Categoría: Opinión

  • Ni el MEDUCA ni la U de Panamá pueden enseñar a ser empresario

    No se requiere una licenciatura para ser para ser exitoso en los negocios. Y, absurdo creer que los funcionarios públicos del MEDCA sabrán cómo desarrollar el espíritu empresarial en sus estudiantes. Lo que sí lograrán infundir en ellos es el desorden que hoy día han estado promoviendo en los cierres de calles. Debemos ver y entender que no puedes entrenar a una persona a ser empresario; y menos en el país del “no a la privatización”, en el cual el gobierno lo tenemos metido hasta en nuestros retretes. En fin, el emprendimiento es una actividad social de distribución del trabajo productivo entre la comunidad; lo cual no se logra cuando dicho intercambio es secuestrado por los gobiernos. La interacción social se da primariamente en la familia, el barrio y tal; pero la función gubernamental primaria es la de dar la seguridad necesaria para que pueda prosperar la actividad social; lo cual se pierde cuando los gobiernos dejan su rol de árbitros para volverse perversos actores en el mercado.

    La realidad a menudo deambula por curiosos laberintos. Imagínense que personajes como Steve Jobs, Bill Gates, Elon Musk, Richard Branson, Jeff Bezos y empresarios exitosos en Panamá tienen en común y quedarán muy sorprendidos. Nos cuenta Douglas French del Mises Wire, que Branson sufría de dislexia y fue malísimo en la escuela, tal como lo fui yo, que como Branson, no me gradué de la Universidad; aunque no se me ocurre compararme con él. Steve Jobs desertó la universidad, lo mismo que Bill Gates. Y el caso de Bezos que se graduó de ingeniero eléctrico. U Oprah Winfrey quien ganó tres Emmy antes de graduarse.

    En mi caso, tuve la oportunidad de involucrarme en una gran cantidad de actividades no sólo empresariales y gubernamentales, aviación, educación, actividades marinas, en el arte de la pintura, la poesía, la composición de canciones, cocina, la escritura, y muchas otras más. Suelo contar que luego de pintar no tan mal con carboncillo, un día me encontré con un libro de como pintar a carboncillo y lo leí todo, pero… curiosamente, ya en la práctica y por cuenta propia había aprendido prácticamente todo lo que el libro enseñaba; lo cual me trae a mente el caso del empresario Booker T. Washington, un negro nacido esclavo que, entre muchas otras, aprendió a leer y escribir solito.

    Lo otro que me ha quedado luego de tantos caminos trillados es que mis actividades no siguen caminos trillados por otros sino que aprendí por mi cuenta, a mi ritmo y entusiasmo. Es como lo que me ocurrió al ir a registrar mis canciones y una funcionaria me preguntó cuál era el género de mis canciones; le dije: “Ni idea”, déjeme consultar con mi hijo, que es compositor graduado de la U de Carolina del Norte. Cuando le pregunté, estaba con otro profesor de música y se pusieron a discutir el genero de mi música, y hasta el día de hoy no concuerdan. Le dije a la funcionaria… “típico” y ¿vaya usted a ver que es típico. Típico mío, será.

    En fin, el buen empresario actúa frente a frente a lo desconocido; tal como mi padre, Irving Bennett, que montó en Novey la primera ferretería en Panamá y probablemente en toda Latinoamérica que sacó toda la mercancía de los depósitos y la expuso a la clientela. Lo curioso es que cuando lo propuso a los socios, estos, junto a muchos amigos le advertían: “Irving, no puedes hacer eso, te van a robar todo.” No fue así y el primer año Novey cuadruplicó sus ventas. ¿Crees que en el MEDUCA enseñan eso? 

  • Control de Precios y Salarios: efectos económicos

    Extractos y traducción del libro “Forty Centuries of Wage and Price Controls . How not to figth inflation” Cuarente Centurias de Control de Precios y Salarios. -Cómo no controlar la inflación- V., así como apreciaciones propias. Esta obra pude ser adquirida en Amazon.com, ya sea en su versión impresa como electrónica de Kindle.

    A través de la historia se ha visto que el intervencionismo a través de los controles de precios y salarios –CP y S- pocas veces han podido ser mantenidos a través del tiempo debido a que existen amplias evidencias que estos controles causan graves y permanentes trastornos a la economía, así como penurias a los ciudadanos.

    Testimonio de ello lo presenta Jackson Grayson, Jr., que fue Presidente de la Comisión de Control de Precios bajo la Segunda Fase de las Políticas de Estabilización Económica del gobierno de Nixon. Sus apuntes los intituló: Confesiones de un Controlador de Precios –New York –Jones, Irwin, 1974-.

    Las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas

    1. Los controles causan una distorsión del sistema del mercado ya que los precios, bajo una economía no intervenida buscan su propio equilibrio y las intervenciones jamás han podido subsanar cualquier imperfección del mercado sino agravarlas. Las razones de ello no dejan de ser técnicas y aunque no son difíciles de entender, sí requieren tomarse el tiempo de estudiar el tema, cosa que pocos quieren hacer, pues escogen enfocarlo más desde una perspectiva visceral que intelectual económica. He aquí una pequeña discusión del asunto:
      1. En el mercado lo típico es la escasez de los productos y servicios y los mecanismos de equilibrio entre la oferta y la demanda son vastos, al punto que ningún gobierno y sus funcionarios podrían preverlos y controlarlos; razón por la cual siempre terminan causando distorsiones y agravando los problemas inherentes del sistema. Me refiero a los problemas de escasez y de las iniquidades propias de una porción de la población humana. Bajo condiciones normales, una escases producirá un aumento de los precios, y estos aumentos, a su vez, provocará que más inversionistas vean una oportunidad de oferta e inviertan, lo cual volverá a disminuir los precios hasta lograr una equilibrio. Desdichadamente, cuando los gobiernos interfieren, dictando precios inferiores al mercado, no se producirán las inversiones necesarias y la oferta ira en mengua, hasta que el sistema llegue a ser insostenible.

