Categoría: Cultura y Sociedad

  • Un Sumo Pontífice inventado por Giovanni Papini

    Giovanni Papini, uno de los cuentistas y ensayistas más imaginativos y originales de todas las épocas, escribió en 1946 una larga y medulosa carta pastoral de un Papa inexistente que bautizó como Celestino VI…

    La imaginación y creatividad de este escritor florentino no tiene límites. En uno de sus textos en su faena de ficción se aboca a la fabricación de un Papa que como muchos de los verdaderos era sensato y prudente respecto de los acontecimientos que ocurren en torno al poder en contraste con lo que hoy lamentablemente sucede en la cabeza de la Iglesia,

    Giovanni Papini, uno de los cuentistas y ensayistas más imaginativos y originales de todas las épocas, escribió en 1946 una larga y medulosa carta pastoral de un Papa inexistente que bautizó como Celestino VI del que dice que “gracias a un azar extraño, encontré estas cartas suyas, que se traducen y publican por vez primera, en un códice sepultado entre los manuscritos de un antiguo convento, escapando a las investigaciones de los historiadores”. En realidad, el último Papa que hasta ahora adoptó el nombre de Celestino fue el número ciento noventa y tres (con el aditamento de Quinto) que reinó cinco meses en 1294 y abdicó por considerarse incompetente para manejar los asuntos de la Iglesia (el primero fue Celestino I que asumió en 422 y fue Papa durante diez años).

    En esta brevísima nota transcribo algunas de las consideraciones que efectúa Papini por boca de su Celestino VI, sin glosas ni comentarios para que el lector reflexione al efecto de tener en cuenta aseveraciones tan controversiales pero, al mismo tiempo, tan llenas de verdades en un mundo que aún no parece haber dado en la tecla para enfrentar las reiteradas tropelías del poder. Por ahora, estamos como en el cuento de Cortázar, “Casa tomada”: en retiro permanente. Es de desear que alguna vez —por lo menos en cuanto a los abusos extremos del poder— podamos decir OK tal como se acuñó la expresión en la época del octavo presidente de EE.UU., Martin van Duren, que por ser originario de Kinderbook, del estado de Nueva York, le decían “old Kinderbook” de lo cual surgió el OK para aludir a la buena situación reinante. Entonces, con esta esperanza en mente, vamos a Papini porque recordemos que en el segundo tomo de la autobiografía de Arthur Koestler se consigna que “la diferencia entre vender el cuerpo y las otras formas de prostitución —política, literaria, artística— es simplemente una diferencia de grado, no de naturaleza. Si la primera nos repele más, es señal de que consideramos el cuerpo más importante que el espíritu”.

    -“Los gerentes de los estados os han dejado a veces sin pan, a menudo sin libertad, casi siempre sin justicia; pero nunca se han mostrado avaros de altisonante palabrería”.

    -“Todos los dueños de pueblos han distribuido con generosa abundancia, dos cosas: armas y palabras. Armas para matar, palabras para engañar”.

    -“Vuestro error, inocente en sí, pero de calamitosos efectos, está en creer que existan sistemas de gobierno radicalmente distintos. Por ejemplo: que podéis ser gobernados por un hombre solo o bien por elección y voluntad de todo un pueblo. Las formas de gobierno parecen muchas a los papanatas que se dejan convencer por palabras y fachadas […] Todo gobierno, cualesquiera sea su nombre y sus pretensiones, no es sino el poder de una cuadrilla formada por unos pocos ciudadanos que se encaraman sobre todos los demás”.

    -“Esto no obstante, vosotros los ciudadanos, vosotros los súbditos, estáis siempre dispuestos a creer, por candidez o por inquietud temperamentales, que un cambio en el gobierno puede cambiar vuestros destinos”.

    -“He visto también sacerdotes más apasionados por las bancas y cacerías que por su ministerio, más deseosos de buena mesa que de buena fama, más preocupados por el politiqueo o el manejo de los bienes materiales que por cuidar el rebaño, más expertos en platicar que en edificar”.

    En nuestro mundo de hoy el Leviatán se encarga de abrir su camino al totalitarismo principalmente a través de ataques sistemáticos a la prensa independiente. En verdad, “prensa independiente” es una redundancia grotesca, usamos la expresión en vista de las arremetidas de megalómanos que pretenden aparecer ante la opinión pública como parte del periodismo cuando en verdad no son más que alcahuetes del gobierno de turno. Con mucha razón ha dicho Thomas Jefferson que “ante la alternativa de contar con una prensa libre sin gobierno o gobierno con una prensa amordazada, no dudo en adherir a lo primero”. Nada hay más valioso que el periodismo completamente libre de ataduras estatales al efecto de ventilar todas las críticas a los aparatos gubernamentales y pasar revista a todas las ideas que las plumas libres consideren pertinente. Con razón se la ha denominado “el cuarto poder” en una República como contralor de los otros tres poderes. Hoy, en nombre de “opiniones equilibradas” que pretenden “mostrar dos lados del debate”, es frecuente que alimentados por la pauta publicitaria oficial estén rodeados de esperpentos que imponen legislaciones que apuntan a la uniformidad y al coro indecente de voces.

    Estas desgracias son hoy replicadas por Nicaragua como fiel copia de los pioneros en Cuba y en Venezuela y otros países de la región que han mutado de sistemas democráticos a cleptocráticos. Y no solo en la región sino en el otrora baluarte del mundo libre -Estados Unidos- viene sucediendo un desbarranque colosal respecto a los valores y principios establecidos por los Padres Fundadores. Los gastos públicos, el déficit fiscal, endeudamiento del gobierno central, los embates contra el federalismo y el deterioro monetario ponen en jaque el futuro de ese país.

    Pero en todo caso, es también alarmante lo que viene sucediendo en muchos seminarios de sacerdotes en cuanto al abandono o en el mejor de los casos la mezquindad para estudiar temas teológicos y filosóficos de fondo para sustituirlos por marxismo barato que luego son trasladados a no pocos púlpitos desde donde se proclaman barrabasadas de distinto color, convirtiendo además las ceremonias religiosos en chacotas. También, como he señalado en otras ocasiones, el actual Papa abraza posiciones radicalmente contrarias a los fundamentos morales de la sociedad libre de los Mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos al objetar el sentido específico de instituciones tales como el derecho a la inviolabilidad de la propiedad para abrazar absurdos que conducen a lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes” y equivalentes con lo que todos se perjudican pero muy especialmente los más vulnerables.

    En este contexto se necesita imperiosamente un Celestino VI antes que se produzca un derrumbe en el seno de la Iglesia lo cual perjudicarán tanto a los que adhieren a esa religión como a los que no lo hacen debido al predicamento de algunos representantes de ese credo. Siempre tengo presente los relatos del ex marxista y luego converso al liberalismo Eudocio Raviens que explicaba que cuando trabajaba para el Kremlin -fue premio Mao y premio Lenin- su misión era la de infiltrar al mejor estilo gramsciano las iglesias de España y Chile donde encontraba sacerdotes bien intencionados pero al no tener idea de los fundamentos filosóficos de la sociedad libre resultaban en una presa fácil para embaucarlos con los postulados totalitarios.

