Categoría: Opinión

  • La Acción Humana

    ¿Has escuchado o leído acerca de lo que es la “acción humana” que fue el título de la obra maestra de Ludwig von Mises? La obra plantea y defiende la acción humana libre que es la base de la sociedad y del llamado “capitalismo”. Es una obra que aborda lo que es la economía; vale decir, ‘acción humana’ o, lo que hacemos los humanos… ‘actuamos’, tanto en el bien como en el mal. Y, las razones por las cuales hoy abordo este tema son variadas: a) el aprendizaje requiere repetición, ya que los temas siguen siendo muy mal entendidos; b) porque yo mismo aprendo cuando estudio y escribo; c) porque me fascina subir más alto en la montaña de la vida pues logro ver más y más lejos; d) porque como bien señaló Cantillon, “existe una íntima relación entre la base económica y la familia”, y, por tanto, es valiosísima la exploración de la economía de la familia, esa que es la piedra angular sobre la cual descansa una sociedad, su constitución y sus gobiernos.

    Pero más allá de la familia también es valiosísimo y fundamental ver, entender y estudiar la conexión entre la base monetaria y la economía de la familia; dada la inmensa afectación que tienen no sólo las políticas monetarias sino las normas y la actuación gubernamental en la familia y en su economía cuando dispone en torno al dinero y tal.

    Como bien señaló Mises, “la base de la acción humana es la “praxeología”. El vocablo “praxeología” combina el sustantivo “acción” o “practica” o praxis y, el sufijo “logía” que se refiere al estudio o el discurso. En fin, se trata de fijarnos más y mejor en cómo actuamos los humanos. Y si hay algo esencial y fundamental en la acción económica humana es que tiene que ser ‘voluntaria, pacífica y cooperativa’, que son la base en la prosperidad social humana; y he allí que entra la familia y el matrimonio. El problema con estas cosas fundamentales es que casi nadie las aborda y poco las conocemos y entendemos.

    Esta mañana escuché en un programa en TV que la maternidad entre mujeres jóvenes está en mengua, lo cual me dejó frío; no sólo por lo que ello implica para la base familiar sino para sociedad y el país.

    Pero a partir de lo anterior también debemos entrar a ver y considerar los temas de la ‘inflación monetaria’. Y aunque en Panamá no emitimos papel moneda – ¡menos mal! – existen otras maneras de prostituir la moneda y la economía a través de malas políticas monetarias inflacionarias. En los EE.UU., por ejemplo, los economistas de la FED cacarean que sus políticas de inflación proveen estabilidad económica… ¡ja! La realidad es completamente lo opuesto. No más les digo algo que pocos dice: “Las malas políticas monetarias, incluyendo malas inversiones gubernamentales, son destructivas de la familia.

    Veamos no más lo que nos ocurre en Panamá con nuestras jubilaciones; que cuando ya llegas a la jubilación el dinero que nos toca ya no alcanza, Vean un caso insólito: Mi empresa vendía un avión nuevo de 4 plazas en $11,000 y hoy el mismo cuesta hasta $500,000. Todo ello a causa, entre otras, al relajo que tienen los politicastros con el dinero de los pueblos.

    Tal relajo económico nos ha llevado a la institución de una cultura inflacionaria, a tal punto que la mayoría hoy cree que es algo bueno o inevitable. ¡Sí, como no!, ¿de dónde creen que salió el Bitcoin y sus contrapartes? ¿Por qué creen que Blackrock está adquiriendo montañas de monedas como Bitcoin? Y en ello también andan otros, tal como los Trump.

  • La Obediencia del Rebaño

    La obsesión de los malos gobiernos se denota en su afán de poder. El grave problema del control central que busca una igualdad ilusa es que lleva a disminuir la racionalidad; ésa que lleva al ser racional a leer estas cosas que escribo y a objetar el intervencionismo central irrazonable. Y otro problema con la intromisión central en la educación es que no sólo se busca controlar al ciudadano de mañana sino a sus padres de hoy; esos que andan convencidos de que el MEDUCA educa y, peor, que realmente es “gratuito”. ¿Crees que podrías ponerle cifra $ al daño que produce MEDUCA en nuestros hijos y en el país?

    Por otro lado, el estudiante aventajado no conviene a los gobiernos de la Cosa Nostra, que afanadamente buscan la equidad dónde esta no anda; vale decir, en la igualdad de la sopa aguada. Y, por supuesto que todo ese control central y adoctrinamiento tienen que ser los más disimulados posible, ya que no son tantos que comulgan con semejante barbaridad. Y, hablando de dignidad, vean que hasta nuestra Constitución habla de ello en su Preámbulo cuando dice “exaltar la dignidad humana”; lo cual trae la pregunta de cómo hemos de lograr eso, ¿acaso a través del adoctrinamiento y el intervencionismo gubernamental en cosas que no son gobernar?; tal como vender electricidad, agua, comida, transporte, educación, y hasta perdón de infracciones por un precio. Pero esto último lo hacen los agentes de la ATTT… ¡Aja!, ¿y sus jefes ni se enteran y menos actúan?.

    Tengamos claro que la función gubernamental no consiste en dirigir las acciones del pueblo más allá de inhibir las faltas y los delitos. Así, bien podemos decir que una gran cantidad de actividades que han asumido los gobiernos en Panamá o las que se han apropiado, no son gobierno sino propias de la comunidad a través del mercado. Tomemos la educación, como ejemplo: ¿cómo es que los gobiernos no han podido acabar con las escuelas privadas, Y ¡vaya si no ha tratado!, incluyendo las brujas y las rancho? El que la respuesta no sea obvia lo dice todo.

