Categoría: Cultura y Sociedad

  • Desconexión con la realidad y discurso sibilino

    Vivimos una época en la que en gran medida hay políticos que mantienen un doble discurso a prueba de balas. Prometen y no cumplen o declaman sobre lo que al instante le dan la espalda con un portazo. Así, por ejemplo, los hay que se las pasan parloteando sobre los “derechos humanos” y al mismo tiempo se asocian con cuanto régimen totalitario aparece en el planeta con encarcelamientos y asesinatos a granel. Los hay mentirosos seriales que creen distraer para cubrir corrupciones y emplean la parla en direcciones opuestas según el destinatario como si los receptores fueran idiotas. Y para peor muchas veces lo hacen gritando y retando al auditorio como si todos fueran infantiles menos el orador.

    Antes he escrito sobre la novela y la consiguiente producción cinematográfica que comentaré a continuación y, sobre todo, de su notable creador. Se trata de la fascinación que produce el lenguaje sibilino. Lo vemos en filosofía a través de textos extenuantes de factura incomprensible plagados de neologismos, frases tortuosas y razonamientos circulares. Lo comprobamos en ensayos de economía que parecen fabricados para mofarse del lector inundados de lenguaje críptico, contradicciones permanentes y modelos econométricos inconducentes.

    Karl Popper ha escrito en su colección titulada Conocimiento objetivo que “la búsqueda de la verdad solo es posible si hablamos sencilla y claramente, evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios. Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales: la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”. Por su parte, Wilhelm Röpke consigna que “cuando uno trata de leer un journal de economía en estos días, frecuentemente uno se pregunta si uno no ha tomado inadvertidamente un journal de química o hidráulica” y, más recientemente, el sonado escándalo que produjeron Alan Sokal y Jean Bricmont quienes luego de pasar por los referatos del caso y publicar en la revista académica Social Text, declararon que se estaban burlando debido a los disparates conceptuales e imposturas que contenía el trabajo.

    En esta ocasión nos detenemos en Jerzy Kosinski como ejemplo de lo dicho, quien fue permanentemente agredido por ramificaciones estalinistas en la universidad de su Polonia natal donde después de infinitos calvarios se doctoró en sociología mientras trabajaba como instructor de ski hasta que logró escaparse a EE.UU. donde trabajó como conductor de camiones de día y en horario parcialmente nocturno de cuidador de un predio de estacionamiento. Al mismo tiempo, estudiaba inglés hasta que pudo aplicar a una beca de la Ford Foundation que obtuvo para estudiar en la Universidad de Columbia donde también se doctoró en psicología social y escribió dos libros de gran éxito editorial: No Third Path donde muestra la inconsistencia de pretender una tercera vía entre la libertad y el totalitarismo y The Future is Ours, Comrade en el que invita al levantamiento de sus coterráneos contra las botas comunistas. Fue profesor de prosa inglesa y crítica literaria en las universidades de Yale y Princeton, recibió el premio de literatura de la American Academy y del National Institute of Arts and Letters y presidió el capítulo estadounidense del PEN Club. Sus múltiples novelas fueron best-sellers, una de ellas -Being There- se llevó al cine (Desde el jardín con la actuación de Peter Sellers) que obtuvo el Best Screen of the Year Award.

    Es a esta novela a la que hacemos breve referencia en estas líneas y la respectiva versión cinematográfica. Alude a un jardinero analfabeto consciente de su ignorancia en los temas que le preguntan y repreguntan audiencias fascinadas por lo que consideran un léxico repleto de sabiduría que estiman hace referencias metafóricas al cuidado de jardines. Muchos fueron los reputados personajes que se hipnotizaban con lo que no entendían y afanosamente buscaban soluciones políticas a los enredos que ellos mismos habían generado. El cuadro de este escrito de ficción resulta que puede fácilmente trasladarse a la no ficción, esto es, como queda dicho a lo que se vive hoy en muchos ambientes políticos en los que los figurones del caso presumen conocimientos que no tienen ni pueden tener puesto que éstos se encuentran dispersos y fraccionados entre millones de personas. Las pretendidas directivas de gobernantes megalómanos, concentran ignorancia al cerrarle las puertas a los procesos abiertos y competitivos compatibles con la sociedad abierta.

    No tiene desperdicio la entrevista del jardinero con el presidente estadounidense quien concluye después de la reunión: “Tengo que admitir que lo que acabo de escuchar es lo más refrescante y optimista que me han dicho en mucho tiempo”, a raíz de la descripción de las estaciones de verano, otoño, invierno y primavera que había realizado con la mayor inocencia aquella persona que no tenía contacto alguno con el mundo exterior como no sea a través de la televisión.

    Todo el clima de los burócratas instalados en Washington, DC se traduce un una sátira a la política cuyo establishment en verdad ha perdido contacto con la realidad. Las reflexiones de quien se ocupa de cultivar un jardín están formuladas de modo literal pero, como decimos, los receptores del mensaje, acostumbrados a complicar las cosas, lo entienden como consideraciones alegóricas.

    Kosinski intenta con éxito subrayar la simpleza de las cosas y el afán de los burócratas por estrangular los hechos hasta convertirlos en fenómenos irreconocibles e imposibles de abordar. No son capaces de entender que, igual que en un jardín, de lo que se trata es de cuidar, preservar y no desnaturalizar ni pervertir en el contexto de una superlativa presunción del conocimiento que ubica a los gobernantes en una posición de pretendida omnisciencia (y omnipotencia).

    Este encuadre que efectúa el autor comentado, puede extenderse a otras áreas como el arte moderno donde también los impostores encajan construcciones que igual que la música confunden el ruido con melodía al exhibir adefesios que en nada reflejan standards de excelencia, con la complicidad de algunos snobs y timoratos que declaran que son obras “demasiado complejas” como para que las entienda una mente normal.

    Estos comportamientos tortuosos aplicados al campo político hacen mucho daño desde el momento que apuntan a colocar a algunos iluminados en pedestales y el resto de los mortales como súbditos obedientes que deben admirar y aplaudir los tejes y manejes sobre las vidas y las haciendas ajenas, en lugar de abrir las puertas y ventanas de par en par al efecto de que las relaciones libres y pacíficas administren lo que les concierne.

    En su libro La visión cuántica del universo Jacques Rueff dice que no alcanza a comprender cómo muchas veces se necesitan microscopios para diferenciar variables continuas de las discretas en pequeñas partículas y, simultáneamente, se trata lo que es a todas luces evidente: el ser humano separado de lo colectivo pero, sin embargo, se lo trata como parte de una masa indiferenciada y se lo administra como manada. Esto es así para obtener poder y funcionarios y reparticiones que lo secunden. Si las cosas fueran simples, sería simple el aparato estatal y no se justificaría tanta pompa ni tanto presupuesto. A su vez, como escribe Erich Fromm en El miedo a la libertad, los gobernantes requieren toda la parafernalia que rodea a los poderosos al efecto de encubrir el vacío existencial y la debilidad de quienes están incrustados en el trono y que deben encadenarse a la multitud dominada sin la cual se desploman.

    El escritor polaco al que nos referimos ha dejado en muchos de sus trabajos un testimonio de gran valor que seguirá influyendo en las generaciones futuras como un grito de libertad y respeto recíproco. En la novela de marras, la ternura y la bondad del jardinero contrasta abiertamente con sus anfitriones que solo buscan aumentar su poder en detrimento de sus congéneres. Como tantos otros casos, también mostró en lo personal la acogedora atmósfera que brinda la sociedad abierta que permite y estimula a quienes se esfuerzan para alcanzar éxitos resonantes.

    En realidad, el trasfondo de la ironía y la comicidad en la novela de Jerzy Kosinski respecto a la política y los políticos se sustenta en la maleabilidad de las muchedumbres y en su fanatismo. Gustav Le Bon lo subraya en su Psicología de las multitudes cuando apunta la incapacidad de juicio crítico y razonamiento en la aglomeraciones humanas donde “lo que se acumula no es el talento sino la estupidez” porque “en el alma de las muchedumbres lo que siempre domina no es la necesidad de libertad sino la de servidumbre”…tal vez se necesiten más voces fuertes como las de los Émile Zola para acusar a los impostores, de frente y sin tapujos ni doble discurso.

    En otro términos, estimo que resulta de mucha actualidad el repasar la novela y el cine del notabilísimo Jerzy Kosinski como un aspecto medular en esta nota periodística al efecto de apreciar en todo su peso la pequeñez mental de los megalómanos de nuestra época, siempre deseosos de atropellar los derechos de los vecinos que con lenguajes ridículos y bajo el grotesco disfraz dicen “ayudar a resolver los problemas de la gente”.

  • El ministerio de la desinformación

    Luego del ataque a las Torres Gemelas, el gobierno de los EE.UU. creó el Departamento de Seguridad Doméstica (Department of Homelando Security – DHS), que hoy día se gasta la frívola suma de $52 millardos anuales y hoy, justo luego de anunciar Elon Musk la compra de Twitter, corre a crear una nueva entidad para combatir la “desinformación” (Disinformation Governance Board).