    En este contexto, para cerrar, parece oportuno recordar un pensamiento del siempre sesudo Aldous Huxley incluido en su Medios y fines: “La paciencia común de la humanidad es el hecho más importante y sorprendente de la historia. La mayor parte de los hombres y mujeres están preparados para tolerar lo intolerable […] Los gobernados obedecen a su gobernantes porque, además de otras razones, aceptan como verdaderos algunos sistemas metafísicos y teológicos que les enseñan que el Estado debe ser obedecido y que es intrínsecamente merecedor de esa obediencia […] La mayor parte de las teorías del Estado son meros inventos intelectuales con el propósito de probar que las personas que actualmente están en el poder son precisamente las que deben estar”.

  • Hojas en blanco: por qué son símbolo de la disidencia en China

    Los manifestantes en China están expresando su indignación por las estrictas políticas de confinamiento por la COVID-19 del país, exigiendo una mayor libertad y pidiendo la renuncia del presidente Xi Jinping. Con las protestas extendiéndose por todo el país, se está produciendo un raro momento de disidencia nacional en China: las hojas en blanco.

    A medida que continúan las protestas hasta hoy, ha surgido un símbolo: unas hojas en blanco de papel sostenidas por multitudes reunidas, una imagen que elude la censura extrema y la libertad de expresión atrofiada bajo el gobernante Partido Comunista Chino.

    Esta no es la primera vez que se usa papel blanco en China para simbolizar la disidencia. Este símbolo tiene sus raíces en las manifestaciones en Hong Kong en 2020, durante las cuales los lugareños sostuvieron hojas de papel en blanco para protestar contra las nuevas leyes draconianas de seguridad nacional. El concepto parece tener su origen en una broma soviética en la que arrestan a un hombre en la Plaza Roja de Moscú por repartir volantes en blanco que resultan estar en blanco.

    “Las hojas de papel en blanco representan todo lo que queremos decir pero no podemos decir”, dijo a Reuters un manifestante que participó en una acción en el río Liangma.

    Las protestas comenzaron el viernes después de que un incendio en un apartamento en la ciudad noroccidental de Urumqi mató a 10 personas el jueves por la noche. Muchos culparon de las muertes a las estrictas políticas de cero-COVID que mantuvieron a gran parte de China bajo estrictas medidas de confinamiento. Es posible que esas reglas hayan impedido que los residentes escapen, ya que el gobierno ha cerrado las puertas desde el exterior para evitar que los ciudadanos expuestos salgan de sus apartamentos. La política supuestamente también impidió que los bomberos respondieran rápidamente y movieran sus camiones lo suficientemente cerca del incendio (los residentes dijeron que las baterías de sus autos estacionados se agotaron después de que no pudieron salir de sus apartamentos para conducir).

    El desastre del viernes agrava otras tragedias recientes causadas por la política de cero COVID de China. Entre ellos, una niña de 14 años murió en un centro de cuarentena a fines de octubre, posiblemente por no recibir la atención médica adecuada; un autobús que transportaba personas a un centro de cuarentena se estrelló y mató a 27 personas en septiembre; y esta primavera, Shanghái sufrió escasez de alimentos en medio del protocolo de cierre.

    A medida que estallaron las protestas en toda China, el gobierno arrestó a los manifestantes (no está claro el número de manifestantes detenidos) y continúa borrando comentarios y publicaciones críticas de Internet.

    Kerry Allen, analista de medios de la BBC en China, evaluó que los funcionarios de censura reaccionaron de forma exagerada en el área de las redes sociales. “Decenas de millones de publicaciones han sido eliminadas de los resultados de búsqueda”, dijo. Agregó que las frases ‘papel en blanco’ y ‘hojas en blanco’ ahora muestran solo algunos resultados.

    Los censores que limpian las redes sociales han desatado la ira en línea. Un internauta escribió: “Si tienes miedo de una hoja de papel en blanco, eres débil por dentro”.

    Los estudiantes de la Universidad Tsinghua de Beijing también encontraron una solución al sostener hojas de papel que representan una ecuación matemática de Alexander Friedmann. En chino, el apellido de Friedmann es un homónimo de “hombre libre”.

    Mientras tanto, el fabricante de papel Shanghai M&G Stationary se vio obligado a desmentir los rumores de que había retirado todo el papel A4 de sus estanterías por motivos de seguridad nacional. Funcionarios de la empresa dijeron que la producción y las operaciones eran normales y que habían notificado a la policía sobre un documento falsificado que circulaba en Internet que inició el rumor.

    La señal de los manifestantes también es utilizada para insultos por parte de quienes aún son leales al gobierno central y están enojados por las olas de protestas.

    A medida que continuaron las acciones, los manifestantes cambiaron su enfoque de la indignación por los bloqueos de COVID-19 a los llamados contra el gobierno autoritario y el estado de vigilancia de China, incluso exigiendo que el presidente Xi Jinping renuncie. En Beijing, los manifestantes corearon: “¡Queremos libertad! ¡Queremos libertad!”. y estudiantes universitarios gritaron: “¡Democracia y estado de derecho! ¡Libertad de expresión!’

  • Judíos marxistas, una contradicción en los términos

    Como es sabido Marx nació con el nombre de Harchel Levi, hijo del rabino Marx Mordechal ben Samuel Halevi quien abandonó su religión para poder usufructuar mejor de su estudio de abogado durante el régimen prusiano.

    En 1843 Marx escribió La cuestión judía donde subraya que “Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general” y se pregunta y responde “¿Cuál es el culto secular practicado por el pueblo judío? La usura ¿Cuál es su dios secular? El dinero” y “La sociedad burguesa engendra constantemente al judio en su propia entraña”. También como es harto conocido en un plano más general Marx insistía en que “la religión es el opio de los pueblos”.

    Antes me he referido a esto que en parte comento a continuación pero en este contexto no puede eludirse. En el tercer capítulo del Manifiesto Comunista escrito en 1848 por Marx y Engels se consigna el aspecto central de su tesis “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Si no hay propiedad privada, no hay precios, ergo, no hay posibilidad de contabilidad, evaluación de proyectos o cálculo económico. Por tanto, no existen guías para asignar eficientemente los siempre escasos recursos y, consecuentemente, no es posible conocer en qué grado se consume capital. Y conviene enfatizar que los daños se producen en la medida en que se afecte la propiedad sin necesidad de abolirla.

    A este enjambre crucial imposible de resolver dentro del sistema, se agrega el historicismo inherente al marxismo, contradictorio por cierto puesto que si las cosas son inexorables no habría necesidad de ayudarlas con revoluciones de ninguna especie. También es contradictorio su materialismo dialéctico que sostiene que todas las ideas derivan de las estructuras puramente materiales en procesos hegelianos de tesis, antítesis y síntesis ya que, entonces, en rigor, no tiene sentido elaborar las ideas sustentadas por el marxismo.

    Esta dialéctica hegeliana aplicada a las relaciones de producción pretende dar sustento al proceso de lucha de clases. En este contexto Marx fundó su teoría del polilogismo, es decir, que la clase burguesa tiene una estructura lógica diferente de la de la clase proletaria, aunque nunca explicó en qué consistían las ilaciones lógicas distintas ni cómo se modificaban cuando un proletario se ganaba la lotería ni cuando un burgués es arruinado y en qué consiste la estructura lógica de un hijo de un proletario y una burguesa.

