Categoría: Cultura y Sociedad

  • Arquitectura, ingeniería e innovación: los salvaescaleras que agregan calidad de vida a los minusválidos.

    El desarrollo de elevadores de trayecto corto, o plataformas para minusválidos o conocidos en algunos lugares como sillas salvaescaleras creativas, darán como resultado una mayor demanda de estos dispositivos en los próximos diez años.

    A medida que crece la población mundial, también lo hace el número de personas que envejecen. Según World Population Prospects 2019, para 2050, una de cada seis personas en todo el mundo tendrá más de 65 años. Esto es significativamente más alto que los datos anteriores en 2019, que era una de cada 11.

    Esta es la razón por la cual existe una carga cada vez mayor sobre las limitaciones funcionales y cognitivas que generan una creciente demanda de asistencia y atención.

    Hay muchos tipos de tecnología de asistencia. Estos van desde los más básicos, como bastones y andadores, hasta software de reconocimiento de voz más sofisticado y tecnológicamente innovador y dispositivos de comunicación de realidad aumentada.

    Con el uso de estos dispositivos, básicos o no, las personas están consiguiendo una mejor calidad de vida no solo para la persona sino también para su familia y cuidadores. Se mejora la experiencia de la persona discapacitada con la educación, la salud, el bienestar e incluso el sustento.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que mil millones de personas pueden necesitar dispositivos de tecnología de asistencia, y para el año 2050, dos mil millones de personas los necesitarán. Los factores clave que conducen a esta predicción son el envejecimiento de la población, las enfermedades crónicas, la creciente preferencia por brindar atención médica fuera de los hospitales y un enfoque en el uso de la tecnología para aumentar la productividad.

    Se proyecta que el mercado global de tecnología de asistencia crezca de $ 44,1 mil millones en 2021 a $ 57,9 mil millones para 2026, creciendo a una CAGR del 5,6% durante el período de pronóstico.

    Estos útiles dispositivos seguirán evolucionando en los próximos años. Se esperan dispositivos de asistencia nuevos y desafiantes para personas con discapacidades, que podrían ayudar a mejorar su salud, mejorar la inclusión y reducir los gastos generales de atención médica y de vida.

    Entre estos últimos, se ha destacado el desarrollo de elevadores de trayecto corto, o plataformas para minusválidos o conocidos en algunos lugares como sillas salvaescaleras creativas, que se prevee que darán como resultado una mayor demanda de estos dispositivos en los próximos diez años, según un informe del sector.

    El informe muestra que los principales impulsores del aumento de la demanda de sillas salvaescaleras son el avance de la tecnología y el lanzamiento de sillas salvaescaleras más creativas. En coordinación con las provisiones de vanguardia, el control de joystick, el interruptor de giro manual, junto con el Sistema de diagnóstico y control inteligente (ICS), el mercado mundial de salvaescaleras aumentará.

    En este contexto, se destaca la empresa Sesame Access, que fue fundada en 1996 por Charlie Lyons, un talentoso ingeniero hidráulico. Todo surgió cuando Charlie estaba en un pub con un amigo, y éste estaba realmente molesto porque su esposa, que usaba una silla de ruedas, no podía entrar a una galería de arte. La galería de arte de Londres tenía 200 años y era un edificio catalogado de grado I, con escalones hasta la puerta principal. “Somos un Edificio Catalogado”, decía la galería. «Lo sentimos, no hay nada que podamos hacer con los escalones».

    Charlie pensó que seguramente se podría hacer algo con esas escaleras. ¿Qué pasaría si se movieran hidráulicamente fuera del camino? ¿Podría ser eso posible? Así que Charlie elaboró ​​algunos de los primeros bocetos y sembró la idea.

    Cuando el hijo de Charlie, Steven, terminó la universidad, padre e hijo construyeron un primer prototipo en un cobertizo en Staines. Después de muchas revisiones y desarrollos de los ascensores, finalmente el ascensor Sesame estaba listo para el mercado. El primer ascensor Sesame se instaló en Merchant Taylor’s Hall, Threadneedle Street en 1997. Este ascensor todavía funciona maravillosamente hasta el día de hoy, se utiliza unas tres veces por semana para el acceso de discapacitados en el edificio.

    Desde esa fecha, Sesame ya ha instalado sus ascensores galardonados en más de 200 edificios en todo el mundo. Todo el equipo de Sesame es un apasionado de la innovación, el diseño y la ingeniería británica y han cosechado numerosos premios de diseño de vanguardia y el apoyo entusiasta de la misma Corona británica.

    Sus últimas premiaciones han sido este año, en el Blue Badge Access Awards 2022 en Manchester el 28 de abril, donde obtuvieron con su salvaescaleras creativo, el Primer lugar del Premio HEWI, Mejor Hotel de Lujo – Great Scotland Yard.  Pero también han obtenido previamente el de Mejor ubicación accesible: Sesame lift en Houses of Parliament y quizás el más conocido y por el que se han hecho virales, el Premio al Edificio Histórico de Inglaterra:  Ascensor Sesame Access en el Hotel Kimpton Fitzroy, Londres. Se trata de un ascensor de trayecto corto «escondido» a simple vista, que no sólo preserva la fachada histórica del edificio, sino que se transforma, en un alarde de ingenio y creatividad, tornando las escaleras históricas en retráctiles, para convertirlas y generar espacio al ascensor de silla de ruedas (y también maletas). Quienes piensen que la arquitectura y el diseño histórico chocan contra las necesidades de un público con discapacidades demandante, estos ejemplos le demostrarán lo contrario.

  • Los estudiantes saben buscar en internet, pero ¿saben encontrar lo que necesitan?

    En la era de Internet discernir entre la calidad y lo mediocre e, incluso, identificar noticias falsas. se convierte en un verdadero reto-

    “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber”.

    Metafísica de Aristóteles, libro primero, capítulo I.

    Vivimos en la era de la información. Pero esta abundancia de información es un arma de doble filo: viene acompañada de grandes niveles de desinformación y sobreinformación. Discernir entre lo bueno y lo malo cada vez se hace más complicado. En ocasiones, es una actividad semejante a encontrar una aguja en un pajar.

    No siempre es fácil discernir si la información disponible en la web es veraz y fiable. Para los estudiantes de primaria y secundaria es una cuestión especialmente difícil y, en ocasiones, hasta los estudios previos al doctorado no se sabe bien de dónde extraer información relevante y fiable.

    Los tiempos de las enciclopedias físicas

    Hace unos años el proceso era muy diferente. Cuentan algunos colegas cómo iban a fotocopiar artículos, revistas, libros, a los que sólo tenían acceso en la biblioteca de la universidad en la que realizaban sus estudios. En la actualidad, tenemos todo en nuestros dispositivos electrónicos, a golpe de clic. Solo necesitamos teclear en nuestro navegador Google o Wikipedia y encontramos un mar de datos e información.

    En la era de internet se torna complicado discernir entre la calidad y lo mediocre e, incluso, identificar noticias falsas. Esto se convierte en un verdadero reto para los estudiantes a los que se encarga investigar determinado tema para un trabajo o exposición en clase.

    No basta con saber usar Google

    Buscar información en internet conlleva más esfuerzo del que parece: no solo es una cuestión de saber usar un motor de búsqueda. La información está disponible en la red, en los libros, diarios, revistas, blogs, podcasts, redes sociales, periódicos digitales, grandes pensadores, charlas TED, personas de nuestro entorno, asociaciones, empresas… Millones de datos y conocimiento por todos lados y de todos los tipos.

    Es con la experiencia, con las horas y horas de búsqueda y lectura de la información extraída, cuando vamos adquiriendo esta habilidad de distinguir entre lo bueno y lo malo; de eliminar la paja y quedarnos con la aguja. Ahí reside nuestra obligación como docentes: transmitir este conocimiento a los alumnos.

    Los trucos básicos

    Existen ciertas estrategias metodológicas que permiten la búsqueda de información, su evaluación y selección, como por ejemplo:

    1. Preguntarnos qué información concreta es la que necesitamos y para qué.
    2. Uso de palabras clave. Esta palabra clave hace que se ejecute el motor de búsqueda, rastreando la información que hay en la red según los parámetros específicos del buscador utilizado, dando resultados distintos dependiendo de qué palabras usemos.Para su elección, podemos seguir una serie de consejos como el uso del asterisco * para reemplazar un conjunto indeterminado de caracteres. Por ejemplo, renovable* incluirá la búsqueda no solo de la palabra renovable, sino también renovables, u otras palabras cuya raíz sea renovable.También se puede usar el asterisco como adjetivo en la búsqueda. Por ejemplo: “Tecnologías renovables más * de los últimos años”. Buscará las tecnologías renovables más demandadas, más usadas, etc. El uso exclusivo de minúsculas y sin acentos también es recomendable.
    3. Comparar la información proporcionada con otros buscadores.
    4. Analizar las citas y las referencias de la información encontrada es una buena práctica y muy aconsejable si detectamos insuficiencias o excesiva información con respecto a nuestras necesidades. También es posible ampliar o reducir el rango de búsqueda mediante el uso de distintas palabras clave y uso del * como indicaba en el punto 2.
    5. Verificar la calidad de las fuentes bibliográficas se torna imprescindible.

