqueda de una alternativa a un sistema financiero centralizado y las posibilidades ilimitadas de una nueva era tecnológica.
En retrospectiva, el año 2023 fue un capítulo fascinante para el universo de las criptomonedas, marcado por una serie de acontecimientos que reconfiguraron el panorama del sector. Estos sucesos han sentado las bases para un 2024 lleno de expectativas y anticipaciones en torno a cinco eventos cruciales que podrían definir la dirección de las criptos en el próximo año.
1. ETF Bitcoin al contado en EE. UU.
Las miradas se centran en la posible llegada de un ETF Bitcoin al mercado estadounidense. Históricamente rechazado por la SEC, este producto de inversión ha generado un interés sin precedentes. Instituciones como BlackRock, Fidelity e Invesco, entre otras, han presentado más de una docena de solicitudes de ETF Bitcoin ante la SEC. Si se aprueba, este ETF abrirá una puerta para que inversores institucionales accedan al mercado de Bitcoin de manera regulada. La expectativa de una afluencia masiva de capital podría impulsar el precio de Bitcoin, alterando dinámicas existentes.
2. Halving de Bitcoin
Programado para abril de 2024, el próximo halving de Bitcoin reducirá las recompensas por bloque minado a la mitad, pasando de 6,25 BTC a 3,125 BTC. Esta disminución en la oferta podría desencadenar un aumento orgánico en el valor de Bitcoin, particularmente si el ETF Bitcoin al contado se materializa en los Estados Unidos. La escasez resultante y la demanda creciente podrían establecer condiciones para un rally alcista.
3. EE. UU. y las tasas de interés
Las decisiones de la Reserva Federal de EE. UU. sobre las tasas de interés jugarán un papel crucial en los mercados, incluido el cripto. Tras suspender aumentos en 2023, una posible reducción de tasas podría inyectar liquidez en diferentes sectores, incluyendo el mercado de criptomonedas. Esta liquidez adicional podría dar un impulso significativo al ecosistema cripto, facilitando más inversiones.
4. Actualización Dencun para Ethereum
La tan esperada actualización de Ethereum, denominada Dencun, promete mejoras significativas en la escalabilidad de la red y una reducción de los costos de transacción. Esta actualización, inicialmente programada para fines de 2023 pero postergada para 2024, se enfoca en mejorar la funcionalidad y la eficiencia de Ethereum. La implementación en la testnet Goerli en enero del próximo año marcará un hito en esta evolución.
5. ETF Ethereum al contado
A la par del posible ETF Bitcoin, el interés en un ETF Ethereum al contado está ganando tracción. Diversas instituciones financieras, desde Ark Invest hasta BlackRock y Fidelity, han mostrado interés y han presentado sus solicitudes ante la SEC. Sin embargo, la clasificación de Ethereum por su modelo de staking presenta un desafío único para la SEC. Esta situación plantea cuestiones fundamentales que podrían influir en la clasificación y el tratamiento regulatorio de Ethereum.
Estos cinco eventos se perfilan como catalizadores potenciales que darán forma al rumbo de las criptomonedas en 2024. Mantenerse actualizado y comprender la dinámica en evolución de cada uno de estos eventos será esencial para aquellos que deseen navegar con éxito en el emocionante ecosistema de las criptomonedas en el año que se avecina.
Mientras nos acercamos al umbral de un nuevo año, es hora de reflexionar sobre el viaje que hemos recorrido y mirar hacia adelante con esperanza, determinación y una renovada apreciación por los valores que nos unen como seres humanos.
El fin de un año es mucho más que una fecha en el calendario; es un momento para recordar la importancia de la libertad. La libertad que nos permite ser quienes somos, expresarnos y buscar nuestros sueños. Es el derecho fundamental que nos conecta a todos, sin importar nuestras diferencias. En este nuevo año, abracemos esa libertad y trabajemos para que todos puedan disfrutar de ella plenamente.
La convivencia en armonía es otro pilar esencial de nuestra existencia. En un mundo lleno de diversidad, es la convivencia respetuosa y amorosa la que enriquece nuestro tejido social. Abramos nuestros corazones a la comprensión, la tolerancia y el diálogo constructivo. Este 2024, celebremos nuestras diferencias como un símbolo de nuestra riqueza humana, reconociendo que juntos somos una sociedad más fuerte.
La empatía, esa capacidad de ponernos en el lugar del otro, como nos decía Adam Smith, es el pegamento que une nuestras vidas. En un mundo que a menudo parece estar dividido, la empatía es la fuerza que nos une. Practiquemos la empatía en cada interacción, recordando que detrás de cada rostro hay una historia, alegrías y luchas que merecen nuestro respeto y comprensión.
La solidaridad es el faro que ilumina los tiempos oscuros. Nos recuerda que somos una familia global y que nuestra responsabilidad con el prójimo es fundamental. En este nuevo año, extendamos nuestra mano a quienes más lo necesitan, apoyemos causas justas y trabajemos juntos para construir un mundo más equitativo y compasivo.
Recordemos que cada nuevo año es una oportunidad para crecer, aprender y mejorar como individuos y como sociedad. Es un lienzo en blanco que nos invita a pintar con colores de esperanza, amor y unidad.
En el 2024, comprometámonos a hacer del mundo un lugar más luminoso. Celebremos la libertad que nos une, valoremos la convivencia respetuosa, practiquemos la empatía en cada paso y brindemos nuestra solidaridad a aquellos que lo necesitan.