    Las contradicciones son aún mayores si se toman los tres pronósticos más sonados de Marx. En primer lugar que la revolución comunista se originaría en el núcleo de los países con mayor desarrollo capitalista y, en cambio, tuvo lugar en la Rusia zarista. En segundo término, que las revoluciones comunistas aparecerían en las familias obreras cuando todas surgieron en el seno de intelectuales-burgueses. Por último, pronosticó que la propiedad estaría cada vez más concentrada en pocas manos y solamente las sociedades por acciones produjeron una dispersión colosal de la propiedad tal como en un contexto más amplio hoy explican autores como Anthony de Jasay cuando critican a Thomas Piketty.

    En este muy apretado resumen periodístico, cabe mencionar que la visión errada de Marx respecto a la teoría del valor-trabajo dio lugar a la noción de la plusvalía. Aquella concepción sostenía que el trabajo genera valor sin percatarse que las cosas se las produce (se las trabaja) porque se les asigna valor y no tienen valor por el mero hecho de acumular esfuerzos (por más que se haya querido disimular el fiasco con aquella expresión hueca del “trabajo socialmente necesario”).

    En el primer libro que Marx y Engels escribieron juntos publicado en 1845, La sagrada familia. Crítica de la crítica crítica (esto no fue una errata, es el título) aluden a estudios realizados por Bruno Bauer y sus hermanos Edgar y Egbert. La obra contiene muchas aristas pero la que ahora subrayo es el materialismo de Marx (determinismo físico según la terminología popperiana) ya puesto en evidencia en su tesis doctoral sobre Demócrito.

    Lenin -el más sagaz de sus discípulos- nunca creyó que el llamado proletariado podía dirigir y mucho menos gobernar una revolución (ni en ninguna circunstancia). Por eso escribió lo que aparece en el quinto tomo de sus obras completas en el sentido que “no es el proletariado sino la intelligentsia burguesa: el socialismo contemporáneo ha nacido en las cabezas de miembros individuales de esta clase”. Por esto también es que Paul Johnson en su Historia del mundo moderno destaca que “Lenin nunca visitó una fábrica ni pisó una granja”.

    Curiosa es en verdad la noción de los marxistas sobre la división del trabajo: Marx y Engels consignan en La ideología alemana que “en una sociedad comunista, en la que nadie tenga una esfera exclusiva de actividad sino que cada uno pueda formarse en cualquier sector que desee, la sociedad regula la producción general y por tanto se hace posible hacer hoy una cosa y mañana otra, cazar por la mañana, pescar por la tarde, criar ganado al atardecer, criticar después de cenar, como apetezca, sin convertirme nunca en cazador, pescador, pastor o crítico”.

    A pesar de esta visión peculiar, la violencia está indisolublemente atada al marxismo. Por esto es que en el antedicho Manifiesto comunista declara que “no pueden alcanzar los objetivos más que destruyendo por la violencia el antiguo orden social”. Por esto es que Marx en Las luchas de clases en Francia en 1850 y al año siguiente en 18 de Brumario condena enfáticamente las propuestas de establecer socialismos voluntarios como islotes en el contexto de una sociedad abierta. Por eso es que Engles también condena a los que consideran a la violencia sistemática como algo inconveniente, tal como ocurrió, por ejemplo, en el caso de Eugen Dühring por lo que Engels escribió El Anti Dühring en donde subraya el “alto vuelo moral y espiritual” de la violencia.

    El antisemitismo o judeofobia se base en nociones falsas sobre la idea de “raza”. Spencer Wells, el biólogo molecular de Stanford y Oxford, ha escrito en The Journal of Man. A Genetic Odyssey que “el término raza no tiene ningún significado”. En verdad constituye un estereotipo. Tal como explica Wells en su libro más reciente, todos provenimos de África y los rasgos físicos se fueron formando a través de las generaciones son según las características geográficas y climatológicas en las que las personas han residido. Por eso, como he dicho en otra ocasión, no tiene sentido aludir a los negros norteamericanos como “afroamericanos”, puesto que eso no los distingue del resto de los mortales estadounidenses, para el caso el que éstas líneas escribe es afroargentino.

    La torpeza de referirse a la “comunidad de sangre” pasa por alto el hecho que los mismos cuatro grupos sanguíneos que existen en todos los seres humanos están distribuidos en todas las personas del planeta con los rasgos físicos más variados. Todos somos mestizos en el sentido que provenimos de las combinaciones más variadas y todos provenimos de las situaciones más primitivas y miserables (cuando no del mono).

    Thomas Sowell apunta que en los campos de exterminio nazis se rapaba y tatuaba a las víctimas para poder diferenciarlas de sus victimarios. Esto a pesar de todos los galimatías clasificatorios de Hitler y sus sicarios, quienes finalmente adoptaron el criterio marxista. Solo que el nazismo en lugar de seguir el polilogismo clasista fue el racista pero con la misma insensatez en cuanto a que nunca pudieron mostrar cuáles eran las diferencias entre la lógica de un “ario” respecto de las de un “semita”. Darwin y Dobzhansky -el padre de la genética moderna- sostienen que aparecen tantas clasificaciones de ese concepto ambiguo y contradictorio de “raza” como clasificadores hay. Por otra parte, en el caso de la judeofobia, a pesar de las incoherencias de la idea de raza se confunde esta misma noción con la religión puesto que de eso y no de otra cosa se trata. El sacerdote católico Edward Flannery exhibe en su obra publicada en dos tomos titulada Veintitrés siglos de antisemitismo los tremendos suplicios que altos representantes de la Iglesia Católica le han inferido a los judíos, entre otras muchas crueldades, como subraya el Padre Flannery, les prohibían trabajar en actividades corrientes con lo que los limitaban a ocuparse del préstamo en dinero, pero mientras los catalogaban de “usureros” utilizaban su dinero para construir catedrales. Debemos celebrar entusiastamente el espíritu ecuménico y los pedidos de perdón de Juan Pablo II en nombre de la Iglesia, entre los que figura, en primer término, el dirigido a los judíos por el maltrato físico y moral recibido durante largo tiempo.

    Paul Johnson en su Historia de los judíos señala que “Ciertamente, en Europa los judíos representaron un papel importante en la era del oscurantismo […] En muchos aspectos, los judíos fueron el único nexo real entre las ciudades de la antigüedad romana y las nacientes comunas urbanas de principios de la Edad Media”.

    Todos los logros de muchos judíos en las más diversas esferas han producido y siguen produciendo envidia y rencor entre sujetos acomplejados y taimados. Tal vez las primeras manifestaciones de antisemitismo o, mejor judeofobia, en las filas del cristianismo fueron los patéticos sermones de San Juan Crisóstomo en el siglo I publicados con el título de Adversus Judaeos donde dice que los judíos “son bestias salvajes” que son “el domicilio del demonio” y que “las sinagogas son depósitos del mal” para quienes “no hay indulgencia ni perdón” y luego el Concilio de Elvira en 306 prohibió a cristianos casarse con judíos y otras barrabasadas.

