Filecoin es un protocolo y una red descentralizada que busca resolver uno de los mayores desafíos en el mundo digital: el almacenamiento de datos de manera segura, eficiente y descentralizada.
Imagina que tienes archivos importantes: fotos, videos, documentos, y quieres guardarlos de forma segura, pero no confías en una única empresa o servidor para hacerlo. Aquí es donde entra Filecoin.
En lugar de almacenar tus archivos en un solo lugar, Filecoin aprovecha la capacidad de almacenamiento disponible en todo su ecosistema descentralizado. Funciona incentivando a las personas a compartir su espacio de almacenamiento y a ofrecerlo a otros usuarios que necesiten guardar sus datos.
La red de Filecoin está construida sobre la tecnología de blockchain, lo que garantiza la seguridad y la integridad de los datos almacenados. Utiliza contratos inteligentes para facilitar el intercambio entre aquellos que ofrecen su espacio de almacenamiento (llamados «mineros») y aquellos que buscan almacenar datos de manera segura.
Los usuarios pagan a los mineros de Filecoin por almacenar sus datos y mantenerlos accesibles. A medida que más usuarios utilizan el protocolo, la red se vuelve más robusta y resistente, ya que los datos se almacenan en múltiples ubicaciones, lo que reduce el riesgo de pérdida o daño.
Filecoin, en esencia, ofrece una solución descentralizada y eficiente para el almacenamiento de datos en la era digital. Su objetivo es cambiar la forma en que pensamos sobre el almacenamiento en línea, brindando seguridad, confianza y accesibilidad a través de una red descentralizada basada en incentivos económicos.
La tecnología detrás de Filecoin es fascinante en su enfoque hacia la seguridad y la descentralización del almacenamiento de datos, lo que lo convierte en una opción atractiva, especialmente para empresas que manejan información sensible y requieren altos estándares de seguridad.
Seguridad y Descentralización:
Filecoin utiliza un enfoque criptográfico avanzado y la tecnología de blockchain para garantizar la seguridad de los datos almacenados. Los archivos se dividen en fragmentos más pequeños y se distribuyen entre múltiples nodos (llamados mineros) en la red, utilizando técnicas de cifrado para asegurar que cada fragmento esté protegido.
La descentralización es clave aquí: en lugar de depender de un único servidor o centro de datos, los datos se almacenan en múltiples ubicaciones geográficas y en diferentes nodos de la red Filecoin. Esto reduce drásticamente el riesgo de pérdida de datos debido a fallas técnicas, ataques cibernéticos o desastres.
Incentivos Económicos y Eficiencia:
Para una empresa, Filecoin puede resultar atractivo por sus incentivos económicos. En lugar de invertir en infraestructura costosa para almacenar grandes cantidades de datos, pueden utilizar la red Filecoin y pagar a los mineros por el espacio de almacenamiento utilizado. Este modelo económico puede resultar más rentable y flexible a largo plazo.
Además, la eficiencia es un factor clave. Al descentralizar el almacenamiento, se elimina la necesidad de depender de un único proveedor o sistema, lo que reduce los tiempos de inactividad y mejora la accesibilidad a los datos.
Atrayendo a Empresas con Datos Sensibles:
Para las empresas que manejan información sensible, la seguridad es primordial. Filecoin ofrece una capa adicional de protección al distribuir los datos en una red descentralizada y asegurada criptográficamente. Esto reduce significativamente la vulnerabilidad frente a ataques cibernéticos y garantiza la integridad de la información confidencial.
Además, al descentralizar el almacenamiento, se reduce el riesgo de que un único punto de falla comprometa toda la información. Esto proporciona una mayor tranquilidad y confianza en la continuidad del negocio, especialmente en sectores donde la integridad y la seguridad de los datos son cruciales, como la salud, las finanzas o la propiedad intelectual.
En resumen, Filecoin no solo ofrece una solución tecnológica avanzada para el almacenamiento descentralizado, sino que también proporciona un marco económico atractivo y una capa de seguridad adicional que hace que sea especialmente atractivo para empresas que manejan datos sensibles y buscan una mayor seguridad, eficiencia y confiabilidad en su almacenamiento de datos.
Jack Dorsey, el reconocido fundador de Twitter y CEO de Block, ha dado un nuevo paso en su travesía criptográfica al liderar una ronda de financiamiento de 6.2 millones de dólares para respaldar OCEAN, un proyecto enfocado en la descentralización de los pools de minería de Bitcoin. Esta inversión, realizada a través de Mummolin, la empresa matriz de OCEAN, marca un hito significativo en la búsqueda de autonomía y poder de decisión para los mineros de Bitcoin.
La iniciativa de OCEAN surge como un intento innovador de abordar la centralización inherente a los pools de minería tradicionales. Estos grupos suelen retener las recompensas por bloque y las tasas de transacción, ejerciendo así un control que puede afectar la libertad de los mineros individuales. El enfoque de OCEAN se distancia radicalmente de este modelo al ofrecer pagos no custodiados directamente a los mineros desde las recompensas de bloque, eliminando el riesgo de retención y la influencia indebida del grupo sobre los mineros individuales.
La voz de Jack Dorsey resonó con fuerza en esta iniciativa. Para él, respaldar proyectos que benefician tanto a Bitcoin como a sus empresas es una decisión lógica. Su apoyo a la descentralización de la minería Bitcoin a través de OCEAN refleja su convicción en la misión del proyecto y su visión de un ecosistema más libre y transparente.