    La DHS asevera que “la desinformación puede afectar la seguridad fronteriza, la seguridad estadounidense durante desastres, y la confianza pública en las instituciones democráticas”. Como diría un buen chiricano “¡meto!” Ahora los mayores desinformadores de la humanidad, los políticos en general y sus gobiernos en particular se instituirán en los oráculos de la verdad… ¡Ah la gran flauta!

    Como dice la canción: “No se tú, pero yo…” quedo con inmensas dudas al ver eso de la creación de un ¡Departamento de la Desinformación! Realmente el grado de desvergüenza del gobierno supuestamente democrático y definitivamente centralista gringo no tiene límites. Hablan y actúan incoherentes porque saben que su discurso está dirigido a la masa semoviente de la cual dependen para continuar a cargo del hato de ganado ciudadano.

    Como dice Jon Miltimore, administrador editor de FEE, refiriéndose a la obra de George Orwell 1984: “Aún los nombres de los cuatro ministerios mediante los cuales somos gobernados exhiben cierta impudencia en su deliberado torcer de los hechos. El Ministerio de Paz se encarga de las guerras, el Ministerio de la Verdad, con la mentira, el Ministerio del Amor, con la tortura y el Ministerio de la Abundancia con la inanición.” Si los pseudo demócratas gringos trataran de ser más torpes, sería imposible. Su éxito en la estupidez no parece tener parangón. En simple resumen, Orwell salió en espanto del colectivismo y su obra de ficción estuvo basada en la realidad del conflicto entre fascistas y comunistas durante la Guerra Civil española.

    Y, como nos cuenta Jon Miltimore, vale la pena ahondar en el cuento de Orwell cuando relata que “en el exterior del Ministerio de la Verdad aparecen tres eslóganes: “LA GUERRA ES PAZ,” “LA LIBERTAD ES ESCLAVITUD,” y “LA IGNORANCIA ES LA FUERZA.” El problema, como ya he señalado, es que lo que estamos viendo no es ficción sino una grotesca realidad. Ya el trabajo de girar a los EE.UU. de su exitoso rumbo de libertad en una sociedad judeo-cristiana hacia un centralismo autoritario comunista va viento en popa y a toda vela… ¿o es que no nos damos cuenta?

    Si hay algo importante en una democracia liberal y capitalista es la libertad de expresión; particularmente dentro del recinto legislativo. El problema es que la humanidad avanza o evoluciona hacia una nueva realidad tecnológica que nos exige a todos un grado de educación completamente nuevo de nueva dimensión; para poder diferenciar entre la mentira y la verdad. Entre lo real e irreal. Pero ¿cómo lograr esa evolución educativa cuando hemos entregado el sistema educativo a los zorros del gallinero; al NODUCA? ¿Cómo atender la salud y la jubilación cuando la CSS, que es una empresa privada, la controlan los zorros de gallinero? Y, ahora que está a punta del colapso, todos esos zorros salen en estampida y se desentienden del asunto, no sea que se hunden con el barco.

    En resumen, si le preguntas a cualquiera que te defina el término “la verdad”, sería rarísimo que te lo puedan definir; y menos si les preguntas que es el bien. Pero le vamos a delegar a los politicastros que se encarguen de decir y controlar lo que es “desinformación”, cuando ¡ellos son la mayor fuente de toda desinformación!.

  • Homenaje al pueblo ucraniano

    Homenaje al pueblo ucraniano:  Escribo estas líneas embargado de una inmensa emoción al comprobar la valiente y decidida resistencia de Ucrania frente a la invasión de la bestialidad comandada por Putin.

    Garry Kasparov -más conocido por el ajedrez- escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky y eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”.

    Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descriptas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”.

    Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas -a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría- no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”. Al escribir estas líneas está invadida por la canallada rusa instalada en el Gobierno…un escándalo internacional para todas las personas decentes.

    La situación actual de Rusia, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esa parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso.

    La muy digna coordinación de la defensa de Ucrania por parte del presidente Volodemir Zelenski ya incentivó a Estados Unidos y a Europa a enviar armamentos y a establecer severas sanciones financieras al autócrata ruso. Son verdaderamente conmovedoras las escenas trasmitidas por el periodismo de mujeres y niños refugiados en otros lares para dejar atrás a maridos y padres en la guerra defensiva de un ataque brutal.

    Ucrania es parte de Europa oriental, de 600.000 kilómetros cuadrados, de cuarenta millones de habitantes. Se remonta al 882 y luego de invasiones de mongoles y rusos puede consolidar su territorio en 1919 en la Conferencia de Paz en París, lo cual es desconocido por la URSS en medio de siempre criminales “limpiezas étnicas” hasta el derrumbe del Muro de la Vergüenza y en 1991 se declaró estado independiente con altibajos de diversa magnitud (incluso el pro-ruso Viktor Yanvkovich que finalmente huyó luego de haber decretado fusilamiento de estudiantes rebeldes y otras tropelías mayúsculas) hasta el presente por todos conocido.

    Debe destacarse la impronta de gran excelencia de la Universidad de Kiev, la notable producción agrícola de Ucrania, la elegancia de los edificios de sus ciudades, la gastronomía de alta calidad, la música lugareña y sobre todo el espíritu religioso, cordial y solidario de su pueblo.

    Estas líneas pretenden rendir homenaje a ese pueblo magnífico, independientemente de cómo termine la tragedia en la que el mundo libre está hoy sumido por la barbarie de un gobernante ruso malvado. Solo los cobardes, pusilánimes y totalitarios se han abstenido de condenar la invasión.

  • Los criptojuegos crecieron 2.000% en el último año

    La actividad de la esfera de los criptojuegos representó poco más del 50% de toda la actividad en la Blockchain, según el ultimo informe de DappRadar.

    La esfera de los juegos basados en cadena de bloques luce bastante prometedora después de un crecimiento meteórico este año. De acuerdo con un informe publicado este miércoles por DappRadar y Blockchain Game Alliance (BGA), la actividad de los juegos Blockchain creció 2.000% en los últimos 12 meses. La popularidad aumentó al tiempo que ingresó más dinero de inversores acreditados al sector. Esto a pesar de los desafíos que enfrentó el espacio, como los hackeos y la tendencia bajista del mercado de criptomonedas.

    Según DappRadar, los criptojuegos atrajeron 1,22 millones de billeteras activas únicas (UAW) durante marzo de 2022. La cifra representa un aumento en comparación con los 1,1 millones de UAW que se conectaron diariamente en promedio durante febrero, que en ese momento representó cerca del 50% de la actividad total de cadena de bloques.

    Capitalistas inyectaron millones a los juegos Blockchain

    El crecimiento del sector estuvo impulsado por la popularidad de juegos Play-to-Earn (P2E), o jugar para ganar, que aprovechan los tokens no fungibles (NFT). Según el informe, los juegos de esta modalidad basados en cadenas laterales de Ethereum como Polygon contribuyeron en gran medida al crecimiento, con más de la mitad de los 1,22 millones de UAW.

    En concreto, plataformas como Crazy Defense Heroes, Pegaxy, Arc8 y Aavegotchi estimularon un aumento del 219% en la actividad de juegos de Polygon desde principios de 2022, según los datos.

    Los criptojuegos también atrajeron grandes sumas de dinero de capitalistas de riesgo y otros inversores. De acuerdo con el informe, todo el sector recaudó un total de USD $2.500 millones en fondos durante el primer trimestre de 2022, un 150% más que en el mismo período del año anterior.

    Entre los mayores acuerdos destacados en el informe se incluyen la recaudación de USD $360 millones de Animoca Brands, una ronda que elevó su valoración a un total de 5.000 millones de dólares posicionando la empresa como una marca como líder en Web3. Por otro lado, Yuga Labs, creadores de la popular colección NFT Bored Ape Yacht Club (BAYC), recibió USD $450 millones en una ronda que contó con la participación de The Sandbox, FTX y Coinbase. La startup ahora planea lanzar su propio metaverso con juegos P2E.

    Axie Infinity pierde popularidad

    En cuanto a los criptojuegos más populares, Splinterlands se llevó el primer lugar. El criptojuego basado en HIVE que recuerda a las famosas cartas Magic, es actualmente la segunda aplicación de juegos en términos de volumen de usuarios, según DappRadar. Justo por debajo de Alien Worlds, con más de 915 mil usuarios, Splinterlands ha registrado poco más de 566.000 usuarios en los últimos 30 días.

    criptojuegos

    Top juegos Blockchain de los últimos 30 días – fuente: DappRadar

    Mientras tanto, la hasta hace poco sensación de los juegos Blockchain, Axie Inifinity, parece en cambio estar atravesando un período desafiante. La cantidad de UAW del popular juego ha estado cayendo este año a raíz de varios factores, incluyendo un hackeo masivo que drenó más de USD $600 millones a la cadena lateral Ronin Network. El informe destaca al respecto: «Si bien el hackeo obligó a las dapps nativas de Ronin a detener las operaciones, la caída en la actividad de la cadena de bloques de Axie no fue del todo resultado del último ataque; de hecho, ya estaba en declive. La actividad en la cadena del juego alcanzó su punto máximo en enero, cuando el juego registró más de 55.000 UAW diarios en promedio y se redujo a casi 22.000 UAW diarios en marzo.»

