Categoría: Cultura y Sociedad

  • Para ser optimistas

    Las noticias son generalmente malas, en realidad afortunadamente puesto que el día que nos transmiten como una noticia que un avión llegó a destino estamos en el horno. Lo que se transmite es lo irregular, lo bochornoso, lo alarmante, no es noticia que se diga que no hubo choques de planetas pues eso querría decir que lo normal es el choque y así sucesivamente con los demás asuntos. Es una suerte que se destaque y se comente como anómalo la catástrofe, la peste, la muerte masiva y equivalentes de lo contrario como queda dicho significaría que lo común y corriente es la desgracia.

    Sin embargo es cierto que lo que debiera ser una excepción en algunos lugares es moneda corriente, lo cual es evidentemente una desgracia que en la mayor parte de los casos es consecuencia del desacierto de aparatos estatales que imponen absurdos permanentes que no dan tregua a las personas.

    Ahora bien, es pertinente centrar la atención en el bien que hacen tantas personas abnegadas con el prójimo, tanta solidaridad en momentos difíciles, tanto emprendedor que ejecuta nuevos proyectos que benefician a la humanidad y tantos buenos propósitos. A veces por centrar la atención en las noticias del día en el sentido apuntado las buenas nuevas quedan eclipsadas, es como si un ruido que ensordece opacara la buena música.

    Antes de abordar un controvertido tema de nuestro tiempo, ilustro lo dicho con un libro titulado Grandes avances de la humanidad. El futuro es mejor de lo que pensamos, escrito por el profesor de la Universidad de Estocolmo, Johan Norberg. En la introducción que titula “Estamos mejor que nunca” escribe que en Suecia “luego de medio siglo de ampliar libertades humanas, aumentan los ingresos, se reduce la pobreza y mejora la asistencia médica.” Apunta “la forma en que la gente realmente vivía antes de la Revolución industrial, sin medicamentos ni antibióticos, agua potable, suficiente alimento, electricidad o sistemas sanitarios.” Si miramos con la suficiente perspectiva vemos que “la esperanza de vida al nacer aumentó más del doble […] el liberalismo clásico comenzó a emancipar a la gente de las cadenas de los legados, el autoritarismo y la servidumbre.”

    Por supuesto que el autor declara enfáticamente que “sería un error terrible dar por sentado tal progreso […] los pilares de nuestro desarrollo: las libertades individuales, la economía abierta y el progreso tecnológico […] los populistas, tanto de izquierda como de derecha tienen un resentimiento generalizado contra la globalización y la economía moderna […] ya sea mediante la nacionalización de la economía, el bloqueo de las importaciones extranjeras o la expulsión de inmigrantes.”

    Otros capítulos se refieren a la alimentación, la higiene, la violencia, la alfabetización y el medio ambiente todos mostrando progresos sustanciales pero en nuestro caso me refiero a éste último ítem sobre lo que he escrito antes pero vuelvo sobre el asunto pues es un tema de debate constante en diversos medios. Pero antes es menester subrayar también los progresos en las recreaciones, en los teatros, en la música, en la vestimenta, en las construcciones, calefacciones, refrigeraciones, los transportes, las comunicaciones y servicios varios que permiten una mejor vida que sin duda depende de lo que cada uno sea capaz de hacer en cuanto a velar por las libertades para no ser sofocados por el Leviatán. Todos los progresos debido a los pequeños espacios que deja el estatismo que permiten la potencia de la libertad, es a pesar de los gobiernos.

    Veamos lo del medioambiente entonces. De un tiempo a esta parte los socialismos se han agazapado al ambientalismo como una manera más eficaz de liquidar la propiedad privada: en lugar de decretar su abolición al estilo marxista, la tragedia de los comunes se patrocina con mayor efectividad cuando se recurre a los llamados “derechos difusos” y la “subjetividad plural” a través de lo cual se abre camino para que cualquiera pueda demandar el uso considerado inadecuado de lo que al momento pertenece a otro.

    Antes que nada, subrayamos que toda invasión a la propiedad debe ser castigada, ya se trate de un asalto o de la emisión de monóxido de carbono o del desparramo de ácidos, basura o cualquier otra acción que lesione derechos de terceros. Ahora la tecnología permite a través de remote sensoring y de tracers detectar los emisores, sean automotores, fábricas o fuentes equivalentes. De más está decir que no se trata de eliminar toda polución, de lo contrario habría que dejar de respirar debido a la contaminación de la exhalación.

    Vamos entonces a la ecología propiamente dicha. En primer lugar, el denominado calentamiento global. El fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman, el premio Nobel en física, Ivar Giaever y el ex presidente de Greenpeace de Canadá, Patrick Moore, sostienen que se trata de un fraude en el sentido de tergiversación de estadísticas puesto que, por una parte, el aumento en la temperatura en el planeta Tierra se ha elevado medio grado en el transcurso del último siglo y fue antes de que aparecieran los gases que fueron inyectados por los humanos en la atmósfera (principalmente dióxido de carbono). Por otra parte, explican que desde hace cincuenta años se ha producido un leve enfriamiento del planeta con cambios en los que el neto de masas de hielos engrosados y derretidos resultó a favor de lo primero. También apuntan que en la época de los dinosaurios, en la Tierra el nivel de dióxido de carbono era entre cinco y diez veces superior al actual lo cual contribuyó a la riqueza de la vegetación, épocas en las que la Tierra era a veces más calurosa y húmeda y otras de enfriamiento y sequedad, en simultáneo con las referidas altas dosis de dióxido de carbono.

    El efecto invernadero es controvertido. La opinión dominante es refutada por académicos y científicos de peso como Donald R. Leal, Fredrik Segerfeldt, Martin Wolf, Terry L. Anderson y Ronald Bailey. Según estas opiniones, en las últimas décadas hay zonas donde se ha engrosado la capa de ozono que envuelve el globo en la estratosfera. En otras se ha debilitado o perforado. En estos últimos casos, los rayos ultravioletas, al tocar la superficie marina, producen una mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, que dificultan la entrada de rayos solares. Esto conduce a un enfriamiento del planeta, que se verifica con adecuadas mediciones tanto desde la tierra como desde el mar, lo cual no quita circunstanciales y cambiantes temperaturas elevadas en zonas terrestres.

    Se sostiene también que el fitoplancton consume diez veces más dióxido de carbono que todo el liberado por los combustibles fósiles. Y que las emisiones de dióxido de sulfuro a través de aerosoles compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que produce el mencionado enfriamiento. El Executive Committee of the World Meteorological Organization de Ginebra concluye: “El estado de conocimiento actual no permite realizar predicciones confiables acerca de la futura concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”.

    En cualquier caso, como nos aconseja Thomas Sowell, siempre debe tenerse muy presente el balance neto de cada medida que se adopta. Por ejemplo, al conjeturar que los clorofluorcarbonos destruyen las moléculas de la capa de ozono a causa del uso de refrigeradoras y aparatos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras, hay que considerar las intoxicaciones que se producen debido a refrigeraciones y acondicionamientos deficientes de la alimentación, como también de los accidentes automovilísticos debido a la fabricación de automotores más livianos.

    A veces la arrogancia impide advertir que los cambios más radicales en el planeta tuvieron lugar antes de la Revolución Industrial, lo cual incluye las notables bajas en el mar (se podía cruzar a paso firme el estrecho de Bering y las especies y las temperaturas se modificaron grandemente).

    En segundo lugar, la preocupación por la extinción de especies animales. Muchas especies marítimas están en vías de extinción. Esto hoy no sucede con las vacas, aunque no siempre fue así: en la época de la colonia, en buena parte de América latina el ganado vacuno se estaba extinguiendo debido a que cualquiera que encontrara un animal podía matarlo, engullirlo en parte y dejar el resto en el campo. Lo mismo ocurría con los búfalos en Estados Unidos. Esto cambió cuando comenzó a utilizarse el descubrimiento tecnológico de la época: la marca, primero, y el alambrado, luego, clarificaron los derechos de propiedad. Lo mismo ocurrió con los elefantes en Zimbabwe, donde, a partir de asignar derechos de propiedad de la manada se dejó de ametrallarlos en busca de marfil.

    Tercero, respecto al temor por la desaparición del agua, el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe: “El agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas”. El planeta está compuesto por agua en sus dos terceras partes, aunque la mayoría es salada o está bloqueada por los hielos. Sin embargo, hay una precipitación anual sobre tierra firme de 113.000 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000. Eso deja un neto de 41.000, capaz de cubrir holgadamente las necesidades de toda la población mundial. Sin embargo, se producen millones de muertes por agua contaminada y escasez. Tal como ocurre en Camboya, Ruanda y Haití, eso se debe a la politización de la recolección, el procesamiento y la distribución del agua. En esos países, por ejemplo, la precipitación es varias veces superior a la de Australia, donde no tienen lugar esas políticas y en consecuencia no ocurren esas tragedias.

    En cuarto lugar, la lluvia ácida que tal como lo refiere Robert Balling, doctor en geografía y ex director de la Oficina de Climatología de Arizona, se traduce en precipitaciones que incluyen ácido nítrico y ácido sulfúrico provenientes de algunas industrias. Especialmente, de plantas eléctricas que generan emisiones de dióxido de sulfuro y óxido de nitrógeno, que afectan los vegetales e incorporan acidez en los ríos y lagos, con consecuencias negativas para las especies que allí se desarrollan.