Que este nuevo año esté lleno de momentos que nos desafíen, nos inspiren y nos acerquen unos a otros. Juntos, construyamos un futuro donde la libertad, la convivencia, la empatía y la solidaridad sean los cimientos sobre los cuales florezca la esperanza para todos.
En un artículo reciente para ABC, Guy Sorman aborda el tema candente de la inmigración y el auge del populismo en Europa.
En un mundo azotado por la desinformación y las interpretaciones sesgadas, la reciente cobertura de las elecciones parlamentarias en Países Bajos ha ilustrado cómo los titulares pueden distorsionar la realidad. La victoria aparente del partido de Wilders se ha presentado como un triunfo rotundo de la extrema derecha. No obstante, una mirada más detallada revela una situación matizada: 35 escaños de 150 no equivalen a un dominio absoluto ni a una señal de asunción del poder.
¿Por qué temer al partido de Wilders? La etiqueta de «extrema derecha» parece más una representación simplista. Sería más preciso definirlo como populista, una ideología que, ya sea de derecha o izquierda, niega la diversidad y busca la uniformidad cultural y nacionalista. Este populismo, arraigado en la hostilidad hacia la inmigración, ha ganado terreno en varios países europeos, planteando cuestionamientos sobre su compatibilidad con la democracia.
Es crucial discernir que si bien los populistas pueden rechazar la diversidad, cuando acceden al poder, su actuación tiende a ser más moderada de lo que sus discursos proclaman. Esta moderación ha sido evidente en países como Italia, Suecia y Eslovaquia, aunque Hungría presenta un panorama más preocupante para la democracia.
Resulta injusto demonizar a los populistas opuestos a la inmigración. Representan una parte significativa de la población y encarnan preocupaciones legítimas. Si bien es válido no compartir esas inquietudes, no se puede tachar de fascistas a todos los votantes que respaldan estos partidos. Es fundamental aceptar los resultados y analizarlos desde una perspectiva liberal.
El paradigma liberal exige reconocer la dignidad de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, siempre y cuando respeten la Constitución. El aumento del voto populista en Europa es sintomático de una inquietud real. Podemos cuestionar a aquellos hombres blancos que temen la supuesta islamización de la sociedad, pero ¿podrían tener razón en sus temores? Desde una óptica liberal, comprender la naturaleza de esta migración es primordial.
La migración no está exclusivamente compuesta por los más desfavorecidos, sino también por individuos emprendedores. Su arduo viaje hacia Europa merece compasión. A nivel demográfico, estos inmigrantes contrarrestan el envejecimiento de la población europea. Aportan mano de obra en sectores desatendidos por locales, aunque también se benefician de servicios públicos financiados por impuestos europeos.
El debate migratorio carece de reflexión. Los populistas se oponen, pero ofrecen pocas soluciones realistas. Los demás partidos, a menudo, evitan abordar la problemática. ¿Existe una solución? Los principios liberales podrían proporcionar un camino viable.
Los liberales abogan por dos enfoques en materia migratoria. Uno de ellos, planteado por economistas como Gary Becker, sugiere que los inmigrantes paguen una tasa de entrada, dado que acceden a un capital acumulado del que no han contribuido. Esta teoría, aunque no implementada, ilustra las implicaciones económicas de la migración.
Otra alternativa, la «solución helvética», adoptada por Suiza hasta 2016, establecía cuotas anuales de inmigración basadas en las necesidades laborales. Esta propuesta, promovida por Daniel Cohn-Bendit, propone que la Eurocámara adopte cuotas periódicas de inmigración legal, legitimando así la inmigración bajo parámetros controlados.
En lugar de temer una toma de poder de la extrema derecha o abrazar la inmigración sin restricciones, aboguemos por una solución realista, humana y aceptable para todas las partes involucradas. Los liberales tienen la responsabilidad de elevar su voz en este debate y ofrecer soluciones fundamentadas en los valores de dignidad, libertad y respeto.
El texto original de Guy Sorman plantea una perspectiva desafiante y reflexiva sobre la inmigración, destacando la necesidad de soluciones pragmáticas en consonancia con los principios liberales. La inmigración, vista desde este prisma, se convierte en un tema complejo que requiere un análisis profundo y soluciones innovadoras para abordar sus múltiples facetas con humanidad y sensatez.
El hashrate de Bitcoin alcanzó un nuevo pico en Navidad, marcando un hito impresionante para la criptomoneda más grande del mundo. Según datos de Blockchain.com y Bitinfocharts, la tasa de hash llegó a superar los 544 exahashes por segundo (EH/s), lo que representa un crecimiento significativo en la capacidad de procesamiento de la red. Este aumento se traduce en una mayor robustez y seguridad para la red de Bitcoin, ya que una tasa de hash más alta dificulta los posibles ataques.
El hashrate de Bitcoin es una medida crucial que determina la potencia de procesamiento utilizada por los mineros en todo el mundo para validar transacciones y crear nuevos bitcoins. Este aumento del hashrate ha sido notable a lo largo de 2023, aumentando en un 130% desde enero de ese año. Este incremento ha ido de la mano con el repunte del precio de Bitcoin, que ha experimentado un ascenso del 150% en el mismo período.
Este logro es especialmente significativo dado el desafío que supuso la prohibición de la minería de Bitcoin en China en 2021, que generó una caída considerable en el hashrate. Sin embargo, la red ha demostrado su resiliencia al recuperarse de este revés y superar niveles anteriores, mostrando una fortaleza renovada.
A pesar de que un hashrate elevado es positivo para la seguridad de la red, presenta desafíos para los mineros individuales. El aumento en la competencia para validar bloques puede resultar en mayores costos operativos para los mineros. Aunque han experimentado ingresos más altos debido a la popularidad de los Ordinals, un protocolo que permite la creación de activos digitales en la red de Bitcoin, la reciente caída en el precio del hash indica una posible disminución en estas ganancias.
