Categoría: Cultura y Sociedad

  • Salman Rushdie no es el primer novelista al que intenta matar alguien que no ha leído su obra

    Hadi Matar, el hombre acusado del intento de asesinato del novelista Salman Rushdie, admitió que sólo había “leído como dos páginas” de “Los versos satánicos”, la novela de Rushdie de 1988 que enfureció a los musulmanes fundamentalistas de todo el mundo. El antiguo líder supremo de Irán, Ayatalloh Ruhollah Jomeini, que anunció una fatwa pidiendo a todos los musulmanes que asesinaran a Rushdie en 1989, no la había leído en absoluto.

    “Los versos satánicos” no ha sido la primera –ni será la última– novela que ha provocado la ira de un fanático que no conoce los matices de la literatura.

    En 1922, un escritor austriaco llamado Hugo Bettauer publicó una novela ambientada en Viena llamada “La ciudad sin judíos”. Vendió un cuarto de millón de ejemplares y se dio a conocer internacionalmente, con una traducción al inglés publicada en Londres y Nueva York. En el verano de 1924 apareció una adaptación al cine mudo, recientemente recuperada y restaurada. En la primavera siguiente, un joven nazi irrumpió en el despacho de Bettauer y le disparó varias veces. El autor murió de sus heridas dos semanas después.

    Una novela publicada en una ciudad polarizada

    Al igual que en Estados Unidos hoy en día, había una gran brecha entre ricos y pobres en la Viena de principios del siglo XX.

    La impresionante arquitectura del centro de la ciudad albergaba una inmensa riqueza, mientras que en los barrios obreros de la periferia había una pobreza desesperante.

    La opulencia de los bancos y de los grandes almacenes, la cultura de los teatros y de la ópera –sobre todo en el barrio predominantemente judío de Leopoldstadt– despertaban inevitablemente un profundo resentimiento.

    En los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, el alcalde populista Karl Lueger vio su oportunidad: Podía ganar votos culpando de todos los problemas a los judíos. Muchos refugiados judíos dirían más tarde que el antisemitismo en Viena era peor que el de Berlín. Un pintor empobrecido que vivía en una residencia pública en un barrio pobre al norte de Leopoldstadt se inspiró para construir una nueva ideología siguiendo el modelo de Lueger. Se llamaba Adolf Hitler.

    Hugo Bettauer nació como judío. Aunque se convirtió al cristianismo, nunca perdió el contacto con sus raíces. Trabajó como periodista y se convirtió en un prolífico novelista.

    Portada del libro con un dibujo de una fila de personas que serpentea
    La novela de Hugo Bettauer ‘La ciudad sin judíos’ vendió más de 250.000 ejemplares.
    Austrian Film Archive

    “La ciudad sin judíos” (“Die Stadt ohne Juden”), subtitulada ominosamente “Una novela del mañana”, es una sátira distópica.

    “Un sólido muro humano”, comienza, “que se extiende desde la Universidad hasta la Bellaria, rodeaba el hermoso e imponente edificio del Parlamento. Toda Viena parecía haberse reunido en esta mañana de junio para presenciar un acontecimiento histórico de incalculable importancia. Han venido a escuchar a un político llamado Dr. Schwertfeger –claramente basado en Lueger– proclamar que todos los judíos van a ser expulsados de la ciudad. Heil Dr. Karl Schwertfeger, grita la multitud, Heil, heil, heil, el libertador de Austria”.

    Se investigan los nombres, los rasgos faciales y la ascendencia; incluso los que tienen sangre mixta son incluidos en la lista de personas a expulsar. Las sinagogas son profanadas y toda la población judía es metida en vagones de tren con sus maletas. Ver esta escena en la versión cinematográfica muda de 1924 de la novela es una experiencia escalofriante: Es como si uno fuera testigo del Holocausto antes de que ocurriera.

    La ira nazi

    El ingenioso giro de la novela es que, una vez expulsados los judíos, la economía y la cultura de Viena se derrumban: no hay banqueros, ni sastres ni hoteleros, ni teatro, ni periódicos. Los exiliados regresan a una acogida regia y todo acaba bien.

    El libro es una sátira sencilla pero inmensamente poderosa del antisemitismo, que mantiene la atención del lector centrando la historia en un puñado de personajes bien dibujados.

    Pero la novela y la película despertaron la ira del incipiente movimiento nazi austriaco. Bettauer fue denunciado como comunista y corruptor de la juventud de la ciudad. Otto Rothstock, un técnico dental de 20 años que se había empapado de toda la propaganda antisemita de la época, decidió pasar a la acción y asesinó al autor en marzo de 1925.

    Dibujo a vista de pájaro de la escena del crimen
    Dibujo de la escena del crimen utilizado durante el juicio de Otto Rothstock.
    Austrian Film Archive

    En el juicio, Rothstock dijo que estaba salvando la cultura europea de la “degeneración”. Describió el periodismo de Bettauer, que a menudo celebraba la liberación erótica, como pornográfico, y no dio ninguna indicación de que hubiera leído realmente la novela. Su abogado defensor, Walter Riehl, fue en algún momento líder del Partido Nazi austriaco. Consiguió que su hombre se librara con una declaración de locura y una reclusión de apenas 18 meses en una institución mental.

    Rothstock vivió hasta la década de 1970, nunca se arrepintió de su nazismo. Sorprendentemente, H.K. Breslauer, el director de la adaptación cinematográfica, se convirtió posteriormente en propagandista del partido nazi de Hitler. En cambio, Ida Jenbach, la mujer judía que coescribió el guión, fue deportada al gueto de Minsk. Fue liquidada allí o en el cercano campo de concentración de Maly Trostenets.

    Irónicamente, dado el paralelismo entre el ataque a Rushdie y el asesinato de Bettauer, en la Viena actual se demoniza a los musulmanes, como se hacía con los judíos hace 100 años.

    Las anteojeras del extremismo

    Los escritores parecen ser especialmente vulnerables en tiempos polarizados en los que las creencias se endurecen hasta convertirse en dogma y se demoniza a los que tienen opiniones contrarias.

    La novela de Rushdie está poblada de ángeles y demonios, impulsada por secuencias oníricas y provocaciones fantásticas. Celebra la diversidad de identidades al tiempo que se burla de los profetas y los políticos, de los británicos y su imperio, y de todo tipo de divisiones y dogmas. Es una obra de “realismo mágico” que exige una lectura lúdica, no literal.

    Pero los fundamentalistas religiosos y políticos no tienen tiempo para el juego, para el cuestionamiento, la duda y la curiosidad. En un pasaje, Rushdie se basó en algunos textos heterodoxos antiguos para representar al profeta Mahoma hablando con el diablo en lugar de con Dios, y fue suficiente para despertar la furia en todo el mundo musulmán. Por la misma lógica, la “novela del mañana” satírica de Bettauer –un experimento mental destinado a hacer que los lectores se lo piensen dos veces sobre la contribución judía a la vida vienesa– enfureció a los antisemitas.

    Una mujer con pañuelo en la cabeza sostiene un periódico.
    rushdie
    Una mujer iraní lee un periódico en 2000 con un dibujo que representa al autor británico Salman Rushdie como un ahorcado.
    Henghameh Fahimi/AFP via Getty Images

    “El fundamentalismo”, escribe el crítico Terry Eagleton, “es esencialmente una teoría errónea del lenguaje”: Asume que cada palabra de un texto, ya sea sagrado o secular, debe leerse como una declaración de una verdad literal o una proclamación de las creencias inamovibles del autor. Es sordo a la ironía, la metáfora, la sátira, la alegoría, la provocación, la ambigüedad, la contrariedad.

