Categoría: Opinión

  • Durmiendo con el Enemigo

    Trump viajó a Arabia Saudita, uno de los pocos viajes oficiales que ha hecho. Lo curioso es que la Corte Suprema de Justicia norteamericana aceptó su prohibición de viajar a los Estados Unidos por parte de los ciudadanos de varios países de mayoría musulmana. Esta prohibición no incluía a Arabia Saudita ni a Egipto, pese a que la mayoría de los terroristas del 11 de septiembre eran Saudíes o Egipcios. Lo cual demuestra que esta prohibición era legal, pero era un gesto político vacío.

    Porque si bien es cierto que Irán financia el terrorismo islámico chií, los musulmanes Chiitas son una minoría, la mayoría son sunníes, y quien financia a los radicales Sunníes son los Sauditas y los estados feudales del Golfo. Esto ha sido así siempre. Los saudíes financian la rama Wahabí del Islam sunní, o su versión salafista del norte de África. Y gastan billones de dólares en construir mezquitas, entrenar imanes, establecer escuelas donde se enseña su rama fundamentalista, segregacionista y violenta del Islam. Recuerdo cuando durante a una entrevista a una escritora sufí, ella decía que mientras los libros de su padre, un gran imán sufí moderado se vendían caro y poco, los libros salafistas se regalaban en masa. Que mientras se lograba ocupar un garaje a duras penas, los Saudíes regalaban esplendorosas mezquitas. Los Saudíes son culpables hasta cierto punto de la radicalización del Islam Sunní en los últimos cuarenta años. AlQaeda salió de allí, ISIS salió de allí.

    Entonces ¿por qué el silencio y hasta la complicidad de occidente frente a los saudíes? Muy sencillo, petróleo y las ciudades sagradas de la Meca y Medina. Los Saudíes tienen petróleo, mucho petróleo que es un petróleo barato y fácil de extraer, que permite que los Saudíes puedan bajar el precio del petróleo a voluntad y tirar los precios del cartel de la OPEC por el piso. Mientras los países desarrollados dependan de los combustibles fósiles, los Saudíes tendrán poder. Ésta para mí es una razón de peso para apoyar los esfuerzos por desarrollar las fuentes de energías alternativas , aun cuando no se crea en el cambio climático. Cuando Ronald Reagan quiso subvertir a la Unión Soviética, solo tuvo que hablar con los saudíes para que bajaran el precio del petróleo, algo que parece estar pasando con Putin. La segunda razón es geográfica. Los árabes se originaron allí, el Islam se originó allí, la Meca y Medina están allí. Todo musulmán en el mundo tiene la obligación de ir una vez a la Meca en su vida. El resultado es que los saudíes tienen el prestigio de ser los custodios del Islam, y por lo tanto, tienen una herramienta política extra. Occidente depende de su petróleo y les vende armas. Los demás árabes puede que no gusten de ellos, pero no se les pueden oponer de frente.

    Eso desnuda los hechos recientes. No es falso suponer que ISIS, Al Nusra, cuentan o contaron con apoyos saudíes. No es falso suponer que los Saudíes apoyaron a AlQaeda, a los Hermanos Musulmanes en Egipto, a los salafistas en Argelia, y han creado el estado mental donde islamistas radicalizados actuando de manera independiente lanzan ataques terroristas contra sus conciudadanos de otra religión. Así lo desnuda el informe Foreign Funded Extremism in the UK de la Henry Jackson Society.

    Está bastante claro que la mayor parte de las mezquitas, asociaciones islamistas y escuelas islamistas de donde salieron los terroristas que han sembrado de luto las calles británicas desde el 2005 tienen una conexión saudí. De cómo la comunidad islámica sunní del Reino Unido, de origen indo-pakistaní, se ha venido radicalizando al reemplazarse los imanes de origen indio y de la escuela Deobandi, por imanes Wahabí y salafistas. Mucho menor pero importante sigue siendo el apoyo iraní a la radicalización de la comunidad chiíta. Pero los atentados terroristas en Europa son sunníes.

    La relación entre las fundaciones de interés público de estados árabes del Golfo Pérsico, especialmente los Saudíes, y el financiamiento del terrorismo es tan clara, que el GAFI ha pasado mundialmente normas que restringen la capacidad de abogados y bancos de manejar dineros de fundaciones. Cuando vaya a abrir una cuenta bancaria, y le pidan hasta la fe de bautismo, déle gracias a los Saudíes y otros estados del Golfo.

    Algunos países como Australia, Noruega, Austria y Alemania han tomado medidas para prohibir el uso de dinero extranjero, para construir mezquitas y pagar imanes. Esto es para disminuir la influencia de los Saudíes, Kuwaitíes y Qataries en la financiación del Islam Radical. Los Saudíes, de hecho han destruido con su dinero cualquier intento del Islam de reformarse.

    Los norteamericanos, franceses y británicos han sido más tibios. Los primeros siguen haciendo negocios con los Saudíes, pese al 11 de septiembre. Los segundos parecen querer aplicar las medidas de otros países Europeos pero solo de manera temporal. Y los Británicos sólo ahora discuten que hacer.

    La medidas para restringir el financiamiento Saudí se fundamentan en la falta de libertad religiosa en Arabia Saudí, es cínico que un país que niega la libertad religiosa, condena ateos a muerte, condena a los apostatas del Islam a muerte, niega la práctica de cultos que no sean el Islam sunní, va a financiar la construcción de mezquitas y pagar imanes.

    Sólo un estado del Golfo está pagando por patrocinar el terrorismo, Qatar; Qatar, donde los norteamericanos tienen una enorme base aérea con más de 10,000 tropas, es quien está siendo boicoteado por Saudíes y otros estados del Golfo por apoyar al terrorismo.

    El gran pecado de Qatar es que es la sede de Al Jazeera. Realmente los otros estados tribales árabes del Golfo están aprovechando para silenciar este medio. Porque en lo demás, Qatar no hace nada que no hacen los Saudíes y Kuwaitíes, con una pequeña diferencia, eso sí. Los Qataríes financian tanto a grupos sunníes como chiíes y se llevan bien con Irán. Los Saudíes e Iraníes llevan una guerra por proxi en Yemen, que culminó con la intervención Saudí. Y los Saudíes para variar, cuentan con el apoyo de los norteamericanos y británicos así como de la mayoría de los estados árabes en su intervención en Yemen.

    Por lo tanto, fuera de impedir que los Saudíes financien mezquitas, imanes o liberías, no se puede hacer mucho contra sus esfuerzos de radicalizar el Islam a nivel mundial. Y ahora cuentan además con internet para mover su mensaje odioso.

  • ¿Qué está pasando con el Canal?

    Ojeando la revista informativa del Canal de Panama de junio de 2017 (El Faro N°.108) me encuentro con la publicacion de los estados financieros 2016, en donde, a pesar de su letra tan pequeña, me llamo la atencion el Estado de Ingresos y Gastos comparativo con el año 2015, llevándome a preguntar: ¿Qué esta pasando con el Canal? Asi que tomé el Estado de Resultados para hacer un analisis horizontal y vertical, obteniendo los siguientes resultados.

    Los ingresos por peajes y otros servicios de transito representan el 95.19% de los ingresos totales, quedando con una variación porcentual a la baja del 3.15% con respecto al año 2015, a pesar del nuevo servicio brindado por el Canal Ampliado desde Junio. Esto no es más que un reflejo del estado decreciente de la economía mundial.

    Hacia lo interno se encuentran los ingresos por venta de energía eléctrica, agua y misceláneos, cuyo peso en el ingreso total es del restante 4,81%, habiendo sufriendo una acentuada baja del 23.84% en la variación porcentual con respecto al año anterior. ¿Esta disminución del consumo interno significa un cambio en las políticas de comercialización de la ACP o no será otro síntoma más que la economía no está tan bien como se dice para los panameños?

