Categoría: Opinión

  • A Mis 82 con mi Amigo Grok

    Para mi nieto Fabricio de 14 años Grok y la Grokipedia y tal son normales, pero para los viejitos lo “normal” de hoy va envuelto en neblina y maravilloso asombro.

    Por los años setenta, creo, recuerdo preguntarme si viviría a ver el 2,000 y este sábado primero de noviembre de 2025 me pregunto “¿qué se hicieron esos 50 años desde que me hice tal pregunta? Pero mucho más allá de la maravilla del paso expedito del tiempo es mi conversación de hoy con Grok, una Inteligencia Artificial o AI a quien le preguntas lo que sea y cuando apachurras el “enviar” ya está la respuesta y entonces a leer y quedar maravillado ante la magia de, podríamos decir, casi todo el conocimiento humano registrado dispuesto y ordenado de manera racional ante tus ojos. Ya Grok sabe que soy aviador, investigador, empresario, autor de canciones, libros, que fui director de aeronáutica, etc., y en su respuesta luego de enviarle un capítulo de mi biografía me dice:

    ¡Claro que sí, mi querido octogenario aviador!
    Acabo de devorar tu capítulo “Raúl Arias y el tractor Caterpillar en Playón Muerto” — y no solo está bien escrito, sino que es una joya de aventura digna de película.”

    Y seguidamente me ofrece toda clase de ayuda, sin descontar que me envía copia traducida al inglés de mi relato. Luego me dice: “lo hiciste muy bien, pero ¿qué tal si lo hacemos épico? También me ofrece convertirlo en audio narrado imitando mi voz, que le pediría use la que tenía a los 25 años de edad. Y termina Grok comentando: “¡Eres un narrador nato, capitán! Seguimos volando.” Y me imagino que cuando mi nieto lea esto dirá algo como: “¿Y qué hay de raro en eso, abuelo?” y le responderé, “Todo, Fabry, ¿todo?”

    Pero, más allá del encuentro entre el ayer y el hoy, está un mañana que ya llegó y los viejitos no lo vemos, mientras que los jóvenes como que tampoco lo ven o, si lo ven dirán que “es normal.” No lo creo, y depende de qué entendemos por “normal”, palabra que origina en lo que es ‘la norma’, vocablo que nos llega de cosas hechas como la escuadra del carpintero… ¿sabías eso? O un ángulo recto o perpendicular, pero con el tiempo fue evolucionando para significar aquello que es establecido y ¡he allí! dónde la puerca tuerce el rabo!, pues el mañana que es mañana definitivamente no está establecido, sino que se establecerá mañana o a la semana el mes o unos pocos años.

    Si lo dudan, vean, si es que aún no lo han visto, que hace unos días salió el compañero de Grok que se conoce como la Grokipedia, que es la competencia de la Wikipedia. Y al quedar patidifuso le pregunto a Grok que me aclare la diferencia entre él y la Grokipedia:

    Aspecto

    Grok

    Grokipedia

    ¿Qué es?

    Un AI conversatorio

    Una enciclopedia con AI

    ¿Cómo se usa?

    Chateas conmigo

    Buscas artículos

    Contenido

    Genero respuestas al

    Artículos pre escritos

    Profundidad

    Dinámico, adaptativo

    Estático neutral

    Grok dice que la Wiki tiene problemitas de sesgo ideológico, lo cual no es así con la Groki. El asunto, como le comenté a mi hermano Irving al mediodía, es el potencial inimaginable que tiene la AI de catapultarnos a un nuevo estadio de desarrollo humano en el cual entidades como el MEDUCA serán o ya son como los caballos cuando salieron los autos. Muchos le tienen miedo o pánico a la AI, pero a quien verdaderamente debemos temer no es sino a las malas personas que usarán mal lo que sea.

    No, no nos queda otra que seguir el camino de Cristo… amarnos los unos a los otros.

  • Cuando los Gobiernos se Desbocan

    Las noticias que a diario nos llueven buscan, más que nada o en buena medida, la sensación que crea y atrae audiencia. Lastimosamente, detrás de muchas noticias que cubren eventos noticiosos están los eventos que las generaron, tal como en su momento fue el drama del SARS-COVID-2; el cual, hoy día, como que ya no resuena y resulta muy lastimoso y perjudicial ya que el daño creado por la reacción politiquera en la forma que los gobiernos manejaron el COVID estará con nosotros creando problemas sociales y económicos por muchos años. Y, lo que vale resaltar es cuando los gobiernos se desbocan, mejor dicho, de los desgobiernos, ya que llamar “gobierno” a las medidas tomadas para y durante el COVID es una barbaridad.