Los datos de The Block revelan que las ganancias de los mineros BTC se duplicaron desde enero, pasando de USD $601 millones a más de USD $1,2 mil millones para diciembre de 2023.Sin embargo, esta tendencia de ganancias más altas podría estar a punto de tomar un giro a medida que se enfría la moda por las inscripciones de los Ordinals.
El precio de hash, una medida de rentabilidad minera, cayó durante la semana pasada un 34% desde su máximo de 2023 de 0,136 USD/TH/s/día el 17 de diciembre. El precio del hash a menudo aumenta durante la demanda elevada, lo que provoca altas tarifas de transacción, como durante el reciente frenesí de inscripciones. El precio del hash es actualmente de 0,09 USD por terahashes por segundo y día, según HashrateIndex.
Este hito del hashrate se produce justo antes del próximo halving de Bitcoin, un evento programado que reduce a la mitad las recompensas de los mineros. Este evento, que se espera para abril de 2024, tiene implicaciones significativas en el suministro de bitcoins y su demanda en el mercado. Con solo alrededor de 19.5 millones de los 21 millones de bitcoins totales en circulación, la reducción a la mitad de la emisión de nuevas monedas puede generar una mayor demanda y, potencialmente, un aumento en el precio de Bitcoin.
Actualmente, Bitcoin se cotiza alrededor de los USD $42,600, habiendo experimentado una ligera caída en las últimas 24 horas. A medida que nos acercamos al halving y se observan fluctuaciones en el hashrate y en el precio del hash, la comunidad de criptomonedas espera con interés cómo estos eventos impactarán en el mercado y en la rentabilidad de los mineros en el futuro cercano.
Con emoción hemos entrado en el mes más festivo del año: diciembre. Durante esta época, en Occidente mucha gente está inmersa en la alegría de la Navidad, lo que equivale, más allá del mero significado religioso, a disfrutar de la familia y los amigos. Esto no es muy distinto a lo que se vive en China, donde la gente también se prepara para la llegada del Año Nuevo chino.
El Año Nuevo chino (también conocido como el 春节, “Festival de Primavera”) cae el primer día del primer mes del calendario lunar. Tradicionalmente, China utiliza dos calendarios al mismo tiempo: el calendario solar, que se utiliza para la producción agrícola, y el lunar.
El primero, que depende del movimiento del sol, coincide completamente con el que utilizamos en Occidente (12 meses y 365 días al año). El calendario lunar, por su parte, depende del movimiento del satélite que le da nombre y se divide en 12 meses y 360 días al año para coincidir con las cuatro estaciones (con un mes bisiesto cada cuatro años). Este último es el que pone fecha a las fiestas.
El próximo Festival de Primavera, según el calendario gregoriano, se celebrará el 10 de febrero de 2024. El año del conejo de agua dará entonces paso al año del dragón, el único animal mítico entre los doce signos del zodíaco, una criatura que simboliza poder, nobleza, honor, suerte y éxito.
Igual que la Navidad “occidental” está repleta de fiestas hasta que llega el 31 de diciembre, China también celebra tres importantes festivos tradicionales hasta la llegada del Festival de Primavera: el Festival de Laba (腊八节), Xiaonian (小年) y la víspera del Año Nuevo chino (除夕).
Festival de Laba (腊八节)
La palabra Laba (腊八) significa “día 8 de diciembre”, por lo que este festival se celebra en esa fecha según el calendario lunar (18 de enero de 2024 en el calendario gregoriano).
La presencia del número ocho no es casual. Dicen que se originó en la tabla china de Tai Chi-Bagua (太极八卦图), que, según el Tai Chi, representa, junto al yin y el yang, los ocho fenómenos naturales que componen el mundo: cielo, tierra, trueno, viento, agua, fuego, montaña y luz. Se cree que estos fenómenos fueron dados por Dios y por eso el ocho es el número de la suerte para los chinos.
En el budismo existe una hermosa leyenda sobre el Festival de Laba. Según esta, cuando el Buda Sakyamuni era joven, observó cómo todos los seres vivos sufrían a través de las etapas de la vida: nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. Para buscar el verdadero significado de la existencia y la liberación tanto de la vida como de la muerte, abandonó su prosperidad y se hizo monje. Finalmente, se iluminó y se convirtió en Buda. Esto sucedió el 8 de diciembre del calendario lunar.
Para conmemorar este día, los budistas comenzaron a cocinar gachas de Laba, un plato tradicional chino muy rico en nutrientes y de sabor dulce. Como sugiere el nombre, la gacha de Laba se elabora a partir de semillas de ocho tipos de plantas. Generalmente incluye arroz, mijo, judías rojas y negras, dátiles rojos, semillas de loto, maní, maíz y cebada.
La medicina tradicional china cree que las semillas contienen la energía necesaria para el crecimiento de la vida, lo que convierte a este plato en uno muy beneficioso para la salud. Comerlo este día significa que se tendrá una vida dulce y saludable durante el nuevo año.
Festivo de Xiaonian (小年)
Xiaonian se traduce literalmente como “año pequeño”: el “año pequeño” que da paso al “año grande”, es decir, al Año Nuevo chino. El Xiaonian se suele celebrar el 23 de diciembre en el norte y el 24 en el sur (2 y 3 de febrero de 2024 respectivamente, según el calendario gregoriano), debido a la gran extensión de territorio que conforma el país oriental.