    En definitiva el primer signo de alerta lo tenemos en que el total de ingresos cayó en aproximadamente 114 millones de balboas, representando una variación porcentual de -4.4% con respecto al 2015.

    El segundo signo de preocupación está dado por los gastos totales que aumentaron en unos 68 millones de balboas, siendo su variación porcentual con el año anterior de 5.48%. Si bien se optimizó el uso de fondos de corte operativo (materiales, insumos, combustibles e inventarios), este hecho fue contrarrestado por un aumento en la utilización de fondos destinados a gastos de índole administrativos.

    En consecuencia, la baja en los ingresos y el alza de los gastos, dio como Resultado de Operaciones una variación porcentual a la baja de 13.56%, representando casi 183 millones de balboas. Mejorando levemente la Utilidad Neta, al ser favorecida por los ingresos y costos financieros, cerrando con una variación de 12.27% menor que el año 2015.

    En definitiva, la relación entre Utilidad Neta versus Ingresos, pasó de un margen de “ganancias” del 52.87% en al año 2015 a un 48.52% en el 2016, es decir, que disminuyó (se dejó de ganar) un 4.35%.

    Visto lo anterior, hay algo que no me termina de cuadrar con respecto a la información difundida por las autoridades que “esperan de manera progresiva triplicar en 10 años los $1.000 millones que el canal entrega anualmente al Tesoro Nacional” (Canal de Panamá ampliado supera expectativas a un año de su inauguración. La Nación 22 de junio). Habrá que estar atentos a los Estados Financieros que cerrarán el próximo 30 de septiembre, en donde se cumplirá un ciclo completo de operaciones de las viejas exclusas y las nuevas para empezar a corroborar dichas expectativas, esperando que no queden como expresiones entusiastas de buenos deseos alejadas de la realidad.

  • El mundo en desconcierto

    El mundo en desconcierto

    La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha provocado a mi juicio una mayor confusión política en el mundo. Pero no nos engañemos; esa confusión viene de antes y la diferencia es que a mi juicio Trump ha tenido un efecto sobre ella. Así diría que sorpresivamente en dos recientes artículos de Foreign Affairs los autores se refirieron a la decadencia del liberalismo en los Estados Unidos y consecuentemente en el mundo como consecuencia de la política de Trump, que aparentemente ignora y viola el sistema creado por los Founding Fathers. Y en esa sorpresa me refiero al hecho de que por primera vez al sistema creado por los Founding Fathers y que llamaran el Rule of Law, se le ha reconocido como liberal, cuando hasta la fecha se le denominaba conservadorismo.

    En general los artículos se refieren a que la política de Trump no solo ignora el régimen político americano violando la Constitución, enfrentándose con la Corte y con la prensa, sino también con respecto a lo que denominan el mundo de la democracia liberal creado por la política americana a partir de la Segunda Guerra Mundial. O sea la política internacional americana que ha roto con la NATO, es decir con Europa y en particular con Alemania. Asimismo está en discusión la aparente relación de Trump con Putin. Igualmente Trump apoya el Brexit que es la ruptura de Inglaterra con la Unión Europea. Y no menos importante es la propuesta de Trump de controlar el comercio internacional, que implica ignorar que el comercio ha sido la superación de las guerras que padeció Occidente hasta el siglo XX.

    Mi discrepancia con todas las consideraciones, algunas de las cuales las comparto, se refieren específicamente a que no es cierto que en el mundo Occidental, léase Europa, reina el liberalismo. En los principales países de la Unión Europea no prevalece el liberalismo sino la social democracia, o sea el socialismo democrático que ya había predicho Eduard Bernstein en su “Las Precondiciones del Socialismo”, publicado en 1899. El socialismo al que ya me he referido en anteriores oportunidades es el resultado de la demagogia, y ahora le denominan populismo de izquierda. Pero también prevalece la alternativa del populismo de derecha, que es el nacionalismo con Marine Le Pen a la cabeza.

    En su artículo ¿Puede el Liberalismo Sobrevivir? John Ikenberri escribió: “¿Está el mundo presenciando la muerte del orden liberal dirigido por Estados Unidos?” Esta pregunta también me sorprende porque si bien puede considerarse que la propuesta política de Donald Trump de suspender el libre comercio y que ha roto con la NATO o sea enfrentado a la Unión Europea y particularmente a Alemania estaría rompiendo el acuerdo Occidental, ello no es lo que ha decidido el régimen socialista que prevalece en Europa.

    Lamentablemente los artículos citados tienden a confundir al liberalismo con la democracia, y se olvida que ya Madison en la Carta 51 de El Federalista había escrito: “Un despotismo electivo no es el gobierno por el que luchamos”. Pero más aun siguiendo en esa línea escribió: “Hombres de temperamento faccioso, de prejuicios locales, o de siniestros designios, pueden por intriga, por corrupción u otros medios, primero obtener los sufragios, y después traicionar los intereses del pueblo”. Y no olvidemos que ya Aristóteles había escrito que la democracia era destrucción de la república.

    En las anteriores palabras podemos observar la actual confusión existente respecto al sistema que cambió la historia del mundo llamado por los Founding Fathers The Rule of Law. Sistema que en general se le reconoce como capitalismo y por tanto se ignora que la economía es la consecuencia del sistema ético, político y jurídico que determina los comportamientos individuales. Y tampoco depende de la supuesta cultura pues como antes dije los comportamientos individuales los determinan las normas que rigen el sistema. Y ese sistema se basa en la limitación del poder político y el respeto por los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Y este último fue considerado por Locke como el principio fundamental de la libertad.

    A los efectos de cumplir con esos principios en Estados Unidos se estableció la denominada “judicial review” (Revisión Judicial) que implica el cumplimiento que primeramente expresara Alexander Hamilton en la Carta 78 de El Federalista y fue puesto en práctica por el juez Marshall en el caso Marbury vs. Madison de 1791. Al respecto Hamilton había escrito: “La Constitución debe ser considerada por los jueces como la ley fundamental. Ninguna ley contraria a la Constitución puede ser válida”. Y seguidamente siguiendo un pensamiento expuesto por Adam Smith dijo: “No hay libertad si el poder Judicial no está separado del poder Ejecutivo y del poder Legislativo. Cuando el poder Judicial está unido al poder Ejecutivo, es escasamente posible que la Justicia no sea frecuentemente sacrificada a lo que es vulgarmente llamada política”. Y fue a partir de estas concepciones que el Juez Marshall decidió: “Cuando un gobierno crea una Constitución, la considera la ley fundamental, por tanto toda ley contraria a la Constitución es nula. Es la función y el deber del poder Judicial el decir que es la ley”.

    Estos son los principios fundamentales que distinguen al Rule of Law de la democracia mayoritaria. Al respecto David Hume había dicho: “Lo que importa no son las mayorías sino las asambleas que pretenden representarlas”. En ese respecto es fundamental tomar en cuenta el derecho a la búsqueda de la felicidad, que implica el reconocimiento de que los intereses privados no son contrarios al interés general. Y es la supuesta satisfacción del interés general en que se funda la violación de los derechos individuales en nombre del pueblo. Como bien dijera Ayn Rand: “La noción tribal del bien común ha servido como la justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías de la historia”. Y sigue: “La hermandad humanitaria, altruista, colectivista no es el deseo de ayudar a los pobres, sino destruir a los competentes”.

    Visto los principios que anteceden y que constituyen los supuestos básicos del sistema liberal, no es cierto que ellos prevalecían en Occidente antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Si bien algunos aspectos de la política de Trump constituyen una violación nacional e internacional de esos principios, ello no implica desconocer que los mismos han sido históricamente ignorados en la Europa continental. En la Unión Europea prevalece el sistema socialista que es la antítesis del sistema liberal. Allí reina el denominado sistema del populismo de izquierda y de derecha. Ya debiéramos saber que cuando el gasto público se acerca o supera el 50% del PBI se está violando el derecho de propiedad y consecuentemente cae la tasa de crecimiento económico, tal como está ocurriendo hoy en la Unión Europea. La supuesta civilización Occidental es y ha sido la falacia de la historia en la cual hoy nos encontramos. Si hubiese sido por Europa hoy el mundo occidental sería nazi o comunista. He dicho.

