Categoría: Disrupción

  • Zcash en Ascenso: la moneda privada que conquistó noviembre

    Zcash nació en 2016 como una bifurcación del código de Bitcoin, modificada para incorporar mecanismos criptográficos avanzados orientados a la privacidad.

    La innovación central de Zcash radica en su sistema de “transacciones blindadas” (“shielded transactions”) basadas en pruebas de conocimiento cero, concretamente usando una técnica llamada zk-SNARK (Zero-Knowledge Succinct Non-Interactive Argument of Knowledge). Esto permite validar transacciones —es decir, comprobar que son legítimas y no fraudulentas— sin revelar públicamente quién envía, quién recibe, ni cuánto se envía.

    Así, Zcash permite dos tipos de direcciones/transacciones:

    • “Transparentes” (t-addresses), equivalentes a las direcciones tradicionales como las de Bitcoin, donde la información de transacción (origen, destino, monto) es pública.
    • “Blindadas” (z-addresses o shielded), donde gracias a zk-SNARK la información se oculta.

    Además, la red de Zcash emplea un mecanismo de consenso de Prueba de Trabajo (PoW), similar al de Bitcoin, y tiene un suministro máximo fijado en 21 millones de monedas.

    En versiones recientes, con actualizaciones del protocolo (por ejemplo, introducción del pool “shielded” Orchard), se ha buscado mejorar la usabilidad de las transacciones privadas, haciendo más amigable y eficiente su uso.

    No obstante, aunque técnicamente Zcash permite anonimato fuerte, su nivel real de privacidad depende de cuánta parte de la red usa las transacciones blindadas: si el volumen blindado es bajo, el anonimato global puede verse comprometido por “efecto de aislamiento”.

    Comparación con Monero y Bitcoin: enfoques distintos de privacidad

    Para entender dónde se ubica Zcash en el espectro de las criptomonedas, conviene ver qué ofrecen Monero y Bitcoin:

    • Bitcoin (BTC): es la criptomoneda original, con blockchain pública y totalmente transparente. Cada transacción, su origen, destino y monto quedan visibles para cualquiera que examine la cadena. No ofrece anonimato ni mecanismos de privacidad integrados. Esto tiene ventajas de auditabilidad y transparencia, pero es problemático para quien busca privacidad financiera.
    • Monero (XMR): a diferencia de Bitcoin, Monero fue diseñado desde un principio para la privacidad por defecto y obligatoria. Es decir: todas las transacciones en Monero están “ofuscadas”: el emisor se mezcla con un grupo de otras posibles fuentes mediante firmas de anillo (ring signatures), el receptor recibe mediante una dirección furtiva (stealth address), y el monto también se oculta mediante tecnología de transacciones confidenciales (RingCT).
      Gracias a esto, en Monero no hay distinción entre transacciones «públicas» o «privadas»: todas son privadas, lo que garantiza un anonimato sistemático y uniforme.
    • Zcash (ZEC): adopta un enfoque más flexible, u “opt-in”: los usuarios pueden elegir entre transacciones transparentes o blindadas.
      Esta flexibilidad puede facilitar el cumplimiento regulatorio, o la interoperabilidad —por ejemplo, cuando se requiere transparencia en ciertos contextos—.
      Sin embargo, esa misma flexibilidad atenúa el anonimato global: si pocas personas usan las transacciones blindadas, la “población de escondite” (el anonimity set) es pequeño, lo que reduce la protección.

    En síntesis: Bitcoin prioriza transparencia, Monero prioriza privacidad absoluta desde el diseño, y Zcash busca un equilibrio, ofreciendo privacidad cuando el usuario lo elige, con las ventajas y compensaciones que ello implica.

    El “boom” de noviembre 2025: ¿por qué Zcash repuntó?

    Según un reciente artículo de Cointelegraph, Zcash pasó en pocas semanas de ser “un token de perfil bajo” a convertirse en el activo más buscado en la plataforma Coinbase en noviembre de 2025.

    Algunos datos clave del repunte:

    • ZEC multiplicó —más de 10 veces— su valor en pocas semanas, lo que llevó momentáneamente su capitalización de mercado por encima de los 10 mil millones de dólares.
    • A mitad de noviembre, en Coinbase ZEC acumulaba unas 52.000 búsquedas, superando a monedas emblemáticas como Bitcoin y XRP.
    • Entre los factores que impulsaron este repunte, se destacan:
      • El halving de Zcash realizado en noviembre de 2024, que redujo la emisión diaria de nuevas monedas a la mitad. Esto reforzó la narrativa de ZEC como “dinero sano” con suministro limitado.
      • Un considerable aumento del uso de direcciones blindadas: según cifras recientes, el volumen de ZEC en pools blindados pasó de ~1.7 millones a unos 4.5 millones en el último año, con más de 1 millón de monedas trasladadas al pool blindado en apenas tres semanas.
      • La activación del nuevo modelo de gobernanza y financiamiento bajo la versión NU6.1 upgrade, que permite a los holders decidir cómo se usan fondos comunitarios, algo que mejoró la percepción de Zcash como proyecto maduro y sostenible.
      • El contexto general: una “revival” del interés por la privacidad en criptos, en un entorno de regulación más dura sobre flujos financieros y criptomonedas, lo que favorece monedas con opciones de privacidad robustas.

    Este conjunto de factores generó una narrativa convincente: Zcash pudo reposicionarse como una “moneda de privacidad responsable”, sin abandonar su flexibilidad, y atraer nuevamente la atención de inversores y usuarios.

    Algunos analistas ven este repunte como un “blow-off top” (una subida especulativa explosiva y efímera), mientras otros lo interpretan como un repricing estructural, basado en mejoras reales: mayor adopción de transacciones blindadas, recorte de emisión, gobernanza comunitaria.

    Por qué este ascenso de Zcash importa — y qué observar

    El resurgimiento de Zcash sugiere que el mercado de criptomonedas podría estar entrando en una nueva fase en la que la privacidad financiera vuelve a ser valorada —no sólo por unos pocos idealistas, sino por un segmento más amplio que busca soberanía, privacidad y resistencia a la vigilancia.