    A pesar de este declive, Axie Infinity aún se encuentra entre los 15 juegos más jugados según el uso diario. El juego para criar y coleccionar monstruos también fue el responsable de 22.000 del promedio total de billeteras activas únicas durante marzo.

    Metaverso: un horizonte prometedor

    Las métricas sobre el ocaso en la popularidad de Axie y el crecimiento reciente de criptojuegos basados en Polygon están en sintonía con la reducción de la actividad en redes como Binance Smart Chain (BSC) y Ronin. Según el informe, el uso de estas cadenas ha estado disminuyendo desde fines del año pasado a medida que los usuarios intentan minimizar el riesgo en cadenas más volátiles.

    Por último, el informe también hizo mención a la moda más reciente del metaverso, que señaló como “una de las oportunidades más emocionantes en la industria de la cadena de bloques“. Aunque el volumen de transacciones en mundos virtuales disminuyó levemente desde el cuarto trimestre de 2021, alcanzó más de USD $430 millones en el primer trimestre de 2022.

    «La propiedad a la que tienen derecho los NFT y el ecosistema financiero subyacente habilitado por las criptomonedas y los juegos de «jugar para ganar» cambiarán el paradigma del metaverso tradicional que se limita a una realidad virtual aumentada», dijo DappRadar sobre la tendencia.

    Cabe señalar que, para el momento de edición, el informe de DappRadar aún no se encontraba disponible públicamente. Los datos recopilados en esta nota fueron reseñados por CoinDesk, Cointelegraph, CryptoNews y compilados por DiarioBitcoin.

  • Las nuevas redes sociales del metaverso

    Con la llegada del metaverso, las redes sociales también se reinventan. Descubre cada una de las nuevas plataformas que, sin duda, van a cambiar el concepto que tenemos del social media hasta el momento.

    Las redes sociales

    Desde que se inventaron las redes sociales hasta la actualidad, su definición ha cambiado considerablemente.

    En 1995, se creó Classmates.com cuyo objetivo era ayudar a la gente a encontrar antiguos compañeros de la guardería, el colegio, instituto o la universidad. Se podría considerar como la primera red social o social network de la historia. Pero no fue hasta 1997 cuando se reconoció la primera plataforma social como tal: SixDegrees.com. Esta red permitía poner en contacto a amigos según el grado de relación que tuvieran, para que interactuaran a través del envío de mensajes.

    Sin duda, el origen de las redes se caracterizaba por el deseo de reunir a personas. Hoy en día, este aspecto aún continúa, aunque han sufrido una evolución constante y actualmente se contemplan muchas más intenciones.

    Las redes sociales, tal y como las conocemos, podrían definirse pues como una herramienta digital que permite a los usuarios, ya sean personas u organizaciones, crear y compartir contenido rápidamente con su público o comunidad. Es posible compartir ideas, pensamientos, información, recomendaciones, hacer publicidad e incluso comprar un producto.

    Qué aportan las redes a las empresas

    Que un negocio tenga una cuenta de Instagram, Facebook o LinkedIn, por ejemplo, significa que millones de personas tengan acceso a sus productos y servicios de manera inmediata, sencilla y cómoda. Por ello, las plataformas sociales son un canal de comunicación imprescindible en la actualidad.

    Según el informe Digital 2021, a nivel mundial las personas pasamos una media de casi 7 horas en Internet. De las cuales, 2 horas y 25 minutos se dedican a las redes sociales.

    Por lo tanto, tener presencia en las redes sociales supone una gran transformación e innovación en la comunicación de las empresas ya que son un hábito en el día a día de los clientes.

    Además de la visibilidad que ofrecen las redes, entre los beneficios que aportan destacan la posibilidad de contactar directamente con los usuarios. Una ventaja comunicativa no solo para la empresa sino también para el cliente. También pueden generar una imagen de marca positiva, de confianza y fidelidad mediante colaboraciones o la conexión con contactos interesantes. Igualmente, permiten crear cercanía con la audiencia a través de la personalización de mensajes, ofreciendo un servicio de atención al cliente individualizado o participando en debates sobre temas relacionados con la marca. Sin olvidar, por supuesto, que las redes pueden influir en la decisión de compra de los consumidores, según la reputación que se esté construyendo y, por tanto, aumenten las ventas.

    Plataformas a partir de la era del metaverso

    Como ya se ha comentado, las redes sociales están en constante evolución. Se adaptan a las necesidades de los usuarios y también a las tendencias del momento, como es ahora el metaverso. Por ello, surgen nuevas redes en base a un universo virtual como las siguientes:

    Woonkly

    Se trata de una metasocial network descentralizada basada en NFT. Todo el contenido que en ella se publica se convierte automáticamente en un token no fungible. Los usuarios pueden comprar o vender publicaciones de manera rápida y directa a un precio fijo o mediante subasta, usando su propia moneda, el token WOOP (Woonkly Power). Esta red funciona con la tecnología blockchain y el sistema de contratos inteligentes.

    Horizon Worlds

    Es la plataforma de realidad virtual de Meta. Sus usuarios pueden crear espacios propios, pasear con sus avatares e interactuar con otras personas en un entorno de dibujos animados. Para ello, se pueden conectar a través de unas gafas virtuales específicas y propias de la compañía, las Oculus Quest Pro. Aunque, de momento, está en fase de prueba y solo está disponible para miembros de Estados Unidos y Canadá.

    Tunel

    Los comentarios, me gusta y demás reacciones de una publicación son ingresos para el usuario. Esta es la finalidad de la nueva aplicación, en la que sus usuarios pueden ganar criptomonedas al interactuar o vender sus publicaciones como NFT.

    Caffeine

    Similar a Twitch, es una aplicación de streaming social para juegos, entretenimiento y artes creativas en la que se puede participar en tiempo real con el emisor o los espectadores. Aunque es mucho menos compleja, rápida y flexible. De hecho, no se considera como una app exclusiva para gamers, sino que busca que cualquier persona pueda hablar sobre el tema que desee, tipo vlog. Ha sido creada por dos importantes antiguos trabajadores de Apple, que mantienen la filosofía de Steve Jobs, es decir, que los productos sean lo más simples posible.

    Supernova

    Se define como una “alternativa ética” a Facebook o Instagram. Comparten un funcionamiento muy similar a estas plataformas, pero con una diferencia. Y es que, el 60% de sus ingresos por publicidad se destinan a organizaciones benéficas globales. Sobre salud, bienestar, derechos humanos, animales, personas sin hogar o limpieza de mares y océanos, entre otros. Se sustituyen los likes por votaciones, con la intención de fomentar la palabra “gracias” en lugar de “me gusta”.

    Fuente: por EmpresaActual

  • ¿Son arte los NFT que se venden como tal?

    Los NFT (token no fungible, por sus siglas en inglés) son obras digitales que pueden ser compradas y vendidas como cualquier otro tipo de propiedad, pero no tienen forma tangible. Una fotografía digital o un vídeo, por ejemplo, son piezas de arte que no existen en el mundo físico.

    Hasta ahora, los artistas que trabajaban con soportes digitales tenían verdaderas dificultades para comercializar su producto porque no podían firmar y seriar su obra como se haría con un grabado o una foto impresa, es decir, era imposible distinguir el original de una copia. Con la inclusión de un NFT se puede confirmar la autenticidad, con el añadido de que se registra la historia de compraventas futuras, lo que supone que el artista puede obtener también los derechos de autoría de cada transacción.

    Tengamos claro que un NFT es un certificado. No es un tipo de obra de arte ni una técnica de creación ni un movimiento artístico. Hasta aquí parece que todo son ventajas para los artistas y los coleccionistas. ¿Dónde está la polémica? En que se están pagando cantidades muy altas por estas obras de arte o por cualquier cosa que sea un NFT.

    El mercado del arte y las criptomonedas

    Las obras de arte digitales tenían muchos problemas a la hora de venderse porque era difícil asegurarle al comprador la posesión de una pieza cuya naturaleza es ser distribuida y accesible a todo el mundo. La creación de Bitcoin en 2009 trajo consigo la tecnología blockchain como registro distribuido e inmutable, un recurso ideal para los artistas digitales que podían, al fin, competir en un mercado, el del arte, que se sustenta en la autenticidad y la escasez.

    Catálogo de los CryptoKitties. CryptoKitties

     

    A partir de 2014 comenzaron a aparecer las primeras plataformas que ofrecían a los artistas el registro de propiedad intelectual en una blockchain y muchos comenzaron a vender sus obras digitales con certificados de autenticidad NFT. En 2017 los tokens no fungibles se crean en Ethereum, comienzan a interesarse los inversores en criptomonedas, y aparecen NFT como los CryptoPunks, retratos de personajes generados por un algoritmo, o los CryptoKitties, un juego de gatos virtuales.

    ¿Pagar por algo que puede tener gratis?

    El rendimiento de las obras artísticas es tremendamente volátil. Los precios dependen de diversas variables, como son las fluctuaciones de la oferta y la demanda en el mercado, el número de intermediarios que haya en el momento de la venta o las situaciones específicas que afecten directamente al currículum del artista como son las exposiciones, las adquisiciones para colecciones de prestigio o los premios.