Este día por la mañana, todos los hogares preparan comida tradicional para el Dios de la Cocina (el más importante de los dioses domésticos, que protege el hogar y la familia). Después de comer, el Dios de la Cocina regresa al Palacio Celestial (lugar donde viven las deidades en la mitología China) para informar al Emperador de Jade (Dios supremo) del comportamiento de la familia durante el año.
Por ello, en la ceremonia de despedida del Dios de la Cocina se suele ver el siguiente verso: “上天言好事,下界降平安” (“Por favor, Dios de la Cocina, háblele bien de nosotros al Cielo, y tráiganos paz cuando vuelva a la Tierra”). Estas palabras expresan los buenos deseos de la gente para el próximo año.
Tras esta ceremonia, también se lleva a cabo el sǎoshè (扫舍), la limpieza de las casas, fundamental antes de dar la bienvenida al nuevo año.
Festivo de Chuxi (除夕)
El “Festivo de Chuxi” en China equivale a la Nochevieja occidental. Durante esa noche, con una tradición de más de dos mil años, toda la familia se reúne para comer comida tradicional china, tomar té, charlar y recibir felizmente el nuevo año. Además, los padres suelen entregar a sus hijos sobres rojos con dinero (红包 hóng bāo o 压岁钱 yā suì qián, “dinero de la suerte”).
Los padres les dan sobres rojos con dinero a sus hijos para desearles buena suerte y salud. Maples Images/Shutterstock
Esta tradición tiene su origen hace miles de años, cuando se utilizaban monedas de cobre. Estaban grabadas con patrones de animales de la buena suerte como dragones, fénix, tortugas, grullas y peces, así como expresiones chinas como 千秋万岁 (“longevidad”) o 天下太平 (“paz en el mundo”). Los padres se las daban a sus hijos deseándoles que reprimiesen los espíritus malignos, creciesen saludables y estuviesen seguros y felices el próximo año. Lo hacían en sobres o hilos rojos, el color del sol en el cielo y de las flores en la tierra.
El rojo se ha consolidado como el color festivo tradicional de China. Las calles se vuelven carmesíes y se colocan carteles –tiras de papel con versos– del Festival de Primavera en las puertas y rejas de las ventanas. También se cuelgan linternas, entre otros accesorios decorativos –todos rojos–, para dar la bienvenida al nuevo año.
En definitiva, a pesar de que la Navidad occidental y el Año Nuevo chino parecen fiestas muy diferentes, durante estas fechas damos importancia a lo mismo: la salud, la felicidad y la familia.
¡Les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!
En esta época tan especial, cuando el espíritu navideño colorea nuestros días, en nombre de todo el equipo de Goethals Consulting, extendemos nuestros más cálidos saludos a cada uno de ustedes. La Navidad nos reúne en un abrazo fraternal, une nuestros corazones en una melodía de esperanza y renovación. Es el momento de reflexionar sobre el año que se va, valorar las experiencias compartidas y celebrar los lazos que nos unen.
En este espíritu de generosidad y compañerismo, queremos obsequiarles un regalo especial: un poema escrito con amor y dedicación por nuestro querido presidente John Bennett N. Con este poema, Navidad y Redención, que pertenece a la obra: El Mundo Mío que es Tuyo, firmada por Juan Alejo, en Panamá 1998 – 2023, culminamos con la serie de poemas del libro inédito aún de John, que comenzamos a publicar cada viernes desde el mes de Mayo. Que estas palabras sean un bálsamo para el alma y un recordatorio de la belleza que nos rodea en esta temporada de alegría.
Que la luz de la Navidad ilumine sus hogares, trayendo consigo paz, amor y prosperidad. Que cada sonrisa sea un motivo para celebrar y cada encuentro un momento para compartir la felicidad.
¡ Feliz Navidad, Próspero Año nuevo, Felices fiestas a todos!
Navidad y redención
Una alegre meditación de la natividad en ese extraordinario y rústico pesebre.
El Cirio Navideño
Un discreto cirio
en quieta noche de divino alumbramiento
luce diminuta Palidez,
casi temeroso de turbar con su tenue
Fulgor el sueño del recién nacido. . .
El tierno Redentor abre sus ojos,
Y bosteza con lánguida somnolencia infantil.
Sus tiernos ojos vacilan errantes en la rústica estancia
Y por un instante se detienen al contemplar
al pálido cirio.
Una gutural risa pueril rompe el silencio,
Y el cirio siente que su pequeño ardor no ha sido en vano.
En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.
Tres semanas antes de que los tanques rusos entraran en Ucrania el año pasado, el presidente Vladimir Putin viajó a Beijing para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno organizada por el presidente chino Xi Jinping, un evento rechazado por los líderes occidentales.
En una declaración conjunta de 5.300 palabras emitida el mismo día, Xi y Putin dijeron que su amistad “no tenía límites”, declaración que provocó una ola de malestar en Occidente. Señaló que las dos principales potencias autoritarias del mundo estaban haciendo causa común.
Beijing también fue la primera visita de Putin al extranjero fuera de la ex Unión Soviética en octubre desde que la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra por crímenes de guerra en Ucrania.
En los últimos años, la relación China-Rusia se ha profundizado a medida que las dos naciones han buscado un nuevo orden mundial contra su rival común, Estados Unidos. Sin embargo, desde que comenzó la guerra, China ha evitado brindar ayuda militar directa a Rusia.
Los vínculos bilaterales entre las dos potencias son más complejos y llenos de matices de lo que parece. La asociación de Moscú con China tiene un pasado largo e histórico que es anterior al ascenso del Partido Comunista Chino al poder en Beijing hace siete décadas.