El cofundador y presidente de Mummolin, Mark Artymko, destaca cómo los pools de minería deben evolucionar para garantizar una plataforma verdaderamente descentralizada para Bitcoin. La descentralización propuesta por OCEAN permite a los mineros recuperar su papel como actores fundamentales en el proceso de minería, liberándolos de intermediarios y devolviendo la verdadera autonomía a esta red descentralizada.
La visión de Dorsey no solo se ha manifestado a través de su apoyo financiero a OCEAN, sino también a través de otros proyectos criptográficos liderados por Block. Desde un «kit de desarrollo de minería» hasta el próximo lanzamiento de BitKey, una billetera hardware de Bitcoin, su compromiso con la innovación en el espacio criptográfico es evidente.
El anuncio de esta inversión llegó durante la Conferencia sobre el Futuro de la Minería de Bitcoin, celebrada en una presa hidroeléctrica reutilizada de 150 años en Carolina del Sur. Este evento marcó el comienzo de una nueva era para OCEAN, que ya cuenta con Barefoot Mining como su primer cliente.
La apuesta de Jack Dorsey por la descentralización en la minería Bitcoin a través de OCEAN representa un hito significativo en la búsqueda de autonomía y libertad en el ecosistema criptográfico. Su respaldo no solo es financiero, sino también un voto de confianza en la misión de OCEAN y su capacidad para transformar la dinámica de la minería de Bitcoin hacia una mayor transparencia y descentralización.
En un mundo donde la frontera entre la ciencia ficción y la realidad se desdibuja cada vez más, Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, ha dado un paso audaz al presentar su última creación: una aplicación basada en inteligencia artificial (IA) que convierte las imágenes mentales en representaciones visuales reales. Este emocionante avance plantea preguntas profundas sobre el potencial de la IA para leer y decodificar la mente humana, así como desafíos éticos significativos relacionados con la «privacidad mental».
La aplicación, conocida como Image Decoder, utiliza una combinación de técnicas innovadoras. En primer lugar, se aprovecha de la magnetoencefalografía (MEG), un método de escaneo cerebral no invasivo que mide la actividad eléctrica en el cerebro con una precisión extraordinaria. La MEG es capaz de capturar miles de mediciones por segundo, lo que proporciona una visión detallada de cómo las imágenes son percibidas y procesadas en la mente de un individuo. Luego, la IA entra en juego para traducir estas mediciones en representaciones visuales.
Un aspecto destacable de este avance es su capacidad para funcionar en tiempo real, lo que significa que los investigadores pueden observar lo que una persona está viendo o imaginando en el momento en que ocurre, sin necesidad de estar físicamente presentes en la misma ubicación. Este potencial se demostró en una demostración en X (anteriormente Twitter), donde los investigadores pudieron decodificar la actividad cerebral generada por MEG y mostrar lo que una persona estaba mirando en ese mismo instante.
El éxito de Image Decoder se basa en gran medida en el uso de DINOv2, un modelo de aprendizaje autosupervisado que fue entrenado con más de 60,000 resultados de MEG anteriores de pacientes. Aunque el sistema aún no es perfecto y enfrenta limitaciones técnicas, ha alcanzado niveles de precisión del 70% en los casos de mayor rendimiento, lo que representa un avance significativo en la recuperación y recreación precisa de imágenes basadas en datos MEG.
El potencial de esta tecnología es inmenso. Meta sugiere que Image Decoder podría proporcionar una «voz» a personas que han perdido la capacidad de hablar debido a lesiones cerebrales. Además, abre la puerta a la posibilidad de que la IA pueda realizar funciones basadas en pensamientos, lo que podría revolucionar la forma en que interactuamos con la tecnología en el futuro.
Sin embargo, existen desafíos significativos en el horizonte. La precisión de la decodificación disminuye cuando las personas son instruidas a imaginar representaciones en lugar de simplemente observar objetos físicos. Esto sugiere que el sistema todavía tiene limitaciones técnicas que deben abordarse antes de que pueda alcanzar su máximo potencial.
Además, la tecnología plantea cuestiones éticas fundamentales, en particular la «privacidad mental». La capacidad de acceder y decodificar las imágenes y pensamientos de una persona plantea preocupaciones sobre la invasión de la privacidad y la propiedad de datos. En un momento en que la recopilación de datos y la privacidad en línea son temas candentes, este avance podría generar una discusión aún más intensa sobre quién tiene acceso a nuestros pensamientos y cómo se utilizan.
Las preocupaciones éticas no son infundadas. Ya hemos sido testigos de casos en los que las gigantes tecnológicas como Amazon y Meta han utilizado datos de usuarios sin su consentimiento para mejorar sus modelos de IA. La idea de que ahora puedan acceder a nuestros pensamientos abre un nuevo territorio en términos de privacidad mental y seguridad de datos.
Este no es el único avance en el campo de la IA y la neurotecnología que plantea cuestiones importantes. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley demostró recientemente que la IA puede recrear música escaneando la actividad cerebral de las personas. Aunque estos desarrollos tienen el potencial de cambiar la vida de personas con discapacidades físicas y ofrecer soluciones innovadoras, también plantean cuestiones profundas sobre los límites éticos de la tecnología.