    Así que probablemente no habría habido ninguna diferencia si Otto Rothstock hubiera leído “La ciudad sin judíos” o si Hadi Matar y el ayatolá Jomeini hubieran leído “Los versos satánicos”. Habrían escuchado sólo el mensaje que querían oír.

    Es un signo preocupante de los tiempos que el número de estudiantes universitarios que se licencian en literatura esté disminuyendo en todo el mundo. En nuestra época dividida, es más importante que nunca que la gente siga aprendiendo el arte de la lectura con imaginación y empatía, y sin las anteojeras de la política o la religión.The Conversation

    Jonathan Bate, Foundation Professor of Environmental Humanities, Arizona State University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El anarco-capitalismo

    ¿Has oído hablar o conoces lo que es el “anarco-capitalismo”? ¿No? Puede que te resulte interesante… Se trata de una ideología que, ha dado buenos resultados en el mundo real en dónde se ha practicado; tal como en la Islandia medieval y en Cospaia, una pequeña república ubicada dentro de Italia en el norte de Umbría, que fue independiente entre 1440 a 1826. Pero estos dos sitios no son los únicos en dónde se ha puesto en práctica un gobierno minimalista con sorprendentes resultados, tanto económicos como sociales. Tal vez los panameños debíamos poner un poco de atención, ya que vamos por el camino contrario.

    Hay quienes sostienen que el gobierno es el mayor de las infamias; o, si se quiere, maldad o vileza, que afecta el honor, o el crédito de una persona; y al decir “crédito”, no me refiero al sentido común en que se usa esta palabra, asociado al crédito económico sino a las cosas, personas o entidades que son confiables. ¿Tienen ustedes ‘confianza’ en nuestros gobiernos? De hecho, el camino que lleva nuestra querida república va directo al Cerro Patacón. ¡Hay que cambiar de rumbo!

    Y hacia dónde debemos dirigirnos es hacia una sociedad capaz del autogobierno; vale decir, una sociedad que puede hacer casi todo por cuenta propia, sin tener que recurrir a los zorros del gallinero: el anarco capitalismo. Cuando vemos una población que en sus protestas portan letreros que dicen: “exigimos al gobierno que venga a resolver nuestros problemas”, podemos estar seguros no sólo de que es una sociedad en serios aprietos sino que el camino que los colocó en semejante situación se debe, más que nada, a profanos grupos oligárquicos corruptos; y de eso hay demasiado en nuestro país.

    No hay mejor gobierno que aquel que se origina en la familia, el barrio, la iglesia no prostituida, la escuela no centralizada, las asociaciones civiles; todo lo cual conforma una opinión pública saludable; muy distante a el “no a la privatización” que con tanto éxito han sembrado los zorros del gallinero istmeño en nuestro pueblo.

    Lo curioso de la historia de Acadia, es que la mayoría de sus habitantes eran personas o familias que poseían una verdadera fé, más que nada, judeo-cristiana, que se habían alejado de los feudos europeos, en dónde no existían los derechos de propiedad.

    La tendencia es ver al anarquismo como cosa mala; y sí, todo en extremos suele conducir al malandar. Pero en realidad, cuando hablo de “anarquismo”, hablo de una sociedad cuyos gobiernos son lo justo necesario para la función que es propia de la gobernanza; más allá, se va entrando en el territorio dónde pululan y prosperan los zorros. En Panamá hablamos de la “contención del gasto…” ¡ja! Lo que debemos hablar es de la contención del tamaño y alcance de nuestros gobiernos; que, si los reducimos a su justa expresión, los demás problemas irán desapareciendo.

    En Acadia la frase o concepto de “redistribución de la riqueza” tenía que ver con un sistema que buscaba la paridad en oportunidades y no el confisca, parte y reparte, para que los zorros se apropiaran de la mejor parte. Más aún, el que algunos lograran mayor caudal era visto como cosa buena, ya que en la medida de su prosperidad también mejoraban su condición los que participaban de sus actividades.

    Las políticas del anarco capitalismo practicado en Acadia no eran de coerción sino comunitarias, que surgían a partir de criterios compartidos en cuanto a lo que está bien conduce al bien; es decir, al “bienandar”. La justicia era pareja, justa y rauda. En Acadia unos no les cerraban el tránsito a otros, ya que ello es infame. El secreto está en no llegar a tal grado de cosas. Y lo que más distinguió a Acadia fue el grado de prosperidad de sus habitantes; para lo cual creían y practicaban la privatización y el mercado. Pero no el mercado del IMA, MEDUCA, IDAAN y tal.

    Lástima que todo esto llegó a su fin con la ocupación británica, y la muerte del 55% de la población que no se plegó a los mandatos de los zorros del nuevo gallinero.

  • ¿Hay negocio en el metaverso?

    Las redes sociales en las que nos movemos ahora son nuestro nuevo espacio de comunicación y socialización. Un espacio de diálogo social integrado de mensajes con diversos elementos multimedia (música, vídeo, imágenes). En este ecosistema, las marcas y empresas han desarrollado gran parte de sus estrategias de marketing, publicidad digital y sus nuevos canales de negocio.

    Un escenario que ya apunta al desarrollo de una web 3.0 determinada por el big data, la web semántica, y la inteligencia artificial.

    El 24 de enero de 2022 Mark Zuckerberg anunciaba en un post de Facebook que estrenaba el supercomputador más potente del mundo, operado por inteligencia artificial. Un proyecto que persigue, entre otras cosas, optimizar su propuesta de metaverso.

    Otras dos grandes empresas tecnológicas han anunciado sus movimientos económicos para posicionarse como constructoras del metaverso. El 18 de enero Microsoft anunció la compra de la compañía diseñadora de videojuegos Activision Blizzard (Call of Duty, Skylanders…) por 68 700 millones de dólares. Dos semanas después Sony ha contraatacado comprando por 3 600 millones de dólares el estudio Bungie (Halo, Destiny).

    Esta idea de metaverso, entendida como un conjunto de entornos virtuales que sirven como una extensión digital lúdica, social y productiva, y en el que las personas experimentan la corporeidad, interactividad y persistencia.

    En otras palabras, se trata de una evolución de internet y de los espacios digitales para la comunicación y la socialización.

    ¿Sacar provecho comercial en el metaverso?

    Las propuestas actuales del metaverso son experiencias lúdicas o socializadoras. En muchos casos, son juegos de modo abierto que promueven la comunicación en tiempo real entre jugadores y negocio a través de la venta de artículos.

    Sin embargo, marcas y empresas han estado atentas y en muchos casos se han querido adelantar a otros posibles escenarios.

    Por un lado, desde hace tres años hemos visto cómo diferentes artistas reforzaban su marca personal a través de conciertos en Fortnite. Y por otro lado, algunas marcas desarrollaban experiencias en Animal Crossing New Horizon o Roblox.

    Esto no es nuevo. Ya en 2003 muchas empresas buscaron reproducir en Second Life la publicidad e infraestructura de la vida real. Pero entonces internet era lento, tenía menos penetración global y la alfabetización digital era incipiente.

    Ahora, los confinamientos por la covid-19, el desarrollo de la blockchain, los avances de la realidad virtual y las tecnologías móviles han modificado el entorno.