    Por último, Julian Simon y Herman Kahn se detienen a considerar el tema de los recursos naturales referido a los conceptos de sustitución, reciclaje y la tecnología. Si el carbón de la época de la Revolución Industrial fue sustituido con creces por el petróleo y este eventualmente lo será por la energía nuclear, solar y eólica, la humanidad no solo no ha perdido nada sino que ha ganado mucho. Si el cobre es reciclado ad infinitum no hay pérdida de cobre y si el reciclado genera resultados más satisfactorios, la situación evidentemente mejora para el hombre (y si, además, en este caso, es en gran medida sustituido por la fibra óptica, las consecuencias benéficas resultan exponenciales). Si la tecnología progresa a pasos más agigantados que el consumo de un recurso que se estima no renovable y no duradero, el resultado es también mejor y si trabaja con recursos renovables y duraderos como la arena para fabricar chips de computadoras los efectos son más auspiciosas aún.

    Estos autores mantienen que hay dos métodos de calcular reservas de recursos naturales. Uno es el de los ingenieros y el otro es el de los economistas. El de los ingenieros se limita a extrapolar el precio y el ritmo de consumo en relación a las reservas físicas estimadas al momento. El método de los economistas, en cambio, consiste en no considerar la extrapolación de una situación estática sino, como queda expresado, de comprender que cuando se considera más urgente un bien el precio se eleva y por ende las reservas se estiran.

    Además, señalan que si se concluye que los precios futuros se elevarán, los especuladores comprarán en el presente para vender en el futuro con lo que elevan el precio actual y lo deprimen en el futuro.

    Finalmente, la ingeniería genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos. Nos estamos refiriendo a notables aumentos en la productividad, a plantas resistentes a plagas y pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos, tal como ha explicado entro otros el biólogo molecular, premio Nobel en medicina, Richard Roberts. De más está decir que lo que aquí dejamos consignado no es incompatible con que simultáneamente se trabajen otros procedimientos como los alimentos orgánicos en los que se excluyen todo tipo de transgénicos, para lo que se recurre a fertilizantes producto de la composta o abono orgánico que son el resultado de residuos animales y vegetales. Es la gente la que debe decidir sus preferencias en base a la información disponible y si hubiera conflictos estos deberán resolverse en los estrados judiciales en el contexto de un proceso evolutivo y abierto, excluyendo la posibilidad que unos impongan sus criterios a otros.

    Por todo esto es que podemos ser optimistas a pesar de las ocurrencias negativas que naturalmente nos deben mantener alertas para no reincidir. La manía de la monotonía debe ser contradicha.

  • WeChat advierte a los usuarios que sus likes, comentarios e historias se envían a China

    La plataforma china de redes sociales WeChat advierte a sus usuarios fuera de China que sus datos se almacenarán en servidores dentro del país, según ha podido saber Radio Free Asia (RFA).

    Varios usuarios de WeChat en el extranjero recibieron una notificación el 6 de septiembre pasado, advirtiendo que «los datos personales [incluídos] me gusta, comentarios, historial de navegación y búsqueda, carga de contenido, etc.». se transmitirá a China.

    La notificación también recuerda a los usuarios que su comportamiento mientras usan la aplicación está sujeto al acuerdo de licencia y la política de privacidad de WeChat.

    Una YouTuber que vive en Francia que solo dio el seudónimo de Miss Crook dijo que estaba sorprendida de recibir una traducción al francés del mismo mensaje.

    «Hice clic y… apareció este mensaje, así que automáticamente hice clic en cancelar», dijo. «Se está volviendo claro cuál es la diferencia entre una democracia y una dictadura».

    Ella dijo que la medida probablemente afectaría a un gran número de ciudadanos chinos y emigrados que viven en el extranjero.

    «Los chinos de ultramar se han vuelto muy dependientes de WeChat, pero ¿es realmente tan importante?» se preguntó. «De hecho, podemos dejar de usarlo por completo, por lo que no debemos dejar que nos confundan. Realmente no es tan importante».

    Ante la creciente preocupación internacional sobre la protección de la privacidad, WeChat dijo en septiembre de 2021 que había «separado» sus instalaciones de almacenamiento de datos para usuarios nacionales e internacionales, y pidió a los usuarios extranjeros que volvieran a firmar los términos y condiciones para seguir usando la aplicación, lo que muchas personas hacen por seguir utilizando la plataforma para enviar dinero a personas en China, hacer compras en yuanes chinos y mantenerse en contacto con amigos y familiares.

    Sin embargo, el excensor de Sina Weibo, Liu Lipeng, dijo que la medida fue en gran parte cosmética.

    «El año pasado… WeChat volvió a firmar sus acuerdos con todos los usuarios en el extranjero, pero todo lo que hay allí, excepto los chats uno a uno, tiene que usar los protocolos de WeChat», dijo Liu. «Entonces, en el momento en que haces clic en Aceptar, vuelves a la versión china».

    «Todo lo que escribes todavía está disponible [para las autoridades chinas], por lo que es básicamente un juego de manos. Nada ha cambiado», dijo. «Todavía eres un usuario de WeChat».

    El jurista con sede en EE. UU. Teng Biao dijo que la empresa matriz de WeChat, Tencent, ya está obligada por la Ley de Ciberseguridad de China a ayudar al Partido Comunista Chino (PCCh) gobernante con cualquier información que diga que necesita, al igual que todos los demás proveedores de servicios de Internet y plataformas de redes sociales. en China.

    «El gobierno chino siempre ha utilizado WeChat dentro de China como una herramienta para controlar la sociedad y censurar el discurso, lo cual es parte integrante de su programa de control totalitario de alta tecnología», dijo Teng a RFA.

    «También ha utilizado siempre WeChat como una forma de exportar su censura más allá de sus fronteras,

    «Los países occidentales deberían considerar reevaluar WeChat como una amenaza para la seguridad nacional, la seguridad de los datos, la privacidad personal, etc.», dijo Teng. «[Ellos] no pueden permitir que el sistema de censura de China se extienda a Occidente y a todo el mundo».

    Preocupaciones crecientes

    Las preocupaciones han ido en aumento durante algún tiempo sobre la censura y la vigilancia en el extranjero a través de WeChat, con EE. UU. prohibiendo a cualquier persona o entidad con sede en EE. UU. hacer negocios con Tencent, y los activistas de derechos lo describen como una «prisión» que mantiene a los usuarios en el extranjero al alcance de las operaciones de aplicación de la ley del PCCh.

    Lanzado por Tencent en 2011, WeChat ahora tiene más de 1.100 millones de usuarios, solo superado por WhatsApp y Facebook, pero la empresa mantiene a los usuarios detrás del complejo sistema chino de bloqueos, filtros y censura humana conocido como el Gran Cortafuegos, incluso cuando están físicamente en otro pais.

    La aplicación también es utilizada por la policía de seguridad del estado de China para vigilar y hostigar a los disidentes y activistas en el exilio que denuncian los abusos contra los derechos humanos en el país o hacen campaña a favor de la reforma democrática.

    Y no son solo los ciudadanos chinos los que están siendo atacados.

    En mayo de 2020, los investigadores de CitizenLab en la Escuela Munk de Asuntos Globales de la Universidad de Toronto advirtieron que cualquiera que use WeChat, incluso si ha vivido toda su vida fuera de China, está «sujeto a una vigilancia de contenido generalizada que anteriormente se pensaba que estaba reservada exclusivamente para cuentas registradas en China».

    Los documentos e imágenes transmitidos en su totalidad entre cuentas no registradas en China se someten a una vigilancia de contenido en la que estos archivos se analizan en busca de contenido políticamente sensible en China, según el informe, titulado «Nosotros chateamos, ellos observan».

    El informe advirtió sobre problemas de seguridad y privacidad «muy serios» asociados con WeChat y otras aplicaciones chinas, y pidió a las tiendas de aplicaciones que destaquen los riesgos para los usuarios antes de que descarguen dichas aplicaciones.

    Y un informe reciente que detalla cantidades masivas de datos de usuarios recopilados por TikTok también generó preocupaciones de privacidad en torno a la aplicación de video enormemente popular, propiedad de la compañía china de Internet ByteDance.

    En un análisis técnico del código fuente de TikTok, la firma de investigación de seguridad Internet 2-0 descubrió que la aplicación, que es la sexta más utilizada a nivel mundial con ingresos publicitarios previstos de US $ 12 mil millones en 2022, era «demasiado intrusiva» y la recopilación de datos era «excesiva». .»

    Si bien TikTok afirma que los datos de los usuarios se almacenan en los EE. UU. y Singapur, el informe encontró evidencia de «muchos subdominios en la aplicación iOS repartidos por todo el mundo», incluido Baishan, China.

    A septiembre de 2021, TikTok tenía más de mil millones de usuarios activos en todo el mundo, 142,2 millones de los cuales se encuentran en América del Norte.

    El informe encontró que TikTok hace uso de una serie de permisos considerados «peligrosos» por expertos de la industria.