En última instancia, la capacidad de la IA para leer la mente y convertir pensamientos en imágenes representa una revolución potencial en la relación entre la humanidad y la tecnología. Si bien ofrece un mundo de posibilidades, también plantea una serie de preguntas inquietantes que requerirán una atención cuidadosa y una regulación ética rigurosa para garantizar que se utilice de manera responsable y en beneficio de la sociedad en su conjunto.
Todos los sectores económicos están sufriendo actualmente una transformación digital acelerada. Esto obliga a los trabajadores a dominar habilidades informáticas y competencias muy vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación (denominadas TICs) y la inteligencia artificial (IA) generativa.
Hay competencias o habilidades que son imprescindibles para las nuevas profesiones que están surgiendo: adaptación al cambio, pensamiento analítico, pensamiento creativo y flexibilidad, y que nos pueden preparar para todos los trabajos que se crearán en los próximos años, sobre todo en la economía verde y la economía de datos, en inteligencia artificial, ingeniería, informática en la nube y desarrollo de productos.
Según el Foro Económico Mundial, seis de cada diez trabajadores necesitarán formación antes de 2027, pero solo la mitad de los empleados tienen acceso a oportunidades de formación adecuadas en el momento actual. Al mismo tiempo, un informe publicado por este organismo estima que, por término medio, un trabajador necesita actualizar ya el 44 % de sus competencias.
Creatividad, análisis y datos
Las competencias más importantes para los trabajadores en 2023 son el pensamiento analítico y el pensamiento creativo, y seguirá siendo así en los cinco próximos años.
Al mismo tiempo, los conocimientos tecnológicos y las habilidades informáticas, en particular en el ámbito de la inteligencia artificial y los macrodatos, adquirirán mayor importancia, y las estrategias de formación de las empresas se centrarán en este aspecto en los cinco próximos años.
¿A qué ámbitos afecta?
La pregunta que cualquier persona se estará haciendo en este momento es: ¿afectará la revolución digital a mi ámbito profesional? Sea enfermero, abogado o administrativo, ¿cómo me afecta la irrupción de la robótica?
La respuesta a ambas preguntas la tiene el informe del futuro del trabajo del foro Económico mundial (mencionado anteriormente) que predice que casi una cuarta parte de los puestos de trabajo (23 %) cambiará en los cinco próximos años. Es muy probable que la respuesta sea sí a esas personas, y además en menos tiempo de lo esperado.
Por tanto, ante la no linealidad de las carreras (ya no podemos estar seguros de que si estudiamos derecho nos jubilaremos como abogados), se requiere una actualización continua a lo largo de nuestra vida profesional, y muchas de esas actualizaciones tendrán que ver con las competencias relacionadas con la tecnología, como las habilidades informáticas.
Pero junto con el refuerzo de competencias digitales y tecnológicas, tiene que cambiar la mentalidad de los trabajadores y la necesidad constante de formación tiene que regir los principios de cualquier relación laboral en este escenario de irrupción tecnológica acelerada.
Esto supone estar predispuesto a formarse durante toda nuestra vida profesional, aprender, desaprender y reaprender, en la empresa en la que en ese momento desarrollemos nuestro proyecto profesional.
¿Qué conocimientos o habilidades informáticas se necesitan?
El manejo de ingentes cantidades de datos en todas las áreas de negocio de las empresas hace que se deban utilizar programas que sean capaces de analizar ese volumen de datos y proporcionar soluciones de negocios adaptadas a esa información.
El big data requiere profesionales dinámicos y especializados que provienen de diversas titulaciones como ingeniería, economía, matemáticas y ciencias, pero también lingüistas, filósofos, periodistas, abogados, profesiones sanitarias, etc.
En cualquier profesión será necesario dominar las habilidades informáticas para tener las capacidades de identificar, capturar, transformar, analizar e interpretar los datos para impulsar el valor y la innovación aplicada en diversas industrias, como por ejemplo las finanzas, la salud, los bienes de consumo o la tecnología.
Para ello se requiere la utilización de conocimientos de estadística y econometría. Algunos de los programas básicos son R, R-Commander, Power BI, R-Estudio.
Para administración bases de datos y extracción de datos, programas como PostgreSQL, MySQL, Power Query y Knime. Para la métrica de los datos, Power BI. También es muy frecuente la utilización de Phyton.
Si se quiere aplicar la inteligencia artificial para el tratamiento de los datos en cualquier sector podemos usar los softwares: R (ML), R, IBM Watson (PLN), Power Automate (RPA).
En cuanto a la aplicación de la inteligencia artificial generativa (IAG) existen ya más de 100 aplicaciones que nos pueden ayudar en el día de nuestras tareas más básicas: redacciones, presentaciones profesionales, automatizar tareas repetitivas administrativas, etc. Aunque solamente conozcamos a la famosa aplicación gratuita: ChatGPT. Existen muchas: Audio to Audio (A2A), Audio to Text (A2T), Brain to Text (B2T), Image to Text (I2T), Text to 3D (T23D), Text to Code (T2C), Text to Motion (T2M), Text to Video (T2V), etc.
Revisar los requisitos de la oferta
Lo más habitual es que en las ofertas de trabajo que encontramos actualmente en cualquier portal de selección ya vengan reflejadas estas habilidades informáticas como claves para ser el elegido en ese proceso de selección.