    Búsqueda en la etapa universitaria

    Si nos centramos en el alumnado universitario pregraduado, este ha de estar familiarizado en la búsqueda de información fiable con fines académicos. Pero, aunque el 93,2 % de la población de 16-74 años ha usado internet en los tres últimos meses, en las aulas es habitual observar cómo los alumnos no suelen saber encontrar la información pertinente.

    La información académica también se encuentra en todas partes. Ya no solo disponemos de los servicios de la biblioteca universitaria en su catálogo digital, sino que tenemos a nuestra disposición grandes repositorios bibliográficos como Scopus, Web of Science y Google Académico, entre otros.

    Sin embargo, existen técnicas que nos ayudan a manejar grandes cantidades de datos provenientes de fuentes fiables para nuestras investigaciones.

    Una aplicación posible

    Cuando manejamos una gran cantidad de datos, la aplicación de un análisis bibliométrico se hace necesaria. El análisis bibliométrico es una ciencia que utiliza métodos estadísticos y matemáticos para analizar la literatura científica en profundidad.

    Pero, ¿cómo realizar un análisis bibliométrico? Propongo para ello el uso de un software llamado VOSviewer por parte de docentes e investigadores para realizar sus revisiones.

    VOSviewer permite la realización, visualización y exploración de mapas de coocurrencia, una interconexión colectiva de términos basada en su presencia conjunta dentro de una unidad de texto.

    Con esta herramienta se crea un mapa basado en una red sobre publicaciones científicas, aunque también es posible crear esa red sobre revistas científicas, investigaciones, países o palabras clave.

    Para ello, se extrae información de Scopus, como la mayor base de datos de referencias bibliográficas sobre el tema a investigar, exportamos la documentación y la introducimos en el VOSviewer para realizar el mapa de coocurrencia.


    Mapa de coocurrencia de palabras clave en el campo de estudio de las energías renovables mediante modelización econométrica.
    Author provided

    En la figura se representa un caso real, un mapa que analiza 1 329 palabras clave en artículos científicos que estudian el desarrollo de las energías renovables a través de un análisis econométrico. Se identifican 5 grupos (clústeres) por colores vinculados a las tres grandes preguntas del marco estratégico de la Unión Europea, facilitando la toma de decisiones.

    Enseñar desde la infancia

    Para encontrar la información deseada en internet en la etapa universitaria es clave el uso de bases de datos especializadas y apoyarse en el análisis bibliométrico para realizar estudios más exhaustivos y rigurosos.

    Pero la enseñanza del proceso de búsqueda de información en internet es fundamental y ha de realizarse en todos los niveles de estudio. Se trata de un eslabón básico para construir una sociedad informada y capaz de cuestionarse, razonar y pensar sobre cualquier ámbito.The Conversation

    Consoli Quintana Rojo, Doctora en Economía y Empresa. Profesora e investigadora del área de Economía Aplicada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El abandono de la virtud

    El respeto recíproco tan indispensable para convivir civilizadamente a la larga no puede subsistir si no se cuenta con una extendida incorporación de la virtud como valor esencial.

    En uno de mis primeros libros fabriqué una definición de liberalismo que tengo la satisfacción que intelectuales que aprecio mucho la citan con frecuencia. Esta definición dice que el liberalismo es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros. Se trata del uso de la fuerza solamente cuando hay lesiones de derechos, todo lo demás debe respetarse aunque no compartamos otros proyectos de vida. Más aún, el test definitivo del respeto es cuando no solo no compartimos el proyecto de vida ajeno sino cuando lo consideramos repulsivo. Y no digo tolerancia puesto que estimo es una expresión que revela cierto tufillo inquisitorial, ya que presume que el que tolera perdona los errores ajenos. Esta es la columna vertebral de la sociedad libre donde los derechos se resumen a la vida, la propiedad y la libertad. Este es el modo de facilitar e incentivar la cooperación social y el consiguiente progreso.

    Habiendo dicho esto consigno que ese respeto recíproco tan indispensable para convivir civilizadamente a la larga no subsiste si no se cuenta con una extendida incorporación de la virtud como valor esencial. La declinación de la virtud se transforma en falta de consideración al prójimo y en el deterioro y posterior degradación del antedicho respeto irrestricto y así sucumbe la sociedad libre. En otros términos, el aludido respeto se convierte en falta de respeto con lo que es necesario destacar que esa consideración interpersonal debe ser acompañada por cierta dosis mínima de respeto intrapersonal, es decir autorrespeto que se pone de manifiesto en las conductas. En resumen, el respeto irrestricto hacia terceros es condición necesaria y suficiente pero si no se mantiene y alimenta con el ejercicio de la virtud a la larga se termina enterrando el mismísimo respeto recíproco.

    Veamos el asunto más de cerca. En primer lugar debe subrayarse que la virtud consiste en la conducta recta, en las manifestaciones honestas, en la sinceridad, en el decoro y en el desarrollo de las potencialidades para el bien. Esto puede sonar subjetivo y compatible con el relativismo epistemológico pero además de ser relativo el relativismo pretende darle la espalda a la noción de verdad que consiste en la concordancia entre el juicio y el objeto juzgado, en negar la noción del bien y el mal en nuestro caso de conductas visibles como lo que nutre al autoperfeccionamiento. Es lo que se ha propuesto desde Aristóteles y confirmado por autores como José Ferrater Mora en su Diccionario de filosofía. Es la debida proporción, la prudencia, la perseverancia en el mérito, el coraje de apartarse de lo que dicen y hacen otros, los modales, la privacidad y el sentido de intimidad, el pudor, la cortesía y sobre todo la moral. Ya sabemos que en una sociedad libre nada puede hacerse si no hay lesiones de derechos por más vicios que existan, solo puede procederse vía la educación sea la informal a través de la familia o la formal en el aula. Y educación no es transmitir cualquier cosa en cualquier dirección sino la trasmisión de valores de respeto a terceros y autorrespeto, como se ha dicho desde los estoicos: “Apuntar a la perfección o el fin de cada cosa” concepto desplegado por filósofos como Kant al resaltar “la fortaleza moral en el cumplimiento del deber”.

    Ejemplifiquemos primero con los modales sobre lo que he escrito antes pero es del caso reiterar ya que se refiere a la manifestación externa de lo que ocurre en el interior de la persona y luego vamos a la educación sobre lo que también me he pronunciado. “El hábito no hace al monje” reza un conocido proverbio, a lo que Jacques Perriaux agregaba “pero lo ayuda mucho”. Las formas no necesariamente definen a la persona, pero ayudan al buen comportamiento y hacen la vida más agradable a los demás.

    Hoy en día, en gran medida se ha perdido el sentido del buen hablar. En primer lugar, debido al uso reiterado de expresiones soeces. Las denominadas “malas palabras” remiten a lo grotesco, a lo íntimo, a lo repugnante y a lo escandaloso. Los que no recurrimos a esas expresiones no es por carencia de imaginación (personalmente se me ocurren variantes bastante creativas), es debido a la comprensión del hecho de que si se extiende esa terminología, todo se convierte en un basural, lo cual naturalmente se aleja de la excelencia y las conversaciones bajan al nivel del subsuelo. Por su parte, los términos obscenos empobrecen el lenguaje y como este sirve para pensar y para la comunicación, ambos propósitos se ven encogidos y limitados a un radio estrecho.

    Entonces, aquello de que “el hábito no hace al monje, pero lo ayuda mucho” pone en evidencia una gran verdad y es que las apariencias, los buenos modales y, en general, la estética, tienen una conexión subliminal con la ética. Cuanto más refinados y excelentes sean los comportamientos y más cuidados los ámbitos en los que la gente se desenvuelve, más proclive se estará a lograr buenos resultados en la cooperación social y el indispensable respeto recíproco como su condición central.

    Claro que un asesino serial puede estar encubierto y amurallado tras aparentes buenos modales, pero de todos modos los buenos signos exteriores tienden a reforzar y a abrir cauce al antes mencionado respeto recíproco. Se ha dicho en diversas oportunidades que en la era victoriana había mucho de hipocresía, lo cual es cierto de todas las épocas, pero no cambia el hecho de que en esa etapa de la historia el ocultamiento de lo malo traducía un sentido de vergüenza que luego se perdió bajo el rótulo de una supuesta “apertura mental” que más bien se abrió a la bosta que puso al descubierto las inmoralidades más superlativas con la pretensión de hacerlas pasar por acciones nobles y “modernas”.

    Como queda dicho, las normas morales aluden al autorrespeto y al respeto al prójimo en las respectivas preservaciones de las autonomías individuales basadas en la dignidad y la autoestima. De más está decir que lo dicho nada tiene que ver con el dinero, sino con la conducta, lo que ocurre es que en las sociedades abiertas los que mejor sirven los intereses de los demás son los que prosperan desde el punto de vista crematístico y, por ende, se espera de ellos el ejemplo, lo cual en los contextos contemporáneos ha mutado, puesto que en gran medida esos patrimonios no son fruto del servicio al prójimo, sino de la rapiña lograda con el concurso de gobernantes que se han extralimitado en sus funciones específicas de proteger derechos para, en su lugar, conculcarlos. Mal puede esperarse ejemplos de una banda de asaltantes.