Chiang Fang-liang, nacida en Bielorrusia, posa con su marido, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, el 15 de marzo de 1985. Crédito: AFP
La novia soviética del Kuomintang
A primera hora de la tarde del 15 de diciembre de 2004, Chiang Fang-liang, viuda del ex presidente taiwanés Chiang Ching-kuo, murió de insuficiencia respiratoria y cardíaca en un hospital de Taipei a los 88 años. Había vivido una vida tranquila y solitaria como miembro de la primera familia de Taiwán. Su marido y sus tres hijos pasaron delante de ella.
Nacida como Faina Vakhreva en el Imperio Ruso, era miembro de la Liga Juvenil Comunista de la Unión Soviética y conoció a su futuro marido cuando ambos trabajaban en una fábrica en Siberia. Se casaron en 1935.
Unos años antes, el padre de Chiang, el generalísimo Chiang Kai-shek, llevó al partido nacionalista chino Kuomintang al poder en China continental. Sin embargo, en 1949, la victoria de los comunistas obligó a la familia Chiang y a su gobierno a retirarse a la isla de Taiwán, donde vivió y murió Fang-liang.
La Unión Soviética, y luego Rusia, han tenido poco contacto con Taiwán, pero la conexión rusa de la familia Chiang sirvió como recordatorio de cuánta influencia alguna vez tuvieron los soviéticos sobre la política a través del Estrecho de Taiwán.
Chiang Ching-kuo llegó a la URSS a los 15 años y pasó allí 12 años. Abrazó la vida de un marxista soviético, e incluso adoptó un nombre ruso –Nikolai Vladimirovich– en honor a Vladimir Ilich Lenin, el primer líder de la URSS.
El Kuomintang, fundado en 1912 por Sun Yat-sen, recibió durante mucho tiempo apoyo y ayuda de la Unión Soviética. Sin embargo, durante la Guerra Civil China (1927-1949) los soviéticos apoyaron a los comunistas que derrotaron a los nacionalistas y establecieron la República Popular China.
Se ve a Chiang Fang-liang con su esposo, el ex presidente de Taiwán, Chiang Ching-kuo, y sus hijos en una foto sin fecha. Crédito: AFP/KMT
En sus memorias “Mis días en la Rusia soviética”, Chiang Ching-kuo recordó su época como “completamente aislado de China, ni siquiera le permitieron enviar una carta”, y esos largos años fueron “los más difíciles” de su vida. Todas sus solicitudes de regresar al continente fueron rechazadas por las autoridades, según los historiadores rusos Alexander Larin y Alexander Lukin, ya que Chiang estaba prácticamente rehén de las órdenes de Lenin. Sucesor como líder soviético, Joseph Stalin.
A Chiang y su pequeña familia se les permitió abandonar la URSS en 1937, cuando en China el Kuomintang y los comunistas formaron una nueva alianza para luchar contra una invasión japonesa que presagiaba la Segunda Guerra Mundial. Fue una salida afortunada para ellos, ya que el país soviético atravesaba un período de represión política extrema conocido como la Gran Purga, durante el cual cientos de miles de oponentes políticos de Stalin fueron destituidos y eliminados.
Desde entonces hasta sus últimos días, la esposa rusa de Chiang nunca volvió a poner un pie en su patria.
Los años en la Unión Soviética llevaron a Chiang Ching-kuo “a examinar el socialismo con una mirada más crítica y contribuyeron a su evolución hacia el anticomunismo”, argumentaron Larin y Lukin, quienes dijeron que el fracaso del sistema económico soviético influyó. en la transición de Taiwán hacia las reformas de mercado bajo el gobierno de Chiang durante la década de 1970.
Y no sólo en Taiwán, “finalmente, los comunistas chinos en China continental llegaron a la misma conclusión” sobre el modelo económico soviético, según los autores rusos.
«Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas económicas de China continental, fue compañero de clase de Chiang… y tuvo una experiencia similar, aunque mucho más corta, en la URSS», escribieron.
Buenos vecinos
Desde la década de 1960 hasta la de 1990, la relación entre China y la URSS estuvo marcada por turbulencias, incluido un conflicto fronterizo de siete meses en 1969. La China de Mao Zedong condenó a Moscú por “traicionar al comunismo”, mientras que la Unión Soviética retiró toda la ayuda económica a Beijing.
Sólo se calentó después de que Mikhail Gorbachev se convirtiera en secretario general del Partido Comunista de la URSS e iniciara la reforma política y social llamada perestroika. Después de la disolución de la Unión Soviética, China reconoció a la Federación de Rusia como su sucesora legal el 24 de diciembre de 1991. Moscú y Beijing firmaron un Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa diez años después, allanando el camino para un nuevo capítulo en su asociación especial. .
El líder soviético Mikhail Gorbachev [derecha] hace un gesto mientras habla con el líder chino Deng Xiaoping durante una reunión en 1989 en Beijing. Crédito: Boris Yurchenko/AP
Una declaración conjunta en el vigésimo aniversario del tratado en 2021 dijo que las relaciones ruso-chinas “han alcanzado el nivel más alto de su historia”. .”
«Las relaciones ruso-chinas se basan en la igualdad, la profunda confianza mutua, el compromiso con el derecho internacional, el apoyo en la defensa de los intereses fundamentales de cada uno, los principios de soberanía e integridad territorial», dijo.
Oficialmente, los lazos entre China y Rusia se describen como una “asociación integral e interacción estratégica en la nueva era”, según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.