    A través del tiempo, también debe subrayarse el apoyo explícito de autoridades de la Iglesia a legislaciones que restringían los derechos de los judíos incluyendo el derecho de propiedad y en muchos casos bautismos forzados, confiscaciones, impuestos especiales, vestimentas que estigmatizaban y en los lugares permitidos a judíos a veces se colocaba una marca denigrante en la puerta. El Papa Eugenio III estableció que los judíos estaban obligados a perdonar las deudas a cristianos. Inocencio III autorizó las conversiones forzosas y el Concilio de Basilea permitió la discriminación en ghettos y otros horrores que con el tiempo se fueron consolidando y agudizando hasta los antedichos pedidos de perdones de Juan Pablo II que marcaron un punto de clara reversión y severa condena del antisemitismo y promulgaron un sincero y muy valioso y afectuoso ecumenismo en relación a las tres religiones monoteístas y el respeto a todas. De más está decir que aquella actitud denigrante no alcanza a toda la cristiandad, muy lejos de ello siempre hubieron personas sensatas y civilizadas que se indignaron e indignan con el inaceptable trato a los judíos, tanto sacerdotes como laicos.

    En todo caso además de los Mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos la tradición judía es un canto a la libertad y a los derechos de las personas, además de las severas advertencias sobre el monopolio de la fuerza que denominamos gobierno (en aquella época rey) especialmente en Samuel II: 8. En otros términos, el marxismo y toda otra forma de totalitarismo está en las antípodas con la tradición judaica, lo contrario puede revertirse si se sigue a Isaías 1:9 en cuanto a las imprescindibles faenas educativas para recomponer valores, siempre a cargo de un grupo minúsculo (en la versión inglesa equivalente a la lindísima expresión de remnant). Vinculado a esta idea de libertad en conexión con el pueblo judío es que la cortina musical de lo que fueron el programa televisivo que conducía en Buenos Aires y el programa radial en Colonia -respectivamente denominados Contracorriente y Pensando en voz alta- era “Va Pensiero” de Nabucco, producción del grandioso Verdi.

  • Thanksgiving

    Durante unos 100 años, mientras el Canal de Panamá estuvo bajo administración americana, este país convivió con dos culturas que incorporaron cada una de la otra costumbres, tradiciones, lenguajes que le dieron al Itsmo un sello propio aperturista y cosmopolita. Era lógico que una fiesta como Thanksgiving se asimilara como propia y por ello, hoy, cuando muchas familias americanas, panameñas y las extranjeras que acompañan en el sentimiento de gratitud y esperanza que se brinda en estas fiestas, se reúnan a cenar, pavo mediante, se emitirán sentimientos de bondad, agradecimiento y generosidad hacia el prójimo.

    Lo interesante del caso, es que el origen más o menos consensuado de la celebración secular es que al principio la colonia de Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de los 102 colonos y los nativos de la tribu Wampanoag ayudaron a los peregrinos dándoles semillas y enseñándoles a pescar, los ayudaron a sobrellevar el durísimo invierno que azotaba a estos recientes inmigrantes.

    Con lo aprendido, los colonos tuvieron excelentes cosechas y agradecidos compartieron sus alimentos con una gran celebración y agradecidos con los nativos. ¿Qué enseñanzas sobre la generosidad y la libertad nos deja ello?

    Cuando existen acuerdos libres y voluntarios, la enorme generosidad de las personas aparece, es la solidaridad real, la ejercida del propio bolsillo, sin quitarle a unos para darle a otros como hace la intervención del gobierno bajo el nombre de impuesto ; es ejercer en libertad los nobles sentimientos de caridad y responsabilidad por parte de quien da y quien recibe; también nos dice mucho acerca de la inmigración, vista en aquellos momentos como oportunidad de ejercer la libertad de transitar, permanecer, trabajar y comerciar sin otra limitante que no hacer a los demás lo que no querrían para uno mismo. Esas son las posiciones éticas que se renuevan año tras año sobre las cenas de Thanksgiving y sobre las que los invitamos a reflexionar : vida, libertad, propiedad y respeto irrestricto a los sueños y proyectos de los otros o perseguir su propia felicidad. Hermoso Día de Acción de Gracias.

  • Historia contrafactual: un testimonio personal

    El máximo exponente de la historia contrafactual es sin duda Naill Ferguson, el célebre profesor en la Universidad de Oxford. Son múltiples sus obras pero tal vez la más difundida es una que compila varios trabajos de colegas. Se refieren respectivamente a indagar acerca de qué hubiera ocurrido si la Revolución Norteamericana no hubiera tenido lugar, qué hubiera sucedido si Gran Bretaña si hubiera mantenido al margen en agosto de 1914, qué hubiera pasado si en España no hubiera habido levantamiento militar en julio de 1936, qué si Alemania hubiera invadido Gran Bretaña en 1940, qué si Alemania nazi hubiera derrotado a la Unión Soviética, qué en Argentina si hubiera fracasado el 17 de octubre, qué si se hubiera evitado la Guerra Fría, qué si John F. Kennedy hubiera sobrevivido y qué si el comunismo no se hubiera derrumbado.

    Para algunos no inmersos en el mundo académico esto puede ser todo un ejercicio inútil pues finalmente no sucedió lo que se conjetura pero para intelectuales el valor de la gimnasia contrafactual es inmenso. Si comprendemos como explica Karl Popper que no hay tal cosa como leyes inexorables de la historia puesto que todo depende de lo que los humanos seamos capaces de hacer y si no hay tal cosa como materialismo filosófico como remata John Eccles y por ende la condición humana es inseparable del libre albedrío resulta muy correcto lo escrito por Paul Johnson en cuanto a que “Una de las lecciones de la historia que uno tiene que aprender, a pesar de ser muy desagradable, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse inamovible: siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de cada esquina”.

    Si descartamos este historicismo trasnochado debemos percatarnos que la historia no es un proceso lineal e irreversible, se trata de muchas posibilidades de internarnos en muy diversas avenidas por lo que es de gran provecho explorar distintas posibilidades de lo que pueda haber sucedido en el pasado al efecto de tomar los diferentes derroteros como lecciones para el futuro. Es de gran interés adentrarse en lo que podría haber tenido lugar de habernos encaminado por otros andariveles. Y no se trata simplemente de arriesgar otros caminos, se trata de fundamentarlos en posibilidades reales. No es una coartada de magia y aventuras imposibles sino de concretas posibilidades que deben fundamentarse debidamente.

    Es trabajar duramente en el subjuntivo condicional. El modo subjuntivo consiste en la unión de dos verbos con sentido, es el haber sido y el condicional sobre el que nos referimos en esta nota es el habría sido. Es lo que hubiera sucedido si se hubieran elegido otros caminos del todo plausibles. No es un pasatiempo sino un esfuerzo de comprensión muy agudo y provechoso que nos permite estar atentos a los sucesos que vienen.

    En esta oportunidad me detengo a considerar un asunto de una inmensa pequeñez y de nulo valor histórico para los estudiosos pero de gran utilidad para mí al efecto de examinarme e intentar mejorar y valorar los distintos recorridos al tiempo de estar prevenido de acontecimientos que pueden tomar por sorpresa si uno está confiado.

    Tal vez convenga excusarse frente al lector de hacer una especie de examen de conciencia pública personal pero puede eventualmente servir a otros. En primer lugar es del caso subrayar que a primera vista no tiene mérito alguno el proceder de acuerdo a lo que a uno le atrae ya que todos actuamos por nuestro interés personal. Sin embargo el mérito consiste en disuadirse de inclinaciones que no conducen a buen puerto y alentarse en los pasos hacia buenos desafíos.

    En segundo lugar, no hay tal cosa como la suerte (incluso el arrojar los dados es el resultado de la fricción con el paño, el envión inicial etc), no es casualidad sino causalidad, el asunto es medir y sopesar bien las consecuencias de los propios actos y agradecer causas que se engendran fuera de nuestro control pero que nos benefician.