    La función propia y productiva de los gobiernos del estado es la de evitar que algunos malandrines agredan a quienes están en lo suyo creando prosperidad propia y generalizada. Pero… ¿qué hacer cuando el gobierno con su MEDUCA, IDAAN, etc., es el violador? ¿De verdad crees que la solución está en la ACODECO? O sea, que el gobierno se preocupara de castigar al gobierno… ¡qué lindo!, e iluso.

    La enseñanza y educación no es interventora sino promotora de la función propia autodidacta. ¿Pero como hacer cuando el propio MEDUCA es intervención y fracaso? ¿Acaso no están enterados de que mientras más invertimos en el MEDUCA peores resultados tenemos? No sólo en Panamá, en Gringolandia pasa igual. En contraposición, la función parental de la familia en la educación de sus hijos depende de que sean los padres quienes estén al frente ya que, de lo contrario, ocurrirá lo que vemos; que sean tantos los padres que le dejen el asunto al MEDUCA mientras ellos andan en otras cosas.

    La intervención gubernamental con el MEDUCA es, en sí, una agresión en contra no sólo de la familia y de sus hijos sino en contra del futuro del país; ya que, entre otras, no deja claro ni promueve la independencia del pueblo sino el servilismo en los caminos vacunos de la mente. Si los padres se equivocan en la educación de sus hijos, ello no justifica y da lugar a la entrada del MEDUCA. Algunos padres se equivocarán, pero mientas más deleguen lo indelegable a los gobiernos del estado las cosas irán de mal en peor. 

  • La Doctrina de la Obediencia

    Un MEDUCA (Ministerio de Educación) no puede más que vender doctrina de obediencia a los gobiernos del estado; y vemos que cada gobierno tiende a imponer sus intereses más que los de la comunidad. Pero la tiranía no conjuga con el verdadero espíritu humano, ese que crece y florece en libertad, tal como dice nuestra Constitución en el mero principio de su Preámbulo. En los gobiernos de la Cosa Nostra es natural la emergencia del despotismo y vaya que si se tiene la herramienta ideal para adoctrinar no la van a usar.

    En el MEDUCA será raro encontrar espontaneidad, diversidad, y personas independientes, el producto de la educación centralizada son caminos de servidumbre semejantes a los rebaños de semovientes. Aún, históricamente, las manifestaciones estudiantiles han sido más instrumentos de la Cosa Nostra, en dónde sus clanes se baten furiosamente por ganarse el Palacio de las Garzas.

    ¿Crees que el estatista o el estatismo no va a procurar el servilismo? Las opciones están entre el control parental o estatal. Y si creen que exagero, sólo tienen que fijase en nuestro Panamá en dónde el estado, a través de sus gobiernos los tenemos metido hasta en el agua de nuestros retretes.

    La educación no siempre la manejaron los gobiernos del estado. Y en esto vale hacer un alto y distinguir entre “estado y gobierno”. El estado es la población, mientras que los gobiernos son los organismos que crea el estado para arbitrar el partido de la nación. Y perdonen que lo diga, pero hasta para robar. El asunto es que con la centralización educativa no se logró mejorar ni la educación ni los educados. En los EE.UU. lo que si se logró en los primeros 5 años luego de la centralización fue un aumento de 750% en los salarios de los funcionarios encargados del adoctrinamiento; con el perdón de los verdaderos educadores que sé los hay pero como dice el refrán: “La excepción confirma la regla”.

    La otra fue la educación compulsoria, en dónde o vas al MEDUCA o a las escuelas privadas que son tuteladas por el MEDUCA. Al comienzo de la centralización la educación en casa era muy mal vista o hasta prohibida. Recuerdo el caso de una familia alemana que se mudó a los EE.UU. para educar en casa a sus hijos. Un día entró el SWAT derribando pureta y armados hasta los dientes, y se llevaron esposados a los padres, frente a sus hijos; porque habían recibido una orden de captura por INTERPOL.

    Y, con el centralismo viene apareado el síndrome de la igualdad o equidad; lo cual es absurdo dado que si algo caracteriza este mundo es la desigualdad. ¿Se imaginan un mundo en dónde todos son iguales en la ignorancia? En el aula lo peor es la uniformidad en la enseñanza, ya que el aprendizaje no es parejo. Yo fui uno de los alumnos más retrasados en mi primaria y parte de la secundaria y, sin embargo, miren que no escribo tan mal.

    La igualdad en el salón hace que los aventajados se aburran y los retrasados se frustren. Cada niño aprende a su ritmo y en virtud de la emoción. ¿Crees que en un partido de futbol hay igualdad? Aún, la tendencia de una educación centralizada e igualitaria es tornarse represiva, lo cual destruye el proceso educativo. La igualdad no puede ser obligada; lo cual ha llevado a aguar la sopa para que todos sean igualmente ignorantes.

  • La Familia o la Cosa Nostra

    La Cosa Nostra o Mafia Siciliana tienen bastante en común con algunos gobiernos que se constituyen no a través de un voto democrático limpio y transparente sino una votación prostituida mediante variados mecanismos de engaño y adoctrinamiento. Y no, “prostituido” no sólo se refiere al mercado sexual sino a lo que se corrompe o rebaja.

    A través de la historia humana el poder gubernamental ha sido como la miel, que atrae moscas; lo cual digo en plural. Moscas que se congregan en familias o agrupaciones que se toman el poder a través del poder, el chantaje, violencia, la ley prostituida y el oscurantismo engañoso. Y una de las herramientas favoritas la tenemos en el adoctrinamiento; tal como cuando los gobiernos se toman para sí la educación, esa que nos es una legítima función gubernamental, pero que sirve de maravillas para la Cosa Nostra, tal como el MEDUCA y vayamos a eso.