    Traducido y editado por Luisetta Mudie.

  • La actualidad política de Woody Allen

    A través del tiempo aquí y allá aparecen producciones cinematográficas que son calcos de ocurrencias varias. Esto ha sucedido con la quinta producción de Woody Allen en 1971 que ha sido escrita, dirigida y actuada por él. Bananas es básicamente una sátira política pero que lamentablemente refleja lo que tiene lugar en no pocos lares con gobiernos que han perdido el rumbo en cuanto a la protección de los derechos de las personas para en su lugar aniquilarlos. Son sujetos atados a los aparatos estatales que se consideran con las capacidades de dirigir vidas y haciendas ajenas con total desparpajo produciendo todo tipo de iniquidades y, sobre todo, conduciendo a la miseria más horripilante a todos los habitantes excepto siempre a un grupo de cortesanos mientras se mantengan dúctiles a los deseos de los amos circunstanciales instalados en el poder.

    Toda la secuencia ocurre en un país que se conoce como San Marcos. Se inicia con el asesinato de un ex presidente que es asediado por periodistas y cámaras televisivas para tomar las últimas e insólitas declaraciones del malherido por las balas opositoras no para liberar a esa nación sino para sojuzgarla aun con mayor vehemencia.

    El film muestra la miseria de la población y los caprichos que una y otra vez imponen los mandones de turno que tiene reminiscencias de la dictadura cubana y los permanentes desafíos a la embajada estadounidense con la consiguiente quema de su bandera como señal estúpida de una falsa independencia.

    En el contexto de sucesos hilarantes para el público pero dramáticos para los habitantes del lugar al reflejar las inmensas contradicciones y sandeces del gobierno, se ilustra la canallada del Leviatán local con una escena en la que el dictador se dirige a una multitud que convoca forzosamente desde el consabido balcón y les grita a una perpleja audiencia de hispanoparlantes una de las tantas decisiones absurdas: “A partir de mañana el idioma oficial será el sueco.” Esto refleja a las mil maravillas la imbecilidad de megalómanos incrustados en el monopolio de la fuerza.

    Esta producción sigue exhibiéndose con éxito lo cual es de esperar que entre risa y risa también despierte la indignación de personas que conservan su dignidad y renuncian a dejarse manejar como corderos.

    A esta altura del siglo veintiuno es a todas luces inaceptable que existan países que se dejen arrastrar por estos canallas. Es indispensable recapacitar y no permitir estos desquicios por seres que se consideran iluminados pero que a la postre son unos mequetrefes cuya única capacidad es el uso indiscriminado de la violencia. Como escribe Allen en Sin plumas: “Nuestros hombres políticos son incompetentes o son corruptos. Y a veces las dos cosas en el mismo día.” No es que este director de cine adhiera a la tradición de pensamiento liberal pero muchas de sus producciones escritas y en el arte visual constituyen cantos a la necesidad de rebelarse frente a tanto desatino.

    Antes de cerrar esta acotada nota periodística reproduzco algunas de las frases más graciosas de Woody Allen con la intención de distraer en algo a los lectores habitualmente ametrallados con noticias cotidianas a cada cual más desagradable, pero antes hago una digresión para aludir a un concepto que se ha dado en denominar “disonancia cognitiva” y que refleja el grave problema de entregarse a las fauces del poder político (que como también se ha dicho debe por lo menos ser rotativo pues “igual que con los pañales, los políticos en funciones deben cambiarse y por las mismas razones”).

    Es de interés indagar en los motivos que hacen que personas formadas con determinados valores en los que creen, en la práctica de la vida operan a contramano de aquellos principios. En economía hay un precepto que se denomina “la preferencia revelada”: no importa en qué consistan los discursos y las declamaciones, lo relevante son las acciones que en verdad ponen al descubrimiento los valores que se profesan.

    Si una persona dice y repite que lo importante para él es la lectura pero se pasa la vida jugando al tenis, en la práctica, pone de manifiesto que lo prioritario para él es el deporte y no la lectura. Sin duda que también hay que tener en cuenta que pueden sostenerse de buena fe ciertos principios y, en los hechos, se violan debido a que “nadie puede tirar la primera piedra” en el sentido de que todos nos equivocamos. Pero el asunto es la continuidad en el tiempo: si permanentemente se cae en el pantano y no hay esfuerzo alguno para mantener la brújula y subirse a la huella y rectificarse, queda claro el principio que se aplica eclipsa y deglute al declamado. Sin duda que peor que esta situación es olvidarse de los mojones y parámetros de la conducta recta y ni siquiera declamarlos porque, en ese caso, se borra toda esperanza de reencauzar la acción hacia la buena senda.

    En esta misma línea de pensamiento, intriga cómo es que muchos estudiantes universitarios que, dados lo tiempos que corren, tienen el raro privilegio de atender clases en las que se exponen las ventajas de la sociedad abierta o quienes han obtenido los beneficios -también poco comunes- de haber recibido esa educación en sus hogares y adhieren a esa forma de convivencia basada en el respeto recíproco, pero, sin embargo, en los avatares de la vida, en la práctica, renuncian a esos valores. Y lo curioso es que no lo hacen porque deliberadamente abandonan ese modo de pensar, al contrario, insisten en suscribir los pilares de la sociedad libre en el contexto de las relaciones sociales pero, nuevamente decimos, en los actos cotidianos ese pensamiento, de tanto amoldarse a las opiniones que prevalecen, se diluye y finalmente es devorado y triturado por los hechos diarios.

    La explicación consiste que en numerosos casos, la persona aún manteniendo en las palabras esos principios, percibe que en el mundo que lo rodea las conductas son muy otras y, para sobrevivir, como si se tratara de un instinto inconsciente de supervivencia, aplican los valores opuestos en lugar de hacer frente a los acontecimientos e intentar revertirlos para mejorar la situación.

    Internamente se pretende el autoengaño que, para suavizar la tensión subyacente, aparentan mantener los principios en los que racionalmente adhieren pero todos sus dichos y hechos apuntan en la dirección opuesta. Muchas veces de tanto simular terminan creyendo en sociedades autoritarias de diverso grado. Al fin y al cabo, como ha escrito Nathaniel Hawthorne en La letra escarlata “Ningún hombre puede por un período considerable de tiempo usar una cara para él mismo y otra para la multitud sin finalmente confundirse acerca de cuál es la verdadera”.

    Independientemente de las concepciones del psicólogo Leon Festinger en otros ámbitos, fue él quien bautizó en 1957 la idea de la referida tensión (aunque aplicada a casos y, en cierto sentido, contextos diferentes a los aquí expuestos) como “disonancia cognitiva”. Un neologismo fértil para explicar el fenómeno a que nos venimos refiriendo. Me llamó la atención sobre este término y el profesional que lo comenzó a utilizar, mi amigo Alberto Mansueti, de la Universidad de San Pablo.

    Hay otra situación a la que también aplicamos la antedicha noción de “disonancia cognitiva” y es cuando una persona sostiene que procede convencida de la más alta calidad de un bien pero queda a todas luces patente que su conducta obra por snobismo, show-off, para llamar la atención o simplemente para esconder algún complejo. Es cuando se encandila por precios altos de un bien y está atraída a su compra, no tanto por el contenido de lo que adquiere sino precisamente por el precio especialmente elevado.

    Como es sabido, en economía se enseña que cuando el precio aumenta la demanda decrece (según sea su elasticidad). Sin embargo, se sostiene que en el caso comentado no tiene lugar la mencionada ley puesto que cuando el precio se incrementa se incrementa también la cantidad demandada. Esto no es así. Hay un espejismo que se conoce como “la paradoja Giffen” (por Robert Giffen, a quien Alfred Marshall le atribuyó la autoría del concepto). En realidad la ley se mantiene inalterada, lo que ocurre es que aparece un nuevo bien que se superpone al anterior y es el snobismo o sus antes referidos equivalentes que hacen de nuevo producto, para el que al elevarse el precio naturalmente se contrae la demanda.

    Nadie declara que procede por snobismo, incluso puede pensarse que no se opera en base a esa tontera pero, en la práctica, la tensión interna hace que tenga lugar el autoconvencimiento de que se compra el bien en cuestión debido a “la calidad superior del mismo”. Dicho sea de paso, esa es, por ejemplo, la razón por la que la botella del vino Petrus se cotice a cinco mil dólares ya que no hay fundamentos enológicos para tal precio en comparación con otros vinos de igual o mejor calidad pero sin el mercadeo y la presentación de aquel (reflexión que para nada se traduce en que el valor deja de ser puramente subjetivo y dependiente de la utilidad marginal). Esto también ocurre con la pintura, la moda y otras manifestaciones públicas de variado tenor y especie pero, de más está decir, esta no es la tendencia prevaleciente en el mercado ya que la gente elige microondas, comida, televisores y demás bienes por su calidad y no por esnobismo (de lo contrario, con suficiente mercadeo y publicidad se podría convencer a la gente que use candelas en lugar de luz eléctrica, carpas en lugar de edificios, monopatines en lugar de automóviles etc).