  • Del panóptico a la factura electrónica: el Gran Hermano estatal sigue avanzando

    Del panóptico a la factura electrónica: el Gran Hermano estatal sigue avanzando

    En 1780, el filósofo utilitarista Jeremy Bentham publica “El Panóptico”, un ensayo en el que plantea una reforma de la arquitectura empleada en las cárceles del país. Su propuesta aspiraba a consolidar un nuevo tipo de estructura, articulada en torno a una torre central desde la que los guardianes podrían observar a todos los prisioneros, que permanecerían aislados en celdas individuales y no sabrían en ningún momento si están siendo vigilados o no.

    A mediados del siglo XX, el escritor George Orwell publica la novela “1984”. Esta célebre y polémica distopia describe un mundo marcado por un nuevo modelo de poder autoritario que descansa en el Gran Hermano. Bajo su régimen, los ciudadanos enfrentan la persecución del individualismo, la generalización de la propaganda y la adopción de un modelo de vigilancia continua.

    Algunas décadas después, en 1975, el pensador francés Michel Foucault recuperó estos temas en sus reflexiones sobre el panoptismo de Bentham. El galo teorizó en “Vigilar y castigar” sobre la llamada “sociedad disciplinaria” y planteó que el ejercicio del poder requiere mecanismos de vigilancia capaces de coordinar un modelo de vigilancia permanente, omnipresente y exhaustivo.

    Todas estas reflexiones sobre el ejercicio del poder que deberían invitarnos a la reflexión parecen haber caído en saco roto. La corrección política nos ha instalado en el paradigma de la “transparencia”, de modo que la privacidad y los derechos individuales han pasado a un segundo plano. Las mismas tecnologías llamadas a promover la libertad personal pueden acabar sirviendo como soporte para el refuerzo de una nueva forma de panoptismo que convierte a Hacienda en el Gran Hermano que todo lo ve.

    El escritor Arturo Pérez Reverte publicó un polémico pero interesante artículo en el que dibujó al ciudadano de a pie como un rehén de estas nuevas prácticas políticas: “cuando me relaciono con alguien en internet por motivos de trabajo, no hay problema, porque si me exigen datos confidenciales, busco otro interlocutor. El problema es cuando actúa la Administración y agencias, ayuntamientos o ministerios exigen que envíes tus datos confidenciales, profesionales, bancarios o fiscales. Te obligan a desnudarte en público sin la menor garantía de protección, lavándose las manos tras esa impunidad administrativa que tanta vileza facilita. Si alguien utiliza todo eso, te arruina la vida. No hay forma de escapar”.

    Una nueva vuelta de tuerca en este ámbito es la introducción de la factura electrónica. El gran problema de esta nueva forma de emitir cargos es que no se refiere simplemente a las relaciones de las empresas con las instituciones públicas, sino que también abarca también las transacciones privadas, entre compañías y ciudadanos.

    La Unión Europea está a la cabeza de esta corriente y quiere que la factura electrónica sea obligatoria a partir de noviembre de 2018. Hay países en los que ya se ha ido introduciendo esta práctica. En otros Estados miembros de la UE, su adopción ha planteado más recelo y puede retrasarse más allá del plazo fijado desde Bruselas. Es el caso de Alemania, Chipre, Eslovaquia, Hungría, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, República Checa o Rumanía.

    Hay, eso sí, ciertas salvaguardias. En España, por ejemplo, la factura electrónica se introdujo en 2015 con la mente puesta en evitar la morosidad de las Administraciones Públicas. La crisis fiscal que atravesó el país ibérico hizo que los gobiernos regionales acumulasen en los cajones las facturas de las empresas que prestan servicios al Estado, sumiendo a los proveedores en deudas millonarias. Con la nueva ley, se crea un registro digital (denominado FACe) controlado por el Estado pero cuyo ámbito de actuación está sencillamente limitado a las facturas electrónicas de contratos entre la Administración y el sector privado. En la actualidad, se presentan anualmente 3,9 millones de facturas por esta vía, por un monto equivalente a 49.600 millones (alrededor del 5% del PIB).

    La Directiva Europea 2014/55/EU desencadenó el giro hacia la factura electrónica en todo el Viejo Continente. No obstante, esta normativa comunitaria se refiere solamente a la contratación pública. De manera que, tal y como veíamos en el caso de España, persisten ciertos límites que reducen el impacto de la medida en el ámbito de los negocios privados.

    Peor es la normativa que se está empezando a implementar en Panamá. El Ejecutivo del país centroamericano ha sido claro y, aunque ha hablado de una primera fase piloto, también ha planteado que su objetivo es llegar a la obligatoriedad total.

    Las nuevas propuestas del gobierno del istmo plantean la creación de un servidor controlado por el Estado. Dicho registro manejaría todas las facturas emitidas, abarcando las de los contratistas de la Administración, pero también todos los recibos y pagos cerrados de manera 100% privada. Se elimina, por tanto, la salvaguardia introducida en la mayoría de países europeos, donde sí se pretende avanzar hacia sistemas de factura electrónica, pero al menos se limita el uso de servidores públicos para que solamente quienes contratan con el gobierno se vean obligados a emplearlos.

    Ni siquiera en el caso europeo podemos cantar victoria. La ley española, por ejemplo, obliga a determinadas compañías a emitir factura electrónica de manera concertada con el Estado. Según la norma vigente, así deberán hacerlo las empresas que “prestan servicios de especial trascendencia económica”, un campo en el que se incluye a las empresas de telecomunicaciones, servicios financieros, seguros, agua, electricidad y gas. De modo que la puerta también ha quedado abierta para avanzar hacia estructuras de mayor control sobre el sector privado, aunque en este caso se admite el uso de plataformas y servidores privados.

    Haríamos bien en seguir con atención la deriva del movimiento hacia la factura electrónica. En las últimas décadas hemos vivido un refuerzo del Gran Hermano estatal, que maneja cada vez más información tributaria y financiera de empresas y contribuyentes. Numerosos tratados internacionales impulsados por la UE, Estados Unidos y la OCDE han minado nuestra privacidad. Ahora, el giro hacia la factura electrónica plantea el peligro de los servidores públicos, que pueden terminar introduciendo el panoptismo informativo en todas y cada una de nuestras relaciones contractuales.

  • Somalia, de hambrunas a piratas a hambrunas

    Somalia, de hambrunas a piratas a hambrunas

    Ridley Scott hizo una de las películas de guerra clásica, basada en otro libro clásico Black Hawk Down, A story of modern warfare, de Mark Bowden. Una película que no me canso de ver, y un libro que he leído un par de veces. ¿Cómo los Estados Unidos se encontraron tras el final de la guerra fría, en un día inesperado de combates intensos nunca vistos desde el final de la guerra de Vietnam?

    Cuando se terminó el comunismo, los hegelianos Neoconservadores norteamericanos pronosticaron el Fin de la Historia y el último hombre. Pero se equivocaron, tal vez era el fin de la historia en los países occidentales, donde tras una larga guerra civil, entre los partidarios del Antiguo Régimen, los partidarios de la democracia liberal, los partidarios del fascismo y los partidarios del comunismo. De 1914 a 1989 duró esta guerra que incendió al mundo y la ganaron, por lo menos temporalmente, las democracias liberales. El fascismo murió en 1945, el antiguo régimen de Dios y el Rey murió con Franco en 1975 y el comunismo europeo murió en 1989. Pero dejando el eurocentrismo a un lado, la historia no ha acabado por ahora en otras partes del mundo. Y el mundo islámico era una de las partes de la tierra. Somalia formaba parte de ese mundo, donde de guerra civil en guerra civil, de golpe de estado en golpe de estado y de crisis humanitaria a crisis humanitaria se escribe la historia. El Presidente Clinton se dio cuenta demasiado tarde de esto.