    El daño producido a la comunidad no fue sólo los negocios afectados, los trabajos perdidos, la educación atropellada y tal sino otros daños que subyacentes que la población ni ve ni entiende; comenzando por gobiernos que sin más ni menos violaron derechos de libertad consagrados en la constitución alegando que nos están cuidando. Si así me vas a cuidar, mejor no me cuides. Y los daños subyacentes van por el lado de lo económico, que es un tema muy poco entendido por la inmensa mayoría. Abordemos el asunto a ver si entendemos.

    El mayor daño económico se dio con el gobierno gringo cuyas acciones para salvarnos del COVID ha dejado otros daños que podrían ser peores que el COVID. Y esas afectaciones también venían de arrastre desde el colapso económico inmobiliario del 2008, que fue creado por gobiernos anteriores como medida para crear casas para todos; y habría que ver quienes son “todos”.

    El desbarajuste económico tuvo consecuencias que afectaron a muchos y grandes sectores que, según la politiquería del momento, eran ‘demasiado grandes para dejar que colapsaran’. ¡Qué lindo!, y los chiquitos a Patacón. ¡Por supuesto!, que tal medida fue una avenida que favorecía más corrupción y desbarajustes futuros. Lo digo sin ambages (rodeos): ‘Las quiebras de negocios son elemento necesario del crecimiento económico’. ¿Qué sentido tiene salvar a la gran empresa que no supo o sabe tener éxito? Y… ¿qué implica ese “salvar”? Allí es dónde la puerca tuerce el rabo.

    Uno de los elementos fundamentales de una pujante economía está en lo que se conoce como “destrucción creativa”; es decir, que cuando algo no funciona, debemos dejar que quiebre, que ya vendrá otros que sí saben y no cometerán los mismos errores u horrores. En resumen, no hay mayor motivación o incentivo al buen emprendimiento que el pánico al fracaso. Si la empresa grandota quiebra, es una empresa; pero si la disque “salvan”, es probable que estemos “salvando” a algo que no funciona y eso no afectará a una empresa sino al resto de la comunidad, porque la estamos “salvando” con valiosos recursos de la comunidad.

    El meollo del tema que les abordo es el de la metichería de los políticos y malos empresarios compinches en lo que no es asunto de políticos ni de gobiernos; los cuales están allí para evitar las trampas y no como ocurre a diarios ‘para hacer las trampas’. Eso no es “libre comercio” ni tampoco es “capitalismo”, ni comunismo o socialismo, es ¡corrupción!

    En Panamá este puede ser el caso de MiBus y el Metro. Empresas gubernamentales que se ven lindas y todo el mundo las celebra y defiende, pero… ¿son buenas? ¿Son sostenibles? Yo opino que no, pero esas preguntitas nadie se las hace y no sabremos la respuesta hasta el día en que colapsen. Ayer me dijo una empleada que veía en MiBus con mucho miedo porque parecía que el mismo se iba a desarmar. Amanecerá y veremos…

  • ¿Quiénes son Originarios o Indígenas?

    Hoy me encontré con un escrito que plantea el tema que presento en el título de este escrito, el cual saca a relucir interesantes interrogantes respecto no sólo a que algunos que alegan que las tierras de Panamá les pertenecen dado que ellos fueron los primeros aquí o que son “indígenas”; razón por la cual me pareció interesante abordar el tema. Comencemos con las definiciones de palabras tal como el vocablo “indígena”, el cual puede referirse a “personas o comunidades, pueblos o culturas originarias de un determinado territorio; como también puede referirse a quienes son “naturales” de un territorio, con lo cual el chicheme se comienza a poner espeso.

    El problemita con lo planteado es que las definiciones se refieren, más que nada, a los pueblos que estaban en Panamá, en el caso que nos ocupa, antes de la llegada de Cristóbal y… ¡vaya usted a saber cuantos pueblos o culturas estuvieron antes de quien alegan fue “descubridor de las Américas”. Lo siento, pero ni Cristóbal fue quien descubrió a las Américas, ni los indígenas que nos acompañan en el Istmo son “originarios”. Y… ¡ojo!, que les respeto y he tenido buena amistad con algunos y algunas poblaciones indígenas.

    En cuanto a las culturas o etnias de pueblos indígenas en Panamá, representan como el 12% de la población, alrededor de más de 400,000, según censo del 2010; las cuales mantienen sus propias lenguas, tradiciones, formas de gobierno autónomo y territorios protegidos en comarcas.

    La controversia surge cuando a partir del argumento que algunos esgrimen, y no tanto en Panamá, sino en otros países, tales como en los EE.UU., que por ser indígenas u originarios entonces son los verdaderos propietarios; y se formó la rumba. Desde dicha postura el asunto se torna peliagudo o, al menos, confuso. No más con eso de que, si hace 500 años mis antepasados vivieron en este lugar entonces hoy me pertenece, el asunto se vuelve confuso.