    Si las mejoras en usabilidad (carteras más amigables), gobernanza comunitaria, y la narrativa de «moneda saludable y privada» se consolidan, Zcash podría ganar un lugar relevante entre criptomonedas de gran escala.

    Pero hay riesgos: la privacidad real depende del uso masivo de transacciones blindadas. Si la mayoría de los usuarios siguen usando direcciones transparentes, la promesa de anonimato pierde fuerza. Además, regulaciones más estrictas podrían complicar la adopción en ciertos mercados.

  • El colapso de Cloudflare: Una advertencia contra la centralización digital

    El 18 de noviembre de 2025 quedará marcado en el calendario como una bandera roja sobre la fragilidad de nuestra infraestructura digital. Cloudflare experimentó una interrupción generalizada que afectó a múltiples sitios web durante la mañana, dejando inaccesibles plataformas como X (anteriormente Twitter), Letterboxd y servicios de OpenAI. La causa fue un error en los permisos de uno de sus sistemas de base de datos que duplicó el tamaño de un archivo crítico utilizado por su sistema de gestión de bots. Un simple cambio técnico bastó para paralizar sectores enteros de Internet.

    Esta no es una anécdota menor en la historia de las telecomunicaciones. Es una evidencia contundente de los riesgos sistémicos inherentes a la arquitectura centralizada que domina la infraestructura digital contemporánea. Cloudflare, como muchos otros proveedores de servicios en la nube, opera bajo un modelo donde millones de sitios web y aplicaciones dependen de un único punto de falla. Cuando ese punto colapsa, el efecto dominó es inevitable y devastador.

    La tecnocracia digital y sus puntos ciegos

    Desde una perspectiva crítica, este incidente expone las limitaciones estructurales del modelo tecnocrático que ha gobernado el desarrollo de Internet durante las últimas dos décadas. La concentración de poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas no solo representa un riesgo técnico, sino una amenaza a la libertad digital y a la soberanía individual.

    La Red Global de Cloudflare es una infraestructura distribuida de servidores y centros de datos ubicados en más de 330 ciudades en más de 120 países, pero esta distribución geográfica no equivale a descentralización real. El control permanece centralizado en una única entidad corporativa que puede, voluntaria o involuntariamente, interrumpir el acceso a la información de millones de usuarios simultáneamente.

    Esta arquitectura centralizada crea puntos de control que pueden ser explotados no solo por fallos técnicos, sino también por presiones políticas, regulatorias o económicas. La historia reciente ha demostrado cómo gobiernos y corporaciones pueden ejercer censura o vigilancia masiva aprovechando estos cuellos de botella infraestructurales. La concentración de poder informático facilita el totalitarismo digital, donde el acceso a la información queda condicionado por decisiones unilaterales de entidades privadas o estatales.

    La respuesta descentralizada: Filecoin Onchain Cloud

    En una ironía histórica de timing perfecto, el mismo 18 de noviembre se anunció el lanzamiento de Filecoin Onchain Cloud, una plataforma de nube descentralizada que ofrece almacenamiento verificable, recuperación rápida y pagos programables completamente en cadena. Este proyecto representa la antítesis filosófica y técnica del modelo centralizado que colapsó ese mismo día.

    Filecoin Onchain Cloud opera bajo un paradigma radicalmente diferente. En lugar de concentrar el almacenamiento y procesamiento de datos en centros de datos controlados por una sola corporación, distribuye esta responsabilidad entre miles de nodos independientes en una red peer-to-peer. La plataforma señala que las recientes interrupciones en los principales proveedores de nube han dejado a Web3 fuera de línea, subrayando su dependencia de infraestructura centralizada.

    La propuesta de Filecoin no es meramente técnica, sino profundamente política. Al eliminar puntos únicos de falla y control centralizado, esta arquitectura descentralizada hace mucho más difícil la censura, la vigilancia masiva y la interrupción arbitraria de servicios. Los datos no residen en servidores de una corporación que puede cerrarlos, sino que están distribuidos criptográficamente en una red donde ningún actor individual tiene el poder de denegar el acceso.

    Arquitectura técnica de la resiliencia

    Desde el punto de vista técnico, las diferencias son fundamentales. Cloudflare, como proveedor centralizado, concentra el enrutamiento del tráfico, la gestión de DNS y la seguridad en su infraestructura. Cuando esta infraestructura falla —como ocurrió ayer— no existe plan de contingencia para los usuarios finales. Simplemente deben esperar a que el proveedor resuelva el problema internamente.

    Filecoin Onchain Cloud, por el contrario, implementa redundancia estructural mediante fragmentación y replicación de datos. El almacenamiento cálido mantiene los datos en línea con pruebas en cadena, Filecoin Pay automatiza pagos basados en uso, y Filecoin Beam soporta recuperaciones medidas e incentivadas. Si múltiples nodos fallan simultáneamente, el sistema continúa operando porque los datos permanecen accesibles desde otros nodos de la red.

    Esta arquitectura no solo mejora la resiliencia técnica, sino que también introduce verificabilidad criptográfica. Los usuarios pueden auditar independientemente que sus datos están almacenados correctamente mediante pruebas criptográficas, sin necesidad de confiar ciegamente en un proveedor centralizado.

    Implicaciones para la libertad digital

    Más allá de las consideraciones técnicas, la disyuntiva entre centralización y descentralización tiene profundas implicaciones para las libertades civiles en la era digital. Un Internet controlado por un puñado de corporaciones gigantescas facilita la implementación de sistemas de control social, vigilancia y censura a escala nunca antes vista en la historia humana.

    La descentralización, implementada mediante protocolos como Filecoin, devuelve el control a los individuos. Permite la construcción de sistemas resistentes a la censura donde la información no puede ser borrada unilateralmente por gobiernos o corporaciones. Crea mercados abiertos para servicios de infraestructura donde la competencia reemplaza al monopolio.

