Categoría: Cultura y Sociedad

  • Viajar con menos contacto humano y reservando hoteles en el metaverso: nuevo turismo

    Una encuesta reciente ha arrojado luces sobre las expectativas que tienen las personas a la hora de viajar y hacer turismo, y los resultados parecen salidos de un relato de ciencia ficción; o de terror, si consideramos que el viajar es tender puentes, conocer culturas diferentes, ser sociables en definitiva y desde el mismo momento de la preparación del viaje. Pero algo ha cambiado, o al menos eso parece reflejar subliminalmente esta encuesta reciente en la industria del turismo.

    La empresa de soluciones tecnológicas para hotelería, Oracle Hospitality publicó los resultados de su investigación “Hospitality in 2025: Automated, Intelligent… and More Personal”, que encuestó a más de 5.200 consumidores y 633 ejecutivos hoteleros en todo el mundo durante marzo y mayo de 2022.

    El estudio, que se realizó en alianza con Skift, encontró que la mayoría de los encuestados se inclinaría más por no tener contacto alguno con el personal hotelero y preferiría previsualizar su reserva en el metaverso. También les gustaría que los hoteles adopten más tecnologías para ofrecer servicios más llamativos, y algunos incluso quisieran contar con la opción de pagar con Bitcoin.

    Nuevas exigencias

    El deseo de viajar de las personas no es menor, especialmente después de dos años de pandemia y restricciones. Esta anormalidad parece haber generado un deseo reprimido por salir de casa, ya que más del 90% de los encuestados aseguró que planeaba viajar en los próximos 6 meses. Pero, al mismo tiempo, la pandemia también parece haber provocado otros fenómenos, como la inclinación a una actitud más asocial mientras se está viajando, y la expectativa de uso de nuevas tecnologías para facilitar estas experiencias sin contacto.

    El 92 % de los participantes del estudio estuvieron de acuerdo en que no extrañan estar cerca de otras personas mientras se alojan en un hotel. Al mismo tiempo, un 73% cree que es más probable que se hospede en un hotel que ofrezca tecnología de autoservicio para minimizar el contacto con el personal y otros huéspedes.

    Los viajeros quieren, por ejemplo, usar su dispositivo móvil para administrar su experiencia en el hotel, incluido el check-in y el check-out, el pago, el pedido de comida y más, según el estudio. También esperan poder personalizar aún más su viaje, poder pagar únicamente por los servicios que utilicen y básicamente interactuar únicamente con robots.

    En esta línea 45% quiere que las comodidades de la habitación, como la luz, la temperatura y las cerraduras, se ajusten con controles de voz. Mientras, un 25% con anhelos más futurista, espera que la habitación se ajuste automáticamente, incluso asoman la posibilidad de que haya arte digital exhibida que se adecúe en función de sus preferencias.

    Tampoco hay que olvidarse de los relativamente nuevos entretenimientos como Netflix, Instagram ni los videojuegos. El 45% dijo que el acceso a entretenimiento a pedido y poder conectarse sin problemas a sus cuentas personales de transmisión o juegos es un “elemento imprescindible número 1 durante su estadía”.

    Tomando ventaja del metaverso

    El metaverso, la inteligencia artificial (AI) y las criptomonedas también forman parte del imaginario del viaje del futuro. De acuerdo con la encuesta, un 68% de los viajeros que busca personalizar su viaje preferiría preseleccionar su habitación o propiedad en el metaverso. En pocas palabras, quieren un vistazo previo de su estadía en el mundo virtual para corroborar que esté a la altura de sus expectativas.

    Además, el 74 % está interesado en que los hoteles utilicen IA para personalizar mejor los servicios y las ofertas, como el precio de las habitaciones o las sugerencias y descuentos en comidas. También preferirían solicitar el servicio de habitaciones desde su teléfono o un chatbot, y realizar pagos sin contacto (49%). De estos, 5% aseguró que quiere pagar con criptomonedas.

    Por suerte, estos sueños no están lejos de cumplirse, ya que las nuevas tecnologías se están abriendo rápidamente lugar en la industria turística y hotelera. De acuerdo con el estudio, los hoteles ya están adoptando varios de estos desarrollos, no solo para mantenerse competitivos en el mercado, sino también para abordar la escasez de personal.

    El 96 % está invirtiendo en tecnología sin contacto y más de la mitad de los dueños de hoteles señalaron que su mayor prioridad es adoptar tecnologías que mejoren o eliminen la necesidad de la experiencia de recepción entre ahora y 2025. El 65% agregó que la incorporación de nuevas tecnologías describe mejor su estrategia para hacer frente a la escasez de mano de obra y atraer nuevos talentos.

    Sin duda, en un futuro no muy lejano, la experiencia de tomar unas vacaciones podría ser muy diferente a la actual. Quién sabe, incluso podría no ser necesario salir de casa para viajar, ahora que el turismo también se expande al metaverso.

    Fuente: Oracle Hospitality y DiarioBitcoin.

  • Derecho de los animales y situaciones límite

    Como es sabido, el derecho significa la facultad de disponer de lo propio, comenzando por el propio cuerpo, siguiendo con la expresión de los pensamientos de cada cual, completado con el uso de lo adquirido de modo legítimo. En este contexto, a todo derecho corresponde una obligación. Si una persona dice que gana mil en el mercado, hay la obligación universal de respetar ese ingreso. Pero si esa misma persona dijera que tiene “el derecho” de obtener dos mil aunque su salario es de mil, si se otorgara semejante “derecho” inexorablemente querría decir que se ha expropiado a otro en el fruto de su trabajo por la diferencia. Se trata entonces de un pseudo derecho pues para otorgarlo se ha lesionado el derecho de terceros.

    Vivimos la era de los pseudo derechos: “derecho a una vivienda adecuada”, “derecho a un salario suficiente”, “derecho a una motocicleta”, “derecho a tantos hidratos de carbono o vitaminas”, derechos que no solo se dan de bruces con la noción más elemental del derecho sino que perjudican a todos, muy especialmente a los más vulnerables al vivir en un clima de destrucción de marcos institucionales civilizados. Por eso es tan relevante la igualdad ante la ley donde todos tienen los mismos derechos, lo cual no ocurre allí donde se pretende la igualdad mediante la ley, es decir la guillotina horizontal que apunta a nivelar a todos lo cual aniquila la cooperación social vulnerando acuerdos entre las partes y destruye la noción del contrato que remite a derechos de propiedad.

    La asignación de derechos de propiedad resulta esencial para la supervivencia de la sociedad puesto que permite liberar energía creadora para usar del mejor modo posible los siempre escasos recursos. En este plano, todos para mejorar sus situaciones se ven obligados a mejorar la condición social de sus semejantes. El que acierta obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos lo cual va a contramano de los que se alían con el poder político de turno para explotar miserablemente a sus congéneres. Robar una bicicleta es un delito mucho menor a inyectar polución al ambiente pues el monóxido de carbono ataca los pulmones de los vecinos, del mismo modo que constituye un delito volcar ácido sulfúrico en el jardín del prójimo.

    Por otra parte, la propiedad permite que cada uno se dedique a sus actividades en un proceso que maximiza el bienestar. Antes he usado el ejemplo que esgrime el periodista John Stossel quien ilustra el asunto con un trozo de carne envuelto en celofán en la góndola del supermercado. Nos invita a cerrar los ojos e imaginar en regresión los pasos para llegar a ese producto. Los agrimensores calculando espacios en los campos, los alambrados y los postes (solo esto último demanda unos treinta años entre el sembrado, la tala, los transportes, los almacenamientos, las cartas de crédito, los aserraderos, la contratación de personal, los mercados inmobiliarios para adquirir terrenos etc etc), las cosechadoras, los fertilizantes, los plaguicidas, el ganado vacuno, los caballos, las riendas y monturas, los peones, las aguadas y bebederos, la manga, las viviendas, las gestiones bancarias y demás faenas. Cada uno hace lo suyo sin tener la menor idea de las infinitas etapas que llevan al bien final mencionado. Todos se intercambian vía el formidable proceso que marcan los precios como un sistema de información y coordinación hasta que irrumpen los megalómanos de siempre que dicen que “no se puede dejar las cosas a la anarquía del mercado” y por ende fijan precios (en verdad simples números puesto que los precios por definición reflejan estructuras valorativas de las partes, en cambio los números de marras solo exhiben los caprichos de los burócratas que en lugar de permitir la difusión de conocimiento concentran ignorancia). Con este estatismo enfermizo, finalmente no hay carne, ni celofán, nada en las góndolas y tienden a desaparecer los supermercados.

    Como es de conocimiento público, desde la Carta Magna de 1215 las constituciones son para limitar el poder político, sin embargo en la actualidad son en gran medida documentos que le otorgan carta blanca a los agentes del aparato estatal para que abusen de los derechos de los gobernados quienes en lugar de sentirse protegidos se sienten perseguidos y aplastados por un Leviatán desbocado.