    Todos somos mucho más digitales. Las audiencias hiperconectadas y multipantalla se concentran entre mileniales y generación Z. Y la nueva generación Alfa, chicos de 11 años, socializan e interactúan a través de Minecraft, Fortnite, Roblox o similares. Y, además, utilizan con normalidad altavoces inteligentes y consumen información en streaming.

    Productos virtuales para usuarios reales

    Grandes marcas de ropa como Zara y H&M, y firmas de lujo como Balenciaga, han apostado por diseñar para avatares virtuales en diferentes espacios del metaverso. Tienen claro que también en el mundo virtual las personas quieren diferenciarse como hacen en la vida real.

    No obstante, no todo es tan simple. A Epic Games se le ha acusado de fomentar el consumismo para avatares en Fornite. Y esto ha provocado episodios de frustración, exclusión o bulliyng entre chicos muy jóvenes ante la imposibilidad de “no estar a la moda o seguir la tendencia”.

    De igual modo, en el metaverso están empezando a congregarse cada vez más personas, como ocurre en las ciudades reales. Usuarios que participan en eventos en vivo, que realizan sesiones de trabajo y que efectúan operaciones comerciales mediante monedas virtuales y activos digitales, como los NFT.

    Y esta es la razón por la cual estos lugares virtuales son un gran espacio de atención. Así, ha surgido un vibrante y dinámico mercado de parcelas virtuales, donde también hay especulación y algunos han advertido que se puede estar produciendo una burbuja cuyas consecuencias aún se desconocen. Mientras tanto, Adidas ya se ha hecho con terrenos en The Sandbox.

    Música y metaverso

    También Warner Music se ha hecho con una notable extensión de terreno virtual en The Sandbox para organizar eventos musicales. El anuncio de esta operación revalorizó la criptomoneda de esa plataforma.

    Y es que la industria musical ha empezado a ver en el ámbito virtual un nuevo terreno de acción. Stageverse hizo su lanzamiento mundial con un concierto de la banda Muse y Snoop Dog ha anunciado una colección de avatares en The Sandbox.

    Pero, atención, esto no ocurre en todo el metaverso. Solo pasa en aquellas plataformas descentralizadas sobre blockchain. No obstante, nada quita que Meta o Epic Games negocien con marcas y empresas espacios específicos en sus propuestas virtuales.

    Vale recordar que Vans y Nike ya tienen operativas sus experiencias personalizadas en Roblox: Vans World y Nikeland.

    Con la mirada puesta en un futuro no muy lejano

    Mientras artistas y millonarios “construyen” e invierten en infraestructuras privadas en el metaverso, empresas como Coca-Cola o Atari han empezado a emprender acciones de fidelización a través de NFT y criptomonedas.

    El ámbito virtual ha dado la oportunidad de crear elementos para la personalización de avatares o contenidos digitales. Pero, además, ha dado la oportunidad de crear algunos trabajos adaptados al contexto: paisajista de islas, decoradores de interiores en Animal Crossing o jardineros en Minecraft.

    Este último oficio, así como el de entrenador de avatares, están contemplados en el plan de innovación y empleo del Gobierno de España para 2050 p. 302,

    En el metaverso pueden aplicarse los modelos de negocio que ya existen en el mundo real. Pero su flexibilidad permite pensar en nuevas oportunidades o salidas laborales.

    Sin olvidar el mundo real

    Aún queda mucho camino por recorrer. Las empresas y marcas no deben pensar solo en infraestructuras virtuales sino profundizar también en sus estrategias de marketing de atracción y marketing relacional. El objetivo es poder explotar al máximo las capacidades de socialización que ofrecen estos escenarios.

    Mientras esto ocurre, en el metaverso también hay una creciente demanda en el plano analógico de especialistas en programación, diseño 3D y realidad virtual. Y todo ello con el propósito de dar vida al plano virtual que aún está en construcción.The Conversation

    Pavel Sidorenko Bautista, Profesor e investigador de la Facultad de Empresa y Comunicación, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja y José María Herranz de la Casa, Profesor titular de Periodismo, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Instituciones y pragmatismo: atención al gato.

    Las discusiones que se están generando estos días «son pragmáticas» me dice un analista, casi despreciando en su respuesta al planteamiento de las ideas; es decir, se plantea lo que se quiere y se deciden herramientas para obtenerlo. El problema con ésto es que siguen sin atenderse a las instituciones violentadas que generan estos pésimos resultados que padece la población en su conjunto. Entre oligopolios, privilegios, precios, inflación, corrupción y educación pasan desapercibidos los diseños que han dado origen a tal situación. Y si no se presta atención a las causas generadoras de la enfermedad, mal diagnóstico y peores resultados. Como los que estamos viendo.

    El problema es de diseño institucional y ello requiere mucho más que una mesa: por empezar, una República descansa sobre tres poderes y ellos deben o deberían ser entre sí un freno y contrapeso, por lo que a malas leyes violentadoras de los principios fundamentales, el Poder Judicial debería declararlas inconstitucionales; lo mismo debería hacer la Asamblea frenando al Ejecutivo ante extralimitaciones del poder y el Ejecutivo debería poder administrar la cosa pública sin demasiada intervención en los asuntos privados, que para ello está la sociedad que produce.

    Entonces, qué hacer?

    Ante todo, discutir los problemas donde reside el poder, que hasta donde rige la Constitución hoy día, es la Asamblea. A quien legitime otra situación, sería bueno refrescar lo que hiciera Fujimori en Perú en 1992, cuando disolvió la Asamblea y dicha medida fue aplaudida por el 80 % de la población, respaldándose así en una suerte de «legitimidad social» que tanto gusta al populismo. Pregúntense cómo terminó Fujimori y cómo transcurren sus días hoy. El apoyo de las masas cambia tan rápidamente como sus pretensiones e intereses;  y justamente para ello están las instituciones y su importancia.

    Pero atención, cuando hablamos de instituciones no nos referimos a edificios de ladrillos u oficinas gubernamentales. Las instituciones son los mecanismos que limitan al poder: división de poderes, el «rule of law», independencia judicial, libertad de prensa que funcionando, se limitan a garantizar el ejercicio de los derechos individuales (vida, libertad, propiedad) y miden con la misma vara al conjunto de la sociedad. A ello nos referimos con la igualdad de todos ante la ley.

    Por lo tanto, si un grupo de personas decide e impone reglas que deberá afrontar un grupo de la población para satisfacer al grupo que decide en forma circunstancial, estamos de facto violentando las instituciones y ello nos convierte en un grupo tribal, una sociedad cerrada y oscura como denominaba Karl Popper a este tipo de sociedades cavernarias. La aspiración debe ser a una Sociedad Abierta, donde la libertad y la propiedad sean los rectores de una sociedad de individuos que en el mercado realizan permanentemente acuerdos libres y voluntarios entre sí.

    Cómo hacerlo?

    El primer paso es no sonreír y pensar que ésto es academia, que «esto es en los papeles, pero que la realidad es otra». Son las ideas las que mueven el mundo, son el faro que ilumina el camino. No hay caminos medios: o se está con la libertad o se está contra ella. Aún cuando pequeñas intervenciones aparentemente sin importancia se imponen, se deben desestimar. A nadie parecía importarle mucho el control de precios hasta que le tocó; a nadie parecía importarle mucho los subsidios hasta que le tocó pagarlos; a nadie parecía importarle mucho la educación estatal hasta que le tocó padecerla; a nadie le importó mucho que el gobierno cerrara toda acción humana, hasta que le tocó sufrir sus consecuencias; a nadie le importó mucho el sistema de gestión estatal de salud y pensiones hasta que lo sufrió y así podrían enumerarse casi todas las actividades que deberían manejarse en el ámbito privado y el gobierno lo hace público. Y la lista es enorme y continúa.