        El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez

      2. El problema con la manipulación de los precios es que no llegan a producirse las señales de escasez, porque no son aparentes. Es el caso de los taxi en Panamá que pocos saben que el “no voy” es el resultado del control de precios y salarios. Los taxistas simplemente eligen no llevar a sus clientes a un destino que les resulte en pérdidas económicas. Igual es la situación de los llamados “transportistas piratas,” que no son más que un mercado negro producido por los propios controles estatales que disminuyen la oferta de servicios a los usuarios consumidores. El transporte es algo vital y cuando este falta, por cualquier razón, las personas no sólo buscarán el medio de movilizarse, sino que es un derecho inalienable.
      3. Los controles penalizan a quienes, por motivos variados, desean acceder a precios inferiores a los inflacionarios, ya no son tantos que entienden que no todos los precios son inflacionarios; lo cual es el caso si los aumentos en los salarios no terminan por producir un aumento en el endeudamiento gubernamental o en la oferta monetaria –en el caso de los países con bancas centralizadas-.
      4. Las grandes empresas que tienen buenos mecanismos de economía de escala, cuando no están intervenidas con controles artificiales y politiqueros, pueden elegir pagar mejor a sus trabajadores como estrategia de mantener una posición de liderazgo en el mercado. Estos aumentos no sería inflacionarios ya que salen de las ganancias de las empresas. Igual también pueden repercutir positivamente en los negocios de las empresas. Pero en el caso de sistemas intervenidos con control de precios y salarios, todo esto queda en un limbo, ya que las señales del mercado quedan afectadas y no se puede distinguir entre salarios inflacionarios y los no inflacionarios.
    1. Los controles de precio pueden ser utilizados con fines políticos muy alejados de lo económico Tenemos el caso de los precios de los alimentos, en dónde algunos demagogos proponen argumentos que resultan atractivos porque apelan a los sentimientos y que a primera vista parecen completamente “justos;” pero desafortunadamente lo justo no siempre es aparente a primera vista. Si, por ejemplo, decimos que los precios de los alimentos deben ser controlados porque el alimento es un derecho humano. Si esto fuese cierto, ¿entonces por qué no poner controles sobre las empresas que causan contaminación, o no emplean suficientes minorías y tal? ¿Dónde ponemos límites? Todo esto no es más que la manipulación de la economía y del mercado por el Estado; o más bien, por sus políticos con las astucia de apelar a nuestros sentidos de justicia. Pero lo justo no es asunto de sentimiento sino de entendimiento.

    2. Los controles engendran actitudes cómodas. Grayson nos llama la atención a que los CP y S, se convierten en cobijas de seguridad o chupetes apaciguadores en contra de las tribulaciones competitivas del mercado, que tantos aborrecen y prefieren que sus políticos les brinden amparo. En el mercado se tienen que tomar decisiones, y se corre el riesgo de bancarrota, los precios varían, y las empresas deben ser flexibles y ajustarse a las realidades de un mercado que cada día es más fluido y dinámico en el sentido tecnológico y mucho más. Frente a todo ello, muchos, y en particular los gremios sindicales, les ofrecen as su membresía aceite de culebras, como ilusión de una estabilidad que no existe en el mundo real. Todo ello va debilitando al mercado que de esta manera se pretende “proteger;” cuando en realidad lo que se termina haciendo es todo lo contrario y se pierde competitividad. Y las empresas tampoco se escapan de estos efectos ya que bajo un sistema de CP y S estas no tienen que abordar muchas decisiones salariales y tal, lo cual no es sano.

      Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado

    3. El cuerpo regulatorio se torna más importante que el mercado. Bajo sistemas controlados desde el Estado, los líderes empresariales y sindicales comienzan a preocuparse más por los mecanismos regulatorios que en la dinámica del mercado. En Inglaterra, por ejemplo, tras muchos años de CP y S, los líderes sindicales han pasado a ser otra rama más de los gobiernos de turno y son consultados por los funcionarios antes de que cualquier política pueda ser aplicada.
    4. Los controles distraen de las verdaderas causas de la inflación y de las barreras al desarrollo económico, particularmente del sector formal. En países con bancas centralizadas, los CP y S distraen la atención de los factores inflacionarios fundamentales y de las políticas fiscales y monetarias. En Panamá, sin banca central, ello distrae de los efectos impositivos sobre la economía, las políticas de importación y exportación, la productividad, restricciones competitivas y mucho más. La mayoría está convencida de que los CP y S y salarios constituyen una cura para la situación económica de los asalariados, por efectos de la inflación, y no meramente lo que en realidad es; vale decir, sus síntomas.

    OTROS EFECTOS ECONÓMICOS

    Existen otros aspectos o efectos económicos de los CP y S que igual debemos considerar:

    Primero, y tal como señala Roger Blough, quien escribe en el Monthly Labor Review –Revista Mensual Laboral-, Los controles pueden y de hecho producen flaco favor, ya que enmascaran las necesidades de reformas estructurales de la economía. Y no es tan solo que los controles distraen de los problemas de fondo de la inflación y otros, sino que los gobiernos los utilizan como excusa de inacción; ya que los controles parecen atenuar los efectos inflacionarios, impositivos y estructurales en general sin tener que entrar a considerar frenos a la demanda agregada o a los aumentos en las tasas de desempleo, tal como lo advierte Phillip Cagan. ¡Con razón que son tan populares con los politicastros!

    Los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros

    Segundo, es que los controles económicos por parte del Estado van trasladando las decisiones económicas de sus actores primordiales, tal como señala el Artículo 282 de nuestra Constitución, los particulares, para desviar hacia los politiqueros, incluyendo los sindicatos y muchas cúpulas empresariales que se tornan adictas a contubernios con los poderes de turno. Como ya señalé, no sólo que desvía la atención desde los actores esenciales a los demenciales, sino lo hace a costillas de los verdaderos motores de la economía. As su vez, esto aumenta desproporcionalmente el poder de negociación de los sindicatos, por más que no representen sino una minoría de todos los trabajadores; y los tornan arrogantes y más dispuestos a usar medidas de fuerza. Todo esto hace ver a los sindicatos como los héroes de la película y creadores de estabilidad, cuando es todo lo contrario, pues son enemigos de la economía del país. Los principales estudios económicos, tales como los de la Fundación Heritage y otros organismos internacionales sin fines de lucro, muestran con claridad que los países con mayor libertad económica son más prósperos; sin embargo, las políticas centralistas de control de precios y salarios disminuyen la libertad económica.

    Existen muchos efectos de los controles de precios que son poco conocidos y aparentes y a manera de ejemplo, uno de ellos, aunque no sea de mayor importancia, es el de los precios de lista de muchas empresas. Estas empresas tienden a curarse en espanto al colocar precios de lista altos para darse márgenes de ajuste cuando los gobiernos y sus aliados sindicales, e inclusive empresariales, deciden aumentar el SM. Esto es aparente cuando uno se fija en los precios que postean los fabricantes por Internet; y, sin embargo, buscando se encuentra uno que puede adquirir esos mismos productos a mitad de precio. ¿Será esto algo bueno?

    Existen otros efectos que ejercen los controles de precios, los cuales afectan la producción. Debemos notar que los controles siempre surgen durante períodos inflacionarios –sobreoferta monetaria- que disminuye el poder adquisitivo de los ciudadanos. A raíz de esos aumentos del costo de vida, los empresarios, comerciantes e industriales, intentarán pasarle sus costos aumentados a los consumidores, lo cual no siempre es posible debido a limitaciones en la elasticidad de los precios. A menudo lo que resultará es una reducción en los márgenes de utilidad de las empresas y comerciantes en general. De pronto veremos que muchas empresas que antes eran viables van perdiendo su atractivo como inversión y eventualmente ello produce una disminución artificial en la oferta, lo cual, a su vez, aumentará los precios. En fin, estas malas prácticas de intervención económica terminan colocando a toda la gente con los pelos de punta y creando intranquilidad.