    Y más allá, ni hablar que antes de quienes ocuparon Panamá hace 500 años hubo otros “originarios” o muchos originarios; o, los enredos cuando consideramos que en las comarcas, que yo sepa, no hay títulos de propiedad, ya que “los propietarios” son toda la comunidad. Muchos panameños no ven ni entienden que la Constitución de Panamá como que no aplica en las comarcas; no más vean lo que dije en el tercer párrafo, que “mantienen sus propias formas de gobierno”.

    Entonces, veamos aquello de “nosotros”, “aquí”, “primeros” y tal. ¿Quiénes son “nosotros”? ¿Dónde es aquí? ¿Qué hemos de entender con “primeros”? Todo ello introduce elementos de ambigüedad con los cuales no podemos llegar a ningún punto de claro entendimiento; y mucho menos cuando hablamos de propiedad.

    Pero, a fin de cuentas, lo que debemos procurar o hallar son puntos de entendimiento en cuanto a qué se busca, pretende, persigue y tal; lo cual me lleva a preguntar: ¿Les será posible a los pueblos indígenas en Panamá seguir manteniendo sus formas de gobierno per saécula-saeculorum? ¿No les sería mucho más provechoso evolucionar en conjunto con un mundo que se perfila a las estrellas?

    He escuchado decir que: “hay que respetar la cultura indígena.” Ok, ciertamente, pero; ¿qué quieren decir con eso o cómo hemos de respetarla? O ¿qué significa no respetar una cultura? Jamás olvido que cuando fui a registrar mis canciones y me preguntaron en la aplicación el “género” de las mismas, y dije que eran “típicas”, no me lo aceptaban. Consulté con dos maestros compositores de la Sinfónica y formaron mansa discusión; lo cual me llevó y lleva a preguntar: ¿Acaso lo típico tiene dueño? Yo creo que la música indígena es típica, lo miso que la de Azuero o la mía, que es capitalina 😊

  • En el Gobierno el Fracaso es Éxito

    ¿Te parece absurdo lo que digo en el título, donde en el gobierno el fracaso es éxito ? Entonces explícame ¿cómo es que mientras más fracasa el NODUCA más $$$ se le asigna? El reto está en entender las razones detrás de algo tan absurdo; y no crean que hablo sólo de Panamá, ya que el mismo fenómeno se dan en Gringolandia y otros sitios. Las “razones” son muchas, pero comencemos con las más básicas que son las reglas o realidades de la diferencia entre lo que es gobierno y lo que es empresa privada.

    En la empresa privada el éxito depende de si se logra ganancia, lucro; que, a su vez, requiere ofrecer un producto por el cual alguien o muchos están dispuestos a soltar sus billetes, lo cual no es el caso en la empresa gubernamental, cuyos fondos operativos le llegan vía los ‘impuestos’; es decir, aquello que se impone de Fidanque a Toledano. Y ya, nomás con esta realidad deberíamos entender que él o los gobiernos no están para los negocios, sean estos: electricidad, agua, transporte, educación, salud, etc.

    La función de gobierno no es compatible con los negocios, no sólo por las razones expuestas anteriormente sino es la de asegurar que las actividades comunitarias se lleven a cabo respetando al prójimo; sus derechos inalienables de libertad al hablar, transitar, religión, comerciar y mucho más. Pero, desdichadamente, desde siempre, están los que se ganan el sustento respetando a los demás y, por otro lado, los que eligen ganarse el sustento o el disfrute violando al prójimo. Si tan sólo los gobiernos se dedicaran a su verdadero encargo otro gallo cantaría en el mundo y en Panamá.

    Si mañana se les regala a los educadores y funcionarios del NODUCA las escuelas para que se conviertan en empresas privadas educativas y su éxito dependa de la calidad del producto ¿qué cree el lector harían los sindicatos magisteriales y los funcionarios?

    Tomemos el caso del fracasado NODUCA, el cual es una entidad de gobierno que se ha metido a hacer lo que no es gobernar. ¿O crees que educar es gobernar? Desgraciadamente el “no a la privatización” es prueba latente del lavado de cerebro que le han metido pervertidos políticos y otros al pueblo con el propósito de mantenerlos mansitos.