    La literatura, la escultura, la pintura y la música son evidentemente manifestaciones de cultura por antonomasia. Sin embargo, en la actualidad Carlos Grané apunta en «El puño invisible: arte, revolución y un siglo de cambios culturales», que el futurismo, el dadaísmo, el cubismo y similares son manifestaciones de banalidad, nihilismo, vulgaridad, escatología, violencia, ruido, insulto, pornografía y sadismo (en el epígrafe de su libro aparece una frase del fundador del futurismo, Filippo Tommaso Marinetti, que reza así: “El arte, efectivamente, no puede ser más que violencia, crueldad e injusticia”).

    ¿Qué ocurre en ámbitos cada vez más extendidos en aquello que se pasa de contrabando como arte? Es sencillamente otra manifestación adicional de la degradación de las estructuras axiológicas. Es una expresión más de la decadencia de valores. En este sentido, otra vez, se conecta la estética con la ética. No se necesitan descripciones acabadas de lo que se observa cuando a diario se exhiben sin pudor alguno: alarde de fealdad, personas desfiguradas, alteraciones procaces de la naturaleza, embustes de las formas, alaridos ensordecedores, luces que enceguecen, batifondos superlativos, incoherencias múltiples y mensajes disolventes. En el dictamen del jurado del libro mencionado de Grané -que obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco (presidido por Fernando Savater), en Guadalajara- se deja constancia de “los verdaderos escándalos que ha vivido el arte moderno”.

    ¿Qué puede hacerse para revertir semejante espectáculo? Sólo trabajar con paciencia y perseverancia en la educación, es decir, en la trasmisión de principios y valores que dan sustento a todo aquello que puede en rigor denominarse un producto de la humanidad, alejándose de lo subhumano y lo puramente animal, en un proceso competitivo de corroboraciones y refutaciones que apunten a la excelencia y no a burlarse de la gente con apologías de la fealdad y explotar el zócalo del hombre con elogios a la indecencia, la ordinariez y la tropelía.

    Incluso la forma en que nos vestimos transmite nuestra interioridad. La elegancia y la distinción se dan de bruces con lo deliberadamente zaparrastroso en el contexto de modales nauseabundos, ruidos guturales patéticos que sustituyen la fonética elemental. La bondad, lo sublime, lo noble y reconfortante al espíritu naturalmente hacen bien y fortalecen las sanas inclinaciones. El morbo, el sadismo, lo horripilante y tenebroso degrada. Ingleses que transmitían radio en el medio de la nada en África durante la Segunda Guerra Mundial lo hacían vestidos de smoking “to keep standards up”.

    El deterioro en los modales que subestima la calidad de vida al endiosar la grosería y lo chabacano también tiende a anular el sentido de las expresiones ilustrativas que se consideran pasadas de moda. Ya Confucio, quinientos años antes de Cristo, escribió: “Son los buenos modales los que hacen a la excelencia de un buen vecindario. Ninguna persona prudente se instalará donde aquellos no existan” y, en 1797, Edmund Burke sostenía que para la supervivencia de la sociedad civilizada “los modales son más importantes que las leyes”.

    Estimo que antes de las respectivas especializaciones profesionales, debería explorarse el sentido y la dimensión de la vida, para lo cual hay una terna de libros extraordinarios que merecen incorporarse a la biblioteca: The Philosophy of Civilization de Albert Schweitzer, Adventures of Ideas de Alfred N. Whitehead y Human Destiny de Pierre Lecomte du Noüy. Después de esa lectura tan robusta y de gran calado, entre otras muchas cosas, se comprenderá mejor el apoyo logístico que brinda la cobertura de los modales para preservar las autonomías individuales.

    Es de esperar que personas inteligentes y que también hacen aportes en diversos campos abandonen la grosería de sus expresiones al efecto de contribuir a la construcción de una sociedad civilizada y se percaten de que la cloaca verbal se encamina a la cloaca. Reiteramos que nada puede hacerse en una sociedad libre para revertir conductas que no lesionan derechos de terceros, solo a través de la educación, es decir, antes que nada, la trasmisión de valores. Y esto no puede ocurrir allí donde la educación se convierte en adoctrinamiento y politización lo cual es parido desde el momento en que se acepta la existencia de aquella cachetada a la inteligencia cual es el ministerio de educación con la pretensión de imponer estructuras curriculares que constituyen la antítesis del proceso educativo que por definición requiere abrir puertas y ventanas a la competencia y a las auditorías cruzadas. En este contexto la llamada educación privada está privada de toda independencia.

    En esta línea argumental, la “educación pública” es una fachada para ocultar su verdadera naturaleza cual es la educación estatal, una expresión que no se usa porque es tan desagradable como el periodismo estatal o arte estatal. La educación privada es también para el público. El tema para nada consiste en descalificar a profesores que se desempeñan en el área estatal, por el contrario los hay muy esmerados y competentes. El asunto estriba en los incentivos: no es lo mismo la forma en que se toma café y se encienden las luces cuando uno paga las cuentas respecto de cuando se obliga a otros a hacerlo con el fruto de sus trabajos. Por ende, todos los establecimientos educativos estatales deberían entregarse al claustro existente y en la transición a las personas que tienen las condiciones intelectuales pero no cuentan con los ingresos suficientes debería entregárseles vouchers o créditos educativos para que apliquen a la institución privada que prefieran de todas las ofertas disponibles. Esto es financiar la demanda y no la oferta para evitar toda la parafernalia de la administración de activos en manos de la burocracia. Por último en esta materia, cuando resulten necesarias las acreditaciones debieran hacerse como era originalmente en el continente europeo y especialmente el la época colonial estadounidense: academias y entidades privadas también en competencia para acreditar a los efectos de lograr el mayor grado de excelencia posible.

    Ahora se discute acaloradamente en nuestro medio si debe imponerse la educación sexual y el llamado “lenguaje inclusivo” en los colegios, un debate absurdo siempre impuesto desde el vértice del poder en lugar de abrir las posibilidades de competir en instituciones todas privadas y ajenas al ámbito de la fuerza.

    No se trata entonces de limitarse a la queja por la degradación de valores y las amenazas al sine que non de la convivencia civilizada de respeto recíproco, se trata de abandonar la vaca sagrada de nuestro tiempo cual es la llamada educación estatal puesto que las botas, es decir, el monopolio de la vilencia que denominamos gobierno no debiera entrometerse en una función tan privativa de cada cual que por otra parte perjudica especialmente a los más necesitados que se ven obligados a financiar estas politizaciones vía la reducción de sus salarios e ingresos en términos reales. Hay quienes destacan la importancia de la educación -aun sin compartir mi propuesta- pero en simultáneo recurren a lenguaje soez…no saben de qué hablan.

  • Petro llega a gobernar una Colombia polarizada: analistas

    Petro, el nuevo presidente de Colombia llega a gobernar un país polarizado y hastiado por los partidos tradicionales que han gobernado durante las últimas décadas, además de ser el primer presidente de izquierda en un país relativamente conservador, señalan analistas.

    Tras una campaña marcada por la polarización en las redes sociales y la ausencia de debates entre candidatos, Gustavo Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda de Colombia.

    Con antecedentes que incluyen su pasado como guerrillero, y su paso en la política como senador y alcalde de Bogotá, Petro llega a gobernar un país relativamente conservador pero hastiado de los partidos tradicionales que han gobernado durante las últimas décadas, señalaron analistas consultados por la Voz de América.

    “El camino estará lleno de retos para el nuevo mandatario, que deberá buscar una coalición mayoritaria en el congreso para tener gobernabilidad y poder sacar adelante sus propuestas sociales, ambientales y económicas y demostrar que Colombia no se transformará en otra Venezuela”, dijo el economista Alejandro Useche, de la Universidad del Rosario.

    El nuevo presidente no ha expresado opiniones, ideas o planes de gobierno que indiquen un modelo comunista, sin embargo existe «temor en muchos sectores de una presidencia de izquierda, que tienda a aplicar un modelo económico totalitarista y autoritario que se oriente hacia el comunismo, como el caso de Venezuela», dijo Useche.

    El politólogo de la Universidad del Rosario Mauricio Jaramillo dijo que lo que vendrá para Colombia es enfrentar una polarización creciente, ahora entre la izquierda y la oposición, que tendrá como bandera sacar a los corruptos del gobierno.

    «Creo que en Colombia, a pesar de que ha sido un país muy estable en los últimos tiempos es posible que venga una etapa de convulsión social, manifestaciones, divisiones y polarización, por eso la gobernabilidad dependerá de la capacidad que pueda tener Petro para construir consensos amplios”, manifestó a la VOA.

    “Con la llegada de Gustavo Petro al poder habría un gran pacto, una suerte como de frente amplio en Uruguay o Morena en México, es decir, un gobierno en cabeza de un movimiento progresista, pero muy cercano al centro por todos los compromisos que ha adoptado para lograr el triunfo con ese centro”, añadió Jaramillo.

    En este gobierno habría mucha moderación, habría un bloque parlamentario más o menos sólido que serían las fuerzas del Pacto Histórico, con algunas fuerzas del centro y del partido Liberal, lo que le permitiría implementar un modelo económico más progresivo, agregó.