    Al final del día nos daremos cuenta que existen muchas otras afectaciones que no podemos cubrir en un ensayo como este, so pena de hacerlo excesivamente largo y complejo.

    CONTROLES Y EMPLEO

    Los controles de precios y salarios sí tienen buena capacidad de aumentar el empleo, pero no en el sector descentralizado sino del Estado, y el listado de nuevas entidades estatales que fueron creadas en los países europeos y en los EE.UU. luego de implantadas las leyes de control de precios y salarios dan testimonio de ello. ¡Lástima que estos empleos no sea productivos!, sino todo lo contrario, ya que requieren el aumento de los impuestos y con ello se desvían recursos capitales del sector productivo a despilfarrador.

    Los efectos de los CP y S en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales.

    Los efectos del control de precios y salarios en el sector privado son completamente opuestos ya que aumentan el desempleo, particularmente entre la población de los más jóvenes y de personas con impedimentos, incluyendo culturales. Lo malo es que esta clase de estudios son complejos y pocos los entienden y ello crea más confusión que aclaración. Pero economistas renombrados, tales como el británico Sam Britann, advierte que “los topes de los precios que aprietan las utilidades empresariales en contraste con los salarios, desde la perspectiva del empleador constituyen un aumento de sus costos de producción y ello limitará su capacidad de emplear más personal.” Es o debería ser obvio que con la mengua en utilidades, los primeros que serán despedidos son los que están en la parte inferior de la cadena de empleo; precisamente los que se pretenden beneficiar. Estas cosas llegaron a ser entendidas en países como Inglaterra y en su momento fueron la razón de cambios importantes en los las políticas de relajamiento impositivo en 1974 para salvar a las empresas que estaban a punto de quebrar.

    Por otro lado y una vez que se hacen aparentes los efectos deletéreos del control de precios y salarios, y se procede a suspender esas prácticas, todo ello producirá cambios que a su vez producirán otra serie de medidas de incertidumbre y ajustes que afectarán la economía, ya que las empresas siempre tenderán a equivocarse a su favor y en su contra; hasta que eventualmente se vuela al punto de equilibrio propio de un mercado desembarazado. Pero aun así quedará latente por mucho tiempo la desconfianza de los empresarios que pensarán que en cualquier momento y a causa de una nueva situación inflacionaria, volverá el intervencionismo castrante.

    RESUMEN Y CONCLUSIONES

    L a experiencia humana en el tema del control de precios y salarios viene desde los albores de nuestra civilización, y ello lo podemos ver en obras literarias tales como “Forty Centuries of Wage and Price Controls de los autores, Robert L. Schuettinger y Eamonn F. Butler,” que nos retrotrae a través de cuarenta centurias de controles de precios y salarios. En el fondo de todo esto está el tema de lo que algunos llaman y claman ser el precio justo; y que lastimosamente nadie ha podido definir. Bueno, algunos sí lo definimos como el precio acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos. Pero lo cierto es que estos controles siempre han terminado sin lograr sus objetivos, mientras típicamente han producido grandísimos daños a la economía y a la humanidad. Por ejemplo, en Egipto los controles de precios de los granos desembocaron en la apropiación de la propiedad de las tierras agrícolas por el Estado. Prácticamente no se escapa ningún país de haber impuesto medidas de control de precios en diferentes períodos de su historia y siempre terminaron siendo un inmenso fracaso. Pero uno de los casos más dramáticos se dio durante el mandato del Emperador Diocleciano de Roma. Miles de ciudadanos fueron asesinados por el gobierno antes de que estas brutales leyes fueran revertidas.

    Precio justo: el acordado de manera voluntaria entre las partes contratantes sin intromisión de agentes externos

    Los casos en la historia moderna no son menos, como tampoco menos dramáticos en muchos sentidos. Está el ejemplo ocurrido durante la guerra de independencia de los EE.UU. en Valley Forge, cuando George Washington incensado porque los comerciantes le aumentaban los precios de los alimentos de su ejército, estableció controles de precios y a raíz de ello sus tropas casi perecen de inanición. Y es que a los empresarios les salía muy riesgoso llevar los alimentos hasta un frente de batalla que se alejaba y hacía cada vez más peligroso. Y para concluir, quizás el caso más interesante por antiguo fue el de Babilonia hace cuatro mil años con el Código de Hammurabi que puede ser buscado por el lector en el Internet; en particular los artículos 257 al 277, que establecían estrictos controles de precios y condiciones para favorecer a los empleados y que igual que todos los casos en la historia, terminó en un gran desastre. 

  • Tres escenarios tras el ataque de EE UU a Irán

    Tras titubear sobre si Estados Unidos entraría en la guerra de Israel contra Irán, el presidente Donald Trump finalmente tomó una decisión. En la madrugada del domingo, aviones de combate y submarinos estadounidenses atacaron tres instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow, donde los iraníes tienen una planta de enriquecimiento de uranio enterrada a unos 80 metros bajo una montaña.

    Estos ataques deben considerarse parte de una secuencia que comenzó con la guerra de Gaza tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, y que continuó con los ataques de Israel contra Hezbolá (el grupo militante respaldado por Irán en el Líbano) y la caída del régimen de Assad, respaldado por Irán, en Siria.

    Irán nunca ha estado tan débil como ahora. Y cuando Trump dijo que podría tardar dos semanas en decidir si bombardear Irán, es probable que los israelíes le presionaran para que actuara antes.

    Podemos suponer que hubo mucha presión israelí sobre Trump para que utilizara los proyectiles de munición masiva, los bunker buster de 13 600 kilogramos. «bunker buster», que solo Estados Unidos puede desplegar con sus bombarderos B2.

    ¿Qué puede ocurrir ahora? Hay varios escenarios posibles.

    Irán contraataca

    Los iraníes saben que no tienen la fuerza necesaria para enfrentarse a EE. UU. y que los estadounidenses pueden causar enormes daños a su país e incluso poner en peligro la estabilidad del régimen iraní.

    Esta es siempre la principal consideración del régimen clerical liderado por el líder supremo Alí Jamenei: todo lo demás es secundario.

    Para evaluar la posible reacción de Irán, podemos fijarnos en cómo respondió al asesinato del jefe de la Fuerza Quds, unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, en enero de 2020.

    Irán dijo que habría una gran reacción, pero lo único que hizo fue lanzar una lluvia de misiles contra dos bases estadounidenses en Irak, que no causó víctimas mortales ni daños significativos. Tras esa represalia simbólica, Irán declaró que el asunto estaba zanjado.