    ¿A quién corresponde la educación de los hijos, a la familia a la Cosa Nostra? Ni siquiera cuando no es Cosa Nostra un gobierno debe crear MEDUCAs. Y veamos que si tantos gobiernos que hemos conocido en nuestro patio pocos han sabido gobernar. ¿por qué piensas que sabrán educar? De hecho, el MEDUCA no sirve para educar, pero sí para adoctrinamiento de pobreza. El elemento o fin central de la educación es ayudar al niño en su camino hacia la independencia; la cual se da al sexto grado o los 12 o 13 años, cuando los niños y niñas ya son adultos… ¿o es que crees que un ser humano que ya puede reproducirse no es un adulto?

    Si luego de esa edad los tratamos como niñitos, seguirán siendo niñitos; y así lo consideran los hebreos que celebran el “Bar Mitzvá”. Así, lo lógico y sensato es que sean los padres que estén encargados en la educación de sus hijos y, si van a buscar ayuda para ese fin, no debemos inducirlos y menos obligarlos a que sea un MEDUCA; que es un ente político o peor, un ente de la Cosa Nostra.

    En algunos países que por diversas razones no han logrado buen desarrollo social; la evidencia apunta hacia los porcentajes natalidad fuera de la familia nuclear, fuera del matrimonio. Aún en estos casos el o los MEDUCA no son la solución, pues en ello no hay atajos. Lo esencial es respetar el ‘derecho paterno a escoger’, pues sin ello no sólo los niños no maduran sino tampoco los padres.

    Es iluso o ingenuo pensar que los gobiernos del estado por intermedio de MEDUCA se preocuparán por la personalidad independiente de sus víctimas… eee alumnos. ¿De verás crees que el MEDUCA sirve para crear emprendimiento; cuando sus “educadores” no son sino funcionarios sindicalizados que se afanan más en cierres de calles?

    Sin libertad no se puede desarrollar la persona. De hecho, sin emoción no hay educación y aprendizaje y vaya usted a ver si en el MEDUCA hay emoción. Busquen la canción de Pink Floyd intitulada “We are not Brick on a Wall” -no somos ladrillos en una pared. Más aún, la educación y la violencia no conjugan; pero… vayan a ver que los gobiernos son entes de violencia y compulsión. No más con la palabra “impuestos” deberíamos ver esto.

    Y, ni hablar que los gobiernos del estado imponen uniformes o uniformidad y no personalidad libre que rechaza a la Cosa Nostra. Este es el caso del colectivismo socialista que no gusta de la libertad. De hecho, ello ocurre con los currículos que típicamente tienden a la uniformidad; y vaya usted a ver si la riqueza la encontraremos uniformemente distribuida en el mundo.

  • El Cateo Ilegal

    “Cateo” viene del latín “captare”, de coger o buscar; tal como ocurre con la búsqueda de vetas auríferas en minas y tal. También el uso ha llevado el término a referirse la búsqueda de evidencias relacionadas con delitos. Pero, lo que no es legal es la detención y cateo en ausencia de delitos o razonable sospecha de ello. Sin embargo, no es nada rara esa actuación policial en Panamá y la pregunta sería ¿por qué lo hacen? La respuesta la encontraremos en una historia de gobernanza desmedida y corrupta que nuestra gente ha apadrinado a través de los siglos.

    Una organización policial que permite a sus agentes cometer semejantes delitos sin ningún resquemor dice mucho acerca de la corrupción endémica que traemos en el DNA en este hermoso istmo. Es así, ya que las autoridades no pueden desconocer semejante práctica; la cual se da con peatones y conductores de autos. Y las excusas que dan son ¡baladí!; termino de origen árabe que significa “tierra”, o digo yo… “mugre”.

    Alegan algunos que la detención, con demanda de identificación y cateo se justifica como herramienta para pescar delincuentes. ¡Qué lindo!, considerando que en tales actos el delincuente es el agente de policía. Esa no es la manera de pillar delincuentes; y al respecto doy un ejemplo: Si los agentes de tránsito se dedicaran a patrullar y pescar a los infractores crónicos, verían que entre ellos están los malandrines. Triste que a menudo los malandrines son los de la ATTT.

    Vayamos al fondo jurídico… tal como el caso de Jennings versus Smith, en que se demandó por pedido ilegal de identificación a un pastor negro. El pastor regaba el jardín de su vecino que se había ido y le pidió el favor. Una vecina vio al pastor y llamó a la policía, que llegó e interrogó al pastor; quien explicó el caso, pero igual le pidieron identificación y el pastor se negó. Imagínense, que para salir a regar el jardín del vecino tienes que llevar cédula o tal. En fin, el caso fue hasta la Corte Suprema de Alabama, la cual falló en contra de pedir identificación cuando no media falta ni delito de por medio.

    Entonces, regresemos a Panamá en dónde a mi hermano en dos ocasiones que fue detenido sin mediar causa se negó a presentar su licencia. En el primer caso fue un agente motorizado que insistió y mi hermano le declaró arresto al agente; el cual salió en corriendo, se montó en su moto y se dio a la fuga. En el segundo caso lo detuvieron en un retén, de esos que se hacen fuera de norma: “Su licencia.” “¿Por qué?” “¡Su licencia!” Mi hermano cerró la ventana. Lugo vino un sargento y luego un teniente; este último le preguntó: “¿Qué ocurre señor?” “Que me piden la licencia y cuando pregunto por qué no me dan razón.” El teniente: “Señor, ¡váyase, váyase!” ¿No les dice esto algo mis estimados lectores?