    “Este modelo económico será modificado moderadamente, con un Estado más intervencionista en la economía, en términos de subsidios y con impuestos más progresivos, es decir, que paguen más los que tengan más rentas”, manifestó.

    “Además, tendrá una política exterior mucho más cerca al discurso Latinoamericano actual, pero sin señales de simpatía por Venezuela, y obviamente de manera ineluctable, Colombia entrará en una fase de polarización que seguramente va a tener a la mitad del país prácticamente aborreciéndole”, agregó.

    Según el politólogo de la Universidad del Rosario, Yann Basett, los primeros desafíos del nuevo presidente serán armar su equipo de gobierno y definir qué tipo de relaciones tendrá con el Congreso.

    “El presidente Gustavo Petro deberá tratar de armar una coalición, y buscar apoyos más allá de su partido, para poder tener una mayoría funcional en el congreso, y esto significará hacer modificaciones a su programa, porque tiene una serie de cambios sociales y económicos muy fuertes, pero no tendría una mayoría para implementarlos, entonces va tener que negociar”, explicó.

    Para Gerardo Berthin, vicepresidente de Programas Internacionales del centro de pensamiento estadounidense Freedom House, el triunfo de Gustavo Petro genera expectactiva por lo que será su postura y acciones con Estados Unidos y con Maduro en Venezuela.

    “Es muy posible que en la región se alíe inmediatamente con las fuerzas de extrema izquierda y populistas de Argentina, México, Perú, Bolivia, Nicaragua y Cuba”, señaló el analista.

    Berthin aseguró que pese a que en las últimas semanas de campaña Petro moderó sus posiciones, siguen siendo de izquierda para una sociedad relativamente más conservadora y que nunca ha tenido un presidente de izquierda.

    Petro tiene también historia como senador y como guerrillero, y sus gestiones como alcalde no fueron estelares y terminó con un tercio de aprobación a su gestión, agregó.

    “Para calmar la ansiedad e incertidumbre, tendrá que articular una ruta clara y factible para cumplir sus promesas de campaña, que, si bien no son necesariamente extremas, quiebran con el modelo anterior, son de largo alcance y profundas, y se inclinan hacia la izquierda”, argumentó.

    Un ejemplo es el impuesto a las más grandes fortunas, la desmilitarización, la transición energética de la matriz dependiente del petróleo y el carbón a las energías renovables y un cambio radical en el modelo económico que impulse la producción agropecuaria, añadió el analista.

    Petro tendrá que demostrar a corto plazo que no es ideológico y que está dispuesto a “negociar un pacto por Colombia” para el cambio con otros actores que no votaron por él.

    Los expertos consideran que es importante que el nuevo presidente defina rápidamente su equipo económico, lo que le daría tranquilidad al mercado y a los inversionistas extranjeros que tienen proyectos de inversiones en el país.

  • Watergate: cuando el periodismo salvó la democracia

    Watergate cambió para siempre a la sociedad moderna, a los periodistas y al ideal que esta profesión debe tener.

    Decía el gran sociólogo Herbert Gans en 1960 que las noticias no son más que el ejercicio del poder sobre la interpretación de la realidad. Cuando se contemplaba en aquellos tiempos el trabajo de los periodistas se tenía certeza de que el servilismo al poder era la nota dominante de la tarea de los trabajadores en los periódicos, las emisoras de radio y las cadenas de televisión y que, como otra socióloga –Gaye Tuchman– decía con acierto, las noticias eran todas “novedades sin cambio”.

    Durante siglos ya, el periodismo ha podido ser, y sigue siendo, una simple costra de conocimiento común dominado por los intereses de las fuentes que proporcionan la mayoría de los datos: las fuentes del poder.

    Sabemos muy bien, porque lo vemos hoy en día, que el oficio periodístico, como el propio ser humano, puede degradarse hasta los más bajos instintos. La prueba del mal periodismo la tenemos, desgraciadamente, ante nuestros ojos todos los días porque esta profesión es una de las pocas que está sometida a vigilancia pública constante –lo cual es bueno y es malo a la vez–.

    Los periodistas hacen su trabajo ante los ojos y oídos de sus lectores, oyentes o espectadores y eso les hace particularmente vulnerables y débiles. Sin embargo, el periodismo también puede elevarse hasta constituir un ejemplo para la sociedad. El comportamiento ejemplar de algunos periodistas en medios como la prensa, la televisión o la radio los convierte en modelos de honestidad y de ejercicio de democracia. Y esto es lo que ocurrió en Watergate. Aquel caso cambió para siempre a la sociedad moderna, a los periodistas y al ideal que esta profesión debe tener.

    Fontaneros y micrófonos

    watergate
    watergate
    Foto aérea del complejo de oficinas Watergate de Washington D. C., sede del Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos.
    Wikimedia Commons / Indutiomarus

    El 17 de junio de 1972 –se cumplen ahora los 50 años– unos ladrones que habían entrado en la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington fueron detenidos. Se trataba de “fontaneros”, espías y delincuentes al servicio del gobierno de Richard Nixon, entonces presidente de los Estados Unidos. La misión de estos gángsters a sueldo de Nixon era comprobar que los micrófonos que espiaban al partido rival seguían funcionando correctamente. Nixon dedicaba muchísimo dinero público a contratar espías y sabotear a los opositores demócratas. Usaba y controlaba miles de dólares de donantes al partido y dedicaba los servicios de inteligencia gubernamentales a espiar, malversar y manipular toda la maquinaria del estado norteamericano.

    Todo esto, como vemos, es más que actual y nos parece de lo más corriente en 2022: tramas similares como Cambridge Analytica y Gürtel o Pegasus son casos muy similares de nuestros días en los que políticos y gobiernos juegan sucio igual que Nixon lo hizo en Watergate. ¿Qué fue distinto, entonces, en Watergate? ¿Por qué fue tan importante?

    Cuando el asunto del robo en la sede demócrata llegó a The Washington Post, el equipo directivo de este periódico tomó una decisión fundamental: seguir el caso. Continuar la pista de aquel asunto y de su trama de intereses y dinero era una apuesta complicada, porque iba a ser muy difícil demostrar el espionaje del presidente del Gobierno, a pesar de que era claro. Como hoy en tantos casos, la certeza era total, pero demostrarlo era difícil. Sin embargo, dos periodistas de investigación, uno más veterano y otro más joven, llamados Carl Bernstein y Bob Woodward, recibieron el encargo de profundizar en el asunto, de modo que su trabajo hizo crecer el interés por el tema en los lectores.

    Bernstein y Woodward: periodismo ejemplar

    Carta de dimisión de Richard Nixon como presidente de los Estados Unidos fechada el 9 de agosto de 1974.
    Wikimedia Commons / U.S. National Archives

    La calidad del seguimiento de Bernstein y Woodward se acompañó del interés de otros medios, formando tal espiral de atención pública en prensa, radio y televisión, que finalmente en 1974 el presidente Richard Nixon dimitió por el caso Watergate.

    Los dos periodistas de investigación consiguieron probar que Nixon tenía una red de corrupción y malversación de fondos que afectaba al departamento de Justicia, al FBI y a los jueces de la Corte Suprema, con los que el presidente intentó además encubrir los hechos y esconder lo ocurrido.

    El asunto cobró un inmenso interés en los medios de comunicación norteamericanos, que en las vistas orales del proceso ante la Corte Suprema seguían masivamente en televisión la revelación de las pruebas contra Nixon y las artimañas del presidente para grabar a sus rivales y hacer dimitir a sus funcionarios honestos. A pesar de haber sido reelegido en medio del proceso, finalmente el presidente dimitió porque perdió toda autoridad moral y respaldo en sus propias filas.

    Después de haber negado durante treinta años ser el confidente de los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein, en 2005 confesó que había sido él el denunciante sin rostro del Escándalo Watergate, Deep Throat (Garganta Profunda).
    Wikimedia Commons / United States Congress

    Watergate fue el primer gran caso moderno en el que los medios de comunicación tuvieron la capacidad de generar atención hacia la corrupción política del más poderoso gobierno del mundo. Los periodistas de investigación siguieron durante meses y meses las filtraciones y las pruebas de sus fuentes –la famosa “garganta Profunda” que desde círculos cercanos al poder proporcionó las pistas a los dos periodistas, en un oscuro parking de la ciudad–.

    Fue el primer ejemplo de la capacidad del periodismo de investigación para derrotar al fraude y a la mentira. A partir de este ejemplo, los periodistas y los medios de medio mundo tuvieron un modelo de cómo trabajar.

    The truth, no matter how bad, is never as dangerous as a lie in the long run (La verdad, por mala que sea, nunca es tan peligrosa como una mentira a largo plazo) es la frase de Ben Bradlee, director de The Washington Post durante el caso Watergate, que preside la redacción del periódico.
    Shutterstock / Nicole Glass Photography

    La validación de las fuentes

    La triple validación de la información de las fuentes se convirtió en un protocolo periodístico: desde entonces, los periodistas saben que los datos de una fuente hay que contrastarlos con otras dos. La resistencia a las presiones sobre el propio periódico fue un modelo de integridad en el trabajo. Y aunque hubo momentos muy difíciles, la constancia y la diligencia de The Washington Post se convirtieron en la mejor defensa de la democracia y el respeto a sus valores para todo el mundo.