    En el caso de un NFT, esto funciona igual. O debería, porque lo que debemos valorar es la obra (aunque no exista físicamente), y el NFT sería únicamente un certificado. Puede parecer curioso que alguien esté dispuesto a pagar por una pieza digital que puede disfrutar gratis, pero también podemos leer a Joanne Kathleen Rowling sacando sus libros de la biblioteca, y entenderíamos que alguien pagara una gran suma de dinero por tener una primera edición de Harry Potter y la piedra filosofal firmada por la autora.

    Cualquier archivo MP3, cualquier meme o cualquier JPG se puede retransmitir una y otra vez. Eso significa que todos tenemos la posibilidad de verlo o escucharlo, y de tenerlo descargado en el móvil. Y cuando todo está disponible de manera infinita, deseamos aún más tener algo especial. Es lo que proporcionan los NFT, una prueba de que la versión que tenemos es diferente. Pagamos por el derecho a presumir. O por poseer algo en exclusividad que nos hace diferentes.

    Pero un NFT representa también un valor financiero o un activo digital. Son como fichas de casino que se pueden usar para comprar arte, se crean como las criptomonedas y, a diferencia de otros activos como el Bitcoin, no se pueden dividir ni reemplazar por otro activo. Cuando se compra un NFT, se puede transferir, vender o regalar, pero no se puede copiar ni eliminar. Eso es lo que explica que se esté vendiendo una colección de 10 000 NFT de retratos de monos en The Bored Ape Yacht Club de dudoso valor artístico, el hecho de que se esté utilizando el certificado como una inversión en criptomoneda, evitando las grandes fluctuaciones del mercado.

    Ejemplos de los NFT de Bored Ape Yatch Club. Bored Ape Yatch Club

     

    Así que, por un lado, los NFT utilizados para la autentificación de obras que tienen valor intrínseco son un gran avance para los artistas digitales que pueden, al fin, ver recompensado su trabajo. Muy probablemente se extenderán para autentificar las obras de arte en soportes físicos. Pasado el boom inicial, lo cierto es que las posibilidades de tener un éxito aceptable en este campo siguen siendo muy pocas incluso para los artistas digitales con más trayectoria. Las compraventas se están estabilizando y asemejando a las del coleccionismo tradicional.

    Pero, por otro lado, son una inversión. Al menos de momento. Más pronto que tarde el uso de los NFT se extenderá y se hará habitual más allá del arte, porque serán necesarios para comprar artículos con los que distinguirnos en el metaverso, que, nos dicen, será el espacio habitual de socialización.The Conversation

    Joan Feliu Franch, Profesor de didáctica de las Ciencias Sociales, Universidad Internacional de Valencia

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • La mascarilla obligatoria en educación primaria no frenó el coronavirus de manera significativa

    Desde el principio de la pandemia de covid-19, la obligación del uso de la mascarilla ha sido una de las medidas impuestas para intentar reducir la transmisión que más controversia ha generado. El debate se ha centrado principalmente en su uso en exteriores, si conllevan perjuicios para la salud y si son efectivas.

    Diversos estudios experimentales han mostrado que la eficacia de las mascarillas para impedir la emisión o inhalación de partículas está entre el 20 y el 90 %. Estos porcentajes varían según el tipo de mascarilla, el tiempo de uso y el nivel de ajuste. Reducciones similares se han encontrado al analizar la transmisión entre animales de laboratorio y en entornos humanos muy controlados.

    Sin embargo, en el mundo real el uso de mascarillas parece reducir la transmisión en menor medida.

    En Europa, cada país ha ido modificando su política de uso de las mascarillas en función de su disponibilidad, el tipo de actividad, el entorno, la incidencia y las evidencias científicas disponibles en ese momento. Solo unos pocos países se han limitado a recomendar su uso sin hacerlo obligatorio pero, en cualquier caso, sin analizar qué efectos tiene la obligatoriedad de su uso.

    El debate de la mascarilla en los colegios

    El debate sobre el uso obligatorio de la mascarilla en el entorno escolar ha sido aún mayor. A los pocos meses del inicio de la pandemia se hizo evidente que la covid-19 es una enfermedad cuya gravedad aumenta con la edad, por lo que la población pediátrica se ve mucho menos afectada que la adulta.

    Varias hipótesis pueden explicar esto. Entre ellas, diferencias en la respuesta del sistema inmunitario y respuestas cruzadas mediadas por anticuerpos generados frente a otros coronavirus estacionales.

    Además, a diferencia de lo que ocurre con la gripe, los niños no son más transmisores que los adultos. Por estos motivos, organismos de referencia internacionales como la OMS y el ECDC solo recomiendan el uso de mascarillas para los niños mayores de 12 años o para edades comprendidas entre los 6 y 11 años si la transmisión comunitaria es elevada.

    Algunos estudios realizados sobre la efectividad de la obligación del uso de las mascarillas en entornos escolares han llegado a diferentes conclusiones, muchas veces contrapuestas.

    Para salir de dudas, sería necesario realizar un estudio con un diseño controlado y aleatorizado en el que algunos niños usaran mascarillas y otros no, pero esto tiene complicaciones prácticas y éticas. Por suerte, existen diseños alternativos que se pueden acercar bastante.

    Un estudio cuasi-experimental

    Recientemente hemos analizado tres variables en los niños de Cataluña de los tres cursos de educación infantil (P3-P5, 3-5 años) y de los seis cursos de educación primaria (6-11 años). Estas fueron las variables:

    1. La incidencia de covid-19.
    2. La tasa de ataque secundario (TAS): el porcentaje de casos que aparecen entre los niños expuestos a un caso inicial.
    3. El número reproductivo R*: el número de casos que genera un caso índice.

    Durante el periodo analizado, e independientemente del nivel educativo, el protocolo obligaba a que, si aparecía un positivo en un aula, todos esos alumnos debían confinarse durante 10 días. Además, se realizaba una PCR a todos ellos. En ese momento la variante predominante era delta y aún no había empezado la vacunación de los menores de 12 años.

    La prepublicación, que está pendiente de ser revisada por pares, se ha realizado con datos del primer trimestre del curso 2021-2022. Incluye aproximadamente a 600 000 niños de 1 900 escuelas organizados en más de 28 000 grupos burbuja.

    La única diferencia entre ambas etapas escolares en lo que respecta a las medidas para prevenir los contagios es que en primaria el uso de la mascarilla era obligatorio en el centro escolar.

    El diseño de este estudio cuasi-experimental, sin llegar a estar controlado y aleatorizado, sigue una metodología muy parecida. Algo más alejados están los estudios más comunes sobre mascarillas: estos son de tipo ecológico (observacionales), en los que se comparan datos de territorios diferentes, y en ellos resulta difícil separar los factores de confusión.

    La incidencia aumenta con la edad

    Nuestro estudio reafirma los resultados de otro previo al observar que la incidencia sigue una tendencia creciente con la edad, con una menor incidencia en infantil que en primaria. Un 1,7 % de los alumnos de P3 se contagiaron, frente al 5,9 % de los de 6º curso de primaria.

    Incidencia media para curso. La mascarilla es obligatoria a partir de 1º de primaria. Author provided

     

    Además, probablemente la mayoría de los contagios no se produjeron dentro del grupo burbuja, ya que en un 57 % de las ocasiones en las que se identificó un caso en un aula no apareció ningún otro caso. En infantil este porcentaje fue incluso mayor, del 70%.

    Quizás la comparación más relevante para analizar el impacto de la obligatoriedad de llevar mascarillas en la escuela sea estudiar las diferencias de transmisión entre el último curso de infantil (5 años, mascarilla no obligatoria) y el primer curso de primaria (6 años, mascarilla obligatoria). Las edades son tan cercanas que se minimiza el efecto que puede ejercer la edad en la transmisión.

    El resultado es que no hay diferencias significativas entre P5 y el primer año de educación primaria en relación a los indicadores de transmisión del SARS-CoV-2 analizados.

    la mascarillaTasa de ataque secundario y número reproductivo efectivo en el último curso de infantil y primero de primaria. Author provided

     

    Incluso asumiendo que el aumento de la tasa de ataque secundario con la edad observado en los cursos de primaria debiera mantenerse en los cursos de infantil, el ligero incremento entre lo observado y lo esperado en P5 no es estadísticamente significativo. Por el contrario, los datos de P3 y P4 sugieren valores inferiores a los esperados.

    Las diferencias de TAS y R* entre los valores observados y esperados en P5 podrían explicarse por la diferente obligación del uso de mascarillas entre infantil y primaria, pero también puede influir la diferente dinámica del aula en educación infantil y en primaria, que implica un contacto más estrecho entre los niños a edades más tempranas.

    Porcentaje de brotes con algún caso secundario. Author provided

     

    A pesar de que la mascarilla no era obligatoria entre los alumnos de infantil, la menor transmisión del SARS-CoV-2 en estas edades puede estar asociada a la respuesta inmunológica innata, que evoluciona hacia un patrón de respuesta inmunológica similar al de los adultos cuando el niño entra en la etapa de primaria.