    Hecha esta necesaria introducción veamos el caso de los supuestos “derechos” de los animales, un desatino puesto que no son sujetos de derecho: si un elefante destroza nuestro jardín no lo podemos llevar a tribunales para que responda ya que tampoco puede demandarse responsabilidad por el consiguiente respeto a los derechos de terceros. El ser humano es racional lo cual no quiere decir que no se equivoque ni que se abstenga de recurrir a silogismos contrarios a la lógica. Cuando los médicos de antaño colocaban sanguijuelas en el pecho de infartados no era que se trataba de irracionales sino que usaban el conocimiento disponible al momento. La ciencia pone de manifiesto un proceso de prueba y error en el contexto de refutaciones permanentes para progresar. Fuera de los actos reflejos, toda la conducta del ser humano que se sustenta en la elección, preferencia y opción por más que su proceder resulte disparatado a criterio de otros. El animal no racional no tiene libre albedrío, no actúa, solo reacciona frente a ciertos estímulos.

    Esto no quiere decir para nada que se considere adecuado el procedimiento que conduce al sufrimiento de ciertos especímenes del reino animal. Decimos ciertos especímenes puesto que si se es considerado con las bacterias la especie humana desaparecería, lo mismo puede decirse eventualmente con la cucarachas o las serpientes venenosas cerca de viviendas. Sin duda que resulta un espectáculo bochornoso el daño deliberado a perros o caballos solo para citar dos casos, incluso hoy día es muy provechoso y educativo observar a los modernos domadores con el cariño y cuidado que hacen su oficio abandonando por completo los métodos salvajes de domadores anteriores que les parecía un acto de coraje el pegarles rebencazos y clavando espuelas a los pobres animales.

    El punto aquí señalado consiste en subrayar el significado del derecho al efecto de no confundir conceptos. Es realmente llamativo que los que pretenden incrustar la idea del derecho en el campo animal son en general partidarios del homicidio en el seno materno, mal llamado aborto, con lo que se desconoce que desde el momento de la fecundación del óvulo hay un ser humano en acto, en potencia de muchas otras características con una carga genética única distinta de la de la madre y el padre. Es en verdad curioso que se pretenda implantar de contrabando “derechos” animales y se aniquile a seres humanos indefensos.

    Todo esto sin mencionar la matanza de animales para la alimentación como ganado vacuno, peces y equivalentes, lo cual no justifica el denominado “deporte de la caza” en el que el aniquilamiento es una diversión, del mismo modo que a nuestro juicio la corrida de toros pone de manifiesto una carnicería impropia de humanos.

    Finalmente, ahora vamos en una cápsula a las situaciones consideradas límite, denominadas en ingles “life boats situations” íntimamente vinculadas al tratamiento de los derechos de propiedad. Estas situaciones extremas se suelen presentar en el escenario de un naufragio donde hay menos botes salvavidas que posibles ocupantes. En este caso el capitán del barco como representante de los dueños de la embarcación decidirá quienes pueden usar y quienes no pueden usar los botes. Y si suponemos que el capitán muere en el naufragio el uso y disposición de los botes retrotrae al origen de la propiedad tal como lo expuso modernamente primero Robert Nozick y luego Israel Kirzner refinando la tesis de John Locke, es decir, los primeros ocupantes son los dueños de facto. Para un análisis detallado respecto a diversos andamiajes conceptuales y ángulos de estudio referidos a casos extremos, remito a mi ensayo titulado “David Miller and Life Boats Situations: a Note” originalmente publicado en Gulf Islands Review. A Journal of Ideas on Economic, Historical and Political Debate, Primer Cuatrimestre de 2010 que se reproduce en el post-scriptum de mi libro Maldita coyuntura (Buenos Aires, Grupo Unión, 2020).

  • El Quijote o un gestor de contraseñas para crear claves complejas que podamos recordar

    La primera vez que se tenga constancia del uso o la invención de una contraseña es en el año 1961. Ese año, los científicos del MIT tuvieron que inventar un sistema para poder compartir un dispositivo al que se conectaban de manera compartida diferentes usuarios. Necesitaban poder diferenciar quién accedía en cada momento. Así surgieron los nombres de usuarios y las contraseñas.

    Su uso se fue popularizando con las diferentes aplicaciones que se iban desarrollando a medida que pasaban los años. El sistema permitía, y sigue siendo así, que las aplicaciones puedan saber quién es la persona con la que están interactuando y así guardar los datos personalizados para cada una.

    A principio de siglo, los bancos empezaron a operar masivamente en internet, y comenzaron a surgir problemas más serios con las contraseñas. Con el tiempo, los ciberdelincuentes se dieron cuenta de que esas claves eran fáciles de descubrir.

    Del 123456 a las preguntas de seguridad

    La gente se acostumbra a utilizar claves fáciles de recordar, como las más típicas de 123456, nombres de personas y años, nombres de mascotas, lugares conocidos que hemos visitado o donde vivimos y equipos de fútbol. Todas estas contraseñas son muy fáciles de recordar y de usar, pero los ciberdelincuentes pueden descubrirlas muy rápidamente buscando un poco de información sobre las personas.

    Además, como había problemas también de contraseñas que se olvidaban, se inventaron inicialmente una serie de preguntas fijas a las que el usuario debía responder con la misma información que había introducido en el momento de darse de alta. La más típica: el nombre de la mascota.

    Recordemos el ataque que sufrió hace años Paris Hilton. Los ciberdelincuentes pudieron entrar en los archivos que tenía guardados en el móvil simplemente respondiendo a la pregunta del nombre de su mascota (un chihuahua del que no se separaba). Respondiendo acertadamente, pudieron recuperar la contraseña de Hilton.

    Los primeros consejos para crear contraseñas

    En el año 2003, Bill Burr, gerente del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, redactó un documento en el que recopiló un conjunto de trucos para crear las contraseñas más seguras.

    Burr introdujo la pauta de mezclar letras, números, mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales y de una longitud mínima para crear así contraseñas más complejas que las que usaba mayoritariamente la gente por aquel entonces. Pensaba que había realizado una buena obra y ayudado a las personas, pero fue todo lo contrario.

    Burr acabó pidiendo perdón por crear este documento y estos trucos. Había concebido un sistema que obligaba al usuario a recordar contraseñas muy complejas imposibles de retener. Podríamos acordarnos de una o incluso alguna persona de dos, pero con la cantidad de servicios que actualmente tenemos en internet, este sistema es precisamente lo contrario a lo que pretendía ser. Las contraseñas que no tienen ningún sentido para las personas son olvidadas rápidamente.

    Programas que encuentran contraseñas

    Partir de una palabra conocida (que suele ser una palabra común), cambiar números y algún signo no es una buena solución. Además de ser mucho más complejo de recordar, nos da la sensación de protección, de usar un sistema completamente seguro de contraseña, pero es todo lo contrario.

    Existen programas informáticos que generan contraseñas a partir de listas de palabras de un diccionario. Van cambiando números por letras o les añaden números delante o detrás o incluso caracteres especiales.

    Estas herramientas permiten así generar combinaciones completamente aleatorias de estas letras, números y caracteres, o permutaciones de letras y números a partir de unas cuantas palabras conocidas que pueden ser más o menos afines a las personas que se quiere atacar. Por ejemplo, para una persona muy fanática de un determinado equipo de fútbol, podría crear combinaciones de nombres relacionados con ese equipo, con deportistas, años, etc.

    En segundos, estos programas son capaces de crear un listado con millones de combinaciones posibles de letras y números que son probados en las webs que piden un usuario y contraseña hasta dar con la correcta.

    ¿Contraseñas seguras y que podamos recordar?

    De momento, no podemos dejar de usar las contraseñas. Hoy en día todos los sistemas se basan en esta manera de identificarse. Por eso, lo mejor es tener alguna manera de utilizar contraseñas complejas que sea fácil de manejar. Hemos visto que no pueden ser palabras conocidas directamente, ni combinaciones de letras y números sin sentido que no recordamos.

    Podemos utilizar dos estrategias que nos van a permitir tener buenas contraseñas fácilmente recordables.

    • La primera es acordarnos de alguna frase de un libro o algún refrán y personalizarla para cada uno de los servicios donde queremos usar una contraseña. Por ejemplo, podemos considerar el libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, que empieza con la frase: “En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo…”. Si cogemos solo las primeras letras y los signos podemos tener una contraseña muy larga que no tenga ningún sentido: E1ldlM,dc2nqa.Pero además podemos modificar esta clave para adaptarla a la web que queremos usar. Por ejemplo, para el banco, que son cinco letras, a partir de la quinta posición insertamos un concepto relacionado con el banco, como una caja fuerte, empleando un signo de separación como +, -, ¿, :, etc. Quedaría algo así como E1ldl+FuerT+M,dc2nqa. Así solo hemos de repetir la frase e ir poniendo las letras iniciales y la web a la que hace referencia. Seguro que es más fácil acordarnos de esta contraseña que no de una combinación aleatoria de 19 caracteres.
    • Otra opción posible es el uso de un gestor de contraseñas, una aplicación que podemos instalar en el móvil o el navegador en la que podemos guardar las diferentes contraseñas que vayamos creando. De esta manera solo tendremos que acordarnos de una que desbloqueará la aplicación y podremos buscar la contraseña que necesitemos.El problema de estas herramientas es que necesitaremos siempre el móvil para mirar qué contraseña usar en cada caso y acordarnos de apuntarla, así como los cambios de estas contraseñas.Además, hay que ir con mucho cuidado a la hora de instalar una aplicación como estas porque los ciberdelincuentes lo saben y crean apps similares para que las utilicemos y les enviemos directamente todas nuestras contraseñas, entre ellas las del banco o el correo electrónico. Antes de instalar, deberemos mirar bien los comentarios que tiene la aplicación y cuándo se creó, y aún así siempre debemos desconfiar un poco. Estas herramientas son útiles, pero al final estamos confiando en una aplicación hecha por terceras personas que no conocemos, y no en la capacidad de nuestra mente de retener una frase, por ejemplo.