Por tanto, cualquier persona que independientemente de su titulación quiera mejorar su competencia tecnológica tiene que tener inquietud y mostrar afecto por los datos, por la estadística, etc.
Si bien es cierto que eran cuestiones que prácticamente solo dominaban los ingenieros por su formación curricular, ahora mismo cualquier recién graduado, independientemente del ámbito de conocimiento, sin conocimiento de datos se va a adaptar mal a la realidad de las empresas.
Por tanto, perfiles híbridos con experiencia profesional y que manejen los datos a todos los niveles son los que responden a la necesidad del mercado actual.
Como en los principios de selección natural del Origen de las Especies de Charles Darwin, solamente sobrevivirán en el entorno laboral aquellos que sean capaces de aunar los conocimientos más amplios de su carrera profesional con las habilidades informáticas que ayuden a desarrollar las áreas de negocio de las empresas.
Este artículo forma parte de una colaboración con Becas Santander, una iniciativa global que ofrece becas, programas y contenidos gratuitos para adultos de cualquier edad. Más información en https://www.becas-santander.com.
El periodismo se transforma con la IA: 2023 vio la popularidad del robot ChatGPT de OpenAI, aunque su impacto se remonta a 2014.
Una figura de aspecto impecable aparece en la pantalla para compartir las noticias de última hora. Todo normal. Solo que estamos ante un avatar generado por inteligencia artificial (IA), con voz propia y capaz de contar la actualidad en distintos idiomas. Entonces irrumpe el asombro y la efervescencia en redes sociales. Lisa, de Odisha TV, en India; Jia Jia, de Xinhua News, en China, Nat, en Grupo Fórmula, de México, o Clara, del Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, son algunos ejemplos.
Nat, la primera presentadora generada por IA en América Latina.
Y mientras los consumidores de contenidos periodísticos se maravillan, los periodistas se angustian y se preguntan si eventualmente los robots y los software de IA los terminarán desplazando, o incluso, si obstaculizará a los jóvenes periodistas que buscan una oportunidad en los medios de comunicación.
Como en otras industrias, en los medios también hay temor a las posibles oleadas de despidos. Y la pregunta es natural: ¿quién gana y quién pierde con la IA en las redacciones de los periódicos y los noticiarios?
Robots periodistas y herramientas de IA
Aunque la IA ya era común en sotfware o aplicaciones de telefonía celular, aumentó su popularidad en 2023 con la aparición del robot conversacional ChatGPT, desarrollado por la empresa OpenAI.
En el periodismo, ha ganado terreno desde que en 2014 el periódico Los Angeles Times utilizó el software Quakebot para elaborar historias sobre movimientos sísmicos. Una razón es que permite eficiencia y ahorro de tiempo y costos, gracias a la automatización de actividades rutinarias del proceso de producción de contenidos noticiosos, como la transcripción de audios, redacción de textos breves, resúmenes o envío de boletines, además de incrementar el potencial para la distribución personalizada y el análisis de audiencias.
Sin embargo, estas herramientas tienen costo y están disponibles en plataformas ajenas a las empresas periodísticas. Por ello cada vez son más las agencias o medios que crean sus propias soluciones basadas en IA. Por ejemplo, la publicación automatizada de información cíclica, como pronósticos del clima (Jasper, de CBS, en Estados Unidos), resultados deportivos (Soccerbot, de Yonhap News en Corea o Heliograf en The Washington Post), y datos estadísticos (Ludwig, en Dagens Nyheter de Suecia). Bloomberg, Forbes, Associated Press o la BBC también han incorporado la IA a sus procesos.
De forma personal, los periodistas ya exploran el uso de ChatGPT, que más bien es un modelo lingüístico. Pero hay que tener cuidado con su uso. El manual de Inteligencia artificial para periodistas, publicado por Prodigioso Volcán, especifica que ChatGPT “no puede comprobar una fuente en tiempo real, dudar de una información, aportar un enfoque interpretativo o hablar con personas que aporten distintas perspectivas”.
¿Quiénes deberían preocuparse por las probables olas de despido?
Desde antes que la IA se popularizara, las empresas periodísticas ya han recurrido a recortes de costos y nóminas ante la crisis que sufren por el cambio de modelos de negocios. La Sociedad Interamericana de Prensa documentó que, en México, medios como TV Azteca, Grupo Expansión, Editorial Travesías, Crónica y Record anunciaron despidos, recortes de salarios o suspensiones temporales de circulación. En Brasil, al menos 21 medios regionales hicieron lo propio.
Tomando en cuenta el impacto de la IA en el proceso de construcción de contenidos periodísticos, se vislumbra que quienes se desempeñan en eslabones que no otorgan valor agregado serán susceptibles de ser despedidos.
Camarógrafos, community managers, editores web o personal de cabinas y estudios televisivos, tales como switchers, operadores de audio, floor managers o tituladores, podrían ser sustituidos por herramientas automatizadas.
¿Qué sentido tiene cubrir presencialmente una rueda de prensa, si la IA genera el texto a partir de la transmisión? ¿Por qué perder tiempo en transcripciones? ¿Para qué destinar personal a la publicación de resultados deportivos o indicadores financieros, si la IA puede hacerlo por nosotros?