    Somalia, un país de 16 millones de personas ubicado en el cuerno de África, fue la base de sultanatos comerciales islámicos, pero durante la época colonial fue dividida entre británicos e italianos. Los británicos se apoderaron de la parte italiana durante la Segunda Guerra Mundial, la cual convirtieron en un mandato de las Naciones Unidas. Posteriormente este mandato y la parte británica fueron unificadas y se les dio la independencia en 1960. Como en muchos lugares del Tercer Mundo, los revolucionarios rechazaron la idea de la modernidad liberal prefiriendo la socialista comunista y en 1969 se instala un consejo revolucionario para implantar una república socialista. Este experimento terminó en 1991 con un estado fallido y combates entre distintas facciones. El Cuerno de África, igual que la vecina Etiopía, es vulnerable a las sequías, y éstas llevan a las hambrunas. La guerra civil que empezó en 1991 llevó a Somalia a ser considerado un estado fallido y a las Naciones Unidas a pedir la intervención militar para asegurarse que la ayuda alimentaria llegara a las personas que más lo necesitaban sin interferencia de las milicias. En este contexto suceden los hechos que narra Black Hawk Down.

    Algunas regiones como Somalilandia y Puntlandia lograron mantener cierta integridad y semblanza de orden, pero los intentos de la ONU de lograr un gobierno temporal en el 2000 han llevado a una guerra prolongada con la Unión de Cortes Islámicas y con el grupo islamista radical Al Shabaab. En el 2012 se crea el gobierno Federal de Somalia, el primer gobierno formal desde 1991.

    Los Piratas del Índico.
    Mientras que Disney saca una seria de aventuras fantásticas sobre los piratas del Caribe del Siglo XVIII, en el mismo tiempo, una aventura no tan divertida de piratas aparece en el mundo. Desde los finales de los 90s del siglo pasado, las facciones de la guerra civil somalí y emprendedores armados de los clanes, han encontrado en la piratería una fuente muy lucrativa de financiamiento. Los costos de la piratería se estimaban en el 2011 entre los 6.6 y los 6.9 mil millones de dólares. El génesis de la piratería se debe a la ausencia de estado. Aprovechando la guerra civil, muchos navíos pesqueros de otros países sobrepescaron en las aguas usadas por los pescadores somalíes. Es un caso de tragedia de los comunes y ausencia de Estado.

    El Índico se ha convertido en una zona de guerra, porque se han dado casos de pesqueros de un país que usan la violencia para impedir que otros pesquen. También muchos barcos usaban las aguas somalíes para arrojar al mar desechos tóxicos. Una vez que los pesqueros somalíes se quedaron sin nada que pescar, se pasaron primero a armarse para defender sus pesquerías y luego directamente a la piratería. La respuesta de los estados fue crear una fuerza de tareas conjuntas en una zona naval de seguridad marítima. Sumando las operaciones militares terrestres por somalíes, mercenarios privados y militares contra las bases de los piratas y el uso de piratas contra los islamitas el resultado es que para el 2013 la crisis de los piratas había terminado. La adopción de buenas prácticas, el uso de seguridad armada en los buques mercantes, el patrullaje por buques de guerra y las operaciones terrestres lograron parar la crisis. Ese año se reportó un solo ataque sin éxito contra 151 en el 2011. Los piratas no podían pagarle a los prestamistas que financiaban sus operaciones.

    ¿Somalia Paraíso Anarquista?
    Somalia no tiene estado, se le menciona como un estado fallido, y probablemente lo es. Esto ha sido visto como un experimento anarcocapitalista por muchos. El problema es que no es una anarquía organizada sino meramente caos y anomia. El caso de los piratas demuestra que la ausencia de un Estado que garantice la seguridad permite abusos de extranjeros como la sobrepesca o los desechos tóxicos sobre áreas comunes, y tampoco protege de la reacción que fue la piratería.

    Además Somalia no es un paraíso ideológicamente anarquista. Como toda sociedad Islámica pone más énfasis en la comunidad religiosa la UMMA y en los clanes tribales que en el Estado. Los musulmanes suelen pelear bien en nombre de Dios y de su Clan pero no en nombre de su Rey o Presidente. El Estado nacional estilo europeo no tiene tradición entre los musulmanes. Pero su ausencia no implica un paraíso anarquista sino el triunfo de los islamistas y los clanes. Las bases de las sociedades islámicas no pasan por el estado nacional. Y por lo tanto lo que tenemos son micro estados tribales o religiosos, no una utopía anarquista de hombres libres.

    Ese mundo de micro estados tribales crea contrastes. La economía en ciertas áreas está en auge, las telecomunicaciones, los bienes raíces, la educación, el turismo de playas, están en auge, pese a la violencia crónica, a la inseguridad y a la posible hambruna en áreas rurales. En el MOG, Mogadishu, el contraste no puede ser mayor entre las playas limpias, parques, conferencias de tecnología, que se comparten con barrios dominados por los islamistas.

    Una de las razones de la creación de los estados nacionales fue la creación de economía de escala. En Somalia, dependiendo de la administración minarquista que a uno le toque puede vivir muy bien o muy mal y en constante guerra con el vecino. En las áreas económicas donde la regulación estatal no importa mucho, como las telecomunicaciones, Somalia lo está haciendo muy bien. Pero en áreas donde la regulación estatal de bienes comunes como el mar no existe, Somalia es un desastre.

    La hambruna futura
    En un deja vu de hace 25 años, la peor cosecha de alimentos gracias a una sequía, amenaza con repetir la hambruna que llevó a los norteamericanos a intervenir en los noventas. Medio millón de personas se mueven a Mogadishu, y 100,000 ya llegaron. Como antes, los insurgentes islamistas tratan de manipular el acceso a la ayuda humanitaria atacando convoyes y trabajadores humanitarios.

    Hasta el aeropuerto de Mogadishu, supuestamente el área más segura de la ciudad se ha encontrado bajo ataque. El Mog ha demostrado ser una ciudad resiliente, que soporta guerras civiles, hambrunas y ha logrado un nivel de prosperidad sorprendente en medio del caos. ¿Podrá con la hambruna?

  • Tecnología, Propiedad y Marxismo

    Tecnología, Propiedad y Marxismo

    No obstante el evidente fracaso de las economías socialistas y peor aún las comunistas, el avance tecnológico logrado por el llamado sistema capitalista ha provocado la reaparición del espectro comunista, que en su oportunidad conceptualizó la lucha entre la burguesía y el proletariado. Y la propuesta de la dictadura del proletariado era la eliminación de la propiedad privada. Aclaración: Socialismo es marxismo con votos y comunismo con revolución. O sea el socialismo es el marxismo vía Edward Bernstein, quien en 1899 escribió “Las Precondiciones del Socialismo”, donde disintiendo con Lenin y partiendo de una equívoca concepción del liberalismo escribió: “El socialismo es el heredero legítimo del liberalismo, no hay un real pensamiento liberal que no pertenezca también a los elementos de las ideas del socialismo” Y seguidamente escribió: “La democracia es tanto medio como fin. Es un arma en la lucha por el socialismo, y es la forma en que el socialismo será realizado”.