    Otro ejemplo -lamentablemente de gran actualidad por estos días- es el método Ponzi (llamado así por el célebre estafador Carlo Ponzi emigrado a Estados Unidos de Italia en 1903) que se basa en un esquema piramidal en el que se prometen altos rendimientos sustentado en ingresos de nuevos inversionistas engatusados por grandes retornos y no debido a prometidas pero inexistentes colocaciones de fondos tomados de los clientes. Ha habido sonados casos de quienes sospechaban el fraude pero se autoconvencían de supuestos éxitos y habilidades de los tramposos…otra vez, la “disonancia cognitiva” (y no se trata de introducir más regulaciones estatales sino de abrir paso a las auditorías de los “inversionistas” o de los controles societarios si se trata de ejecutivos que operan de ese modo para que los accionistas tengan adecuada información en base a la flexibilidad y los necesarios reflejos libres de la intromisión gubernamental, aparato que debe limitarse a condenar luego del correspondiente proceso a los denunciados, del mismo modo que no se requieren disposiciones especiales para evitar que se vendan pollos en mal estado).

    En todo caso, el punto central de estas reflexiones consiste en destacar esos raros y un tanto misteriosos vericuetos internos que apuntan al alivio de tensiones entre posiciones opuestas a través del autoengaño o la “disonancia cognitiva” que conducen a los episodios de Bananas que también fueron ilustrados por otro actor colega: “Los políticos son como los pañales, hay que cambiarlos y por los mismos motivos.”

    Vamos finalmente al recreo anunciado al transcribir siete de las humoradas de Woody Allen:

    -”La eternidad se hace muy larga, especialmente la última parte”

    – “Más que ningún otro tiempo en la historia de la humanidad estamos frente a una encrucijada. Un camino conduce a la desesperación y a la negación de toda esperanza. El otro desemboca en la total extinción. Recemos para tener la suficiente sabiduría al efecto de elegir correctamente”

    – “La confianza es lo que se tiene antes de haberse enterado del problema”

    – “El sexo es la mejor diversión sin reírse”

    – “Uno viviría hasta los cien años si es capaz de renunciar a todo aquello por lo que desearía vivir hasta esa edad”

    – “La última vez que penetré en una mujer fue cuando visité la Estatua de la Libertad”

    – “Creo firmemente que hay algo allí afuera que trasciende y nos observa, pero lamentablemente es el gobierno”.

  • La emoción como motor de la educación

    Hoy, en el desayuno con mi hijo Jorge Alberto y nuestra cocinera Carlita, Jorge Alberto, que es profesor de música en una en una escuela de secundaria de orientación artística, al mencionar la vital importancia de la emoción como instrumento sine qua non en el aprendizaje, me trajo a mente un simple momento de esa misma mañana en la cual, al salir al portal trasero de nuestra casa, me impactó, emocionalmente, la vista, a punto que saqué el celular y tomé la foto que les comparto. Y… ¿qué tiene que ver esta foto con el tema de la enseñanza en una escuela secundaria? La respuesta simple es… ¡TODO!, dado que sin emoción el aprendizaje se atrofia.

    Pero… ¿de qué clase de emoción estamos hablando? ¿Acaso de dar brincos y expresiones de asombro, júbilo o terror? Pues no, hablo de esa emoción que te llama la atención, que te detiene por un momento, que te induce a tomar una foto, a dar un abrazo o un beso, a decirle a tu hijo o hija, ¡qué bien amor!, o a tu esposa que su guiso fue un deleite al paladar; y… ni hablar su hermosa presencia y compañía. En fin, estamos hablando de una infinidad de formas que toman las emociones, a punto que las mismas tengan mayor oportunidad de quedar grabadas en nuestras mentes y nos induzcan a seguir los caminos del bienandar.

    El problemita es que las emociones de las cuales hablo no son fenómenos que pueden ser fácilmente suscitados o reproducidos mediante la educación centralizada. Se trata de momentos íntimos y fugaces en nuestras vidas. Se trata de la forma en que cada quien ve al mundo y las cosas que nos motivan y mueven los sentimientos. Y, ¡definitivamente!, no es algo que se puede reproducir en los MEDUCA o NODUCA de rancios centralismos, con los cuales hemos intentado vanamente de masificar la educación.

    La verdadera educación es como las aves del jardín, de la selva o del mar; esas que revolotean en caprichoso andar, en busca de quien sabe qué. Igual es el aprendizaje que se oculta en los sitios más inesperados y que nos invita a encontrarla en los parajes inimaginables de nuestras mentes. Para uno será el canto de un ave, y para otros será una fórmula matemática o el primer llanto de un bebé en su alumbramiento.

    Definitivamente que la educación no es cosa que se empaqueta al vacío en un frasco hermético gubernamental. La educación o, mejor dicho, el aprender, es algo que, como ya dije, anda suelto y esquivo en el mundo; y no hay mejor forma de perseguirlo que en la casa, en familia, en el barrio y en dónde sea que prosperen las flores de conocimiento. Pero, les aseguro que no en los MEDUCA del mundo.

    De hecho, ya la educación se afana por romper los claustros encierros estancos en que la hemos apresado. Esas mazmorras que ya se revientan ante la naturaleza de un mundo o universo en dónde la constante es el cambio y la diversidad y no la falsa igualdad y los pérfidos vericuetos de rancias ideologías políticas.

  • Contra el Leviatán de Hobbes

    «Es de interés repasar …..el núcleo del pensamiento de Thomas Hobbes y la contracara tan provechosa de Étienne de la Boétie para ubicarnos en el plano de la sociedad abierta y contradecir las raíces del pensamiento totalitario».

    Dejando de lado otras consideraciones del autor del Leviathan, al efecto de esta nota resulta relevante citar los siguientes pasajes de esa obra: 1) “nada puede considerarse injusto fuera de la ley”; 2) el legislador “tiene el poder de hacer y deshacer las leyes según le plazca”; 3) “solo el legislador conoce las causas finales” de la ley; 4) “Los súbditos no pueden cambiar la forma de gobierno […] Por otra parte, si intentan deponer al soberano y en consecuencia se los mata o castiga son por ello autores de su propia muerte o castigo”; 5) “Ningún hombre puede protestar contra la institución del soberano sin cometer una injusticia”; 6) “Los súbditos no pueden en justicia acusar los actos del soberano”; 7) “Cualquier cosa que haga el soberano no es punible por parte de los súbditos”; y 8) “El poder y el honor de los súbditos desaparecen con la presencia del soberano”. La receta perfecta para la antidemocracia moderna cuando se transforma en cleptocracia, a saber, gobiernos de ladrones de sueños de vida, de propiedades y de libertades a contracorriente de lo explicado por autores de la talla de los Bertrand de Jouvenel y Giovanni Sartori de nuestra época.

    En Law, Legislation and Liberty Friedrich Hayek sostiene que “con Thomas Hobbes comienza el positivismo legal en la historia moderna”, es decir la ceguera de considerar que no hay recurso posible frente a la legislación que en verdad atropella derechos, es decir en esta visión no hay puntos de referencia o mojones extramuros de la ley positiva. Y George Sabine en Historia de la teoría política alude a “la base del absolutismo de Hobbes. Para él no hay opción entre el poder absoluto y la anarquía completa, entre un soberano omnipotente y la ausencia total de sociedad”.

    Los más conocidos anti-Hobbes en la historia de la filosofía política fueron Algernon Sidney y John Locke sobre los que se han derramado ríos de tinta, pero hubo un autor no tan conocido pero que contradijo la tesis central del espíritu totalitario de Hobbes antes que él la expusiera, anticipándose al derrumbe. Se trata de Étienne de la Boétie que, entre otros escritos, produjo el maravilloso Discurs de la servitude voluntaire en 1576 tan ponderado por su amigo Montaigne quien consignó en sus Ensayos (en el referido a la amistad) que ese trabajo “honrará al mundo” y que fue presentado para “honrar la libertad y contra tiranos”. Muy acertadamente fue Pierre Leroux el primero en categorizar a la obra de La Boétie como la opuesta a Hobbes. Es entonces a ese libro en su versión al castellano (El discurso de la servidumbre voluntaria, Barcelona, Tusquets Editores, 1576/1980) a la que me quiero referir escuetamente en esta oportunidad, en cuyo contexto destaco -antes que nada- que la idea misma del soberano está mal en Hobbes, desafortunadamente muy generalizada en nuestro mundo actual. El soberano es el individuo y el gobernante su mero empleado al solo efecto de proteger sus derechos.

    La Boétie se pregunta “¿acaso no es una desgracia extrema la de estar sometido a un amo del que jamás podrá asegurarse que es bueno porque dispone del poder de ser malo cuando quiere?” y se lamenta de “ver como millones y millones de hombres son sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo” y vuelve a decir que “¿acaso no es vergonzoso ver tantas y tantas personas no tan solo obedecer, sino arrastrarse? […] ¿Quién creería, si solo lo oyera y no lo viera, que en todas partes, cada día, un solo hombre somete y oprime a cien mil ciudades privándolas de su libertad?”. Y luego desarrolla su tesis central al afirmar que “si un país no consintiera dejarse caer en la servidumbre, el tirano se desmoronaría por sí solo […] la cuestión no reside en quitarle nada, sino tan solo en no darle nada […] Son pues los propios pueblos los que se dejan, o mejor dicho, se hacen encadenar, ya que con sólo dejar de servir, romperían sus cadenas. Es el pueblo el que se somete y se degüella a si mismo; el que, teniendo la posibilidad de elegir entre ser siervo o ser libre, rechaza la libertad y elige el yugo”.