    Es probable que la reacción de Irán a los nuevos ataques siga esta línea. Probablemente no querrá entrar en una espiral de represalias lanzando ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Trump ha prometido responder con la fuerza:

    Irán, un matón de Oriente Medio, debe ahora hacer las paces. Si no lo hace, los futuros ataques serán mucho mayores y mucho más fáciles.

    Tampoco está claro cuánto tiempo podrá Irán continuar esta guerra. Depende en gran medida del número de misiles balísticos y lanzadores que le queden.

    Existen diversas estimaciones sobre cuántos misiles balísticos puede tener Irán en sus arsenales. Se creía que tenía unos 2 000 misiles capaces de alcanzar Israel al comienzo de la guerra. Algunas estimaciones afirman que Irán ha disparado 700 de ellos; otros hablan de unos 400. Sea cual sea la cifra, sus reservas están disminuyendo rápidamente.

    Israel también ha destruido aproximadamente un tercio de los lanzadores de misiles balísticos de Irán. Si consigue destruirlos todos, Irán tendría una capacidad muy limitada para contraatacar.

    Irán da marcha atrás

    Antes de que Estados Unidos se involucrara en el conflicto, Irán dijo que estaba dispuesto a negociar, pero que no lo haría mientras Israel siguiera atacando.

    Así pues, una posibilidad es que ahora se alcance algún tipo de compromiso, en el que Israel anuncie un alto el fuego e Irán y Estados Unidos acuerden reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán.

    El gran problema es que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no confía en el proceso de negociación y que no quiere detener las acciones militares hasta que todas las instalaciones nucleares de Irán hayan sido completamente destruidas. También ha estado bombardeando las terminales petroleras y las instalaciones de gas para ejercer aún más presión sobre el régimen.

    Pero el régimen se ha mostrado increíblemente decidido a no perder prestigio. Sufrió una gran presión en diferentes momentos durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y nunca consideró rendirse hasta que un misil estadounidense derribó por error un avión de pasajeros iraní, matando a 290 personas.

    Irán aceptó entonces un alto el fuego negociado por la ONU. Pero la guerra entre Irán e Irak duró ocho años y causó aproximadamente un millón de muertos. Y cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini, aceptó el alto el fuego, dijo que era «peor que beber veneno».

    Dado el estado de las capacidades militares de Irán, Jamenei, el actual líder supremo, podría rendirse simplemente para intentar preservar el régimen. Pero esto supondría un gran retroceso para él.

    El régimen es muy impopular, pero, según mi experiencia, el pueblo iraní es muy patriota, leal a su país, si no al régimen. Aunque es difícil evaluar la opinión en un país de 90 millones de habitantes, muchos iraníes no querrían que Estados Unidos o Israel les ordenaran nada y preferirían seguir luchando.

    Netanyahu ha dicho que quiere crear las condiciones para que el pueblo iraní se levante contra el régimen.

    Pero vale la pena tener en cuenta que lo contrario de la autocracia no es necesariamente la democracia. Podría ser el caos. Irán tiene una gran variedad de grupos étnicos y podría haber enormes desacuerdos sobre qué debería sustituir al régimen clerical en caso de que cayera.

    En esta etapa, es probable que el régimen logre mantenerse unido. E incluso si Jamenei falleciera repentinamente, el régimen probablemente podría reemplazarlo rápidamente.

    Aunque no sabemos quién será su probable sucesor, el régimen ha tenido mucho tiempo para planificarlo. Los altos cargos también saben que una lucha por la sucesión tras Jamenei pondría realmente en peligro al régimen.

    La implicación de EE. UU. es limitada

    Según la nueva encuesta de The Economist y YouGov, publicada el 17 de junio, el 60  % de los estadounidenses se oponía a unirse al conflicto entre Israel e Irán, con solo un 16 % a favor. Entre los republicanos, el 53 % se oponía a la acción militar.

    Por lo tanto, estos ataques no son una medida claramente popular entre los estadounidenses en este momento. Sin embargo, si se trata de un hecho aislado y logra poner fin rápidamente a la guerra, es probable que Trump reciba el aplauso de la mayoría de la población.

    Otra cuestión es si los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 % de Irán han sido destruidos en el ataque estadounidense.

    Si no han sido destruidos, y dependiendo del daño causado a sus centrifugadoras, Irán podría reconstruir su programa nuclear con relativa rapidez. Y podría tener más incentivos para enriquecer aún más este uranio hasta alcanzar un 90 % de pureza, o un nivel apto para fabricar armas, con el fin de construir un dispositivo nuclear.The Conversation

    Ian Parmeter, Research Scholar, Middle East Studies, Australian National University

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Soluciones al problema de nuestra basura

    «La mayor parte de la humanidad siempre ha vivido en condiciones de vida marginada y esa dura realidad es uno de los principales motores de la evolución humana, tanto biológica como sociológicamente.” En Panamá ya no podemos seguir con más de lo mismo en la forma en que lidiamos con la basura, el agua, tránsito, educación, la corrupción gubernamental, esa que se derrama al sector no gubernamental, y tanto más. Pero, en este escrito me voy a referir al problema de nuestros desechos del hogar. A pocos les gusta hurgar en los desechos de la sociedad, sean estos orgánicos o aun los sociales; lástima ya que en los desechos hay riqueza, y como en tantas esferas del quehacer mundano, también pueden ser fascinantes.

    Muchos protestan contra la privatización y favorecen que sea el gobierno que lo haga todo, incluyendo recoger y lidiar los la basura, pero; ¿crees que recoger la basura es gobernar? ¿Crees que los padres deben recoger los desperdicios de sus hijos ya creciditos?

    El alcalde Mizrachi dice que “hay que cambiar la cultura”; sí, pero… ¿cómo? Pues, como lo hicieron en Curitiba en Brasil, en dónde concluyeron que los problemas deben ser atajados en la fuente y no río abajo y para ello la mejor herramienta fue crear incentivos que induzcan a no botarla a ríos y tal. En Curitiba el municipio comenzó a comprar la basura y ya nadie la bota; y mejor aún, le resultó más económico. Lástima que en Panamá no le gusta eso a los políticos porque no quieren estar fuera del gallinero; que las gallinas y sus posturas son deliciosas.

    Hay diversas maneras de comprar y transportar los desperdicios a un vertedero o, alternativamente, segregarlos y llevarlos a sitios de reciclaje; tal como ya se hace con los envases de aluminio. Uno es que en cada barrio se ubique un centro de acopio en dónde la gente lleve sus bolsas de basura y reciban un pago; que puede ser en $, en pasajes de transporte, comida y tal. En otras ciudades se les dejó el negocio de recoger la basura a los piedreros, quienes la llevan y venden en los centros de acopio; con lo cual los piedreros van regresando a la sociedad.