    Lo ideal: la autenticación en dos pasos

    Existen tres métodos para poder autenticar a una persona en un servicio, ya sea web o presencial: lo que sabemos, lo que somos y lo que tenemos. Sabemos las contraseñas (las tenemos en la memoria). Somos las huellas dactilares o el iris, en general la biometría. Y tenemos un dispositivo al que enviar un código único, el teléfono por ejemplo.

    Desde hace ya un tiempo se sabe que utilizar únicamente un factor de autenticación es un problema grave de seguridad, por eso los bancos y otros servicios ya utilizan dos. Aparte de la contraseña, nos envían un código único para validar las acciones que hacemos. Además, los teléfonos de última generación ya disponen de la biometría para gestionar los accesos a las webs que queremos guardar.

    Con un buen uso de esos factores de autenticación, las contraseñas se van a quedar muchos años con nosotros. Es muy recomendable que en todos los sistemas que lo permitan activemos ese segundo factor de autenticación, sobre todo en las webs de compras o aquellas que tengan guardada la tarjeta de crédito para comprar, el correo electrónico, etc.

    Aunque los ciberdelicuentes consigan obtener la contraseña, no podrán tener el mismo dispositivo o la misma huella dactilar. Aunque haya problemas de ciberseguridad con estos últimos métodos, no son tan sencillos de manipular y, por lo tanto, podemos estar un poco más protegidos que únicamente con el nombre de nuestra mascota o de nuestro equipo de fútbol favorito.The Conversation

    Jordi Serra Ruiz, Profesor de Ciberseguridad, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • La pésima situación económica: ¿debido al Covid o a malas decisiones?

    La pregunta del título es análoga a preguntar si la carne chamuscada se debe a la sartén o al cocinero. O, si te diagnostican un cáncer ¿a quién vas a recurrir para la cura, a los políticos o al médico de tu elección? En el caso del COVID no hubo elección sino dictadura. ¿Cómo fue qué todos nos copiamos de China, país en el que encierran a toda su población sin el menor reparo de las consecuencias?

    Y, sí, digamos que el COVID era malísimo, pero… ¿y el encierro no era malísimo y hasta peor? Esas consecuencias ya las estamos viendo en la pésima situación económica actual; lástima que la inmensa mayoría no tenga la capacidad de las “luces largas” de Omar. Vean esto: Uno de los principales estudios de todo esto lo realizó el Instituto John Hopkins en su departamento de Economía Aplicada, bajo el título de: “Literature Review and Meta-analysis of the Effects of Lockdowns on COVID-19 Mortality” (literatura de la revisión y meta-análisis de los efectos del encierro del COVID-19 en la mortalidad), en el cual se halló que en los encierros en Europa y los EE.UU. la reducción de muertes lograda fue de apenas un 0.2%.

    ¿Cuál es la gran diferencia entre quienes rechazamos el centralismo o el izquierdismo, y los que favorecemos la libertad? Y ¡ojo!, que no hablo de libertinaje sino de gobierno limitado a las funciones que son propias de una gobernanza sana. La diferencia está en que quienes creemos en la libertad rechazamos toda ropa de tamaño estándar para todos y toda situación. La lucha contra el COVID no tenía respuestas únicas sin muy variadas; y no me canso de insistir y repetir que la riqueza está en la diversidad.

    Veamos el caso de Mendoza en Argentina, que prácticamente no cerraron ni usaron máscaras y tal; y, sin embargo, tuvieron menos enfermedad y muertes que el resto del país. La Florida es otro caso ilustrativo.

    Y para ver el grado de estupidez a que pueden llegar los gobiernos, sus gobernantes y partidos politiqueros, veamos lo que ocurre hoy día en USA, en dónde su presidente, junto con el partido en el poder, o al revés, están llevándolo al desastre económico y social. O en Colombia en dónde casi la mitad de la población quiere seguir los pasos de Venezuela. Es escuchar a la secretaria del tesoro de EE.UU., Janet Yellen, que hace un año, frente al gasto desmedido del mandatario chocho, declaró: “Creo que la inflación es administrable. No anticipo que la inflación será un problema”. Ahora, el primero de junio, Yellen declara que: “Creo que yo estaba equivocada en lo de la inflación…” Ella “cree” … y todos sufrimos.

    Lo que pocos parecen entender es el grado de complejidad e interacción de los actores en una economía, que al ser intervenida produce toda clase de terribles afectaciones. ¡Por favor! lean la historieta “Yo Lápiz” de Leonard E. Reed, magistral obra que nos abre los ojos a la complejidad de la división del trabajo.

    También está el ‘Efecto Mariposa’ con lo cual Edwar Norton Lorenz, el matemático y meteorólogo estadounidense nos explicaba que aún los pequeños eventos en un sitio pueden tener grandes efectos por otro lado, dada la complejidad de nuestro mundo y del mismo universo. Que el aleteo de una mariposa en el Brasil puede causar un tornado en Tejas; ni hablar lo que un encierro de toda la población puede casuar más adelante.

    En corto, es inaudito e inadmisible que quienes se hace pasar por “autoridades”, que deben ser atendidas y que tienen el supuesto derecho de encerrar al ganado, no entiendan el alcance pernicioso de sus actos. Y, la terrible conclusión es que estas cosas las hacen a propósito y con motivos ulteriores; es decir, para asegurar el encierro de las gallinas en el gallinero.

    Creer que los subsidios y el gasto central desmedido es bueno para el pueblo pinta de cuerpo y alma a los centralistas o zorros del gallinero. Lo que necesitamos a gritos son líderes y autoridades que respeten a su gente; lo cual se traduce en enseñar a pescar y no a regalar pescado podrido.

  • La tiranía de lo colectivo

    Aldous Huxley resume sus preocupaciones en la alarmante moda de conceptos tales como la necesidad de adaptarse y ajustarse a los otros, al pensamiento grupal, a lo socialmente aceptado, en definitiva a la disolución de lo personal en aras de lo colectivo.

    Seguramente el desafío mayor de nuestra época estriba en comprender el valor descomunal de la persona. Entender que cada uno de los humanos es único e irrepetible, por ende, con potencialidades exclusivas en toda la historia de la humanidad. No hay entonces justificativo alguno para que el grupo se imponga y tuerza las inclinaciones y vocaciones de cada cual. Solo es aceptable el uso de la fuerza cuando hay lesiones de derechos, de lo contrario debe respetarse de modo irrestricto los proyectos de vida de los congéneres por más que no los suscribamos.

    El “ogro filantrópico” de Octavio Paz, es decir el aparato estatal, ha mutado su función de proteger y garantizar los derechos de la gente por su descarado atropello que anula la solidaridad y la caridad que como es sabido para que tenga sentido debe llevarse a cabo voluntariamente y con recursos propios. Lo contrario es un atraco. Un Leviatán desbocado que aniquila a la persona y como ha escrito Julián Marías, la persona no es solo lo que se ve en el espejo, es su interioridad única. Como apunta Roger Williams cada uno es extraordinario desde el punto de vista anatómico, bioquímico, y sobre todo psicológico.

    Friedrich Hayek ha mostrado las características del individualismo como protector de la dignidad de cada persona y los correspondientes incentivos para la cooperación social. Las diferencias de cada uno es lo que hace atractivo y necesario el intercambio y las relaciones interpersonales como también diría Ortega y Gasset. Si ocurriera la inmensa desgracia de ser todos los humanos iguales no habría interés ni provecho en los intercambios culturales y materiales pues todos se dedicarían a lo mismo. Como he dicho muchas veces, hasta la simple conversación resultaría en un tedio mayúsculo pues sería igual a conversar con uno mismo. En economía, la división del trabajo está basada en la desigualdad de talentos y fuerzas físicas. Por ello es que la guillotina horizontal impuesta por los gobiernos conduce a un doble estropicio: por una parte destroza los incentivos para progresar puesto que la nivelación bloquea la producción de cantidades mayores a la marca niveladora y los que esperan redistribuciones lo hacen de balde por el primer suceso. Por otra parte, aniquila la esencial igualdad ante la ley para hacerla mediante ella con lo que el marco institucional civilizado queda amputado.