    En tercer término, resulta de gran valor tomar al pie de la letra lo dicho por Viktor Frankl en cuanto a que “nunca dejes que lo que es alcance a lo que deber ser”, en otros términos siempre tener proyectos en carpeta y cuando se ejecuta uno debe anteponerse otro de inmediato. Es parte medular de la vida.

    Cuarto, no tomarse demasiado en serio y tener presente lo dicho por Kim Bassinger: “Si lo quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.” Y quinto es de gran utilidad intentar autodefinirse como persona, esto no apunta a contar lo que se hace, no contar el currículum sino nuevamente subrayamos el decir quién uno es, cuál es la característica central del propio sujeto (en este sentido adopto, copio e incorporo lo expresado por Inés Bretón: “Soy una persona esponja, intento absorber todo lo que puedo y dar todo de lo que soy capaz”).

    Ahora vamos muy sumariamente a mi historia contrafactual en un rubro medular. Completé dos doctorados pero nunca escuché desde la cátedra análisis con alguna seriedad y objetividad respecto a la tradición de pensamiento liberal. Todo era en dirección a señalar las supuestas ventajas del keynesianismo, el capitalismo, el marxismo, el social-cristianismo y el estatismo en general.

    Si no hubiera sido por la paciencia y perseverancia de mi padre que me mostró una y otra vez “otros lados de la biblioteca” hubiera abrazado aquellas recetas. Mi contrafáctico está basado en lo que he visto le ha sucedido a buena parte de mis condiscípulos: la mayoría quedó estancada en aquellas versiones y una minoría debió batirse con la realidad y a puro rigor de fracasos y tropiezos varios pudo sobrevivir y resistirse al avance asfixiante de los aparatos estatales basados en relatos inauditos.

    Todavía me detengo a preguntarle y repreguntarle en una faena detectivesca a algunos de mis buenos amigos ex marxistas y hoy liberales cuales eran sus lecturas favoritas en su primera época y en que radicaron los motivos por los cuales fueron realizando la mudanza intelectual. Me resulta una tarea muy instructiva.

    Podría decirse que me resulta difícil imaginarme como un socialista “militante” (esa palabreja que remite a verticalidad militar) pero con un análisis desapasionado no lo es si retomo lo recibido en las aulas universitarias. Este ejercicio sirve para andarse con pies de plomo, fortalecer argumentos y estarse muy atento a nuevos paradigmas que deben estudiarse con sumo cuidado.

    Como lo he apuntado en otras oportunidades, mi padre fue un autodidacta en cuanto a la recepción del ideario liberal. En 1942 organizó un seminario minúsculo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA para estudiar el libro recién publicado en español por el Fondo de Cultura Económica titulado Prosperidad y depresión del entonces profesor en la Universidad de Harvard, Gottfried Haberler. En esa obra descubrió la Escuela Austríaca, primero a través de la teoría del ciclo y luego abarcando otros aspectos clave de esa tradición. Viajó a Estados Unidos donde conoció a Ludwig von Mises en ese momento en la Universidad de New York y a Friedrich Hayek en ese entonces en la Universidad de Chicago. Luego de una estancia posterior de toda nuestra familia durante poco más de dos años en Estados Unidos, a su regreso a Buenos Aires fundó el Centro de Estudios sobre la Libertad en 1957 donde tradujo y publicó libros sobre distintos aspectos de la sociedad abierta, organizó seminarios, invitó a profesores de distintas partes del mundo y becó a jóvenes al exterior para realizar maestrías y doctorados. En su carácter de presidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y miembro de la Ciencias Económicas siempre alentó publicaciones de ensayos que apuntan a los mercados libres.

    Como queda dicho de no haber sido por mi progenitor estaría deambulando por los pasillos del poder alentando nuevos manotazos a las autonomías del prójimo, siempre con recursos detraídos del fruto del trabajo ajeno. Esta condición tan beneficiosa la debo cultivar y asimismo redoblar esfuerzos para mejorar conocimientos y pulir argumentos frente a personas que de buena fe adoptan medidas contraproducentes por no haber tenido la oportunidad de analizar otras campanas.

    No puedo finalizar este comentario en torno a mi propio recorrido contrafactual sin antes agradecer vivamente una vez más a mi mujer de 57 años de casados que con su comprensión, buen criterio e inmensa bondad me acompañó en esta tan jugosa aventura de lo que va de la vida. La historia podría haber sido otra pero la enorme felicidad de la que gozo ni remotamente hubiera tenido lugar. Esta es la cara del contrafáctico.

  • La tulivieja y el cambio climático

    Tanto la tulivieja como el cambio climático atraen a quienes gustan de las fábulas o, digamos, la ficción. Hoy día no parece pasar un solo día sin que en algún medio los periodistas no estén generando su chin-chin con algún cuento climático. Pero, mientras los lectores y audiencias de TV se sientan embobados comiendo los cuentos de Tulivieja, nos vamos distrayendo de la realidad y de las cosas que sí importan; tal como la conservación de los suelos.

    Mi madre construyó una casa de suelo cemento en las faldas del cerro Gaital, en el Valle de Antón y por años no tuvimos ningún problema en cuanto a que el terreno loma arriba era escarpado; hasta que otra persona lo compró para hacer una casa y derribó todos los árboles y removió todas las grandes rocas de su terreno, creando una gran extensión de nada con grama. Un día se desmandó tremenda lluvia y los torrentes de agua que bajaron del Gaital llenaron toda nuestra casa de tierra. A la larga fue bueno, ya que nos llenó el terreno de una excelente y fértil tierra superficial. La moraleja es que no debemos promover la aceleración de la escorrentía de las lluvias ya que no sólo se lleva el suelo superficial, sino que el agua ya no percola al suelo y se produce un efecto de desertificación.

    En países asiáticos los agricultores aprendieron a cultivar arroz en laderas; para lo cual creaban hileras de montículos que desaceleraban la escorrentía permitiendo la percolación del agua. De hecho, hasta los indígenas panameños antes de la llegada de los españoles usaban este sistema, junto con zanjas con peces; es decir, conocían la acuicultura, uno de los secretos de la fertilidad o ciclo de la caca y la descomposición.

    En Panamá hemos desnudado ¾ de la selva del país creando desiertos llenos de caca de vacas cuyo mayor pasatiempo es emitir metano por sus tubos de escapes intestinales; peos metánicos. Lo que se nos escapa es que el eslabón entre las actividades humanas, el carbón y el clima es el agua; ya que el suelo desnudo retiene menos agua y produce desertificación y disminución de la fertilidad y, con todo ello, más CO2 en la atmósfera. Ni hablar que la escorrentía se lleva todos los fertilizantes, pesticidas y otros contaminantes a los ríos y al mar.

    A todo ello, los llamados progres, zurdos empedernidos, luego de la caída del Muro de Berlín, vieron en todo ello la oportunidad de oro para convertir el cambio climático en su dogma de fe; el cuento de la tulivieja, para reclutar a millones de incautos distraídos. Dicho en términos simples: los combustibles fósiles son esenciales, ya que nos permitirán efectuar la migración hacia otras fuentes de energía limpia y económica; poniendo énfasis en “económica”.

    Tristemente, tantos mal llamados “ambientalistas” distraen de los verdaderos mecanismos de mayordomía planetaria. El secreto del agro está en el suelo, ese que apodamos “tierra”; el material del cual vinimos y al cual regresamos al fin del camino.