    El meollo o tuétano del asunto es que en una población en donde no se respeta a los ciudadanos o extranjeros el bienandar anda trastabillando, ese que nace con el respeto a la libertad, es que es lo primero que aparece en el Preámbulo de nuestra malísima constitución; la cual, al menos, en eso no anda mal al decir:

    “Con el fin supremo de fortalecer la Nación y garantizar la libertad…”

    Es simple, cuando el mal ejemplo lo apadrinan las autoridades que permiten o hasta andan en contubernio con sus agentes, es análogo a los padres de familia que no enseñan el bienandar as sus hijos.

  • Algunos creen que la familia es un mal social

    Ryan McMaken en el Mises Wire transcribe una citación terrorífica de parte de la Conferencia Socialista 2025 en su panel sobre la familia, y en ello resalta lo siguiente:

    Cómo puede la izquierda relacionarse a la familia? El análisis socialista deja claro que la familia nuclear es una forma inherentemente represiva, racista, e institución hetero-sexista que refuerza de forma funcional y reproduce el capitalismo”.

    ¡A la gran flauta! Y por los comentarios adicionales que cita McMaken uno puede ver con claridad que los zurdos creen que todas las necesidades de la sociedad pueden lograrse por intermedio del colectivo. Que la familia es lo mismo que una cárcel; y la pregunta que surge en mi al ver esto es ¿cómo llegan tantos a semejantes conclusiones?.

    Marx sostenía que la familia era la burguesía, la cual había que destruir para dar paso a la utopía socialista. Y veo que el asunto va por esos laberintos pantanosos cuando tantos se rebelan contra el sexo limitado entre el marido y la esposa; que llaman “sexo acomodaticio”; es decir, que el sexo debía tener una función económica… ¡viva la prostitución! Y es que los zurdos ven al matrimonio como esclavitud sexual represiva… que es violación de la pareja. Inclusive en la conferencia se dijo que…

    La única diferencia entre el matrimonio y la prostitución es el precio y la duración del encuentro.” ¡Meto!

    Imagínense un Panamá en el cual le entregamos nuestros hijos al MEDUCA para que los críe desde el destete en adelante a imagen y semejanza de nuestra casta politiquera. Que el amor debe ser con el llamado “Estado” y no con la familia. Lo que pocos en Panamá parecen advertir es que ya, en buena medida, esto funciona así.

    Pero la sola existencia de un MEDUCA que se toma el mercado educativo como actividad gubernamental deja bastante clara la creencia totalitarista de que la familia nuclear es un obstáculo al poder estatal. Y quienes piensan así también adversarán la empresa privada por ser una actividad económica elitista.

    Lo que debemos tener presente es que la familia es una institución humana que ha estado presente mucho antes a los estados y a sus gobiernos. Y es increíble que los centralistas no vean que si la empresa privada tiende a ser oligárquica, ¿cómo será con el comunismo centralizado y supra oligárquico. Sólo imaginar que es posible amar a los gobiernos del estado es absurdo. Y lo que no soportan los zurdos es la independencia empresarial; que, si ellos se toman la molestia de armar un gobierno central, hay empresas y empresarios que no se dobleguen ante las absurdas ordenanzas gubernamentales.

    Y en los señalamientos del párrafo anterior volvemos sobre la realidad poco comprendida, de que la riqueza humana anda dispersa en la muchedumbre; a la cual no hay que arrear como ganado sino dar rienda suelta. Así, cuando pienso en la Cuba de hoy en la cual el pueblo y la familia han quedado reducidas a una horrible dependencia y pobreza, no puedo imaginar como eso supera el capitalismo que ha logrado las sociedades más prósperas del mundo y la historia, con reducciones increíbles de la pobreza. El problema en países como Panamá, que tienen una gran brecha entre ricos y pobres no es síntoma de capitalismo sino de centralismo totalitario y corrupto.

    Que digan los socialistas que el matrimonio y la familia es análogo a la esclavitud lo único que deja claro es el grado de distorsión al cual han llegado los comunistas; sean estos al 100% o los socialistas al 50%; siendo estos últimos los que sólo están levemente preñados de la locura.

  • ¿Qué es el Estatismo?

    La palabra “estado” viene del latín “status”, de estar o situación, sitio. Cuando alguien te pregunta: ¿cómo estás?, la respuesta típica es, “muy bien”; aunque yo suelo contestar: “parado o sentado”. Entonces; ¿cómo es que esta palabra adquirió un significado político? ¡Ah, sí!, “político se refiere a la “polis”, que es la ciudad, como metrópolis. El vocablo, “política” se refiere a la organización y administración de la ciudad y hoy día, a todo el país. Mi entronque con el término “estado” y “estatismo” viene de la distorsión que le hemos dado al vocablo “estado”, llevándolo a significar “gobierno”, lo cual no es. Ok, Bennett, ¿y qué rayos es el estado y el estatismo?

    El término “estado” se refiera a la población que se organiza políticamente para lograr una conducción ordenada y libre en su territorio.

    El gobierno es la organización o entidad a la cual el estado le asigna la función de cumplir los mandatos vertidos en constitución; es el árbitro del partido. Ya les cuento que es el estatismo.

    Definiciones de John A. Bennett N.

    Gobierno”, como tantas palabras, tiene muchas acepciones, entre las cuales la RAE nos ofrece: “La conducción arbitraria del timón del barco”. ¿El gobierno en Panamá se conduce arbitrariamente? Sí, ya que la constitución es tan mala que es imposible de cumplir con ella y abre el camino a la discrecionalidad. Además, quien maneja el timón de un barco, auto y tal, definitivamente debe usar su arbitrio para evitar los baches y los locos al volante. Pero una cosa es evitar un bache y otra el destino que le fue ordenado en constitución.