    Más adelante, el autor afirma que “Hay tres clases de tiranos: unos poseen al reino gracias a una elección popular, otros a la fuerza de las armas y los demás al derecho de la sucesión” y destaca cómo los primeros “superan en vicios y crueldades a los demás tiranos” ya que lo hacen con el halo de la “voluntad popular”. Nos dice que “No creáis que ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple halago o una pequeña golosina […] Los de hoy no lo hacen mucho mejor, pues, antes de cometer algún crimen, aun el más indignante, lo hacen preceder de algunas hermosas palabras sobre el bien público y el bienestar de todos”.

    He aquí un compendio de nuestro escritor -que igual que Jesús, vivió apenas treinta y tres años- expuesto en su obra más conocida, que al principio circuló como una monografía solo entre un reducido grupo de amigos pero que fue difundida no solo a partir de Montaigne sino más adelante en los prolegómenos de la Revolución Francesa y, sobre todo, a partir de la edición del sacerdote Pierre Robert de Lamennais en 1835.

    El eje central del libro está en línea con lo más caro de la tradición de pensamiento liberal en el sentido del derecho irrenunciable a la resistencia contra la opresión y en este caso lo hace alegando que nadie puede subyugar a otros si no es con su consentimiento puesto que si los subyugados desobedecen en masa no hay forma de mantener al tiranía. La Boétie se revela contra la apatía y la pasividad de quienes están sujetos a servidumbre. En esta línea argumental, debe destacarse que el derecho a la resistencia a la opresión se traduce en un contragolpe de estado puesto que para que esto se justifique debe haber habido con antelación reiterados golpes contra las instituciones republicanas. Tal vez el contragolpe más célebre en lo que va de la historia de la humanidad se la Revolución Norteamericana contra los golpes sistemáticos de Jorge IV, muchos otros han sido contragolpes fallidos y en algunos casos el resultado fue mucho pero que lo que se pretendía combatir como fue el caso de Fidel Castro contra los desmanes de Fulgencio Batista que convirtió a Cuba en una isla-cárcel. Los que declaman contra esta defensa, por ejemplo en el caso argentino debieran retrotraerse a ser colonos de España pero curiosamente son habitualmente los principales patrioteros que se envuelven en banderas y recitan himnos sin entender nada del asunto. En realidad en Argentina hubo solo un contragolpe exitoso y fue el derrocamiento de la tiranía rosista que parió la Constitución liberal de 1853/60 que dio lugar al notable progreso moral y material que convirtió a ese país a la vanguardia del mundo civilizado hasta la revolución fascista del 30 que empeoró notablemente a partir de la insurrección militar del 43, situación deplorable que se arrastra hasta nuestros días.

    Hay una especie de autoanestesia en cuanto a la desidia por estudiar y difundir los fundamentos de una sociedad abierta. A la abulia e indiferencia con que se van aceptando manotazos a la propiedad y al resto de los derechos de las personas. Es como escribe Alexis de Tocqueville en La democracia en América “Se olvida que en los detalles es donde es más peligroso esclavizar a los hombres. Por mi parte, me inclinaría a creer que la libertad es menos necesaria en las grandes cosas que en las pequeñas, sin pensar que se puede asegurar la una sin poseer la otra”.

    Pero hay otro asunto medular que debe ser considerado y es el ensanchamiento de la base de apoyo de los tiranos a través de la dádiva y el privilegio con el que compran voluntades de miserables morales que se venden al mejor postor. Esto crea una guardia pretoriana en el sentido peor de la expresión, es decir referida la los crueles mercenarios instalados después de Marco Aurelio en Roma, lo cual infunde miedo en la población y hace que la lucha ya no sea contra el déspota solitario sino que debe vencerse la tropa de alcahuetes y cortesanos del poder, quienes, a su vez, quedan presos de las fauces del leviatán hobbesiano ya que en estos ámbitos de corrupción no hay peor pecado que la defección.

    De cualquier modo, la obra que consideramos constituye una muy valiosa voz de alarma frente a los avances de aparatos estatales insaciables, y nos recuerda la enorme e indelegable responsabilidad de cada uno frente a esos peligros que acechan a diario por lo que nos invita a contribuir cotidianamente al efecto de no caer en la trampa mortal. Todos los caminos institucionales deben trabajarse y agotarse al máximo antes de recurrir a la resistencia pacífica frente a desmanes insoportables puesto que aquellos caminos resultan siempre más fértiles para encauzar las cosas. Para mantener la democracia se necesita más democracia en su aspecto medular, es decir, el respeto a los derechos de todos que son anteriores y superiores a la existencia misma del gobierno cuya misión central consiste en protegerlos.

    En este contexto, resulta pertinente repasar la lectura de autores como Charles Adams en For Good and Evil. The Impact of Taxes on the Course of Civilization, el libro en coautoría de Alvin Rabuska y Pauline Ryan The Tax Revolt y la compilación de Robert W. McGee The Ethics of Tax Evasion donde se nos recuerda que cuando los gobiernos abusan y se burlan descaradamente de los contribuyentes con gravámenes crecientes sin contraprestación alguna en un contexto de alarmante inseguridad y ausencia de justicia, es obligada la rebelión fiscal pacífica al efecto de llamar la atención sobre el gigantesco despropósito. En este sentido volvemos a la Revolución Norteamericana que comenzó a partir de la revuelta fiscal debido a incrementos en el impuesto al té. La esclavitud total es el cien por cien de impuestos pero sin llegar a esa aniquilación los abusos deben ser frenados preferentemente vía los marcos institucionales establecidos como el juicio político y equivalentes pero cuando estas vallas son destruidas solo queda la desobediencia pacífica con la prudencia necesaria para poner las cosas en su debido cause de respeto elemental por los gobernados. Recordemos que el Acta de la Declaración de la Independencia de nuestro país se llevó a cabo por “la emancipación solemne del poder despótico” al efecto de “recuperar los derechos que le fueron despojados.”

    La parla convencional que adhiere al autoritarismo hobbesiano se enfrasca en terminología que pone de manifiesto su inclinación. Tal es el caso cuando se hace referencia a “la clase trabajadora” que suscribe la teoría de la explotación marxista. También y en un plano más amplio se alude a “las clases sociales”, concepto tan en boga hoy. La idea se origina en el marxismo sobre la base de que el proletario y el burgués tendrían una estructura lógica distinta, por más que nadie haya señalado en que concretamente la diferencia en los respectivos silogismos (¿que sucede con la estructura lógica del proletario que se gana la lotería o como son los silogismos del hijo de un burgués y una proletaria?). Esta idea clasista fue tomada por Hitler y sus secuaces quienes luego de infinitas y absurdas clasificaciones concluyeron que “una cuestión mental” es lo que diferencia al “ario” y del “semita”. En verdad, puede aludirse a personas en franjas de ingresos bajos, medios o altos, pero “clase” constituye un galimatías (además de ser repugnante hacer referencia a la “clase baja”, muy estúpido a la “alta” y anodino a la “media”). De más está decir que además de Sidney, Locke y los otros autores citados todos los que han contribuido a desmitificar el andamiaje hobbesiano son partícipes de haber fortalecido los pilares de la sociedad abierta. En estas líneas ilustramos con el formidable Boétie como uno de los precursores pero afortunadamente son muchos los hacedores.

    Carl J. Friedrich en La filosofía del derecho escribe que “Hobbes encara mucho más en la tradición continental europea que en la tradición inglesa y norteamericana” puesto que “Hobbes tenía un conocimiento muy limitado del derecho inglés” ya que “la filosofía jurídica de Hobbes es marcadamente positivista. No reconoce más fuente del derecho que la voluntad del soberano” quien señala que “el juez, como cualquier otro súbito, jamás está en situación de sostener sus intereses contra la voluntad del soberano.” Varios pasajes del Leviathan aparecen como contradictorios en distintos andariveles pero es del caso subrayar con Friedrich que “Si bien Hobbes conservó la verba de la ley natural, a la que en cambio, vació de sustancia.”

    En resumen, es de interés repasar las citas que consignamos al abrir esta nota periodística sobre el núcleo del pensamiento de Thomas Hobbes y la contracara tan provechosa de Étienne de la Boétie para ubicarnos en el plano de la sociedad abierta y contradecir las raíces del pensamiento totalitario.

  • Salman Rushdie no es el primer novelista al que intenta matar alguien que no ha leído su obra

    Hadi Matar, el hombre acusado del intento de asesinato del novelista Salman Rushdie, admitió que sólo había “leído como dos páginas” de “Los versos satánicos”, la novela de Rushdie de 1988 que enfureció a los musulmanes fundamentalistas de todo el mundo. El antiguo líder supremo de Irán, Ayatalloh Ruhollah Jomeini, que anunció una fatwa pidiendo a todos los musulmanes que asesinaran a Rushdie en 1989, no la había leído en absoluto.