  • AARON, vida y obra de la primera inteligencia artificial creativa

    Su nombre es AARON y pintaba bodegones, series de atletas y paisajes surrealistas, entre otras muchas cosas, cincuenta años antes de que DALL-E, BOTTO, Midjourney y toda una saga de inteligencias artificiales recién nacidas estén poniendo en jaque al universo de la pintura y la creatividad.

    El desarrollo de AARON se inició en 1973, en la década en la que la tecnología comenzaba a permear los lienzos, y funcionaba con 1,5 megabytes de código LISP (uno de los lenguajes de programación más antiguos todavía en uso). Nació de la mano de un artista británico llamado Harold Cohen, que exploró los algoritmos como pinceles. Las obras de AARON se expusieron en grandes galerías de arte.

    ¿Soy yo el artista?

    “¿Soy yo el artista o es AARON el artista?” Harold Cohen, creador del robot pintor AARON, dijo no saber responder a esa pregunta.

    Cohen fue un pintor pionero en el arte computacional, y estableció un puente entre el arte y la computación con la creación de AARON, uno de los sistemas inteligentes creativos más longevos.

    Cohen definió el primer marco computacional para la generación de arte, formalizando el proceso creativo y reduciéndolo a una serie de reglas y cierta aleatoriedad. Esta formalización cobró vida en un sistema experto que modelaba el hacer de un artista. Su nombre comienza por A porque Cohen estimaba que sería el primero de varios programas creativos. Sin embargo, dedicó su vida entera solo a AARON.

    La mano humana

    Cohen nació en Gran Bretaña en 1928, pero se marchó a EE UU donde se convirtió en artista y profesor en la Universidad de California. Comenzó a trabajar en AARON en la década de los años 70 en su intento de responder a la cuestión “¿cuál es la mínima condición para que una serie de marcas se consideren una imagen?”. Según Cohen, se requería que el espectador creyera que las marcas habían sido creadas en un acto humano o similar. Así surge la idea de crear a AARON, inteligencia computacional que exhibió capacidades cognitivas como las de los humanos para crear imágenes.

    A lo largo de su niñez, partiendo de representaciones sencillas del conocimiento de su creador, AARON sólo podía distinguir entre formas cerradas o abiertas, y realizar simples manipulaciones con las mismas.

    AARON aprendió a pintar como los niños

    Un punto de inflexión tiene lugar en 1980, cuando Cohen observa cómo los niños pintan sus primeros garabatos buscando una pista para mejorar a AARON. Algo tan sencillo como trabajar con formas que se conectan entre sí, con unas reglas que modelan las articulaciones, permite que AARON comience a dibujar sus primeros garabatos.

    En 1985 pinta unas figuras que evocan a la Estatua de La Libertad, y progresa con creaciones cada vez más complejas, como pinturas de atletas o pinturas que incluyen vegetaciones.

    AARON no era capaz de proporcionar una perspectiva tridimensional, aunque los objetos se superpusieran correctamente en el espacio. Por ello, a mediados de los años 80, Cohen incorpora en AARON representaciones sofisticadas codificadas por muchos más puntos.

    AARON comienza así a generar figuras más realistas, proyectando una representación del mundo tridimensional en un cuadro bidimensional.

    La obra:

    Harold Cohen Art Main Gallery.

    AARON aprende a pintar en color

    En 1992 AARON comienza a pintar con colores. La complejidad de modelar cómo trabajan los pintores con los colores había llevado a Cohen a posponer esta faceta.

    Como a Cohen no le gustaban mucho las imágenes electrónicas, ingeniaba grandes máquinas impresoras que AARON utilizaba para plasmar sus cuadros, usando pinceles y pinturas reales. Además de almacenar información sobre objetos y sus relaciones, almacenaba normas relativas al uso de pinceles, teoría de colores, composición, etc. Más aún, el robot aprendía de lo pintado previamente, y tenía como norma no repetir lo anteriormente creado, generando siempre obras únicas.

    Si bien es cierto que esto le dotaba de gran capacidad de creación, se veía limitado por el hecho de que se rigiera por un conocimiento establecido inviolable, por ejemplo, nunca pintaría personas con dos cabezas o una sola pierna.

    AARON fue creciendo hasta el fallecimiento de Cohen en 2016. Sus obras han sido expuestas en muchos museos y el propio AARON ha sido objeto del fascinante debate sobre si las máquinas pueden ser creativas.

    La discusión sobre la creatividad

    La creatividad implica que existe un pensamiento que produce un resultado novedoso y de valor. Este valor puede venir dado porque sea útil, interesante o simplemente bonito, como puede ser una obra de AARON. La novedad puede darse respecto al propio individuo o desde un punto de vista histórico. Los niños pueden ser creativos en sus dibujos (novedad respecto al individuo), sin necesidad de hacer obras de arte (novedad respecto a la historia).

    AARON es creativo en ambos sentidos, innovando en cada uno de sus cuadros que son admirados en museos y galerías de arte.

    Por otra parte, para que una obra sea creativa, el pensamiento que la produce no debe ser convencional. En este sentido, algunos argumentan que AARON al fin y al cabo sólo sigue las reglas introducidas por Cohen, pero éste responde “el programa se compone de las reglas pero, independientemente del origen de dichas reglas, el programa genera un material que yo nunca hubiera generado por mí mismo ni imaginado”.

    Retomando la pregunta planteada por Cohen sobre quién es el artista, sin duda Cohen es un artista y AARON es arte. ¿Pero es AARON también un artista? AARON es un reflejo pictórico del arte de Cohen pero crea de forma autónoma y, tal y como expone Cohen, “Si lo que hace AARON no es arte, ¿qué es exactamente, y en qué maneras, al margen de sus orígenes, se diferencia de «lo real”?“.The Conversation

    Elena Verdú Pérez, Profesora Titular de Universidad – Área de Ciencias de la Computación y Tecnología, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Un pequeño gran libro para nuestros días

    Se trata de una obra de Loris Zanatta que lleva el sugestivo título de El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez, Bergoglio.

    Atravesamos momentos cruciales en nuestros tiempos en los que cada vez con más fuerza necesitamos apuntalar los valores de la sociedad libre a efectos de contar con el indispensable respeto recíproco. Afortunadamente irrumpen instituciones y personas que con gran mérito se dedican a estudiar y difundir aquellos valores, lo cual no resulta suficiente en vista de lo que viene ocurriendo en distintos andariveles de la vida social en diferentes partes del llamado mundo libre.

    Entre las contribuciones de peso se ha publicado un librito –son 130 páginas– de un espesor didáctico y una argumentación de notable solidez. Se trata de una obra de Loris Zanatta que lleva el sugestivo título de El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez, Bergoglio. La similitud, convergencia y el consecuente parentesco de las ideas de fondo de estos cuatro personajes son llamativos. El autor les dedica pinceladas sumamente ilustrativas, lo cual me había adelantado de viva voz en nuestro encuentro durante su última visita a Buenos Aires, pero en esta nota periodística quiero centrar la atención en torno al actual papa, que Zanatta remite –como uno de sus posibles orígenes intelectuales– al padre Hernán Benítez.