    Otra posibilidad es que las mascarillas utilizadas tengan poca capacidad de contención de partículas, ya sea por el material o por un ajuste en general defectuoso en un entorno infantil, debido al gran número de horas de interacción. En cualquier caso, no parece razonable exigir a un niño de primaria que lleve todo el día una mascarilla con el mismo cuidado que un adulto.

    ¿Debe ser obligatoria la mascarilla para los niños de primaria?

    A la vista de los datos analizados se puede concluir que la evidencia científica no apoya la obligación del uso de la mascarilla en la etapa de primaria porque esta política no ha demostrado una reducción significativa de la transmisión del virus en comparación con los cursos de infantil.

    Los resultados son similares a los encontrados en otros estudios, que observan una menor efectividad en entornos escolares que en los estudios en laboratorio.

    Por el contrario, sí observan diferencias otros estudios de tipo ecológico en los que se comparaban diferentes regiones con diferente política respecto al uso de mascarillas en la escuela. Sin embargo, este tipo de estudios ecológicos deben ser interpretados siempre con cautela por su alto riesgo de estar afectados por variables no controladas. Por ejemplo, el CDC de los Estados Unidos define el contacto estrecho (y por tanto la búsqueda de casos secundarios) de forma diferencial, ya que no considera como contacto estrecho los que se dan entre 3 y 6 pies de distancia cuando los alumnos usan mascarilla.

    En el estudio realizado en las escuelas de Cataluña, de hecho, no se observan diferencias significativas en indicadores de transmisión entre alumnos con uso obligatorio y alumnos sin él. Es evidente que durante el periodo analizado podría haber niños de infantil con mascarilla en el aula porque así lo decidieron sus padres, pero probablemente no suponía un porcentaje importante de los niños. Además, el estudio solo pretende mostrar si la obligación de llevar mascarillas en las aulas de primaria ha sido efectivo para reducir la transmisión de manera significativa.

    Aunque hay muchos factores que pueden jugar un papel en el resultado observado (dificultades de uso y ajuste, menor incidencia en niños, tiempo de uso demasiado prolongado, tipo de mascarilla, diferencias con otros entornos como el hospitalario o residencial), a la luz de este estudio no parece que la medida (la obligación de uso de mascarillas en las aulas) en el entorno escolar haya sido efectiva.

    En resumen, si bien hay estudios que muestran que las mascarillas, como tecnología, son eficaces para filtrar un gran porcentaje de partículas y virus, esto no significa que su uso obligatorio en entorno escolar sea efectivo para reducir la transmisión. La diferencia entre eficacia y efectividad es una cuestión importante a tener en cuenta en salud pública.


    Este artículo ha sido escrito en colaboración con todos los autores del estudio.The Conversation


    David Pino González, Profesor agregado, Departamento de Física, Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Rusia: terror blanco, terror rojo y terror a secas

    El sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder: el terror a secas.

    Dadas las circunstancias espantosas que hoy se vive en Ucrania debido a la invasión del criminal Putin, se hace imprescindible volver sobre el historial ruso. Machacar con verdades resulta necesario en la esperanza de influir sobre algunas mentes nobles que deben ser sacudidas de tanta propaganda totalitaria.

    Como introducción a esta nota periodística consigno que en su discurso inaugural de 2019 en Ucrania, el flamante presidente Volodimir Zelensky dijo a los legisladores: “No quiero mi foto en sus oficinas: el presidente no es un ícono, un ídolo o un retrato. Cuelguen las fotos de sus hijos y miren a ellos cada vez que ustedes tomen una decisión”. Fue un ejemplo de higiene moral para todos los políticos del mundo.

    Se ha dicho muy liviana y estúpidamente que el régimen actual ruso es de “capitalismo de amigos” lo cual constituye una contradicción en los términos puesto que el capitalismo o liberalismo es un sistema que inexorablemente conlleva la división de poderes, libertad de prensa, partidos políticos en competencia y libertad de mercado todo lo cual es abolido en la Rusia actual, además de persecuciones implacables a toda disidencia, envenenamiento de opositores y encarcelamiento de toda manifestación de protesta contra las botas del régimen. El capitalismo no se agota en transferencias bancarias, es antes que nada un sistema moral basado en el respeto recíproco, lo cual está a todas luces ausente en el actual sistema dominado por una banda de forajidos.

    En este sentido cabe destacar que Alexei Navalny —dirigente de la oposición en la clandestinidad y uno de los envenenados por Putin, rescatado por médicos alemanes— ahora desde su presido en Moscú alienta a sus connacionales a continuar con las protestas debidas a la invasión a Ucrania por las que en estos días suman más de trece mil detenidos, mientras los ataques de las fuerzas rusas ni siquiera respetan hospitales materno-infantiles, ni escuelas, ni corredores humanitarios ni a periodistas acreditados. Todo en abierta violación a las Convenciones de Ginebra que convierten a los invasores, además del atropello a territorio ajeno, en criminales de guerra.

    La monumental obra de Richard Pipes titulada La Revolución Rusa es solo comparable a la de William Herny Chamberlin aún no traducida a nuestra lengua: The Russian Revolution. En el primer libro mencionado de 1045 páginas en la edición Barcelona-Debate el autor se detiene en el régimen zarista implantado en 1547 por Iván IV (’El Terrible’), con el tiempo se caracterizó por los atropellos de la policía política (Ojrana) con sus reiteradas requisas, prisiones y torturas, la censura, el antisemitismo, los siervos de la gleba en el contexto del uso y disposición de la tierra por los zares y sus acólitos sin ninguna representación de los gobernados en ninguna forma. Hasta que por presiones irresistibles y cuando ya era tarde debido a los constantes abusos, Nicolás II consintió la Duma (tres veces interrumpida) en medio de revueltas, cavilaciones varias y una influencia desmedida de Alejandra (“la alemana” al decir de la oposición en plena guerra) basada en consejos atrabiliarios de Rasputín. Finalmente, el zar abdicó primero y luego se constituyó un Gobierno Provisional que en última instancia comandaba Kerenski quien prometía “la instauración de la democracia” pero que finalmente entregó el poder a los bolcheviques (cuando Hitler invadió la Unión Soviética en 1941, Kerenski, desde Nueva York, le ofreció ayuda a Stalin por correspondencia la cual no fue respondida, una señal de desprecio que merecen aquellos que pretenden actuar a dos puntas).

    Imaginemos la situación de toda la población campesina en la Rusia de los zares, nada instruida que absorbía las posiciones más radicalizadas del largo período desde 1905 que comenzaron las revueltas hasta 1917 en que estalló la revolución primero en febrero y luego en octubre cuando los soviets se alzaron con el poder bajo el mando de Lenin. Imaginemos a estas personas a quienes se les prometía entregarles todas las tierras de la nobleza frente a otros que proponían limitar el poder en un régimen de monarquía constitucional y parlamentaria. Sin duda para esa gente resultaba mucho más atractivo el primer camino y no el de “salvar a la monarquía del monarca”. Cuando hubo cesiones de algunas tierras se instauró el sistema comunal que algunos pocos dirigentes trataron sin éxito de sustituir por el de propiedad privada (en primer término debido a los denodados esfuerzos de Stolipin). Es que la tierra en manos de la nobleza como una imposición hacía creer que toda propiedad era una injusticia, extrapolando el privilegio a las adquisiciones legítimas.

    De las cuatro revoluciones que más han influido hasta el momento sobre los acontecimientos en el mundo, la inglesa de 1688 que destronó a Jaime II por María y Guillermo de Orange donde con el tiempo se recogieron en grado creciente las ideas de autores como Algernon Sidney y John Locke, la norteamericana de 1776 que marcó un punto todavía más profundo y un ejemplo para todas las sociedades abiertas en cuanto al respeto a las autonomías individuales, la Revolución Francesa de 1789 que consagró las libertades del hombre, especialmente referidas a la igualdad de derechos (art. 1), esto es, la igualdad ante la ley y la propiedad (art.2), aunque la contrarrevolución destrozó lo anterior y, por último la Revolución Rusa de 1917 que, desde la perspectiva de la demolición de la dignidad del ser humano, constituyó un golpe de proporciones mayúsculas que todavía perdura sin el aditamento de “comunismo” porque arrastra el recuerdo de cientos de millones de masacrados y otras tantas hambrunas. Del terror blanco pasar al terror rojo empeoró las cosas y, como es sabido, el sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder: el terror a secas.

    Antes hemos escrito sobre Vladimir Bukovsky —el disidente con mayor peso junto a Solzhenitsyn— pero ahora agregamos algo muy poco conocido de su reclamo a las naciones libres: “Miles de libros se han escrito en Occidente y cientos de doctrinas se han creado por políticos prominentes al efecto de encontrar un compromiso con este tipo de régimen. Todos están evadiendo la única solución correcta, la oposición moral. Las democracias occidentales se han olvidado de su pasado y su esencia, esto es que la democracia no consiste en una casa confortable, un automóvil elegante o un beneficio en el trabajo, pero antes que nada es la habilidad y el deseo irrenunciable de defender los derechos individuales.” La Unión Soviética provocó el mayor genocidio de la historia de la humanidad: cien millones de asesinatos desde 1917 a 1989 como lo muestra, además de la obra de Pipes, el Libro negro del comunismo escrito por seis investigadores encabezados por S. Courtois.