    Sin embargo, con todo a la vista, se siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez. Se debe terminar de una buena vez por todas con la idea del pragmatismo;  las políticas se deben decidir en razón de las ideas. Si no se tiene clara la Visión, nos puede pasar lo que a Alicia, la del país de las maravillas del famoso cuento de Lewis Carroll, cuando le pregunta al gato de Cheshire en un cierto punto qué camino debía tomar. Cheshire le contesta: “Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir. Si no sabes adónde quieres ir, no importa qué camino sigas”.

  • ¿Puede la inteligencia artificial predecir la nota de un alumno sin necesidad de examen?

    Dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    La inteligencia artificial y el análisis de datos tienen impacto en nuestras vidas a prácticamente todos los niveles. El contexto educativo no es una excepción. Así surge lo que llamamos Learning Analytics, una disciplina de investigación que trata de aplicar el análisis de datos para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

    Entre otros muchos tipos de estudios, son varias las iniciativas de investigación que trabajan con algoritmos predictivos cada vez más sofisticados que buscan anticipar factores como el riesgo de abandono de un alumno o incluso la calificación que éste pudiera obtener.

    Programar para predecir

    Los primeros trabajos enfocados a la predicción de notas se basaban en la aplicación de una serie de reglas preestablecidas sobre un conjunto de hechos relativamente simple. Más recientemente, sin embargo, los trabajos propuestos analizan todo el registro de interacción de un alumno con su plataforma educativa y utilizan complejas redes neuronales para lograr esa predicción de nota. De hecho, se obtienen resultados realmente sorprendentes.

    Por ejemplo, en el trabajo presentado por Alonso-Misol et al. se compara el rendimiento de diferentes algoritmos, obteniendo una precisión del 96 % a la hora de predecir la nota de un examen. Eso quiere decir que, en 96 de cada 100 alumnos, el humano pone una nota muy cercana a la que el algoritmo dijo que iba a poner.

    Se trata de una disciplina relativamente reciente. Es de esperar que los resultados sean cada vez mejores por lo que en algún momento se podría plantear la siguiente pregunta: dado que tenemos un sistema que predice la nota que obtendrá un alumno en el examen con un margen de error razonable, ¿podemos utilizar la predicción como nota final, y nos olvidamos del examen?

    Un deseo utópico

    Suena tentador, los exámenes son la actividad más odiada por los alumnos. Tampoco gozan de gran simpatía entre el profesorado ya que la calificación es una tarea realmente costosa. A buen seguro, ambos colectivos aplaudirían el fin de los exámenes. Sin embargo, la realidad es bien diferente y es muy probable que la predicción, ahora exitosa, sólo produzca números sin sentido si el examen desaparece.

    En primer término, un cuaderno de notas en el pupitre de una clase en la que los alumnos escriben (probablemente un examen).
    No se pueden predecir los resultados de los exámenes sin exámenes previos de referencia.
    Yustinus Tjiuwanda / Unsplash

     

    Esto es así por el modo en el que funcionan los sistemas predictivos que se apoyan en técnicas de aprendizaje supervisado. En esencia, el principio de funcionamiento es el siguiente: se analizan datos del curso presente y se comparan con datos de cursos pasados. Si en cursos pasados existe un patrón de actividad que se pueda relacionar con la obtención de una determinada calificación, entonces se predecirá que los alumnos que en el presente curso tienen ese patrón tendrán esa calificación. Dicho de otra forma: es muy probable que un alumno obtenga una calificación similar a la que obtuvieron los alumnos que tuvieron una interacción con la plataforma similar a la suya.

    Así, los sistemas predictivos tendrán éxito en la medida en que el curso que está siendo analizado tenga un funcionamiento equivalente a ediciones previas del mismo curso.

    Para entender esto adecuadamente, imaginemos un curso de un mes en el que los alumnos tienen que entregar una actividad el viernes de cada semana. Habrá alumnos que sólo generen actividad el viernes, para realizar la entrega. Habrá otros alumnos que generarán actividad durante toda la semana, con más intensidad el viernes. Lo que parece que está claro es que será un patrón de actividad semanal.

    Imaginemos ahora que entra un nuevo profesor y decide que las actividades correspondientes a las cuatro semanas se entregan todas al final del mes. A buen seguro, el patrón de actividad de los alumnos cambiará e incluso habrá alumnos que no entren al curso hasta la última semana. Este cambio en la metodología docente hará que deje de tener sentido la comparativa entre el curso actual y los cursos previos. Como resultado, los sistemas predictivos perderán todo su potencial.

    Algo similar ocurriría al eliminar el examen. A pesar de que existen alumnos que tienen una fuerte motivación intrínseca para seguir adelante con su aprendizaje, la motivación extrínseca que impone un examen es el principal factor motivante para seguir con la actividad en el curso. Dicho de otra forma: sin examen, los alumnos trabajarían menos en el curso y con un patrón de trabajo muy diferente. Los sistemas predictivos, por tanto, perderían su valor.

    Otras posibilidades de evaluación

    Si queremos (quisiéramos) eliminar el examen, entonces debemos pensar en todo el catálogo de actividades alternativas descrito en este otro artículo. En cualquier caso, lo llamemos “examen”, “rúbrica”, “portfolio”, o de cualquier otra manera, la actividad de los alumnos está muy modulada por las fechas de entrega de las actividades que cuentan para la nota.

    El objetivo de los sistemas predictivos para la calificación de los alumnos es, principalmente, el de detectar alumnos en riesgo de abandono para ofrecerles un apoyo adecuado. También son útiles para anticipar los recursos que se vayan a necesitar. Entre los objetivos de los sistemas predictivos de calificación no está, sin embargo, la eliminación del examen final.The Conversation

    Luis de la Fuente Valentín, Profesor del Máster Universitario en Análisis y Visualización de Datos Masivos, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Cuando los bomberos incendian

    Como es bien sabido una de las novelas más conocidas de Ray Bradbury titulada Farenheit 451 se ocupa de una sociedad del futuro donde los libros estarán prohibidos y los bomberos -los comisarios del conocimiento- tienen a su cargo la misión criminal de quemar a su paso todas las obras que estén a su alcance, es decir la bestialidad contracultural llevada al extremo.

    La novela de marras relata lo ocurrido con un bombero arrepentido que se une a las fuerzas de la resistencia, pero en el mundo real se piensa que solo en el régimen nazi y en el comunista del pasado han sucedido estos hechos aberrantes de la censura más brutal. No es así, no solo en los regímenes totalitarios de hoy se sucede con más o menos desparpajo la acción de la policía de pensamiento sino en lugares que se dicen parte del mundo libre se llevan a cabo episodios de muy diversas maneras de censura encubierta y no tan encubierta vía restricciones a la libertad de prensa.

    Pero en esta nota periodística quisiera mantenerme en el eje central de la trama que nos presenta Bradbury: bomberos que incendian. Eso es precisamente lo que tiene lugar cuando asumen gobiernos cuya misión consiste en garantizar y proteger derechos de los gobernados pero henos aquí que los conculcan, los atropellan, los barren aunque pretendan disfrazar las medidas con cosméticas varias para engañar a incautos. Pero falsos bomberos que en verdad incendian, vaya paradoja macabra.