    Esa tendencia se expresó paulatinamente en Europa y prosiguió después de la Segunda Guerra Mundial con el avance de la Social Democracia y su consecuencia el aumento del gasto público que entraña la violación del derecho de propiedad, y consecuentemente cayó la tasa de crecimiento económico. Que padece en la actualidad. Recientemente en Foreign Affairs se han publicado varios artículos referentes al éxito político del llamado populismo de izquierda y de derecha. De acuerdo a Fareed Zakaria: “El populismo se percibe asimismo como hablando por la olvidada persona ordinaria y a menudo se imagina asimismo como la voz del patriotismo genuino”. O sea el populismo de izquierda supuestamente se basa en el pueblo y el de derecha en la nación. Y ahora parece que en Alemania ha surgido un partido nacional socialista. (Nazi)

    Ahora con el avance tecnológico parece haber reaparecido el espectro del comunismo, que responsabiliza al avance tecnológico de reducir los empleos. Ya al respecto Marx había escrito en el Manifiesto Comunista: “La constante revolución de la producción, la ininterrumpida diturbacia desde todas las condiciones sociales, permanente incertidumbre y agitación, distingue la época de la burguesía de todas las anteriores”. Y continúa: “La burguesía no puede existir sin revolucionar constantemente los instrumentos productivos”.

    O sea ya Marx había descalificado el proceso que permitió la creación de riqueza por primera vez en la historia. Y por supuesto ese proceso lo descalificó éticamente como la explotación del proletariado. Es en ese sentido que se manifiesta esta observación reciente referente a que el mejoramiento de la tecnología igualmente perjudica a los proletarios que tendrán menos puestos de trabajo. Pero esa observación a mi juicio es decididamente equívoca si lo que se pretende es mantener y no variar la tecnología existente.

    En primer lugar me voy a permitir recordar a Ayn Rand que escribió: “Comparado con los siglos de hambre pre capitalistas, las condiciones de vida de los pobres en los primeros años del capitalismo fueron la primera oportunidad que el pobre había tenido de sobrevivir”. Obviamente estamos viendo la descalificación ética y económica de la presente oposición al adelanto tecnológico. En esa descalificación se desconoce que como expresa Ayn Rand, que históricamente ha sido el adelanto tecnológico el que permitió reducir la pobreza en el mundo.

    Los países en desarrollo pueden desarrollarse incorporando la tecnología existente. Por ello la China creció inusitadamente en los últimos 29 años, incorporando la tecnología existente y por supuesto respetando el derecho de propiedad. En los países desarrollados, por el contrario, el crecimiento económico depende en gran medida de la creación e implementación de nuevas tecnologías. Pero el llamado populismo está presente en Occidente. Impedir el avance de la tecnología en Estados Unidos viola la Constitución americana, pues viola el derecho de propiedad. Y en particular la propiedad intelectual que ha sido el principio del avance tecnológico que fuera determinante de la creación de riqueza por primera vez en la historia. Igualmente se viola el principio del derecho del hombre a la búsqueda de la propia felicidad, que como reconociera John Locke es el principio fundamental de la libertad.

    O sea, se estaría violando el sistema que creara libertad y riqueza en el mundo por primera vez en la historia y que los Founding Fathers denominaron el Rule of Law, que contiene los principios fundamentales de la libertad y la creación de riqueza. Ese sistema fue el que se dominara capitalismo por Marx para descalificarlo como la explotación de los proletarios por los capitalistas. Y recordemos a Ayn Rand: “La filosofía americana de los derechos del hombre nunca estuvo al alcance de los intelectuales europeos”. Esperemos que Mr. Trump no implique esa violación y continúe avanzando la tecnología en el mundo, como presupuesto de la libertad

  • Estonia tiene ya 17.000 ‘ciudadanos virtuales’: ¿Qué beneficios obtienen?

    Estonia tiene ya 17.000 ‘ciudadanos virtuales’: ¿Qué beneficios obtienen?

    Hace apenas tres décadas, Estonia era un pequeño apéndice de la Unión Soviética. La caída del comunismo precipitó la democratización y la apertura económica de esta pequeña república báltica, que se ha caracterizado desde los años 90 por su innovadora agenda reformista.

    Treinta años después, Estonia es una democracia consolidada que, además, se ha convertido en una de las economías más dinámicas y vibrantes de la Unión Europea. La tasa de emprendimiento per cápita se sitúa entre las más altas del mundo y, a pesar del duro impacto que tuvo la Gran Recesión, Estonia se ha convertido en un referente en materia de austeridad fiscal, tras adoptar exitosos planes de ajuste que redujeron el gasto público por un monto equivalente al 13 por cienot del PIB.

    Si viajamos atrás en el tiempo y nos fijamos en el Índice de Libertad Económica que elabora la Fundación Heritage, podemos ver que la nota obtenida por Estonia en dicho estudio ha subido del entorno de los 65 puntos registrados hace dos décadas a los casi 80 puntos que logra hoy el pequeño país del Norte de Europa.

    Las reformas liberales impulsadas por dirigentes políticos como Mart Laar han dado sus frutos y han conseguido que Estonia salga del subdesarrollo y se convierta en uno de los polos del nuevo capitalismo europeo, hasta el punto de haber alcanzado ya el puesto número 6 del Índice de Libertad Económica.

    Los reconocimientos internacionales no han tardado en llegar. El país ocupa el puesto 12 en el índice de facilidad para hacer negocios que publica el Banco Mundial. Además, la Tax Foundation considera que Estonia es el país de la OCDE con mejores regulaciones fiscales.

    “Una receta sencilla”

    Para saber más del modelo económico de Estonia, concerté una entrevista con su ministro de Finanzas, Jürgen Ligi. A lo largo de nuestra charla, resumió el sistema económico del país de la siguiente forma:

    “En plena crisis, el número de empresas ha subido un 40%. Tenemos una receta sencilla: ser un país atractivo para hacer negocios, con un sistema tributario sencillo y transparente. Aplicamos una tasa del 20 por ciento en el Impuesto sobre la Renta. Las empresas solo pagan IVA a partir de los 16.000 euros de facturación. No se cobra un Impuesto de Sociedades sobre el beneficio, sino apenas una tasa del 20 por ciento cuando hay reparto de dividendos, de manera que las ganancias se pueden reinvertir año tras año sin tener que pagar impuestos por dicho concepto. Además, tenemos un mercado laboral flexible y una administración ligera que está diseñada para reducir al mínimo los obstáculos burocráticos”

    El modelo business friendly de Estonia dio una nueva vuelta de tuerca con la progresiva digitalización de la economía. En el sector público, esta apuesta por la informatización ha permitido eliminar uno de cada cinco euros de gasto público. Pero hay más. En Estonia se puede votar por internet; los impuestos se pagan online, en cuestión de minutos; además, el registro de empresas se hace también en línea, mediante un sencillo protocolo que permite dar de alta una nueva sociedad en poco más de quince minutos.

    Tres visionarios quisieron ir más allá. Hace apenas unos años, en 2014, Taavi Kotka, Ruth Annus y Siim Sikkut propusieron al gobierno una idea radical: desarrollar un proyecto de ciudadanía virtual. El Ejecutivo asumió el reto y, a finales de ese mismo año, puso en marcha esta curiosa iniciativa.

    17.000 ciudadanos virtuales

    ¿En qué consiste el programa? La ciudadanía virtual está abierta a cualquier persona del mundo. Da igual que estemos a miles de kilómetros de Estonia: quien desee acogerse al marco fiscal, jurídico y regulatorio del país puede hacerlo a través de un sencillo proceso de registro que apenas acarrea varios formularios web y un mes de espera.

    De momento, en algo más de dos años, el programa no ha parado de crecer y cuenta ya con 17.000 personas registradas. El 95 por ciento de las peticiones tramitadas se resolvió de manera favorable. ¿Y de dónde son estos nuevos ciudadanos virtuales? Finlandia, Rusia, Estados Unidos, Ucrania y Reino Unido están en los cinco primeros puestos de la tabla, mientras que Alemania, Italia, Letonia, India y Francia completan el top diez. En cualquier caso, el país con mayor cuota (Finlandia) apenas supone el 15 por ciento del total, ya que el programa ha tenido un enorme atractivo en los cinco continentes, dando pie a la gran diversidad que se observa entre los participantes.