    Ya dijimos que Garry Kasparov —más conocido por el ajedrez— escribió que el actual presidente Vladimir Putin celebró nada menos que la historia de la KGB, imprimió efigies del asesino Félix Dzerzhinsky, eliminó el debate sobre si Lenin debe ser removido del lugar de honor que ocupa en la Plaza Roja, puesto que afirmó que “hacerlo sería decirles a los rusos que ellos han venerado valores falsos”. Asimismo, Kasparov señaló que en los textos difundidos por la Universidad de Moscú se tergiversan los hechos más importantes de la historia soviética y “las invasiones de Hungría y Checoslovaquia son descritas como operaciones conjuntas del Pacto de Varsovia para preservar la integridad del sistema socialista”. Kasparov, con razón, se indignó frente al hecho de que las autoridades rusas —a diferencia de lo que ocurrió después del holocausto hitleriano o la reciente inauguración de La Casa del Terror, en Hungría— no han producido ni el más mínimo mea culpa. Insiste en que Putin “es el mayor enemigo del mundo libre”, con quien “no hay diálogo posible” y “nada es cierto de lo que dice de Ucrania”, invadida por la canallada gubernamental rusa… Un escándalo internacional para todas las personas decentes.

    La situación actual de Rusia, como queda dicho, dominada por la antigua nomenclatura, se ha adueñado por parte de aquellos hampones de lo más importante de la actividad económica de aquel país. En medio de intimidaciones y cercenamiento de la prensa y amenazas cada vez que hay simulacro de procesos electorales y de violencia institucionalizada, esta parodia grotesca significa un peligro para la civilización además de una catástrofe para el sufrido pueblo ruso que debe absorber dictámenes desde el poder en cuanto a que proyectos de vida son aprobados y cuales desaprobados. Tengamos presente que la tradición liberal implica el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros, es decir, solo puede recurrirse a la fuerza defensiva cuando hay lesiones de derechos de terceros; todo lo demás debe ser respetado independientemente de las opiniones que se puede tener sobre las características del proyecto de vida del vecino. El respeto es irrestricto, solo merece bloquearse la invasión a los derechos individuales cosa que —entre otros muchos temas— el matón y mandamás ruso no está dispuesto a aceptar. En esta línea argumental hay quienes han incurrido en el dislate de sugerir que para entender lo que sucede debemos tratar de recurrir a la lógica incrustada en la pandilla de Putin como si hubiera la posibilidad de dos lógicas en un contexto donde se confunde las reglas universales de la lógica con errores de apreciación, en verdad se trata de valores opuestos: la libertad frente a la tiranía. Un plano es el de lógica o ilógica y otro es el de proposiciones verdaderas o falsas.

    Ahora la muy digna coordinación de la defensa de Ucrania por parte del Presidente Volodimir Zelenski en la valiente y conmovedora lucha metro a metro a pesar de su manifiesta inferioridad de fuerzas ha incentivado a Estados Unidos y a Europa a enviar armamentos y a establecer severas sanciones financieras al autócrata ruso. Son verdaderamente conmovedoras las escenas transmitidas por el periodismo de mujeres y niños refugiados en otros lares para dejar atrás a maridos y padres en la guerra defensiva de un ataque brutal de Putin, un asesino a la enésima con 6000 cabezas nucleares; pero la defensa ucraniana es aguerrida al tiempo que el avance ruso sufre bajas también de generales de alta graduación y los aparatos militares se quedan sin nafta, se les pinchan las gomas, sufren serios desperfectos mecánicos e incluso hay soldados rusos que se cambian de bando en medio de drones y bazookas que destrozan sus tanques. Todo en medio de reiteradas muestras de disconformidad en diversas áreas en las altas esferas rusas, pero mientras el daño que infringen las botas invasoras a ucranianos es horripilante.

    Ucrania es parte de Europa Oriental, de seiscientos mil kilómetros cuadrados, de cuarenta millones de habitantes se remonta al año 882 y luego de invasiones de mongoles y rusos puede consolidar su territorio en 1919 en la Conferencia de Paz en París lo cual es desconocido por la URSS en medio de siempre criminales “limpiezas étnicas” hasta el derrumbe del Muro de la Vergüenza y en 1991 se declaró estado independiente con altibajos de diversa magnitud hasta el presente por todos conocido (incluso el pro-ruso Viktor Yanvkovich que finalmente huyó luego de haber decretado fusilamientos de estudiantes rebeldes y otras tropelías mayúsculas).

    Debe destacarse la impronta de gran excelencia de la Universidad de Kiev, la notable producción agrícola e industrial de Ucrania, la elegancia de los edificios de sus ciudades, la gastronomía de alta calidad, la música lugareña y sobre todo el espíritu religioso, cordial y solidario de su pueblo. Por ahora la catástrofe humanitaria infringida a ese sufrido pueblo sigue su cruel y espantoso curso. En momentos de estar redactando la presente nota no sabemos cómo terminará este episodio bochornoso para la elemental conducta civilizada, pero cualquiera sea el desenlace Ucrania habrá ganado holgadamente en el plano más relevante: el plano moral, el plano de la dignidad, el plano del coraje y de los valores más caros a lo que es inherente a lo propiamente humano, mientras que Putin y sus secuaces se han hundido en lo más profundo del estiércol de la historia.

    La tarea para aquellos que pretenden vivir en una sociedad libre consiste en salir al encuentro de las falacias del estatismo, cualquiera sea la denominación a que se recurra para que el Leviatán atropelle los derechos de las personas. La obligación moral de todos quienes pretenden ser respetados es la de contribuir a enderezar y fortalecer los pilares de la libertad. No hay excusas para abstenerse de una misión de tamaña envergadura. En esta instancia del proceso de evolución cultural, es imperioso establecer límites adicionales al poder político para no correr el riesgo de convertir el planeta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia que en verdad se está degradando en dirección a cleptocracias de distinto grado. Hoy el mayor peligro son personajes repugnantes como Putin, solo admirados por espíritus esclavistas.

  • Putin y los oligarcas: poder económico y poder político en el Kremlin

    Qué papel jugarán los oligarcas rusos si se produce el colapso económico en Rusia por las sanciones occidentales aplicadas ante la guerra a Ucrania.

    El 24 de febrero pasado Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, se reunió con representantes de los círculos empresariales rusos. Precisamente el mismo día en que Moscú inició su agresión militar a Ucrania.

    La reunión estaba prevista de antemano, y, como no podía ser de otra manera, Putin hizo alusión en ella a las inevitables consecuencias económicas de la guerra que acababa de iniciar.

    En este encuentro el marco jerárquico aparecía tan claro como en la espantosa sesión del Consejo de Seguridad Nacional ruso donde, días antes, Putin había humillado al jefe del servicio de inteligencia exterior (SVR por sus siglas en ruso).

    Esta vez la ceremonia no brindó anécdotas tan memorables, pero mostró quiénes son los oligarcas, actores clave para entender tanto la estructura económica de la Rusia actual como su historia más inmediata. En ese sentido, cabe destacar dos cosas:

    1. Que la relación entre poder político y poder económico rusos no siempre tuvo la jerarquía que se mostraba en la ceremonia.
    2. Que en ese encuentro no estaban todos los que suelen caer dentro de esa inquietante denominación.

    Por tanto, se imponen dos preguntas: ¿quiénes fueron y quiénes son los llamados oligarcas?

    Oligarca, el concepto

    Antes de nada, cabe aclarar qué se entiende por oligarca y por qué no hablamos simplemente de empresarios. La palabra oligarquía nos remite a los regímenes políticos de la antigua Grecia, donde solo una fracción de los ciudadanos tenía derechos políticos. En el contexto de nuestro orden político liberal democrático, hablar de oligarquía irremediablemente remite a la idea de la captura ilegítima del orden político por parte de una élite no electa. Y de hecho, eso es lo que hicieron los oligarcas rusos en el contexto del brutal colapso económico de la URSS y del convulso nacimiento de la Federación Rusa.

    El término oligarca tiene una doble dimensión. Por una parte, podemos hablar de la captura de determinados sectores económicos por parte de una serie de empresarios, gracias a sus conexiones políticas. Por la otra, también puede tratarse de un abuso de su poder económico para ejercer influencia política. Lo cierto es que, juntas, ambas dimensiones llevan a una simbiosis perversa: el saqueo de recursos conlleva influencia política. Y a su vez, tal influencia propicia un saqueo aún mayor.

    Mijaíl Jodorkovski, antiguo dueño de la petrolera Yukos, tras los barrotes durante el juicio por fraude y evasión de impuestos el 28 de marzo de 2005. Shutterstock / kojoku

    Los oligarcas de la caída del Soviet

    El trampolín político de muchos de los futuros oligarcas, como el ahora disidente Mijaíl Jodorkovski, fueron las propias estructuras de la ya moribunda URSS. Para la empobrecida ciudadanía rusa esto conllevaba una dolorosa ironía: ¡quienes disfrutaron de posiciones de poder o privilegio durante el régimen comunista eran quienes iban a medrar en el nuevo capitalismo! Boris Berezovski, eminencia gris de la inmensamente corrupta administración de Boris Yeltsin (presidente de la Federación Rusa en la década de los 90), ejemplifica el poder que muchos de ellos llegaron a adquirir.