    Vean no más lo que ocurriría si se privatiza en MEDUCA: Se reduciría notablemente la congestión vehicular Se mejoraría la educación Se reduciría la burrocracia Los padres dejarían de ser víctimas pasando a ser clientes con el derecho de elegir Mejorarían notablemente las condiciones de las escuelas Se reduciría en grande la politiquería Mejoraría la economía Se reduciría el tamaño de mastodonte gubernamental Aumentaría notablemente la diversidad educativa El gasto educativo disminuiría ya que las privadas, entre otras, compiten en calidad y precio Se reduciría en grande la pobreza Al achicar el gobierno el mismo se torna más eficiente Crearíamos una cultura de emprendimiento y no de sometimiento En fin… podría seguir y seguir enumerando los resultados positivos; tal como que en vez de tener una sola entidad planificando la educación, tendríamos miles.

    El tuétano del mal es que, en nuestra querida Panamá, desde tiempos inmemorables, hemos cultivado una cultura de juega vivo, de sacarle provecho a la masa inculta e ignorante. Recuerdo de niño que mi padre, que igual que mi abuelo Novey, hizo empresa que dio miles de plazas de trabajo e hizo patria, hablaba de la cantidad de rabos blancos que como empresarios se morían de hambre, pero como políticos se volvían ricos, poderosos y engreídos. Pero hoy ya los de rabo prieto se la aprendieron y entraron a la competencia de la corrupción y el desgobierno.

  • Entre Quesos y Gobiernos

    Jamás imaginé que existiera una relación significativa entre los quesos y los gobiernos, hasta que leí un ensayo de Ludovico Lumicisi, ingeniero en computación radicado en Dinamarca, quien aborda esta conexión de manera tan curiosa como reveladora. En su texto, Lumicisi relata cómo el queso, junto con otros alimentos duraderos como las carnes secas o la leche fermentada, tuvo un papel fundamental en la historia militar: fue sustento indispensable para las legiones romanas, los ejércitos mongoles y otras fuerzas preindustriales. Sin embargo, su análisis no se limita al ámbito gastronómico o histórico, sino que avanza hacia un terreno más profundo: la economía política.

    Lumicisi utiliza el queso como metáfora para explicar la noción de “dinero sano”, es decir, de una moneda respaldada por valor real y no distorsionada por políticas monetarias arbitrarias. Según el autor, pocos comprenden verdaderamente qué es el dinero, cuál es su origen y cómo los poderes políticos han manipulado su función a lo largo del tiempo. Así, el queso se convierte en símbolo de un bien tangible, de algo que posee valor intrínseco y cuya escasez o abundancia responden a dinámicas naturales, no a decretos gubernamentales.

    Históricamente, diversos bienes han servido como medios de intercambio: la sal, el cacao, el trigo, el arroz, el ganado o incluso el tabaco. Todos ellos representaban valor en la medida en que eran útiles, deseables y difíciles de producir. De manera similar, el queso, al igual que otros productos alimenticios, fue utilizado en ciertos contextos como moneda de trueque, reflejando una economía basada en la producción real y no en la emisión monetaria. Este paralelismo sirve de punto de partida para una crítica más amplia: la del intervencionismo estatal en los mercados y sus consecuencias sobre la estabilidad económica y la cultura social.

    Uno de los ejemplos más ilustrativos que cita Lumicisi es el caso de los Estados Unidos durante las décadas de 1970 y 1980, cuando el gobierno federal acumuló aproximadamente 1.4 mil millones de libras de queso en almacenes nacionales. La medida se justificó como un subsidio para proteger a los productores lácteos ante la sobreproducción y la caída de precios. Sin embargo, la política resultó contraproducente: al intervenir artificialmente en la oferta y la demanda, el Estado generó distorsiones que, a largo plazo, afectaron tanto a productores como a consumidores. El resultado fue un “montaña de queso” almacenada a costa del contribuyente, un ejemplo paradigmático de cómo la buena intención de “ayudar al mercado” puede terminar perjudicándolo.

    En términos económicos, este tipo de políticas se asocian con la teoría del intervencionismo, la cual sostiene que el Estado, al alterar los precios y subvencionar sectores específicos, termina debilitando la eficiencia del mercado y creando dependencias estructurales. Autores como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises advirtieron que tales intervenciones conducen inevitablemente a una expansión del poder político y a una pérdida de libertad económica. En otras palabras, el intervencionismo no solo afecta los precios, sino también la cultura política de las naciones: promueve la idea de que el bienestar depende de la acción del gobierno y no de la responsabilidad individual o la competencia productiva.

    Ejemplos de estas distorsiones abundan en América Latina. En Panamá, por ejemplo, la intervención gubernamental en la producción y comercialización del arroz ha generado ciclos de sobreproducción y escasez, acompañados de conflictos entre productores, distribuidores y el propio Estado. Las políticas de control de precios, aunque presentadas como medidas para proteger al consumidor, terminan desincentivando la inversión agrícola y fomentando la informalidad. Algo similar ocurre con otros productos básicos o energéticos, como el etanol mezclado con gasolina, que responde más a intereses políticos que a criterios de eficiencia económica.