China ha sido el mayor socio comercial de Rusia desde 2010, con un comercio bidireccional que alcanzó los 140.700 millones de dólares en 2021 y los 134.100 millones de dólares en los primeros siete meses de 2023. El objetivo es 200.000 millones de dólares o más en 2023.
Rusia es el segundo mayor proveedor de petróleo de China, después de Arabia Saudita, con 86,3 millones de toneladas vendidas en 2022. China también compró 68,1 millones de toneladas de carbón a Rusia el año pasado.
Y China es uno de los mayores inversores extranjeros en Rusia. El jefe del gobierno ruso, Mikhail Mishutin, dijo al líder chino Xi Jinping durante una visita en mayo que actualmente hay 79 proyectos conjuntos en ambos países por un total de más de 165 mil millones de dólares.
«Rusia está interesada en una China estable y próspera, y China está interesada en una Rusia fuerte y exitosa», decían documentos oficiales de ambas partes.
La bandera china se exhibe en el stand ruso durante la Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghai, el 6 de noviembre de 2018. Foto: Ng Han Guan/AP
Pero dejando de lado los intereses económicos mutuos, las “percepciones de amenazas compartidas” son el núcleo de sus relaciones bilaterales, según Ian Storey, académico del ISEAS – Instituto Yusof Ishak en Singapur.
«Moscú y Beijing consideran que la primacía de Estados Unidos es contraria a sus intereses nacionales y una amenaza a la supervivencia del régimen», dijo Storey. En su opinión, los dirigentes ruso y chino creen que Estados Unidos está aplicando una estrategia de contención contra ellos y está “decidido a derrocar sus sistemas políticos autoritarios orquestando ‘revoluciones de color’”.
¿Alianza o no?
En respuesta, Moscú y Beijing han estado impulsando su cooperación militar, lo que plantea dudas sobre si equivale a una especie de alianza militar.
En 2020, le preguntaron a Putin en una reunión si tal alianza era concebible. Respondió que tanto Rusia como China “siempre han creído que nuestras relaciones han alcanzado tal nivel de cooperación y confianza que no es necesario”.
«Hemos logrado un alto nivel de cooperación en la industria de defensa; no me refiero sólo al intercambio o la compra y venta de productos militares, sino al intercambio de tecnologías, que quizás sea lo más importante», dijo Putin.
Banderas nacionales de Rusia, China y Mongolia ondean en vehículos blindados durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, el 13 de septiembre de 2018. Crédito: Sergei Grits/AP
Los analistas dicen que las disparidades de poder entre ellos pueden impedir la formación de una alianza.
Alexander Gabuev, un experto ruso del grupo de expertos Carnegie Endowment, escribió que “si para Rusia, bajo las sanciones de Occidente, China se está convirtiendo en un socio cada vez más importante que sería difícil de reemplazar”. Pero añadió que para Beijing, “Moscú podría ser suplantada fácilmente, ya que la mayor parte de lo que suministra a China podría comprarse en otros lugares”.
“Además, las sanciones de Estados Unidos y la UE están haciendo que Rusia dependa gradualmente de China para obtener tecnología civil estratégica, como los sistemas 5G”, dijo el experto ruso, refiriéndose a un tipo de red de Internet móvil de alta velocidad.
«Moscú y Beijing son muy conscientes de que sus intereses no siempre coinciden», dijo Gabuev. «Ninguna de las partes quiere correr el riesgo de verse arrastrada a un conflicto importante por los intereses de su socio».
Sin embargo, la declaración conjunta sobre el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa de 2021 decía: “Si bien no son una alianza militar y política, como las formadas durante la Guerra Fría, las relaciones ruso-chinas exceden esta forma de interacción interestatal. «
Incluso sin una alianza formal, la cooperación militar y técnico-militar entre los dos países se ha fortalecido en los últimos años, aunque los límites de esa cooperación se han vuelto evidentes desde la invasión rusa de Ucrania.
El presidente de China, Xi Jinping, le hace un gesto al presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante una ceremonia de bienvenida antes de una conferencia en Shanghai en 2014. Crédito: Carlos Barria/Pool AP
Visitantes frecuentes
Putin y Xi se han reunido la friolera de 42 veces en los últimos 10 años.
Putin ha visitado China 22 veces, más a menudo que cualquier otro líder mundial. Por su parte, Xi ha visitado Rusia nueve veces, más que cualquier otro país. La última vez que Xi estuvo en Moscú fue en marzo, en su primer viaje al extranjero desde que fue reelegido para un inusual tercer mandato.
Un año antes de eso y justo antes de que Moscú invadiera Ucrania, Xi y Putin anunciaron la “amistad sin límites” entre los dos países. No habría “áreas prohibidas” de cooperación bilateral.
Pero desde que comenzó la guerra de Ucrania en febrero de 2022, China casi no ha brindado apoyo material a la campaña militar de Rusia.
Sin embargo, Beijing ha apoyado retóricamente a Moscú, haciéndose eco de su descripción de la invasión como una “operación militar especial”, provocada por la expansión de la OTAN. China también se abstuvo de una resolución de la ONU que condenaba la acción de Rusia.
A principios de este año, Beijing publicó una “Posición sobre la solución política de la crisis de Ucrania” de 12 puntos, que se dice tiene como objetivo mediar en una paz. El documento no condena la agresión de Rusia contra Ucrania ni considera la retirada de Rusia como una condición previa para la paz, y no ha logrado ningún éxito tangible.
Vassily Kashin, un experto ruso en el ejército chino, dijo que no había señales de que China quisiera cambiar su posición de larga data de no armar a Rusia durante la guerra de Ucrania.