    Como se ha dicho una y otra vez los pronosticadores que más han acertado con los sucesos del futuro son los Julio Verne de antes y de ahora. Aldous Huxley en su memorable Mundo feliz revisitado constituye otro caso sobresaliente donde el autor reexamina su obra original de 1932 y corrige algunos conceptos clave y publica en 1958 esta nueva versión que resulta extraordinaria excepto su preocupación sobre el exceso de población planetaria con que abre su libro.

    Me detengo un minuto en este aspecto inicial para luego zambullirme en otros de sus lados muy fértiles por cierto. Ya Malthus había escarbado y advertido sobre el asunto de la llamada sobrepoblación lo cual fue actualizado por el Club de Roma. Ambas posiciones erradas son refutadas por la experiencia de crecimientos vegetativos inmensos y simultáneamente mejoras notables en el nivel de vida, lo cual ilustra del mejor modo Thomas Sowell. Este último autor invita a considerar un ejercicio muy ilustrativo que llevó a cabo en los 70: tomar toda la población del orbe y dividirla por cuatro para acercarse a una familia tipo y colocarla en la imaginación en el estado de Texas lo cual daba como resultado 650 metros cuadrados por familia que es el equivalente del espacio habitacional de una familia tipo en Estados Unidos. También muestra que Somalía y Estados Unidos tienen la misma densidad poblacional, igual que ocurre con Calcuta y Manhattan. Esta gimnasia la realiza Sowell para demostrar que el problema no es de sobrepoblación sino de marcos institucionales que en unos casos conducen a la pobreza y en otros a la prosperidad. Agregamos nosotros al margen que las características en general de las estadísticas poblacionales ponen de manifiesto una caída en el crecimiento con lo que aparece un envejecimiento con los consiguientes problemas agudos que ponen aun más al descubierto la trampa de los sistemas de inseguridad antisocial basados en procedimientos que no se necesita ser un actuario para descubrir la encerrona y la necesidad de abandonar los sistemas de reparto quebrados para recostarse en los de capitalización.

    Pero dejemos estas disquisiciones respecto a los andamiajes poblacionales para ir a las reflexiones de Huxley en línea con la trama de Bradbury. En primer lugar, el espanto que se traduce en los consejos de “ajustarse a los demás” lo cual destruye la individualidad que es lo más preciado y característico del ser humano. En lugar de estimular lo distinto, lo creativo, lo diferente se aplasta al ser humano insistiendo que la nivelación es constructiva, repitiendo como loros que la uniformidad y la igualación es la meta con lo que se convierte a lo humano en animalismo. Escribe Huxley que “cuando se subordina los fines a los medios aparecen los Hitler y Stalin” y concluye en este apartado que debe estarse muy alerta y prevenidos con los ingenieros sociales que pretenden imponer desde el poder sus esquemas.

    Mantiene este pensador que las muchedumbres son peligrosas ya que “son caóticas puesto que no tienen propósitos propios y son incapaces de nada excepto de acciones inteligentes y pensamiento realista. Reunidas en asambleas la gente pierde su capacidad de razonar de elección moral. Se sugestionan fácilmente a un punto que dejan de lado juicios personales y voluntad propia. Son sensibles a la propaganda, a los slogans vacíos y alas sobresimplificaciones.” Es por ello que destaca la importancia decisiva de la lectura que es una faena privada y no colectiva que requiere silencio y concentración.

    Este es el cuadro de situación que permite que afloren los demagogos, es decir “la imbecilidad moral” que convierten a los súbditos en cosas que hay que manipular a costa de ellos mismos. Los cánticos, las marchas y los gritos sofocan todo indicio de razonabilidad.

    Todos nosotros, dice Huxley, decimos que “queremos la paz y la libertad pero muy pocos de nosotros mostramos entusiasmo por los pensamientos, los sentimientos y las acciones que conducen a la paz y la libertad. También se dice que se rechaza la guerra y la tiranía pero son muchos los que se regocijan con las ideas, sentimientos y acciones que conducen a la guerra y a la tiranía. Las mayores tonteras que avergonzarían a cualquiera que las escribiera o dicha puede ser cantada y coreada” en grupos vociferantes puesto que “el propio gobierno está en relación inversa a los números” en cuyo contexto “los grandes temas del día deben ser tratados a lo más en cinco minutos” ya que “el método para vender a los candidatos políticos como si fueran desodorantes”.

    Y viene luego el clímax del libro con el adoctrinamiento en lugar de la educación y en última instancia la invención de químicos que haga dóciles a la gente. En este sentido el Gran Hermano de Orwell -Eric Blair pues lo orwelliano era un pseudónimo- muestra el horror de la bota totalitaria pero la trama de Huxley va más allá y sugiere la ayuda de químicos que darán la sensación de felicidad como cobertura para imponer los caprichos del aparato estatal. En otros términos si bien es horrendo el cuadro orwelliano de los abusos del poder político esto que sugiere Huxley es mucho peor pues son las personas las que pedirían ser esclavizadas no solo vía los químicos sino a través del uso desaprensivo y temerario de herramientas tecnológicas para el control y el vaciamiento de todo vestigio humano.

    Para dejar de lado a Huxley no puedo resistir la tentación de reiterar una vez más una de las conclusiones vitales de este pensador de fuste. Escribe en Ends and Means que “En mayor o menor medida, entonces, todas las comunidades civilizadas del mundo moderno están formadas por un pequeño grupo de de gobernantes corruptos por demasiado poder y por una cantidad grande de gobernados corruptos por demasiada obediencia pasiva e irresponsable.”

    Entonces el asunto radica en fortalecer la educación que remite a la trasmisión del valor central del respeto recíproco y en el plano político debemos abrir debates al efecto de introducir nuevos límites al poder porque lo que viene ocurriendo es que se naturalizan avasallamientos a las libertades que conducen a los peores resultados, especialmente para los más vulnerables. Tenemos que repensar las salvaguardas del sistema para no ser ahogados en mares embravecidos que no nos darán tregua a menos que encontremos los botes salvavidas.

    Es muy pertinente referirnos a cuatro opiniones de muy distintas épocas para ilustrar el tema del abuso del poder en el contexto de la falsificación de la democracia. En primer lugar en la antigüedad el tribuno Cicerón: “El imperio de la multitud no es menos tiránico que el de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y nombre de pueblo”. En segundo lugar el padre de la Constitución estadounidense James Madison que diferencia una facción de un partido político: “Por una facción entiendo un número de ciudadanos, sea mayoría no minoría, a los que guía el impulso, la pasión o los intereses comunes en dirección al conculcamiento de los derechos de otros ciudadanos”. En tercer lugar el decimonónico Herbert Spencer: “La gran superstición política del pasado era el derecho divino de los reyes. La gran superstición política del presente es el derecho divino de los parlamentos”, Y por último el contemporáneo Bertrand de Jouvenel: “Para proclamar la soberanía de cada uno sobre sí mismo es preciso que cada miembro de la sociedad tenga un dominio propio en donde sea su propio señor […] La soberanía del pueblo no es, pues, más que una ficción y es una ficción que a la larga no puede ser más que destructora de las libertades individuales.”

    Los bomberos que incendian no debieran ser tolerados, de lo contrario terminamos como vaticinó Algernon Sidney -el precursor de John Locke- ”unos pocos tienen coronas sobre sus cabezas mientras que todos los demás tienen monturas sobre sus espaldas”.