    Watergate no ha sido ni el primero ni el único de los casos célebres en que el periodismo se convierte en el ojo público que vigila por nuestros derechos y libertades.

    Esta profesión, a la vista de todos, existe para defender nuestros sistemas de libertad y de respeto a la verdad y protegernos del desastre. Hoy, más que ayer, recordar Watergate es volver a defender nuestro futuro.The Conversation

    Eva Aladro Vico, Profesora Titular de Teoría de la Información, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Viajar con menos contacto humano y reservando hoteles en el metaverso: nuevo turismo

    Una encuesta reciente ha arrojado luces sobre las expectativas que tienen las personas a la hora de viajar y hacer turismo, y los resultados parecen salidos de un relato de ciencia ficción; o de terror, si consideramos que el viajar es tender puentes, conocer culturas diferentes, ser sociables en definitiva y desde el mismo momento de la preparación del viaje. Pero algo ha cambiado, o al menos eso parece reflejar subliminalmente esta encuesta reciente en la industria del turismo.

    La empresa de soluciones tecnológicas para hotelería, Oracle Hospitality publicó los resultados de su investigación “Hospitality in 2025: Automated, Intelligent… and More Personal”, que encuestó a más de 5.200 consumidores y 633 ejecutivos hoteleros en todo el mundo durante marzo y mayo de 2022.

    El estudio, que se realizó en alianza con Skift, encontró que la mayoría de los encuestados se inclinaría más por no tener contacto alguno con el personal hotelero y preferiría previsualizar su reserva en el metaverso. También les gustaría que los hoteles adopten más tecnologías para ofrecer servicios más llamativos, y algunos incluso quisieran contar con la opción de pagar con Bitcoin.

    Nuevas exigencias

    El deseo de viajar de las personas no es menor, especialmente después de dos años de pandemia y restricciones. Esta anormalidad parece haber generado un deseo reprimido por salir de casa, ya que más del 90% de los encuestados aseguró que planeaba viajar en los próximos 6 meses. Pero, al mismo tiempo, la pandemia también parece haber provocado otros fenómenos, como la inclinación a una actitud más asocial mientras se está viajando, y la expectativa de uso de nuevas tecnologías para facilitar estas experiencias sin contacto.

    El 92 % de los participantes del estudio estuvieron de acuerdo en que no extrañan estar cerca de otras personas mientras se alojan en un hotel. Al mismo tiempo, un 73% cree que es más probable que se hospede en un hotel que ofrezca tecnología de autoservicio para minimizar el contacto con el personal y otros huéspedes.

    Los viajeros quieren, por ejemplo, usar su dispositivo móvil para administrar su experiencia en el hotel, incluido el check-in y el check-out, el pago, el pedido de comida y más, según el estudio. También esperan poder personalizar aún más su viaje, poder pagar únicamente por los servicios que utilicen y básicamente interactuar únicamente con robots.

    En esta línea 45% quiere que las comodidades de la habitación, como la luz, la temperatura y las cerraduras, se ajusten con controles de voz. Mientras, un 25% con anhelos más futurista, espera que la habitación se ajuste automáticamente, incluso asoman la posibilidad de que haya arte digital exhibida que se adecúe en función de sus preferencias.

    Tampoco hay que olvidarse de los relativamente nuevos entretenimientos como Netflix, Instagram ni los videojuegos. El 45% dijo que el acceso a entretenimiento a pedido y poder conectarse sin problemas a sus cuentas personales de transmisión o juegos es un “elemento imprescindible número 1 durante su estadía”.

    Tomando ventaja del metaverso

    El metaverso, la inteligencia artificial (AI) y las criptomonedas también forman parte del imaginario del viaje del futuro. De acuerdo con la encuesta, un 68% de los viajeros que busca personalizar su viaje preferiría preseleccionar su habitación o propiedad en el metaverso. En pocas palabras, quieren un vistazo previo de su estadía en el mundo virtual para corroborar que esté a la altura de sus expectativas.

    Además, el 74 % está interesado en que los hoteles utilicen IA para personalizar mejor los servicios y las ofertas, como el precio de las habitaciones o las sugerencias y descuentos en comidas. También preferirían solicitar el servicio de habitaciones desde su teléfono o un chatbot, y realizar pagos sin contacto (49%). De estos, 5% aseguró que quiere pagar con criptomonedas.

    Por suerte, estos sueños no están lejos de cumplirse, ya que las nuevas tecnologías se están abriendo rápidamente lugar en la industria turística y hotelera. De acuerdo con el estudio, los hoteles ya están adoptando varios de estos desarrollos, no solo para mantenerse competitivos en el mercado, sino también para abordar la escasez de personal.

    El 96 % está invirtiendo en tecnología sin contacto y más de la mitad de los dueños de hoteles señalaron que su mayor prioridad es adoptar tecnologías que mejoren o eliminen la necesidad de la experiencia de recepción entre ahora y 2025. El 65% agregó que la incorporación de nuevas tecnologías describe mejor su estrategia para hacer frente a la escasez de mano de obra y atraer nuevos talentos.

    Sin duda, en un futuro no muy lejano, la experiencia de tomar unas vacaciones podría ser muy diferente a la actual. Quién sabe, incluso podría no ser necesario salir de casa para viajar, ahora que el turismo también se expande al metaverso.

    Fuente: Oracle Hospitality y DiarioBitcoin.

  • Derecho de los animales y situaciones límite

    Como es sabido, el derecho significa la facultad de disponer de lo propio, comenzando por el propio cuerpo, siguiendo con la expresión de los pensamientos de cada cual, completado con el uso de lo adquirido de modo legítimo. En este contexto, a todo derecho corresponde una obligación. Si una persona dice que gana mil en el mercado, hay la obligación universal de respetar ese ingreso. Pero si esa misma persona dijera que tiene “el derecho” de obtener dos mil aunque su salario es de mil, si se otorgara semejante “derecho” inexorablemente querría decir que se ha expropiado a otro en el fruto de su trabajo por la diferencia. Se trata entonces de un pseudo derecho pues para otorgarlo se ha lesionado el derecho de terceros.

    Vivimos la era de los pseudo derechos: “derecho a una vivienda adecuada”, “derecho a un salario suficiente”, “derecho a una motocicleta”, “derecho a tantos hidratos de carbono o vitaminas”, derechos que no solo se dan de bruces con la noción más elemental del derecho sino que perjudican a todos, muy especialmente a los más vulnerables al vivir en un clima de destrucción de marcos institucionales civilizados. Por eso es tan relevante la igualdad ante la ley donde todos tienen los mismos derechos, lo cual no ocurre allí donde se pretende la igualdad mediante la ley, es decir la guillotina horizontal que apunta a nivelar a todos lo cual aniquila la cooperación social vulnerando acuerdos entre las partes y destruye la noción del contrato que remite a derechos de propiedad.

    La asignación de derechos de propiedad resulta esencial para la supervivencia de la sociedad puesto que permite liberar energía creadora para usar del mejor modo posible los siempre escasos recursos. En este plano, todos para mejorar sus situaciones se ven obligados a mejorar la condición social de sus semejantes. El que acierta obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos lo cual va a contramano de los que se alían con el poder político de turno para explotar miserablemente a sus congéneres. Robar una bicicleta es un delito mucho menor a inyectar polución al ambiente pues el monóxido de carbono ataca los pulmones de los vecinos, del mismo modo que constituye un delito volcar ácido sulfúrico en el jardín del prójimo.

    Por otra parte, la propiedad permite que cada uno se dedique a sus actividades en un proceso que maximiza el bienestar. Antes he usado el ejemplo que esgrime el periodista John Stossel quien ilustra el asunto con un trozo de carne envuelto en celofán en la góndola del supermercado. Nos invita a cerrar los ojos e imaginar en regresión los pasos para llegar a ese producto. Los agrimensores calculando espacios en los campos, los alambrados y los postes (solo esto último demanda unos treinta años entre el sembrado, la tala, los transportes, los almacenamientos, las cartas de crédito, los aserraderos, la contratación de personal, los mercados inmobiliarios para adquirir terrenos etc etc), las cosechadoras, los fertilizantes, los plaguicidas, el ganado vacuno, los caballos, las riendas y monturas, los peones, las aguadas y bebederos, la manga, las viviendas, las gestiones bancarias y demás faenas. Cada uno hace lo suyo sin tener la menor idea de las infinitas etapas que llevan al bien final mencionado. Todos se intercambian vía el formidable proceso que marcan los precios como un sistema de información y coordinación hasta que irrumpen los megalómanos de siempre que dicen que “no se puede dejar las cosas a la anarquía del mercado” y por ende fijan precios (en verdad simples números puesto que los precios por definición reflejan estructuras valorativas de las partes, en cambio los números de marras solo exhiben los caprichos de los burócratas que en lugar de permitir la difusión de conocimiento concentran ignorancia). Con este estatismo enfermizo, finalmente no hay carne, ni celofán, nada en las góndolas y tienden a desaparecer los supermercados.