    La obsesión malsana por el igualitarismo indefectiblemente conduce al empobrecimiento moral y crematístico. El delta entre los más ricos y los más pobres depende exclusivamente del comportamiento de cada uno en el supermercado y afines: al elegir con mayor o menor intensidad va estableciendo niveles de rentas y patrimonios. El comerciante que acierta con las preferencias de su prójimo obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Solo son objetables los que la juegan de empresarios mientras se alían en una cópula hedionda con el poder político de turno para alzarse con privilegios y así explotar miserablemente a los demás.

    Habitualmente en los países más prósperos la diferencia entre el más rico y el más pobre es mayor lo cual no solo no es óbice para el progreso sino que es su condición para que los promedio ponderados de los salarios e ingresos en términos reales resulten más altos debido a la gran diversidad en un contexto donde todos cuentan con las mayores oportunidades posibles debido a dar rienda suelta a la energía creadora y a la consecuente productividad. El más eficiente como un efecto no buscado transmite su potencia a los marginales puesto que las tasas de capitalización fruto de anteriores ahorros constituyen la única causa de mayores salarios. No se trata de recursos naturales, de climas ni de etnias, se trata de mayores inversiones (como hemos ejemplificado antes, el continente africano abriga la mayor dosis de recursos naturales y la miseria está muy extendida, mientras que Japón es un cascote habitable solo en un veinte por ciento).

    Gustave Le Bon destaca las barrabasadas de los grupos a contramano del individuo y concluye que “en las multitudes lo que se acumula no es el talento sino la estupidez”. En materia educativa es muy necesario abrirla a la competencia a los efectos de contar con auditorías cruzadas de las muy diversas instituciones y estructuras curriculares para lograr los máximos niveles de excelencia en un contexto donde pueda extraerse lo mejor de cada estudiante, al contrario de sistemas burocráticos que dependen del los caprichos de lo que sucede en el vértice del poder estatal en procesos de la siempre nefasta igualación.

    Estas consideraciones de más está decir no solo no se oponen a las faenas en equipo sino que las promueven como parte medular de las metas y aspiraciones individuales que muchas veces se logran de mejor manera aliados en equipos voluntariamente establecidos. Son los espíritus colectivistas los que se oponen a estas iniciativas al imponer todo tipo de cortapisas dentro de un país y al injertar tarifas, aranceles y cupos a las migraciones de personas y a la entrada de mercancías.

    Ludwig von Mises nos enseña que “la distinción principal de la filosofía social de Occidente es el individualismo. Su meta se dirige a la creación de una esfera en que el individuo es libre de pensar y actuar sin ser restringido por la interferencia de aparatos sociales de coerción y opresión, el Estado. Todos los logros espirituales y materiales de la Civilización Occidental fueron el resultado de la operación de esta libertad.” Desde luego como ha escrito Jorge García Venturini, la referencia a Occidente no alude a un lugar geográfico sino al espíritu de libertad.

    En otra oportunidad he escrito sobre lo que sigue pero dado el empecinamiento con la idolatría del colectivismo, es pertinente reiterar parte de lo dicho. Aldous Huxley resume sus preocupaciones en la alarmante moda de conceptos tales como la necesidad de adaptarse y ajustarse a los otros, al pensamiento grupal, a lo socialmente aceptado, en definitiva a la disolución de lo personal en aras de lo colectivo.

    Es curioso que los que usan la pantalla de la unión de todos en realidad separan y generan aislamiento y conflictos permanentes entre los miembros de la sociedad. Interfieren permanentemente en los arreglos voluntarios de sus integrantes. En definitiva alimentan una secuencia sin solución de continuidad de guerras sin cuartel de todos contra todos. Para recurrir a la terminología de la teoría de los juegos, en lugar de abrir paso a la suma positiva donde ambas partes ganan en un acuerdo voluntario, provocan la suma cero. Los megalómanos de siempre intervienen en el mecanismo de precios con lo que indefectiblemente se generan faltantes y desajustes de todo tipo al tiempo que desdibujan los únicos indicadores con que se cuenta para saber dónde invertir y donde desinvertir al efecto de aprovechar del mejor modo los siempre escasos factores productivos.

    El individualismo machaca sobre la importancia de la descentralización del poder político y el federalismo. Rechaza de plano las cargas fiscales insoportables, deudas estatales astronómicas, inflaciones galopantes y gastos públicos desmesurados en el contexto de regulaciones que asfixian las libertades. Considera una estafa sideral los sistemas denominados de seguridad social pero que son de llamativa inseguridad antisocial debido a la succión de ingresos de todos pero con especial saña contra los más débiles.

    Las discusiones semánticas a veces no son constructivas pero como las palabras sirven para pensar y para comunicar pensamientos es a veces de interés detenerse en algunos vocablos clave. Estimamos que ese es el caso del individualismo tan vapuleado y poco comprendido en nuestra época.

    Huxley sostiene que la importante y por cierto muy verdadera visión de Eric Blair -que como es sabido firmaba con el pseudónimo de George Orwell- se refiere a la acción imperturbable y maliciosa del Gran Hermano sobre las libertades individuales, en cambio el primer autor apunta a algo peor aún, es decir, al pedido de la gente para ser esclavizada en base a lo antes descrito y especialmente debido a una educación perversa que como queda dicho donde más que educar se adoctrina con lo que las personas mutan a la condición de autómatas esclavizados. Abrigo grandes temores de lo anticipado por Huxley respecto a tecnologías de avanzada en manos de gobernantes para el control de la gente, por ejemplo, entre muchos otros casos, el peligro que encierra la digitalización coactiva de todas las transacciones monetarias para eliminar efectivos y así perturbar y dirigir de un modo más efectivo la vida y las haciendas de las personas, para no decir nada de la sugerencia de algunos energúmenos sobre la obligatoriedad de instalar un chip en el cuerpo de cada uno.

    A su vez en el terreno laboral, en el contexto del individualismo, los sindicatos se desempeñan como asociaciones libres y voluntarias y de ninguna manera como entidades que imponen representaciones y aportes forzosos ni huelgas que sean distintas al derecho a no trabajar para en vez imponer procedimientos violentos e intimidatorios para los que quieren seguir con sus tareas laborales.

    En este razonamiento debe destacarse que las llamadas “conquistas sociales” como la entronización de salarios mínimos y equivalentes indefectiblemente provocan desempleo. Y debe tenerse en cuenta que la incorporación de mayores productividades liberan recursos humanos y materiales para atender otras necesidades para lo cual los comerciantes son incentivados en la capacitación de personal al efecto de sacar partida de los nuevos arbitrajes que las circunstancia ofrecen.

    Allí donde hay acuerdos libres entre las partes no hay tal cosa como sobrante de aquel factor indispensable para abastecer las ilimitadas necesidades de la gente. Poner palos en la rueda conduce al empobrecimiento. Cuando se dice que los gobiernos deben inmiscuirse en esta materia para equilibrar las fuerzas dispares en la contratación laboral no se tiene presente que es del todo irrelevante el estado de la cuenta corriente de las dos partes, lo definitorio son las antedichas tasas de capitalización. Las partes podrán disponer de recursos suculentos o estar en la quiebra, esto es indistinto lo trascendental es que el ingreso se establece por las tasas de capitalización y no por la voluntad y la condición de las partes.

    Milton Friedman escribe la introducción a la colección de la revista The Individualist Review que se inauguró en abril de 1961 donde señala que siguió las huellas de una entidad anterior de 1953 fundada por Frank Chodorov bajo el nombre de Intercollegiate Society of Individualists. Friedman destaca lo consignado en el editorial del primer número de la referida revista académica que apuntaba a fortalecer los valores de “la empresa privada y libre y a la estricta imposición de límites al poder del gobierno” y anunciaba se abocaría al “compromiso con la libertad”, una publicación en la que Friedman formaba parte de su Consejo Editorial y también colaboraba con ensayos de su autoría junto con otros destacados colegas. También en esa introducción Friedman apunta que el establecimiento de la Mont Pelerin Society en 1947 -la academia internacional como la denominaba Hayek- ayudó mucho a refutar las falacias tejidas en torno al individualismo y a explicar sus enormes beneficios respecto a su consideración por las autonomías individuales y el consiguiente estímulo a las más extendidas aperturas a las relaciones contractuales entre las personas de todo el globo.

    Se ha exhibido hasta el cansancio las tretas en las que está complotado un grupo para afirmar falsedades frente a gráficos varios en las pantallas que se muestran a todos y que finalmente resultan en que un sujeto no informado que se lo invita al grupo termina por sostener las mentiras que dicen todos los demás. Esto para explicar la malsana tendencia a dejarse empujar por lo colectivo.

    En resumen, el individualismo resalta y resguarda la condición humana de cada cual en cuyo contexto la función de los aparatos de la fuerza que denominamos gobierno deben cuidar y preservar el derecho de cada uno de los miembros en su jurisdicción y abstenerse de manejar el fruto del trabajo ajeno. La hipocresía colectivista pretende ocultar resultados altamente negativos con un discurso mentiroso dirigido a conquistar a incautos y desprevenidos frente a la avalancha de miserias que invariablemente generan las granjas colectivas y equivalentes que siempre hundieron a la gente en las hambrunas y las miserias más desgarradoras vía de lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie. El colectivismo aplasta al individuo y a sus derechos que son anteriores y superiores a todo gobierno.