    Estonia como centro financiero internacional: pros y contras

    El creciente éxito del programa de ciudadanía virtual puede ayudar a que este pequeño país se consolide como un centro financiero cada vez más relevante a nivel europeo. De entrada, sus impuestos son relativamente bajos, como ya hemos descrito anteriormente, aunque la principal fortaleza del modelo es que no se cobra un Impuesto de Sociedades sobre el beneficio, de manera que los negocios que manejan más cash flow tienen mucho que ganar con este sistema.

    Por otro lado, la pertenencia a la Unión Europea y la OCDE permite que Estonia se libre de la campaña de ambas organizaciones contra la competencia fiscal, al contrario que otras jurisdicciones sujetas a una enorme presión por esta vía. De manera que la república báltica es sinónimo de mayor seguridad jurídica que otros centros financieros internacionales.

    También es cierto que el modelo estonio no ofrece privacidad y, de hecho, la naturaleza digital significa que todas las operaciones dejan huella ante una eventual auditoría por parte de las autoridades. Además, el sistema puede no ser muy eficiente para preservar ahorro, de manera que solo resulta competitivo con otros centros financieros internacionales en su faceta de canalización de negocio e inversiones.

    Pero lo que sí brinda el sistema ciudadanía virtual son dos ventajas características de los centros financieros internacionales: flexibilidad operativa, gracias a las facilidades que ofrece la digitalización de los procesos; y acceso a mercados, gracias al encaje de Estonia en la Unión Europea.

    El continuo aumento en el número de ciudadanos virtuales nos da razones para pensar que el programa concebido por Taavi Kotka, Ruth Annus y Siim Sikkut va a seguir creciendo. Para la industria de la asesoría fiscal, el modelo estonio vuelve a poner de manifiesto lo importante que es adaptarse a un mundo cambiante y complejo, en el que el atractivo fiscal está continuamente en juego.

  • Perdió Le Pen

    Perdió Le Pen

    Recientemente escribí un artículo en el que expresaba la confusión pendiente respecto a las alternativas políticas en las elecciones pendientes en Francia. Finalmente ganó Enmanuel Macron quien se describe favorable a la Unión Europea, a la continuidad del Euro y Liberal. Perdió Marine Le Pen reconocida como de extrema derecha y favorable a la salida de Francia de la Unión Europea y por consiguiente la eliminación del Euro y la vuelta al Franco.

    Mi criterio es que hasta la fecha los interrogantes pendientes antes de las elecciones permanecen. Mantenerse en la Unión Europea es la decisión política del ganador Macron. No me cabe la menor duda de que esa decisión es favorable y una reversión de la triste historia europea. Como bien dice Montesquieu en Las Cartas Persas, los musulmanes decían que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos. Y ¿Quiénes eran los cristianos? Los europeos. Recordemos la Guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra 1337-1453 y la Guerra de los Treinta Años 1618-1648 cuando murió la mitad de la población de Europa. Y así llegaron al siglo XX con las dos guerras mundiales, que afortunadamente ganaron los Estados Unidos y cambió la historia de Europa.

    Por esas razones la creación de la Unión Europea a partir del acuerdo del Carbón y el Acero en 1951organizado por Robert Shuman y Jean Monnet. En 1992 llegó el Acuerdo de Maastricht que entró en vigor en Noviembre de 1993 y se creó la Unión Europea, que determinó una transformación del mundo cristiano. Por tanto como bien señala The Economist, el Brexit a quien más perjudica es a la propia Inglaterra, pues el 40% de las exportaciones inglesas van a la Unión Europea y solo un 8% de las importaciones provienen de la Unión Europea.

    Por tanto en ese aspecto la decisión de Macron de permanecer en la Unión Europea es una política favorable a Francia y a la Unión Europea en general. Por supuesto Marine Le Pen está a favor de salir de la Unión Europea y pretende que Francia sea nuevamente un país y no una provincia de la Unión Europea. El resultado de las elecciones muestra que un 35% de los franceses prefieren salir de la Unión Europea. Hasta la fecha no obstante su decisión de permanecer en ella, Macron no ha dado ninguna información respecto a la política a seguir para salir de la crisis de la Unión Europea y el hecho de que la economía Francesa hace 10 años que no crece.

    La otra política definida por Macron, cuya victoria hoy aparentemente se vislumbra como un hecho insólito de que sea el presidente más joven que ha tenido Francia, y se toma en cuenta otro hecho diría políticamente intrascendente que es que está casado con una mujer 20 años mayor que él. Por ello pareciera que no ganó Macron, sino que perdió Le Pen por su calificación de extrema derecha, y su posición de salir de la Unión Europea. Tanto así que en la elección preliminar solo le gano por un 5% de los votos y alcanzó tan solo al 23%.

    La otra política definida por Macron es que no pretende salir del Euro. Desde mi punto de vista esa posición entraña un error, que es ignorar, lo que es la sobrevaluación de la moneda. Al respecto ya se refirió claramente el Nobel Prize Joseph Stiglitz, que en su reciente libro describe la necesidad de salir del Euro, que constituye una causa fundamental de la crisis de la Unión Europea. Y James Galbraith describe los efectos del Euro cuando se refiere a que “en la Unión Europea los socios comerciales de Alemania no pueden depreciar su moneda que pueda depreciar su poder de compra, produce un incremento en la demanda de los productos alemanes”. Y Alemania es el país de la Unión Europea que tiene un enorme superávit comercial respecto a los demás países de la Unión.

    Si bien no concuerdo con la posición filosófica de Le Pen no puedo menos que reconocer que su propuesta de salir del Euro es favorable a Francia y a toda la Unión Europea con la excepción de Alemania. Por ello al respecto dijo en una reciente entrevista con Foreign Affairs: “Lo que quiero es negociar. Lo que quiero es concertar la salida de la Unión Europea, donde todos los países se sienten en la mesa y decidir retornar a la independencia monetaria europea. Muchos países se han dado cuenta que no pueden continuar viviendo con el Euro, porque su contraparte es una política de austeridad, que agrava la recesión en varios países”.

    Pero volviendo a Macron, si bien se dice liberal, aparentemente el candidato que representaba a los liberales que llaman a mi juicio erróneamente centro derecha era François Fillon, que perdió la elección en la primera vuelta, y ahora apoya a Macron.

    Cuando uno se reconoce liberal nos consideran de derecha y por consiguiente estamos a favor de los ricos y contra los pobres. Como bien señala Andrew Maravcsik en su artículo de Foreign Affairs: “Europe’s Ugly Future”, el populismo reina en Europa. Populismo de izquierda y de derecha. Por esa razón es evidente que se ignora que la causa de la crisis europea es el nivel del gasto público.

    Hasta ahora Macron no se ha referido en ningún momento a que la causa de la crisis francesa y Europea ha sido y sigue siendo el aumento del gasto público, que es la expresión del populismo en nombre de la ética falaz de la igualdad. El gasto público en Francia alcanza al 56,9% del PBI. Como se sabe hay una correlación inversa entre el nivel del gasto público, que como bien dice George Gilder “no forma parte del producto sino del costo de producir” y la economía francesa no crece desde el 2007.

    Cuando el gasto público supera el 50% del PBI ya no se puede reconocer que el sistema político que impera es liberal, pues ello implica de facto la violación del derecho de propiedad en función del nivel de los impuestos. Asimismo se viola el derecho a la búsqueda de la propia felicidad- Que está reconocido por Locke como el principio fundamental de la libertad. Y al respecto Alberdi escribió: “Las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus gobiernos, esperan una cosa que es contraria a la naturaleza”. Esa situación la están sufriendo los otros países de la Unión Europea donde de acuerdo a la última información del FMI el Gasto público en Italia alcanza al 50% del PBI, en Alemania el 44,12% del PBI, en Inglaterra el 43,33% y en España el 45%. Por ello la economía europea no crece.