    Este sacerdote fue el asesor de Eva Perón, la acompañó en su gira por Europa en 1947 y le consiguió la entrevista con Pío XII, pero más importante que eso es del caso destacar que asesoró al GOU y redactó varios de sus documentos que hicieron posible el golpe militar peronista de 1943. Asimismo, fue profesor en el Seminario de Villa Devoto, consultor de la Juventud Peronista y, sobre todo, al decir de Loris Zanatta, “empollaba el movimiento comunista-cristiano” y “en su escritorio emplazó la figura del Che Guevara”, lo cual hace de “Bergoglio el heredero de Hernán Benítez”, a lo que debe agregarse que el mentor de Francisco fue monseñor Enrique Angelelli, quien celebraba misa bajo la insignia de los Montoneros.

    Cuando al actual pontífice le preguntaron en Roma, en el diario La Reppublica, qué diría a los que sostienen que es comunista, replicó: “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”. En este contexto es que el papa Francisco se ha pronunciado tantas veces contra el mercado libre y el capitalismo, relativizando la institución de la propiedad privada e insistiendo en el uso común de los bienes, lo cual inexorablemente conduce a lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie, por lo que el uso de los siempre escasos recursos opera a contracorriente de las necesidades de la gente. Este cuadro de situación siempre constituye un ataque a la inversión y por ende conduce al empobrecimiento de todos, pero muy especialmente al de los más vulnerables.

    Hacer la apología de la pobreza material conduciría a la negación de la caridad, puesto que mejora la situación económica de los receptores y, por otra parte, si los pobres estuvieran salvados la Iglesia debería dedicarse solamente a los ricos. Es que en la tradición del cristianismo aparecen dos vertientes contrapuestas: la de Santiago el Mayor, que sugería poner todos los bienes en común, y la que prevaleció, a saber, la de Pablo de Tarso, que combatió y refutó esa línea de pensamiento. Con este pontificado se retrotrae a lo que San Pablo mostraba como la ruina de la propia Iglesia y en general de la comunidad; claro que muchos de los partidarios de repartir lo ajeno no aluden a las riquezas del Vaticano y mucho menos al potente banco de ese lugar. Como bien apunta Zanatta, “los populismos jesuitas no son la religión católica, la Iglesia Católica, la Compañía de Jesús”, lo cual no quita que tantos sacerdotes se hayan recostado en socialismos que derivan en la llamada teología de la liberación, que, como señala uno de sus mayores artífices –el padre Gustavo Gutiérrez–, está consustanciada con el marxismo… con quien el Papa concelebró en San Pedro no bien asumió.

    Sin duda, a pesar del ruinoso experimento jesuita con el comunismo en Paraguay y de las trifulcas que hicieron que el papa Clemente XIV suspendiera la orden (restablecida por Pío VII), y de que Juan Pablo II mantuvo una seria y célebre disputa con el principal de los jesuitas, los hay extraordinarios, como el padre James Sadowsky, que además de sus grandes méritos religiosos fue un eficaz difusor del liberalismo como cimiento moral de la cooperación social civilizada, y desde la cátedra combatió con fuerza todas las andanadas estatistas, en concordancia, por ejemplo, con el sacerdote polaco doctor Michal Poradowski, quien advirtió reiteradamente en sus libros sobre la penetración comunista en la Iglesia Católica.

    Debe comprenderse que el espíritu liberal tan denostado por el tercermundismo y sus socios se traduce en la consideración por la dignidad del ser humano que garantiza sus derechos, que son anteriores y superiores a la constitución del aparato de la fuerza que conocemos como gobierno.

    El liberalismo estima que cada uno debe poder encaminarse en lo que considere conveniente siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros, mientras que en lo personal añado que la religión infunde alimento espiritual para mejorar como seres humanos. Son dos planos distintos pero en ese sentido complementarios, para los que mantenemos la religiosidad como el punto de partida del universo, puesto que si no aceptamos la primera causa no existiríamos, ya que la regresión al infinito haría que nunca haya comenzado el inicio de nuestras vidas y todo lo que nos rodea. Por eso es que cuando le preguntaron a Carl Jung si creía en Dios respondió: “No creo en Dios, sé que Dios existe”. Desde luego, esto no es incompatible con lo anunciado originalmente por el sacerdote belga físico y matemático Georges Lamaitre sobre el Big Bang como la explosión que produjo lo contingente mas no lo necesario, que es el primer motor. Este es el motivo por el cual Einstein consignó: “Mi idea de Dios se forma de la profunda emoción que proviene de la convicción respecto de la presencia del poder de una razón superior.”

    Pero volviendo a Loris Zanatta, son de gran peso sus aseveraciones sobre el activismo de caudillos y sacerdotes que alaban al nacionalismo y en general al colectivismo, que niega el valor del individuo en una marcha suicida al agrandamiento de los aparatos estatales que “concentran poder y centralizan decisiones”. No en vano Bergoglio muestra reiterados gestos de simpatía hacia dictadores. Lo dicho se sucede vía entrometimientos inaceptables de gobiernos en las vidas y haciendas de la gente, con gastos astronómicos, endeudamientos colosales, impuestos asfixiantes, manipulaciones monetarias que estafan a la población y regulaciones que no dan respiro a la creatividad y al emprendimiento. En esta línea argumental es pertinente mostrar una y otra vez que en una sociedad libre, el empresario, para mejorar su patrimonio, debe ofrecer bienes y servicios que les resulten atractivos a las demandas, de lo contrario incurren en quebrantos.

    Resume Zanatta su magnífica tesis al rechazar las denominadas “leyes de la historia” –desechadas por pensadores de la talla de Karl Popper– al escribir que los populismos “eliminan los peldaños de la movilidad social”, “enjaulando al individuo en el pueblo” o sea “una sofocante caja identitaria donde sacrifica el espíritu de iniciativa, la originalidad y el talento a la solidaridad de la tribu”.

  • Muro de Berlín, símbolo del fracaso comunista y la voz de Nino Bravo.

    Es curioso como en ocasiones pasamos toda una vida oyendo una canción, pero sin escucharla. O si la escuchamos, no tenemos contexto para interpretarla. Esto posiblemente les suceda o les haya sucedido con “Libre”, por Nino Bravo. Para quienes quieran refrescar la historia o no conocen la que se esconde tras ella, se la compartimos en un día tan importante para la libertad: hoy, 9 de noviembre, en 1989, caía el Muro de Berlín, o muro de la verguenza, símbolo del fracaso del comunismo como sistema.

    Aunque en la letra no aparece el nombre, la canción habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín, Peter Fechter, un joven obrero de la construcción de 18 años, que intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik, el día 17 de agosto de 1962, aproximadamente un año después de la construcción del muro. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la «frontera» alejarse, saltarían por una ventana hacia el llamado «corredor de la muerte», lo atravesarían corriendo y saltarían por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.

    Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación les dispararon. Helmut tuvo suerte y logró pasar; Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la «tierra de nadie», durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.

    Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que lo ayudasen.

    Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.

    Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la «tierra de nadie», tampoco lo ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo aleccionador para cualquier otro que pensase huir.

    Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente «¡asesinos, asesinos!». En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar. Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que en pleno auge de la Guerra Fría, pocos harían nada para ayudarlos en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

    Entre 1961 y 1988, más de 100.000 ciudadanos de la RDA intentaron huir a través de la frontera interalemana o el Muro de Berlín. Más de 600 personas fueron abatidas a tiros por soldados fronterizos de la RDA o murieron de otra forma al intentar huir. Algunos de ellos murieron ahogados, sufrieron accidentes mortales o se suicidaron al ser descubiertos.