Incluso reporteros dedicados al diarismo o presentadores de noticias que se limitan a leer en un teleprompter podrían ser prescindibles. Si el periodista se enfoca en maquilar piezas elementales o en información únicamente para la vista o el oído, entonces “puede ser sustituido tanto por los robots como por los periodistas ciudadanos que no han pasado por una universidad y que obedecen a un instinto primario por la noticia”, tal y como lo refiere el Consultorio Ético de la Fundación Gabo.
En lugar de temor, capacitación
Aunque el panorama pareciera poco halagador, las herramientas de IA también permitirán a los periodistas de investigación ahorrar tiempo y dedicarlo a cuestiones más complejas para la construcción de contenidos exclusivos.
Por ello, es imperiosa la capacitación. Si bien, algunos colectivos han generado guías dirigidas a periodistas, las universidades e instituciones deben construir más y mejor oferta académica que no sólo se enfoque en el renglón técnico de la IA, sino en la reflexión ética sobre su utilización en el periodismo. Por ejemplo, se deben discutir los criterios para la utilización de resúmenes o imágenes generadas con estas herramientas y sus filtros; así como establecer pautas para que las presentadoras de noticias desarrolladas a través de esta tecnología, no reproduzcan estereotipos de género, así como incorporar la IA a los procesos de verificación de datos (consideraciones de las que nos ocuparemos en otros artículos).
Estamos a tiempo, pues más allá de romanticismos o distopías, todavía desconocemos el máximo potencial de estas herramientas. Aún no hemos asistido a su verdadera explosión.
Los subsidios gubernamentales son un tema de discusión recurrente en el ámbito económico y político. A través de los años, se han justificado como herramientas para estimular la economía, apoyar a sectores vulnerables y promover el bienestar social. Sin embargo, un artículo escrito en 2006 por John Bennett cuestiona la efectividad y las consecuencias de estos subsidios, destacando las siguientes ideas clave.
Subsidios: ¿Ayuda o Distorsión?
Bennett comienza abordando la esencia de los subsidios. Estos son concesiones económicas otorgadas por el gobierno a ciertos grupos o individuos con el propósito de reducir los precios de los bienes de consumo final. La pregunta fundamental que plantea es si los subsidios realmente cumplen su objetivo. Según el autor, en muchos casos la respuesta es negativa.
Los subsidios pueden generar distorsiones en la economía al distanciar a la sociedad de la comprensión de los verdaderos costos de producción y la competitividad. Además, fomentan la dependencia en lugar de la solidaridad, lo que va en contra del principio de subsidiaridad. La subsidiaridad defiende que una entidad superior no debe interferir en las actividades de una entidad inferior, a menos que sea absolutamente necesario para el bien común. Los subsidios, al contrario, a menudo provocan una falta de responsabilidad en la sociedad.
Consecuencias Económicas y Sociales
Bennett destaca varios problemas económicos y sociales asociados con los subsidios. En primer lugar, los subsidios pueden prolongar la existencia de empresas ineficientes a costa de las eficientes, lo que afecta la capacidad del mercado para adaptarse a las cambiantes realidades económicas. Esto conduce a un perjuicio para los consumidores, ya que se restringe su capacidad de elección y se generan distorsiones en los precios.
Además, el autor argumenta que los subsidios crean castas y fomentan la politiquería en lugar de la eficiencia. Al otorgar subsidios, se premian hábitos ineficientes y se castigan los buenos. Además, los subsidios a los pobres pueden tener un efecto negativo al quitarles el incentivo para buscar soluciones por sí mismos, lo que genera más pobreza y crea un círculo vicioso.
El Rol de la Libertad y la Subsidiariedad
Bennett aboga por un enfoque basado en la libertad y la subsidiaridad como alternativa a los subsidios gubernamentales. La subsidiaridad sostiene que la sociedad florece mejor cuando diferentes organizaciones sociales tienen distintas funciones y no interfieren en exceso en las actividades de las entidades inferiores. La libertad, según el autor, es inherente a las instituciones humanas, incluyendo la política, la economía y la cultura moral.
Un enfoque basado en la subsidiariedad y la libertad permite que las personas busquen soluciones por sí mismas y promueve la solidaridad. Bennett argumenta que la intervención del gobierno a menudo socava el imperio de la ley, un principio fundamental para una sociedad democrática.
Conclusión
El artículo de John Bennett ofrece una perspectiva crítica sobre los subsidios gubernamentales y destaca sus efectos negativos en la economía y la sociedad. Plantea la importancia de la subsidiaridad y la libertad como enfoques alternativos que promueven la responsabilidad individual y la solidaridad. Aunque escrito en 2006, las ideas presentadas siguen siendo relevantes en los debates actuales sobre políticas públicas y subsidios.
Cada vez compramos más habitualmente en internet. Cuando lo hacemos, muchas veces adquirimos un producto sin poder evaluar su calidad. Debido a ello, las reseñas han adquirido cada vez más importancia. Estas reseñas suelen ser una valoración (por ejemplo, de 1 a 5) que, en ocasiones, va acompañada de un texto e incluso fotos y vídeos en los cuales se puede observar el producto en funcionamiento.
Ya hay numerosos estudios que demuestran la relación entre estas reseñas y las ventas de productos. Los productos mejor valorados venden más y a mayor precio. Ante esta situación, una cuestión fundamental es si podemos fiarnos de esas valoraciones. A medida que su importancia es cada vez mayor, han surgido distintos esquemas y modelos para intentar escorar las valoraciones de forma artificial.
