En el 2008 la deuda externa de Panamá era de 10,437 mil millones de dólares. En el 2014 la deuda externa era de 18,231, en el 2017 la deuda externa se proyecta que llegue a 23mil millones de dólares.
En cinco años de gobierno, Martinelli nos metió 7,794, millones de dólares de deuda, casi igual al total de 106 años de vida republicana de Panamá. Y ese número no tenía en cuenta los contratos llave en mano, contratos caros, porque el financiamiento corre por cuenta del contratista privado e incluye el riesgo de no pago a futuro. Eso ha hecho que la deuda siga creciendo. Lo más preocupante es que el gobierno actual planea aumentar la deuda a 31,221 millones de dólares. Dicen que como el PIB también crece, se pueden endeudar. El problema es la trampa del PIB. Como la deuda financia gasto público y el PIB incluye el gasto público, al gastar deuda, se aumenta el gasto público y el PIB. Entonces el gobierno dice, “aunque la deuda aumenta, proporcionalmente al PIB disminuye, por lo tanto vamos bien”. Lo malo es que se está cayendo en la misma trampa del PIB de Grecia. El resultado es que una economía fuertemente endeudada pero con un porcentaje del PIB aparentemente bueno se puede ver de repente envuelta en una catástrofe mayor.
La culpa de este desarrollo es la influencia de las ideas de Maynard Keynes en los dos últimos gobiernos. Un prominente miembro del partido gobernante actualmente y que fue ministro de economía en el gobierno pasado parece dormir con la Teoría General del Empleo bajo su almohada.
Para parar la imaginada crisis del 2008, que no afectó a Panamá y que la deuda pública hasta disminuyó, apenas se inició el gobierno de Martinelli, se tomaron medidas contra cíclicas, para estimular la demanda, cuando de hecho no existía tal crisis. Y luego como en Panamá los políticos saben que para robar en grande, se tiene que hacer obras en grande, se mantuvo esta política cuando la crisis mundial del 2008 se había estabilizado. El estimular la demanda artificialmente aumenta la velocidad con la cual se puede caer en una recesión. Y teníamos endeudamientos de hasta 3K millones de dólares por año en esa época. Obviamente, la economía crecía, también había tanto empleo que se tenía que importar mano de obra de afuera, se sentía la prosperidad. Sin embargo también se vio una inflación sin precedentes en Panamá, del cuatro por ciento anual, al inyectarse tal cantidad de dinero en la economía panameña sin que los bienes y servicios disponibles aumentaran proporcionalmente.
Se creó una burbuja inmobiliaria con miles de apartamentos desocupados, y un alarmante endeudamiento de las empresas privadas y personas individuales.
Esa es la borrachera que nos dejó el gobierno anterior y que el presente gobierno parece no querer parar. Por varias razones: todavía tiene que pagar los llave en mano del gobierno anterior, todavía mantiene y aumentó una política de subsidios que se comen todos los ingresos que da el canal de Panamá desde el 2013, y lo peor, parece haber aumentado tanto el gasto corriente del estado, sobre todo en planilla, que las inversiones dependen solo de deuda externa. Todo esto mientras debilita las bases de la economía panameña.
“Robó pero hizo obras”. Más bien nos endeudó para robarnos, hizo obras y salió huyendo.
Es como si tu roomate se vuelve loco y borracho con la tarjeta de crédito, compra un montón de cosas para la casa, hace reformas necesarias e innecesarias en la casa y luego se va a vivir en Miami, cuando descubres que el tipo además sacó varios miles de dólares de la tarjeta para él y que tú eres el fiador de la tarjeta de crédito………..
Lo peor es que los coautores de esta política desastrosa siguen libres y con influencia, salvo un par que están presos.

Lo que pasó el martes 31 en calle 50 es un ejemplo. Miguel Antonio Bernal convoca a una concentración contra la corrupción de manera vaga, y un grupo diverso de personas acude. Pero entre ellos está un grupo de la sociedad civil que apoyó al presidente de turno durante la campaña electoral y fue premiado con puestos para sus miembros, el cual es el principal beneficiado por las acciones del Ministerio Público. Aunque ellos no convocaron, el hecho de que ellos aceptaron ir y se mostraron muy activos convocando, tras el fracaso de una más parcializada convocatoria hecha por ellos en las escalinatas de la Corte, hizo que mucha gente decidiera no ir porque sentían que la concentración era parte de un evento para desviar la atención lejos de Ministerio Público y hacia la Corte Suprema.
Si para las entidades bancarias el Blockchain se está convirtiendo en una herramienta clave para operar con mayor transparencia y flexibilidad, así como mecanismo para mejorar la experiencia del usuario, cuáles son las otras aplicaciones reales que ofrece el Blockchain? Actualmente, numerosas startups están desarrollando un Blockchain 2.0 que ofrece variadas funciones con posibilidades de utilización que irán más allá del sistema de pagos. Veamos algunos ejemplos:
Ojo, que no estamos defendiendo la inocencia de nadie. Este caso está más que probado y Odebretch confesó. Lo extraño es que si Alvin Weeden no pone su denuncia en el 2015 y salen las noticias del arreglo en los Estados Unidos donde Marcelo Odebrecht se declara culpable, no se inicia de hecho la investigación en Panamá y Odebrecht seguía licitando con el nuevo gobierno y ganando jugosos contratos mientras que otros países lo habían inhabilitado. Pero sabemos que hay una manera especial de asegurar la impunidad, que es investigar mal a propósito. Una democracia necesita garantías procesales, y nada impide que los fiscales puedan arrastrar los pies adrede para viciar una investigación. Y donde hay vicios desde el principio se pueden ir sumando otros vicios.
Porque si leemos los medios, veremos casos como el de Rosa Giraldo Arango, vendedora callejera desplazada a la cual le quebraron su tienda y la metieron en la Lista Clinton por error durante cinco años. Ella fue a una entidad del estado a reclamar su subsidio y le dijeron que estaba en la lista Clinton. Y sus cuentas habían sido bloqueadas. Comenzó a andar de despacho en despacho, y el gobierno Colombiano, al igual que el nuestro, se lavó las manos, diciendo que eso era potestad de los gringos. Perdió sus ahorros, su subsidio social, la capacidad de hacer préstamos. Al final el Tribunal Constitucional Colombiano revocó la prohibición de recibir subsidios, pero solo tras cinco años sigue en la lista Clinton y siendo un paria bancario que depende de prestamistas callejeros para financiarse. Una persona pobre, se hizo más pobre porque la metieron por error en la Lista Clinton. Su pecado era que su nombre era muy similar a la de una allegada al cártel del Norte del Valle. Pero ella no tenía los recursos para apagar abogados en los Estados Unidos y en Colombia, se quedó en la lista.





La guerra fue el orden nacional y ético de las sociedades. Como reconoció Hegel: “La guerra es el momento ético de la sociedad”. En la Guerra de los Treinta Años entre 1618 y 1648 murió la mitad de la población de Europa. Previamente entre 1337 y 1453 prevaleció la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra.