    “Los versos satánicos” no ha sido la primera –ni será la última– novela que ha provocado la ira de un fanático que no conoce los matices de la literatura.

    En 1922, un escritor austriaco llamado Hugo Bettauer publicó una novela ambientada en Viena llamada “La ciudad sin judíos”. Vendió un cuarto de millón de ejemplares y se dio a conocer internacionalmente, con una traducción al inglés publicada en Londres y Nueva York. En el verano de 1924 apareció una adaptación al cine mudo, recientemente recuperada y restaurada. En la primavera siguiente, un joven nazi irrumpió en el despacho de Bettauer y le disparó varias veces. El autor murió de sus heridas dos semanas después.

    Una novela publicada en una ciudad polarizada

    Al igual que en Estados Unidos hoy en día, había una gran brecha entre ricos y pobres en la Viena de principios del siglo XX.

    La impresionante arquitectura del centro de la ciudad albergaba una inmensa riqueza, mientras que en los barrios obreros de la periferia había una pobreza desesperante.

    La opulencia de los bancos y de los grandes almacenes, la cultura de los teatros y de la ópera –sobre todo en el barrio predominantemente judío de Leopoldstadt– despertaban inevitablemente un profundo resentimiento.

    En los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, el alcalde populista Karl Lueger vio su oportunidad: Podía ganar votos culpando de todos los problemas a los judíos. Muchos refugiados judíos dirían más tarde que el antisemitismo en Viena era peor que el de Berlín. Un pintor empobrecido que vivía en una residencia pública en un barrio pobre al norte de Leopoldstadt se inspiró para construir una nueva ideología siguiendo el modelo de Lueger. Se llamaba Adolf Hitler.

    Hugo Bettauer nació como judío. Aunque se convirtió al cristianismo, nunca perdió el contacto con sus raíces. Trabajó como periodista y se convirtió en un prolífico novelista.

    Portada del libro con un dibujo de una fila de personas que serpentea
    La novela de Hugo Bettauer ‘La ciudad sin judíos’ vendió más de 250.000 ejemplares.
    Austrian Film Archive

    “La ciudad sin judíos” (“Die Stadt ohne Juden”), subtitulada ominosamente “Una novela del mañana”, es una sátira distópica.

    “Un sólido muro humano”, comienza, “que se extiende desde la Universidad hasta la Bellaria, rodeaba el hermoso e imponente edificio del Parlamento. Toda Viena parecía haberse reunido en esta mañana de junio para presenciar un acontecimiento histórico de incalculable importancia. Han venido a escuchar a un político llamado Dr. Schwertfeger –claramente basado en Lueger– proclamar que todos los judíos van a ser expulsados de la ciudad. Heil Dr. Karl Schwertfeger, grita la multitud, Heil, heil, heil, el libertador de Austria”.

    Se investigan los nombres, los rasgos faciales y la ascendencia; incluso los que tienen sangre mixta son incluidos en la lista de personas a expulsar. Las sinagogas son profanadas y toda la población judía es metida en vagones de tren con sus maletas. Ver esta escena en la versión cinematográfica muda de 1924 de la novela es una experiencia escalofriante: Es como si uno fuera testigo del Holocausto antes de que ocurriera.

    La ira nazi

    El ingenioso giro de la novela es que, una vez expulsados los judíos, la economía y la cultura de Viena se derrumban: no hay banqueros, ni sastres ni hoteleros, ni teatro, ni periódicos. Los exiliados regresan a una acogida regia y todo acaba bien.

    El libro es una sátira sencilla pero inmensamente poderosa del antisemitismo, que mantiene la atención del lector centrando la historia en un puñado de personajes bien dibujados.

    Pero la novela y la película despertaron la ira del incipiente movimiento nazi austriaco. Bettauer fue denunciado como comunista y corruptor de la juventud de la ciudad. Otto Rothstock, un técnico dental de 20 años que se había empapado de toda la propaganda antisemita de la época, decidió pasar a la acción y asesinó al autor en marzo de 1925.

    Dibujo a vista de pájaro de la escena del crimen
    Dibujo de la escena del crimen utilizado durante el juicio de Otto Rothstock.
    Austrian Film Archive

    En el juicio, Rothstock dijo que estaba salvando la cultura europea de la “degeneración”. Describió el periodismo de Bettauer, que a menudo celebraba la liberación erótica, como pornográfico, y no dio ninguna indicación de que hubiera leído realmente la novela. Su abogado defensor, Walter Riehl, fue en algún momento líder del Partido Nazi austriaco. Consiguió que su hombre se librara con una declaración de locura y una reclusión de apenas 18 meses en una institución mental.

    Rothstock vivió hasta la década de 1970, nunca se arrepintió de su nazismo. Sorprendentemente, H.K. Breslauer, el director de la adaptación cinematográfica, se convirtió posteriormente en propagandista del partido nazi de Hitler. En cambio, Ida Jenbach, la mujer judía que coescribió el guión, fue deportada al gueto de Minsk. Fue liquidada allí o en el cercano campo de concentración de Maly Trostenets.

    Irónicamente, dado el paralelismo entre el ataque a Rushdie y el asesinato de Bettauer, en la Viena actual se demoniza a los musulmanes, como se hacía con los judíos hace 100 años.

    Las anteojeras del extremismo

    Los escritores parecen ser especialmente vulnerables en tiempos polarizados en los que las creencias se endurecen hasta convertirse en dogma y se demoniza a los que tienen opiniones contrarias.

    La novela de Rushdie está poblada de ángeles y demonios, impulsada por secuencias oníricas y provocaciones fantásticas. Celebra la diversidad de identidades al tiempo que se burla de los profetas y los políticos, de los británicos y su imperio, y de todo tipo de divisiones y dogmas. Es una obra de “realismo mágico” que exige una lectura lúdica, no literal.

    Pero los fundamentalistas religiosos y políticos no tienen tiempo para el juego, para el cuestionamiento, la duda y la curiosidad. En un pasaje, Rushdie se basó en algunos textos heterodoxos antiguos para representar al profeta Mahoma hablando con el diablo en lugar de con Dios, y fue suficiente para despertar la furia en todo el mundo musulmán. Por la misma lógica, la “novela del mañana” satírica de Bettauer –un experimento mental destinado a hacer que los lectores se lo piensen dos veces sobre la contribución judía a la vida vienesa– enfureció a los antisemitas.

    Una mujer con pañuelo en la cabeza sostiene un periódico.
    rushdie
    Una mujer iraní lee un periódico en 2000 con un dibujo que representa al autor británico Salman Rushdie como un ahorcado.
    Henghameh Fahimi/AFP via Getty Images

    “El fundamentalismo”, escribe el crítico Terry Eagleton, “es esencialmente una teoría errónea del lenguaje”: Asume que cada palabra de un texto, ya sea sagrado o secular, debe leerse como una declaración de una verdad literal o una proclamación de las creencias inamovibles del autor. Es sordo a la ironía, la metáfora, la sátira, la alegoría, la provocación, la ambigüedad, la contrariedad.

    Así que probablemente no habría habido ninguna diferencia si Otto Rothstock hubiera leído “La ciudad sin judíos” o si Hadi Matar y el ayatolá Jomeini hubieran leído “Los versos satánicos”. Habrían escuchado sólo el mensaje que querían oír.

    Es un signo preocupante de los tiempos que el número de estudiantes universitarios que se licencian en literatura esté disminuyendo en todo el mundo. En nuestra época dividida, es más importante que nunca que la gente siga aprendiendo el arte de la lectura con imaginación y empatía, y sin las anteojeras de la política o la religión.The Conversation

    Jonathan Bate, Foundation Professor of Environmental Humanities, Arizona State University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El anarco-capitalismo

    ¿Has oído hablar o conoces lo que es el “anarco-capitalismo”? ¿No? Puede que te resulte interesante… Se trata de una ideología que, ha dado buenos resultados en el mundo real en dónde se ha practicado; tal como en la Islandia medieval y en Cospaia, una pequeña república ubicada dentro de Italia en el norte de Umbría, que fue independiente entre 1440 a 1826. Pero estos dos sitios no son los únicos en dónde se ha puesto en práctica un gobierno minimalista con sorprendentes resultados, tanto económicos como sociales. Tal vez los panameños debíamos poner un poco de atención, ya que vamos por el camino contrario.

    Hay quienes sostienen que el gobierno es el mayor de las infamias; o, si se quiere, maldad o vileza, que afecta el honor, o el crédito de una persona; y al decir “crédito”, no me refiero al sentido común en que se usa esta palabra, asociado al crédito económico sino a las cosas, personas o entidades que son confiables. ¿Tienen ustedes ‘confianza’ en nuestros gobiernos? De hecho, el camino que lleva nuestra querida república va directo al Cerro Patacón. ¡Hay que cambiar de rumbo!

    Y hacia dónde debemos dirigirnos es hacia una sociedad capaz del autogobierno; vale decir, una sociedad que puede hacer casi todo por cuenta propia, sin tener que recurrir a los zorros del gallinero: el anarco capitalismo. Cuando vemos una población que en sus protestas portan letreros que dicen: “exigimos al gobierno que venga a resolver nuestros problemas”, podemos estar seguros no sólo de que es una sociedad en serios aprietos sino que el camino que los colocó en semejante situación se debe, más que nada, a profanos grupos oligárquicos corruptos; y de eso hay demasiado en nuestro país.