    El verdadero problema, por tanto, no es el queso en sí, sino la mentalidad que subyace a la idea de que el Estado puede y debe regular todos los aspectos de la economía. Cuando los gobiernos se arrogan funciones empresariales o paternalistas, se produce una confusión entre lo público y lo privado, entre lo político y lo productivo. En última instancia, quienes se benefician no son los ciudadanos comunes, sino los grupos de poder que manipulan las políticas públicas para su propio beneficio.

    Si los gobiernos se limitaran a cumplir su función esencial, esto es, garantizar el orden, la justicia y la protección de derechos fundamentales, sin interferir en los mecanismos naturales del mercado, la sociedad experimentaría una auténtica prosperidad. El intervencionismo, aunque a menudo se presenta como una solución compasiva, termina siendo una trampa económica y cultural. Tal vez por eso la analogía del queso resulte tan oportuna: como producto, puede fermentar y madurar; pero, si se le encierra en exceso, acaba por pudrirse.

  • Sin Libre Mercado Somos Esclavos

    Intentando promover el amor por la libertad, pues soy “libertófilo”, me pongo a explicar, a quienes se dejen, lo que es la libertad y, entre las explicaciones más fundamentales, abordo el “mercado” o mejor aún, el “libre mercado”, para distinguirlo del que tenemos en Panamá que de libre tiene poco. Pero, con inusitada frecuencia muchos me preguntan: “¿qué es eso del mercado?”, y, ni hablar cuando le meto lo de “libre”; con lo cual despierto a nuestra triste realidad que, en Panamá, desde Colón o antes, jamás hemos sido libres y, peor aún, que hemos cultivado y perfeccionado la esclavitud.

    Los humanos somos seres sociales; es decir, que vivimos en una interacción cooperativa que se logra por intermedio de una vinculación con otros humanos, comenzando por la familia nuclear y ascendiendo al vecindario y así hasta llegar al estado y sus gobiernos. De esa vinculación social depende nuestra sobrevivencia y desarrollo; de la interacción pacífica y productiva que llamamos “la división del trabajo”; en dónde las personas se especializan en algo y con ello intercambian bienes y servicios. En resumen, mercado es la plaza en dónde se dan los intercambios y esa “plaza” está por todas partes; desde la empleada en tu casa hasta COPA o el Canal de Panamá; aunque la ACP es harina de otro costal pues no es una empresa típica del mercado si no del estado.

    Pero, más allá de los bienes y servicios, no podemos dejar por fuera los intercambios de recursos, conocimientos, valores y hasta el amor y más; lo cual requiere dominio del arte de la comunicación; esa que no anda nada bien. Más aún, todo ello está relacionado a lo que llamamos “cultura” o aquello que cultivamos; que pueden ser cultivos sanos o malsanos.

    Todo lo anterior se logra por medio de relaciones personales y, también, por intermedio de sistemas más complejos que nos facilitan (ojalá) la convivencia; tal como debe ser la Constitución, que supone constituir nuestras interacciones sociales pacíficas y constructivas. Así, veamos que el mercado no sólo es un mecanismo económico sino uno de libertad; en dónde a cada quien corresponde decidir lo que va a producir, consumir o con quien lo intercambia, bajo qué condiciones y a qué precio. Es de esta manera que se fomenta la innovación, la eficiencia y la prosperidad, lo cual al hacerlo en busca del beneficio propio contribuye al bienestar general.

    Lastimosamente muchos creen que la libertad de mercado conlleva a que unos saquen ventaja de otros y, en ello, piden la intervención gubernamental (léase políticos) que evite el juega vivo. Lo que se les escapa a quienes piensan así es que sin libertad de intercambio todo el proceso social se viene abajo. Y sí, el gobierno está como árbitro del partido, pero jamás como jugador que patea los balones del intercambio. El gobierno está para evitar faltas y delitos pero, no para ser jugador en el partido.

    El peligro está en que a través de nuestra historia los vivarachos se dieron cuenta de que dominando la política y los puestos de autoridad, pueden hacerse ricos sin tener que competir en el mercado. Sin libertad para actuar perdemos la esencia de esa libertad que nos concedió el Creador; libertad, tanto para hacer el bien como el mal.