    También hay otras alternativas, tal como ya hacen en ciudades en los EE.UU., en dónde inducen a los residentes a segregar la basura y no a revolverla toda en una sola bolsa infernal; que, si vidrio, metales, papel, y lo orgánico por otro lado. Mejor aún, lo orgánico, que es una fracción mínima de los desperdicios caseros y que contaminan y atraen ratas, plagas y tal; son fáciles de reciclar en casa con “vermimtinas” o “pudritinas” que convierten nuestros desechos en un tesoro para cultivos en casa.

    Allí les copio lo que me dijo mi amigo AI sobre como va el asunto en Curitiba. Sería fácil ir allá y ver como es el asunto. A ver si Mizrachi se anima.

    En Curitiba, la recolección de basura hoy en día es un proceso eficiente que abarca el 100% de la ciudad y recupera una gran cantidad de residuos para el reciclaje. El programa, que forma parte de una iniciativa más amplia para lograr «Basura Cero», ha aumentado la cobertura y el número de contratistas locales. Además, Curitiba destaca por su sistema de recolección separada de residuos orgánicos e inorgánicos, con calendarios específicos para cada tipo de basura, lo que facilita su reciclaje. 

    En fin, mis estimados compatriotas, soluciones existen y lo que falta es un auténtico deseo de solucionar.

  • A más gobierno más pobreza

    Dudo que podría excederme en mi constante criticar no sólo el desbocado poder gubernamental sino el desbocado tamaño de megalodón gubernamental. Y ¡ojo!, que no uso el término “estatal”, ya que estado, supuestamente somos todos y gobierno son los supuestos «servidores públicos», esos que poco sirven. El asunto está en ¿por qué no sirven? Y, la respuesta ya la di: porque se han o nos hemos excedido no sólo en el tamaño del aparato de gobierno sino en los encargos que le hemos o se han dado.

    Lo cierto es que, desde el momento en que una población permite el desbocamiento de su gobierno, dicha población está en problemas; ya que el aparato gubernamental es como un león glotón, que mientras más le das más quiere. Pero, no sólo eso, sino que dicho organismo estatal se va transformando y mutando en un monstruo que ya no sirve el interés de su gente, sino que sólo se enfoca en satisfacer su insaciable apetito.

    El elemento clave en todo esto es lograr que sean los ciudadanos, en su persona, en su familia, en el barrio y así, quienes atiendan y resuelvan sus vidas. ¡A cosas que jamás se delegan! La constitución la hace la gente, y le delega el cumplimiento de ello al gobierno. Pero, si, de salida, la constitución está mal constituida, allí comienza el problema. O peor, cuando una constitución, tal como la panameña, es tan torcida que instituye una absurda discrecionalidad a una abusadora clase política.

    Cuando hablamos del “mercado” estamos hablando de la relación entre ciudadanos, en dónde el poder estatal juega el papel mediador y no de ejecutor. Pero, cuando el gobierno pasa árbitro a jugador, se pone en marcha un proceso fatal; el proceso de juez y parte, permitiendo que el juez se quede con la mejor parte.

    Hay variedad de casos que ilustran el problema; tal como aquello del COVID o el Cambio Climático, que son como tantos males que, o no son tal como los pintan, o se curan con reposo y sopita de caldo de pollo; pero, ¡jamás con lobotomía!

    Cuando, como ocurre en Panamá, quien paga coima es quien se lleva la chuleta, entonces todo el mercado se prostituye. Me consta, ya que nuestra empresa perdió contratos ganados en licitación porque no “pagó”.

    Y ¡por supuesto! que los que menos tienen son los que más ilusión tienen de “¿qué hay para mí?” Es como el caso de los comederos para pájaros y tal, en dónde ya nadie trabaja en producir sino en ver qué “autoridad” es la que más promete dar lo que no le pertenece. Por algo en los años desde el COVID en nuestro patio son pocas las nuevas empresas que han sido creadas; sólo la informalidad y las botellas y garrafones.

    Desde 1751 ya personajes como el marqués d’Argenson habló del “laissez-faire”, que traduce “dejar hacer”. Tristísimo que luego de 271 años aún no veamos que dar al gobierno lo que es del gobierno y al pueblo lo que es del pueblo. En fin, los subsidios sirven, más que nada, para beneficiar a los politicastros y no a la población que, a la larga, sale perdiendo; ya que la verdadera riqueza es aquella que emana de la producción y no de la repartidera.

    Por otro lado, los precios deben obedecer o reflejar la realidad del mercado y no la codicia de los politiqueros. ¿Qué es más urgente, el aumento de salarios impuesto por agremiados o el logro de mayor empelo? Y, los bonos gubernamentales son un mecanismo destructor de la productividad y la riqueza. No es fácil de entender, pero es la realidad. En fin, sin una reducción del malgasto gubernamental, no hay salida.

  • Parece que fue ayer: 30 años de ‘Antes del amanecer’

    Y sin embargo han pasado tres décadas. Antes del amanecer se estrenó en España el 23 de junio de 1995 (su estreno en EE. UU. había sido a finales de enero). Visto desde la perspectiva de 2025, treinta años parecen una eternidad.

    Para empezar, en junio de 1995 apenas existían los teléfonos móviles. Justo en el año en el que los espectadores pudieron ver cómo se cruzaban los caminos de Céline y Jesse en la ficción, se concedió en España la primera licencia para la explotación comercial de la tecnología de comunicación móvil 2G. Con esos aparatos, el encuentro en Antes del amanecer habría sido distinto y las dos secuelas que componen la trilogía (Antes del atardecer y Antes del anochecer, estrenadas respectivamente nueve y dieciocho años después de la película original) probablemente no habrían existido.

    En 1995 Internet estaba todavía dando sus primeros pasos. La palabra “google” no existía en su acepción actual (faltaban tres años para que Larry Page y Sergey Brin fundaran la compañía que desarrolló el buscador más famoso del mundo). No sabíamos lo que eran las redes sociales y apenas habíamos oído hablar de la IA. El mundo era muy distinto.

    Viajes por Europa

    En 1995 Austria acababa de entrar en la Unión Europea (tres años después de que la UE iniciara su andadura tras la firma del Tratado de Maastricht en 1992). Sin embargo el Erasmus llevaba ocho años de existencia, siendo ya entonces uno de los programas de movilidad juvenil de mayor éxito del nuevo ente político transeuropeo.

    Céline no es una estudiante Erasmus. Jesse tampoco; ni siquiera es europeo (es estadounidense y está viajando con un Eurail Pass, un billete de tren para viajar por Europa que comenzó a comercializarse en Estados Unidos y Canadá en 1959). Sin embargo, la idea de que dos jóvenes de veintipocos años se conociesen en un tren en algún lugar del Viejo Continente y se enamorasen era ya habitual en 1995.