Inicialmente, alrededor del año 2010, el modelo consistía en introducir valoraciones falsas, positivas o negativas. Las positivas se hacían por parte de la misma empresa, mientras que las negativas, por parte de sus competidores. Este esquema fue resuelto parcialmente por algunas plataformas permitiendo que solo pudieran valorar aquellos usuarios que hubieran comprado el producto. Así, TripAdvisor permite que cualquiera valore un hotel, mientras que Booking.com solo permite que aquellos que han reservado en su plataforma puedan valorar. Google, al igual que TripAdvisor, no exige prueba fehaciente de haber experimentado un servicio para permitir poner una valoración del mismo.
Presionar a los clientes para que valoren
Posteriormente, el sistema se sofisticó ligeramente. Así, las empresas incitaban a los consumidores que sabían que estaban satisfechos a que pusieran una valoración. Como mecanismo no se puede considerar que sea fraudulento, ya que solo se busca incentivar a determinados perfiles de clientes a valorar.
A su vez, en los últimos años asistimos a modelos mucho más agresivos y sistemáticos, perfectamente dirigidos y con campañas orquestadas a lograr un gran número de valoraciones en uno u otro sentido. Especialmente famoso resultó el caso de marcas chinas bien reconocidas en Europa: Amazon descubrió que sus buenas valoraciones se debían a granjas de servidores que generaban las valoraciones de forma automatizada. Muchos de estos productos han sido expulsados de Amazon, que ha prohibido su venta.
Por otro lado, en un artículo publicado en 2020 sobre Airbnb explicábamos que, cuando hay contacto directo entre comprador y vendedor (por ejemplo, en Airbnb), el tema es aún más complejo. Para evitar perjudicar a la persona que nos ha alojado en su domicilio, tendemos a autocensurarnos y a tener especial cuidado con lo que decimos.
Nuevos modelos
Adicionalmente, en los últimos tiempos han comenzados a aparecer nuevos sistemas para forzar una buena valoración. Por ejemplo, carteles para poner en la nevera de propiedades que se alquilan en Airbnb. En estos carteles se deja claro al huésped que la valoración debe ser perfecta, de 5 estrellas. Cualquier otra valoración indicaría que la estancia ha sido poco menos que un desastre.
Hace poco tiempo tuvimos constancia de un sistema mucho más sutil aún y que afecta a una de las plataformas que había siempre presumido de ser inmune a este tipo de críticas, Booking.com. Al poco de hacer el check-out, el cliente recibe la solicitud de Booking.com para que valore su estancia. Una vez que la hace, y antes de publicarla, Booking.com avisa al hotel.
Si la valoración no es perfecta, hay casos en los que el hotel se pone en contacto con el cliente mostrando un aparente interés sincero por aquello que pueda haber ido mal solicitándole que, por favor, cambie la valoración. En concreto, un mensaje recibido por un cliente que reservó usando Booking.com es el siguiente:
Buenos días, (NOMBRE DEL CLIENTE). Soy la recepcionista del (NOMBRE DEL ALOJAMIENTO). Hemos recibido su valoración por Booking.
¿Pasó algo malo durante su estancia?
A lo mejor fue un error, pero la nota final es un 8 (😭). Esta evaluación no refleja todo el trabajo que hacemos a diario.
Y la nota que hemos recibido perjudica mucho a todo el equipo.
Si usted es tan amable y puede modificar o eliminar su puntuación (🙏). Por favor. Perdón por molestarle y gracias.
Tecnología blockchain para detectar falsas valoraciones
En resumen, cada vez empieza a ser más complicado fiarse de las valoraciones online. Ante esta situación, la tecnología blockchain podría ayudar a resolver algunos de los problemas mencionados anteriormente, tal y como explicamos en un estudio publicado recientemente, Fighting fake reviews with blockchain-enabled consumer-generated reviews.
Con el sistema que proponemos en el artículo, sería relativamente sencillo detectar gran parte de los problemas anteriormente citados. Por ejemplo, seguiría siendo posible modificar una valoración, pero en el blockchain quedarían ambas valoraciones, la original y la modificada.
Estadísticamente, se podrían detectar patrones anómalos en las valoraciones y, sobre todo, la base de datos de valoraciones no estaría en manos de ninguna empresa con intereses en las valoraciones, sino que serían independientes y disponibles para distintas iniciativas que se pudieran desarrollar en torno a las mismas.
En todo caso, lo que cada vez queda más claro es que cualquier tecnología o modelo que imaginemos estará siempre supeditada a la imaginación humana, que siempre será capaz de encontrar nuevas formas de engañar al sistema que se diseñe.
La incorporación de la tecnología en las finanzas no es un fenómeno nuevo, pero la rapidez con la que avanza la inteligencia artificial (IA) en este campo es algo digno de atención. Desde la evaluación de riesgos hasta la gestión de carteras, las aplicaciones de IA están redefiniendo las reglas del juego. Este nuevo panorama hace que cada vez más personas se pregunten sobre como funciona el trading, cuál es el impacto de la IA en el mercado bursátil y cómo cambiará el mundo de las inversiones.