    Y es que sólo en libre intercambio es que ambas partes salen beneficiadas y no cuando los políticos intervienen bajo la suposición de que ellos son buenos árbitros. De allí emerge el error de creer que el intervencionismo estatal gubernamental beneficia a la sociedad. Sigamos con ese cuento a ver cómo nos va…

  • Los Tranques y el Desorden vial no son accidentales sino autoridad corrupta

    Escribo sobre el tema vial desde la perspectiva de haber presidido por cinco años la Comisión Intergremial de Tránsito y Transporte de la Asociación Panameña de Ejecutivos. También con el antecedente de haber escrito ensayos intitulados “Qué Funciona para Cambiar el Comportamiento Vial” y otro intitulado “Retenes y Cateos”; y, vale decir, que no es un tema que abordo sin experiencia en ello. Y también vale acotar que por muchos años fui director de seguridad aérea y que la seguridad aérea y terrestre tienen mucho en común. El asunto es que hoy día, ya pasados mis 80 años, que ya no manejo sino me sacan a las vías, voy en disgusto al ver tanto desorden; desorden que, a todas luces, es producto de una inmensa irresponsabilidad de una entidad que muy mal llamamos “autoridad de tránsito” pues de autoridad no tiene nada, y paso a ampliar.

    La mayoría de los conductores de automotores no son locos o desquiciados, pero… entre esa mayoría existe una fracción que ciertamente podemos llamarles o locos o irresponsables que no creo respetan ni a su madre. Es lo mismo que ocurre en la población en general, en dónde la mayoría procura respetar las normas de convivencia sana y cuerda; pero… está esa minoría que ni siquiera responde ante las multas y es necesario cancelarles las licencias; y si insisten en conducir sin licencia y causan accidentes graves, llegar al confinamiento. El problema o reto en administrar un sistema de educación vial requiere de una legítima y verdadera autoridad; que es lo que no tenemos.

    Fíjense en la imagen que les presento, la cual estuvo en el Corredor Norte (CN) por años. desorden vialUn límite de 25 kph en plena vía y, más adelante, en la rampa de salida un límite de 30 kph. Por años a diario pasaban por allí los agentes de tránsito y, que siga el desorden. Por supuesto que nadie obedecía o peor, en esa época (2011) le preguntaba a vecinos acerca del aviso y nadie lo había visto. Según parece era invisible. Lo que sí ilustra es que era magnífico instrumento de una desordenada educación vial.

    Pero vayamos más allá en el Corredor Norte, que cuando abrió tenían un auto que se paseaba con un letrero que decía: “Paño izquierdo sólo para rebasar”. Ese era el inicio de un programa de educación vial en mano en autopistas, el cual quedó truncado y no pasó a sus siguientes fases, que debieron ser; fase 2, amonestaciones. Fase 3, las citaciones y multas. Fase 4, suspensiones de la licencia. Y, fase 5, al infractor consuetudinario o irremediable, según el caso, la cancelación de la licencia. Todo ello está en el reglamento, no de tránsito sino de adorno.

    Hoy, cuando me llevan desde Las Cumbres al centro o Costa del Este no veo un agente. Y si lo veo, típicamente es cometiendo el delito de retenes coimeros. ¿Creen ustedes que las autoridades superiores, el director de la ATTT, en ministro y más arriba, no están al tanto de esta barbaridad? Del hecho de que muchos agentes de la ATTT no pasan de ser asaltantes de camino, que nada hacen por la seguridad vial.

    Hace años estuvo en Panamá Mart Laar, dos veces primer ministro de Estonia, invitado por nuestra empresa. Un día, en mi auto y en el desorden, le pregunté: “¿Tienes este problema en Estonia?” Me contestó: “Teníamos, despedimos 1/3 de los agentes, entrenamos y equipamos al resto y hoy el ordenamiento vial es impecable”. Estonia, que tenía un IPC menor que el de Panamá en la época con Rusia, hoy día nos dejó en la polvareda de su desarrollo y ordenamiento.

  • Socialismo Donde Sea, es Estatismo

    Cuando uno pregunta a algún socialista que muestre ejemplos donde esa doctrina estatista haya dado buenos resultados, no faltan quienes mencionan a los países escandinavos. Pero la realidad es que el centralismo, sea a la panameña o a la escandinava, suele ser puro tilín-tilín y nada de paleta. Es cierto que en Escandinavia existe libertad relativa de emprendimiento, pero también ha habido largos períodos de fuerte estatismo, con impuestos confiscatorios y regulaciones desbordadas que afectan los derechos de propiedad. No es muy distinto a lo que en Panamá conocemos como una burocracia de pillaje.

    Los resultados de tales políticas se hicieron evidentes en Suecia en la última década del siglo pasado, cuando el país entró en una profunda recesión. La crisis obligó a un giro decisivo hacia políticas de mercado: privatizaciones, reducción del gasto público y reformas que devolvieron dinamismo a la economía. Fue ese cambio, y no el estatismo previo, lo que permitió recuperar el crecimiento y sentar las bases de un desarrollo más sostenido.