    Antes he apuntado que Leonard E. Read subrayaba su admiración a los Padres Fundadores en Estados Unidos pero escribió que se equivocaron al recurrir a una expresión que venía de larga data y es “gobierno” ya que significa mandar y dirigir y concluía que cada uno debe hacer eso con su persona, “lo contrario es el mismo desacierto que llamarlo gerente general al guardián de una empresa”. Efectivamente, “gobierno” deriva del verbo latino “gubernare” que es “controlar” que remite al sustantivo “mens” que aplica en última instancia al control de la mente. En base a eso es que uno de mis libros lleva el título Hacia el autogobierno publicado en Buenos Aires, por EMECÉ en 1993 con prólogo del premio Nobel en economía, James M. Buchanan. En realidad para ser precisos el monopolio de la fuerza debiera denominarse Agencia de Seguridad, Agencia de Justicia o equivalentes, precisamente dos responsabilidades que en gran medida se eluden para encarar otras actividades que son impropias de un sistema republicano. Sin duda que mucho más importante que la cuestión semántica es la dimensión deformada y sobredimensionada del aparato estatal cualquiera sea la denominación que adopte.

    Cierro este texto con una referencia autobiográfica que remite a cinco pensamientos que me resultan decisivos para calibrar una buena vida y para defenderse de los falsos bomberos que pretenden incendiar. El primero es de William Faulkner: “Nunca hay que estar satisfecho con lo que se hace. Nunca es tan bueno como podría serlo. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que es posible hacer. No hay que preocuparse simplemente por ser mejores que los contemporáneos o que los predecesores. Hay que tratar de ser mejor que uno mismo”. Segundo Kim Bassinger para eliminar la soberbia: “Si lo quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, que se vincula con la reflexión de Viktor Frankl que puede aparecer como contrapuesta pero que bien mirada es complementaria para alimentar proyectos sin cerrazones mentales y consecuentes dogmatismos: “No dejes que lo que es alcance a lo que debe ser”. Cuarto, Rosa Montero como proyecto de epitafio: “Nunca se conformó con lo que sabía”. Y por último una autodefinición que me recuerda a una producción cinematográfica en la que Jack Nicholson era su protagonista que hacía de psicólogo que reunía a un grupo y les pedía a cada uno que se defina a sí mismo. Cuando habló el primero comenzó a recitar su curriculum a lo que Nicholson interrumpe para aclararle que no pidió saber qué hace cada uno sino quien es, lo cual es un ejercicio muy fértil. En esta línea argumental, Inés Berton transmitió una autodefinición con la que me siento identificado: “Soy una persona-esponja puesto que absorbo mucho y pretendo entregar mucho”.

  • Todo lo que necesitas para tu próximo destino de viaje

    ¿Te vas de viaje y no estás seguro de tener todos los productos necesarios? En este artículo continuamos el de hace unas semanas con los mejores productos de viaje de Amazon.

    Tener los accesorios de viaje adecuados puede marcar la diferencia, ya sea un viaje de negocios corto o unas vacaciones de un par de semanas. Hay un accesorio de viaje para todos en esta lista:

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    ¡Que tengas buen viaje!

  • Wakalandia quiere llevar a Venezuela al metaverso

    Wakalandia es más que una venta de NFT: es un proyecto de 3 empresas venezolanas para llevar a Venezuela al metaverso. Allí todos los usuarios serán libres y coloridas guacamayas.

    Los venezolanos están desperdigados por el mundo: hay más de 6 millones de migrantes nacidos en ese país suramericano viviendo en los cinco continentes. Aunque la gran mayoría están alejados de sus familiares y amigos, no se olvidan de su nación y de su identidad. Para ellos, un grupo de creativos creó un proyecto muy especial: Wakalandia, cuya idea es nada más y nada menos que llevar a Venezuela al metaverso.

    Wakalandia fue creada en conjunto por el escritor Nacho Palacios, el ilustrador Leo Nieves, ambos de Meollo Criollo y Crack, y Carlos Hulett, fundador de VivoPlay, quienes desarrollaron el proyecto que inicia con una colección exclusiva de 10.000 tokens no fungibles (NFT) de guacamayas, que son todos únicos, diferentes, aleatoriamente generados al combinar más de 200 atributos distintos, entre plumajes, colas, ojos, picos, sombreros, camisas, accesorios, objetos y fondos.

    Estos NFT se comenzarán a vender muy pronto a través de una white list donde es posible inscribirse para garantizar un cupo en la preventa, que se estima será en algunas semanas. El precio aún no está determinado.

    Pero, en definitiva, estos NFT son solo el comienzo de una idea mucho más grande y bonita, que busca unir a la diáspora venezolana en su propio espacio en el universo virtual.

    Símil de Venezuela en el metaverso

    DiarioBitcoin habló en exclusiva con Carlos Hulett, desarrollador de la plataforma del proyecto. Explica que las tres empresas (Meollo Criollo, Crack y ViVo Play) se unieron para hacer el proyecto buscando crear un contenido centrado en la comunidad venezolana.

    —Nacho y yo somos amigos de muchos años, pero no habíamos hecho cosas juntos, Meollo estaba más dedicado a hacer tiras cómicas y libros para niños como la serie ¿Dónde está Venezuela?, y yo tenía una carrera audiovisual. Pero ambos nos hemos centrado en llevar contenido venezolano a los venezolanos, y eso queríamos hacer con esto: conectar a los venezolanos en el mundo con la venezolanidad, con sus raíces.

    Hulett reconoce ser un fan de la tecnología Blockchain, mucho más que en su uso en las criptomonedas. Cree que ayuda muchísimo a la industria del contenido.

    “Así surge idea de Wakalandia: es un símil de la Venezuela que queremos, la Venezuela que esperamos, la Venezuela en el metaverso”.

    Y estos NFT serán los representantes virtuales de sus dueños: “Son 10.000 wakas volando en el metaverso que reflejan a los venezolanos que se sienten orgullosos de volar en el mundo”, dice Hulett y añade: Cada NFT como una cédula de identidad bien bonita. Es un avatar para que le digas al mundo que eres venezolano.

    Etapas del proyecto

    Como dijimos, el proyecto arranca con la venta de NFT que servirá como base para financiar las otras partes del proyecto: una serie de dibujos animados, protagonizada por las propias guacamayas, una productora audiovisual descentralizada (DAO) y el metaverso en sí mismo.

    Para esto último comprarán un terreno en un metaverso (aún no han decidido en cuál), el cual tendrá un pabellón que será lugar de reunión para los venezolanos donde quiera que estén. Allí, en la virtualidad, tendrán una especie de ciudad: Habrá un anfiteatro para conciertos de artistas reconocidos o nuevos, una galería para hacer exposiciones virtuales artistas nacionales, una sala de cine para presentar las producciones audiovisuales creadas por la compañía o por otras. Además, quieren crear una experiencia inmersiva que le pueda permitir a un usuario, por ejemplo, visitar en el universo virtual el Salto Ángel o los Médanos de Coro o contactar a familiares y amigos que también hacen vida en el metaverso.

    Para ayudar en la promoción se han ido sumando influyentes venezolanos como el cantante Horacio Blanco, la periodista Valentina Quintero, el deportista Daniel Dhers, la actriz Daniela Alvarado, entre otros, quienes ya tienen una imagen de guacamaya que los representa, según sus personalidades y oficios.

    “Queremos que se entienda que más allá de lo financiero, este proyecto tiene un propósito mayor: generar comunidad”, dice Hulett.