    No hay mejor gobierno que aquel que se origina en la familia, el barrio, la iglesia no prostituida, la escuela no centralizada, las asociaciones civiles; todo lo cual conforma una opinión pública saludable; muy distante a el “no a la privatización” que con tanto éxito han sembrado los zorros del gallinero istmeño en nuestro pueblo.

    Lo curioso de la historia de Acadia, es que la mayoría de sus habitantes eran personas o familias que poseían una verdadera fé, más que nada, judeo-cristiana, que se habían alejado de los feudos europeos, en dónde no existían los derechos de propiedad.

    La tendencia es ver al anarquismo como cosa mala; y sí, todo en extremos suele conducir al malandar. Pero en realidad, cuando hablo de “anarquismo”, hablo de una sociedad cuyos gobiernos son lo justo necesario para la función que es propia de la gobernanza; más allá, se va entrando en el territorio dónde pululan y prosperan los zorros. En Panamá hablamos de la “contención del gasto…” ¡ja! Lo que debemos hablar es de la contención del tamaño y alcance de nuestros gobiernos; que, si los reducimos a su justa expresión, los demás problemas irán desapareciendo.

    En Acadia la frase o concepto de “redistribución de la riqueza” tenía que ver con un sistema que buscaba la paridad en oportunidades y no el confisca, parte y reparte, para que los zorros se apropiaran de la mejor parte. Más aún, el que algunos lograran mayor caudal era visto como cosa buena, ya que en la medida de su prosperidad también mejoraban su condición los que participaban de sus actividades.

    Las políticas del anarco capitalismo practicado en Acadia no eran de coerción sino comunitarias, que surgían a partir de criterios compartidos en cuanto a lo que está bien conduce al bien; es decir, al “bienandar”. La justicia era pareja, justa y rauda. En Acadia unos no les cerraban el tránsito a otros, ya que ello es infame. El secreto está en no llegar a tal grado de cosas. Y lo que más distinguió a Acadia fue el grado de prosperidad de sus habitantes; para lo cual creían y practicaban la privatización y el mercado. Pero no el mercado del IMA, MEDUCA, IDAAN y tal.

    Lástima que todo esto llegó a su fin con la ocupación británica, y la muerte del 55% de la población que no se plegó a los mandatos de los zorros del nuevo gallinero.

  • ¿Hay negocio en el metaverso?

    Las redes sociales en las que nos movemos ahora son nuestro nuevo espacio de comunicación y socialización. Un espacio de diálogo social integrado de mensajes con diversos elementos multimedia (música, vídeo, imágenes). En este ecosistema, las marcas y empresas han desarrollado gran parte de sus estrategias de marketing, publicidad digital y sus nuevos canales de negocio.

    Un escenario que ya apunta al desarrollo de una web 3.0 determinada por el big data, la web semántica, y la inteligencia artificial.

    El 24 de enero de 2022 Mark Zuckerberg anunciaba en un post de Facebook que estrenaba el supercomputador más potente del mundo, operado por inteligencia artificial. Un proyecto que persigue, entre otras cosas, optimizar su propuesta de metaverso.

    Otras dos grandes empresas tecnológicas han anunciado sus movimientos económicos para posicionarse como constructoras del metaverso. El 18 de enero Microsoft anunció la compra de la compañía diseñadora de videojuegos Activision Blizzard (Call of Duty, Skylanders…) por 68 700 millones de dólares. Dos semanas después Sony ha contraatacado comprando por 3 600 millones de dólares el estudio Bungie (Halo, Destiny).

    Esta idea de metaverso, entendida como un conjunto de entornos virtuales que sirven como una extensión digital lúdica, social y productiva, y en el que las personas experimentan la corporeidad, interactividad y persistencia.

    En otras palabras, se trata de una evolución de internet y de los espacios digitales para la comunicación y la socialización.

    ¿Sacar provecho comercial en el metaverso?

    Las propuestas actuales del metaverso son experiencias lúdicas o socializadoras. En muchos casos, son juegos de modo abierto que promueven la comunicación en tiempo real entre jugadores y negocio a través de la venta de artículos.

    Sin embargo, marcas y empresas han estado atentas y en muchos casos se han querido adelantar a otros posibles escenarios.

    Por un lado, desde hace tres años hemos visto cómo diferentes artistas reforzaban su marca personal a través de conciertos en Fortnite. Y por otro lado, algunas marcas desarrollaban experiencias en Animal Crossing New Horizon o Roblox.

    Esto no es nuevo. Ya en 2003 muchas empresas buscaron reproducir en Second Life la publicidad e infraestructura de la vida real. Pero entonces internet era lento, tenía menos penetración global y la alfabetización digital era incipiente.

    Ahora, los confinamientos por la covid-19, el desarrollo de la blockchain, los avances de la realidad virtual y las tecnologías móviles han modificado el entorno.

    Todos somos mucho más digitales. Las audiencias hiperconectadas y multipantalla se concentran entre mileniales y generación Z. Y la nueva generación Alfa, chicos de 11 años, socializan e interactúan a través de Minecraft, Fortnite, Roblox o similares. Y, además, utilizan con normalidad altavoces inteligentes y consumen información en streaming.

    Productos virtuales para usuarios reales

    Grandes marcas de ropa como Zara y H&M, y firmas de lujo como Balenciaga, han apostado por diseñar para avatares virtuales en diferentes espacios del metaverso. Tienen claro que también en el mundo virtual las personas quieren diferenciarse como hacen en la vida real.

    No obstante, no todo es tan simple. A Epic Games se le ha acusado de fomentar el consumismo para avatares en Fornite. Y esto ha provocado episodios de frustración, exclusión o bulliyng entre chicos muy jóvenes ante la imposibilidad de “no estar a la moda o seguir la tendencia”.

    De igual modo, en el metaverso están empezando a congregarse cada vez más personas, como ocurre en las ciudades reales. Usuarios que participan en eventos en vivo, que realizan sesiones de trabajo y que efectúan operaciones comerciales mediante monedas virtuales y activos digitales, como los NFT.

    Y esta es la razón por la cual estos lugares virtuales son un gran espacio de atención. Así, ha surgido un vibrante y dinámico mercado de parcelas virtuales, donde también hay especulación y algunos han advertido que se puede estar produciendo una burbuja cuyas consecuencias aún se desconocen. Mientras tanto, Adidas ya se ha hecho con terrenos en The Sandbox.

    Música y metaverso

    También Warner Music se ha hecho con una notable extensión de terreno virtual en The Sandbox para organizar eventos musicales. El anuncio de esta operación revalorizó la criptomoneda de esa plataforma.

    Y es que la industria musical ha empezado a ver en el ámbito virtual un nuevo terreno de acción. Stageverse hizo su lanzamiento mundial con un concierto de la banda Muse y Snoop Dog ha anunciado una colección de avatares en The Sandbox.

    Pero, atención, esto no ocurre en todo el metaverso. Solo pasa en aquellas plataformas descentralizadas sobre blockchain. No obstante, nada quita que Meta o Epic Games negocien con marcas y empresas espacios específicos en sus propuestas virtuales.

    Vale recordar que Vans y Nike ya tienen operativas sus experiencias personalizadas en Roblox: Vans World y Nikeland.

    Con la mirada puesta en un futuro no muy lejano

    Mientras artistas y millonarios “construyen” e invierten en infraestructuras privadas en el metaverso, empresas como Coca-Cola o Atari han empezado a emprender acciones de fidelización a través de NFT y criptomonedas.

    El ámbito virtual ha dado la oportunidad de crear elementos para la personalización de avatares o contenidos digitales. Pero, además, ha dado la oportunidad de crear algunos trabajos adaptados al contexto: paisajista de islas, decoradores de interiores en Animal Crossing o jardineros en Minecraft.

    Este último oficio, así como el de entrenador de avatares, están contemplados en el plan de innovación y empleo del Gobierno de España para 2050 p. 302,

    En el metaverso pueden aplicarse los modelos de negocio que ya existen en el mundo real. Pero su flexibilidad permite pensar en nuevas oportunidades o salidas laborales.

    Sin olvidar el mundo real

    Aún queda mucho camino por recorrer. Las empresas y marcas no deben pensar solo en infraestructuras virtuales sino profundizar también en sus estrategias de marketing de atracción y marketing relacional. El objetivo es poder explotar al máximo las capacidades de socialización que ofrecen estos escenarios.

    Mientras esto ocurre, en el metaverso también hay una creciente demanda en el plano analógico de especialistas en programación, diseño 3D y realidad virtual. Y todo ello con el propósito de dar vida al plano virtual que aún está en construcción.The Conversation

    Pavel Sidorenko Bautista, Profesor e investigador de la Facultad de Empresa y Comunicación, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja y José María Herranz de la Casa, Profesor titular de Periodismo, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Instituciones y pragmatismo: atención al gato.