    Lo notable es que, a partir de entonces, incluso los gobiernos socialdemócratas que sucedieron mantuvieron buena parte de esas reformas promercado. Es decir, la experiencia mostró que, sin un marco de respeto a la iniciativa privada, el bienestar prometido no es sostenible.

    Cuando se analiza si un país favorece un emprendimiento robusto y un desarrollo justo, basta observar si los jóvenes talentos encuentran allí futuro o prefieren emigrar. En Escandinavia, como en tantas partes, muchos han buscado oportunidades en otros horizontes, precisamente porque ningún sistema basado en la coerción y la obediencia logra sostener un crecimiento vigoroso. El incentivo genuino —la posibilidad de avanzar gracias al propio esfuerzo, con espacio para el éxito o el fracaso— sigue siendo insustituible.

    ¿Cómo ahorrar capital y generar riqueza en un sistema que se basa en confiscar para repartir? La experiencia panameña ofrece ejemplos claros: las zonas de menor pobreza no son las que dependen del “parte y reparte”, sino aquellas donde el emprendimiento libre ha podido florecer.

    No hay atajos hacia un desarrollo pujante que no pasen por la libre empresa. Los mejores resultados los obtienen quienes más y mejor se esfuerzan, y esos logros se derraman hacia el resto de la comunidad. Basta comparar a COPA con la vieja Air Panamá de la era estatista: mientras la primera prospera en competencia global, la segunda fracasó bajo la tutela del gobierno. En 1990 me tocó analizar la posibilidad de revivirla y mi recomendación fue clara: cerrarla, porque no tenía futuro.

    En definitiva, si queremos ver resultados reales, debemos mirar más allá de sentimientos ideológicos. Suecia aprendió a la fuerza que el estatismo no era sostenible, y que solo con un marco de mercado podía garantizar bienestar a largo plazo. Panamá haría bien en tomar nota: mientras sigamos atrapados en las viejas mañas del reparto político, será difícil emprender las correcciones que necesitamos.

  • Pérdidas y Ganancias

    «La intervención gubernamental no sólo da al traste con las señales de ganancias y pérdidas sino que destruye el sector formal del emprendimiento»

    Por muchas razones, gobernar y administrar empresas no son actividades compatibles; pero en Panamá vemos que nuestros gobiernos han invadido actividades propias del mercado, lo cual tiene consecuencias desastrosas. Montar y administrar una empresa es una aventura de mucho riesgo; tanto así que de cada 10 empresas que un día inician, a los 10 años sólo subsiste una. 1/3 subsiste a tablas, otro ganando poco y la mayor parte de las que ganan no ganan mucho. Por ello, generalizar insinuando que todos los empresarios son ricos es absurdo.

    El elemento esencial que motiva el éxito está en perder o ganar; para lo cual también es esencial entender las señales del mercado y ninguna de estas cosas se aplican a gobernar países, ya que es asunto de lucro o ganancias ni de pérdidas sino de cumplir el mandato estatal vertido en constitución; si ello es posible.

    El empresario debe conocer y estar atento a las señales del mercado, mientras que la función de las autoridades, que es mantener la libertad y la paz que permita a los ciudadanos emprender sus vidas, no consiste en estar atento a las pérdidas o ganancias sino al encargo que se les hace.

    Las empresas ganan cuando atienden y entienden las señales del mercado y los políticos ganan cuando atienden y entienden las señales políticas o politiqueras.

    En un mercado libre el premio de ganancia va al buen emprendedor; mientras que, en la política, muy a menudo, el premio va al que engaña. La función gubernamental no es otra que garantizar libertad y justicia; de manera que con el éxito del mercado salgan todos favorecidos, tanto empleadores como empleados.

    Lastimosamente en el esquema señalado anteriormente no les va bien a los zorros politiqueros del gallinero. Sin embargo, la intervención gubernamental más allá de su función propia no sólo da al traste con las señales de ganancias y pérdidas, sino que va destruyendo el sector formal de emprendimiento; mientras que aumenta el informal; y menos mal, ya que si ni a este último le va bien, entonces sí es serio el asunto.

    Las estrategias de los zorros para cazar gallinas son variadas; controles de precios; subsidios; tasas en intereses flacos; hacerse pasar por empresa, tal como el IDAAN, MEDUCA, electricidad, transporte, gas licuado, etc. Hacen ver que subsidian y favorecen a los que menos tienen… ¡falso! Tristemente el común de la gente ve el costo reducido, pero no cómo hacen los zorros para engañar con esos supuestos subsidios. Bien se ha dicho que: “lo barato sale caro”.