    Entrevista de MRTabuas/ DiarioBitcoin

  • 6 ideas de tableros de ajedrez para estimular tu mente.

    Si la semana pasada hablábamos sobre juegos de mesa, esta semana nos centraremos en uno de ellos, el ajedrez. Este deporte de estrategia es considerado uno de los juegos más antiguos del mundo. Surgió en la India hacia el siglo VI d.C. y llegó a Europa en el siglo XV. Su práctica perdura ampliamente en la actualidad.

    El Día Internacional del Ajedrez se celebró por primera vez en 1966, un 20 de julio, el mismo día en que se fundó la Federación Internacional de Ajedrez en 1924. Se celebra en 178 países, y en 2019 la Asamblea de la ONU aprobó por unanimidad una resolución reconociendo el día.

    Especialistas y científicos han corroborado que esta actividad tiene múltiples beneficios para nuestra mente y memoria. Su principal ventaja es su capacidad de estimular la concentración, dado que exige estar pendiente al máximo de los posibles movimientos de nuestro contrincante. Durante el juego se activan los dos hemisferios (el izquierdo, que representa la parte lógica, y el derecho la creativa) y se entrena la memoria, ya que la mayoría de los jugadores recuerdan movimientos de partidas anteriores. También ayuda con el pensamiento lógico y retarda los inicios del alzheimer. En definitiva, el ajedrez puede resultar una actividad muy entretenida e incluso capaz de mejorar tu estado de ánimo. Seguidamente te mostramos una selección de 6 tableros de ajedrez que puedes conseguir en Amazon para unirte a la celebración y disfrutar de esta actividad en casa o a donde vayas:

    Ideal para jugar solo, este juego de ajedrez electrónico es perfecto para aquellos que buscan mejorar sus habilidades antes de enfrentarse a un oponente de carne y hueso. Con la computadora de ajedrez incorporada, el usuario puede elegir entre 64 niveles de dificultad y cuatro estilos de juego con un manual que se muestra fácilmente para principiantes o para aquellos que necesitan un repaso rápido. Si haces un movimiento en falso y luego juegas solo, la computadora te dará otra oportunidad, asegurándose de que aprendas tanto como sea posible. Además, la pizarra inteligente se ilumina para jugar y aprender a altas horas de la noche. Aprovecha la promoción con 17% de descuento.

     

    También te presentamos este juego de ajedrez electrónico portátil muy útil, de tamaño bolsillo para llevarlo contigo a todas partes, con panel táctil, 20 niveles, retroiluminación LED. Se puede jugar contra la máquina de juego, o dos jugadores. También incluye manual de ajedrez, pantalla de 3 pulgadas y función de guardado automático. Un regalo creativo e interesante:

    Si te gusta más jugar con un tablero físico pero te vas de viaje y tu espacio es escaso, entonces este juego, que cuenta con un tablero de 20 pulgadas enrollable hecho de goma gruesa resistente al desgarro, es ideal para tí. Además, el mismo tablero sirve para jugar a las damas, e incluye las piezas de ambos juegos e instrucciones de juego:

    Una partida promedio de ajedrez toma aproximadamente 40 movimientos. Todos esos momentos para pensar y detenerse en una pieza se suman, por lo que encontrar tiempo para sentarse a luchar con el tablero no siempre es tarea fácil. Este lindo juego de madera de bambú sustentable resuelve ese problema, al mismo tiempo que se presenta como una vistosa pieza de decoración para el hogar. Diseñado para colgar verticalmente, las piezas de ajedrez permanecen en su lugar, por lo que los jugadores pueden pasar por turnos. Lo puedes colgar en un pasillo para que tu movimiento forme parte de la rutina diaria:

    Si te gustan las series de ficción, a lo largo de las películas de Harry Potter, se muestra el ajedrez mágico como pasatiempo favorito entre los estudiantes de Hogwarts. Esta réplica del set que usaron Harry, Ron y Hermione en la primera película Harry Potter y la piedra filosofal, donde el trío tiene que competir en una versión de tamaño real del juego, tiene un descuento del 52%. El juego, que está oficialmente autorizado por Warner Bros, viene con un tablero de ajedrez en blanco y negro de 18,5 pulgadas que parece mármol e incluye 32 piezas, un juego de blanco y un juego de plata metálica en bolsas, que están diseñadas para parecerse a las estatuas de la película y miden hasta 4 pulgadas de alto:

    Por último, si eres más fan de Star Trek, quieres algo sofisticado y estás familiarizado con el juego favorito de Spock, Tridimensional Chess, este tablero es para tí. Este juego viene con 32 piezas de ajedrez fundidas a presión y tableros de juego de acrílico translúcido, en total tres tableros de juego principales y cuatro «tableros de ataque» móviles, con 13 pulgadas de alto. Se vende por $141 y se puede comprar en Amazon:

     

    Nota: GCCViews es un participante del Programa de Asociados de Amazon Services LLC del cual recibimos una compensacion económica por las compras que se realizen por medio de los links que en esta pagina Web se promocionan direccionando a Amazon.com.

  • Neoliberalismo y Globalismo

    El título de este escrito va dirigido a quienes mal entienden lo que es liberalismo y neoliberalismo; este último asociado al fenómeno del globalismo; termino que igual que tantos, lo desnaturalizamos en caprichosas definiciones que varían de acuerdo con la corriente política que se vale del término para adelantar su agenda.

    Son tantos que por despecho a las injusticias que nos rodean, ciertas o percibidas, se afanan en la búsqueda de mejores caminos de sociedad!, pero, desdichadamente, no es tan fácil encontrar un sistemas o doctrina política que no esté sujeta a iguales o peores males que el defectuoso sistema que llamamos democracia, y con demasiada regularidad escogemos algo peor. Tal es el caso de quienes rechazan el liberalismo clásico para arrimarse a los sistemas que dicen ser “socialistas”; es decir, que favorecen un mejor entorno de asociación humana. Pero ¿realmente crees que, si los humanos, en uso del albedrío concedido en la Creación (y no hace falta añadir “libre” al término albedrío ya que “albedrio” se define como “la potestad de obrar por reflexión y elección), no podemos ser socialmente justos, sino que requerimos de un tropel de burócratas gubernamentales para evitar la injusticia? Si ese fuese el caso, ni siquiera con ejércitos de burócratas gubernamentales podríamos superar el salvajismo.

    El título de este escrito va dirigido a quienes mal entienden lo que es liberalismo y neoliberalismo; este último asociado al fenómeno del globalismo; termino que igual que tantos, lo desnaturalizamos en caprichosas definiciones que varían de acuerdo con la corriente política que se vale del término para adelantar su agenda. Para algunos el globalismo se refiere a una interacción desembarazada global humana; tal como de un verdadero comercio libre, que no requiere ser negociado. Para otros, el globalismo se traduce en instituciones o gobiernos supranacionales, tales como UN, OCDE, FMI y tal, que favorecen estas burocracias o burrocracias internacionales que procuran un mundo más humano y justo; en oposición a los que no creemos en dicha óptica, que «estaríamos en contra del bien de la humanidad».

    Por otro lado, el término “neoliberal” o “neoliberalismo” se desfigura al perder su sentido a lo largo de los laberintos del tiempo y de las intrigas políticas e ideológicas. Pero, intentemos volver a rescatar el parto de este abusado vocablo, ¿o debo llamarle, “frase”? que une los términos “neo” o nuevo, con “liberalismo”, que es liberal o libre… nuevo liberalismo.