    Como es de conocimiento público, desde la Carta Magna de 1215 las constituciones son para limitar el poder político, sin embargo en la actualidad son en gran medida documentos que le otorgan carta blanca a los agentes del aparato estatal para que abusen de los derechos de los gobernados quienes en lugar de sentirse protegidos se sienten perseguidos y aplastados por un Leviatán desbocado.

    Hecha esta necesaria introducción veamos el caso de los supuestos “derechos” de los animales, un desatino puesto que no son sujetos de derecho: si un elefante destroza nuestro jardín no lo podemos llevar a tribunales para que responda ya que tampoco puede demandarse responsabilidad por el consiguiente respeto a los derechos de terceros. El ser humano es racional lo cual no quiere decir que no se equivoque ni que se abstenga de recurrir a silogismos contrarios a la lógica. Cuando los médicos de antaño colocaban sanguijuelas en el pecho de infartados no era que se trataba de irracionales sino que usaban el conocimiento disponible al momento. La ciencia pone de manifiesto un proceso de prueba y error en el contexto de refutaciones permanentes para progresar. Fuera de los actos reflejos, toda la conducta del ser humano que se sustenta en la elección, preferencia y opción por más que su proceder resulte disparatado a criterio de otros. El animal no racional no tiene libre albedrío, no actúa, solo reacciona frente a ciertos estímulos.

    Esto no quiere decir para nada que se considere adecuado el procedimiento que conduce al sufrimiento de ciertos especímenes del reino animal. Decimos ciertos especímenes puesto que si se es considerado con las bacterias la especie humana desaparecería, lo mismo puede decirse eventualmente con la cucarachas o las serpientes venenosas cerca de viviendas. Sin duda que resulta un espectáculo bochornoso el daño deliberado a perros o caballos solo para citar dos casos, incluso hoy día es muy provechoso y educativo observar a los modernos domadores con el cariño y cuidado que hacen su oficio abandonando por completo los métodos salvajes de domadores anteriores que les parecía un acto de coraje el pegarles rebencazos y clavando espuelas a los pobres animales.

    El punto aquí señalado consiste en subrayar el significado del derecho al efecto de no confundir conceptos. Es realmente llamativo que los que pretenden incrustar la idea del derecho en el campo animal son en general partidarios del homicidio en el seno materno, mal llamado aborto, con lo que se desconoce que desde el momento de la fecundación del óvulo hay un ser humano en acto, en potencia de muchas otras características con una carga genética única distinta de la de la madre y el padre. Es en verdad curioso que se pretenda implantar de contrabando “derechos” animales y se aniquile a seres humanos indefensos.

    Todo esto sin mencionar la matanza de animales para la alimentación como ganado vacuno, peces y equivalentes, lo cual no justifica el denominado “deporte de la caza” en el que el aniquilamiento es una diversión, del mismo modo que a nuestro juicio la corrida de toros pone de manifiesto una carnicería impropia de humanos.

    Finalmente, ahora vamos en una cápsula a las situaciones consideradas límite, denominadas en ingles “life boats situations” íntimamente vinculadas al tratamiento de los derechos de propiedad. Estas situaciones extremas se suelen presentar en el escenario de un naufragio donde hay menos botes salvavidas que posibles ocupantes. En este caso el capitán del barco como representante de los dueños de la embarcación decidirá quienes pueden usar y quienes no pueden usar los botes. Y si suponemos que el capitán muere en el naufragio el uso y disposición de los botes retrotrae al origen de la propiedad tal como lo expuso modernamente primero Robert Nozick y luego Israel Kirzner refinando la tesis de John Locke, es decir, los primeros ocupantes son los dueños de facto. Para un análisis detallado respecto a diversos andamiajes conceptuales y ángulos de estudio referidos a casos extremos, remito a mi ensayo titulado “David Miller and Life Boats Situations: a Note” originalmente publicado en Gulf Islands Review. A Journal of Ideas on Economic, Historical and Political Debate, Primer Cuatrimestre de 2010 que se reproduce en el post-scriptum de mi libro Maldita coyuntura (Buenos Aires, Grupo Unión, 2020).

  • El Quijote o un gestor de contraseñas para crear claves complejas que podamos recordar

    La primera vez que se tenga constancia del uso o la invención de una contraseña es en el año 1961. Ese año, los científicos del MIT tuvieron que inventar un sistema para poder compartir un dispositivo al que se conectaban de manera compartida diferentes usuarios. Necesitaban poder diferenciar quién accedía en cada momento. Así surgieron los nombres de usuarios y las contraseñas.

    Su uso se fue popularizando con las diferentes aplicaciones que se iban desarrollando a medida que pasaban los años. El sistema permitía, y sigue siendo así, que las aplicaciones puedan saber quién es la persona con la que están interactuando y así guardar los datos personalizados para cada una.

    A principio de siglo, los bancos empezaron a operar masivamente en internet, y comenzaron a surgir problemas más serios con las contraseñas. Con el tiempo, los ciberdelincuentes se dieron cuenta de que esas claves eran fáciles de descubrir.

    Del 123456 a las preguntas de seguridad

    La gente se acostumbra a utilizar claves fáciles de recordar, como las más típicas de 123456, nombres de personas y años, nombres de mascotas, lugares conocidos que hemos visitado o donde vivimos y equipos de fútbol. Todas estas contraseñas son muy fáciles de recordar y de usar, pero los ciberdelincuentes pueden descubrirlas muy rápidamente buscando un poco de información sobre las personas.

    Además, como había problemas también de contraseñas que se olvidaban, se inventaron inicialmente una serie de preguntas fijas a las que el usuario debía responder con la misma información que había introducido en el momento de darse de alta. La más típica: el nombre de la mascota.

    Recordemos el ataque que sufrió hace años Paris Hilton. Los ciberdelincuentes pudieron entrar en los archivos que tenía guardados en el móvil simplemente respondiendo a la pregunta del nombre de su mascota (un chihuahua del que no se separaba). Respondiendo acertadamente, pudieron recuperar la contraseña de Hilton.

    Los primeros consejos para crear contraseñas

    En el año 2003, Bill Burr, gerente del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, redactó un documento en el que recopiló un conjunto de trucos para crear las contraseñas más seguras.

    Burr introdujo la pauta de mezclar letras, números, mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales y de una longitud mínima para crear así contraseñas más complejas que las que usaba mayoritariamente la gente por aquel entonces. Pensaba que había realizado una buena obra y ayudado a las personas, pero fue todo lo contrario.

    Burr acabó pidiendo perdón por crear este documento y estos trucos. Había concebido un sistema que obligaba al usuario a recordar contraseñas muy complejas imposibles de retener. Podríamos acordarnos de una o incluso alguna persona de dos, pero con la cantidad de servicios que actualmente tenemos en internet, este sistema es precisamente lo contrario a lo que pretendía ser. Las contraseñas que no tienen ningún sentido para las personas son olvidadas rápidamente.

    Programas que encuentran contraseñas

    Partir de una palabra conocida (que suele ser una palabra común), cambiar números y algún signo no es una buena solución. Además de ser mucho más complejo de recordar, nos da la sensación de protección, de usar un sistema completamente seguro de contraseña, pero es todo lo contrario.

    Existen programas informáticos que generan contraseñas a partir de listas de palabras de un diccionario. Van cambiando números por letras o les añaden números delante o detrás o incluso caracteres especiales.

    Estas herramientas permiten así generar combinaciones completamente aleatorias de estas letras, números y caracteres, o permutaciones de letras y números a partir de unas cuantas palabras conocidas que pueden ser más o menos afines a las personas que se quiere atacar. Por ejemplo, para una persona muy fanática de un determinado equipo de fútbol, podría crear combinaciones de nombres relacionados con ese equipo, con deportistas, años, etc.

    En segundos, estos programas son capaces de crear un listado con millones de combinaciones posibles de letras y números que son probados en las webs que piden un usuario y contraseña hasta dar con la correcta.

    ¿Contraseñas seguras y que podamos recordar?

    De momento, no podemos dejar de usar las contraseñas. Hoy en día todos los sistemas se basan en esta manera de identificarse. Por eso, lo mejor es tener alguna manera de utilizar contraseñas complejas que sea fácil de manejar. Hemos visto que no pueden ser palabras conocidas directamente, ni combinaciones de letras y números sin sentido que no recordamos.

    Podemos utilizar dos estrategias que nos van a permitir tener buenas contraseñas fácilmente recordables.