Los modelos algorítmicos no son nuevos en el mundo financiero. Desde la década de los 80, las instituciones financieras han adoptado algoritmos para optimizar sus operaciones y tomar decisiones más informadas. Sin embargo, con el advenimiento de tecnologías más avanzadas como el aprendizaje automático y el procesamiento de lenguaje natural, la IA ha ampliado su alcance.
La ventaja de la IA radica en su capacidad para analizar grandes conjuntos de datos en fracciones de segundo, mucho más rápido que cualquier ser humano. En el ámbito de las finanzas, esto permite a los inversores tomar decisiones basadas en análisis más profundos y, por ende, más precisos. Y aunque siempre existirá el debate sobre si la IA puede reemplazar la intuición humana, no se puede negar que ha elevado el nivel del juego en el campo financiero.
Hablemos un poco de la ética en este nuevo contexto financiero. A medida que la IA toma decisiones cada vez más críticas, surge la cuestión de quién es responsable cuando las cosas van mal. ¿Podemos confiar plenamente en una máquina para gestionar nuestras inversiones? Algunos argumentan que la inteligencia artificial, sin la supervisión humana, podría tomar decisiones que resulten en pérdidas significativas o incluso en desastres económicos.
Por otro lado, la IA también tiene el potencial de democratizar el acceso a las inversiones. Las plataformas impulsadas por inteligencia artificial pueden ofrecer servicios a costos más bajos, permitiendo que más personas entren al mundo de las inversiones. Esto podría tener un impacto positivo en la economía en general, a medida que más individuos obtienen los recursos para invertir y aumentar su patrimonio.
Personalización y Asesoramiento Financiero
Una de las áreas más impactadas por la IA es el asesoramiento financiero. Gracias a los denominados “robo-advisors” o asesores robóticos, la personalización de las carteras de inversión basadas en el perfil de riesgo y objetivos del inversor es más accesible que nunca. Estas plataformas utilizan algoritmos complejos para ofrecer recomendaciones de inversión, reduciendo las comisiones y permitiendo que incluso aquellos con un capital menor se beneficien de un asesoramiento de calidad.
Control y Seguridad Financiera
Además de mejorar la eficiencia en el sector financiero, la IA también está desempeñando un papel crucial en la seguridad y prevención del fraude. Los sistemas de IA pueden detectar patrones de transacciones sospechosas o actividades inusuales con mayor precisión que los sistemas tradicionales, permitiendo a las instituciones actuar rápidamente para prevenir posibles problemas.
Interacción y Servicio al Cliente
El mundo de las finanzas también ha visto una revolución en la forma en que las empresas interactúan con sus clientes gracias a la IA. Los chatbots impulsados por inteligencia artificial proporcionan respuestas rápidas y precisas a las consultas de los clientes las 24 horas del día, mejorando la experiencia del usuario y reduciendo costos operativos para las empresas.
Análisis Predictivo y Toma de Decisiones
Otra ventaja notable de la IA es su capacidad para realizar análisis predictivos. Mediante el análisis de datos históricos y tendencias actuales, los sistemas de IA pueden prever movimientos futuros en el mercado con una precisión asombrosa, proporcionando a los inversores una ventaja competitiva en sus decisiones.
Desafíos Regulatorios y el Futuro de la IA
A medida que la IA sigue avanzando, también surgen desafíos en términos de regulación. Los gobiernos y organismos regulatorios están trabajando para establecer marcos que garanticen que la implementación de la IA en las finanzas se realice de manera ética y transparente. Mirando hacia el futuro, lo que está claro es que la inteligencia artificial seguirá moldeando y transformando el sector financiero, y aquellos que puedan adaptarse y aprovechar sus beneficios serán los líderes del mañana.
En resumen, la integración de la inteligencia artificial en el mundo financiero es un fenómeno que llegó para quedarse. Si bien hay preguntas legítimas sobre la ética y la responsabilidad, el potencial para mejorar la eficiencia y la accesibilidad es inmenso. Los inversores, tanto nuevos como experimentados, deberán adaptarse a este nuevo entorno, aprendiendo a navegar a través de las oportunidades y desafíos que presenta la era de la IA en las finanzas.
Es un momento emocionante para estar involucrado en el mundo financiero, y la inteligencia artificial está aquí para hacer que ese viaje sea aún más interesante. Ahora más que nunca, es crucial estar bien informado y preparado para adaptarse a las rápidas transformaciones que estamos presenciando.
La medición de la prosperidad de una nación y la evaluación de su política económica y su impacto en la felicidad de la población no son tareas sencillas. A menudo, los economistas recurren al método simplista de medir la producción nacional y dividirla por la población, obteniendo así el producto per cápita. Sin embargo, este enfoque no considera la complejidad del bienestar y la calidad de vida de una sociedad. Guy Sorman, en su artículo «G-20: la parábola de los cohetes espaciales», publicado en el periódico ABC nos sumerge en una reflexión profunda sobre cómo evaluar el desarrollo y la prosperidad de una nación.
Sorman destaca que la mera medición económica es insuficiente, ya que no tiene en cuenta el poder adquisitivo de las diferentes monedas ni la distribución de la riqueza dentro de un país. Para abordar esta limitación, los economistas introdujeron el coeficiente de Gini, que compara los ingresos del 10% más rico con los del 10% más pobre para evaluar la justicia social. Este coeficiente revela disparidades significativas en países como Brasil e India, en contraste con la relativa igualdad de ingresos en Escandinavia.