    Parece que el primero en acuñar el término “neoliberal” o quien fue acusado de ser inventar una nueva aproximación liberal, fue “Wilhelm Röpke, localista suizo que propuso la ideología de un globalismo económico. La intención de Röpke no estaba mal intencionada, pero, como bien se ha dicho, “de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno.” Para Röpke, las ideas del capitalismo de “laissez-faire” o del ‘dejar hacer’, propuestas por personajes como Jean-Babtiste Say, Lord Acton y Ludwig von Mises, eran extremas o radicales. Röpke pensaba que tal vez el liberalismo clásico o fundamental sería lo ideal pero no funcional; que no sería aceptado ni por las clases dominantes, como tampoco la clase del confisca, parte y reparte. En fin, Röpke buscaba la manera de preservar la libertad en la nueva era del colectivismo. ¿Acaso el neoliberalismo de Röpke logró tales objetivos? Hoy muchos amigos me dicen que mis ideas y planteamientos, tal como la eliminación del MEDUCA, son utópicas y me piden algo intermedio. Tal vez; pero… no sin antes plantear lo ideal. Tu destino es “C”, pero de pronto tendrás que llegar al “B” antes de proceder al destino final.

    Y veamos que todo esto sigue siendo el meollo de la filosofía política o el tuétano del hueso; ya que la misma Constitución panameña comienza planteando los ideales, para luego de un punto y coma, contradecirse y dar riendas sueltas a los burrócratas estatales. En Panamá, por ejemplo, el Artículo 282 de la Constitución dice que: “El ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares; pero el Estado las orientará, dirigirá, reglamentará, reemplazará o creará, según las necesidades sociales…” ¡Ah!, y tal vez un pitito. Es decir, que corresponde a los particulares, pero el gobierno, con sus autoridades y burrócratas, hará con todo ello lo que le venga en ganas, alegando un interés social que no queda definido sino en la discrecionalidad de los políticos de turno. Lo que ya pocos recuerdan o jamás supieron, es que está Constitución fue diseñada para dar más poder a los milicos de nuestra Dictadura. Que igual que Röpke, creían en los principios, pero no si ellos no pudiesen controlarlos; o, quizá debía decir, abusarlos. Y ni hablar cuando la Constitución habla de “exaltar la dignidad humana…”, o cuando dice que “las autoridades… están instituidas para proteger…” la “honra…” ¿Seremos tan imberbes que necesitamos que autoridades como nuestros diputados nos protejan la honra?

    Pero Röpke, frente a la “utopía” de lo ideal, propuso la idea del “mercado social”; lo que debía enamorar a tantos socialistas de hoy en vez de ensalzar a Röpke lo vilipendian y se burlan de los neoliberales; esos son sus parientes. ¿Será que no tienen la menor idea de lo que es neoliberalismo? Y lo propuso Röpke bajo el pensar que un mercado socializado requeriría una buena dosis de juiciosa intervención estatal para mitigar las destructivas tendencias del capitalismo y su ‘dejar hacer’. Pero aún más, y es que Röpke no favorecía el socialismo o el comunismo; sino que propuso el neoliberalismo como exorcismo contra el maligno intervencionismo socialista y comunista.

    Tal vez no debemos condenar a Röpke, quien cedió el partido antes de que el mismo se jugara; algo así como los políticos de hoy que ceden sus principios alegando que luego, cuando sean semi dioses, no cumplirán sus demoníacas promesas y se irán por los trillos del bien. En su época, la posición de Röpke le valió el epíteto de “neoliberal”. Pero los socialistas de hoy, que igual usan el término como epíteto, lo usan como si el neoliberalismo fuese un movimiento de derecha. Y es que en las épocas de Röpke, con Alemania destruida por el bombardeo aliado, existía una real y verdadera posibilidad de que los medios de producción fuesen expropiados por los amantes del dominio centralizado; de hecho, Röpke era furibundo defensor de los derechos de propiedad, entre los cuales está el derecho al mercado. Más aún, el gobierno había impuesto medidas de control de precios y tenían serios problemas con la devaluación del Marco. Tomemos el caso del Marco alemán, que al fin de la Primera Guerra Mundial estaba 7/1 con el dólar. En ese momento en la Alemania Weimar, se podía comprar una postura de gallina por algo así como 1 Marco. ¿Saben cuanto llegó a costar 1 postura de gallina un par de años más tarde? Como 100,000,000 de marcos. Sí, ¡cien millones! Todos los alemanes que no tenían la capacidad de producir bienes de consumo inmediato se morían de hambre. Una alemana cuyo marido murió en la Guerra, perdió todos sus ahorros bancarios que estaban en marcos y lo que le permitió alimentar a sus hijos fue una gran colección de cigarros que dejó en casa su esposo.

    Ya nadie se acuerda ni destaca que luego de la Segunda Guerra, los imperialistas estadounidenses, que eran social demócratas, fue gracias al Plan Marshall. Sin embargo, pocos sacan a relucir los programas neoliberales de Erhard y a la infusión de cantidad de dólares desde 1948. Más aún, Röpke fue furibundo defensor del principio de subsidiaridad; que sin un libre mercado en donde la gente se ocupa de lo suyo, muy pronto se va perdiendo la libertad.

    A todo ello, luego de la Segunda Guerra, también fue la época en la cual comenzaron a tomar fuerza las organizaciones político-económicas supranacionales; que si EU, GATT, IMF y tal, acobijadas como defensoras de la liberad. Y es que el grave problema del intervencionismo central es que una vez que admites la punta de la espada, detrás viene el resto de la hoja; dado que la naturaleza del monstruo metiche es no tener límites. ¿Cómo distinguir entre una intervención sana y una malsana? O, ¿cuándo y hasta dónde permites que tu hijo salga a jugar a la calle? Si, a fin de cuentas, lo que es bueno para unos no lo es para todos. Si dejamos que los zorros entren al gallinero, eventualmente terminaremos con pura pluma y nada de pollo.

    Al final del día, los males de la sociedad moderna bien pueden ser adscritos al surgimiento de la democracia mal entendida; la democracia como el dominio de la voluntad mayoritaria, sin reservas. Hoy día el problema que surge evidente es el de una mayoría que busca imponer sus “conquistas” sobre la minoría; sin darse cuenta que a fin de cuentas quienes terminarán pagando son los adherentes de una falsa democracia.

    Hoy día, cuando son tantos los que condenan la concentración del poder económico, particularmente el de las grandes corporaciones, no ven que el verdadero problema sigue siendo el gobierno desmedido, ese que se alía con el poder económico y sostiene la perversión de la libertad; que si tarifas, subsidios y otras formas de clientelismo castrante. Así, el problema de fondo es el estatismo desembarazado. ¿Cómo podemos llamar a los zorros para que custodien el gallinero? El buen empresario no requiere mayor ayuda central; es decir, nada más allá de la defensa de la vida, la libertad y la propiedad. Los problemas no vienen asociados a ser libre, sino a ser intervenido. Son los gobiernos y sus diputados y tal que imponen un ordenamiento falso y fatídico. ¿Acaso los diputados y tal, abogan por una igualdad? ¿Acaso los hijos de diputados van a las escuelas del gobierno? Röpke habrá tenido sus buenos enfoques, pero como todos tuvo otros muy malos; pues no se atrevió a defender a capa y espada al gallinero de los zorros. Y nos quedó el neoliberalismo.