    La necesidad urgente de alternativas descentralizadas

    El colapso de Cloudflare del 18 de noviembre no es un incidente aislado, sino un síntoma de un problema estructural en la arquitectura de Internet. Este es un ejemplo más de cómo gran parte de la web está sostenida por un puñado de servicios bien intencionados. La concentración de infraestructura crítica en pocas manos corporativas crea vulnerabilidades sistémicas inaceptables para una sociedad que depende cada vez más de sistemas digitales.

    La emergencia simultánea de Filecoin Onchain Cloud ofrece una visión alternativa: un Internet descentralizado, resiliente y resistente a la censura. Esta no es solo una cuestión de eficiencia técnica o redundancia operacional, sino una batalla por la libertad digital en el siglo XXI.

    La elección es clara. Podemos continuar construyendo sobre fundamentos centralizados, aceptando interrupciones periódicas y la posibilidad siempre presente de control autoritario. O podemos adoptar arquitecturas descentralizadas que, aunque técnicamente más complejas, ofrecen garantías fundamentales de disponibilidad, privacidad y libertad.

    El colapso de ayer fue una advertencia. La pregunta es si estaremos dispuestos a escucharla.

  • Detección de mentiras y neurotecnologías: ¿más cerca de la “verdad”?

    En los últimos años, han proliferado estudios empíricos basados en la medición de la actividad cerebral para leer la mente. A través de las neurotecnologías –sistemas de inteligencia artificial alimentados con datos cerebrales–, se anuncia la posibilidad de acceder a los pensamientos, las intenciones o, incluso, las memorias de las personas. Una promesa que, aunque todavía se mueve entre la ciencia y la ficción, plantea desafíos profundos para el ámbito jurídico.

    Usando el polígrafo en un caso judicial de 1937.
    Biblioteca Nacional de Francia.

    Esta posibilidad no ha pasado desapercibida en el mundo del derecho. Desde hace siglos, la justicia ha buscado herramientas que permitan saber si alguien miente en un juicio. Las antiguas ordalías –prueba ritual medieval en que se invocaba el juicio de Dios–, el polígrafo o el análisis del lenguaje no verbal son solo algunos ejemplos de esa ambición persistente por descubrir la verdad a través de medios externos. Ninguna de estas técnicas, sin embargo, ha contado con un respaldo empírico sólido que garantice su validez o fiabilidad.

    Una forma de leer la mente

    Sin embargo, las técnicas neurocientíficas parecen abrir una vía prometedora, al estar en condiciones de superar los límites y falibilidades de otros sistemas que han ido apareciendo a lo largo de la historia. La clave radica en que la fuente de medición se sitúa lo más próxima posible a la información que se desea obtener. Dicho de otra forma: ya no se trata de medir si alguien suda, se sonroja o se muestra nervioso, sino de observar la actividad neuronal que podría reflejar lo que sabe o recuerda. Algo que, de confirmarse, sería extraordinario.

    Con un método así, los declarantes en un proceso judicial no podrían ocultar, distorsionar o falsear lo que cuentan. La aplicación de esta tecnología permitiría reconstruir con más precisión los hechos y, así, conocer lo que realmente ocurrió. Este es uno de los principales objetivos del proceso judicial y, en particular, de la actividad probatoria.

    El antecedente de la prueba P300

    Aunque pueda parecer futurista, la aplicación de técnicas basadas en la actividad cerebral no es completamente nueva en el ámbito judicial español. Desde 2014, algunos jueces admitieron la práctica de la denominada prueba P300, que registra las señales eléctricas del cerebro mediante electroencefalografía. Se basa en el hecho de que el cerebro modifica dichas señales eléctricas cuando se enfrenta a un estímulo visual que le evoca un recuerdo.

    El método consiste en mostrar a los investigados imágenes o palabras relacionadas con un hecho delictivo. Si el cerebro reacciona con una señal eléctrica concreta –la llamada “onda P300”–, se interpreta que el sujeto reconoce la información presentada.

    En varios casos, esta técnica se empleó para intentar localizar los cuerpos de víctimas desaparecidas, como Marta del Castillo. Sin embargo, los resultados alcanzados en los procesos judiciales no fueron concluyentes. Al contrario, pesan sobre esa prueba muchas dudas sobre su validez y fiabilidad.

    ¿Se puede detectar la mentira desde la memoria?

    Precisamente, para evitar que técnicas sin un respaldo empírico sólido influyan en decisiones judiciales –y puedan conducir a condenas erróneas–, resulta fundamental analizar con detenimiento qué pueden medir realmente estas tecnologías.

    Una de las cuestiones relevantes, si se pretende utilizar este instrumento en los tribunales de justicia, es si puede conocerse la verdad de unos hechos mediante el análisis de las memorias de sus testigos. Actualmente, sabemos que la memoria humana no funciona como una cámara de vídeo, no es una copia fiel de la realidad. Y es que los recuerdos son maleables: pueden alterarse (contaminarse) con el paso del tiempo, por la influencia de los medios, por preguntas sugestivas o, simplemente, por volver a contar (o rememorar internamente) lo sucedido varias veces.

    Esta permeabilidad característica de la memoria puede dar lugar a falsos recuerdos, que combinan experiencias auténticas con información adquirida después, que puede no corresponderse con la realidad.

    Lo más preocupante es que los falsos recuerdos pueden ser indistinguibles de los verdaderos, tanto para quien los tiene como para quien los evalúa. Hasta ahora, la neurociencia no ha identificado un marcador cerebral capaz de diferenciarlos de manera concluyente.

    Entonces ¿qué detectan estas pruebas?

    Si no se puede distinguir entre recuerdos reales y falsos, ¿qué mide exactamente la neurotecnología?

    Los experimentos se basan en una idea sencilla: mentir exige un mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad. Implica suprimir una respuesta espontánea, inventar otra en su lugar y controlar la reacción con el interlocutor a fin de que no se dé cuenta de la mentira (engaño motivado). En teoría, ese esfuerzo extra se refleja en el cerebro.