Amartya Sen, un economista indio de renombre, llevó esta evaluación un paso más allá al proponer un índice de bienestar humano que también incorpora el acceso a la educación y la atención médica. Este enfoque multidimensional reconoce que el desarrollo no se limita a las cifras económicas, sino que abarca la calidad de vida de una sociedad en su conjunto.
En sus palabras, Sorman plantea una pregunta esencial: «¿Qué contribuye más al bienestar de los indios, los retretes o las naves espaciales? ¿Coincide el progreso humano con el desarrollo?». Esta pregunta nos lleva a la India, donde recientemente se produjeron dos eventos aparentemente contradictorios que arrojan luz sobre esta cuestión.
Por un lado, el Gobierno indio logró éxitos notables en la exploración espacial en un período de dos semanas. Instaló un laboratorio de observación en el polo sur de la Luna y envió una sonda solar al espacio. Estos logros resaltan el avance científico y tecnológico de la India, así como su creciente influencia en la comunidad internacional. Sin embargo, Sorman se cuestiona la utilidad de estos esfuerzos y plantea si realmente contribuyen al bienestar de la población.
Por otro lado, en India, pasó desapercibida la muerte de Bindeshwar Pathak, un discípulo de Mahatma Gandhi. Gandhi creía que el progreso de la nación debería medirse en función del bienestar de la mujer india más pobre. Pathak abordó una desigualdad apremiante al diseñar un inodoro de arcilla simple que no requería infraestructura costosa y promovió su instalación en comunidades marginadas. Esta iniciativa buscaba mejorar las condiciones de vida de las mujeres más desfavorecidas y abordar problemas como la defecación al aire libre, que conlleva humillación y enfermedades.
Este contraste plantea una cuestión fundamental: ¿qué es más importante para el bienestar de un país, la tecnología espacial o los servicios básicos como los retretes? ¿El progreso humano es un componente esencial del desarrollo económico? Estas preguntas son cruciales en un mundo donde algunos países parecen priorizar el poder sobre el progreso humano. China y Rusia, por ejemplo, han optado por el poder, arriesgándose a sacrificar el progreso humano en el proceso.
Sorman concluye destacando que estas cuestiones fundamentales a menudo se pasan por alto en las cumbres de jefes de Estado, a pesar de su importancia. El poder y la prosperidad no siempre van de la mano, y la elección entre retretes y cohetes puede tener un impacto significativo en la vida de las personas.
En resumen, Guy Sorman nos ofrece una visión provocadora sobre la medición de la prosperidad y el desarrollo, utilizando ejemplos de la India para ilustrar su punto.
Su artículo nos insta a reflexionar sobre qué realmente importa en la búsqueda del progreso humano y económico y subraya la complejidad de evaluar el verdadero bienestar de una sociedad.
SAN SALVADOR — Los países suelen pedir prestado dinero a organismos internacionales cuando lo recaudado en impuestos no es suficiente para el pago de proyectos o gastos del Estado.
En Centroamérica, el país que menos ha recurrido a esta práctica es Guatemala, cuya deuda pública es la más baja de la región con 22.593 millones de dólares, lo que equivale a un aproximado del 30 % del Producto Interno Bruto (PIB), según cálculos del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI).
Mientras que los países con la mayor deuda pública son El Salvador, con el 76 % de su PIB comprometido y Costa Rica con el 63 %.
“Históricamente Guatemala ha sido un país muy conservador. No ha estado en la situación de Honduras o Nicaragua en los años 80’s, países pobres altamente endeudados. Tampoco hemos llegado a tener dependencia de la deuda como la tiene El Salvador y Costa Rica, y eso de alguna manera genera un blindaje macroeconómico”, dijo a la Voz de América el economista Hugo Maul, investigador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su evaluación del Artículo IV 2023, dijo que la deuda de El Salvador es “elevada y se encuentra en una senda insostenible”. Por lo que recomendó, en febrero de este año, “el desarrollo de un plan fiscal y de financiamiento completo y ambicioso, destinado a reconducir la deuda a una senda sostenible y a facilitar el acceso al mercado internacional de capitales».
Mientras que para Costa Rica dijo que “la orientación general de las políticas debe seguir centrada en hacer que la inflación regrese a la meta y que la deuda pública se mantenga en una firme trayectoria descendente”.
¿La deuda es funcional?
Una de las maneras utilizadas por las entidades financieras para medir si un nivel de deuda es correcto o excesivo es comparando lo que se debe con el PIB de cada país, es decir, comparando el monto de la deuda con el valor de los bienes y servicios finales que produce ese país.
Por ejemplo, si un país debe 80 millones de dólares y su PIB es de 100 millones, de lo producido, ya debe la mayor parte y su capacidad de riqueza queda reducida.
Según el ICEFI, en 2020, varios países del mundo registraron un aumento del nivel de endeudamiento público debido a la disminución del PIB por la poca actividad económica. En el caso de Centroamérica, el nivel promedio de endeudamiento en la región era del 48,5 %. Luego de la pandemia, el promedio de deuda se elevó al 60,6 %.
“Con las cifras consideradas en los presupuestos de ingresos y gastos del Estado para cada uno de los países de la región, se estima que, al cierre de 2023, la deuda pública regional media se reducirá́ hasta 54 % del PIB”, señala ICEFI.