    Un chico y una chica se sientan frente a frente en el vagón restaurante de un tren.
    Jesse y Celine, en el tren antes de decidir bajarse a conocer Viena.
    IMDB

    Según estadísticas posteriores, de los más de tres millones de estudiantes que habían participado en el programa Erasmus en 2017, el 25 % había conocido a su pareja durante el intercambio. En 2014 ya habían nacido más de un millón de hijos de Erasmus. Antes del amanecer es, metafóricamente, también hija de estos programas de movilidad y del optimismo generado por el tratado de Maastricht y de un proyecto transeuropeo en expansión.

    Una ciudad del pasado

    Rodada en las calles de Viena con un estilo directo, realista y aparentemente simple, Antes del amanecer está narrativa y estilísticamente anclada en 1995. Sin embargo, la afinidad que sienten Céline y Jesse al encontrarse también tiene, incluso ya en 1995, un cierto carácter nostálgico.

    La película invoca un periodo específico de la historia de la ciudad de Viena, en concreto las últimas décadas del Imperio austrohúngaro. Algunas de las localizaciones escogidas para acompañar el proceso de enamoramiento de los personajes, tales como el Monumento a María Teresa, el Museo de Historia del Arte o la noria del Prater, remiten de forma directa a los últimos años del reinado del emperador Francisco José I y sus llamamientos patrióticos al esplendor de un imperio que, a finales del siglo XIX, había comenzado un proceso de desintegración irreversible.

    Un chico sentado sobre una balaustrada habla con una chica de pie a su lado con una ciudad de fondo.
    Viena es el tercer personaje de la película.
    IMDB

    Estos significados históricos se entretejen con otros que emanan directamente del pasado cinematográfico. Jesse y Céline pasean por Schreyvogelgasse, la calle en la que Harry Lime, encarnado por Orson Welles, sale de entre las sombras en el filme El tercer hombre (1949). La ciudad casi mágica que acoge a Jesse y Céline durante unas horas tiene poco que ver con la Viena de posguerra dividida en cinco secciones que vemos en la película de Carol Reed. Pero la referencia intertextual es tan obvia que casi parece que se quiera borrar de un plumazo la historia de la ciudad en la primera mitad del siglo XX, refugiándose en un pasado imperial que, en aquel momento, al igual que la relación entre Céline y Jesse, tenía las horas contadas.

    El hecho de que Viena acabara siendo el escenario de la película es casi tan casual como el encuentro de los personajes. El guion original escrito por Richard Linklater –también su director– y Kim Krizan transcurría en San Antonio, Texas, con dos estadounidenses como protagonistas. El cambio de ubicación estuvo, al menos al principio, dictado por motivos económicos: Linklater había solicitado financiación para rodar la película en Viena, así como en otras ciudades europeas, y obtuvo una respuesta positiva del Vienna Film Financing Fund, debido, principalmente, al papel relevante de la ciudad en la futura película.

    La historia no termina aquí: cuando llegó el momento del rodaje, la productora Castle Rock ya estaba involucrada en la producción y distribución de la película, con dinero suficiente para rodarla en cualquier lugar. Pero claramente, para entonces, las razones para rodar en Viena habían cambiado. La capital europea acabaría convirtiéndose en el tercer protagonista.

    Volver a verse

    Es sorprendente pensar que la trama de una película aparentemente tan realista (según la mayor parte de la crítica en el momento de su estreno) tenga como inspiración más directa dos melodramas clásicos como Tú y yo (1939) y su remake, homónimo en español (1957). Al igual que las parejas de enamorados en estas dos películas de Leo McCarey, Jesse and Céline toman la decisión, in extremis, de concertar un reencuentro seis meses después –sin intentar contactarse en el medio–.

    Un hombre y una mujer se miran delante de un vagón de tren.
    Jesse y Céline deciden, antes de separarse, quedar seis meses después en el mismo lugar.
    IMDB

    Vistos desde 2025, los protocolos de Jesse and Céline pueden parecernos casi tan desfasados como los de las parejas formadas por Charles Boyer/Irene Dunne y Cary Grant/Deborah Kerr. Sin embargo, el hecho de que, a diferencia de sus predecesoras, Antes del amanecer tenga un final abierto, con la promesa del futuro reencuentro, nos hace creer que, al menos en junio de 1995, todo era posible en esta joven configuración de una Europa sin fronteras.

    Vista treinta años después, y en un panorama geopolítico europeo y mundial totalmente distinto, Antes del amanecer nos retrotrae a un mundo que casi no reconocemos. Pese a todo, debido a esta mezcla de presente, pasado y futuro, la película acaba trascendiendo su momento histórico y cultural y mantiene su fuerza y su atractivo, aunque su época se haya desvanecido.The Conversation

    Celestino Deleyto Alcalá, Catedrático de Estudios Ingleses y Fílmicos, Universidad de Zaragoza y María del Mar Azcona, Profesora Titular Grado Estudios Ingleses, Universidad de Zaragoza

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • El Politicastrismo

    Se le llama “politicastro” a quien ejerce la actividad gubernamental de manera ineficiente, deshonesta o pérfida y cuando los gobiernos se desbocan en tamaño y en lo que hacen, la tendencia del politicastrismo igualmente se desboca y crece. Las circunstancias que conducen al desbocamiento gubernamental y político son variadas, y entre las básicas, está el deseo de sacar provecho personal indebido; realidad que va en aumento en la medida en que la acción gubernamental se extralimita de sus funciones primordiales y fundamentales y es interesante conocer cuándo y cómo se desbocaron nuestros gobiernos.

    El desgobierno comenzó con la Conquista y el manejo de la finca del Rey a través de administradores ladrones y asesinos como Pedrarias, que abrieron las trochas del policastrismo en Panamá, Castilla de Oro o como quieran llamarle. Ya en 1850 con el tropel de la Fiebre del Oro y la construcción del Ferrocarril por los gringos de Aspinwall a la ciudad de Panamá, se pusieron en juego otros factores que marcaron el giro de nuestro desarrollo. Luego los gringos: independizaron el país; sanearon el área; construyeron el Canal; pavimentaron las calles de la ciudad y la dotaron de agua potable y condujeron las servidas al mar, la electricidad y tal. Todo ello acostumbró a la población a pensar que todas esas actividades eran propias del gobierno, lo cual es una monumental falacia, como pensar que también podemos delegar a la clase política la limpieza de nuestros traseros cuando vamos al retrete.

    Al irse los gringos en vez de privatizar las actividades señaladas, se las quedó la clase política; que no desperdiciaron la gran oportunidad de estar metidos en el concolón del chen-chen. Y es que, igual que los zorros aman los gallineros, el politicastrismo ama la conducción de: la educación, el transporte, el agua, la energía eléctrica, la seguridad social, etc., y por ello todas estas andan manga por hombro. La razón es simple; no hay peores empresarios que los politicastros. Ninguna de las actividades mencionadas son gobierno sino el mercado dónde está el chen-chen y donde no deben estar los zorros. Igual que los árbitros de un partido de futbol no deben andar pateando los balones.