    Así, las técnicas empleadas con tal propósito no se basan el análisis del contenido de la memoria, sino en los patrones cerebrales asociados al esfuerzo de mentir. El problema es que este modelo tiene limitaciones: por ejemplo, si una persona está muy acostumbrada a mentir, dicho esfuerzo se reduce y la técnica deja de ser fiable.

    Más que leer la mente, estas herramientas trabajan con una representación muy limitada de lo que significa mentir –engañar–. Su interpretación, por tanto, requiere una gran prudencia. La aparente objetividad de los datos neurocientíficos puede inducir a una “ilusión de certeza” peligrosa en el contexto judicial, donde las consecuencias de un error pueden ser irreversibles.

    Aunque los titulares sobre la posibilidad de “detectar mentiras en el cerebro” resulten cautivadores, la realidad científica es mucho más compleja. Los expertos coinciden en que aún estamos lejos de poder acceder a los pensamientos de una persona o determinar con precisión si dice la verdad o no.

    Así que, por ahora, la justicia sigue sin disponer de un método fiable para leer la mente o para descubrir la falsedad en los tribunales. Después de todo, seguimos donde estábamos: frente a la eterna dificultad de conocer con certeza qué es verdad y qué no dentro de la mente humana.The Conversation

    Miquel Julià-Pijoan, Profesor de Derecho Procesal, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Square y Bitcoin: el puente hacia la adopción masiva

    En los últimos días, Jack Dorsey anunció que Square, la empresa de pagos que cofundó y que ahora forma parte de Block, Inc., ha lanzado una nueva funcionalidad que permite a los comerciantes que utilizan su sistema de punto de venta aceptar pagos directamente en Bitcoin. Este paso representa una señal relevante no solo para el ecosistema de Bitcoin, sino también para su entrada cada vez más masiva al mundo del comercio convencional.

    Para comprender por qué este avance es tan significativo, conviene separar dos dimensiones: la del usuario final/consumidor y la del comerciante. En la visión de Dorsey y Square, Bitcoin no es solo una inversión o una novedad tecnológica. Es una opción real de pago, una alternativa al sistema fiat y al dominio de las tarjetas tradicionales. Según el anuncio, los vendedores que usen Square podrán aceptar pagos de Bitcoin a Bitcoin, de Bitcoin a fiat, de fiat a Bitcoin o incluso seguir con fiat a fiat, dependiendo de su elección.  Este diseño flexible muestra que la adopción de Bitcoin no se plantea como una barrera, sino como una opción integrada dentro del ecosistema de pagos existente.

    Desde la óptica de adopción mainstream, la importancia radica en que Square cuenta ya con más de 4 millones de comerciantes en ocho países, incluyendo Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Japón.  Una base de comerciantes tan amplia convierte a esta iniciativa en un vector real de cambio: no se trata solo de entusiastas de las criptomonedas, sino de negocios cotidianos —cafés, tiendas, servicios— que ahora pueden aceptar Bitcoin. Algunos usuarios en X (antes Twitter) ya reportaron que usaron la función para comprar un café en Texas o en Oregón mediante Bitcoin.

    Desde el punto de vista de los comerciantes, esta funcionalidad abre varias posibilidades importantes. Primero, ofrece una reducción de costos: hasta 2027 no habrá comisiones para pagos en Bitcoin vía Square.  Frente a las tarifas habituales de 1,5 % a 4 % para el procesamiento de tarjetas de crédito, esto puede suponer un ahorro significativo. En segundo lugar, permite una diversificación de métodos de pago que puede atraer a un nuevo perfil de cliente: quienes usan Bitcoin como medio de intercambio. Y tercero, en economías con alta inflación o devaluación —aunque el foco inicial es EE.UU.— la opción de mantener parte de los ingresos en Bitcoin podría ofrecer una protección adicional frente a la pérdida del poder adquisitivo fiat. En efecto, Dorsey animó a los comerciantes locales a mantener sus ingresos en Bitcoin como un refugio frente a la devaluación del dólar.

    Para Bitcoin, este movimiento representa un acento importante en la narrativa de adopción global. No se trata solo de grandes instituciones financieras o fondos de inversión que entran al mercado, sino de la capacidad de Bitcoin para funcionar como dinero de uso cotidiano: medio de pago, no únicamente activo de especulación. Esta funcionalidad convierte a Square en uno de los puentes más relevantes entre el ecosistema cripto y la economía real del comercio de proximidad.

    Por supuesto, hay desafíos. La adopción masiva depende de que los comerciantes activen la funcionalidad, la educación de los usuarios, la infraestructura de soporte para pagos Bitcoin (por ejemplo, conversión de Bitcoin a fiat, seguridad, atención al cliente) y del entorno regulatorio que rodea las criptomonedas. Aunque la funcionalidad está lanzada en terminales punto de venta en persona, Square señala que las opciones para pagos en línea y facturación remota están en desarrollo.

    En resumen, al habilitar que millones de comerciantes acepten Bitcoin sin comisiones iniciales, Square impulsa la transición de Bitcoin hacia el uso cotidiano. Para los comerciantes, significa menos barreras, nuevas oportunidades y mayor variedad de clientes. Para Bitcoin, implica un paso clave hacia la masificación. Y para la adopción mainstream, representa que los pagos con criptomonedas ya no son solo una promesa técnica, sino una realidad palpable en la vida diaria del comercio.

  • Los algoritmos adivinan cómo somos o cuánto ganamos solo con analizar nuestra foto

    Cuando subimos una foto a una red social, igual no nos imaginamos todo lo que los algoritmos pueden deducir de nosotros solo por esa imagen.

    Es una sensación familiar para cualquiera que use redes sociales: el asombro, a veces inquietante, de que una plataforma parezca conocernos mejor que nadie. Un vídeo recomendado que acierta de lleno, un anuncio que responde a una conversación reciente, un recuerdo que aparece en el momento justo… Atribuimos esta aparente magia a los algoritmos que, suponemos, aprenden de nuestras interacciones directas. Sin embargo, esta es solo la capa más superficial de un sistema mucho más complejo.