  • El encarcelamiento de Julian Assange es una vergüenza para el mundo occidental

    En estos días, el Ministerio del Interior del Reino Unido recibe  miles de cartas, correos electrónicos y llamamientos a la ministra del Interior, Priti Pate, para la liberación del periodista australiano. Actualmente, ella tiene la clave del futuro destino de Julian Assange. Ella decide si este hombre puede ser extraditado o no a los Estados Unidos, al estado cuyos crímenes de guerra en Irak y Afganistán fueron publicados por Julian Assange en la plataforma WikiLeaks en 2010.

    Si bien WikiLeaks se volvió una palabra peligrosa para los gobiernos del mundo debido a la gran cantidad de documentos filtrados elaborados por sus embajadas (incluso la de Panamá) y que pusieron al descubierto sus estrategias e intereses en diferentes países, una de sus publicaciones más serias fue, sin duda, los llamados “Papeles de Afganistán” que dejaron al descubierto las prácticas en la guerra en ese país, así como también en Iraq y en el centro de detención de Guantánamo. Desde entonces, Estados Unidos ha estado persiguiendo ferozmente al hacker periodista.

    Yendo un poco atrás, los hechos que están a punto de resolverse en pocas semanas más, son acerca de la extradición o no a los Estados Unidos por parte de Reino Unido. El problema, especialmente para los que estiman que en el caso Assange se está juzgando el derecho a la información, es que el Tribunal inglés denegó la extradición exclusivamente por los problemas de salud y las condiciones de las prisiones estadounidenses, pero no porque considerara que los hechos que se le han imputado a Assange no son delitos en el Reino Unido. Por el contrario, la sentencia afirma que la condición de periodista no lo exonera de la responsabilidad penal por violar las leyes, lo cual ha generado un enorme rechazo y crítica contra la sentencia, que representa un gran fracaso ante la libertad de información.

    Para el internacionalista Francisco Belaunde Matossian, esta última situación «es más complicada porque tiene que ver con el derecho a la libertad de prensa, pues él se puso en contacto con los medios más importantes del mundo para que se publicaran documentos considerados secretos de Estado». Para el internacionalista, este asunto es el más complejo pues derivará en una larga discusión sobre la libertad de expresión y podría llegar hasta la Corte Suprema estadounidense.

    ¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Como es de público conocimiento, Wikileaks publicó en octubre de 2010 miles de documentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que evidenciaban claramente la inutilidad de la invasión de Irak y sobre todo, revelaba las cifras reales de muertos, en especial, entre la población civil en ese país y en Afganistán. Esa información había sido hackeada y filtrada por la ex analista del Ejército norteamericano Chelsea Manning. Un Tribunal militar condenó a Manning a 35 años de prisión, pero tras cumplir siete años fue indultada por el Presidente Obama. El indulto de Manning sin embargo, no alcanzaba a Assange, acusado de diversos delitos, entre ellos, la conspiración para acceder a la información confidencial y clasificada (se afirma que fue él quien instruyó a Chelsea sobre cómo hackear al sistema), conducta que se encuadra en la Ley de Espionaje de 1917, que contempla incluso la pena de muerte; pero a su vez,  hubiera sido imposible aplicarla sin la presencia de la indultada Manning, que fue su vía de acceso a la documentación.

    No parece coherente que Manning fuera indultada del delito de sustracción por hackeo de documentos oficiales mientras que la acusación contra el divulgador de lo sustraído ha permanecido invariable durante todos estos años. Esa grave doble vara solo puede explicarse por el posible interés de la Administración americana en mantener su jurisdicción, dar un poderoso escarmiento público y en luchar contra la existencia misma de una fuente de información como Wikileaks, lo cual va, lógicamente, más allá del caso Manning.

    Este caso también ha elevado a discusión pública sobre si existe el legítimo derecho de los Estados a tener secretos en nombre de su seguridad. Al igual que en el otro caso Snowden, ¿qué sucede cuando ese mismo estado comete acciones reprobables, a veces contra sus mismos gobernados y para ocultarlas acude a la figura de secreto de Estado?. El Estado debe ser transparente hacia sus ciudadanos, no a la inversa como nos están queriendo forzar a creer. Especialmente en Panamá lo venimos sufriendo a partir de los Panama Papers (obtenidos a partir de un hackeo/robo a un ente privado), que ha impuesto una narrativa sobre la transparencia de los ciudadanos hacia el gobierno. Pues no. Es exactamente al revés: quien maneja fondos del público, quien compromete a los ciudadanos en nombre del estado debe ser transparente en sus actuaciones.

    Los hombres nacen libres, tienen derecho a su vida, propiedad y perseguir sus sueños y su felicidad siempre y cuando no dañen a terceros. El gobierno se erige para garantizar ese disfrute: ningún funcionario nunca podrá estar por encima de esta ley natural ( «las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados».). Por cientos de años el mundo occidental se ha encargado con mayor o menor éxito, de perpetuar estos valores. Por lo mismo, lo que contemplamos hoy día, y no sólo con Julian Assange, es una vergüenza para el mundo occidental: un estado que controla la vida de sus ciudadanos, espía sus cuentas, accede a sus condiciones de salud, lo fuerza a poner su cuerpo por encima de su propio y privado interés; en fin, el lector podrá pensar y tener una idea mínima de cuántas cosas sobre él, sabe, controla y diseña el estado, y siempre en nombre de un bien superior que vaya uno a saber quién lo ha definido, siempre otros, menos uno mismo. Foucault nos contó sobre vigilar y castigar; Assange nos mostró sólo una parte de lo que se cuece en oficinas oscuras con funcionarios más oscuros aún que no rinden cuentas a nadie sobre su actuar.

    El mundo está actualmente esperando la decisión de la Ministro del Interior británico, a quien ahora le toca el turno en el largo y muy complicado procedimiento legal y quien anunciará su decisión a la esfera global a mediados de este mes.

    Si desea adherirse al movimiento global en contra de la extradición de Assange a los Estados Unidos, los mismos solicitan se les envíen cartas y/o correos electrónicos pidiéndoles que rechacen la extradición:
    1. Correo electrónico firmado a Priti Patel (y Boris Johnson): dontextraditeassange.com
    2. Carta a Priti Patel (franqueo: 1,10 €):
    Rt Honorable Priti Patel
    Secretaria del Interior
    2 Marham Street
    London
    SW1 P4 D7
    UK

  • Lo que sabemos sobre los tiroteos masivos en escuelas de EE. UU. y los pistoleros que los llevan a cabo

    Para la mayoría de los autores, el tiroteo masivo pretende ser un acto final. La mayoría de los autores de tiroteos masivos en escuelas mueren en el ataque.

    Cuando en 1999 tuvo lugar la masacre del instituto Columbine, se consideró un momento decisivo en Estados Unidos: el peor tiroteo masivo en una escuela de la historia del país.

    Ahora, ocupa el cuarto lugar. Los tres tiroteos en escuelas que han superado su cifra de 13 víctimas mortales –12 alumnos y un profesor– han tenido lugar en la última década: el ataque de la Escuela Primaria Sandy Hook de 2012, en el que un hombre armado mató a 26 niños y profesores de la escuela; el tiroteo de 2018 en el Instituto Marjory Stoneman Douglas de Parkland (Florida), que se cobró la vida de 17 personas; y ahora el asalto a la Escuela Primaria Robb de Uvalde (Texas), donde el 24 de mayo de 2022 fueron asesinados al menos 19 niños y dos adultos.

    Somos criminólogos que estudiamos las biografías de los atacantes en tiroteos masivos en Estados Unidos. Como parte de esa investigación, construimos una base de datos exhaustiva de estos tiroteos utilizando datos públicos, con más de 200 variables diferentes, incluyendo la ubicación y el perfil racial.

    A efectos de nuestra base de datos, los tiroteos públicos masivos se definen como incidentes en los que se asesina a cuatro o más víctimas y al menos uno de esos homicidios tiene lugar en un lugar público y sin conexión con una actividad delictiva subyacente, como las bandas o las drogas.

    Nuestra base de datos muestra que desde 1966, año en que comienza su cronología, ha habido 13 tiroteos de este tipo en escuelas de todo Estados Unidos, el primero en Stockton, California, en 1989.

    Cuatro de esos tiroteos –incluyendo el de la Escuela Primaria Robb– implicaron un asesinato en otro lugar, siempre de un miembro de la familia en un domicilio particular. Se ha informado de que el atacante de este último caso disparó a su abuela antes de ir a la escuela de Uvalde, aunque esto aún no se ha confirmado oficialmente.