    A ver si aterrizo… Yo creo que el estado es la organización del pueblo que busca la mejor forma de sociedad o asociación pacífica y fértil. Y es que me he visto forzado a definirlo así ya que lo que sale en los diccionarios, incluyendo la AI, es un guacho, que en Panamá significa “arroz asopado”.

    Entonces, si aún están conmigo, vamos más allá; sin perder de vista que le seguimos la pista a lo que es el “estatismo”. Lastimosamente el asunto no está nada claro y típicamente anda chueco. Aunque el término “estatismo” tiene su origen en el Siglo 17, el mismo ha sufrido mutaciones y en el Siglo 20 se refiere al: sistema político en el cual el poder estatal, por diversas razones o motivos, se desboca violando las órdenes constitucionales que, en el caso de la constitución panameña su preámbulo comienza diciendo: “Con el fin supremo de fortalecer la Nación, garantizar la libertad…”

    ¿Crees que los controles de precio en salarios mínimos, descuentos a jubilados y toda la cantidad de actividades del mercado en que se involucran los gobiernos garantizan la libertad y nos fortalecen? El estatismo es la veneración del poder político y, vayan a ver sus propósitos. En una época el poder lo compartían la iglesia y los gobiernos del estado; con lo cual le daba poder divino a sus diabluras. Entonces y ahora, la intención de la politiquería está en liquidar la distinción entre el estado, la sociedad y el gobierno, haciendo ver que son lo mismo; y ello conduce a que una buena parte de la sociedad llame a los gobernantes a solucionar sus necesidades, lo cual es triste ya que para eso no son ni sirven ser los gobiernos.

    ¡Qué difícil! le resulta al pueblo ver y entender que los intereses de las instituciones gubernamentales no coinciden con las necesidades del pueblo debido a la distorsión de lo que es el gobierno. Así, la libertad se ha convertido en magnanimidad del gobernante y el vocablo “democracia” la llave del engaño y la servidumbre. 

  • Carissa Véliz, filósofa: “Muchos adolescentes ni siquiera alcanzan a imaginar cómo es vivir con privacidad”

    Asegura Carissa Véliz (Reino Unido) que aprende lo indecible en las conversaciones con sus estudiantes de la Universidad de Oxford, con los que habla del valor de lo analógico, de las relaciones personales, de qué hace que una vida sea buena. Está convencida de que solo protegiendo la privacidad podemos mantener a salvo la democracia. Y le preocupa que muchos jóvenes, acostumbrados a crecer sin ella, no se den cuenta de las implicaciones que su ausencia puede tener para su futuro.

    En alguna ocasión ha comentado que la privacidad es un instinto animal que compartimos con todas las especies y, sin embargo, últimamente vivimos como si pudiéramos prescindir de ella. ¿Son conscientes las generaciones más jóvenes de su importancia?

    Es difícil responder porque “los jóvenes” no son un grupo homogéneo: hay diferencias importantes en función de dónde nacen, dónde viven, incluso depende de si son hombres o son mujeres. Últimamente me ha sorprendido bastante que mis estudiantes son más conscientes de la importancia de la privacidad y están menos enganchados a la tecnología que muchos adultos. Aunque quizás mis estudiantes no sean lo suficientemente representativos de la población.

    En general, me preocupa el hecho de que haya muchos chavales que no han crecido con privacidad, que ni siquiera alcanzan a imaginar lo que es vivir con privacidad y, sobre todo, que no se dan cuenta de las implicaciones que su ausencia tiene para su futuro.

    La privacidad no es solo una cuestión de si permitimos o no que nos vean o sepan de nosotros. Cuando empresas y gobiernos tienen acceso a información acerca de quiénes somos, qué hacemos, si gozamos de buena o de mala salud, cuáles son nuestras tendencias políticas o religiosas o de quién nos enamoramos, eso tiene implicaciones.

    Así es. Sobre todo porque cuando has vivido siempre en una democracia es difícil imaginar que es frágil, que es vulnerable, que puede tener un fin si no la cuidamos.

    La pérdida de la privacidad puede coartar tu libertad, la libertad de poder decir lo que piensas, la libertad de juntarte con quien elijas, la libertad de poder protestar de manera pacífica. Cuando todo eso desaparece, uno empieza a tener miedo de lo que ha dicho, o de lo que puede decir, y acaba autocensurándose.

    Ocurre ya que en Inglaterra y Estados Unidos se invade la privacidad de quienes tratan de alquilar un piso: los propietarios contratan compañías de datos para obtener información sobre el posible inquilino. Y si le rechazan, si le niegan el acceso a una vivienda, no tienen que justificar por qué, no necesitan dar un motivo.

    Se vulneran, entonces, varios de los derechos que recoge el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama garantizar la protección de la vida privada, la familia, el domicilio, la reputación…

    Claro. Y lo más preocupante es que los problemas no surgen en el momento en el que se recolectan los datos, sino que suelen aparecer mucho más tarde. Es más, ni siquiera cuando surgen es fácil hacer una conexión directa entre el momento en el que un dato deja de pertenecerte y el momento en que sufrimos discriminación o exclusión por ese dato perdido.

    Los derechos son derechos justamente porque son un bien a proteger, imprescindible. Y, si la sociedad vive con una perspectiva demasiado individualista, nos arriesgamos a perder derechos y libertades.

    A veces son los propios padres quienes empiezan a compartir los datos de los chavales antes de que ellos puedan decidir, sin darse cuenta de que, en el futuro, puede tener consecuencias negativas para sus hijos.