    En el ayer de limitada capacidad informativa era relativamente fácil la opacidad en el manejo de la cosa pública, lo cual hoy día está cambiando de manera acelerada y creando crisis para los politicastros, a quienes no les es fácil esconder sus fechorías. Y, por otro lado hoy, que los secretos ya desaparecen, los ciudadanos no pueden seguir ignorando las realidades que les quedan en las narices.

    Antes no se escuchaban críticas al MEDUCA; pero hoy día lo dicen hasta las propias autoridades de dicha institución. Lo que pocos señalan es que educar y gobernar no conjugan. Que la burrocracia es prima de la ineficiencia y pretender que el gobierno pueda administrar una empresa del tamaño y complejidad de MEDUCA es tontería o muchas ganas de sacar ventajas mal habidas; es mantener ignorante al pueblo para estafarles.

    De tanto en tanto hay quienes me invitan a platicar y, entre las cosas que les pregunto es: “¿Para qué son los cupos de taxi?”, y se quedan mudos y sonrientes, pues jamás se los han preguntado. Son los permisos que daba Pedrarias Dávila a quienes querían montar cualquier negocio en la finca del rey; lo cual requería licencia, la cual tenía precio. Hoy el “cupo” es lo que cabe, según la Cosa Nostra de la ATTT. Pero… qué curioso que los Uber y tal, sean mejores y más más económicos. ¡Claro!, entre otra porque no pagan la coima… digo, el cupo.

  • Cómo convertir a ChatGPT en el asistente perfecto

    El sueño de tener un asistente disponible 24/7 y dispuesto a ayudarnos con cualquier tarea se ha hecho realidad con ChatGPT. La inteligencia artificial (IA) generativa ha llegado para revolucionar nuestra productividad personal, si sabemos cómo usarla. Eso sí, para sacar el máximo partido a nuestro nuevo “mejor amigo” en la oficina, debemos ser muy precisos en nuestras solicitudes y entrenarle para que responda como deseamos.

    Tengamos en cuenta que ChatGPT no es un buscador, así que no se trata de “googlear” sino de darle órdenes para que haga tareas para nosotros. La IA generativa recibe peticiones del usuario mediante prompts, instrucciones o conjuntos de palabras que proporcionamos al modelo para que realice una tarea específica. Si son muy simples, sin contexto o genéricas, llevarán a respuestas pobres e imprecisas.

    Claves de un buen prompt

    Por ello, el primer consejo es utilizar una buena estructura de prompting, especificando: [rol] [tarea] [contexto] [formato] [estilo]. En el rol, detallamos qué papel queremos que asuma la IA, mientras que con la tarea describimos de forma clara el resultado que deseamos. Dando contexto ofrecemos a ChatGPT toda la información necesaria para que entienda nuestra petición y responda con criterio y, en el formato, especificamos cómo queremos la respuesta (esquema, tabla, listado, guion, informe, cartas, correo…). Por último, con el estilo, pedimos un tono profesional, didáctico, cercano, divulgativo, inspirador, narrativo o humorístico.

    Algunos ejemplos:

    Actúa como un [experto divulgación científica]. Quiero que [redactes un post para un blog sobre el cambio climático]. Ten en cuenta [información científica actualizada relevante]. Usa un [formato con título, entrada, cuerpo y conclusión] con [estilo divulgativo y profesional].

    Actúa como un [técnico de Recursos Humanos]. Quiero que [redactes un reglamento interno para el teletrabajo]. Ten en cuenta [la normativa de…]. Usa un [formato de informe] y un estilo [formal, profesional].

    Actúa como un [asesor financiero]. Quiero que [evalúes la viabilidad de una inversión]. Ten en cuenta [propuesta de compra de maquinaria adjunta en el pdf]. Usa un [formato de tabla con indicadores clave] con estilo [técnico].

    Entrenarlo a nuestro gusto

    Ahora que sabemos cómo hacer prompts, podemos ir más allá y educar a ChatGPT para que se adapte a nuestras necesidades.

    Una recomendación es darle ejemplos de lo que queremos, algo muy efectivo si deseamos que ChatGPT siga un estilo o estructura determinada. Por ejemplo, podemos facilitarle un archivo con muestras de emails, cartas, artículos o informes de referencia y pedirle:

    Este archivo contiene un ejemplo de informe sobre la [empresa A]. Redacta un nuevo informe sobre la [empresa B], siguiendo exactamente el mismo formato y estilo que te he facilitado.

    También es posible entrenarle con nuestros documentos. ChatGPT puede mejorar sus resultados buscando en internet. Ahora bien, a veces queremos que sus respuestas usen solo una base de conocimiento específico, ya sea de fuentes externas o internas que le proporcionamos. Por ejemplo:

    Busca información de la empresa A exclusivamente en [site: www.sitioweb.com] y redacta…

    Además, podemos facilitarle una base de conocimiento subiendo los archivos al chat, usar las herramientas de “proyectos” o crear un GPT personalizado.

    Otro consejo es dejar que ChatGPT nos conozca: cómo queremos que nos llame, a qué nos dedicamos y cualquier otra información que queramos que sepa. Asimismo, es posible especificar el tono y estilo de sus respuestas para que conteste adaptándose a nuestras preferencias.

    Habilitar su función de memoria permite que guarde nuestras interacciones como contexto para responder de forma más personalizada. Todo esto se gestiona en las opciones de “personalizar ChatGPT” en nuestra cuenta.

    Crear nuestros propios GPT

    Cuando queremos que ChatGPT se especialice en una tarea, podemos crear un GPT personalizado. Para ello, le ponemos un nombre y le damos un prompt de sistema con instrucciones de qué queremos que haga y cómo debe actuar. Podemos subirle archivos para que los use como base de conocimiento. Así, tendremos nuestros GPT privados expertos en tareas como escribir informes, dar feedback o crear presentaciones. Incluso, podemos hacerlos públicos para que los use nuestro equipo o cualquiera que lo desee.

    Por otro lado, mediante la función de “tareas”, podemos hacerle encargos para el futuro, como solicitar un informe con noticias cada mañana, que nos recuerde algo en una fecha o que envíe la cotización de nuestras acciones tras cerrar los mercados. Nos llegará un aviso con la información.

    ChatGPT funcionará mejor cuanto más nos conozca y cuanto más afinemos nuestras solicitudes. Así, será capaz de entender el contexto, forma de trabajo, estilo y necesidades. Podrá ofrecernos respuestas más precisas y personalizadas, especializarse en tareas que le encargamos habitualmente e integrarse eficientemente en el flujo de trabajo.

    Si ponemos estos consejos en marcha, se convertirá en nuestro nuevo compañero de trabajo preferido.The Conversation

    Juan Vicente García Manjón, Profesor de innovacion y estrategia, Universidad Europea Miguel de Cervantes

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

  • Entre la República y la Mafia

    «Les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto».