    Un solo tirador

    Casi todos los tiroteos masivos en escuelas han sido llevados a cabo por un solo pistolero. Sólo dos –el de Columbine y el tiroteo de 1998 en la Escuela Westside de Jonesboro, Arkansas– fueron llevados a cabo por dos pistoleros. En total, unas 146 personas murieron en los ataques y al menos 182 resultaron heridas.

    Denominar “pistoleros” a los autores de estas matanzas es acertado: todos los tiroteos masivos en escuelas de nuestra base de datos fueron llevados a cabo por hombres o niños. Y la edad media de los implicados en los ataques era de 18 años.

    Esto coincide con los detalles que han trascendido del tirador en el ataque de la Escuela Primaria Robb. Cumplió 18 años hace apenas unos días y compró dos armas de tipo militar que se cree que fueron las utilizadas en el ataque.

    La policía aún no ha revelado información clave sobre el tirador, incluyendo lo que le motivó a matar a los niños y adultos de la Escuela Primaria Robb. La imagen del tirador que ha trascendido se ajusta al perfil que hemos construido a partir de autores anteriores en algunos aspectos, pero difiere en otros.

    Diferencias y similitudes

    Sabemos que la mayoría de los atacantes de centros escolares tienen una conexión con la escuela que atacan. Doce de los catorce tiradores de nuestra base de datos antes del último ataque en Texas eran alumnos o exalumnos de la escuela. No ha sido revelada ninguna conexión previa entre el último tirador y la Escuela Primaria Robb.

    Nuestras investigaciones y docenas de entrevistas con autores de tiroteos masivos encarcelados sugieren que, para la mayoría de los autores, el tiroteo masivo pretende ser un acto final. La mayoría de los autores de tiroteos masivos en escuelas mueren en el ataque. De los 15 autores que figuran en nuestra base de datos, sólo siete fueron detenidos. El resto murió en el lugar de los hechos, casi todos por suicidio. La única excepción fue el tirador de la escuela primaria Robb, que fue abatido por la policía.

    Además, los tiradores escolares tienden a anticiparse a sus ataques dejando mensajes o vídeos en los que advierten de sus intenciones.

    Inspirados por los atacantes anteriores, algunos de estos pistoleros buscan fama y la notoriedad. Sin embargo, la mayoría de los atacantes de centros escolares están motivados por la ira. Su camino hacia la violencia implica odio a sí mismos y una desesperación que se vuelve contra el mundo.

    Nuestra investigación descubre que a menudo comunican su intención de hacer daño por adelantado como un último y desesperado grito de ayuda. La clave para detener estas tragedias es que la sociedad esté atenta a estas señales de alarma y actúe de inmediato.The Conversation

    James Densley, Professor of Criminal Justice, Metropolitan State University y Jillian Peterson, Professor of Criminal Justice, Hamline University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El tema vital es la supervivencia de la democracia

    Me impulsó a escribir sobre este tema medular el libro de Anne Applebaum (ganadora del Premio Pulitzer) titulado «El ocaso de la democracia. La seducción del autoritarismo». De entrada consigno que la obra plantea el problema grave del desvío de la democracia de sus cauces originales para entrar en el sendero sumamente peligroso del autoritarismo cuando no del liso y llano totalitarismo, se detiene en anécdotas y referencias muy jugosas e ilustrativas de estos descarriles mayúsculos ocurridos en Polonia, Hungría, Gran Bretaña, Estados Unidos, Rusia y Francia, más no ofrece soluciones para revertir tamaño desbarranque. Es una aguda descripción de los hechos.

    La autora se declara liberal y por ende partidaria del libre mercado y, claro, contraria a los estatismos, la xenofobia, las paranoias nacionalistas, los antisemitismos y el marxismo. Se detiene en subrayar las advertencias de los Padres Fundadores en Estados Unidos para “evitar que una nueva democracia se convirtiera en tiranía” y concluye que las diversas manifestaciones autoritarias hoy en boga muestran una marcada “tendencia a la homogeneidad” puesto que “el autoritarismo es algo que atrae simplemente a las personas que no toleran la complejidad […] es meramente anti-pluralista, recela las personas con ideas distintas y es alérgico a los debates […] personas que admiran a los demagogos o se sienten más cómodos con las dictaduras […] El político antiliberal quiere socavar los tribunales para dotarse de más poder […] fomentar ya fuera la pasión de clase en forma de marxismo soviético o la pasión nacional en forma del fascismo.” Todo en última instancia copiado de los bolcheviques “no meramente antidemocrático, es también anticompetitivo […] Las plazas universitarias, los puestos relacionados con los derechos civiles o los cargos de responsabilidad en el gobierno y la industria no se asignaban a los más trabajadores ni a los más capaces, sino a los más leales […] favorecían a las personas que profesaban en voz alta su fe en el partido […] Lenin escribió que la libertad de prensa es una patraña, se burlaba de la libertad de reunión como una frase vacía y en cuanto a la democracia parlamentaria en sí misma no era más que una máquina para la opresión de la clase obrera.” Todo se resume según Applebaum a “nepotismo, clientelismo estatal y corrupción” en medio de “un odioso predominio de la meritocracia, la competencia política y el libre mercado” y los riesgos de los controles vía tecnología sofisticada en manos de los aparatos estatales.

    Hasta aquí este libro que ha significado un disparador para lo que sigue. Son muy ciertas y pertinentes las advertencias de los Padres Fundadores estadounidenses las cuales por mi parte resumí en mi libro «Estados Unidos contra Estados Unidos» junto a la puntualización del marcado declive de los valores fundacionales en ese gran país. Así, por ejemplo, para ponerlo en una cápsula, George Mason escribió que “todos los actos de la legislatura contrarios al derecho natural y a la justicia son nulos según nuestras leyes y deben serlo según la naturaleza de las cosas […] en conciencia estamos obligados a desobedecer si contradicen aquellos principios”. James Madison ha destacado que “Dondequiera que resida el poder del gobierno, existe el peligro de opresión” y se refiere al alma de la libertad al escribir que “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo. Éste es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo.” James Wilson enseña que “el gobierno se debe establecer para asegurar y extender el ejercicio de los derechos naturales de los miembros y todo gobierno que no tiene esto en la mira, como objeto principal, no es un gobierno legítimo.” Y Thomas Jefferson enfatizó que “un despotismo electo no fue el gobierno por el que luchamos.”

    Ya señalaban los peligros de los tumultos Gustave Le Bon en «La psicología de las multitudes» y Ortega y Gasset en «La rebelión de las masas» pero mucho antes que esto Cicerón y Benjamin Constant definieron el peligro de trastocar la democracia en tiranía. El primero al escribir que “El imperio de la multitud no es menos tiránica que la de un hombre solo y esta tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y el nombre de pueblo” (en Tratado de la República) y el segundo afirma que “los ciudadanos poseen derechos individuales independientes de toda autoridad social o política y toda autoridad que vulnere estos derechos se hace ilegítima […] La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto” (en Curso de política constitucional).

    En torno al desconocimiento de estas definiciones giran los problemas de nuestro tiempo donde en nombre de la democracia se hiere el corazón del sistema cual es la protección de los derechos de todos en el contexto de la igualdad ante la ley y no mediante ella. En su lugar se da prelación al simple recuento de votos con lo que se llega a la aberración de sostener que Hitler era democrático porque asumió con la primera minoría y así sucesivamente con todos los dictadores electos de nuestros días. Esa es la preocupación y ocupación de pensadores contemporáneos como Giovanni Sartori, Friedrich Hayek y Bertrand de Jouvenel.

    Vamos ahora a las propuestas tendientes a revertir el problema antes que el planeta se convierta en un inmenso Gulag en nombre de una supuesta democracia que en verdad muta a cleptocracia, es decir, los gobiernos de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida. Tengamos en cuenta que si por alguna razón no se consideran convenientes las propuestas que siguen es imprescindible sugerir otras pero en ningún caso quedarse con los brazos cruzados esperando la próxima elección. Es indispensable abrir un debate en torno a este problema mayúsculo que amenaza con devorarnos.

    En primer lugar, la educación para atender a lo dicho por Antonio Gramsci desde la vereda opuesta al espíritu liberal en cuanto a la inmensa y decisiva importancia de influir sobre la cultura para cambiar las cosas de raíz. No es del caso detenernos en este tema pues ya hemos escrito en detalle, solo nos limitamos a puntualizar la urgencia que el sistema debe despolitizarse y no aceptar que las estructuras curriculares se dicten desde el poder lo cual contradice el sentido de la educación que requiere un sistema abierto, competitivo y de auditorias cruzadas en busca de excelencia en un contexto evolutivo de prueba y error. Un sistema educativo de esta naturaleza permite entre muchas otras cosas que se perciba la relevancia y el significado de la democracia a la que nos venimos refiriendo.

    En segundo lugar, el debate de fondo respecto a nuevos límites al poder al efecto de preservar la democracia. Bruno Leoni en «La libertad y la ley» ha sugerido en una primer paso para el Poder Judicial que se abra la posibilidad -sin regulaciones de ninguna naturaleza (ni siquiera la condición de ser abogado)- la inclusión de árbitros privados para estimular la competencia en un proceso de descubrimiento del derecho y no de ingeniería social y de diseño vía fallos en competencia, en esta instancia según los marcos institucionales establecidos por la Corte Suprema.