    Sin duda. Y eso me hace pensar que todos tenemos que estar mejor informados, algo nada fácil porque muchas compañías y muchos gobiernos no tienen interés en que se conozca cómo tratan los datos.

    Pero no debemos caer en el error de poner toda la responsabilidad sobre los hombros de los individuos, que estamos sobrepasados con el actual nivel de burocracia y de trabajo, y con la cantidad de exigencias que supone nuestro día a día. Lo ideal sería que pudiéramos disponer de mejores productos, poder tener todos acceso a correos electrónicos privados y móviles que respeten la privacidad.

    La necesidad de probar cosas nuevas y la atracción por el riesgo es inherente a la adolescencia. Pero ¿qué pasa con los riesgos digitales? ¿Se asumen con la misma consciencia que, por ejemplo, un salto en paracaídas?

    Indudablemente, no. Uno de los problemas con la vida digital es que es muy nueva. No tenemos experiencia suficiente para tener reacciones viscerales de miedo al riesgo al que nos exponemos. En parte por la novedad, en parte porque es muy abstracto, y en parte porque está diseñado para ser opaco.

    Cuando escribo un mensaje que parece privado en una plataforma como X, pero en realidad está a la vista de todos, hay una incongruencia entre lo que realmente estoy haciendo y la sensación que experimento.

    Por otra parte, somos seres biológicos y, si nos lanzamos desde un avión, la sensación física de riesgo es muy tangible. Pero, si alguien te empuja a la dark web o vende tus datos a un data broker particularmente irresponsable, no hay ninguna sensación física que te alerte.

    ¿Explicar a los más jóvenes esos riesgos invisibles puede ayudarles a poner límites?

    Considero que sí. He conocido a muchos estudiantes que evitan compartir ciertas cosas porque se preocupan por el día de mañana, por si en el futuro, cuando vayan a pedir trabajo, tienen problemas porque alguien ve aquella foto en la que habían bebido más de la cuenta, o lee aquel comentario desafortunado.

    Yo, sobre todo, animaría a los jóvenes a que participen en la construcción de su propio mundo. Es su mundo, el mundo que van a habitar, y tienen derecho a construirlo. Me gustaría ver jóvenes que programen, dedicados a crear aplicaciones mejores de las que hay, que no quieran trabajar para Google sino crear su propia compañía, con otra ética diferente y sin sesgos racistas o sexistas.

    ¿Digitalizar implica vigilar?

    No necesariamente. Según hemos diseñado lo digital, ahora mismo ambas cosas están indisolublemente unidas. Por eso hay que reinventar lo digital.

    Tal y como lo plantea, el debate no es tecnología sí o tecnología no, sino tecnología cómo y, sobre todo, con qué ética.

    En efecto, la clave es quién tiene el poder sobre la tecnología, quién la controla y hasta qué punto nos da autonomía. Un adolescente que tiene 18 años vive en un mundo en el que siempre ha existido Google, pero lo cierto es que, si lo vemos en perspectiva, Google ha existido un microsegundo en la historia de la humanidad. Las nuevas generaciones deben darse cuenta de que todo es temporal, y de que tienen la oportunidad de cambiar lo que no les gusta.

    Muchas redes sociales y apps nos ofrecen constantemente contenidos a medida, y eso nos encierra en una especie de pecera, una burbuja donde solo se muestran contenidos que coinciden con nuestra forma de pensar, mientras el resto de la realidad se diluye. Así, parece más fácil que triunfen los discursos de odio y la desinformación.

    Sí, así es. Pero la tecnología no tiene por qué colocarnos necesariamente en estos guetos de información, de ahí mi insistencia en que los propios jóvenes inventen algo diferente, algo menos personalizado. Porque todo lo personalizado nos aísla de los otros.

    Insisto en que estamos en un momento en que es necesario involucrarse en la sociedad que tenemos, hacernos responsables de ella, forjarla, cultivarla, cuidarla.

    Y eso, entiendo, va más allá de crear nueva tecnología.

    Sí. Y, aunque podemos caer en el error de pensar que en este momento, con el auge de la inteligencia artificial, lo más importante para construir el futuro son las ciencias experimentales, la realidad es que es el momento de las humanidades. Porque sin humanidades, sin un entendimiento de cómo gobernar la tecnología, podemos terminar peor que si no desarrollamos esa tecnología.

    Hace un rato leí en un artículo del Financial Times que las empresas se quejan de que sus empleados no son capaces de pensar por sí mismos. Y las disciplinas que nos enseñan a pensar son, precisamente, las humanidades.

    No sé si conoce el debate que ha habido en España hace poco, con la última reforma de la Ley de Educación, sobre si mantener o no como obligatoria la asignatura de Filosofía, si es lo bastante útil.

    Que podamos tan siquiera insinuar que la Filosofía no es útil deja en evidencia que estamos manejando un concepto de utilidad increíblemente superficial, cortoplacista, centrado solo en producir y obtener resultados que podamos cuantificar, traducir a números. Cuando lo cierto es que todos nosotros tenemos una idea bastante intuitiva de que las cosas que más importan en la vida no se pueden medir.

    ¿Qué mensaje le mandaría a los jóvenes?

    Mandaría dos. El primero, que es el momento perfecto para leer. Leer todo lo que puedas leer. Leer historia, leer filosofía, leer política, leer antropología, aprender de las generaciones pasadas, de cómo superaron los momentos más difíciles de sus vidas. Y leer en papel, porque el acto de leer es un acto de desafío a todo lo que está pasando. Es decir: no, no voy a estar en tu ordenador, ni voy a estar en tus redes sociales, voy a leer a los grandes pensadores de la historia.