Estados Unidos ha advertido a China de severas sanciones si suministra armas a Rusia.
«Si China ve que perderá más que ganar con algunas acciones para apoyar a Rusia, tales acciones nunca se toman», dijo Kashin. «Esta es la razón por la que China se ha abstenido de vender armas a Rusia, incluso a pesar del hecho de que las armas chinas probablemente cambiarían completamente las reglas del juego en el campo de batalla de Ucrania».
Las tropas chinas se mantienen firmes durante los ejercicios militares Vostok 2018 en Siberia Oriental, Rusia, en 2018. Crédito: Sergei Grits/AP
Compañeros de cama
Si bien se mantiene indeciso sobre la guerra y reclama imparcialidad, Beijing parece estar en una posición única para beneficiarse del vacío en el mercado mundial de armas dejado por Rusia, que tiene que desviar su producción de armas al campo de batalla.
“Desde que el Kremlin invadió Ucrania en febrero de 2022, cada vez menos países estarán interesados en comprar equipos rusos”, afirmó Ian Storey del ISEAS – Instituto Yusof Ishak, que ha estudiado los vínculos militares entre Rusia y China durante muchos años.
La industria de defensa de China podría beneficiarse. Seis de las 15 empresas de defensa más grandes del mundo son ahora de China, según una lista compilada por Defense News, un sitio web centrado en la industria de la defensa.
«Muchos sistemas chinos sofisticados se derivan de sus homólogos rusos, y los sistemas de defensa aérea de mediano y largo alcance se encuentran entre las capacidades más buscadas por los clientes de Rusia», dijo Defense News.
Ian Chong, politólogo de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que existe un debate sobre los cálculos estratégicos de China.
“Algunos afirman que Beijing quiere un socio menor en Rusia que pueda distraer a Estados Unidos y sus aliados y al mismo tiempo proporcionar energía y minerales clave. Otros ven una Rusia débil como un potencial pasivo para China”, dijo Chong.
Cualquiera que sea la afirmación que resulte cierta, parece que los papeles en la cita entre Moscú y Beijing ahora se han invertido.
Es posible que Putin quiera leer un memorando de una reunión en la Casa Blanca en junio de 1980, donde el entonces presidente estadounidense. El embajador en la URSS, Thomas J. Watson, Jr., dijo al presidente Jimmy Carter que, en su opinión, “los chinos tienen tendencia a saltar de cama en cama”, advirtiéndole sobre la propensión de Beijing al cálculo estratégico y político.
El presidente ruso Vladimir Putin [centro, derecha] y el presidente chino Xi Jinping se dan la mano durante su reunión en el Gran Palacio del Kremlin en Moscú, el 22 de marzo de 2013. Crédito: Alexander Zemlianichenko/Pool vía AP< a i=1>Editado por Mat Pennington y Jim Snyder
En anteriores entregas, analizamos por qué conviene retrasar el uso de los móviles y tabletas en menores para evitar que pierdan su capacidad de atención y que queden atrapados en mecanismos que están diseñados para generar adicción. Completamos esta trilogía con un elemento perturbador: el impacto de las nuevas tecnologías utilizadas por los menores en su proceso de socialización, es decir, en el proceso por el que van adquiriendo conocimientos, competencias, destrezas y habilidades para desenvolverse en el mundo adulto.
La socialización: un camino largo
El camino a la socialización empieza desde la cuna. Los niños van aprendiendo los usos y costumbres del entorno en el que viven, descubren cómo manejar objetos, mantienen conversaciones, resuelven problemas y solucionan conflictos.
La mayor parte de este aprendizaje procede de los dos agentes fundamentales que participan en su desarrollo: la familia y la escuela. Pero no son las únicas fuentes de conocimiento a las que se enfrentan los niños y adolescentes.
También tienen la realidad en la que conviven y el contenido que les ofrecen los medios de comunicación. Ese contenido, inabarcable, diverso, sin filtrar, lo tienen a su alcance en cualquier momento, en cualquier lugar, encerrado en un dispositivo que cabe en la palma de su mano. Son las consecuencias del llamado entorno multipantalla que se ha consolidado en prácticamente todos los hogares: por cada miembro de la familia, un móvil.
Aprendizajes controlados
¿Por qué es tan importante tener en cuenta el riesgo que entraña esta ventana al mundo que supone la tecnología? En el proceso de crecimiento de los menores que los lleva desde la infancia hasta la vida adulta, unos aprendizajes se producen por ensayo y error, otros por imitación de lo que ven en su entorno, y algunos por las indicaciones dadas por sus adultos de referencia en el hogar o en el centro educativo.
Los menores se mueven en entornos normalmente protegidos y vigilados por adultos que procuran su bien. Funcionan como una suerte de burbuja en la que no aparecen muchos de los problemas que jalonan la vida de los adultos. Eso que en los hogares se llamaba “cosas de mayores”.
Una entrada paulatina en el mundo adulto
Esta burbuja protectora no era totalmente estanca antes de la llegada de los móviles. En el mundo analógico, los medios de comunicación, a través de la información y el entretenimiento, funcionaban como válvulas que permitían una entrada controlada de contenidos que, si bien no estaban preparados para los niños, suponían una buena ocasión para que los adultos ayudaran a trasladar el mensaje de qué es lo correcto y lo incorrecto.
Así funcionaba el tradicional proceso de socialización mediática en un mundo con muy pocas pantallas, previo a la explosión tecnológica. Los niños y adolescentes iban comprendiendo, junto a sus padres, a través de las historias que les llegaban por la televisión y el cine, cómo afrontar diversas situaciones del mundo adulto y cómo desarrollar su pensamiento crítico para estar preparados para la toma de decisiones en situaciones complejas.