    En cuanto al Poder Legislativo, el antes mencionado Hayek propuso (en «Derecho, legislación y libertad») diferentes disposiciones a las que se suelen añadir la prohibición de reelecciones y el trabajo en tiempo parcial en el Congreso, por un lado para evitar que la política se convierta en un negocio y por otro para que los legisladores sepan de modo vivencial de que se trata el sector privado.

    Ahora viene un tema que sorprenderá a timoratos a quienes me imagino recostados en sus poltronas refiriéndose con sorna a la propuesta que sigue, personajes que nunca contribuyeron a ningún debate serio pero que están envueltos en las pesadas telarañas mentales del statu quo, una instancia de la que son incapaces de zafar. Se trata del Poder Ejecutivo. Resulta fértil aplicar al caso un pasaje escrito por quien es la referencia máxima de la división de poderes superando las ideas centrales de John Locke y Algernon Sidney, es decir Montesquieu que escribe en «El espíritu de las leyes» tomado de las experiencias en las repúblicas de Florencia y Venecia: “El sufragio por sorteo está en la índole de la democracia”. Esto que puede sonar estrafalario ya que cualquiera puede resultar electo se condice con la preocupación de Karl Popper en «La sociedad abierta y sus enemigos» cuando refuta la tesis de Platón respecto al “filósofo rey” mostrando que lo decisivo no son los hombres sino las instituciones “para que el gobierno haga el menor daño posible”. En el caso señalado, los incentivos se volcarán a defenderse de posibles atropellos lo cual se traslada en instituciones fuertes que es precisamente lo que se necesita para contar con una sociedad libre. A esta propuesta podría adicionarse lo que se discutió originalmente de modo detenido en tres sesiones en la Asamblea Constituyente de Estados Unidos pero que finalmente no se adoptó y es que el Ejecutivo sea tripartito para disminuir los riesgos del caudillaje y se vean obligados a proceder por mayoría de sus miembros y tal como se propuso en la referida Asamblea solo en caso de guerra el poder será unipersonal por turno en tiempos previamente establecidos.

    Nuevamente decimos que si estas sugerencias no parecen adecuadas es necesario proponer otras. Siempre y en todos los campos las nuevas ideas se rechazan y se recurre a la sandez de la falacia ad populum, a saber, si nadie lo aplica está mal y si todos lo aplican está bien con lo cual no hubiéramos pasado del garrote puesto que el arco y la flecha en cierto momento nadie las usaba hasta que irrumpió el primero y así con todo el progreso de la humanidad. Es por ello que John Stuart Mill ha consignado que “toda buena idea pasa siempre por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción”. Esto nos recuerda a aquellos que huyen de lo complejo tal como vaticina Anne Applebaum y pretenden escritos cortos y conferencias resumidas. Ludwig von Mises ilustraba lo dicho con lo que le ocurrió con un alumno en la Universidad de New York -seguramente una exageración pero sirve para ejemplificar- contaba riendo que ese alumno le pidió que le explicara la teoría del ciclo económico “pero rápido porque tengo un partido de golf”.

    En resumen, esta nota periodística apunta a la apertura de un debate sobre un tema crucial pues nos va la vida en el asunto. Todos los partidarios de la libertad debieran participar activamente en este debate. Es una irresponsabilidad limitarnos a contar anécdotas sobre posibles sucesos en las próximas elecciones. Debemos mirar más lejos antes que resulte demasiado tarde. Tantas veces ha reiterado Juan González Calderón que los demócratas de los números ni de números saben pues parten de dos ecuaciones falsas: 50%+1%=100% y 50%-1%=0%. Desde esta perspectiva, hoy observamos algunos episodios rayanos en la antidemocracia con la muy pastosa parodia de la democracia en Perú, Nicaragua, Chile, Argentina y con 20 gobiernos autoritarios en 35 años: Haití, solo para citar algunos casos de llamativas implosiones en nuestra región americana. Applebaum pone como ejemplo de la antidemocracia a Donald Trump en Estados Unidos y cita como dos de sus ejemplos “la entrevista realizada en 2017 por Bill O´Reilly de Fox News. Trump expresaba su admiración por el dictador ruso Vladimir Putin” y “en otra entrevista televisiva esta vez con Joe Scarborough: ´él gobierna su país y al menos es un líder´, declaraba Trump hablando de Putin” es la manía de la “retórica de la equivalencia moral” entre el bien y el mal puesto que Donald Trump “no comprende el lenguaje de los fundadores de la nación [estadounidense] ni simpatiza con él, de manera que tampoco puede servirle de inspiración”.

    La revolución norteamericana ha sido la más fértil de la humanidad en lo que va de su historia al efecto de preservar las libertades con el consiguiente progreso moral y material, pero como escribía Tocqueville en «El antiguo régimen y la Revolución Francesa», si esto se da por sentado y no se contribuye diariamente a sostener la libertad fatalmente se revertirá la situación (los Padres Fundadores decían que “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”). No pocos son los necios que se circunscriben a sus arbitrajes personales sin darse cuenta que para que se los respete deben contribuir a que se entiendan los pilares de la sociedad libre. Actúan como si estuvieran ubicados en una inmensa platea mirando al escenario donde estiman que se encuentran los que les deben resolver sus problemas en lugar de asumir sus propias responsabilidades. Benjamin Franklin, de 81 años, al salir de la Convención Constituyente cuando lo felicitaban por el documento logrado miró fijo a los aplaudidores y les transmitió su célebre dictum que no ocultaba cierto presagio por lo que advertía con gran sensatez: “Entregamos una República, si la pueden mantener”.

  • Sin empresarialismo no hay ni concolón

    Ahora, ¡de pronto!, parecemos despertar a la crítica situación de la antigua Aspinwall y hoy Colón y en ello saltan toda clase de propuestas de “solución”, pero, como siempre, las más fundamentales soluciones ni asoman en el discurso ciudadano y menos en el político. Me refiero a tema del empresarialismo, sin el cual no hay salida de la pobreza y no sólo Colón sino todo Panamá ira perdiendo camino; lo cual es lastimoso ya que tenemos muchas ventajas, pero vivimos sumidos en los arrabales de la lujuria de la corrupción endémica.

    El empresarialismo ser refiere a quienes organizan, administran y se toman el riesgo de montar una empresa, sea esta mínima o grandota. Lástima que, en nuestro país, desde siempre, los politicastros zorros del gallinero se han dado a la tarea de vilipendiar ese elemento sine qua non del desarrollo económico y social; vale decir, el emprendimiento privado o el empresarialismo como lo llamo. En vez, lo que han promovido los zorros de gallinero es la hegemonía del centralismo; ese que vemos en las pancartas de Colón y otros sitios, en los cuales la población clama cosas como: “Exigimos que el gobierno venga a resolver…”

    Imagínense que en el gallinero las gallinas salgan con pancartas pidiendo que vengan los zorros o zorras a poner orden y resolver los problemas. Ciertamente lo harán, el asunto es, ¿los problemas de quién?

    El otro ataque que es común es el de acusar de que los empresarios se quieren hacer ricos. Siíiii… eso no sólo es deseable sino necesario en toda empresa exitosa. El emprendedor que sólo quiere ganar un poquito casi que tiene asegurada la quiebra; ya que uno de los secretos del emprendimiento es el ahorro. Sin ahorro no hay para invertir, mejorar, mantener, y capear los malos tiempos.

    El ejemplo que guardo de mis padres y mis tíos en las empresas Novey, es de las muchas empresas que crearon y miles de plazas de trabajo. Pero jamás vi que ninguno de ellos viviera una vida de grandes lujos. Y hoy día, viendo el caso de Elon Musk, las cosas que está logrando para beneficio de toda la humanidad y, sin embargo, tampoco se dedica a una vida de lujos sino de inversiones y desarrollo.

    Entonces, regresando a Colón y a Panamá en general, ¿acaso vemos en la grotesca sobredimensión gubernamental un serio esfuerzo por promover el emprendimiento? ¿Promovemos el empresarialismo a través del NODUCA?, y del resto de las burrocráticas entidades gubernamentales?

    Ayer vimos llegar a una empresa de esas que quedaron precarias con las locas medidas covidosas, un grupo de funcionarios de salud a multar por faltas de higiene o tal. Lo mismo nos pasó un día cuando recién abrimos impecables nuestras oficinas. Y no, no buscan mejorar la salud sino… bueno, ustedes saben lo que buscan. Para rematar, luego llegó el banco y este sí cerró la empresa, dejando a 16 empleados en la calle. Por los vientos que soplan, pareciera que los bancos se están volviendo empresas inmobiliarias.

    En resumen, el término emprendimiento viene del francés “enterprendere” que significa “hacer algo” o darse a la tarea. Es la aventura de los negocios que depende de los ciudadanos y no de los politicastros. Estos últimos están para ayudar, pero más se la pasan en lo contrario.