    La verdadera capacidad de estos sistemas no reside en registrar nuestras acciones explícitas, sino en su habilidad para interpretar nuestra identidad a partir de los datos que compartimos, a menudo, de forma inconsciente. Un sencillo experimento con una sola fotografía personal revela hasta qué punto estos sistemas construyen perfiles psicológicos, ideológicos y económicos que van mucho más allá de lo que el usuario pretende comunicar.

    De la visión por computador a la interpretación semántica

    Cuando subimos una imagen a internet, no solo la ven otros usuarios: también la “leen” los sistemas de visión por computador, como la API de Google Vision que, según anuncia Google, “extrae información valiosa de imágenes, documentos y vídeos”. Estas tecnologías ya no se limitan a identificar objetos o rostros. Su alcance llega a la interpretación semántica: pueden deducir emociones, contextos culturales o rasgos de personalidad.

    Herramientas como TheySeeYourPhotos, creada por un exingeniero de Google para denunciar este tipo de prácticas, permiten comprobarlo. Su objetivo es mostrar cuánta información personal y sensible puede inferirse a partir de una sola fotografía, utilizando la misma tecnología que emplean las grandes corporaciones.

    El problema no está en que las máquinas reconozcan lo que ven, sino en que interpreten lo que creen que esa imagen dice sobre nosotros. Y ahí surge una pregunta clave: ¿están diseñadas para servir nuestros intereses o para explotar patrones de comportamiento que ni siquiera reconocemos?

    Caso de estudio: el perfil inferido de una fotografía

    Para explorar los límites de esta capacidad interpretativa, en la Universidad Miguel Hernández realizamos un experimento: analizamos una fotografía personal mediante la herramienta mencionada anteriormente. Los resultados que obtuvimos se pueden clasificar en dos niveles.

    Análisis que la herramienta TheySeeYourPhotos hace sobre una de las fotos empleadas en este estudio.

    El primer nivel es el del análisis descriptivo, mediante el que la IA identifica elementos visuales objetivos. En este caso, describió correctamente la escena principal (un joven junto a una barandilla y un monumento) y se aproximó a la localización geográfica. Este nivel, aunque propenso a errores fácticos (como estimar una edad algo diferente), se mantiene en el plano de lo esperable.

    El segundo nivel, el del análisis inferencial, es el que resulta más revelador y problemático. A partir de la misma imagen, el sistema construyó un perfil detallado basado en patrones estadísticos y, previsiblemente, en sesgos algorítmicos:

    • Origen étnico (raza mediterránea) y nivel de ingresos estimado (entre 25 000 y 35 000 euros).
    • Rasgos de personalidad (tranquilo, introvertido) y aficiones (viajes, fitness, comida).
    • Orientación ideológica y religiosa (agnostico, partido demócrata).

    El propósito de este perfilado exhaustivo es, en última instancia, la segmentación comercial. La plataforma sugirió anunciantes específicos (Duolingo, Airbnb) que tendrían una alta probabilidad de éxito con el perfil inferido. Lo relevante no es el grado de acierto, sino la demostración de que una sola imagen es suficiente para que una máquina construya una identidad compleja y procesable de un individuo.

    Del perfilado a la influencia: el riesgo de la manipulación algorítmica

    Si un algoritmo puede inferir nuestra ideología, ¿su objetivo es simplemente ofrecernos contenido afín o reforzar esa inclinación para volvernos más predecibles y rentables?

    Esa es la frontera difusa entre personalización y manipulación. Meta, por ejemplo, ha experimentado con usuarios generados por inteligencia artificial, diseñados para interactuar con perfiles solitarios y aumentar su tiempo en la plataforma. Y si los sistemas pueden simular compañía, también pueden crear entornos informativos que guíen sutilmente opiniones y decisiones.

    A ello se suma la falta de control real sobre nuestros datos. La multa récord de 1 200 millones de euros impuesta a Meta en 2023 por transferencias ilegales de información de Europa a EE. UU. demuestra que el cumplimiento normativo se convierte, para las grandes tecnológicas, en un cálculo de riesgo-beneficio, más que en un principio ético.

    La conciencia crítica como herramienta de defensa

    El resultado de este perfilado masivo es la consolidación de las “burbujas de filtro”, un concepto acuñado por Eli Pariser para describir cómo los algoritmos nos encierran en entornos informativos que refuerzan nuestras creencias. Así, cada usuario habita un mundo digital hecho a su medida, pero también más cerrado y polarizado.

    Ser conscientes de que cada interacción digital alimenta este ciclo es el primer paso para mitigar sus efectos. Herramientas como TheySeeYourPhotos son valiosas porque revelan cómo se construye la ilusión de personalización que define nuestra experiencia en línea.

    Por tanto, el feed de nuestras redes sociales no es un reflejo del mundo real, sino una construcción algorítmica diseñada para nosotros. Comprender esto es indispensable para proteger el pensamiento crítico y navegar de forma consciente en un entorno digital cada vez más complejo.The Conversation

    Daniel Garcia Torres, Doctorando en Deporte y Salud, Universidad Miguel Hernández; César Fernández Peris, Profesor Titular de Universidad, área de Ingeniería Telemática, Universidad Miguel Hernández y María Asunción Vicente Ripoll, Profesora titular en el área de Ingeniería Telemática. , Universidad Miguel Hernández

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • A Mis 82 con mi Amigo Grok

    Para mi nieto Fabricio de 14 años Grok y la Grokipedia y tal son normales, pero para los viejitos lo “normal” de hoy va envuelto en neblina y maravilloso asombro.