    • La primera es acordarnos de alguna frase de un libro o algún refrán y personalizarla para cada uno de los servicios donde queremos usar una contraseña. Por ejemplo, podemos considerar el libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, que empieza con la frase: “En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo…”. Si cogemos solo las primeras letras y los signos podemos tener una contraseña muy larga que no tenga ningún sentido: E1ldlM,dc2nqa.Pero además podemos modificar esta clave para adaptarla a la web que queremos usar. Por ejemplo, para el banco, que son cinco letras, a partir de la quinta posición insertamos un concepto relacionado con el banco, como una caja fuerte, empleando un signo de separación como +, -, ¿, :, etc. Quedaría algo así como E1ldl+FuerT+M,dc2nqa. Así solo hemos de repetir la frase e ir poniendo las letras iniciales y la web a la que hace referencia. Seguro que es más fácil acordarnos de esta contraseña que no de una combinación aleatoria de 19 caracteres.
    • Otra opción posible es el uso de un gestor de contraseñas, una aplicación que podemos instalar en el móvil o el navegador en la que podemos guardar las diferentes contraseñas que vayamos creando. De esta manera solo tendremos que acordarnos de una que desbloqueará la aplicación y podremos buscar la contraseña que necesitemos.El problema de estas herramientas es que necesitaremos siempre el móvil para mirar qué contraseña usar en cada caso y acordarnos de apuntarla, así como los cambios de estas contraseñas.Además, hay que ir con mucho cuidado a la hora de instalar una aplicación como estas porque los ciberdelincuentes lo saben y crean apps similares para que las utilicemos y les enviemos directamente todas nuestras contraseñas, entre ellas las del banco o el correo electrónico. Antes de instalar, deberemos mirar bien los comentarios que tiene la aplicación y cuándo se creó, y aún así siempre debemos desconfiar un poco. Estas herramientas son útiles, pero al final estamos confiando en una aplicación hecha por terceras personas que no conocemos, y no en la capacidad de nuestra mente de retener una frase, por ejemplo.

    Lo ideal: la autenticación en dos pasos

    Existen tres métodos para poder autenticar a una persona en un servicio, ya sea web o presencial: lo que sabemos, lo que somos y lo que tenemos. Sabemos las contraseñas (las tenemos en la memoria). Somos las huellas dactilares o el iris, en general la biometría. Y tenemos un dispositivo al que enviar un código único, el teléfono por ejemplo.

    Desde hace ya un tiempo se sabe que utilizar únicamente un factor de autenticación es un problema grave de seguridad, por eso los bancos y otros servicios ya utilizan dos. Aparte de la contraseña, nos envían un código único para validar las acciones que hacemos. Además, los teléfonos de última generación ya disponen de la biometría para gestionar los accesos a las webs que queremos guardar.

    Con un buen uso de esos factores de autenticación, las contraseñas se van a quedar muchos años con nosotros. Es muy recomendable que en todos los sistemas que lo permitan activemos ese segundo factor de autenticación, sobre todo en las webs de compras o aquellas que tengan guardada la tarjeta de crédito para comprar, el correo electrónico, etc.

    Aunque los ciberdelicuentes consigan obtener la contraseña, no podrán tener el mismo dispositivo o la misma huella dactilar. Aunque haya problemas de ciberseguridad con estos últimos métodos, no son tan sencillos de manipular y, por lo tanto, podemos estar un poco más protegidos que únicamente con el nombre de nuestra mascota o de nuestro equipo de fútbol favorito.The Conversation

    Jordi Serra Ruiz, Profesor de Ciberseguridad, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • La pésima situación económica: ¿debido al Covid o a malas decisiones?

    La pregunta del título es análoga a preguntar si la carne chamuscada se debe a la sartén o al cocinero. O, si te diagnostican un cáncer ¿a quién vas a recurrir para la cura, a los políticos o al médico de tu elección? En el caso del COVID no hubo elección sino dictadura. ¿Cómo fue qué todos nos copiamos de China, país en el que encierran a toda su población sin el menor reparo de las consecuencias?

    Y, sí, digamos que el COVID era malísimo, pero… ¿y el encierro no era malísimo y hasta peor? Esas consecuencias ya las estamos viendo en la pésima situación económica actual; lástima que la inmensa mayoría no tenga la capacidad de las “luces largas” de Omar. Vean esto: Uno de los principales estudios de todo esto lo realizó el Instituto John Hopkins en su departamento de Economía Aplicada, bajo el título de: “Literature Review and Meta-analysis of the Effects of Lockdowns on COVID-19 Mortality” (literatura de la revisión y meta-análisis de los efectos del encierro del COVID-19 en la mortalidad), en el cual se halló que en los encierros en Europa y los EE.UU. la reducción de muertes lograda fue de apenas un 0.2%.

    ¿Cuál es la gran diferencia entre quienes rechazamos el centralismo o el izquierdismo, y los que favorecemos la libertad? Y ¡ojo!, que no hablo de libertinaje sino de gobierno limitado a las funciones que son propias de una gobernanza sana. La diferencia está en que quienes creemos en la libertad rechazamos toda ropa de tamaño estándar para todos y toda situación. La lucha contra el COVID no tenía respuestas únicas sin muy variadas; y no me canso de insistir y repetir que la riqueza está en la diversidad.

    Veamos el caso de Mendoza en Argentina, que prácticamente no cerraron ni usaron máscaras y tal; y, sin embargo, tuvieron menos enfermedad y muertes que el resto del país. La Florida es otro caso ilustrativo.

    Y para ver el grado de estupidez a que pueden llegar los gobiernos, sus gobernantes y partidos politiqueros, veamos lo que ocurre hoy día en USA, en dónde su presidente, junto con el partido en el poder, o al revés, están llevándolo al desastre económico y social. O en Colombia en dónde casi la mitad de la población quiere seguir los pasos de Venezuela. Es escuchar a la secretaria del tesoro de EE.UU., Janet Yellen, que hace un año, frente al gasto desmedido del mandatario chocho, declaró: “Creo que la inflación es administrable. No anticipo que la inflación será un problema”. Ahora, el primero de junio, Yellen declara que: “Creo que yo estaba equivocada en lo de la inflación…” Ella “cree” … y todos sufrimos.

    Lo que pocos parecen entender es el grado de complejidad e interacción de los actores en una economía, que al ser intervenida produce toda clase de terribles afectaciones. ¡Por favor! lean la historieta “Yo Lápiz” de Leonard E. Reed, magistral obra que nos abre los ojos a la complejidad de la división del trabajo.

    También está el ‘Efecto Mariposa’ con lo cual Edwar Norton Lorenz, el matemático y meteorólogo estadounidense nos explicaba que aún los pequeños eventos en un sitio pueden tener grandes efectos por otro lado, dada la complejidad de nuestro mundo y del mismo universo. Que el aleteo de una mariposa en el Brasil puede causar un tornado en Tejas; ni hablar lo que un encierro de toda la población puede casuar más adelante.

    En corto, es inaudito e inadmisible que quienes se hace pasar por “autoridades”, que deben ser atendidas y que tienen el supuesto derecho de encerrar al ganado, no entiendan el alcance pernicioso de sus actos. Y, la terrible conclusión es que estas cosas las hacen a propósito y con motivos ulteriores; es decir, para asegurar el encierro de las gallinas en el gallinero.

    Creer que los subsidios y el gasto central desmedido es bueno para el pueblo pinta de cuerpo y alma a los centralistas o zorros del gallinero. Lo que necesitamos a gritos son líderes y autoridades que respeten a su gente; lo cual se traduce en enseñar a pescar y no a regalar pescado podrido.

  • La tiranía de lo colectivo

    Aldous Huxley resume sus preocupaciones en la alarmante moda de conceptos tales como la necesidad de adaptarse y ajustarse a los otros, al pensamiento grupal, a lo socialmente aceptado, en definitiva a la disolución de lo personal en aras de lo colectivo.

    Seguramente el desafío mayor de nuestra época estriba en comprender el valor descomunal de la persona. Entender que cada uno de los humanos es único e irrepetible, por ende, con potencialidades exclusivas en toda la historia de la humanidad. No hay entonces justificativo alguno para que el grupo se imponga y tuerza las inclinaciones y vocaciones de cada cual. Solo es aceptable el uso de la fuerza cuando hay lesiones de derechos, de lo contrario debe respetarse de modo irrestricto los proyectos de vida de los congéneres por más que no los suscribamos.

    El “ogro filantrópico” de Octavio Paz, es decir el aparato estatal, ha mutado su función de proteger y garantizar los derechos de la gente por su descarado atropello que anula la solidaridad y la caridad que como es sabido para que tenga sentido debe llevarse a cabo voluntariamente y con recursos propios. Lo contrario es un atraco. Un Leviatán desbocado que aniquila a la persona y como ha escrito Julián Marías, la persona no es solo lo que se ve en el espejo, es su interioridad única. Como apunta Roger Williams cada uno es extraordinario desde el punto de vista anatómico, bioquímico, y sobre todo psicológico.

    Friedrich Hayek ha mostrado las características del individualismo como protector de la dignidad de cada persona y los correspondientes incentivos para la cooperación social. Las diferencias de cada uno es lo que hace atractivo y necesario el intercambio y las relaciones interpersonales como también diría Ortega y Gasset. Si ocurriera la inmensa desgracia de ser todos los humanos iguales no habría interés ni provecho en los intercambios culturales y materiales pues todos se dedicarían a lo mismo. Como he dicho muchas veces, hasta la simple conversación resultaría en un tedio mayúsculo pues sería igual a conversar con uno mismo. En economía, la división del trabajo está basada en la desigualdad de talentos y fuerzas físicas. Por ello es que la guillotina horizontal impuesta por los gobiernos conduce a un doble estropicio: por una parte destroza los incentivos para progresar puesto que la nivelación bloquea la producción de cantidades mayores a la marca niveladora y los que esperan redistribuciones lo hacen de balde por el primer suceso. Por otra parte, aniquila la esencial igualdad ante la ley para hacerla mediante ella con lo que el marco institucional civilizado queda amputado.