    Otro aspecto a tomar en cuenta y respecto al cual tampoco Macron se ha referido es la difícil situación enfrentada por Europa como consecuencia de la inmigración de los musulmanes que escapan de sus propios países. Y al respecto no olvidemos que el terrorismo islámico sin duda es la respuesta a las Cruzadas. Y al respecto Le Pen se refirió con cierta razón cuando lo dijo, pues está teniendo en cuenta este riesgo. Pero en respuesta a la pregunta de Foreign Affairs ¿Por qué solo el Islam y no otra religión es un problema? “A mi juicio” contestó Le Pen: “Francia está sujeta a las normas del secularismo. El fundamentalismo islámico no acepta ese principio pues considera que la Sharia es superior a todas las leyes, incluidas las de la Constitución Francesa”.

    Creo que algo es necesario hacer al respecto, tal como lo está planteando Trump en Estados Unidos, aunque valoro la amabilidad de Mrs Merkel con la aceptación de los islámicos escapados de sus propios países en busca de libertad. Esa decisión le ha costado políticamente en Alemania. En fin algo debe hacerse al respecto pero tampoco sabemos que piensa Macron al respecto.

  • Trump, Brexit… ¿Vamos a un nuevo orden fiscal internacional?

    Trump, Brexit… ¿Vamos a un nuevo orden fiscal internacional?

    Donald Trump ha conmemorado sus 100 primeros días en la Casa Blanca con el anuncio de una propuesta de reforma fiscal que incluye una agresiva rebaja del Impuesto de Sociedades. De cumplirse los planes del presidente, el tipo general pasaría al 15 por ciento. Además, el mandatario ha puesto encima de la mesa la transición hacia un sistema territorial, lo que supondría el fin del pago de impuestos por beneficios obtenidos en el extranjero.

    La propuesta de Trump está pendiente de aprobación en el Congreso y el Senado. La mayoría republicana en ambas cámaras invita a pensar que, en efecto, habrá una rebaja importante del Impuesto de Sociedades, aunque está por ver si los legisladores llegarán tan lejos como propone el presidente Trump. Pero, mientras Washington concreta su revolución fiscal, las propuestas de la Casa Blanca ya están causando nerviosismo al otro lado del charco.

    La respuesta de Bruselas

    En Bruselas, la primera reacción ha sido reveladora. Casi doscientos eurodiputados socialdemócratas del Parlamento Europeo han reaccionado a la propuesta de la Casa Blanca con un comunicado en el que denuncian que las rebaja de Trump “es una amenaza al trabajo de la OCDE, el G-20 y la UE, que están avanzando hacia el establecimiento de un sistema tributario justo y eficiente, que ponga fin a la erosión de las bases tributarias”. Los socialdemócratas también apuntan que “reducir al 15 por ciento el Impuesto de Sociedades y adoptar un sistema tributario de corte territorial puede invitar a los gobiernos de otros países a entrar en una carrera hacia abajo, con continuos recortes del tipo impositivo cobrado a las empresas. Esto favorecería principalmente a las grandes multinacionales e impondría desventajas competitivas al resto de compañías”.

    Especialmente dura ha sido la respuesta de Paul Tang. Este político holandés, también adscrito a la bancada socialdemócrata, es una de las cabezas visibles de la Unión Europea en el grupo de trabajo llamado a impulsar la armonización del criterio de cálculo del Impuesto de Sociedades en el Viejo Continente. Tang afirmó que la rebaja propuesta por Trump “es una vergüenza” y resulta “similar a las medidas proteccionistas desatadas en la década de 1930, con el objetivo de empobrecer al país vecino”.

    Por su parte, la Comisión Europea ha guardado un revelador silencio, pero su servicio de comunicación ha terminado declarando a la agencia Bloomberg que “debido a su poder e influencia en la economía global, el gobierno de Estados Unidos debe jugar un rol central en la lucha contra la evasión fiscal, tal y como está haciendo la Unión Europea. Estados Unidos ha apoyado las medidas que han impulsado la OCDE y el G-20. Esperamos que siga siendo así”.

    La respuesta de Londres

    En Reino Unido, que ya se prepara para negociar su salida de la Unión Europea, el anuncio de Trump no ha cogido a nadie por sorpresa. Según me explica Mark Field, uno de los diputados más cercanos a la primera ministra, Theresa May, “se ha hablado mucho del riesgo que supone el Brexit para la City londinense, pero creo que el principal peligro que enfrentamos no es que las empresas financieras se vayan a París o a Frankfurt, sino que se vayan a Estados Unidos, donde se están anunciando cambios muy importantes”.

    Tras el referéndum del pasado 23 de junio, en el que una mayoría de los británicos optó por abandonar la UE, el entonces titular de la cartera de Finanzas, George Osborne, puso encima de la mesa el recorte del Impuesto de Sociedades. “Tenemos que demostrar que seguiremos poniéndole las cosas fáciles a las empresas. Por eso, tenemos que llevar el Impuesto de Sociedades del 20 al 15 por ciento”, afirmó en las páginas del Financial Times.

    La dimisión de David Cameron y la llegada al poder de Theresa May se tradujo en el relevo de Osborne. Su sucesor en el cargo, Philip Hammond, ya ha advertido que “todo dependerá de la negociación con la Unión Europea, pero si se pretende dejar a Reino Unido fuera del mercado único, tendremos que recuperar esa competitividad bajando el Impuesto de Sociedades”. De momento, Hammond ha confirmado que, entre 2018 y 2020, el tipo general de dicho impuesto pasará del 20 al 17 por ciento.

    Un nuevo paradigma

    Aunque no todos los gobiernos del Viejo Continente están a favor de limitar la competencia fiscal, los técnicos de la Unión Europea y los Ejecutivos de Alemania y Francia llevan años defendiendo desde las instituciones comunitarias una agenda de armonización tributaria que poco a poco ha sido asumida por la OCDE y el G-20. Pero el impulso definitivo a esta campaña por los impuestos altos ha venido del otro lado del Atlántico, especialmente en los años de gobierno de Barack Obama.

    La victoria de Trump puede suponer un cambio de tendencia y abrir un nuevo paradigma. En clave fiscal, las reformas que ha propuesto el presidente ya están teniendo importantes consecuencias en la política tributaria del resto de países desarrollados. Pero otro efecto del plan de la Casa Blanca es un refuerzo de la campaña para abolir FATCA. Esta norma, que se está extendiendo a nivel global vía acuerdos bilaterales, fuerza a las entidades de otros países a “identificar” e “informar” sobre cuentas vinculadas a ciudadanos estadounidenses o residentes fiscales en el país norteamericano, bajo amenaza de duras sanciones.

    Ya en 2014, el Comité Nacional del Partido Republicano pidió formalmente la retirada de FATCA. Ahora, con Trump en la Casa Blanca, los esfuerzos para acabar con estos tratados se están redoblando. Legisladores como Rand Paul y grupos de la sociedad civil como Americans for Tax Reform ya están abanderando la eliminación de FATCA, en el marco de la reforma fiscal que prepara Washington.

    Este giro por parte de Estados Unidos dejaría a la Unión Europea en una situación muy precaria. Las campañas de armonización descansan sobre una premisa central: la adopción de una posición común defendida por los gobiernos más poderosos del mundo. Si Trump se desmarca de esa alianza y Reino Unido sigue su propio camino tras el Brexit, las iniciativas contra la competencia fiscal van a quedar muy tocadas y las políticas tributarias van a recuperar la tónica de décadas pasadas, en las que el objetivo central no era exprimir al contribuyente sino ganar atractivo para impulsar el crecimiento al calor de un marco fiscal más atractivo.

    ¿La guerra fiscal?

    Todo lo anterior puede terminar desencadenando una oleada de rebajas fiscales que aceleraría el pulso de la competencia tributaria y frenaría los excesos armonizadores de los últimos años. Hay razones para pensar que esas dinámicas van a fortalecerse: basta con mirar lo ocurrido en los últimos doce meses para comprobarlo.