    El episodio más escandaloso de esta perversa simbiosis llegó con las elecciones presidenciales de 1996. Frente a un pujante candidato del Partido Comunista, Guenady Ziuganov, aupado por el hartazgo de gran parte del electorado, Yeltsin tenía que asegurarse la reelección. Así, se ideó un lucrativo esquema: una serie de magnates ofrecieron préstamos al Estado. Tales préstamos se garantizaron con bienes estatales, hipotecados por si el Estado no podía devolver el dinero. Obviamente, el dinero no se pudo devolver. Así, ingentes sectores económicos acabaron en manos de ricos oligarcas a precio de saldo. Los oligarcas que se iban a beneficiar cumplieron su parte del trato. Los medios de comunicación controlados por ellos dieron la debida cobertura mediática a Yeltsin, quien salió reelegido.

    Esta fue, a grandes trazos, la génesis del brutal capitalismo de la nueva Rusia. Pero entonces, llegó un tal Vladimir Putin a la presidencia en el año 2000. Y trajo dos cambios de calado.

    Las fuerzas del orden y el poder del dinero

    En primer lugar, Putin, forjado en la convulsa política local del San Petersburgo de los años 90 y recomendado por Berezovski como un sucesor maleable, demostró más personalidad de la esperada. Fue aupado a la presidencia como defensor contra la amenaza terrorista y, una vez en el poder, marcó el territorio. Los oligarcas recibieron el siguiente mensaje: “Quédense ustedes con lo robado y disfrútenlo. Eso sí, dejen de robar y paguen sus impuestos. Pero sobre todo, por su propio bien, no se metan en política” (parafraseo libre por parte del autor).

    Un policía junto a un joven con un cartel que reza ¡Berezovski, estamos contigo! durante una manifestación el 3 de marzo de 2007 en San Petersburgo. Wikimedia Commons / Fontanka.ru, CC BY

    Berezovski y Vladimir Gusinsky no terminaron de entender el mensaje. Perdieron sus medios de comunicación y acabaron en el exilio. Otros magnates, como Mijaíl Jodorkovsky, lo entendieron aún peor. Jodorkovski pasó 10 años en la cárcel mientras los fieles a Putin se repartían su emporio.

    Y es aquí donde entra el segundo cambio: el nacimiento de una nueva clase de oligarcas, a los que Daniel Treisman ha definido como silovarcas.

    En Rusia se identifica como silovikis a todos aquellos con un pasado en el ejército, en los servicios secretos o en la policía. Por expresarlo de una forma algo más pedestre, podríamos definirlos como “agentes del orden”. Este perfil políticoburócrata empezó a cobrar relevancia de la mano de Vladimir Putin. Se trata de estrechos colaboradores del régimen que provienen del círculo más íntimo de Putin y, en su mayoría, provienen de los sectores del orden público. Un ejemplo es Igor Sechin, quien, a través de la empresa Rosneft, absorbió a la petrolera Yukos, que en su momento perteneció a Jodorkovsky.

    oligarcas
    Oleg Deripaska, presidente de la compañía rusa de aluminio RUSAL.Shutterstock / Alexey Smyshlyaev

    A principios del siglo XXI estaba naciendo, pues, una nueva generación de oligarcas rusos que ha amasado enormes fortunas y representa uno de los grandes puntales de la élite en la que se apoya Putin. Y que, en paralelo, conviven con los oligarcas de los años 90, como Oleg Deripaska, nacidos de la caída de la URSS y que han sabido entender el nuevo consenso que Putin propuso al llegar al poder.

    Oligarquía y sanciones económicas

    Llegados a este punto se impone la pregunta sobre qué papel jugará la oligarquía rusa si se produce el colapso económico por las sanciones occidentales en respuesta a la guerra contra Ucrania. Porque Putin les ofrecía poder económico a cambio de su primacía política. ¿Qué ocurrirá si, además de ceder políticamente, los oligarcas se arruinan? Pues, no lo perdamos de vista, las sanciones persiguen un impacto generalizado a la economía rusa. Afectan, sobre todo, a la ciudadanía rusa. Pero también, aunque tengan más margen, a prácticamente todo el empresariado ruso.

    Habrá que ver qué capacidad de resistencia política tiene el régimen de Vladimir Putin. Por lo pronto, dos son los factores que habrá que tener en cuenta para el futuro inmediato.

    • La reacción de la ciudadaníaTras la anexión de Crimea, en 2014, los rusos se mostraron orgullosos pero ahora no parecen mostrar tanto entusiasmo. Las protestas por la guerra no han sido masivas y, si había potencial para que fuesen a más, la mordaza gubernamental ha logrado, por el momento al menos, amedrentar a otros ciudadanos.Putin se labró su aureola de poder poniendo orden tras el caos cleptocrático de los 90. Sin embargo, gracias a las filtraciones de Alexei Navalni, muchos ciudadanos pueden abrigar sospechas sobre el tren de vida del círculo cercano a Putin, si no de él mismo. Queda saber si la caída en la calidad de vida se combinará con un resentimiento latente entre los ciudadanos rusos.
    • La reacción de la propia oligarquíaEn los primeros días tras el comienzo de la invasión se hicieron escuchar algunas voces de oligarcas en contra del ataque a Ucrania. Pero hay que pensar fríamente en las consecuencias de sanciones prolongadas.Muchos querrían creer que, tarde o temprano, una población indignada saldrá a la calle y agrietará a una élite igualmente insatisfecha. Sin embargo, una situación económica crítica puede llevar a muchos oligarcas a depender aún más del patronazgo del Kremlin, y a afianzar así su control político. Aunque Putin haya roto su parte del contrato al supeditar el éxito económico a un trágico aventurerismo geopolítico.

    Los oligarcas que se enriquecieron en los 90 aspiraron a controlar la política rusa pero se vieron obligados a subordinarse a Putin. Los que lo hicieron, junto con los recién llegados, demostraron estar para quedarse. Sin embargo, no sabemos si esta guerra les llevará a una mayor irrelevancia política o si serán un puntal clave en un cambio de rumbo. Los próximos meses, o incluso años, responderán a un par de preguntas que omitimos al principio: ¿quiénes serán los nuevos oligarcas y de dónde sacarán sus nuevas fortunas?The Conversation

    Eric Pardo, Profesor de Relaciones Internacionales, Universidad de Deusto

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Los girasoles de Ucrania

    Existe un video de una mujer ucraniana regalándoles semillas de  girasol a soldados rusos, el cual se viralizó en todo el mundo. Pero, ¿por qué lo hizo? “Para que florezcan girasoles cuando mueran”, afirmó la ucraniana.

    Más allá de lo estremecedor por la honestidad brutal de la mujer protestando por la invasión de las fuerzas militares rusas a su país, hay una historia cierta del girasol y su importancia para las personas de Ucrania. Si bien los girasoles ya eran la flor nacional de Ucrania, han surgido como un símbolo de resistencia después de este video ampliamente compartido en redes sociales.

    Para el folclore ucraniano se cree que el girasol simboliza la fertilidad y la unidad. Los ucranianos creen que estas flores miran hacia el cielo buscando esperanza y bienestar; su presencia es clave en tejidos de algunas ceremonias, donde simbolizan la protección contra espíritus malvados y en los dibujos originarios de Ucrania son reconocidos como patrimonio de la humanidad por la Unesco, los llamados petrykivka.

    También el girasol es de suma importancia para la economía de Ucrania. Los suelos fértiles en buena parte del país ayudaron al gran desarrollo de su agricultura. El mundo se abastece de los girasoles principalmente de Ucrania, que provee el 90% de la oferta exportadora global.

    Pero mi visión sobre el girasol hoy, que contemplo devastada y entre lágrimas las imágenes de la guerra, quiere ser de resistencia. De resistencia de la libertad y esperanza ante una guerra cruenta e injusta traída por el comunismo totalitario. Un invasor que no respeta los mínimos códigos de la guerra o simplemente a su moral.  Porque matar civiles inocentes indefensos es barbarie y no hay excusas de subordinación a las órdenes. Esas órdenes son inmorales y un hombre decente no debería obedecerlas, aún dentro del más estricto código militar.

    Esta guerra sórdida, desalmada, negra, oscura, traidora, horrorosa, esta suciedad que es el comunismo, la veo descripta de alguna forma en uno de los poemas en Howl (Aullido) de Allen Ginsberg, un ícono de la cultura americana de la era Beat.

    Ginsberg pertenecía a una generación que puso de cabeza los principios que regían la vida cultural y social de Estados Unidos. A pesar del sentimiento nacional de alegría por haber salido victoriosos en la Segunda Guerra Mundial, los escritores de la famosa Generación Beat le daban la espalda al optimismo de la posguerra.