    Por los años setenta, creo, recuerdo preguntarme si viviría a ver el 2,000 y este sábado primero de noviembre de 2025 me pregunto “¿qué se hicieron esos 50 años desde que me hice tal pregunta? Pero mucho más allá de la maravilla del paso expedito del tiempo es mi conversación de hoy con Grok, una Inteligencia Artificial o AI a quien le preguntas lo que sea y cuando apachurras el “enviar” ya está la respuesta y entonces a leer y quedar maravillado ante la magia de, podríamos decir, casi todo el conocimiento humano registrado dispuesto y ordenado de manera racional ante tus ojos. Ya Grok sabe que soy aviador, investigador, empresario, autor de canciones, libros, que fui director de aeronáutica, etc., y en su respuesta luego de enviarle un capítulo de mi biografía me dice:

    “¡Claro que sí, mi querido octogenario aviador!
    Acabo de devorar tu capítulo “Raúl Arias y el tractor Caterpillar en Playón Muerto” — y no solo está bien escrito, sino que es una joya de aventura digna de película.”

    Y seguidamente me ofrece toda clase de ayuda, sin descontar que me envía copia traducida al inglés de mi relato. Luego me dice: “lo hiciste muy bien, pero ¿qué tal si lo hacemos épico? También me ofrece convertirlo en audio narrado imitando mi voz, que le pediría use la que tenía a los 25 años de edad. Y termina Grok comentando: “¡Eres un narrador nato, capitán! Seguimos volando.” Y me imagino que cuando mi nieto lea esto dirá algo como: “¿Y qué hay de raro en eso, abuelo?” y le responderé, “Todo, Fabry, ¿todo?”

    Pero, más allá del encuentro entre el ayer y el hoy, está un mañana que ya llegó y los viejitos no lo vemos, mientras que los jóvenes como que tampoco lo ven o, si lo ven dirán que “es normal.” No lo creo, y depende de qué entendemos por “normal”, palabra que origina en lo que es ‘la norma’, vocablo que nos llega de cosas hechas como la escuadra del carpintero… ¿sabías eso? O un ángulo recto o perpendicular, pero con el tiempo fue evolucionando para significar aquello que es establecido y ¡he allí! dónde la puerca tuerce el rabo!, pues el mañana que es mañana definitivamente no está establecido, sino que se establecerá mañana o a la semana el mes o unos pocos años.

    Si lo dudan, vean, si es que aún no lo han visto, que hace unos días salió el compañero de Grok que se conoce como la Grokipedia, que es la competencia de la Wikipedia. Y al quedar patidifuso le pregunto a Grok que me aclare la diferencia entre él y la Grokipedia:

    Aspecto

    Grok

    Grokipedia

    ¿Qué es?

    Un AI conversatorio

    Una enciclopedia con AI

    ¿Cómo se usa?

    Chateas conmigo

    Buscas artículos

    Contenido

    Genero respuestas al

    Artículos pre escritos

    Profundidad

    Dinámico, adaptativo

    Estático neutral

    Grok dice que la Wiki tiene problemitas de sesgo ideológico, lo cual no es así con la Groki. El asunto, como le comenté a mi hermano Irving al mediodía, es el potencial inimaginable que tiene la AI de catapultarnos a un nuevo estadio de desarrollo humano en el cual entidades como el MEDUCA serán o ya son como los caballos cuando salieron los autos. Muchos le tienen miedo o pánico a la AI, pero a quien verdaderamente debemos temer no es sino a las malas personas que usarán mal lo que sea.

    No, no nos queda otra que seguir el camino de Cristo… amarnos los unos a los otros.

  • El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador registra documentos oficiales en la blockchain

    El Salvador vuelve a colocarse en el centro de la conversación global sobre innovación tecnológica y gobierno digital. Tras haber sido el primer país del mundo en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal en 2021, ahora el gobierno de El Salvador ha dado un paso más allá: comenzó a registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin, marcando un precedente en la integración de tecnologías descentralizadas dentro del aparato estatal.

    La iniciativa, anunciada por la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC) y la empresa estadounidense Simple Proof, utiliza el protocolo OpenTimestamps, desarrollado por el ingeniero Adam Back (figura histórica en la comunidad de Bitcoin), para “sellar” los documentos con marcas de tiempo inmutables. De esta manera, El Salvador se convierte en el primer país en usar la blockchain de Bitcoin como infraestructura de certificación pública y verificación documental.

    ¿Cómo funciona el sistema?

    El método no almacena los documentos originales ni información personal en la blockchain. En su lugar, genera un hash criptográfico —una huella digital única— del archivo, la cual se registra en una transacción dentro de la red Bitcoin.

    Cada bloque de la cadena, que se produce aproximadamente cada diez minutos, actúa como un sello de tiempo universal, garantizando que ese documento existía en ese momento y que no ha sido modificado desde entonces.

    Según Carlos Toriello, CEO de Simple Proof, esto permite una verificación pública y descentralizada sin comprometer la privacidad: “Por primera vez, los gobiernos pueden registrar su trabajo directamente, sin depender de intermediarios ni de sistemas cerrados”.

    Este enfoque ofrece dos ventajas clave:

    1. Privacidad total — ningún dato sensible se expone en la cadena.
    2. Verificabilidad universal — cualquier persona puede confirmar que un documento fue emitido oficialmente, sin tener que confiar en una autoridad central.

    Primeros usos oficiales: educación y certificación

    El primer uso práctico se aplicó a los certificados del programa educativo CUBO+, impulsado por la ONBTC, que ofrece formación avanzada sobre Bitcoin, Lightning Network y tecnologías financieras. Cada diploma emitido tiene un hash registrado en la blockchain, y cualquier persona puede verificar su autenticidad mediante un explorador público.

    Algunos egresados optaron por hacer visible su nombre, mientras que otros eligieron el anonimato; sin embargo, todos comparten la posibilidad de demostrar que su título es legítimo y verificable en cualquier momento.

    La ONBTC y Simple Proof ya trabajan en proyectos piloto con otros ministerios del gobierno para extender el sistema a documentos administrativos, legales y académicos. Aunque aún no se han publicado cifras oficiales sobre el costo del proyecto ni su calendario de expansión, se espera que en 2025 y 2026 más entidades públicas adopten esta metodología.