Era un proceso paulatino (la entrada de información del exterior no era masiva), controlado (los adultos decidían cuándo se usaba la pantalla y para qué) e interpretado correctamente (padres y profesores pueden indicar qué está bien y qué está mal de eso que aparece en pantalla).
Sin burbuja protectora
Con los teléfonos móviles, la burbuja protectora ha saltado por los aires. El proceso de socialización mediática se ha desvirtuado por el inmenso volumen de contenido no descodificado. Niños y adolescentes se enfrentan solos a un torrente de información, sin un adulto que les ayude a comprenderla, puesto que no están a su lado cuando les están llegando los numerosos mensajes que no son capaces de interpretar.
La consecuencia es que los menores, incapaces de determinar una escala de valores clara, dudan constantemente de qué es lo correcto y lo incorrecto, y sustituyen el necesario pensamiento crítico por un peligroso relativismo que tiende a validar la opción más viralizada, la que acumula más “me gusta”, aunque no sea la más justa ni la moralmente adecuada.
Encerrados en su habitación, consumiendo horas y horas de contenido audiovisual sin filtrar, sin contacto con los adultos de referencia que les pueden ayudar a entender lo que están viendo, las redes los bombardean con mensajes audiovisuales sin filtrar. Puede que no sean malos, puede que simplemente no tengan el tono adecuado, quizá abusan del humor y la ironía y no son fáciles de entender. Puede que sean realmente perniciosos, pero ellos no lo saben o, si lo saben, desconocen la trascendencia.
Sin adultos al lado para interpretarlos, el proceso de socialización mediática se produce incorrectamente. Por eso es tan importante educar en el criterio, para que sepan elegir qué ver y qué no ver, y tengan la confianza de preguntar.
¿A qué edad hay que dar un móvil?
Si sumamos algunos de los riesgos más peligrosos para los menores, como la salud mental, el peligro de adicción, el problema del déficit de atención y la pérdida del proceso de socialización mediática, es evidente el beneficio de retrasar el momento en que les entregamos un teléfono inteligente.
En el seno de cada familia tendrán que plantearse cómo es cada niño, si tiene tendencia a “engancharse” fácilmente a las pantallas, si tiene suficiente sentido crítico, si su voluntad es fuerte y organiza bien su tiempo, si tiene habitualmente a adultos alrededor que le van a ayudar a interpretar el mundo, si mantiene una relación fluida con ellos para preguntar aquello que no ha comprendido, y, sobre todo, si el beneficio que aporta tener el móvil será significativo para el menor.
Pero esto es un debate que daría para otro artículo.
La diferencia entre el académico y el político radica en los roles y enfoques que cada uno asume en la sociedad. Ambos pueden coexistir, pero sus funciones y prioridades suelen divergir, generando tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas de la política.
El Académico:
El académico se dedica al estudio, investigación y desarrollo de ideas y teorías. Su objetivo principal es profundizar en el conocimiento, descubrir verdades y aportar a la comprensión de diferentes campos del saber. En su búsqueda, no está limitado por agendas políticas ni por la necesidad de agradar a una audiencia específica. Su compromiso radica en la objetividad, el rigor intelectual y la búsqueda de la verdad.
El académico suele trabajar en un entorno académico o de investigación, donde la libertad de pensamiento y la exploración de ideas son fundamentales. Su impacto suele medirse por la calidad y originalidad de sus investigaciones, publicaciones y contribuciones al conocimiento en su área.
El Político:
Por otro lado, el político está orientado hacia la acción y la representación de intereses. Su enfoque está en la toma de decisiones, la gestión de recursos, la legislación y la representación de la voluntad popular. El político necesita considerar opiniones diversas y trabajar para conciliar intereses en beneficio de la comunidad a la que representa. Esto puede implicar compromisos y negociaciones que distan de las ideas puras.
El político tiene que enfrentar la realidad pragmática de la política: la necesidad de construir alianzas, negociar con oponentes y, en ocasiones, sacrificar ciertos principios para lograr avances tangibles. Esta dinámica puede llevar a una aparente discrepancia entre las ideas originales y las acciones políticas.
Compatibilidad y Tensiones:
Si bien algunos académicos incursionan en la política, la transición no es siempre sencilla. La política requiere habilidades de negociación y adaptación que pueden alejarse del enfoque más académico y teórico. A menudo, los políticos deben comunicar ideas complejas de manera accesible para un público general, lo que a veces implica simplificar conceptos.
Las tensiones entre la pureza de las ideas y las necesidades pragmáticas pueden generar conflictos internos. Algunos políticos luchan por mantener su integridad intelectual, tratando de equilibrar la efectividad política con la fidelidad a sus principios. Otros pueden adaptar sus discursos y acciones para adaptarse mejor al panorama político, abandonando en cierta medida algunas ideas en pos de la viabilidad política.
Conclusiones:
En última instancia, ser un académico y un político implica diferentes enfoques y prioridades, aunque no son mutuamente excluyentes. La compatibilidad depende de la capacidad del individuo para adaptarse y equilibrar las demandas y compromisos inherentes a cada rol. Algunos pueden lograr un equilibrio entre ambos mundos, mientras que para otros, la distancia entre las ideas puras y la realidad política puede resultar insalvable. La Argentina de Milei está poniendo a prueba estas tensiones. Veremos con el tiempo si ha logrado resolverlas y en todo caso, quién se ha impuesto, si la política sobre el académico o termina siendo un extraño y caso único disruptivo dentro del mundo político.