    Las discusiones que se están generando estos días «son pragmáticas» me dice un analista, casi despreciando en su respuesta al planteamiento de las ideas; es decir, se plantea lo que se quiere y se deciden herramientas para obtenerlo. El problema con ésto es que siguen sin atenderse a las instituciones violentadas que generan estos pésimos resultados que padece la población en su conjunto. Entre oligopolios, privilegios, precios, inflación, corrupción y educación pasan desapercibidos los diseños que han dado origen a tal situación. Y si no se presta atención a las causas generadoras de la enfermedad, mal diagnóstico y peores resultados. Como los que estamos viendo.

    El problema es de diseño institucional y ello requiere mucho más que una mesa: por empezar, una República descansa sobre tres poderes y ellos deben o deberían ser entre sí un freno y contrapeso, por lo que a malas leyes violentadoras de los principios fundamentales, el Poder Judicial debería declararlas inconstitucionales; lo mismo debería hacer la Asamblea frenando al Ejecutivo ante extralimitaciones del poder y el Ejecutivo debería poder administrar la cosa pública sin demasiada intervención en los asuntos privados, que para ello está la sociedad que produce.

    Entonces, qué hacer?

    Ante todo, discutir los problemas donde reside el poder, que hasta donde rige la Constitución hoy día, es la Asamblea. A quien legitime otra situación, sería bueno refrescar lo que hiciera Fujimori en Perú en 1992, cuando disolvió la Asamblea y dicha medida fue aplaudida por el 80 % de la población, respaldándose así en una suerte de «legitimidad social» que tanto gusta al populismo. Pregúntense cómo terminó Fujimori y cómo transcurren sus días hoy. El apoyo de las masas cambia tan rápidamente como sus pretensiones e intereses;  y justamente para ello están las instituciones y su importancia.

    Pero atención, cuando hablamos de instituciones no nos referimos a edificios de ladrillos u oficinas gubernamentales. Las instituciones son los mecanismos que limitan al poder: división de poderes, el «rule of law», independencia judicial, libertad de prensa que funcionando, se limitan a garantizar el ejercicio de los derechos individuales (vida, libertad, propiedad) y miden con la misma vara al conjunto de la sociedad. A ello nos referimos con la igualdad de todos ante la ley.

    Por lo tanto, si un grupo de personas decide e impone reglas que deberá afrontar un grupo de la población para satisfacer al grupo que decide en forma circunstancial, estamos de facto violentando las instituciones y ello nos convierte en un grupo tribal, una sociedad cerrada y oscura como denominaba Karl Popper a este tipo de sociedades cavernarias. La aspiración debe ser a una Sociedad Abierta, donde la libertad y la propiedad sean los rectores de una sociedad de individuos que en el mercado realizan permanentemente acuerdos libres y voluntarios entre sí.

    Cómo hacerlo?

    El primer paso es no sonreír y pensar que ésto es academia, que «esto es en los papeles, pero que la realidad es otra». Son las ideas las que mueven el mundo, son el faro que ilumina el camino. No hay caminos medios: o se está con la libertad o se está contra ella. Aún cuando pequeñas intervenciones aparentemente sin importancia se imponen, se deben desestimar. A nadie parecía importarle mucho el control de precios hasta que le tocó; a nadie parecía importarle mucho los subsidios hasta que le tocó pagarlos; a nadie parecía importarle mucho la educación estatal hasta que le tocó padecerla; a nadie le importó mucho que el gobierno cerrara toda acción humana, hasta que le tocó sufrir sus consecuencias; a nadie le importó mucho el sistema de gestión estatal de salud y pensiones hasta que lo sufrió y así podrían enumerarse casi todas las actividades que deberían manejarse en el ámbito privado y el gobierno lo hace público. Y la lista es enorme y continúa.

    Sin embargo, con todo a la vista, se siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez. Se debe terminar de una buena vez por todas con la idea del pragmatismo;  las políticas se deben decidir en razón de las ideas. Si no se tiene clara la Visión, nos puede pasar lo que a Alicia, la del país de las maravillas del famoso cuento de Lewis Carroll, cuando le pregunta al gato de Cheshire en un cierto punto qué camino debía tomar. Cheshire le contesta: “Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir. Si no sabes adónde quieres ir, no importa qué camino sigas”.

  • ¿Puede la inteligencia artificial predecir la nota de un alumno sin necesidad de examen?

    Dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    La inteligencia artificial y el análisis de datos tienen impacto en nuestras vidas a prácticamente todos los niveles. El contexto educativo no es una excepción. Así surge lo que llamamos Learning Analytics, una disciplina de investigación que trata de aplicar el análisis de datos para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

    Entre otros muchos tipos de estudios, son varias las iniciativas de investigación que trabajan con algoritmos predictivos cada vez más sofisticados que buscan anticipar factores como el riesgo de abandono de un alumno o incluso la calificación que éste pudiera obtener.

    Programar para predecir

    Los primeros trabajos enfocados a la predicción de notas se basaban en la aplicación de una serie de reglas preestablecidas sobre un conjunto de hechos relativamente simple. Más recientemente, sin embargo, los trabajos propuestos analizan todo el registro de interacción de un alumno con su plataforma educativa y utilizan complejas redes neuronales para lograr esa predicción de nota. De hecho, se obtienen resultados realmente sorprendentes.

    Por ejemplo, en el trabajo presentado por Alonso-Misol et al. se compara el rendimiento de diferentes algoritmos, obteniendo una precisión del 96 % a la hora de predecir la nota de un examen. Eso quiere decir que, en 96 de cada 100 alumnos, el humano pone una nota muy cercana a la que el algoritmo dijo que iba a poner.

    Se trata de una disciplina relativamente reciente. Es de esperar que los resultados sean cada vez mejores por lo que en algún momento se podría plantear la siguiente pregunta: dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    Un deseo utópico

    Suena tentador, los exámenes son la actividad más odiada por los alumnos. Tampoco gozan de gran simpatía entre el profesorado ya que la calificación es una tarea realmente costosa. A buen seguro, ambos colectivos aplaudirían el fin de los exámenes. Sin embargo, la realidad es bien diferente y es muy probable que la predicción, ahora exitosa, sólo produzca números sin sentido si el examen desaparece.

    En primer término, un cuaderno de notas en el pupitre de una clase en la que los alumnos escriben (probablemente un examen).
    No se pueden predecir los resultados de los exámenes sin exámenes previos de referencia.
    Yustinus Tjiuwanda / Unsplash

     

    Esto es así por el modo en el que funcionan los sistemas predictivos que se apoyan en técnicas de aprendizaje supervisado. En esencia, el principio de funcionamiento es el siguiente: se analizan datos del curso presente y se comparan con datos de cursos pasados. Si en cursos pasados existe un patrón de actividad que se pueda relacionar con la obtención de una determinada calificación, entonces se predecirá que los alumnos que en el presente curso tienen ese patrón tendrán esa calificación. Dicho de otra forma: es muy probable que un alumno obtenga una calificación similar a la que obtuvieron los alumnos que tuvieron una interacción con la plataforma similar a la suya.

    Así, los sistemas predictivos tendrán éxito en la medida en que el curso que está siendo analizado tenga un funcionamiento equivalente a ediciones previas del mismo curso.

    Para entender esto adecuadamente, imaginemos un curso de un mes en el que los alumnos tienen que entregar una actividad el viernes de cada semana. Habrá alumnos que sólo generen actividad el viernes, para realizar la entrega. Habrá otros alumnos que generarán actividad durante toda la semana, con más intensidad el viernes. Lo que parece que está claro es que será un patrón de actividad semanal.

    Imaginemos ahora que entra un nuevo profesor y decide que las actividades correspondientes a las cuatro semanas se entregan todas al final del mes. A buen seguro, el patrón de actividad de los alumnos cambiará e incluso habrá alumnos que no entren al curso hasta la última semana. Este cambio en la metodología docente hará que deje de tener sentido la comparativa entre el curso actual y los cursos previos. Como resultado, los sistemas predictivos perderán todo su potencial.

    Algo similar ocurriría al eliminar el examen. A pesar de que existen alumnos que tienen una fuerte motivación intrínseca para seguir adelante con su aprendizaje, la motivación extrínseca que impone un examen es el principal factor motivante para seguir con la actividad en el curso. Dicho de otra forma: sin examen, los alumnos trabajarían menos en el curso y con un patrón de trabajo muy diferente. Los sistemas predictivos, por tanto, perderían su valor.

    Otras posibilidades de evaluación

    Si queremos (quisiéramos) eliminar el examen, entonces debemos pensar en todo el catálogo de actividades alternativas descrito en este otro artículo. En cualquier caso, lo llamemos “examen”, “rúbrica”, “portfolio”, o de cualquier otra manera, la actividad de los alumnos está muy modulada por las fechas de entrega de las actividades que cuentan para la nota.

    El objetivo de los sistemas predictivos para la calificación de los alumnos es, principalmente, el de detectar alumnos en riesgo de abandono para ofrecerles un apoyo adecuado. También son útiles para anticipar los recursos que se vayan a necesitar. Entre los objetivos de los sistemas predictivos de calificación no está, sin embargo, la eliminación del examen final.The Conversation

    Luis de la Fuente Valentín, Profesor del Máster Universitario en Análisis y Visualización de Datos Masivos, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.