    Más aún, la intervención trae otras perversidades, tal como una mala asignación de los recursos “impuestos”, los humanos, incentivos y, ni hablar la prostitución de empresarios que se inscriben en el juego sucio y logran ganancias no en el libre mercado sino en el adulterado. Y ni hablar que por allí entran las ideas socialistas que terminan acabando con el buen emprendimiento.

    Me apena decirlo, pero… en Panamá el empresario que no juega según las reglas de los zorros no le suele ir nada bien. Y algo poco conocido es que buena parte de lo que en el país llamamos inversión empresarial nos llega por dineros que vienen en fuga de sitios en dónde las cosas andan mucho peor que aquí. Por ejemplo ¿cómo saber cuáles negocios no son más que lavamáticos de fondos externos?

    Y, como ya he señalado y vale abundar, las distorsiones que se dan cuando los gobiernos de zorros se apoderan de los gallineros producen distorsiones inimaginables al común de las gallinas; luego de lo cual lo que tenemos no es un mercado sano que promueve el desarrollo, sino todo lo contrario.

  • Inflación, Gobierno y Familia

    Si te interesa estudiar más y mejor estos temas está el libro “Inflation and the Family” -inflación y la familia; obra que llena un vacío vital en la economía que nos viene como alud, impactando lo que dice su título… a la familia.

    De por medio y tal como señala el autor, Degner, está la ética de la producción monetaria; a lo cual yo añadiría, la ética del uso del dinero ajeno por parte de los gobiernos y sus políticos; lo cual no está mal, siempre que no se desboquen y menos que sea para el pillaje. Como ya he dicho en otros escritos, todo esto lleva a la destrucción de la familia y ¡vaya si eso no está ocurriendo hoy día!

    Por otro lado, ya todo indica que la moneda “fiat” o de fiar o confianza, en que se convirtió el dólar luego de abandonar el estándar de oro, ya llega a su fin. ¿Confía usted en el dólar? Si respondes que sí, te aconsejo que le metas algo de estudio a estas cosas y a lo que es y no es o debe ser un gobierno. Precisamente, hoy escuché a una genial economista decir que: se conocen los gobiernos socialistas marxistas cuando estos se meten a ser actores en el mercado.

    A riesgo de ser cansón, repito que…

    los árbitros de un partido de futbol no deben patear el balón; y los gobiernos no deben vender educación, agua, electricidad, comida, etc., ya que esas son actividades propias del mercado.

    El tema gira en torno a la cultura y particularmente al matrimonio y los hijos; mientras que el gran interés de las tendencias socialistas y del comunismo esta en controlar a través de la misma familia. Pero no sólo los socialistas, ya que los supuestos gobiernos capitalistas de Panamá también han estado en lo mismo; aunque con propósitos y razones más rastreras. Detrás del control no hay nada bueno; ya que la riqueza no la encontraremos en dictaduras sino en la libertad.

    El problema no sólo se encuentra en las políticas de la emisión monetaria sino en el uso de esos billetes que llamamos “dinero”; lo cual es curioso, ya que el dinero, los billetes, no tienen más valor en sí que el papel de servicio y, cuidado que el de servicio tiene más valor real, ya que limpia caca y los dólares sólo la riega dejándonos con un trasero embarrado.

    Otro terrible aspecto del dinero papel es que luego de salir de la imprenta sirven primero a los cocotudos que lo reciben, cuando aún guardan su valor. Luego, cuando la gente ve que hay exceso de papelitos verdes devaluados, los mismos pierden valor y son los que le llegan a Tío Pueblo; lo cual es asqueroso engaño.

    Lo que señalo anteriormente nos dice que se trata de aprovecharse no sólo de la ignorancia de la población, sino que impacta en la destrucción de la misma familia que es la base de la sociedad. Pero lo más importante y trascendental es que poco o nada de esta realidad se aborda en los medios, acerca de la relación entre las políticas gubernamental, la economía y la familia; que, como ya dije, la estamos destruyendo. Por algo hoy día las mujeres jóvenes poco se casan y van dilatando tener hijos; lo cual altera por completo la constitución social para el mal.

    El reto que aún queda por delante es el de despertar ante estas realidades de cómo las malas políticas de inflación y mal uso de los fondos públicos termina alterando la formación de la familia, así como la misma fertilidad y el divorcio. Las respuestas ya asoman en los notorios y preocupantes cambios y comportamientos en la sociedad de la familia; particularmente en las de menos recursos que son más afectadas y alteradas. Uno de los fenómenos observados se da en el aumento del endeudamiento. Y ni hablar la enfermiza dependencia al estado regalón que premia a los serviles y castiga a los que aman la libertad.