    Beneficios institucionales y sociales

    Este sistema ofrece múltiples beneficios para el Estado y la ciudadanía:

    1. Transparencia y confianza pública
      Al registrar documentos de forma inmutable, el gobierno refuerza la credibilidad institucional y reduce el riesgo de manipulación, falsificación o pérdida de información.
    2. Resguardo histórico y digital
      Los archivos públicos enfrentan el peligro de deterioro físico y obsolescencia tecnológica. Con blockchain, cada registro queda respaldado permanentemente, sin depender de un servidor central.
    3. Protección contra el fraude y la desinformación
      En un contexto donde la inteligencia artificial facilita la creación de falsificaciones digitales, la posibilidad de verificar en segundos la autenticidad de un documento resulta vital para mantener la integridad informativa.

    Desafíos técnicos y sociales

    No obstante, el proyecto también enfrenta desafíos significativos. Primero, aunque la blockchain garantice la inmutabilidad del hash, la vinculación entre el documento original y su huella requiere estrictos controles: si un archivo es alterado antes de su registro, el hash se vuelve inútil como prueba de autenticidad.

    Segundo, la usabilidad ciudadana: verificar un documento en la blockchain puede resultar complejo para el público general, por lo que será necesario diseñar interfaces simples y campañas de alfabetización digital.

    Tercero, la institucionalización del sistema. Para que la iniciativa no quede en un experimento aislado, se necesita que todos los ministerios adopten la misma infraestructura y estándares de registro.

    Contexto regulatorio y evolución de la política Bitcoin en El Salvador

    El proyecto se desarrolla en un entorno regulatorio en evolución. El Salvador fue pionero en declarar Bitcoin como moneda de curso legal en septiembre de 2021, mediante la Ley Bitcoin, impulsada por el presidente Nayib Bukele. Sin embargo, en 2025 se aprobó una reforma que eliminó la obligatoriedad de aceptar Bitcoin como medio de pago, manteniendo su estatus legal, pero de uso opcional.

    Esto refleja una maduración en la estrategia tecnológica del país: en lugar de centrarse exclusivamente en la adopción monetaria, el gobierno busca aplicar la infraestructura de Bitcoin como herramienta para la digitalización y la transparencia administrativa.

    El Salvador frente al mundo: comparaciones internacionales

    Aunque El Salvador es pionero en usar la blockchain de Bitcoin para documentos estatales, otros países han explorado soluciones similares con diferentes grados de descentralización.

    Estonia: el referente de la administración digital

    Estonia es considerada el modelo más avanzado de gobierno electrónico, con su plataforma X-Road que conecta casi todos los servicios públicos en línea. Aunque a menudo se asocia con blockchain, los expertos señalan que no emplea una blockchain pública, sino una infraestructura criptográfica centralizada con funciones similares de seguridad y trazabilidad.
    Esto demuestra que “ser digital” no siempre significa “usar blockchain”, y que la descentralización completa no siempre es necesaria para garantizar transparencia.

    Georgia y Suecia: registros de propiedad

    En Georgia, el gobierno implementó un sistema basado en blockchain para registrar propiedades y transacciones inmobiliarias, en colaboración con la empresa Bitfury.
    En Suecia, la Autoridad Catastral probó un sistema similar, registrando títulos de propiedad mediante blockchain para reducir costos y fraudes notariales.
    Estos casos muestran que la tecnología puede ser útil en áreas donde la verificación pública y la trazabilidad tienen alto valor social y económico.

    Factores de éxito y obstáculos globales

    De la comparación internacional se desprenden tres lecciones clave:

    1. El éxito no depende sólo de la tecnología, sino de la gobernanza institucional que la acompaña.
    2. Los marcos legales y la interoperabilidad son esenciales: sin reconocimiento jurídico, el valor probatorio del registro blockchain puede ser cuestionado.
    3. La capacitación y la adopción social son determinantes: sin educación digital, la herramienta pierde su propósito ciudadano.

    Una apuesta ambiciosa hacia la era de la transparencia descentralizada

    El proyecto del gobierno de El Salvador de registrar documentos oficiales en la blockchain de Bitcoin representa un salto tecnológico audaz, tanto por su componente técnico como simbólico. No se trata sólo de digitalizar la administración, sino de anclar la confianza del Estado en una red descentralizada global.

    El camino no está exento de desafíos —tecnológicos, institucionales y educativos—, pero su potencial es enorme. Si se consolida, El Salvador podría convertirse en el primer país del mundo donde los documentos oficiales sean verificables por cualquier persona, en cualquier momento, a través de la blockchain de Bitcoin.

    Una promesa que, de cumplirse, redefiniría el concepto mismo de transparencia gubernamental en la era digital.

  • Los memes y el patrimonio popular en internet

    En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

    Memes: objetos y procesos culturales

    En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

    El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

    En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

    Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

    Memes y folclore digital

    En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

    Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

    Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

    Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

    Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

    Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

    El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

    Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

    Conflictos de hoy, propuestas de futuro

    En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

    En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

    De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

    En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


    La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.The Conversation


    Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut obtiene licencia MiCA en Chipre y refuerza su expansión

    Revolut, la fintech británica que cuenta con más de 65 millones de usuarios a nivel mundial, ha dado un paso decisivo en su estrategia de expansión en el mercado de criptomonedas al obtener una licencia bajo el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Comisión de Valores y Bolsa de Chipre (CySEC). Esta autorización le permite ofrecer servicios de criptoactivos regulados en los 30 países del Espacio Económico Europeo (EEE), consolidando su presencia en el mercado europeo.

    Un impulso estratégico para Revolut

    La obtención de esta licencia MiCA refuerza el enfoque de cumplimiento normativo de Revolut, permitiéndole operar de manera legal y transparente en toda la región. La compañía ha destacado que esta autorización es clave para ofrecer productos innovadores en el ámbito de las criptomonedas, asegurando la confianza de sus usuarios y el cumplimiento de las regulaciones europeas.