    En Francia, el triunfo de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales puede suponer una importante rebaja del Impuesto de Sociedades. En Suiza se acaban de modificar las normas de la fiscalidad empresarial, para dejar el tipo efectivo en el 14 por ciento. Bélgica también ha movido ficha y quiere reducir su tasa del 34 al 20 por ciento. España viene de reducir Sociedades del 30 al 25 por ciento. En Letonia, donde ya hay un flat tax del 15 por ciento, se va a aprobar una base imponible alternativa, que permitirá cambiar el tipo único por una tasa equivalente a 2.500 euros por trabajador. En Hungría, el tipo general va a caer del 19 al 9 por ciento. En Estonia, el tramo es del 20 por ciento pero no se cobra sobre el beneficio, sino únicamente en el reparto de dividendos. Irlanda sigue ofreciendo un tipo del 12,5 por ciento, pero además ha introducido un gravamen del 6,25 por ciento para los beneficios derivados de patentes registradas en la isla. Y también se anuncian medidas interesantes en Israel, Australia, Eslovaquia, Polonia, Noruega, Países Bajos…

    Las políticas dictadas desde Bruselas nunca han tenido tan poca influencia como en 2017. La incapacidad demostrada por las instituciones comunitarias desde el estallido de la Gran Recesión ha disparado el euroescepticismo y ha dejado en una posición muy precaria a quienes defienden las políticas de la armonización.

  • El Mundo entre la Impunidad, el Terrorismo y la Demagogia

    El Mundo entre la Impunidad, el Terrorismo y la Demagogia

    Lo menos que puedo decir es que es un hecho insólito la actitud de Almagro frente Maduro en Venezuela en tanto que se ignora la situación política de Cuba en los últimos 58 años, así como la falta de libertad que prevalece no obstante el acuerdo con Obama. Este juicio no significa que esté en desacuerdo con el reconocimiento de la lamentable situación política y económica de Venezuela. Mi interés se limita a preguntarme cual es la razón de la preocupación por la situación de Venezuela y la indiferencia ante la desgracia del pueblo cubano.

    En su informe Almagro señala que en Venezuela la Constitución ha dejado de tener sentido. Y más aún después que la Corte Suprema pretendió un golpe de Estado constitucional, por más que el mismo haya sido revocado por Maduro, pero el poder absoluto permanece. En Cuba no tiene sentido la arbitrariedad absoluta del poder político en manos de los Castro desde el año 1959. Al mismo tiempo señala y con razón que Venezuela es un país hundido en la opresión. Por supuesto la represión es el nombre de la ley en Cuba como bien lo señala Rosa María Payá en su carta a Almagro donde le señala que en Cuba no hay libertad.

    Por su parte algunos países latinoamericanos se han reunido para solicitar la liberación de los presos políticos en Venezuela para. Por supuesto se ignoran los presos políticos en Cuba. Aun después del acuerdo con Obama se continuó apresando hasta la fecha. Pero más recientemente la reunión organizada por la OEA, muchos de los países latinoamericanos no asistieron. No obstante la OEA logró aprobar una resolución que declara una violación del orden constitucional en Venezuela. Por supuesto asimismo se ignora que el hambre es hoy la amenaza del día en Cuba. Un país que en 1959 tenía el mayor nivel de vida en América Latina.

    Pasemos a otro tema vigente en la actualidad y del cual hoy da noticia lo ocurrido en el tren ruso. Es decir el terrorismo es la guerra del siglo XXI. Pero al mismo tiempo se ignora el terrorismo que tuvo lugar en América Latina organizado en Cuba y financiado por la Unión Soviética. En aquella oportunidad el terrorismo era una guerra fundamentalmente interna a favor del poder político absoluto en nombre del comunismo. O sea la cubanización de América Latina. Y recordemos con el Che a la cabeza. Hoy ante el impacto de la creación de las armas nucleares, que como bien señalara Juan Pablo I “no eran bélicas sino disuasorias” el terrorismo entraña un restablecimiento histórico del enfrentamiento del Occidente con el Oriente.

    Debemos recordar la sabiduría de David Hume cuando dijo: “La historia es un aprendizaje”.Y efectivamente hemos olvidado las Cruzadas, que hoy según una reciente información se enseñan en los colegios islámicos. Y por supuesto es mi criterio que la mayoría de los países islámicos viven hoy el panorama político que enfrentara Occidente antes de la llegada del liberalismo. Es decir a partir de la Glorious Revolution en Inglaterra en 1688 y seguidamente en Estados Unidos con la Constitución de 1787.

    Como bien señalara Montesquieu en Las Cartas Persas, en aquella época los musulmanes consideraban que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos. Así en la guerra de los Treinta Años- 1618-1648- murió la mitad de la población de Europa continental. Igualmente debemos tener en cuenta que si en 1600 en Inglaterra hubiese habido libertad religiosa, los Estados Unidos no existirían. La religión determinaba el poder, y como he repetido hasta el cansancio, cuando el que gobierna es Dios el que se le opone es hereje y hay que matarlo. Tal fue la época de la Inquisición en Europa y hoy parece prevalecer en el Medio Oriente.

    Pues bien en los países musulmanes no han separado la religión de la política que como antes dije prevaleció en Occidente hasta que se cumplió la premisa de Adam Smith cuando predijo: “Habrá libertad religiosa cuando haya multiplicidad de sectas” Y esto ocurrió en Estados Unidos con la llegada de los pilgrims. Y por supuesto ese principio se estableció en la Constitución de 1787 y el Bill of Rights de 1791.

    La situación del aparente enfrentamiento con el Medio Oriente se empeoró como consecuencia de la política del presidente Carter que provocó la caída del Sha de Irán que era partidario de Occidente, y su consecuencia la llegada de los Mullah. Irán hoy representa el mayor riesgo en el Medio Oriente, no solo por el enfrentamiento con Occidente, sino inclusive entre ellos. El Islam tiene dos religiones internas, los sunnitas y los shiitas y aparentemente ese enfrentamiento se encuentra entre Irán e Irak y también con Arabia Saudita. Y como si fuera poco se produjo el ataque del gobierno de Bashar al-Assad en su propio país con armas químicas.

    Por último pero no menos importante es la situación interna de Occidente plagada de populismo de izquierda y de derecha, tal como la describe Fareed Zakaria en su reciente artículo en Foreign Affairs “Populism on the March.” Es decir por una parte el socialismo y por la otra el nacionalismo. Ello implica en primer término el incremento del gasto público que ha tenido lugar y que como se sabe determina la tasa de crecimiento económico. Hoy el nivel del gasto público en la Unión Europea fluctúa alrededor del 50% del PBI y en Francia alcanza al 57% del PBI. Por esa razón entre el 2008 y el 2016 la Unión Europea no ha crecido y la de Italia cayó en un 10%.

    El otro problema que está afectando a la Unión Europea ha sido el EURO. Si no se dispone de una moneda que se pueda devaluar aumentan los precios internos en relación a sus socios comerciales. La consecuencia es la caída en las exportaciones y por ello es Alemania cuya productividad ha crecido la que tiene el mayor superávit comercial en la Unión Europea. La Argentina es un ejemplo de la problemática que ello implica y esa situación se ha repetido y alcanzó al período del uno a uno.

    Por la otra parte el nacionalismo con la Sra. Marine Le Pen en Francia está provocando una tendencia política a salir de la unión. En Estados Unidos con la llegada de Donald Trump ha surgido la tendencia al proteccionismo. De la otra parte el nacionalismo ha provocado el Brexit que como bien reconoce The Economist no solo perjudica a la Unión Europea sino también a Inglaterra. En primer lugar porque el 40% de las exportaciones inglesas van a la Unión Europea y todo parece indicar que la Sra. Merkel no está dispuesta a tener un acuerdo comercial con Inglaterra. Y por la otra se incrementado la tendencia de Escocia de salir del Reino Unido y permanecer en la Unión Europea.