    El segundo: que la vida no es digital, sino analógica… La vida es la vida de las cosas, de la cafetería de la esquina, la vida de tus amigos, de las conversaciones en persona, de la naturaleza, de salir a correr. Y mientras menos dependamos de lo digital, más robusta y satisfactoria será esa vida. Lo digital es un fantasma de lo analógico, es un second best, lo que usamos cuando no tenemos la opción de hacer algo analógico. Hablamos por Zoom cuando no podemos vernos en persona.


    Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la Generación Alfabeta.The Conversation

    Elena Sanz, Directora, The Conversation

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Tsunamis: qué altura pueden alcanzar las olas como las generadas por el terremoto en Rusia

    Las olas han fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, tanto por su belleza como por su fuerza destructiva. Hoy, esa dualidad se manifiesta con crudeza tras el terremoto de magnitud 8,8 en Rusia, que ha desatado alertas de tsunami en todo el Pacífico y ha obligado a evacuar a millones de personas. Este tipo de fenómenos nos recuerda que, más allá de su estética, las olas pueden convertirse en fuerzas implacables de la naturaleza.

    La ola de un terremoto

    El terremoto más potente jamás registrado (terremoto de Valdivia, Chile, 1960) liberó la energía equivalente a 20 000 bombas atómicas de Hiroshima. Tal energía podría provocar un tsunami de solo 4,55 metros de altura en alta mar, pero que podría ascender hasta 1,7 kilómetros en costa. El aumento se debe al llamado efecto shoaling o asomeramiento: las olas aumentan de tamaño al acercarse a la costa.

    Sin embargo, el tamaño real fue muchísimo menor (unos 10 metros) ya que el terremoto se produjo en tierra firme y no toda la energía fue a parar a una sola ola. Eso no quiere decir que no fuera destructor: el tsunami atravesó el océano Pacífico, causando la muerte de más de 2 000 personas en Chile, Perú, Hawái y Japón.

    Animación de The Pacific Tsunami Warning Center (PTWC) muestra cómo se propagó por el océano Pacífico el tsunami que generó el terremoto de Chile y llegó a Japón.

    Donde el viento y la física chocan

    En condiciones normales, la mayoría de las olas están generadas por viento. Tienen un ciclo de formación, crecimiento y rompimiento que depende de la velocidad, alcance y duración del viento y la profundidad del agua. Sin embargo, incluso en condiciones óptimas, las olas no pueden crecer indefinidamente.

    La física establece una proporción límite entre la altura de una ola y su longitud de onda: cuando esa relación supera 1/7, la ola se vuelve inestable y rompe. Es decir, la cresta se desploma hacia adelante porque ya no puede sostenerse.

    Además, hay otro factor clave: la profundidad del agua. A medida que una ola se acerca a la costa, el fondo marino frena su base mientras la cresta sigue avanzando, lo que hace que la onda se incline y eventualmente rompa. En aguas poco profundas, una ola no puede tener una altura mayor a aproximadamente 0,88 veces la profundidad local. Así, en una playa donde el agua tiene 3 metros de profundidad, la ola máxima teórica que podría romper sería de unos 2,64 metros. Este límite es observable y verificable, y se utiliza frecuentemente en ingeniería costera y en predicción de oleajes.

    Ambos fenómenos establecen algunos de los límites fundamentales a la altura de las olas en el mar.

    Gigantes inesperados: la ola Draupner

    Ahora bien, hay ocasiones en que el océano parece desafiar estas reglas. Las llamadas olas extremas o rogue waves (olas monstruo) son eventos poco frecuentes pero muy reales, en los que una ola de tamaño descomunal aparece sin aviso, duplicando o triplicando la altura típica del oleaje circundante.

    Una de las más conocidas fue registrada en 1995 por una plataforma petrolera en el mar del Norte: la ola Draupner, que alcanzó los 25,6 metros de altura. Este evento confirmó lo que hasta entonces muchos consideraban un mito marinero. Desde entonces, varios estudios han demostrado que estas olas extremas pueden formarse por la combinación constructiva de múltiples olas, la interacción con corrientes oceánicas, o fenómenos aún en estudio. Sin embargo, en la práctica, su altura no suele superar los 30 metros en mar abierto.

    Recreación de la ola Draupner para un documental de la BBC.

    Cuando la Tierra crea olas: 520 metros de altura

    Más allá de lo que el viento puede generar, existen olas de origen geológico conocidas como megatsunamis. Estas olas se producen por deslizamientos de tierra, colapsos de glaciares o impactos de meteoritos, que desplazan una enorme cantidad de agua de forma repentina.

    Un caso dramático ocurrió en la Bahía de Lituya, en Alaska, en 1958. Un sismo de 7,8 grados en la Escala de Richter provocó el desprendimiento de una montaña. Más de 30 millones de metros cúbicos de tierra y piedras cayeron en bloque al agua, desde una altura de 900 metros. El colapso provocó una ola que alcanzó una altura estimada de 524 metros.

    fiordo con montañas y lago que muestran donde se desprendión una montaña
    Esquema que muestra dónde se produjo el desprendimiento de la montaña que provocó el megatsunami en la bahía de Lituya (Alaska).
    Wikimedia commons, CC BY

    Este fenómeno, aunque real, fue muy distinto de las olas comunes puesto que no se produjo en el océano. Sólo afectó al fiordo.

    La energía necesaria para formar algo similar en mar abierto es tan colosal que solo podría producirse por eventos extraordinarios, como el impacto de un gran asteroide en el océano.

    El tamaño de un megatsunami

    ¿Existe entonces un límite físico al tamaño de un megatsunami? Es difícil responder con exactitud. Pero podemos hacer una estimación sencilla si nos centramos sólo en la energía asociada.