    Más aún, el famoso economista Schumpeter hizo énfasis en lo que él llamó la “destrucción creativa”; esa que aprovecha los fracasos para aprender y superar con innovaciones. Eso es lo que puede salvar a Colón o Aspinwall, que es el nombre de quien fundó dicha ciudad. Un personaje de gran visión y arrojo emprendedor, sin el cual no existiría esa hermosa ciudad caribeña.

  • ¿Hay diferencias de capacidad cognitiva entre mujeres y hombres?

    Definir la inteligencia de las personas no es sencillo. Menos aún lo es cuantificarla, al carecer de una métrica simple. Otras magnitudes físicas de los individuos, como su talla o su peso, son fáciles de medir. Pero con la capacidad cognitiva nos referimos normalmente al resultado de un test de inteligencia, una abstracción estadística.

    Pese a estas limitaciones, la mayoría de los estudios indican que la inteligencia es similar en ambos sexos, sin apreciarse diferencias significativas. Pero si se analizan por separado aspectos como las capacidades lingüísticas o las habilidades espaciales, la cosa cambia.

    El reto de medir la inteligencia

    Los test de inteligencia recogen aspectos intrínsecos a las personas: memoria a corto plazo, capacidad de razonamiento deductivo, comprensión verbal, habilidad para detectar y manipular patrones geométricos o espaciales, etc. Y también otros sujetos a influencias culturales, pues dependen de su conocimiento del mundo. Estos ítems se evalúan con test específicos, usando escalas combinadas. Su interpretación es compleja, pero ha habido intentos. Por ejemplo, la inteligencia verbal (habilidad de manejar aspectos culturalmente relevantes) se suele considerar como “inteligencia cristalizada”.

    Las puntaciones en los factores de inteligencia verbal, de razonamiento analógico y de visualización de patrones se correlacionan entre sí y son relativamente constantes con la edad. Esto sugirió que podrían medir un factor general de inteligencia, como propuso el test Stanford-Binet o las escalas de inteligencia Wechsler para niños y adultos.

    En cuanto al popular cociente intelectual (CI) de los individuos, se establece en relación a la media ponderada en los test de una escala. Un CI de valor 100 indica que el resultado iguala al promedio de la población. La distribución de los individuos según su inteligencia sigue una campana de Gauss, mostrando colas simétricas a ambos lados de la media. Resultados por debajo de 70 o por encima de 130 (una desviación típica bajo o sobre la media) permiten establecer perfiles de muy bajo rendimiento y de altas capacidades intelectuales, respectivamente.

    Como ejemplos, el CI del astrofísico británico Stephen Hawking era 160 y el del ajedrecista ruso Garry Kasparov es 190. El del coreano Kim Ung-Yong, quien hablaba a los seis meses, dominaba cuatro idiomas a los tres años y fue contratado por La NASA a los siete, es 210. El valor más alto registrado (CI = 230) corresponde a Terence Tao, matemático australiano ganador de la medalla Fields, equivalente al Nobel de las matemáticas (de los 60 galardonados, solo una era mujer, la iraní Maryam Mirzakhani).

    Entre las mujeres resaltan la ajedrecista húngara Judit Polgár (CI = 170), quien obtuvo a los quince años el título de Gran Maestro Internacional. También la columnista y financiera Marilyn vos Savant, cuyo cociente (variable según las fuentes) se estableció en 186 según la escala de Wechsler. Preguntada por un lector si pensaba que realmente tenía el CI más alto del mundo, contestó: “Creo que no. ¿Cómo quiere que comprobemos esta hipótesis?”.

    Las mujeres destacan en algunas habilidades cognitivas y los hombres en otras

    Algunos estudios sugieren que el CI medio de los hombres podría ser unos puntos más alto que el de las mujeres. Pero la mayoría discrepan e indican que la inteligencia es similar en ambos sexos, sin diferencias significativas. Ahora bien, en promedio las mujeres puntúan más alto en diversos campos, como información fonológica y semántica (indicativas de más memoria a largo plazo), comprensión de prosa compleja (explica sus mayores competencias lingüísticas), velocidad de percepción y procesamiento de la información (mayor intuición y velocidad tomando decisiones), así como habilidades motoras finas.

    En cambio, los varones obtienen mayor puntuación media en memoria visual y espacial, así como en velocidad de respuesta espacio-temporal (indicativas de mayor habilidad para orientarse). También en facilidad de comprensión, capacidad de motivación (lo que explicaría los mejores resultados de los equipos masculinos) o aptitud para el razonamiento fluido.

    Tales diferencias se aprecian en los estudios a nivel de un cierto país y en los de organismos internacionales sobre diferentes países, como los informes PISA. En ellos se dedujo que la capacidad de lectura de las estudiantes superaba la de sus compañeros en 25 de los 33 países analizados, mientras que los chicos puntuaron más en capacidad para las matemáticas (siete países) y ciencias (22 países). Además, hay sospechas de que estas diferencias se establecen a edades bastante tempranas.

    ¿Han influido los roles de género?

    Los roles de género seguramente han jugado un papel importante en el origen de estas diferencias cognitivas, pues distintos factores selectivos operaron sobre mujeres y hombres durante gran parte de nuestra historia evolutiva, transcurrida como cazadores y recolectores nómadas. Este género de vida cambió cuando algunas poblaciones adoptaron una vida sedentaria tras al desarrollo de la agricultura y la ganadería.

    Los escasos grupos de cazadores y recolectores que hoy persisten, como los !Kung del Kalahari, muestran una división neta del trabajo. Los hombres se ocupan de la caza, actividad que entraña riesgos y precisa una buena orientación espacial para seguir el rastro de la presa o regresar al campamento. Podríamos interpretar que este rol ha propiciado una mayor capacidad de motivación en grupo y el establecimiento de alianzas estrechas entre los cazadores, basadas en la confianza y el apoyo mutuo: si cargamos solos contra un búfalo mientras el resto se da a la fuga, la selección natural determinaría una mala apuesta de nuestros genes, eliminándolos del acervo de la población.

    En cambio, en estas sociedades las mujeres recolectan alimentos de origen vegetal en el entorno del campamento, como tubérculos enterrados en la arena, de los que obtienen la mayor parte del agua. Al ser difíciles de localizar, requieren mayor capacidad de percepción. También se ocupan de cuidar a los niños, enfermos y ancianos. Eso podría explicar que manifiesten más sensibilidad y empatía por sus congéneres.

    Obviamente, al cazar no se debe alertar a las presas y podríamos pensar que un cazador demasiado locuaz es un estorbo. En cambio, el campamento sería el lugar ideal para compartir información socialmente relevante.

    Los hombres, más presentes en las inteligencias “extremas”

    Finalmente, un aspecto intrigante es el rango de variación en las capacidades cognitivas de las poblaciones femenina y masculina. Diversos estudios indican que los varones se encuentran mucho más representados en la cola inferior de la distribución de inteligencia, mostrando mayor frecuencia de discapacidad mental, desórdenes de atención, dislexia, tartamudeo o retrasos en la adquisición del lenguaje. Pero, igualmente, abundan algo más en la cola superior, lo que supone una probabilidad algo mayor de encontrar genios masculinos.

    La diferencia entre XX y XY

    ¿A qué se deben estas desigualdades entre mujeres y hombres? Cabe plantearse si se trata de diferencias culturales, producto de una educación diferenciada según los sexos, o habría que contemplar una razón genética, como parece indicar el hallazgo de mayor variabilidad en las estructuras cerebrales de los varones. En tal caso, se podría relacionar con los cromosomas y las hormonas sexuales, que influyen en el aprendizaje. Incluso con la orientación sexual, aunque esto último no está claro.

    Todos portamos en cada una de nuestras células somáticas una pareja de cromosomas sexuales, distintos en los hombres (XY) e iguales en las mujeres (XX). El cromosoma masculino (Y) es muy pequeño y porta el gen SRY, responsable de la diferenciación de este sexo. Para los restantes cromosomas disponemos también de una pareja, pues cada progenitor nos lega uno, y en nuestras células se desactiva al azar la expresión de uno de ellos.

    Esto significa que la mitad de las células de una mujer expresan los genes del cromosoma X paterno y la otra mitad los del materno. Pero el varón tiene solo un cromosoma X, heredado de su madre, por lo que siempre se expresa. El cromosoma X, al igual que los restantes, aloja genes relacionados con las capacidades cognitivas.

    La mayoría de las mutaciones en nuestros genes son recesivas y las silencia la copia no mutada del gen que porta el otro cromosoma. Esto afecta también a la pareja de cromosomas X de las mujeres y una parte importante de la variación en sus genes quedaría oculta al ser heterocigóticas. Si la hipótesis es correcta, la condición de hemicigosis de los varones haría aflorar más en ellos la variabilidad de tales genes. Ello explicaría el mayor rango de capacidades cognitivas en los hombres, un 20% más de variación. Especialmente para los valores más bajos (la mayoría de las mutaciones son perjudiciales), pero también para los más elevados.The Conversation

    Paul Palmqvist Barrena, Catedrático de Paleontología, Universidad de Málaga

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.