    Las poemas que construyen Howl hablan de toda una generación, de un deseo y un ansía de libertad, como «Sutra del girasol», poema al que me refiero, y que convertiría a Ginsberg en una irresistible personalidad internacional. A tal punto que, durante su paso por Praga en mayo de 1965, la juventud checoslovaca lo paseó por las avenidas principales de esa capital, después de haberlo proclamado “Rey de Mayo”, como acto de resistencia contra el stalinismo imperante. Entre los jóvenes universitarios de entonces estaba Vaclav Havel, estudiante de la Facultad de Economía y futuro dramaturgo, quien en 1991, post Velvet revolution e independencia nacional, sería presidente de su país, República Checa.

    Ginsberg escribió «Sutra del girasol» en 1955, descriptivo, tal vez, del amor y los valores que persisten en medio de la devastación moral y física. En el texto, Ginsberg y Jack Kerouac están sentados contemplando el desolador paisaje industrial norteamericano cuando de pronto el segundo llama la atención al primero sobre un girasol que ha crecido en el medio de la basura; contemplan el girasol cubierto de mugre en un paisaje sucio y urbano, a la sombra de una locomotora. Un río complementa el paisaje y sus aguas inmundas y aceitosas reflejan un cielo rojo y melancólico. Ambos colegas contemplan también objetos viejos y sucios de todo tipo, que completan la escena. Ginsberg, al mirarlo, ve tanto su belleza como el horror, considerándolo prácticamente como una aberración de la naturaleza, con su sombra “gris y muerta” y tan alto como un ser humano. La flor es bella pero ha nacido de la contaminación ambiental que la rodea.

    Según la interpretación libre que hago del poema, en este contexto sugerente y revelador se detalla, con un lenguaje crudo y metafórico, las consecuencias de una historia llena de barro, de  sangre y de traumas. Es la oscuridad del comunismo. De la guerra ahora mismo. En esa mugre que cubre al girasol, generada por la actividad  constante de las locomotoras, veo yo las desesperanzas, el desánimo causado por la pérdida de la libertad. Todo va manchando la personalidad (si se me permite la licencia) del país, hasta dejarla quebrada, muy sucia o, en el peor de los casos, irreconocible.

    Ginsberg contempla con tristeza al girasol, es la encarnación del sentimiento, de la vida y de una libertad que se va marchitando lentamente.

    Sin embargo, Ginsberg reivindica la naturaleza como vehículo de liberación frente a una sociedad que ha perdido el alma . El pulso silencioso de la naturaleza late todavía en un esfuerzo por sobrevivir y encontrar su espacio entre las estructuras grises y herrumbrosas. Así, Ginsberg nos describe su visión representada en ese girasol que se abre camino a través de las olvidadas grietas de la industria o yo reinterpreto ahora, de las grietas y destrucción dejados por los bombardeos de los invasores comunistas.

    Nuestro girasol, como nosotros mismos, como Ucrania ahora mismo, cubiertos por el polvo de la guerra, lucha por recobrar su propia esencia, su condición de ser natural y bello.

    El texto advierte que a pesar de la adversidad, se debe albergar la esperanza, la capacidad de ver toda la luminosidad que guardamos, la libertad pisoteada por botas y fusiles, pero que sigue allí, resistiendo como el girasol de la locomotora. Creemos que hemos perdido los valores y principios éticos de la libertad, pero siguen ahí, debajo de toda esa cantidad de escombros y penumbras.

    Así, tras unos versos desoladores y sombríos Ginsberg hace al girasol la siguiente pregunta: ¿cuándo olvidaste que eras una flor?  El poeta, después de tanta melancolía y unos versos cargados de pesadumbre y oscuridad, da un giro sorprendente y positivo al poema y termina afirmando que no somos nuestra piel de mugre, no somos nuestra triste y espantosa polvorienta locomotora, no somos ruinas;  todos somos hermosos dorados girasoles por dentro, benditos por nuestra propia semilla, el germen de la libertad.

    Aunque en este fin de invierno la agresión del invasor impedirá que los ucranianos siembren sus preciosos girasoles, las semillas están guardadas en cada uno de los valientes combatientes ucranianos por su tierra y su libertad. Y volverán a sembrarse y volverán a florecer.

    ¡Nunca fuiste locomotora, Girasol, ¡fuiste un girasol!, concluye Ginsberg.

    Ucranianos, del país de los girasoles, siempre fueron hombres libres.

    Transcripción del texto:

    Por Allen Ginsberg

    Caminé por las orillas del muelle con bananas y latas y me senté bajo la sombra gigante de una locomotora de la Pacífico del Sur para mirar el atardecer sobre las colinas de las casas como cajas y llorar.

    Jack Kerouac estaba ahí, sentado al lado mío, sobre un poste roto de metal oxidado, compañero, pensamos los mismos pensamientos sobre el alma con la mirada azul triste sombría rodeados por las raíces nudosas de acero de los árboles de maquinaria.

    El agua aceitosa sobre el río reflejaba el cielo rojo, el sol se hundía sobre el tope de la cima de los picos de Frisco, ningún pez en este arroyo, ningún ermitaño en estos montes, sólo nosotros con las miradas reumáticas y resacosos, como viejos vagos en la ribera del río cansados y taimados.

    Mirá el girasol, me dijo, había ahí una sombra muerta y gris contra el cielo, alta como un hombre, sentada y secándose sobre la superficie de una montaña de aserrín antiguo —

    Corrí hasta allí encantado — era mi primer girasol, recuerdos de Blake — mis visiones — Harlem,

    los infiernos de los ríos del este, puentes tronando, los sánguches grasientos de Joe, cochecitos de bebé muertos, cubiertas con el dibujo gastado y olvidadas y sin recapar, el poema de la orilla del río, preservativos y ollas, cuchillos de acero, nada sin oxidar, sólo mugre fría y húmeda y artefactos muy afilados que pasan jabonosamente hacia el pasado —

    y el girasol gris suspendido contra el atardecer, quebradamente sombrío y lleno de polvo por el smog y el hollín y el humo de viejas locomotoras atravesadas en su ojo —

    Corola de púas lagañosas apretadas y rotas como una corona aboyada, las semillas salidas del rostro, la boca prematura-para-no-tener-dientes del aire soleado, rayos de sol arrasados sobre su cabeza peluda como una tela de araña reseca y de alambre,

    Hojas extendidas como brazos desde el tallo, gestos provenientes de las raíces de aserrín, piezas resquebrajadas de yeso caídas de las ramillas negras, una mosca muerta en su oreja,

    ¡eras una cosa vieja, profana y maltrecha, mi girasol, oh mi alma, te amé entonces!

    La mugre no era mugre de ningún hombre sino de muerte y de locomotoras humanas,

    todo ese ropaje de polvo, ese velo de piel oscurecida por el ferrocarril, ese cachete de smog, ese párpado de miseria negra, la mano enhollinada o el falo o la protuberancia cubiertos de algo-peor-que-la-mugre, de algo artificial—industrial—moderno—toda esa civilización manchando tu alucinante corona dorada—

     y esos pensamientos lagañosos de muerte y ojos polvorientos sin amor y extremos y raíces muertas debajo, en la casa-pila de arena y de aserrín, billetes de un dólar de goma, la piel de los mecanismos, las tripas y los intestinos de auto tosiendo y llorando, las latas vacías y solitarias con sus lenguas ay oxidadas, qué más podría nombrar, las cenizas ahumadas de algún cigarrillo verga, las cajetas de las carretillas y los senos lechosos de los autos, los culos gastados de las sillas y los esfínteres del dínamo—todo esto

     enredado en tus raíces momificadas — y vos ahí parado ante mí en el atardecer, ¡toda tu gloria en tu forma!

    ¡La belleza perfecta de un girasol! ¡La existencia perfecta excelente adorable de un girasol! ¡Ojo natural y dulce apuntando hacia la cadera nueva de la luna, despertó vivo y excitado atrapando la brisa dorada y mensual de la aurora en las sombras del atardecer!

    ¿Cuántas moscas zumbaron alrededor tuyo inocentes de tu mugre, mientras vos insultabas los cielos del ferrocarril y tu alma de flor?

    ¿Pobre flor muerta? ¿Cuándo olvidaste que eras una flor? ¿Cuándo miraste a tu piel y decidiste que eras una locomotora vieja sucia e impotente?

    ¡Vos no fuiste nunca una locomotora, Girasol, vos fuiste siempre un girasol!

    Y vos locomotora, vos sos una locomotora, ¡no te olvides de mí!

    Entonces arranqué el esqueleto frondoso del girasol y me lo pegué en un costado como si fuera un cetro,

    y lancé mi sermón a mi alma, al alma de Jack y al alma de cualquiera que estuviera ahí para escuchar.

    —No somos nuestra piel de mugre, no somos nuestro temor, locomotoras polvorientas y lúgubres privadas de su aspecto, somos todos girasoles dorados y preciosos en nuestro interior, estamos bendecidos por nuestra propia semilla y nuestros cuerpos-terminados velluda y doradamente desnudos transformándose en girasoles formales negros y trastornados bajo la caída del sol, espiados por nuestros ojos bajo la sombra de la locomotora loca al atardecer en la ribera del río en Frisco visión de latas en un atardecer montañoso sentado.

    (1955)