    Imaginemos una única “ola” que se desplaza (también llamada solitón u ola solitaria) generada por un terremoto o el impacto de un meteorito. Por simplicidad, obviaremos la fricción, el flujo turbulento y otros factores complejos. La altura que puede alcanzar dependerá de su energía cinética y potencial. Si además conocemos algunos parámetros, como su anchura o velocidad, podremos estimar un valor.

    Por tanto, vamos a introducir los datos correspondientes a algunos de los mayores fenómenos creadores de tsunamis conocidos. Así, veremos qué alturas máximas son físicamente posibles. No obstante, es importante tener en mente que sobreestiman los límites reales y muy probablemente nunca sean alcanzados.

    La caída de un meteorito

    Por otro lado, el meteorito más energético del que tenemos conocimiento, (Chicxulub), conocido popularmente por poner fin a los dinosaurios, liberó la energía equivalente a 67 000 millones de bombas de Hiroshima. Tanta energía podría haber generado una ola de no más de 16 kilómetros en costa, si bien en la literatura se estima que “sólo” habría alcanzado en torno a entre 1 y 3 kilómetros de altura.

    No hay olas infinitas

    Las olas no pueden crecer indefinidamente. Su altura está limitada por factores como la longitud de onda, la profundidad del agua y la energía disponible.

    En mar abierto, las olas generadas por viento difícilmente superan los 30 metros. Más allá de eso, entramos en el terreno de los tsunamis y megatsunamis, que pueden generar olas de cientos de metros, pero dependen de procesos geológicos violentos y muy raros.

    En cualquier caso, en la práctica, existe un límite razonable a la altura de las olas que el mar puede ofrecernos.

    Podemos ir a la playa sin miedo, siempre, claro, que no vivamos, en estos momentos, en la costa afectada por el efecto del terremoto en Rusia.The Conversation

    José Luis González Fernández, Profesor Ayudante Doctor Didáctica de las Matemáticas, Universidad de Castilla-La Mancha y Carlos Martínez-Conde Hernández, Doctorando en la UCLM, Universidad Complutense de Madrid

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El misterio de la economía

    Si en Panamá o en EE.UU. hay problemas económicos que afectan a muchos, particularmente a los que menos entienden de economía o de gobierno, de leyes, emprendimiento, etc., en buenísima medida se lo debemos a los que supuestamente sí deberían dominar estos temas pero que por diversas razones o no los dominan o que por razones pervertidas optan por seguir los caminos vacunos o lemúridos de la mente. Para ilustrar lo que señalo les voy a trasladar a una realidad que se está dando actualmente en Gringolandia con dos legisladores que “legislan” en partidos diferentes, Republicano y Demócrata. El caso lo presenta Tyler Turman, del Instituto Acton, quien se especializa en estudios de ciencia política y economía.

    Resulta que los dos legisladores de partidos-partidos dejaron de estar partidos para proponer una ley que aumentaría el salario mínimo de $7.25 la hora a $15 la hora, conjuntamente con aumentos futuros atendiendo efectos inflacionarios. El argumento central de estos legisconfusos gira en torno a los problemas inflacionarios, tema que lleva el asunto por otros recovecos que no voy a seguir ahora; sólo para señalar que la inflación es uno de los mayores o el mayor relajo de pervertidos legisladores y políticos. En resumen, la propuesta legislativa es alocada y destructiva; pero como suele ocurrir con la economía, está lo que se ve, que es muy poco, y lo que no se ve, que es muchísimo.

    A cantidad de familias les cuesta poner la paila, educar a los hijos y tal; y el gran reto es entender el problema y conocer cómo mejor enfrentarlo. En cortito, lo fácil de ver es que entrar el salario, pero, lastimosamente pocos se fijan más allá de ello. En cortito, los jaleos económicos cada día tienen más que ver con desgobiernos que dificultan el emprendimiento formal; ¿o es que no se han dado cuenta que el informal se ha disparado? Quienes sí lo advierten algo mejor son los del sector de emprendimiento formal que deben lidiar con la burrocracia. No más miren a los trabajadores de Bocas que se presentan a la “empresa” a seguir trabajando… ¿cuál empresa? Pensarán que “la empresa” serán los bananos y los edificios.

    Tanto en EE.UU. como en Panamá la mayoría ha apostado a más gobierno como vía de solución de sus problemas; lo cual es patético ya que el desorden fue creado por los gobiernos, si es que podemos llamarles tal. Frente a ello la propuesta de aumentar el salario mínimo colisiona con una realidad económica fundamental; y es que a mayor precio menor consumo. ¿Cuántos no dirán: “no había pensado en eso”?. El problema está en la inmensa ignorancia o peor, la deshonestidad de haber creado salarios mínimos; esos que, por un tiempo, aventajan a los más dotado y condenan al desempleo a los menos aventajados. Son leyes que prohíben trabajar a los menos dotados… ¡absurdo!

    Esos jóvenes que al salir de las mazmorras MEDUCA sin saber leer, escribir, sumar o restar, les estará prohibido trabajar. Es la receta perfecta para el aumento de la informalidad. Y para los más dotados el asunto tampoco se pinta bien, pues los robots vienen y para ellos no hay salario mínimo. Y más allá están los consumidores que tendrán que pagar más por lo mismo, lo cual los llevará a consumir menos.

    En resumen, el aumento de salario mínimo sólo nos conduce al desastre económico; y ni hablar, más gobierno tipo MEDUCA. Lo que sí nos puede ayudar a sacar el fango económico es que los gobiernos se dediquen a ser gobiernos y no mafias metidas en los gallineros hartando posturas y gallinas.