    Se le llama despotismo estatista a los sistemas de gobierno en los cuales el estado se instituye como la suprema autoridad, llegando a imponerse de manera opresiva, arbitraria y engañosa sobre las personas que conforman la nación; vale decir, la comunidad de personas compuesta por una o más nacionalidades, diversidad cultural y que poseen un territorio y un gobierno más o menos definido.

    El “estado” se refiere a un concepto más abarcador que el gobierno que sólo es el cuerpo o instituciones que representan al estado y que supuestamente somo todos. Se supone que los gobiernos del estado son las autoridades electas por un período, con el encargo de poner en práctica la constitución, sus leyes y reglamentos. Nos dice la AI que el estado puede ser visto como el edificio y los gobiernos como la gente que está dentro.

    Por otro lado, el vocablo “mafia”, se refiere a cualquier organización criminal y clandestina; pero… digo yo que cuando un gobierno alberga una organización criminalmente clandestina, entonces deja de ser gobierno y pasa a ser mafia. Y al hablar de “república”, del latín res-pública o cosa oficial o pública, veremos que, cuando las máximas autoridades se corrompen, ello constituye un atentado contra la república. Entonces, al ver lo planteado arriba, ya les tocará a los lectores decidir si en Panamá hemos tenido república o mafia. Si son mafias, triste que las hemos estado eligiendo, dado que eso dice mucho sobre el asunto.

    Pero no crean que sólo me refiero a Panamá, pues en los EE.UU., cuna de auténtica libertad, igualmente ocurrió el surgimiento del imperio; tal como fue planteado en el libro “The Rise of Empire” escrito en 1952 (el Surgimiento del Imperio). Y no sólo en los EE.UU. sino por todo el planeta; y ni hablar de los países comunistas y socialistas. En los EE.UU. fue el llamado “New Deal” o nuevo arreglo, que no era más que el deseo de regresar a conducir el país como se solía antes de la independencia de Gran Bretaña. En Panamá, nunca cambiamos la forma de gobierno que nos dejó la Madre Patria; con la diferencia que ya los Pedrarias no mandan parte del tesoro al rey de España sino se han quedado repartiéndoselo entre el conjunto mafioso; derramando migajas a una población viciada en servilismo.

    Si les parezco extremista en lo que señalo, miren no más algunas cosas que recién publica quien fue director del diario La Prensa, quien revisó el final de la Estrategia Marítima de Nacional de Panamá, apoyó la creación de la Universidad Marítima de Panamá, miembro de la Comisión Presidencial para la transferencia del Canal de Panamá de los EE.UU. a nuestro país, ex presidente de la APEDE, etc., etc., hablando de cantidad de actos de corrupción gubernamental los describe así:

    “…esto no es negligencia, es un diseño. Una estructura de poder que ha aprendido a sobrevivir cambiando de forma, pero nunca de fondo. Es el mismo viejo truco del Gatopardo, ahora vestido con discursos de transparencia y modernización”.

    “No habrá justicia social, ni desarrollo sostenible, ni institucionalidad sólida, mientras el poder legislativo siga capturado por logias corruptas, clientelistas y profundamente cínicas.”

    “Panamá necesita una Asamblea que rinda cuentas, que respete la ley, que entienda que el poder no es un botín.”

    Muchos dicen que necesitamos un Bukele, pero… tales personajes típicamente sólo surgen luego de la destrucción del país. En tal sentido, Cuba podría estar más cerca de un repunte que nosotros. El presidente Mulino necesita el apoyo de la ciudadanía. Tristísimo que un Panamá con tantos recursos esté como estamos.

  • Guy Sorman abre el debate: una respuesta liberal a la IA

    En su reciente artículo publicado en ABC,  el pensador liberal francés Guy Sorman propone una reflexión provocadora y mesurada sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA), anclada firmemente en los principios del liberalismo clásico. Frente al alarmismo apocalíptico y al entusiasmo sin matices, Sorman traza una tercera vía: aceptar el avance tecnológico, pero con conciencia de sus impactos y con propuestas desde la libertad.

    La nota arranca con una anécdota reveladora: un libro supuestamente escrito por un autor chino fue en realidad producido por una IA. Este experimento ficticio sirve para introducir una primera idea central: la IA, en su forma actual, no “crea”, sino que ensambla lo ya existente. Así, para Sorman, la IA no es aún una amenaza a la creatividad humana, pero sí plantea interrogantes sobre la autenticidad, el estilo y el juicio, elementos que todavía escapan a los algoritmos.

    A partir de allí, Sorman avanza con una comparación histórica poderosa. La IA sería, según él, comparable en impacto potencial a la Revolución Industrial. Y recuerda cómo ese cambio, en el siglo XIX, dio origen tanto a la revuelta ludita como al nacimiento del socialismo, entendidos ambos como reacciones ante el temor (justificado o no) de ser desplazados por las máquinas.

    Pero lo que distingue a Sorman de los pesimistas tecnológicos o de los planificadores sociales contemporáneos es su apuesta por una respuesta desde el liberalismo. En lugar de combatir el progreso, propone acompañarlo con herramientas propias del pensamiento liberal: en particular, la renta mínima universal. Esta idea, originalmente esbozada por Milton Friedman como “negative income tax”, consiste en garantizar a cada ciudadano una suma básica para vivir, sin condicionar su uso ni imponer burocracias.

    Sorman subraya que esta propuesta no implica un Estado paternalista, sino una política de redistribución equitativa, no intrusiva y acorde a los valores de una sociedad libre. Frente a la alternativa del “socialismo general” o la “violencia reaccionaria”, la renta mínima aparece como la única utopía liberal que permitiría encarar el cambio tecnológico sin dejar víctimas en el camino.

    Es relevante que Sorman no niega los riesgos: enumera profesiones enteras amenazadas (secretariado, traducción, redacción, análisis médico), pero se cuida de caer en el catastrofismo. Su optimismo está condicionado a que la transición sea bien gestionada, y a que las sociedades liberen sus energías creativas en vez de encerrarse en la defensa de lo conocido. Se pregunta: «¿Deberíamos, como los luditas, aplastar estas máquinas antes de que nos deshumanicen? Imposible, porque la inteligencia artificial no es una máquina, sino un algoritmo que no puede destruirse a martillazos.».

    El artículo deja abierta una invitación al debate: ¿es compatible el liberalismo con un ingreso garantizado? ¿Puede una política así ser financiada sin derivar en un Estado hipertrofiado? ¿Cómo se define una renta “mínima” en términos dignos? ¿Cuál es el límite entre una ayuda y una renta de ocio permanente?

    Guy Sorman no impone respuestas. Su virtud está en plantear el dilema con honestidad intelectual y coherencia doctrinaria, sin esconder los costos de la transición ni idealizar la tecnología. A fin de cuentas, como él mismo insinúa en una de sus reflexiones más agudas: si la IA no puede generar ironía, tal vez allí esté todavía nuestra frontera humana.