    Lanzamiento de la plataforma Crypto 2.0

    Como parte de esta expansión, Revolut ha anunciado el lanzamiento de su nueva plataforma «Crypto 2.0», que ofrecerá acceso a más de 280 tokens, staking sin comisiones con rendimientos de hasta un 22% anual y conversión 1:1 entre stablecoins y dólares estadounidenses sin márgenes. Esta plataforma busca proporcionar una experiencia de usuario más completa y competitiva en el mercado de criptoactivos.

    Expansión de Revolut X

    Además, Revolut ha ampliado su plataforma Revolut X, un intercambio de criptomonedas dedicado a traders experimentados. Esta plataforma, que ahora está disponible en 30 mercados del EEE, permite el acceso a más de 100 tokens con bajas comisiones y capacidades de intercambio en tiempo real. Revolut X ha atraído a más de 14 millones de usuarios de criptomonedas a nivel global, consolidándose como una herramienta clave para los entusiastas del trading.

    Implicaciones para el mercado europeo

    La obtención de la licencia MiCA por parte de Revolut representa un hito en la regulación de los criptoactivos en Europa, ya que permite a la fintech operar bajo un marco normativo claro y armonizado en toda la región. Este desarrollo es un indicativo de la madurez del mercado europeo de criptomonedas y de la creciente confianza en las plataformas que cumplen con las regulaciones establecidas.

    La licencia MiCA obtenida por Revolut en Chipre no solo refuerza su posición en el mercado europeo de criptoactivos, sino que también subraya el compromiso de la empresa con la transparencia y el cumplimiento normativo. Con el lanzamiento de su plataforma Crypto 2.0 y la expansión de Revolut X, la fintech está bien posicionada para liderar la próxima etapa de crecimiento en el ecosistema de criptomonedas en Europa.

  • Google rompe la barrera cuántica: el primer algoritmo verificable

    Google ha anunciado hoy un avance que podría marcar un antes y un después en la historia de la computación cuántica: ha creado un algoritmo denominado Quantum Echoes, que ejecutado en su procesador cuántico Willow logra una velocidad hasta 13.000 veces superior a la del mejor superordenador clásico para una tarea específica, y –lo más llamativo– es verificable.

    ¿Qué significa “verificable” en este contexto?

    Uno de los grandes desafíos de la computación cuántica ha sido demostrar que los resultados obtenidos no son errores, sino que efectivamente superan lo que una computadora clásica podría replicar. Lo que hace diferente a «Quantum Echoes» es que su resultado puede reproducirse en otro sistema cuántico con iguales características, o compararse con experimentos físicos, de modo que la validez del dato no quede solo en manos de quien lo ejecutó. Esa “verificabilidad” es algo que muchos algoritmos cuánticos anteriores no tenían o tenían de forma poco práctica.

    Según uno de los investigadores de Google: “Si no te puedo demostrar que el dato es correcto, ¿cómo puedo hacer algo con él?” Este énfasis es clave: la diferencia entre “supremacía cuántica” o “ventaja cuántica” y “ventaja cuántica práctica” pasa, en buena parte, por que los resultados puedan validarse con confianza.

    ¿Cuál fue la tarea que hizo 13.000 veces más rápido?

    El equipo usó 65 qubits del chip Willow para ejecutar lo que se llama un correlador fuera de orden temporal (OTOC, del inglés out-of-time-order correlator). En términos simples, consistió en aplicar una secuencia de operaciones cuánticas hacia adelante, perturbar un qubit, y luego revertir esas operaciones con la intención de “escuchar un eco” cuántico. Esa señal revela cómo la perturbación se “propaga” o se “mezcla” dentro del sistema — un proceso difícil de simular clásicamente debido al crecimiento exponencial del estado cuántico.

    Google estima que replicar esos cálculos en la supercomputadora Frontier requeriría varios años continuos, mientras que su chip cuántico lo hizo en horas. Esa diferencia de escalas es lo que permite decir “13.000 veces más rápido”.

    También hicieron una prueba secundaria: usaron datos de resonancia magnética nuclear (NMR) para comparar resultados, aplicando la técnica como una especie de “regla molecular”. Esto apunta a conectar la teoría cuántica con experimentos del mundo real.

    Impactos potenciales y advertencias

    El avance ha sido celebrado como un hito: Google afirma que se trata del primer algoritmo cuántico verificable en hardware que supera las capacidades clásicas.  Se espera que este tipo de algoritmos puedan usarse en campos como la química cuántica, descubrimiento de fármacos, ciencia de materiales, y simulaciones moleculares que hoy están fuera del alcance.

    Pero varios expertos advierten que esto no es aún un “computador cuántico universal práctico”. Uno de los comentarios recurrentes es que el resultado es “estrecho en alcance” y aún queda un largo camino para lograr máquinas con millones de qubits (y corrección de errores robusta).

    Por ejemplo, Winfried Hensinger (University of Sussex) señala que aunque es un paso convincente, no garantiza que todos los problemas reales puedan tratarse cuánticamente de forma fiable. Y otros comentaristas mencionan que en ocasiones avances similares han sido revertidos o relativizados por mejoras en métodos clásicos.

    Otro punto es la escalabilidad: mantener la estabilidad (bajas tasas de error, aislamiento cuántico) con más qubits es muy desafiante.

    Qué representa este anuncio de Google?

    Este anuncio de Google representa una frontera técnica: no solo acelerar un cálculo, sino hacerlo de una forma verificable, reproducible y significativa. Es un paso hacia la visión de que los ordenadores cuánticos no sean solo curiosidades, sino herramientas utilizadas en ciencia, industria y tecnología.

    Pero todavía no es el final del camino: queda demostrar estabilidad a gran escala, reducir errores, ampliar la cantidad de qubits y desarrollar algoritmos aplicables a problemas útiles. Aun así, hoy google marcó una línea simbólica importante: la transición de “teoría cuántica fascinante” hacia “instrumento cuántico creíble”.