    La obsesión malsana por el igualitarismo indefectiblemente conduce al empobrecimiento moral y crematístico. El delta entre los más ricos y los más pobres depende exclusivamente del comportamiento de cada uno en el supermercado y afines: al elegir con mayor o menor intensidad va estableciendo niveles de rentas y patrimonios. El comerciante que acierta con las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Solo son objetables los que la juegan de empresarios mientras se alían en una cópula hedionda con el poder político de turno para alzarse con privilegios y así explotar miserablemente a los demás.

    Habitualmente en los países más prósperos la diferencia entre el más rico y el más pobre es mayor lo cual no solo no es óbice para el progreso sino que es su condición para que los promedio ponderados de los salarios e ingresos en términos reales resulten más altos debido a la gran diversidad en un contexto donde todos cuentan con las mayores oportunidades posibles debido a dar rienda suelta a la energía creadora y a la consecuente productividad. El más eficiente como un efecto no buscado transmite su potencia a los marginales puesto que las tasas de capitalización fruto de anteriores ahorros constituyen la única causa de mayores salarios. No se trata de recursos naturales, de climas ni de etnias, se trata de mayores inversiones (como hemos ejemplificado antes, el continente africano abriga la mayor dosis de recursos naturales y la miseria está muy extendida, mientras que Japón es un cascote habitable solo en un veinte por ciento).

    Gustave Le Bon destaca las barrabasadas de los grupos a contramano del individuo y concluye que “en las multitudes lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”. En materia educativa es muy necesario abrirla a la competencia a los efectos de contar con auditorías cruzadas de las muy diversas instituciones y estructuras curriculares para lograr los máximos niveles de excelencia en un contexto donde pueda extraerse lo mejor de cada estudiante, al contrario de sistemas burocráticos que dependen del los caprichos de lo que sucede en el vértice del poder estatal en procesos de la siempre nefasta igualación.

    Estas consideraciones de más está decir no solo no se oponen a las faenas en equipo sino que las promueven como parte medular de las metas y aspiraciones individuales que muchas veces se logran de mejor manera aliados en equipos voluntariamente establecidos. Son los espíritus colectivistas los que se oponen a estas iniciativas al imponer todo tipo de cortapisas dentro de un país y al injertar tarifas, aranceles y cupos a las migraciones de personas y a la entrada de mercancías.

    Ludwig von Mises nos enseña que “la distinción principal de la filosofía social de Occidente es el individualismo. Su meta se dirige a la creación de una esfera en que el individuo es libre de pensar y actuar sin ser restringido por la interferencia de aparatos sociales de coerción y opresión, el Estado. Todos los logros espirituales y materiales de la Civilización Occidental fueron el resultado de la operación de esta libertad.” Desde luego como ha escrito Jorge García Venturini, la referencia a Occidente no alude a un lugar geográfico sino al espíritu de libertad.

    En otra oportunidad he escrito sobre lo que sigue pero dado el empecinamiento con la idolatría del colectivismo, es pertinente reiterar parte de lo dicho. Aldous Huxley resume sus preocupaciones en la alarmante moda de conceptos tales como la necesidad de adaptarse y ajustarse a los otros, al pensamiento grupal, a lo socialmente aceptado, en definitiva a la disolución de lo personal en aras de lo colectivo.

    Es curioso que los que usan la pantalla de la unión de todos en realidad separan y generan aislamiento y conflictos permanentes entre los miembros de la sociedad. Interfieren permanentemente en los arreglos voluntarios de sus integrantes. En definitiva alimentan una secuencia sin solución de continuidad de guerras sin cuartel de todos contra todos. Para recurrir a la terminología de la teoría de los juegos, en lugar de abrir paso a la suma positiva donde ambas partes ganan en un acuerdo voluntario, provocan la suma cero. Los megalómanos de siempre intervienen en el mecanismo de precios con lo que indefectiblemente se generan faltantes y desajustes de todo tipo al tiempo que desdibujan los únicos indicadores con que se cuenta para saber dónde invertir y donde desinvertir al efecto de aprovechar del mejor modo los siempre escasos factores productivos.

    El individualismo machaca sobre la importancia de la descentralización del poder político y el federalismo. Rechaza de plano las cargas fiscales insoportables, deudas estatales astronómicas, inflaciones galopantes y gastos públicos desmesurados en el contexto de regulaciones que asfixian las libertades. Considera una estafa sideral los sistemas denominados de seguridad social pero que son de llamativa inseguridad antisocial debido a la succión de ingresos de todos pero con especial saña contra los más débiles.

    Las discusiones semánticas a veces no son constructivas pero como las palabras sirven para pensar y para comunicar pensamientos es a veces de interés detenerse en algunos vocablos clave. Estimamos que ese es el caso del individualismo tan vapuleado y poco comprendido en nuestra época.

    Huxley sostiene que la importante y por cierto muy verdadera visión de Eric Blair -que como es sabido firmaba con el pseudónimo de George Orwell- se refiere a la acción imperturbable y maliciosa del Gran Hermano sobre las libertades individuales, en cambio el primer autor apunta a algo peor aún, es decir, al pedido de la gente para ser esclavizada en base a lo antes descrito y especialmente debido a una educación perversa que como queda dicho donde más que educar se adoctrina con lo que las personas mutan a la condición de autómatas esclavizados. Abrigo grandes temores de lo anticipado por Huxley respecto a tecnologías de avanzada en manos de gobernantes para el control de la gente, por ejemplo, entre muchos otros casos, el peligro que encierra la digitalización coactiva de todas las transacciones monetarias para eliminar efectivos y así perturbar y dirigir de un modo más efectivo la vida y las haciendas de las personas, para no decir nada de la sugerencia de algunos energúmenos sobre la obligatoriedad de instalar un chip en el cuerpo de cada uno.

    A su vez en el terreno laboral, en el contexto del individualismo, los sindicatos se desempeñan como asociaciones libres y voluntarias y de ninguna manera como entidades que imponen representaciones y aportes forzosos ni huelgas que sean distintas al derecho a no trabajar para en vez imponer procedimientos violentos e intimidatorios para los que quieren seguir con sus tareas laborales.

    En este razonamiento debe destacarse que las llamadas “conquistas sociales” como la entronización de salarios mínimos y equivalentes indefectiblemente provocan desempleo. Y debe tenerse en cuenta que la incorporación de mayores productividades liberan recursos humanos y materiales para atender otras necesidades para lo cual los comerciantes son incentivados en la capacitación de personal al efecto de sacar partida de los nuevos arbitrajes que las circunstancia ofrecen.

    Allí donde hay acuerdos libres entre las partes no hay tal cosa como sobrante de aquel factor indispensable para abastecer las ilimitadas necesidades de la gente. Poner palos en la rueda conduce al empobrecimiento. Cuando se dice que los gobiernos deben inmiscuirse en esta materia para equilibrar las fuerzas dispares en la contratación laboral no se tiene presente que es del todo irrelevante el estado de la cuenta corriente de las dos partes, lo definitorio son las antedichas tasas de capitalización. Las partes podrán disponer de recursos suculentos o estar en la quiebra, esto es indistinto lo trascendental es que el ingreso se establece por las tasas de capitalización y no por la voluntad y la condición de las partes.

    Milton Friedman escribe la introducción a la colección de la revista The Individualist Review que se inauguró en abril de 1961 donde señala que siguió las huellas de una entidad anterior de 1953 fundada por Frank Chodorov bajo el nombre de Intercollegiate Society of Individualists. Friedman destaca lo consignado en el editorial del primer número de la referida revista académica que apuntaba a fortalecer los valores de “la empresa privada y libre y a la estricta imposición de límites al poder del gobierno” y anunciaba se abocaría al “compromiso con la libertad”, una publicación en la que Friedman formaba parte de su Consejo Editorial y también colaboraba con ensayos de su autoría junto con otros destacados colegas. También en esa introducción Friedman apunta que el establecimiento de la Mont Pelerin Society en 1947 -la academia internacional como la denominaba Hayek- ayudó mucho a refutar las falacias tejidas en torno al individualismo y a explicar sus enormes beneficios respecto a su consideración por las autonomías individuales y el consiguiente estímulo a las más extendidas aperturas a las relaciones contractuales entre las personas de todo el globo.

    Se ha exhibido hasta el cansancio las tretas en las que está complotado un grupo para afirmar falsedades frente a gráficos varios en las pantallas que se muestran a todos y que finalmente resultan en que un sujeto no informado que se lo invita al grupo termina por sostener las mentiras que dicen todos los demás. Esto para explicar la malsana tendencia a dejarse empujar por lo colectivo.

    En resumen, el individualismo resalta y resguarda la condición humana de cada cual en cuyo contexto la función de los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno deben cuidar y preservar el derecho de cada uno de los miembros en su jurisdicción y abstenerse de manejar el fruto del trabajo ajeno. La hipocresía colectivista pretende ocultar resultados altamente negativos con un discurso mentiroso dirigido a conquistar a incautos y desprevenidos frente a la avalancha de miserias que invariablemente generan las granjas colectivas y equivalentes que siempre hundieron a la gente en las hambrunas y las miserias más desgarradoras vía de lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie. El colectivismo aplasta al individuo y a sus derechos que son anteriores y superiores a todo gobierno.