    Entre 1961 y 1989, tan sólo en el Muro de Berlín perdieron la vida unas 140 personas o murieron en relación directa con el régimen fronterizo de la RDA: 100 fugitivos que intentaron superar las instalaciones fronterizas fueron abatidos a tiros, se suicidaron o murieron de otra forma; 30 personas tanto del Este como del Oeste fueron tiroteadas o murieron de otra forma a pesar de que no tenían intención de huir; 8 soldados fronterizos de la RDA en servicio fueron abatidos por desertores, camaradas, fugitivos o un policía de Berlín Este. Además, murieron unos 251 viajantes procedentes del Este y del Oeste al llevarse a cabo los controles en los pasos fronterizos de Berlín. Incontables son las personas que murieron de tristeza y desesperación por los efectos que tuvo para su vida la construcción del Muro.

    Hoy día un monumento recuerda la muerte de Peter Fechter, el triste protagonista de la canción de Nino Bravo.

    El 9 de noviembre de 1989 se permitió el paso hacia Alemania Occidental, y las primeras brechas en el muro aparecieron hasta su derrumbe casi total. Los restos del muro que quedan en pie, son un fuerte recordatorio de que la llama de la libertad es mucho más poderosa que cualquier idea que quiera cercenarla. Ya lo dijo un periodista en los años 60 y lo recogió Jean-François Revel. «El fracaso del comunismo no se evidencia cuando cae el muro sino cuando lo tienes que levantar. Verte obligado a impedir el tránsito libre de tus ciudadanos es un gran fracaso».

    Letra: y por si no conocía las historia, ahora te hará mucho sentido.

    Compuesta en 1972 por José Luis Armenteros y Pablo Herrero, adaptada a las características de la voz de Nino Bravo.

    Tiene casi veinte años y ya estáCansado de soñarPero tras la frontera está su hogarSu mundo y su ciudad
    Piensa que la alambrada solo esUn trozo de metalAlgo que nunca puede detenerSus ansias de volar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    Con su amor por bandera se marchóCantando una canciónMarchaba tan feliz que no escuchóLa voz que le llamóY tendido en el suelo se quedóSonriendo y sin hablarSobre su pecho flores carmesíBrotaban sin cesar
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad
    LibreComo el sol cuando amaneceYo soy libre como el marLibreComo el ave que escapó de su prisiónY puede, al fin, volar
    LibreComo el viento que recogeMi lamento y mi pesarCamino sin cesarDetrás de la verdadY sabré lo que es al fin, la libertad

    http://www.youtube.com/watch?v=x_QaKmERzEE

     

  • Qué hacemos los padres con Halloween?

    La mayoría de las preguntas que nos hacen acerca de Halloween apuntan más o menos a la misma idea: «¿Deberían los padres permitir que sus hijos participen en actividades de Halloween o no?» Es una pregunta legítima que refleja las amplias y variadas creencias de aquellos que formamos parte de la comunidad de fe cristiana. En un extremo del espectro están aquellos que se oponen firmemente a Halloween, mientras que los del otro extremo no plantean objeciones de ningún tipo. Pero es oportuno observar que quizás muchos cristianos probablemente vivan en algún punto intermedio en este tema.

    En las distintas iglesias de diferentes países, las prácticas también reflejan estilos y métodos en conflicto. Algunos simplemente cambian el nombre de sus festividades reemplazando la palabra «Halloween» con «Cosecha». Otras iglesias usan Halloween como un medio para llegar a la comunidad al abrir sus puertas y proporcionar un lugar seguro para que los niños tomen dulces, mientras que otros simplemente aprovechan la oportunidad de adaptar el tema Halloween para realizar esfuerzos evangelísticos. A la luz de todos estos estilos y métodos diferentes, ¿qué debe hacer un padre cristiano?

    No hay duda de que los orígenes de Halloween se remontan a creencias y rituales paganos. Los grupos satánicos también han atribuido significado a Halloween, celebrándolo como una fiesta especial. Una búsqueda rápida en Google sobre los orígenes y los significados de Halloween proporcionará mucha información de fondo. Una cosa parece clara: los cristianos no deben participar en el «lado oscuro» de Halloween, de ninguna manera aprobar lo satánico o centrarse en el paganismo, el mal, la muerte, etc.

    Sin embargo, la realidad de la participación de Halloween para la mayoría de las personas, religiosas y sobre todo no religiosas, es la de ejercer un poco de fantasía, vestirse con disfraces y divertirse con el típico «dulce o truco » en el vecindario. Para muchos, de esto se trata Halloween, sin ninguna conexión con prácticas ocultas o paganas. Para estas personas, es difícil decir que hay algo malo en lo que hacen. Decir que cualquiera que participe en Halloween es pagano o satanista sería tan exagerado como decir que cualquiera que dé regalos en Navidad es un seguidor de Cristo.

    Conocemos la fuente y el patrimonio de la Navidad. También sabemos que para muchas personas, la Navidad es una fiesta no muy religiosa. La gente le da a Navidad su propio significado, independientemente de sus orígenes. Nunca afirmaríamos que todos los que celebran la Navidad son seguidores de Cristo o que honran a Dios. Halloween, creo yo, es similar. La gente le da a Halloween su propio significado, independientemente de sus orígenes. En consecuencia, cuando las personas eligen participar en Halloween, no es necesario deducir que por lo tanto estén aliados con el enemigo, o que promuevan o alienten prácticas y creencias ocultas y paganas.

    Fijar reglas estrictas rápidamente y sin pensar demasiado con respecto a lo que los cristianos deben o no deben hacer sobre Halloween puede sonar fácil, pero en cambio, Dios nos ha dado el gran regalo de la libertad en nuestras elecciones. El apóstol Pablo brindó un gran consejo sobre la respuesta humana normal hacia la tendencia de fijar categorías rígidas cuando escribió: «Has muerto con Cristo y él te ha liberado de los poderes malignos del mundo». Entonces, ¿por qué sigues las reglas del mundo, tales como «No manipules, no comas, no toques»? Dichas reglas son meras enseñanzas humanas sobre las cosas que desaparecen tan pronto como las usamos. Estas reglas pueden parecer sabias porque requieren una fuerte devoción, humildad y severa disciplina corporal. Pero no tienen ningún efecto cuando se trata de conquistar los malos pensamientos y deseos de una persona. ”–Colosenses 2: 20-23 (NTV)

    Así que finamente, cualquiera que sea la convicción que tengas sobre la participación de tu familia en Halloween, ¡vívela para la gloria de Dios! En estos asuntos, sigue tus propias convicciones, y haz un esfuerzo en comprender que los cristianos pueden diferir en sus creencias y miradas sobre este tema. Y si te topas con esos compañeros creyentes que tienen una postura sobre Halloween distinta a la tuya, dales libertad para vivir sus propias convicciones. El apóstol Pablo lo dijo de esta manera: «¿Quién eres tú para condenar a los siervos de Dios? Son responsables ante el Señor, así que déjelos decir si están en lo correcto o no. El poder del Señor los ayudará a hacer lo que deberían. ”–Romanos 14: 4 (NTV)

    Jim Liebelt

    Escritor con más de 35 años de experiencia especializada en pastoral juvenil y familiar. Publicado originalmente en e625.com

    Puede leer el original aquí.